La privada es más eficiente que la pública, hay una fuga de médicos y otros mitos de la sanidad, en El País, por Pablo Linde, 29 ene 2026:
Un informe de Funcas firmado por prestigiosos economistas de la salud aborda los bulos y medias verdades en torno al sistema sanitario.
Los bulos sobre el sistema sanitario español se usan habitualmente como armas ideológicas a uno y otro lado del espectro político. Frases muy repetidas sobre la falta de médicos o la mayor eficiencia de la privada (o la pública) simplifican en exceso la realidad y conducen a diagnósticos erróneos, sostiene un informe que acaba de publicar Funcas.
Firmado por una docena de los más prestigiosos economistas de la salud del país, se centra a desentrañar otros tantos bulos sanitarios. “El propósito de esta recopilación va más allá de la clarificación o matización de estos tópicos. El gran inconveniente de su amplia circulación es que llegan a dificultar el correcto diagnóstico y la comprensión de los problemas de la sanidad y de las políticas de salud y, por tanto, la adopción de las soluciones o reformas pertinentes”, escribe Félix Lobo, profesor emérito de la Universidad Carlos III de Madrid y director de Economía y Políticas de Salud de Funcas.
De los recogidos en el documento, estos son los cinco bulos más recurrentes en el debate público:
La sanidad española es la mejor del mundo
El mantra de que España tenía la mejor sanidad del mundo era más frecuente antes de la pandemia. Con la covid, se rompieron sus costuras y se evidenciaron sus debilidades. Aun así, el Sistema Nacional de Salud sí es uno de los mejores del planeta.
Vicente Ortún, profesor emérito de la Universidad Pompeu Fabra, explica que aunque son muchos los factores que se podría medir, el mejor para determinar una clasificación es la mortalidad innecesariamente prematura y sanitariamente evitable. Los últimos datos internacionales con estos criterios sitúan a la sanidad española como novena, por detrás de Suiza, Suecia, Noruega, Canadá, Holanda, Australia, Islandia e Irlanda.
“Tenemos un buen sistema sanitario, pero con mal pronóstico”, señala Ortún quien apunta como retos el envejecimiento de la población, su mayor exigencia, la cronicidad y los problemas de salud mental, entre otros.
La sanidad privada es más eficiente que la pública
La idea de que la sanidad privada es más eficiente que la pública se ha instalado en algunos sectores como un lugar común, apoyada en la premisa de que la disciplina del mercado y el incentivo del beneficio garantizan una mejor gestión de los recursos. Frente a ella, existe un argumento especular que sostiene lo contrario: que la pública es siempre superior porque protege la universalidad, la equidad y el acceso.
José Jesús Martín, catedrático de Economía de la Universidad de Granada, advierte de que ambas afirmaciones simplifican en exceso una realidad mucho más compleja y no se sostienen empíricamente.
La evidencia internacional no es concluyente. Los sistemas públicos universales tienden a obtener mejores resultados en salud con menor gasto agregado que los más privatizados, como ilustra el caso de Estados Unidos. En España, la investigación apunta a que lo decisivo no es la propiedad del centro, sino su marco de regulación y el grado de autonomía para gestionar personal, compras e incentivos.
Martín concluye que afirmar que la sanidad privada es siempre más eficiente que la pública es, en esencia, un bulo ideológico, sin respaldo empírico, y que su versión inversa incurre en el mismo error. “No es la propiedad lo que marca la diferencia, sino cómo se gobiernan y gestionan las organizaciones sanitarias”, resume.
En España faltan médicos
El informe cuestiona que exista un déficit absoluto de médicos y advierte de que el problema, en estos términos está mal formulado. España se sitúa en el grupo alto de la UE en número de médicos por habitante y cuenta con más de 250.000 médicos colegiados activos, según el INE.
Patricia Barber, profesora titular de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, expone que el déficit es selectivo y estructural, no global. Faltan médicos allí donde las condiciones laborales son peores o menos atractivas —zonas rurales, atención primaria y algunas especialidades— y sobran diagnósticos simplistas que confunden problemas de organización y planificación con escasez numérica. No es tanto cuántos profesionales hay, sino dónde están y en qué condiciones trabajan, viene a resumir.
El análisis subraya que reducir el debate a “faltan médicos” es, en sí mismo, un bulo que oscurece el problema de fondo. Aumentar plazas universitarias o formar más graduados —España casi duplica las recomendaciones de la OMS—, señala Barber, no resolverá por sí solo las dificultades si no se acompaña de reformas en la gestión de recursos humanos, mayor autonomía organizativa y políticas eficaces para atraer y retener profesionales en los puestos más tensionados, como pueden ser determinadas áreas de la Atención Primaria.
Hay un déficit de 100.000 enfermeras
El Ministerio de Sanidad cifra en 100.000 el déficit de enfermeras en España. Se apoya en una comparación internacional: con los datos de Eurostat (2022), España aparece con unas 6,2 enfermeras por cada 1.000 habitantes, frente a una media comunitaria de 8,4.
El informe de Funcas, sin embargo, advierte de que esa resta directa —aunque orientativa— se utiliza con una rotundidad que no se corresponde con la fragilidad estadística del indicador y con la complejidad real de los sistemas sanitarios.
Mercedes Alfaro, especialista en sistemas de información sanitaria, está de acuerdo en que hay una necesidad de reforzar los equipos de enfermería en un contexto de envejecimiento poblacional, cronificación y mayor demanda asistencial. Pero matiza que el déficit no puede deducirse solo de una tasa internacional: los países no miden igual a quién cuentan como enfermera, existe una distinción entre “enfermeras profesionales” y “asociadas” que no es homogénea, y la propia media de la UE no está ponderada, lo que puede inflarla si países pequeños con tasas altas elevan el promedio.
Además, el reparto de tareas cambia según el modelo: en España el peso del personal auxiliar (TCAE) es alto y, en parte, compensa funciones que en otros países recaen en categorías de enfermería intermedia que aquí no existen.
La conclusión de la autora es clara: hay base para afirmar que faltan profesionales de enfermería, pero convertir esa realidad en un número exacto —y, sobre todo, en un eslogan— es poco riguroso.
Hay una fuga de médicos a otros países
La idea de una “fuga” de médicos españoles al extranjero se repite con insistencia en el debate público, asociada al deterioro de las condiciones laborales y salariales en el sistema sanitario. Sin embargo, los datos no respaldan esa narrativa, afirma Beatriz González López-Valcárcel, catedrática emérita de Economía de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
El argumento suele apoyarse en el elevado número de certificados de idoneidad profesional solicitados para trabajar fuera de España, pero confunde un trámite administrativo previo con una emigración real y efectiva. En 2024 se emitieron cerca de 6.000 certificados, correspondientes a 3.582 médicos, pero solo 395 causaron baja en los colegios profesionales, el mejor indicador disponible de salida efectiva del país.
Esa cifra equivale a apenas el 0,2% de los médicos colegiados no jubilados en España y desmiente cualquier idea de emigración masiva. En términos relativos, supone alrededor del 6% de los nuevos graduados y menos del 5% de quienes accedieron a una plaza MIR ese mismo año. Existe, por tanto, movilidad profesional —habitual en un mercado laboral cualificado y global—, pero no una huida generalizada.