martes, 8 de noviembre de 2016

Los apellidos con "de"

Héctor Llanos, "¿Son propios de las clases altas los apellidos que empiezan con 'De'?", El País,  7 NOV 2016

A menudo, sobreentendemos que el significado de la preposición "De" en los apellidos españoles denota procedencia de familia de alta alcurnia. En el nuevo gabinete del Gobierno conservador de Mariano Rajoy aparecen varios nombres de este estilo, entre ellos De Guindos, De Cospedal y De la Serna. Jaime Salazar, profesor del Máster de Heráldica, Genealogía y Nobiliaria de la UNED, explica a Verne por qué son más habituales actualmente entre las clases altas, pero aclara que en origen no eran sinónimo de elevada posición social: "Por lo general, indican procedencia de lugar, no título nobiliario", indica.

Tal y como explica Jaime Salazar, la razón principal de la preposición en estos apellidos es una mera cuestión toponímica, ya que en principio informaban sobre el lugar de procedencia del individuo que lo llevaba. Podía ser una ciudad o localidad (Vigo - De Vigo) o hacer referencia a algo que distinguía a la villa de la que procedían (Del Río, De la Torre, Del Bosque).

"Hasta hace dos siglos, era mucho más común que apareciera el 'De' entre nombre y apellidos, aunque la preposición no formaba parte de ninguno de ellos", explica el profesor universitario. Un ejemplo claro de lo que quiere decir lo encontramos en los grandes de la literatura española. Cuando nos referimos a Miguel de Cervantes solo con su apellido, decimos Cervantes en vez de De Cervantes, como nos ocurre con Francisco de Quevedo o con Luis de Góngora.

¿Por qué entonces son más comunes en la actualidad entre personas a las que suponemos una elevada clase social? A partir de el siglo XIX, comienza a suprimirse la preposición. Esa transición ocurrió de una forma algo caótica, así que algunas familias tradicionales decidieron mantenerla, ya que tuvieron esa posibilidad, explica el profesor. Al conservarse también en apellidos compuestos (Sáenz de Santamaría, Méndez de Vigo), que nos resultan más propios de familias de clase alta, nos encontramos la preposición más a menudo en los apellidos de los que consideramos ricos o cercanos a la aristocracia, aunque su significado original no tuviera relación con la clase social.

Es cierto que el "De" aparece relacionado con títulos nobiliarios, aunque no necesariamente en su apellido. Por ejemplo, es común encontrar escritos que llaman a Cayetana Fitz-James Stuart como Cayetana (duquesa) de Alba, cuando en realidad hacen referencia a su título. "Se trata por tanto de un uso social y no administrativo. El 'De' en castellano no funciona por tanto con el 'von' alemán -Von Bismark, Von Karajan-, que sí tiene connotación nobiliaria", confirma Jaime Salazar.

Existe otra forma de encontrar un apellido con esta preposición: a través del matrimonio. Al contrario que otros países, la mujer de habla hispana no pierde el apellido al casarse. Por eso, en ocasiones se incluye el del marido en segundo lugar, aunque su uso es mucho más común en los países hispanoamericanos.

"Disparate lingüístico"

Es común incurrir en errores al tratar con este tipo de apellidos. Si mantenemos el "De" en mayúscula en el apellido cuando prescindimos del nombre -"Del Bosque es el exseleccionador nacional de fútbol"-, caemos en "un disparate lingüístico", asegura el experto en apellidos. La razón, argumenta Salazar, es que sencillamente la preposición no forma parte del apellido. Incluirlo es un "uso incorrectísimo, solo que en la actualidad está tan extendido que es casi imposible que vuelva a usarse de forma adecuada", lamenta.

Es un criterio que sigue la Ortografía de la lengua española, cuando indica que los "De" han de ignorarse a la hora de ordenar alfabéticamente los apellidos en un listado.

A pesar de la aberración lingüística que cometemos continuamente, el docente encuentra una excepción en la que sí tiene sentido mantener la preposición en el apellido. En casos como De Juan o De Pablo, en los que se hacía referencia al padre del ciudadano que lo llevaba, el "De" ayuda a evitar confusión entre el nombre y el apellido.