lunes, 2 de febrero de 2026

El gerontocidio de Ayuso

 Caso residencias. Los correos internos que prueban que el Gobierno de Ayuso sabía que las residencias no se medicalizaron en la pandemia, en El País, por Fernando Peinado, Madrid - 29 ene 2026:

El firmante de los protocolos alertó al inicio de la crisis de que había que “sacar” de estos centros a más casos de los previstos: “No deseo que ninguna autoridad tenga en su conciencia un número importante de fallecimientos evitables”

El Gobierno madrileño de Isabel Díaz Ayuso sabía desde los primeros días de la crisis sanitaria de 2020 que las residencias de mayores no eran el espacio adecuado para tratar a las personas contagiadas. Esa idea de “medicalizar” las residencias la había anunciado el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, el jueves 12 de marzo de 2020, pero ocho días después, un alto cargo de su departamento, Carlos Mur, alertó de que el plan no estaba funcionando y de que había que “trasladar” a los hospitales a más personas de las previstas, aquellas que se pudieran “salvar”, y a las que no, “ayudarles a morir dignamente”, según un correo que forma parte de una cadena a la que ha tenido acceso EL PAÍS. “No deseo que ninguna autoridad tenga en su conciencia un número importante de fallecimientos evitables”, advirtió Mur aquel viernes 20 de marzo.

A pesar de esta advertencia, las derivaciones hospitalarias cayeron a su nivel más bajo en los días 20, 21 y 22 y no recobraron la normalidad hasta principios de abril, según los expertos de la comisión ciudadana por la verdad. Los datos oficiales autonómicos y del Instituto Nacional de Estadística muestran que en marzo y abril murieron más de 7.200 residentes sin hospitalización.

Esta revelación de EL PAÍS se conoce casi seis años después, cuando la justicia sigue investigando los fallecimientos, ahora como un supuesto delito de discriminación en el acceso a un servicio público. Las asociaciones que representan a las familias de los fallecidos han conseguido la imputación de cuatro ex responsables autonómicos, entre ellos Mur, y consideran que Escudero y Ayuso deberían ser investigados.

Los correos preceden a los que envió el 22 de marzo el consejero de Políticas Sociales, Alberto Reyero, advirtiendo a Escudero del abandono de las residencias, muertes “indignas” y una “discriminación de graves consecuencias legales”. En esta correspondencia anterior de nuevo se aprecia cómo los choques en aquel Gobierno de coalición de Partido Popular y Ciudadanos afectaron a la respuesta a una situación crítica.

Mur, que el lunes fue interrogado por primera vez como imputado, ha declinado hablar con este diario. Como director de Coordinación Sociosanitaria, se encargaba de conectar a la red sanitaria pública con las 475 residencias de mayores de la región. Por orden de Escudero, el consejero de Sanidad, se había reunido el viernes 13 de marzo con un grupo de médicos ―recién denominados “geriatras de enlace”― que iban a ejercer un filtro exigente a las llamadas de las residencias pidiendo hospitalización. Las personas con dependencia física o cognitiva (una buena parte de la población de las residencias) serían tratadas en esos centros, para evitar el colapso de los hospitales. Su primer protocolo de triaje fue distribuido el miércoles 18.

El viernes 20, el escenario era “espantoso”, según describió Mur en su e-mail, enviado a las 14.00. Tres días antes, se había producido una conmoción cuando la prensa reveló que al menos 19 personas mayores habían muerto en la residencia Montehermoso. Aquella noche, Ayuso dijo en Telecinco que esa residencia era una excepción y que “en su práctica totalidad están [estaban] todas medicalizadas“.

El correo iba dirigido a una alto cargo de la Consejería de Políticas Sociales, Begoña Cortés. Puso en copia a cinco responsables, los consejeros de Sanidad, Escudero, y de Políticas Sociales, Reyero, además de a otros tres cargos de esos dos departamentos.

Mur reprochó a Gómez, directora de Atención al Mayor, que no estuviesen llegando médicos a las residencias. Días antes, Sanidad había pasado un listado de sanitarios voluntarios a Políticas Sociales. “Si no avanzáis en la contratación de médicos, no vamos a poder tratar allí según el modelo de residencia medicalizada que tenemos”, escribió el alto cargo de Sanidad. Políticas Sociales, en poder de Ciudadanos y sin competencias sanitarias, debía cumplir un plan de “medicalización” que había sido diseñado a sus espaldas por Sanidad, controlada por el Partido Popular, a pesar de que este último departamento disponía de una plantilla de 62.547 sanitarios.

Luego, Mur anunció su propuesta: “Mi idea firme es que debemos trasladar a aquellos que podamos salvar y los que no, ayudarles a morir dignamente. Si ni siquiera podemos darles cuidados paliativos dignos en las residencias, el protocolo inicial de funcionamiento no es realizable”. Añadió su admonición: “No deseo que ninguna autoridad tenga en su conciencia un número importante de fallecimientos evitables”.

Debido a esta falta de personal, Mur pidió trasladar “DIRECTAMENTE” a los hospitales públicos de media estancia especializados en rehabilitación como la Fundación Instituto San José (oeste de la capital) o el Virgen de la Poveda (municipio de Villa del Prado). También se refirió a la posibilidad de derivar al resto de hospitales públicos si estos consiguieran aliviar la presión asistencial gracias a Ifema y los hoteles medicalizados. Todo esto era un plan de corto plazo, para ese fin de semana. Propuso retomar el proyecto de residencias medicalizadas cuando la consejería de Políticas Sociales consiguiese el personal médico.

Mur sabía que los mayores tampoco iban a ser admitidos en el nuevo hospital de campaña del recinto ferial de Ifema, que había sido anunciado esa misma mañana. Se lo había dicho un día antes el consejero Escudero, quien le explicó que buscaban “pacientes sin problemas para la actividad básica de la vida diaria y sin deterioro cognitivo”, según reveló Mur en 2021 en la Asamblea de Madrid.

Ifema reventó la idea del plan Burgueño de reforzar las residencias con los sanitarios de atención primaria. Era lo que el asesor especial Antonio Burgueño había discutido en la Puerta del Sol, sede del Ejecutivo madrileño, con Ayuso y Escudero, antes de que el consejero de Sanidad anunciara la medicalización. Días después, este “hospital milagro” absorbió a más de 1.000 sanitarios de la atención primaria madrileña.

Choque

Cuarenta minutos después del correo de Mur, respondió la mano derecha de Escudero, Ana Dávila. Como viceconsejera de Asistencia Sanitaria estaba al frente del Servicio Madrileño de Salud, el Sermas. (Ayuso la nombró después consejera de Asuntos Sociales en junio de 2023 y aún mantiene el puesto). Dávila parece reprender a Gómez, de Políticas Sociales, por no haberles comunicado qué médicos habían aceptado ir a las residencias de entre los incluidos en un listado de 151 voluntarios enviado que les habían trasladado dos días antes.

Gómez contestó de inmediato que esa misma mañana le había dicho a Mur que las residencias no habían podido contratar a ningún médico de esa lista. Le explicó que esos facultativos eran de otras comunidades autónomas y no querían desplazarse y que algunos presentaban síntomas. Solo habían podido contratar a tres doctores, pero por otra vía.

Esa misma tarde, Mur firmó a las 16.37 un protocolo de triaje, que distribuyó por correo a las 17.32. Ese protocolo, el segundo de los cuatro que se enviaron a los hospitales, relajó algo los “criterios de exclusión”, que se basaban en una escala de dependencia física del 0 al 100 conocida como Barthel y otra de dependencia cognitiva llamada GDS.

A pesar de esta relajación, los datos de la Comunidad muestran que los traslados desde residencias a hospital siguieron cayendo. Los tres días de toda la crisis con menos traslados fueron el 20, 21 y 22 de marzo.

Justo antes de la pandemia el promedio de hospitalizaciones procedentes de residencias había sido de 120 al día, pero entre el 7 marzo y el 31 marzo la media cayó a 65 personas por día, según la comisión ciudadana por la verdad en las residencias de Madrid. Ese informe destacó que “lo esperable es que (los traslados) hubieran aumentado fuertemente por el aumento de contagios”, pero ocurrió lo contrario.

Las residencias no recibieron un refuerzo médico relevante hasta el 6 de abril, según admitió Mur a este periódico en 2020. Múltiples testimonios lo acreditan. Esos días muchos mayores agonizaron sin auxilio.

Conductas anómalas derivaron de comportamientos evolutivos protectores.

 Procrastinar, obsesionarse o morderse las uñas: actos autodestructivos que surgieron para sobrevivir en un mundo hostil, en El País, por Enrique Alpañés, Madrid - 2 FEB 2026:

“El cerebro evolucionó para favorecer la supervivencia, no la paz interior”, explica el psicólogo clínico Charlie Heriot-Maitland.

Postergar eternamente esa tarea importante, darse un atracón de pizza o rememorar una y otra vez aquel episodio vergonzoso y terrible de nuestro pasado. Son formas de autosabotaje, comportamientos habituales que pueden llegar a ser dañinos, pero que tienen una base evolutiva, nuestro cerebro nos empuja a ellos para sobrevivir. Esta es la sugerente tesis que explica el psicólogo clínico Charlie Heriot-Maitland en su libro Controlled Explosions in Mental Health (sin traducción al español). “El cerebro humano evolucionó para la supervivencia, no para conseguir felicidad o paz interior. Todo gira en torno a protegernos”, explica el experto en conversación con EL PAÍS. Esto implica que si hay una situación ambigua, tu cerebro la interpretará como un peligro. Intentará primar la supervivencia a tu salud mental. Es algo que empezó a hacer hace milenios y que ha llegado hasta nosotros ampliado por una simple cuestión evolutiva.

Nuestros ancestros más relajados, los menos paranoicos de la tribu, eran los que tenían más papeletas para ser devorados por ese ruido entre los arbustos que probablemente no será nada. “La selección natural ha favorecido cierta hiperventilación, cierta tendencia a sobreestimar las amenazas”, asegura Heriot-Maitland. Pero el mundo en el que vivimos no es el mismo en el que vivían nuestros antepasados. Ellos tenían tigres de las cavernas acechando, clanes rivales con los que competir y mamuts que cazar. Ahora compramos la carne en el supermercado, nuestro rival es Juan Francisco, de contabilidad y solo vemos tigres en la tele. Las amenazas son más pedestres y sociales: la desaprobación, el rechazo, el abandono, el miedo a no gustar... “Así que muchos de los comportamientos paranoicos que en otro contexto podían funcionar, hoy nos llevan a sabotearnos”, señala Heriot-Maitland.

En su libro, este experto formado en Oxford, con 12 años de experiencia en la sanidad pública inglesa, compara estos comportamientos con explosiones controladas. Nuestro cerebro tiene un escuadrón de artificieros que precipitan una reacción explosiva para evitar un daño mayor. Es como morderse las uñas en lugar aguantar durante años hasta explotar con un comportamiento de autolesiones; ser ligeramente autocrítico como método para mejorar, en vez de oír voces que juzgan y nos insultan de forma constante, en un comportamiento rayano en la esquizofrenia. “Hay que entender que estos comportamientos pueden llegar a ser clínicos, pero son un continuum, forman parte del mismo espectro”, señala el psicólogo. “Todos tenemos unos cerebros con un sesgo protector, pero estos mecanismos se vuelven más contundentes y ruidosos a medida que tenemos más experiencias negativas”. Por eso entender estos mecanismos puede hacernos no solo más comprensivos con nosotros mismos, sino más empáticos con quienes sufren alguna enfermedad mental grave.

Para escribir su libro, Heriot-Maitland decidió retirarse a un pueblecito del norte de Escocia, un retiro laboral que debería ayudarle con los plazos de entrega. Pero el pueblo resultó ser precioso. Tenía unas rutas de montaña espectaculares, unas vistas increíbles, incluso los libros que había en la casita donde se quedaba de repente le parecían fascinantes. Heriot-Maitland caminó mucho más de lo que escribió, y en uno de sus improductivos paseos por el campo cayó en la cuenta. Estaba procrastinando la escritura de un libro sobre la procrastinación. Más que una ironía, aquello fue una revelación, explica el autor. “Puedes investigar todo lo que quieras y realizar todos los estudios científicos del mundo, pero eso no es lo mismo que la conciencia de uno mismo. Puedes entender estos procesos intelectualmente, pero ocurren a un nivel más emocional, más inconsciente”.

Entonces, ¿qué sentido tiene detectarlos? Heriot-Maitland explica que el suyo no es un libro de autoayuda, no busca una solución mágica. Solo pretende explicar los mecanismos subyacentes de muchos comportamientos problemáticos, entender su origen. “Por ejemplo, con la procrastinación”, explica el psicólogo, “cuando estoy a punto de terminar algo, procrastino más. Quizá porque me estoy acercando a lo que temo, que es terminar un trabajo que luego podría ser juzgado o criticado, o que podría ser una porquería... Si entiendes eso, hay algunos miedos subyacentes con los que puedes trabajar”.

Más allá de la vertiente psicológica y práctica del libro, este encierra datos y anécdotas ciertamente curiosas. Por ejemplo, el experto explica por qué tanta gente se siente atraída por las películas de terror, los parques de atracciones o los deportes extremos. “Tienen un equilibrio perfecto entre seguridad y riesgo”, señala. Es una forma de vacunarnos, nos prepara, en un entorno seguro, para lidiar contra escenarios de estrés y ansiedad que podrían darse en la vida real. Heriot-Maitland lo explica con un ejemplo práctico: “ir en una montaña rusa es emocionante y divertido, pero ir en tu coche cuesta abajo, con los frenos rotos por una colina sería horrible”.

Esta idea se entiende desde el marco de la percepción predictiva, una teoría que viene a decir que nuestro modelo interior del mundo no es tanto la realidad, como una interpretación de la misma. Nuestro cerebro tiene un ancho de banda limitado, no puede procesar cada bit de información que se le presenta. Así que analiza lo que pasa y rellena los huecos de información con lo que cree que pasa. Por eso podemos leer perfectamente una palabra, aunque le falten letras. O interpretar la imagen de un puzle aunque no tenga todas las piezas. Pero para ello necesita información previa: haber leído antes esa palabra o visto un paisaje similar al del puzle. Por eso las películas de terror son perfectas, porque nos dan información sobre contextos en los que no hemos estado nunca. Nos inoculan una pequeña cantidad de miedo e incertidumbre para prepararnos para escenarios con una gran cantidad de ambos. “Funciona como una vacuna”, señala el experto.

Este mismo mecanismo estaría detrás de los llamados comportamientos de habituación, cuando la persona rumia escenarios dramáticos de forma obsesiva. Es un comportamiento negativo desde el punto de vista de la salud mental. “Pero tu cerebro podría estar usando el daño como una especie de entrenamiento o ensayo”, explica Heriot-Maitland. “Es como los pilotos, que pasan por una simulación antes de coger un avión de verdad”. De nuevo, esto tiene un origen evolutivo. Los ancestros catastrofistas, aquellos que habían ejercitado, preparado y afinado sus respuestas ante las amenazas, estarían más preparados cuando estas llegaran que aquellos que vivían una rutina despreocupada y feliz.

Parecería, así explicado, que la evolución hubiera premiado a los amargados. Que no hay goce y disfrute en el mundo que pueda tener un beneficio evolutivo. Y no es así. El sexo (más allá de su finalidad reproductiva) el alcohol y otras drogas recreativas han sido desde siempre comportamientos hedónicos, sociales y de escapismo ante los problemas. Pero su abuso puede convertirse en un comportamiento autodestructivo, explica el experto. “El alcohol, el sexo, las drogas… la gente los usa por cuestiones hedónicas y sociales, claro, pero pueden ser una forma de evitar emociones incómodas. Y es efectivo". Estos comportamientos hedónicos crean una especie de entumecimiento o una distracción, generan sensaciones fuertes que anulan o tapan las emociones dolorosas que tienes. Y tu cuerpo aprende que esto funciona. Y piensa que es genial. “Así que lo haces más y más hasta que se convierte en una adicción, se forma un hábito y se vuelve una forma destructiva de evitación”.

Tanto en este caso como en los anteriores hay un espectro, desde el pequeño hábito nocivo hasta el comportamiento patológico. El libro de Charlie Heriot-Maitland pretende analizar los primeros, aquellas explosiones controladas que evitan la hecatombe. Lo hace para comprender primero la base evolutiva del autosabotaje, para ofrecer la oportunidad de reconocer su función protectora y, al mismo tiempo, abordar el daño que puede llegar a causar. “No queremos combatir estos comportamientos, pero tampoco queremos apaciguarlos y dejar que sigan controlando, dictando y saboteando nuestras vidas”, explica. “Lo importante es entender que tenemos opciones”.

Espagueti indigesto

 Mensaje en clave

Un hombre rico tuvo una aventura con una mujer italiana durante unos años. Una noche, durante uno de sus encuentros, ella le confió que estaba embarazada.

No queriendo arruinar su reputación o su matrimonio, le pagó una gran suma de dinero para que fuera a Italia y tuviera al niño. Prometió proporcionar manutención hasta que la niña cumpliera 18 años, siempre y cuando ella permaneciera en Italia. Ella estuvo de acuerdo, pero le preguntó cómo sabría cuándo nacería el bebé.

Para mantener la discreción, le dijo que le enviara una postal y que simplemente escribiera "Spaghetti" en el reverso. Luego se encargaría de la manutención de los hijos.

Unos nueve meses después, regresó a casa con su confundida esposa.

—Cariño —dijo ella—, hoy has recibido una postal muy extraña.

"Oh, solo dámelo y te lo explicaré más tarde", dijo.

Su esposa le entregó la tarjeta, y al leerla, el hombre se desmayó. La postal decía:

"Spaghetti, Spaghetti, Spaghetti, Spaghetti... Dos con albóndigas y dos sin ellas."

domingo, 1 de febrero de 2026

Por fin protestan la discriminación a latinos en EE. UU.

 Latinos en Hollywood. De Eva Longoria a Becky G, los latinos se plantan ante la falta de diversidad de Hollywood: “Es señal de una eliminación más amplia de nuestra comunidad”. En El País, por María Porcel, Los Ángeles - 31 ENE 2026:

Más de 100 artistas han firmado una carta después de que la actriz Odessa A’zion, que no es latina, haya renunciado a interpretar a una mujer mexicana, mientras que muchas mujeres de la comunidad no han tenido la oportunidad

La cuestión de la diversidad sigue siendo complicada de manejar en Hollywood, a fecha de 2026. En un país como Estados Unidos, donde uno de cada cinco habitantes es latino, y con el español como segundo idioma oficioso, siguen dándose casos que generan sorpresa, si no indignación. Tanto que un colectivo formado por más de 100 personajes del mundo de la cultura, de Eva Longoria a Jessica Alba, ha decidido firmar una carta en señal de protesta para que resuene ante los ejecutivos, los directores y los estudios.

A raíz de que la actriz Odessa A’zion haya renunciado, tras lograr superar el casting, a un papel de mujer latina —sin serlo ella, puesto que es californiana de raíces centroeuropeas—, muchos intérpretes han alzado la voz. Da igual que lleven años en la industria, que hayan sido nominados a grandes premios, que cobren inmensos cheques o que tengan poder de decisión: siguen siendo considerados de segunda, lo saben, y quieren ser tomados en cuenta. Un centenar de ellos han afirmado que “con urgencia” deben ser escuchados: “Porque el relato de las historias es la brújula de la humanidad, y Hollywood ejerce todo el poder”.

Hollywood cierra la puerta a los latinos: los hispanos solo protagonizan un 5% de los papeles en el cine

“Las historias que decidís contar y cómo las contáis dan forma a la percepción pública, a la comprensión cultural y a quienes se ven reflejados en la pantalla”, afirman. “En estos momentos difíciles, ese poder conlleva una gran responsabilidad”, remachan, en una referencia a la presión y el miedo que millones de latinos de todo el país sienten con motivo de las brutales persecuciones y deportaciones que está llevando a cabo el servicio de inmigración ICE.

El caso que ha colmado la gota de la paciencia ha sido el de A’zion. La actriz se ha convertido en uno de los rostros del año gracias a sus papeles en la película Marty Supreme y la serie de HBO I Love L.A. La intérprete californiana, cuyos antecesores son judíos y alemanes, decidió enviar un comunicado el miércoles explicando que renunciaba a un papel para el que había pasado diversas pruebas. Era el de Zoe Gutiérrez, una mujer homosexual, latina y judía, para la película Deep Cuts. El filme, que se rodará esta próxima primavera, es la adaptación del libro homónimo de la autora Holly Brickley, y sigue la historia de una pareja, Percy y Joe, unida por la música que se conoce en la universidad, a los que interpretarán Saoirse Ronan y Austin Butler.

En una larga nota colgada en sus redes, A’zion contó que había recibido muchos mensajes y hasta críticas por postularse para ese papel, especialmente porque Gutiérrez es una mujer latina, y ella no. “Chicos, estoy con vosotros y NO voy a hacer esta peli”, escribió. Con la sinceridad que la caracteriza, la angelina, de 25 años, agradeció los mensajes recibidos y pidió perdón. “Siento mucho que haya pasado esto. Es MUY importante para mí contaros cómo sucedió todo: fui a por [el papel de] Percy, pero me ofrecieron el de Zoe en su lugar y acepté al instante. Estoy muy enfadada, no había leído el libro y debería haber prestado más atención a todos los aspectos de Zoe antes de aceptar... y ahora sé lo que sé”, explica. “¡Joder! ¡Estoy fuera! Nunca le quitaría el papel a otra persona que esté destinada a hacerlo. ¡Con eso basta! Yo no soy así. Hay muchísima gente más que capaz de desempeñar este papel y yo no soy una de ellas".

Los firmantes de la carta hablan de la cuestión, y de cómo “decisiones de casting recientes han mostrado patrones preocupantes”. Hacen referencia al caso de A’zion, a la que agradecen el gesto, por “escuchar, reflexionar y decidir salir del proyecto y convertirse en una aliada”. “Pero ¿cómo hemos llegado a esto?“, plantean. ”La ausencia de oportunidades de audición para latinas y la decisión de sustituir a un personaje claramente latino por una actriz no latina es señal de una eliminación más amplia y continua de nuestra comunidad de las historias que definen nuestra cultura", afirman. Entre quienes apoyan el escrito hay nombres como los de las actrices Gina Rodríguez (Jane The Virgin), Eiza González (Fast&Furious), Eva Longoria (Mujeres desesperadas), John Leguizamo (Moulin Rouge), Jessica Alba (Los cuatro fantásticos), Tonatiuh (El beso de la mujer araña), Diego Boneta (Luis Miguel), Kate del Castillo (La reina del sur), Isabela Merced (The Last of Us), Xochitl Gómez (Doctor Strange), Melissa Barrera (Scream), Ismael Cruz Cordova (El señor de los anillos: Los anillos de poder), Nava Mau (Bebé Reno), el productor brasileño Rodrigo Teixeira y la cantante Becky G, entre otros muchos.

“No se trata de un actor o un proyecto en concreto”, remachan. “Se trata de un sistema que ignora repetidamente el talento latino cualificado, a pesar de que nuestras identidades, historias y experiencias alimentan las historias más perdurables. Las comunidades latinas ya están infrarrepresentadas y mal representadas de formas que distorsionan la realidad y perjudican a personas reales. Las decisiones de casting tienen un peso real: influyen en quién se considera digno de contar historias auténticas y quién puede contarlas con cuidado, matices y autoridad”.

En Estados Unidos hay alrededor de 62 millones de latinos, y por sí solos, si fueran un país, supondrían la quinta economía del mundo, con un valor de más de tres billones de dólares, según un estudio realizado por la consultora McKinsey en primavera de 2024. Ellos son quienes más entradas de cine compran y quienes, paradójicamente, menos se ven a sí mismos en las pantallas. Aunque económica y socialmente su impacto es innegable, culturalmente la realidad es más compleja. Según un estudio de la Iniciativa de Inclusión Annenberg, de la Universidad de California, de hace menos de dos años, en 20 años apenas 75 intérpretes hispanos, hombres y mujeres, han sido protagonistas o coprotagonistas en películas. Eso supone una representación de apenas del 4,4% de los actores de origen latino en Hollywood.

La industria del entretenimiento pierde sin los latinos: podrían aportar hasta 18.000 millones de dólares anuales más.

De ahí que los firmantes pidan “responsabilidad, intencionalidad y equidad”, tanto en el proceso de casting como a la hora de contar historias. “Una representación auténtica significa más que elegir a un actor que se parezca al personaje; significa involucrar a las comunidades que se retratan no solo delante de la cámara, sino también en las decisiones que dan forma a estas historias desde su concepción. Nuestras historias merecen ser moldeadas con la aportación, la orientación y el liderazgo de creadores, consultores, escritores y actores latinos en todas las etapas”, aseguran, y para ello piden acciones muy concretas: que se hagan audiciones a latinos para diversos roles, y no solo para los estereotipados; que se contrate a ejecutivos latinos, también como consultores; y que haya oportunidades desde la base, con becas, oportunidades y mentorías “que expandan el acceso a todos los niveles del ecosistema”.

Según un informe publicado en otoño de 2024 por la organización LDC (The Latino Donor Collaborative), la falta de representación de los latinos en la industria hace que esta pierda muchísimo dinero cada año: entre 12.000 y 18.000 millones de dólares. Hay falta de representación en casi todas las categorías: series, películas, programas con y sin guion, en papeles protagonistas, secundarios, de narradores... Según explicaban, buena parte del problema viene de, como dicen los firmantes de la carta, la parte superior de la pirámide: del hecho de que no haya apenas ejecutivos en las altas esferas de Hollywood. Pero, como ellos mismos dicen, para cambiar lo que está más arriba hay que empezar por lo de más abajo.

sábado, 31 de enero de 2026

La nada nadea. Invitación al nihilismo

 Dice una IA:

 "La nada nadea" es una frase filosófica del pensador Martin Heidegger que significa que la Nada no es una mera ausencia, sino una actividad que permite al Ser manifestarse, un concepto que ha sido retomado en el libro homónimo de Jesús Zamora Bonilla, quien lo usa para defender el nihilismo como una filosofía optimista y vital, aceptando la falta de sentido trascendental de la vida.

Jesús Zamora Bonilla, La nada nadea: Invitación al nihilismoEditorial Deusto, 2023.

Carlos Boyero y lo que no funciona.

 Traga mierda y resígnate a ella, en El País, por Carlos Boyero, 24 ene 2026:

El estupor de la gente ante la sensación de que nada funciona empapa múltiples asuntos de la vida cotidiana.

Enzensberger renegaría actualmente de un antiguo poema suyo, que iniciaba Poesías para los que no leen poesías. Decía así: “no leas odas hijo mío: lee los horarios de los trenes. Son más exactos”. Y Agustín García Calvo, que exaltó la alegría, la ensoñación y el significado de los viajes ferroviarios en un hermoso libro titulado Del tren, constataría que el personal siente desconfianza o temor a utilizarlo, han sustituido la ilusión por el acojone. Podemos denominar como fatalidad a los últimos desastres, pero no hay duda de que el caos, la incertidumbre y el temor son los reyes desde hace tiempo. El estupor de la gente ante la sensación de que nada funciona empapa múltiples asuntos de la vida cotidiana. Ni Dios te va a explicar por qué se quedó el país en las tinieblas durante 12 horas. Eso volvió a ocurrir desde las cuatro de la tarde a las dos de la madrugada en mi calle y en otras cercanas del barrio durante la Nochebuena. Después de múltiples llamadas a teléfonos con voces grabadas alguien que parece real asegura que van a activarse los protocolos y que se avisará a las brigadas. Ni puta idea de lo que significa eso tan enfático y melifluo de activar los protocolos. También acabo de escuchar varias veces en la tele desde la elocuente boquita de responsables en el funcionamiento de los trenes idéntica frase: “desde la perspectiva del informe preliminar”. No son perversiones del lenguaje, sino simplemente la nada, algo habitual en el discurso de la clase política.

Y si acudes a los bancos, esos lugares ancestralmente siniestros que aseguran cuidar de tu dinero, alguien con tono educado o cansado te informará de que tienes que pedir anticipadamente una cita para hacer cualquier consulta. Y en los grandes almacenes, encontrar a alguien que te atienda se convierte en una aventura muy pesada. También es normal que no aparezca nadie o los seguros te cambien las citas concertadas si sufres desperfectos en tu casa. Desconozco orgullosa y suicidamente el universo de internet, pero me cuentan que los permanentes conflictos con los fallos o los misterios informáticos invitan al ataque de nervios.

Y sospecho que el lamentable estado de tantas cosas imprescindibles crea perplejidad, miedo e indefensión en la gente, pero que también alimentan la cólera, la desconfianza y la aversión hacia los que supuestamente dirigen el sistema. Todos ellos avalados por la legitimidad que otorgan los votos. Y todo seguirá igual. O peor. Que la ciudadanía se acostumbre a sobrevivir permanentemente en compañía de la mala hostia y de la resignación.

jueves, 29 de enero de 2026

5 bulos sobre la sanidad pública que repite interesadamente la derecha

 La privada es más eficiente que la pública, hay una fuga de médicos y otros mitos de la sanidad, en El País, por Pablo Linde,  29 ene 2026:

Un informe de Funcas firmado por prestigiosos economistas de la salud aborda los bulos y medias verdades en torno al sistema sanitario.

Los bulos sobre el sistema sanitario español se usan habitualmente como armas ideológicas a uno y otro lado del espectro político. Frases muy repetidas sobre la falta de médicos o la mayor eficiencia de la privada (o la pública) simplifican en exceso la realidad y conducen a diagnósticos erróneos, sostiene un informe que acaba de publicar Funcas.

Firmado por una docena de los más prestigiosos economistas de la salud del país, se centra a desentrañar otros tantos bulos sanitarios. “El propósito de esta recopilación va más allá de la clarificación o matización de estos tópicos. El gran inconveniente de su amplia circulación es que llegan a dificultar el correcto diagnóstico y la comprensión de los problemas de la sanidad y de las políticas de salud y, por tanto, la adopción de las soluciones o reformas pertinentes”, escribe Félix Lobo, profesor emérito de la Universidad Carlos III de Madrid y director de Economía y Políticas de Salud de Funcas.

De los recogidos en el documento, estos son los cinco bulos más recurrentes en el debate público:

La sanidad española es la mejor del mundo

El mantra de que España tenía la mejor sanidad del mundo era más frecuente antes de la pandemia. Con la covid, se rompieron sus costuras y se evidenciaron sus debilidades. Aun así, el Sistema Nacional de Salud sí es uno de los mejores del planeta.

Vicente Ortún, profesor emérito de la Universidad Pompeu Fabra, explica que aunque son muchos los factores que se podría medir, el mejor para determinar una clasificación es la mortalidad innecesariamente prematura y sanitariamente evitable. Los últimos datos internacionales con estos criterios sitúan a la sanidad española como novena, por detrás de Suiza, Suecia, Noruega, Canadá, Holanda, Australia, Islandia e Irlanda.

“Tenemos un buen sistema sanitario, pero con mal pronóstico”, señala Ortún quien apunta como retos el envejecimiento de la población, su mayor exigencia, la cronicidad y los problemas de salud mental, entre otros.

La sanidad privada es más eficiente que la pública

La idea de que la sanidad privada es más eficiente que la pública se ha instalado en algunos sectores como un lugar común, apoyada en la premisa de que la disciplina del mercado y el incentivo del beneficio garantizan una mejor gestión de los recursos. Frente a ella, existe un argumento especular que sostiene lo contrario: que la pública es siempre superior porque protege la universalidad, la equidad y el acceso.

José Jesús Martín, catedrático de Economía de la Universidad de Granada, advierte de que ambas afirmaciones simplifican en exceso una realidad mucho más compleja y no se sostienen empíricamente.

La evidencia internacional no es concluyente. Los sistemas públicos universales tienden a obtener mejores resultados en salud con menor gasto agregado que los más privatizados, como ilustra el caso de Estados Unidos. En España, la investigación apunta a que lo decisivo no es la propiedad del centro, sino su marco de regulación y el grado de autonomía para gestionar personal, compras e incentivos.

Martín concluye que afirmar que la sanidad privada es siempre más eficiente que la pública es, en esencia, un bulo ideológico, sin respaldo empírico, y que su versión inversa incurre en el mismo error. “No es la propiedad lo que marca la diferencia, sino cómo se gobiernan y gestionan las organizaciones sanitarias”, resume.

En España faltan médicos

El informe cuestiona que exista un déficit absoluto de médicos y advierte de que el problema, en estos términos está mal formulado. España se sitúa en el grupo alto de la UE en número de médicos por habitante y cuenta con más de 250.000 médicos colegiados activos, según el INE.

Patricia Barber, profesora titular de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, expone que el déficit es selectivo y estructural, no global. Faltan médicos allí donde las condiciones laborales son peores o menos atractivas —zonas rurales, atención primaria y algunas especialidades— y sobran diagnósticos simplistas que confunden problemas de organización y planificación con escasez numérica. No es tanto cuántos profesionales hay, sino dónde están y en qué condiciones trabajan, viene a resumir.

El análisis subraya que reducir el debate a “faltan médicos” es, en sí mismo, un bulo que oscurece el problema de fondo. Aumentar plazas universitarias o formar más graduados —España casi duplica las recomendaciones de la OMS—, señala Barber, no resolverá por sí solo las dificultades si no se acompaña de reformas en la gestión de recursos humanos, mayor autonomía organizativa y políticas eficaces para atraer y retener profesionales en los puestos más tensionados, como pueden ser determinadas áreas de la Atención Primaria.

Hay un déficit de 100.000 enfermeras

El Ministerio de Sanidad cifra en 100.000 el déficit de enfermeras en España. Se apoya en una comparación internacional: con los datos de Eurostat (2022), España aparece con unas 6,2 enfermeras por cada 1.000 habitantes, frente a una media comunitaria de 8,4.

El informe de Funcas, sin embargo, advierte de que esa resta directa —aunque orientativa— se utiliza con una rotundidad que no se corresponde con la fragilidad estadística del indicador y con la complejidad real de los sistemas sanitarios.

Mercedes Alfaro, especialista en sistemas de información sanitaria, está de acuerdo en que hay una necesidad de reforzar los equipos de enfermería en un contexto de envejecimiento poblacional, cronificación y mayor demanda asistencial. Pero matiza que el déficit no puede deducirse solo de una tasa internacional: los países no miden igual a quién cuentan como enfermera, existe una distinción entre “enfermeras profesionales” y “asociadas” que no es homogénea, y la propia media de la UE no está ponderada, lo que puede inflarla si países pequeños con tasas altas elevan el promedio.

Además, el reparto de tareas cambia según el modelo: en España el peso del personal auxiliar (TCAE) es alto y, en parte, compensa funciones que en otros países recaen en categorías de enfermería intermedia que aquí no existen.

La conclusión de la autora es clara: hay base para afirmar que faltan profesionales de enfermería, pero convertir esa realidad en un número exacto —y, sobre todo, en un eslogan— es poco riguroso.

Hay una fuga de médicos a otros países

La idea de una “fuga” de médicos españoles al extranjero se repite con insistencia en el debate público, asociada al deterioro de las condiciones laborales y salariales en el sistema sanitario. Sin embargo, los datos no respaldan esa narrativa, afirma Beatriz González López-Valcárcel, catedrática emérita de Economía de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

El argumento suele apoyarse en el elevado número de certificados de idoneidad profesional solicitados para trabajar fuera de España, pero confunde un trámite administrativo previo con una emigración real y efectiva. En 2024 se emitieron cerca de 6.000 certificados, correspondientes a 3.582 médicos, pero solo 395 causaron baja en los colegios profesionales, el mejor indicador disponible de salida efectiva del país.

Esa cifra equivale a apenas el 0,2% de los médicos colegiados no jubilados en España y desmiente cualquier idea de emigración masiva. En términos relativos, supone alrededor del 6% de los nuevos graduados y menos del 5% de quienes accedieron a una plaza MIR ese mismo año. Existe, por tanto, movilidad profesional —habitual en un mercado laboral cualificado y global—, pero no una huida generalizada.

martes, 27 de enero de 2026

Una desgracia del pasado

 Vídeo de investigación que reporta la historia de dos hermanos a partir de la restauración de una antigua fotografía. Conmovedor y terrible al mismo tiempo. 

El portal Exescépticos y el físico, matemático y astrónomo de Harvard Michael Guillén

 [El eminente científico y cosmólogo de origen español Michael Guillén, tres veces doctorado, está levantando mucho debate con sus investigaciones, nada elucubradoras, sobre los límites de los límites razonables del Universo y lo que podría rodearlos. El texto ha sido traducido y transcrito automáticamente desde el portal Exescépticos, y lo he puntuado, corregido y repasado. El enlace, que contiene muchos otros sobre Guillén, es este. Un resumen de sus teorías apasionantes lo ofrece este vídeo de YouTube.] 

 Creer para ver, el viaje de un científico hacia Dios. La historia del Dr. Michael Guillén

¿Pueden la ciencia y la fe coexistir realmente? En este cautivador episodio de eX-escéptico, el Dr. Michael Guillén —físico de Harvard, exeditor de ciencia de ABC News, autor de bestsellers y otrora ateo devoto— comparte su inesperado viaje desde la certeza científica hasta la fe cristiana. Con tres doctorados en física, matemáticas y astronomía de Cornell, el Dr. Guillén vivió y respiró la ciencia, descartando la religión como irrelevante y acientífica.

Recursos:

Creer es ver,  por Michael Guillén

¿Puede una persona inteligente creer en Dios? por Michael Guillén

Sitio web de Michael: https://michaelguillen.com/

Presentado por el Instituto C. S. Lewis y eX-skeptic.

Michael Guillén.

La ciencia no es una amenaza. Si no, no estaría aquí hablando contigo. ¿Crees que alguien como yo, que ha dedicado toda su vida a la ciencia, podría estar sentado aquí diciéndote que también soy un cristiano devoto, si de hecho la ciencia fuera completamente atea? No.

Jana Harmon

Hola y bienvenidos a eXskeptic, el podcast donde escuchamos historias improbables de fe. Soy su anfitriona, Jana Harmon, y aquí exploramos viajes desde el ateísmo o el escepticismo hasta la fe en Dios.

Si alguna vez has luchado con las preguntas más importantes de la vida o te has preguntado cómo la creencia puede surgir de la duda, estás en el lugar correcto. En cada episodio descubrimos las historias personales reales de quienes una vez descartaron la fe como inverosímil, personas que, contra todo pronóstico, encontraron una razón para creer. Juntos profundizamos en los desafíos que enfrentaron, las preguntas que hicieron y las perspectivas que obtuvieron. Ya sea un escéptico que busca respuestas, un creyente que desea interactuar significativamente con los demás o simplemente tenga curiosidad, aquí hay algo para usted. Y si le gusta este episodio, puede explorar más de nuestras convincentes historias y recursos en nuestro sitio web en eXskeptic.org, donde también puede suscribirse a nuestro correo electrónico mensual o profundizar visitando nuestro canal de YouTube con más de historias que cambian la vida. Y, si tienes curiosidad y quieres hablar con alguno de nuestros invitados, nos encantaría conectarte. Escríbenos a info@exskeptic.org y no olvides que nos encantaría saber de ti. Comparte tus ideas, opiniones o comentarios en nuestras plataformas o por correo electrónico. Tu opinión nos ayuda a dar forma a nuestras conversaciones y nos asegura que abordemos lo que más te importa. ¿Alguna vez has pensado que creer en la ciencia y creer en Dios son incompatibles? El episodio de hoy nos adentra en la fascinante intersección entre la ciencia y la fe.

Existe la creencia común de que ver es creer, que solo vale la pena aceptar lo que se puede observar y demostrar mediante la ciencia, las matemáticas o la lógica. La fe, en cambio, suele descartarse como meras ilusiones o cuentos de hadas. Pero nuestro invitado de hoy desafía esa perspectiva. El Dr. Michael Guillén, distinguido académico con un doctorado en matemáticas, astronomía y física por la Universidad de Cornell, exprofesor de Harvard, reconocido periodista de televisión y autor de bestsellers, cree lo contrario: "creer es ver". Antaño ateo, consideraba la ciencia y la fe incompatibles; el Dr. Guillén ahora argumenta que todo sistema de creencias parte de suposiciones indemostrables, axiomas que asumimos por fe. Para él, la ciencia y el cristianismo no solo son compatibles, sino profundamente complementarios. ¿Cómo llegó a esta conclusión? Acompáñenos a desentrañar su increíble historia y explorar la profunda armonía que descubrió entre la ciencia y la creencia en Dios. No se lo pierda. Bienvenido a eXskeptic. Dr. G. ¡Es un placer tenerlo conmigo hoy!

Michael Guillén

Jana, es un placer. Muchísimas gracias. Que Dios te bendiga.

Jana Harmon

Me encanta tenerte aquí; es un verdadero privilegio. Aportas mucha seriedad, y me encantaría que te presentaras. Para empezar, cuéntanos un poco sobre tu formación académica, tu trabajo como profesor, tu experiencia como periodista de televisión y autor de bestsellers. En resumen, cuéntanos quién eres.

Michael Guillén

Bueno. Esta es mi vida reducida a unos segundos. Primero que todo, nací en el este de Los Ángeles y realmente tengo recuerdos ya del segundo grado de que quería ser científico. Entonces ese sueño me llevó a UCLA, y luego a Cornell, donde obtuve lo que llamo un doctorado en física, matemáticas y astronomía. Luego fui a Harvard, donde enseñé física durante unos ocho o nueve años. Y luego, a través de una serie de circunstancias, terminé siendo el editor científico de ABC News y estuve allí durante unos años. Hice Good Morning America, Nightline, World News Tonight con Peter Jennings y, de hecho, aquí en Atlanta, también trabajé para CNN y de hecho CNN deseaba contratarme, aunque quería ir en otra dirección. Produje una película, he escrito muchos libros, superventas a nivel internacional. Muchos de ellos han sido traducidos a muchos idiomas diferentes. Pero aquí estoy, contigo, Jana, y eso es lo que más importa. Y, de verdad, de verdad. Mira: la verdad es que no doy muchas entrevistas últimamente porque estoy muy ocupado, pero sí tengo muchas ganas de conversar. Así que gracias por invitarme.

Jana Harmon

Igual que yo,  igual que yo. Bueno, empecemos. Sé que en tu vida la religión formó parte de tu infancia, pero no pareció arraigarse, o la rechazaste en comparación con tu creencia en la ciencia desde el principio. ¿Por qué no nos cuentas cómo era tu vida de niño y en qué creía tu familia? ¿Dios formaba parte de tu vida? ¿Tuviste alguna fe o creencia en Dios durante tu infancia?

Michael Guillén

Nací en el este de Los Ángeles, como te comenté. Soy mexicano, español con algo de austríaco, cubano por parte de mi madre. Su madre emigró a Estados Unidos legalmente desde Cuba. Crecí en un hogar hispanohablante, era la única familia hispana o latina. Una vez que nos mudamos del este de Los Ángeles, nos mudamos a un pueblo llamado Montebello, que estaba justo al lado. Nos mudamos cuando estaba en tercer grado. Pero nací en el este de Los Ángeles, y recuerdo, como comenté antes, que tenía un amor desbordante por la ciencia. ¡Y no sé de dónde venía! Bueno, ahora sí. No lo sabía entonces, Jana, porque la mayoría de mi familia nunca pasó de la secundaria. 

Creo que mi padre era el único con título universitario. Era carpintero de oficio, ministro y abogado. Íbamos a la iglesia todos los domingos, y de hecho más veces por semana. Creo que íbamos a la iglesia unas cinco o seis veces por semana de una forma u otra. Pero no me acostumbré. Para empezar, todos los servicios se celebraban en español. Y aunque mis padres hablaban español y mis abuelos, mis tíos y tías también, yo no. Era como la segunda o tercera generación. Así que me daba vergüenza oír a mi familia hablar español, no quería saber nada de eso. No intenté aprender a hablar español, porque, como dije, cuando nos mudamos a Montebello, éramos la única familia latina en todo el barrio. Así que prefería mantener un perfil bajo. Cuando íbamos a la iglesia, lo único que me atraía era que tenían un conjunto musical, tambores, trompetas y cosas así. Y a los niños nos dejaban tocar los instrumentos, y yo siempre estaba entusiasmado con la idea de tocar la batería. Para mí esa era la única razón por la que iba a la iglesia. No entendía lo que decían en el sermón, ni de qué hablaba la gente. No me interesaba.

Lo único que me interesaba era la ciencia. Y, al mirar atrás, les doy mucho crédito a mis padres por fomentar mi interés por la ciencia, porque yo era el bicho raro de la familia. Ningún otro miembro de mi familia, ni siquiera hoy, se había dedicado a la ciencia. Era una oveja negra para cualquiera. Pero recuerdo a mi padre entonces, y creo que ya estaba en secundaria o preparatoria. Recuerdo que un día me acerqué a él y le dije: «Papá, quiero construir un laboratorio de química en nuestro garaje». Y recuerdo que me miró y me dijo: «Muy bien, hijo». Me dijo: «Primero necesito ver los planos». Recuerda que era carpintero oficial, así que estaba acostumbrado a que todo se hiciera metódicamente, etc. En ese momento no me di cuenta. Era demasiado joven y demasiado tonto para entenderlo. Pero, obviamente, accedí a su petición. Dibujé algo, él me acompañó al almacén de madera, compramos la madera y lo construí. Y me sorprende que haya sobrevivido, porque algunas de las cosas que hice en ese laboratorio de química fueron... ¡Ah, no estoy seguro! Ya sabes... los niños no dfeben hacer esto en casa, ¿verdad?

Jana Harmon

¿No volaste el garaje, ni la casa, ni nada?

Michael Guillen

Sí, sí, porque recuerdo haber descubierto una receta sencilla para fabricar gas hidrógeno. Y, ya sabes, el hidrógeno es extremadamente explosivo. ¿Recuerdas el Hindenburg? Sí. Y, una vez más, cuando eres joven, no piensas así. Así que, para mí, esas fueron las primeras etapas de convertirme en científico. Pero recuerdo que eso era todo lo que me importaba, Jana. No me importaba Dios. Yo no pensaba en Dios. Los servicios religiosos a los que asistía no me impresionaban en absoluto. Simplemente, estaba en mi propia burbuja. Y así era yo cuando me despedí de mis padres y mi familia ese día en el aeropuerto de Los Ángeles. Y volé a Cornell para formarme en serio como científico en la escuela de posgrado. Y podemos hablar más sobre lo que pasó entonces, pero esos fueron mis años de formación. Así era yo. 

Y una cosa más que es muy compatible con querer ser científico es que era muy curioso. Todavía hoy lo soy. Hago preguntas. Y no hay preguntas fuera de esta mesa que no puedas hacerme. Me puedes preguntar lo que quieras. Y mi lema para quienes me siguen es hacer preguntas difíciles y exigir respuestas honestas. Esa era mi personalidad definitoria. Recuerdo que, cuando crecí y empecé a dar clases en Cornell y Harvard, me propuse decirles a mis alumnos que no había preguntas tontas: No duden en preguntar. Sé que pensarán: "Mis amigos de clase pensarán que soy tonto si hago esa pregunta". ¡No piensen así! Y lo llevé a otro nivel sobre todo cuando estaba en Harvard y les dije a mis alumnos: "Los voy a juzgar no solo por las notas que saquen en sus pruebas, exámenes y participación en clase, sino también por las preguntas que hagan". Y les dije: "Haganme las preguntas más difíciles. Cuanto más difíciles me hagan, mejor nota obtendrán".

Yo quería destacar la curiosidad, destacar que, lamentablemente hoy en día, en la mayoría de las escuelas, en especial en las públicas, los profesores están sobrecargados de trabajo y mal pagados; no quieren soportar a gente como yo, que siempre está haciendo preguntas. Pero esa fue mi juventud. Así era yo cuando me subí a ese avión y viajé de Los Ángeles a Ithaca, Nueva York, donde está Cornell. Y, hasta el día de hoy, sigo siendo esa persona. Pero, sinceramente, sigo siendo escéptico, aunque soy cristiano, porque incluso la Biblia dice que nos manda discernir los espíritus. Bueno, ¿qué significa discernir los espíritus? ¿De qué habla la Biblia? Te pide que seas selectivo, que hagas preguntas y exijas respuestas honestas. En resumen, eso es lo que dice la Biblia. Y nunca deberías llegar a un punto en tu vida, por muy seguro que estés de tu fe, donde debas dejar de hacer preguntas. Hablaremos más sobre eso más adelante. Sé lo que creo, y puedo explicarte por qué. Y no temo a las preguntas. Las preguntas de la gente, las preguntas que me hago a mí mismo, las preguntas que tú podrías hacerme. Hoy estoy en completa paz porque sé lo que creo y por qué lo creo.

Jana Harmon

No nos cansamos de repetirlo, doctor Guillén. El caso es que honestamente no temes ser cuestionado, ¿verdad? Y es obvio para mí que has estado en los niveles más altos. Cornell, Harvard...supongo que dirías que, en términos de haber estado en el fuego, sigues en él, en términos de estar dispuesto a ir allí con cualquiera. Eso habla realmente de la naturaleza sólida de tus creencias, que sabes por qué crees lo que crees; pero aún así te encanta decir que sigues siendo escéptico y cómo deberíamos ser, en el sentido de siempre hacer preguntas, y estar dispuesto a ir a donde nos lleve la verdad.

Michael Guillén

Creo en la Biblia, pero me llevó mucho tiempo llegar allí. Es decir, como dije cuando recuerdo haber llegado a Ítaca, Nueva York, lejos de mi familia, lejos de todo, de todos mis amigos, de todo; simplemente, lo dejé todo atrás. Y no conocía a nadie en Ítaca, Nueva York. A nadie. No tenía ningún pariente allí. No. Es decir, estaba literalmente solo. Y fue una especie de experiencia salvaje para mí, aunque estaba bien porque tenía mi ciencia, y ese era el amor de mi vida. No necesitaba nada más. No necesitaba, no quería una vida social. Sentía que eso interferiría. Y, así, me convertí en un monje científico. Literalmente. Y elijo esas palabras con cuidado, porque ¿qué es un monje? Un monje es alguien que se recluye en un ambiente enclaustrado y simplemente se sumerge. 

Bueno, me sumergí en la ciencia y me sentí el tipo más afortunado del mundo. Trabajaba siete días a la semana y normalmente dormía unas tres horas. Salía del laboratorio quizás a las tantas de la mañana, me despertaba y volvía al laboratorio. Apenas me aseaba. Tenía un laboratorio en el sótano; en aquel entonces se llamaba Laboratorio de Estudios Nucleares. Hoy creo que se llama Laboratorio de Física de las Partículas Elementales. Y estaba en un sótano sin ventanas. Así que no sabía si era de día o de noche, me daba igual. Me daba igual si era lunes, domingo, martes o miércoles; me daba igual si era el Día de Martin Luther King o el Día de la Independencia.

O sea, como digo, yo era literalmente un monje científico: estaba completamente enamorado de la ciencia, eso era lo único que me importaba. Cuando hice algunos amigos en la escuela de posgrado, solo hablábamos de física. Y, en medio de mis estudios de física, quise resolver un problema de astronomía, de forma que tuve que tomar clases de astronomía; luego se volvió todo muy matemático y terminé teniendo tres oficinas en Cornell. No creo que se haya hecho nunca antes: tenía un despacho en el departamento de física. De hecho, tenía cuatro despachos: uno en el departamento de física. Otro, en el departamento de matemáticas. Otro, en el departamento de astronomía. Y, luego, de hecho, terminé teniendo otro en el departamento de ingeniería, ingeniería eléctrica, porque, sin entrar en más detalles, mi director de tesis era ingeniero eléctrico; pero en todo momento estuve enamorado de la ciencia. Era todo lo que me importaba.

Jana Harmon

Como cristiano en ciencia, cuando fuiste allí, dijiste que la ciencia era tu mundo, era tu amor. La ciencia, por sí misma, es neutral. Los científicos no lo son en términos de la forma en que miran con la lente de la ciencia o a través de la lente con la cual ven la ciencia. Y cuando fuiste a Cornell, parece que habías rechazado la religión o la religión de tus padres. Pero había una cosmovisión, y supongo que eso fundó tu creencia en la ciencia. ¿Cuál era? ¿La cosmovisión naturalista o la materialista? ¿Qué pensabas de la creencia sobrenatural en ese momento? ¿Te llamabas ateo o agnóstico, o cómo te declarabas en esa etapa?

Michael Guillén

Me declararía un ateo en la práctica, porque usaste la palabra rechazar. No la  rechacé, porque ni siquiera la abracé. No lo soy: hay ateos, ateos hostiles, ateos odiosos, que rechazan el cristianismo deliberada y voluntariamente porque tal vez mamá y papá lo llevaron a la escuela dominical con demasiada frecuencia o fueron lastimados por algún tipo de cristiano. Desafortunadamente, ese es el caso con demasiada frecuencia, hoy en día. Pero simplemente no lo era. La ciencia, no sé cómo decírtelo de otra manera, esa ciencia fue lo único que amé en mi vida. Así que no fue como ¡oh, estoy rechazando eso, estoy rechazándolo! No; nunca pensé en eso. Nunca pensé en Dios. Nunca pensé en adorar a un Dios. Nunca pensé en el mundo sobrenatural. Mi mundo era el universo, el universo físico. Solo quería aprender todo lo que pudiera sobre el universo.

Así que, sí: en retrospectiva, tenía una cosmovisión materialista. Esa es la típica cosmovisión científica moderna. No siempre lo ha sido. Si nos remontamos a la fundación del método científico en la Europa cristiana durante el setecientos y el ochocientos, e incluso antes, en la década de 1630 con Galileo, etc., eran cristianos y no tenían ningún problema en ser cristianos y científicos a la vez. Pero ese no es el caso hoy en día. Y creo que lo has dicho muy bien, Jana. Creo que la ciencia en sí misma es agnóstica. La ciencia no toma partido. La ciencia no tiene una opinión real sobre si Dios existe o no. No quiere involucrarse en esa discusión. La ciencia es una actividad materialista, al menos la ciencia moderna ahora. Así que, si realmente queremos ser estrictos con el método científico moderno actual, a diferencia del de antes, como digo, en el setecientos y el ochocientos en Europa, el método científico actual es muy secular. Pero, aunque sea en el sentido de que no se espera ni se permite usar a Dios como parte de ninguna de tus explicaciones, eso no significa (y aquí es donde la gente se confunde) que se apresuren a concluir: «Bueno, entonces eso significa que la ciencia es atea». No, no lo es.

Digámoslo así: si piensas en la ciencia como un juego, tiene ciertas reglas, como cualquier juego, ya sabes, ya sea al trile ¿dónde está la bolita?, al póquer o a lo que sea hay reglas ¿verdad? Y las reglas actuales de la interacción científica son: que todos estamos de acuerdo en que las explicaciones que inventamos, las que ofrecemos para explicar la evidencia que recopilamos, deben ser seculares. Ese es el nombre del juego. Pero no significa que sea la única opción. Espero haberme explicado bien. Y aquí es donde muchos, especialmente muchos cristianos, simplemente, lo malinterpretan. Y por eso odian la ciencia, o la ven como una amenaza. ¡Basta! La ciencia no es una amenaza. Si no, no estaría aquí hablando contigo. ¿Crees que alguien como yo, que ha dedicado toda su vida a la ciencia, podría estar sentado aquí y decirte que también soy un cristiano devoto, si de hecho la ciencia fuera atea hasta la médula? No. Pero, como dices, sí: muchos científicos son ateos, y podríamos explorar por qué.

Hay razones para ello, una de las cuales es que creo que cuando confías demasiado en tu mente, como hacen los científicos, tiendes a adorarla. Y, si realmente quieres explicar el ateísmo, en esencia, el ateísmo no es nada más y todas las denominaciones se reducen a una sola cosa: son las personas. Los ateos son personas que adoran su mente. Simplemente creen que su mente les dará todas las respuestas a todas las preguntas que puedan plantearse. Y yo era esa persona cuando fui al posgrado. Y entonces empecé a preguntar, como siempre lo he hecho y siempre lo haré, ciertas preguntas difíciles. Esperaba que mi ciencia pudiera responderlas. Y fue un shock para mí cuando empecé a aprender que la ciencia no puede responder a ciertas preguntas realmente difíciles.

Y entonces, bueno, primera y principal estaba la pregunta, simple pero profunda, de ¿de dónde vino todo? Hasta entonces, me había tragado ese lío. Había aceptado la explicación científica estándar de la teoría del Big Bang. En aquel entonces, cuando era estudiante de posgrado, solo existía la teoría del Big Bang con sabor a vainilla. Ahora bien, hay varias versiones de la teoría del Big Bang. No tenemos que profundizar en ella, pero está la teoría del Big Bang inflacionario, etc. Y luego está la materia fría y la materia oscura. Ahora es mucho más complicado. Pero en aquel entonces, la respuesta a mi pregunta, ¿de dónde vino todo? La respuesta a esa difícil pregunta que la ciencia me ofrecía, mi querida ciencia, era: bueno, es la teoría del Big Bang. Bueno, es una teoría muy glamurosa, y es... Ya sabes. Pero luego, como estudiante de posgrado, comencé a tomar clases de cosmología. Y especialmente cuando comencé a ampliar mi conocimiento de la física a la astronomía y las matemáticas empecé a tomar clases de cosmología. 

Y cuando analizas la teoría del Big Bang en detalle, de cerca, por así decir, empiezas a ver que tiene muchos problemas. Tiene muchas lagunas. Y los científicos, ya sabes, especialmente los ateos, dicen... "¡Oh, no, no, no! Son solo detalles menores. Podemos... tenemos una explicación". Pues bueno, no, no la tienes. Así que llegó un punto en el que, para mantener mi integridad intelectual, mi honestidad intelectual, tuve que afrontar que la respuesta que la ciencia me ofrecía a mi difícil pregunta no era la adecuada. 

Pero eso me creó una crisis, porque aquí está este joven que ha vivido toda su vida creyendo en que la ciencia podría responder a todas mis preguntas difíciles. ¡Realmente lo creía! Creía que, con suficiente tiempo y suficientes pruebas, la ciencia respondería a todas nuestras preguntas. Bueno, pues dejé atrás esa ingenuidad hace muchos años, porque eso no va a suceder. De hecho, todo lo contrario. A medida que hacemos más preguntas y profundizamos las preguntas se multiplican como conejos y se vuelven más profundas.

Y la teoría del Big Bang es un ejemplo de eso, donde, bueno, es un buen comienzo, de acuerdo. El universo comenzó: con una especie de expansión, una expansión explosiva. No fue como la gente piensa: como un cartucho de dinamita que explota. Es más sutil que eso. Es, literalmente, el tiempo y el espacio que surgieron del vacío cuántico. Y el vacío cuántico, en sí mismo, es, guau, eso es como una contradicción lógica; pero no necesitamos profundizar en eso. Pero eso, ya sabes, bueno, el vacío cuántico no es nada, ¿verdad? Y eructó este universo. Así que ¡bum!, ahí está la respuesta. Nada. Todo surgió de la nada. 

Bueno, ¿cómo funciona eso exactamente? Y cuando empiezas a analizar las matemáticas y la física y la astronomía que hay detrás te das cuenta de que no, no responde a la pregunta de dónde surgió todo. Simplemente posterga el asunto. Entonces sigues preguntándote: "Bueno, ¿qué pasó antes del Big Bang?". Pues estaba el vacío cuántico. "Pues ¿de dónde surgió el vacío cuántico?" Pues de las leyes naturales del universo. "Pues ¿de dónde surgieron las leyes naturales del universo?" Bueno, ya saben, y no quiero ser frívolo, pero eso... Solo intento comunicarles a sus espectadores que esa es la pura verdad. Y soy, si acaso, intelectualmente riguroso. Soy estricto. No me creo ninguna tontería. Ni de cristianos ni de científicos. No me creo ninguna tontería, punto. Hago preguntas difíciles y exijo respuestas honestas.

Pero hubo una crisis. Entonces pensé: "Bueno, si mi ciencia no puede responderlo y mi ciencia era mi mundo entero, ¿adónde voy para encontrar respuestas? ¿Dónde puedo esperar encontrar una respuesta creíble a mi pregunta, de dónde vino todo?". Y ahí es donde recuerdo a uno de mis profesores, Carl Sagan, que es un astrónomo bastante conocido, fue uno de mis profesores. Y recuerdo que estaba empezando a ser famoso en ese momento. En ese momento, iba al programa Tonight con Johnny Carson y creó la serie Cosmos, que se convirtió en un gran éxito. Y así, solo recuerdo a Carl, cuando lo entrevistaban los periodistas, a menudo se refería a los Vedas y yo era totalmente ¿cómo decirlo? una pizarra en blanco. En cuanto a religiones, no sabía qué eran los Vedas. De nuevo, solo era un científico. Eso era todo lo que me importaba. Pero cuando llegué a esta crisis en la que tuve que explorar fuera de mi mundo científico para encontrar respuestas a mis preguntas, pensé: bueno, ahí es donde empezar, los Vedas. Así que fui a la biblioteca. Oye, es la literatura sagrada de la religión hindú. Genial. Si es lo suficientemente bueno para Carl, es lo suficientemente bueno para mí.

Así que, como todo lo que hago en la vida hasta el día de hoy, me lancé con todas mis fuerzas. No hago nada a medias, Jana, no hago nada a medias. Así que, la verdad, fue bastante interesante, ya sabes, sumergirme y estudiar. El hinduismo es, ya sabes, una entre las, o posiblemente la religión más antigua de la Tierra. Y ha existido, pero es una religión muy amorfa. No es realmente una sola religión. Es una especie de mezcolanza de cosas. Y no lo digo con mala intención. De verdad que me propongo no faltarle el respeto a ninguna otra religión, incluido el ateísmo, ¿de acuerdo? Simplemente, ese no es mi trabajo. No es para lo que Dios me ha llamado. El trabajo que Dios me ha llamado a hacer, y ahora lo tengo clarísimo, es decir la verdad con amor. Y por eso amo a los ateos porque sé por lo que están pasando. Estuve allí, fui uno de ellos. Y entiendo su confusión. Los entiendo.

Entonces recuerdo a un amigo que se enteró de mi presencia. Emprendí mi viaje espiritual, supongo que podría decirse que fue la primera vez que salí del mundo científico. Fue un poco aterrador, pero emocionante. Un amigo me regaló una copia del I Ching. Nunca lo olvidaré. Era una edición pequeña del I Ching. Y pensé: "Bueno, vale, I Ching. No sé nada del I Ching. Pero déjamelo". De nuevo, con las dos manos, los dos pies. ¡Bum! Me metí. Empecé a estudiar sobre el misticismo chino, el confucianismo, todo eso, y el budismo, por supuesto. Y entonces había un gurú que recorría el campus por aquel entonces, y le interesaba la Meditación Trascendental Internacional. No sé si lo recuerdas, pero la información demasiado detallada era muy importante. ¿Y qué, en realidad? Ahora me río porque pensaba: «Bueno, ¿por qué te interesaría la información demasiado detallada?» No me importaba. En ese momento, simplemente, estaba explorando todo. Buscaba una respuesta honesta a mi profunda pregunta. Y entonces pensé: «Vale». Y el gurú venía a Cornell. Recuerdo haber asistido al seminario y lo que me llamó la atención.

Primero que nada, se veía muy formidable. Barba larga, ya sabes, la túnica. Pensamos: "Huy, esto es como..." Pero él dijo: "Sabes, si te vuelves un devoto de la MTI, de hecho puedes levitar". Bueno, eso me llamó la atención. Soy un científico: "Es como la antigravedad". Pensé: "Cierto. ¿De verdad puedo desafiar la gravedad? ¡Guau! Eso sería bastante interesante". ¿Sabes? Estaba abierto a todo en ese momento, de verdad. Y, en retrospectiva, fue emocionante para mí. Fue una época de verdad emocionante en mi vida. Era como un niño que descubre que hay un mundo más allá de su arenero, este arenero muy pequeño en el que había estado jugando, que era la ciencia. Y sigue siendo un arenero muy pequeño, en realidad. Y entonces yo era como un niño, como... Vaya, ya entiendo. "¡Oh, hay una tienda de dulces! ¡Oh, hay una heladería! ¡Oh, Dios mío, hay un teatro allí!" Ya sabes. Así que yo estaba así.

Jana Harmon

¿Encontraste respuestas a tus preguntas allí? ¿Por qué hay algo en lugar de nada? ¿Alguno de esos caminos te aportó algo sustancial?

Michael Guillén

Me ofrecían respuestas, pero todas me parecieron muy fantasiosas. Incluso si analizamos la mitología babilónica de la creación, es... Es esto. Muchas de las religiones que abordan el tema ¿de dónde surgió todo? Representan, o es la respuesta que ofrecen, que hubo un duelo entre la luz y la oscuridad, o entre el bien y el mal. Y de ese conflicto surgió, ya sabes, el universo. Y luego hubo otro conflicto, o alguien devoró a alguien y luego escupió a los seres humanos. Y yo estaba leyendo eso, y pensé: "Bueno, eso es interesante". Pero eso no me atraía intelectualmente, eso, eso no me atraía. Y, ciertamente, no encajaba con lo que sabía sobre el universo. Era simplemente fantasioso, entretenido. Y de nuevo, por favor, no quiero faltarles al respeto, ya que aprendí mucho de cada una de las religiones, de verdad. Y mucho de lo que aprendí, si me lo preguntas, es una especie de respeto por la vida. Creo que una de las constantes en todas las religiones es este respeto por la vida. Y el budismo tiene un enorme respeto por la vida, incluso por los insectos, etc.

Y, también, la noción de que de alguna manera tienes que aquietarte, que de alguna manera el mundo es un lugar ruidoso lleno de sufrimiento y que ellas, cada religión, te ofrece una fórmula diferente para alejarte del sufrimiento. ¿Cómo alejarte del ruido? ¿Cómo alcanzar algún estado de nirvana o iluminación? Pero casi todas las religiones te dan una receta. Es autoayuda. Esto es lo que tienes que hacer. Tienes que hacer yoga, tienes que meditar. Así que es una especie de... Cada una de las religiones te ofrecía una receta para cómo llegar a ese tipo de estado iluminado. Así que todo era cuestión de tu esfuerzo. Se trataba de lo que puedes hacer para llegar allí, para llegar al cielo o a un estado celestial. Y eso estaba bien para mí. Y pensé, vale, bueno, tal vez. Y experimenté como con MTI: "Oye, si te vuelves devoto, levitas". Estaba pensando: "Vale, estoy dispuesto a intentarlo". Y entonces lo fue, creo, para mí. Y esto continuó durante años.

Recuerdo haber descubierto a Hermann Hesse, un novelista alemán ganador del Premio Nobel. Y durante mi viaje espiritual me topé con sus novelas y me encantaron, porque trataban sobre intelectuales que buscaban el sentido de la vida, respuestas a sus preguntas difíciles. Y pensé: "Ese soy yo". Sus protagonistas son yo. Narciso y Goldmundo, Bajo la Rueda o Siddhartha. Me emocionaron muchísimo porque me identificaba con esos protagonistas que buscaban respuestas a sus preguntas profundas. Y así, Jana, miro hacia atrás y creo que ese fue mi viaje con Hermann Hesse. Fue mi viaje espiritual, similar al de Hermann Hesse. Y eso duró muchos, muchos años.

Jana Harmon

Pero durante ese tiempo, ¿no estabas mirando hacia el cristianismo o hacia Jesús?

Michael Guillén

Oh, no, no, para nada. Y sabes, no me lo pregunté, pero nunca se me ocurrió porque estas otras religiones para mí eran tan exóticas y pensé, ooh, sabes, nunca, creciendo, aunque no abracé el cristianismo, no significaba nada para mí. Crecí en un hogar cristiano. Y entonces, sentí que esa era la religión de mis padres. Ahora soy un científico. Estoy en mi propio mundo. Simplemente sentí que no había nada allí. He estado allí, he hecho eso. Aunque no lo había hecho. Simplemente tenía esta sensación, supongo, de familiaridad y, sabes, es casi como Jesús dijo, sabes, "nadie es profeta en su tierra". Y supongo que esta religión no tenía crédito porque formaba parte de mi ciudad natal y del cristianismo. Pero yo, simplemente, nunca, ni una sola vez se me ocurrió seguir el cristianismo. Nunca pensé: "No, eso". Pero estas otras me interesaban porque eran nuevas, y era el juguete nuevo y brillante. Eran exóticos de otros países.

Pero recuerdo un día, como siempre, sobre las tantas, por la mañana, estaba caminando por el patio. Estaba oscuro. Me encantaba. Todos los demás estaban dormidos. Me encantaba ser el único. Era como el Fantasma de la Ópera. Era el único despierto. Y así caminé penosamente desde el Laboratorio de Estudios Nucleares hasta Sage Hall, que es donde estaba mi dormitorio. Y me encantaba mi pequeño cuarto, porque era un armario de conserje reconvertido. Era un armario de conserje que convirtieron en una habitación individual. Me encantaba porque tenía mi propia cama, una pequeña cama individual. Y tenía mi aseo y creo que tal vez un pequeño escritorio, y eso era todo. Pero me gustaba porque, justo afuera de mi habitación, estaba el baño. Así que caminé penosamente de regreso a mi pequeña casucha. Y, cuando abrí la puerta, escuché un sonido raspante. Y simplemente miré hacia abajo y vi este sobre blanco con mi nombre. Y pensé que no podía procesarlo; era como... ¿qué? Y entonces la miré abierta, y era una tarjeta de San Valentín. Y pensé: "Vale". Ni siquiera sabía que era San Valentín. Y técnicamente no lo era, porque era el día antes, sería como a las tres de la mañana del día anterior. Así que la abrí y estaba firmada por "Laurel". Y pensé: "Laurel".

Y recuerdo que dos años antes, una estudiante de física llamada Laurel me había dado clase. Y recuerdo que era un día frío, y me la encontré y le dije: "Oye, me llegó esa tarjeta. Gracias". Fue como... En realidad, si miro hacia atrás, era bastante estúpido. Tienes que entender que nunca tuve novia. Ni siquiera entonces. No tenía vida social, nunca iba a ningún baile. No me importaba. Repito, no es que lo rechazara, simplemente no me interesaba. Todo giraba en torno a la ciencia. Así que no viví una vida de rechazo, no era como si me estuviera rebelando, no. Simplemente hacía lo que me gustaba. Y entonces ella, ya sabes, se convirtió en agresora de una forma amable. Y, ya sabes, empezamos, me invitó. Se alojaba en una casa llena de estudiantes universitarias justo al lado del Campus. Y tenía una terraza en la azotea. Recuerdo que me invitó y tomó un tiempo fuera de mi laboratorio, pero pensé: "Bueno, es una chica guapa". Y lo era. Me explicó que era de una hermandad Kappa Kappa Gamma. Y, al parecer, después supe que las chicas Kappa son muy guapas. Son conocidas por su belleza. Pues bueno, Laura también era muy inteligente, pero es una chica Kappa, Kappa Kappa Gamma. Así que me invitaba a la azotea y nos sentábamos allí. Y lo que descubrí de Laura fue que ella también hacía preguntas difíciles y no encontraba respuestas sinceras. ¿Sabes? Y entonces, recuerdo... Estábamos allí arriba pasada la medianoche, y en lugar de estar en mi laboratorio, yo estaba allí con ella. Y una cosa llevó a la otra. Y recuerdo que era una católica no practicante, y me contaba cómo su madre se había metido en la Nueva Era y había arrastrado a todos. Y asistían a seminarios sobre cristales, donde hablaban del poder de estos. A ella le interesaba todo eso, mientras que a mí me interesaba el hinduismo, el budismo y todo eso. Así que, de alguna manera, conectamos de forma inesperada.

Y entonces recuerdo un día, y no sé si fue allá arriba o durante el día, que íbamos a la tienda de bagels en College Town Bagels. Y todavía existe, más allá del campus. El campus está en una colina. Pero allá abajo, en el centro de Ithaca, hay un lugar llamado College Town Bagel. Y a veces íbamos allí solo para charlar, y comíamos bagels recién salidos del horno. Y quizás fue entonces cuando me dijo: "Bueno, oye, ¿sabes? ¿Alguna vez has leído la Biblia? Yo no". Dije: "No, no, no". Y en ese momento supongo que, si me pusieras contra la pared, diría como te dije antes, primero, que me resultaba demasiado familiar, no podía creer que hubiera algo ahí para mí. Y, segundo, que para entonces presentía que los cristianos odiaban la ciencia. 

Entonces, ¿por qué querría leer un libro que pertenece a cristianos que odian lo que yo amo? Así que simplemente no tenía razón alguna para querer leer la Biblia. Y entonces ella dijo algo que realmente me cambió la vida. Dijo: "Bueno", dijo, "Yo tampoco la he leído, y si la lees conmigo, podemos leerla juntos. O si aceptas leerla, la leeré contigo y la leeremos juntos". Y para entonces, debo decir que me sentía atraída por Laurel. Era realmente hermosa, obviamente, pero inteligente. Y nunca había conocido a nadie así. Así que dije: "Bueno, hagámoslo. Sí, ¿por qué no?".

Entonces recuerdo que teníamos unos libros de notas, cuadernos de canutillo porque, ya sabes, ambos somos intelectuales y cuando leíamos la Biblia nos surgía de nuevo un millón de preguntas. Michael Guillén asomó la cabeza. Estábamos leyendo el Génesis y no llevábamos más que un par de capítulos y ya teníamos esas preguntas. "Oh, espera un minuto: el Génesis parece contradecir el Génesis. Es... espera un minuto, el Génesis decía que había un día uno, un día dos, un día tres... Pero ahora en el Génesis dice que Adán y Eva en el jardín... Y hay un billón de preguntas, ¿verdad?" Y entonces recuerdo haberle dicho a Laurel: "Hombre, lo mejor será escribir esto que decimos, pues nunca vamos a terminar este libro" -dije- "pues podríamos pasar horas y horas discutiendo tan solo una pregunta que surgió y... ¿cuándo terminaríamos el Apocalipsis?" No fue como si cayera de rodillas y dijera "¡Aleluya, alabado sea Jesús, soy cristiano". No, no funcionó así para mí; soy un tipo muy testarudo y se necesita mucho para impresionarme.

Jana Harmon

Tengo curiosidad. Cuando leías la Biblia, claro, como científico, hay mucho de sobrenatural, hay milagros. Está la persona de Jesús haciendo todas estas afirmaciones. ¿Cómo te impactaron? ¿Las mirabas con una mirada pragmática y crítica, las descartabas, o simplemente decías que formaban parte del asunto? Si existe un Dios, esas cosas son posibles. ¿Cómo las asimilabas?

Michael Guillen

Esa es una gran pregunta. Cuando estábamos leyendo el Génesis, lo que me impactó de inmediato, de inmediato en el Génesis, fue cuán diferente la Biblia relataba la historia de la creación. Cuán diferente era la respuesta a mi pregunta ¿de dónde vino todo? Muy distinta a todas las demás religiones que había estudiado para entonces de esta manera. No lo hizo. Aunque... sí la idea de un Dios, ya sabes, hablando de un Universo. Sí. Eso es bastante salvaje, ¿verdad? Es bastante sobrenatural. Pero, ¿cómo quiero decirlo? La forma en que la Biblia lo describe fue... Es muy científico y es muy periodístico, así que... Porque para entonces no solo era un científico, sino que estaba desarrollando una gran reputación como periodista, así que informando de historia, informando de ciencia, pensaba: "¡Huau, esto suena a un reportaje de noticias, esto no suena como, bueno, Dios. Dios A entró en conflicto con Dios B, y uno se tragó al otro y lo escupió a la gente. Y, ya sabes, como dije antes, me sonó muy fantasioso. Sobrenatural, sí, pero más que solo sobrenatural era fantasioso. Y espero estar explicándolo bien, pero, cuando mi primera impresión... Solo estoy respondiendo a tu pregunta. En el Génesis, era simplemente diferente. Era cualitativamente diferente en cómo informaba de dónde provenía todo. Y eso me llamó la atención. No fue suficiente para, ya sabes, como ¡oh, vale, me lo creo! No, pero fue algo así como: ¡Ding, listo! Eso es algo muy diferente a todo lo que he visto.

Para entonces, ya había avanzado tanto en mis estudios que empezaba a darme cuenta de lo sobrenatural que es el universo. Y esa es una conversación completamente distinta. Pero para entonces, incluso más allá de la teoría del Big Bang, hablábamos de la materia oscura. Aunque la energía oscura aún no se había descubierto, la materia oscura ya era algo muy interesante. Fue algo que descubrió en 1940 un astrónomo suizo-estadounidense llamado Fritz Zwicky. Es un nombre genial, ¿verdad? Zwicky estudió la velocidad de rotación de los cúmulos de galaxias y se dio cuenta de que giran más rápido de lo que deberían. Y la explicación, la única… Bueno, siempre hay más de una explicación, pero es la más creíble (y se ha confirmado bastante muchos años después, casi años después ¿verdad?) es que la razón por la que giran más rápido de lo que deberían es porque hay materia que impulsa esta velocidad, invisible para nosotros. Por eso la llamamos oscura. La llamó Dunkel "oscura", que es lo que significa en alemán. Materia Dunkel.

Y entonces estaba estudiando eso en mis clases como estudiante de posgrado. Y,, verán, casi vivía dos vidas: una en el aula, donde estudiaba más y más y más y más y más sobre el universo. Y, luego, este tipo de actividad extracurricular, este viaje espiritual en el que estaba. Y, así, las dos se comunicaban constantemente. Era como leer la Biblia. ¿Qué dice eso sobre la ciencia? ¿Qué dice la ciencia sobre la Biblia? Así que hubo un punto muy interesante en mi vida, porque era casi como en estéreo. Era como si tuviera auriculares estéreo puestos. Y entonces, para entonces, la idea de lo sobrenatural ya no me asustaba tanto. Porque, oye, si me dices que el universo que estoy estudiando es un tanto por ciento invisible para mí, bueno, eso es sobrenatural porque... Cierto. Una de las grandes críticas que la gente le hace a Dios es que le rezas a un hombre invisible en el cielo. Y pienso "bueno, estoy estudiando un universo que es un tanto por ciento invisible también para mí. ¿Qué tan tonto es eso?". A eso me refiero, ya sabes, así es.

Tenía unos auriculares estéreo. Nunca lo había descrito así. Por primera vez, me di cuenta de lo que estaba pasando en mi vida. Tuve un viaje religioso y luego uno científico. Y lo que me preguntaba, como el hombre entre los dos auriculares, era: "¿Esto encaja con esto?". Y cuando empecé a leer la Biblia con Laurel, pensaba: "Esto es interesante. Es como si no hubiera tanta disonancia entre ambas religiones como la que experimentaba con las otras".

Pero el punto realmente importante es cuando terminamos el Antiguo Testamento y entramos en el Nuevo Testamento, y nunca lo olvidaré mientras viva, cuando escuché a este personaje, Jesús, hablando en la Biblia, que estoy pensando: "Quien hable como el primero será el último". "Ama a tus enemigos como amas a tus amigos". Y yo estaba como: "Esto es al revés. ¿Quién habla así?" Y estaba pensando que ese era no solo un auricular, sino también el otro. Estaba aprendiendo lo que llamamos dualidad en física y mecánica cuántica, y diciendo: "bueno, duro como una roca y suave como una ola". Puede ser ambas cosas al mismo tiempo. Y pensé: "¿Qué? Oh, entonces el lenguaje de la mecánica cuántica está tan patas arriba como el lenguaje de Jesús". Y pensé que ahora esto era algo a lo que necesitaba prestar atención, porque nunca me había encontrado con esto antes, en ninguna religión anterior en la que me había sumergido. Este era un caballo de otro color. 

De nuevo, no fue suficiente. No me bastó con alabar a Jesús, aleluya ¿sabes? Pero sí me bastó decir: "Necesito volver a revisar esto". Con ambas manos, con ambos pies; nunca dejo nada a medias. Y, al final de la Biblia, sentí que tenía que tomarlo al menos en serio. No estoy dispuesto a decir que esta es la verdad, que la Biblia dice la verdad; pero ¡vaya! es como un martillazo en la cabeza. Y, muchos años después, empecé a estudiar la Biblia más, a profundizar, a volver a la espiral de preguntas, a encontrar respuestas honestas. Y luego (probablemente fue alrededor del año en que escribí ese libro, ¿Puede una persona inteligente creer en Dios? decidí: "No, así es como quiero vivir". 

Pero lo que descubrí, Jana, no fue solo que me convirtiera al cristianismo en ese momento y dijera: "Esta es la cosmovisión que más sentido tiene para mí"; esta es la única cosmovisión que he encontrado que responde a mis preguntas difíciles y me ofrece respuestas honestas y verificables, respuestas que son completamente consistentes con mi ciencia, pero incluso llevan mi ciencia al siguiente nivel, y es muy emocionante.

Incluso ahora, mientras te hablo, es un viaje. Y no estoy al final de mi viaje. No es como decir: "Bueno, ya está, eres cristiano, adiós". No, sigo en mi viaje. La última vez que leí la Biblia fue más profunda que nunca. Cada vez que la leo, se profundiza más y más. Mi comprensión de ella se profundiza y me abre más los ojos cada vez. Y es emocionante para mí. Pero lo que descubrí en mi viaje es que hay una diferencia entre decidir que esta es la verdad, y rendirse a ella. Y eso no sucedió hasta años después, incluso después de profesar mi cristianismo. Soy solo una persona, no particularmente especial, que decidió hacer preguntas, preguntas difíciles, y exigir respuestas honestas. Y he aprendido mucho en mi viaje y el viaje no ha terminado. Y ahora me gustaría compartir lo que he aprendido con la esperanza de que pueda ayudarte en tu viaje. Y, si no, aun así te deseo lo mejor. No estoy enojado con los ateos. No odio a los ateos. No odio a los budistas. No odio.

Todo lo contrario. Estamos llamados a amar. Y, sinceramente, si quieres describirme en pocas palabras, soy alguien que se esfuerza por decir la verdad con amor. Creo que decir la verdad con amor es lo que Jesús nos llama a hacer. La verdad sin amor aleja a la gente. Creo que al menos la mitad de los ateos son personas a quienes los cristianos les dijeron la verdad sin amor. Simplemente se distanciaron y no volverán. Simplemente odian a los cristianos por cómo los trataron. 

Pero también está la otra cara de la moneda, y la estamos viendo con creces en la sociedad actual. El amor sin verdad es igualmente indeseable. Hay una especie de sentimentalismo equivocado, una especie de tolerancia equivocada, un amor equivocado. Y hay tanta gente hoy en día, tanta gente. No solo jóvenes, también mayores. Los conozco a todos. Tengo seguidores: jóvenes, mayores, mujeres, hombres, en todo el mundo. Me siguen personas de todo el mundo. Y encuentro a las personas mayores tan desorientadas como los jóvenes. Para ser honesto, es un poco triste, pero tienen visiones del mundo tan equivocadas que van a tener una experiencia, ya sea un diagnóstico, o la pérdida de un ser querido, Dios no lo quiera, o su casa se queme o su candidato favorito no gane las elecciones, y de repente descubrirán que su visión del mundo ha chocado contra un iceberg

Estoy muy seguro de lo que creo. Soy el cristiano más seguro de mente que probablemente encontrará en el planeta Tierra, porque he descubierto que las verdades de la Biblia resisten la prueba del tiempo y el escrutinio de la ciencia moderna. Así que no estoy aquí sentado con miedo a un iceberg, sino que simplemente estoy siendo honesto. Y eso es lo que creo que todos debemos hacer. Eso es lo que dice la Biblia: discernir los espíritus. Siempre, siempre, cuestiona tu visión del mundo. ¿Lo entiendo bien? Siempre hay que tener en cuenta la posibilidad de que tu visión del mundo esté equivocada. Pero ahora mismo, estoy en paz con mi visión del mundo. Vivo fiel a ella porque conozco al Dios que adoro. Y mi Salvador Jesucristo se ha manifestado en mi vida de maneras muy profundas. Ni siquiera hemos entrado en detalles; no tenemos tiempo aquí. Pero sé lo que creo y por qué lo creo. Ha sido el resultado de un largo y tortuoso camino. Y lo único que quiero es compartir lo que he aprendido con los demás. Tómalo o déjalo.

Jana Harmon

Sí, es un viaje hermoso. A menudo es un camino largo y sinuoso, ¿verdad? Pero lo que creo que aprecio de tu historia es que, cuando eras estudiante de Cornell, te diste cuenta de que algo no andaba bien, de que había una pregunta sin respuesta, y estabas dispuesto a buscarla. Incluso entonces, claro, has tenido curiosidad toda tu vida. Como dices, toda la vida. Y nunca terminará. Y eso está bien. Pero hay quienes están sentados aquí escuchando, o tal vez caminando y escuchando, o lo que sea que estén haciendo, y piensan: «Las cosas no tienen sentido en mi propia visión del mundo, en mi propio mundo». Pero las cosas parecen tener sentido, parecen encajar para ti, doctor Guillén, y te sientes muy seguro de haber trabajado duro para encontrar las respuestas. Si alguien dice: «Vale, lo necesito. Necesito algunas de mis respuestas, mis preguntas respondidas». ¿Adónde irían? ¿Qué recomienda usted en términos de encontrar la verdad, encontrar a Cristo, encontrar una sustancia para una cosmovisión en la que puedan sentirse seguros, como usted lo ha hecho?

Michael Guillén

La respuesta larga es: haz lo que yo hice. Simplemente explora todas las religiones, explóralas todas. Pero no creo que la mayoría de la gente esté dispuesta a poner ese tipo de esfuerzo. Lo recuerdo, Dios mío, son solo años de cuestionamiento y exploración. No creo que la mayoría de la gente esté dispuesta a hacer eso. Así que la respuesta corta es que si quieres entender de dónde vengo, entonces abre la Biblia. Les digo a las personas que buscan qué pueden hacer para encontrar respuestas a sus preguntas, número uno: haz tus preguntas. No dejes que nadie te diga que no las hagas. Y si quieres entender lo que he descubierto en mi viaje, entonces abre la Biblia. Y te lo recomiendo porque, a menos que lo hagas, nunca serás dueño de tu cosmovisión. Nunca entenderás lo que crees y por qué lo crees. Y la Biblia dice: prepárate para explicar lo que crees a cualquiera que pregunte. Y estoy preparado porque hice la tarea. Así que no lo sé. Espero que se entienda, Jana, pero no hay una manera fácil. Si quieres ser dueña de tu visión del mundo, tienes que trabajar para lograrlo, tienes que hacer la tarea, y punto. No hay atajos.

Jana Harmon

Por supuesto. Eso es para todos nosotros, ¿verdad? Padres, hijos. Muchos simplemente hemos heredado nuestra visión del mundo. Puede que sepan quiénes somos, en qué creen, pero no por qué.

Michael Guillén

Y odiarán la ciencia porque la ven como una amenaza para su débil fe, porque su fe está cimentada sobre la arena. Es como una casa construida sobre la arena. Y ven la ciencia como una especie de huracán que amenaza. Porque no saben cómo responder a las preguntas que sus profesores les harán en la universidad, o no podrán responder a las preguntas que les hará un ateo rabioso, hostil y odioso.

Jana Harmon

Disfruté muchísimo no solo de tu historia y experiencia, sino también de tu profunda sabiduría. Proviene de un lugar, como ya comentamos, de una experiencia de prueba. Prueba no solo para ti mismo, sino también en la línea de fuego de quienes te siguieron.

Y es muy claro que sabes de quién eres y por qué crees en lo que crees, que la ciencia y la fe van de la mano. Que las Escrituras, el libro de la naturaleza y el libro de las Escrituras son complementarios. Son amigos. No son enemigos. ¿Verdad? Que no tenemos por qué sentirnos amenazados por nada de eso. Y que, de hecho, la cosmovisión cristiana ofrece mucho más. Como dijiste antes, la cosmovisión científica o simplemente la cosmovisión materialista y naturalista es una caja muy pequeña a la luz de toda la realidad. Hay misterio ahí. Y Dios es el autor de todo. Y no tenemos que tener miedo porque sabemos quién es la fuente de todo. ¡Oh, me encanta tu historia, sí!

Michael Guillen

¡Bueno, gracias! Amén. Y solo quiero terminar esta conversación porque realmente siento que hablas de mi sabiduría, pero no es así. Solo quiero agradecer a Dios por haber usado a Laurel hace tantos años para abrirme los ojos a la verdad. Y quiero agradecer a mi Señor y Salvador, Jesucristo, por amarme más de lo que merezco. La vida que estoy viviendo ahora es la mejor vida que he vivido. Pensé cuando fui a la escuela de posgrado que estaba viviendo la vida, ¿verdad? La mejor vida posible. Me estaba convirtiendo en científico, el cumplimiento de mis sueños, y Dios y Jesús me abrieron los ojos a un universo y a una verdad a la que estaba ciego cuando era joven. Y ahora estoy viviendo esa vida llena de verdad y del amor de Dios. Y simplemente no puedo agradecerle lo suficiente a él y a Jesús. Doy gracias a Dios y a Jesús todos los días. Y quiero agradecerte, Jana, por darme esta oportunidad nuevamente solo para compartir lo que he aprendido. No estoy tratando de persuadir a nadie para que crea nada. No estoy llamado a eso. Solo estoy aquí para compartir mi historia con la mayor honestidad posible, con amor, todo el amor que pueda reunir. Y realmente quiero hablar con sus espectadores directamente. Sea lo que sea que estén pensando, sea cual sea la pregunta que los esté confundiendo, hay respuestas. Pero tienen que investigar. Y quiero animarlos a hacer preguntas difíciles y a exigir respuestas honestas para abrir su mente. La mayor parte del universo es invisible para nosotros. La mayor parte de la verdad es invisible para nosotros. Por lo tanto, requiere fe en algún momento. Y viví durante mucho tiempo bajo el lema de ver para creer. Pero ahora entiendo que el mejor lema para vivir es creer para ver. Así que Dios los bendiga. Jana, gracias por invitarme a su programa. Disfruté mucho nuestra charla.

Jana Harmon

Es un gran privilegio tenerlo con nosotros, doctor Guillén. Sé que muchas personas serán bendecidas y desafiadas por lo que están escuchando, pero sé que no solo ha brindado un hermoso testimonio, sino que, como usted dice, tiene recursos increíbles que abordan profundamente estas preguntas que no solo tuvo que abordar, sino que también las ha explicado hermosamente en sus escritos. Por eso, realmente animo a la gente a que busque libros como Creer para ver, que tiene una explicación realmente maravillosa. Además, usted es un narrador maravilloso. Es muy atractivo para que cualquiera venga y lo vea. Así que, gracias por el trabajo que ha hecho, el trabajo que está haciendo, por continuar escribiendo y dando conferencias, y es un recurso increíble no solo para quienes están en la iglesia y desean permanecer firmes en esa roca sólida, sino también para quienes están buscando. Y también, de nuevo, aprecio tu tono y tu deseo de presentar la verdad con amor, porque esa es realmente la personificación de Cristo, el Espíritu Santo, el espíritu que obra en ti y a través de ti. Así que, gracias por eso.

Michael Guillén

De nada. Y solo a Dios sea la gloria. Gracias.

Jana Harmon

No hay de qué. Gracias por sintonizar eXskeptic para escuchar la historia del doctor Michael Guillén. Esperamos que te haya ayudado a considerar tus propias creencias o las de los demás para aprender más sobre su trabajo y explorar sus increíbles recursos. Asegúrate de revisar las notas del programa si tienes alguna pregunta o comentario sobre el episodio de hoy. Nuevamente, nos encantaría saber de ti. No dudes en contactarnos por correo electrónico a info@exskeptic.org. Este podcast es parte de la red de podcasts del CS Lewis Institute. Si disfrutaste este episodio, te agradeceríamos que lo siguieras, calificaras, revisaras y compartieras con tus amigos y redes sociales. Tu apoyo nos ayuda a llegar a más oyentes con estas poderosas historias de transformación. Únete a nosotros la próxima vez donde escucharás otra historia improbable de creencia. Hasta entonces, sigue haciendo las grandes preguntas, mantén la curiosidad y da el siguiente paso hacia el descubrimiento de lo que es verdadero y real, lo que es digno de tu fe y creencia.