lunes, 4 de mayo de 2015

Una forma clásica de corrupción

Carlos Cruzado, técnico de Hacienda "¿Sabes cómo funcionan el “doble irlandés” y el “sándwich holandés” para eludir el pago de impuestos?", en Nueva Tribuna, 3-V-2015:

Sí, los nombres suenan un tanto exóticos y, en gran parte, igual de exóticas son las estrategias que persiguen estos dos instrumentos para evitar el pago de impuestos.

Quizás el más conocido sea el “doble irlandés”. Como sabemos, en Irlanda el tipo del Impuesto de Sociedades es del 12,5% y, además, su legislación posibilita en buena medida el traslado de beneficios de las empresas hacia territorios de escasa o nula tributación.

Por ejemplo, para que una empresa española se beneficie de esta fiscalidad más ventajosa, puede crear dos empresas irlandesas. Una de estas empresas tendría sede en un paraíso fiscal, que es la que posee los derechos internacionales de la propiedad intelectual. La otra sociedad, con sede en Irlanda, es la que vendería al resto del mundo, pagando por esos derechos a la primera. De esta forma, y trasladando la sociedad española la práctica totalidad de los beneficios a la radicada en Irlanda, y ésta a su vez, a través del pago de los derechos, haciendo lo mismo hacia la radicada en el paraíso fiscal, el resultado es que la mayoría de los beneficios o no tributan o lo hacen escasamente, y una pequeña parte lo hace en Irlanda al 12,5%

Por otro lado, está el “sándwich holandés”. Es aún un poco más rebuscado que el anterior. Su objetivo, es, combinado con el doble irlandés, evitar incluso el pago de esa pequeña parte de impuestos en Irlanda, aprovechando que la ley irlandesa permite que el pago de royalties estén exentos del Impuesto de Sociedades si se pagan a otra empresa europea.

De esta forma, se puede crear una sociedad en Holanda que cobra royalties por utilizar la propiedad intelectual de la sociedad con sede en Irlanda y después transfiere el 99% de lo que recibe a la sociedad radicada en otro paraíso fiscal. En definitiva, se habrán residenciado la casi totalidad de los beneficios finalmente en dos paraísos fiscales, eludiendo el pago de impuestos en los países donde realmente se han generado los ingresos.