lunes, 25 de mayo de 2026

Magnifica humanitas, encíclica tecnológica de León XIV

 El papa León XIV lanza con su primera encíclica una llamada de alarma contra el tecnofascismo: “Quien controla la IA impondrá su visión moral”, en El País, Íñigo Domínguez, Roma - 25 may 2026 

El Pontífice dedica ‘Magnifica humanitas’ a alertar de los peligros de las nuevas tecnologías y del control de una élite que “corre el riesgo de conducirnos hacia nuevas atrocidades”

El título de la primera encíclica de León XIV, Magnífica humanidad (Magnifica humanitas, las dos primeras palabras en latín del texto, como es tradición), ya constituye su programa ante los algoritmos, la inteligencia artificial y una nueva sociedad marcada por la tecnología: reivindica lo que nos hace humanos. Pero más allá de lo espiritual, es un documento potente de evidente carga política, que no oculta cuál es el nuevo adversario que señala la Iglesia: el tecnofascismo en ciernes teorizado por las teorías posthumanas y transhumanas de Silicon Valley y de buena parte de los ideólogos que rodean a Donald Trump. El subtítulo del texto, de 110 páginas, es “Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”.

Para el Pontífice se trata de un nuevo esquema mundial en el que “quien controla la IA impondrá su propia visión moral, que se convertirá en la infraestructura invisible de los sistemas”. “Pequeños grupos muy influyentes pueden orientar informaciones y consumos, condicionar procesos democráticos e incidir en las dinámicas económicas en beneficio propio, contradiciendo la justicia social y la solidaridad entre los pueblos”, alerta. Por eso llama a los estados a intervenir para establecer reglas, regular la tecnología y la propiedad de los datos.

De la misma manera, a nivel internacional, reivindica el multilateralismo y el papel de la ONU y las organizaciones internacionales. También disecciona los peligros de la IA para el impacto ambiental, en el mundo laboral y en la educación, y por supuesto en su uso en escenarios de guerra. Es más, en una de las muchas alusiones claras a la actual administración de la Casa Blanca, León XIV declara que “hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la ‘guerra justa’, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto”.

Defensor a ultranza del diálogo y de los más débiles, opina que “se necesita una política más presente, capaz de ralentizar donde todo acelera y de proteger los espacios en los que las comunidades pueden seguir participando e interrogándose”.

León XIV, elegido hace un año, eligió su nombre pensando en León XIII, el papa que inició la doctrina social de la Iglesia con la encíclica Rerum novarum (De las cosas nuevas), en 1891, ante la deshumanización de la revolución industrial y el auge del comunismo. El referente es tan claro que ha firmado su primera encíclica el mismo día, el 15 de mayo, porque cree que el mundo se halla ante un cambio de época similar. Y desde luego, León XIV toma postura de forma contundente, siguiendo la línea de Francisco. Prueba de que es consciente del desafío en marcha y su voluntad de diálogo, Prevost ha asistido este lunes en persona a la presentación del documento, algo insólito, ante un auditorio con representantes académicos y diplomáticos. Es más, entre los ponentes estaba Christopher Olah, ateo y cofundador de Anthropic, una de las principales compañías de IA, pero con un rasgo distintivo: se enfrentó a Trump y se opuso al uso de su tecnología en el Pentágono.

El problema de olvidar la memoria histórica

Robert Prevost, que durante meses ha mantenido un perfil bajo y en los últimos meses ha emergido con personalidad propia al enfrentarse a Donald Trump, confirma con este documento que es una figura antagonista de primer orden contra las políticas de la Casa Blanca y el populismo de extrema derecha. Porque, advierte, sin una “reflexión ética y humanizadora, el creciente poder de los sistemas digitales corre el riesgo de conducirnos hacia nuevas atrocidades, no menos vergonzosas que las del pasado que hoy deploramos, mientras seguimos presentándonos como sociedades ‘avanzadas’ y ‘civilizadas’”.

El Papa considera que “vivimos en una época de notable ceguera espiritual y cultural”, en la que “un falso pragmatismo invita a cortar las raíces de la memoria (…), creyendo ilusoriamente que las atrocidades del siglo XX ya no pueden repetirse”. “En realidad, las mismas dinámicas resurgen bajo nuevas formas”, alerta. Contra esto, proclama una “civilización del amor” y no perder de vista nunca la humanidad: “Ningún sistema de cálculo, por sofisticado que sea, genera un corazón que se entrega, ni una conciencia capaz de discernir el bien”.

León XIV diagnostica con nitidez el efecto venenoso de las redes sociales y los nuevos modos de comunicación, y no tiene ningún reparo en vislumbrar una deriva totalitaria: “La opinión pública se orienta y acostumbra progresivamente a narrativas mediáticas polarizadas, a menudo amplificadas por algoritmos que valoran el enfrentamiento y la oposición. También asistimos a una preocupante pérdida de la memoria histórica. La desaparición gradual de los testimonios directos del Holocausto y de las dos guerras mundiales facilita la reescritura selectiva o distorsionada del pasado, en un clima en el que las noticias falsas y las manipulaciones narrativas empañan las lecciones aprendidas”.

Contra “los extremismos religiosos y el fanatismo identitario”

Uno de los fenómenos en marcha que señala es una alianza de nihilismo y pragmatismo: “Los extremismos religiosos y los fanatismos identitarios se alían con un economicismo irracional, mientras que la política recurre con facilidad a la desinformación, a la ridiculización del adversario y a la construcción sistemática de miedos y resentimientos. Así, la diversidad del otro se vive cada vez más como una amenaza”.

Es el primer papa agustino, y en el texto es clara la impronta de San Agustín, la construcción de la ciudad de Dios. En un mundo en el que la cuestión central es la lucha entre el bien y el mal, llama a abrazar lo humano, con todos sus problemas e imperfecciones, y cree en un horizonte de esperanza porque cree que la humanidad también es capaz de hacer grandes cosas. Nunca lo ha hecho, recuerda, sin “resistencias, intereses mezquinos e inercias culturales”. Apunta que “la historia puede cambiar cuando al menos un solo hombre o una sola mujer se toma realmente en serio la dignidad de todos”, y el primer ejemplo que cita, con toda intención, es el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, y a Martin Luther King Jr. El Papa llama a todos a trabajar para “hacer que la técnica crezca sin que se repliegue el corazón”.

“Desarmar la IA”

En esta batalla ideológica, el Papa cree que la inteligencia artificial “no es moralmente neutra”, sino que es un arma. Por eso a “desarmar la IA (…) sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es solo militar, sino económica y cognitiva”. “Desarmar quiere decir romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar. Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano. Significa sustraerla a los monopolios, hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable. (…) La IA es ya un ambiente en el que estamos inmersos y un poder que debemos afrontar. Por eso, no basta regularla; es necesario desarmarla y hacerla acogedora”.

El Pontífice también muestra su alarma por la “normalización de la guerra”: “Cuando se atenúa la memoria histórica y se debilitan los criterios éticos que protegen a los civiles y a los más frágiles, se vuelve más fácil presentar la violencia como necesaria, inevitable o incluso ‘limpia’”. En este sentido, señala que “reaparece la tentación de construir la identidad colectiva contra un enemigo, alimentando narrativas en las que cada uno se presenta como víctima legitimada para la revancha”. “La simplificación en esquemas —‘yo primero’, ‘amigo-enemigo’, ‘nosotros-ustedes’— facilita decisiones, a menudo irresponsables, que minan la confianza recíproca entre las naciones. La fuerza del derecho internacional es así sustituida por el supuesto ‘derecho del más fuerte’”.

El peligro del posthumanismo y las personas “de segunda clase”

En el centro de la encíclica, el Papa entra directamente a refutar las teorías de Elon Musk, Peter Thiel y los gurús visionarios de Silicon Valley, el transhumanismo y el posthumanismo. “Aun cuando estas hipótesis siguen siendo en gran parte especulativas, van adquiriendo relevancia, porque modifican el imaginario colectivo y, en consecuencia, orientan las decisiones sociales, económicas y políticas”, advierte. “Si el ser humano es tratado como materia para ser perfeccionada o superada, entonces se vuelve más fácil aceptar que algunos sean considerados menos útiles, menos deseables, menos dignos. En nombre del progreso se puede llegar a pensar en ‘sacrificios necesarios’ y hacer pagar a los más vulnerables el precio de una presunta optimización de la especie”, asegura.

Prevost insiste en que algunas corrientes posthumanistas plantean incluso “la existencia de seres humanos ‘de segunda clase’, al servicio de los intereses de élites que se perciben a sí mismas como superiores: una perspectiva inquietante, más grave aún si se combina con instrumentos tecnológicos que amplían de forma exponencial el poder de control y de selección”.

Pero el Papa va más allá y amplía el análisis con respecto a la explotación mundial, no solo por el impacto ambiental que exigen las nuevas tecnologías, sino por “nuevas formas de esclavitud” y un neocolonialismo “de rostro inédito”. Surge, analiza, por “lógicas de endeudamiento estructural que mantienen a pueblos enteros en condiciones de dependencia”. “Una parte significativa del funcionamiento de la economía digital se sustenta en el trabajo silencioso de millones de seres humanos, empleados en actividades poco visibles pero esenciales: etiquetado de datos, moderación de contenidos —a menudo pésimos— y entrenamiento de modelos. En muchos casos se trata de jóvenes, en su mayoría mujeres, que trabajan duro a cambio de remuneraciones mínimas. (...) No basta con invocar la eficiencia ni con alabar los beneficios de la innovación, si estos se basan en una cadena de explotación que se mantiene deliberadamente oculta”.

En estos pasajes emerge el papa estadounidense que ha vivido media vida en Perú y conoce el sur del mundo. Explica que “las injusticias no nacen solo de decisiones equivocadas de los individuos, sino también de estructuras, mecanismos, sistemas económicos y culturales que producen desigualdad casi automáticamente”. Por eso pide “recomponer los vínculos rotos y reintegrar al que ha sido excluido, teniendo en cuenta las heridas provocadas por las injusticias: guerras, colonialismo, discriminaciones raciales o de género, violencia contra pueblos enteros y explotación”.

León XIV acusa a un nuevo colonialismo que “no solo domina los cuerpos, sino que se apropia de los datos, transformando las vidas personales en información explotable”. “Territorios enteros, sobre todo aquellos con menos relevancia geopolítica y mayor fragilidad estructural, se ven, en el presente, atravesados por una nueva lógica de extracción: la de los flujos sanitarios, perfiles epidemiológicos, mapas genéticos y datos demográficos”.

El trato a los inmigrantes, el factor que define a una sociedad

El Papa vincula todos sus razonamientos a una especie de prueba del algodón que determina si una sociedad es justa o se ha extraviado: “Un examen decisivo para la justicia social hoy está representado por la condición de los migrantes, de los refugiados y de cuantos son obligados a desplazarse a causa de la pobreza, la violencia, el cambio climático y los desastres naturales. El modo en el cual una sociedad los trata muestra si su idea de justicia está guiada por el miedo o por la fraternidad”.

Aquí Prevost introduce un doble razonamiento, que ya ha ido señalando en el último año: reconocer el derecho a irse, pero también trabajar para que sea efectivo el derecho a quedarse. “La justicia social, en este campo, implica al menos dos compromisos complementarios. Por una parte, proteger el derecho a la esperanza de quien está obligado a partir, garantizándole vías seguras y legales, condiciones de acogida dignas y procesos reales de integración. Por otra, promover también el derecho a permanecer en la propia tierra en paz y seguridad, afrontando las causas profundas que obligan a migrar, incluidas las causas vinculadas a las injusticias económicas y a la crisis climática”.

Viene a decir que en la cuestión migratoria hay dos fallos, en origen y destino, y que ambos deben ser resueltos si realmente se quiere una solución. Por eso, señala que “no es humano un desarrollo que aumenta el consumo de algunos a expensas de costos y heridas en otros, o que relega regiones enteras a roles subordinados, impidiéndoles expresar sus propias potencialidades”. E insiste: “No es verdadero progreso aquello que aumenta el bienestar de algunos degradando los ecosistemas, descargando costos sobre las comunidades más vulnerables o comprometiendo las condiciones de vida de quienes vendrán después de nosotros”.

Hay numerosas llamadas de alerta ante el capitalismo salvaje: “Es necesario recordar que la libertad económica no es absoluta y debe medirse siempre en función del bien común y de la dignidad de cada persona”. Reclama que el “empleo digno y de valor” es una parte esencial de la sociedad, y no “una variable dependiente únicamente del beneficio”. “Una sociedad justa requiere un Estado presente e instituciones civiles capaces de superar la mera lógica de la eficiencia, orientando explícitamente los recursos, la creatividad y las normas a favor de los más vulnerables”, concluye.

La encíclica hace propuestas incluso en cuanto a política fiscal, pues señala el preocupante aumento de las desigualdades en todo el mundo: “Se necesitan leyes justas e instrumentos de redistribución que corrijan los desequilibrios, incluso mediante sistemas fiscales que alivien la carga sobre los más débiles y exijan más a quienes disponen de mayores recursos”. Y añade: “La fiscalidad, las protecciones sociales y las políticas industriales deben corregir los desequilibrios creados por la concentración de riqueza y poder”.

“La verdadera alternativa no está entre el entusiasmo y el miedo, sino entre dos modos de construir: un progreso que sirve a la persona y a los pueblos, o un progreso que los doblega a lógicas de poder”, concluye el Papa. Es taxativo al denunciar que “quienes disponen de poderosos recursos técnicos y económicos (...) tienen una gran capacidad para provocar cambios culturales y, en última instancia, para convencer a un número significativo de personas acerca de cuál es la verdad sobre el ser humano, sobre el mundo, sobre el sentido de la existencia, sobre la familia e incluso sobre Dios”. Es una clara referencia a la deriva mesiánica en marcha en Estados Unidos, que intenta apropiarse del mensaje cristiano.

El texto da gran importancia a la degeneración de la información pública, que considera deliberada y con un interés político profundo: “Cuando la pregunta sobre lo que es verdadero pierde interés y se impone un pragmatismo que se conforma con lo que parece útil o eficaz, la vida democrática se debilita”. Pide una “ecología de la información” y la necesidad de un “periodismo serio”. En este punto, el Papa tiene un detalle sin precedentes en una encíclica, el más importante documento pontificio, al agradecer a la prensa su labor en la denuncia de la pederastia en la Iglesia: “Algunos periodistas comprometidos con la verdad han desempeñado un papel fundamental a la hora de sacar a la luz injusticias y abusos. A ellos quisiera reiterar las palabras del Papa Francisco al dirigirse a los vaticanistas: ‘Les agradezco también por lo que dan a conocer de lo que no funciona en la Iglesia, por lo que nos ayudan a no ocultar bajo la alfombra y por la voz que han dado a las víctimas de abusos’”.

Arendt, ‘El Señor de los anillos’ y el ‘Guernica

El Papa, en definitiva, acaba por unirse también a la legión de citaciones de Hannah Arendt, cada vez más actual, y alude a Los orígenes del totalitarismo: “El desinterés por la verdad conduce lenta pero inexorablemente hacia el totalitarismo, para el cual, como escribió la filósofa Hannah Arendt, los súbditos ideales no son tanto aquellos ideológicamente convencidos, sino ‘las personas para quienes ya no existe la distinción entre el hecho y la ficción (es decir, la realidad de la experiencia) y la distinción entre lo verdadero y lo falso (es decir, las normas del pensamiento)’”.

En otra de las citas, el Papa tiene su momento pop en una cita de El Señor de los anillos. En realidad, hila muy fino, pues esta novela es un referente de los movimientos de ultraderecha, empezando por la propia Giorgia Meloni, y Prevost subraya que uno de los personajes de Tolkien, “un escritor católico”, describió la responsabilidad de las personas de este modo: “No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir”.

Hay otras alusiones llamativas, y muy significativas, como cuando señala que la cultura y el arte, “cuando son auténticos, custodian esta chispa, impidiendo la normalización del mal”. Entonces cita tres: “la Novena Sinfonía de Beethoven como deseo de unidad", evidente referencia a Europa; el Guernica "como denuncia de la deshumanización", y la película La lista de Schindler, “como una invitación a no entregar el pasado al olvido”.

Alerta ante el uso del móvil en los menores

Hay otros aspectos novedosos y sorprendentes para una encíclica: el Papa advierte del riesgo para los niños de “tener un teléfono móvil personal demasiado pronto y utilizarlo sin el control de los adultos”. Ve a las familias desbordadas, “les resulta difícil resistir por sí solos al condicionamiento de modelos de negocio que monetizan la atención y el tiempo”, y por eso pide la intervención de las autoridades: “Es necesario oponerse, con decisiones públicas de largo alcance, a los intereses inmediatos de las plataformas —concentradas en pocas manos— cuando estos entran en conflicto con el bien de los menores”.

Prevost también llama a defender la educación pública. Señala como uno de los retos más importantes combatir las “fuertes desigualdades en el acceso a la educación básica y a los estudios superiores”. Para ello, dice que los estados deben invertir los recursos necesarios “para garantizar una educación de calidad para todos, ya sea apoyando adecuadamente el sistema escolar público o sosteniendo a las instituciones privadas”, pero advierte: “Cuando una parte importante de la educación, en varios niveles, se encomienda a instituciones privadas, puede ocurrir que, a falta de un apoyo público adecuado, el acceso a la escuela dependa demasiado de las posibilidades económicas de las familias”.

En todo caso, el Papa ofrece un horizonte de esperanza y de confianza en la humanidad. Como receta, propone cinco vías “de responsabilidad cotidiana y pública”, y enumera: “Desarmar las palabras, construir la paz en la justicia, asumir la mirada de las víctimas, cultivar un sano realismo y relanzar el diálogo y el multilateralismo”.

Los alumnos de familia rica sacan cuatro cursos a los de pobre

 Los alumnos ricos sacan cuatro cursos de ventaja a los pobres: la escuela fracasa al compensar la desigualdad de cuna, El País Educación, Ignacio Zafra, Valencia - 25 MAY 2026 

El aumento de los estudiantes vulnerables en la enseñanza pública, sin más medios para atenderlos, enciende las protestas del profesorado

Empar Penadés lleva 37 años dando clase y está a punto de jubilarse. Es maestra del segundo ciclo de Infantil en un colegio público de Valencia. Sus alumnos tienen entre tres y seis años, una etapa clave para el aprendizaje de habilidades que les servirán a lo largo de su trayectoria educativa. Penadés ha visto muchas veces lo mismo. Chavales que por el entorno en el que viven podría casi asegurar ya a esa edad que harán la Selectividad e irán a la universidad. Y otros que por la misma razón es probable que abandonen los estudios, aunque durante los años que pasan en sus manos ―y en algunos casos, durante bastante tiempo después― haga lo posible por evitarlo. “Son niños y niñas que, si no reciben el apoyo de alguien que esté detrás, de dentro o de fuera de la escuela, lo tienen muy difícil. Y la distancia entre unos alumnos y otros se ha acentuado en los últimos años con los alumnos que vienen de fuera”, afirma Penadés, cuya impresión respaldan los datos.

Los 120.000 adolescentes de 15 años que viven en los hogares españoles más acomodados (según un índice socioeconómico y cultural elaborado por la OCDE) llevan el equivalente a cuatro cursos de ventaja en matemáticas a los 120.000 chavales de la misma edad de las familias más desfavorecidas, según el último Informe PISA, la mayor evaluación internacional. A diferencia de lo que sucede con el resto de franjas de edad, entre 2018 y 2025, el porcentaje de menores en riesgo de pobreza o exclusión social no solo no se ha reducido en España, sino que ha aumentado cuatro puntos y alcanza al 34% del total. Y la tasa de abandono escolar temprano de los extranjeros, que hace 10 años doblaba la de los autóctonos, ahora la triplica.

Rendimiento en matemáticas, según el nivel ISEC

En puntos. Se considera que una diferencia de 20 puntos equivale a un curso escolar. Entre los alumnos de 15 años del cuartil más desfavorecido y los del más favorecido hay 89 puntos.

[Para visualizar el estadillo,  acceder al artículo original aquí] Fuente: CED / INES EL PAÍS

Hace una década, en clase de Penadés había una chica extranjera. Ahora, en cambio, la maestra tiene varios chavales llegados de Georgia, Rusia, Brasil, Venezuela o Argentina. Hace 10 años, como siempre ha ocurrido, tenía alumnos pobres en clase, pero eran muy infrecuentes, y ahora han dejado de serlo, los críos que se veían obligados a vivir con toda su familia, cuatro o cinco personas, en la habitación alquilada en un piso compartido. El aumento de la pobreza infantil y del alumnado foráneo (parte del cual llega con desconocimiento del idioma o con desfase curricular) asiste, sobre todo, a la escuela pública (representan el 18% de su matrícula en primaria, ocho puntos más que en la concertada). Y ese incremento de la complejidad de las aulas, que no ha ido acompañado de más recursos, late tras las huelgas y protestas del profesorado en la Comunidad Valenciana, Cataluña, Aragón y Madrid, cuatro autonomías que destacan por la concentración de chavales extranjeros en la red escolar pública. En todos esos lugares puede escucharse lo mismo: los docentes no quieren quitarse de encima a los nuevos chavales vulnerables, pero necesitan más medios para atenderlos.

Alumnos extranjeros en Primaria en centros públicos. 

[Estadillo]

El hecho de que el nivel socioeconómico y cultural de los padres sea lo que más influye en las probabilidades de éxito educativo de los estudiantes está muy comprobado. “Pero sobre lo que tenemos mucha menos información es de cuáles son los procesos que generan esa desigualdad”, señala Sheila González, investigadora de la Universidad de Barcelona especializada en desigualdad social y educativa. Lo que sigue intenta responder a esa pregunta. Un problema que no afecta solo a España, sino al conjunto del mundo desarrollado, y que pone de manifiesto los límites del sistema educativo para compensar las diferencias de partida.

Rendimiento de los estudiantes inmigrantes

Alumnado inmigrante (primera y segunda generación) / Puntos de diferencia respecto a los autóctonos en el Informe PISA:

Lectura −32

Matemáticas −33

Ciencias −36

Fuente: OCDE, Informe PISA 2022 EL PAÍS

Una escuela para una clase social

Uno de los factores que mencionan los expertos es de origen. “Tenemos una escuela que se pensó para que la gente de clase media, que tenía profesiones cognitivas, mandase a sus hijos a aprender a tener profesiones de tipo cognitivo. Y cuando el sistema se universalizó y entraron las clases populares, que tenían más trabajos manuales, no terminó de ajustarse”, afirma el sociólogo de la Universidad de La Laguna José Saturnino Martínez. “La consecuencia de ello es que la escuela privilegia saberes de tipo muy intelectual. Nadie cuestiona que enseñe a leer, escribir, o matemáticas. Pero hay saberes obligatorios que de adultos casi nadie usamos, como el análisis sintáctico-gramatical, más propio de la carrera de Filología. En cambio, conocimientos que pueden venir muy bien tener en la vida, como tener un poco de idea de fontanería, carpintería, etcétera, propios de los oficios de las clases populares, la escuela los deja en segundo lugar. Muchos contenidos escolares no interpelan a una parte de los chavales, que los ven como algo ajeno a su vida cotidiana, sus experiencias culturales y sus intereses”.

Las clases populares, añade Manuel Fernández Navas, profesor de Educación en la Universidad de Málaga, “suelen valorar más la utilidad inmediata de las cosas: esto me vale para esto, aquí y ahora”. Mientras que en la escuela el conocimiento tiene, en buena medida, un “valor de cambio”; se asume que sirve para ser cambiado por una nota. “¿Y quiénes se adaptan mejor a estar seis horas en clase haciendo algo que no tiene utilidad para su vida diaria? Los chavales de clases sociales más altas, que han interiorizado en sus casas la expectativa de que tener un título les servirá en el futuro para tener una carrera y una mejor posición social”.

La lengua del colegio

La clase social también acerca o aleja a los niños y adolescentes del tipo de lenguaje que se utiliza en las aulas. “En los materiales, en la manera como los profesores se comunican con los alumnos, en cómo justifican las actividades que desarrollan y las evalúan, el código lingüístico de la escuela es mucho más parecido al que se utiliza en las familias con más estudios”, dice Miquel Àngel Alegre, jefe de proyectos de Equitat.org (la antigua Fundació Bofill). La diferencia, indica el sociólogo, se nota en cómo hablan desde pequeños los hijos de dichos hogares. “Con estructuras gramaticales más complejas, frases subordinadas, uso de la voz pasiva, y un repertorio más conceptual”. Y al contrario, los chavales que provienen de familias que usan un código más restringido, “se sienten más desorientados y tienen más dificultades para llegar a lo mínimo que de entrada se espera que cumplan en la escuela”.

Esa brecha, que existe desde que se universalizó la enseñanza, se ha visto ensanchada con la incorporación de chavales de otros países. “Con parte de ellos, y con sus familias, los docentes no se pueden comunicar al principio prácticamente nada, porque hablan idiomas muy alejados, como el urdu o el tagalo, y no conocen ninguna lengua románica”, dice Sheila González. Una de las reivindicaciones del profesorado en las protestas de estas últimas semanas es aumentar las aulas de acogida que proporcionen a los alumnos una base para poder desenvolverse en clase.

Menos tiempos de aprendizaje

El grado de riqueza también condiciona el tiempo de aprendizaje al que están expuestos los alumnos, señala José Saturnino Martínez. La población más vulnerable es la que menos asiste a la escuela infantil, lo que retrasa su contacto con el aprendizaje formal. Sus familias los llevan a menos actividades extraescolares, tienen menos posibilidades de recurrir a clases particulares para mantener el ritmo del currículo escolar, y menos capacidad de asumir los costes de la enseñanza postobligatoria. También pueden ayudarles menos a estudiar y a hacer las tareas personalmente, sobre todo a medida que su complejidad aumenta en secundaria. Carla, de 18 años, estudiante en un instituto de Albacete, es un ejemplo de dicha desventaja. Desde los 11, cuando la condición de toxicómanos de sus padres se volvió evidente, dejó de poder contar con ellos, no solo para que le ayudaran con los deberes, sino para tener garantizada la cena. “A partir de un momento, ni siquiera me preguntaban por las notas. Y yo me acostumbré a encerrarme en mi habitación y enfocarme en los estudios”, cuenta. Carla es lo que el Informe PISA describe como estudiante resiliente, y en junio se examinará de la Selectividad. Su hermano, en cambio, no lo llevó igual, ha repetido dos veces y parece a punto de abandonar los estudios.

Cosas que se dan por descontadas

El caso de Carla y su hermano pone de manifiesto otro factor de desigualdad educativa: “El sistema educativo da por supuesto que todo el alumnado llega a clase habiendo desayunado, con la ropa necesaria para no pasar frío, o habiendo dormido toda la noche en una cama cómoda, porque el aprendizaje requiere unas condiciones mínimas. Pero sabemos que eso no siempre pasa”. El sistema educativo español está poco desarrollado para paliar este tipo de problemas. Sí cuenta, por ejemplo, con las becas comedor, pero limitadas normalmente a las etapas de Infantil y Primaria. E incluso ese tipo de ayuda no siempre está disponible, porque las becas se quedan cortas o porque el centro carece de comedor (un problema que afecta uno de cada seis colegios públicos y a más del 80% de los institutos, según la ONG Educo).

La nueva pobreza

Tradicionalmente, las personas pobres solían estar desempleadas, señala González. Sus situaciones eran muy complicadas, “pero estaban en casa y podían hacer, al menos, una crianza presente. Ahora, en cambio, hay mucha gente que es pobre pese a tener unas jornadas laborales superextensas. Y eso hace que tengamos niños que no solo son pobres, sino cuyos padres están ausentes todo el día, lo que les impide acompañarlos y hace difícil el establecimiento de normas y límites”. Una consecuencia de dicha desatención, sigue la especialista en desigualdad educativa, “es que las escuelas están detectando la llegada de niños sin hábitos; críos que todavía van con pañal o que no tienen hábito de comunicación porque nadie habla con ellos”. La precariedad laboral, el estrés económico, las condiciones de infravivienda y el miedo a los desahucios derivan, a veces, añade la politóloga catalana, en problemas de salud mental. “Lo que, sumado a otras cosas, como los duelos migratorios, forman un cóctel que acaba en la escuela y esta tampoco está sabiendo gestionar”.

Acceso al silencio

María, su marido y sus tres hijos, llegados de Venezuela en 2024, viven en una habitación del barrio valenciano de Orriols que mide “10 pasos de largo por seis de ancho”, en un piso en el que hay otros tres cuartos alquilados. El mobiliario de su habitación se limita a un par de cómodas, un espejo, una cama de matrimonio, y tres colchones que durante el día reposan de pie sobre la pared. El espacio se va volviendo más pequeño a medida que los niños crecen, dice María, y menos adecuado para estudiar y vivir. Para poder concentrarse, señalan los expertos, es necesario contar con espacios de silencio y tranquilidad que son poco habituales en los hogares de los chavales más vulnerables.

Las consecuencias del gueto

La segregación escolar, esto es, el reparto muy desigual del alumnado con dificultades entre escuelas y redes escolares también tiene un impacto en el aprendizaje de los estudiantes, señala Alegre. Cuando un docente no tiene uno o dos alumnos con necesidades educativas a los que dirigir la atención de forma más intensa, sino un aula donde la mayoría del alumnado las presenta, no puede cumplir bien su función. En ese tipo de escuelas, la investigación muestra que se produce algo así como lo contrario al efecto Pigmalión, apunta González: los profesores rebajan las expectativas hacia su alumnado. Y esa ausencia de fe hace que algunos chavales que, pese a las dificultades, podrían tener rendimientos excelentes, lo intenten menos.

Saber cómo exigir los derechos

El conocimiento de las familias sobre cómo funciona el sistema educativo también está ligado al capital cultural, señala el sociólogo Miquel Àngel Alegre. Ello se traduce, por ejemplo, en una mayor propensión a contactar con los tutores de los hijos en caso de observar problemas de rendimiento académico. Y en una mayor tendencia a exigir los recursos necesarios para que sean bien atendidos en caso de detectar dificultades de aprendizaje, como la dislexia. También disponen de mayor capacidad de orientar a sus hijos por las diferentes opciones educativas (algo que el sistema público español apenas ofrece), o de contactar con personas que puedan brindarles dicha información. Un conocimiento que es especialmente importante en el caso de la Formación Profesional, que, después de haber sido vista durante décadas como enseñanzas de segunda clase, empiezan a parecer más atractivas para las clases medias.

A diferencia del Bachillerato, que solo tiene cinco ramas, existen más de 180 ciclos formativos, que no están en todos los centros, ni municipios, y tienen muchas veces notas de corte. Elegir bien suele requerir, por tanto, apoyos para diseñar una estrategia. Y es otro terreno en el que los chavales de familias menos acomodada parten con desventaja.

sábado, 23 de mayo de 2026

Por qué la estupidez es más peligrosa que la maldad.

 I  [Transcripción de un texto de Rubén Caballero y Sara Perdiel, en PsicoStick, 2026:]

Capítulo 1: La frase que lo cambia todo.

Un teólogo alemán encerrado en una celda nazi escribió algo que hoy explica el mundo mejor que cualquier analista político. Dijo: "La  estupidez es un enemigo más peligroso que la maldad."

 Se llamaba Dietrich Bonhoeffer. Era pastor, teólogo y uno de los pocos líderes religiosos alemanes que se opuso abiertamente a Hitler desde el principio. Conspiró para asesinarlo. Fue arrestado, encerrado en un campo de concentración y ejecutado en abril de 1945, tres semanas antes de que terminara la guerra. 

Capítulo 2: Quién era Bonhoeffer.

Pero lo que escribió en esa celda sigue siendo lo más lúcido que se ha dicho sobre por qué el mundo funciona como funciona. Lo escribió en 1943 desde la prisión de Tegel, viendo algo que lo perturbaba más que la crueldad de los guardias.

Veía como Alemania entera, médicos, profesores, pastores, gente educada, gente religiosa, gente que había ido a la universidad y leído libros y criado hijos, había aplaudido a Hitler. 

Capítulo 3: La teoría: estupidez vs maldad.

Y la pregunta que lo obsesionaba no era cómo fue posible el mal, era cómo fue posible que gente buena lo aplaudiera.

Esa distinción lo cambia todo. Bonhoeffer dijo esto. Contra la maldad puedes luchar, puedes denunciarla, resistirla, encerrarla. La maldad tiene una lógica, quiere algo y porque quiere algo puedes anticiparla.

Pero contra la estupidez no tienes defensa, porque la persona estúpida, y aquí viene lo importante, no es alguien con poca inteligencia, es alguien que ha renunciado a usar su juicio propio, alguien que ha entregado su capacidad de pensar a un líder, a un grupo, a un eslogan, a una ideología. Y una vez que eso ocurre, no puedes convencerla con hechos. No puedes apelar a su razón porque ya no tiene razón propia, tiene la razón de otro.

Capítulo 4: Por qué no se cura con información.

Y aquí viene algo que casi nadie explica cuando habla de Bonhoeffer. Él no estaba hablando de personas ignorantes.

Decía explícitamente que la estupidez ocurre más en personas que acaban de adquirir poder social, o que pertenecen a grupos con mucho poder colectivo. Cuanto más poderoso es tu grupo, más fácil es que dejes de pensar por ti mismo, porque el grupo te da identidad, te da seguridad, te da respuestas. Y pensar por tu cuenta de repente tiene un coste que antes no tenía, el rechazo de los tuyos.

Capítulo 5: Mira a tu alrededor.

El malvado actúa solo, necesita esconderse, necesita mentir, tiene límites. Pero el estúpido es instrumento de otros y, lo peor, no sabe que lo es. Se siente convencido, se siente parte de algo grande. Se siente del lado correcto. No fueron los monstruos quienes destruyeron Alemania. Fueron millones de personas normales que entregaron su criterio a un movimiento y dejaron de hacerse preguntas. No eran malvados, eran algo peor. Eran obedientes sin pensamiento propio. Y ahora mira a tu alrededor: gente que repite sin saber de dónde vienen. Gente que comparte titulares sin leer el artículo. Gente que odia a personas que nunca ha conocido porque alguien les dijo que eran el enemigo. 

Capítulo 6: La única salida.

No son malas personas, son personas que han dejado de pensar por sí mismas y no lo saben. Ese es el problema. El estúpido nunca se reconoce, se siente informado, se siente despierto, se siente más listo que los demás y eso lo hace imposible de alcanzar.

Entonces, ¿qué se hace? Bonhoeffer tenía una respuesta y no era la que esperarías. Decía que la estupidez no se cura con educación, no se cura con información, no se cura con mejores argumentos.

Porque el problema no es que la persona no sepa, el problema es que ha decidido, consciente o inconscientemente, que la aprobación de su grupo vale más que su propio criterio. Y eso solo se rompe desde dentro, con un acto de coraje, no de inteligencia, con el momento en que alguien decide que prefiere pensar solo a pensar acompañado pero sin pensar.

Capítulo 7: La pregunta que te dejo

Bonhoeffer escribió todo esto sabiendo que iba a morir. No escribió para publicar un libro, escribió para que alguien, algún día, entendiera qué había pasado realmente. Y lo que pasó no fue que un monstruo tomó el poder, lo que pasó fue que millones de personas decidieron que pensar por sí mismas era demasiado incómodo. La pregunta que te dejo es simple. ¿Cuándo fue la última vez que cambiaste de opinión sobre algo importante? ¿Cuándo fue la última vez que dijiste algo dentro de tu grupo?

Sabías que no iban a aplaudir. Si no te acuerdas, quizás el problema no es que seas estúpido, es que dejaste de pensar y no te diste cuenta. La estupidez no se cura con información, se cura con coraje.

II [De Rubén Caballero y Sara Perdiel, en PsicoStick, 2026:]

Capítulo 1: El problema no es solo que te manipulen.

El problema no es que la gente te manipule, eso siempre ha existido. El problema es que, poco a poco, te acostumbren a vivir sin criterio propio.

Una noticia te indigna, pero la tertulia te enseña de quién reírte. Un grupo te empuja a opinar antes de pensar y crees que estás razonando cuando muchas veces solo estás respondiendo a estímulos colocados ahí precisamente para eso, para reaccionar y no pensar.

Por eso la primera defensa no es saber más, es detenerte y tomarte tu tiempo antes de entregar tu juicio.

Capítulo 2: Sócrates y la pregunta que libera.

Hay tres filósofos que entendieron esto antes que nadie y conviene escucharlos hoy más que nunca.

El primero, Sócrates, en Atenas del siglo V antes de Cristo, una ciudad polarizada como pocas, llena de oradores profesionales llamados sofistas que enseñaban a ganar discusiones sin importar la verdad.

Sócrates no escribió nada, solo paseaba por el ágora haciendo preguntas y eso era tan peligroso que terminaron condenándole a muerte por corromper a la juventud. Su crimen: enseñar a preguntar mejor en lugar de gritar más fuerte. Sus preguntas traducidas al día de hoy son increíblemente útiles.

Antes de aplaudir, compartir o indignarte, párate y pregúntate cuatro cosas.:

1. ¿Qué me están intentando hacer sentir?

2. ¿Qué parte de la historia no estoy escuchando?

3. ¿A quién convierten con esto en caricatura?

4. ¿Quién gana si yo reacciono así?

Capítulo 3: Viktor Frankl y el espacio entre estímulo y respuesta.

Una sola pregunta honesta puede romper una cadena invisible porque la manipulación necesita velocidad. Necesita que compartas antes de mirar.

La pregunta introduce una pausa y en esa pausa aparece algo que el manipulador odia, tu libertad.

El segundo, Víctor Frankl, psiquiatra, sobrevivió 3 años en Auschwitz, donde le quitaron familia, profesión, dignidad y, casi, la vida. Y en ese lugar, donde un ser humano no controla absolutamente nada, descubrió algo que cambió la psicología del siglo XX.

Escribió: "Entre lo que te ocurre y lo que respondes hay un espacio." Y en ese espacio, aunque sea minúsculo, todavía puedes elegir quién vas a ser. Lo entendió en el peor lugar del mundo y por eso vale oro. No siempre puedes elegir el ruido, la presión ni la época que te toca vivir... pero puedes elegir no convertirte en marioneta de cada estímulo que te coloquen delante.

Capítulo 4: Bonhoeffer y el peligro de entregar el juicio.

Puede parecer una libertad pequeña, pero es real, es tuya  y puede cambiar el devenir de tu vida.

El tercero, Dietrich Bonhoeffer, teólogo alemán encarcelado por los nazis, escribió lo siguiente: "El peligro real no es la maldad, es la estupidez moral, que no significa falta de inteligencia, significa entregar tu juicio al grupo y dejar de pensar por ti mismo." Bonhofer vio a doctores, abogados, profesores universitarios brillantes apoyando atrocidades.

Habían adoptado la narrativa colectiva sin examinarla y el antídoto no era creerse superior a la masa, decía. Eso es otra trampa. El antídoto era más humilde: no repetir lo que no has examinado, no aplaudir lo que te incomoda por dentro. No burlarte de alguien solo porque la mesa entera se burla. No llamar pensamiento propio a una emoción que te han colocado.

Capítulo 5: La pausa como revolución filosófica.

La revolución filosófica empieza ahí, no en cambiar el mundo entero, sino en recuperar ese pequeño territorio donde todavía decides tú: tu pausa, tu pregunta, tu conciencia.

Por eso, antes de compartir, antes de odiar, antes de reírte del enemigo señalado, haz algo simple.

Detente. Pregunta. Mastica antes de tragar. Pensar no siempre te hará ganar las discusiones, pero puede impedir que un día despiertes y descubras que todas tus opiniones tenían dueño. Si quieres profundizar un poco más en este tema, tienes disponible la guía Mastica antes de tragar en el perfil del canal. Y si crees que a alguien podría servirle este vídeo, compártelo.

Declaración de Cambridge sobre la consciencia animal

 I 

La Declaración de Cambridge sobre la Consciencia (7 de julio de 2012) afirmó públicamente que muchos animales no humanos poseen conciencia, incluyendo mamíferos, aves e incluso pulpos.

Fue proclamada el 7 de julio de 2012 en la Universidad de Cambridge durante la Francis Crick Memorial Conference, y firmada por un grupo de 26 destacados neurocientíficos en presencia de Stephen Hawking.

Contexto y Contenido de la Declaración y Principales Afirmaciones

Reconocimiento de la Conciencia en animales no humanos:

Muchos de los animales poseen los sustratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos necesarios para la conciencia, no se requiere neocórtex, pues la ausencia de neocórtex no implica ausencia de estados afectivos. Todos poseen las bases neurológicas de la conciencia. Ballenas, Pulpos y otros cefalópodos, también incluidos por sus complejas redes neuronales.

La gran Importancia Científica y un cambio de paradigma: Se reconoce que la conciencia no es exclusiva de los humanos. Esta la evidencia convergente, estudios muestran que circuitos cerebrales homólogos generan estados afectivos y conductas intencionales en animales.

Los ejemplos mas notables esta en perros y gatos. Casualmente los más cercanos al hombre por milenios, se les reconocen estados emocionales comparables a los humanos. Muchos otras especies de animales exhiben comportamientos y patrones de sueño similares a los mamíferos, demuestran razonar problemas complejos y toma de decisiones.

Sí, la Declaración de Cambridge fue un hito porque oficializó en el ámbito científico lo que muchos intuían: que los animales sienten y son conscientes de su entorno y de sí mismos. Aunque no todos los países han traducido esto en legislación, el documento ha servido como base para debates éticos sobre el trato hacia los animales en investigación, producción y convivencia.

II

La Declaración de Cambridge sobre la consciencia:

En el día de hoy, 7 de julio de 2012, un prestigioso grupo internacional de los ámbitos de la neurociencia cognitiva, la neurofarmacología, la neurofisiología y la neurociencia computacional, se reunieron en la Universidad de Cambridge para reevaluar los sustratos neurobiológicos de la experiencia consciente y los comportamientos relacionados con ésta, tanto en animales humanos como en no humanos. Aunque la investigación comparativa en este campo se vea obstaculizada por causas naturales debido a la incapacidad de los animales no humanos, y a menudo de los humanos, para comunicar sus estados internos de forma clara y sencilla, se pueden afirmar de manera inequívoca las siguientes consideraciones:

El campo de la investigación en la consciencia está evolucionando muy rápidamente. Se han desarrollado numerosas técnicas y estrategias nuevas para la investigación en animales no humanos y humanos. Por lo tanto, estamos obteniendo más datos, lo cual lleva a una reevaluación periódica de las concepciones previamente aceptadas en este campo. Los estudios acerca de animales no humanos han mostrado que hay circuitos cerebrales homólogos correlacionados con la experiencia y la percepción consciente que pueden ser activados o interrumpidos selectivamente con el fin de determinar si son necesarios o no para esas experiencias. Más aún, ya hay disponibles nuevas técnicas no invasivas para investigar el estudio de los correlatos de la consciencia en humanos.

Los sustratos neurológicos de las emociones no parecen limitarse a las estructuras corticales. De hecho, las redes neuronales subcorticales que se activan cuando tienen lugar estados afectivos en los humanos son también de crucial importancia en la generación de comportamientos emocionales en los animales. La excitación artificial de las mismas regiones del cerebro, generan una conducta y estados de ánimo correspondientes en humanos y en no humanos. En cualquier área del cerebro de los animales no humanos en la que se induzcan comportamientos emocionales no aprendidos en los animales no humanos, sucede que muchas de las conductas resultantes son consistentes con estados emocionales en forma de experiencias, incluidos los estados internos de recompensa y castigo. La estimulación cerebral profunda de estos sistemas en humanos también puede generar estados afectivos similares. Los sistemas asociados con el afecto se concentran en las regiones subcorticales, donde abundan las homologías neuronales. Los animales no humanos y los humanos jóvenes sin neocórtex conservan estas funciones cerebro-mente. Además, los circuitos neurológicos que hacen posibles los estados de comportamiento/electrofisiológicos de la atención, el sueño y la toma de decisiones parecen haber surgido en la evolución muy temprano, en cuanto tuvo lugar la radiación de los invertebrados, siendo evidente en insectos y molúscos cefalópodos (como, por ejemplo, los pulpos).

Las aves también parecen ofrecer, a través de su comportamiento, neurofisiología y neuroanatomía, un caso notable de evolución paralela de la consciencia. Se ha podido observar una rotunda evidencia de niveles casi humanos de consciencia en los loros grises de cola roja. Las redes emocionales y los microcircuitos cognitivos de los mamíferos y las aves parecen ser mucho más homólogos de lo que se pensaba previamente. Además, se ha comprobado que ciertas especies de aves muestran patrones neurales de sueño similares a los de los mamíferos, incluyendo el sueño REM, y, como se demostró en los pinzones cebra, patrones neurofisiológicos que anteriormente se creía que requerían un neocórtex como el de los mamíferos. Se ha demostrado que las urracas en particular presentan similitudes sorprendentes con los humanos, los grandes simios, los delfines y los elefantes en los estudios de autorreconocimiento en el espejo.

En los humanos, el efecto de ciertos alucinógenos parece estar asociado con la perturbación de los procesos de alimentación y retroalimentación cortical. Las intervenciones farmacológicas en animales no humanos con compuestos que se sabe que afectan al comportamiento consciente en humanos también pueden conducir a perturbaciones similares en animales no humanos. En los seres humanos existen claras evidencias que sugieren que la consciencia se correlaciona con la actividad de la corteza cerebral, lo que no excluye posibles contribuciones para ella del procesamiento subcortical o en la corteza primaria, por ejemplo en la experiencia visual. La evidencia de que el sentimiento de las emociones en seres humanos y en animales no humanos surgen de redes cerebrales subcorticales homólogas aporta evidencias fehacientes de la presencia de cualidades afectivas de las experiencias individuales (qualia) primarias compartidas a lo largo de la evolución común.

Declaramos lo siguiente:

"La ausencia de un neocórtex no parece impedir que un organismo pueda experimentar estados afectivos. Hay evidencias convergentes que indican que los animales no humanos poseen los sustratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos de los estados de consciencia, junto con la capacidad de mostrar comportamientos intencionales. En consecuencia, el peso de la evidencia indica que los humanos no somos los únicos en poseer la base neurológica que da lugar a la consciencia. Los animales no humanos, incluyendo a todos los mamíferos y aves, y otras muchas criaturas, entre las que se encuentran los pulpos, también poseen estos sustratos neurológicos”.

La Declaración de Cambridge sobre la consciencia  fue redactada por Philip Low y revisada por Jaak Panksepp, Diana Reiss, David Edelman, Bruno Van Swinderen, Philip Low y Christof Koch. La Declaración fue proclamada de forma pública en Cambridge, Reino Unido, el 7 de julio de 2012, en la Conferencia sobre la Consciencia en Humanos y Animales no Humanos en memoria de Francis Crick, celebrada en el Churchill College de la Universidad de Cambridge, por Low, Edelman and Koch. La Declaración fue firmada por los participantes de la conferencia esa misma tarde, en presencia de Stephen Hawking, en el Salón Balfour del Hotel du Vin en Cambridge, Reino Unido. La ceremonia de la firma fue grabada para su recuerdo por CBS 60 Minutes.

Soneto palindrómico

 Soneto palindrómico De Hilario Franco Franco. Publicado en la Vía húmeda, Segundo grado de Psilicosis, 1997. Me he permitido algunas puntuaciones y mayúsculas. Para orientar y que no se mareen con el bustrófedon: empieza por donde acaba y acaba por donde empieza, y se lee sin considerar los espacios.

Somos seres solos

(a la Maga mala)


Seda de los ayeres las edades

adivinas acaso, pero nada:

ladera nueva, usada malla y yo,

ves eco natural, ropaje de más.


El arte, la leída nota, damos;

azul, sabor la sed, amarga nauta

lunática morada de los solos:

soledad, aroma, cita nula.


tú, anagrama de sal, robas luz

asoma dato nadie; la letra lesa

me deja por la ruta, no cese.


Voy ya, llamada suave: una red

alada no reposa, casa nívida

seda de sal, seré ya soledades.

De Javier Krahe

 Eros y civilización, de Javier Krahe

   Aunque he sentido al verte

un cataclismo,

ya no puedo quererte:

nada es lo mismo.

   Desde que te casaste

me pongo ungüento

bueno para el desgaste

de mi tormento.

   Los dos sabemos bien,

muy bien los dos,

que ya no viene a cuento

así que adiós.

   Dices que malcasada,

que malherida.

Eso no cambia nada,

fruta prohibida.

  Y no sigas charlando

que igual me enredas,

no digo yo que cuando

quieras no puedas.

  Aún tienes gran poder

a día de hoy,

pero no puede ser

y ya me voy. 

  Que igual vas y sonríes

y tengo prisa

y puede que me líes

con tu sonrisa,

  igual vas y me tocas.

a tu manera,

sabiendo que provocas

en mí flojeras,

  flojera y un temblor 

bajo la piel.

¡Sé buena mi examor,

no seas cruel!

  Que igual vas y me besas

como tú sabes,

con lengua y con promesas

la mar de graves.

  Igual vas, si me abrazas,

con tanto brío,

que no te desenlazas,

cariño mío,

  y ya no pienso más.

Ergo non sum

y al suelo vamos zas

y catapum.

  Aquí sobre la acera

rindo homenaje

al sol por Antequera

y en plan salvaje.

  Igual vas y me follas

como prefiero

y me sacas ampollas

y algún te quiero.

  Y sale uno del bar

con su elixir,

que tiene que soltar

para aplaudir.

  Y le siguen los pasos

los de otros bares.

Se rompen muchos vasos,

cientos, millares.

  Se llena de cristales

toda la calle

se cortan los chavales,

se inunda el valle.

  Se inunda la nación,

el porvenir, 

la civilización,

el buen vivir. 

  Y los americanos

mandan aviones 

contra los mexicanos

¡tiene cojones!

  porque creen que España 

está ahí abajo

y luego les extraña

su mal trabajo.

  Sería el caos y la

guerra mundial.

Y a mí eso no me va

o me va mal.

  Deja esa mano quieta,

chica sonriente.

¿No ves que está el planeta

de ti pendiente?

  No me acerques la boca,

no te me abraces. 

¡Quita, insensata, loca1

¿qué es lo que haces?

  El fin del mundo ya está

ya está al caer, 

y lo mismo nos da

y es un placer.

  Se llena de cristales

toda la calle.

Se cortan los chavales,

se inunda el valle,

  se inunda la nación, el porvenir, 

la civilización, el buen vivir

y los americanos 

mandan aviones

  contra los colombianos

tiene cojones.

Y lo mismo nos da

y es un placer

  el fin del mundo ya, 

el fin del mundo ya, 

el fin del mundo ya. 

Y lo mismo nos da.

¡Caray mujer!

viernes, 22 de mayo de 2026

La inevitable pequeñez del EE. UU. trumposo

 Estados Unidos: el suicidio de una superpotencia, en El País, por Timothy Snyder, 22 may 2026 

Los imperios surgen y caen, pero nunca antes se habían inmolado. Es lo que ocurre con Trump, que lleva a su país hacia la irrelevancia por culpa de una mezcla de codicia e ineptitud

Estados Unidos está gastando miles de millones de dólares en perder una guerra en Irán que enriquece a sus oligarcas, empobrece a sus ciudadanos, sabotea sus alianzas y fortalece a sus enemigos. La guerra pone de manifiesto un principio rector de la política exterior del presidente Donald Trump: el suicidio de una superpotencia. Los imperios surgen y caen, pero, que yo sepa, nunca un Estado destruyó su poder de modo intencional y sistemático (y menos aún con tanta rapidez).

Admitir este suicidio estratégico puede ser difícil; ojalá las desventuras de Trump se basaran en cierta idea del interés nacional estadounidense. Pero no es así.

Una superpotencia debe ser un Estado moderno que incluya (a través del Estado de derecho y otras instituciones) a un conjunto sustancial de ciudadanos comprometidos con un esfuerzo común. Pero la Administración de Trump trata a su propio país no como un Estado moderno, sino como una oportunidad comercial para unos pocos elegidos.

Una superpotencia también debe tener una idea de interés nacional. Aunque hay divergencias sobre cómo definir ese concepto, lo que nadie esperaba era una situación en la que el presidente fuera indiferente al bien del pueblo o del Estado.

Para seguir siendo superpotencia, un Estado también debe mantenerse en el tiempo. Y esa continuidad depende de un principio de transmisión de la autoridad política. Pero con sus aspiraciones de permanecer en el poder por tiempo indefinido y sus ataques a la credibilidad de las elecciones, Trump está poniendo en tela de juicio el principio de la sucesión política. Por supuesto, hay otros modos de sucesión, por ejemplo, por transmisión dinástica o decisión de un politburó. Pero la adopción de un sistema semejante acabaría con la república estadounidense.

Para que un Estado obtenga y conserve el poder, es fundamental que estén al mando las personas correctas. A lo largo de la historia, los Estados poderosos buscaron formas de identificar personas cualificadas y promoverlas a puestos de autoridad, sin distinción de nacimiento. La antigua China tenía un sistema de exámenes. Napoleón puso como principio el mérito, tanto en la vida civil como en la militar. Estados Unidos, por su parte, tuvo en otros tiempos un funcionariado que era la envidia del mundo, además de fuerzas armadas altamente meritocráticas. Pero la Administración de Trump desvirtuó la función pública y purgó los altos mandos militares, y el proceso lo llevaron adelante personas no cualificadas para los cargos que ocupan. Que Tulsi Gabbard, Kash Patel y Pete Hegseth sean directora de inteligencia nacional, director del FBI y secretario de Defensa, respectivamente, es claro indicio de una superpotencia que se suicida.

En un nivel más profundo, una superpotencia debe tener un sistema educativo capaz de preparar a su población (y a sus políticos) para enfrentar los desafíos globales. Pero en los Estados Unidos de Trump se priva de recursos a la educación pública, se castiga a las universidades que defienden la libertad académica y se eliminan libros útiles de las bibliotecas de las escuelas.

Asimismo, el ascenso de muchas grandes potencias se basó en la ciencia, pero ahora, en los Estados Unidos de Trump, la ciencia está bajo ataque. Igual que los antiguos mesopotámicos, cuyos astrónomos idearon métodos para cartografiar los cielos, y los romanos, que pusieron en práctica la ciencia griega para construir y defender un imperio, Estados Unidos se convirtió en superpotencia gracias a instituciones estatales encargadas de financiar la ciencia y atraer científicos (a menudo inmigrantes). Pero la Administración de Trump ha lanzado una ofensiva asombrosa contra la ciencia. Desfinancia la investigación por motivos ideológicos, desalienta la radicación en Estados Unidos de científicos (noveles y expertos) y pone en duda hallazgos fundamentales como el cambio climático antropogénico.

Por eso, el Gobierno de Trump paró en seco la transición energética de Estados Unidos para subsidiar los combustibles fósiles (que ya van quedando obsoletos en términos ecológicos y económicos). Como demuestra un magnífico libro que está por publicar —The Co-Creation, de la bióloga Olivia Judson—, las sociedades que se adelantan a adoptar nuevas formas de energía prosperan, y las demás fracasan. Tal vez sea la verdad más profunda de la historia de la humanidad, y eso convierte la decisión de Trump en un error existencial que acelerará la pérdida de relevancia de Estados Unidos y mejorará la posición de China, superpotencia mundial en energías limpias.

Lo mismo se puede aplicar a la tecnología que sostiene el poder militar. Estados Unidos siempre gastó cifras astronómicas en armamento, pero este Gobierno prioriza equipamientos del pasado. Por ejemplo, unos nuevos buques de guerra que llevarán el nombre de Trump. El plan es pura fantasía. Incluso si se construyen, serán totalmente inadecuados para la guerra moderna (de la que el conflicto ultratecnológico entre Rusia y Ucrania nos da un primer atisbo).

La guerra en Ucrania es un ejemplo claro del desdén de la Administración de Trump hacia el arte de la diplomacia y su preferencia por negociar “acuerdos”. Hay abundantes pruebas de que Trump no sabe negociar, y esto incluye su sumisión al presidente ruso Vladímir Putin. Además, maltrata y margina a aliados de Estados Unidos por motivos puramente personales. Sin una idea de interés nacional, no puede haber comprensión de la utilidad de las alianzas ni apreciación del sistema internacional (las leyes, reglas y normas en las que se basó la primacía global de Estados Unidos). Cuesta expresar hasta qué punto la postura de Trump es primitiva y alegra a los enemigos de Estados Unidos.

Lo cual nos lleva de vuelta a Irán. En los enfrentamientos internacionales, las superpotencias ganan al menos parte del tiempo. Pero la Administración de Trump pierde una y otra vez. La guerra contra Irán es una clara derrota estratégica; si Estados Unidos tuvo en ella algún objetivo, no lo consiguió. Las políticas de Trump dejaron más uranio enriquecido en manos de un régimen iraní más intransigente y provisto de nuevas fuentes de poder económico (el control del estrecho de Ormuz y la intimidación a los Estados del Golfo); al mismo tiempo, eliminaron casi cualquier posibilidad de que Estados Unidos ejerza influencia en la sociedad iraní.

Finalmente, muchos Estados pierden poder porque ya no pueden mantenerlo. Por primera vez desde 1945, la deuda nacional de Estados Unidos es mayor que su PIB. La comparación es útil: un déficit elevado es normal en el contexto de un desafío como la II Guerra Mundial. Pero el Gobierno de Trump incurre en déficit por una razón totalmente diferente: para no cobrar impuestos a personas y empresas adineradas. La idea del Estado como un servicio para los ultrarricos es incompatible con ganar guerras o con mantener los servicios sociales que permiten el funcionamiento de una sociedad moderna.

Ya no tiene sentido hablar de reformas, porque el suicidio de la superpotencia estadounidense bajo el mando de Trump es un síntoma de desigualdades y distorsiones democráticas que hicieron posible una payasada estratégica como nunca antes se vio en la historia. Lo que hizo de Estados Unidos una superpotencia también habilitó este intento de autodestrucción. En vez de tratar de volver al statu quo anterior, necesitamos un esfuerzo denodado en pos de reestructurar la política estadounidense de modo que otorgue a la ciudadanía más poder para crear un futuro más justo.

Timothy Snyder (Ohio, EE UU, 1969) es catedrático de Historia en la Universidad de Yale. Especialista en Europa central y oriental, es el autor de una veintena de libros, incluidos Sobre la tiranía (Galaxia Gutenberg, 2017) y Sobre la libertad (Galaxia Gutenberg, 2024).

jueves, 21 de mayo de 2026

El cantar de Nina Simone

  [Letra traducida de una canción de la pianista, compositora, cantante y activista negra Nina Simone: Ain't Got No, I Got Life,  Nina Simone, 1968. La canción forma parte del musical hippy Hair de 1967, y fue adaptada por Simone en 1968. Es una fusión en realidad de dos temas del musical: “I’m black/I’m Got No” y “I got life”; fue grabada dos veces y con diferencias; la letra de la primera grabación es de Gerome Ragni y James Rado, con música de Galt MacDermot. Pero a mí me gusta más la segunda. Las dos canciones hippies de Hair se convirtieron en “Ain’t Got No/I Got Life», publicado como sencillo y perteneciente al álbum Nuff Said de Nina Simone, con gran éxito en Reino Unido y otros lugares. Este album salió tras el asesinato de Martin Luther King. Pondré las traducciones y los textos originales en inglés de las dos versiones y sus autores.]

 I

 [Letra de Gerome Ragni / James Rado / Galt Mac Dermot]

 No tengo hogar, no tengo zapatos. No tengo dinero, no tengo clase. No tengo faldas, no tengo suéteres. No tengo cama, no tengo cama.

No tengo mente, no tengo cultura, no tengo amigos, no tengo escuela, no tengo nombre, no tengo amor, no tengo ticket, no tengo ficha, no tengo Dios.

Entonces, ¿qué tengo? ¿Por qué estoy viva de todos modos? Sí. ¿Qué tengo que nadie pueda quitarme?

Tengo mi cabello, tengo mi cabeza, tengo mi cerebro, tengo mis oídos, tengo mis ojos, tengo mi nariz, tengo mi boca, tengo mi sonrisa, tengo mi lengua, tengo mi barbilla, tengo mi cuello, tengo mis tetas, tengo mi corazón, tengo mi alma

Tengo mi espalda. Tengo mi sexo, tengo mis brazos, tengo mis manos, tengo mis dedos, tengo mis piernas, tengo mis pies, tengo mis dedos, tengo mi hígado, tengo mi sangre, tengo vida, tengo vidas, tengo dolores de cabeza y de muelas y malas épocas también, como tú.

Tengo mi cabello, tengo mi cabeza, tengo mi cerebro, tengo mis oídos, tengo mis ojos, tengo mi nariz, tengo mi boca, tengo mi sonrisa, ¡oh sí! Tengo mi lengua, tengo mi barbilla, tengo mi cuello, tengo mis tetas, tengo mi corazón, tengo mi alma.

Tengo mi espalda, tengo mi sexo, tengo mis brazos, tengo mis manos, tengo mis dedos, tengo mis piernas, tengo mis pies, tengo mis dedos, tengo mi hígado, tengo mi sangre, tengo vida, tengo mi libertad. 

¡Tengo vida! Y la voy a conservar.

Tengo vida, y la voy a salvar.

Tengo vida


II

I ain't got no home

Ain't got no shoes

Ain't got no money

Ain't got no class

Ain't got no skirts

Ain't got no sweaters

Ain't got no bed

Ain't got no bed

Ain't got no mind

Ain't got no mother

Ain't got no culture

Ain't got no friends

Ain't got no schooling

Ain't got no name

Ain't got no love

Ain't got no ticket

Ain't got no token

Ain't got no God

Then what have I got

Why am I alive anyway?

Yeah, what have I got

Nobody can take away

I got my hair, got my head

Got my brains, got my ears

Got my eyes, got my nose

Got my mouth

I got my smile

I got my tongue, got my chin

Got my neck, got my boobies

Got my heart, got my soul

Got my back

I got my sex

I got my arms, got my hands

Got my fingers, got my legs

Got my feet, got my toes

Got my liver

Got my blood

I've got life

I've got lives

I've got headaches, and toothaches

And bad times too like you

I got my hair, got my head

Got my brains, got my ears

Got my eyes, got my nose

Got my mouth

I got my smile, yeah

I got my tongue, got my chin

Got my neck, got my boobies

Got my heart, got my soul

Got my back

I got my sex

I got my arms, got my hands

Got my fingers, got my legs

Got my feet, got my toes

Got my liver

Got my blood

I've got life

I've got my freedom

I've got life!

I've got life, I'm gonna keep it

I've got life, I'm gonna save it

I've got life.

II

[Esta versión es de Joao Nogueira, Gerome Ragni, Mac Roy Angus y James Rado]

No tengo nada. / Tengo vida

No tengo casa, no tengo zapatos

No tengo dinero, no tengo clase

No tengo faldas, no tengo suéteres

No tengo perfume, no tengo amor

No tengo fe

No tengo cultura

No tengo madre, no tengo padre

no tengo hermano, no tengo hijos

no tengo tías, no tengo tíos.

No tengo amor, no tengo mente

No tengo país, no tengo educación

No tengo amigos, no tengo nada

No tengo agua, no tengo aire

No tengo cigarrillos, no tengo pollo

No tengo nada

No tengo agua

No tengo amor

No tengo aire

No tengo a Dios

No tengo vino

No tengo dinero

No tengo fe

No tengo a Dios

No tengo amor


Entonces, ¿qué tengo?

¿Por qué estoy viva?

Sí, diablos

¿Qué tengo

que nadie me puede quitar?

Tengo mi pelo, tengo mi cabeza

Tengo mi cerebro, tengo mis oídos

Tengo mis ojos, tengo mi nariz

Tengo mi boca

Me tengo,

me tengo a mí misma.


Tengo mis brazos, tengo mis manos

Tengo mis dedos, tengo mis piernas

Tengo mis pies, tengo mis dedos

Tengo mi hígado

Tengo mi sangre


Tengo vida

Tengo vidas

Tengo dolores de cabeza y dolores de muelas

Y malos tiempos también como tú

Tengo mi pelo, tengo mi cabeza

Tengo mi cerebro, tengo mis oídos

Tengo mis ojos, tengo mi nariz

Tengo mi boca

Tengo mi sonrisa

Tengo mi lengua, tengo mi barbilla

Tengo mi cuello, tengo mis pechos

Tengo mi corazón, tengo mi alma

Tengo la espalda

Tengo mi sexo

Tengo mis brazos, tengo mis manos


Tengo mis dedos, tengo mis piernas

Tengo mis pies, tengo mis dedos

Tengo mi hígado

Tengo mi sangre


Tengo vida

Tengo mi libertad

Oh, sí

¡Tengo vida!


Versión original:


Ain't Got No / I Got Life

Ain't got no home, ain't got no shoes

Ain't got no money, ain't got no class

Ain't got no skirts, ain't got no sweaters

Ain't got no perfume, ain't got no love

Ain't got no faith


Ain't got no culture


Ain't got no mother, ain't got no father

Ain't got no brother, ain't got no children

Ain't got no aunts, ain't got no uncles

Ain't got no love, ain't got no mind

Ain't got no country, ain't got no schooling

Ain't got no friends, ain't got no nothing

Ain't got no water, ain't got no air

Ain't got no smokes, ain't got no chicken

Ain't got no

Ain't got no water

Ain't got no love

Ain't got no air

Ain't got no God

Ain't got no wine

Ain't got no money

Ain't got no faith

Ain't got no God

Ain't got no love

Then what have I got

Why am I alive anyway?

Yeah, hell

What have I got

Nobody can take away


I got my hair, got my head

Got my brains, got my ears

Got my eyes, got my nose

Got my mouth

I got myself

I got my arms, got my hands

Got my fingers, got my legs

Got my feet, got my toes

Got my liver

Got my blood


I've got life

I've got lives

I've got headaches, and toothaches

And bad times too like you

I got my hair, got my head

Got my brains, got my ears

Got my eyes, got my nose

Got my mouth

I got my smile

I got my tongue, got my chin

Got my neck, got my boobs

Got my heart, got my soul

Got my back

I got my sex

I got my arms, got my hands

Got my fingers, got my legs

Got my feet, got my toes

Got my liver

Got my blood


I've got life

I've got my freedom

I've got life!

La RAE publica su primer diccionario de sinónimos y antónimos

 Borrachera, papalina, chupeta: la RAE presenta su primer ‘Diccionario de sinónimos y antónimos’ en tres siglos de historia, en El País, Manuel Morales, 20 may 2026: 

Esta obra, consensuada entre las 23 academias de la lengua española, reúne más de 255.000 sinónimos y más de 20.000 antónimos.

Al hablar y al escribir se usan habitualmente sinónimos, palabras que significan lo mismo respecto a otra, pero se escriben de diferente forma. Por ejemplo, sinónimo tiene, entre otros sinónimos, igual, equivalente, parecido... De esa elección por los hispanohablantes de unas palabras y no otras con un significado cercano se ocupa el nuevo Diccionario de sinónimos, antónimos y voces afines (Espasa), el primero de este tipo y en papel de la Real Academia Española (RAE) en sus 313 años de historia, presentado este miércoles en la sede de la institución en Madrid. Un resultado que se ha servido tanto del diccionario general como de otras obras académicas.

Como se indica en la portada de este volumen, de 2.226 páginas, recopila más de 255.000 sinónimos o afines y más de 20.000 antónimos u opuestos, distribuidos en más de 44.000 entradas. La diferencia de cantidad tan grande entre unos y otros estriba en que “en las lenguas, la función de las palabras es normalmente nombrar la realidad; los animales, las plantas, los objetos, las profesiones, no tienen un contrario. ¿Cuál sería el antónimo de caballo?, por ejemplo", ha explicado en la presentación la responsable del Instituto de Lexicografía de la RAE, Elena Zamora.

En este académico listado de palabras se aprecia, verbigracia, la gran abundancia de sinónimos en un término como “borrachera”, de la que se recogen cerca de sesenta: embriaguez, beodez, trompa, merluza, castaña, tajada, papalina, turca, mamadera, chupeta, cucuruca, pedal... Eso sí, todos sus antónimos se resumen en uno: “sobriedad”.

Como puede verse con la palabra borrachera, este diccionario, al igual que las otras obras académicas de la RAE, es panhispánico, por lo tanto, se ha consensuado con la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), formada por las 23 corporaciones que hay en el mundo. Así, una abreviatura indica si la palabra procede de América, o de España, o si es coloquial, o poco usada, entre otras aclaraciones.

Desde Espasa apuntan que el libro está dirigido, sobre todo, a los curiosos y estudiosos del lenguaje que quieran tener en su biblioteca una obra de consulta como esta, y en papel. No obstante, en la edición en línea del Diccionario de la Lengua Española (DLE) ya existe, desde su versión digital de 2023, la opción de ver en cada artículo sus sinónimos y, en caso de que los tenga, sus antónimos.

En su intervención, Zamora hizo un repaso a la historia de la RAE para explicar por qué han tenido que pasar más de tres siglos para que una obra así vea la luz, cuando el primer ejemplar de sinónimos, para la lengua francesa, se publicó en 1718, o para la inglesa en 1776 (aunque no se llamaban diccionarios).

En España tardaron algo más en aparecer las primeras obras sobre este asunto. En 1843 se publicó el Diccionario de sinónimos de la lengua castellana, de Pedro María de Olive, y hubo otros, pero ajenos a la academia. “La corporación preparaba uno a mediados del XIX, pero finalmente no vio la luz, hasta hoy”.

“La sinonimia es uno de los fenómenos más intuitivos y problemáticos, porque los hablantes tienen la conciencia de que hay palabras que significan lo mismo, pero luego no es tan así. La palabra anciano o viejo se aplica a personas, pero no a las cosas”, añadió.

En el lenguaje, no todo es claro y evidente. “Hay sinónimos que se han incorporado tomados de otras lenguas, como sponsor por patrocinador"; también recordó que existen los geosinónimos, las palabras que, siendo diferentes, nombran un mismo concepto, pero que se utilizan en regiones o países distintos. Así ocurre con orvallo, voz que designa a la llovizna en Asturias, Galicia y León; que es el sirimiri en País Vasco.

Como casi todo lo bueno del español está en el Quijote, Zamora se refirió a que Cervantes habla en un capítulo de su obra de un pescado que, según la zona, se llamaba abadejo, bacalao, curadillo o truchuela. Luego hay casos curiosos. “¿Por qué hay partes del cuerpo, como la cabeza, que tienen muchos sinónimos, y en cambio otras, como la mano no los tiene?“. ”En definitiva, se trata de que los hablantes elijamos las palabras adecuadas para modular nuestro discurso".

Preguntada sobre qué tipo de hablas o escrituras, si la informal o la culta, ha pesado históricamente más a la hora de formar sinónimos, Zamora apuntó que “en general, proceden más de lo coloquial, aunque todo pesa, también la literatura”.

Previamente, el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, dijo que este nuevo diccionario se inserta en el interés por parte de la academia en el lenguaje claro, “una iniciativa a la que se han sumado 600 instituciones del mundo hispano”. “Es un deber dirigirse a los ciudadanos en aquellas resoluciones referidas a sus derechos con los conceptos y frases que se entiendan mejor”. En esto incluyó a “todas las corporaciones y profesiones que tienen un lenguaje diferenciado, como médicos y farmacéuticos”.

“Es un diccionario que sirve para tener alternativas cuando formulamos una idea”, añadió Muñoz Machado para terminar, acabar, finalizar, concluir, rematar, finiquitar o agotar.