lunes, 14 de mayo de 2012

Qué ocurre

Cien policías infiltrados en Sol más un quince por ciento de agentes del CESID han logrado eclipsar el único movimiento civil genuino que ha habido en España en décadas, también por Internet. Así que el "movimiento" Indignación, como ha querido Cánovas/Crackman, ha sido desarticulado y desinflado, ya que no está dispuesto a ver cómo le desestabilizan ahora el país en momentos en los que necesita crédito, nunca mejor dicho. Como afirma Raúl del Pozo, es más difícil ser joven ahora que hace cuarenta años, porque hace cuarenta años por lo menos había trabajo. No crean en nada de lo que diga un político y apenas lo que diga un periodista: hasta un pedo suena mejor y más serio que lo que puedan oír. En todo caso, lean entre líneas, conjuguen la voz pasiva, empiecen a leer de abajo arriba, presten atención no a lo que la gente dice, sino a lo que querría decir, y vayan a la prensa extranjera, menos controlada que la española, que ni siquiera tiene estatuto del periodista, cuanto más contrato fijo;  el director del Banco de España, ese discípulo de Shoemaker/Sagasta, missing bajo alguna piedra de Guadarrama, responsable de las inocentes y cándidas auditorías realizadas a la miserable Banca Española, ha sido denunciado como corrupto por treinta y tantas entidades europeas que piden ahora su cabeza, no ya su dimisión. El euro hace agua, Grecia se va a ir, vamos derechos al corralito y el agujero de Bankia es el triple de grande de lo que se creía, casi tanto como las ridículas ambiciones de la Pajín, por encontrar unas dimensiones que ustedes puedan comprender. Junto a esto, un dato escueto y duro tomado de El País, 15 de mayo de 2012: "El número de nuevos ricos en España sigue creciendo pese a la crisis; ya hay 150.000 millonarios en este país". Si se quiere echarle la culpa de todo a los ninis, habrá que decir que son sus abuelos, los de la generación tapón, los que les han cerrado todas las puertas con sus pseudorreformas pseudodemocráticas prepostfranquistas, que han atascado y amordazado para siempre cualquier iniciativa leal/real, así como cualquier pensamiento mínimamente sensato, ahogándolo en un mar de mediocridad, corrupción, ladrillo y amiguismo. Hay en España tanta mafia como en Italia, pero una muy más mejor omertà: aquí nadie dice nada y mucho menos hace, porque lo único que se hace es medrar a oscuras, cantar en falsete y ver fútbol. Tras cuarenta añitos de nada de corruptela podían haber moralizado las estructuras del estado y no lo han hecho, porque siempre ha interesado más la política que la ética y más la nómina que el valor, si entendemos valor a la antigua usanza, claro está; querían proseguir con el clientelismo, la peor de las herencias franquistas, y así les ha ido, o nos ha ido, qué más da. Por ahí los niños y enfermos de enfermedades raras, y aquí mismo, como me consta, en Ciudad Real y en Tomelloso, se van a morir porque no se costearán los carísimos tratamientos para sus raras dolencias, que no conocen gente en paro ni nada. ¿Cuántas muertes más va a costar esta crisis? El estado se fundó precisamente para proteger a esa gente; si no, ¿para qué el Estado? En los meses que siguen veremos lo peor de la recesión económica.