Una Karen (estereotipo universal, pero sobre todo estadounidense, al parecer):
"Cuando estuvimos en España había demasiados españoles allí. La recepcionista hablaba español, la comida era española. Nadie nos dijo que habría tantos extranjeros"
"¿Cuánto tiempo hace que España no hace algo para evitar la presencia de españoles en sus fronteras? ¿Qué han hecho en todo este tiempo? Es todo muy desalentador..."
Uno que trabajó en Londres durante años conoció a muchos visitantes estadounidenses. En un viaje en el metro, se puso a charlar con una pareja de Florida. Él dijo: "Me resulta muy raro estar aquí rodeado de extranjeros". Y le respondió: "Pero, como visitante, técnicamente tú eres el extranjero". Decir que se quedó sin palabras es quedarse corto. Solo un estadounidense se sorprende de que otros países sepan realmente lo que está pasando en Estados Unidos. Todos los europeos, todos los australianos, todos los canadienses, todos los neozelandeses, todos los habitantes de las islas del Pacífico y todos los asiáticos saben lo que está pasando en todos los demás países del planeta, porque pertenecen a él. Son solo los estadounidenses los únicos que no lo saben y, lo que es más, simplemente no les importa, puesto que solo ellos son el planeta. Por eso están sorprendidos. Por ejemplo, aunque Australia es una isla y está mucho más lejos de Europa que Estados Unidos, no están aislados del mundo.
Por eso los estadounidenses llegan tarde a todas las guerras, cuando se enteran de que las hay, y piensan que siempre han sido buenos y pacíficos en ellas. Dicen: "Los estadounidenses no invaden, no se adueñan de las tierras de otros pueblos". Pero no es de creer que sus indios, hawaianos, mexicanos, esquimales y puertorriqueños estén de acuerdo.
Un europeo vivió en Estados Unidos durante dos años e hizo buenos amigos. Uno de ellos le preguntó con toda sinceridad, desde el corazón, "por qué algunas personas odian a Estados Unidos teniendo en cuenta todas las cosas buenas que hacemos por el resto del mundo". El europeo le mencionó documentos oficiales desclasificados (no teorías conspirativas o de izquierdas, ni nada por el estilo). Mencionó el papel de Estados Unidos en la implantación de dictadores en América Latina, cómo Estados Unidos solía enseñar a la policía y al ejército de Argentina a torturar, cómo Estados Unidos mató a un presidente elegido democráticamente en Chile, cómo Estados Unidos ayudó a esos dictadores a esconder su dinero, cómo Estados Unidos ayudó a las megacorporaciones a matar a los agricultores locales que se resistieron a ellas y varias cosas más.
Entonces preguntó "no, eso no puede ser verdad", y yo le dije "lo es: mira qué coincidencia que solo te importa la democracia donde y cuando hay recursos naturales que necesitas". Eso fue en 2007, en pleno auge de las guerras de Irak y Afganistán por el petróleo. Se quedó como paralizado.
Por otra parte, no se puede llamar a Trump líder del mundo libre sin esperar que el mundo libre tenga una opinión. Una de Singapur fue a la universidad en Michigan en 2006, y una chica estadounidense le preguntó cómo era posible que los singapurenses entendieran inglés. Le dijo que el idioma nacional de Singapur es el inglés, que el plan de estudios de su escuela era en inglés y que, si bien son de muchas etnias diversas y se hablan muchos idiomas en Singapur, como el inglés, el mandarín y otros dialectos chinos (hakka, teochew, etc.), el malayo, el indonesio y el tamil, el único idioma oficial seguía siendo el inglés, además de que tenían que presentar el examen TOEFL/IELTS/SAT para ser admitidos en la universidad. Pero ella la llamó mentirosa y dijo: "Es imposible. El inglés solo se usa en Europa y Estados Unidos. Verás, los africanos hablan inglés en Estados Unidos y por eso llaman a los afroamericanos lo mismo que a los asiáticos estadounidenses".
En ese momento se dio cuenta de que ir a los Estados Unidos para recibir una educación "mejor" podía ser que no fuera lo mejor de ningún modo. Para los estadounidenses, la historia del mundo cesó con la Independencia de la colonia y solo continuó después dentro de los Estados Unidos. Por no hablar de los mormones, que creyeron y siguen creyendo que Jesucristo vino en persona a su América a enseñar su doctrina.
Un estadounidense se burló de un británico una vez diciendo: "Os salvamos en la Segunda Guerra Mundial: si no fuera por nosotros, estaríais todos hablando alemán". El británico respondió que sí, y que por eso estaba eternamente agradecido a la buena gente de Japón. Parecía confundido, no lo entendía, y le repuso: "Déjame explicarte: la Segunda Guerra Mundial comenzó en 1939. Y vuestro país aislacionista se sentó con el culo en la valla, esperando a ver quién ganaría, y, si no hubiera sido por el ataque japonés a Pearl Harbour en 1941, todavía estaríais sentados allí ahora. No nos disteis nada, sino que nos prestasteis: nos llevó décadas devolver ese préstamo; así que gracias por todo". Es típico de Estados Unidos atribuirse el mérito entero de todo, incluso si no es verdad. Una estadounidense que vivía en Alemania y que había estado hablando con una amiga en Estados Unidos se sorprendió al descubrir que la hora alemana estaba seis horas adelantada a la de su país, y luego se horrorizó de que Alemania no hubiera advertido a EE. UU. sobre la tragedia de las Torres Gemelas, ya que Alemania se enteró seis horas antes que los EE. UU. Siempre disgusta ver cómo los estadounidenses viajan a otros países y no se dan cuenta de que eso los vuelve extranjeros, al contrario que los canadienses, que son muy queridos y bien recibidos en todas partes. Para los de USA Estados Unidos es mejor en todo y básicamente todos los demás países copiaron a Estados Unidos, pero no los copiaron bien...
Un grupo de paletos, tocinos y pesados estadounidenses se quejaba porque, tras pasar una semana en Austria, todavía no habían visto ningún canguro. En China, como fruto del hartazgo de turismo yanqui, hay letreros como "Solo se permiten estadounidenses acompañados de un adulto" o, en los ferris y puentes, "Capacidad: 10 personas o 3 estadounidenses". No extraña que en los EE. UU. sean tan brutos: a los pocos que van a la escuela los matan a tiros.
La verdad, no me extraña nada que los británicos, otros sajoanglones, quieran ahora reingresar en Europa, con Gibraltar y todo. "Por eso lo llaman el sueño americano, porque hay que estar dormido para creerlo", dijo George Carlin. Para no ser un país, sino un negocio, son muy patrioteros. Eso sí, son los mejores vendedores de humo del mundo, además de los más contaminadores y polucionados. En esta plutocracia sin demos solo manda la hiperburguesía: aunque cuentan con 37 millones de pobres todavía siguen creyéndose sus cuentos y vendiendo y tragando humo, un humo muy especial, lleno de polución. La educación pública y gran parte de la privada está configurada para crear paletos integrales, y la televisión para inculcar publicidad tóxica. Y no hay garantías sanitarias de que la comida no lo sea. Porque su televisión solo consta de publicidad, deportes, telepredicaciones y violencia a granel. El gobierno lleva un registro de cuánto debes en impuestos, pero no te lo dice y tienes que pagar a alguien para que lo averigüe; si no pagas la cantidad correcta, corres el riesgo de ir a la cárcel, pero si pagas de más, no pasa nada y no recibes reembolso. ¡Y hay que seguir pagando impuestos incluso cuando hace años que no vives en Estados Unidos! Debes presentar declaraciones con regularidad en el extranjero, pero debido a la ley de exclusión de ingresos extranjeros, se deben pagar impuestos por encima de $126 000.
Los impuestos sirven para tener un ejército descomunal, no una sanidad pública o unos transportes públicos decentes. Si estás obeso, lo estás en libras, no en kilos, porque en EE. UU. hasta los kilómetros son más largos y se llaman millas por su peculiar y nada internacional sistema métrico. Pagas propinas enormes por pedazos de una mala, grasienta, enorme y cancerígena comida, cebada de hormonas y excipientes prohibidos. Casi nadie puede ir a la universidad sin endeudarse hasta la vejez, aunque también puede ir al médico para abocarse a la ruina. Salir a la calle es exponerse a un tiroteo, y por eso ¿¡!? = ¡¿?! muchos llevan armas. No hay subsidios de paro, ni permisos por paternidad o maternidad, como ocurre solo en otro país del mundo, Papúa (Nueva Guinea). En Estados Unidos, el único pan que se come no es en barras, sino el grasiento pan lactal o "bimbo"; tiene tanta azúcar que en la Unión Europea se lo consideraría un pastel, y en barras se vende solo en sus escasísimas panaderías: su número es inferior al de las que hay en Asturias.
¡Y el aburrimiento! EE. UU. está muerto; lo único que conciben como diversión son los deportes, de eso tienen mucho, son adictos a todos y el fin de semana se les va en actualizarse tirados en el sofá. El seguro de salud solo funciona cuando estás sano. La atención médica es una broma. El gobierno es una broma. La gente es una broma. La vivienda es una broma. Hay impuestos sobre la renta individual, sobre la renta corporativa, sobre la nómina, sobre las ganancias de capital, sobre las ventas, sobre los ingresos brutos, al valor añadido y los especiales, los sobre la propiedad y sobre la propiedad personal tangible, y sobre el patrimonio y las herencias. En EE. UU. no hay vacaciones pagadas ni algo parecido. Si bien muchos europeos pagan impuestos muy altos, ese dinero se destina a programas que los protegen y los ayudan. Se pueden costear porque la salud europea tiene un enfoque largoplacista y es preventiva; por eso sale más barata y es más eficaz. En Estados Unidos es cortoplacista y se pagan tasas y gastos aunque tengas seguro; se paga más o menos lo mismo de impuestos, pero el gobierno no ayuda en nada, ni siquiera en caso de un desastre natural importante.
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