martes, 19 de mayo de 2015

Mentir, robar, recortar

Podría decirse que el Pepé no es un partido, sino una partida... de bandoleros. Algo muy manchego, pues en la Edad Media los Golfines y la mafia toledana llamada La Garduña, a la que algunos atribuyen el origen de las italianas, obligaron a crear aquí una Santa Hermandad. El Lazarillo vivía en Toledo; la Celestina, en Talavera. Todos los escritores del siglo XVIII confirman que La Mancha es una tierra de abusos y ladrones. En Malagón hay un famoso refrán que, aunque la novela picaresca se obstina en explicar que es falso, agua lleva. La corruptela cobraría un impuesto revolucionario, como Pujol, por cada negocio de la honradez. Prometen el oro y el moro, pero no prometen cumplir lo que prometen, esto es, solo hay una cosa que no prometen: ética, honradez. Eso se lo dejan a los de Vox y a los de Ciudadanos. Incluso a los de Podemos o IU. Así pues, el Pepé es el partido de los mangantes. Incluso un partido ilegal, porque no obedece la Constitución que dice que ha de regirse internamente por procedimientos democráticos; han tenido cuarenta años para hacerlo, pero siguen por ahí dando al César mucho más de lo que es del César; si hemos de ser cristianos (por lo menos los cristianos tienen una ética), diremos que "por sus frutos los conoceréis". Veamos sus frutos.

El Pepé ha puesto a la Comunidad a la cola de Europa en enseñanza, sanidad, paro. Eso sí, subvenciona a sus paniaguados del campo. Rosilla, o Rosillón, una pepona por la cara que tiene y a la que le gusta mucho sentarse y hacer proyectos inflados y napoleónicos con castillos en el aire que nadie conseguirá pagar, una palabrera y una imaginera, la esposa del subvencionado balompedáneo, que hizo carrerita de Políticas (a mí, si un hijo mío me dice que quiere ser de mayor político, lo llevo al médico) y a quien en La Mancha cabría llamar llanamente de "licenciada", se la conoce por estos frutos: ninguno, salvo conseguirse una casa, construirse un palacio lejos de donde se pueda ver, llenar de millones con un puesto en el "negocio" del aeropuerto a su marido, hacerse fotos a tutiplén y prometer lo que no ha hecho en ocho años. Esta lectora del Hola (que no de Interviú) se considera insustituible, y por eso tiene dos cargos, y no responde cuando le preguntan por estas cosas ni debate con los representantes de "todos" los ciudadanos: es solo la alcaldesa de los que son como ella, de los del Pepé, "los suyos", como dice; prefiere ir a besar niños y deja a los viejos del asilo de la carretera de Porzuna pensando en suicidarse con sus hermosas vistas al cementerio, revueltos con los locos de la planta baja, que les ayudan a levantar el ánimo, por cierto. Así era al menos cuando yo les hice una visita que me dejó aturdido y conmocionado. A los viejos desahuciados y sin parientes nadie les hace caso.

"Mentir, robar, recortar", hablan en infinitivo porque están haciendo el indio y nos tienen rodeados; recuerdan el trisagio decimonónico del general Narváez: "Paz, orden y justicia". Tres palabritas para que la gente no lea. Más tontos somos que obreros del Pepé. Si estudiamos el caro folleto con que se anuncia (¿con qué dinero se lo ha pagado, la "hermosa" que saca incluso discos con su jeta?) la vemos con una sonrisita de medio lado que ya resulta sospechosa, en un despacho de lujo y al lado de una escultura que ha costado el dinero que más de una familia en paro en la comunidad con más paro necesita. Seguro que Dulcinea está idealizada; pero, más allá de Aldonza, Maritornes es una puta que ha tenido que vender su cuerpo por necesidades de las que Dulcinea y la Aromática Rosa Romero no entiende. También es verdad que yo no soy un Ángel y que hay incluso alguno que me ha visto el rabo.

Se ve también la escultura de Rocinante de culo, cagándose encima de las letras "Programa EMPRENDE Ciudad Real", la serie de mentiras habitual en los que no prometen ética y una ristra de candidatos en la que ocupan los primeros puestos los que repiten, y no los nuevos. Algo lógico en un partido enemigo de lo nuevo y al que los jóvenes, según las encuestas, rechazan más que a ningún otro. Un partido sin futuro, sin honradez, sin ética, que Ciudadanos se irá merendando en elecciones futuras.