sábado, 29 de septiembre de 2012

Ineditismo

Con frecuencia un autor se queda a medio retratar por el tiempo, como si hubiera muerto con retraso y su fantasma nos visitara para puntalizar su imagen. Ha pasado con el arquitectónico y cerebralístico Valéry, al que le han descubierto recientemente nada menos que centena y media de ardientes poemas amorosos de viejo verde; su mellizo, el atiplado y stripticio JRJ, también dejó testado que publicaran su refragmentario archivo de roturas y destrozos pasados los añicos y algo parecido ocurre con el más polimorfón de todos, Pessoa, al que le están sacando ristras de libros como en una matanza del cerdo o si estuviera eternamente de parto, múltiple de padres como era. Y por ahí andan los abortos inéditos, más o menos humanoides, de Canetti y Kafka, esperando los desentierren, para bien de los no muertos. Cosas del morirse sin concluir.