domingo, 10 de junio de 2012

Himno a la celulitis por Enrique Serna


Oda a la celulitis (Enrique Serna)

Deja la carne dura
para el recio colmillo de las fieras
y cata la blandura
de las asentaderas
que tiemblan como líquidas esferas.

Ignora las mudanzas
del gusto popular y rastacuero;
sigue las enseñanzas
de Rubens y Botero
en materia de busto y de trasero.

Si el vulgar desatino
del firme glúteo idolatrar te abruma,
recuerda que previno
la hija de la espuma
"a batallas de amor, nalgas de pluma".

¡Oh encanto de la gorda
pierna con robustez elefantina
que en grasa se desborda!
¡Oh majestad divina
del muslo rebozado en gelatina!

¡Oh esponjas del deseo,
colchón para los huesos de la amada,
de los ojos recreo,
de los dedos almohada,
cremosa invitación a la nalgada!

¡Mueran las saltarinas
esclavas del aeróbic y las dietas,
Jane Fonda y sus cretinas,
desnalgadas atletas,
sin gracia, sin sabor, sin sal, sin tetas!

¡Vivan las perezosas
sacerdotisas del esfuerzo nulo,
que dejan las odiosas
fatigas para el mulo
y son felices, sin mover el culo!