martes, 18 de octubre de 2016

Entrevista a Patrick Süskind

El día 22 de septiembre es publicada la entrevista realizada al escritor Patrick Süskind por Lester Oliveros en Guatemala.

El autor del Best Seller El Perfume vive retirado de todo. Muchos periodistas han buscado una entrevista, y él les ha dicho con voz definitiva que dará una entrevista cuando cumpla 70 años. Me he saltado su muro y he llegado tan sólo con un lapicero y una libreta. Lo veo llegar y se sienta. Bebe un Wiskie en una taza y sólo sé que es Wiskie porque el aroma se esparce. Le digo, sin que me pregunté, que solamente quiero hacerle tres preguntas, y él me responde que eso ha venido oyendo desde que su novela se ha prostituido por el mundo.

-Jean-Baptiste Grenouille soy yo, y también soy todos los demás- me dice.

-Y ¿por qué no ha querido dar más entrevistas?

-No he dado entrevistas nunca, siempre he trabajado, no tengo tiempo para gente que verdaderamente le quita el tiempo a uno. Y he dicho, y usted debe saberlo, que yo no vivo, yo escribo. Y me resultan insultantes algunas interpretaciones al libro.

-Habla de El Perfume.

-Hablo de mi libro total. Un libro no es sólo un par de páginas, un libro es una obra total, y si el lector es atento puede encontrar señales mías hasta en los guiones tediosos que yo escribía para ganarme la vida. Ya ve ahora vivo acá en mi adorado rincón del paraíso, Starnberger es tan saludable con su aroma campestre, y el lago no lo cambió por nada. La novela me cambio la vida, estuve un tiempo estudiando el olfato y una temporada en la perfumera Fragonard, y han dicho tanto sobre mi retiro. Lo que más me ofendió fue algo sobre cómo el carácter de mi padre influyo en mi retiro.

-Cree que lo ha salvado su aislamiento de caer en el bloqueo literario o repetirse.

-No, mire empezare por algo, yo viajo mucho a París, no soy un anacoreta como han dicho, tengo amigos, uno de ellos es Sempe, y hacemos fiestas donde acuden ciertas personas, no más de cinco, y hablamos de la vida, pero ningún ser humano puede vivir marginado, y mi marginación tiene el lujo de ser voluntaria, en fraternal apoyo a los que son marginados por voluntades ajenas.

-¿Qué le pareció la película?

-No la he visto, ni la veré. Una tarde me llamó el director pidiéndome ayuda para una escena, actué por un momento el papel del villano y lo mande al diablo, y después me reí tanto que terminé en el sanitario tomándome un Wisky a la salud de lo imposible, sólo con esa anécdota ya puede entender lo que pienso de la película, y me dolió vender los derechos a Bernd Eichinger y que terminara haciendo una película que está en contra de lo que el personaje transmite.

-¿Qué transmite su personaje?

-¿Usted leyó el libro?

-Sí.

-Y me imagino que vio la película.

-Sí, la vi, y creo que sé a lo que se refiere, y no digo estas cosas fácilmente, creo que ninguna película se parece a su concepción original, Flaubert, si me permite citarlo, decía que nadie se imaginaría el ritmo con que sonaban las palabras en su mente, y en cuanto a su libro en particular, es poesía lo que logra el efecto sonoro de los aromas, algo que sólo un director inconcebible lograría.

-Me ha dejado usted sin palabras, y claro que dejo que cite a Flaubert, si él no me hubiese enseñado a recolectar datos obsesivamente no hubiera logrado dar coherencia temporal a lo que imaginaba.

-Una última pregunta Sr. Süskind… ¿Por qué me concedió esta entrevista a mí?

-Porque no te conoce nadie -me respondió.