sábado, 18 de abril de 2015

Pipí, popó, Pepé.

El Pepé propende a la parla prosaica, un popurrí superfluo pleno de torpes despropósitos propios de psiques pueriles para tapar el puro y simple pipí y popó de la corrupción. Por sus popes y papas pasa a ser chupacirios, peor, plañidero, porque se complace en desparramar pupas, el muy pelmazo. Por zamparse, se zampa papilla, pipas, pepinos, el mapa completo, y por eso les pegamos en el pompis, por más se que se apelliden Espe o Cospe. Empero, no son pibes, sino provectos y peor que perversos o perniciosos (o per-judiciales, pues en tanto pleito se ponen), porque estos trepas trampean hasta al ping-pong. Incluso pugnando al palé o promoviendo pisos poseen más patas que un pulpo o un ciempiés para escapar de la pasma. Es un hampa capaz de componer en un pispás tal pimpampum que nos pulen toda la pasta sin perdonar pela ni expresar pío-pío, y dando más pánico al parqué y al peculio público que la Paparrasolla o que Tsipras. Esperpéntico.

Para pagar poco (al poco pueblo que no padece paro), son capaces de pergeñar patrañas que persuadan, los pícaros, a empeñarse, entramparse o hipotecarse para pagar un billón (con be y no pe) de pasivo (y sin pluses). Apenas ha pescado la poli al presente al más panoli, y se les escapan todos los peces tripudos, los más pillos y despabilados, que pesan al "pobre" presupuesto del pueblo español. Para culpa tal no hay perdón del Todopoderoso, y el más pintado pide en los púlpitos públicos que el capital de ese pisto, limpiado con prepotencia, reaparezca.

Con pésima pachorra, toda la plétora de un Pepé opulento y copioso preocupa no poco y provoca, con su impenetrable y prepotente trapacería, que se amplíen profusamente las pesquisas policiales. ¿Por qué no los aprisiona ya la pasma e impedimos tanto zipizape?  Ah, ya pienso: porque han perpetrado los principios y preceptos de lo que se aprecia procesal. Pues que les den por la popa.