lunes, 11 de mayo de 2015

Autores manchegos raros

I

Arturo Saúco-Ardila se dedicó al periodismo; llegó a ser secretario de Jacinto Benavente; también era su amante -Jacinto Benavente, como bien sabían sus contemporáneos, que incluso lo declararon por escrito, como Felipe Sassone y Alberto Insúa en sus excelentes memorias, que merecerían ser más leídas de lo que son, era homosexual, como por otra parte lo eran Castelar y Lázaro Galdiano- hasta que se vio implicado en el robo de unas joyas que tenía el famoso autor, quien desde entonces no quiso verlo. Le dedicó por cierto una obra que tengo fotocopiada y él mismo escribió algo, por ejemplo una novela policiaca titulada A orillas del Guadiana (1905) de tan corta tirada que sólo ha quedado un ejemplar, aparte de mi copia a color; parte de su archivo ha ido a parar al CECLM. 

II

Pocos conocerán, por otra parte, la obra vanguardista del abogado y dibujante de Almadén Desiderio Marín Villaseca, más conocido por su pseudónimo anagramático Desmarvil. Fue un influyente pintor de carteles republicanos durante la Guerra Civil, muy imitado por los catalanes, como estos mismos admitieron; estuvo en contacto con Guillermo de Torre (cuyos padres, por cierto, vivieron en Puertollano) y publicó dos libros de grabados.

III

Un escritor de secano quizá interesante sea Manuel Gijón Marín, nacido más o menos en 1887 en La Solana y alcalde de ese pueblo tras la Guerra Civil; según un artículo de ABC de Madrid (del 1 de julio de 1956) tenía escrito un libro de viajes con sus recuerdos de diez excursiones que hizo por La Mancha entre 1915 y 1925: Por los senderos de Don Quijote; el libro ha quedado inédito, así como doce novelas que escribió en el corto espacio de cuatro años, mecanografiadas y que supongo debe poseer aún su familia. El hombre era también un buen fotógrafo, como se deduce del curioso reportaje fotográfico que acompaña al reportaje, elaborado por otro manchego, Miguel García de Mora. Por ejemplo, hizo una foto de las momias del convento de La Solana. Habría que preocuparse de salvar ese archivo fotográfico y literario, pero a eso tendrían que dedicarse los universitarios. Por otra parte, ahora mismo empiezan a publicar memorias emigrantes manchegos deseosos de dejar sus recuerdos a sus hijos; uno de ellos es Secundino Medrano Ortuño, que ha publicado Supervivencias de un manchego en Alcoy (Alcoy, 2008)‎