lunes, 19 de marzo de 2012

1812

Se cumple hoy el bicentenario de un sueño malogrado, el de la primera Constitución que tuvo España; una que desterraba la Inquisición y consagraba la libertad de imprenta, aunque no la de religión. Una constitución que formulaba ambiguamente, sin precisarlos, los derechos del hombre; una constitución que reconocía por vez primera la soberanía nacional -mientras no tuviese rey España, claro está- y que no engañó ni por un solo momento a Marx, a quien le pareció una filfa o componenda apenas revolucionaria, hecha, según ella misma declara, para "españoles buenos y benéficos".


Pero algo era; un primer paso, desorientado, hacia el impreciso horizonte de algo mejor. He estudiado las figuras relacionadas con la Constitución de 1812 en esta provincia quizá más que ningún otro, durante casi veinte años. Y casi todo lo que he descubierto permanece inédito.


Creo no equivocarme si afirmo que el desinterés de los demás por la historia de nuestras libertades es bastante mayor que el mío.