martes, 21 de octubre de 2014

Homenaje a Jerónimo Anaya

Se va a jubilar Jerónimo Anaya, uno de los pocos hombres integérrimos que nos quedan. Solo la enfermedad ha podido con él, pero la verdad es que ya se merecía descansar. Comparto con él un latoso maldormir, y maldormía yo la madrugada cuando se me vino a las mientes el primer cuarteto de este soneto que voy a dedicar a su memoria, porque solo es memoria la de la gente que gusta recordar:

De Jerónimo tengo que deciros
que se pasó la vida trabajando;
su oficio fue estar siempre ayudando,
sin concederse tregua ni respiros.

De do viniesen le dio igual los tiros:
sin ambición, con humildad, fue andando
el áspero camino en que enseñando
el más justo ganó de los retiros.

Poeta, cervantista y quevediano
nos regaló en sus versos simpatía,
y recogió en su patria, que es la mía,

romances de muy limpio castellano:
de su tierra sacó literatura
y nos la dio con toda su frescura.