viernes, 20 de marzo de 2015

Sigue aumentando la concentración de riqueza en pocas manos: más milmillonarios

Óscar Iglesias, "Desmoronamiento social: 1.826 milmillonarios" en Nueva Tribuna, 18-III-2015:

Desde hace algunos años las reflexiones sobre la democracia se están centrando o vinculando preferentemente a la cuestión de la calidad de la democracia y su regeneración. Siendo cierta esta necesidad de mayor calidad democrática no hay que olvidar que la democracia es igualdad. Y que si la igualdad se resiente o retrocede, por mucha transparencia y regeneración democrática de las instituciones, se estará vaciando de contenido la sociedad democrática para ser un mero cartel publicitario dentro de un sistema oligárquico, tiránico o despótico.

El desmoronamiento de la sociedad en la que vivimos se visualiza en muchas imágenes de muerte, guerra, miseria y desigualdad. Pero hay una imagen, en el reverso de esa realidad, que llega puntual todos los años en el mes de marzo, con los datos de los milmillonarios, que publica la revista Forbes. Se puede afirmar, sin exageraciones, que continua imparable la tendencia de acumulación de la riqueza, con 1.826 milmillonarios en el planeta en 2015. Lo que supone que, en plena crisis, ha aumentado el número de milmillonarios en 1.033 personas desde el año 2009, como se puede observar en el gráfico.Y además acumulan una riqueza de 7,05 billones de dólares, 4,65 billones de dólares más que en el año 2009.

Esta acumulación de la riqueza está agudizando la ruptura del contrato social y agrava la separación entre un mundo dividido en pocos ricos y muchos pobres. La situación está llegando a un punto de no retorno, que de no empezar a corregirse inmediatamente va a generar un estallido social, político y económico de consecuencias difícilmente previsibles para el ser humano como especie. Para toda la especie, porque a pesar de esconderse en guetos de lujo, las élites económicas y políticas también se verán afectadas.

El incremento de la desigualdad puede acabar con todo. Más de 2.200 millones de personas se encuentran en situación de pobreza multidimensional o cerca de ella. Esto significa que más del 15 por ciento de la población mundial, según Naciones Unidas, sigue siendo vulnerable a la pobreza ¿Alguien cree que morirán en silencio?

Al mismo tiempo: casi el 80 por ciento de la población mundial no cuenta con una protección social integral; 842 millones de personas, alrededor del 12 por ciento de la población mundial padece hambre crónica; y más de 1.500 millones de trabajadores, es decir, casi la mitad de los trabajadores tienen empleos informales o precarios.

Lo expresaba en otro artículo y lo vuelvo a reiterar, ¿Hasta cuándo van a aguantar los ciudadanos el sufrimiento, la miseria, la inseguridad, la pobreza y la desigualdad creciente? ¿Hasta cuándo los más pobres de los países devastados por la pobreza? ¿Hasta cuándo los ciudadanos que hasta hace poco disfrutaron de bienestar y derechos en sociedades con democracias consolidadas? ¿Hasta cuándo van a transigir los gobiernos?

El tiempo se acaba, porque cada día es más evidente el fracaso social, político y económico que supone que haya tantos miles de millones de personas en la miseria y una élite que tiene como bandera la acumulación de la riqueza pisoteando la equidad. Por ese motivo, hay que avanzar ya en democracia. Con la equidad y la dignidad de las personas como principales objetivos civilizatorios. Y en esta batalla, a los ciudadanos que quieren hacer algo hay que decirles que se movilicen, participen y voten, porque es decisivo, imprescindible y crucial. Aunque puede no ser suficiente si el número de ciudadanos que lo hace no es mayoritario.

La dignidad, la igualdad y la libertad son la meta a alcanzar, nadie te las va a regalar. Cógelas.