miércoles, 14 de enero de 2015

La cultura en Ciudad Real (1914) vista por el escritor Rafael Abellán

Rafael Abellán, "Juventud y cultura", en Cuadros a pluma. Notas descriptivas de Ciudad Real. C. Real: Imprenta del Hospicio Provincial, 1914., pp. 49-53

JUVENTUD Y CULTURA

Siendo la nota de imparcialidad la que inspira las hojas de este libro, en que reflejo las impresiones exactas que en mi espíritu producen las personas y edificios de Ciudad-Real, no he de sustraerme al íntimo deseo de hacer público los méritos indiscutibles que reúnen una pléyade de hombres ilustrados, que militan con fuerza propia en el hermoso campo de nuestra rica literatura.

Genuina representación de la mentalidad de esta provincia, se destacan por su cultura, y bien puede afirmarse que son pocos en número, pero valen mucho en la compenetración intelectual que ostentan, figurando cada uno en distinto aspecto de los múltiples que abarca el arte bello de expresar por medio de la prosa castiza ó de la frase rítmica los pensamientos que brotan en el alma al calor de los más delicados sentimientos, como surgen las blancas montañas de rizadas espumas á impulso del oleaje bravio en la infinita extensión del proceloso mar, para imprimir atracción sublime al líquido cristal de sus aguas tembladoras.

No pretendo hacer la biografía de cada uno de estos brillantesescritores, juzgados ya por la prensa en artículos encomiásticos,ni voy á ser el crítico severo de sus diferentes producciones, que el público ha saboreado con especial deleite; mi labor se reduce á siluetizar en breves rasgos su fisonomía literaria, citando una cualidad distintiva de sus obras, como base justificativa del juicio favorable que merecen en justicia. 

¿No es cierto que los nombres de Luis Barreda, Vicente Calatayud, Arturo Gómez-Lobo, Emilio Bernabeu, Julián Morales Ruíz é Isaac Antonino, son de todos conocidos entre el elemento culto de Ciudad-Real?

Abogados, catedráticos, escritores, poetas y periodistas, han sabido conquistar en buena lid envidiables triunfos en sus respectivas honrosas profesiones, y cada uno en particular ha consagrado su espíritu en horas de vigilia al noble cultivo de las Bellas Letras, para escribir una novela, un tomo de poesías, una obra didáctica ó un libro de cuentos.

Luis Barreda es el poeta por excelencia de exquisita ternura, delicado en la concepción de la idea, esclavo del ritmo impecable, acabado modelo de estilistas y trovador de sencillez galana y atractiva.

Fué su primer obra el Cancionero Montañés, en el que palpitan los ensueños de su juventud, y que constituye el sentido preludio de las dulces sonoridades de su arpa melancólica.

Después publicó sus Cántabras, una preciosa colección de estrofas evocadoras de recuerdos y añoranzas, que inspiran notas de suave lirismo, en las que late apacible el sentimiento íntimo, en horas plácidas de consoladora nostalgia. 

Su última obra, Valle del Norte, es una preciada joya literaria; un libro «lleno de paz, de unción, de rimas y de suspiros» que fué encomiado por el inmortal maestro Menéndez y Pelayo, y que ha merecido unánimes elogios, consagrando la fama del genial poeta. 

Vicente Calatayud es un espíritu nervioso, una imaginación fecunda y una actividad prodigiosa, que nunca se rinde. 

Sus diversas aptitudes intelectivas le impulsan á la manifestación externa de sus múltiples energías, y lo mismo defiende con persuasiva elocuencia un reo acusado de doble asesinato, mereciendo su brillante informe unánimes elogios de las eminencias jurídicas, que explica á sus alumnos de latinidad las irregularidades de los verbos defectivos, que escribe con facilidad unos endecasílabos valientes y armoniosos.

Como lírico ha popularizado el pseudónimo de Elvi, siendo muchas sus poesías publicadas, entre las que merecen especial mención ¿Te acuerdas? modelo delicado de ternura erótica; A la Virgen de las Nieves, composición impregnada de suave sentimiento y unción religiosa, y La Independencia Española, versos esculturales en los que alienta sublime el alma de la Patria.

Son también muy notables sus Fábulas, en las que demuestra su fino ingenio, y sus artículos de crítica, que firmó con el pseudónimo de Arquiloco. Calatayud es un multiplicador del tiempo, que su cerebro potente aprovecha cultivando las más selectas manifestaciones del saber humano.

Arturo Gómez-Lobo es un escritor vibrante, un novelista intensivo y un propulsor de la emotividad estética. Sabe conmover á sus lectores con los interesantes episodios trágicos que esmaltan sus obras.

La senda estéril, Los desterrados y La sima del misterio, son rápidas novelas que testimonian sus dotes excepcionales y avaloran su firma.

Para consolidar su valía é ilustración, ganó el primer premio, en público certamen celebrado en esta ciudad, su excelente trabajo La literatura modernista y el idioma de Cervantes, que es un alarde de erudición histórica y un estudio profundo de la lengua castellana, en el que analiza sus distintas evoluciones filológicas con un criterio tan sano, que revela la alteza de pensamiento del laureado autor.

También Gómez-Lobo cuenta con envidiables triunfos obtenidos en el foro, porque es un joven abogado que en sus alegatos revela sus grandes conocimientos de la ciencia jurídica y espíritu de observación social.

Emilio Bernabeu es un entendimiento reflexivo, incansable para el estudio, que cursó en las aulas Universitarias las Facultades de Derecho y Filosofía y Letras con brillantes calificaciones.

Profesor del Instituto y de la Escuela de Artes y Oficios, demuestra la solidez de sus conocimientos explicando en las clases distintas asignaturas con profundidad de concepto y galanura de expresión, Poeta fluido, conquistó honrosos premios en varios Juegos florales, revelando en sus composiciones ideas altruistas, avaloradas con rítmicas estrofas de musical cadencia.

Entusiasta periodista, fué Director de El Labriego; fundó y acreditó con sus notables escritos el Don Quijote de la Mancha, y prestó asidua colaboración en todos los diarios de la localidad.

Sus «admirables trabajos históricos acerca de Ciudad-Real y su dominio del arte arquitectónico, descubriendo el artesonado de estilo mudejar de la Iglesia de Santiago,  fueron dignamente recompensados, nombrándole correspondiente la Real Academia de la Historia.

Es Secretario de la Comisión provincial de Monumentos artísticos y uno de los Concejales más activos que labora con fé en el Ayuntamiento.

Y como orador forense logra la absolución de sus defendidos por la persuasiva dialéctica de su argumentación, que expone con la fácil palabra de su cálida elocuencia.

Julián Morales Ruíz es un rendido enamorado de todo lo que sea arte; un corazón juvenil, en que alientan fervorosos  entusiasmos que traduce en cantos de libertad; y un cerebro soñador que concibe con rapidez, pletórico de risueños ideales, los atractivos placeres de la vida y del amor.

Escribe con suma facilidad en estilo conciso y párrafos cortos, porque mueve á su pluma la impaciencia, empleando en sus obras el atrevimiento fraseológico propio de su alegre juventud. Es autor de Esbozos y Caravana de Recuerdos, primorosas colecciones de cuentos sabrosos, de bella forma y frivolo  asunto, en los que maneja el diálogo con soltura, describe con sobria propiedad y deja volar su ardiente fantasía en alas de su inspiración.

Isaac Antonino es el obrero del pensamiento, el luchador infatigable, la voluntad de acero que labora á diario en la prensa, como yunque del trabajo.

Su intelecto persevera en el batallar constante de las rotativas y, rápido, va llenando cuartillas, tratando con justeza los más diversos asuntos. Lo mismo escribe un artículo de fondo, que una crónica mundana, que una nota incisiva de política local.

Como novelista es autor de Sacrificio, una interesante narración en la que pinta su tierra nativa con vivos colores, y en la Historia de un  moro manchego relata con pintoresca frase un interesante episodio de la guerra de Marruecos, de palpitante actualidad.

Bosquejados á grandes rasgos los méritos y las obras de los autores á quien dedico breves líneas, ¿no es verdad que todos merecen el más sincero elogio? ¿No son dignos representantes de la mentalidad en esta hidalga tierra, y constituyen un grupo simpático por su juventud y por su cultura?

¿No sería un olvido imperdonable dejar de consignar sus nombres en las páginas de mi libro, fiel reflejo de cuanto existe de notable en Ciudad-Real, de cuanto constituye nota saliente en esta culta población, en que se respira un ambiente plácido y se disfruta de una bienhechora tranquilidad y de una inalterable paz paradisiaca? Creo firmemente haber cumplido un deber profesional, testimoniando con estos renglones espontáneos que siempre experimentó mi alma grata sensación al reconocer y difundir el mérito de los que valen, sin destilar nunca mi corazón la ponzoña venenosa de la rastrera envidia.

Aborrezco ese procedimiento que envilece y profeso odio profundo á todos esos escritores maldicientes, seres degenerados de ruines sentimientos, que intentan, mezquinos, empequeñecer
el mundo; que se ocultan en las tinieblas para herir desde la sombra; que se agitan convulsos en sus cubiles amedrentados por el grito acusador de la conciencia, y que llegan en sus locos desvarios á cubrir con negros crespones el augusto altar de nuestra literatura moderna, olvidando, imbéciles, que está ungido por el progreso en el templo de la gloria.

EL INSTITUTO GENERAL Y TÉCNICO, pp. 46-47:

[...] Me complazco en hacer público que he acudido como oyente á varias clases del Instituto General y Técnico de Ciudad-Real, y he reconocido con gusto, haciendo justicia, que puede enorgullecerse de reunir un Claustro competente en extremo, que une á su ilustrada práctica una laboriosidad digna de elogio. 

Este Centro docente se halla instalado en el antiguo convento de frailes de la Merced, cuya Iglesia subsiste adosada al Instituto y convertida en Parroquia. Del vestíbulo arranca amplia escalera de mármol que conduce al magnífico Salón de Actos, de forma rectangular y en cuyo fondo se encuentra el severo estrado. 

Sobre el sillón presidencial y orlado por rojo dosel hay un buen retrato de D. Alfonso XIII, pintado al óleo por el Profesor de Dibujo del Establecimiento, Sr. Martín Cañamero, que ha sabido sorprender la exactitud del parecido en la corrección de la línea.

Son. muchos los cuadros que adornan las paredes del Salón, y entre todos se destacan dos cuyas firmas relevan el encomio; uno, de gran tamaño, es «Dante en los Infiernos» de García-Hispaleto; y el otro representa un paisaje de El Quijote y es de Cecilio Plá. En ambos resaltan la riqueza de tonos, la perfección del dibujo y la valentía de color.

Las aulas son espaciosas, con abundante luz y el necesario menaje; los Gabinetes de Física y Agricultura son muy completos, predominando los aparatos de Electrología y Fotología en el primero; el Laboratorio Químico está bien surtido y en él practica constantes ensayos el ilustrado Director del Instituto, Sr. García Retamero, que es el Catedrático de la asignatura y un entusiasta cultivador de la Ciencia. En el hermoso Gabinete de.Historia Natural, donde se encuentra un magnífico ejemplar del llamado "Hombre elástico" son tan ricas las colecciones mineralógicas y zoológicas, que ha sido preciso recientemente aumentar el número de armarios y vitrinas para colocarlas, debidamente clasificadas, por órdenes y especies.

En la clase de Caligrafía vi preciosos trabajos que hacen honor á las dotes de los alumnos, hábilmente dirigidos por su laborioso Profesor.

La Biblioteca consta de 17 estantes de dos cuerpos, que contienen más de ocho mil volúmenes, encuadernados y clasificados. Tiene 24 pupitres para lectura y entre sus obras hay bastantes pergaminos de gran valor.  Subí, p'or último, á la Estación Metereológica, dotada de los instrumentos necesarios para practicar las observaciones científicas, y desde allí se divisa un pintoresco panorama, que atrae con su varia multiplicidad de fantásticas siluetas.

El subsuelo del área del edificio es hueco, abovedado y conserva algunas criptas y fosas, sepulturas quizás del extinguido convento, transformado hoy en magnífico Instituto General y Técnico.

Frente á la fachada principal del Establecimiento, rodeado por una verja de hierro, se extiende un espacioso jardín, que sirve para el recreo de los escolares, mientras esperan la llegada de los Profesores, respirando aire oxigenado antes de entrar en sus respectivas clases.

Según datos que tuvo la bondad de facilitarme el digno Secretario del Instituto, Sr. Calatayud, el promedio de la enseñanza anual suele ser de 200 alumnos oficiales, 150 colegiados y 300 libres, entre las dos convocatorias de los meses de Junio y Septiembre, todos para los estudios del Bachillerato. 

Para la carrera del Magisterio se matriculan de 30 á 40 oficiales y unos 60 libres. Cada curso se efectúan unos 70 grados y se revalidan 40 maestros próximamente. Las cifras citadas demuestran la importancia del Centro oficial docente de Ciudad-Real, que en su marcha progresiva responde al moderno espíritu de la Mancha, despertando alegre de su antiguo letargo intelectual, al avanzar gozosa con nobles idealismos, para divisar en su hermoso horizonte la aurora de su engrandecimiento social, con su laudable constancia en el trabajo y su perseverante amor á la cultura. 

PERIODISTAS DE CIUDAD REAL:

[...] En Ciudad-Real hace 37 años que fundó El Labriego un ilustre publicista, hijo de Miguelturra, D. Francisco Rivas Moreno, y es el decano de la Prensa Manchega. Hoy es propiedad de su inteligente Director, D. Ceferino Saúco Diez, intencionado escritor y antiguo periodista, que ha sido Alcalde prestigioso de esta población y ha desempeñado con acierto los Gobiernos civiles de Gerona, Zamora, Santander, Jaén y Tarragona, mereciendo siempre justos aplausos su labor administrativa y su gestión política.

La Tribuna cuenta 27 años de existencia, y ha venido siendo el órgano del partido liberal en la provincia. La dirige el elocuente abogado D. Francisco Cueva, y goza de crédito, consolidado por sus campañas en pro de la población y de los ideales democráticos.

Solo cuatro años lleva de vida El Pueblo Manchego, tornavoz de los elementos conservadores de la capital, y ha sabido acreditarse en poco tiempo y figurar con personalidad propia por la nobleza de su espíritu altruista y la seriedad con que emite sus juicios. El Director, D. Isaac Antonino, es un culto escritor que sabe templar su pluma y exponer las cuestiones con imparcial criterio. 

El esfuerzo que representa la labor diaria en Ciudad-Real es digno de loa, porque la vida se desliza con tranquilidad paradisiaca y nada ocurre que merezca los honores de la publicación. Sin embargo, con un asiduo trabajo se confeccionan los periódicos, haciendo un alarde maravilloso para llenar sus columnas con escritos que se lean por su mérito intrínseco ó que atraigan por su interés local.

Conozco, por experiencia, lo que es pertenecer á las redacciones de diarios editados en poblaciones tranquilas.

¡Cuántos días hay que torturar la imaginación para llenar las blancas cuartillas! Y como nota simpática, no puedo menos de consignar merece un aplauso entusiasta la revista ilustrada Vida Manchega, que en los dos años que viene publicándose ha logrado colocarse á una altura envidiable. La parte gráfica honra á los magníficos talleres de D. Enrique Pérez Pastor, un industrial joven, entendido é incansable, que solo piensa en implantar mejoras en su floreciente Establecimiento tipográ fico y que derrocha el capital por su amor al Arte.

Confieso ingenuamente que el presente capítulo lo escribí con sumo gusto, porque es acto de justicia difundir la meritoria labor de la prensa de esta provincia, y además siempre me produce un íntimo deleite elogiar á mis compañeros, porque durante muchos años he militado en tan penosa profesión, y siempre me consideré altamente honrado con el título de periodista. 

HOSPICIO PROVINCIAL:

[...] La visita que hice al que hay establecido en Ciudad-Real me produjo una agradable impresión, porque reúne excelentes condiciones higiénicas y su régimen interior, encomendado á las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, es digno de todo encomio.

Hállase situado en la Plaza de San Francisco, en el antiguo Convento de. esta Orden Religiosa, y data la fundación del Hospicio del año 1861. Inauguróse el día 19 de Marzo, festividad de San José, ocupando el trono de España la bondadosa Reina Isabel II, y siendo .Gobernador de la provincia D. Enrique de Cisneros, según consta en la lápida conmemorativa del solemne acto.

El benéfico Establecimiento ocupa una gran extensión y tiene en la planta baja el refectorio de ancianos, los de niños y niñas, los talleres de diversos oficios, la Academia de Música que dirige el Maestro D. Justo Sánchez Escribano y la Imprenta, hábilmente regentada por D. Francisco Trujillo, en la que se hacen toda clase de trabajos con especial esmero.

En el principal están las salas dormitorios, que son muy amplias, la Escuela de párvulos y otras dependencias secundarias.

Y en el piso superior se encuentran los roperos, bien surtidos y ordenados, la Sala de Maternidad y la Casa Cuna, que forman parte integrante del Hospicio.

Cuenta la primera con el menaje apropiado para las jóvenes asiladas que necesitan en críticos instantes los auxilios de la ciencia, y está dotada de un buen instrumental quirúrgico para las operaciones de obstectricia.

La segunda tiene siete cunitas blancas y camas suficientes para el servicio de las nodrizas encargadas de la lactancia de las débiles criaturas que fueron depositadas en el caritativo torno aprovechando las tenebrosas negruras de la noche y la soledad, encubridora del más punible delito.

En uno de aquellos blancos lechos de candor, tranquila reposaba una preciosa niña que me dirigió sonriente una dulce mirada de ternura con sus grandes ojos de color de cielo.

Acaricié con mano temblorosa su rostro de marfil y lancé un hondo suspiro al pensar en la suerte que tendrá reservada el destino á la naciente rosa en el jardín de la vida.

¡Quién sabe si al llegar á su juventud, como pudorosa sensitiva, será atraída con promesas falaces por una senda de flores, y al sentir clavarse en su corazón las punzaduras espinas del desengaño, se inclinará deshojada entre livianos placeres, como débil pasionaria del dolor que la marchita!

Volví la vista y me fijé en un hermoso retablo que representa el milagro de los tres niños que cayeron á un pozo y fueron salvados por San Felipe de Neri, protector de la infancia; imploré al Santo tutelar de los pequeños por el porvenir de la niña sonriente de azules pupilas y salí conmovido de la Casa Cuna, donde los inocentes abandonados alientan y viven por el amor inextinguible que surge piadosode la caridad bendita... Silencioso continué recorriendo el edificio por sus ventiladas galerías, atravesé los anchos patios de recreo, y me detuve en el espacioso huerto en que estaban practicando varios asilados, dirigidos por su Maestro, las labores del cultivo.

Pasé á la Capilla, que es muy modesta, venerándose en su altar mayor al Santísimo Cristo del Consuelo y San Vicente de Paul, fundador de la orden religiosa de las Hijas de la Caridad.

En el comedor, con largas mesas de marmol, me fijé en un detalle que merece consignarse. En el fondo del salón hay un magnífico filtro, para que beban el agua purificada de microbios todos los asilados.

La higiene es la nota distintiva de este Centro de Beneficencia, que dá en la actualidad albergue á 316 recogidos, que reciben instrucción y alimento en aquella cristiana casa, sostenida por la munificencia de la Diputación Provincial.

Me produjo honda emoción el ver que los ancianos se descubrían con respeto á nuestro paso, que los niños saludaban sonrientes y que las niñas venían satisfechas á enseñar sus bordados y labores.
Al despedirme de la Madre Superiora, que, amable, me acompañó en la visita, recordaba con placidez en el alma que un consolador ambiente de humildad se respira en el Hospicio, y al salir pensé que en el escudo de sus armas no hay más' que un santo leño la Cruz bendita, que acoge redentora entre sus divinos brazos á los pobres desvalidos que cruzan tristes y solos el calvario de la vida. 

CEMENTERIO

Fiel con mi especial criterio, acudí una plácida tarde á conocer en Ciudad-Real el sagrado recinto en que duermen el sueño de la santa eternidad los que, libres sus almas de la humana escoria, abandonaron para siempre la terrena vida. 

Dirigí mis pasos por la histórica puerta de Toledo y atravesé la solitaria senda que, entre doble fila de cipréses, conduce directamente al sencillo pórtico de entrada del Cementerio.

En el centro del pequeño vestíbulo se halla la Capilla, humilde y severa, con esa modestia que tanto engrandece.  Sobre la puerta, en lápida de marmol, se encuentran grabados estos versos: 

Paso doy á los despojos ;
de la vana humanidad;
vivos, postraros de hinojos,
y alzando hasta Dios los ojos
lo que seréis, contemplad.

Medité sobre el poema filosófico que encierra esa estrofa de ultratumba y pensé, emocionado, que en este mundo falaz, nuestra conciencia nos dice que toda es ilusión menos la muerte.

Atravesé los tres patios del Campo Santo, sin ver á nadie, causándome honda tristeza; muchos nichos parecen abandonados, no conservan ni un recuerdo; otros ostentan sus lápidas con sentidas dedicatorias, con coronas y floreros, con retratos y crespones; todo lo que significa la íntima unión del cariño, que no acaba, y el dolor, que no concluye.

Vi que entre las humildes fosas se alzan suntuosos panteones, y en tan sagrado lugar se mezclan y se confunden vanidades y miserias; los débiles atributos que deposita la piedad del desheredado, con las magnificencias arquitectónicas del arte que consagran á los opulentos; al pie de un granítico sepulcro, un hoyo en la tierra; al lado de un ángel de marmol, una Cruz de madera.

Entre los mausoleos merecen especial mención los que pertenecen á las familias de Muñoz Jarava, Barrenengoa, Rubisco, Martín Moreno, Vázquez, Arredondo, Nogueras é Ibáñez, y el del Cabildo .Prioral, que ostenta los cuatro emblemas de las Ordenes Militares.

En las sepulturas leí inscripciones que dictó el sentimiento y versos que inspiró la ternura; y continué silencioso, abstraído, rememorando en mi mente que nunca pude transigir con las torpes indiferencias del escéptico en la hora de la muerte, y que siempre me conmovieron las plegarias que elevan los
corazones cristianos al dar su adiós á la vida.

Iba á retirarme cuando entró una dama enlutada, y dirigiéndose á la tumba de un niño, se postró de rodillas, rezó breves instantes y depositó sobre la fosa un ramo de violetas.

¡Era una madre que, cariñosa, regaba con lágrimas el sepulcro de su hijo! ¡Las flores eran el símbolo poético de su amor eterno!

El sol declinaba entre flotantes nubes de ópalo y grana; era la mística hora del crepúsculo vespertino; me alejé del Cementerio, y, al regresar á la ciudad, las campanas de la Merced llamaban á los fieles para que sus labios fervorosos musitasen la oración de la tarde; y en ese momento solemne, pletórico de poesía, consagré un piadoso recuerdo á la querida memoria de mis buenos padres, que yacen en sus veneradas tumbas, y pensando en la lúgubre soledad del sagrado recinto del Campo Santo al tender la noche su manto de estrellas en la región de lo infinito, sentí profunda tristeza en el fondo del alma y exclamé, convulso, con honda pena: «¡Dios mío, que solos se quedan los muertos!». 

INFANTES

Aparece en los primeros años del siglo XIV con el nombre de La Moraleja, refiriéndose al sitio en que se fundó, perteneciente al campo de Montiel, que limita al Sur la cordillera divisoria de aguas entre el Guadalquivir y el Guadiana. Como los Infantes de Aragón concedieron á esta villa privilegios que fueron la base de su engrandecimiento," en gratitud á las mercedes recibidas, se denominó desde el año 1480 Villanueva de los Infantes, por iniciativa.de! último Maestre de Santiago, con excelente acuerdo.

Testimonio que acredita su próspero desarrollo es el hecho de que, en corto espacio de tiempo, los términos jurisdiccionales señalados en la Carta Puebla otorgada por Don Enrique, resultaron pequeños para contener su población, que alcanzó un crecimiento inusitado, viéndose obligada á solicitar de la Orden nuevos terrenos, que el Capítulo le cedió en vista de lo justa que era la petición.

Con los productos de su fecundo suelo atendió á todos sus habitantes, y labrándose un estado bonancible, su existencia se desliza sin inquietudes en un plácido ambiente de paz saludable.

Considerando Villanueva á la enseñanza como fundamento primordial del progreso, fundó en el siglo XVII una clase de Gramática y Retórica, en la que explicaron doctos Profesores, dignos de loa, porque difundieron sus grandes conocimientos huyendo de la pompa del mundanal ruido. 

Entre todos merece especial mención el sabio humanista almedinense Bartolomé Jiménez Patón, autor de 16 obras, entre las cuales descuella la titulada «Mercurio trimegistro», en la que trata de modo admirable de la elocuencia romana, de la sacra y de la española. Libro elogiado por Lope de Vega y Quevedo, contemporáneos del famoso maestro de la Mancha.

Pueblo religioso, venera á Nuestra Señora de la Antigua con ardiente devoción y rinde homenaje de pleitesía á la cultura nacional. 

ALMODÓVAR

Fué pueblo de la antigua Oretania, donde habitaron intrépidos guerreros, dispuestos siempre á defender con la vida su amada independencia. Después tuvo la dicha de ser cuna de sabios y santos, que con sus obras y virtudes inmortalizaron la tierra hidalga en que nacieron.

Un soberbio castillo que levantaron los modharíes para defensa de los terrenos que forman el hoy llamado Valle de Alcudia, fué el origen de tan importante población, una de las más castigadas durante varios siglos por las sangrientas luchas que sostuvieron los moros con los cristianos.

Situada al pie de la sierra de Santa Brígida, cerca del río de la Vega, y país muy quebrado con cerros y montañas, su situación topográfica despertaba la codicia de los árabes dominadores.

Su fortaleza fué conquistada por Alfonso VII el Emperador y entregada al Arzobispo de Toledo, quien la donó á la Orden de los Caballeros Templarios, poseyéndola 27 años.

Durante esta época fué Gobernador de la plaza el célebre caudillo Albar Fañez, que mereció por sus hazañas el honroso título de «Príncipe de las Milicias».

En tiempo de Alfonso VIII, al regresar victorioso de Las Navas, mandó fortificar de nuevo el Castillo de Almodóvar, aumentando sus defensas y rodeando su recinto de granítica muralla.

Para recompensar el Monarca los buenos servicios que le habían prestado en los combates los  Hombres valerosos de esta tierra, les concedió beneficiosos fueros y les otorgó numerosas franquicias. 

Dedicáronse entonces á trabajar en sus fábricas de paños, consiguiendo un notable desenvolvimiento industrial, y sus excelentes géneros se acreditaron en tal forma en los siglos XV y XVI, que sus exportaciones al extranjero le proporcionaron elementos de vida y prosperidad.

Lá reciente explotación de sus minas de plata y plomo en el Horcajo, acrecientan las riquezas de Almodóvar, que recuerda con orgullo á sus ilustres hijos el Venerable Maestro Juan de Avila y San Juan Bautista de la Concepción, que enaltecieron con los fulgores del genio el nombre augusto de su querida Patria

ACADEMIA GENERAL DE ENSEÑANZA

[...] Instalar un centro de esta importancia en una capital de tercer orden, próxima á Madrid, dotarlo de todos los adelantos modernos y construir un edificio ad hoc, amplio, higiénico, lujoso, con capacidad suficiente para 115 internos, y tener que negarse en algunos cursos á admitir más alumnos por cubrirse el número tota! de plazas, porque es un caso insólito, digno de consignarse y merecedor de los más entusiastas elogios. Tan gigante pensamiento, y ese hecho extraordinario, se registra en Ciudad-Real con la «Academia General de Enseñanza», fundada y dirigida desde el 1895 por el Licenciado en Ciencias Físico-Matemáticas D. Miguel Pérez Molina, infatigable luchador, amante del trabajo y espíritu progresivo, que con una constancia ejemplar consagra todas sus actividades y energías al desenvolvimiento de su idea pedagógica,habiendo conseguido en pocos años honrar á su provinciacon una de las mejores Academias de las que existen en España.

Hállase situado el edificio en uno de los puntos más céntricos y sanos de la población, ocupando una superficie de 1.200 metros cuadrados, con sólida construcción y tres fachadas, estando la principal en la misma calle en que se encuentra el Instituto, á cuyas aulas asisten los alumnos de la Academia diariamente para ser conocidos y preguntados por los Catedráticos que han de juzgarlos en los exámenes.

Hacer una detallada descripción de todas las dependencias del local es tarea ímproba y de la que puede prescindirse porque habría que agotar los adjetivos encomiásticos, y basta con decir que el vestíbulo es severo; las galerías espaciosas; el comedor magnífico; los salones de estudio con pupitres individuales; las clases amplias, con elevados techos y el menaje propio de las asignaturas que se explican; la escuela preparatoria para el ingreso en la segunda enseñanza un acabado modelo de perfección pedagógica, y la de párvulos, dirigida por el Profesor suizo Mr. Poisat; los dormitorios,
establecidos en tres soberbias salas, por su admirable cubicación, exceso de luz y aire puro, reúnen las más completas condiciones de salubridad; el museo escolar tiene ochenta cuadros murales con los principales productos y sus transformaciones por la industria; los gabinetes de Historia Natural, Física, Química y Agricultura, guardan en armarios y vitrinas modelos de máquinas adquiridos en el extranjero, ejemplares zoológicos y colecciones mineralógicas de inestimable valor; y la Biblioteca es un derroche de buen gusto, con sencillos pupitres y elegantes librerías que ostentan 3.500 volúmenes clasificados por catálogos de materias y autores, entre los que figuran desde los antiguos clásicos hasta las obras más famosas de la moderna literatura.

Allí se encuentran la bandera y el estandarte de la Academia, de raso azul, bordado en oro, y la preciosa lápida conmemorativa de la solemne fiesta celebrada por los alumnos en honor del inmortal Cervantes, al cumplirse el tercer aniversario de la publicación de «Don Quijote de la Mancha».

El mejor elogio que puede hacerse de aquella memorable velada, es consignar que fué digna del genio sublime á que se rendía homenaje, por los elocuentes discursos que se pronunciaron y las hermosas poesías que se leyeron, vibrando en las palabras y en los versos el alma de la Patria, ungida por la admiración al entonar sus cantos de gloria.

Al salir de la Biblioteca me entregó el amable Director un reglamento de la Academia, y al ver que los alumnos están sujetos á un régimen interior excelente, á una inspección beneficiosa y á un estudio constante, me expliqué lógicamente los brillantes resultados que obtienen en los exámenes de fin de curso, viendo recompensados sus desvelos con las más honrosas calificaciones, numerosos premios y Matrículas de Honor, que también testimonian la ilustrada competencia del docto Profesorado.

A los éxitos de fin de curso contribuye el sistema de educación integral adoptado por la Academia, que publica también desde su fundación un Boletín con grabados intercalados en el texto.

Del último número copiamos los siguientes párrafos:

«Para las plazas gratuitas ó becas que concedimos, fueron designados por la Excma. Diputación provincial dos jóvenes, siendo uno de ellos asilado del Hospicio provincial.

El Excmo. Ayuntamiento eligió otro de sus Escuelas Municipales, previa oposición entre los más adelantados de la Graduada. El tipo de internado por nosotros seguido se diferencia del que el Estado francés sostiene en sus Liceos y que en España se quiso copiar para los Institutos con poco acierto, pues ha llegado su descrédito á tal punto, que las familias echan de menos el que tenían establecido las Comunidades religiosas expulsadas. Bien quisiéramos tomar como modelo el sistema inglés, que consideramos el más perfeccionado; pero, ya que esto no sea posible, procuraremos aproximarnos, dando la independencia debida al educando. Es decir, no somos partidarios de la reclusión constante en el Colegio, pero sí del orden y disciplina en todos los actos del mismo, no prescindiendo de los deberes religiosos que les enseñaron sus padres. Implantaremos para el nuevo curso la instrucción militar, hoy obligatoria, para que desde niños se disciplinen y sepan cumplir mejor el día de mañana sus obligaciones para con la Patria. En suma, que alejándonos de los inconvenientes que antes apuntábamos, nos acercamos más y mejor á la educación cívica y moral, como complemento de la física é intelectual».

En el amplio despacho del Director se halla, en lugar preferente, el Diploma de Comendador de la Orden de Alfonso XII, honrosa distinción que fué pedida por las Corporaciones oficiales de esta provincia, y que el Gobierno concedió gustoso como recompensa á los indiscutibles méritos y grandes servicios prestados por el Sr. Pérez Molina al ejercer el cargo de Alcalde Presidente del Ayuntamiento, cuya gestión fué altamente beneficiosa para Ciudad-Real, viéndose obligado á dimitir el cargo para dedicarse con asiduidad á sus trabajos profesionales.

En una memorable sesión le fué entregado el valioso bastón de mando, adquirido por suscripción popular, acompañado de un artístico álbum con las firmas de todos los que contribuyeron á la realización de este homenaje de cariño, que patentizó las simpatías de que goza entre sus paisanos.

El año pasado acudió al Palacio Real con D. Ricardo Gasset, que llevaba los planos para construir en Madrid un Colegio como los de Londres, y D. Alfonso XIII ofreció la dirección del nuevo Centro docente al Sr. Pérez Molina con frases de elogio á sus aptitudes excepcionales y entusiasta vocación por la enseñanza. Honor que declinó, altamente reconocido, por atender á su Academia de Ciudad-Real. 

Pero perseverando en sus anhelos pedagógicos ha conseguido recientemente la creación de una Escuela Militar, de carácter privado, autorizada por el Capitán General de la Región, y que funciona con el mejor éxito, formando el Claustro de Profesores ilustrados Oficiales de nuestro brillante Ejército.

Confieso con ingenuidad que la visita á la Academia General de Enseñanza me produjo grata impresión, y al despedirme del celoso Director estreché efusivamente su mano, diciéndole sin lisonja: «Hombres como V. son los que necesita España, porque viven dedicados á difundir la instrucción, que es base del progreso, y el progreso es el alma de la vida». 

SEMINARIO

[...] El Monarca Carlos III mandó por su Real Cédula de 14 de Agosto de 1768 que se erigieran Seminarios Conciliares en todas las capitales de su reino para la educación y enseñanza del Clero, considerando de suma importancia la cultura sacerdotal para la ilustración de los pueblos.

Estos Centros de enseñanza religiosa fueron atendidos por el Estado, y por Real orden de 28 de Septiembre de 1852 se dictó el plan de estudios, porque habían de regirse los muchos que se habían creado con resultados positivos. 

Testimonio evidente de lo que es capaz de hacer la constancia de una buena voluntad y la firmeza de una resolución irrevocable, cuando van acompañadas de una experiencia sana y una recta conciencia, es la fundación del Seminario Conciliar de Ciudad-Real. Epopeya de gloria que confirma una vez más ante los incrédulos que el trabajo de los hombres, al ser iluminado por el sentimiento católico, arranca de la dura roca maravillas del arte, porque las energías del genio lima las leves aristas y las reduce al molde estético de su ideal intangible, modelo de belleza, depurado de imperfecciones humanas, mezquinas y deleznables. 

Fué el sabio Prelado Dr. D. Victoriano Guisasola el primer Obispo Prior que ocupó tan honroso cargo en esta provincia, y fué también el primero que pensó en fundar el Seminario, al ver que se daban clases para clérigos externos en el antiguo local donde entonces se hallaba instalada la Vicaría y en la actualidad se levanta el suntuoso Palacio de la Diputación Provincial.

Para realizar su magna empresa adquirió un espacioso terreno de 9.000 metros cuadrados de superficie, próximo á la puerta de Alarcos, en el sitio denominado Huerto del Moral, y empezó la cimentación de un edificio de nueva planta con arreglo á planos que mandó trazar bajo su dirección, y sin otros recursos que unos pequeños ahorros, reunidos á costa de grandes economías y piadosos sacrificios.

Fecha fausta fué para todos los católicos de Ciudad-Real la del 20 de Marzo de 1882, porque en ese día, con toda solemnidad, el venerable Obispo, palpitando el más ferviente entusiasmo en su alma, bendijo y colocó la primera piedra de la obra gigantesca, que surgió espléndida en su mente y su corazón inicia con decisión admirable, ungida de los más puros anhelos.

Su digno sucesor, el ilustre Dr. D. Antonio María Cascajares, viendo agotados los fondos, y poniendo todo su especial interés en continuar las obras del Seminario, realiza con voluntad de acero su firme propósito, y sin arredrarse por la falta de elementos materiales arrostra las difíciles circunstancias financieras, y con valentía plausible se decide á emitir un empréstito de 200.000 pesetas en acciones de 125 cada una, con el interés del 5 por 100, amortizables por su totalidad en doce años, y con la sola garantía de las dos terceras partes de la dotación anual que percibiese del Estado el nuevo Centro eclesiástico.

Pronto se cubrió el empréstito, se dio gran impulso á los trabajos, adelantaron rápidamente las obras, transcurrió el tiempo en su veloz carrera y llegó el 1.° de Octubre de 1887, día memorable en que el Reverendo Obispo D. José María Rances, revestido de Pontifical y rodeado de todas las Autoridades, procedió solemnemente á bendecir é inaugurar el Seminario Conciliar, dotando á esta provincia de un magnífico edificio de sólida construcción, que á sus excelentes condiciones higiénicas reúne notables aciertos arquitectónicos, porque responde cada una de las distintas dependencias que lo forman al fin á que se destina, con exacta propiedad hasta en los más pequeños detalles.

La fachada principal del edificio consta de dos pisos y es de aspecto severo, hallándose en el centro, con esbelto saliente, situado el pórtico que da entrada al vestíbulo, en que concurren: Secretaría, Archivo y Sala de Visitas.

Dobles crugías cierran un extenso rectángulo, y en sus tres grandes patios se alzan columnas de hierro que sostienen amplias galerías, en las que se encuentran instaladas: la Biblioteca, las Aulas, los Gabinetes Laboratorios y el hermoso Salón de Actos.

Coincidiendo con el eje transversal del edificio está situada la bonita Capilla, que es un alarde artístico de buen gusto.

Siguió funcionando el Seminario, y en la época del docto Obispo Dr. D. Casimiro Pinera,se amplió la enseñanza, explicándose Sagrada Teología, Filosofía y Latinidad, con suma extensión, por ilustrado Claustro.

Pero cuando ha llegado á su estado más floreciente es desde el año 1905, en que fué nombrado Obispo Prior de las Ordenes Militares el eminente Dr. D. Remigio Gandásegui, espíritu incansable en la difusión de la cultura, que ha logrado el progresivo desarrollo del plan de estudios, aumentando el material científico y elevando á envidiable altura tan importante Centro docente.

En la actualidad cursan 52 alumnos internos y 11 externos; disfrutan 8 becas de gracia y 19 ganadas por oposición, recibiendo todos los más sólidos conocimientos de la carrera eclesiástica.

Hoy puede competir el Seminario de Ciudad-Real con el mejor instalado en España, y se yergue como atalaya de la fé contra los errores de los sectarios, enemigos de la doctrina del Salvador del Mundo, que por redimir á los pecadores vertió su divina sangre en la cumbre del Calvario. 

LAS BIBLIOTECAS

Se designa con el nombre de Biblioteca todo salón en que se conservan en depósito un conjunto de libros de alguna consideración, por el número ó por la calidad, y en muchos casos por ambos valiosos conceptos.

En Grecia, el famoso Pisistrato instaló una magnífica en Atenas, á la que acudían todos los intelectuales de la Grecia, ávidos de ensanchar la esfera de sus conocimientos en la hermosa colección de obras filosóficas que allí se encontraban reunidas, constituyendo un verdadero tesoro científico.

Después, Adriano fundó otra cerca del Partenón, á la que dedicó especial cuidado y avaloró con decidido interés, pero esta biblioteca fué trasladada íntegra á la Persia después de conquistar Jerges la Grecia y reducirla á provincia de su poderoso Imperio.

En Roma, efecto de su carácter guerrero, que se consagró exclusivamente á sostener las luchas interiores entre patricios y plebeyos, y las exteriores reduciendo á su yugo todos los estados antiguos, no concedió importancia al cultivo de las letras y las ciencias, porque su espíritu bélico no atendía más que á conseguir en los sangrientos combates los inmarcesibles laureles de la victoria.

Hasta que ciñó á sus sienes el triunfante Augusto la diadema imperial, no hubo biblioteca. En aquel tranquilo periodo de la paz Octaviana se estableció en el monte sagrado Palatino la primera, y al ocupar el solio de Italia el célebre español Trajano, se instaló la segunda en el Forum, que llegó, á reunir más de cien mil volúmenes, admirablemente catalogados, siendo una de las mejores que se recuerdan de los tiempos antiguos.

Durante la Edad Moderna se han construido suntuosos edificios en las capitales de las grandes potencias de Europa, destinados á bibliotecas, figurando á la cabeza la del Museo Británico, que honra á Inglaterra por la extensión y magnificencia del local. Solo la soberbia rotonda que sirve de salón de lectura mide 42 metros de diámetro, y su cúpula, sostenida por 20 pilastras de hierro, alcanza la altura de 32 metros sobre el suelo. Como detalle que revela su grandiosidad merece consignarse que el coste del edificio ascendió á 15.000 libras esterlinas.

También merecen especial mención la «Imperial», de París y la «Nacional»¿ de Madrid, que contienen una riqueza incalculable de obras, contando la de España con más de 600.000 volúmenes y una sala destinada á guardar todas las ediciones que se han hecho del libro inmortal de Cervantes, siendo curiosísimos algunos de los ejemplares que se conservan de «Don Quijote de la Mancha»
.
Por último, es muy notable la biblioteca del Vaticano, en la moderna Roma, por contener pergaminos valiosísimos y manuscritos autógrafos como el de «Las rimas de Petrarca».

Nota simpática de Ciudad-Real es la de reunir cinco notables bibliotecas, siendo la más concurrida y la que cuenta con caudal bibliográfico más moderno y asequible para todos los lectores, la que honra al Casino, porque constituye gala y ornato del centro recreativo á que concurren todas las fuerzas vivas de la culta población.

La llamada Biblioteca Provincial, instalada en el Instituto, guarda libros antiguos para el estudio profundo, pero en cambio la del Casino brinda con obras que recrean el espíritu, proporcionándole honesto entretenimiento, ostentando como lema el precepto de Horacio, de mezclar lo útil con lo dulce. 

Los socios no acuden para instruirse, van á esparcir el ánimo con las bellezas poéticas de nuestra literatura contemporánea; no gustan de abismarse en los grandes problemas filosóficos de la ciencia metafísica, lo que buscan es una novela que les distraiga de la monótona labor cotidiana, ó un tomo de historia en que recordar los triunfos de nuestros antepasados, vibrando las fibras del alma con bélico entusiasmo al recuerdo de sus conquistas, que son hazañas de gloria.

El local en que se encuentra la biblioteca es amplio y decorado, con sencillez y buen gusto. Consta de veinte vitrinas con doble cuerpo y encierran 4.064 obras en 3.309 volúmenes, casi todos encuadernados, y para facilitar e l más rápido servicio á los socios hay un «Catálogo por Materias» y un «índice de Autores», trabajos ambos que enaltecen la pericia de su ilustrado confeccionador, el inteligente Bibliotecario D. Manuel Tolsada, activo Archivero de la Delegación de Hacienda de la provincia. 

Hállase, además, hábilmente secundado por el constante celo y amable solicitud que á diario demuestra el encargado de la Biblioteca, D. Antonio Abad Avalos, que se esfuerza en complacer á los amateurs de la lectura.

Larga tarea es relatar los muchos ejemplares valiosos que guarda en sus estantes, divinamente ordenados, y basta consignar que socios de todas las edades, de ideas completamente contrarias y de gustos diametralmente opuestos, siempre encuentran lo obra que piden, desde los antiguos códices á las más modernas producciones dramáticas, que son timbres gloriosos del rico y fecundo Teatro Español.

Detalle de tanta importancia es testimonio evidente del laudable interés que ha inspirado á todas las Juntas Directivas el desarrollo progresivo de la Biblioteca, contribuyendo con parte de los fondos sociales al aumento de su voluminoso catálogo, mereciendo los sinceros elogios á que en justicia se han hecho merecedoras.

En esta meritoria labor se distinguió notablemente el Presidente D. Rafael Cárdenas, actual Secretario de la Diputación provincial, que batió el record de la adquisión de obras importantes de autores contemporáneos.

El Casino de Ciudad-Real, instalado en un hermoso edificio de su propiedad, recientemente reformado con obras que le embellecen y modernizan, cuenta con magníficos salones para tertulias y distracciones, pero es indudable que considera la Biblioteca como la niña mimada de la casa, y con esa predilección dá una prueba evidente de cultura, y nos recuerda con ese cariño que los libros son los más fieles amigos, los más leales consejeros, los más doctos maestros, y en sus páginas, palpitantes de pensamientos, encontramos el consuelo de nuestras penas, porque hacen latir nuestros corazones inspirándose en los tres grandes ideales del alma: la bondad, la belleza y la verdad; que en el mundo se manifiestan en la Fé, en el Arte y en la Vida. 

También se aplica esta palabra para expresar una serie de obras que, siendo de autores distintos, todos tratan de una misma materia, vista bajo diversos aspectos la idea fundamental.

Desde los más remotos tiempos han existido las bibliotecas en las naciones cultas y han sido consideradas y atendidas con el respeto que merecen estos arsenales vivientes del saber humano. 

Prueba el anterior aserto el dato curioso de que en la antigüedad estuvieron á cargo de los sacerdotes y unidas á los templos, por considerarse sagrada la ciencia que encerraban los pergaminos primitivos.

Y es indiscutible que entre las hojas de los libros se encierran los profundos pensamientos que brotaron de los grandes genios, que permanecen á través de los siglos como perennes monumentos de su gloria.