lunes, 10 de noviembre de 2014

Dichos, frases y palabras toledanas

E. Bustos y V. Sánchez, "Por qué los toledanos somos bolos y otros dichos populares", en ABC, 10-XI-2014:

El famoso «apechusque»

«Como te dé una miaja de apechusque, la roscas». Esta frase pronunciaba Petra Alarcón del Hoyo, vecina de Honrubia (Cuenca), dejó muy claro ante las cámaras de televisión las consecuencias del cierre de las urgencias nocturnas en Castilla-La Mancha. La señora explicó con localismos castellano-manchegos, como miaja (al menor) apeschusque (enfermedad o problemas de salud), la roscas (morirás) por qué protestaban en este pueblo conquense. Su forma tan sencilla y, a la vez, tan castellano-manchega, de explicar el problema del cierre de las urgencias llamó la atención a todo el país. De hecho, en el programa de radio «Lo Mejor que te puede pasar», que presenta Nuria Roca en Melodia FM de lunes a viernes ha bautizado una sección diaria en tono de humor titulada «El Apechusque»

Pasar una noche toledana

Cuando dices que has pasado «una noche toledana» casi todo el mundo deduce que no has podido descansar por cualquier motivo. Sin embargo, muy pocos conocen el origen de estas palabras. Y se que hay muchas teorías. Una de ellas se refiere a lo ocurrido en Toledo en la época musulmana, en el año 797 o 812 (tampoco hay acuerdo en la fecha) en el que Amrú-ben Yusuf fue nombrado gobernador de Toledo por el emir de Córdoba. El pueblo de Toledo decidió acabar con su vida por su crueldad, pero enviaron a Yusuf al Ruf, padre del asesinado en su lugar, que, en principio, se mostró conciliador. Sin embargo, Yusuf al Ruf convocó unas celebraciones en su palacio a las que invitó a todos los nobles toledanos y a medida que los comensales iban entrando a la celebración, eran apartados y decapitados arrojando los cuerpos a un foso. A la mañana siguiente, Amru expuso todas las cabezas de los caballeros, en las almenas de la residencia para el horror de los ciudadanos.

Otras teorías

Sein bmargo, Gonzalo Correas Íñigo, (1571-1631) humanista, helenista, gramático, lexicógrafo, paremiólogo y ortógrafo español, en su libro «Vokabulario de Refranes i Frases Proverbiales (1627)» atribuye el origen a la costumbre de las mozas toledanas, en la noche de San Juan. Éstas permanecían a la escucha de la primera palabra que oían en la calle a partir de las doce, pensando que se casarían con el primer hombre cuyo nombre escuchen.

Sebastián de Covarrubias y Orozco, (1539-1613) lexicógrafo, criptógrafo, capellán del rey Felipe II, canónigo de la catedral de Cuenca y escritor español, en su Tesoro de la Lengua (1611), fija la proveniencia del dicho en el hecho de que los mosquitos que tiene el Tajo a su paso por Toledo, de gran tamaño, no dejan descansar a quien intenta dormir en verano, especialmente forasteros que desconocen las costumbres para evitarlos.

El periodista y escritor, Enrique Sánchez Lubián, escribió en el Artes&Letras de ABC de Castilla-La Mancha un excelente artículo sobre los orígenes literarios de esa noche toledana: http://www.abc.es/local-toledo/20130615/abci-origenes-literarios-noche-toledana-201306151911.html

La ciudad de las tres ces: curas, cadetes y cuestas

La imagen está tomada antes de 1934; un cura pasea junto a varios militares por la puerta de Bisagra
Toledo era «la ciudad de las tres ces: curas, cuestas y cadetes». Y fue así desde que se creó la Academia de Infantería, que fue fundada con el nombre de Colegio de Infantería en Toledo, en el siglo XIX, en 1850. Desde entonces, miles de militares se formaron en la ciudad, en la que, además, de numerosas cuestas, ha habido siempre una importante representación eclesiástica, como sede de la diócesis y, además, porque es primada. Y es que Toledo fue centro de la cristiandad desde los orígenes del cristianismo y la categoría de primada, reconocida por Urbano II, coloco al arzobispo de Toledo, tras el prolongado intermedio musulmán, en el rango que había ostentado sobre las iglesias de España desde el año 687. Desde aquellos tiempos, Toledo siempre ha estado muy vinculada con la iglesia.

El desfile de los gigantones durante el Corpus, un recuerdo imborrable para los más pequeños
Si existe algún apodo para referirse a los toledanos fuera de nuestra ciudad ese es el de «bolo». Pero en este caso tampoco hay acuerdo sobre el origen de este adjetivo que se ha usado durante generaciones y generaciones. Y es que tal y como es usado en Toledo presenta connotaciones cariñosas porque un toledano nunca usaría para insultar el término «bolo» y así, expresiones como, «si bolo», «no bolo», «anda bolo», «tontolbolo», o «qué bolo eres» forman parte de nuestro lenguaje y son una seña de identidad de los toledanos.

Según cuenta en su web tasioeldetoledo, una de las explicaciones nás antiguas data del siglo VI, concretamente el año 589. En este año se celebró el III Concilio de Toledo, en él el rey Recaredo abjuró públicamente del arrianismo para reconocer a la iglesia católica. Al tomar juramento al rey, se le formuló una pregunta que era algo así como «Queréis abrazar la verdadera fe católica,». La respuesta del Rey fue: «Ego volo» (= sí, quiero). Una de las teorías más aceptadas se remonta al siglo XIV, cuando el arzobispo de Toledo Gil Álvarez de Albornoz fundó el Real Colegio Mayor de San Clemente de los Españoles en Bolonia, Italia. Algunos toledanos se iban a estudiar allí, dada la relación del arzobispo con la ciudad, y al regresar a Toledo, se les denominaba «bolos», por Bolonia. Otra de las explicaciones de esta expresión está relacionada con los aceros toledanos. Los armeros toledanos se surtían de aceros producidos en acerías vascas. Las muestras de ese producto eran unas bolas de acero al carbono que en la jerga siderúrgica se denominaban «bolos». Así, los vascos se referían a Toledo como «la provincia de los bolos». Pasando la asignación a sus habitantes.

El sol está empujando a la niebla que todavía persiste en esta imagen en la ribera del río Tajo
Dice el Centro Virtual Cervantes que el refrán «mañanita de niebla, tarde de paseo» no es muy utilizado en la actualidad, sin embargo, en Toledo, es muy común recordarlo cuando la niebla que se pega al río Tajo por las mañanas de invierno, presagiando tardes espectaculares de sol. Y es que es un fenómeno que suele ser habitual en zonas en las que las nieblas son frecuentes, como las llanuras de Castilla o los valles de los ríos. No ocurre igual en las zonas montañosas, en donde la niebla puede agarrarse durante días. Las imágenes que deja la niebla en Toledo son impresionantes, como la tomada por Luna Revenga, redactora gráfica de ABC, sobre estas líneas.

Los katangas de Toledo

Todavía hoy muchos toledanos siguen llamando «katangas» a los autobuses urbanos por aquellos de color amarillo que se pusieron en circulación en la década de los 60, en la misma época en la que estaba sucediendo la guerra en la región congoleña de Katanga. Hay también varias teorías sobre este nombre. La leyenda popular dice que en la inauguración se formó tal revuelo por montar que a alguien se le ocurrió gritar: «Esto es peor que la guerra de Katanga»; otros dice que contribuyera a popularizar el nombre la película «El último tren a Katanga», de Rod Taylor y circula también en la ciudad un rumor sobre que uno de los conductores tenía la tez muy oscura y de decían los toledanos: «Ahí viene el katanga»

En los ochenta se creó una empresa nueva, «Microbuses Urbanos e Toledo», que eran amarillos y tenían nuevas líneas como la de buenavista. Ambas empresas coexistieron durante un tiempo, pero finalmente «Autobuses Urbanos de Toledo» quebró y se fusionaron, pasando a llamarse «Unión de Autobuses y Microbuses Urbanos de Toledo (UNAUTO). Los viejos katangas azules se repintaron de amarillo, y así fueron todos hasta que se cambió el color por blanco, y posteriormente por el azul actual, según se cuenta en la web «Spain Travel Suite»

Tres jueves que relucen más que el sol

Otro refrán que los toledanos han hecho suyo es el de «Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión», aunque hoy es difícil de explicar en muchos puntos del país. El Jueves Santo ya no es fiesta en algunos lugares; el Corpus se celebra en domingo desde 1991 y el día de la Ascensión también pasó al domingo y no se celebra en jueves desde 1977.

Acogiéndose al calendario litúrgico hispano-mozárabe, en Toledo, desde 2010, hemos recuperado el Corpus en Jueves, como se venía celebrando esde 1595: el siguiente jueves al octavo domingo después del Domingo de Pascua. A los toledanos aún nos quedan dos jueves que relucen más que el sol.

Alhaja, pachasco y cabalito

Hay hasta un grupo de facebook con casi diez mil seguidores que se llama «gente que dice pachasco y cabalito». Toledo tiene apadrinadas muchas palabras. Una de las más bellas que se utilizan en toda la provincia para elogiar a alguien con cariño es alhaja. Esta denominación viene del árabe «al-hagah» y quiere decir cosa valiosa. Los toledanos también utilizan a menudo «pachasco», una abreviatura de «para chasco», que no aparece en el Diccionario, pero que es muy usada en toda la provincia y que significa: «faltaba más» «por supuesto» «Anda que»... Y, por su puesto, «cabalito». que significa: «exactamente», «Así es», «justamente». Un tuitero, con el hashtag «#erestoledanosi», definió a la perfección este sentimiento toledano: «Si a la conductora del katanga le dices: Alhaja, cabalito que el billete lo pague ese bolo»

Tres cosas tiene Toledo...

«Tres cosas tiene Toledo que no las tiene Madrid: la Catedral, Nuncio Viejo y el puente de San Martín». Una copla muy popular entre los toledanos que llegó a recogerse en un libro, con ilustraciones, que guarda el historiador y escritor Rafael del Cerro Malagón.

Viene lluvia por la cocinilla

Hay muchas formas de predecir el tiempo. Marineros y agricultores siempre se han dejado llevar por supersticiones o indicios de comportamientos de animales, que parecen poseer un sexto sentido para anticiparse a los cambios, la luna, las plantas, el aire... Cada región de España tiene sus propios indicios locales. Y en Toledo cuando se dice que «viene agua por la cocinilla» es un anuncio de lluvia segura porque se está viendo nublarse la Sierra de Layos, al igual que en Melilla suelen decir que cuando el monte Gurugú tiene gorro (nubes que se enganchan en su cima) habrá lluvia.