sábado, 23 de abril de 2016

El amor para algunos escritores

Shakespeare escribe en el primer soneto de El peregrino apasionado, luego republicado con variantes en sus Sonetos: "La mentira es la conducta del amor". Y dice el Arcipreste de Hita en su LBA: "El amor siempre fabla mintroso"

Dos genios puestos de acuerdo en que el amor es una filfa. Pero para Lope de Vega era sencillamente un absurdo que tenía "fácil la entrada y difícil la salida"; él, que lo probó, lo sabía; Quevedo, como siempre, se movía entre dos extremos: para él el amor podía ser más allá de la muerte y de la ceniza y su llama atravesar el agua fría como el alma de Protesilao; pero también hablaba de hallarse "amancebado con su mano", un "polvo enamorado" de puro amor propio, como en el capítulo de ese nombre de La Habana para un infante difunto de Guillermo Cabrera Infante, donde se ocupa de definir el acto que ocupa la mayor parte de El lamento de Portnoy de Philip Roth. Y, con todo, el más gracioso, al menos para mí por su típica mezquindad catalana es Josep Pla cuando escribe en su Cuaderno gris:

Lo que entristece a la juventud es la sensualidad. Esto es un asunto terrible.

A veces pienso en la cantidad impresionante de horas perdidas, en estos últimos años, pensando en la fornicación con señoritas vagas, generalmente inconcretas. Pero acaso, sobre este punto, hay una reflexión a hacer: quizá aún hubieran estado más perdidas si las hubiera pasado fornicando con señoritas concretas y tangibles.

La sensualidad, en la juventud, es un asunto inhumano, insoluble, de un aspecto indescriptiblemente grotesco.

Ortega y Gasset definía el amor como "un estado de estupidez transitoria", y Henri Beyle, más conocido como Stendhal, era partidario de la teoría del flechazo, que el profundizó creando toda una teoría con ciertos términos de la química que él llamó de la "cristalización". Para el realista y desencantado J. M. Coetzee el amor era, simplemente, "un problema".

Sin pretender compararme con tan ilustres escritores, a los que doy por supuesto su parte de razón, me añadiría al punto de vista de Coetzee y lo matizaría llamándolo un mero "latazo". El amor puede volver a la gente esclava o loca, y si tengo que escoger algún tipo del mismo me quedaría con palabras menos intensas como son el "afecto" o la "amistad".