miércoles, 18 de febrero de 2015

La contracción de la memoria

El paso del tiempo es lo único que ocurre. Es inevitable que nuestro soporte físico se reduzca y, con él, la capacidad de contener memoria, de retener la realidad. Sí, como las últimas teorías científicas afirman, somos información y nada más, la pérdida progresiva de la misma que supone la vejez nos vuelve esquemáticos y esencialistas, nos bate en retirada y empobrece el mundo al mismo tiempo que nos empobrece a nosotros.

Me explico: nuestra memoria empieza a volverse convergente, a hacer de dos recuerdos parecidos uno solo; no advierte las diferencias y se vuelve tozuda. Y los más grave: la información termina por disgregarse y aniquila el yo transformándonos en instrumentos de autodemolición: somos el fantasma que habita el castillo de su propia ruina. Los recuerdos se vacían de contenido hasta que nosotros mismos somos un recuerdo para nosotros mismos. El tiempo nos hace empalidecer sobre la superfice del mundo.


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