viernes, 29 de mayo de 2026

El archivo de Vicente Aleixandre. Halladas 500 fotografías

I

El archivo de Vicente Aleixandre envejece en una casa en 55 contenedores de plástico, El País, Juan José Mateo, Madrid - 4 MAY 2025:

El legado del último poeta español premio Nobel, que incluye correspondencia con varias generaciones de escritores y manuscritos, se encuentra en una vivienda del noroeste de Madrid, sin digitalizar y sin acceso para los investigadores

“Olvidar es morir”, decía Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898-Madrid, 1984), miembro destacado de la generación del 27 y último poeta español distinguido con el Premio Nobel de Literatura, en 1977. Los papeles, libros y algunos objetos personales de Aleixandre están desde hace casi cuatro décadas ocultos a la luz pública, en cajas de plástico en una vivienda de una localidad del noroeste de la Comunidad de Madrid, mientras el paso del tiempo amenaza con marchitarlos. Este legado, que el Gobierno regional declaró Bien de Interés Cultural (BIC), el 7 de diciembre de 2022 —el máximo nivel de protección— y del que ha manifestado su interés en adquirir, “no se encuentra en las adecuadas condiciones de conservación”, según el informe que habían firmado los técnicos de la CAM seis meses antes, en junio, y al que ha tenido acceso este periódico. Tampoco está digitalizado.

La Comunidad subrayó, cuando aprobó la declaración BIC, su “importancia cultural e histórica y el valor bibliográfico y archivístico”. Es un conjunto formado por unos 6.400 documentos y una biblioteca de 4.250 libros, “muchos, primeras ediciones”. Este archivo ha sido objeto de disputa en los tribunales, entre otras razones, porque Aleixandre no dejó ningún documento en el que estableciera el reparto de su legado cultural.

Tras el fallecimiento del poeta, que no tuvo hijos, este legado fue a las manos de su íntimo amigo y discípulo Carlos Bousoño, también poeta, premio Príncipe de Asturias de las Letras (1995), y a la esposa de este. Fallecido Bousoño, en octubre de 2015, desde entonces sus propietarios son su viuda, Ruth Bousoño, y sus dos hijos.

Aleixandre sí había hecho un testamento, al que ha tenido acceso este periódico, en 1940. En él dejaba a su hermana como “única heredera de todo su patrimonio en pleno dominio y de libre disposición”, señalaba el documento. El poeta dictó ese testamento con poco más de 40 años porque padecía una grave enfermedad renal —le habían tenido que extirpar un riñón—. “Esto indica que no hubo voluntad legal alguna de dejar el llamado archivo a Carlos Bousoño, al que conoció después, en 1942”, subraya Alejandro Sanz, presidente de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre, entidad que desde hace 30 años alza la voz para que se preserven la casa y el legado del escritor sevillano.

Además, hay una familiar del poeta en desacuerdo con su actual destino. Se trata de Amaya Aleixandre, sobrina segunda del poeta y la heredera principal de Velintonia, la casa en la que vivió el Nobel, de la que posee el 60% y que acaba de ser adquirida por la Comunidad de Madrid por 3.193.225 euros, tras décadas de desencuentros entre los diferentes herederos de Aleixandre, por un lado, y la indiferencia de las administraciones, por otro.

La Comunidad Autónoma de Madrid (CAM) señalaba en la declaración BIC que el estudio del archivo de Aleixandre permitiría “comprender la historia de la literatura española contemporánea” por sus “manuscritos en verso y prosa, poesías, algunas de las cuales figuran como inéditas; galeradas de obras del autor con notas manuscritas” y una “interesantísima correspondencia con autores como Pío Baroja, Gregorio Marañón, Luis Cernuda, Max Aub, Rafael Alberti, Gerardo Diego, Luis Antonio de Villena, Juan Luis y Leopoldo Panero, Octavio Paz, [la agente literaria] Carmen Balcells, Camilo José Cela y José Manuel Caballero Bonald”. También hay cartas con Josefina Manresa, la viuda de Miguel Hernández, gran amigo de Aleixandre, encarcelado por el franquismo y muerto en prisión en 1942.

“A nadie que conozca la trayectoria de Aleixandre le extraña que nos donara su archivo a Carlos y a mí”, dice Ruth Bousoño por wasap a EL PAÍS. “Quien haya leído el libro de José Luis Cano [poeta y crítico] Los cuadernos de Velintonia, de conversaciones con Aleixandre, sabrá que Vicente no se cansó de decir que su familia no tenía el más mínimo interés en su condición de poeta, ni en su obra”.

Una fuente de la máxima confianza del consejero de Cultura de Madrid, Mariano de Paco Serrano, declara que van “a intentar comprar el archivo”. “Tanto la Comunidad como el Ayuntamiento, de la mano de Marta Rivera de la Cruz [exconsejera regional de Cultura], han establecido contactos con la propietaria. El archivo nos preocupa tanto como la ruina de Velintonia”, que necesita, por cierto, acometer con urgencia unas obras que pueden rondar los 100.000 euros. La CAM ha ofrecido al Ministerio de Cultura una compra conjunta del archivo Aleixandre, aunque, por el momento, el departamento que dirige Ernest Urtasun no se ha pronunciado.

El mismo interlocutor apuntaba que el precio de compra estaría en torno a los cinco millones de euros. “La predisposición de la propietaria es total, consciente del valor de lo que tiene, aunque es posible que haya desperfectos”, reconocía.

Mientras, el tiempo pasa y el archivo se conserva en el domicilio de Ruth Bousoño, “en 55 contenedores de plástico, totalmente inadecuados”, como dijeron los técnicos regionales. “Un archivo organizado sin criterio archivístico”, añadían, antes de advertir que en algunos documentos había presencia de humedad y suciedad. Con todo, “en líneas generales los materiales están en buen estado”.

Por otra parte, solicitaban “poder abrirlo a la investigación y a la consulta pública, algo que lleva mucho tiempo demandándose por investigadores de la obra de Aleixandre”. La propietaria asegura que “el archivo está cuidado con mimo”. EL PAÍS ha contactado con esta para poder comprobarlo, pero sin éxito.

El de la CAM no es el primer intento de compra de este archivo. En 2007, la Junta de Andalucía y la Diputación de Málaga ofrecieron cinco millones de euros a los Bousoño, en una operación que se abortó por una demanda que interpuso Amaya Aleixandre. La polvareda judicial y su repercusión en los medios de comunicación acabó echando para atrás al Gobierno andaluz.

“Fue entonces, en 2007, por la prensa, cuando yo me enteré de la existencia del supuesto archivo de mi tío. Él no había sido consciente de tener ninguno”, dice Amaya Aleixandre, quien coincide en esta consideración con Alejandro Sanz

“Es cierto que mi tío había manifestado a la familia que cuando falleciese, si podían, le diesen su biblioteca a Carlos Bousoño”, agrega la sobrina del poeta. Los Bousoño también recibieron un cuadro, un magnífico retrato de Aleixandre del artista cubano John Ulbricht, y un grabado de Joan Miró dedicado al Nobel. Ambas obras aparecen en el inventario de los Bousoño que revisaron los técnicos de la CAM. “Pero no había motivos para darles nada más”, insiste Amaya Aleixandre, en alusión a las cartas y papeles.

“Fui yo la portavoz de Vicente desde el mismísimo instante en que recibió el Nobel”, declara a este diario Ruth Bousoño. “Y él le dijo a Carlos que fuera yo quien se ocupara de sus manuscritos. Vicente vino a nuestra casa a traernos [parte del archivo]. Él, que no solía salir de su casa. Prueba de ello es la foto de este en nuestro salón con algunos objetos del archivo”.

Hay también objetos, como una máscara mortuoria que encargaron los Bousoño y que tanto la sobrina como el presidente de la asociación ven ilógico que se considere parte del archivo por ser posterior al fallecimiento. Además, la capa marrón con la que se paseaba Aleixandre por el jardín de su casa, el frac que llevó cuando ingresó en la Real Academia Española (RAE), en enero de 1950, y dos radiografías de un hombre que tuvo una delicada salud casi toda su vida. “Nada de eso debería estar ahí”, insiste su familiar.

Cuando se produjo el litigio por el legado, los Bousoño publicaron un artículo en La Nueva España, en octubre de 2007, en el que defendían que era suyo, “como conocían todos los poetas españoles de la posguerra, los críticos literarios y los profesores de Literatura y los periodistas culturales”. “Al morir Vicente, su hermana, Conchita [con la que él vivía], nos dijo que podíamos traernos los objetos que su hermano nos había regalado en vida […] Estaban incluidos todos los manuscritos que había conservado y todos sus documentos, sus libros y todos sus objetos personales”, escribieron entonces.

La pareja añadía que cuando, en diciembre de 1986, murió la hermana del poeta, una prima de este le dijo a Ruth Bousoño “que empezara a retirar esa misma tarde todo lo que quedaba de Vicente debido a que la casa se cerraría”. “Y así lo hice. La familia Aleixandre nunca ha cuestionado la donación del archivo ni su posesión por parte nuestra”, contaban los Bousoño.

A esto contesta Amaya Aleixandre: “Las llaves de Velintonia que se le dejaron circunstancialmente a la señora de Bousoño al morir la hermana de Vicente fue únicamente para que recogieran los libros de la biblioteca y el retrato de Ulbricht”. “En aquellos momentos, mi padre y sus hermanas desconocían por completo los documentos que podían estar almacenados en el sótano de la casa”. Sanz añade: “Vicente no bajaba nunca al sótano de su casa, donde su hermana o el servicio acumulaban los papeles”.

La pelea en los juzgados llegó al Tribunal Supremo, que en diciembre de 2013 falló a favor de los Bousoño gracias, entre otras razones, a que se pudieron acoger a la figura de la usucapión, recogida en el Código Civil. Este principio del derecho reconoce a alguien una propiedad, aunque no pueda justificarla documentalmente, por el hecho de tenerla consigo un tiempo determinado (en este caso se superaban los 20 años).

El fallo también recogía que la sentencia de primera instancia había negado “que los bienes objeto de la reivindicación hubieran sido donados en 1983, pues no consta que se hiciera de forma escrita, y la verbal requería la entrega simultánea de la cosa donada, lo que no consta que ocurriera”. Sin embargo, descartaba que los Bousoño se hubieran hecho con el legado “de mala fe o clandestinamente”.

“Quedó demostrado en las sentencias judiciales por las que tuvimos que pasar Carlos y yo que éramos los copropietarios”, subraya Ruth Bousoño. “La sobrina segunda de Vicente Aleixandre publicó un artículo —que nosotros aportamos como prueba contra ella—, en 2008, en el que dijo que no había visitado a su tío segundo desde que este recibió el Nobel, hasta su muerte en 1984”.

Dada la actual situación del archivo, la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre reclama que se aplique el artículo 46 de la Ley de Patrimonio Cultural de la CAM, que dice que “en aquellos casos en que la conservación de un bien mueble de interés cultural sea deficiente, la dirección general competente podrá acordar su depósito provisional en un lugar que cumpla las condiciones adecuadas de conservación”. Así que proponen “que se expropie un archivo que no puede seguir secuestrado a la espera de que alguien lo compre”, señala su presidente.

Han pasado más de 40 años desde el fallecimiento de Aleixandre, el poeta del exilio interior del franquismo, que escribía poemas de amor en la cama por su delicada salud. Desde entonces, las disputas por sus papeles, sus libros y su casa reflejan lo que dijo antes de entrar al quirófano de la clínica situada a unos metros de su casa en la que falleció: “La vida es un dolor”.

II

Halladas unas 500 fotografías de Vicente Aleixandre, “en su mayoría inéditas”, en una vieja maleta, en El País, Manuel Morales, Madrid - 27 MAY 2026:

Las imágenes, en papel, aunque también hay negativos y placas de vidrio, muestran al poeta y premio Nobel de Literatura con escritores de la generación del 27 y con su familia

El poeta y premio Nobel de Literatura Vicente Aleixandre (1898-1984) con Luis Cernuda, con Rafael Alberti, Dámaso Alonso... Aleixandre con sus familiares (abuelos, padres y hermanos), retratos suyos... y así hasta unas 500 fotografías han aparecido en una vieja maleta de piel, propiedad de una persona en Madrid, ha informado este miércoles la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre (AAVA) en la red social X.

El presidente de la AAVA, Alejandro Sanz, ha dicho, en conversación telefónica, que “la mayoría de esas fotos, en torno al 70% o más, son inéditas”, tras verlas el martes con quien posee la maleta, cuyo nombre prefiere no desvelar. Entre estas fotos hay una que están estudiando en la AAVA para determinar si es inédita, en la que se ve en torno a una mesa a un grupo de personas entre las que están Federico García Lorca, a su lado Aleixandre y en frente de ambos Rafael Alberti.

Sanz asegura que llevaban tiempo detrás de la pista de la maleta, de la que había oído hablar, hasta que por fin han podido ver y tocar las fotos. “Ahora lo importante es catalogarlas, digitalizarlas con urgencia y, en su caso, restaurarlas”. El motivo de esta premura es que las fotos, en papel, aunque también hay negativos en placa de vidrio, muestran la huella del tiempo, “ya que las hay de los años veinte, treinta y cuarenta del siglo pasado”. En algunos casos, añade, va a ser muy difícil documentarlas, mientras que otras tienen en su reverso información de dónde y cuándo fueron tomadas. Algunas, apunta Sanz, están rotas, otras, lógicamente, están viradas con el característico tono sepia de las fotos antiguas. La inmensa mayoría son en blanco y negro.

Sanz ha podido, al menos, establecer una primera clasificación de las imágenes. “Hay fotografías familiares” del autor de obras como La destrucción o el amor (1935) con sus abuelos, padres y hermanos. Aleixandre tuvo solo una hermana, Conchita, porque sus otros dos hermanos murieron (una niña al nacer y un niño con solo dos años). Parte de esas fotos son en la localidad madrileña de Miraflores de la Sierra, donde los Aleixandre tuvieron un chalet que se llamaba Vistalegre. Destaca Sanz, además, que entre esas tomas, las hay realizadas en estudios de grandes de la fotografía española de esa época, como Alfonso y Kaulak (seudónimo de Antonio Cánovas del Castillo y Vallejo).

También hay fotos “de Aleixandre él solo, retratos”; luego están en las que posa con otros escritores, entre las que destacan los de la generación del 27, y por último, las de personas vinculadas al poeta, pero en las que no aparece él, añade. Asimismo, se han encontrado tiras de negativos en la maleta que aún no han sido estudiados.

Entre las curiosidades halladas hay también varias fotografías estereoscópicas, y en una de ellas está Aleixandre. Las fotografías estereoscópicas son un conjunto de dos imágenes ligeramente separadas que, a través de un visor, logran al mirarlas la ilusión óptica de convertirse en una y tridimensional.

“Cuando logremos digitalizarlas, la intención de la persona propietaria y de nuestra asociación es que todo esté disponible para el público, aunque eso no significa que las subamos a nuestra web”, apunta Sanz. “Nosotros nos quedaríamos con una copia en alta resolución y nos encargaríamos de su gestión, con lo que está de acuerdo la persona propietaria. Además, ya estamos pensando incluso en publicar un álbum el próximo año con estas fotos, que tendría por título Vicente Aleixandre, retratado".

Precisamente, en 2027 se cumplirá el centenario de la generación de poetas que conformó la Edad de Plata de la literatura española, tras la histórica reunión que se celebró en Sevilla, a la que pertenecieron Aleixandre, Lorca, Cernuda, Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Rafael Alberti, entre otros. Además, se cumplirán 50 años de la concesión del Nobel de Literatura a Aleixandre, en 1977, el último poeta español que lo consiguió.

La AAVA se creó en 1995 (Aleixandre había fallecido en 1984) para proteger y reivindicar el legado del poeta, principalmente la casa de Madrid donde vivió con su familia desde antes de la Guerra Civil hasta su fallecimiento, llamada Velintonia. El inmueble fue adquirido por la Comunidad de Madrid en abril de 2025 en subasta pública por 3,1 millones, tras casi cuatro décadas de desacuerdos entre los herederos de Aleixandre y entre las Administraciones (Ministerio de Cultura y Comunidad de Madrid), para convertirla en 2027 en Casa de la Poesía.

Ortografía y selectividad

 I

 Errores ortográficos que condenan al más brillante, El País, Ana Camarero, 24 may 2026:

La calidad de lo que se dice por escrito es un indicador del conocimiento que se posee y una carta de presentación clave para lograr un empleo

La Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) presentó el pasado año un marco de referencia con el objetivo de armonizar la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), estableciendo una estructura común para los exámenes, el grado de optatitividad, el enforque competencial, los criterios de corrección y evaluación en las distintas asignaturas, y aplicar criterios de coherencia, cohesión, corrección gramatical, léxica, ortográfica y de presentación. Sobre este último punto, se establecieron las siguientes penalizaciones por cometer faltas de ortografía: un 10% en las materias que impliquen desarrollo escrito, como Historia de España o Filosofía; un 15% en los ejercicios de lengua extranjera y hasta un 20% en las de castellano y lengua cooficial (en regiones con dicha situación). Unos requisitos que cada comunidad autónoma aplica a su discreción.

La ortografía es el rasgo que evidencia la calidad de lo que decimos por escrito. También suele ser un indicador del conocimiento que se posee de los otros componentes de la lengua. “Si se consideran las distintas dimensiones que abarca, como la representación escrita de los fonemas y los acentos, el uso de los signos de puntuación, la distinción entre mayúsculas y minúsculas, etcétera, es probable que también se atiendan otras cuestiones esenciales, como la pertinencia, la precisión, la estructuración, la coherencia, la corrección gramatical o la adecuación”, declara Cecilia Criado de Diego, profesora permanente laboral del Departamento de Lengua Española y Lingüística General de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

El uso adecuado de la ortografía se ha convertido en todo un reto para el sistema educativo, en la medida en que este debe prestar más atención a los aspectos de la lengua desglosados anteriormente. “Es necesario enseñar las normas ortográficas, pero también formar a los estudiantes para que expresen sus ideas de manera apropiada. Esto supone un mayor esfuerzo para profesores y alumnos: resulta más sencillo corregir un error ortográfico que ofrecer una retroalimentación formativa que explique por qué una secuencia no es informativa, clara, precisa, coherente o adecuada; del mismo modo, es más fácil memorizar una regla y aplicarla a palabras aisladas que elaborar un texto donde se exprese lo que uno quiere decir”, sostiene Criado de Diego.

Aseguran los docentes que la destreza ortográfica del alumnado de ESO y Bachillerato es, en términos generales, desigual, y en muchos casos insuficiente para esos niveles académicos. “Si bien existen estudiantes con un dominio adecuado, se observa una tendencia preocupante hacia la relajación de las normas ortográficas. Esta situación responde a múltiples factores: la influencia de la comunicación digital inmediata (mensajería y redes sociales), donde prima la rapidez sobre la corrección; la falta de hábitos de revisión de los propios textos, y de manera especialmente significativa, la escasa práctica de la lectura en esta etapa educativa”, señala Laura Llamas, profesora de Secundaria en el Colegio Trilema Zamora.

Fallos desde etapas básicas

En los alumnos de Bachillerato es frecuente que persistan errores propios de etapas educativas más básicas, como las confusiones de letras (b-v, g-j, incorrecta utilización de la h) en algunas palabras; “pero, sobre todo, hay una evidente falta de dominio de la acentuación y de los signos de puntuación, que en muchos casos se mantendrá también en la Universidad”, apunta Miguel Ángel Aijón Oliva, del Departamento de Lengua Española de la Universidad de Salamanca (USAL).

A menudo, los propios estudiantes no poseen conciencia sobre la importancia que estos aspectos poseen para la coherencia textual y la adecuada transmisión del mensaje, sobre todo en situaciones formales o públicas. “Ello refleja, en realidad, una visión bastante extendida en la sociedad: se considera grave confundir una b con una v, pero no tanto omitir las tildes ni colocar erróneamente las comas”, apunta. De este modo, se detectan problemas en la puntuación: ausencia de comas, uso inadecuado del punto o abuso de oraciones excesivamente largas sin estructura clara. “Otro fenómeno creciente es la interferencia del lenguaje digital, abreviaturas impropias o la simplificación extrema de palabras, que luego se traslada a contextos académicos formales”, añade Llamas.

El deficiente dominio de la ortografía repercute en todas las asignaturas del currículo, porque todas exigen producir textos claros y precisos. Cuando un alumno escribe con errores, sus textos pueden resultar ambiguos y difíciles de procesar, además de causar mala impresión, lo que casi inevitablemente condicionará sus posibilidades de éxito académico. “Parte del problema es la falta de coordinación entre profesores y áreas de conocimiento: quizá muchos docentes tiendan a pensar que la enseñanza de la ortografía “es cosa de la clase de Lengua”, por lo que no le dedican tiempo en sus asignaturas ni la tienen en cuenta a la hora de evaluar. Los centros educativos tampoco suelen contar con directrices y normas específicas sobre corrección ortográfica en trabajos, exámenes, etc., que podrían resultar muy útiles”, lamenta Aijón Oliva.

En opinión de Víctor Cerrudo Higelmo, tutor de Educación Infantil en el CEIP Virgen de Peña Sacra (Manzanares el Real, Madrid), en ocasiones, la subjetividad del evaluador se ve afectada por una serie de sesgos que interfieren en la percepción evaluadora. “El efecto Halo de Thorndike consiste en la creencia de que un aspecto negativo puede hacernos considerar que el resto es similar. Las faltas ortográficas pueden hacernos percibir que un trabajo presenta una calidad inferior”, apunta Cerrudo Higelmo. Este docente se refiere además al prejuicio de competencia o estatus académico, que establece que las faltas de ortografía pueden percibirse de distinta manera según el estatus o procedencia del alumnado. “Los centros elitistas pueden beneficiarse de más permisividad hacia las faltas, considerándolas como despistes. Por contra, alumnos de centros [ubicados] en poblaciones socioeconómicas medio-bajas pueden sufrir la consideración de que los errores dependen de las bajas capacidades del alumnado”, explica. Ya en el proceso evaluador, Cerrudo incluye la “sobrecarga cognitiva del evaluador” consecuencia del cansancio y la sobrecarga atencional que conlleva la corrección de textos con muchas faltas. “La frustración del evaluador puede generar una mayor severidad que se verá reflejada en una peor nota”, manifiesta.

¿Cómo revertir la mala escritura?

Un alumno que presenta un déficit ortográfico y gramatical en Bachillerato puede mejorar su capacidad. “El alumnado, sobre todo aquel que tiene dificultades para redactar y presenta problemas ortográficos, debe leer y escribir, cada día, y los profesores, desde su disciplina, tratar de guiar y corregir a los alumnos para que mejoren, persiguiendo objetivos factibles y concretos, y promoviendo y fomentando la buena lectura”, expone Gonzalo Coello, profesor de ESO y Bachillerato en el IES Miguel Delibes de Madrid.

Del mismo modo, incide Aijón Oliva, de la USAL, “debería existir una coordinación mucho mayor entre los docentes de las distintas asignaturas, y quizá con las propias familias y otros agentes implicados en la educación, para que la corrección en la escritura no se entienda como una mera exigencia o un capricho de los profesores de Lengua”.

Una tarea, mejorar la competencia ortográfica y gramatical del alumnado, para que requiere “de una ratio menor de alumnos para poder atenderlos mejor, de forma personalizada, que no individualizada, menor carga burocrática para centrarse en los aspectos académicos, sociales y humanos, de cada uno de ellos, y respaldo político y social”, afirma Coello.

II

La generación alfa no llama, no escribe ‘emails’ y juega con la ortografía: “La regla es la pereza”, en El País, Jordi Pérez Colomé, Madrid - 7 ABR 2026:

Una docena de adolescentes explican cómo han cambiado los códigos de comunicación y qué usos ya no tienen sentido para ellos

“Las tildes las pongo siempre y las comas también, pero los puntos no. Y las mayúsculas solo las que me salen en automático”, dice Valeria, de Oviedo, de 15 años. “Yo soy como un diccionario andante, a mí me puedes escribir con las letras mezcladas o como quieras, pero no puedes confundir ‘a ver’ con ‘haber’, esas cosas me ponen de los nervios”, dice Mariam, de 14 años y de Guadalajara.

Ambas ejemplifican que la ortografía en el mundo digital no ha muerto para la generación alfa (los nacidos entre 2010 y 2025), pero está muy tocada. La mayoría sabe cómo se escriben todas las palabras, o casi todas, pero les duelen poco los ojos al ver mensajes reales escritos así: “As hablado con tu padre ??”, “Le e dicho q si me d jan ir”, “I que te a dicho ??”. Mientras el contexto dé sentido, todo vale. Por ejemplo, la frase enigmática “No e abalo con mi padre” puede ser “no sé, háblalo con mi padre” o “No he hablado con mi padre”. Ninguna frase vive sola, necesita de su conversación. Todos son ejemplos reales de conversaciones de WhatsApp compartidas con EL PAÍS por adolescentes.

La generación alfa nació con la llegada del iPad en 2010. Ya no son la primera generación digital, sino la que vio pantallas desde que empezó a hablar. Una de las decisiones que parece que han tomado como generación es pasar de cortesías y ser más naturales, mucho más naturales: la ortografía debe bastar para entenderse y transmitir tanta personalidad y emoción como sea posible, los engorros del email y sus introducciones, despedidas y esperas son como el fax para la generación anterior. Tampoco les convence hablar por teléfono con gente si hay otras formas de comunicarse. Todo son decisiones para ahorrarse tiempo y molestias.

“La regla es la pereza”, dice Iker, de 16 años y de Madrid. “Que sea más corto y escribas menos”, añade Lucía, también de Madrid y de 13 años. ¿El objetivo es gastar menos microsegundos en cada mensaje? “Sí”, confirma esta adolescente. Cristian, de 14 años y de Murcia, explica la teoría básica: “Coges las letras clave de una palabra que se podrían decir para que se entienda”, dice. O sea, quitan letras para agilizar, pero luego las añaden por otro lado: “Yo pongo más vocales para que no quede así como muy seco“, explica Valeria. Un ejemplo sería este mensaje real de WhatsApp: “fuaaaaaa noseeeee”. Es una expresión de la duda cartesiana genuina traducida al 2026.

Una parte de las opiniones recogidas en este reportaje surgen de un encuentro online de EL PAÍS con 11 adolescentes de un grupo llamado Cibercorresponsales, que promueve la participación de jóvenes en debates actuales de la organización Plataforma de Infancia.

“Me sale solo. No me importa si lo escribo mal o bien, solo que se entienda”, dice Joan, de 16 años y de Tarragona. Aunque pone un reparo: “Cuando no conoces mucho a alguien, hablas normal. Pero si te vas haciendo amigo, ya hablas como te apetece”.

En esta evolución lingüística son clave los stickers, que son fotomemes a menudo con frases añadidas y un toque de jeroglífico: “Tengo un amigo que es experto en stickers. El tío literalmente me habla con stickers. En vez de decir: ’quedamos’, me manda un sticker random, yo qué sé, una foto de un famoso o algo así. Y si lo pillo, lo pillo. Y, si no, me aguanto. Es una cosa loca”, dice Iker.

Los stickers que usan los adultos son bastante repetitivos. En el mundo alfa hay más variedad: “En mi grupo de amigas sí tenemos nuestros stickers“, dice Carolina, de 17 años y de Cádiz. ”Pero con otra gente no los uso porque está feo”, añade. La variedad de usos es delicada: se crean fácilmente a partir de una foto. El porno es un uso común, pero también el insulto. “No tenemos stickers de personas famosas. He visto casos de stickers para un fin que no es el correcto”, dice María, de 17 años y de Valencia. “Sticker de profesores, de esos he visto muchos”, dice Iker.

La caída inexorable del ‘email’ y las llamadas

El email es un vestigio del pasado que sirve para abrir cuentas en redes, pero no para dar información si no es por obligación. “Lo uso si hay que iniciar sesión en algo y tienen que mandarte un código. Si no, nunca”, dice Valeria, de 15 años, de Madrid. “Yo para enviar los apuntes a imprimir”, dice María. “Yo me mando correos a mí misma para pasarme la foto del ordenador al móvil”, dice Carolina. Son todos usos ridículos y menores.

En algunos momentos puntuales sirven para una comunicación indispensable, como en el caso de adolescentes que aún no tienen móvil. “A mi amiga que está en el instituto y no tiene tablet ni móvil ni nada, le mando un correo y le digo dónde vamos a quedar”, añade Carolina. O para profesores de otras generaciones.

Un uso clásico de los móviles es el de teléfono. Lo emplean solo con conocidos y procuran avisar antes de llamar: “Normalmente escribo porque puedo esperar para recibir una respuesta. Una llamada suena hasta que lo apagas y me parece que puede ser molesto”, dice Amets, de 15 años y de Madrid. Todas las respuestas son variantes similares: “No suelo llamar a no ser que sea por algo urgente, prefiero hablar por mensajes. Y nunca llamo a desconocidos, ni le cojo el teléfono a números que no reconozco”, dice Verónica, de 15 años y de Guadalajara.

“Si es un familiar o un amigo, no me importa escribirles antes de llamarles o llamarles directamente, pero si es un desconocido no le llamo en absoluto”, dice Mariam, de 14 años.

Crímenes infrahumanos

 Condenan a 11 años de cárcel a un hombre que violó a una niña de 13 años con autismo, en El País, por Dani Cordero, Barcelona, 28 may 2026:

El hombre, portador del VIH, abusó de la menor, que acabó suicidándose un año después de los hechos

La Audiencia de Barcelona ha decidido condenar a 11 años y 9 meses de prisión al hombre, F. de H., que en julio de 2024 violó a una niña de 13 años con trastorno de espectro autista en Vilanova i la Geltrú (Barcelona). El fallo subraya que la niña “era especialmente vulnerable”, con “falta o baja capacidad social” y con problemas para entender “los roles desempeñados por los diferentes miembros de la sociedad”: no tenía “capacidad para diferenciar los grados de intimidad que se puede llegar a tener con una persona”. La menor se quitó la vida un año después como consecuencia de la agresión sexual, tras diagnosticarle un trastorno de estrés postraumático a raíz del ataque.

La condena llega apenas un mes y medio de la celebración de un duro juicio, en el que se proyectó la declaración de la niña ante su padre, visiblemente afectado en la sala de vistas, y en la que el acusado, que cometió el delito con 49 años, se limitó a declarar que quedó sorprendido -“flipé”, dijo- cuando la madre le dijo la edad que tenía la niña y asegurar que la relación fue consentida. La niña había reconocido ante otros testigos su edad en presencia del acusado.

Además de la pena de prisión por un delito de agresión sexual con penetración a menos de 16 años con agravante por la vulnerabilidad de la niña, la sección tercera de la Audiencia de Barcelona señala para el condenado como medida posterior a la cárcel una libertad vigilada por un tiempo de nueve años y el pago de 20.000 euros para la madre de la niña, que tenía reconocido un grado de discapacidad superior al 33%.

El relato de la sentencia da por hecho que el condenado dio de beber cerveza a la niña y “algo” para fumar, tras lo cual la llevó a una plaza donde empezó a besarla, tocarle sus partes íntimas hasta llevarla a un lugar más apartado en la que le puso el pene en la boca y le acabó penetrando vaginalmente, eyaculando sin preservativo pese a ser consciente de que era portador de VIH y del virus de la Hepatitis C. Según relató la niña en la prueba preconstituida que se utilizó en el juicio, tras penetrarla le dijo que le había dejado “el semen dentro de la vagina”.

La madre de la menor, que testificó por videoconferencia y evitó escuchar al agresor, apuntó que a raíz de lo sucedido aquel 14 de julio se disparó la “inestabilidad” de la joven, por lo que tuvo que ingresar en un centro terapéutico. Allí, la psiquiatra le advirtió que la víctima estaba “totalmente abatida” y que empezaba a padecer alucinaciones visuales y auditivas, repitiéndose los “pensamientos autolesivos y suicidas”. La madre explicó que el hecho de que saliera de casa sola era “una necesidad” que estaban trabajando para superar momentos de bloqueo de la niña.

Si bien la Audiencia de Barcelona da por hecho esa actuación, tiene más dudas acerca de un segundo encuentro, ocurrido unas horas después del primero, cuando la niña salió de su casa sin avisar a su madre después de que el condenado quedara por WhatsApp con la víctima. Testigos declararon haber visto como en ese momento, el hombre hizo tocamientos a la niña, de los que los jueces consideran que no hay certeza.

La condena finalmente fijada es inferior a los 15 años solicitados por la Fiscalía y la letrada de la familia, Aurora Muro, por un delito continuado de agresión sexual con penetración a menor de 16 años. La acusación particular tiene intención de apelar. F. de H. estaba en prisión provisional por los hechos ocurridos en Vilanova desde el 16 de julio de 2024.

jueves, 28 de mayo de 2026

Márkov, padre del texto predictivo y de la IA

 De Veritasium en Español.

 ¿Cuántas veces necesitas barajar un mazo de cartas para que estén realmente revueltas? ¿Cuánto uranio se necesita para construir una bomba nuclear? ¿Cómo puedes predecir la siguiente palabra en una oración? Y ¿cómo sabe Google cuál es la página que estabas buscando? La razón por la que tenemos la respuesta a estas preguntas se debe a una extraña disputa matemática en Rusia que tuvo lugar hace más de 100 años.

En 1905, grupos socialistas en toda Rusia se levantaron contra el Zar, el gobernante del imperio. Exigían una reforma política completa o, en su defecto, que renunciara totalmente al poder.

Esto dividió a la nación en dos. Por un lado tienes a los zaristas. Ellos querían defender el statu quo y mantener al zar en el poder. Y, por el otro, tenías a los socialistas que querían una reforma política total. 

Y esta división fue tan profunda que se infiltró en cada parte de la sociedad, al punto de que hasta las matemáticas empezaron a tomar partido. Del lado del Zar estaba Pável Nekrásov, conocido informalmente como "el zar de la probabilidad". Nekrásov era un hombre profundamente religioso y poderoso, y utilizó su posición para argumentar que las matemáticas podían usarse para explicar el libre albedrío y la voluntad de Dios. 

Su némesis intelectual en el lado socialista era Andréi Márkov, también conocido como "Andréi el Furioso". Andréi Márkov era ateo y no tenía paciencia con las personas que no eran rigurosas, como consideraba a Pável Nekrásov, porque a sus ojos las matemáticas nada tenían que ver con el libre albedrío o la religión.

Así que criticó públicamente el trabajo de Nekrásov, incluyéndolo en la lista de abusos de las matemáticas. 

Su disputa se centraba en la idea principal que la gente había utilizado para hacer cálculos de probabilidad durante los últimos 200 años. Y podemos ilustrarlo solamente lanzando una moneda. Cuando yo lanzo la moneda 10 veces, obtengo seis veces cara y cuatro veces cruz, lo cual, obviamente, no es el 50 % / 50 % que esperarías; pero, si sigo lanzando la moneda, al principio la relación varía mucho, pero tras un gran número de lanzamientos vemos que lentamente se estabiliza y se acerca al 50 % / 50 %.

Y, en este caso, tras 100 lanzamientos, terminamos con 51 caras y 49 cruces, lo cual es, casi exactamente, lo que se espera. 

Este comportamiento en el que el resultado promedio se aproxima cada vez más y más al valor esperado a medida que se realizan más pruebas independientes, se conoce como la Ley de los grandes números. Fue probado por primera vez por Jacob Bernoulli en 1713, y fue el concepto clave de la teoría de probabilidad hasta antes de Andréi Márkov y Pável Nekrásov. 

Pero Bernoulli solo demostró que funcionaba para eventos independientes, como lanzar una moneda o cuando se le pide a la gente que adivine el valor de un artículo por separado, donde un evento no influye en los otros.

Pero, ahora, imagina que en lugar de pedirle a cada persona que haga su estimación individualmente, les pides que griten su respuesta en público. 

En este caso, la primera persona podría pensar que es un artículo extremadamente valioso y decir que vale unos 2.000 dólares.

Pero ahora todas las demás personas en la sala están influidas por este valor, y sus conjeturas se vuelven dependientes; y, entonces, el promedio no converge hacia el valor real, sino que se agrupa alrededor de una cantidad más alta. Y así, durante 200 años, la probabilidad se basó en la suposición clave de que se necesita independencia para que la ley de los grandes números se cumpla. Y fue esta idea la que desató la disputa entre Pável Nekrásov y Andréi  Márkov. 

Nekrasov estaba de acuerdo con Bernoulli en que se necesita independencia para obtener la Ley de los grandes números, pero fue un paso más allá: dijo que, si se observa la Ley de los grandes números, se puede inferir que los eventos subyacentes deben ser independientes. 

Tomemos este registro de matrimonios belgas de 1841 a 1845. Se puede ver que cada año el promedio es de alrededor de 29.000, por lo que parece que los valores convergen y por lo tanto se cumple la Ley de los grandes números. Y cuando Nekrásov examinó otras estadísticas sociales como las tasas de criminalidad y natalidad, notó un patrón similar.

Pero, ahora, piensa de dónde vienen todos estos datos: provienen de decisiones de casarse, decisiones de cometer delitos y decisiones de tener hijos, al menos en su mayoría. Así, Nekrásov concluyó que dado que estas estadísticas siguen la Ley de los grandes números, las decisiones que las causan deben ser independientes. Es decir, argumentaba que debían ser actos de libre albedrío. Para él, el libre albedrío no solo era algo filosófico, sino algo que se podía medir: era científico. Pero para Márkov, Nekrásov desvariaba. Le parecía absurdo vincular la independencia matemática con el libre albedrío.

Así que Márkov se propuso demostrar que los eventos dependientes también podían seguir la Ley de los grandes números y que incluso se puede hacer probabilidad con este tipo de eventos. Para esto necesitaba algo donde un evento dependiera claramente de lo que ocurrió antes; y se le ocurrió que esto es lo que sucedía en un texto: que la siguiente letra sea una consonante o una vocal depende, en gran medida, de cuál es la letra actual.

Para probar esto, Márkov recurrió a un poema fundamental de la literatura rusa. Eugenio Oneguin de Alexándr Pushkin.

Tomó las primeras 20.000 letras del poema, eliminó toda la puntuación y los espacios y las unió en una larga cadena de caracteres. Contó las letras, y descubrió que el 43% eran vocales y el 57% eran consonantes. 

Luego, Márkov dividió la cadena en pares superpuestos. Eso le dio cuatro combinaciones posibles: vocal vocal (VV), consonante consonante (CC), vocal consonante (VC) o consonante vocal (CV). Ahora, si las letras fueran independientes, la probabilidad de un par VV sería simplemente la probabilidad de una vocal dos veces, que es aproximadamente 0.18 o un 18 % de probabilidad. Pero, cuando Márkov los contó, encontró que los pares VV solo aparecían el 6% de las veces, mucho menos de lo que sería, si fueran independientes. Y, cuando verificó los otros pares, descubrió que todos los valores diferían enormemente de lo que se predecía en cada caso independiente. Así que Márkov demostró que las letras eran dependientes. Y, para vencer a Nekrásov, lo único que necesitaba hacer ahora era demostrar que estas letras aún seguían la ley de los grandes números. Así que creo una especie de máquina de predicción.

Comenzó dibujando dos círculos, uno para una vocal y otro para una consonante. Estos eran sus estados. Ahora, supongamos que estás en una vocal. Entonces, la siguiente letra podría ser una vocal o consonante. Así que dibujó dos flechas para representar estas transiciones. Pero, ¿cuáles son las probabilidades de estas transiciones?

Markov sabía que si elige un punto de inicio al azar, hay un 43% de probabilidad de que sea una vocal. También sabía que los pares de vocales ocurren aproximadamente el 6% de las veces. Entonces, para encontrar la probabilidad de pasar de una vocal a otra, dividió 0,06 por 0.43 y encontró una probabilidad de transición de aproximadamente 13%. Y, dado que hay un 100% de probabilidad de que haya una siguiente letra, todas las flechas que parten del mismo estado deben sumar 1. Entonces, la probabilidad de que siga una consonante es 1 - 0,13: 0,87%. 

Repitió este proceso para las consonantes para completar su máquina predictiva. Veamos cómo funciona.

Comenzamos con una vocal. Luego generamos un número aleatorio entre 0 y 1. Si es menor a 0,13 obtenemos otra vocal. Y, si es mayor, obtenemos una consonante. Obtuvimos 0,78, así que es consonante; luego generamos otro número y verificamos si es mayor o menor que 0,67: 0,21. Así que es una vocal.

Podemos seguir haciendo esto y llevar un registro de la proporción de vocales a consonantes. Al principio la proporción varía mucho, pero después de un tiempo converge en un valor constante: 43% vocales y 57% consonantes. La división exacta que Márkov había calculado a mano.

Márkov había construido un sistema dependiente, una cadena literal de eventos, y demostró que también seguía la Ley de los grandes números, lo que significaba que observar la convergencia en las estadísticas sociales no probaba que las decisiones subyacentes fueran independientes. En otras palabras, esas estadísticas no prueban para nada el libre albedrío. Márkov había destrozado el argumento de Nekrásov y lo sabía, así que terminó su artículo con una última indirecta a su rival: "Por lo tanto, el libre albedrío no es necesario para hacer probabilidad". De hecho, ni siquiera es necesaria la independencia para hacer probabilidad. Con esta cadena de Markov, como llegó a conocerse, se encontró una manera de hacer probabilidad con eventos dependientes. 

Esto debería haber sido un gran avance, porque en el mundo real casi todo depende de otra cosa. Es decir, el clima de mañana depende de las condiciones de hoy. La propagación de una enfermedad depende de quién está infectado ahora, y el comportamiento de las partículas depende del comportamiento de las partículas a su alrededor. Muchos de estos procesos podrían modelarse usando cadenas de Márkov.

La gente piensa que fue un golpe de gracia como: "¡Oh, Nekrásov perdió, Márkov es el mejor!" O, en realidad, no lo notaron y pasó desapercibido. Creo que la gente no se dio cuenta, como que no fue algo muy importante. Y al mismo Márkov aparentemente no le importó mucho cómo podría aplicarse en situaciones prácticas. Escribió: "Solo me interesan las cuestiones de análisis puro. Para mí, el tema de su utilidad me es indiferente." No se imaginaba que esta nueva forma de teoría de probabilidad pronto desempeñaría un papel importante en uno de los desarrollos más significativos del siglo XX.

La mañana del 16 de julio de 1945, Estados Unidos detonó el Gadget, la primera bomba nuclear del mundo. La bomba de plutonio de 6 kg creó una explosión equivalente a casi 25.000 toneladas de TNT. Esta fue la culminación del ultrasecreto proyecto Manhattan, un trabajo de 3 años realizado por algunas de las mentes más brillantes de la época, incluyendo a personas como J. Robert Oppenheimer, John von Neumann y un matemático poco conocido llamado Stanislaw Ulam, padre de la posterior bomba de hidrógeno o bomba H. Incluso después del fin de la guerra, Ulam continuó intentando entender cómo se comportaban los neutrones dentro de una bomba nuclear. 

Una bomba nuclear funciona más o menos así. Digamos que tienes un núcleo de uranio 235. Cuando un neutrón lo impacta, el núcleo se divide, liberando energía, y, muy importante, dos o tres neutrones más. Si esos nuevos neutrones continúan chocando y dividiendo en promedio más de un núcleo de uranio 235, se produce una reacción en cadena descontrolada, lo que resulta en una bomba nuclear. Pero el uranio 235, el combustible fisible que requieren las bombas, era muy difícil de obtener. Así que una de las preguntas clave era cuánto se necesitaba para construir una bomba; y para eso Ulam quería entender cómo se comportaban los neutrones. Pero luego, en enero de 1946, todo se detuvo: Ulam sufrió un caso repentino y grave de encefalitis, una inflamación del cerebro que casi termina con él; su recuperación fue larga y lenta y pasaba la mayor parte de su tiempo en cama. 

Y, para pasar el tiempo, jugaba un sencillo juego de cartas, el solitario, pero mientras jugaba un sinfín de partidas, ganando algunas, perdiendo otras, una pregunta le rondaba la cabeza: ¿Qué probabilidades hay de ganar una partida de solitario barajada al azar?

Era un problema aparentemente fácil, pero difícil de resolver. Jugaba con las 52 cartas donde cada disposición creaba un juego único. Así que el número total de juegos posibles era 52! o aproximadamente 8 por 10 elevado a 67.

Resolver esto analíticamente era imposible, pero Ulam tuvo un destello de inspiración: ¿y si jugaba cientos de partidas y contaba cuántas se podían ganar? Eso le daría una especie de aproximación estadística de la respuesta. En Los Álamos, el resto de científicos lidiaban con problemas mucho más complejos que el solitario, como entender cómo se comportan los neutrones en el núcleo atómico.

En un núcleo atómico hay miles de millones de neutrones interactuando con su alrededor. Entonces, el número posible de resultados es inmenso y calcularlos directamente parece imposible. Pero cuando Ulam regresó al trabajo tuvo una revelación repentina. ¿Y si pudiéramos simular estos sistemas generando muchos resultados aleatorios, como hice con el solitario? Compartió su idea con Von Neumann, quien inmediatamente reconoció su potencial; pero también detectó un problema importante: en el solitario, cada partida es independiente. Cómo se reparten las cartas en una partida no afecta a la siguiente. Pero los neutrones no son así. El comportamiento de un neutrón depende de dónde está y de lo que se ha hecho antes.

No se podía simplemente mostrar resultados aleatorios como en el solitario. En cambio, se necesitaba modelar toda una cadena de eventos donde cada paso influía en el siguiente. Von Neumann se dio cuenta de que necesitaba una cadena de Márkov, así que hicieron una, y así funciona una versión mucho más simplificada. 

El estado inicial es solamente un neutrón viajando a través del núcleo y, a partir de ahí, pueden ocurrir tres cosas. 

1. Puede dispersarse al chocar con un átomo y seguir viajando, lo que resulta en una flecha que regresa a sí misma. 

2. Puede salir del sistema o ser absorbido por un material visible, en cuyo caso deja de participar en la reacción en cadena y así termina su cadena de Márkov. 

3. O puede chocar con otro átomo de uranio 235, provocando un evento de fisión y liberando dos o tres neutrones más que iniciarán sus propias cadenas.

Pero en esta cadena las probabilidades de transición no son fijas, dependen de factores como la posición, la velocidad y la energía del neutrón, así como la configuración y la masa totales del uranio. Así que un neutrón que se mueve rápidamente tendrá un 30% de probabilidad de dispersarse, un 50% de ser absorbido o salir y un 20% de causar fisión. Pero un neutrón más lento tendría diferentes probabilidades.

Después ejecutaron esta cadena en la primera computadora científica del mundo, la ENIAC, creada por Von Neumann. La computadora comenzó generando aleatoriamente las condiciones iniciales de un neutrón y se desplazó a través de una cadena para llevar un registro de cuántos neutrones se producían en promedio por ejecución, conocido como el factor de multiplicación K. Si, en promedio, un neutrón produce otros dos neutrones, entonces K es igual a 2. Y si, en promedio, cada dos neutrones producen tres neutrones, entonces K es igual a 3 entre 2, y así sucesivamente.

Luego, después de recorrer toda la cadena durante un número específico de pasos, recogió el valor promedio de K y lo registró en un histograma. Este proceso se repitió cientos de veces y los resultados se sumaron proporcionando una distribución estadística del resultado. Si resulta que en la mayoría de los casos K es menor que 1, la reacción se extingue. Si es igual a 1, hay una reacción en cadena autosostenida, pero no crece. Y si K es mayor que 1, la reacción crece exponencialmente y tienes una bomba.

Con esto, Von Neumann y Ulam tenían un método estadístico para determinar cuántos neutrones se producían sin necesidad de realizar cálculos exactos. En otras palabras, podían aproximar ecuaciones diferenciales que eran demasiado difíciles de resolver de forma analítica. Ahora lo que faltaba era un nombre para el nuevo método. 

El tío de Ulam era apostador y el muestreo aleatorio y las apuestas altas le recordaban a Ulam el casino de Montecarlo en Mónaco, y el nombre les gustó. Así nació el método de Montecarlo.

El método tuvo tanto éxito que no se mantuvo en secreto por mucho tiempo. A finales de 1948, en otro laboratorio, Argón, en Chicago, los científicos lo utilizaron para estudiar diseños de reactores nucleares y a partir de ahí la idea se propagó rápidamente. Ulam comentó más tarde: "Aún me sorprende ver como unos cuantos garabatos en un pizarrón pudieron cambiar el curso de los asuntos humanos."

Y no sería la última vez que un método basado en las cadenas de Márkov cambiara el curso de los asuntos humanos: en 1993, Internet se abrió al público, y muy pronto se disparó. A mediados de la década de 1990 aparecían miles de páginas nuevas diariamente y el número solo crecía. Esto generó un nuevo problema: cómo encontrar algo en un mar de información que siempre está creciendo.

En 1994, dos estudiantes de doctorado en Stanford, Jerry Yang y David Filo, crearon Yahoo, un motor de búsqueda para solucionar el problema; pero necesitaban dinero, por lo que un año más tarde concertaron una cita con el millonario japonés Masayoshi Son, también conocido como "el Bill Gates de Japón".

Querían recaudar 5 millones de dólares para su emprendimiento, pero Son tenía otros planes. Les ofreció invertir 100 millones de dólares. Eso era 20 veces más de lo que los fundadores pidieron. Así que Jerry Yang lo rechazó diciendo que no necesitaban tanto. Pero Son no estaba de acuerdo: "Jerry, todos necesitan 100 millones de dólares." Antes de que los empresarios pudieran responder, Son intervino de nuevo y preguntó: "¿Quiénes son sus mayores competidores?"

"Excite y Lycos", respondieron los dos. Son ordenó a su socio que anotase esos nombres, y luego dijo: "Si no me dejan invertir en Yahoo!, invertiré en uno de ellos y los destruiré." Y es que Son se dio cuenta de algo: ninguno de los principales motores de búsqueda de entonces tenía una tecnología superior. No tenían una ventaja tecnológica sobre los otros. Solo clasificaban las páginas según la frecuencia en que aparecía un término buscado en alguna página. Así que la batalla por ser el motor de búsqueda número uno se decidía por quién podía atraer más usuarios, quién podía gastar más en marketing

Y el marketing requería mucho dinero, dinero que Son tenía, por lo que podía decidir quién ganaba la guerra. Los fundadores de Yahoo! se dieron cuenta de que no les quedaba otra opción más que aceptar la inversión de Son.

Estamos aquí, justo en el centro de Yahoo! y en 4 años Yahoo! se convirtió en el sitio más popular del planeta. En el tiempo que toma decir esta frase, Yahoo! responderá a 79.00 solicitudes de información en todo el mundo. Los dos hombres ahora valen 120 millones de dólares cada uno.

Pero Yahoo! tenía una debilidad crítica.

La búsqueda por palabras clave de Yahoo! era fácil de engañar. Para lograr que tu página apareciera en los primeros lugares, podías repetir las palabras clave cientos de veces, ocultándolas con texto blanco sobre un fondo blanco. Peter Norvig (de Google): "Algo que no había en esa época era una noción de calidad de resultado. Había una idea de relevancia de si el documento hablaba sobre el tema que te interesaba, pero realmente no había una noción de cuáles eran mejores." Lo que en verdad necesitaban era una forma de clasificar las páginas por relevancia y calidad. Pero, ¿cómo se mide la calidad de una página web?

Para entender eso, tenemos que tomar prestada una idea de las bibliotecas. Peter Norvig: "Recuerdo cuando los libros de la biblioteca tenían una tarjeta con los sellos de todas las fechas de cuando había que devolverlos. Si tomabas un libro y tenía muchos sellos, podías pensar que era un buen libro y si no tenía ninguno, decías: tal vez este no sea el mejor." Los sellos servían como aprobación. Mientras más sellos, mejor debía ser el libro y la misma idea se puede aplicar a la web. En Stanford, dos estudiantes de doctorado, Sergey Brin y Larry Page estaban trabajando en este mismo problema. Brin y Page se dieron cuenta de que cada enlace a una página podía considerarse como una aprobación, y cuantos más enlaces envía una página, menos valioso se vuelve cada voto. 

De lo que se dieron cuenta es de que se puede modelar la web como una cadena de Márkov. Para ver cómo funciona esto, imagina un Internet de juguete con solo cuatro páginas web, llamémoslas Amy, Ben, Chris y Dan. Estas son nuestros estados.

Normalmente, una página web enlaza a otras permitiéndote mover entre ellas. Estas son nuestras transiciones.

En este escenario, Amy solo enlaza a Ben, por lo que hay un 100% de probabilidad de ir de Amy a Ben. Ben enlaza a Amy, Chris y Dan, así que hay un 33% de probabilidad de ir a cualquiera de esas páginas y podemos completar las otras probabilidades de transición de la misma forma. Ahora podemos ejecutar esta cadena de Márkov y ver qué pasa. Imagina que estás navegando en esta red. Comienzas en una página al azar, digamos Amy, y continúas ejecutando la máquina y vas registrando el porcentaje de tiempos que pasas en cada página. 

Con el tiempo, la proporción se estabiliza y las puntuaciones nos dan una medida de la importancia relativa de estas páginas. Pasas más tiempo en Ben, así que Ben se clasifica en primero seguido por Amy, luego Dan y por último Cris. Puede parecer una forma fácil de ganarle al sistema. Solo haz 100 páginas que se enlacen a tu sitio web y así vas a tener 100 votos y siempre vas a estar hasta arriba. 

Pero no sucede así. Aunque en un principio pueden hacer que tu página parezca importante, no hay otros sitios web que se enlacen a ellos, así que después de un tiempo sus contribuciones no importan. Podrías tener muchos enlaces, pero no son enlaces de calidad, por lo que no afectan al algoritmo. Pero aún hay un problema: no todas las páginas están conectadas. En redes como esta una navegación aleatoria puede quedar atrapada en un bucle, sin llegar nunca al resto de la web

Para solucionar esto, podemos establecer una Regla, en la que el 85% del tiempo nuestro internauta aleatorio siga un enlace de manera normal, pero luego durante aproximadamente el 15% del tiempo salte una página al azar. Este factor de amortiguamiento asegura que exploremos todas las partes posibles de la web sin quedarnos atrapados.

Al utilizar cadenas de Márkov, Page y Brin construyeron un motor de búsqueda mejorado y lo llamaron Page Rank. Peter Norvig: "Porque tiene que ver con cómo interactúan las páginas web entre sí y también porque el nombre del fundador es Larry Page, así que lo coló." Con Page rank se obtuvieron mucho mejores resultados de búsqueda, a menudo llevándote al sitio que buscabas de un solo intento. Aunque para algunos esto sonaba como una pésima idea. Peter Norvig: "Otros dijeron: ¿me estás diciendo que la búsqueda los va a llevar al resultado correcto en la primera respuesta? Yo no quiero eso, porque si les lleva tres o cuatro intentos de búsqueda llegar a donde quieren, tengo tres o cuatro intentos de mostrar anuncios, y, si les das la respuesta de inmediato, simplemente los voy a perder. No, no le veo lo bueno a esta mejor búsqueda." 

Pero Page y Brin no estaban de acuerdo: estaban convencidos de que si su producto era muy superior la gente correría a él. Sergéi Brin: "Yo diría que es una democracia que funciona. Si todas las páginas fueran iguales, cualquiera podría crear tantas páginas como quisiera. Yo podría configurar 1000 millones de páginas en mi servidor mañana. No deberíamos tratarlas a todas igual. Revisando los datos por seguridad, descubrimos que teníamos la tecnología para hacer una mejor búsqueda; y nos dimos cuenta del impacto de una búsqueda eficiente." 

Y en 1998 lanzaron su nuevo motor de búsqueda para competir con Yahoo. Inicialmente lo llamaron Backr por los enlaces entrantes que analizaba, pero se dieron cuenta de que tal vez ese no era el nombre más atractivo. Su ambición era enorme y querían indexar todas las páginas de internet y necesitaban un nombre igual de grande. Así que pensaron en el número más grande que se les ocurrió, 10 elevado a la potencia de 100, un Googol. Pero entonces, al intentar registrar su dominio, lo escribieron mal sin querer y así nació Google.

En los siguientes 4 años, Google derrocó a Yahoo para convertirse en el motor de búsqueda más utilizado. "Casi todos los que conocen Internet conocen Google. Para los adolescentes googlear es como respirar. Y hoy Alphabet, la empresa matriz de Google, tiene un valor aproximado de 2 billones de dólares. Cuando Google realiza el más mínimo cambio en sus algoritmos, el efecto puede ser enorme. Google, Google, Google, Google. Están en su mejor momento y la razón es porque están concentrados y están más concentrados que Yahoo, que hace búsquedas, más que Microsoft, que realiza búsquedas con Bing. Yahoo tiene mucho tráfico, siempre lo ha tenido, tiene algunas cualidades realmente buenas, pero no creo que Yahoo sea el lugar a la que la gente acude." (Rocco Pendola y otros)

Y en el centro de este algoritmo de un billón de dólares hay una cadena de Márkov que lo único que hace es observar el estado actual para predecir lo que sucederá después. Pero en la década de 1940, Claude Shannon, el padre de la Teoría de la información, comenzó a hacerse una pregunta distinta. Volvió a la idea original de Markov de predecir texto, pero en lugar de usar solo vocales y consonantes, se centró en letras individuales y se preguntó si en lugar de mirar solo la última letra como predictoria, veía las dos últimas. Con eso obtuvo un texto que se veía así. No tiene mucho sentido, pero se reconocen algunas palabras como whey, of y the.

Pero Shannon estaba seguro de poder hacerlo mejor, así que en lugar de ver letras, pensó en qué pasaría si usara palabras enteras como predictores. Eso le dio frases como esta: "La cabeza y en un ataque a un escritor inglés que el carácter de este punto es, por lo tanto, otro método para las letras que el tiempo de quien sea que haya dicho el problema para un inesperado."

Obviamente, esto no tiene sentido, pero Shannon notó que secuencias de unas cuatro palabras normalmente sí tienen sentido.

Por ejemplo, ataque a un escritor inglés tiene cierto sentido. Shannon descubrió que se pueden hacer predicciones cada vez más precisas sobre cuál será la siguiente palabra al considerar cada vez más las palabras anteriores. Es, más o menos, lo que hace Gmail cuando predice lo que vas a escribir a continuación. Y esto no es una coincidencia. Los algoritmos que realizan estas predicciones se basan en cadenas de Markov. Brian Hayes: "No necesariamente usan letras, usan lo que llaman tokens. Algunos de ellos son letras, algunos son palabras, signos de puntuación, etcétera. Es un conjunto más grande que el alfabeto. El juego es simple: tenemos esta cadena de tokens que podría tener 30 de largo, y preguntamos cuáles son las probabilidades de que el siguiente token sea este". 

Pero los modelos extensos de lenguaje actuales no tratan a todos esos tokens por igual, porque a diferencia de las cadenas de Márkov simples, también utilizan algo llamado atención que le indica al modelo a qué debe prestar atención. Entonces, en la frase "la estructura de la célula" el modelo puede utilizar el contexto previo como sangre y mitocondrias para saber qué célula probablemente se refiere a la biología en lugar de a un grupo de personas y utiliza eso para ajustar su predicción. 

Pero a medida que los modelos extensos de lenguaje se vuelven más comunes, una preocupación es que el texto que producen termine en Internet y eso se convierta en información de entrenamiento para futuros modelos. Brian Hayes: "Cuando comienzas a hacer eso, el juego termina muy pronto. En este caso, llegas a un estado muy aburrido y estable. Simplemente repite lo mismo una y otra vez. Los modelos de lenguaje son vulnerables a este proceso." Y cualquier sistema como este con bucle de retroalimentación se volverá difícil de modelar usando cadenas de Márkov.

Tomemos el calentamiento global como ejemplo. Al incrementarse el dióxido de carbono en el aire, la temperatura promedio de la Tierra aumenta. Pero, a medida que la temperatura aumenta, la atmósfera puede contener más vapor de agua, que es un gas de efecto invernadero increíblemente poderoso. Y, con más vapor de agua, la temperatura aumenta, permitiendo que haya todavía más vapor de agua. Se produce un bucle de retroalimentación positiva que dificulta predecir lo que sucederá a continuación.

Entonces hay sistemas en los que las cadenas de Márkov no funcionan; pero para muchos otros sistemas dependientes ofrecen una forma de calcular probabilidades. 

Lo fascinante es que todos estos sistemas tienen historias extremadamente largas. Podrías rastrear todas las letras de un texto, rastrear todas las interacciones que tuvo el neutrón o rastrear el clima durante semanas. Pero lo hermoso que Markov es que para muchos de estos sistemas puedes ignorar casi todo eso. Puedes solo observar el estado actual y olvidarte del resto. Eso hace que estos sistemas sean sin memoria. Y esta cualidad de no tener memoria es lo que hace que las cadenas de Markov sean poderosas, porque es lo que permite tomar estos sistemas extremadamente complejos y simplificarlos mucho para seguir haciendo predicciones significativas. Como se expresó en un artículo de Ölle Häggström (17-1-2007), resolver problemas a menudo consiste en idear la cadena de Márkov adecuada. Brian Hayes: "Me parece un poco ridículo que este hecho básico de las matemáticas surgiera de una disputa así, que no tenía nada que ver con eso; pero todo indica que fue realmente esa determinación de superar a Nekrásov lo que llevó a Márkov a hacerlo." Pero hay una pregunta que todavía no hemos respondido. 

Al jugar al solitario, ¿cómo sabía Ulam que sus cartas estaban perfectamente barajadas? Es decir, ¿cuántas veces hay que barajar para obtener una disposición de las cartas completamente aleatoria? 

-Si tienes un mazo de cartas, necesitas barajarlo, ¿verdad?

-Okay. 

-¿Cuántas veces si lo barajas, ya sabes, lo divides por la mitad y luego haces barajado americano, cuántas veces tienes que barajarlo para que sea totalmente aleatorio? 

-Dos. 

-¿Dos?

-Voy a decir 26.

-Cuatro veces. No sé. 

-52. 

-Okay, okay, tiene sentido. Siete, son siete. 

-¿En serio?

-Sí. Se puede pensar que barajar cartas es como una cadena de markov donde cada disposición del mazo es un estado y cada que se baraja es un paso. Así que para un mazo de 52 cartas, si las barajas con rifle siete veces, entonces cada disposición del mazo es casi igual de probable. Así que básicamente es aleatorio. Pero yo no puedo barajar así. Lo que yo hago es algo así (barajado de arrastre). ¿Cuántas veces creen que hay que barajar así para que sea aleatorio? ¿Tú qué piensas? y. quizás más importante, ¿cómo crees que lo resolverías?

-Así que, Casper, dinos cuál es la respuesta.

-Son más de 2.000 veces. ¿Qué? Más qué loco, ¿no?

Así que la próxima vez que alguien ofrezca barajar antes de un juego, asegúrate de que lo haga bien. Si mezclas o no, cuenta. Pero la parte interesante no es solo saber eso, sino entender por qué y ver cómo una pregunta simple puede llevarte a unas matemáticas sorprendentemente complejas y de eso se trata.

El reloj que supone un relojero o El diseño inteligente

 Parece que la creencia en Dios suministra una capacidad evolutiva de mejora. Según explican las estadísticas, los creyentes viven más tiempo que los ateos y se deprimen menos. A un ateo le debía resultar por lo menos paradójico.

Suponga un mundo donde el tiempo no fluye o fluye muy poco. O donde está todo el tiempo comprimido. Algo así como el universo de los heptápodos de La llegada, la película. La evolución sería paradójica en un sentido o en otro. Circular. Se mejora y se demejora y se mejora otra vez para volver a demejorar. La entropía sigue existiendo pero tiene poco trabajo que hacer. Hace falta un sentido perpetuo en el tiempo, "hacia la infinidad buscando orilla", como escribió el capitán Francisco de Aldana. Pero la vida humana es discontinua.

Según los teólogos, hay tres cosas que nos hacen trascender: la belleza, el bien o bondad y la verdad. Y ya decía Keats en A una urna griega que la verdad es belleza y la belleza es verdad. Y Dickinson: La belleza es la realidad de la naturaleza.

Tal vez sea preferible un relojero ciego a ninguno.

lunes, 25 de mayo de 2026

Magnifica humanitas, encíclica tecnológica de León XIV

 El papa León XIV lanza con su primera encíclica una llamada de alarma contra el tecnofascismo: “Quien controla la IA impondrá su visión moral”, en El País, Íñigo Domínguez, Roma - 25 may 2026 

El Pontífice dedica ‘Magnifica humanitas’ a alertar de los peligros de las nuevas tecnologías y del control de una élite que “corre el riesgo de conducirnos hacia nuevas atrocidades”

El título de la primera encíclica de León XIV, Magnífica humanidad (Magnifica humanitas, las dos primeras palabras en latín del texto, como es tradición), ya constituye su programa ante los algoritmos, la inteligencia artificial y una nueva sociedad marcada por la tecnología: reivindica lo que nos hace humanos. Pero más allá de lo espiritual, es un documento potente de evidente carga política, que no oculta cuál es el nuevo adversario que señala la Iglesia: el tecnofascismo en ciernes teorizado por las teorías posthumanas y transhumanas de Silicon Valley y de buena parte de los ideólogos que rodean a Donald Trump. El subtítulo del texto, de 110 páginas, es “Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”.

Para el Pontífice se trata de un nuevo esquema mundial en el que “quien controla la IA impondrá su propia visión moral, que se convertirá en la infraestructura invisible de los sistemas”. “Pequeños grupos muy influyentes pueden orientar informaciones y consumos, condicionar procesos democráticos e incidir en las dinámicas económicas en beneficio propio, contradiciendo la justicia social y la solidaridad entre los pueblos”, alerta. Por eso llama a los estados a intervenir para establecer reglas, regular la tecnología y la propiedad de los datos.

De la misma manera, a nivel internacional, reivindica el multilateralismo y el papel de la ONU y las organizaciones internacionales. También disecciona los peligros de la IA para el impacto ambiental, en el mundo laboral y en la educación, y por supuesto en su uso en escenarios de guerra. Es más, en una de las muchas alusiones claras a la actual administración de la Casa Blanca, León XIV declara que “hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la ‘guerra justa’, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto”.

Defensor a ultranza del diálogo y de los más débiles, opina que “se necesita una política más presente, capaz de ralentizar donde todo acelera y de proteger los espacios en los que las comunidades pueden seguir participando e interrogándose”.

León XIV, elegido hace un año, eligió su nombre pensando en León XIII, el papa que inició la doctrina social de la Iglesia con la encíclica Rerum novarum (De las cosas nuevas), en 1891, ante la deshumanización de la revolución industrial y el auge del comunismo. El referente es tan claro que ha firmado su primera encíclica el mismo día, el 15 de mayo, porque cree que el mundo se halla ante un cambio de época similar. Y desde luego, León XIV toma postura de forma contundente, siguiendo la línea de Francisco. Prueba de que es consciente del desafío en marcha y su voluntad de diálogo, Prevost ha asistido este lunes en persona a la presentación del documento, algo insólito, ante un auditorio con representantes académicos y diplomáticos. Es más, entre los ponentes estaba Christopher Olah, ateo y cofundador de Anthropic, una de las principales compañías de IA, pero con un rasgo distintivo: se enfrentó a Trump y se opuso al uso de su tecnología en el Pentágono.

El problema de olvidar la memoria histórica

Robert Prevost, que durante meses ha mantenido un perfil bajo y en los últimos meses ha emergido con personalidad propia al enfrentarse a Donald Trump, confirma con este documento que es una figura antagonista de primer orden contra las políticas de la Casa Blanca y el populismo de extrema derecha. Porque, advierte, sin una “reflexión ética y humanizadora, el creciente poder de los sistemas digitales corre el riesgo de conducirnos hacia nuevas atrocidades, no menos vergonzosas que las del pasado que hoy deploramos, mientras seguimos presentándonos como sociedades ‘avanzadas’ y ‘civilizadas’”.

El Papa considera que “vivimos en una época de notable ceguera espiritual y cultural”, en la que “un falso pragmatismo invita a cortar las raíces de la memoria (…), creyendo ilusoriamente que las atrocidades del siglo XX ya no pueden repetirse”. “En realidad, las mismas dinámicas resurgen bajo nuevas formas”, alerta. Contra esto, proclama una “civilización del amor” y no perder de vista nunca la humanidad: “Ningún sistema de cálculo, por sofisticado que sea, genera un corazón que se entrega, ni una conciencia capaz de discernir el bien”.

León XIV diagnostica con nitidez el efecto venenoso de las redes sociales y los nuevos modos de comunicación, y no tiene ningún reparo en vislumbrar una deriva totalitaria: “La opinión pública se orienta y acostumbra progresivamente a narrativas mediáticas polarizadas, a menudo amplificadas por algoritmos que valoran el enfrentamiento y la oposición. También asistimos a una preocupante pérdida de la memoria histórica. La desaparición gradual de los testimonios directos del Holocausto y de las dos guerras mundiales facilita la reescritura selectiva o distorsionada del pasado, en un clima en el que las noticias falsas y las manipulaciones narrativas empañan las lecciones aprendidas”.

Contra “los extremismos religiosos y el fanatismo identitario”

Uno de los fenómenos en marcha que señala es una alianza de nihilismo y pragmatismo: “Los extremismos religiosos y los fanatismos identitarios se alían con un economicismo irracional, mientras que la política recurre con facilidad a la desinformación, a la ridiculización del adversario y a la construcción sistemática de miedos y resentimientos. Así, la diversidad del otro se vive cada vez más como una amenaza”.

Es el primer papa agustino, y en el texto es clara la impronta de San Agustín, la construcción de la ciudad de Dios. En un mundo en el que la cuestión central es la lucha entre el bien y el mal, llama a abrazar lo humano, con todos sus problemas e imperfecciones, y cree en un horizonte de esperanza porque cree que la humanidad también es capaz de hacer grandes cosas. Nunca lo ha hecho, recuerda, sin “resistencias, intereses mezquinos e inercias culturales”. Apunta que “la historia puede cambiar cuando al menos un solo hombre o una sola mujer se toma realmente en serio la dignidad de todos”, y el primer ejemplo que cita, con toda intención, es el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, y a Martin Luther King Jr. El Papa llama a todos a trabajar para “hacer que la técnica crezca sin que se repliegue el corazón”.

“Desarmar la IA”

En esta batalla ideológica, el Papa cree que la inteligencia artificial “no es moralmente neutra”, sino que es un arma. Por eso a “desarmar la IA (…) sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es solo militar, sino económica y cognitiva”. “Desarmar quiere decir romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar. Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano. Significa sustraerla a los monopolios, hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable. (…) La IA es ya un ambiente en el que estamos inmersos y un poder que debemos afrontar. Por eso, no basta regularla; es necesario desarmarla y hacerla acogedora”.

El Pontífice también muestra su alarma por la “normalización de la guerra”: “Cuando se atenúa la memoria histórica y se debilitan los criterios éticos que protegen a los civiles y a los más frágiles, se vuelve más fácil presentar la violencia como necesaria, inevitable o incluso ‘limpia’”. En este sentido, señala que “reaparece la tentación de construir la identidad colectiva contra un enemigo, alimentando narrativas en las que cada uno se presenta como víctima legitimada para la revancha”. “La simplificación en esquemas —‘yo primero’, ‘amigo-enemigo’, ‘nosotros-ustedes’— facilita decisiones, a menudo irresponsables, que minan la confianza recíproca entre las naciones. La fuerza del derecho internacional es así sustituida por el supuesto ‘derecho del más fuerte’”.

El peligro del posthumanismo y las personas “de segunda clase”

En el centro de la encíclica, el Papa entra directamente a refutar las teorías de Elon Musk, Peter Thiel y los gurús visionarios de Silicon Valley, el transhumanismo y el posthumanismo. “Aun cuando estas hipótesis siguen siendo en gran parte especulativas, van adquiriendo relevancia, porque modifican el imaginario colectivo y, en consecuencia, orientan las decisiones sociales, económicas y políticas”, advierte. “Si el ser humano es tratado como materia para ser perfeccionada o superada, entonces se vuelve más fácil aceptar que algunos sean considerados menos útiles, menos deseables, menos dignos. En nombre del progreso se puede llegar a pensar en ‘sacrificios necesarios’ y hacer pagar a los más vulnerables el precio de una presunta optimización de la especie”, asegura.

Prevost insiste en que algunas corrientes posthumanistas plantean incluso “la existencia de seres humanos ‘de segunda clase’, al servicio de los intereses de élites que se perciben a sí mismas como superiores: una perspectiva inquietante, más grave aún si se combina con instrumentos tecnológicos que amplían de forma exponencial el poder de control y de selección”.

Pero el Papa va más allá y amplía el análisis con respecto a la explotación mundial, no solo por el impacto ambiental que exigen las nuevas tecnologías, sino por “nuevas formas de esclavitud” y un neocolonialismo “de rostro inédito”. Surge, analiza, por “lógicas de endeudamiento estructural que mantienen a pueblos enteros en condiciones de dependencia”. “Una parte significativa del funcionamiento de la economía digital se sustenta en el trabajo silencioso de millones de seres humanos, empleados en actividades poco visibles pero esenciales: etiquetado de datos, moderación de contenidos —a menudo pésimos— y entrenamiento de modelos. En muchos casos se trata de jóvenes, en su mayoría mujeres, que trabajan duro a cambio de remuneraciones mínimas. (...) No basta con invocar la eficiencia ni con alabar los beneficios de la innovación, si estos se basan en una cadena de explotación que se mantiene deliberadamente oculta”.

En estos pasajes emerge el papa estadounidense que ha vivido media vida en Perú y conoce el sur del mundo. Explica que “las injusticias no nacen solo de decisiones equivocadas de los individuos, sino también de estructuras, mecanismos, sistemas económicos y culturales que producen desigualdad casi automáticamente”. Por eso pide “recomponer los vínculos rotos y reintegrar al que ha sido excluido, teniendo en cuenta las heridas provocadas por las injusticias: guerras, colonialismo, discriminaciones raciales o de género, violencia contra pueblos enteros y explotación”.

León XIV acusa a un nuevo colonialismo que “no solo domina los cuerpos, sino que se apropia de los datos, transformando las vidas personales en información explotable”. “Territorios enteros, sobre todo aquellos con menos relevancia geopolítica y mayor fragilidad estructural, se ven, en el presente, atravesados por una nueva lógica de extracción: la de los flujos sanitarios, perfiles epidemiológicos, mapas genéticos y datos demográficos”.

El trato a los inmigrantes, el factor que define a una sociedad

El Papa vincula todos sus razonamientos a una especie de prueba del algodón que determina si una sociedad es justa o se ha extraviado: “Un examen decisivo para la justicia social hoy está representado por la condición de los migrantes, de los refugiados y de cuantos son obligados a desplazarse a causa de la pobreza, la violencia, el cambio climático y los desastres naturales. El modo en el cual una sociedad los trata muestra si su idea de justicia está guiada por el miedo o por la fraternidad”.

Aquí Prevost introduce un doble razonamiento, que ya ha ido señalando en el último año: reconocer el derecho a irse, pero también trabajar para que sea efectivo el derecho a quedarse. “La justicia social, en este campo, implica al menos dos compromisos complementarios. Por una parte, proteger el derecho a la esperanza de quien está obligado a partir, garantizándole vías seguras y legales, condiciones de acogida dignas y procesos reales de integración. Por otra, promover también el derecho a permanecer en la propia tierra en paz y seguridad, afrontando las causas profundas que obligan a migrar, incluidas las causas vinculadas a las injusticias económicas y a la crisis climática”.

Viene a decir que en la cuestión migratoria hay dos fallos, en origen y destino, y que ambos deben ser resueltos si realmente se quiere una solución. Por eso, señala que “no es humano un desarrollo que aumenta el consumo de algunos a expensas de costos y heridas en otros, o que relega regiones enteras a roles subordinados, impidiéndoles expresar sus propias potencialidades”. E insiste: “No es verdadero progreso aquello que aumenta el bienestar de algunos degradando los ecosistemas, descargando costos sobre las comunidades más vulnerables o comprometiendo las condiciones de vida de quienes vendrán después de nosotros”.

Hay numerosas llamadas de alerta ante el capitalismo salvaje: “Es necesario recordar que la libertad económica no es absoluta y debe medirse siempre en función del bien común y de la dignidad de cada persona”. Reclama que el “empleo digno y de valor” es una parte esencial de la sociedad, y no “una variable dependiente únicamente del beneficio”. “Una sociedad justa requiere un Estado presente e instituciones civiles capaces de superar la mera lógica de la eficiencia, orientando explícitamente los recursos, la creatividad y las normas a favor de los más vulnerables”, concluye.

La encíclica hace propuestas incluso en cuanto a política fiscal, pues señala el preocupante aumento de las desigualdades en todo el mundo: “Se necesitan leyes justas e instrumentos de redistribución que corrijan los desequilibrios, incluso mediante sistemas fiscales que alivien la carga sobre los más débiles y exijan más a quienes disponen de mayores recursos”. Y añade: “La fiscalidad, las protecciones sociales y las políticas industriales deben corregir los desequilibrios creados por la concentración de riqueza y poder”.

“La verdadera alternativa no está entre el entusiasmo y el miedo, sino entre dos modos de construir: un progreso que sirve a la persona y a los pueblos, o un progreso que los doblega a lógicas de poder”, concluye el Papa. Es taxativo al denunciar que “quienes disponen de poderosos recursos técnicos y económicos (...) tienen una gran capacidad para provocar cambios culturales y, en última instancia, para convencer a un número significativo de personas acerca de cuál es la verdad sobre el ser humano, sobre el mundo, sobre el sentido de la existencia, sobre la familia e incluso sobre Dios”. Es una clara referencia a la deriva mesiánica en marcha en Estados Unidos, que intenta apropiarse del mensaje cristiano.

El texto da gran importancia a la degeneración de la información pública, que considera deliberada y con un interés político profundo: “Cuando la pregunta sobre lo que es verdadero pierde interés y se impone un pragmatismo que se conforma con lo que parece útil o eficaz, la vida democrática se debilita”. Pide una “ecología de la información” y la necesidad de un “periodismo serio”. En este punto, el Papa tiene un detalle sin precedentes en una encíclica, el más importante documento pontificio, al agradecer a la prensa su labor en la denuncia de la pederastia en la Iglesia: “Algunos periodistas comprometidos con la verdad han desempeñado un papel fundamental a la hora de sacar a la luz injusticias y abusos. A ellos quisiera reiterar las palabras del Papa Francisco al dirigirse a los vaticanistas: ‘Les agradezco también por lo que dan a conocer de lo que no funciona en la Iglesia, por lo que nos ayudan a no ocultar bajo la alfombra y por la voz que han dado a las víctimas de abusos’”.

Arendt, ‘El Señor de los anillos’ y el ‘Guernica

El Papa, en definitiva, acaba por unirse también a la legión de citaciones de Hannah Arendt, cada vez más actual, y alude a Los orígenes del totalitarismo: “El desinterés por la verdad conduce lenta pero inexorablemente hacia el totalitarismo, para el cual, como escribió la filósofa Hannah Arendt, los súbditos ideales no son tanto aquellos ideológicamente convencidos, sino ‘las personas para quienes ya no existe la distinción entre el hecho y la ficción (es decir, la realidad de la experiencia) y la distinción entre lo verdadero y lo falso (es decir, las normas del pensamiento)’”.

En otra de las citas, el Papa tiene su momento pop en una cita de El Señor de los anillos. En realidad, hila muy fino, pues esta novela es un referente de los movimientos de ultraderecha, empezando por la propia Giorgia Meloni, y Prevost subraya que uno de los personajes de Tolkien, “un escritor católico”, describió la responsabilidad de las personas de este modo: “No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir”.

Hay otras alusiones llamativas, y muy significativas, como cuando señala que la cultura y el arte, “cuando son auténticos, custodian esta chispa, impidiendo la normalización del mal”. Entonces cita tres: “la Novena Sinfonía de Beethoven como deseo de unidad", evidente referencia a Europa; el Guernica "como denuncia de la deshumanización", y la película La lista de Schindler, “como una invitación a no entregar el pasado al olvido”.

Alerta ante el uso del móvil en los menores

Hay otros aspectos novedosos y sorprendentes para una encíclica: el Papa advierte del riesgo para los niños de “tener un teléfono móvil personal demasiado pronto y utilizarlo sin el control de los adultos”. Ve a las familias desbordadas, “les resulta difícil resistir por sí solos al condicionamiento de modelos de negocio que monetizan la atención y el tiempo”, y por eso pide la intervención de las autoridades: “Es necesario oponerse, con decisiones públicas de largo alcance, a los intereses inmediatos de las plataformas —concentradas en pocas manos— cuando estos entran en conflicto con el bien de los menores”.

Prevost también llama a defender la educación pública. Señala como uno de los retos más importantes combatir las “fuertes desigualdades en el acceso a la educación básica y a los estudios superiores”. Para ello, dice que los estados deben invertir los recursos necesarios “para garantizar una educación de calidad para todos, ya sea apoyando adecuadamente el sistema escolar público o sosteniendo a las instituciones privadas”, pero advierte: “Cuando una parte importante de la educación, en varios niveles, se encomienda a instituciones privadas, puede ocurrir que, a falta de un apoyo público adecuado, el acceso a la escuela dependa demasiado de las posibilidades económicas de las familias”.

En todo caso, el Papa ofrece un horizonte de esperanza y de confianza en la humanidad. Como receta, propone cinco vías “de responsabilidad cotidiana y pública”, y enumera: “Desarmar las palabras, construir la paz en la justicia, asumir la mirada de las víctimas, cultivar un sano realismo y relanzar el diálogo y el multilateralismo”.

Los alumnos de familia rica sacan cuatro cursos a los de pobre

 Los alumnos ricos sacan cuatro cursos de ventaja a los pobres: la escuela fracasa al compensar la desigualdad de cuna, El País Educación, Ignacio Zafra, Valencia - 25 MAY 2026 

El aumento de los estudiantes vulnerables en la enseñanza pública, sin más medios para atenderlos, enciende las protestas del profesorado

Empar Penadés lleva 37 años dando clase y está a punto de jubilarse. Es maestra del segundo ciclo de Infantil en un colegio público de Valencia. Sus alumnos tienen entre tres y seis años, una etapa clave para el aprendizaje de habilidades que les servirán a lo largo de su trayectoria educativa. Penadés ha visto muchas veces lo mismo. Chavales que por el entorno en el que viven podría casi asegurar ya a esa edad que harán la Selectividad e irán a la universidad. Y otros que por la misma razón es probable que abandonen los estudios, aunque durante los años que pasan en sus manos ―y en algunos casos, durante bastante tiempo después― haga lo posible por evitarlo. “Son niños y niñas que, si no reciben el apoyo de alguien que esté detrás, de dentro o de fuera de la escuela, lo tienen muy difícil. Y la distancia entre unos alumnos y otros se ha acentuado en los últimos años con los alumnos que vienen de fuera”, afirma Penadés, cuya impresión respaldan los datos.

Los 120.000 adolescentes de 15 años que viven en los hogares españoles más acomodados (según un índice socioeconómico y cultural elaborado por la OCDE) llevan el equivalente a cuatro cursos de ventaja en matemáticas a los 120.000 chavales de la misma edad de las familias más desfavorecidas, según el último Informe PISA, la mayor evaluación internacional. A diferencia de lo que sucede con el resto de franjas de edad, entre 2018 y 2025, el porcentaje de menores en riesgo de pobreza o exclusión social no solo no se ha reducido en España, sino que ha aumentado cuatro puntos y alcanza al 34% del total. Y la tasa de abandono escolar temprano de los extranjeros, que hace 10 años doblaba la de los autóctonos, ahora la triplica.

Rendimiento en matemáticas, según el nivel ISEC

En puntos. Se considera que una diferencia de 20 puntos equivale a un curso escolar. Entre los alumnos de 15 años del cuartil más desfavorecido y los del más favorecido hay 89 puntos.

[Para visualizar el estadillo,  acceder al artículo original aquí] Fuente: CED / INES EL PAÍS

Hace una década, en clase de Penadés había una chica extranjera. Ahora, en cambio, la maestra tiene varios chavales llegados de Georgia, Rusia, Brasil, Venezuela o Argentina. Hace 10 años, como siempre ha ocurrido, tenía alumnos pobres en clase, pero eran muy infrecuentes, y ahora han dejado de serlo, los críos que se veían obligados a vivir con toda su familia, cuatro o cinco personas, en la habitación alquilada en un piso compartido. El aumento de la pobreza infantil y del alumnado foráneo (parte del cual llega con desconocimiento del idioma o con desfase curricular) asiste, sobre todo, a la escuela pública (representan el 18% de su matrícula en primaria, ocho puntos más que en la concertada). Y ese incremento de la complejidad de las aulas, que no ha ido acompañado de más recursos, late tras las huelgas y protestas del profesorado en la Comunidad Valenciana, Cataluña, Aragón y Madrid, cuatro autonomías que destacan por la concentración de chavales extranjeros en la red escolar pública. En todos esos lugares puede escucharse lo mismo: los docentes no quieren quitarse de encima a los nuevos chavales vulnerables, pero necesitan más medios para atenderlos.

Alumnos extranjeros en Primaria en centros públicos. 

[Estadillo]

El hecho de que el nivel socioeconómico y cultural de los padres sea lo que más influye en las probabilidades de éxito educativo de los estudiantes está muy comprobado. “Pero sobre lo que tenemos mucha menos información es de cuáles son los procesos que generan esa desigualdad”, señala Sheila González, investigadora de la Universidad de Barcelona especializada en desigualdad social y educativa. Lo que sigue intenta responder a esa pregunta. Un problema que no afecta solo a España, sino al conjunto del mundo desarrollado, y que pone de manifiesto los límites del sistema educativo para compensar las diferencias de partida.

Rendimiento de los estudiantes inmigrantes

Alumnado inmigrante (primera y segunda generación) / Puntos de diferencia respecto a los autóctonos en el Informe PISA:

Lectura −32

Matemáticas −33

Ciencias −36

Fuente: OCDE, Informe PISA 2022 EL PAÍS

Una escuela para una clase social

Uno de los factores que mencionan los expertos es de origen. “Tenemos una escuela que se pensó para que la gente de clase media, que tenía profesiones cognitivas, mandase a sus hijos a aprender a tener profesiones de tipo cognitivo. Y cuando el sistema se universalizó y entraron las clases populares, que tenían más trabajos manuales, no terminó de ajustarse”, afirma el sociólogo de la Universidad de La Laguna José Saturnino Martínez. “La consecuencia de ello es que la escuela privilegia saberes de tipo muy intelectual. Nadie cuestiona que enseñe a leer, escribir, o matemáticas. Pero hay saberes obligatorios que de adultos casi nadie usamos, como el análisis sintáctico-gramatical, más propio de la carrera de Filología. En cambio, conocimientos que pueden venir muy bien tener en la vida, como tener un poco de idea de fontanería, carpintería, etcétera, propios de los oficios de las clases populares, la escuela los deja en segundo lugar. Muchos contenidos escolares no interpelan a una parte de los chavales, que los ven como algo ajeno a su vida cotidiana, sus experiencias culturales y sus intereses”.

Las clases populares, añade Manuel Fernández Navas, profesor de Educación en la Universidad de Málaga, “suelen valorar más la utilidad inmediata de las cosas: esto me vale para esto, aquí y ahora”. Mientras que en la escuela el conocimiento tiene, en buena medida, un “valor de cambio”; se asume que sirve para ser cambiado por una nota. “¿Y quiénes se adaptan mejor a estar seis horas en clase haciendo algo que no tiene utilidad para su vida diaria? Los chavales de clases sociales más altas, que han interiorizado en sus casas la expectativa de que tener un título les servirá en el futuro para tener una carrera y una mejor posición social”.

La lengua del colegio

La clase social también acerca o aleja a los niños y adolescentes del tipo de lenguaje que se utiliza en las aulas. “En los materiales, en la manera como los profesores se comunican con los alumnos, en cómo justifican las actividades que desarrollan y las evalúan, el código lingüístico de la escuela es mucho más parecido al que se utiliza en las familias con más estudios”, dice Miquel Àngel Alegre, jefe de proyectos de Equitat.org (la antigua Fundació Bofill). La diferencia, indica el sociólogo, se nota en cómo hablan desde pequeños los hijos de dichos hogares. “Con estructuras gramaticales más complejas, frases subordinadas, uso de la voz pasiva, y un repertorio más conceptual”. Y al contrario, los chavales que provienen de familias que usan un código más restringido, “se sienten más desorientados y tienen más dificultades para llegar a lo mínimo que de entrada se espera que cumplan en la escuela”.

Esa brecha, que existe desde que se universalizó la enseñanza, se ha visto ensanchada con la incorporación de chavales de otros países. “Con parte de ellos, y con sus familias, los docentes no se pueden comunicar al principio prácticamente nada, porque hablan idiomas muy alejados, como el urdu o el tagalo, y no conocen ninguna lengua románica”, dice Sheila González. Una de las reivindicaciones del profesorado en las protestas de estas últimas semanas es aumentar las aulas de acogida que proporcionen a los alumnos una base para poder desenvolverse en clase.

Menos tiempos de aprendizaje

El grado de riqueza también condiciona el tiempo de aprendizaje al que están expuestos los alumnos, señala José Saturnino Martínez. La población más vulnerable es la que menos asiste a la escuela infantil, lo que retrasa su contacto con el aprendizaje formal. Sus familias los llevan a menos actividades extraescolares, tienen menos posibilidades de recurrir a clases particulares para mantener el ritmo del currículo escolar, y menos capacidad de asumir los costes de la enseñanza postobligatoria. También pueden ayudarles menos a estudiar y a hacer las tareas personalmente, sobre todo a medida que su complejidad aumenta en secundaria. Carla, de 18 años, estudiante en un instituto de Albacete, es un ejemplo de dicha desventaja. Desde los 11, cuando la condición de toxicómanos de sus padres se volvió evidente, dejó de poder contar con ellos, no solo para que le ayudaran con los deberes, sino para tener garantizada la cena. “A partir de un momento, ni siquiera me preguntaban por las notas. Y yo me acostumbré a encerrarme en mi habitación y enfocarme en los estudios”, cuenta. Carla es lo que el Informe PISA describe como estudiante resiliente, y en junio se examinará de la Selectividad. Su hermano, en cambio, no lo llevó igual, ha repetido dos veces y parece a punto de abandonar los estudios.

Cosas que se dan por descontadas

El caso de Carla y su hermano pone de manifiesto otro factor de desigualdad educativa: “El sistema educativo da por supuesto que todo el alumnado llega a clase habiendo desayunado, con la ropa necesaria para no pasar frío, o habiendo dormido toda la noche en una cama cómoda, porque el aprendizaje requiere unas condiciones mínimas. Pero sabemos que eso no siempre pasa”. El sistema educativo español está poco desarrollado para paliar este tipo de problemas. Sí cuenta, por ejemplo, con las becas comedor, pero limitadas normalmente a las etapas de Infantil y Primaria. E incluso ese tipo de ayuda no siempre está disponible, porque las becas se quedan cortas o porque el centro carece de comedor (un problema que afecta uno de cada seis colegios públicos y a más del 80% de los institutos, según la ONG Educo).

La nueva pobreza

Tradicionalmente, las personas pobres solían estar desempleadas, señala González. Sus situaciones eran muy complicadas, “pero estaban en casa y podían hacer, al menos, una crianza presente. Ahora, en cambio, hay mucha gente que es pobre pese a tener unas jornadas laborales superextensas. Y eso hace que tengamos niños que no solo son pobres, sino cuyos padres están ausentes todo el día, lo que les impide acompañarlos y hace difícil el establecimiento de normas y límites”. Una consecuencia de dicha desatención, sigue la especialista en desigualdad educativa, “es que las escuelas están detectando la llegada de niños sin hábitos; críos que todavía van con pañal o que no tienen hábito de comunicación porque nadie habla con ellos”. La precariedad laboral, el estrés económico, las condiciones de infravivienda y el miedo a los desahucios derivan, a veces, añade la politóloga catalana, en problemas de salud mental. “Lo que, sumado a otras cosas, como los duelos migratorios, forman un cóctel que acaba en la escuela y esta tampoco está sabiendo gestionar”.

Acceso al silencio

María, su marido y sus tres hijos, llegados de Venezuela en 2024, viven en una habitación del barrio valenciano de Orriols que mide “10 pasos de largo por seis de ancho”, en un piso en el que hay otros tres cuartos alquilados. El mobiliario de su habitación se limita a un par de cómodas, un espejo, una cama de matrimonio, y tres colchones que durante el día reposan de pie sobre la pared. El espacio se va volviendo más pequeño a medida que los niños crecen, dice María, y menos adecuado para estudiar y vivir. Para poder concentrarse, señalan los expertos, es necesario contar con espacios de silencio y tranquilidad que son poco habituales en los hogares de los chavales más vulnerables.

Las consecuencias del gueto

La segregación escolar, esto es, el reparto muy desigual del alumnado con dificultades entre escuelas y redes escolares también tiene un impacto en el aprendizaje de los estudiantes, señala Alegre. Cuando un docente no tiene uno o dos alumnos con necesidades educativas a los que dirigir la atención de forma más intensa, sino un aula donde la mayoría del alumnado las presenta, no puede cumplir bien su función. En ese tipo de escuelas, la investigación muestra que se produce algo así como lo contrario al efecto Pigmalión, apunta González: los profesores rebajan las expectativas hacia su alumnado. Y esa ausencia de fe hace que algunos chavales que, pese a las dificultades, podrían tener rendimientos excelentes, lo intenten menos.

Saber cómo exigir los derechos

El conocimiento de las familias sobre cómo funciona el sistema educativo también está ligado al capital cultural, señala el sociólogo Miquel Àngel Alegre. Ello se traduce, por ejemplo, en una mayor propensión a contactar con los tutores de los hijos en caso de observar problemas de rendimiento académico. Y en una mayor tendencia a exigir los recursos necesarios para que sean bien atendidos en caso de detectar dificultades de aprendizaje, como la dislexia. También disponen de mayor capacidad de orientar a sus hijos por las diferentes opciones educativas (algo que el sistema público español apenas ofrece), o de contactar con personas que puedan brindarles dicha información. Un conocimiento que es especialmente importante en el caso de la Formación Profesional, que, después de haber sido vista durante décadas como enseñanzas de segunda clase, empiezan a parecer más atractivas para las clases medias.

A diferencia del Bachillerato, que solo tiene cinco ramas, existen más de 180 ciclos formativos, que no están en todos los centros, ni municipios, y tienen muchas veces notas de corte. Elegir bien suele requerir, por tanto, apoyos para diseñar una estrategia. Y es otro terreno en el que los chavales de familias menos acomodada parten con desventaja.