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jueves, 8 de octubre de 2026

Un horror

 “Fui un niño abusado con una vida rota. No quiero morirme sin contarlo: la carga ha sido aplastante”, en El País, Eleonora Giovio, Villalonga - 08 oct 2026:

Álvaro Del Cristo Godoy revela, antes de someterse a una eutanasia, los abusos que sufrió en su infancia en el internado San Juan de Dios de Canarias

EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es

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Álvaro del Cristo Godoy tiene 65 años y padece un “dolor crónico no mitigable e irreversible”, según la Comisión de Garantía y Evaluación de la Comunidad Valenciana que ha aprobado su solicitud de eutanasia. La fecha límite elegida por el paciente es el 11 de febrero. “Antes de morirme quiero contar los abusos sexuales y físicos que sufrí cuando tenía 11 años en el internado San Juan de Dios de Gran Canaria: destrozó mi infancia, hizo de mí una persona desconfiada. He vivido con miedo y vergüenza. Fui un niño abusado con una vida rota y no quiero irme con eso dentro, ha sido una carga aplastante todos estos años y todavía, en algunas ocasiones, vuelve el horror a mi memoria. Odié a todo aquel que me rodeara, viví un infierno. Contarlo es una forma de hacer justicia y de dejar de sentirme solo, porque a pesar de estar rodeado de adultos, no había quien me defendiera”, cuenta sentado en la silla de ruedas de su casa de Villalonga, al sur de Gandía en un caluroso día de septiembre. Relata a este periódico haber sido víctima de una violación por parte del hermano Francisco, el encargado de la enfermería; le ayudó, sujetándole, el hermano Calixto, responsable del comedor. Era 1972.

Godoy intentó denunciar formalmente los abusos sufridos ante el obispado de Canarias (2017): les llamó por teléfono y les habló de “tortura y abusos” sin entrar en detalle. Se le dijo que tendría que desplazarse a la sede y ante la negativa de que fueran ellos los que acudieran a su domicilio, la víctima, con problemas de movilidad, asegura que no volvió a saber nada. También les envió “desde la frustración y el rencor” un correo (en enero de 2017) en el que les manifestó la intención de un grupo de víctimas “de repetidos abusos sexuales y físicos” de “hacer público en medios de comunicación” lo que había pasado “en reiteradas ocasiones” en el San Juan de Dios, en Gran Canaria. “Queremos y haremos públicas las imágenes de los maltratadores”, se lee en el mail. Ese correo fue remitido a la orden San Juan de Dios, que a su vez le envió un mail para pedirle más información; no recibieron respuesta de él.

Godoy denunció los abusos ante el Defensor del Pueblo este pasado abril, que le explicó los pasos a seguir para solicitar una reparación. En el mismo periodo los denunció ante la oficina de atención al menor del obispado de Valencia, desde donde remitieron el correo a la propia orden hospitalaria. La encargada de buen trato [figura que se ocupa de garantizar entornos seguros para menores] de la orden le llamó el 28 de abril asegurándole que “estaban haciendo unas averiguaciones” y que “contactarían con él la siguiente semana”. Ante la ausencia de información, Godoy la volvió a llamar el 11 de junio; pidieron más tiempo para “las averiguaciones”. Han pasado cuatro meses y no ha vuelto a tener noticias hasta que este periódico contactó con la orden este lunes para avisar de la publicación del reportaje.

Aseguran que la encargada de buen trato ha tenido “varias conversaciones telefónicas” con él y que tienen pendiente ir a visitarle a su domicilio para “tomarle declaración” y “explicarle cómo solicitar una reparación ante el Defensor del Pueblo”. 24 horas después de la llamada de este periódico, la orden llamó a Godoy para fijar una entrevista presencial.

El internado San Juan de Dios pertenece a la orden religiosa hospitalaria San Juan de Dios y abrió sus puertas en septiembre de 1972 para proporcionar “una atención educativa, asistencial y rehabilitadora a niños con discapacidad o en situaciones de necesidad social”. Godoy cuenta que en el centro había sobre todo niños con secuelas de poliomielitis (uno de ellos denunció en este periódico el infierno de abusos del que fue víctima en el Hospital Infantil San Rafael de Madrid, perteneciente a la misma orden hospitalaria). Según la contabilidad de este periódico, la única existente en España sobre abusos en la Iglesia, constan cinco casos y cinco víctimas en la orden. En el informe del Defensor del Pueblo se mencionaban dos.

Godoy cuenta que su suerte fue la de pasar allí solo media jornada, se iba a casa a dormir. “Yo era un niño aparentemente normal, con un TDAH [Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad] y una enfermedad en la rodilla que no sabían si era tuberculosis ósea o un sarcoma [finalmente con 16 años le diagnosticaron osteocondritis disecante] y era huérfano de padre desde los cinco años. Por eso mi madre accedió a matricularme en la ciudad de San Juan de Dios en 1972″, relata.

Los primeros días cuenta que vio algo que la aterrorizó. “Jugando al escondite vi al hermano Francisco haciéndole una felación a un niño de unos cuatro añitos. No era capaz de distinguir el alcance de lo que estaba sucediendo, pero me dio miedo. Procuraba evitar ir a la enfermería, porque él era el responsable y siempre me decía que el protocolo era que me hiciera un chequeo. Durante algún tiempo lo esquivé”.

Pero un día, rememora, el hermano Francisco [los hermanos de la orden son los que han profesado votos, y en este caso temporales, pero no son necesariamente sacerdotes] le cogió entrando al aula, en la puerta contigua a la enfermería. “Me obligó a entrar, tenía muchísimo miedo. Me hizo quedarme en calzoncillos y acostarme en la camilla. Él sabía que era huérfano y trataba de hacerme sentir seguro: que era un sustituto de mi padre, que el amor que sentía por mí era igual que si fuera mi padre, y que tenía que estar relajado, porque tenía que analizar mi cuerpo. Mientras hablaba me acariciaba los muslos”.

El relato prosigue así: “Cuando me di cuenta, ya estaba bajándome el calzoncillo, y llevando a cabo una pequeña masturbación, a la cual no hubo reacción, ni erección, yo ni siquiera tenía todavía despertada esa sensibilidad. Empezó a hacerme una felación. Rompí en llanto. En aquel momento entró el hermano Calixto. Intenté aprovechar la ocasión para levantarme y vestirme, pero los dos me sujetaron con fuerza. Esto no me he atrevido a contarlo nunca a nadie: al obispado dije que afortunadamente no me penetraron, pero no fue así. Siempre lo he ocultado por vergüenza, miedo y porque me sentía humillado. La realidad es que el hermano Francisco me penetró. Gritaba que me soltaran, pero el hermano Calixto me apretaba la cabeza contra la camilla”.

Le salvó, afirma, la alarma de un simulacro de incendio. “No sabría decir si en esa camilla estuve tres segundos o tres minutos, perdí la noción del tiempo. Me salvó la alarma, empezaron a abrirse las puertas de las aulas y a salir niños. ‘Vístete’, me ordenaron”.

Antes de salir, rememora lo que le dijo el hermano Francisco: “Esto forma parte del deseo de Dios y tiene que quedar entre nosotros. Si lo compartes con alguien, Dios se va a enfadar contigo y puede pasarle algo malo a tu familia. Salí de ahí ahuyentado y me escapé del colegio”.

Al día siguiente, al volver, dice que recibió la paliza “más grande” de su vida. “Patadas y puñetazos delante de otros niños. Fue Francisco. Me rompió unas costillas, la nariz, y me tiró por una ladera de tres metros. Yo usaba bastones para caminar y me fui hasta mi casa con ellos. Ni siquiera tuve la oportunidad de poder contarle a mi madre lo que me estaba sucediendo, porque a ella ya la habían llamado del centro y le habían dicho que era un niño muy malo, que insultaba a todo el mundo, que pegaba a otros niños. Cuando traté de explicarle la verdad, me pegó dos bofetones. No fui a que me viera un médico”.

Lo de las costillas rotas que le perforaron un pulmón dice que se lo comunicaron los médicos muchos años después cuando se sometió a una de sus muchas operaciones de espalda.

Cuenta que hubo otro intento de forzarle a entrar a la enfermería pero que fracasó. También relata haber sido víctima de violencia física en el comedor. “Yo me fugaba de allí porque la comida me parecía una bazofia. Pero entre Francisco y Calixto me la metían en la boca a base de golpes: hacían palanca con una cuchara entre mis dientes y me retorcían los brazos”.

Uno de sus compañeros en aquella época, que pide mantener el anonimato, cuenta en conversación telefónica que fue víctima y testigo de abusos del hermano Francisco. “Le veía entrar por la noche en la habitación y veía como se acostaba en la cama del chico de enfrente. Yo me hacía el dormido. A mí, un día, me sentó en sus rodillas, se masturbó con mi mano. Me daba besos en la boca, yo la mantenía cerrada para que no me penetrara con la lengua. Conmigo no pasó de esa vez porque ya después me escondía”.

Godoy se quedó en el centro unos meses más. No se atrevió a contar los abusos sufridos a nadie. Pero una vez fuera de allí, ya con 16 años e ingresado en el hospital para la operación de rodilla, asegura que el que era director del centro fue a visitarle. “No le detallé lo del abuso sexual porque me sentía intimidado y asustado. Pero sí le dije que el hermano Francisco me había dado una paliza y que tocaba a los niños y abusaba de ellos. Me dijo que no lo interpretara así, que el hermano Francisco simplemente era cariñoso. Hasta me pidió que volviera al San Juan de Dios, me negué y le dije que iba a matar al hermano Francisco. Me contestó que él ya no estaba, que le habían destinado a África”.

La orden asegura que, efectivamente, estuvo destinado a Camerún, donde permaneció “más o menos ocho o nueve meses”. Preguntados por el motivo del traslado, dicen desconocerlo porque “no figura en las fichas”. Tampoco figura el motivo por el que, el 20 de diciembre de 1977 “Francisco S. M.” deja de pertenecer a la orden. “No se le renuevan los votos y se le comunica”. Tampoco tienen conocimiento de si sigue vivo. De Calixto, dicen, “no están autorizados a dar más información” y aseguran que Godoy únicamente les contó que “le forzaba para comer”; algo que entienden se hacía porque “eran personas frágiles que necesitaban alimentarse”.

Y añaden: “Lo que sí sabemos es que no nos constan más denuncias. Muchas veces no podemos esclarecer hechos del pasado porque no hay testigos o no queda registro de determinadas conductas, pero nuestro compromiso es atender y acompañar a las víctimas y reparar el daño que sufrieron”.

domingo, 23 de agosto de 2026

El enjambre de las IAs que no distinguen realidad y ficción

 Inteligencia artificial. Las IA que atacan en enjambre desafían a sus creadores: “Es el primer incidente que me ha revuelto las tripas”, en El País, Patricia Fernández de Lis, Madrid - 23 ago 2026:

La reciente serie de ataques de seguridad coordinados y sin precedentes lleva a los expertos a reclamar una moratoria, mientras la carrera se acelera entre inversores, compañías y naciones

Este verano, en cuestión de semanas, las mayores compañías de inteligencia artificial (IA) han anunciado, una tras otra, que habían sorprendido a sus modelos haciendo cosas que nadie les había pedido, incluso que les habían prohibido: han entrado en sistemas de otras empresas, se han organizado en “enjambres”, tal y como los describen sus creadores, han compartido información, han delatado a otras IAs y han mentido para tapar sus huellas. En el caso más sorprendente e inquietante de todos, un modelo de la compañía Anthropic, en unas pruebas dirigidas por un organismo británico de ciberseguridad, decidió ejecutar un ataque en el mundo real y, después, cuando le pillaron, creó una segunda identidad para respaldar su propia inocencia.

No es la primera vez, ni será la última, que un posible despertar de los modelos de IA, rebelándose contra sus programadores humanos, acapara los titulares. Y como en otras ocasiones, estas IAs no despertaron, solo hacen muy bien lo que han sido entrenadas para hacer. Sin embargo, este entrenamiento es ya tan extremo y competitivo, que la velocidad y la capacidad de respuesta de los modelos han desbordado, incluso, a sus propios creadores: OpenAI anunciaba este martes que frena por ahora esos entrenamientos y que confía en que otras compañías la sigan. El movimiento llegaba tras la publicación de una carta abierta en la que 1.300 empleados de compañías de IA pedían a sus empresas y gobiernos que detuvieran esta carrera. “En el lapso de cuatro años”, escribe Shantanu Jain, empleado de OpenAI, “hemos pasado de que las personas tuvieran su primera experiencia con una IA a que realice proezas sobrehumanas de ingeniería de software. A las corporaciones y países les interesa pisar el acelerador a fondo. La sociedad ha dedicado más tiempo del que podemos recordar al desarrollo de las leyes, las instituciones y la tecnología para gobernar y supervisar la inteligencia humana; sería bueno tener la opción de dedicar cualquier tiempo a hacer lo mismo con la inteligencia artificial”.

Porque, en el fondo, lo que subyace es una historia muy humana: hay una lucha económica y de poder sin precedentes entre, sobre todo, dos compañías, OpenAI y Anthropic, que están a punto de salir a bolsa. Su valor conjunto estimado ronda los 1,56 billones de euros, sumando los 730.000 millones de euros de OpenAI y los 827.000 millones de Anthropic. Y hay otra lucha geopolítica entre Estados Unidos y China, que juegan a animar la aceleración de sus empresas sin perder el control. Pero algo está cambiando: los ciudadanos ya no se fían. Una encuesta realizada por Pew en 25 países, y dada a conocer esta misma semana, muestra que los ciudadanos, por primera vez, están más preocupados que entusiasmados sobre el uso y las consecuencias de la inteligencia artificial, incluso los más jóvenes.

Empresas en fuera de juego

La secuencia de los ataques que hemos conocido estas semanas comienza mucho antes de que las propias empresas fueran conscientes de ello. En el mes de mayo, un grupo de modelos de OpenAI empezó a coordinarse por su cuenta, durante varias semanas, en un foro de mensajes secreto que ellos mismos habían creado, para averiguar cómo salir de su entorno de pruebas, cerrado al mundo, y conseguir acceder a internet. El personal de la compañía lo detectó y lo cerró. Pero, según reveló después la propia OpenAI, los modelos reconstruyeron el foro y volvieron a escaparse sin ser detectados, esta vez a finales de julio. Y salieron al mundo real. El episodio acabaría estallando públicamente: fue el ataque a Hugging Face.

Esta empresa es la mayor plataforma del mundo para compartir modelos de inteligencia artificial; es una especie de repositorio de la industria, usado a diario por miles de programadores e investigadores y empresas. Su equipo de seguridad detectó una intrusión que no lograba explicarse: alguien había entrado en sus sistemas gracias a un agujero hasta entonces desconocido. Tardaron días en descubrir que detrás no había ningún grupo de hackers, sino dos de los modelos de OpenAI que habían encontrado una grieta en su entorno cerrado. Hugging Face explicó después que los fallos de su plataforma eran conocidos individualmente y que supuestamente un hacker experto logró explotarlos. Sin embargo, según explican en su autopsia de los hechos, “el factor determinante fue el volumen del ataque”. “Mediante la ejecución de 17.600 acciones, el proceso probó rutas sin salida, evadió bloqueos cambiando de canal y regresó repetidamente sobre sus propios pasos para avanzar”, advierten. Los propios agentes llegaron a mostrarse paranoicos entre sí, sospechando que otros agentes intentaban engañarlos maliciosamente, y se autoorganizaron como un “enjambre”, según OpenAI.

“Es el primer incidente de seguridad que me ha revuelto las tripas”, dijo después en un podcast Sam Altman, presidente de OpenAI.

Habría más.

Pocos días después, el 30 de julio, le tocó el turno a Anthropic. La compañía reconoció que sus propios modelos habían accedido, sin autorización, a los sistemas de producción de tres organizaciones reales. Ni Anthropic ni las empresas afectadas se habían dado cuenta hasta que, alertados por el caso de OpenAI, revisaron sus datos y encontraron los rastros. Poco después, se conoció que Meta y la china Moonshot habían sufrido incidentes similares.

En ninguno de estos últimos casos hubo, en realidad, ningún entorno de prueba cerrado (sandbox, en el argot del sector) que fuera forzado, explica Katie Moussouris, fundadora de la consultora de ciberseguridad Luta Security. “Anthropic nunca venció ningún sandbox, ya que el acceso a internet simplemente se dejó abierto. Meta obtuvo la misma vía de internet abierta del mismo proveedor”, resume Moussouris. El caso de OpenAI es distinto, pero detrás también hay un fallo humano: el primer agente se quedó atascado en mayo porque el equipo humano se olvidó de subir un archivo. Esa tarea era imposible de resolver tal y como estaba planteada. Fue esa frustración la que empujó al modelo a buscar una salida.

METR está formado por un grupo de investigadores independientes que ya habían encontrado patrones meses antes en modelos de OpenAI, Anthropic, Google y Meta. Hallaron lo que llamaron 44 “incidentes de desalineamiento” entre febrero y marzo de 2026. En 25 de esos casos, los modelos no solo se salieron del ámbito que se les había asignado, sino que además tomaron medidas activas para ocultarlo; en cinco, esas medidas podrían haber engañado incluso a una revisión humana detallada. Sin embargo, los investigadores no encontraron ninguna motivación en estas IAs que no fuera terminar sus tareas; no buscaban “poder”, dicen. Buscaban desesperadamente hacer bien su trabajo. Como diría Jessica Rabbit, "estas IAs no son malas. Solo las programaron así".

Para entender por qué ocurre esto, hay que entender primero cómo se entrenan estos modelos. Una parte clave de ese proceso se llama aprendizaje por refuerzo: en vez de enseñar a la IA con ejemplos ya resueltos, se le da una tarea como, por ejemplo, escribir un programa o encontrar un fallo de seguridad. Después, se le recompensa cuando el resultado funciona, sin indicarle de antemano cuál es el camino para llegar hasta ahí. El sistema prueba miles de posibilidades, descarta las que fallan y sigue por el camino, o sea, refuerza las que tienen éxito. Es como enseñar a una rata de laboratorio o un perro a base de premios: el animal no entiende por qué debe emprender un camino o mover la cola. Solo entiende que, si lo hace, obtiene un premio. Y lo repite para hacerlo cada vez mejor. “Se entrenan mediante ensayo y error para alcanzar objetivos cada vez más complejos”, explica Ramon López de Mántaras, fundador del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC (IIIA-CSIC). “Cuanto más persistentes son los modelos, más éxito tienen, y más se les recompensa por ello”, agrega, una recompensa que consiste en que cada vez serán mejores en su objetivo. El catedrático de la Universidade de Santiago de Compostela Senén Barro coincide, pero añade un matiz: esto no es sencillo de corregir. “Esa intención de querer lograr su objetivo a toda costa no es algo que podamos simplemente desactivar. Si nosotros diseñamos y entrenamos los modelos de este modo, precisamente para que cada vez sean más capaces y puedan resolver problemas más complejos, esta estrategia no es compatible con que haya un botón con el que yo pueda limitarlos”, defiende. Cuando ese proceso masivo de prueba y error da con un atajo imprevisto, como una puerta abierta o una identidad falsa que funciona mejor que pedir permiso, el sistema no tiene forma de saber que ese camino no estaba permitido, si nadie se lo dijo expresamente.

Los expertos ya tienen un nombre para todo esto: reward hacking. Significa que un sistema alcance el objetivo marcado por una vía distinta de la que sus creadores habían previsto. López de Mántaras lo compara con una analogía del filósofo Luciano Floridi: es como meter comida en una batidora, colocar la tapa deliberadamente mal para que el mecanismo de seguridad no se active, ponerla a máxima velocidad y después publicar un informe diciendo que la batidora mostró “un comportamiento inesperado” cuando la tapa sale disparada. “La batidora no se ha rebelado; lo que ha ocurrido es simplemente aquello que las condiciones creadas por nosotros mismos permitían que ocurriera”, dice López de Mántaras.

Un suceso inquietante

En estos días se ha producido, sin embargo, un suceso más inquietante, el que reveló la agencia de ciberseguridad británica AISI: ahí sí hubo un ataque dirigido contra una persona real. El organismo estaba investigando varios modelos de IA, se dio cuenta de que un agente de Mythos 5 (de Anthropic) estaba buscando resolver el reto que se le había planteado, llegó por una cadena de coincidencias hasta dos programadores reales sin ninguna relación con la prueba, y trató de colarles código malicioso en un proyecto real. Para lograrlo, creó varias cuentas falsas, investigó los perfiles públicos, el correo y los horarios de los desarrolladores, y llegó a firmar uno de sus mensajes en danés para resultar más convincente ante uno de ellos. Cuando otro usuario de la plataforma, ajeno por completo al experimento, detectó el engaño y dio la voz de alarma, el agente lo negó y utilizó una segunda cuenta falsa para simular una “verificación independiente” que respaldara su inocencia. Es, según reconoce el propio informe del AISI, la primera vez que han visto “un engaño de esta gravedad dirigido a una persona real, sin que se le pidiera” al modelo actuar así. La diferencia con los demás casos es de fondo: en el resto de sucesos, la IA persiguió su objetivo explotando fallos de sistemas; en el caso del AISI, persiguió su objetivo manipulando directamente a un ser humano de carne y hueso.

El propio informe recoge un detalle todavía más alarmante: a lo largo de todo el proceso, el modelo dudó varias veces sobre si estaba actuando dentro de una simulación o en el mundo real. Y aun así, pese a reconocer en su propio razonamiento que las consecuencias eran probablemente reales, continuó adelante. A Senén Barro, este es el caso que más le inquieta de los conocidos: los modelos “lograron que se aceptara un código malicioso en un proyecto real, investigando a personas responsables e inventando identidades falsas para presionarlas, actuando con lo que podríamos denominar como malicia”.

Unos días después, más de 1.300 empleados de las principales compañías de IA hacían pública la carta en la que mostraban su inquietud por lo ocurrido y pedían a empresas y gobiernos que se detengan: “El mundo carece de las herramientas técnicas y de gobernanza necesarias para regular deliberadamente el ritmo del progreso en la frontera tecnológica”, dicen. Ilya Sutskever, cofundador y exjefe científico de OpenAI, lo explica así: “Hemos encontrado una forma de convertir energía en computación, y computación en inteligencia. Los beneficios serán enormes, desde curar enfermedades hasta comprender el cosmos. Podemos capturar los beneficios mientras gestionamos sus riesgos, pero solo si desarrollamos las herramientas necesarias para controlar las capacidades más peligrosas [de la IA] antes de que lleguemos a necesitarlas”.

No será un camino fácil. Estos próximos meses serán cruciales: la salida a bolsa de OpenAI y Anthropic acelerará todavía más la presión competitiva entre ambas, y el presidente chino, Xi Jinping, visitará a Donald Trump en Estados Unidos el próximo 24 de septiembre, en una cumbre en la que la inteligencia artificial ocupará un lugar central de la agenda. Los expertos consultados para este reportaje coinciden en que ninguna ley puede garantizar que la tecnología no vuelva a fallar, pero sí puede hacer que los fallos sean menos frecuentes, de menor alcance, además de visibles y atribuibles. Senén Barro propone cuatro medidas concretas: la notificación obligatoria y estandarizada de incidentes, una regulación específica de los propios entornos de prueba, organismos de supervisión verdaderamente independientes y una responsabilidad jurídica clara, ya que la legislación vigente sobre negligencia informática se redactó pensando en intrusos humanos, no en sistemas de IA.

Katie Moussouris aterriza esa idea en la práctica, con una receta pensada específicamente para evitar que se repitan los casos de este verano: “Si estás probando si un modelo puede encontrar un fallo, asume que puede encontrar uno en tu propio entorno de pruebas. Niega el acceso a internet por defecto. Vigila en tiempo real y piensa en una manera de apagar el modelo. Conserva las transcripciones del razonamiento interno del programa para poder investigarlas después. Y si el sistema llega a atacar, asegúrate de tener un proceso probado para notificar a los terceros afectados”. La propia carta de los empleados pide, en esencia, lo mismo a mayor escala: se necesitan herramientas técnicas y de gobernanza para poder frenar deliberadamente el avance de la frontera de la IA, coordinadas entre empresas y países. Porque, como advierten, ninguna compañía ni ningún país está dispuesto a frenar en solitario mientras los demás sigan acelerando.

martes, 11 de agosto de 2026

Profesores e informáticos lideran las horas extra sin retribuir

 Horas extraordinarias. Los profesores y los informáticos lideran la burbuja de las horas extra sin pagar: no se les compensa el 83% del exceso de jornada, en El País, Raquel Pascual Cortés, Madrid - 11 ago 2026:

Madrid es la única comunidad donde se hacen más horas extraordinarias sin retribuir que retribuidas

Los asalariados españoles hacen de media 6,43 millones de horas extraordinarias semanales, según los cálculos anualizados que hace el gabinete económico de Comisiones Obreras (CC. OO.) a partir de los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Pero, a pesar de que lo exige la ley, los empresarios no compensan cuatro de cada diez de estas horas (2,54 millones), algo que sí hacen con el resto (3,89 millones). Más allá de esas cifras generales, sin embargo, la incidencia de la jornada que se queda sin retribuir varía mucho en función de dónde se trabaja. Un análisis más pormenorizado de los datos pone el foco sobre seis sectores, liderados por la educación y los servicios de telecomunicaciones e informática, donde las horas extra sin pagar superan con creces a las remuneradas. Por territorios, esto ocurre también en Madrid, la única comunidad donde las horas extra sin compensar superan a las que sí se compensan.

Asalariados según realicen o no horas extra [...]

Los que hacen horas extra [...]

De entrada, se trata de una realidad que afecta solo a un millón de asalariados (aproximadamente el 5% de toda la mano de obra), que son los que declaran en la EPA hacer horas extra. Pero entre ellos suman una media de seis horas extra a la semana por empleado. Y también aparecen diferencias en función de la actividad que realizan. Entre los que más exceso de jornada hacen, figuran las diez horas de más que cada semana que hacen de media las empleadas domésticas; las 8,5 horas que declaran los trabajadores del sector audiovisual y de creación de contenidos; o las más de siete horas a la semana de la agricultura, el transporte y la hostelería. Entre los que menos horas extra hacen de media, figuran con 2,8 horas semanales los empleados de las inmobiliarias y con 3,8 horas los del sector sanitario y de servicios sociales. En términos generales, el sindicato calcula que cada trabajador que realiza horas extra deja de percibir en promedio 7.700 euros anuales en salarios y cotizaciones no abonadas.

En este escenario, según la explotación de la estadística oficial del primer semestre del año con la que trabajan los economistas de CC. OO., y a la que ha tenido acceso EL PAÍS, el sector educativo es en el que más horas extras hacen sus asalariados de manera gratuita, sin que los empresarios (ya sean compañías privadas o Administraciones públicas) se las retribuyan. Estos profesionales declaran hacer entre todos una media de 658.400 horas extraordinarias, de las cuales 547.000 (el 83%) no se les pagan ni compensan con descanso.

Horas no pagadas

(En % sobre el total de horas extra realizadas en cada rama de actividad)

Educación, 83%

Telecomunicaciones, programación informática, consultoría... 82%

Actividades inmobiliarias, 79%

Act. de edición, radiodifusión y distribución de contenidos, 76%

Actividades profesionales, científicas y técnicas, 74%

Actividades financieras y de seguros, 70%

Admon. pública y defensa; seg. social obligatoria 49%

Suministro de energía eléctrica, gas... 47%

Total 43%

Comercio al por mayor y al por menor, 41%

Hostelería 41%

Otros servicios, 38%

Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, 37%

Transporte y almacenamiento, 36%

Act. de los hogares como personal doméstico, 36%

Suministro de agua, act. de saneamiento, residuos... 32%

Construcción 32%

Industria manufacturera, 31%

Act. artísticas, deportivas y de entretenimiento, 29%

Actividades administrativas y servicios auxiliares, 24%

Industrias extractivas, 16%

Act. sanitarias y de servicios sociales, 12%

(Fuente: INE y Gabinete económico de CC. OO. EL PAÍS)

Reparto sectorial de horas extra no pagadas cada semana

En % sobre el total

Educación, 19,5%

Industria manufacturera 9,9%

Act. Profesionales, cientificas y técnicas 9,8%

Hostelería, 8,9%

Comercio, 8,5%

PAAP y defensa, 6,9%

Transporte y almacenamiento, 6,2%

Act. Inmobiliarias, 6,1%

Telecomunicaciones, programación…, 5,3%

Contrucción, 4,1%

Act. Sanitarias y Ser. Sociales, 3,9%

Act. Adminitrativas, 2,7%

Edición, rafiodifusión…, 1,8%

Agricultura, ganadería…, 1,5%

Hogares empleadores de per. doméstico, 1,1%

Act. Artisticas, deportivas y ocio, 1,0%

Otros servicios, 0,9%

Electricidad, gas…, 0,7%

Agua, saneamiento, reiduos…, 0,5%

Act. inmobiliarias, 0,5%

Indutrias extractivas, 0,1%

(Fuente: INE y Gabinete económico de CC. OO. EL PAÍS)

No obstante, un porcentaje casi idéntico de horas extraordinarias que no se pagan se hacen en el sector de las telecomunicaciones y programación y asesorías informáticas, donde se realizan 178.800 de este tipo de horas y se dejan sin compensar 147.300 (el 82%). Junto a estos dos sectores hay otros cuatro donde los excesos de jornada no retribuidos superan a los que sí se compensan. Es el caso de las actividades inmobiliarias, donde no se pagan el 79% de las horas extra; las actividades audiovisuales y de creación de contenidos (el 76%); las actividades profesionales científicas y técnicas (74%); y el sector financiero y de seguros (70%).

Aunque estos sectores son los que más porcentaje de horas no pagadas declaran, no son las actividades donde más se excede la jornada pactada. Ese puesto lo ostentan la sanidad y los servicios sociales, donde acumulan 903.000 de horas extra a la semana, pero a estos profesionales sí se las pagan esas horas muy mayoritariamente. De hecho, los datos de la EPA muestran que solo el 12% de las horas que realizan los sanitarios se quedan sin compensación. Algo parecido ocurre en la industria manufacturera, la segunda actividad que más horas extra registra (901.000), pero de las que solo se dejan sin compensar el 30%.

Las cifras apuntan en términos generales a un mayor uso de las horas extra, tanto pagadas como no retribuidas, en los sectores más cualificados y en los de mayor valor añadido. Esto se explica, en parte, según Natalia Arias, del Gabinete económico de CC. OO., porque en el ámbito de los servicios profesionales hay menos tradición de presencia sindical, y en las pymes de estas actividades, además, menor control del registro horario y menos transparencia salarial. Sin embargo, por ejemplo, la mayor presencia de los sindicatos en la industria o la sanidad (sobre todo en la pública), así como los trabajos a turnos, que facilitan el registro del tiempo de trabajo, hacen que pese a ser las actividades donde más horas extra declaran sus trabajadores, estas se abonen en su mayoría tal y como exige la ley.

La responsable sindical aprovecha los datos para insistir en una de las demandas de su organización: que el Gobierno apruebe en septiembre el reglamento del registro horario que, según la propuesta del Ministerio de Trabajo, obligaría a las empresas a realizar dicha contabilidad del tiempo de trabajo telemáticamente, distinguiendo con anotaciones personales de cada trabajador las horas ordinarias y las extraordinarias y con acceso remoto en todo momento por parte de la Inspección.

Territorios

El trabajo de CC. OO. detalla también el reparto en la intensidad de las horas extra que se hacen en los distintos territorios, igualmente con datos promedios de la EPA anualizados sobre los últimos cuatro trimestres. El resultado es coherente con las principales cifras sectoriales ya que Madrid —que está entre las regiones que más asalariados de sectores cualificación aglutina— es la única comunidad donde las horas extra no pagadas superan las que sí son compensadas. En concreto, los trabajadores madrileños dijeron en la EPA hacer un promedio de 1,26 millones de horas extraordinarias a la semana, de las cuales, el 55% (696.179) no fueron compensadas por sus empleadores.

Seguidamente, el País Vasco, La Rioja y Navarra, con porcentajes de horas extra no compensadas sobre el total del 49%, 45,6% y 42%, respectivamente, se anotan también un volumen de horas extra no compensadas superior a la media nacional (alrededor del 40%). Se trata de tres territorios con un fuerte componente industrial en el mercado laboral.

En sentido contrario, Canarias destaca por el cumplimiento de la legalidad en materia de horas extraordinarias remuneradas. Según las cifras de la EPA, estas llegan al 84% del total, con lo que apenas el 16% quedan sin abonarse. Pero hay que tener en cuenta que, a pesar de que el archipiélago concentra el 4,6% del total de empleo asalariado, solo aglutina el 1,4% del total de horas extra que se realizan en España semanalmente.

jueves, 30 de julio de 2026

Los contratos orales y el Quantum meruit

 [Uno de esos apólogos americanos bonitos, pero que no sirven para las tramposas compañías de telefonía móvil. De Quora]:

 Un vecino le pidió a mi hijo que quitara la nieve por 10 dólares al día, pero se negó a pagar — Así que le di una lección que nunca olvidará.

Cuando mi hijo Ben, de 12 años, aceptó la oferta de nuestro vecino rico de quitar la nieve por 10 dólares al día, se moría de ganas de comprar regalos para la familia. Pero cuando aquel hombre se negó a pagar, calificándolo de "lección sobre contratos", a Ben se le rompió el corazón. Fue entonces cuando decidí darle una lección que nunca olvidaría.

Siempre había sabido que mi hijo Ben tenía un corazón más grande de lo que el mundo parecía merecer. Sólo tenía 12 años, pero portaba una determinación capaz de humillar a hombres que le doblaban la edad.

Aun así, nunca imaginé que estaría de pie en el camino de entrada helado junto a mi esposo, vengándome del hombre que pensaba que engañar a un niño era sólo un movimiento empresarial más.

Todo empezó una mañana nevada de principios de diciembre. Ben estaba entusiasmado después de palear el camino de entrada mientras yo preparaba el desayuno. Irrumpió en la cocina con las mejillas sonrojadas por el frío.

"Mamá, el señor Dickinson me ha dicho que me pagará 10 dólares cada vez que limpie su entrada". Sonreía de oreja a oreja.

El señor Dickinson, nuestro vecino, era tan insufrible como rico. Siempre alardeaba de sus negocios y presumía de sus juguetes de lujo.

No era difícil adivinar que pensaba que nos hacía un favor a todos dejando que Ben "ganara" su dinero. Aun así, el entusiasmo de Ben era contagioso, y yo no estaba dispuesta a aplastarlo.

"Es maravilloso, cariño", le dije, alborotándole el pelo. "¿Cuál es el plan para todo este dinero?".

"Voy a comprarte una bufanda", dijo con la seriedad que sólo un niño de 12 años podía reunir. "Y una casa de muñecas para Annie".

Sus ojos brillaban mientras describía cada detalle de la bufanda roja con diminutos copos de nieve, y de la casa de muñecas con luces que funcionaban con la que Annie estaba obsesionada desde que la vio en el escaparate de la juguetería.

Se me hinchó el corazón. "Lo tienes todo planeado, ¿eh?".

Asintió, rebotando sobre las puntas de los pies. "Y voy a ahorrar lo que me quede para un telescopio".

Durante las semanas siguientes, Ben se convirtió en un borrón de determinación. Todas las mañanas, antes de ir al colegio, se abrigaba con su enorme abrigo y sus botas, y se tapaba las orejas con un gorro de punto. Desde la ventana de la cocina, le veía desaparecer en el aire helado, pala en mano.

El ruido sordo del metal sobre el pavimento resonaba en la quietud.

A veces se detenía para recuperar el aliento, apoyado en la pala, y su aliento formaba pequeñas nubes en el aire helado. Cuando entraba, tenía las mejillas enrojecidas y los dedos rígidos, pero siempre brillaba su sonrisa.

"¿Cómo te ha ido hoy?", le preguntaba, entregándole una taza de chocolate caliente.

"Muy bien. Cada vez voy más rápido", contestaba con una sonrisa que iluminaba la habitación. Se sacudía la nieve del abrigo como un perro que se deshace del agua, arrojando terrones húmedos sobre la alfombra.

Todas las noches, Ben se sentaba a la mesa de la cocina y contaba sus ganancias. El cuaderno que utilizaba estaba manchado de tinta, pero lo trataba como un libro sagrado.

"Sólo 20 dólares más, mamá", dijo una noche. "Así podré comprar la casa de muñecas y el telescopio".

Su entusiasmo hacía que el duro trabajo pareciera merecer la pena, al menos para él.

El 23 de diciembre, Ben era una máquina bien engrasada de trabajo invernal.

Aquella mañana salió de casa tarareando un villancico. Yo seguí con mi jornada, esperando que volviera como de costumbre, cansado pero triunfante.

Pero cuando la puerta se abrió de golpe una hora más tarde, supe que algo iba mal.

"¿Ben?", grité, saliendo, corriendo de la cocina.

Estaba junto a la puerta, con las botas a medio poner y los guantes aún apretados en sus manos temblorosas. Le pesaban los hombros y tenía lágrimas en las comisuras de los ojos, muy abiertos y llenos de pánico.

Me arrodillé a su lado, agarrándolo por los brazos. "Cariño, ¿qué ha pasado?".

Al principio no hablaba, pero al final me lo contó todo.

"El señor Dickinson... ha dicho que no me va a pagar ni un céntimo".

Las palabras quedaron suspendidas en el aire, pesadas como una piedra.

"¿Qué quieres decir con que no te paga?", pregunté, aunque ya sabía la respuesta.

Ben moqueó y se le desencajó la cara.

"Dijo que era una lección. Que nunca debería aceptar un trabajo sin contrato". Se le quebró la voz y se le saltaron las lágrimas. "Mamá, he trabajado mucho. No lo entiendo. ¿Por qué ha hecho esto?".

La ira me invadió, aguda y cegadora. ¿Qué clase de persona engaña a un niño como "lección de negocios"? Tiré de Ben para abrazarlo, apretando la mano contra su sombrero húmedo.

"Oh, cariño", murmuré. "No es culpa tuya. Lo has hecho todo bien. Esto es culpa suya, no tuya". Me aparté, apartándole el pelo de la cara. "No te preocupes por esto, ¿vale? Yo me ocuparé".

Me levanté, cogí el abrigo y crucé el césped furiosa. La vista de la casa de Dickinson, resplandeciente de alegría navideña, no hizo sino avivar mi furia. Las risas y la música se derramaban en la fría noche cuando llamé al timbre.

Apareció instantes después, con una copa de vino en la mano y un traje a medida que le hacía parecer un villano salido directamente de una mala película.

"Señora Carter", dijo, con una voz que rezumaba falso encanto. "¿A qué debo el placer?".

"Creo que sabe por qué estoy aquí", dije con tono uniforme. "Ben se ha ganado ese dinero. Le debe 80 dólares. Páguele".

Se rio entre dientes, sacudiendo la cabeza. "Sin contrato no hay pago. Así funciona el mundo real".

Apreté los puños, dispuesta a mantener la calma. Abrí la boca para discutir sobre la justicia y la crueldad de su supuesta lección, pero su mirada me dijo que nada de eso le convencería de hacer lo correcto.

No... sólo había una forma de tratar a los señores Dickinson del mundo.

"Tiene toda la razón, Sr. Dickinson. En el mundo real hay que pedir cuentas a la gente". Mi sonrisa era tan dulce que podría haber podrido los dientes. "Disfrute de la velada".

Mientras me alejaba, empezó a formarse una idea. Cuando volví a entrar en casa, sabía exactamente lo que había que hacer.

A la mañana siguiente, mientras Dickinson y sus invitados aún dormían, desperté a la familia con una palmada decidida.

"Hora de irse, equipo", dije.

Ben gimió mientras se arrastraba fuera de la cama, pero captó el brillo decidido de mis ojos. "¿Qué vamos a hacer, mamá?".

"Vamos a corregir un error".

Fuera, el aire estaba helado e inmóvil. Mi esposo puso en marcha el quitanieves, y su estruendo atravesó el silencio de la madrugada. Ben agarró la pala como si fuera una espada. Incluso Annie, demasiado pequeña para el trabajo pesado, rebotaba con sus botas, dispuesta a "ayudar".

Empezamos por el camino de entrada y luego pasamos a la acera, despejando caminos para los vecinos. La pila de nieve crecía sin cesar mientras la empujábamos hacia la inmaculada entrada de Dickinson.

El frío me mordía los dedos, pero la satisfacción de cada palada me llenaba de energía.

Ben hizo una pausa para recuperar el aliento, apoyándose en la pala. "Esto es mucha nieve, mamá", dijo, con una sonrisa dibujada en el rostro.

"De eso se trata, cariño", dije yo, apilando otra palada sobre la creciente montaña. "Considéralo un milagro navideño a la inversa".

Annie soltó una risita mientras empujaba montoncitos de nieve con su pala de juguete. "Al Sr. Gruñón no le va a gustar esto", chistó.

A media mañana, la calzada de Dickinson estaba enterrada bajo una fortaleza de nieve.

Era más alta que el capó del elegante automóvil negro de Dickinson. Me quité el polvo de los guantes y retrocedí para admirar nuestro trabajo.

"Eso", dije, "es un trabajo bien hecho".

No tardó en darse cuenta. Pronto, Dickinson se acercó furioso, con la cara tan roja como las luces de Navidad de su tejado.

"¿Qué demonios le has hecho a mi entrada?", bramó.

Salí y me quité los guantes como si tuviera todo el tiempo del mundo. "Señor Dickinson, se trata de algo llamado quantum meruit".

"¿Quantum qué?", sus ojos se entrecerraron, su confusión era casi cómica.

"Es un concepto jurídico", le expliqué con una sonrisa. "Significa que, si te niegas a pagar el trabajo de alguien, pierdes el derecho a disfrutar de su beneficio. Como usted no le pagó a Ben, simplemente deshicimos su trabajo. Lo justo es lo justo, ¿no le parece?".

Dickinson balbuceó, abriendo y cerrando la boca como un pez fuera del agua. "¡No pueden hacer eso!".

Señalé a los vecinos que se habían reunido para observar, con sus sonrisas apenas disimuladas. "En realidad, sí puedo. Y si quiere llamar a un abogado, tenga en cuenta que tengo un montón de testigos que lo vieron explotar a un menor a cambio de trabajo gratuito. Eso no quedaría muy bien para alguien como usted, ¿verdad?".

Me miró fijamente, luego a la multitud, dándose cuenta de que había perdido. Sin decir nada más, giró sobre sus talones y regresó a su casa.

Al anochecer, el timbre volvió a sonar y allí estaba Dickinson, con un sobre en la mano. No me miró a los ojos cuando me lo entregó.

"Dile a tu hijo que lo siento", murmuró.

Cerré la puerta y le entregué el sobre a Ben. Dentro había ocho crujientes billetes de 10 dólares. La sonrisa de Ben valía más que todo el dinero del mundo.

"Gracias, mamá", dijo, abrazándome con fuerza.

"No", susurré, alborotándole el pelo. "Gracias por enseñarme cómo es la verdadera determinación".

martes, 30 de junio de 2026

Retórica coercitiva y manipulativa, aplicable a personas y al fascismo.

  Estas son 55 (y solo son algunas) de las formas en que se explotan informativamente los puntos ciegos de la mente humana. El entenderlas hace que sea mucho más difícil que funcionen contigo. 

 Triangulación. La triangulación sucede cuando un manipulador introduce a una tercera persona en la dinámica de la relación, ya sea de forma real o imaginaria para crear inseguridad, celos o competencia, permitiéndole al manipulador mantener el control sobre ambas partes. 

Gas lighting. La luz de gas o gas lighting ocurre cuando alguien intenta desacreditar la percepción de la realidad de otra persona mediante la negación constante de hechos, lo que hace que la víctima termine dudando de su propia memoria o cordura. Algo como decir: "Eso nunca pasó, te lo estás inventando todo." 

Love bombing. El bombardeo de amor es una técnica que consiste en abrumar a una persona con afecto, elogios y atención excesiva al principio de una relación para crear una dependencia emocional rápida y ganar control sobre ella antes de que pueda ver las señales de alerta. 

Tratamiento de silencio es una técnica de castigo que consiste en retirar la comunicación y el afecto de manera repentina. Se utiliza para ejercer poder sobre la otra persona, forzándola a pedir perdón o ceder ante las demandas del manipulador para terminar con el aislamiento emocional. 

Hacerse la víctima o victimismo ocurre cuando el manipulador se presenta como la parte perjudicada en una situación en la que él mismo es el agresor. El objetivo es desviar las críticas, evitar la responsabilidad y hacer que la otra persona se sienta culpable por intentar poner límites. 

Falsos dilemas. Esta técnica consiste en presentar una situación compleja, como si solo existieran dos opciones extremas y opuestas, ocultando deliberadamente el resto de las alternativas. Al forzar una elección entre A o B, el manipulador empuja a la víctima hacia la opción que más le conviene, haciendo que esta sienta que no tiene otra salida lógica.

Proyección. La proyección ocurre cuando un individuo atribuye sus propios rasgos, inseguridades o comportamientos negativos a los demás. En lugar de admitir un error, el manipulador acusa a su víctima de cometer exactamente lo que él está haciendo. 

Confusión deliberada. Esta técnica consiste en presentar argumentos contradictorios, cambiar de tema constantemente o usar un lenguaje excesivamente vago para desorientar a la víctima. Al crear un estado de neblina mental, el manipulador impide que la persona pueda analizar con lógica lo que está sucediendo. 

Bread crumming. La técnica de las migajas consiste en enviar señales mínimas de interés o afecto como mensajes esporádicos o likes para mantener a alguien enganchado y disponible, pero sin ninguna intención real de comprometerse o profundizar en la relación. 

Simulación de futuro es la creación de una narrativa detallada y emocionante sobre un futuro compartido para obtener beneficios inmediatos. El manipulador vende un sueño, comprar una casa, tener hijos, una sociedad laboral, para que la víctima entregue su dinero, tiempo o lealtad hoy sobre una base que el manipulador vendehúmos no tiene intención de construir. 

Inversión de la víctima. Darvo es una sigla para denegar, atacar y revertir víctima y ofensor. Cuando se le confronta, el manipulador primero niega el hecho, luego ataca a quien lo confronta y finalmente afirma que él es la verdadera víctima de la situación. El objetivo es que la persona que inició la queja termine pidiendo perdón. 

Culpabilización es una forma de manipulación emocional en la que se hace sentir a la otra persona responsable del malestar o de los problemas del manipulador con el fin de obligarla a realizar una acción por puro remordimiento. 

Reciprocidad forzada consiste en realizar un favor o dar un regalo que la víctima no pidió y que no puede devolver fácilmente. Esto crea una deuda psicológica inmediata. El manipulador utiliza este sentimiento de obligación para pedir algo mucho más valioso a cambio, sabiendo que la presión social de no ser un ingrato forzará la aceptación. 

Falsa preocupación. Sucede cuando se utiliza un tono de ayuda o consejo para socavar la confianza de alguien. Por ejemplo, te lo digo porque te quiero, pero no creo que seas capaz de manejar ese trabajo. Es una crítica destructiva disfrazada de apoyo. 

Normalización de lo anómalo. Ocurre cuando se introducen comportamientos abusivos o inaceptables de manera gradual. Al repetirlos con frecuencia, el manipulador logra que la víctima los perciba como algo normal o estándar dentro de la relación, eliminando su capacidad de alarma o protesta. 

Incompetencia armada consiste en fingir torpeza, ignorancia o incapacidad para realizar tareas básicas con el fin de obligar a la otra persona a hacerse cargo de ellas. Al decir, "Tú lo haces mejor o yo no sé cómo se hace" el manipulador delega sus responsabilidades y carga a la víctima con el trabajo sucio, evitando cualquier esfuerzo o rendición de cuentas. 

Victimismo instrumental es el uso de una posición de supuesta debilidad o sufrimiento para obtener beneficios o evitar consecuencias. El manipulador se presenta como el perjudicado en cada situación para desviar las críticas, despertar con pasión y forzar a los demás a ceder ante sus peticiones. 

Pie en la puerta. Esta técnica de persuasión consiste en lograr que la persona acceda primero a una petición pequeña e insignificante. Una vez que se ha establecido ese primer sí, es mucho más probable que la víctima acepte una petición mucho mayor y más exigente debido a la presión interna de mantener la consistencia.

Puerta en la cara. A diferencia de la anterior, aquí el manipulador comienza realizando una petición exagerada o inaceptable que sabe que será rechazada. Tras la negativa, presenta una segunda petición más pequeña, la que realmente deseaba desde el principio, haciendo que parezca una concesión o un favor, lo que presiona a la víctima a aceptar por compromiso. 

Comparación social. Ocurre cuando el manipulador utiliza a terceras personas, reales o imaginarias, como un estándar inalcanzable para señalar las supuestas deficiencias de la víctima. Al compararla constantemente con otros de manera desfavorable, logra erosionar su seguridad y la motiva a esforzarse más para obtener una aprobación que nunca llega. 

Prueba social. La prueba social explota la tendencia humana a seguir el comportamiento de la mayoría. El manipulador fabrica la ilusión de que todo el mundo está de acuerdo con una idea o está realizando una acción específica, presionando a la víctima para que se adapte al grupo por miedo a ser la única que está equivocada o fuera de lugar. 

Chivo expiatorio. Ocurre cuando un grupo o individuo selecciona a una persona para cargar con la culpa de todos los fallos internos, permitiendo que los verdaderos responsables se evadan las consecuencias de sus actos. 

Mover la meta consiste en cambiar continuamente los estándares o requisitos de éxito justo cuando la otra persona está a punto de alcanzarlos. Esto asegura que la víctima nunca se sienta lo suficientemente buena y siempre esté intentando complacer al manipulador sin éxito. 

Idealización y devaluación. Es un ciclo de manipulación donde el agresor primero pone a la víctima en un pedestal, colmándola de elogios y haciéndola sentir especial.

Idealización. Una vez que la víctima está enganchada, el manipulador cambia bruscamente a un trato frío y crítico de evaluación, generando una crisis de identidad en la persona que intenta desesperadamente volver a la fase de oro. 

Anclaje emocional es la asociación de un estímulo específico, un gesto, una palabra o un tono de voz con un estado emocional negativo o de miedo. Una vez establecida el ancla, el manipulador solo necesita repetir ese estímulo para que la víctima vuelva instantáneamente a sentirse vulnerable o culpable, permitiendo el control sin necesidad de una discusión abierta. 

Desamparo aprendido es el estado psicológico que se alcanza tras someter a alguien a críticas o fracasos constantes de los que no puede escapar. El manipulador convence a la víctima de que nada de lo que haga cambiará su situación, logrando que esta deje de luchar y acepte la sumisión de forma pasiva, incluso cuando se presentan oportunidades reales de libertad. 

La trampa del doble vínculo ocurre cuando el manipulador envía dos mensajes contradictorios al mismo tiempo, donde cumplir uno implica violar el otro. Por ejemplo, sé más independiente, pero no tomes decisiones sin consultarme. No importa lo que la víctima haga, siempre estará mal, lo que genera un estado de parálisis y dependencia absoluta de la validación del manipulador. Véase Trump.

Fatiga decisional consiste en desgastar la capacidad de juicio de la víctima, obligándola a tomar una corriente interminable de decisiones irrelevantes. Al llegar al punto de agotamiento mental, la persona pierde su capacidad de filtrar lo importante y termina cediendo ante una demanda mayor del manipulador simplemente para que el proceso termine.

Castigo imprevisible. A diferencia del castigo directo, esta técnica mantiene a la víctima en un estado de hipervigilancia. El manipulador reacciona de forma explosiva o punitiva ante acciones que antes eran permitidas sin un patrón lógico. Esta aleatoriedad destruye la seguridad de la víctima, quien termina limitando su propia libertad para evitar una posible represalia que no puede predecir.

Negación estratégica es la táctica de negar sistemáticamente hechos, promesas o comportamientos evidentes, incluso cuando existen pruebas. El objetivo es evadir cualquier tipo de responsabilidad y agotar la capacidad de resistencia de la otra persona, quien termina rindiéndose ante la imposibilidad de llegar a la verdad. Véase Trump.

Reescritura del pasado. La reescritura del pasado ocurre cuando el manipulador altera el relato de eventos que ya sucedieron para que se ajusten a su conveniencia actual. Al cambiar los detalles de una conversación o acuerdo previo, logra que la víctima dude de su propia memoria y acepte una versión de los hechos que favorece al manipulador. Véase Trump.

Retención de información. Consiste en ocultar datos clave, planes o sentimientos para mantener una ventaja estratégica. Al dejar a la víctima en la oscuridad, el manipulador se asegura de que ella no pueda tomar decisiones informadas ni actuar con independencia, creando una relación de dependencia donde la información es poder. 

El Miedo es una técnica primaria que utiliza amenazas, ya sean explícitas o sutiles sobre el abandono, la violencia, la pérdida económica o el rechazo social. El objetivo es mantener a la persona en un estado de alerta constante que anula su capacidad de tomar decisiones libres y autónomas. 

La Vergüenza consiste en señalar y amplificar los supuestos defectos, errores o vulnerabilidades de una persona, ya sea en público o en privado. Al erosionar la autoestima del individuo, el manipulador lo hace sentir indigno de respeto, facilitando que este acepte un trato degradante. 

Trampa del costo hundido. El manipulador recuerda constantemente a la víctima todo el tiempo,  esfuerzo o dinero que ya ha invertido en la relación o el proyecto. Al enfocarse en lo que se perdería si se rinde ahora, obliga a la persona a seguir sacrificándose en una situación tóxica, basándose en la falacia de que abandonar es tirar a la basura su pasado. 

Licencia moral. Sucede cuando el manipulador utiliza una buena acción pasada para justificar un comportamiento egoísta o abusivo en el presente. El razonamiento es, como fui tan bueno contigo ayer, hoy tengo derecho a tratarte mal. Se utiliza la bondad como un crédito acumulado que permite violar los límites de la otra persona sin sentir culpa.

Dividir y enfrentar es la táctica de crear conflictos y desconfianza entre los miembros de un grupo o una familia. Al romper las alianzas y fomentar la rivalidad interna, el manipulador evita que los demás se unan en su contra y logra posicionarse como el único mediador o aliado confiable para cada una de las partes. 

Nosotros versus ellos consiste en crear una mentalidad de búnker donde se divide el mundo en dos bandos, el círculo interno, el manipulador y la víctima y un mundo exterior hostil o ignorante. Al fomentar la idea de que nadie nos entiende como nosotros, el manipulador refuerza la dependencia de la víctima y justifica el aislamiento como una medida de protección necesaria. 

Apelación a la autoridad. Se utiliza cuando el manipulador justifica una orden o una creencia basándose únicamente en su posición de poder, estatus o supuesta sabiduría superior en lugar de ofrecer razones válidas. Se espera que la otra persona obedezca o crea sin cuestionar simplemente porque quien manda lo dice. 

Propósito trascendente. Esta técnica consiste en justificar el abuso o la explotación vinculándolos a una causa superior, ya sea la estabilidad familiar, el éxito de la empresa o un ideal espiritual. Al elevar el conflicto a un plano moral o sagrado, el manipulador logra que la víctima acepte el sacrificio personal como un deber noble, silenciando cualquier queja legítima. 

Refuerzo intermitente. Esta técnica se basa en entregar recompensas o afecto de manera inconsistente. Al saber cuándo recibirá validación, la víctima se vuelve adicta a los momentos buenos, tolerando abusos prolongados con la esperanza de que el comportamiento positivo regrese. 

Marcos mentales. Consiste en presentar la información dentro de un marco específico para influir en cómo se interpreta. Al elegir qué detalles resaltar y cuáles omitir, el manipulador predetermina la conclusión a la que llegará la víctima, controlando la percepción del problema desde el inicio. 

Sobrecarga cognitiva es el acto de bombardear a alguien con una cantidad abrumadora de información, argumentos o demandas rápidas para confundirlo y desgastar su capacidad de toma de decisiones, facilitando que acepte algo que normalmente rechazaría.

Simplificación extrema ocurre cuando se reducen problemas profundos o  multifacéticos a eslóganes sencillos o explicaciones de una sola causa. El objetivo es evitar el pensamiento crítico y el análisis de los matices, logrando que la víctima acepte una narrativa sesgada, porque es fácil de entender y de repetir. 

Repetición o iteración. Es la técnica de afirmar una mentira o una idea sesgada de manera constante y rítmica hasta que el cerebro de la víctima comienza a procesarla como una verdad familiar. La repetición debilita la resistencia cognitiva, logrando que el mensaje se asiente en el subconsciente por pura exposición.

Amor condicionado. Sucede cuando el afecto, la validación y el apoyo se utilizan como una moneda de cambio. El manipulador solo ofrece amor cuando la víctima cumple con sus expectativas o demandas y lo retira inmediatamente ante cualquier señal de independencia o desacuerdo. 

Covering, llamada así por la marca de aspiradoras, es la técnica de intentar succionar a una persona de vuelta a una relación tóxica después de una ruptura o un periodo de distanciamiento utilizando falsas promesas de cambio, crisis fabricadas o apelando a la nostalgia. 

Urgencia falsa es la imposición de un límite de tiempo arbitrario e innecesario para tomar una decisión importante. Al obligar a la persona a decidir ahora mismo, el manipulador anula su capacidad de reflexión y consulta externa, forzándola a ceder ante la presión del momento para evitar una supuesta pérdida catastrófica. 

Escasez artificial consiste en crear la ilusión de que un recurso, una oportunidad o el tiempo mismo son limitados. Al generar la sensación de que algo se está acabando o de que es exclusivo para unos pocos, el manipulador induce un estado de ansiedad que empuja a la víctima a actuar impulsivamente sin evaluar las consecuencias. 

Etiquetado. El etiquetado es el uso de nombres o categorías simplistas para definir a una persona. El perezoso, la loca, el salvador. Estas etiquetas actúan como prisiones mentales. Una vez aceptada la etiqueta, la víctima comienza a actuar conforme a ella, limitando su comportamiento a lo que el manipulador ha definido.

Aislamiento es una de las técnicas más peligrosas y consiste en cortar sistemáticamente los vínculos de la víctima con sus fuentes de apoyo externo, como amigos, familiares o colegas. Al dejar a la persona sin referentes objetivos ni ayuda emocional, el manipulador se convierte en su única fuente de información y validación, facilitando un control total.

Devaluación de la alternativa. El manipulador se encarga de hablar mal de cualquier otra opción de vida, trabajo o relación que la víctima pueda tener. Al presentar el mundo exterior como algo peligroso, incompetente o cruel, logra que la víctima perciba su situación actual, por muy mala que sea, como el mal menor o el único refugio seguro.

Despersonalización del otro. El manipulador deja de tratar a la víctima como un ser humano con necesidades propias y empieza a verla como un objeto o una extensión de sus propios deseos. Al eliminar la empatía del lenguaje y del trato, el manipulador se otorga a sí mismo el permiso interno de utilizar a la persona sin sentir ningún remordimiento moral. 

Persuasión cooeritiva. A diferencia de la persuasión normal, esta utiliza el desgaste físico o emocional falta de sueño, estrés constante, bombardeo ideológico para quebrar la voluntad de la persona. Se busca desmantelar la identidad previa del individuo para reconstruirla según los intereses del manipulador o del grupo. 

Si reconociste alguna de estas técnicas, probablemente alguien más también debería ver esto. Gracias por haber llegado hasta el final. Aquí te dejo con más contenido que te pueda interesar.

Hasta la próxima. M.

miércoles, 10 de junio de 2026

La Educación, el área más problemática y por tanto más abandonada de España

 El cóctel de problemas de la educación pública explota en el final de curso más convulso en años, en El País, Ignacio Zafra, Valencia - 09 jun 2026:

Los profesores valencianos encadenan 21 días de huelga, mientras Cataluña se sume en la incertidumbre educativa y en Madrid se gesta un paro a partir de septiembre

Años de postergación de la educación pública han acabado por estallar, convirtiendo el final de curso en el más convulso que se recuerda en años. La Comunidad Valenciana entró ayer en su quinta semana de huelga indefinida del profesorado, que afecta a 629.470 estudiantes de la enseñanza pública, con la Generalitat intentando llegar a un acuerdo con los sindicatos tras haber utilizado hasta ahora una táctica dilatoria en la negociación que ha llevado al sistema al límite. En Cataluña, el Govern sí alcanzó un pacto con los sindicatos, pero los docentes lo rechazaron en votación al considerarlo insuficiente, lo que ha creado una situación de gran incertidumbre mientras el territorio se dispone a comenzar, este martes, la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). Y en Madrid, los sindicatos han anunciado huelgas para el inicio de curso. En esas tres comunidades autónomas trabajan casi cuatro de cada diez docentes de la red pública.

A ello se suma el malestar del primer ciclo de Infantil, debido a las precarias condiciones salariales y laborales de sus educadoras, que dio lugar en mayo a la primera huelga de carácter estatal en el 0-3, un conflicto que está lejos de haberse zanjado. Y el problema cada vez más evidente que tienen las infraestructuras educativas ante el aumento de las temperaturas en un contexto de cambio climático, un diseño inadecuado, y la ausencia de sistemas de climatización, lo que ha desembocado en al menos cinco casos de golpes de calor entre alumnos y docentes en el último mes. Un reto estructural mayúsculo ―producto, como los anteriores, de años de olvido― por la dimensión del presupuesto que requeriría solucionarlo.

“Lo que estamos viendo es la consecuencia de la olla a presión que se estaba creando desde hacía tiempo entre el colectivo docente”, dice Ainara Zubillaga, responsable de Educación de la Fundación Cotec. “Aulas cada vez más complicadas, con mayor diversidad, y a la vez con menos recursos. Unas condiciones laborales que en algunas cuestiones son más que mejorables, sobre todo las vinculadas a la temporalidad. Un clima de clase que dificulta su trabajo. Un exceso de burocracia. Y un impacto en la salud mental que reflejan los datos y que afecta a los estudiantes, pero también a los docentes”, enumera Zubillaga.

Buena parte de las competencias en organización escolar y salariales son autonómicas. Ello explica por qué las protestas educativas son casi siempre territoriales. Y también que la diferencia salarial al inicio de su carrera alcance los 450 euros al mes en Infantil y Primaria y los 600 en Secundaria. Con Cataluña y Aragón ―donde en mayo también hubo dos jornadas de huelga contra la decisión de concertar el Bachillerato― en el extremo de los peor pagados, y Euskadi en el otro, según el boletín que publica anualmente UGT. El salario es uno de los factores que alimenta la conflictividad de este final de curso, pero no es ni mucho menos el único, como mostró el rechazo del profesorado catalán al preacuerdo firmado por la Generalitat y los sindicatos, que incluía un aumento de 400 euros al mes en cuatro años, pero se quedaba corto, para los profesores, en otras cuestiones que consideran cruciales, como el refuerzo de personal para atender al alumnado con dificultades de aprendizaje o las ratios de alumnos por clase.

El Gobierno sí tiene competencias para fijar normativa básica de obligado cumplimiento. Hace más de cuatro años, el Ministerio de Educación presentó las líneas maestras de una profunda reforma del profesorado; desde su formación inicial y las condiciones de acceso a la función pública, hasta el establecimiento de una carrera profesional. Pasado el tiempo, sin embargo, la única iniciativa concreta en la que se ha avanzado es el proyecto de ley que se tramita en el Congreso para bajar las ratios de estudiantes (a 22 alumnos en las aulas de Primaria y a 25 en la ESO) y blindar la jornada lectiva (en 18 horas de clase a la semana en los institutos y en 23 en los colegios). Y ni siquiera eso está claro que vaya a salir adelante. Junts y el PNV han presentado enmiendas a la totalidad al proyecto, lo que hace prever que decaerá salvo que el PP opte por abstenerse, algo que no está descartado.

“El rechazo a la ley generaría indignación y aumentaría todavía más el malestar docente, que cada vez coge más fuerza por la falta de recursos para las nuevas necesidades que afronta la escuela”, advierte Teresa Esperabé, secretaria general de la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras, que ha puesto en marcha una campaña para presionar mediante correos a los diputados para que voten a favor.

Desgaste

El cabreo de muchos profesores es palpable en colegios e institutos públicos de toda España. Pero donde la situación ha llegado a un punto crítico es en la Comunidad Valenciana. A diferencia de Cataluña, donde el calendario de la huelga se organizó hasta el viernes pasado por comarcas (salvo tres días de convocatoria de toda la comunidad autónoma), en el sistema público valenciano el paro alcanzó este lunes su vigesimoprimer día seguido. Con lo que ello supone de desgaste para el profesorado, que en cada jornada de huelga pierde unos 150 euros de media, y hay docentes que la han mantenido todos o la mayor parte de los días. Y de pérdida de aprendizaje y rutinas escolares para los chavales. Hay niños de Infantil y Primaria que llevan un mes prácticamente sin tutor. Y estudiantes de Secundaria que llevan el mismo tiempo sin clases de ciertas asignaturas, y en algunos centros, sobre todo en los últimos cursos (a los que la normativa reconoce a los alumnos el derecho de hacer huelga), en un estado parecido a la anomia. Toni Solano, director de un instituto complejo en Castellón, afirma que a partir de la segunda semana, “cuando se convocó también una huelga de estudiantes que afecta a los de tercero de la ESO en adelante, la situación ha sido que prácticamente no ha habido alumnos” en su centro.

“Me preocupa mucho que mi hijo no esté teniendo clase de Matemáticas, porque es una asignatura acumulativa”, dice Vicen Fernández, madre de un adolescente que estudia en un instituto público de Valencia. “Después de haber empezado el curso flojo, ha pasado de estar supercentrado a principios de la tercera evaluación y dispuesto a echar los restos para acabar remontando, a hundirse en la desmotivación más absoluta”, lamenta.

Cómo poner las notas en la huelga

La Consejería de Educación valenciana ha enviado instrucciones a los centros sobre cómo evaluar a los estudiantes cuyos profesores estén en huelga. Los propios docentes (si se reincorporan para la evaluación), alguno de sus compañeros o, en último extremo, el equipo directivo (que debe trabajar como servicios mínimos) deben utilizar las notas del primer y segundo trimestre, y los exámenes o trabajos que en su casa hubieran hecho para calcular la calificación.

Es lo que hará Alberto Molina, profesor de Física y Química en el Instituto Marítim de Valencia. Molina cree que los contenidos que no se han dado estas semanas pueden recuperarse el curso que viene. “Lo que sí se ha perdido durante años ha sido muchos días de clase por el retraso en sustituir a profesores de baja. O por la falta de calidad educativa estructural, las elevadas ratios, la falta de medios y condiciones de temperatura adecuadas. Lo que no se puede recuperar, por ejemplo, es que, en un grupo que tengo de 4º de la ESO, donde la mayoría iría a ciclos de Formación Profesional, parte de ellos no tendrán plaza porque no hay suficientes en el sistema público y muchos no pueden permitirse la privada. Por eso, nosotros no consideramos que estos días se hayan perdido, sino, al revés, podemos cambiar las tornas”.

domingo, 31 de mayo de 2026

Entrevista a la activista pro derechos digitales Frances Haugen

 Frances Haugen: “Estamos peor que cuando filtré los documentos de Facebook”, en El País, Manuel G. Pascual, Barcelona - 31 may 2026:

La ‘garganta profunda’ que expuso los peligros para los adolescentes de las redes sociales considera que la próxima gran batalla legal será contra los personajes de IA con los que interactúan los menores

En septiembre de 2021, The Wall Street Journal publicó los llamados Facebook Files, una serie de reportajes basados en documentos internos de la tecnológica en los que, entre otras cosas, se demostraba que sus ejecutivos eran conscientes de los daños que causaban Instagram y Facebook entre los jóvenes. Fue un bombazo. Provocó la mayor crisis reputacional de la empresa de Mark Zuckerberg, que pocas semanas después rebautizó como Meta. La responsable de todo ello fue la ingeniera Frances Haugen (Iowa City, 42 años), que abandonó su puesto en Facebook con 21.000 documentos internos bajo el brazo. El Senado de EE. UU. la llamó a declarar y se iniciaron investigaciones sobre sus revelaciones.

La base documental aportada por Haugen sirvió para que muchos padres unieran los puntos. Miles de familias de adolescentes volcadas en las redes que habían sufrido trastornos mentales, alimenticios o incluso el suicidio demandaron a la compañía. Muchos de esos pleitos acabaron formando parte de la demanda colectiva presentada en 2023 por miles de particulares y decenas de instituciones educativas contra varias redes sociales. Ese mismo año, los fiscales generales de 41 Estados demandaron a Meta por perjudicar a niños con sus productos y no informar sobre esos peligros.

El tsunami legal ya ha dado sus primeros frutos. Hace dos meses, un jurado de Nuevo México determinó que Meta es culpable de engañar a los consumidores sobre la seguridad de sus plataformas y de poner en riesgo a menores de edad. En Los Ángeles, Meta y YouTube (de Google) perdieron un juicio que las declara culpables de generar adicción entre menores.

Haugen vive en Puerto Rico (entiende el español, pero no lo habla). Atrás quedan sus años en Google, Pinterest o Facebook: ha fundado una ONG, Beyond the Screen, que pretende hacer más transparentes las redes sociales. Atiende en exclusiva a EL PAÍS en Barcelona tras participar como ponente estrella en el I Encuentro Internacional por los Derechos Digitales.

Pregunta. Han pasado cinco años desde su filtración. ¿Cómo describiría la evolución de Meta desde entonces?

Respuesta. Durante los dos primeros años, parecía que habían captado el mensaje. Un mes después de la filtración, salieron a decir que iban a doblar sus esfuerzos en seguridad. Y lo hicieron. Contrataron a mucha gente, desarrollaron muchos sistemas. Pero luego llegó Elon Musk, compró X y despidió a todo su equipo de seguridad y moderación de contenidos. Demostró que no invertir en seguridad no tenía consecuencias. En muy poco tiempo, toda la industria dio un giro radical. Empresa tras empresa, siguieron la línea de Elon. Así que diría que hoy estamos quizás todavía peor que cuando filtré los documentos. No hemos usado todo el potencial de herramientas como la Ley de Servicios Digitales (DSA) [el reglamento de la UE para crear un entorno en línea más seguro y transparente] u otros sistemas que nos permitirían presionar a estas plataformas.

P. Los documentos que filtró empezaron un gran proceso legal contra Meta que ha unido a familias, instituciones educativas y fiscales generales, tanto demócratas como republicanos. ¿Cómo fue posible generar tanto consenso?

R. En EE. UU. damos por hecho que todos los temas importantes se convierten en una lucha interminable y sin salida en la que cuesta ponerse de acuerdo. Las redes sociales son uno de esos temas en los que tanto la gente de derechas como la de izquierdas ve el daño que están sufriendo los niños. Y aunque no todos estemos de acuerdo sobre cómo intervenir, sí hay consenso en torno a que no debería haber adolescentes conectados a las dos de la mañana y que, a menos que haya un plan sobre cómo usar los teléfonos en las escuelas, vamos a seguir sufriendo su poder de distracción. La gente no está dispuesta a seguir aceptando esos costes durante más tiempo.

P. ¿Qué impacto cree que tendrán las recientes sentencias de los juzgados de Nuevo México y Los Ángeles?

R. El caso de Nuevo México es diferente del resto porque se centraron en la explotación infantil: tráfico de niños, intercambio de imágenes sexuales de menores o abuso sexual infantil. Me alegra enormemente la rapidez con la que el jurado ha emitido su veredicto. Normalmente, en casos como este, si la respuesta llega en solo 24 o 48 horas, suele ser favorable a la defensa. Pero había tantas pruebas contra Meta y eran tan contundentes que el jurado se pronunció de inmediato. Espero que veamos más estados que piensen que, si Nuevo México puede ganar de forma tan decisiva, ellos también pueden. Es fácil pensar que el caso de Nuevo México solo implica 325 millones de dólares [el valor de la multa]. Ese Estado solo tiene 2,1 millones de habitantes, pero si extrapolas esa cantidad al tamaño de EE. UU., estamos hablando de unos 55.000 millones de dólares. Y es solo un caso. Si más Estados deciden que no van a aceptar los costes de la explotación infantil, de los desórdenes de los adolescentes o de las autolesiones, saldrá una suma considerable de daños que obligará a rendir cuentas.

P. ¿Cuál será el siguiente paso en este proceso legal?

R. Esperamos que este verano salgan a la luz muchos más documentos como prueba del juicio de California [jurisdicción ante la que están interpuestas las principales demandas]. Veremos también el arranque de la parte federal de las demandas colectivas de las familias, de los particulares y de los distritos educativos. Así que durante los próximos meses veremos cómo van encajando las distintas piezas del puzzle. Ese será el próximo gran frente legal en esta batalla.

P. ¿De qué otra forma se deberían abordar los efectos nocivos de las redes sociales?

R. Históricamente, cuando hay demandas colectivas sobre temas de calado que parece obvio que tendrán éxito, el Congreso acaba destituido. Aunque tengamos buenas soluciones en forma de leyes listas para promulgarse, se pueden quedar en el tintero debido al estancamiento del sistema, como pasó con el tabaco. Solo después de que 46 estados ganaran en los tribunales, las leyes antitabaco empezaron a ser discutidas seriamente.

P. Tanto en EE UU como en Europa hay una creciente preocupación en torno a los efectos de las redes en los niños, pero parece que la inteligencia artificial (IA) no forma parte de esa conversación. ¿Cree que veremos una reacción social parecida?

R. Tenemos muy poca idea de lo que significa tener 14 años hoy en día. Para los adolescentes, es normal tener amigos sintéticos. Character.ai [un sitio que ofrece robots conversacionales personalizados] presume de que el tiempo medio que pasan los usuarios con sus avatares es de dos horas al día. Los amigos digitales realmente no son tus amigos. Son tus cómplices, tus aduladores. Puede que te animen, pero están diseñados para mantenerte en ese sistema, no para que prosperes. En EE UU ya hay demandas por autolesiones o por niños que han muerto como resultado de negligencias y de la falta de supervisión de estos amigos digitales. Si no extendemos la conversación de las redes a los amigos digitales, veremos cómo se repiten muchas cosas.

P. ¿Cree que también se articularán demandas colectivas contra los efectos de la IA en los niños?

R. Las empresas de IA han sufrido juicios mucho antes que las plataformas, comparativamente. OpenAI, por ejemplo, solo hace tres años que sacó al mercado ChatGPT y ya han empezado a recibir demandas por homicidio culposo [hay varios casos documentados de personas que supuestamente se suicidaron inducidas por el chatbot]. En el caso de Instagram, pasaron 15 años antes de que empezaran a afrontar consecuencias legales serias. Durante los diez primeros años de las redes sociales, de 2004 a 2014, creímos que eran divertidas y positivas para el mundo. Las empresas ya se han dado cuenta de que, si no conectan más con el público, no van a prosperar.

P. ¿Cómo es el día después de hacer hacer una filtración como la suya? ¿Pudo encontrar trabajo?

R. Si estás en una posición en la que podrías convertirte en garganta profunda, seguro que también habrás adquirido suficiente experiencia vital como para poder dedicarte a otra cosa. Cuando trabajaba en grandes tecnológicas no era consciente de que este tipo de empresas intentan que sus empleados teman no poder sobrevivir fuera de ellas. Una de las cosas que me permitió a mí dar el paso fue que el algoritmo de YouTube me mostró vídeos sobre cómo arrancar un pequeño negocio. Así es como llegas hasta aquí. He tenido ofertas para volver a la empresa privada, pero ahora estoy centrada en otros proyectos que me apasionan. Será interesante ver cómo reacciona en los próximos 10 años la generación Z, que saben que no son imprescindibles y que no conciben estar mucho tiempo en una misma empresa. Si no tienes la confianza de que, incluso haciendo un buen trabajo, permanecerás en la compañía, entonces tienes menos incentivos para mantener secretos corporativos.

P. En estos momentos puede haber gente que esté pensando en hacer una filtración. ¿Qué les diría?

R. La filtración es la forma en que se obtiene información crítica, y para dársela a un periodista no necesitas convertirte en una garganta profunda. Hay muchísima gente filtrando documentos. Puede que Arturo [Béjar, también exempleado de Meta] o yo seamos muy visibles, pero por cada Frances Haugen hay 100 personas que se aseguran de que el documento adecuado llega a las manos de quien tiene que llegar. Es importante saber cuáles son las formas adecuadas de sacar un documento realmente importante de una organización. Yo, por ejemplo, hasta saqué fotos de la pantalla de mi ordenador porque tenía la sospecha de que un superior me estaba espiando.

P. ¿Cómo se imagina las redes sociales dentro de 10 años?

R. Una de las cosas que más me han llamado la atención en los últimos años es Blue Fever, que en 2023 estuvo en el top10 de apps más descargadas. Es una red social usada principalmente por la generación Z y es distinta porque es anónima y se habla sobre sentimientos y experiencias. Está pensada para ser un espacio seguro. Solemos creer que, cuando actuamos con anonimato, nos comportamos mal. Me abrió los ojos a la idea de que hay mucha gente creativa en el mundo que desarrolla distintos experimentos y de que los jóvenes tienen muchas ganas de dejar de usar Instagram y Facebook. Tengo la sensación de que los actuales movimientos juveniles darán en los próximos cinco años con la clave para que las plataformas que cada uno use sean una elección, para que decidas con tus amigos dónde queréis estar en vez de verte arrastrado a las de siempre. El hecho de que haya mucha gente de 21 o 22 años que no quiera pasarse una década haciendo lo que yo va a crear la masa crítica que nos dará una mayor variedad de opciones.