viernes, 21 de noviembre de 2014

El profesor de preceptiva

A MI ANTIGUO PROFESOR DE PRECEPTIVA - Rafael Montesinos

Francisco Sánchez-Castañer, ahora 
Que se nos va el invierno, 
En esta primavera sin exámenes 
Que está llegando, quiero 
Recordarte y decirte tristemente 
Todo mi desaliento. 
Ya nunca podré ser el que no quise 
Ser cuando pude serlo.

-Corpus Domini nostri Jesu Christi, 
Yo me acuerdo de un fuego 
Distinto por las venas, y en los ojos 
El arrepentimiento-.

La memoria del aire está en el aire, 
La del sueño en el sueño. 
La cigüeña en lo alto de la torre, 
La torre en mi recuerdo. 
La torre en mi recuerdo solamente 
¡Mi infancia está muy lejos!

Terrible profesor de Preceptiva 
-Traje cruzado y negro-, 
Con tiza ibas cortando en la pizarra 
Las sílabas de un verso. 
Los ojos se me iban, distraídos, 
Al naranjal del huerto; 
El huerto aquel que a veces se asomaba 
A la clase -riendo- 
Por las altas ventanas, ¿las recuerdas?

Más que tu voz, el eco 
De tu voz me rompía en mil pedazos 
La tentación del huerto. 
(Póngase de rodillas, Montesinos. 
¿Qué estábamos diciendo?)

Ya ves, entonces un endecasílabo
Me valía un suspenso.
Yo prefería entonces, y quién sabe
Si ahora lo prefiero,
La paz aquella, que tenía el patio
Perdido del colegio,
El patio sostenido por columnas
De mármol y silencio...

Terrible profesor de Preceptiva, 
A mi infancia me vuelvo. 
Me vuelvo, sí, porque también ahora, 
Por distraerme, tengo de rodillas el alma. 
La esperanza, ayer tarde se ha muerto. 
No culpo a Dios, ni a nadie, de mi vida,
Tuvo la culpa el viento,
Que no me borró un nombre en esta
Negra pizarra de mi pecho

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