viernes, 15 de junio de 2012

Letrilla áurea que ofrece una visión sombría de La Mancha


El texto que edito, recogido en uno de sus poemarios, el de 1616, por el conceptista Alonso de Bonilla, que era de Baeza y sabía de que hablaba, tiene bastante de judaico, como esos ecos del Salmo CXXXVI, un punto de referencia clásico de la literatura hebrea de la diáspora; quizá fue criptojudaizante; que fuera archidevoto no lo desautoriza (los judaizantes eran caracterizados como muy hipócritas y, huyendo de toda Inquisición, andaban siempre con rosarios al cuello y envueltos en devociones y novenas, es más, se procuraban introducir en las cofradías más polvorientas de sus pueblos, como bien sabe todo buen lector de novela picaresca); que fuera de oficio platero más bien confirma que desmiente esta sospecha mía. Incluso cita un pasaje de Isaías que a mí me parece evoca en concreto a Toledo, la otra Jerusalén, pero rodeada por el río-dragón de la antigua leyenda toledana de Rocas, quien,  emigrado de Oriente a Occidente, se refugió en una cueva del peñasco de Toledo, leyenda muy antigua, pues la he visto reproducida en un relieve carpetano, si es que algo tiene que ver con el texto de Alfonso X el Sabio, que Dios sabrá de dónde vendrá, pero que lo más probable se extrajera de alguna obra visigótica perdida. Procuro reproducir el paralelismo semántico del verso hebraico:

Isaías, XI:8-10:

El niño jugará en el agujero de la cobra
en la cueva de la víbora meterá la mano el niño destetado.
Pero no se hará daño puesto en alto
no se herirá en la Montaña de Sion 
el alto saber de Dios llenará la tierra
como las aguas inundan el mar.

Con motivo del dogma de la Limpia Concepción de María, y a los pies en Baeza del vasto Valle de Alcudia, que para él también es bíblicamente de lágrimas, Bonilla pinta La Mancha como "pobre rincón", tierra seca, triste, ni siquiera digna de defenderla, llena de "gente de capote", esto es, de paso, insinuando que es, además, "tierra de maldición" frente a la "tierra de bendición", esto es, un desierto probatorio para la fe y el pueblo elegido que representa Sion; el paralelismo entre Ojos del Guadiana / Mar Rojo ha sido muy poco estudiado en las letras manchegas, pero tiene mucha razón de ser, al menos, para quien indaga los restos de simbolismos y mitologías arcanas en el imaginario profundo de un pueblo:

No se dilata ni ensancha
la culpa a la Concepción,
Virgen, que no fue Sïon
edificada en La Mancha. 

Es Sïon una ciudad
que baña el sol en Oriente;
y Mancha está en Occidente,
mira qué contrariedad.
Cosmografía muy ancha
en mensura y situación
fuera poner a Sïon
edificada en La Mancha.

Si no soy de ciencia falto,
esta es la misma ciudad
que Dios, primera Verdad,
llama "Ciudad puesta en alto".
En ti la Gracia se ensancha
honrando tu Concepción,
Virgen, que no fue Sïon
edificada en La Mancha.

Un castillo soberano
Sïon tiene inexpugnable;
La Mancha es tierra palpable,
puede ganarse a pie llano,
que la fuerza no se ensancha
del enemigo en Sïon,
pues no tiene proporción
con los pueblos de La Mancha.

Es Sïon la ciudad fuerte
que sobre un monte consiste;
La Mancha es un valle triste
de lágrimas, pena y muerte;
Sïon es capaz y es ancha;
La Mancha es pobre rincón.
¡Mira tú cómo Sïon
podrá fundarse en La Mancha!

Producir gente de pelo
tiene esta ciudad por dote,
que no hay gente de capote,
porque es la capa del cielo.
Allí se recrea y ensancha
la universal devoción,
porque nunca fue Sïon
edificada en La Mancha.

De agua viva un mar profundo
Sïon encierra y contiene;
empero, La Mancha tiene
la más mala agua del mundo.
El alma en Sïon se ensancha,
que es tierra de bendición:
vivir quiero yo en Sïon,
y, quien quisiere, en La Mancha.