viernes, 24 de abril de 2015

Ubuntu y el resto de nuestras tontas vidas

La ética ubuntu en Sudáfrica consiste en cooperar y compartir todo; ha dado nombre a una distribución de Línux que compite con Microsoft y otros vendedores de software cuyo único propósito es enriquecer aun más a sus accionistas de lo que son, comprometiendo a la gente común a pagar continuamente por "mejorías" ridículas que llaman "actualizaciones" y obligando por contrato a quienes diseñan software (y controladores de impresora) a diseñar productos con obsolescencia programada (esto es, no fabricados para durar, sino para estropearse al cabo de cierto tiempo y que haya que comprar otros nuevos), de forma que la gente se endeude cada vez más comprando postizos y actualizaciones inútiles o cambiando de hardware y software sin motivo, como si los sueldos pudieran someterse con igual facilidad a idéntica "actualización" o "mejoría". El paquete integrado del sistema operativo Ubuntu, que opera en Línux, no padece esos inconvenientes.

En la cultura bantú Xhosa ubuntu significa "yo soy porque nosotros somos¨, y se ilustra con esta historia.

Un arqueólogo propuso a unos niños africanos un juego. Colocó una cesta de frutas bajo un árbol y les dijo que aquel que llegara primero se quedaba con toda la cesta. A la señal de inicio de la carrera, los niños se dieron la mano y llegaron todos juntos hasta el árbol. Entonces les preguntó por qué habían actuado así; los niños dijeron: ¡Ubuntu! ¡Ubuntu!

Hay que cambiar las reglas para poder cambiar algo

Esta ética sudafricana tiene como máximo valor la mejora mediante la cooperación y la redistribución equitativa de los beneficios sin desigualdad ni esclavitud. Por ese motivo he cambiado mi sistema operativo a Línux Ubuntu, porque además los virus, troyanos y el resto del malware, diseñado para atacar a los que abusan de su autoridad, no lo afectan. Así ahorro además en programas antivirus, tengo a mi disposición los mejores programas y no las basurillas encaminadas a causar adicciones y dependencias y no tengo que padecer las chorraditas y memeces del averiado, averiante y maleducado Giligates, que tanto tiempo y dinero me han hecho perder desde hace años. Ahora que caduca XP, es el momento de elegir Ubuntu; y os conviene hacerlo ya, porque si no estaréis condenados a pagar a Microsoft por un producto igual, peor o más peligroso el resto de vuestras tontas vidas, para que vuestros hijos puedan instalarse juegos alienantes y programas estúpidos no encaminados a desarrollar actividades útiles, ya sea laborales o creativas.

La informática a la antigua usanza
Ya hay veinticinco millones de usuarios de Ubuntu y la cifra aumenta exponencialmente. Si eres uno de esos que prefieren cuestionar la publicidad y sortear a los miles de siniestros vendedores de Microsoft en esas tiendas que controlan en tu ciudad, escoge Ubuntu. Pero si eres un pijo acomodaticio y amante de las chorraditas y el despilfarro, escoge Windows y paga por ellas hasta la jubilación y más allá, aguanta todas esas preguntas tontas que te suele hacer ese software y sufre al tener que elegir entre mil alternativas para tirarte un pedo.

Y si la elección no te parece fácil, quizá te ayude a tomarla el famoso pasaje del presocrático Pródico sobre la elección de Heracles adolescente (Hércules, entre los latinos) entre los caminos del placer, fácil y lleno de contentos, y de la virtud, difícil, alto y cansado, que aparece además en los frescos del palacio renacentista del Viso del Marqués. Ambos caminos están representados por dos mujeres que exponen en respectivos discursos sus argumentos en pro de uno y de la otra. Al final Hércules escoge el camino de la virtud, porque un placer sin esfuerzo sería empalagoso y en realidad escondería el dolor del empacho que produce, por ejemplo, beber sin tener sed, mientras que con el de la virtud lograría una recompensa real que pagaría el esfuerzo (se saciaría la sed causada por el trabajo realizado) y valdría la pena. Este mito clásico de Heracles en la encrucijada, pintado por Annibale Carraci y por Pompeo Batoni, lo narra el sofista Pródico (maestro de Sócrates) en Jenofonte, Memorabilia, II, 1, 21-34. Windows nos hace la vida sosa y fácil y nos vacía el bolsillo; Ubuntu hace que la vida valga la pena y nos deja dinero en el bolsillo. Se hace camino al andar, pero por un solo camino: ni siquiera Robert Frost, el Machado estadounidense, podía elegirlos todos.