viernes, 15 de abril de 2016

Arde el mar, de Pere Gimferrer, y los venecianos o novísimos

El título del libro de poesía más famoso de Pere Gimferrer suele desconcertar al profano. Pero es una alusión culturalista de las que tanto gustan al autor. La elucidación del mismo se encuentra en uno de los Epigramas venecianos de Goethe ("Oda a Venecia ante el mar de los teatros")


"Al rayar el alba ascendía a la cima más alta, saludaba muy de mañana al mensajero del día, a ti, estrella cordial. Luego esperaba con impaciencia las miradas de la princesa del cielo, deleite del joven. Cuántas veces me hiciste salir siendo aún de noche. Ahora veo a los mensajeros del día, los ojos celestiales de mi amada, y el sol llega demasiado pronto.

Te asombras y me muestras el mar: parece arder. Cómo se mueven ardiendo las olas alrededor del barco en la noche. Yo no me asombro, el mar nos trajo al mundo a Afrodita, ¿y no nació de ella una llama, su hijo? Vi el fulgor del mar y el centellear de la marea, flamantes partieron las velas con buenos vientos, mi corazón no sintió nostalgia, la mirada anhelante se volvió hacia atrás, hacia la nieve de las montañas.

En el sur hay muchos tesoros, pero en el norte hay uno que, como un imán enorme, me atrae irresistible."