jueves, 30 de julio de 2026

El hispanista John Healey publica sus menorias

 John Healey, escritor hispanista: “Cuando murió Franco a los jóvenes nos entusiasmaba la democracia. Ahora es más difícil hablar libremente”, en El País, por Raquel Peláez, 30 jul 2026:

En 1969 vino a pasar una temporada en la finca del hijo díscolo y bohemio de un millonario importador de vinos estadounidense. España ya nunca salió de él: su autobiografía es una historia ‘sui generis’ de la España progresista

John Healey (Nueva York, 76 años) cuenta que en sus años de vacas flacas ha hecho todo tipo de trabajos insólitos: “Por ejemplo, ayudé a construir una casa sin clavos para la hija de Willem de Kooning”. No es, ni de lejos, la única cosa extraordinaria que le ha pasado a lo largo de una vida bohemia que le llevó a aterrizar en Málaga con 19 años. Vino a pasar una temporada en la finca de Freddy Wildman, el hijo díscolo de un millonario importador de vinos estadounidense, quien le ofreció dar rienda suelta a su sueño de ser escritor. Después salió de España varias veces, pero España ya nunca salió de él. Conoció a Gerald Brenan, quien le hizo leer el Ulises de Joyce, entabló amistad con Víctor Erice, quien le ofreció trabajar junto a él en El sur —y le llevó a dedicarse al cine toda su vida—. En Recuerdos del sur (Renacimiento), la deliciosa autobiografía de un hombre con talento para vivir, lo cuenta todo.

Pregunta. Alguien que coja el libro y no sepa nada de su vida se hará mil preguntas sobre usted. Por ejemplo, ¿por qué su padre conocía a Hemingway?

Respuesta. Mi padre era un congresista demócrata y además un vividor. Mi madre falleció cuando yo tenía seis años y, cuando no tenía babysitter, me llevaba con él a un bar famosísimo que solía frecuentar, llamado Toot’s Shores. Allí se encontraba con él y con Gary Cooper, a quien conocimos en nuestros veraneos.

P. ¿Dónde veraneaban?

R. En Southampton, Long Island. Los Hamptons, pero en su versión maravillosa. Ahora no quiero ni volver. Entonces mi padre fue a saludar a Cooper y ahí estaba con Hemingway, un par de años antes de suicidarse. Por lo visto me preguntó qué quería ser de mayor y me dijo que tenía que viajar y conocer España.

P. ¿Cree que él fue decisivo para que después efectivamente acabara en España?

R. A lo mejor plantó una semilla, pero una muy pequeña porque el verdadero culpable fue Freddy Wildman. Yo había dejado mis estudios de humanidades en la universidad y él seguramente se dio cuenta de que había cometido un error terrible pero que por orgullo no lo iba a reconocer. Entonces él estaba a punto de volver a España y me dijo: “Pues si quieres te invito a mi casa, ahí tengo libros, máquinas de escribir... y a ver”. Y eso fue el principio.

P. ¿Y cómo conoció a Wildman?

R. Una tarde en la Factory de Warhol. Luego fuimos a cenar con una mujer rarísima que se llamaba Vali Myers, una artista australiana, que criaba a cuarenta lobos en Italia y cuando pasaba por Nueva York vivía en el Hotel Chelsea. También estaba Pennebaker, el documentalista de Bob Dylan.

P. Usted cuenta que cuando llegó de Estados Unidos le sorprendió que en España nadie le preguntaba a qué se dedicaba. Yo le tengo que preguntar de dónde sacaba el dinero…

R. Pues algo tenía, claro, pero no hacía falta tener mucho entonces. El dólar era muy fuerte y la peseta no tanto. Creo que era por eso que Freddy vivía como un rey en Churriana.

P. Y durante esos años en los que pasaba temporadas en Andalucía y luego volvía a Nueva York, ¿qué tal se llevaba con su padre?

R. Tuvimos siempre muy buena relación. Aunque no se preocupaba demasiado por mí, se había vuelto a casar y me dejaba coger mi propio camino. A pesar de que era irlandés y católico, no era nada puritano. También mi abuelo materno, que era juez del Tribunal Supremo del Estado de Nueva York y mi tía, que se habían ocupado mucho de mí tras la muerte de mi madre, toleraban mis idas y venidas y me apoyaban.

P. ¿Cree que fue tan libre por no haber tenido una madre?

R. Su muerte fue un trauma total que me ha marcado para toda la vida. Me descolocó para siempre. Imposible saberlo, pero creo que si hubiese vivido más tiempo me habría obligado a estudiar Derecho y dedicarme a la política.

P. Dice que en el momento en el que usted vino España no era precisamente un destino deseable

R. En los años sesenta seguía siendo un país algo gris, aunque algún tipo de turismo ya estaba en auge. Yo tuve la gran suerte de llegar a una burbuja: el entorno de la finca de Freddy, Buenavista, donde todo el mundo era bohemio.

P. ¿Y había que competir en ese entorno por llamar la atención?

R. Era la época hippie y todos eran bienvenidos. Yo era y sigo siendo tímido. En aquellos años mi interés era leer y dejar que la cultura me entrase.

P. Ni siquiera cuando aparecía Gerald Brenan…

R. Brenan no era conocido en Estados Unidos, entonces conocerle no me impactó por su fama. Además yo tenía 19 años y él 80, era una figura abuelesca. Lo que sí recuerdo es que que contaba muchos chistes verdes. Y era un señor algo ciclotímico. Cuando estaba de buenas era genial. Pero de malas… podía ser muy iracundo.

P. ¿Qué cree que tenía España que dio refugio a tanta gente a la deriva a pesar de ser una dictadura?

R. Hay muchos tópicos sobre lo andaluz, pero creo que hay una parte de verdad en ellos: es una cultura relajada, el clima es maravilloso, especialmente en invierno, y en esas épocas no era nada caro si venías con dólares. La política no afectaba a los expatriados que venían a vivir aquí.

P. El clima era maravilloso en Málaga, porque cuando se mudó a las Alpujarras le recibió una buena nevada…

R. Era tan romántico que ni frío pasaba [risas]. Y yo tenía una buena chimenea. Freddy vivía al lado, luego vinieron Víctor [Erice] y Adelaida [García Morales]. Pero después de unos años me harté de esa vida.

P. ¿Por qué?

R. Porque me di cuenta de que ganarme la vida como escritor iba a ser casi imposible. Entonces me decidí a estudiar Medicina, que siempre me había interesado. La facultad en Granada fue y sigue siendo bastante buena.

P. Pero lo dejó justo cuando se puso a hacer prácticas en Nueva York. ¿Qué pasó?

R. Porque yo tenía una fantasía —tenía muchas fantasías por lo visto— pero una de ellas era ser médico en plan Chéjov, en plan William Carlos Williams, esos médicos de principios del siglo XX que eran a la vez literatos. Pero en los años 70 en Nueva York ser médico era como ser piloto. Te tiene que gustar hacer lo mismo de la misma manera todos los días y eso no encajaba con mi personalidad.

P. Habla con mucho respeto de Víctor Erice y describe con mucha precisión su estilo de vida tan austero. ¿Cree que la gente les tenía tirria porque destilaban cierta superioridad moral?

R. A lo mejor algunos lo tomaban así, pero Víctor no proyectaba nada parecido a una superioridad moral. Es una persona muy especial, un artista hasta la médula. No era nada soberbio y, además, en el plató se manejaba fenomenal con la gente. Yo vi en directo cómo seducía a los actores y al equipo sin cambiar en lo más mínimo como persona.

P. Hace una afirmación complicada: que Querejeta le tenía envidia a Erice.

R. Hay que verlo en el contexto del rodaje de la película. Hacer El sur con Elías era un plan algo cargado porque ya habían tenido problemas. Pero reconozco que Querejeta ha sido una persona muy importante en la historia del cine español.

P. ¿Cree que si él estuviese vivo se hubiese atrevido a ser tan sincero?

R. Quién sabe. En el libro cuento mis impresiones. Víctor era mi amigo, y naturalmente todo lo que pasó en el rodaje lo veía con gran simpatía por él.

P. ¿Por qué conectó tanto con Erice?

R. Pues no lo sé. Nos conocimos en Buenavista, y allí hablamos de cine, de libros y tal. Pero fue en las Alpujarras donde nos hicimos tan amigos. Pasamos muchos momentos muy especiales. Recuerdo con mucho cariño una vez que llegó a Capileira un amigo suyo con un proyector y muchos cables y pusimos en una terraza que daba al Mulhacén una de sus películas favoritas, Johnny Guitar. Por él descubrí a Nicholas Ray, del que tengo que reconocer que no sabía nada hasta entonces. Aprendí mucho más sobre el cine norteamericano con Víctor que en mi propio país.

P. ¿Tenían noción del tiempo en aquel pueblo?

R. Digamos que al paso de las estaciones, la noche, el día, marcaban la vida. Y era muy joven. Todo cambió cuando empecé a estudiar Medicina que me obligó a una disciplina total.

P. ¿Quizá Erice, al meterle en la producción de El sur, le dio un propósito y una excusa para organizar más su vida?

R. Él pensaba que el cine me iba a gustar porque tenía su lado artístico, pero vivías en el mundo, tenías que interactuar con gente en lugar de estar encerrado escribiendo. Y tenía razón, me gustó y dio lugar a trabajar en muchas películas como ayudante de producción y de dirección, que es un trabajo que conlleva una responsabilidad enorme.

P. Dice que Franco, de cuya muerte se enteró en las Alpujarras, fue una persona vil que ganó una guerra vil. ¿Nota que ahora le resulta más polémico decir esto en público?

R. Lo noto, sí. En la época en que murió, a los jóvenes, no solo extranjeros, sino a muchos españoles nos parecía así y había un entusiasmo enorme por la democracia. Ahora, que estamos viendo un retroceso polarizante, es más difícil hablar libremente.

P. ¿Cree que ha sido usted, como su padre, un vividor?

R. Curiosamente, ahora que lo pienso, cuando yo era pequeño mi padre viajó a España desde Washington con otros diputados para reunirse con Franco. Hasta teníamos una foto de mi padre con Franco en el Pardo. Y en casa había un plato de esos de peltre que ponía: “Salud, pesetas y amor y tiempo para disfrutarlos”. Así que más que Hemingway, quizás mi gran influencia fue mi padre, y seguí sus pasos hasta España.

Aparece en Ruidera el parietal de un homínido de hace 200.000 años

 [Hallan un cráneo en Ruidera de un homínido de hace 200.000 años... preobablemente un homo pandorganus]:

 Un enigmático cráneo de hace 200.000 años hallado en Ciudad Real complica aún más “el lío en el medio” de la evolución humana, en El País, por Nuño Domínguez, Madrid - 30 jul 2026:

El hallazgo de un adolescente con rasgos ancestrales se suma al confuso momento crucial en el que surgen sapiens y neandertales, y convierte a Ruidera en un yacimiento clave tras Atapuerca

Hace más de 15 años, el guarda de una finca privada cerca de las lagunas de Ruidera se sentó a descansar. Sobresaliendo del suelo, se encontró varios huesos que pesaban demasiado, y que acabaron olvidados en el cajón de un profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Muchos años después, en 2023, otro equipo volvió al mismo lugar al conocer aquella historia, y volvió a excavar en este paraje natural único de Ciudad Real, en Castilla-La Mancha.

Este jueves se publica la primera entrega de sus hallazgos: un fragmento del cráneo de un humano que vivió en este lugar hace más de 200.000 años. El descubrimiento es importante porque apenas se conocen restos humanos en Europa de esta cronología; y esta cronología es clave para entender uno de los momentos más importantes de la historia de la evolución humana, en el que surgen los primeros humanos —miembros del género Homo— con cerebros excepcionalmente grandes y complejos, como nosotros, los Homo sapiens, y los neandertales.

“Ruidera es el primer yacimiento de toda España donde se han encontrado fósiles humanos de este periodo después de la Sima de los Huesos de Atapuerca”, explica Carlos Palancar, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), y coautor del descubrimiento, que plantea un enigma de momento sin respuesta. Aunque el yacimiento de Ruidera es de una cronología posterior a la del yacimiento de Atapuerca, los rasgos morfológicos de este humano, probablemente un joven o incluso un adolescente, son más primitivos, lo que pintaría a un humano más corpulento y robusto. “Los homínidos de la sierra de Atapuerca de esta época eran lo que se llama preneandertales, con rasgos muy parecidos ya a los de esa especie; sin embargo, en el fragmento del hueso parietal [en este caso el del lado izquierdo de la cabeza] de Ruidera vemos un grosor y un ángulo que apunta a un individuo más arcaico, parecido a los restos de Ceprano, en Italia, o la cueva de Aragó, en Francia, lo que antes se llamaba Homo heidelbergensis”, continúa el investigador. Hasta ahora había “un vacío total” de fósiles humanos en prácticamente toda la mitad sur de la Península, resalta.

El logotipo de este proyecto de excavación, llamado Primeros Pobladores del Alto Guadiana, es un cráneo fósil con el mítico yelmo de Mambrino que lucía Don Quijote. El nuevo yacimiento está a pocos metros de la Laguna Colgada de Ruidera y a pocos kilómetros de la Cueva de Montesinos, donde Cervantes sitúa uno de los episodios de la segunda parte del Quijote, cuando el caballero desciende a las profundidades de la gruta y vive tres días de aventuras caballerescas, aunque al salir cree que apenas ha pasado una hora.

Este lugar “abre una nueva ventana” para entender cómo eran los humanos que poblaban la península Ibérica en un periodo, el Pleistoceno Medio, hace entre 780.000 años y 129.000 años, tan importante y desconocido que los expertos lo apodan muddle in the middle, o el lío en el medio, explica Antonio Rosas, paleoantropólogo del CSIC y coautor del hallazgo, que se publica este jueves en la revista especializada Journal of Human Evolution.

El lío, “o ladazal”, explica, se debe a que los escasos restos humanos de esta época son muy diferentes entre sí, lo que emborrona la imagen hasta el punto de que los expertos son muchas veces incapaces de decir a qué rama (sapiens, neandertal, otra) pertenece cada uno, y cuál es su importancia real para la evolución humana en general, y la de los Homo sapiens en particular.

La Sima de los Huesos de Atapuerca es un yacimiento único en el mundo porque se han encontrado restos de más de 20 individuos junto a fauna de la época y herramientas de piedra excepcionales, como el hacha bifaz Excalibur. Por su difícil acceso, por la variedad de edades y sexos, por la presencia de esa herramienta bella y poco manejable, se piensa que la sima es una acumulación intencionada de cadáveres. Tal vez era todo un grupo que fue aniquilado, y cuyos miembros fueron arrojados al pozo en lo que pudo ser el primer rito funerario conocido.

Lo importante aquí es que los cadáveres de la sima, datados en unos 430.000 años, muestran rasgos físicos evolucionados, muy parecidos ya a lo que serán los neandertales. En cambio, el joven de Ruidera, primer humano de toda la mitad sur de España conocido en esta cronología, era mucho más arcaico, como una reliquia de otro tiempo, aseguran los autores del nuevo hallazgo.

“En este periodo vemos emerger nuevos homínidos, los sapiens en África, los neandertales en Europa y los denisovanos en Asia, a los que les crece el cerebro de una forma espectacular”, explica Antonio Rosas. “Cómo sucedió todo esto no lo sabemos. Hay una idea anclada en el subconsciente colectivo de que este fue un proceso lineal, pero en realidad fue más un potaje de formas distintas, donde unos grupos evolucionan más rápido, mientras otros se quedan como estancados con rasgos arcaicos, pero en tiempos muy recientes”, añade. Al final, alguno de estos grupos da lugar a sapiens, y otro a neandertales, y lo cierto es que no se sabe cuál ni dónde sucedió exactamente, de ahí el lío en el medio que los nuevos restos de Ruidera ayudan a retratar, aunque no lo solucionan, de momento.

El estudio de este fósil humano ha incluido dos dataciones con series de uranio y luminiscencia estimulada ópticamente que se aplican tanto al fósil como a los sedimentos en los que apareció. El resultado apunta a que tiene más de esos 200.000 años, aunque en ese mismo yacimiento y capa de terreno puede haber material más antiguo aún.

Juan Luis Arsuaga, codirector de Atapuerca, que no ha participado en la investigación, reconoce la valía del yacimiento, sobre todo porque podrían aparecer más fósiles, “incluso dientes”, que ampliarían el periodo de este yacimiento hasta hace “unos 300.000 años”, explica.

Los contratos orales y el Quantum meruit

 [Uno de esos apólogos americanos bonitos pero que no sirven contra las tramposas compañías de telefonía móvil. De Quora]:

 Un vecino le pidió a mi hijo que quitara la nieve por10 dólares al día, pero se negó a pagar — Así que le di una lección que nunca olvidará.

Cuando mi hijo Ben, de 12 años, aceptó la oferta de nuestro vecino rico de quitar la nieve por 10 dólares al día, se moría de ganas de comprar regalos para la familia. Pero cuando aquel hombre se negó a pagar, calificándolo de "lección sobre contratos", a Ben se le rompió el corazón. Fue entonces cuando decidí darle una lección que nunca olvidaría.

Siempre había sabido que mi hijo Ben tenía un corazón más grande de lo que el mundo parecía merecer. Sólo tenía 12 años, pero portaba una determinación capaz de humillar a hombres que le doblaban la edad.

Aun así, nunca imaginé que estaría de pie en el camino de entrada helado junto a mi esposo, vengándome del hombre que pensaba que engañar a un niño era sólo un movimiento empresarial más.

Todo empezó una mañana nevada de principios de diciembre. Ben estaba entusiasmado después de palear el camino de entrada mientras yo preparaba el desayuno. Irrumpió en la cocina con las mejillas sonrojadas por el frío.

"Mamá, el señor Dickinson me ha dicho que me pagará 10 dólares cada vez que limpie su entrada". Sonreía de oreja a oreja.

El señor Dickinson, nuestro vecino, era tan insufrible como rico. Siempre alardeaba de sus negocios y presumía de sus juguetes de lujo.

No era difícil adivinar que pensaba que nos hacía un favor a todos dejando que Ben "ganara" su dinero. Aun así, el entusiasmo de Ben era contagioso, y yo no estaba dispuesta a aplastarlo.

"Es maravilloso, cariño", le dije, alborotándole el pelo. "¿Cuál es el plan para todo este dinero?".

"Voy a comprarte una bufanda", dijo con la seriedad que sólo un niño de 12 años podía reunir. "Y una casa de muñecas para Annie".

Sus ojos brillaban mientras describía cada detalle de la bufanda roja con diminutos copos de nieve, y de la casa de muñecas con luces que funcionaban con la que Annie estaba obsesionada desde que la vio en el escaparate de la juguetería.

Se me hinchó el corazón. "Lo tienes todo planeado, ¿eh?".

Asintió, rebotando sobre las puntas de los pies. "Y voy a ahorrar lo que me quede para un telescopio".

Durante las semanas siguientes, Ben se convirtió en un borrón de determinación. Todas las mañanas, antes de ir al colegio, se abrigaba con su enorme abrigo y sus botas, y se tapaba las orejas con un gorro de punto. Desde la ventana de la cocina, le veía desaparecer en el aire helado, pala en mano.

El ruido sordo del metal sobre el pavimento resonaba en la quietud.

A veces se detenía para recuperar el aliento, apoyado en la pala, y su aliento formaba pequeñas nubes en el aire helado. Cuando entraba, tenía las mejillas enrojecidas y los dedos rígidos, pero siempre brillaba su sonrisa.

"¿Cómo te ha ido hoy?", le preguntaba, entregándole una taza de chocolate caliente.

"Muy bien. Cada vez voy más rápido", contestaba con una sonrisa que iluminaba la habitación. Se sacudía la nieve del abrigo como un perro que se deshace del agua, arrojando terrones húmedos sobre la alfombra.

Todas las noches, Ben se sentaba a la mesa de la cocina y contaba sus ganancias. El cuaderno que utilizaba estaba manchado de tinta, pero lo trataba como un libro sagrado.

"Sólo 20 dólares más, mamá", dijo una noche. "Así podré comprar la casa de muñecas y el telescopio".

Su entusiasmo hacía que el duro trabajo pareciera merecer la pena, al menos para él.

El 23 de diciembre, Ben era una máquina bien engrasada de trabajo invernal.

Aquella mañana salió de casa tarareando un villancico. Yo seguí con mi jornada, esperando que volviera como de costumbre, cansado pero triunfante.

Pero cuando la puerta se abrió de golpe una hora más tarde, supe que algo iba mal.

"¿Ben?", grité, saliendo, corriendo de la cocina.

Estaba junto a la puerta, con las botas a medio poner y los guantes aún apretados en sus manos temblorosas. Le pesaban los hombros y tenía lágrimas en las comisuras de los ojos, muy abiertos y llenos de pánico.

Me arrodillé a su lado, agarrándolo por los brazos. "Cariño, ¿qué ha pasado?".

Al principio no hablaba, pero al final me lo contó todo.

"El señor Dickinson... ha dicho que no me va a pagar ni un céntimo".

Las palabras quedaron suspendidas en el aire, pesadas como una piedra.

"¿Qué quieres decir con que no te paga?", pregunté, aunque ya sabía la respuesta.

Ben moqueó y se le desencajó la cara.

"Dijo que era una lección. Que nunca debería aceptar un trabajo sin contrato". Se le quebró la voz y se le saltaron las lágrimas. "Mamá, he trabajado mucho. No lo entiendo. ¿Por qué ha hecho esto?".

La ira me invadió, aguda y cegadora. ¿Qué clase de persona engaña a un niño como "lección de negocios"? Tiré de Ben para abrazarlo, apretando la mano contra su sombrero húmedo.

"Oh, cariño", murmuré. "No es culpa tuya. Lo has hecho todo bien. Esto es culpa suya, no tuya". Me aparté, apartándole el pelo de la cara. "No te preocupes por esto, ¿vale? Yo me ocuparé".

Me levanté, cogí el abrigo y crucé el césped furiosa. La vista de la casa de Dickinson, resplandeciente de alegría navideña, no hizo sino avivar mi furia. Las risas y la música se derramaban en la fría noche cuando llamé al timbre.

Apareció instantes después, con una copa de vino en la mano y un traje a medida que le hacía parecer un villano salido directamente de una mala película.

"Señora Carter", dijo, con una voz que rezumaba falso encanto. "¿A qué debo el placer?".

"Creo que sabe por qué estoy aquí", dije con tono uniforme. "Ben se ha ganado ese dinero. Le debe 80 dólares. Páguele".

Se rio entre dientes, sacudiendo la cabeza. "Sin contrato no hay pago. Así funciona el mundo real".

Apreté los puños, dispuesta a mantener la calma. Abrí la boca para discutir sobre la justicia y la crueldad de su supuesta lección, pero su mirada me dijo que nada de eso le convencería de hacer lo correcto.

No... sólo había una forma de tratar a los señores Dickinson del mundo.

"Tiene toda la razón, Sr. Dickinson. En el mundo real hay que pedir cuentas a la gente". Mi sonrisa era tan dulce que podría haber podrido los dientes. "Disfrute de la velada".

Mientras me alejaba, empezó a formarse una idea. Cuando volví a entrar en casa, sabía exactamente lo que había que hacer.

A la mañana siguiente, mientras Dickinson y sus invitados aún dormían, desperté a la familia con una palmada decidida.

"Hora de irse, equipo", dije.

Ben gimió mientras se arrastraba fuera de la cama, pero captó el brillo decidido de mis ojos. "¿Qué vamos a hacer, mamá?".

"Vamos a corregir un error".

Fuera, el aire estaba helado e inmóvil. Mi esposo puso en marcha el quitanieves, y su estruendo atravesó el silencio de la madrugada. Ben agarró la pala como si fuera una espada. Incluso Annie, demasiado pequeña para el trabajo pesado, rebotaba con sus botas, dispuesta a "ayudar".

Empezamos por el camino de entrada y luego pasamos a la acera, despejando caminos para los vecinos. La pila de nieve crecía sin cesar mientras la empujábamos hacia la inmaculada entrada de Dickinson.

El frío me mordía los dedos, pero la satisfacción de cada palada me llenaba de energía.

Ben hizo una pausa para recuperar el aliento, apoyándose en la pala. "Esto es mucha nieve, mamá", dijo, con una sonrisa dibujada en el rostro.

"De eso se trata, cariño", dije yo, apilando otra palada sobre la creciente montaña. "Considéralo un milagro navideño a la inversa".

Annie soltó una risita mientras empujaba montoncitos de nieve con su pala de juguete. "Al Sr. Gruñón no le va a gustar esto", chistó.

A media mañana, la calzada de Dickinson estaba enterrada bajo una fortaleza de nieve.

Era más alta que el capó del elegante automóvil negro de Dickinson. Me quité el polvo de los guantes y retrocedí para admirar nuestro trabajo.

"Eso", dije, "es un trabajo bien hecho".

No tardó en darse cuenta. Pronto, Dickinson se acercó furioso, con la cara tan roja como las luces de Navidad de su tejado.

"¿Qué demonios le has hecho a mi entrada?", bramó.

Salí y me quité los guantes como si tuviera todo el tiempo del mundo. "Señor Dickinson, se trata de algo llamado quantum meruit".

"¿Quantum qué?", sus ojos se entrecerraron, su confusión era casi cómica.

"Es un concepto jurídico", le expliqué con una sonrisa. "Significa que, si te niegas a pagar el trabajo de alguien, pierdes el derecho a disfrutar de su beneficio. Como usted no le pagó a Ben, simplemente deshicimos su trabajo. Lo justo es lo justo, ¿no le parece?".

Dickinson balbuceó, abriendo y cerrando la boca como un pez fuera del agua. "¡No pueden hacer eso!".

Señalé a los vecinos que se habían reunido para observar, con sus sonrisas apenas disimuladas. "En realidad, sí puedo. Y si quiere llamar a un abogado, tenga en cuenta que tengo un montón de testigos que lo vieron explotar a un menor a cambio de trabajo gratuito. Eso no quedaría muy bien para alguien como usted, ¿verdad?".

Me miró fijamente, luego a la multitud, dándose cuenta de que había perdido. Sin decir nada más, giró sobre sus talones y regresó a su casa.

Al anochecer, el timbre volvió a sonar y allí estaba Dickinson, con un sobre en la mano. No me miró a los ojos cuando me lo entregó.

"Dile a tu hijo que lo siento", murmuró.

Cerré la puerta y le entregué el sobre a Ben. Dentro había ocho crujientes billetes de 10 dólares. La sonrisa de Ben valía más que todo el dinero del mundo.

"Gracias, mamá", dijo, abrazándome con fuerza.

"No", susurré, alborotándole el pelo. "Gracias por enseñarme cómo es la verdadera determinación".

Criterios para autenticar la IA

[Transcrito de "El gran fallo de la IA que nadie es capaz de arreglar", en el portal en YouTube del informatólogo Gustavo Entrala]: 

Sonb distintos exámenes, pero todos buscan lo mismo: descubrir cuándo la IA empieza a inventar información con total seguridad. Combinando todos estos exámenes, hagamos un ranking por cada una de las categorías.

El que menos cosas se inventa es Perplexity, que además incorpora las citas en las que se basa para decir algo.

El más riguroso en los resúmenes de información que se aportan al modelo es Gemini.

El que más dice que no sabe algo cuando no lo sabe es Claude Opus 4.6

Y la IA que más datos inventa es chat GPT 5.2 cuando activas el razonamiento.

Y el menos fiable de todas las categorías es, ya lo siento amigos, fanes de este modelo, Deepseek.

Pero hay otro eje que me parece más útil para nosotros, como usuarios y es en qué temas alucinan más las IAS. Aquí tengo un cuadro donde se resume el grado de fiabilidad que tienen las IAS en función de las disciplinas. Y vamos de las que menos alucinan a las que más alucinan.

Cuando hacemos preguntas de tipo general, de conocimiento general, a los modelos de élite, o sea, los cuatro o cinco modelos fundamentales, las alucinaciones son sólo del 0,8%.

Cuando preguntamos por datos financieros son del 2,1%.

Cuando preguntamos por investigación científica, aquí vemos que las alucinaciones empiezan a subir. Un 3,7%.

En información médica, información grave por tanto, un 4,3%.

Y en documentación legal, un 6,4%.

¿Por qué ocurre esto?

Vamos a ver, información de conocimiento general está muy distribuida en internet y hay muchísimas fuentes, con lo cual es fácil para los modelos no equivocarse con frecuencia. En el caso de los datos financieros, la información suele estar en Internet también y bastante bien estructurada, de tal manera que los fallos no son muchos. Pero cuando hablamos de investigación científica, de información médica o de documentación legal, ¿cuál es el problema?

El problema es que en estos casos, para dar una respuesta veraz, el modelo tiene que acceder a una fuente de información totalmente íntegra, totalmente fiable, pura. Y eso no pasa todavía.

Y por eso, en estos casos, investigación científica, información de la salud o documentación legal, pues la IA sigue teniendo todavía muchos fallos que cuando suben a una gran escala son un problema real. 

¿Tiene solución? (La respuesta honesta) ¿Se pueden eliminar las alucinaciones del todo? La respuesta que dan los investigadores en 2025 y 2026 es incómoda. No, no completamente.

Además, hay un riesgo adicional que los investigadores llaman el colapso del modelo¿En qué consiste esto?

En que, a medida que Internet se llena de contenido generado por IA y de contenido sintético, los modelos se entrenan con sus propios errores pasados. El resultado es que los modelos pierden los hechos poco comunes, o sea, los que están en la long tail del conocimiento y los reemplazan con generalidades fluidas, con contenidos sintéticos. Y un modelo puede sonar igual de bien mientras sabe menos que antes. Yann LeCun, uno de los investigadores más reconocidos en el mundo, cree que la arquitectura actual de los modelos de lenguaje hace imposible resolver las alucinaciones. Y apunta a la raíz, lo que es lo más importante de este reporte:

Que la IA no es capaz de distinguir lo verdadero de lo falso.

Esa dimensión de la realidad escapa completamente a sus capacidades. Puede calcular cosas, pero no saber si algo es verdad. Y Yann LeCu cree que la solución pasa por algo completamente distinto: construir lo que él llama modelos del mundo.

Serían sistemas capaces de entender cómo funciona la realidad, no solamente el lenguaje, y, en lugar de limitarse a completar frases, estas inteligencias aprenderían observando imágenes, vídeos y acciones y desarrollarían una representación interna en su cabeza del mundo.

Y solo entonces, dice LeCun, una inteligencia artificial podrá razonar de verdad y dejar de inventarse cosas. Pero claro, nosotros a día de hoy no podemos esperar a que los modelos sean perfectos. Necesitamos protegernos ahora de sus errores. ¿Cómo?

Lo vemos en lo que yo llamo el kit del usuario escéptico, 5 hábitos que reducen tu exposición a alucinaciones.

Primer hábito, pídele que digan no lo sé. Cuando hagas una pregunta importante, añade, si no estás seguro, dímelo. Los modelos responden a esta petición, reducen su tendencia a inventar cuando se les da cobertura para expresar una cierta inseguridad. No siempre funciona, pero funciona más de lo que crees.

Hábito segundo: pide citas, no síntesis. En vez de un resumen, pide que extraiga citas literales del texto que le das. Cita textualmente los pasajes del documento cuando se hable de tal asunto. Cuando el modelo cita directamente, tú puedes verificar. Cuando sintetiza, no puedes verificar.

Tercer hábito, usa Perplexity y también yo recomiendo Grok para datos recientes. Cualquier dato que necesite ser actual, noticias, estadísticas recientes, hechos verificables. Perplexity es la mejor opción, no porque sea infalible, sino porque te muestra las fuentes y puedes verificarlas. Un modelo que muestra de dónde saca las cosas es más fiable que uno que no lo hace. Y Grok lo recomiendo también para asuntos que estén pasando en este momento, porque claro, tiene como fuente la antigua Twitter X y por tanto computa cosas que están ocurriendo en tiempo real.

Hábito cuarto. Pide la verificación, o sea, utiliza como fact checker a un modelo alternativo. Lo hemos visto antes con el caso de Ortega y Gasset. Por ejemplo, puedes preguntarle algo a ChatGPT y después le pides a Gemini que verifique los detalles que te ha dado la respuesta de ChatGPT.

Hábito 5, la pregunta de control. Si una respuesta te parece muy buena o muy específica pregunta, ¿cómo podrías estar equivocándote en esto, querido amigo? ¿Qué fuente original debería verificar para comprobar que lo que dices es verdad? 

Este es mi kit del usuario escéptico, pero estoy seguro de que vosotros podéis aportar algún elemento más a los comentarios. ¿Qué conclusión sacas de lo que hemos visto hasta ahora? Durante siglos los humanos aprendimos a desconfiar de las fuentes de información, del panfleto que vendía remedios milagrosos, del periódico que servía a un interés político. O de ese amigo que recordaba siempre las cosas a su manera.

Desarrollamos instintos críticos, herramientas para cuestionar. La IA nos está pidiendo algo nuevo. Nos pide desconfiar de algo que habla con una fluidez perfecta, que nunca duda de su tono, que siempre tiene la respuesta. Esto es contraintuitivo, nuestro cerebro asocia fluidez con competencia, que se lo digan a los políticos.

Pero la IA ha desacoplado esas dos cosas. Puede ser perfectamente fluida y perfectamente falsa.

Mi propuesta es sencilla. Usa estos modelos, son muy útiles, son en muchos contextos extraordinarios, pero úsalos con una dosis permanente de escepticismo. No de desconfianza ciega, sino de duda activa, la misma que aplicarías a cualquier fuente de información que tenga tanto poder. La IA nunca te va a decir que está equivocada o casi nunca. Pero el que tiene al final la responsabilidad de no equivocarse es uno mismo, una misma, ¿no? Esa es nuestra responsabilidad.

Muchas gracias por llegar hasta el final. Si él te ha parecido útil, comparte este vídeo con alguien que use ella en su trabajo. O sea, mucha gente.

lunes, 27 de julio de 2026

Entrevista con José M.ª Maravall, quien publica un nuevo libro en inglés

 José María Maravall, sociólogo: “Sospecho que la caída de Trump va a ser bastante estrepitosa”, en El País, Joseba Elola, 26 jul 2026:

El exministro de Educación del PSOE de los años ochenta publica un libro sobre las intrigas políticas. Dice que el descontento de algunos jóvenes con la democracia no es nuevo

Maravall lamenta profundamente la incapacidad de la clase política, hoy en día, para llegar a acuerdos entre distintos. Acodado en el sofá de su casa frente al Retiro madrileño, paliando el calor sofocante con el aire acondicionado, cuenta cómo en los años ochenta, en un momento en que UCD, el partido gobernante, se estaba desintegrando, desde el PSOE se le propuso a Leopoldo Calvo Sotelo un gobierno de coalición para asentar la democracia. Y el entonces presidente del Gobierno dijo no. Sabía que el PSOE era el partido que le sucedería, el único que podía conseguir que se avanzase por la senda democrática, y no quería que se quemase en una coalición con la UCD. “Es algo que le honra”.

José María Maravall (Madrid, 1942), sociólogo, exministro de Educación entre 1982 y 1988 y demiurgo político y electoral de Felipe González durante años, es un intelectual que siempre ha navegado entre la actividad académica y la actividad política. Acunado en Oxford, con 16 libros a sus espaldas, este excatedrático de Sociología de la Complutense y miembro de la Academia Británica y de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias ha publicado en el Reino Unido (donde realizó una parte notable de su recorrido académico) Political Intrigues. Social Democracy, Electoral Accountability and Manipulation (Springer) (Intrigas políticas: socialdemocracia, rendición de cuentas electoral y manipulación; sin edición aún en español), un libro en el que profundiza en dos de sus grandes temas: la democracia y la izquierda.

Pregunta. Hay jóvenes que piensan que la democracia no tiene por qué ser el más deseable de los sistemas, ¿qué está fallando?

Respuesta. Es algo que ha ocurrido con una cierta regularidad. Ocurrió entre los jóvenes en Polonia y en Chile, como ya conté en un libro. Puede que la democracia produzca frustración porque promete mucho y luego lo que puede entregar depende de los recursos disponibles. La gente tal vez espere milagros. Ahora, si me pregunta por qué la gente vota a Trump, para mí es un enigma.

P. ¿Cuánto cree que va a durar la deriva etnonacionalista que nos embarga?

R. Es algo pasajero. Sospecho que la caída de Trump va a ser bastante estrepitosa.

P. Dice usted en su libro que cuando las cosas van bien en un gobierno, los votantes lo premian y los políticos lo castigan, las conspiraciones se multiplican, ¿por qué?

R. Esta es tal vez una de las cosas realmente originales del libro. Cuando las cosas van bien, los políticos ambiciosos en la coalición o en el propio partido que gobierna piensan que pueden tener un futuro brillante si echan al primer ministro.

P. Usted conoce bien el Partido Laborista británico, del que fue miembro, ¿qué análisis hace de la crisis que acaba de atravesar?

R. El Partido Laborista ha tenido problemas serios desde hace tiempo. Los ingleses siempre han tenido una cierta sensación de pérdida del Imperio. Incluso Margaret Thatcher, a quien también conocí bastante.

P. ¿Cómo era la Thatcher que conoció?

R. Después del 23 de febrero, fui a ver a Thatcher con Felipe González, Javier Solana y Luis Yáñez. Había sido la primera dirigente política que había acudido al Parlamento de su país para manifestar su apoyo a la democracia española. Y fuimos a agradecérselo. Mis simpatías por Thatcher eran cero, pero fue encantadora. Su política me parecía nefasta. Su enfrentamiento con los sindicatos hasta destruirlos, su ataque al sistema público de salud, a la enseñanza pública… Dijo que Blair había sido su mayor logro.

P. ¿Lo fue?

R. No estoy muy seguro porque Blair, aparte de su desgraciada intervención en Irak, hizo bastante por la sanidad y por la educación, siendo un tipo insoportable.

P. ¿Insoportable? ¿Por qué?

R. Porque era muy pretencioso. Mis dos referentes en el Partido Laborista son [el exprimer ministro] Harold Wilson y [el exministro de Exteriores] Tony Crosland.

P. Europa está atravesando una etapa bastante de sombría.

R. Hay una cosa en esta crisis, incluyendo el horror de Trump, ese payaso ambulante, que se ha reforzado, y es la personalidad de Macron. Me gusta más de lo que me gustaba. Probablemente Europa tenga que reforzar sus órganos de decisión y eso incluye defensa.

P. En su momento fue usted una de las personas con mayor influencia política e intelectual sobre Felipe González.

R. Todo pasa.

P. ¿Cómo valora sus últimas intervenciones en el debate público con respecto al Partido Socialista?

R. Creo que no contribuye a nada. Yo conocí a Felipe González en la mili. Fuimos amigos. Pero hace tiempo que no me comunico con él, desde 2022. No entiendo su posición política actual.

P. Hace no mucho González pidió elecciones anticipadas.

R. Nadie del partido jamás le pidió a él anticipar las elecciones cuando tuvo los escándalos de Filesa, de Juan Guerra, de aquel director de la Guardia Civil, Roldán

P. ¿Qué es lo que más le preocupa en este momento de la situación en la que se encuentra el PSOE?

R. Lo que más me preocupa son tendencias que no acabo de entender. Tengo aprecio por Zapatero, como presidente, hizo cosas muy importantes. Jamás imaginé estas sorpresas. Pero, en todo caso, lo que me extraña de todo esto es que al mismo tiempo el novio de Ayuso siga campando por sus respetos, que la financiación del local de Génova del PP siga sin investigarse y del “Luis, sé fuerte” de Rajoy quiero saber por qué tenía que ser fuerte. Hay aquí una disparidad bastante grande, ¿no?

P. ¿Hablaría de lawfare?

R. Montesquieu decía que "los jueces tenían que ser solamente la boca de la ley". Pero hay algunos jueces que parece que son algo más que la boca de la ley.

P. ¿Qué análisis le merece el desempeño de Feijóo?

R. Quitando a Hernández Mancha, me parece el peor dirigente político que ha tenido el PP. Creo que Fraga estaba a años luz de altura.

P. ¿Y cuáles cree que han sido las mayores virtudes y los mayores errores que ha cometido Pedro Sánchez hasta ahora?

R. Mi relación con Pedro Sánchez ha sido muy cordial. Me ha sorprendido que es una persona muy culta, insospechadamente culta, es muy, muy leído. Creo que las políticas educativas de Celaá han sido buenas, muchas de las legislaciones sociales son de gran valor. No se ha enfrentado a los sindicatos como sucedió en otras ocasiones.

P. ¿Y los errores?

R. Haberse rodeado de algunos indeseables.

P. ¿Errores políticos?

R. No, yo he estado a favor de la amnistía a los dirigentes catalanes.

P. Si mira retrospectivamente su trayectoria política, ¿hay alguna cosa de la que pueda decir: “Fue un error”?

R. Yo no quise aceptar el Ministerio de Educación. Pero fue una época en la que se hicieron muchas cosas. Ahora, si me pregunta: ¿qué es lo que a usted le interesa?, a mí me interesa escribir libros y enseñar. Los americanos tienen un dicho: "Publica o perece". Y los ingleses tienen otro: "Publica y perece".

Las fuentes del poder empresarial: Opus Dei, jesuitas de Comillas, consultores de McKinsey y abogados del Estado.

 I

 Alumnos del Opus y de los jesuitas, consultores de McKinsey o abogados del Estado: estos son los clanes que dirigen las grandes empresas españolas. En El País, por Miguel Moreno Mendieta, Madrid - 25 jul 2026:

Muchos de los directivos y consejeros del Ibex 35 comparten lazos al proceder de las mismas consultoras, escuelas de negocios o ciertos puestos de administración pública. Los expertos advierten de los riesgos de estas redes de poder por su carácter endogámico

Una red de hilos invisibles conecta a los directivos y consejeros de las grandes compañías españolas. El haber pasado por ciertas consultoras empresariales de élite, escuelas de negocios o puestos de la Administración abre más puertas que cualquier agencia de cazatalentos. Abogados del Estado en excedencia en los consejos de administración de empresas del Ibex, exdirectivos de la firma McKinsey en los despachos más poderosos del sector financiero y antiguos alumnos de Icade o del IESE ocupando puestos relevantes en multinacionales muestran esa red de influencias —tan sutil como tenaz— que se ha ido tejiendo en las élites empresariales.

“Aquí nos conocemos todos y cuando alguien viene de McKinsey ya sabemos lo que va a pasar”, apunta un directivo de una de las mayores aseguradoras españolas. McKinsey & Company es una consultora estratégica estadounidense fundada hace 100 años. ¿Sus dueños? Sus propios socios. A diferencia de otras firmas como Accenture, PwC, Deloitte o KPMG, que tienen un espectro de negocios más amplio, McKinsey se dedica fundamentalmente a asesorar a altos directivos para poner en marcha proyectos de calado en la organización: desde fusiones y adquisiciones hasta la entrada en nuevos mercados.

McKinsey. Tabla con 3 columnas y 13 filas. Ordenado de forma ascendente

Empresa

BBVA Carlos Torres. Presidente. Onur Genç. Consejero delegado. David Puente. Director de soluciones minoristas

Banco Sabadell César González-Bueno. Consejero delegado hasta mayo de 2026. Ex CEO de ING Direct.

Google España Fuencisla Clemares. Directora general

Mutua Madrileña Remy Paternóster. Jefe de tecnología

HSBC Víctor Matarranz. Director general de la filial HSBC IWPB. Antes en Santander Private Bankin

Vocento Ignacio Eyries. Presidente. Antes en Caser

Mediapro Sergio Oslé. Presidente ejecutivo. CEO de Telefónica España

Ferrovial Ignacio Madridejos. Consejero delegado

Fuente: Las propias empresas.Tabla: EL PAÍS

En el libro La consultora: cómo McKinsey dirige el mundo (Península) los periodistas Walt Bogdanich y Michael Fosythe explican cuál es una de las prácticas más habituales a la hora de operar de esta firma: la empresa es contratada por una gran corporación para trabajos específicos —mejoras de eficiencia, revisión de procesos, proyectos de compras...—; los consultores entablan una relación muy estrecha con la dirección; y al cabo de unos años, algunos de esos consultores acaban siendo contratados en la compañía, y fichan a otros socios.

En España, la sombra de McKinsey es alargada. Durante el intento de compra del Banco Sabadell por parte del BBVA, tres de los cuatro actores principales habían trabajado para la consultora. Tanto el presidente del BBVA, Carlos Torres, y su consejero delegado, Onur Genç, como el consejero delegado del banco catalán, César González-Bueno, habían sido socios de la prestigiosa firma.

A lo largo de la fallida opa, muchos inversores cuestionaron el modo de hacer de Torres y Genç, atribuyéndolo al ‘patrón McKinsey’. “Se creen más listos que el resto, pero al final les falta calle, les falta conocer más a la gente, y se enrocaron en una tímida mejora de la oferta, del 10%, que no logró inclinar la balanza”, explica un veterano gestor de fondos, que administra activos por más de 100 millones de euros.

También en el Santander ha habido presencia importante de McKinsey. Víctor Matarranz era hasta hace unos meses la mano derecha del consejero delegado, Héctor Grisi, y también dirigió la potente división de seguros y gestión de activos. Ahora trabaja para el gigante británico HSBC.

La red se extiende más allá del sector financiero. La jefa de Google en España, Fuencisla Clemares, y los nuevos presidentes de las empresas de medios Vocento (editor del ABC), Ignacio Eyries, y de Mediapro, Sergio Oslé, también fueron socios de McKinsey. Este último se ha estrenado en el cargo con un expediente de regulación de empleo (ERE) para el 20% de la plantilla. También pertenece al clan el consejero delegado de Ferrovial, Ignacio Madridejos.

Estos círculos de influencia no están aislados. En ocasiones, se superponen. Es el caso de Madridejos. El directivo, antes de recalar en McKinsey, estudió Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos en Madrid, otra de las canteras más prolíficas de las grandes empresas españolas. Especialmente en el ámbito de las constructoras. Florentino Pérez (presidente de ACS), Manuel Manrique y Juan del Rivero (Sacyr), Juan Miguel Villar Mir (fallecido en 2024 y fundador del grupo Villar Mir, ahora OHLA) y José María Entrecanales (fundador del grupo Acciona y fallecido en 2008) estudiaron esta ingeniería.

Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos

Tabla con 3 columnas y 9 filas. Ordenado de forma ascendente

Empresa

ACS Florentino Pérez. Presidente. Juan Santamaría Cases. Consejero delegado. Marcelino Fernández Verdes. Ex Cons. delegado de ACS y de Abertis

Ferrovial Rafael del Pino. Presidente. Ignacio Madridejos. Consejero delegado

Abertis Juan Santamaría Cases. Presidente

Sacyr Manuel Manrique. Presidente. Luis del Rivero. Ex presidente

Acciona José Díaz-Caneja. Cons. delegado Acciona Infraestructuras

Fuente: Las propias empresas.Tabla: EL PAÍS

“Las grandes infraestructuras de España las han construido un puñado de empresas punteras creadas por ingenieros de caminos que además han sido muy exitosas en su internacionalización”, resume un octogenario empresario madrileño, que ha trabajado con muchos de los ingenieros mencionados.

Otra cantera ingenieril para las élites directivas españolas es el Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI), adscrito a la Universidad Pontificia Comillas. Este centro privado está controlado por la Compañía de Jesús, la institución católica que tiene más peso en la educación en España, junto con el Opus Dei.

Universidades católicas

Tabla con 4 columnas y 24 filas. En este momento se muestran las filas desde la 1 a la 17. Ordenado de forma ascendente

Empresa

Iberdrola Ignacio Sánchez-Galán. ICAI +ICADE. Presidente. Juan Manuel González. ICADE. Vicepresidente

CaixaBank Isidro Fainé. IESE. Presidente Fund. La Caixa y Criteria. José Ignacio Goirigolzarri. Deusto. Ex presid. y Ex Cons. delegado de BBVA. Gonzalo Gortázar. ICADE. Consejero delegado

Repsol Antonio Brufau. IESE. Presidente

Mercadona Juan Roig. IESE - PDD. Presidente y fundador

Airbus Amaro Moraleda. ICAI + IESE. Presidenta y Ex pres. de IBM España

Kutxabank Gregorio Villalbeitia. Deusto. Presidente

CaixaBank Tomás Muniesa. ESADE. Presidente

Meliá Hoteles Gabriel Escarrer. ESADE. Presidente

Glovalvía Juan Béjar. ICADE. Ex presidente

Merlin Properties Ismael Clemente. ICADE

Urbaser Fernando Abril-Martorell. ICADE. Consejero delegado y Ex presidente de Indra y Prisa

Gestamp Francisco José Riberas. ICAI. Presidente

Bankinter Gloria Ortiz. ICAI. Consejero delegado

Endesa José Bogas. ICAI. Consejero delegado

Fuente: Las propias empresas.Tabla: EL PAÍS

En las aulas del ICAI, situadas en la calle Alberto Aguilera de Madrid, estudió Ingeniería Industrial Ignacio Sánchez-Galán, el presidente de Iberdrola, quien también logró un grado de Dirección de Empresas en el Instituto Católico de Administración de Empresas (Icade) de esta misma universidad. También se formaron en ICAI la consejera delegada de Bankinter, Gloria Ortiz; el consejero y ex primer ejecutivo de Endesa, José Bogas; Francisco José Riberas, fundador y presidente de Gestamp; y Amparo Moraleda, presidenta de la multinacional europea de la aviación Airbus.

El tapiz de antiguos alumnos de ambos centros de los jesuitas —ICAI e Icade— es el más extenso y tupido del panorama empresarial español, con más de 50.000 alumni registrados. La nómina de directivos célebres es tan amplia que tiene su propia entrada en la Wikipedia. Esta comunidad busca “facilitar el ‘networking’, la mentoría, el acceso a bolsas de empleo y los eventos exclusivos”, según se explica en la página de la Universidad Pontificia Comillas.

La facultad de Icade fue pionera en España en lanzar los estudios de doble grado. En 1960 empezó a ofrecer su famoso E3, que combina estudios en Derecho y Administración de Empresas. Luego extendería la fórmula a otras combinaciones de estudios universitarios. El programa fue tan exitoso que lo acabaron copiando la mayoría de universidades españolas.

Una antigua alumna de Icade, directiva en una multinacional del marketing, reconoce que la calidad de la formación “es excelente”, pero cree que si tantos y tantos exalumnos llegan a puestos directivos es también por otros factores. “Influye el ‘networking’, por supuesto, pero también influye que buena parte de las familias con dinero de Madrid y alrededores hacen lo posible por enviar allí a sus hijos”. Esta ejecutiva recuerda de su etapa de estudiante que “había muchos compañeros con apellidos compuestos, de los que acababas sabiendo de su vida por las páginas de sociedad del ABC o del ¡HOLA!”.

Ignacio de la Torre, economista jefe de la firma de inversiones Arcano Partners, cuestiona que estas redes de contactos tengan tanta influencia. “En los procesos de selección de directivos se buscan perfiles que tengan ciertas habilidades, que hayan demostrado su capacidad a lo largo de su trayectoria, y a veces, pues proceden del ámbito de la ingeniería, o de ciertas escuelas de negocios, pero si han llegado a esos puestos no es porque un amigo de la universidad les haya enchufado”, reflexiona el economista. De la Torre argumenta que, además, “los departamentos de personas buscan perfiles variados, porque se ha demostrado que solo así se construyen equipos más sólidos y exitosos”.

Los jesuitas no solo están detrás de la Universidad Pontificia Comillas. También controlan la Universidad de Deusto, en Bilbao, cantera de buena parte de la élite política y empresarial vasca, especialmente en el ámbito de los banqueros. La cantera de La Comercial de Deusto —como se conoce a esta escuela, por su nombre original— es extensa en el sector financiero. Desde José Ignacio Goirgolzarri (ex consejero delegado del BBVA y presidente de Bankia, y luego de CaixaBank, tras la fusión); Emilio Botín (el histórico presidente del Banco Santander, fallecido en 2014, y padre de la actual presidenta, Ana Botín) a Gregorio Villalbeitia, presidente de Kutxabank, pasaron por Deusto. También históricas figuras como José Ángel Sánchez Asiaín (Banco de Bilbao), Emilio Ybarra (BBV), Pedro Luis Uriarte pertenecen a esta cantera.

Además de Icade e ICAI, en Madrid, y la facultad de Deusto, en Bilbao, los jesuitas también controlan en Barcelona Esade, la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas, con campus también en Madrid. Se trata de un centro de cursos de postgrado para directivos, creado en 1958 con el empuje de un grupo de empresarios catalanes. Por allí han pasado importantes figuras directivas, como Tomás Muniesa, actual presidente de CaixaBank o Gabriel Escarrer, presidente y consejero delegado de Meliá Hotels International.

Ese mismo año, en plena etapa del desarrollismo franquista, la prelatura del Opus Dei fundó, a través de la Universidad de Navarra, el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE), otra escuela de postgrados para directivos. Su primera sede estaba también en Barcelona, pero pronto creó una segunda sede en el pinar del Cerro del Águila, en el barrio de Aravaca de Madrid, junto al elitista Real Club de Campo.

Los jesuitas y el Opus Dei han competido durante años para situar a sus escuelas de negocios entre las más prestigiosas del mundo. Ambas tienen acuerdos con la Universidad de Harvard y por sus aulas pasan miles de alumnos cada año. De acuerdo con la última clasificación publicada por el Financial Times, el IESE ocupa la tercera posición mundial en programas abiertos para directivos y el Esade, la quinta.

Ambas escuelas tienen programas para directivos, pero también para estudiantes recién graduados. Los famosos MBA (máster en administración de negocios, en inglés). En el caso del IESE, el precio del citado programa es de 114.000 euros.

Un importante valedor del IESE es Isidro Fainé, presidente de la Fundación La Caixa, y una de las personas más poderosas de España. El eterno directivo bancario —y miembro del Opus Dei— estudió en Harvard y también realizó un programa de alta dirección del IESE. CaixaBank, junto a otras compañías como Mango o la ingeniería vasca Sener, es una de las grandes patrocinadoras de la escuela de negocios. El control presupuestario del IESE y nombramientos de profesores y miembros de su consejo de dirección lo supervisa el vicecanciller de la Universidad de Navarra, el sacerdote Ignacio Barrera Rodríguez, vicario regional del Opus Dei en España.

Andrés Villena Oliver, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid, lleva años investigando sobre las clases dirigentes. Su último libro, Las élites que dominan España (Libros del KO), reflexiona sobre estas redes de poder. “Las escuelas de negocios, tanto Esade como el IESE, no dejan de ser una creación de los grandes grupos industriales para formar a las nuevas generaciones empresariales y seguir manteniendo el poder”, reflexiona. A su juicio, estos modelos de selección de élites “son una forma de filtrar candidatos para que solo accedan a los puestos directivos personas similares”.

Además de las consultoras estratégicas, las escuelas de ingeniería y las universidades católicas, otra cantera de la clase directiva es la Administración Pública. Uno de los casos más palmarios es el de los Abogados del Estado, uno de los cuerpos más prestigiosos del funcionariado, encargado de ejercer la defensa jurídica y el asesoramiento legal de la Administración General del Estado. De la plantilla de 675 letrados, casi la mitad están en excedencia, trabajando la mayoría para grandes despachos y compañías.

El salto al sector privado

Uno de los puestos más frecuentes para los Abogados del Estado que pasan al sector privado es el de secretario de consejos de administración. En el Banco Santander, en Mapfre, o en Iberdrola, la persona que lleva el funcionamiento del máximo órgano de gobierno es un Abogado del Estado. Y no solo como secretario. En el caso de ACS, seis de sus consejeros tienen este origen.

Abogados del Estado

Tabla con 3 columnas y 13 filas. Ordenado de forma ascendente

Empresa

ACS. Seis abogados del Estado en su consejo.

Inditex. Óscar García Macerias. Consejero delegado

Nestlé. Pablo Isla. Presidente

Santander.     Jaime Pérez Renovales. Secretario general del consejo,  Juan Manuel Cendoya. Vicepresidente del consejo

Mapfre. Catalina Miñarro. Consejera coordinadora

Ibercaja Banco.     Francisco Serrano. Presidente

Sanitas Manuel Pizarro. Presidente no ejecutivo. Expresidente de Ibercaja y de Endesa

Enagas Rafael Piqueras. Secretario del consejo

Acerinox     Luis Jimeno. Secretario del consejo

Banco Sabadell María Jesús García Beato. Consejera

Fuente: Las propias empresas.Tabla: EL PAÍS

No siempre sus trayectorias en el sector privado se limitan al asesoramiento jurídico. El que está considerado como el directivo más prestigioso de España, Pablo Isla —expresidente de Inditex, la matriz de Zara, y actual presidente del grupo Nestlé— es Abogado del Estado. Su sucesor como primer ejecutivo de Inditex, Óscar García Maceiras, también procede de este cuerpo de funcionarios.

El profesor Villena Oliver considera “hasta cierto punto lógico” que las grandes compañías quieran tener en sus órganos de gobierno estos perfiles que aúnan un vasto conocimiento de los engranajes jurídicos del Estado, junto con una red de relaciones muy poderosa. “Los 20 ó 25 nuevos Abogados del Estado que salen cada año se conocen mucho entre sí, y la empresa que luego les contrata no solo les ficha a ellos sino a su valiosa agenda de contactos”, apunta el economista.

El periodista Rafael Méndez en su libro Los dueños del Estado (Península) disecciona la forma de operar de este clan. “Las oposiciones de acceso son durísimas y no es fácil enchufar a alguien. Pero hay muchos apellidos compuestos y cierto grado de endogamia”, explica.

Otro cuerpo que ha sido cantera de políticos y empresarios es el de Técnicos Comerciales del Estado. Los conocidos como tecos han copado muchísimos puestos dentro del Ministerio de Economía y del Banco de España. Pero también muchos de ellos han dado salto a la empresa privada. José Manuel Campa, que fue secretario de Estado de Economía y director de la Autoridad Bancaria Europea, trabajó durante cuatro años como director global de asuntos regulatorios del Banco Santander y ahora es profesor del IESE.

Probablemente el sector financiero es el que más clanes concentra entre sus directivos. Al ser un sector muy regulado, los bancos tienden a contratar a esos altos cargos administrativos. Y casi todos sus ejecutivos han pasado por alguna escuela de negocios. Otra de las figuras que en su día marcaron el devenir de la Bolsa española y que aún hoy siguen teniendo presencia es la de los antiguos agentes de cambio y Bolsa, una figura regulada, con similitudes a los notarios.

Agentes de cambio y Bolsa -AB Asesores

Tabla con 3 columnas y 8 filas. Ordenado de forma ascendente

Empresa

Bankinter, Pedro Guerrero, Presidente (2007-2024). Es abogado del Estado

BCE, Luis de Guindos.Vicepresidente

Abante Asesores. Santiago Satrústegui. Presidente

Atl Capital. Jorge Sanz

Alantra. Santiago Eguidazu. Presidente ejecutivo

LaFinca. Jorge Morán. Vicepresidente

Mutua Madrileña. Ignacio Garralda

Fuente: Las propias empresas.Tabla: EL PAÍS

Algunos de ellos montaron sus propias empresas. Fue el caso de Francisco González, quien fundó FG Valores Bursátiles y acabó siendo presidente del BBVA. Otra firma creada por antiguos agentes de cambio y Bolsa fue AB Asesores. Tras vender la firma al banco estadounidense Morgan Stanley, este clan se dispersó y acabó recalando en muchas grandes compañías financieras, desde Bankinter a Mutua Madrileña. ¿Quién fue su socio más famoso? Un desconocido teco, llamado Luis de Guindos, que acabó presidiendo Lehman Brothers en España, siendo ministro de Economía y luego vicepresidente del Banco Central Europeo. Otro caso de libro de redes de poder, círculos superpuestos y agendas privilegiadas que definen el poder económico en España.

II

La formación de las élites en el mundo, en El País, por Miguel Moreno Mendieta, misma fecha:

La formación de las élites económicas y administrativas sigue patrones distintos según los países, pero en todos los casos existe una combinación de mérito académico, redes de contactos y mecanismos de selección social. Francia representa el ejemplo más acabado de un sistema de reproducción de élites a través de instituciones educativas específicas. Durante décadas, la École Nationale d'Administration (ENA), clausurada en 2022 y sustituida por el Institut National du Service Public, y la École Polytechnique actuaron como auténticas canteras de la alta función pública y de la dirección empresarial. De sus aulas han salido presidentes de la República, ministros, altos funcionarios y dirigentes de algunas de las mayores empresas del país. La singularidad francesa radica en la estrecha conexión entre Estado y grandes empresas. Muchos graduados de estas grandes écoles comienzan su carrera en la Administración y más tarde pasan a ocupar puestos de responsabilidad en grupos industriales, energéticos o financieros. Grupos como AXA, Société Générale, BNP Paribas, Carrefour, Orange o Vivendi han tenido como máximos directivos a personas formadas en estas escuelas.

Este fenómeno ha llevado a numerosos sociólogos e historiadores a describir estas instituciones como una suerte de "nobleza de Estado" o "nobleza funcionarial": una élite legitimada por exámenes competitivos y el rendimiento académico, pero que al mismo tiempo concentra una parte importante de las posiciones de poder. El sociólogo y profesor de Economía Andrés Villena considera "natural" que cada país cree sistemas específicos para acceder al poder, "como una de herramienta para garantizar la pervivencia del Estado". Según explica, "los primeros en desarrollar estos métodos de selección de élites fueron los chinos, con la figura de los mandarines hace 15 siglos".

En el Reino Unido, la lógica es diferente, aunque también existe una fuerte concentración. Las universidades de Oxford y Cambridge, conocidas conjuntamente como Oxbridge, siguen desempeñando un papel central en la formación de las élites políticas, jurídicas y empresariales. Su influencia se ve reforzada por la tradición de los colegios privados de prestigio, como Eton o Winchester, que sirven con frecuencia como antesala de las universidades más selectivas. A diferencia de Francia, donde el Estado ocupa una posición central, el modelo británico está más vinculado al peso de las finanzas, las profesiones liberales y las redes sociales construidas durante la formación. En Alemania, las élites económicas proceden con frecuencia de universidades técnicas, escuelas de ingeniería y de un sistema de formación profesional muy desarrollado. El acceso a la dirección empresarial suele estar menos concentrado en un pequeño grupo de instituciones.

Estados Unidos presenta una estructura más abierta y descentralizada, aunque no por ello menos jerárquica. Universidades como Harvard, Stanford, Princeton, Yale o el MIT mantienen una influencia considerable en las firmas de Wall Street, las empresas tecnológicas de Silicon Valley y las grandes corporaciones. Sin embargo, el emprendimiento y la movilidad geográfica permiten trayectorias más diversas que en Europa.

Bibliografía

Andrés Villena Oliver, Las élites que dominan España (Libros del KO)

Walt Bogdanich y Michael Fosythe, La consultora: cómo McKinsey dirige el mundo (Península) 

Rafael Méndez, Los dueños del Estado (Península)

sábado, 25 de julio de 2026

La muerte de Javier Lumbreras Herrero

     A los dos días de haber abandonado ya este mundo, sin duda alguna una de las sucursales menos concurridas de la realidad, me enteré del fallecimiento de mi amigo Javier Lumbreras Herrero, profesor de filosofía en enseñanzas medias, culto, inteligente, viajero ostendido y colado por los muchos vericuetos del no-yo, plurilingüe, vividor primum antes que filósofo deinde, y ya sin ganas, no porque no quisiera, sino porque ya no podía ni le llegaba el cuerpo, escritor torrencial inédito y con quid divinum, y a veces maleficum, amigo mío. Tuvo muchas parejas y muchos conocidos, algunos personajes de nota, principalmente poetas, muchos de ellos de Málaga, por ejemplo el satírico José Aguilar Jurado, quien se ocultaba bajo el pseudónimo de fray Josepho de la Tarima, quien le dedicó un poema. 

    Se hallaba ya en las últimas: tres sesiones de diálisis por semana, muy avejado por las distintas secuelas de sus no pocas batallas con y contra las sustancias enteógenas, jubilado por emergencia, cojo, medio ciego, desmolarizado y derrengado por la fatiga de su ya desacompasado corazón y sus derrames cerebrales, ocasionados por su afición a los chinos, él, tan senderista y deportivo como era antes de su amustie en Ciudad Real. Cuando hablaba con él entonces admitiría que se hallaba instalado en alguna antecámara fúnebre, en algún andén de la Muerte, apenumbrado y sin nada que decir luego de que muriera su última pareja, una periodista fenecida por sorpresa de lo mismo que él veía venir. Había dicho ya casi de todo en su obra inédita o a sus raros amigos; lo que omitió creo yo que era incluso más valioso, pero se perdió para nunca. Algo puede sospecharse aún en las prosas y poesías de su blog, cuyo enlace incluyo aquí. También entre los papeles que me regaló. Quizá, si se reencarna, después de haber bebido las aguas del Leteo, aún podrá revivirlo o incluso añadir algo para que se pierda otra vez en el ciclo del samsara, como esos mandalas de arena en colores que, una vez hechos, los propios monjes borran. 

    Yo le deseo paz. Hizo el bien muchas veces, siguiendo los arrebatos de una conducta honorable que algunos decían estaba demasiado comprometida con todo lo que se creaba, pensaba y vivía en los setenta. Eso no le hizo a la postre mucho bien, y se perdió tanto a veces dentro de su propio mandala que incluso se encontró como el protagonista involuntario de la película Ladrón de bicicletas, buscando algo indefinible, una postergación sin fin que siempre decaía y lo desilusionaba transformándolo en el bicho de Kafka. 

    Le sobreviven su madre y su hermano y una incierta legión de amigos y enemigos por Europa, África, Asia, Daimiel, Málaga, Granada y Ciudad Real. Era hijo de un famoso psiquiatra de esta última ciudad, a la que nunca logró acomodarse salvo en sus últimos años; vivió una inolvidable infancia en Libia durante la dictadura de Gadafi; adquirió una incurable curiosidad por el saber que le llevó a acumular una gran librería, que añadió a la colección de máscaras africanas de su padre y su hermano, un famoso abogado. Sus cenizas se encuentran en el panteón de su familia, en Consuegra. Sit tibi terra levis, o como se dice en la lengua de la filosofía κούφα σοι χθὼν ἐπάνωθε πέσοι.

viernes, 24 de julio de 2026

Un mundo sin miedo

 De "War games", episodio de Space 1999 (1974):

[...] 

La humana: Las luces, los colores... tal vez formen parte de su lenguaje.

El humano: Nos hablaron. Hola. ¿Hay alguien aquí con quien podamos hablar?

Un alienígena (apareciéndose): Hable, terrícola. Exponga su caso.

El humano: ¿Por qué nos atacasteis? ¿Por qué? Hemos estado transmitiéndoles mensajes desde que entramos a su alcance. Queríamos aterrizar en este planeta. Se negaron a responder. Cuando lo hicisteis, fue con armas, maquinaria de guerra y bombas. 

La humana: Si existe alguna razón por la que no quieran que nos quedemos aquí, alguna incompatibilidad básica, podríamos entenderlo. Pero no estamos aquí por elección propia. No podemos controlar el rumbo de nuestra Luna. Estamos buscando un lugar para vivir. No usaremos la fuerza. Lo único que queremos es paz.

El humano: ¡Contesta, maldita sea! Me pedisteis que expusiera nuestro caso. Muy bien, aquí está. Vinimos en son de paz. Esperasteis hasta que estuvimos a vuestro alcance, y entonces lanzasteis un ataque sorpresa. Matasteis a la mitad de mi gente, destruisteis nuestra base y nos dejasteis sin los medios para vivir.

El alienígena: No podéis quedaros aquí.

El humano: ¡No podemos vivir en Alfa! (la Luna)

El alienígena: No tenéis lugar en el espacio.

El humano: Nos negáis nuestro futuro.

El alienígena: No tenéis futuro. Lleváis con vosotros las semillas de vuestra propia destrucción. Sois un organismo tóxico, un virus mortal, una plaga de miedo.

La alienígena (apareciéndose): Vuestra presencia en este planeta destruiría una civilización que ha sobrevivido durante miles de millones de años.

La humana (a la alienígena): Creéis que no somos más que un virus.

El humano (a la alienígena): Desde que fuimos expulsados de la Tierra, hemos estado luchando por sobrevivir. Hemos sobrevivido. Ahora bien, no sé cómo. No hay una explicación racional, pero lo que sí tengo es una fe absoluta en la fuerza del espíritu humano, y la creencia de que alguien o algo nos cuida. Dios, si queréis. ¡Y sobreviviremos!

El alienígena: La lucha a muerte de las especies inferiores es muy a menudo el momento más glorioso de su existencia. Pero el final, no obstante, es el final.

El humano: Me niego a creer que no tengamos futuro.

La alienígena (desapareciendo): La extinción puede llevar algún tiempo. Eso es todo. [...]

El alienígena: En nuestro mundo no puede haber miedo. [...]

La humana: Recuerdo un mundo sin miedo. Era hermoso.

Una nueva novela sobre la generación del 27

 I

‘Mister Ángel del Río’: el profesor de literatura que los conoció a todos y veraneó con García Lorca, en El País, por Domingo Ródenas de Moya, 24 jul 2026:

Enrique Andrés Ruiz novela la vida de una figura central del gran hispanismo norteamericano en relación a muchos otros protagonistas, de los hermanos García Lorca a Luis Quintanilla y de Antonio Machado a Gerardo Diego

Recuerdo muy vivamente la lectura de la Historia de la literatura española que Ángel del Río había publicado en 1948 en Nueva York, en cuya Universidad de Columbia profesaba y donde estaba exiliado. Se reeditó en 1982, como otro signo más aparente que real de la superación del ostracismo de la diáspora intelectual republicana. A este historiador que había sido alumno de Machado en Soria, estudió en Estrasburgo, vivió en México y Puerto Rico y se instaló en Nueva York para convertirse en una figura central del gran hispanismo norteamericano, le ha dedicado Enrique Andrés Ruiz, con primor estilístico y exquisita sensibilidad, esta novela diseñada como un archipiélago de momentos y gentes dignas de memoria.

Aunque el título sitúa a Ángel del Río en primer plano, muchos de los momentos pivotan sobre otros protagonistas, como Machado o Gerardo Diego cuando llegaron a Soria como profesores de instituto (en 1907 y en 1920); como su estudiante el poeta Bernabé Herrero (figura dramática que recorre todo el libro); como los aventureros revolucionarios que cuajan en el México de 1919 el Partido Comunista (con el que Del Río tendrá estrecha relación desde que llega al país azteca en 1924); como los jóvenes inquietos que pululan en el brillante Madrid coetáneo, por ejemplo Juan de Andrade, fundador del PCE; como los profesores de la escuela estival de Middlebury (la plana mayor de la generación del 27), o, por no seguir con una lista de decenas de nombres (la misma que se consigna con ironía en el capítulo 58), Federico García Lorca cuando veraneó en 1929 con los Del Río, Ángel y Amelia Agostini, en las Castkill Mountains (ahí se tomó la foto de la cubierta). Cada una de estas presencias reclama su propio rescate biográfico, casi diría su propia salvación narrativa, como parte de una oceanografía en nuestro pasado más valioso que sigue en marcha y dista de estar concluida.

La inmersión de Enrique Andrés Ruiz tiene un motivo aparente en su parentesco con Del Río y una razón de fondo en su voluntad de homenajear con admiración aquella irrepetible concentración de talento que hizo posible un clima único de moveable feast intelectual (y Hemingway es otro de los invitados a esta fiesta). Como lo único que nos va quedando de aquella fiesta cultural ambulante son papeles amarillentos (en bibliotecas, hemerotecas y archivos), el autor ha querido poner de manifiesto su tarea de lector y escrutador de esos documentos olvidados e inertes. Así, se representa a sí mismo concibiendo el libro, compartiendo sus dudas con su amigo Santi —que anticipa que los críticos calificarán de “coral” la novela…—, reflexionando sobre la actividad fascinante de insuflar vida al rimero de datos yertos que acumula la investigación: “Lo que he leído hubo quien lo vivió”. Y esa operación a caballo de la memoria y el deseo, en la que cobran vida Francisco García Lorca y Laura de los Ríos, Tomás Navarro Tomás y Eugenio Florit, Eugenio Granell, Julián Gorkin o Luis Quintanilla —¡qué novela tiene Quintanilla!— se lleva a cabo con pudor, con escrúpulo de profanador, y con una escritura de mucha altura literaria, elegante, sabia y sabrosa, que hace de cada página sea un placentero regalo para el lector. Lástima que su amigo Santi tenga razón: la literatura es un arte lento refractario a la multitud.

II

Mister Ángel del Río, Novela de los nombres, por Enrique Andrés Ruiz

Ángel del Río (1901-1962) fue un insigne profesor español de la Universidad de Columbia y figura clave en el desarro­llo del hispanismo. Del Río recibió y acompañó a Federico García Lorca en el viaje en el que éste alumbraría Poeta en Nueva York, algunos de cuyos poemas le están dedicados. Compañero y estudioso de la generación del 27, su destino se cruzó con el de pintores, escritores, exiliados, revolucio­narios, agentes de inteligencia…, entre cuyos nombres los hay tocados por la gloria –como los de Machado, Lorca, Salinas, Hemingway o Diego Rivera–, pero también los hay falsos, los hay dobles, los hay oscuros, los hay invi­sibles. Este trágico contraste entre las vidas comunes y los seres bañados por la luz de la inmortalidad impregna toda la novela y revela, también, la condición fabulosa de la his­toria literaria y de sus héroes.

Con una trama –de ritmo a veces trepidante y otras con­templativo– en la que lo metaliterario y la ficción se trenzan con la Historia, y mediante una prosa de aliento lírico, En­rique Andrés Ruiz pinta un vívido retrato de una parte del exilio español en Estados Unidos a raíz de la Guerra Civil. Lo que empieza siendo una febril búsqueda de la huella del profesor acaba por transmutarse en una hermosísima novela sobre la pulsión de escribir, sobre lo que sabemos y nombramos, y sobre lo que desconocemos e inventamos. Como un «alfarero», el narrador de esta obra moldea la materia, «yerta, muda», de los documentos y la entrevera con la imaginación «para dar voz y cuerpo a las palabras, para que los nombres recobren la carne perdida».

[...]

Leído en la prensa

«El subtítulo de Mister Ángel del Río, “Novela de los nombres”, nos indica que el autor no pretende hacer un trabajo académico ni limitarse a novelar la vida de un aplicado estudioso de la literatura española. La erudición y el trabajo académico caducan antes, bastante antes, que la creación literaria. Muchos otros nombres, unos todavía famosos incluso —hace un cameo Marylin Monroe—, otros que lo fueron y han dejado de serlo o que nunca lo han sido, acompañan al de Ángel del Río en este libro fascinante, bien documentado y escrito con “calidad de página”, como se decía en tiempos de Ortega.» José Luis García Martín, El Diario Montañés»

«Pero el autor no pierde nunca el hilo de que el libro es un homenaje biográfico al profesor Ángel del Río: quizá la parte más emotiva, más sentida, de esta narración, que se lee con una facilidad notable, lo que da idea de su capacidad literaria […]» Juan Ángel Juristo, ABC