sábado, 28 de marzo de 2026

Filme Dos fiscales

 ‘Dos fiscales’: escalofriante y rotundo retrato de Serguei Loznitsa del terror estalinista, en El País, Elsa Fernández-Santos, 27 mar 2026: 

El cineasta estrena una sólida ficción sobre las purgas de finales de los años treinta a los viejos bolcheviques y disidentes del partido comunista

Las monstruosas purgas que Stalin llevó a cabo en los años treinta del pasado siglo representan la gran traición de la Unión Soviética. Para el cineasta Serguei Loznitsa, nacido en Bielorrusia, criado en Ucrania y formado en Moscú, siguen apelando al presente. Dos fiscales, sobria y devastadora ficción sobre un joven fiscal comunista dispuesto a denunciar las torturas de una cárcel estalinista, muestra a través de un laberinto burocrático kafkiano cómo el poder corrupto y sus mentiras tejen la telaraña que lleva al totalitarismo.

Loznitsa, documentalista de archivos y a pie de calle, estrenó en 2018 El juicio, impresionante recuento del proceso que en 1930 inició la represión estalinista y predijo la escabechina interna que estaba por llegar. Ahora, con una ficción inspirada en la autobiografía del físico y escritor Georgy Demidov, prisionero en el gulag durante 14 años, el cineasta disecciona el camino sin retorno de un hombre que cree en la justicia de su país.

Ambientada en 1937 —año que supuso el punto de inflexión en la Unión Soviética, con incontables inocentes acusados de disidencia, o en el que las autoridades soviéticas truncaron la película de Eisenstein El prado de Bezhin—, Dos fiscales cuenta la historia de este joven abogado (increíble la actuación de Aleksandr Kuznetsov) que, tras visitar en la cárcel a un viejo miembro del partido, decide denunciar los abusos que sufre entre rejas.

Si la primera parte de la película transcurre en la prisión, la segunda —dividida por una larga y escalofriante conversación entre el joven fiscal y el preso— introduce al espectador en una pesadilla casi peor: la paranoia de un país en el que ya nadie puede fiarse de nadie. Narrado de forma seca y rotunda, asistimos a un viaje al vacío desde la mirada de un hombre que habla de leyes y verdad sin darse cuenta de que a nadie le importan. Loznitsa muestra una jerarquía carcelaria y burocrática arrogante y pétrea, indiferente a su crueldad, así como la claustrofobia insoportable de un cementerio en vida en el que se multiplican las rejas con su horrible sonido de llaves que abren y cierran.

La rigurosa puesta en escena resulta poderosa en la arquitectura de los espacios, sobre todo el de la prisión, y en sus huellas, con la gran puerta de hierro de la cárcel como símbolo de ese pozo infernal de la historia soviética. También en una fotografía de colores verde-marrones-rojo cuya oscuridad lo acaba contagiando todo. En contraste con ese fondo oscuro, Loznitsa sitúa pequeños detalles en blanco de figuras y esculturas de Stalin como símbolo omnipresente frente a la mirada cada vez más desconcertada del actor Aleksandr Kuznetsov, cuyos ojos se clavan sin remedio en el espectador.

Dos fiscales, de Serguei Loznitsa. Ucrania, estrenada el 27 de marzo de 2025.

Las 150 mejores películas del XXI según Alejandro G. Calvo

 Las 150 mejores películas del siglo XXI según el cítico Alejandro G. Calvo

150. Watchmen

149. Teniente corrupto: Nueva Orleans

148. Zatoichi

147. Saraband

146. Mud

145. En realidad, nunca estuvistes aquí

144. Sorbibór, 14 octobre 1943, 16 heures

143. El experimento

142. La cuadrilla

141. After

140. Rogue one: Una história de Star Wars

139. Ichii the killer

138. Verano 1993

137. Donnie darko

136. El poder del perro

135. Ratatouille

134. Moonlight

133. Infierno blanco

132. Goodbye dragon inn

131. Oscura inocencia

130. Spider-man 2

129. Elle

128. El laberinto del fauno

127. Vincere

126. Tournée

125. Oldboy

124. Vals con Bashir

123. Comanchería

122. The souvenir / The souvenir: Part II

121. RRR

120. ¡Nop!

119. 24 hour party people

118. Qué difícil es ser un dios 

117. El bosque

116. Z, la ciudad perdida

115. El reportero: la leyenda de Ron Burgundy

114. Dunkerque

113. El sol del futuro

112. El aura

111. Malditos bastardos

110. La red social

109. Pobres criaturas 

108. La gran belleza

107. La llegada

106. Memories of murder

105. Hijos de los hombres

104. Nightcrawler

103. Hierro 3

102. El topo

101. El cuento de la princesa Kaguya

100. Vengadores: Infinity war & Endgame

99. El hijo de Saúl 

98. Hereditary

97. Vortex

96. Vidas pasadas

95. Honor de caballería

94. Paprika. Detective de los sueños 

93. Brokeback Mountain

92. Déjame entrar

91. Borat

90. The deep blue sea

89. La bruja

88. Antes que el diablo sepa que has muerto

87. Demonlover

86. Rivales

85. Corrupción en Miami 

84. Bone tomahawk

83. Lost in traslation 

82. Drive my car

81. Una historia de violencia

80. Aftersun

79. It follows

78. Ahora sí, antes no

77. El niño

76. Isla de perros

75. Juventud en marcha

74. Entre copas

73. Toni Erdmann

72. Casa de tolerancia

71. La substancia

70. Silencio

69. First cow

68. Election

67. Misterios de Lisboa 

66. Millon dollar baby

65. Un profeta

64. A.I. Inteligencia artificial

63. Juego sucio

62. Zodiac

61. Syndromes and a century

60. Grizzly man

59. El caballero oscuro

58. La piel que habito

57. Under the skin

56. No es país para viejos

55. Melancolía

54. Trouble every day

53. ¡Olvídate de mí!

52. La cinta blanca

51. Los amantes habituales

50. Cerrar los ojos

49. Dune / Dune: Parte dos

48. Titane

47. Holy motors

46. Decision to leave

45. Solo los amantes sobreviven

44. La muerte del señor Lazarescu

43. Los odioso ocho

42. Resurection

41. Anora

40. Elephant

39. El árbol de la vida 

38. La vida de Adele

37. 2046

36. Oasis

35. Toy story 3

34. Carol

33. Vete a saber

32. Jonh Wick 4

31. The brutalist

30. Mystic river

29. Historias extraordinarias

28. Misión: Imposible - Nación secreta

27. En tierra hostil

26. La última noche

25. Parásitos

24. Drive 

23. El hilo invisible

22. La lego película 

21. Femme fatale

20. El señor de los anillos (1, 2 y 3)

19. Fallen leaves

18. Antes del atardecer

17. Millenium mambo

16. Regada asesina

15. Diamantes en bruto

14. La quimera

13. Mandy

12. Adventureland

11. El contador de cartas

10. Interstellar

9. El lobo de wall street 

8. Master and commander: Al otro lado del mundo

7. Pozos de ambición

6. Érase una vez en... Hollywood

5. El viaje de Chihiro

4. Two lovers

3. Retrato de una mujer en llamas

2. Mulholland drive 

1. Mad Max: Furia en la carretera


Menciones honorificas:

148. 13 Asesinos

146. Valor de ley

144. Fengming: A chinese memour,  S21: La máquina roja de matar

141. La isla mínima, El hombre de las mil caras

139. Killer joe, Cargo 200

135. Monstrous S.A., Walle-E, Del revés 

134. La la land

133. El único superviviente

127. El traidor

124. La imagen perdida

120. Déjame salir, Nosotros

118. An elephant sitting still

116. Cuestión de sangre, La otra cara del crimen, La noche es nuestra

115. Zoolander (un descerebrado de moda), Virgen a los 40

112. El secreto de sus ojos, Relatos salvajes

109. Canino

107. Blade Runner 2049

105. Harry Potter y el prisionero de Azkaban

99. La zona de interés 

98. Beau tiene miedo, Eddigton (dicen que le han decepcionado)

97. Amor

95. Tardes de soledad 

94. Perfect Blue, Milennium actress, Tokyo godfathers, Origen

87. Carlos, Irma Vep (series de TV)

86. Call me by your name

84. Brawl in cell block 99, Al otro lado de la ley

81. Promesas del este

77. El hijo, El niño de la bicicleta

76. Fantastico Sr. Fox

75. No quarto da vanda

72. Reyes y reina

69. Meek's cutoff

68. PTU, Breaking News, Exiled

67. Vai-E-Vem, Una pelicula hablada

64. Minority report, Lincoln

63. Infiltrados

60. Fire of love

58. Hable con ella

56. Un tipo serio

51. Soñadores

46. La doncella

45. Paterson

43. Django desencadenado

40. El caballo de Turín, Gerry, Last days

38. Mektour, my love: Intermezzo

37. In the mood for love (siglo XX)

33. La inglesa y el duque, Las malas hierbas, La flor del mal, Elogio del amor, Las playas de Agnes, Chats perchés 

29. La flor, Trenquen lauquer

24. Valhalla rising, The neon demon

23. Embriagado de amor, Licoricce pizza

22. Batman: La lego película

18. Antes del amanecer (siglo XX), Antes del anochecer 

16. Regada asesina 2, The night come for us

14. Lazzaro feliz, El país de las maravillas

9. El renacido

8. Mr. Turner

7. The master

5. Metropolis, The night is short walk on girl, The sky crawlers, Redline, Summer wars

viernes, 27 de marzo de 2026

Oído en la última de Ryan Gosling

 -¿Crees en Dios?

-Es lo mejor.

"Altas capacidades". Anatomía del arribismo

 Altas capacidades: así son. Y así nos parecen, en El País, Carlos Boyero, 27 mar 2026:

Una de las sensaciones más gratas que puedo recibir en el cine (y en la vida, por supuesto) es que me hagan reír. La nueva película de Víctor García León lo logra

Una de las sensaciones más gratas que puedo recibir en el cine (y en la vida, por supuesto) es que me hagan reír. O tan solo sonreír. O ambas cosas. Altas capacidades lo consigue. Y con frecuencia me provoca un rictus en la boca, siento vergüenza ante la actitud de la mayoría de los personajes. A unos los desprecio por trepas y patéticos. Y es cruel la descripción de los dueños del tinglado. No hay piedad ante el comportamiento, los modales, la falsedad, el manejo mezquino del poder o las fatuas aspiraciones de los que, con su servilismo, pretenden buscarse profesional y socialmente un pálido lugar en el sol. Solo me merecen respeto los niños y la amarga lucidez y el pragmatismo de una señora colombiana, cuyo marido, presunto traficante, fue asesinado en la puerta del colegio de su hijo. Lo que veo y escucho posee acidez necesaria y brillante mala hostia, un patetismo en las falsas relaciones de los personajes que puede desatarte el rubor. Incluso al extremo de plantearte con cierto miedo eso de “yo no quiero ser como ellos, tan artificiales y falsos”.

¿Cómo ascender en la escala de trabajo y socialmente?, se pregunta el matrimonio que la protagoniza. Pues logrando que admitan a tu niño en un elitista colegio donde son educados (o maleducados) los hijos de la clase superior. Entre otros, el crío de tu jefe, altísimo directivo de una banca de inversión. Eso, cree el pobre siervo, será muy útil para su carrera, le permitirá el acceso a las fiestas de la élite en sus casoplones de los municipios residenciales más ricos de Madrid, accederá a los previsibles beneficios que dona el andar cerca del poder, aunque sea recogiendo sus despectivas migajas. La sátira es creíble. Y sutil. Y nada parece forzado. Diálogos, situaciones, gestos tan leves como reveladores, comportamientos, poseen un tono real, aunque el efecto que provocan en los receptores sea capaz de despertarles el rubor.

Es transparente la inteligencia que desprende el guion y lo adecuadamente que se ha trasladado a las imágenes. Incluyo las interpretaciones, con un Juan Diego Botto encarnando magistralmente a un fulano tan aparente, gélido y arrogante como despreciable y mezquino.

La dirige Víctor García León, que ha heredado la sorna y la mala hostia que caracterizaban al cine de su padre, el director José Luis García Sánchez, una de las personas más brillantes, graciosas y corrosivas que he conocido en mi vida. Víctor ya había mostrado numerosos dones para narrar historias, dotándolas de un amargo sentido del humor en películas que me divirtieron tanto como Más pena que Gloria y Vete de mí (coescritas con Jonás Trueba) y la tan osada como original Selfie. Los europeos, adaptando una novela del inolvidable Rafael Azcona, no me gustó. Y lamento que no haya más películas en la filmografía de alguien tan listo. Y, aquí, tan bien acompañado en el guion de Altas capacidades por Borja Cobeaga, alguien en posesión de gracia, agudeza y sentido de la observación.

Tiempo después de haber visto esta película, me sigue apareciendo un gesto de asco cuando pienso en el matrimonio que componen con acierto Marian Álvarez e Israel Elejalde. La pareja se merece mutuamente. Tan mediocres, tan arribistas, tan ruines, tan grises. Ni siquiera puedo compadecerles. Pero sospecho que, debido a su insistencia y a su absoluta falta de escrúpulos, este tipo tan aparentemente normal acabará siendo jefe de algo. Aunque sea en escala mínima. Y siempre babeando ante sus superiores.

Altas capacidades

Dirección: Víctor García León.

Intérpretes: Marian Álvarez, Israel Elejalde, Juan Diego Botto, Pilar Castro, Natalia Reyes, Bea Segura.

Género: comedia. España, 2026.

Duración: 101 minutos.

Estreno: 27 de marzo.

jueves, 26 de marzo de 2026

Tendencias del Refranero

 Rafael Núñez Florencio, "Del mal, el menos (I)", en Revista de Libros, 13 de noviembre de 2018: 

Los españoles mantenemos con el refranero una relación curiosa, que no sería muy exagerado llamar de atracción-rechazo, es decir, de amor-odio. Por un lado, el refrán genera un cierto fastidio: ¡vaya, hombre, las frases hechas, los tópicos! Por otro lado, ¿quién no ha acudido en algún momento en una discusión o incluso en una conferencia a echar mano de un refrán como puntualización socorrida y contundente? Es verdad que este recurso al refranero está descendiendo a una velocidad desconcertante, como tantas otras cosas. Ya para los de mi generación el refranero había perdido gran parte de su virtualidad. Sobre todo para quienes, aun siendo de pueblo, nos hemos educado en una cultura urbana y luego hemos vivido en grandes ciudades. Para nosotros, el inabarcable mundo de los refranes había quedado acotado a no más de unas decenas –seguro que no llegaban al centenar? de sentencias, las más afortunadas, las que habían sobrevivido por las razones que fuesen, más o menos explicables, a la transformación social y cultural de las últimas décadas (en el caso de España, desde mediados del siglo XX). De las nuevas generaciones, los actuales sistemas pedagógicos y las nuevas pautas culturales, ya ni hablo: en todas ellas los refranes desempeñan un papel casi marginal, descontando unas cuantas frases hechas que probablemente puedan contarse con los dedos de las manos. A lo mejor exagero un poco o, por lo menos, eso me gustaría a veces creer. Pero observo que, en el mundo de la comunicación digital, otros recursos, como el apócope, la onomatopeya o los emoticonos, no encuentran rivales en los refranes, esas perlas de sabiduría popular de una sociedad completamente distinta a la actual.

En algún momento del párrafo anterior he empleado el concepto de sentencia. El refrán es sentencioso. Si no somos nosotros quienes lo traemos a colación, nos pone en un brete: o asientes completamente o te crea una manifiesta incomodidad. El refrán no admite términos medios ni, mucho menos, una argumentación contraria en toda regla. A un refrán debe combatírsele con otro refrán, cosa que, por otro lado, tampoco es tan difícil, porque no hay refrán que no tenga su opuesto o su antídoto. La ventaja de ese carácter sentencioso es que, como todos sabemos por experiencia, si está en la onda de lo que opinamos, nos exime de seguir acumulando pruebas. Lo habitual es que, después de expresarlo, ya no sea necesario hablar más sobre el particular, pues somos conscientes de que todo lo que podamos decir no va a servir lo más mínimo para mejorarlo. La concisión del refrán actúa como un golpe seco, un puñetazo o un disparo, todo ello entendido (naturalmente) como metáforas en el estricto ámbito dialéctico. Además, el refrán opera de un modo que recuerda al chiste por, al menos, tres motivos de diferente índole: en primer lugar, es anónimo, pero en ese anonimato radica en gran medida su fuerza (no lo he inventado yo, procede del pueblo, del común); segundo, tanto el chiste como el refrán establecen una cierta complicidad entre los interlocutores, normalmente sobre supuestos culturales compartidos; y en tercer lugar, formulado el refrán o contado el chiste, lo habitual es una cierta relajación, bien en la forma contenida de sonrisa, bien como franca explosión risueña.

Pero, como habrán supuesto con toda razón, no me he puesto al ordenador para hablar de refranes en general, sino para un asunto mucho más concreto que, por otra parte, ya viene determinado por la sección en que aparece este artículo: por decirlo sin muchos circunloquios, pretendo tratar de la vertiente cómica (voluntaria o involuntaria: esto ya lo explicaré luego) del refranero español. Les adelanto también desde ahora mismo que no he indagado en las distintas compilaciones de refranes que cualquier interesado tiene a su alcance en bibliotecas o librerías. La mayor parte de ellas, sobre todo las aparecidas en los últimos años, tienen un designio divulgativo, pero la verdad es que tampoco escasean las de carácter erudito. Unas y otras están consignadas en la acertada selección bibliográfica que incluye Amando de Miguel en la obra que sí me va a servir de marco y fuente para las cuestiones que quiero desarrollar aquí. Se trata del ensayo que, bajo el título de El espíritu de Sancho Panza y el más concreto subtítulo de El carácter español a través de los refranes, publicó hace ya un puñado de años (2000) en la editorial Espasa.

No quiero decir con ello que me disponga a comentar el libro en cuestión (mi reseña ya apareció publicada en su día en Revista de Libros), sino que me voy a servir libremente del ensayo de Amando de Miguel para un propósito muy diferente al suyo y que, por supuesto, no se desarrolla en sus páginas más que como leves apuntes: me refiero, como antes adelantaba, a la comicidad del refranero y, en especial, a la vertiente más oscura de esa mirada sarcástica a la condición humana. En la mayor parte de los casos que voy a considerar en estos párrafos, la susodicha comicidad no es un efecto pretendido o buscado, sino la consecuencia no querida de una contemplación descarnada de nuestros semejantes y de la vida en general. En otro orden de cosas, el humor deriva también del contraste entre nuestra perspectiva actual y los prejuicios o creencias del pasado.

En todo lo dicho hasta ahora opera un sobreentendido que, si no directamente falso, induce cuando menos a un error de apreciación y análisis que, en la medida de lo posible, me gustaría sortear. Es usual, y hasta cierto punto inevitable, hablar del refranero en singular, pero no hay nada de esto. El refranero no es una obra homogénea ni coherente, ni siquiera un corpus con diversas vertientes, dispares pero complementarias. Ya sé que en muchas obras –incluso en la de Amando de Miguel que me sirve aquí de referencia–, pese a la inevitable admisión previa de la heterogeneidad, se incurre luego en una interpretación que termina por proporcionar coherencia y sentido al variopinto mundo de los refranes. Dicho de otra manera, el propósito enunciado en el subtítulo de esta obra –El carácter español a través de los refranes– es un imposible por dos sencillos motivos. El primero, porque no tiene sentido hablar de carácter español de manera intemporal: aun suponiendo, que ya es suponer, que hubiera tal cosa, un (¿uno solo?) carácter español, ¿sería el mismo en tiempos de Cervantes, que se vale de él como apoyo recurrente, que en los tiempos actuales? ¿Serviría lo mismo para una sociedad rural, hambrienta y atrasada, que para una sociedad urbana, consumista y tecnificada? El segundo motivo, más importante aún para el propósito de esta reflexión, es que, si diéramos por buena la búsqueda del temperamento español en los refranes, nos saldría, si no hiciéramos trampas, una cosa y su contraria pues, como ya dije antes, hay refranes para todos los gustos. Depende del color del cristal con que miremos.

No pretendo aquí, por tanto, utilizar el refranero con fines trascendentes, entendiendo por tales los propósitos de trazar los rasgos esenciales de una colectividad que supuestamente se mantuviera estable a lo largo de los siglos y hubiera hallado en los refranes (la sabiduría popular) una de sus formas más características de manifestarse. Por supuesto que el análisis o la mera exposición de los refranes nos muestran la mentalidad subyacente, pero esto no significa que debamos elevarlos a la categoría de expresiones acreditadas de cómo eran y pensaban los españoles en su conjunto. Cada refrán es, en cierta manera, un mundo, con su carácter autosuficiente, y refleja una disposición que es compartida por muchas personas, pero no por toda la sociedad. Estas limitaciones no significan que debamos renunciar a la búsqueda de un significado profundo, sobre todo cuando consideramos un racimo de refranes en un mismo sentido, sino que debemos ser cautos con sus implicaciones. Es indispensable que tengamos en cuenta el contexto: los refranes nacen en el seno de una sociedad pobre, áspera, inculta y supersticiosa. Una sociedad de desigualdades e injusticias casi inconcebibles desde la mentalidad actual. En términos materiales y cotidianos, la gente vive acosada por las inclemencias del clima, la dureza de la tierra, el azote de la guerra y la embestida de las enfermedades. Los refranes, como no podía ser menos, reflejan esa durísima realidad. Son, casi podría decirse, más que pautas de vida, consejos para sobrevivir.

De ahí precisamente que podamos detectar como uno de los rasgos más comunes de los refranes una actitud defensiva ante la vida. Por decirlo literalmente en dos palabras: «Mundo, inmundo». No puede decirse más con menos. Hoy, en unas circunstancias muy diferentes, nos hace gracia lo que antaño era experiencia vital. Estamos en una posición muy parecida a la del espectador de una película que contempla con regocijo –mientras se zampa un cubilete de palomitas– las cuitas del personaje de la pantalla. Las creencias y temores de nuestros antepasados no son, afortunadamente, los nuestros. Pero hay un refrán que dice, con gran penetración psicológica, que «quien con la sopa se quema, con la fruta sopla». Significa lo contrario de «tropezar dos veces con la misma piedra»: el hombre que ha vivido una mala experiencia mantiene una actitud recelosa ante todo, incluso aquello que parece menos peligroso. Ese recelo viene a ser la coraza del desvalido: «Quien fio y confió, pronto se arrepintió». O también: «Bien lo dijo Jeremías: maldito el hombre que del hombre se fía». La desconfianza se convierte así en un modo de encarar la vida y el mundo en su totalidad: «Aun de aquello que veas, ni la mitad creas». La gente es mala y mucha gente, peor, como sostiene esta genial muestra de humor negro: «La mucha gente sólo es buena para un entierro».

Esa conducta, aplicada a las relaciones personales, da como resultado una susceptibilidad de ribetes cómicos: «Trata con tus amigos en la plaza y no los lleves a tu casa». Y también: «¿Amigo? ¿Amigo? O viene por tu mujer o viene por tu trigo». Es decir, «no puedes fiarte ni de tu padre». Si de los demás esperas traición o, como mínimo, infidelidad, es normal que, si puedes, te adelantes a ellos: «A mi amigo soy leal hasta salir del umbral». En la vida normal y corriente se diluyen las grandes palabras (o los valores excelsos): «Amigo, de lejos te traje un higo; pero así que te vi, me lo comí». De modo que, en líneas generales, «de los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo». Siempre precavidos, no debemos sincerarnos ni en la intimidad: «Cuando estuvieres con tu mujer vientre con vientre, no le digas cuanto se te venga a la mente». Con estos mimbres ya puede suponerse cómo se aconseja encarar las relaciones familiares: «A los parientes, enseñarles los dientes». Y en algunos casos se sugieren métodos expeditivos: «Cuñados y rejas de arado sólo son buenos enterrados». Casi idéntico es el que dice que «el estiércol y los suegros bajo tierra son buenos».

Obsérvese que, como decía antes, el humor negro es aquí una consecuencia casi involuntaria. No se pretende un efecto cómico, sino casi diría todo lo contrario. Lo que estamos viendo son consejos, a modo de amparo o resguardo ante las adversidades del mundo, las inclemencias de la vida y las asechanzas de nuestros semejantes: «Cuanto más veo, más mal veo, dijo curado el ciego». Todo lo que nos rodea es malo, todo conspira en nuestra contra para hacernos daño. Por tanto, es natural que intentemos protegernos. Como consecuencia de todo ello se destila, en último término, una filosofía de la vida que rebasa el simple pesimismo («A dos días buenos, ciento de duelos») y entra de lleno en un determinismo fatalista: «Lo que ha de ser, tiene por fuerza que suceder». La vida es una condena para todos, pero aun así hay algunos especialmente desgraciados: «Al desdichado le nacen gusanos en el salero». En último extremo, nadie burla a la Parca: «A quien no fuma ni bebe vino, el diablo se lo lleva por otro camino». Sólo queda el sometimiento y la resignación: «Cosa cumplida, sólo en la otra vida».

En estas coordenadas, las recomendaciones de carácter epidérmico dejan paso a veces a auténticas joyas que condensan en su brevedad y contundencia una profunda filosofía de la vida, como estas dos tomadas del Quijote: «No hay memoria a quien el tiempo no acabe, ni dolor que muerte no le consuma». Entre el dolor y la muerte, el ser humano es como es: «Cada uno es como Dios le hizo y aún peor muchas veces». Esta mirada profunda, esta disección implacable de la miseria humana no puede engañarse y hallar consuelo en los bienes mundanos, empezando por la riqueza material. Como bien hubiera suscrito Schopenhauer, el deseo ya de por sí nos hace infelices: «Por más rico que sea, pobre es quien algo desea». Aunque «poderoso caballero es don Dinero», al fin el hombre comprende que «no hay cosa más barata que la que se compra». Bien es verdad que existe una diferencia notable entre unos hombres y otros: unos pueden comprar y otros tienen que venderse. El refrán reza así: «Este mundo es un mercado, donde unos compran y otros son comprados».

Me quedan aún varias vertientes que tratar: el matrimonio, la familia, la consideración de la mujer, la intolerancia, la crueldad, la muerte y la vena anticlerical, entre otras cosas. Como creo que ya ha sido suficiente por hoy, lo dejo para el próximo día.

 Rafael Núñez Florencio, "Del mal, el menos (y II)", en Revista de Libros, 26 de noviembre de 2018

Camilo José Cela popularizó una frase que operaba también en su caso como consigna de vida: «El que resiste, gana». Ya dije en la entrada anterior de este blog que encontrar un denominador común al refranero era tarea ímproba, por no decir inútil, dada la heterogeneidad de los refranes y la contraposición entre unos y otros. No obstante, si nos empeñásemos en encontrar algunas notas distintivas, es decir, algunos rasgos que pudieran aplicarse sin mucho retorcimiento a todos o la inmensa mayoría de los refranes, este de la resistencia sería sin duda, al menos en mi opinión, uno de los más importantes. La mayor parte de los refranes acusan o traslucen esa voluntad de resistir a toda costa frente a las contingencias de la vida. Por eso, sobre todo desde la perspectiva actual, nos sorprende su dureza o, mejor incluso, su rudeza, rayana en la crueldad. Cuando de sobrevivir se trata, no tienen sentido los miramientos: «Cada uno quiere el agua / en su molino, / y dejar en seco / al del vecino». Y si estás en el lado de la vida menos agraciado, es decir, si eres pobre o débil, no esperes clemencia de nadie: «Tienen los que pobres son / la ventura del cabrito, / o morir cuando chiquito / o llegar a ser cabrón».

La resistencia tiene una contrapartida, que es más bien un complemento. Estar a la defensiva es bueno, pero tiene sus claras limitaciones. En el momento en que sea posible, conviene trocar la defensa por un buen ataque. Si hemos aguantado carros y carretas, ahora puede ser nuestro momento: se van a enterar. Hay un refrán que, como siempre, con una asombrosa precisión, resume todo esto: «Cuando yunque, con paciencia y cuando martillo, sin clemencia». ¿Se puede decir mejor? Y a partir de ahí, a tumba abierta: «A quien te hizo una, hazle dos, aunque no lo mande Dios». Como veremos luego con más detenimiento, Dios puede mandar lo que quiera, pero es evidente que al estar allí arriba no entiende muy bien de los asuntos humanos. No hay más que ver cómo le fue cuando bajó a la tierra: «A uno que se metió a redentor lo crucificaron». Sí, está muy bien hablar de bondad, generosidad o inocencia, pero, ¿a qué conducen las virtudes? La respuesta es de nuevo brutal: «A los inocentes los mató Herodes».

En un mundo en el que «El hombre es un lobo para el hombre», «La caridad bien entendida empieza por uno mismo» y «Quien da pan a perro ajeno, pierde pan y pierde perro». Lo importante soy yo y lo mío: «Antes son mis dientes que mis parientes». Lo cual me lleva a despreocuparme de los demás e, inevitablemente, también del mal ajeno: «Tenga yo mi pata sana y púdrasele a mi hermana». El individualismo descarnado no lleva tan solo, como es obvio, a una agria insolidaridad, sino, lo que es peor, dando un paso más, a una actitud agresiva con todos, amigos y enemigos: «A quien quieras mal, cómele el pan; y a quien bien, también». Como los consejos a veces parecen atemperados por una cierta retórica, hay refranes que se encargan de situarlos a ras de tierra, aunque mejor sería decir en el puro barrizal: «Al conejo y al villano, despedazarle a mano». Mencioné antes la crueldad y no lo hice al albur. Ahora puede entenderse mejor: «Al enemigo que huye, golpe de gracia». Es decir, matarlo. ¡Y qué satisfacción! No hace falta siquiera que sea enemigo. Basta que sea otro. Y que así, pueda decir con cinismo: «No le quiero bien ni mal, mas holgáreme de verle en la horca pernear».

Como ya se habrá advertido, otra de las constantes en el refranero es el tono descarado, incluso directamente cínico que no se para en barras, no admite cortapisas ni respeta a nada ni a nadie. Esta actitud libérrima resulta especialmente llamativa en el aspecto religioso, tratándose como se trataba de una sociedad en la que la Iglesia católica tenía un protagonismo absoluto y, más aún, una presencia cotidiana abrumadora. Esta en concreto –la Iglesia– y, sobre todo, sus ministros no salen bien parados del juicio popular. Abundan los refranes que de un modo u otro censuran los vicios y, muy especialmente, la hipocresía del clero: «Gente de iglesia, más lo han por la miel que por la cera», es decir, más por sus ventajas materiales que por devoción. De un modo más directo, «El abad que no tiene hijos es que le faltan los argamandijos», esto es, sus atributos. Desde mi punto de vista, lo más revelador no es tanto la crítica a los eclesiásticos y sus faltas concretas cuanto la crítica a la Iglesia como institución. Cuanto más lejos de esta, mejor. Así parece desprenderse de este consejo: «Con una misa y un marrano hay para un año». La comparación es ciertamente demoledora. Por esto mismo, la gente que se acerca mucho a la iglesia (santurrones, beatos, meapilas y compañía) reciben también su ración: «Púsose a santiguar y se sacó un ojo».

Tirando de ese hilo van dándose pasos cada vez más atrevidos que ponen en cuestión, no ya sólo a la Iglesia y a sus representantes, sino la propia doctrina cristiana. Podemos empezar por esta andanada a la familia que utiliza sin miramientos la burla hacia uno de los símbolos más genuinos del cristianismo, la Sagrada Familia: «Familia, la Sagrada; y esa, en la pared colgada». El siguiente paso es mucho más atrevido, pues advierte que «también la gracia de Dios hace daño». El tercero se resguarda en una cierta ambigüedad, pero, según como se interprete, roza la blasfemia: «Tras la cruz está el diablo». No es de extrañar así que, en el Quijote, hasta Sancho se atreva a enmendar la plana a Dios: «Tengo para mí que, aun en el mesmo infierno, debe de haber buena gente». Puede tomarse todo por el lado festivo, claro está. El peso del catolicismo en la sociedad hispana y en la cultura popular ha generado tal familiaridad del español con Dios que a nadie le extraña oír esta exclamación cuando se tiene hambre: «¡Me comería a Dios por un pie!»

Quizá lo más importante es que los refranes recomiendan actitudes y conductas que, si bien sería exagerado calificar en su conjunto de antievangélicas, se diferencian claramente del mensaje de Jesucristo: «A Cristo prendieron en el huerto porque se estuvo allí quieto». A buen entendedor… No quiero decir con esto que todo el refranero sea así, ni mucho menos, pero sí que una parte sustantiva de los refranes promueven un evangelio terreno que poco tiene que ver con el canónico (y, en algunos casos, lo contradice abiertamente). La formulación más chusca es, como casi todo el mundo sabe, la del «Evangelio del pobre: antes reventar que sobre». No es de extrañar, por lo visto hasta ahora. Pero sí desconcierta esta advertencia: «No hagas mal, que es pecado mortal; ni hagas bien, que es pecado también». ¿Entonces? Lo que parece indudable es que los mensajes de paz, amor, caridad y fraternidad chocan con una realidad hosca e inclemente: «Si doy, de lo mío me voy; si fío, pongo en riesgo lo que es mío; si presto, al cobrar me ponen mal gesto. De tal manera me han puesto, que ni doy, ni fío, ni presto». Hay, pues, que espabilarse: «Con arte y engaño se vive medio año; y con engaño y arte, se vive la otra parte».

Ya ha quedado suficientemente explícito cuál es el medio social que engendra los refranes. El individualismo, la desconfianza, la picardía y el cinismo suelen ser los ingredientes fundamentales. Todos ellos se sintetizan aquí: «Amigos, enemigos; parientes, serpientes; cuñados, mal bocado; y aun los mismos hermanos, líbrete Dios de sus manos». La familia, amplia o reducida, da igual, como fuente de conflictos: «Enemistad entre parientes, dura largamente», dice con sabiduría el refranero. Y al fondo, como siempre, el vil metal: «¿Parientes y han reñido? ¿Por cuánto ha sido?» La diatriba contra la familia alcanza a veces una dimensión insospechada, de índole teológica: «Dios no quiso hermano». Más claro no se puede decir. Y, así, no puede extrañar que hasta el mismo matrimonio se convierta en un suplicio: «El matrimonio sólo tiene dos días buenos: el primero y el postrero». Peor aún era para la mujer en la sociedad tradicional: «Madre, ¿qué cosa es casar? Hija, hilar, parir y llorar». Tremendo.

No abundan, como bien puede colegirse de lo dicho, los refranes de esa índole, es decir, los que adoptan la perspectiva femenina o simplemente se hacen cargo de la situación de la mujer. Sí, reconózcamelo sin ambages, el refranero es profundamente machista («Mujeres sin pulgas, pocas o ninguna»), salvo algunas excepciones que no hacen más que resaltar la abrumadora predominancia del enfoque masculino. Vamos a empezar en esta ocasión por la referencia teológica, nuevamente tan expresiva como insolente: «Si la mujer fuera buena, también Dios tendría una». Hay otro refrán más rebuscado, pero también más provocador, en la línea tradicional de demonizar la figura femenina: «Antes que Dios se hiciese hombre, el diablo se había hecho mujer». Aunque hoy nos resulte tan estrafalario como repugnante, la comparación de la mujer con la mula es el recurso más usual en una sociedad campesina, ¡y no eran pocos los hombres que cuidaban y valoraban más a la segunda que a la primera! Pero, yendo a la cuestión de las comparaciones, lo más suave que podía decirse es que «La mula y la mujer por halago hacen menester». Es decir, esto a las buenas. A las malas, como mínimo recelo: «No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler». La amenaza viene «Del mulo, por detrás; del toro, por delante; y de la mujer, por todas partes».

Puestas así las cosas, ya se barrunta lo que viene ahora: «Ahí te entrego esa mujer, trátala como mula de alquiler». ¿Y cómo se trata a una mula de alquiler? «Espuela quiere el buen y mal caballo; y la mujer, buena o mala, palo». Obsérvese el matiz, de nada le vale a la mujer ser buena. Lo confirma otro refrán, ligera variante del anterior: «La burra y la mujer, apaleadas quieren ser». Podrá parecer una barbaridad, pero esto no es nada para lo que viene ahora: «A la mujer ventanera, tuércele el cuello si la quieres buena». Si por tan solo asomarse a la ventana se recomienda que se le tuerza el cuello, ¿qué pasará ante otras conductas reputadas con razón o sin ella más sospechosas? Pues remedios expeditivos, como los que de vez en cuando aplicaba el populacho al clero: «No hay mejor cuchillada que a la mujer y al fraile dada». Y así llegamos a algo parecido al regusto sádico: «Bien haya la higuera que tal fruto lleva. Y era su mujer que pendía ahorcada de ella».

Hago un pequeño inciso para recordar lo que dije antes en alguna ocasión. El refranero sirve para un roto y para un descosido, esto es, no hay refrán que no tenga su antítesis. En el caso que nos ocupa, habría que matizar que también hay refranes que se hacen eco del punto de vista femenino, aunque no siempre en el sentido feminista que hoy consideramos políticamente correcto: «A los hombres, querellos; pero que no lo sepan ellos». Así también, por ejemplo, este que señala que «marido rico y necio no tiene precio». Hay otro curioso, por inusual, desconcertante y brutal: «No es nada el ruido, sino que matan a mi marido». Se supone que la que así respira aliviada es la mujer (o ya viuda) de un ajusticiado. El refranero no es muy receptivo que digamos hacia la sensibilidad femenina, pero de vez en cuando esconde alguna perla, como por ejemplo esta: «A la hija muda, su madre la entiende».

Voy a ir poniendo punto final a este pequeño muestrario del humor en el refranero considerando la vertiente más negra y sarcástica del mismo. Aquí también hay para dar y tomar. A veces, como sucede con el humor negro, encierra una profunda filosofía de la vida: «Para sacar de su casa a un muerto, son menester cuatro hombres». Las más de las veces, la muerte sirve para constatar que la vida tiene que seguir. Hay diversas variantes del conocido «El muerto al hoyo y el vivo al bollo», como, por ejemplo, «Váyase el muerto a la sepultura y el vivo a la hogaza». Una de las variantes de esta misma filosofía que a mí me parece particularmente cruel es la que reacciona ante la muerte de un niño con un «Angelitos al cielo, y bizcochitos a la barriga». Pero la vida da para muchas situaciones, como cuando el moribundo no termina de morirse: «¡Aviados estamos! Ni se muere padre ni cenamos». La familiaridad de aquella sociedad ignara y supersticiosa con la muerte, así como las altas tasas de mortalidad infantil, explican desahogos como este, tan impresionante como incomprensible desde la mentalidad actual: «Bendita sea la puerta por do sale la hija muerta». Entendemos que expresa la satisfacción por tener una boca menos que alimentar. Con todo, nos es imposible reconocernos en esa insensibilidad de nuestros antepasados, que bromeaban con la muerte y las desgracias en general con una naturalidad que hoy no sabemos o no nos podemos permitir: «No es nada lo del ojo; y lo llevaba en la mano».

En conclusión, ¿es sabio el refranero, como muchas veces se dice? Ni sabio ni todo lo contrario. Cualquier valoración de conjunto carece de sentido. Hay multitud de sentencias que tan solo expresan los prejuicios, las supersticiones y el oscurantismo de un pasado en el que nos cuesta trabajo reconocernos. Una sociedad caracterizada por el culto a las apariencias («Aunque seas señor, si no lo pareces, es como si no lo fueses»), la mentira («Andaos a decir verdades y moriréis en hospitales»), la simulación («Quien no sabe fingir no sabe vivir»), la agresividad («¡Con razón o sin ella, leña!»), la intransigencia («A quien sustenta un dislate, a palos se le combate») y la ignorancia (ese brutal «Al maestro, cuchillada»). Son, como ya hemos dicho, las reacciones y temores que provoca este valle de lágrimas, un mundo despiadado, una vida de penurias: «El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera». Son muchos los refranes que sostienen lo mismo con leves variantes, recomendando una actitud senequista ante la existencia: «Al sabio su suerte le agrada, aunque sea mala». O «Procura lo mejor, espera lo peor y toma lo que viniere». Por eso he elegido como epígrafe representativo de este comentario esa máxima genial que expresa lo mismo con menos palabras: «Del mal, el menos».

Pero el refranero está lleno también de frescura y desvergüenza: «A los sordos, pedos gordos». La expresión grosera añade una dimensión jocosa a una recomendación que encierra múltiples sentidos. Algo que también pasa con esta reflexión: «Más vale ser puta sin parecerlo que aparentar y no serlo». ¿Cinismo o simple experiencia? En todo caso, una sabia filosofía de la vida, como este otro consejo: «Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo». ¡Ay, la envidia! Sobre ella previenen muchos refranes: «La gallina de mi vecina más huevos pone que la mía». ¿O es, simplemente, la condición humana?: «Ajeno es todo lo que se desea». En fin, todo es relativo y, si no lo es, mejor verlo así, pues «No hay poco que no alcance, ni mucho que no se acabe». Y así llegamos al final, tan igual para todos: «Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre».

Primeras sentencias contra redes sociales por adicción de menores

 Meta y YouTube pierden el juicio sobre la adicción de los menores a redes sociales y son declaradas “negligentes”, en El PaísMaría Porcel, Los Ángeles - 25 MAR 2026:

En una sentencia pionera, un jurado afirma que la plataforma de vídeo y la matriz de Facebook e Instagram dañaron a los niños con su diseño adictivo. La millonaria multa de Meta por no proteger menores.

Meta y YouTube han sido declaradas culpables de generar adicción entre los menores y de engancharles en sus plataformas. Así lo afirma la decisión del jurado en el caso, pionero en Estados Unidos, que arrancó a finales de enero en Los Ángeles, California, en el que se ha tratado de poner de relieve la implicación de las empresas tecnológicas en la adicción de los niños y adolescentes a las redes sociales. Tras complejas deliberaciones por parte del jurado, que se han extendido durante más días de lo esperado, finalmente han dictaminado que tanto Meta, matriz de Facebook, WhatsApp e Instagram, como la plataforma YouTube son “negligentes” y que usaron su diseño para causar dependencia en los menores.

Ambas plataformas deberán pagar tres millones de dólares a la mujer que les denunció, llamada K. G. M., en concepto de indemnización por daños morales y otros perjuicios económicos. No obstante, en el juicio de California se abre una segunda fase del proceso en la que se analizará si hubo otros delitos, por lo que pueden aumentar las multas y las tecnológicas implicadas.

Esta decisión llega acompañada de la de otro juicio de carácter similar, aunque menos mediático, que ha tenido lugar en el estado de Nuevo México, en el sudoeste del país. En la tarde del martes, el jurado de ese caso falló que Meta (propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp) había priorizado la obtención de beneficios frente a la seguridad y eso había impactado en la salud mental de los menores y les había puesto en peligro. Por ello, la condenó a pagar 375 millones de dólares en daños.

El juicio de Los Ángeles —unido al de Nuevo México— ha sido pionero en su campo y ha sentado en el banquillo de los acusados a todopoderosos gigantes de la tecnología como Mark Zuckerberg, en la que ha sido su primera vez declarando en un juicio. Además, estos dos pleitos serán los primeros de muchos, especialmente en California, donde se esperan centenares de reclamaciones a las tecnológicas de familias, asociaciones y distritos escolares, para los que esta cuestión se ha convertido en un problema público.

La demandante, una mujer llamada Kaley G. M., que ahora tiene 20 años pero que en el comienzo del litigio era menor de edad, y su familia han salido victoriosas. El caso de Kaley, californiana, ha sido muy impactante, en parte, por la identificación y los paralelismos que muchos padres han podido hacer con sus propios hijos. Kaley empezó a entrar en internet con seis años, viendo vídeos en YouTube. Con nueve, ya con su primer iPhone propio, usaba Instagram; con 10, TikTok (llamado entonces Musical.ly), y con 11, Snapchat. Llegaba a pasar hasta 16 horas al día en dichas aplicaciones. No sabía estar sin teléfono: si sus padres le restringían el uso, tenía ataques de pánico.

“Creo que las redes, su adicción a las redes, han cambiado el modo en que funciona su cerebro”, dijo la madre de Kaley en el juicio. “No tiene memoria a largo plazo. No sabe vivir sin un teléfono. Es capaz de emprender una batalla solo con que toques su móvil”. El abogado de la familia comparó la adicción con “un golpe químico”, que afectaba al cerebro. Kaley pasó por depresión, ansiedad y sufrió problemas de dismorfia corporal. Meta tendrá que pagarle un 70% y YouTube, un 30%. Meta ha afirmado en un comunicado que respeta el veredicto pero no está “de acuerdo con él”. “Estamos estudiando nuestras opciones legales”, ha señalado.

El caso es uno de los muchos que se juzgarán este año, tanto en California como en el resto de Estados Unidos. Ya en 2023 hasta 41 Estados del país demandaron a Meta por “atrapar” a los menores con su diseño, por lo que muchos de estos litigios —como el de Nuevo México, que comenzó el fiscal general de dicho Estado, Raúl Torrez— están ahora en pleno desarrollo, explosionando todos a la vez. Y, aunque se están dando distintos resultados, por lo general están saliendo mal paradas las tecnológicas, al ser consideradas responsables. Mientras que la sentencia de Nuevo México ha destacado por la enorme multa, la de California es más una cuestión de ejemplaridad, de hacer notar que efectivamente las tecnológicas pueden causar daños personales y de sentar jurisprudencia.

De hecho, ahí tuvo que personarse Mark Zuckerberg, en la que fue su primera declaración en un juzgado en la historia de su compañía. En ella, el pasado 18 de febrero, el creador de Facebook insistió en que los menores de 13 años tienen prohibido acceder a Instagram y les achacó cierta responsabilidad: “Creo que hay un grupo de personas, potencialmente un número significativo, que mienten sobre su edad para usar nuestros servicios”. Afirmó que su objetivo no era enriquecerse, puesto que donaba “casi todo a obras benéficas”, y su intención era “dar miles de millones a la investigación científica”. “Cuanto mejor le vaya a Meta, más capaces seremos de investigar”.

Esta serie de procesos se ha comparado con los que afrontaron los fabricantes de tabaco a finales de los años noventa. En Nuevo México, en mayo, un juez decidirá cómo deberá actuar Meta a partir de ahora y si debe ofrecer y financiar programas públicos para reparar los daños causados. En California, un jurado formado por siete mujeres y cinco hombres tendrá que deliberar sobre el siguiente paso: si estas empresas tecnológicas, y algunas otras, han cometido delitos como fraude o malicia. Eso las obligaría a asumir daños punitivos y a pagar unas cantidades, probablemente, mucho más altas de los tres millones con los que deben indemnizar a Kaley G. M.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Ley de Lem

 La ley de Lem (formulada por el escritor de ficción epistemológica Stanislaw Lem)  describe desde supuestos escépticos la moderna crisis del conocimiento:

"Nadie lee; si alguien lee, no entiende; si entiende, lo olvida de inmediato."

El hispanista Unabomber

 [Dossier]

 I

 Fernando Muñoz, Viaje por la biblioteca hispánica del Unabomber, 2 de noviembre de 2023.

 [Fernando Muñoz, doctor en Filosofía y Sociología, reseña Unabomber en la España eterna. Viaje por la biblioteca hispánica de Theodore Kaczynski, por Jorge Casesmeiro Roger, Unión Editorial, 2023]

Theodore John Kaczynski nacido en Chicago, Illinois en 1942, ha fallecido el pasado 10 de junio de 2023 en el hospital presidio de Butner, Carolina del Norte, tras pasar 25 años en la prisión de máxima seguridad de Florence, Colorado. Kaczynski cometió una larga serie de atentados con paquete bomba entre 1978 y 1995 con el resultado de tres muertos y más de veinte heridos graves.

Fue conocido como Unabomber (University and Airline Bomber) a raíz del acrónimo – UNABOMB – puesto a su caso por el FBI. Su identificación y captura, todavía hoy, es el caso más largo y costoso de la historia del FBI.

Sobre esta figura han corrido ríos de tinta, se han hecho series y películas, de manera que el libro que aquí se señala podría pasar desapercibido como uno más en una amplia multitud de referencias y comentarios. Se nos ocultaría un libro singular por varias razones: en primer lugar, porque este libro explora y documenta por primera vez la densa y extensa conexión del Unabomber con la cultura hispánica. Kaczynski leía y escribía en español perfectamente, una lengua que admiraba y de la que disfrutaba, al menos desde los años 80.

Entre los 257 libros de la biblioteca de su cabaña de Montana había 40 títulos hispánicos (españoles e hispanoamericanos) de primera importancia: lengua, historia, literatura, filosofía, ciencia. Jorge Casesmeiro hace inventario de esta colección hispánica y revela la complejidad del vínculo de Unabomber con el pensamiento en lengua española a través de los diarios, correspondencia y ensayos publicados por Kaczynski. El vínculo complejo con la cultura hispánica siguió acompañando al Unabomber más allá de su cabaña de Montana, a través de las lecturas, cartas y escritos que pergeñó desde la cárcel de Colorado.

Estamos ante un libro asombroso, cuyas posibilidades podrían tomar nuestra atención toda una vida. Su fertilidad inagotable procede, por una parte, del valor que supone tomar de frente el tema de nuestro tiempo: la condición del ser humano en el sistema industrial, en la megamáquina de esta sociedad tecnológica y hacerlo no sólo de mano de una figura trágica, sino de sus profundos vínculos con nuestra lengua, tradición y cultura. Jorge Casesmeiro confiesa en su libro que, a la hora de escribir, se retira al zulo y en esa huida se manifiesta el nervio de escritor clandestino que recorre su prosa. Sorprende que desde esa intimidad haya levantado una escritura tan luminosa y vital.

La reducción del hombre a la forma que el orden tecnoeconómico impone – la lucha de la libertad con el progreso – es un tema constante, un fondo obsesivo y recurrente en el pensamiento contemporáneo, con raíces que calan la historia de Occidente al menos hasta su sedimento nominalista. Casesmeiro ha sabido poner ante nuestros ojos la condición trágica de nuestro tiempo, señalando el efecto profundo de la era del progreso tecnoeconómico sobre la vida cotidiana, pero también la capacidad de resistencia que las cosas pequeñas oponen al demoledor avance de la megamáquina. Tras las cosas pequeñas se quiere resistir al inexorable progreso, poniendo en cuestión su automatismo ciego, su pretendida autonomía, el carácter dicen que incontenible de su avance.

Hay en el estilo de Jorge Casesmeiro un ritmo y un matiz popular que nos aproxima personalmente al autor y declara indirectamente la singular perspectiva que él ha roturado por vez primera. Sucede con su texto algo que Kaczynski supo percibir oscuramente, tal como refiere en una carta dirigida a su hermano en 1985:

Me he dado cuenta de un fenómeno interesante. Cuando leo literatura inglesa y americana, encuentro que a menudo no me gusta la personalidad del autor (en la medida en que la personalidad se manifiesta en la escritura), incluso aunque pueda apreciar su trabajo. Por el contrario, encuentro que en general me gustan las personalidades de los autores hispanoamericanos…

Esta mínima observación intuye un contraste significativo: el contraste entre la modernidad del progreso tecno-económico y otra posible modernidad, parsimoniosa y humilde, de signo clásico y tradicional. Otra forma del recurrente contraste entre la razón y la cordura, entre el carácter que produce el globalismo triunfante y la actitud generosa de una personalidad que todavía traslucía en la literatura hispanoamericana del siglo pasado y que se conserva viva entre las páginas de este libro.

II

Unabomber, literato; con Jorge Casesmeiro. Bienvenidos a la Terra Ignota. Emitido por YouTube el 2 de febrero de 2025: https://youtube.com/live/2Bq73xI8Ex4

Hoy conversamos con Jorge Casesmeiro (Madrid, 1974), escritor y periodista, sobre su libro Unabomber en la España eterna (2023). El libro se puede adquirir en

https://www.unioneditorial.net/libro/unabomber-viaje-por-la-biblioteca-hispanica-de-ted-kaczynski/

Exploramos la peculiar conexión entre Theodore Kaczynski, activista, literato, pensador, matemático y terrorista que vivió aislado en una cabaña de Montana. Profundizaremos en su insólita afición por los clásicos de la literatura española. ¿Cómo encajan Cervantes, Unamuno o Ortega y Gasset en la visión del mundo de Unabomber? ¿Qué nos dice su lectura de estos autores sobre su pensamiento y su radical rechazo a la sociedad industrial? 

Jorge Casesmeiro es escritor y periodista, autor de varios ensayos y novelas en los que explora temas de historia, literatura y filosofía. También ha publicado El túnel de Hitler (2021), Razón en vena (2020) y Jugando entre cultura (2014), abordando desde la memoria histórica hasta la relación entre pensamiento y creatividad. Ha participado en la edición de los Cuadernos Literarios de la Facultad de Filosofía y Letras (2021), en la antología Los valores humanos en la España poscovid (2021). 

Kaczynski transitó una vía que no escapa del vacío de partida. Unabomber lleva de la nada a la nada. El asesinato selectivo, la ira y el odio que esconde el acto terrorista, son absolutamente estériles. De una inteligencia soberbia, el interés de su análisis de la sociedad industrial ha quedado oscurecido por su existencia esquinada que, si ha logrado atraer una atención efímera por su figura de hombre desolado y atroz, también ha limitado el estudio sereno de su trabajo.

Acaso nada podamos oponer al curso – que se quiere irrefrenable – de las ciencias y tecnologías que mueven la megamáquina industrial, unas tecnologías que han caído sobre la vida humana como una plaga sombría. Esos “arcángeles del progreso” tienen las alas negras, pero al análisis de Kaczynski le falta caridad y sus actos son índice de una razón inmisericorde.

Es la misma razón analítica y estéril que está a años luz de la cordura. No quiero decir que Kaczynski haya estado loco en el sentido habitual, pero estuvo loco de remate si es verdad que el loco no ha perdido la razón, sino que ha perdido todo salvo la razón. Me parece que Kaczynski lo intuyó en español, desde la oscuridad de su celda negra y tras su hábito oscuro.

Jorge Casesmeiro Roger, Unabomber en la España eterna. Viaje por la biblioteca hispánica de Ted Kaczynski, Madrid: Unión Editorial (2023). ISBN: 9788472099128

Resumen

Theodore J. Kaczynski (1942–2023), alias «Unabomber», fue un genio que en 1969 abandonó su carrera de matemático para sobrevivir como trampero en Montana. Entre 1978 y 1996 perpetró una campaña terrorista que convirtió su caza en la operación más larga del FBI. Autor del manifiesto más divulgado del último siglo, La sociedad industrial y su futuro (1995), su vida y escritos anti tecnológicos han dado pie a numerosos libros, películas, series y estudios. Pero ninguno de ellos aborda lo que aquí se narra: la densa conexión de Kaczynski con la cultura española. Su pasión por la lengua castellana y su lectura de grandes autores hispanos. Este ensayo documenta la crónica personal de una serie de hallazgos que su autor ha ido haciendo a partir de fotos, cartas, libros y archivos digitales. Es un viaje por las mejores páginas de España a través del Unabomber. Y también a las obsesiones del Unabomber a través de sus lecturas hispánicas: Cervantes, Valera, Sarmiento, Galdós, Quiroga, Menéndez Pidal, Bolívar, Ortega y tantos otros. Un viaje a los demonios de la libertad.

III

Gonzalo Pernas, Unabomber, las bombas y los libros (16 jun 2023):

Ochentón ya, parece que por su propia mano, Ted Kaczynski ha muerto en su última celda. Los investigadores policiales le pusieron el alias abreviando University and Airport Bomber, en alusión a los lugares donde empezaron a explotar sus artefactos postales, poniendo en marcha una larguísima campaña de terrorismo doméstico que llegó a convertirse en un problema existencial de casi dos décadas para el FBI, como en alguna reseña periodística se puede leer. Precisamente, las implementaciones tecnocientíficas contra las que se rebeló en su manifiesto no habrían hecho posible su cruzada hoy, y el agente que le dijo que tenía que hablar con él no habría tardado tantísimo en adentrarse, bien acompañado, en el wilderness de Montana. El amplio y mediático dispositivo no habría necesitado tantísimo tiempo para localizar su cabaña; sin duda, la versión oscura de la de Thoreau, como si uno y otro representaran las caras de una misma moneda. Cediendo insólitamente a las demandas del Unabomber, el Washington Post y el New York Times publicaron La sociedad industrial y su futuro en 1995, por lo que Kaczynski conseguía su objetivo, aunque precipitando su detención: su hermano Ted reconoció algunas expresiones familiares en el texto y acabó por delatarle. Un mito oscuro nacía.

"La sociedad industrial, que suele conceptuarse como un texto neoludita, antecede el despliegue de las tesis revolucionarias de Kaczynski con un ataque furibundo al izquierdismo posmoderno"

Dado que la cronología y pormenores de su carrera criminal son fácilmente consultables, nos centraremos en los aspectos menos conocidos y más literarios de su vida y legado. La génesis del terrorista se podría esbozar aludiendo a sus shutdowns infantiles, de los que su propia madre, Wanda, dio cuenta en su momento. También cabe mencionar su célebre 167 de coeficiente intelectual, pero sobre todo su participación en los tétricos experimentos de Henry Murray en Harvard: un sádico que debió de freír su cerebro superdotado, si se permite expresarlo informalmente. Sin embargo, nada de esto empaña la brillantez de La sociedad industrial, que un servidor compró en un piso-librería con aires de clandestinidad en alguna calle de Entrevías. Básicamente se trataba de un libreto encuadernado a mano, con cubiertas de cartulina verde, “editado” por Último Reducto en México, en 2002. Si rápidamente se veía que aquello tenía chicha, hoy tiene un interés exponencialmente incrementado, teniendo en cuenta que la tecnociencia ya nos ha puesto en el umbral de toda una crisis de civilización.

La sociedad industrial, que suele conceptuarse como un texto neoludita, antecede el despliegue de las tesis revolucionarias de Kaczynski con un ataque furibundo al izquierdismo posmoderno, que —dando bastante en el clavo— considera inútil y sobresocializado. En resumen, al convicto más famoso de ADX Florence, Colorado, nunca le gustó lo que en Estados Unidos se conoce como Leftism: ese colectivismo posthippie no tenía nada que ver con sus planteamientos. A él le preocupaba la pérdida de autonomía del individuo y las familias, así como toda una serie de cuestiones que consideró más urgentes y universales que los derechos de las minorías, los animales y cosas por el estilo. Despeja toda duda cuando afirma que “no tenemos ilusiones acerca de crear una nueva forma de sociedad ideal”, añadiendo que su “finalidad es solo destruir la forma preexistente”. No es un utopista, y mucho menos un romántico, como se ha llegado a insinuar en algún sitio, sino el artífice de 16 atentados con sus tres muertos y unos cuantos heridos, algunos graves, así como el lúcido analista de una sociedad que, en su hibris técnica, en su fausticismo, pronto empezará a devorar a sus hijos, como en el cuadro de Goya.

"De un modo más general, Piglia resumió la cuestión del Unabomber con un lacónico: percibe muy bien la situación"

El Unabomber, que firmaba sus bombas con el acrónimo FC, de Freedom Club, ha inspirado en alguna medida al Benjamin Sachs del Leviatán de Paul Auster. También es el Thomas Munk de El camino de Ida, que es la novela en la que Ricardo Piglia volcó su semblanza ficticia del recién fallecido. Si el Sachs de Auster no encaja demasiado con nuestro protagonista, sí que introduce a cierto Dimaggio que avisa de cómo los servicios de inteligencia adulteran los acontecimientos hasta niveles que muy pocas personas formadas estarían dispuestas a admitir. De ahí la nebulosa que siempre envolverá al matemático sangriento, aunque no tanto a una obra que siempre se puede interpretar y discutir. Le pese a quien le pese, ofrece valiosos materiales para el debate crítico sobre el rumbo y la propia naturaleza del progreso. De todas formas, el libro de libros a mencionar es El agente secreto de Conrad: se sabe que Ted leyó esta novela decenas de veces, identificándose con el protagonista y su fatalismo de manera excepcional, y pudiéndose comprobar el grado de similitud en cuanto uno remonta sus páginas y acaba por conocer a “el profesor”.

Lo cierto es que el manifiesto —La sociedad industrial y su futuro— ha quedado algo eclipsado por el emblema pop en el que el terrorista se ha convertido. Y también otros aspectos interesantes de su propuesta intelectual, como una crítica del anarcoprimitivismo en la que discute a Marshall Shalins y Bob Black, entre otros, o su correspondencia con John Zerzan: quizá el representante más conocido de la militancia antitecnológica de corte, digamos, izquierdista. De un modo más general, Piglia resumió la cuestión del Unabomber con un lacónico “percibe muy bien la situación”: el modo en que las sociedades avanzadas diluyen los impulsos autónomos y disidentes en esa sobresocialización nunca inocua, la consecuente frustración de un individuo que cada vez controla menos su devenir y —en síntesis— el modo en el que el desenfreno tecnocientífico está acabando globalmente con la vida y sus cadencias humanas. Es mucho más lo que se podría decir a la luz de las recientes revoluciones tecnológicas y sus renovados impactos, aunque para ello habrá que acudir a las exégesis.

IV

Theodore Kaczynski, Desde un bosque lejano. Tecnología, colapso y revolución. Errata Naturae, 2025, EAN: 9791387597207, ISBN: 979-13-87597-20-7

Resumen

Theodore Kaczynski fue un brillante filósofo y matemático que, tras licenciarse con honores en Harvard, obtuvo su plaza como profesor de la Universidad de Berkeley con apenas veinticinco años. Sin embargo, tan sólo impartió un par de cursos antes de recluirse en una cabaña sin agua ni electricidad en los bosques de Montana. Desde allí, y a lo largo de casi dos décadas, tuvo en jaque al FBI y a la CIA con los envíos de diversos paquetes-bomba que causaron la muerte de tres personas e hirieron a una veintena. Con sus ataques pretendía encender la chispa de una revolución global contra el complejo tecno-industrial (y su último exponente: la inteligencia artificial), causante del cambio climático y la alienación última y catastrófica de la humanidad.

Kaczynski fue por tanto un terrorista, pero también, por incómodo que nos resulte, uno de los pensadores más lúcidos de nuestro tiempo, como demuestran los ensayos recogidos en este volumen. Tal como explicamos de forma detallada en su prólogo, como editores creemos que es posible (y necesario) valorar sus escritos sin avalar sus acciones, al igual que admiramos el catálogo de la editorial Feltrinelli, aunque su editor y fundador muriera colocando, él también, una bomba; o como leemos con pasión al escritor William S. Burroughs aunque asesinara a su esposa; o seguimos aprendiendo de Platón sin defender, como él, la esclavitud.

En este sentido, el análisis teórico que propone Kaczynski clava su dardo en el problema fundamental de nuestra época: la progresiva extinción de la libertad individual y la creciente catástrofe ecológica causadas por nuestra absoluta dependencia de la tecnología contemporánea, que se ha convertido en un sistema autónomo que no sirve al ser humano, sino que lo utiliza. Y su razonamiento, impecable desde un punto de vista teórico y difícilmente rebatible, le llevó a concluir, por un lado, que el problema último no es el capitalismo, sino el sistema tecnológico que lo gobierna; y por otro, que dicho sistema no es susceptible de reforma, y que, por tanto, debe destruirse para evitar la devastación final del planeta y de la inmensa mayoría de sus habitantes.

La sociedad industrial y su futuro, y el curioso hispanismo de Ted Kaczynski

Ted Kaczynski fue un niño brillante nacido en Evergreen Park, Illinois. Desde joven mostró afinidad por las matemáticas y a los 16 años ya asistía a Harvard; terminó la licenciatura en 1962 y entró en la Universidad de Michigan, donde se doctoró en solo 5 años. Tras sus estudios fue profesor asistente en la Universidad de California en Berkeley. Ted no fue una persona muy sociable; participó en un cruel experimento sobre la alienación que produce la autoridad que pudo afectar su psique, y mientras estuvo en Berkeley adquirió un gran desdén por la tecnología y las comodidades de la vida moderna; tras dejar su puesto en la universidad en 1969,  vagó de ciudad en ciudad antes de establecerse en Lincoln, Montana, en una cabaña de un bosque cerca de donde su hermano David había comprado un terreno. Permaneció en esta zona haciendo el Henry David Thoreau durante los siguientes 24 años, leyó a Miguel Unamuno y a numerosos autores clásicos españoles afines al tradicionalismo, como refleja el contenido de la librería que tenía en su cabaña, y desarrolló aún más su desprecio por la tecnología; en 1978 este odio lo llevó a iniciar una carrera terrorista enviando bombas durante años a personas que asociaba con la técnica industrial. En 1995 pidió a cambio de no enviar más bombas que publicaran un manifiesto de 35.000 palabras sobre sus ideas contra la tecnología.

Este escrito refleja que Ted siempre estuvo adelantado a su tiempo. Expuso perspectivas incomprendidas por la sociedad de su época, significativamente menos avanzada tecnológicamente que hoy; entonces pocos podían discernir esos peligros. En La sociedad industrial y su futuro, Ted sostiene:

*Que la tecnología amenaza la libertad humana.

*Que demasiada tecnología puede causar sufrimiento psicológico severo.

*Que este avance necesario no solo afecta a la vida humana, sino que también tiene gran impacto en el medio ambiente y degrada la naturaleza.

*Que las personas tienen la necesidad ingénita de perseguir metas, pero la industrialización rompe eso: perjudica su autonomía y cubre todas sus necesidades automáticamente atrofiando ese instinto natural.

Así pues, pensaba que había que proteger a la naturaleza salvaje y a nosotros mismos de la invasión del imparable desarrollo tecnológico. La sociedad industrial refleja desigualdad y caos. 

Estas ideas fueron en su momento incomprensibles e hicieron que Ted fuera condenado, pero tal vez se descartaron y consideraron extremistas por su actitud terrorista y demasiado contundente. Y 31 años después del manifiesto, hay que reevaluarlo y no pudo haber estado más acertado sobre los efectos globales de la tecnología.

La conveniencia, la facilidad de acceso a la información y la facilidad para dispersar datos han causado dependencia sin que las personas puedan obtener algo realmente valioso en la experiencia humana. En vez de trabajar con la tecnología y mantenerse realizados en los demás, los humanos han tratado de adaptarse y subordinarse a este avance para aislarse. La tecnología, como afirmó Ted, tiene ahora un poder absoluto sobre la humanidad y nada es inmune a ella, ni siquiera la naturaleza. Por ejemplo, Chat GPT utiliza 10 veces más energía que la búsqueda de Google, emite 8.44 toneladas de dióxido de carbono al año y consume 700.000 litros de agua potable en su entrenamiento en centros de datos, lo mismo que producir 320 automóviles Tesla.

De 20 a 50 preguntas a Chat GPT consumen el equivalente a 500 ml de agua embotellada, y hay miles de millones de personas usándolo. Y eso es solo una parte microscópica de la red que es la tecnología hoy en día y nos ata.  

martes, 24 de marzo de 2026

Si fallor, sum

   San Agustín:

 Quid, si falleris? Si enim fallor, sum. Nam qui non est, utique nec falli potest; ac per hoc sum, si fallor. Quia ergo sum si fallor, quo modo esse me fallor, quando certum est me esse, si fallor?

 ¿Y qué, si te equivocas? Porque si me equivoco, existo. Porque el que no existe, ciertamente no puede equivocarse; y por lo tanto, existo, si me equivoco. Por lo tanto, porque existo si me equivoco, ¿cómo me equivoco de que existo, cuando es seguro que existo, si me equivoco?

Marco Tulio Medina:

Un aspecto crucial de la alocución agustiniana, representa que de nuestros errores aprendemos, enfatizando la necesidad de la búsqueda de la verdad. Tal como Sócrates reconocía «Yo solo sé que nada sé», resaltando con ello nuestra ignorancia existencial. En el proceso humano de errar concita la posibilidad de rectificar, y sobre todo aprender de nuestros fallos, y entender que no somos infalibles. Los fracasos económicos, emocionales o laborales nos brindan la oportunidad de alcanzar el ansiado éxito o la paz espiritual, y tal como lo plantea el cristianismo, el arrepentimiento de nuestros pecados o errores es la modificación de nuestro pensamiento (metanoia en griego) y la decisión de no volver a cometerlos. A nivel social, se resalta que las sociedades desconocedoras de su propia historia están condenadas a cometer los mismos errores. Nuestras sociedades son frecuentemente engañadas por políticos deshonestos que buscan sólo su bien personal y no el colectivo. Pero intrínsecamente las mismas sociedades fallan al aplaudir «al vivo» que logra sus objetivos sin los méritos necesarios, haciendo trampa, o corrupción, estos antivalores hunden a nuestras sociedades. En el método científico el paradigma del ensayo y error evalúa una hipótesis, que por definición no necesariamente es verdadera. Múltiples descubrimientos se han logrado usando este abordaje. La misma naturaleza, tal como lo descubrió Charles Darwin en su obra: El origen de las especies, utiliza un proceso similar, donde las modificaciones de los seres vivientes buscan adaptarse a su ambiente para sobrevivir mediante mutaciones genéticas. Un error en este proceso puede conllevar a la extinción de esa especie tal como ha sido confirmado por la arqueología.

Reimpresa la biografía de San Agustín de Peter Brown

 Agustín de Hipona’, vida de uno de los artífices de la Antigüedad tardía, El País, Manel García Sánchez, 13 feb 2026:

Se reedita el monumental trabajo de Peter Brown sobre el santo de los siglos IV y V, padre de la Iglesia y filósofo mayúsculo que fundó el sistema que explica la cosmovisión cristiana.

Agustín de Hipona (Tagaste, 354-Hipona, 430) es uno de los primeros autores de autobiografías. Cualquier amante del género no debería perderse la lectura de sus Confesiones, una de las obras más emotivas y sinceras de aquella época de angustia que fue la del conflicto entre paganos y cristianos, una autobiografía, decía Agustín, cuyo asunto no era otro que la evolución de su propio corazón, de un yo en busca de Él. Si el lector es amante de las biografías, sabe que los historiadores anglosajones nos llevan años luz de ventaja en ello, como si en Oxford o Cambridge fuese imperativo divulgar desde la excelencia. Peter Brown (Dublín, 1935) no es precisamente un advenedizo, sino que su fantástica biografía, la de aquel filósofo educado pagano convertido en un cristiano mejor gracias a la tenacidad de su madre, la psicoanalizable Mónica, y santificado tras su muerte, data de 1967. Traducida en 1970 por aquella insigne empresa cultural cosmopolita que fue Revista de Occidente, reeditada por Acento en 2001 con el epílogo de Brown de 1999, ahora Taurus nos regala la reedición de un modelo del género y un clásico mayúsculo sobre los estudios agustinianos.

Brown es profesor emérito de Historia en Princeton y no puede resultar más evocador que José Enrique Ruiz-Domènec mencione a Thomas Mann en el prólogo, sabedor de que el ilustre historiador vive muy cerca de la casa que habitaron los Mann en aquel templo del saber tras su exilio en Estados Unidos. Uno se lo imagina en la fastuosa Wright Library del Princeton Theological Seminary investigando con pasión en la estela de su celebrado El mundo de la Antigüedad tardía (Taurus), título de otra obra maestra que nos muestra por qué Brown es considerado uno de los descubridores de ese periodo histórico que, entre Diocleciano y Mahoma, desde la crisis del siglo III del Imperio Romano hasta la conquista árabe, tuvo una voz propia muy alejada de aquella decadencia del cristiano Imperio Romano predicada con fanatismo ilustrado por Gibbon o Montesquieu. La vida y obra de Agustín se nos explica deliberadamente a contracorriente. El Bajo Imperio Romano fue algo muy diferente a lo que se nos había dicho: angustia y conflicto sí, decadencia y oscuridad para nada.

¿Por qué leer hoy una biografía de Agustín de Hipona? Sencillamente porque este padre de la Iglesia, filósofo mayúsculo y creador de una teología de la historia en La ciudad de Dios, no solo fue uno de los artífices de ese periodo que conocemos como Antigüedad tardía, sino que sus reflexiones sobre el tiempo, la teoría de las dos espadas sobre el poder del emperador o del papa como vicario de Dios, su filosofía con la Providencia como motor de la historia o su precartesiano si fallor sum  ["si me engaño, existo"] dotaron al cristianismo de las armas intelectuales necesarias para combatir en pie de igualdad contra el conglomerado heredado de la filosofía pagana. Agustín es el fundador del sistema filosófico que explica la cosmovisión cristiana, el filósofo substantivo de la historia que reflexiona sobre la profunda crisis producida por las vándalas invasiones bárbaras, sobre los conflictos entre paganos y cristianos, sobre cómo siempre de una crisis emerge una nueva era de prodigios culturales que anuncia la cercana Edad Media.

Debería complementarse la lectura de esta magnífica biografía con otros libros de Brown: el innovador El cuerpo y la sociedad. Los cristianos y la renuncia sexual (Muchnik), el iluminador El culto a los santos en la Antigüedad tardía (Ediciones Sígueme) o, más reciente, el erudito Por el ojo de una aguja. La riqueza, la caída de Roma y la construcción del cristianismo en Occidente (350-550 d. C.) (Acantilado). Si la lectura de Agustín nos enseña cómo el filósofo o el teólogo hicieron siempre gala de un espíritu crítico, azote de herejías y cristianizador del platonismo, la lectura del Agustín de Hipona nos enseña cómo el pensamiento no ha de ser nunca concebido como un repertorio de dogmas, sino como un ejercicio de crítica, no como la adopción de un conjunto de opiniones heredadas, sino como una construcción propia que desmantela simplificaciones maniqueas. Una biografía monumental que nos invita a pensar y sentir mejor, a volver una y otra vez sobre uno de los personajes más grandes y fascinantes de la Antigüedad tardía y de todos los tiempos.

La eutanasia de Noelia

 Noelia, la joven parapléjica de Barcelona, anuncia que recibirá la eutanasia este jueves: “Quiero dejar de sufrir”, en El País Jesús García Bueno, 24 mar 2026:

La mujer, que lleva más de un año y medio esperando, relata cómo ha vivido el rechazo de su familia en una entrevista en Antena 3

Noelia Castillo, la joven parapléjica de 25 años que lleva más de año y medio esperando la eutanasia, ha anunciado en televisión que la recibirá este jueves. La Generalitat le reconoció la prestación de ayuda a morir en julio de 2024, pero la férrea oposición de su padre, que llevó el caso a los tribunales de la mano de Abogados Cristianos, ha demorado el proceso. “Quiero irme ya en paz y dejar de sufrir y punto”, afirma la joven en una entrevista concedida al programa Y ahora Sonsoles, de Antena 3, de la que ha avanzado este martes unos pocos fragmentos.

La revelación de Noelia se produce el mismo día en que se ha conocido que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), con sede en Estrasburgo, ha rechazado el último recurso presentado en representación del padre de la joven, por la asociación ultracatólica Abogados Cristianos. La Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, el órgano que vela por la aplicación de la ley de eutanasia en la comunidad, ya había reactivado el proceso de Noelia después de conocer, en enero, que el Tribunal Supremo había avalado la medida. La negativa a imponer medidas cautelares tanto por parte del Tribunal Constitucional como, ahora, del TEDH, ha despejado más el camino.

El pleno de la Comisión aprobó en julio de 2024, por unanimidad, la prestación de ayuda a morir para Noelia porque cumplía con todos los requisitos de la ley. La joven presentaba una situación clínica “no recuperable” que le producía “una dependencia grave, dolor y sufrimiento crónico e imposibilitante”. El padre de la chica, Gerónimo Castillo, trató de impedir la muerte de su hija y contrató para ello los servicios de Abogados Cristianos, que ha hecho de la lucha contra la eutanasia una de sus banderas. La asociación logró que un juzgado paralizase la aplicación de la eutanasia e inició así un periplo que, entre juicios, sentencias y recursos, se ha alargado un año y ocho meses.

Las diferentes instancias judiciales han avalado la legalidad de la eutanasia concedida a Noelia y han rechazado todos los argumentos esgrimidos por Abogados Cristianos; en particular, sobre la falta de capacidad de la joven para decidir. El Tribunal Supremo puso fin al recorrido en la justicia ordinaria en enero, al rechazar el recurso de casación presentado por el padre.

Noelia ha permanecido ingresada durante la mayor parte de este tiempo en una residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes (Barcelona). La entrevista ante las cámaras, sin embargo, se ha grabado en casa de su abuela materna. Noelia explica que “el 26″ [de marzo, o sea este jueves] recibirá la eutanasia y reitera, como ya dijo en el juicio en el que fue obligada a declarar, que nunca ha tenido dudas. “Lo tenía muy claro desde el principio”.

“Ninguno de mi familia está a favor”

La oposición del padre a la eutanasia, ha relatado, era común a todos los miembros de su familia. “Ninguno de mi familia está a favor de la eutanasia. Obviamente, porque soy otro pilar de la familia. Yo me voy, vosotros os quedáis aquí con todo el dolor. Pero yo pienso: ¿Y yo, todo el dolor que he sufrido durante todos los años? Quiero irme ya en paz y dejar de sufrir y punto”. “La felicidad de un padre, una madre o una hermana”, dice en alusión a los miembros de su familia, “no puede estar por encima de la vida de una hija”.

Ése es precisamente uno de los grandes debates que se han planteado a propósito del caso de Noelia y de otras personas que han topado con la oposición de sus familiares a la eutanasia. Como Francesc Augé, cuyo caso se encuentra pendiente de resolución en el Tribunal Constitucional, que deberá decidir sobre le legitimación de terceros a la hora de impugnar un acto administrativo como es la concesión de una eutanasia.

En sus intervenciones, Noelia describe el dolor físico y el malestar psicológico que padece. “Siempre me he sentido sola, antes incluso de pedir la eutanasia yo ya veía mi mundo muy oscuro (...) No tengo ganas de nada, ni de salir, ni de comer, ni de hacer nada, y dormir se me hace muy difícil, aparte que tengo dolor de espalda y piernas”.

En los fragmentos emitidos este martes aparece también, junto a Noelia, su madre. “Han sido tres años de altibajos, he estado rezando, pensando si ella en el último momento dice: me arrepiento. Si ella no quiere vivir, yo ya no puedo más”. La madre expresa su disconformidad con la eutanasia, pero asegura que va a estar a su lado “hasta el último momento”.