viernes, 13 de mayo de 2016

Un artículo lúcido

Daniel Kaplún, "Un artículo poco original", en Nueva Tribuna, 12 de Mayo de 2016: 

“¿Qué más podemos decir que no se haya dicho, o que sí se haya dicho…?”

(Del monólogo de Marcos Mundstock para la presentación de “Encuentro en el restaurante”, del espectáculo “Les Luthiers - Grandes Hitos”, 1995)

Retomo la palabra después de un silencio de once meses, en los que ha ocurrido una gran cantidad de acontecimientos sobre los que no he querido o no he sido capaz de pronunciarme. Y hubiera mantenido ese silencio si la conjunción de ciertos hechos, algunos políticos y otros más personales, no me hubiesen espoleado a escribir lo que quienes tengan paciencia para soportarme (y reconozco que no es fácil) podrán leer a continuación.

Ante todo, y para ser completamente honesto con los hipotéticos lectores/as, debo anunciar (ya desde el título) que lo que pretendo hacer no es más que una síntesis (personal e intransferible, por supuesto) de lo acaecido a partir del 20 de diciembre pasado. Síntesis construida en base a un proceso de acumulación de sucesos de los que no he sido partícipe, y de opiniones publicadas (más que conversadas, aunque también) de otras personas con las que concuerdo o de las que discrepo en distinta medida. Nada demasiado original, por lo tanto, aunque quizá tenga la virtud de reunir en un único texto conceptos que, en su versión original, se encuentran dispersos en un gran número de noticias y comentarios aparecidos en diversos medios.

También es mi deber advertir al hipotético lector/a de que esta síntesis no es ni puede ser exhaustiva, y resulta por lo tanto tan discutible como cualquier otra. María Elena Walsh llamó alguna vez “Antojolía” a una antología de sus poemas y canciones publicada allá por los años 70 (o quizá antes, ya no lo recuerdo), porque sostenía que quien confecciona una antología pone en ella “lo que se le antoja”, y yo haré otro tanto con los hechos y opiniones de los que se alimenta este artículo. Hechos y opiniones que no van más allá de lo publicado, porque no tengo acceso a información privilegiada de ningún tipo ni origen, y no soy otra cosa que un reflexivo consumidor de información y opiniones al alcance de cualquiera.

Por último, aviso que aquí encontrarán más preguntas que respuestas, y por lo tanto muchas preguntas sin respuesta. Pero creo que es positivo poner en cuestión afirmaciones que, de tanto repetirse, parecen haberse convertido en certezas, como si de leyes de las ciencias físico-naturales se tratara.

“HASTA LOS MISMÍSIMOS…”

Afirmar que la actual coyuntura política nacional está marcada por el hecho (insólito donde los haya) de la repetición de las elecciones es una obviedad, pero los “opinadores” profesionales que sobreabundan en los medios de comunicación no paran de hablar de ello, así que no veo por qué no puedo hacerlo yo.

También suelen añadir (casi todos, algunos osan discrepar para mayor entretenimiento del personal) que este insólito suceso sólo puede explicarse por la incapacidad de los políticos para ponerse de acuerdo, que es un fracaso de la democracia, etc., etc. Me temo que la realidad subyacente es que dicho personal está harto de unos y otros (de los políticos y de los tertulianos) y no sabría discriminar cuál de ellos le ha saturado más. Y que lo que quiere y necesita es que, de una puñetera vez, alguien HAGA (y no sólo proponga o, lo que es aún peor, prometa) algo efectivo para resolver los acuciantes problemas que le agobian, directa o indirectamente, que llevan ya no menos de 8 años congelados en el tiempo, y cuya dolorosa lista no creo necesario reiterar.

En resumen, el personal está hastiado de discursos, mítines, palabras y más palabras… que como tales se las lleva el viento. Y no creo que nadie medianamente sensato sea capaz de explicar, con un mínimo de racionalidad, cómo y por qué no se ha conseguido llegar a ningún acuerdo para la formación de un Gobierno, tras cuatro meses de supuestas “negociaciones” que (eso me parece) nunca llegaron a ser tales, sino tan sólo una interminable colección de monólogos yuxtapuestos.

Y lo siento si con esto puedo lastimar las convicciones de muchos, pero con todo ello el eternamente maltratado votante de este país parece haber llegado a varias conclusiones, a cuál más demoledora:

Que la “nueva” política se parece a la “vieja” como dos gotas de agua
Que ambas se caracterizan, ante todo, por anteponer sus (reales o supuestos) intereses partidario-electorales a las necesidades de quienes pretenden que les voten y a quienes aspiran a representar e incluso gobernar.
Que han transcurrido cuatro meses sin Gobierno efectivo, y el mundo no se ha venido abajo (los belgas no podrían enseñar mucho de esto último)
Que, después de tan ameno espectáculo, hemos vuelto a la casilla de salida, como si nada hubiera pasado
Que todo lo que han aprendido de ello nuestros líderes es que “la culpa es de otro(s)” (que cada cual designa según sus personales filias y fobias)
Y que, por supuesto, al sufrido votante español (como a cualquiera con un mínimo de sensatez), lo que menos le importa es de quién fue la culpa, sino cómo solucionarlo
Para mí, nacido y criado en otro continente (y a veces tiendo a creer que en otro planeta), esto es una prueba más de esa exacerbada incapacidad para llegar a acuerdos que caracteriza la idiosincrasia de este país, y que mal o bien, he procurado describir en mi artículo de febrero de 2015 “EL FRENTE AMPLIO URUGUAYO: ¿UN EJEMPLO A IMITAR?”

A ver si me explico. Vayamos por partes:

1.PODEMOS MONTA ESPECTÁCULOS MEDIÁTICOS, PERO ¿SABE HACER POLÍTICA?

Desde la constitución de las Cortes de esta brevísima legislatura, Podemos no ha hecho otra cosa que (continuar con) sus brillantes “ejercicios de comunicación” (cuyo acierto o desacierto me resulta absolutamente indiferente). Esto es, traducido a lenguaje coloquial, “montar el numerito” (el bebé de Carolina Bescansa, el beso entre Pablo Iglesias y Xavi Domenech, “montarle el Gobierno” a Pedro Sánchez en rueda de prensa unos minutos antes de su entrevista con Felipe de Borbón, los muertos en cal viva, la “renuncia” a la vicepresidencia para la que se había auto-designado… Mejor no sigo, que me hierve la sangre. ¡Atención, pregunta!: ¿CUÁNDO SE VAN A DECIDIR A HACER POLÍTICA?
Esto sólo se explica si, desde el principio, se tiene claro que el objetivo es que se repitan las elecciones (y mientras tanto mantenerse en campaña electoral, que es lo que saben hacer y se les da bien: salir en la tele, a ser posible varias veces al día). Las tres últimas “perlas”, en particular, fueron poco menos que un torpedo en la (ya de por sí frágil) línea de flotación de Pedro Sánchez, es decir justo lo más adecuado para que los omnipresentes “barones” (sin olvidar a la “baronesa”) de su partido se le echaran encima para ponerle línea roja sobre línea roja frente a la temible eventualidad de un acuerdo con Podemos (sin el cual no era posible un Gobierno de izquierdas, como es obvio). Cavar la tumba de quien se quiere atraer a un pacto no es precisamente la mejor forma de lograrlo, digo yo…
Si la memoria colectiva no yerra, hasta hace no mucho los ideólogos del partido morado consideraban que el eje izquierda-derecha estaba superado, era algo del pasado, obsoleto… Y que ahora lo que se lleva es el eje “arriba-abajo” y/o (significante vacío donde los haya) el de la “nueva-vieja” política. Pero se cierran de plano a un pacto que incluya a Ciudadanos, porque este partido es “de derechas” (que sin duda lo es), obviando que (también) es supuestamente parte de la “nueva política” (y todas las lisonjas que Pablo y Albert se dirigieron mutuamente en el archifamoso “debate de la taberna” de “Salvados”). Como diría mi finada suegra, “¿En qué quedamos, el duro o los veinte reales?”.
Podría seguir ad-aeternum, pero creo que ya es suficiente.

2.EL PSOE: PEDRO SÁNCHEZ EN SU LABERINTO

Entre tanto, las aguas no bajaban precisamente cristalinas desde la vertiente del puño y la rosa, como es de sobra sabido. Y su líder máximo intentaba bailar al son que le marcaba el cacofónico vocerío de sus diversos entornos, inclinándose a derecha o izquierda según le marcaban los que más fuerte gritasen en cada momento. Parecía bastante claro que su principal (y casi único) objetivo era conseguir una prórroga a su (más que anunciada) muerte política, y en ese sentido no puedo menos que darle la enhorabuena: prueba superada, objetivo conseguido, tenemos Pedro Sánchez al menos hasta el 27 de junio, después dios (o quizá deba decir diosa) dirá… Parafraseando al inefable Cholo Simeone, “vamos Federal a Federal”.
Sólo así se explica (desde esa vertiente, insisto) el a todas luces inconducente pacto con Ciudadanos y el galimatías de obviedades matemáticas a que dio pie: que 130 son más que 90, que 161 son más que 130, que 199 son más que 161 y además dan mayoría absoluta… como si al sufrido electorado nacional hubiera que retrotraerle al parvulario (esto es, infantilizarlo hasta la náusea, que es lo que me daba cada vez que tenía la mala idea de escuchar algún trozo de los dos esperpénticos debates de –no– investidura que nos tocó sufrir).
Desde la suscripción de dicho pacto, el esperpento no pudo ser mayor: la imagen que se me ocurre es la de un Pedro Sánchez tironeado de ambos brazos en direcciones opuestas, con Albert Rivera (y la invalorable ayuda de los “barones” y “baronesa” social-liberales) tirando de él hacia la derecha y Pablo Iglesias hacia la izquierda (¿hacia la izquierda?: OTAN sí, bases también, cumplimiento de los límites de déficit y el pago de la deuda…  A saber…).
Pero todo ello no impide reconocerle al menos algún mérito, como por ejemplo el de haber tenido el coraje de poner el reloj en marcha al aceptar el encargo de formar Gobierno. Y máxime sabiendo que era prácticamente imposible conseguirlo, es decir que se trataba poco menos que de una auto-inmolación (en aras de su propia supervivencia política, eso sí, menuda contradicción…).
Resultado final: nadie sabe qué (y sobre todo quién) diablos es el PSOE, ni qué quiere, ni con quién está. Porque lo que sí está claro es que no es lo mismo votar a Pedro Sánchez que a Susana Díaz, pero quien tenga el coraje de votar PSOE el 26J no sabrá si está votando al uno o a la otra, con las consecuencias ideológicas y prácticas que de ello se derivan. Harían bien en acudir a un psiquiatra…
3.CIUDADANOS: CÓMO HACER DE UN MAL RESULTADO UN BUEN ESCAPARATE

Del papel de Ciudadanos en todo este vodevil poco se puede decir, porque poco apareció en escena, no sé hasta qué punto involuntaria o deliberadamente. Pero lo poco que hizo fue toda una demostración del difícil arte de inflar un globo hasta el límite de su capacidad (y con mucho cuidado de que no estalle). Repasemos los hechos:

Los primeros sondeos previos al 20D (al menos los publicados, no llegué a disponer de otros), mostraban una tendencia al alza del partido naranja, hasta alzarle por encima de Podemos e incluso del PSOE. Tendencia que se fue desinflando a medida que se acercaba la fecha electoral, pero que de todos modos siempre le pronosticaban un resultado mejor que el que realmente obtuvo. Por más que Albert Rivera sacara pecho aludiendo a sus orígenes catalanes y su corto periodo de implantación nacional, se trató de un  resultado poco satisfactorio, en la misma medida en que se habían inflado sus expectativas.
Sus 40 diputados le ofrecían un escaso margen de maniobra, pero como bisagra podían dar juego: todo era cuestión de acertar a quién ofrecerse y cuándo, y (al menos a tenor de los sondeos actuales, a saber lo que pueda ocurrir de aquí al 26J) parece haber acertado. Mostró una imagen dialogante y conciliadora, a la vez que firme en sus convicciones; y también más “centrada” (si es que realmente existe una cosa tal que el centro) y por lo tanto menos “derechizada” de la que se le atribuía hasta entonces.
Pero todo ello no le impidió tachar con una inmensa cruz roja cualquier intento de acuerdo del PSOE con Podemos, tachadura que suele omitirse con frecuencia en el relato mediático, pero no por ello deja de existir. Y que, a la postre, bloqueaba en la práctica cualquier vía para la formación de un Gobierno diferente de la que propugnaba desde el principio de los tiempos (por ser la que le permitía mostrar su mejor perfil, sin duda): la “gran coalición” PP-PSOE, para la que, en realidad, su concurso era absolutamente innecesario.
En otras palabras, se adjudicaba el papel de celestina, uniendo en “feliz matrimonio” a Montescos y Capuletos.
Tras lo cual quedaría incluso habilitado para ejercer de árbitro de las inevitables disputas que sucederían a tan forzado matrimonio, tapar sus infidelidades, lavar en casa sus trapos sucios, etc.
Pero si el matrimonio no llegaba a consumarse (cosa harto previsible, dados el poco tiempo disponible y lo enconado del odio mutuo que se profesaban ambas familias), la celestina quedaba a salvo de las consecuencias del fracaso por el solo hecho de haberlo intentado: nadie le echaría la culpa, como de hecho ha sido, y no precisamente porque no las tenga.
4.EL PP: DON TANCREDO Y SU INMENSO PARAGUAS

Pero sin ninguna duda el colmo del esperpento lo consiguió el señor de la pantalla de plasma, Don Mariano Rajoy Brey, Presidente del Gobierno de España eternamente en funciones hasta que alguien se decida a hacer algo coherente para acabar con esa maldición bíblica con la que el Señor ha tenido a bien castigar a este desgraciado pueblo por obra y gracia del sistema electoral y otras menudencias de cuyo nombre ya nadie quiere acordarse. Como es bien sabido de todos, es un verdadero maestro en el más que difícil arte de la “indolencia activa” (si tamaña contradicción fuese posible), es decir en no hacer nada y salir ganando. Es el único político que he conocido capaz de sentarse en la puerta de su casa a ver pasar el cadáver de su enemigo… y verle pasar. El hecho es que, llueva o truene, diluvien sobre su augusta cabeza todas las corruptelas que pueda imaginar un ser humano (incluso hispánico), su paraguas es de tal calibre que toda la mierda le resbala y termina cayendo sobre las testas de sus contrincantes, ya sean internos o externos. Gracias a ese increíble don, el PP se mantiene invariablemente en cabeza en todos los sondeos (y esto sería casi lo único en lo que todos los sondeos parecen haberse puesto de acuerdo, mientras todo lo demás va y viene al son de quien toque la flauta, mediáticamente hablando).

5.IU-UP Y COMPROMÍS: LAS CELESTINAS FRUSTRADAS

Por último, no puedo resistir a la tentación de hacer una breve mención al papel ejercido por los “hermanos pequeños” de Podemos, IU-UP y Compromís. En distintos momentos del tiempo, ambos intentaron ejercer el mismo papel de celestinas que Rivera y sus acólitos, pero fracasaron estrepitosamente, por la sencilla razón de que, como dirían en mi pueblo, “se les vio el plumero”. Imposible atraerse a los Montescos si repites como un disco lo esencial del discurso de los Capuletos (los límites de tiempo reglamentarios sólo daban para lo esencial: les reconozco -y agradezco- la capacidad de síntesis).

En resumen: palabras y más palabras para no llegar a nada. Y la pregunta obligada es: ¿alguien quería realmente llegar a algo (distinto de lo que ha sido, claro)? Sinceramente, tiendo a pensar que no, y que hemos sufrido la enésima demostración de la pequeñez moral y política que caracteriza a nuestros actuales dirigentes. Un privilegio en absoluto exclusivo de este país, lamentablemente, como es fácil comprobar observando la Europa en la que habitamos.

PREGUNTAS SIN RESPUESTA

Frente a tamaño sainete, a mí se me plantean varias preguntas a las que (ahora mismo, al menos) me confieso incapaz de responder:

¿Se han medido bien los riesgos? Enumero algunos:
Que se repita la misma situación de bloqueo en la composición del próximo Congreso de los Diputados
Que se decante hacia la derecha (mayoría absoluta PP-Ciudadanos)
Que el PSOE se preste a la “gran coalición” (con o sin relevo previo de Pedro Sánchez)
Y más en profundidad:

¿Es viable un programa de izquierdas compatible con las exigencias de Bruselas y sus “hombres de negro”?
¿Lo permitirían los “poderes fácticos” (que, nos guste o no, son los que verdaderamente mandan en esto que llamamos “democracia”)?
¿O lo que realmente se pretendía era hacer el paripé de intentar acuerdos bloqueados de antemano para terminar permitiendo que gobierne la derecha?
¿Y salir impolutos de una legislatura previsiblemente corta, para llegar al Gobierno en circunstancias más propicias?
Aceptaré agradecido cuantas sugerencias se me quieran ofrecer sobre todo esto, porque la verdad es que me encuentro un poco perdido (y me temo que el “respetable” aún más).

Para terminar: esta precampaña electoral requería urgentemente ser alimentada con alguna noticia lo suficientemente sonora como para tener entretenido al personal durante un buen rato; y para eso nadie más capacitado que los politólogos de la Complutense: el pacto electoral Podemos-IU está y seguirá generando todo el ruido mediático necesario para hacer de estas elecciones algo “nuevo”, y así espantar el fantasma del hastío que amenazaba en las sombras. Los tertulianos y sus respectivos medios les estarán eternamente agradecidos.

Por supuesto, tengo mi propia opinión al respecto, pero explicarla daría para otro artículo, tentación a la que no creo que pueda sustraerme, pero será dentro de unos días: aún faltan algunos detalles por conocer, aunque lo fundamental ya se va perfilando (y no me hincha de entusiasmo, precisamente, ya explicaré por qué).