domingo, 16 de septiembre de 2012

El misterio del león sin cojones

En el Charlamento español hay dos leones, Daoíz y Velarde los llaman, que guardan sus puertas por aquello del efecto apotropaico (gesto o acción que mágicamente evita los males de algo considerado de mal agüero); pero uno de ellos, el derecho, carece de atributos varoniles. Alguien ha notado el sutil mensaje político que el escultor decimonónico ocultó entre piernas y ha decidido restituirle su orgullo masculino con un suplemento nuevamente fundido. El león mariquita recordaba a Rodolfo, el muñeco de Maricarmen de voz atiplada, que se asustaba de su propio rugido. Hubiera sido más decente una hoja de parra o un dodotis.