sábado, 29 de septiembre de 2012

El principito, de Maquiavelo

¿Nadie ha reparado en esta lectura paralela que propongo, implícita en el fondo del libro? Se trata de leer El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, como si fuese un contralibro de El príncipe, de Niccolò Machiavelli. Leído de esa forma, el libro tiene un sentido, una pureza y una amargura que tiran de espaldas. Si lo esencial es invisible a los ojos, el innominado príncipe de Maquiavelo insiste en que la apariencia es lo esencial.