lunes, 23 de enero de 2023

Los siete pilares de la sabiduría y las seis abominaciones

Hay muchos pasajes memorables en el AT, pero citaré estos de Proverbios:

La Sabiduría edificó su casa, talló sus siete columnas, inmoló sus víctimas, mezcló su vino, y también preparó su mesa. Ella envió a sus servidoras a proclamar sobre los sitios más altos de la ciudad: "El que sea incauto, que venga aquí". Y al falto de entendimiento, le dice: "Vengan, coman de mi pan, y beban del vino que yo mezclé. Abandonen la ingenuidad, y vivirán, y sigan derecho por el camino de la inteligencia". Proverbios, XI, 1-6.

Las seis abominaciones:

Hay seis cosas que detesta el Señor, y siete que son para él una abominación: los ojos altaneros, la lengua mentirosa y las manos que derraman sangre inocente; el corazón que trama proyectos malignos, los pies rápidos para correr hacia el mal, el falso testigo que profiere mentiras, y el que siembra discordias entre hermanos. Proverbios, VI:16-19.

jueves, 19 de enero de 2023

Verdades psicológicas

Se necesitan alrededor de 66 días para que un individuo promedio convierta un comportamiento en un hábito diario.

Preferimos cambiar la verdad que cambiar nuestros puntos de vista.

Es mucho más probable que las personas devuelvan una billetera perdida si se encuentra una foto de un niño dentro.

Las personas que tienen un profundo sentimiento de culpa son mejores para identificar las emociones y preocupaciones de quienes las rodean.

La mente del individuo promedio divaga el 30% del tiempo.

Cuanto más inteligente es el individuo, más selectivo se vuelve.

Tendemos a dividir las piezas de información en clases de 3-4 conjuntos de ellas. El número de teléfono en India es 974–473–1263.

Está comprobado que tener hermanos te ayuda a llevarte bien con los demás.

Escuchar una sola cosa negativa puede dañar al menos cinco recuerdos positivos.

Pensar que algo malo va a pasar es menos estresante de entender que no entender cómo va a pasar algo.

Las personas entre las edades de 18 y 33 años son el porcentaje más alto de personas con depresión en el mundo.

Las personas que pueden usar instintivamente el sarcasmo para tratar un tema frívolo tienen mentes más sanas.

Escribir antes de acostarse disminuye la cantidad de pensamientos, lo que facilita el sueño.

La mayoría de las personas que leen las respuestas en Quora terminan sin votar ni a favor ni en contra .

miércoles, 18 de enero de 2023

Los trascendentales del ser

Como decían los medievales, los trascendentales del ser son la belleza, la bondad y la verdad. Porque el bien es difusivo, compartible.

Para Max Scheler los valores son noemas esenciales y absolutos, pero su realización histórica no es absoluta: los vamos descubriendo y realizando en la Historia progresivamente. Así, Scheler describe el fenómeno de ceguera axiológica en la Historia. Hay épocas en las que no se ven ciertos valores que posteriormente son palpables. Esto le sirve para hablar de la existencia de un ethos histórico. Así como los valores son absolutos en la ética, en la ética histórica son relativos a la época considerada; hay una cierta relatividad temporal, y eso condiciona nuestras propias decisiones de valor.

miércoles, 11 de enero de 2023

Trepalium

 En 2037 los Banqueros dejan Sin Trabajo al 80% de la Humanidad y Se Dividen con una Valla Perimetral

Trepalium (Miniserie de TV) 2016

Esta distopía es una serie francesa, guion y dirección deAntarès Bassis, 

Kelija, arte France Cinéma

Género

Serie de TV. Thriller. Ciencia ficción | Miniserie de TV. Trabajo/empleo

Sinopsis

En un futuro cercano una pared divide a la población en dos. Por un lado, la "Zona" con el 80% de desempleados, por el otro la "Ciudad" donde habita el 20% de los activos. Izia Katell vive junto a su hijo en la Zona. Ella es seleccionada por el gobierno para convertirse en una "empleada solidaria" en Aquaville, del lado de los activos. Es asignada a trabajar con Rubén García , ingeniero de descontaminación que vive con su esposa Thaïs y su hija. (FILMAFFINITY)

domingo, 8 de enero de 2023

domingo, 4 de diciembre de 2022

Teoría del aprendizaje. El abandono de la ignorancia.

De Quora:

Hay un principio en Teoría del aprendizaje que menciona cuatro pasos para adquirir el conocimiento.

No sabes que no sabes

Sabes que no sabes

Sabes que sabes

No sabes que sabes

Pondré un ejemplo con aprender a montar bicicleta:

Ves a alguien montando bicicleta y te parece natural (nunca has montado una) te imaginas que obviamente puedes montarte y hacerlo fácilmente. Crees que sabes

Efectivamente, te subes a una bicicleta y te caes. Ahí te enteras de que en realidad no sabes

Aprendes, tomas clase, lo intentas varias veces hasta que ya puedes subirte a una bicicleta y concentrado en pedalear y mantener el manubrio recto, conservar el equilibrio. Sabes montar bicicleta y es un saber consciente en todo momento

Después de años de hacerlo, tus manos cogen el manubrio automáticamente, te subes casi con ella en movimiento, puedes hacer mil cosas mientras la bicicleta rueda entre tus piernas, nunca estás pensando en que debes hacer para que ello suceda. Ya introyectaste el saber y ahora no sabes que sabes.

Por otra parte, siempre pienso en cosas que damos por sobreentendidas y de las que, en realidad, no tenemos ni idea:

Preguntas sobre la naturaleza: ¿Qué es el viento, la lluvia, los relámpagos y los truenos?, el porqué de las flores, ¿por qué nos gusta el dulce?, ¿qué le da color a los frutos?, ¿por qué las plantas no se mueven?, ¿de dónde salen los hongos?, Actitudes y aptitudes de los animales, sobre su conciencia y capacidades, límites, origen y final del universo, el por qué de las leyes físicas que lo rigen

Preguntas sobre los sistemas sociales: ¿Quién definió las fronteras?, ¿son traducibles los conceptos de un idioma a otro?, ¿de dónde salieron las normas de conducta, los gestos faciales?. Inquietudes sobre el dinero, los cambios de moneda, los indicadores de valor

Preguntas sobre nosotros mismos: ¿Por qué lloramos? (que tiene que ver un dolor emocional con secreciones lacrimales) ¿por qué sonreímos? ¿Qué es la música y por qué nos altera tan profundamente? ¿Qué es la conciencia, el ego, la identidad? ¿Es el alma algún tipo de energía? ¿Por qué soñamos? ¿Son necesarios los clanes, las familias? ¿Es el amor algo natural o un dictado impuesto por el modelo económico/gubernamental? ¿Existe un camino natural del destino (premoniciones, sueños, adivinaciones)? ….

Preguntas sobre todo lo hecho: ¿Quién y como se hace todo lo que usamos a diario (cables de energía, platos, pomos de puertas, puertas, pinturas, latas de pinturas, etiquetas de latas de pinturas, máquinas para etiquetas de latas, luces, bombillos, envases, rejas, cojines, parlantes y un enorme etc.)?

domingo, 27 de noviembre de 2022

Utensilios españoles solamente

El antiquísimo botijo, las persianas, el porrón, la mesa camilla con brasero, la bota de vino, el abanico y su lenguaje, la peineta, el jamonero de madera para sujetar el jamón y cortarlo, el garrote vil, los trajes de flamenca, la fregona, el chupa-chup, el traje marinero para la primera comunión, las uvas de fin de año, la baraja española, el mus, la sartén paellera, la tortilla de patatas, el gazpacho, la paella, la boina (que no sirve de pararrayos), la blusa...

viernes, 11 de noviembre de 2022

Rafael Cadenas, Derrota (1963)

 Yo que no he tenido nunca un oficio

que ante todo competidor me he sentido débil

que perdí los mejores títulos para la vida

que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)

que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos

que me arrimo a las paredes para no caer del todo

que soy objeto de risa para mí mismo que creí

que mi padre era eterno

que he sido humillado por profesores de literatura

que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada

que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida

que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo

que tengo vergüenza por actos que no he cometido

que poco me ha faltado para echar a correr por la calle

que he perdido un centro que nunca tuve

que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo

que no encontraré nunca quién me soporte

que fui preterido en aras de personas más miserables que yo

que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces más burlado en mi ridícula ambición

que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo («Ud. es muy quedado, avíspese, despierte»)

que nunca podré viajar a la India

que he recibido favores sin dar nada en cambio

que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma

que me dejo llevar por los otros

que no tengo personalidad ni quiero tenerla

que todo el día tapo mi rebelión

que no me he ido a las guerrillas

que no he hecho nada por mi pueblo

que no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas y por otras cuya enumeración sería interminable

que no puedo salir de mi prisión

que he sido dado de baja en todas partes por inútil

que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno

que me niego a reconocer los hechos

que siempre babeo sobre mi historia

que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento

que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo

que no lloro cuando siento deseos de hacerlo

que llego tarde a todo

que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas

que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable

que no soy lo que soy ni lo que no soy

que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras

que he vivido quince años en el mismo círculo

que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado

que nunca usaré corbata

que no encuentro mi cuerpo

que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi

flotación, mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al alcance de la mano

me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.

lunes, 7 de noviembre de 2022

Mitología hispana

Vaelico, Epona, Lugh, Candamius, diosa madre Mari, Endovélico, Netón, Atagena / Ataecina, Noctiluca, Deva, Cosus, Hércules, Gerión.

lunes, 31 de octubre de 2022

Frases memorables

La mente es su propio lugar, y en sí misma puede hacer un cielo de infierno, o un infierno de cielo ( John Milton, El Paraíso perdido)

Ya que no podemos cambiar de país, cambiemos de tema. (Ulises, de James Joyce)

Hoy día la gente conoce el precio de todo y el valor de nada. (El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde)

La mayoría de los hombres son como hojas que caen y revolotean indecisas mientras que otras son como los astros: siguen una ruta fija, ningún viento los alcanza y llevan en su interior su propia ley y trayectoria. (Siddhartha, de Herman Hesse)

viernes, 28 de octubre de 2022

Formas de negar

Semiformales categóricas:

De ninguna manera

De ningún modo

En absoluto

Bajo ningún concepto

No, y punto.

Coloquiales:

Qué va.

Va a ser que no.

De eso nada.

De eso nada, monada.

Nanay.

Nanay de la China.

No, no y no.

Contextos muy informales:

Ni de broma.

Ni de coña.

Ni de broma.

Ni se te ocurra.

Ni lo sueñes.

Sigue soñando.

Por encima de mi cadáver.

Ni muerta / ni muerto.

Ni harta de vino.

Paso.

No me da la gana.

No me da la real gana.

Vulgares.

Y una mierda.

Una mieda.

Un carajo.

Los cojones.

Sí, por los cojones (en Aragón).

Otras:

Ni hablar.

Ni hablar del peluquín.

Ni hablar del perejil.

Para nada.

¡Anda ya!

¡Que te den!

¡Que te den morcilla!

En la vida.

En mi vida.

Renegaciones:

Que no.

Si digo no es que no.

Formas elaboradas:

Nones, naranjas de la china, no, nunca, jamás, quiá, ca, y un carajo, de ningún modo manera y forma, en absoluto, excúseme, en otro momento, tal vez otro día, ya se verá, no hay que generalizar, no siempre hay que hacerlo así, sí pero no, por supuesto que no, nada de eso, imposible, no puede ser, tampoco, jamás en la vida, menos aún, es menos, por dios que no, vive dios que no, no ha lugar, lo siento, lo lamento, cierto que no, ni siquiera, en mi vida, ni la menor idea, ni puta idea, ya me gustaría, en forma alguna, un ardite, perra gorda, minucia, futesa, nimiedad, nonada, fruslería, insignificancia, nadería, menudencia o bagatela, pequeñez, tontería, niñería, trivialidad, ápice, pito, comino, higo, bledo, piniento, ardite, bobada, pico, y un pepino o jamón, una miga, migaja, ni pizca, pico, partícula, fragmento, brizna, chispa, pellizco, punto, gota, bledo, mota, esquirla, resto, residuo, remanente, ni las sobras, ni rastro, es impropio, nada, desafortunadamente no, qué va, para nada, no me interesa, "No hay qué dar", "Dios le provea", "Cierto que no tengo", "Yo me holgara", "No hay un cuarto". Qué más quisiera, ya me gustaría a mí, para qué, no voy a decir que sí, no, no y no, que no, requeteno, me niego, rotundamente no, no niego que no, no jodas, no me jorobes, no me digas, no sé qué decir, me es imposible, da igual lo que yo te diga, qué más da, renuncio, rehúso, lo dejo, abandono, me piro, me niego, lo ignoro, no sé, ya veré, "veremos" dijo un ciego, ya se verá, quién sabe, por dios que no, voto a Dios que no, reniego, desestímese, ya responderé, lo analizaré y estudiaré y ya veremos, dar largas, es inevitable, lo prohíbo, por cierto que no, no, por cierto, ya se contestará oportunamente, negativo, pides demasiado, es demasiado pedir, no hay modo, manera ni forma, no lo afirmo, no lo afirmo ni lo niego, claro que no.  Gracias por el detalle, pero me veo comprometido a decir que no: y le daré mis razones. Sin duda empezaría con agradecerle el halago de haberme tomado en cuenta para ser parte de una relación que desafortunadamente no llegaría a prosperar por contar solo con el interés de una de las partes, aunque consideraría oportuno invitarla a cenar para aclarar este extremo y dejar bien claro mi verdadero interés hacia usted como una amistad dejando sentado que mi negación es caballerosa y fiel a una dama tan linda como usted, de forma que mi sinceridad se mantenga a salvo de cualquier mala interpretación. No dudo... pero, Es cierto... sin embargo; Le he escuchado con mucho interés, porque me han dicho que usted es una persona seria... pero debo contestar que no, y le daré mis razones. No me voy a dejar llevar. No me parece serio, es arbitrario, no lo veo claro, no podría comprometerme a fondo, no tengo tiempo, me falta tiempo. Necesito tiempo, creo que será mejor que busques a otra persona, otro lo podrá hacer mejor, por ahí hay muchos que sin duda lo harán mejor que yo, no quiero saber nada, lo siento, pero he aprendido con el tiempo y por las malas que no debo..., no quiero perder el interés de una persona tan maja como tú, que me ha dispensando un aprecio que no merezco, pero... yo te quiero mucho, pero como amigo, y... no quiero ser grosera, cruel ni fría, no herir tus sentimientos, ni pisotear tu corazón... no te rebotes, es que no puedo, no sé hacer las cosas sin querer, no sé si seré sensato, solo sé que me cuesta un rato hacer las cosas sin querer, no tengo ganas, tengo otras prioridades, ahora tengo que marcharme, me han llamado hace un momento; ay, qué pena, precisamente ese día tengo...; no quiero seguir por obligación lo que ya no puedo seguir por amor; necesito tiempo para no hacer nada; pienso en ti como en mi hermano, hay una ligera diferencia de edades, no me atraes de esa manera, mi vida ya es demasiado complicada, tengo novio, no salgo con gente del trabajo, no es culpa tuya, es mía, quiero concentrarme en mis estudios, carrera o lo que sea, tengo que cuidar de mi padre enfermo, soy célibe, me veo impotente, seamos amigos, lo siento, en serio, pero no puedo, voy a pensarlo, prefiero estar solo, no me evado, no lo dejo para otro día, no finjo ni disimulo, no me explico ni doy razones: es que no quiero, y santas pascuas; no te quiero dar falsas esperanzas.







sábado, 15 de octubre de 2022

Jeroglíficos cervantinos

 La Habana, 4 nov (ACN)

"Si no os picaderes más de saber más menear las negras que llevais que la lengua –dijo el otro estudiante–, vos lleváredes el primero en licencias como llevaste cola".

¿Entiendes algo? No te preocupes, nosotros tampoco, es castellano de hace más de cuatro siglos y aunque incluso reconocemos casi todas las palabras, puestas juntas no tienen sentido. O al menos no en el siglo XXI.

El 9 de mayo de 1605 se publicó "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha", la primera parte de la monumental obra escrita por Miguel de Cervantes en un castellano tan remoto que, en la actualidad, hasta los profesores de literatura tienen problemas para descifrarlo.

Si Cervantes no hubiera sido un genial escritor de principios del siglo XVII sino un guionista de televisión, las incomprensibles líneas que empiezan este artículo sonarían así:

"Si os hubiérais jactado de utilizar la lengua tanto como os jactáis de manejar esas espadas que lleváis, habríais sido el primero en la licenciatura, y no el último de la cola".

Las diferencias con la versión original, publicada hace 411 años, son tantas que incluso poniendo un texto al lado del otro nos podría resultar dificil sospechar que tienen el mismo sentido.

Una hazaña digna de Don Quijote

Durante 14 años, el poeta español Andrés Trapiello emprendió la quijotesca aventura de traducir la obra de Cervantes a un español comprensible para los lectores de la actualidad.

En su trabajo, cada dos por tres, tropezaba con líneas como esta:

“Esto me parece argado sobre argado, y no miel sobre hojuelas. Bueno sería que tras pellizcos, mamonas y alfilerazos viniesen ahora los azotes".

¿Sabes lo que significa?

Como tú, generaciones de lectores lo han intentado y la gran mayoría, con la fuerza de voluntad hecha escombros, terminaron por abandonar el libro. Trapiello ayuda a traducir la frase:

"Me parece que llueve sobre mojado, y no miel sobre hojuelas –replicó Sancho–. Estaría bueno que tras pellizcos, sopapos y alfilerazos viniesen ahora los azotes".

¿Estás entre aquellos que alguna vez intentaron leer el Quijote y se sintieron derrotados?

"Trómpogelas"

Las versiones más comunes del Quijote, esas que se usan todavía en muchos colegios de España y Latinoamérica, suelen tener más de mil notas a pie de página para explicarle al lector los modismos caídos en desuso, algunas tan largas como páginas enteras.

¿Crees que podrías entender la siguiente frase sin ellas?

"Muchas veces te he aconsejado que no seas tan pródigo en refranes, y que te vayas a la mano en decirlos, pero paréceme que es predicar en el desierto, y castígame madre, y yo trómpogelas".

No te molestes en buscar esta última palabra en el diccionario: ya no existe.

“Hay millones de españoles e hispanohablantes que no es que no quieran (lo han intentado cien veces), es que no pueden leerlo, y abandonan, porque el Quijote está escrito en una lengua que ni hablamos ni, a menudo, entendemos", dice Trapiello en su blog.

La frase, que corresponde al capítulo 67 de la segunda parte del Quijote, debería entenderse así:

"Muchas veces te he aconsejado que no seas tan pródigo en refranes, y que te sujetes, pero me parece que es predicar en el desierto, y ríñeme mi madre, por un oído me entra y por otro me sale".

Enfrentando al gigante

La estructura del castellano no parece haber cambiado tanto desde los tiempos de Cervantes, pero muchas de las expresiones y las palabras que entonces eran comunes cambiaron o desaparecieron con los siglos.

“Los días de entre semana se honraba 'con su vellorí más fino'", dice Cervantes de Alonso Quijano, el popular Don Quijote.

Hoy se diría: "Con un traje pardo de lo más fino".

"Adarga antigua" es hoy lo que llamaríamos un escudo antiguo y decir que harás algo “de halgas o por mangas" significa que lo conseguirás de "una forma u otra".

Claro que hoy, que conmemoramos los 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes, usamos un español que las próximas generaciones de hablantes del español tampoco entenderán.

El periódico de la mañana, los anuncios de publicidad por la calle o este mismo artículo, terminarán por requerir los oficios de un futuro y paciente traductor que se embarque en la quijotesca aventura de entendernos.

miércoles, 24 de agosto de 2022

Método estoico para desarrollar la disciplina

 1. PROPÓSITO

    1. Encontrar mi propósito

    2. Tener una razón para dejar de hacer o empezar hacer algo

2. ACCION 

    1. Encontrar un objetivo tangible, claro y específico

    2. La disciplina no se puede aplicar a algo vacío y aleatorio

    3. No hay viento favorable para el barco que no sabe a qué puerto se dirige

    4. Hacerlo a diario para convertirlo en una realidad tangible

    5. Hacer un plan diario donde esté el hábito de la consistencia (paso a paso, día a día hacer lo que dijiste que harías)

    6. Hazlo sin ganas pero HAZLO

3. FORTALEZA

    1. Fuerza de voluntad

    2. Fortaleza interior para no rendirnos cuando las cosas no nos favorezcan

    3. Lo que no nos deja ser disciplinados: Evitar estar incómoda y buscar la gratificación instantánea (Así no se logra nada valioso)


        Estrategias de fortalecimiento interno:


        1. Exponerte voluntariamente a situaciones incómodas: Hacer que la vida sea rutinariamente incómoda

            1. Evitar lo incómodo me hace frágil y me conduce a la mediocridad

            2. Cualquier logro significativo requiere de incomodidad

            3. Ser capaz de sostener cierta incomodidad me dirige al logro y al crecimiento

            4. Aprender a tolerar las dificultades para tener más coraje y disciplina

            5. No esconderse de lo difícil

        2. Renunciar voluntariamente a la gratificación instantánea

            1.  Habilidad para retrasar el placer momentáneo para lograr un resultado significativo a largo plazo es esencial para crear una mente de disciplina

4. REFLEXION 

    1. Evaluarme cada día mis acciones e intenciones para encontrar mis puntos débiles y corregirme rápidamente

    2. No victimizarme por mis errores por falta de disciplina, asume responsabilidad de mis acciones

    3. No dejar influenciarme por comentarios negativos de los demás, esa gente no se ha ganado el privilegio mio de ser escuchado

    4. Busca gente que te motive a lograr tus objetivos 

    5. "Mira con atención los principios que guían a los sabios, qué cosas evitan y cuáles desean alcanzar"

sábado, 6 de agosto de 2022

Tucídides, Discurso fúnebre a los griegos de Pericles

Tucídides de Atenas, Guerra del Peloponeso, libro II.Traducción de Diego Gracián de Alderete [1494-1584]

En este mismo invierno, los Atenienses, siguiendo la costumbre antigua, hicieron exequias públicas en honra de los que habían muerto en la guerra. Las cuales se realizaron de esta manera. Tres días antes habían hecho un gran cadalso sobre el cual ponían los huesos de los que habían muerto en aquella guerra, y sus padres, parientes y amigos podían poner encima lo que quisiesen. Cada tribu tenía una gran arca de ciprés, dentro de la cual metían los huesos de aquellos que habían muerto de ella, y aquel arca la llevaban sobre una carreta. Tras estas arcas llevaban en otra carreta un gran lecho vacío que representaba aquellos que habían sido muertos, cuyos cuerpos no pudieron ser hallados. Estas carretas iban acompañadas de gente de todas clases, así ciudadanos, como forasteros, cuantos querían ir hasta el sepulcro, donde estaban las mujeres, parientes y deudos de los muertos, haciendo grandes demostraciones de dolor y sentimiento. Ponían después todas las arcas en un monumento público, hecho para este efecto, que estaba en el barrio principal de la ciudad y en el cual era costumbre sepultar todos aquellos que muriesen en las guerras, excepto los que murieron en la batalla de Maratón, a los cuales, en memoria de su valentía y esfuerzo singular, mandaron hacer un sepulcro particular en el mismo sitio. Cuando habían sepultado los cuerpos, era costumbre que alguna persona notable y principal de la ciudad, sabio y prudente, preeminente en honra y dignidad, delante de todo el pueblo hiciese una oración en loor de los muertos, y, hecho esto, cada cual volvía a su casa. De esta manera sepultaban los Atenienses a los que morían en sus guerras. Aquella vez, para referir las alabanzas de los primeros que fueron muertos en la guerra, fue elegido Pericles, hijo de Jantipo, el cual, terminadas las solemnidades hechas en el sepulcro, subió sobre una cátedra, de donde todo el pueblo le pudiese ver y oir, y pronunció este discurso:

«Muchos de aquellos que antes de ahora han hecho oraciones en este mismo lugar y asiento alabaron en gran manera esta costumbre antigua de elogiar delante del pueblo a aquellos que murieron en la guerra, más, a mi parecer, las solemnes exequias que públicamente hacemos hoy son la mejor alabanza de aquellos, que por sus hechos las han merecido. Y también me parece que no se debe dejar al albedrío de un hombre solo que pondere las virtudes y loores de tantos buenos guerreros, ni menos dar crédito a lo que dijere, sea ó no buen orador, porque es muy difícil moderarse en los elogios hablando de cosas de que apenas se puede tener firme y entera opinión de la verdad. Porque, si el que oye tiene buen conocimiento del hecho y quiere bien a aquel de quien se habla, siempre cree que se dice menos en su alabanza de lo que deberían y él querría que dijesen; y, por el contrario, el que no tiene noticia de ello le parece, por envidia, que todo lo que se dice de otro es superior a lo que alcanzan sus fuerzas y poder. Entiende cada oyente que no deben elogiar a otro por haber hecho más que él mismo hiciera, estimándose por igual, y si lo hacen tiene envidia y no cree nada. Empero, porque de mucho tiempo acá está admitida y aprobada esta costumbre y se debe así hacer, me conviene, por obedecer a las leyes, ajustar cuanto pueda mis razones a la voluntad y parecer de cada uno de vosotros, comenzando por elogiar a nuestros mayores y antepasados.

Porque es justo y conveniente dar honra a la memoria de aquellos que primeramente habitaron esta región y sucesivamente de mano en mano por su virtud y esfuerzo nos la dejaron y entregaron libre hasta el día de hoy. Y, si aquellos antepasados son dignos de loa, mucho más lo serán nuestros padres que vinieron después de ellos, porque, además de lo que sus ancianos les dejaron, por su trabajo adquirieron y aumentaron el mando y señorío que nosotros al presente tenemos. Y aun también, después de aquéllos, nosotros los que al presente vivimos y somos de madura edad, le hemos ensanchado y aumentado, y provisto y abastecido nuestra ciudad de todas las cosas necesarias, así para la paz como para la guerra. Nada diré de las proezas y valentías que nosotros y nuestros antepasados hicimos, defendiéndonos así contra los Bárbaros como contra los Griegos, que nos provocaron guerra, por las cuales adquirimos todas nuestras tierras y señorío, porque no quiero ser prolijo en cosas que todos vosotros sabéis; pero, después de explicar con qué prudencia, industria, artes y modos nuestro Imperio y señorío fue establecido y aumentado, vendré a las alabanzas de aquellos de quien aquí debemos hablar. Porque me parece que no es fuera de propósito al presente traer a la memoria estas cosas y que será provechoso oirlas a todos aquellos que aquí están, ora sean naturales, ora forasteros.

Pues tenemos una república que no sigue las leyes de las otras ciudades vecinas y comarcanas, sino que da leyes y ejemplo a los otros, y nuestro gobierno se llama Democracia, porque la administración de la república no pertenece ni está en pocos, sino en muchos. Por lo cual cada uno de nosotros, de cualquier estado ó condición que sea, si tiene algún conocimiento de virtud, tan obligado está a procurar el bien y honra de la ciudad como los otros, y no será nombrado para ningún cargo, ni honrado, ni acatado por su linaje ó solar, sino tan sólo por su virtud y bondad. Que por pobre ó de bajo suelo que sea, con tal que pueda hacer bien y provecho a la república, no será excluido de los cargos y dignidades públicas. Nosotros, pues, en lo que toca a nuestra república gobernamos libremente, y asimismo en los tratos y negocios que tenemos diariamente con nuestros vecinos y comarcanos, sin causarnos ira ó saña que alguno se alegre de la fuerza ó demasía que nos haya hecho, pues, cuando ellos se gozan y alegran, nosotros guardamos una severidad honesta y disimulamos nuestro pesar y tristeza. Comunicamos sin pesadumbre unos a otros nuestros bienes particulares, y en lo que toca a la república y al bien común no infringimos cosa alguna, no tanto por temor al juez, cuanto por obedecer las leyes, sobre todo las hechas en favor de los que son injuriados, y, aunque no lo sean, causan afrenta al que las infringe.

Para mitigar los trabajos tenemos muchos recreos, los juegos y contiendas públicas, que llaman sacras, los sacrificios y aniversarios que se hacen con aparatos honestos y placenteros, para que con el deleite se quite ó disminuya el pesar y tristeza de las gentes. Por la grandeza y nobleza de nuestra ciudad, traen a ella de todas las otras tierras y regiones mercaderías y cosas de todas clases, de manera que no nos servimos y aprovechamos menos de los bienes que nacen en otras tierras que de los que nacen en la nuestra.

En los ejercicios de guerra somos muy diferentes de nuestros enemigos, porque nosotros permitimos que nuestra ciudad sea común a todas las gentes y naciones, sin vedar ni prohibir a persona natural ó extranjera ver ni aprender lo que bien les pareciere, no escondiendo nuestras cosas aunque pueda aprovechar a los enemigos verlas y aprenderlas, pues confiamos tanto en los aparatos de guerra y en los ardides y cautelas, cuanto en nuestros ánimos y esfuerzo, los cuales podemos siempre mostrar muy conformes a la obra. Y, aunque otros muchos en su mocedad se ejercitan para cobrar fuerzas hasta que llegan a ser hombres, no por eso somos menos osados ó determinados que ellos para afrontar los peligros cuando la necesidad lo exige. De esto es buena prueba que los Lacedemonios jamás se atrevieron a entrar en nuestra tierra en son de guerra sin venir acompañados de todos sus aliados y confederados; mientras, nosotros, sin ayuda ajena, hemos entrado en la tierra de nuestros vecinos y comarcanos, y muchas veces sin gran dificultad hemos vencido a aquellos que se defendían peleando muy bien en sus casas. Ninguno de nuestros enemigos ha osado acometernos cuando todos estábamos juntos, así por nuestra experiencia y ejercicio en las cosas de mar, como por la mucha gente de guerra que tenemos en diversas partes. Si acaso nuestros enemigos vencen alguna vez una compañía de las nuestras, se alaban de habernos vencido a todos, y si, por el contrario, los vence alguna gente de los nuestros, dicen que fueron acometidos por todo el ejército. Y en efecto: más queremos el reposo y sosiego cuando no somos obligados por necesidad que los trabajos continuos, y deseamos ejercitarnos antes en buenas costumbres y loable policía que vivir siempre con el temor de las leyes, de manera que no nos exponemos a peligro pudiendo vivir quietos y seguros, prefiriendo el vigor y fuerza de las leyes al esfuerzo y ardor del ánimo. Ni nos preocupan las miserias y trabajos antes que vengan. Cuando llegan, las sufrimos con tan buen ánimo y corazón, como los que siempre están acostumbrados a ellas.

Por estas cosas y otras muchas podemos tener en gran estima y admiración esta nuestra ciudad, donde, viviendo en medio de la riqueza y suntuosidad, usamos de templanza y hacemos una vida morigerada y filosófica, es a saber, que sufrimos y toleramos la pobreza sin mostrarnos tristes ni abatidos, y usamos de las riquezas más para las necesidades y oportunidades que se pueden ofrecer que para la pompa, ostentación y vanagloria. Ninguno tiene vergüenza de confesar su pobreza, pero tiénela muy grande de evitarla con malas obras. Todos cuidan de igual modo de las cosas de la república que tocan al bien común como de las suyas propias; y, ocupados en sus negocios particulares, procuran estar enterados de los del común. Sólo nosotros juzgamos al que no se cuida de la república no solamente por ciudadano ocioso y negligente, sino también por hombre inútil y sin provecho. Cuando imaginamos algo bueno, tenemos por cierto que consultarlo y razonar sobre ello no impide realizarlo bien, sino que conviene discutir cómo se debe hacer la obra antes de ponerla en ejecución. Por esto en las cosas que emprendemos usamos juntamente de la osadía y de la razón más que ningún otro pueblo, pues los otros algunas veces, por ignorantes, son más osados que la razón requiere, y otras, por quererse fundar mucho en razones, son tardíos en la ejecución. Serán tenidos por magnánimos todos los que comprendan pronto las cosas que pueden acarrear tristeza o alegría y, juzgándolas atinadamente, no rehuyan los peligros cuando les ocurran. En las obras de virtud somos muy diferentes de los otros, porque procuramos ganar amigos haciéndoles beneficios y buenas obras antes que recibiéndolas de ellos, pues el que hace bien a otro está en mejor condición que el que lo recibe para conservar su amistad y benevolencia, mientras el favorecido sabe muy bien que con hacer otro tanto paga lo que debe. También nosotros solos usamos de magnificencia y liberalidad con nuestros amigos, con razón y discreción, es decir, por aprovechar sus servicios y no por vana ostentación y vanagloria de cobrar fama de liberales.

En suma, nuestra ciudad es totalmente una escuela de doctrina, una regla para toda la Grecia y un cuerpo bastante y suficiente para administrar y dirigir bien a muchas gentes en cualquier género de cosas. Que todo esto se demuestra por la verdad de las obras antes que con atildadas frases, bien se ve y conoce por la grandeza de esta ciudad, que por tales medios la hemos puesto y establecido en el estado que ahora veis, teniendo ella sola más fama en el mundo que todas las demás juntas. Sólo ella no da motivo de queja a los enemigos aunque reciba de ellos daño, ni permite que se quejen los súbditos como si no fuese merecedora de mandarlos. Y no se diga que nuestro poder no se conoce por señales é indicios, porque hay tantos que los que ahora viven y los que vendrán después nos tendrán en grande admiración. No necesitamos al poeta Homero ni a otro alguno para encarecer nuestros hechos con elogios poéticos, pues la verdad pura de las cosas disipa la duda y falsa opinión, y sabido es que, por nuestro esfuerzo y osadía, hemos hecho que toda la mar se pueda navegar y recorrer toda la tierra, dejando en todas partes memoria de los bienes o de los males que hicimos. Por tal ciudad, los difuntos cuyas exequias hoy celebramos, han muerto peleando esforzadamente, que les parecía dura cosa verse privados de ella, y por eso mismo debemos trabajar los que quedamos vivos.

Esta ha sido la causa porque he sido algo prolijo al hablar de esta ciudad, para mostraros que no peleamos por cosa igual con los otros, sino por cosa tan grande que ninguna le es semejante y también porque los loores de aquéllos de quien hablamos fuesen más claros y manifiestos. La grandeza de nuestra ciudad se debe a la virtud y esfuerzos de los que por ella han muerto, y en pocos pueblos de Grecia hay justo motivo de igual vanagloria. A mi parecer, el primero y principal juez de la virtud del hombre es la vida buena y virtuosa, y el postrero que la confirma es la muerte honrosa, como ha sido la de éstos. Justo es que aquellos que no pueden hacer otro servicio a la república se muestren animosos en los hechos de guerra para su defensa, porque, haciendo esto, merezcan el bien de la república en común que no merecieron antes en particular por estar ocupados cada cual en sus negocios propios, recompensen esta falta con aquel servicio y lo malo con lo bueno. Así lo hicieron éstos, de los cuales ninguno se mostró cobarde por gozar de sus riquezas, queriendo más el bien de su patria que el gozo de poseerlas; ni menos dejaron de exponerse a todo riesgo por su pobreza, esperando venir a ser ricos; antes quisieron más el castigo y venganza de sus enemigos que su propia salud, y, escogiendo este peligro por muy bueno, han muerto con esperanza de alcanzar la gloria y honra que nunca vieron, juzgando por lo que habían visto en otros que debían aventurar sus vidas y que valía más la muerte honrosa que la vida deshonrada. Por evitar la infamia lo padecieron, y en breve espacio de tiempo quisieron antes con honra atreverse a la fortuna que dejarse dominar por el miedo y temor.

Haciendo esto, se mostraron para su patria cual les convenía que fuesen. Los que quedan vivos deben estimar la vida, pero no por eso ser menos animosos contra sus enemigos, considerando que la utilidad y provecho no consiste sólo en lo que os he dicho, sino también, como lo saben muchos de vosotros y podrán decirlo, en rechazar y expulsar a los enemigos. Cuanto más grande os pareciere vuestra patria, más debéis pensar en que hubo hombres magnánimos y osados, que, conociendo y entendiendo lo bueno y teniendo vergüenza de lo malo, por su esfuerzo y virtud la ganaron y adquirieron. Y cuantas veces las cosas no sucedían según deseaban, no por eso quisieron defraudar la ciudad de su virtud, antes le ofrecieron el mejor premio y tributo que podían pagar, cual fue sus cuerpos en común, y cobraron en particular por ellos gloria y honra eterna, que siempre será nueva y muy honrosa esta sepultura, no tan sólo para sus cuerpos, sino también para ser en ella celebrada y ensalzada su virtud, y que siempre se pueda hablar de sus hechos ó imitarlos. Toda la tierra es sepultura de los hombres famosos y señalados, cuya memoria no solamente se conserva por los epitafios y letreros de sus sepulcros, sino por la fama que sale y se divulga en gentes y naciones extrañas que consideran y revuelven en su entendimiento mucho más la grandeza y magnanimidad de su corazón que el caso y fortuna que les deparó su suerte. Estos varones os ponemos delante de los ojos, dignos ciertamente de ser imitados por vosotros, para que, conociendo que la libertad es felicidad y la felicidad libertad, no huyáis los trabajos y peligros de la guerra, y para que no penséis que los ruines y cobardes que no tienen esperanza de bien ninguno son más cuerdos en guardar su vida que aquellos que por ser de mejor condición la aventuran y ponen a todo riesgo. Porque a un hombre sabio y prudente más le pesa y más vergüenza tiene de la cobardía que de la muerte, la cual no siente por su proeza y valentía y por la esperanza de la gloria y honra pública.

Por tanto, los que aquí estáis presentes, padres de estos difuntos, consolaos de su muerte y no llorarla, porque, sabiendo las desventuras y peligros a que están sujetos los niños mientras se crían, tendréis por bien afortunados aquellos que alcanzaron muerte honrosa como ahora éstos, y vuestro lloro y lágrimas por dichosas. Sé muy bien cuán difícil es persuadiros de que no sintáis tristeza y pesar todas las veces que os acordéis de ellos, viendo en prosperidad a aquellos con quienes algunas veces os habréis alegrado en semejante caso, y cuando penséis que fueron privados no sólo de la esperanza de bienes futuros, sino también de los que gozaron largo tiempo. Empero, conviene sufrirlo pacientemente y consolaros con la esperanza de engendrar otros hijos los que estáis en edad para ello, porque a muchos los hijos que tengan en adelante les harán olvidar el duelo por los que ahora han muerto y servirán a la república de dos maneras: una, no dejándola desconsolada, y la otra, inspirándola seguridad, pues los que ponen sus hijos a peligros por el bien de la república, como lo han hecho los que perdieron los suyos en esta guerra, inspiran más confianza que los que no lo hacen. Aquellos de vosotros que pasáis de edad para engendrar hijos tendréis de ventaja a los otros, que habéis vivido la mayor parte de la vida en prosperidad y que lo restante de ella, que no puedo ser mucho, lo pasaréis con más alivio acordándoos de la gloria y honra que estos alcanzaron, pues sólo la codicia de la honra nunca envejece y algunos dicen que no hay cosa que tanto deseen los hombres en su vejez como ser honrados.

Y vosotros, los hijos y hermanos de estos muertos, pensad en lo que os obliga su valor y heroísmo, porque no hay hombre que no alabe de palabra la virtud y esfuerzo de los que murieron, de suerte que vosotros los que quedáis, por grande que sea vuestro valor, os tendrán cuando más por iguales a ellos y casi siempre os juzgarán inferiores, porque entre los vivos hay siempre envidia, pero todos elogian la virtud y el esfuerzo del que muere. También me conviene hacer mención de la virtud de las mujeres que al presente quedan viudas, y concluiré en este caso con una breve amonestación, y es que debéis tener por gran gloria no ser más flacas, ni para menos de lo que requiere vuestro natural y condición mujeril, pues no es pequeña vuestra honra delante de los hombres, cuando nada tienen que vituperar en vosotras.

He relatado en esta oración, que me fue mandada decir, según ley y costumbre, todo lo que me pareció ser útil y provechoso, y lo que corresponde a éstos que aquí yacen, más honrados por sus obras que por mis palabras, cuyos hijos, si son menores, criará la ciudad hasta que lleguen a la juventud. La patria concede coronas para los muertos y para todos los que sirvieren bien a la república como galardón de sus trabajos, porque doquier que hay premios grandes para la virtud y esfuerzo, allí se hallan los hombres buenos y esforzados. Ahora, pues, que todos habéis llorado como convenía a vuestros parientes, hijos y deudos, volved a vuestras casas