lunes, 6 de abril de 2026

Informe sobre economía global

 Primeros compases de una marcha fúnebre geoeconómica, en El País, Claudi Pérez, Madrid - 5 abr 2026:

Los expertos ven una estanflación similar a la de los setenta o incluso una recesión global en el peor de los escenarios, pero las previsiones no son sólidas por la elevada incertidumbre geopolítica

“¿Alguien ha apuntado la matrícula de ese camión?”. Algo así debió pensar medio mundo en la segunda mitad de 2008, cuando el sistema perdió el control y atropelló —de forma casi literal— a la economía y a los mercados internacionales. En aquella matrícula ponía Lehman Brothers, según una estupenda crónica de Alan Blinder, de Princeton, por aquel entonces, pero pocos economistas vieron venir ese crash que acabó siendo la Gran Recesión. También ahora muy pocos expertos tienen claro lo que se avecina, con la guerra en Irán y el formidable shock energético asociado. Todo el mundo ve la matrícula de Trump en el camión que acaba de arrollarnos, pero aún no están claras las lesiones económicas que puede generar: eso dependerá de la duración del conflicto, del bloqueo del estrecho de Ormuz, del impacto en las infraestructuras energéticas del Golfo y, en fin, del humor de la pareja Trump-Netanyahu, que junto con Putin en Ucrania están haciendo bailar a la geoeconomía global al son de una marcha fúnebre geopolítica. Con la incertidumbre en máximos, los historiadores económicos sostienen que se avecina una enfermedad económica setentera, la estanflación, una fea combinación de estancamiento económico e inflación; en el peor de los casos, una sacudida que terminará en una recesión global. Los especialistas en macroeconomía y en los mercados financieros se aferran a un refrán caribeño, “lo más seguro es que quién sabe”. Y los expertos en commodities, las materias primas de toda la vida, probablemente quienes hoy manejan mejor información, llevan cinco semanas echándose las manos a la cabeza.

Allá por 2008 muy pocos acertaron con lo que venía. Uno de ellos fue Nouriel Roubini, que ahora vaticina que la escalada bélica en el Golfo irá a más y provocará bajo crecimiento, alta inflación y, de propina, enormes riesgos de crisis financiera. Otro de los que lo vieron venir hace casi dos décadas, Raghuram Rajan, ve el petróleo camino de los 150 dólares por barril, tal vez incluso de los 200, y apunta que los efectos devastadores del parón energético se irán infiltrando en toda la economía a través de las cadenas de suministro hasta provocar una recesión severa. Ann Pettifor, economista británica que también predijo la última gran crisis del capitalismo, alerta del potencial acelerador de los mercados financieros para noquear a la economía real. Steve Keen, economista poskeynesiano que también acertó cuando la Gran Crisis, es el más agorero: vislumbra la mayor crisis de la economía moderna, y subraya que la guerra ha funcionado como un catalizador que expone las vulnerabilidades de la economía global. Que son muchas: el riesgo de castañazo del dólar, de burbuja de la inteligencia artificial o de tensiones en los mercados de divisas, de deuda, de crédito privado y de renta variable.

Joan Robinson, formidable economista ya fallecida, solía decir que el presente es “un tiempo comprendido entre un futuro desconocido y un pasado irrevocable”. En una conversación con este periódico, Paul De Grauwe, profesor de Lovaina, parafrasea a Robinson para asegurar que las previsiones económicas son, a día de hoy, espejismos organizados: “Nadie puede predecir qué sucederá con las guerras, y por lo tanto es imposible hacer previsiones sólidas, y eso tiene implicaciones para los consumidores, los inversores, las empresas y los gobiernos”. La OCDE y la Organización Mundial del Comercio acaban de publicar sus vaticinios, y el Fondo Monetario Internacional lo hará en solo unos días; todos ellos adoptan tonos más o menos lúgubres. En el mejor de los casos, si la guerra termina pronto y los desperfectos no son mayúsculos, el impacto se dejará notar en la inflación, en unas décimas de crecimiento, en una dislocación que va para largo en el sector energético y en primas de riesgo mayores en muchos ámbitos. El peor de los escenarios tiende al negro: una recesión severa a escala global si Ormuz no se reabre pronto, con un potencial desestabilizador enorme si los mercados aceleran con el pulgar hacia abajo.

Las primeras sacudidas ya se dejan notar, pero la risa va por barrios: la conmoción económica es global, pero muy asimétrica. Los tiros, grosso modo, van por aquí.

Perdedores (y ganadores). Los países importadores de energía están mucho más expuestos que los exportadores (Estados Unidos lo es desde 2019 gracias al fracking; Rusia también sale muy favorecida de este lío, y los países del Golfo que consigan seguir vendiendo gas y petróleo). Asia y Europa salen peor parados. Los países pobres, y en general las rentas bajas, estarán entre los más desfavorecidos: los fertilizantes ya se están encareciendo y los alimentos van a subir de precio. En los países más pobres se gasta más en torno al 40% de la renta en alimentación; en los emergentes, el 20%; en los países ricos, el 9%. Hay aún un tercer grupo de perdedores: los países con escasas reservas energéticas y más dependientes de las importaciones de energía de Golfo. Quienes hayan hecho los deberes y tengan reservas (China) o energías renovables (España) pueden salir mejor parados. España, además, se beneficiará de un estímulo adicional gracias al turismo.

Energía. El bloqueo del estrecho de Ormuz, por el que circula una quinta parte de la energía que consume el mundo entero, y los daños en las infraestructuras del Golfo han dejado ya “la mayor perturbación de la historia del mercado petrolero”, por encima de la guerra de Ucrania o del shock petrolero de los 70, según la Agencia Internacional de la Energía. El FMI insta a los gobiernos a prepararse para lo impensable: hay un déficit de unos 10 millones de barriles de petróleo diarios, según Oxford Economics, y ni siquiera son descartables los problemas de escasez ni los racionamientos. Las economías importadoras de África, Oriente Próximo y América Latina son ya las más afectadas. La factura será cara para las grandes economías industriales de Asia, con presiones sobre la balanza de pagos, sus monedas y sus finanzas públicas. El impacto en Europa será notable: después de Ucrania se habló mucho de independencia energética, pero básicamente se cambió energía barata rusa por gas estadounidense. Italia y Reino Unido están más expuestas por su dependencia del gas; Francia y España, menos por el poderío nuclear francés y la apuesta por las renovables española. Incluso entre los productores del Golfo las perspectivas son sombrías: tienen dificultades para transportar el crudo y el gas natural, y los misilazos de Irán hacen prever menos estabilidad; un futuro de lo más incierto. “En todo el mundo el bloqueo de Ormuz provoca un shock de oferta que traerá estanflación: recortes de PIB y subidas de precios que no serán peores en Europa que en otros lugares como Asia”, resume De Grauwe.

Estados Unidos. “Somos exportadores de energía, y aun así la posibilidad de recesión es elevada, porque es probable que el bloqueo de Ormuz se prolongue. Además, ese riesgo llega en un contexto de señales preocupantes en el mercado de crédito privado, de valoraciones bursátiles muy elevadas, de burbuja en la IA y de finanzas públicas insostenibles”, asegura a este diario el economista Desmond Lachamn, del ultraconservador American Enterprise Institute. Los progresistas piensan lo mismo: “Trump ha cometido un grave error de cálculo con Irán: va a tener que elegir entre una escalada o el abandono total del Oriente Próximo. Y va a sufrir el impacto en casa, por la pérdida de poder adquisitivo”, afirma por correo electrónico James Galbraith, de la Universidad de Texas. El shock económico tendrá consecuencias de largo plazo, con Europa tratando de librarse de la dependencia de Washington en energía y en seguridad, y con China afianzando posiciones en la lucha por la hegemonía global, como gran potencia de la energía renovable.

Cadenas de suministro y alimentación. Los últimos petroleros que salieron de Ormuz antes de la invasión están llegando a su destino. El desvío de buques por otras rutas y el aumento del coste de los fletes y de los seguros elevará los precios y los plazos de entrega de todo tipo de mercancías en todo el mundo, y corre el riesgo de trastornar las cadenas de suministro globales. Un tercio de los fertilizantes pasa por Ormuz: la amenaza sobre las cosechas y el precio de los alimentos ya se empieza a notar. La dislocación de las cadenas de suministro afectará a la industria de las economías desarrolladas, con el riesgo de cierre de fábricas por el efecto combinado del aumento de precios de la energía y la falta de suministros. Hay ya serios riesgos de desabastecimiento en productos como el helio (fundamental para los semiconductores) y el azufre (clave para la producción de níquel en Indonesia y las baterías de los coches eléctricos).

Inflación. El castigo en la inflación y en el PIB de los precios energéticos tiene una coda preocupante. Con el tiempo, las subidas en el coste del transporte encarecen también los precios industriales, y se producen efectos de segunda ronda (histéresis, en la jerga imposible de los economistas) con las lógicas demandas de incrementos salariales que exacerban las presiones inflacionistas. El estrés de los grandes bancos centrales del mundo va a ser máximo: las recesiones tras episodios de incrementos fulgurantes del precio de la energía no las causa la inflación, sino las subidas de los tipos de interés. “Las alzas de tipos no resuelven los shocks de oferta y agravan la desaceleración de las economías. El BCE no debería sobrerreaccionar”, dice De Grauwe. Pero el mercado descuenta ya dos subidas de tipos este 2026. Fráncfort tiene el gatillo fácil.

Mercados financieros. Ha habido ya caídas bursátiles en todo el mundo, aunque relativamente moderadas: los mercados siguen apostando a un final inminente del conflicto. Hasta ahora han acertado poco y mal. Han subido los intereses que paga la deuda pública en las economías avanzadas y en las emergentes. Hay presiones sobre las balanzas comerciales de los países importadores de energía, que se traducen en estrés en los mercados de divisas. “Abróchense los cinturones”, resumía hace unos días la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva. Si la guerra continúa se activará una especie de correa de transmisión que va de los mercados energéticos a los mercados financieros, y de los mercados financieros a la economía real. Hay un déficit de suministro del 10 millones de barriles de petróleo al día en la demanda mundial de crudo: varios países han aplicado ya planes de choque para evitar el encarecimiento de los carburantes, pero si la guerra se prolonga esas medidas no bastarán, y tampoco hay margen fiscal para mucho más. Además, es probable que una de las soluciones a este lío sea un menor consumo, aunque el mundo parezca poco preparado para eso.

Catastrofismo, versión 2026. El economista Andy Xie, ex del MIT, del FMI y de Morgan Stanley, y uno de los que más acertó con Lehman Brothers e incluso antes, con la crisis asiática, dibuja un panorama desolador. En agosto de 2008 lo clavó: “El apocalipsis está cerca”. Ahora regresa a los tonos graves del catastrofismo: “A medida que los inventarios de petróleo disminuyan, los precios de la energía subirán aún más. Cuando el precio del petróleo esté lo suficientemente alto, los mercados bursátiles se desplomarán, y desencadenarán una recesión global. La economía estadounidense depende de su mercado de valores. Las enormes inversiones en inteligencia artificial que mantienen a flote la economía solo pueden continuar en un mercado al alza: cuando el mercado se desplome, la burbuja de la IA corre el riesgo de colapsar. Trump no puede continuar la guerra con un mercado bursátil en colapso y una recesión a la vuelta de la esquina: el encarecimiento de la energía pondrá punto final a la guerra, pero con consecuencias devastadoras sobre la economía real”, escribe Xie en el South China Morning Post. El apocalipsis casi siempre defrauda a sus profetas. Pero cuidado con ese casi cuando la economía es una arma de guerra más.

Fraseología de los billetes de ira sin vuelta

 Todos hemos tenido ese momento, ese preciso instante en el que alguien te saca de quicio de tal manera que solo quieres pronunciar estas cuatro palabras:Vete a la... 

Pero claro, somos gente con educación, con vocabulario, con fineza. Así que hoy os traigo diez formas variadas de mandar a alguien a la miércoles sin perder la compostura.

Algunas más elegantes, otras menos, pero siempre sin usar las palabrotas. Frases cuidadosamente recopiladas tras una intensa investigación en los rincones más profundos y cuestionables de internet. Sí, he sacrificado mi algoritmo por vosotros. Frases encontradas en foros olvidados, comentarios de madrugada, y probablemente escritas por gente inspirada por hechos reales en distintas partes del mundo hispanohablante. Sacad papel y boli. Hoy repartimos billetes de ira sin vuelta.

Cómprate un desierto y lo barres. Empieza por el Sáhara y sigue con el de Gobi.

No te vayas, pero cierra por  fuera.

Que te den por donde amargan los pepinos.

Vete a contar los frailes, que creo que se ha perdido uno.

Cómprate un bosque y piérdete, o cómprate un euro de desierto o bosque y piérdete.

Vete a donde pican las gallinas.

¿Por qué no vas a la esquina a ver si llueve? Y si llueve, te esperas a ver si sale el arcoiris. De allí no te muevas. Lo mejor es que en la esquina seguramente hay una reunión de gente como tú esperando el parte meteorológico. 

Vete a dar una vuelta y cuando te canses sigue. Es como el camino de Santiago, pero sin la parte de volver a casa. 

Si ves un cartel que dice fin del mundo, vas por buen camino. Por el equipaje, no te preocupes, tu pesadez ya la llevas contigo. 

Me encantaría seguir hablando contigo, pero he quedado para mirar cómo se seca una pared y no quiero llegar tarde. Es una sesión de meditación profunda con el gotelé No me esperes. El color blanco hueso tiene un algo dramático que no me puedo perder.

Estimado señor o señora, hágame el favor de practicar sus aficiones lejos de mi perímetro. Le sugiero el Polo Norte. Allí el silencio es absoluto y las posibilidades de coincidir conmigo inexistentes. El aire frío despeja la mente y a usted claramente le hace falta.

Ayuda a salvar la salud mental y limpia el entorno de personajes intensos. Son herramientas de supervivencia social. Seguimos.

Vete a freír espárragos, pero a fuego lento ¿eh?, de uno en uno y en una cocina que esté por lo menos a tres provincias de distancia. Y cuando acabes, sigue con alcachofas. Tenemos todo el siglo. Si se te acaba el aceite, vete a buscarlo a Italia, a pie. 

Que miras, bobo, que miras bobo. Anda, anda para allá, bobo. Anda para allá. Funciona mejor si acabas de ganar un mundial, pero en la oficina para el que te mira el monitor también sirve.

Camina. que el pasto no crece si te quedas ahí parado mirando

Vete a hacer gárgaras a Niágara que te pago el billete de ida, y el de vuelta, ya, si eso, hablamos en 2090. Aprovecha el caudal para limpiar también tus ideas. 

Por favor, vete y disfruta de tu propia compañía. Es el experimento psicológico definitivo. ¿Cuánto tiempo te aguantas? 

Tu compañía es un el lujo que ya no me puedo permitir. Quédatela toda. 

Creo que nos favorece la distancia. La perspectiva mejora cuando no puedo distinguir tus rasgos faciales. 

Mi cariño por ti es inversamente proporcional a los metros que nos separan.

Y esta es mi favorita: 

Ve a ver si ya puso la puerca. Si la puerca no ha puesto, te sientas y le das ánimos. No vuelvas hasta que los lechones tengan universidad y carrera. 

Y aquí lo tenéis, billetes directos al olvido, sin palabrotas, como lo queríamos y sin despeinarse. Recordad, no es mala educación, es higiene emocional. Hay gente que simplemente necesita que le indiques la salida.

Reprensiones de madre

Te lo dije

Pero ¿tú que te has creído?

¡La madre que te parió! ¡La madre que te trajo!

Arreando, que es gerundio

¿Tú-que-te-piensas? ¿Que yo soy el Banco de España?

¡Dos [lo que sea] te voy a comprar!

¿Te crees que el dinero crece en los árboles? Ve y cógelo. 

¡No me, no me que te, que te...!

Cuando tú vas yo vengo

A la cárcel vas a venir a robar...

¿Te doy una razón para llorar?

Cuando seas mayor, comerás huevos

¡Como vaya yo y lo encuentre, vas a saber lo que es bueno / te vas a enterar!

Si no te las comes, te las cenas y si no, te las desayunas.

 Si eres mayorcito para trasnochar, lo eres para madrugar.

Pero ¿vas con esas pintas?

Eso ¿es un vestido o una camiseta?

¡Cualquier día cojo la puerta y me voy!

Retírate el pelo de la cara

¿A que voy yo y lo encuentro?

Como sigas llorando, te voy a dar una razón para que llores de verdad

Como te caigas, cobras

Si te tragas el chicle, se te va a quedar pegado en las tripas

¿Ahora sales? ¡Pero si es la hora de volver!

Esto me duele más a mí que a ti

Como tenga que ir yo...

Pues que no te lo tenga que repetir

Es la primera vez que me siento en todo el día

Créeme, ¡es por tu bien!

Tu madre sabe lo que es mejor para ti

Llévate una chaqueta por si refresca

Cuando tengas tu casa harás lo que quieras. Mientras vivas en esta, se hará lo que yo diga

Y  si tus amigos se tiran por un puente ¿tú también?

No tardes, y me traes las vueltas

Abrígate, que hace frío.

Pero ¿qué he hecho yo para merecer esto?

Ya verás, cuando llegue tu padre

Te vas a enterar de lo que vale un peine

Pregúntale a tu padre

Un día cojo la puerta, me voy, y a ver cómo os las apañáis sin mí

Verás como saque la zapatilla...

Pues si te enfadas ya tienes dos problemas, enfadarte y desenfadarte

Come y calla.

Mamá, ¿qué hay de comer?  - Comida.

Si te duele es que está curando.

Si estás enfermo para ir a clase, también lo estás para salir con los amigos.

Esto no es un hotel en el que uno viene, come y se va

A ver si te cortas el pelo, que dentro de poco no vas a ver ni torta.

Bébete el zumo, que se le van las vitaminas

Algo habrás hecho.

Que sea la última vez que... [cualquier cosa mala].

"Porque sí" y "porque no".

¿Es que tengo que ir detrás de vosotros para que hagáis las cosas bien?

¿Para qué me preguntas, si vas a hacer lo contrario?

De puertas para afuera todo es fiesta y de puertas para adentro todo molesta.

Cuando tengas hijos te acordarás de mí.

A tu madre no le levantes la voz ¡eh!

¡Ni peros, ni peras!

¡Ni moto, ni mota!

¿Quién te crees que soy? ¿La sirvienta?

Te lo digo por tu bien

¡Niño! ¡Ven acá p'acá!

¿Qué pasa? ¿Que tus amigos no tienen casa?

¿Qué te crees, que nací ayer?

Algún día me lo agradecerás.

¿Cuento hasta tres? Uno, dos y tres.

Cuando seas madre lo entenderás.

¿Y mi beso?

Porque soy tu madre, y punto.

Yo no digo nada, pero te están viendo los reyes magos...

Ya dirás ¡qué razón tenía mi madre...!

Esta habitación no se recoge sola.

Recoge tu cuarto, que parece una leonera.

Ya estás tardando.

Es la primera vez que me siento hoy.

¿De verdad me tengo que levantar?

Un día me matáis del disgusto.

Lleva el paraguas que va a llover.

La madre que te parió, que he sido yo.

El vago trabaja dos veces.

¿Es que te crees que me chupo el dedo?

Quien tiende bien, plancha la mitad.

Eso te pasa por andar descalzo.

Estas no son horas [de llamar a una casa decente].

Todo lo que me he sacrificado por ti y así me lo pagas.

A que cobras.

Tú ve, que el no ya lo tienes

Ponte recta, que te va a salir chepa.

Pregúntale a tu padre.

Verás como saque la zapatilla.

Cómete eso, que es lo mejor.

Ponte muda limpia por si te pasa algo y tienes que ir al hospital.

¡Me vas a enterrar!

Ya verás como se entere [o cuando venga] tu padre.

¿Pero qué te piensas, que soy tu criada?

Para salir de fiesta nunca estás cansado.

Yo a tu edad…

Te bañas o te bañas.

Supongo que lo que no está en su sitio es para tirar.

Te voy a lavar la boca con jabón.

Cuando lleguemos a casa vas a ver.

Ya tendrás a tus hijos

Tú no te mandas solo-a

¿Me estás avisando o pidiendo permiso?

A ver si te echas novio/a y te largas de una vez.

Entre tu padre, tu hermano y tú, me vais a matar de un disgusto.

Hasta que ocurre.

Llámame cuando llegues.

¡Cuántos niños en África querrían comer tu comida!

¿No te comes eso? ¡Si es lo más rico / lo mejor! 

Hasta que no lo rompas no te vas a quedar tranquilo. 

Deja el móvil que te vas a quedar ciego.

¡Tráeme las vueltas!

Apaga la luz, que no soy Iberdrola.

Quien quiera peces, que se moje el culo.

Los hombres no lloran

Para que llores con motivo (una tunda)

Me vais a volver loca

No pises el suelo, está fregado

Te da todo igual, te entra por una oreja y te sale por la otra

Mamá, ¿Qué hay hoy para comer? Lo que voy a cocinar

Ya te acordarás de mí, ya. 

No. Y punto.

No me hagas levantar.

¿Te aburres? Pues cómprate un mono / Pues date cabezazos contra la pared. /  Pues ordena tu habitación.

¿Otra vez lo mismo para comer? Son lentejas, si quieres las comes y si no las dejas

Porque lo digo yo y punto, que por algo soy tu madre.

¿Cuántas veces te lo tengo que repetir?

Quién madruga, Dios le ayuda

Si no estudias, nunca llegarás a nada / no serás nada en la vida

Comiendo no se habla

El saber no ocupa lugar

No te metas al agua sin hacer tus dos horas de digestión

Cede el asiento a las personas mayores

No hables con desconocidos

Si tú no crees en ti misma, nadie lo hará

Me vas a sacar canas verdes

No hagas ruido al comer, cierra la boca

La cama te llama, ve a ver qué quiere

Es de mala educación hablar con la cabeza vacía

La pregunta del aragonés, que preguntas lo que ves

Cuando vuelva, lo quiero ver todo ordenado

Te calmas o te calmo

¿Quién crees que te lava la ropa?

Aquí huele a pies

¿Para qué se inventó el teléfono?

Eres idéntico a tu padre.

Deberías aprender de fulanito...

¿Qué te cuesta avisar?

Esa muchacha no te conviene

Que yo sepa no soy tu empleada

Mastica bien los alimentos

Parece que le hablo a la pared

¿Crees que estoy pintada?

Guarda las lágrimas para cuando me muera

¿Y a quién le pediste permiso? ¿Acaso ya te mandas solo?

Con la verdad se va a todas partes

Si no te lo comes todo te quedas sin postre

Da siempre los buenos días

A mí no me importan tus amigos, me importas tú

Pobre de ti como me traigas un suspenso

Mamá, ¿Qué hay hoy para comer? -Lo que voy a cocinar


sábado, 4 de abril de 2026

Por qué México debería pedir perdón... a los indígenas

 [Transcripción corregida por el bloguero de Isaac Moreno Gallo, Por qué México debería pedir perdón, en TouTube, 25 mar 2026. Enlazar para poder ver los diagramas visuales:]

Bueno, amigos, pues hoy me apetece hablaros de México después de España. Y sí, porque aquello fue España antes de ser un país llamado México. 

Esto, por desgracia, se desconoce mucho en la propia España, porque entendería uno que se desconociera en otros países. No es su historia, no es su problema, pero se desconoce en España. En mi generación no nos enseñaron prácticamente nada de esto, pero nada, ni del alcance geográfico que tuvo aquella España en América, ni de otras cosas semejantes. Pero, como ya he hecho capítulos de ese México antes de España, de la conquista de México, porque tenéis uno que tenéis que ver obligatoriamente allí al principio en la lista de reproducción de La romanización de América, que la llamé así, uno titulado Bernal Díal del Castillo es uno de los prohombres que escribió la historia de aquella conquista, es muy interesante. Otro sobre Bernardino de Sahagún y, ya si queréis saber más cosas, hay otro sobre Álvar Núñez Cabeza de Vaca y otro sobre Orellana, La aventura de Orellana

Pero los que más afectan a este que hoy vamos a tratar son los dos primeros, Bernal Díaz del Castillo y Bernardino de Sahagún, porque ambos dan una descripción preciosa y precisa de cómo fue aquella conquista y la formación de aquellos territorios para la corona española en aquel momento, en el siglo XV. Lo cierto es que, aprovechando la invasión francesa, los momentos políticos convulsos que vivía la España peninsular con Fernando VI, pues los criollos que formaban la élite de aquellas sociedades hispanoamericanas, influidos por las nuevas ideas revolucionarias de la Ilustración, de lo que había ocurrido en Estados Unidos, de lo que había ocurrido también en Francia, decidieron que había llegado su momento y, ayudados por potencias extranjeras, y también por ideologías secretas extranjeras, la Masonería sobre todo, que influyó muchísimo en todos ellos, decidieron emprender unas batallas de emancipación que se convirtieron verdaderamente en guerras civiles, allí, en aquellos territorios americanos. 

Bueno, los acontecimientos, finalmente, pues, llevaron a que aquellos territorios se independizasen y sobre todo se fragmentasen y, como vamos a ir viendo, se empobreciesen  extremadamente. Eso es lo más triste. Pues lo cierto es que, de los virreinatos que se habían formado en América, el de la Nueva España era probablemente el más potente, y hoy hubiese sido uno de los territorios más ricos del planeta si se hubiese conservado en la extensión y en la forma en la que estaba. 

Porque la Nueva España fue realmente la joya de la corona española y tuvo una potencia económica global, que se puede decir así, entre los siglos XVI y XIX, tanto en agricultura como en minería como en el comercio. Ojo al galeón de Manila, una red comercial que se estableció con Oriente, con Filipinas, con China, donde una moneda global aceptada por todos los países, que era el real de ocho, un real de plata, que era el dólar realmente, convirtió efectivamente a aquel imperio español en una globalización económica de la que se han hecho incluso películas últimamente al efecto y que muchos españoles están descubriendo porque es que realmente lo desconocían, que no nos lo enseñaron en la escuela (es una cosa verdaderamente misteriosa). Es decir, que económicamente y financieramente el Imperio Español conectaba Asia, América y Europa. El único que hacía eso. A través del puerto de Acapulco, desde Asia, se traían especias, se traía seda, se traía porcelana, se traía muchísimo tipo de mercancías y se llevaba plata porque había que pagarlo. Se llevaba el real de a ocho. En la Nueva España, las haciendas se convirtieron en grandes centros de producción agrícola, maíz, trigo, caña de azúcar, etcétera. Ganado bovino, ganado ovino, ganado equino que se había llevado desde Europa, desde España. Y todo eso abastecía a todas las minas reales que había en ese momento, donde se estaba explotando la plata fundamentalmente y a las ciudades que crecieron de una manera impresionante.

Precisamente la ciudad de México, México D. F. hoy en día, fue uno de los centros urbanos más ricos e influyentes de toda la época virreinal. Alexander von Humboldt describió México a principios del siglo XIX como una tierra de inmensa riqueza natural y contrastes sociales. Acuñando el término de Ciudad de los Palacios, quedó deslumbrado por México, resaltando su belleza y su modernidad científica. un hombre que era alemán, explorador, venía de Berlín, conocía París, conocía Londres, conocía toda Europa. Y México le pareció lo mejor del mundo, la ciudad de México. Escribió mucho sobre su visita a México entre 1803 y 1804 y afirmaba: "Ninguna ciudad de América, sin exceptuar los Estados Unidos, puede exhibir instituciones científicas tan grandes y sólidas como Ciudad de México." Humboldt también afirmó que los mineros mexicanos eran los mejor pagados del mundo, recibiendo entre seis y siete veces más salario por su labor que un minero alemán. ¡Ojo al dato! Esto revienta el mito de la esclavitud, de la explotación etcétera porque ningún indígena, ningún nativo de las etnias americanas era esclavo. Estaba prohibido por ley y así era. Allí no trabajaban esclavos, trabajaba gente asalariada. Y lo dice el propio Humboldt, que lo vio con sus propios ojos. 

Aún dijo más. El agricultor indio era pobre, pero su situación era mucho mejor que los campesinos del norte de Europa, destacando la ausencia de esclavitud en comparación con otras colonias que él conocía, porque conocía colonias inglesas, colonias francesas, incluso los Estados Unidos ya emancipados y la esclavitud era atroz en todos esos sitios. Y aquí habla de ausencia de esclavitud. Según sus palabras, había una gran felicidad de vida y una notable abundancia en los recursos, señalando que, a pesar de la desigualdad, la situación de la población de Nueva España era superior a la de muchas partes de Europa. Evidentemente, en México había desigualdad, porque había mucha riqueza. Por lo tanto, había una gran parte de la población rica, una clase media relativamente escasa y habría muchos pobres, claro. ¿Y en qué ciudad de Europa, en qué capital del mundo en ese momento ataban los perros con longanizas? En ninguna. Absolutamente en ninguna. Llegó a considerar incluso que la Nueva España, lo que hoy conocemos por México, y mucho más territorio que ya desapareció, estaba en ciertos aspectos más avanzada y mejor desarrollada que otras provincias españolas, encontrando en ella además una riqueza cultural notable, señal de que había dinero. Porque el dinero llama a la cultura, nunca ha sido de otra forma. 

Quedó impresionado por la riqueza artística de la capilla del Rosario en Puebla. ¡Ojo, que como estas iglesias había muchísimas en Ciudad de México y en otras ciudades, porque se fundaron hospitales, lo sabéis, se fundaron universidades por todo lo que fue la Nueva España y otros virreinatos que dependían de España! Las catedrales, las iglesias tenían una riqueza que no tenían las iglesias ni catedrales españolas, porque el oro y la plata que se extraía de allí, quedaba fundamentalmente allí, y con eso se pagaba todo esto. De hecho, la denominó a esta capilla de Puebla, a esta capilla de la Virgen del Rosario, como la octava maravilla del mundo, debido a la espectacular decoración cubierta de lámina de oro, reflejando el esplendor y la habilidad artística de aquella época, porque se quedó deslumbrado ante esa capilla. Ahí está "el oro que nos robaron los españoles", como dicen entre comillas, que "se llevaron el oro". Pues todo eso que acabo de mencionar no fue gratis, evidentemente. ¿Cómo será la cosa, que hoy México es la séptima potencia mundial en producción de oro?

Saca unas 140 toneladas de oro al año. Pues bien, España, en 300 años, trajo en calidad de impuestos el quinto real, 185 toneladas en monedas, que venía ya en monedas, de toda América, no de México, de toda América, de todas sus posesiones en América, como os digo, como los pagos de los impuestos. Un dato que figura en el Archivo de Indias, es decir, que México produce en un año el mismo oro que se trajo los españoles en 300, en 300 años. El resto está allí, por supuesto, el resto que se extrajo en aquella época, que era muy poco. Y, hoy, para la cantidad de oro que producen y que sacan, y la riqueza que sigue teniendo el país, a pesar de las enormes pérdidas que tuvo después de la Independencia, "pues podría lucirles más el pelo", como dicen en mi pueblo. En fin, que como los criollos evidentemente ambicionaban todo esto, que no los indígenas, que no fueron los artífices de la Independencia, absolutamente no, para nada. Aunque, sí, de la conquista. Ojo, porque la conquista no la hicieron los españoles. Ya lo digo en los capítulos que he tratado de esto y que os he mencionado. Los artífices de la conquista de todo México y prácticamente de toda la España americana fueron los indígenas. En el caso de Mesoamérica, los tascaltecas sobre otras etnias y otras tribus, porque fueron los más numerosos, los que llevaron la voz cantante, y los que luego gozaron de privilegios gracias a ello. Orgullosos además de esto durante toda la vida. Ahí está el Lienzo de Tascala, donde ellos narran todas las vicisitudes de la conquista, cómo participaron ellos, cómo ellos fueron los que conquistaron Tenochtitlán, porque así es, o sea, el número de tlascaltecas y de otras tribus como cholultecas y otros aliados, pero sobre todo de tlascaltecas respecto a los españoles, era entre 100 y 200 a uno. Los españoles pudieron poner la estrategia, la inteligencia de algunos puntos de la batalla, porque sí, los bergantines que se echaron a la laguna, pues fue idea de Cortés, y otras cosas, pero los que allí se batieron el cobre, los que conquistaron Tenochtitlán fueron los que más ganas tenían de hacerlo desde hacía décadas, los tascaltecas. Y, como decía Díaz del Castillo, "a pesar de los esfuerzos que nosotros poníamos, no conseguíamos que dejasen de matar a la gente cuando cayó Tenochtitlán", porque les parecía una salvajada lo que estaban haciendo los talascaltecas con la gente ya rendida y medio muerta de hambre que estaba saliendo de Tenochtitlán, los estaban masacrando, pero no podían evitarlo, porque es que eran 2000 en ese momento los españoles, incluidas todas las tropas de Pánfilo de Narváez que se habían sumado a ellos. Y hablamos de 100.000 o 200.000 trascaltecas, y otros indígenas aliados que deseaban desde hacía mucho tiempo borrar del mapa a los mexicas. Ya sabéis, era el imperio dominante en ese momento, la triple alianza del lago Texcoco, que bueno, pues apenas unas décadas antes, se habían merendado a decenas de miles de enemigos, sobre todo los tlascaltecas, habían tenido una guerra recientemente con ellos, y las consecuencias de esas guerras eran escuchar los gritos de los suyos, cómo les sacaban el corazón en vivo para ofrecérselo a su dios, tirarlos por las escaleras abajo y luego comerse los despojos de lo que quedaba allí. Sí, de la forma ritual que quieran ustedes. Sí, todo eso era un rito y efectivamente eran costumbres que a los españoles le parecieron feas y se las quitaron. Sí, hay que reconocer eso. Verdaderamente sí que le quitaron a los indígenas esas costumbres, pero lo que es el oro muy poquito. 

El caso es que allá en las primeras décadas del siglo XIX empiezan los movimientos revolucionarios y bueno, en principio los protagonistas son Miguel Hidalgo y José María Morelos. Estos nombres, que en México evidentemente se los sabrán de carrerilla, porque en el relato histórico que le enseñan en sus escuelas pues son los libertadores o algo así, habrán puesto un calificativo parecido a esto. En España no los conoce nadie, absolutamente nadie. Por eso lo quiero decir, por lo menos, ya que estos capítulos van a todo el mundo que habla español, pues por lo menos que sepan que han existido también. Desde luego, según varios historiadores, todo apunta a que ambos eran masones, es decir, estaban de nuevo influidos por esa ideología muy asociada también en aquellos momentos a la Ilustración y a los movimientos revolucionarios que estaban agitando el mundo. De hecho, en la propia Ciudad de México apareció una logia que se llamó Arquitectura moral, a la que parece que estos dos pertenecieron, estos y otros tantos participantes en estos movimientos. Evidentemente no ha quedado documentación de que esto sea así, porque eran sectas secretas, como siguen siendo.

O sea, los masones no van por ahí con un sello en la frente diciendo: "Yo soy masón." Y, en aquella época, la Inquisición los tenía vigilados, además allí, en México, porque sabían que eran muy anticatólicos y que podían conspirar en cualquier momento contra la Iglesia. De hecho, todos los movimientos que salieron de allí y los gobiernos fueron muy anticlericales después, probablemente pues en venganza, ¿no? Esa especie de venganza ideológica, de decir estos estaban con el rey, estaban con la Península, por lo tanto, pues, son nuestros enemigos. A pesar de la creencia tan arraigada en la población y el catolicismo, me refiero. Más adelante vinieron otros gobernantes, como por ejemplo Benito Juárez ya en 1840, un hombre acérrimamente anticlerical, que echaba pestes contra el clero, a excepción de Miguel Hidalgo, que lo tenía puesto en un altar, porque Miguel Hidalgo era cura, era un sacerdote, pero para él Miguel Hidalgo era el único cura que se salvaba en el mundo. Los demás tenían que pasar pues por la horca o algo parecido. Bueno, Benito Juárez fue el primer presidente indígena que tuvo México y, curioso, porque además de ser muy anticlerical, tenía unas fobias importantes dentro del mundo indígena.

Él creo que era de un pueblo zacateca. Los zacatecas también habían colaborado, la mayoría de ellos, con los españoles en los momentos de la conquista. A pesar de lo cual, él odiaba a los trascaltecas sin paliativos. Los odiaba. En un discurso que hizo allá en 1840 en la ciudad de Oaxaca, dice literalmente, y como es cortito os lo voy a leer en la literalidad, en un párrafo:

Roma, que en los bellos días de su República se había hecho la señora del universo y modelo del valor y de las demás virtudes sociales (pues mira, prácticamente lo que había pasado con España y toda la Nueva España y toda América, pero en este caso habla de Roma) se vio después humillada a los pies de sus emperadores y al fin destrozada por las armas de la barbarie. (Vaya, parece que está hablando de ellos mismos, ¿verdad?) Porque entonces cada cual de sus hijos procuraba sus propias comodidades y cada cual se abandonaba a la más vergonzosa apatía. (Efectivamente, el egoísmo de cada región de América exactamente se tradujo en esto. Está hablando de Roma, pero es como si hablase de ellos mismos, literalmente. Pero a continuación dice): México, poblada de 1000 naciones guerreras y por la misma naturaleza defendida, recibió la ley de un puñado de aventureros. (Habla de españoles, porque los viles trascaltecas prefirieron una rastrera venganza al honor nacional. ¡Vaya, pobres tlascaltecas! Dice "México poblada de 1000 naciones guerreras", eso es lo que era, 1000 grupúsculos de etnias guerreras. Omite evidentemente en estos discursos que se sacaban el corazón en vivo y se comían los unos a los otros. Eso es lo que eran las 1000 naciones guerreras.

Porque, en el relato histórico que crearon los independentistas, mitificaron todas estas culturas. Todavía hoy los indigenistas las mitifican y engañan a la gente con cosas que no han sido, evidentemente. Y a estas tribus que estaban en la edad de piedra y tenían unas costumbres atroces, las ponen como si hubieran estado a punto de llegar a la Luna, si no es porque llegaron los españoles. Y también dice: "Y prefirieron una rastrera venganza al honor nacional." Pero, ¿de qué nación? ¿De qué honor nacional habla si acaba de decir en la frase anterior que estaba poblada de 1000 naciones guerreras? Desde luego, si era el honor nacional de Tlascala, evidentemente pelearon por él.

Por eso se aliaron a los españoles. No había ningún otro tipo de nación antes de los españoles. En fin, que después de calificar de esta forma a los trascaltecas, dice, prestaron su funesta alianza al invasor de Castilla, que también los subyugó en premio de su perfidia y egoísmo criminal. Pues no, no les subyugó. No solamente no les subyugó, sino que participaron con ellos en la conquista de muchísimos territorios de toda América y hasta de Filipinas. Y hasta lucharon contra los piratas japoneses en Filipinas porque estaban en todos los lados, los trascaltecas, y hasta en la conquista del Perú hubo trascaltecas y se les dio premio y se les dio privilegios de nobleza y podían portar armas de fuego y podían montar a caballo, cosa que a no todas las etnias se les concedió porque, a los que habían sido derrotados por la guerra, eso nunca lo tuvieron. Y hasta territorios y pueblos en el norte, en lo que hoy es Estados Unidos, poblaron los trascaltecas. Así que miente, miente totalmente en estos párrafos. Pero es un discurso patriótico en el que está creando un relato y, normalmente, en esas épocas de 1840, todos los que lo escuchaban sabían menos que él, así que se tragaban lo que oían. Lo cierto es que, si el mundo indígena sufría cierta desigualdad y había un clasismo importante dentro de lo que era la Nueva España y en el resto del mundo, es porque eso se omite cuando se habla de esta forma. Ojo, después de la Independencia de México en 1821, durante todo el siglo XIX, la mayoría de los historiadores consideran que es el periodo más devastador para las comunidades indígenas, las comunidades originarias. Porque tras la salida de España de allí como Reino, los criollos en el poder consolidaron un Estado nacional que buscó precisamente homogeneizar a la población a costa de la identidad y de las tierras indígenas, lo que supuso prácticamente la destrucción de aquellas etnias. Se les despojó de las tierras comunales, y a continuación de la independencia; no antes, a continuación

Se forzó a muchos indígenas a convertirse en mano de obra barata, o cuasi esclavos, en las haciendas, cosa que no había ocurrido antes porque tenían sus tierras y las trabajaban y sacaban de ellas lo que podían. En el momento que se las quitaron, pues tuvieron que emplearse a muy bajo precio, prácticamente esclavos de los criollos, y de las haciendas grandes que estaban en posesión ¡como no! de los criollos. Hubo auténticas guerras de exterminio, que llamaron de pacificación. Así, entre comillas, se llevaron a cabo auténticas campañas militares violentas para someter a los pueblos que se sublevaban ante esa situación, especialmente en el norte del país, como fueron las famosas Guerras apaches en 1849, poquito después del discurso del señor Benito Juárez. Y esto se hizo bajo un lema que existió como tal, que no quede ni un apache, una auténtica campaña de exterminio. Hablé de las guerras apaches en estos episodios que os he citado al principio. Ahí podéis profundizar más. Y lo mismo ocurrió con algunos levantamientos en el sur, que fueron aplastados sin piedad. Y, todo esto, en un amplísimo territorio que hasta ese momento había estado pacificado y con una estabilidad envidiable, como decían los viajeros europeos. El propio von Humboldt, por si no creen a los historiadores, pues ahí tienen un señor imparcial que visitó aquello y que era alemán, no era español.

Lo cierto es que el racismo estructural se impuso precisamente a partir de entonces, porque si las leyes españolas protegían a los indígenas y promocionaban el mestizaje desde los tiempos de Isabel Católica, cuando se descubrió aquello, a partir de entonces todo cambió radicalmente y las leyes, por supuesto, se abolieron, aparecieron una nueva Constitución y unas nuevas leyes. Se impuso una visión criolla que consideraba a la cultura indígena como un obstáculo para el progreso y la modernidad. Exactamente eso. Y esto pues resultó en la supresión sistemática de las lenguas y de las costumbres nativas.

En la educación se dejó de impartir la lengua indígena, la lengua náhuatl, que era la mayoritaria allí. Vamos, que los pueblos indígenas fueron marginados del proyecto de nación que estaban creando estos señores después de la independencia. y sus derechos territoriales y culturales pues desaparecieron.

Precisamente el periodo que se conoció como el Porfiriato en honor a uno de los gobernantes, Porfirio Díaz, continuaron esa política de despojo y asimilación, convirtiendo el siglo posterior a la independencia en una etapa infernal de presión sobre las comunidades originarias. Tanto es así que aunque la lengua náhuatl era la lengua franca y más hablada en el altiplano central a inicios del siglo XIX, sufrió una drástica disminución en sus hablantes en comparación con aquel periodo virreinal del que habían salido. De hecho, hasta los indígenas han disminuido el número.

Precisamente el nuevo estado mexicano adoptó el español como la lengua oficial y de prestigio, asociando modernidad y ciudadanía con su uso. Entonces los propios indígenas se automarginaban, veían que se convertían en parias si seguían hablando náhuatl. Nada de esto había ocurrido en el virreinato. De hecho, a mediados del siglo XIX, según leo en algunos estudios, pues la necesidad de conocer las normativas y leyes impuestas por el Estado, que estaban todas en español, por supuesto, llevó a los propios hablantes de náhuatl a aprender español para interactuar con la administración. Es decir, si ya no hablabas español, no eras nadie, cosa que no había ocurrido en ese momento, donde el clero, los administradores y todos en la Nueva España hablaba el náhuatl porque tenían que entenderse con la mayoría, la gran mayoría que seguía hablando náhuatl. Mientras que en 1821 el 70% del total de la población hablaba lenguas indígenas, en la actualidad esa cifra ha bajado aproximadamente al 6,6% de la población total. Pues esa es la diferencia del trato indígena en todos los sentidos y del respeto a su cultura, etcétera, etcétera. Ahora sí, el malo es España, no los que gobernaron después de España, no, España.

Es la estupidez que este tipo de relatos que se han impuesto allí y hasta aquí en España, pues hay gente que se lo cree. Pero, bueno, es la debilidad de un país en constantes guerras civiles, que es lo que ocurrió después de su Independencia: continuamente hubo guerras civiles de todo tipo, y ocasionó que el primer enfrentamiento serio que tuvieron con los Estados Unidos les costara pues más de la mitad de su territorio, nada menos, porque en la guerra de 1846 a 1848, en apenas dos años, tuvo que ceder 2,4 millones de km cuadrados a Estados Unidos, porque los EE. UU., en una serie de batallas y de conflictos, vencieron a México directamente. Llegaron a entrar en la capital de México, y fue una de las condiciones que pusieron para acabar la guerra (y para marcharse de la capital de México, que, si hubieran querido se habían quedado con México entero). Pasa que ya les debió de dar hasta vergüenza. Dijeron, "Bueno, vamos a hacer un tratado, el famoso tratado de Guadalupe Hidalgo", que se llama así. No solo eso, después de este tratado de Guadalupe Hidalgo, y en 1853, tuvieron que hacer una venta adicional de más de 100.000 km² en el sur de Arizona y Nuevo México, el famoso tratado de Mesilla. Esto tuvo un impacto económico y social desastroso para México. La infraestructura minera y agrícola fue realmente destruida en estas guerras. El país se sumió en una inestabilidad política interna severa. Lo que os digo: guerras civiles continuas.

La famosa moneda virreinal, el real de a ocho, pues por supuesto ya desapareció. Dejó de ser la moneda de cambio internacional, al contrario, pasó a ser el dólar. Se reemplazó por el dólar de plata, porque para eso Estados Unidos había ganado la guerra y la hegemonía en todo el territorio. Y de esta manera, pues México perdió inmensas riquezas, mineras, petroleras, agrícolas, California, Texas, etcétera, y además, poco antes de que comenzase el famoso auge del oro, el oro de California, que también fue  tras de las riquezas que Estados Unidos se lanzó a por ella. Entretanto, ya habían tenido una guerra también con Francia, la Guerra de los pasteles que llaman (1838-1839) con unas reclamaciones económicas que hubo un bloqueo de los puertos, etcétera. México se vio forzado a pagar una indemnización de 600,000 de aquel entonces, que fue una pesada carga para aquella nación tan joven como era aquel México. Pero la segunda intervención francesa fue devastadora, 1862-1867. Benito Juárez, del que ya hemos hablado, decidió suspender la deuda externa en 1861 porque no la podían pagar. Estaban endeudados desde el momento de la independencia. Les había ayudado mucha gente y les habían endeudado hasta arriba, como ocurrió con todos los países hispanoamericanos. Eh, algunos todavía deben de estar debiendo dinero. Hablamos ya del siglo XXI. Y entonces Francia lo que se le ocurrió es, si no me pagan, pues invado México. Lo invadió e impuso un emperador, Napoleón III y allí estableció un imperio, pues aliado de Francia con un emperador que pusieron ellos. Unos 30.000 soldados franceses ocuparon todo el país para que esto se llevase a cabo. Por supuesto, se destruyeron las vías férreas, se atacaron multitud de infraestructuras e instalaciones, una guerra de 5 años que tuvo un impacto económico atroz, verdaderamente atroz. Bueno, pues entre una cosa y otra, México salió de una guerra para entrar en otra hasta llegar a la famosa Revolución mexicana de la que todo el mundo habrá oído hablar, aunque solo sea como el que oye llover, aunque no conozca más detalles precisos, porque en España no se conoce, ya os digo, nada sobre este asunto. Se inició el 20 de noviembre de 1910 y duró hasta el año 17. Esto empezó bajo una dictadura conocida como el Porfiriato, que antes he mencionado, en el que Porfirio Díaz Mori ejerció el poder en el país de la manera más dictatorial que se le ocurrió desde 1876 hasta 1911, 35 años. No le fue mal con esta dictadura, porque México por lo menos se estabilizó y prosperó bastante, pero cuando estalló la revolución todo se echó a perder, una guerra civil de las peores que ha tenido pues en casi todos los países del mundo.

Se estima que entre 1910 y 1920 causó entre 1 y 2 millones de muertos directamente, además de unos 3,4 millones que también murieron pues por hambrunas, emigración, la pandemia de gripe de 1918 que les pilló el medio de todo esto y la disminución de la natalidad porque el país pues echó a perder, como quien dice. En fin, que finalmente el país se fue estabilizando y cuando acabó la guerra civil, pues bueno, no se sabe muy bien si en el año 17 cuando se proclamó una Constitución o en el año 24 ya con la presidencia de Plutarco Elías Calles, o en 1928, que es cuando se asesinó al reelecto presidente Álvaro Obregón. Pero bueno, llegó el momento que la guerra se acabó, no por mucho tiempo, porque como todos los gobiernos habían sido muy anticlericales y la propia Constitución era anticlerical, al contrario que el pueblo que seguía teniendo una profunda raíz católica, pues esto volvió a provocar nuevos conflictos, como fue, por ejemplo, la Guerra Cristera. La guerra cristera, os lo resumo entre el año 192 y 1929, pues fue precisamente a raíz de una ley, la ley de calles de este presidente anterior que he dicho que buscaba limitar el culto y el número de sacerdotes. Y esto pues generó un profundo descontento entre los católicos, quienes vieron esto como una persecución religiosa. Y el caso es que se formaron milicias y empezó una nueva guerra civil. Pues bueno, un levantamiento armado de la población católica, pues al grito de ¡viva Cristo Rey!, que os sonará de otras cosas, pero esto empezó allí en la famosa guerra cristera de México. En ese momento el adoctrinamiento gubernamental era lo que se podría llamar comunista, es decir, además de anticlerical. Y eso, pues a los pocos que todavía tenían eh propiedades rurales, aunque ya las tierras comunales se habían perdido en gobiernos anteriores, como os he dicho, pues siguió siendo un motivo de conflicto importante y sumó muchos adeptos al movimiento cristero que igual no eran tan católicos, pero eran propietarios y es que el gobierno les quería rasar por todos los lados. En fin, que aquello acabó con una especie de mal acuerdo entre la Iglesia y el Estado y acordaron la reanudación del culto, pero sin cambiar la Constitución de 1917 ni la Ley de Calles, que realmente eran las leyes que estaban prohibiéndolo o limitándolo. Y de esa manera, pues los cristeros, lo que eran las milicias, fueron desarmadas y dejaron de recibir el apoyo de sus obispos, que de alguna manera eran los directores espirituales de aquel conflicto. Esto se tradujo en que cientos de líderes y excombatientes cristeros fueron asesinados por el gobierno tras entregar las armas. Esto es lo que se llamó la Traición cristera. Claro, los cristeros en ese momento consideraban que tenían ventaja militar sobre el ejército federal y esto fue una decepción terrible para ellos. De hecho, hubo una nueva rebelión allá en el año 31 al 41, todavía ya muy reciente, ¿verdad? Justo ya casi acabó con esto con la Segunda Guerra Mundial, ya sin muchas consecuencias porque les había diezmado a todos los primeros que se revelaron por este asunto. En fin, que estamos dando un repaso muy rápido a los 200 años más o menos que llevan después de la independencia de España. Contra aquellos 300 años de esplendor, de desarrollo y de riqueza, que eso está comprobado además de los testimonios, ¿verdad?, de viajeros y de otro tipo.

Pues bueno, a partir de aquello, ya resumiendo mucho, apareció el Partido Revolucionario Institucional, el PRI que ha gobernado pues durante 70 años y que después pues ha sido sucedido con algún impaz por otros partidos como está ahora el MORENA, etcétera, ¿no? Partidos que para el pobre México pues se han identificado mucho con el desvío de recursos, crimen organizado, enriquecimiento ilícito de funcionarios. Ha habido muchos gobernadores del PRI señalados por abusos de poder y desfalcos, por ejemplo ¿no? Como Javier Duarte, Tomás Yarrington, César Duarte, cada uno en un estado, Chihuahua este último, etcétera, Roberto Borge. La historia del PRI es bastante oscura.

Luego aparecieron los cárteles de la droga, también muy ligados a este partido, amparados por él, según decían allí, según dicen los historiadores. Bueno, pues ya estamos a finales del siglo XX. El caso es que el PRI en algún momento perdió las elecciones, cosa que también debían de manipular. También hubo quejas sobre este asunto y con algún impase en el poder, porque perdieron el poder, pero volvieron en 2012, en el 2018 de nuevo volvió a haber otro escándalo en el que perdieron toda la credibilidad y de alguna manera, pues el heredero de aquel partido institucional, porque es lo que era, vamos, que se ancló en el poder durante décadas, casi un siglo, pues puede ser este famoso movimiento de regeneración nacional que se llama MORENA, que ya sabéis que ha tenido los dos últimos presidentes, el famoso López Obrador y Claudia Sheinbaum, uno de ellos de procedencia española y la otra con todos sus abuelos de origen judío y procedencia centreuropea. Vamos, que tiene la misma sangre indígena que tengo yo, o sea, ninguna. De nuevo, con las mismas sombras, con las mismas acusaciones de corrupción, de connivencia e incluso amparo de los cárteles de la droga, el de Sinaloa, etcétera. Incluso establecieron una política de abrazos y no balazos. Bueno, pues sí, a besos van a acabar con los cárteles de la droga, casi seguro.

Faltaría más. En fin, que hay una serie de escenas intensas que hoy solamente se pueden ver en ese querido país que es México, que certifican claramente que estamos ante un estado terriblemente disfuncional, porque es probablemente el único sitio en la actualidad en todo el mundo en el que algunas madres tienen que recuperar a sus hijos de la forma más lamentable posible. Y eso se debe precisamente a los gobiernos mexicanos, a los últimos de las últimas décadas, desde que estas costumbres criminales aparecieron hasta la actualidad. En fin, que la historia de México después de la independencia no es precisamente brillante. Podía haber sido mucho mejor. No sabemos que podría haber sido si todavía fuera España, pero lo cierto es que entre los fisreinatos compartían recursos y en algún momento dado también hubieran compartido defensa. Y a pesar de muchos momentos y traspiés que tuvo aquella historia que posibilitaron en gran medida la independencia de México, pues como por ejemplo la traición de Rafael del Riego, el militar español que cuando había concentrado tropas el rey para luchar contra los independentistas allí en México y en Sudamérica en general, pues decidió que lo mejor que podía hacer era ir contra el rey, contra el propio Fernando VII, un rey que parece que no ha sido muy querido y que no se sabe si podría haber hecho algo más para evitar esto. Pero en todo caso es que le crecieron los enanos porque esto fue un palo muy duro. Destituyeron al rey incluso. Pero claro, había una alianza en Europa para evitar nuevas revoluciones como la de Napoleón y los famosos Cien mil hijos de San Luis, que fueron los que entraron en España, pues acabaron con Riego y con todo su movimiento y volvieron a poner al rey.

Eso sí, en el entretanto habíamos perdido todos los territorios americanos como consecuencia de también este masón, porque todos estos militares tenían prácticamente órdenes de las logías masónicas que evidentemente estaban luchando contra España en ese momento, porque casi todas eran inglesas y francesas, es decir, respondían a intereses extranjeros. Y así es como un territorio hoy que perdió más de la mitad del territorio del norte, un territorio que olía a petróleo ya en ese momento de una manera brutal. Los Estados Unidos se lo están aprovechando porque es su yacimiento petrolífero. Pues no sé si alguien debería pedirle perdón a él o es él ese Estado mexicano el que tendría que pedir perdón. Ya no digo a España, pero por lo menos a los mexicanos, porque menuda ruina que les llevó con la riqueza que heredaron. Se encontraron un país inmenso y riquísimo, a huevo, y lo echaron a perder. Y la culpa vienen a decir en su relato que es del que estaba antes. Aguántales. Y qué decir del propio nombre del país, México. Pero si la etnia mexica quedó muy diezmada después de la conquista de Tenochtitlán. Fue minoritaria. Si acaso la que se expandió y la que procreó y la que ocupó prácticamente todo el país fueron los trascaltecas. ¿Cómo es que México no se llama Tlascala o La gran Tlascala y no México? 

Hasta en eso es un auténtico disparate. Pero hay que leer los relatos de los políticos y de los historiadores de aquel momento, principios del siglo XIX, cómo desvirtúan todo esto para montar una historia y convencer a los que en ese momento les podían leer, incluso los posteriores, de que los hechos habían sido completamente diferentes o incluso lo contrario a lo que realmente había ocurrido. Ya sabéis, la historia es un relato, pero los hechos son otra cosa, pero en este caso es que es de lo más sangrante. Bueno, amigos, pues esto es todo lo que os quería contar del México después de España y de por qué creo que México debería pedir perdón por lo menos a los mexicanos que se lo merecen, que hagan un comunicado oficial el Estado mexicano pidiendo perdón a los mexicanos por haberles arruinado el futuro más brillante que en ese momento tenían aquella región de España. Hasta otra vez, amigos.

viernes, 3 de abril de 2026

Dentro de la luz pueden atisbarse huecos de movimiento más rápido que ella misma

 VV. AA., "Correlaciones superlumínicas en conjuntos de singularidades en fase óptica", Nature 651, 920-926 (2026), publicado el 25 de marzo de 2026:

Solo los puntos oscuros o huecos dentro de las ondas de luz pueden moverse más rápido que la luz misma. Y eso se ha observado con microscopio electrónico ultrapotente ralentizando la luz en nitruro de boro hexagonal: los huecos saltan desde las ondas más adelante que ellas mismas. No contradice esto la Relatividad, porque esos huecos no llevan nada: ni energía ni información ni masa. Son sombras geométricas misteriosas que nunca habían sido vistas. 

Habría que investigar si eso puede observarse también en polaritones.

miércoles, 1 de abril de 2026

Chaves Nogales inspira filmes que se están rodando

 ‘A sangre y fuego’: la resurrección del gran relato de Chaves Nogales sobre la Guerra Civil, en El País, Mar Padilla, 1 ENE 2023:

El libro, que acaba de ser traducido al alemán, inspira proyectos audiovisuales de Juan Antonio Bayona y Rodrigo Sorogoyen

Hay libros como bumeranes, que vuelven, ofreciendo retazos del pasado con la urgencia del primer vuelo. Ese es el caso de A sangre y fuego, el libro sobre la Guerra Civil de Manuel Chaves Nogales. La obra del periodista sevillano —un compendio de relatos sobre milicianos, herreros, monjas, falangistas, madres, oficinistas y también personajes reales, como André Malraux o Rafael Alberti, reconvertidos en víctimas, antihéroes, asesinos o desertores, atrapados entre los extremismos y la locura de la guerra— vive una resurrección.

Publicada en plena guerra, en 1937, en una editorial chilena llamada Ercilla, inédita en España hasta 1993, cuando recuperó la obra la editorial Renacimiento, y relanzada por Libros del Asteroide en 2011; el interés por este libro revive: en 2018 tuvo una adaptación en podcast emitida en Onda Cero bajo la dirección de Carlos Alsina. A principios de 2021, Movistar+ anunció una serie inspirada en la obra de Chaves, firmada por Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña, director y guionista de As bestas o El reino, pero en abril la plataforma se desligó de la iniciativa. Desde entonces, Sorogoyen busca financiación y nuevos aliados para sacarla adelante. “Es el proyecto de mi vida y estoy seguro de que tarde o temprano saldrá. No tengo prisa”, confirma en conversación telefónica.

Con el título provisional de La guerra, la serie de seis capítulos —de los que tres ya tienen el guion prácticamente desarrollado— está inspirada “en el espíritu” de Chaves, concede Sorogoyen, pero no en sus relatos de ficción de A sangre y fuego. Sí tiene ese punto de vista del sevillano “hacia las personas que sufrieron la guerra desde los dos bandos, intentando ser objetivo, algo tan difícil en una contienda así, sin apostar por el blanco o el negro, sino por la gama de grises”, dice.

La obra de Chaves, “tan oculta y silenciada durante tanto tiempo”, denuncia Sorogoyen, la descubrió hace muchos años gracias a la recomendación de un amigo, y le impresionó esa “mirada nada simplista” que él quiere aplicar a su serie. “Cada vez se habla menos de la guerra y es un hecho fundamental en nuestra historia. Si se hiciera una encuesta a los jóvenes, muy pocos sabrían explicar lo que ocurrió. Y hay que hacerlo”.

El que ya está en marcha es el proyecto de Juan Antonio Bayona, director de Un monstruo viene a verme o La sociedad de la nieve. Bayona está trabajando en la adaptación de A sangre y fuego con Agustín Díaz Yanes como guionista y lleva varios años inmerso en el proyecto. El cineasta barcelonés lo explicó en el marco del festival de cine de Sevilla, celebrado en noviembre. En un encuentro con el público, Bayona detalló que del libro de Chaves le interesó “especialmente la visión humanista” sobre la guerra, que llevaba varios años desarrollando la idea y que este escritor tenía un significado sentimental para él porque su padre —originario de la localidad de Osuna— era sevillano, como el periodista. Bayona cuenta con el beneplácito de la familia Chaves. Conoció personalmente a Pilar, la hija mayor del autor de Juan Belmonte, matador de toros, fallecida en 2021 a los 101 años, y ha tenido acceso a todo tipo de testimonios y documentos. Al ser preguntados por este periódico, ni Bayona ni Yanes han querido ampliar la información, alegando que aún es pronto para hablar del proyecto.

Criterio propio

“Es un libro que habla del impacto de la guerra en personas normales, de la crueldad y de la estupidez a la que las arrastra. De ahí la importancia del subtítulo: Héroes, bestias y mártires de España”, explica Antony Jones Chaves, nieto del periodista, sobre una obra traducida al alemán en noviembre por la editorial Kupido. El esfuerzo de divulgación de la obra de su abuelo lleva implícito, según Jones, el compromiso por la libertad y la democracia, y con proyectos como el de Bayona aspira a llegar a públicos de diferentes generaciones y puntos de vista distintos. “La idea es que la gente piense, que reflexione”, añade. “Mi abuelo resaltaba el peligro que supone dejarse llevar por bandos extremos, esos que te obligan a elegir. Su advertencia es que hay que luchar por ser libre y tener independencia de criterio”.

En carne viva

Nacido en 1897 en Sevilla, Chaves Nogales empezó de adolescente a escribir en el periódico sevillano El Liberal. Después se fue a Madrid, donde trabajó en la revista Estampa y el Heraldo de Madrid, hasta que en 1930 se hizo cargo del diario republicano Ahora, ubicado en la Cuesta de San Vicente. Eran buenos tiempos: vivía con su familia en un piso señorial, en el mismo edificio de la Redacción, y era muy conocido y respetado. Pero no se dejó llevar por espejismos. “Yo tengo la impresión de que todo esto es pasajero. Nosotros acabaremos en una buhardilla pobre de una callejuela de París”, le dijo a Pío Baroja, uno de los escritores que llamó para colaborar en su periódico junto con Valle-Inclán, Unamuno o Josefina Carabias.

Su vaticinio resultó exacto: cuando el 6 de noviembre de 1936 el Gobierno de la República abandonó su puesto en Madrid para trasladarse a Valencia, él abandonó el suyo. Se exilió y, por un tiempo, él y su familia malvivieron en una pensión de “un arrabal de París, que es donde caen los residuos de humanidad que la monstruosa edificación de los Estados totalitarios va dejando”, escribe en el prólogo de A sangre y fuego, “una pieza maestra, de una lucidez excepcional, no contaminada por el odio entre bandos”, según Ignacio Garmendia, editor de la obra completa de Chaves para Libros del Asteroide, publicada en 2020.

Su olfato nunca le engañó. En la década de los treinta entendió el tenebroso futuro que se avecinaba sobre España y Europa y así lo transmitió en artículos y reportajes. Fue testigo directo del impacto de la Revolución Rusa, del auge de los fascismos en Berlín y Roma, y recorrió la geografía española tomando notas sobre vidas que se iban resquebrajando en brechas ideológicas cada vez más enfrentadas. Con el alzamiento de las tropas de Franco, luchando “contra el fascismo con el arma de mi oficio”, según escribe en el citado prólogo, continuó dirigiendo el diario. Y allí siguió hasta que temió por su vida. “Yo era perfectamente fusilable”, tanto para los que se alzaron contra la República como para los revolucionarios, argumentó en el libro. Por eso decidió huir.

De ahí surge A sangre y fuego, “un escrito en carne viva”, explica María Isabel Cintas, investigadora y experta en la obra de Chaves. El origen viene de la urgencia de plasmar el dolor y la sinrazón de lo que vio, escuchó y vivió los meses que permaneció en Madrid. “Hablaba con mucha gente, de diferentes bandos. Tenía muchas fuentes. Tomaba notas y hacía entrevistas a los milicianos que volvían por la noche a la ciudad y le contaban episodios de lo que ocurría en el frente”, detalla Cintas. La guerra la vivió en el periódico mismo, en la misma Cuesta de San Vicente, donde había barricadas. Con el traslado del Gobierno republicano dio la guerra por perdida y se marchó, pero siguió el curso de los acontecimientos una vez abandonó Madrid.

Personas reales

Tal y como explica el propio Chaves en el prólogo, los protagonistas de sus historias están basados en personas reales, muchas de ellas identificadas por Cintas. Es el caso del “camarada Arnal” del relato El tesoro de Briesca, inspirado en Emiliano Barral, un escultor anarquista amigo de Chaves, que iba a verlo a la Redacción y que murió defendiendo Madrid en otoño del 36. O la figura de Daniel, el trabajador alérgico a sectarismos que protagoniza el relato Consejo obrero, trasunto de la figura del propio autor, según la investigadora.

Las historias del libro, publicadas por entregas durante el transcurso de la guerra en periódicos y revistas argentinas, mexicanas, cubanas, francesas, inglesas y neozelandesas, y después con formato de libro en Chile, Estados Unidos, Reino Unido y Canadá, hablan del terror que devora a hombres tranquilos, de empresarios chivatos y de obreros cobardes, de la eclosión de un nacionalismo alucinado que lleva a algún personaje a gritar “viva el cocido y abajo el Foreign Office”, de armas y explosivos escondidos en los sótanos del Teatro Real (Madrid), de quintacolumnistas que ven fusilar a su padre sin apenas pestañear y de señoritos a caballo por campos andaluces “capaces de lidiar lo mismo una corrida de un miura que un Ayuntamiento del Frente Popular”.

Rescatada de un negro olvido gracias a Cintas, al editor Abelardo Linares y al escritor Andrés Trapiello, la mirada de Chaves sobre la guerra, cruda y audazmente libre, ha sido reivindicada por autores tan distintos como Antonio Muñoz Molina, Arturo Pérez-Reverte, Felipe Benítez Reyes, Jorge Martínez Reverte, Mar Abad o Ignacio Martínez de Pisón.

Según Garmendia, la vigencia de A sangre y fuego se debe a la clarividencia que transmite por “defender la democracia en un momento como aquel, a su potencia superadora de los extremismos”. El editor y crítico anima a leer al periodista sevillano “por su escritura, absolutamente moderna y actual”, y por su legado: “Aprender que el diálogo es la herramienta básica entre las personas”.

Europa en llamas

Más allá de la Guerra Civil, Chaves fue uno de los grandes cronistas europeos de la primera mitad del convulso siglo XX. Un periodista que estaba en el sitio adecuado en momentos clave, un escritor que se pateó callejuelas y aldeas por todo el continente y que, a su vez, entrevistó a Alfonso XIII, al emperador Haile Selassie, a Charles Chaplin, a Joseph Goebbels o a Winston Churchill.

No le gustó lo que vio. En junio de 1932, en una conferencia en el Ateneo de Sevilla, advirtió: “He conocido de cerca las dictaduras roja, negra y parda. Y soy enemigo de todas ellas porque rebajan la dignidad del hombre. En el mundo no hay más que un régimen posible: el de la república democrática tolerante y comprensiva”.

La guerra española le llevó a vivir “por la parte habitable del mundo que queda”, escribió. Pero después llegó la Segunda Guerra Mundial y la claudicación francesa —”Las masas modernas lo soportan todo menos la incomodidad material y física”, dijo al respecto en su obra La agonía de Francia, de 1940— y tuvo que huir de nuevo. De París se fue a Londres, donde se sintió libre. Trabajó en la BBC, en The Evening Standard, pero estaba solo, sin su familia. Murió de una peritonitis el 8 de mayo de 1944 en la capital británica. En España, la locura de la guerra había dado paso a la desquiciada dictadura franquista. A su hermano le prohibieron publicar una esquela en el diario Abc con su nombre y, 12 días después de su muerte, el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo sentenciaba a Chaves Nogales, cuando ya había fallecido, por “delito consumado de masonería”, ordenando la “busca, captura y prisión del condenado”.

Tres artículos olvidados de Manuel Chaves Nogales

 Tres artículos olvidados de Manuel Chaves Nogales, por Manuel Chaves Nogales, El País, 16 may 2025:

La profesora de Filología Inglesa Yolanda Morató ha rescatado 500 reportajes, análisis y crónicas que el periodista sevillano escribió sobre la Segunda Guerra Mundial. Lea aquí tres de estos artículos olvidados escritos entre París y Londres

Un trabajo de investigación detectivesco en hemerotecas de decenas de países ha permitido rescatar el articulismo que Manuel Chaves Nogales escribió desde Londres y París durante la Segunda Guerra Mundial. Este corpus periodístico se recopilará en tres volúmenes que durante este 2025 publicara la editorial El Paseo.

Supera la crueldad nazi a los bárbaros, 6 de febrero de 1940

Los relatos de atrocidades cometidas por los alemanes, en Polonia, están demostrando algo que el mundo se resistía a creer. Que la dominación hitleriana se asienta, no en el sometimiento y explotación del vencido, no en la imposición de la ley más o menos dura del vencedor, sino en el aniquilamiento total del adversario y su extirpación radical merced al progreso mecánico moderno para suprimir a masas enormes de humanidad y reducir a la esclavitud total a los supervivientes.

Esta realidad actual es tan monstruosa, que es de difícil comprensión, porque nunca antes había sido posible ni siquiera en épocas más luctuosas, más bárbaras. Los grandes caudillos bárbaros de la antigüedad no eran más piadosos que los nacionalsocialistas, pero por mucha que fuera su crueldad, tenían un límite: el de la imposibilidad física de asesinar o esclavizar a muchedumbres ilimitadas. Se podía pasar a degüello a una guarnición, cargar de cadenas a los habitantes de una ciudad, de un país, pero no había el modo físico de aniquilar a pueblos enteros de millones de habitantes.

Los nacionalsocialistas están haciendo esto en Polonia, sistemáticamente, científicamente. Para esto sirve la ciencia humana. El Estado moderno, con su vasta organización policíaca, sus armas automáticas y sus campos de concentración, ha proporcionado a la barbarie nacionalsocialista un instrumento de dominación ideal con el que habría soñado Gengis Khan.

El mundo incrédulo se resiste a creerlo; cuando se habla del terror nazi en Polonia, las gentes ingenuas se imaginan sencillamente escenas dramáticas de ocupación por un ejército victorioso, como tantos otros casos de conquista registrados en la historia de la edad moderna.

Siempre hubo matanzas, deportaciones en masa de judíos, siempre se ha perseguido a intelectuales rebeldes y siempre se ha fusilado a los patriotas vencidos. Ha sido necesario que el Vaticano, prescindiendo de su cautela política, lance al mundo, por medio de la radiodifusión, un grito agudo de horror para que empiece a entreverse la horrenda verdad. Pero los sacerdotes fusilados por docenas, como los patriotas ejecutados a millares, no representan la máxima crueldad del nazismo. Lo espantoso es el pensar en los cientos de miles de hombres deportados, encerrados en campos de concentración, traídos y llevados como ganado, desposeídos de todos sus bienes y separados de sus familias. Para poner una barrera a esta barbarie nazi, está la guerra, y solo quienes sigan haciéndose vanas ilusiones sobre el verdadero sentido de la dominación hitleriana, pueden desinteresarse de la contienda europea. Quienes sabemos, por dolorosa experiencia, lo que el nazismo significa, no admitimos esa opción.

"La vida de los perros y los gatos", Correio da Manhã, 10 de enero de 1941

Cuando estalló la guerra, había alrededor de diez millones de gatos y más de tres millones de perros en Inglaterra. En total, suponían trece millones de bocas inútiles que alimentar. Alrededor de un millón de gatos fueron sacrificados en los primeros meses de la guerra, debido a las exigencias de la evacuación. Sin embargo, no tardó mucho en empezar una campaña de protección de los gatos, espoleada por la especial simpatía ―podríamos decir incluso que por la debilidad de los ingleses ― por los animalillos domésticos.

Se dice que los gatos son imprescindibles para combatir las ratas; y aunque no parece muy seguro que los felinos domésticos, que llevan una vida regalada, se dediquen a su antigua actividad de cazadores, se dice que su simple presencia en los hogares mantiene alejados a los roedores. Se cita como ejemplo el terrible caso de Madrid, donde la población, hambrienta por el asedio, se vio obligada a devorar todos los gatos de la ciudad. El general Franco hizo su entrada triunfal en la capital de España acompañado de un auténtico ejército de gatos, destinado a purgar la capital.

Gracias a estas razones se salvaron las vidas de los gatos de Londres; es muy común ver a los gatos en edificios destruidos por los bombardeos alemanes, rescatados por vecinos compasivos, que les llevan leche y cortezas de queso todos los días. En la City, sobre todo, tras los destrozos provocados por los incendios, hay toda una población felina que vive entre los escombros, apoyada por la buena voluntad de los empleados y las mecanógrafas de las oficinas cercanas, cuya primera preocupación cada día es poner algo de comida al alcance de los gatos abandonados.

Para esta población de gatos callejeros sólo hay un día de ayuno: el domingo, cuando no abren las oficinas. Ahora, sin embargo, hay un aspecto más serio: no está solo el problema de los gatos, sino también el problema de los perros. ¿Cómo seguir alimentando, sobre todo con carne, a tres millones de perros cuando las raciones de carne ya empiezan a restringirse a lo estrictamente indispensable para la población?

El Ministerio de Abastecimiento ha anunciado que la persona que alimente a los perros con cualquier tipo de carne que pueda ser utilizada en la alimentación humana será severamente castigado. Inmediatamente han surgido unos curiosos clubes “Pro-carne para perros”, que han empezado a actuar con gran dinamismo. Y los amigos de los perros, por legiones, se preparan para garantizar la subsistencia de sus antiguos compañeros.

Las ligas de defensa canina están trabajando para garantizar que los perros sean alimentados regularmente con carne de caballo, que en Inglaterra no se utiliza en la alimentación humana. Pero como no existe una carnicería que venda carne de caballo, los dueños de los perros tendrán que unirse para adquirir al por mayor los restos equinos que estén disponibles.

Lo que se teme es que las ligas protectoras de caballos (que también existen en gran número en Inglaterra) entren en conflicto con las ligas caninas, cuyos objetivos deben de parecerles abominables.

En este caso, la única solución para los perros ingleses es que se vuelvan vegetarianos. Y lo peor es que ya se hacen campañas para que a los perros solo les den, además de sobras, verduras que los humanos no podamos utilizar. Por otra parte, el perro se encuentra con un formidable competidor, el cerdo, cuya voracidad debe alimentarse si los ingleses quieren seguir comiendo su tocino frito, la base tradicional del desayuno británico.

Malos tiempos, estos de ahora, para el fiel amigo del hombre. El perro era una figura muy importante en la vida inglesa; gozaba de innumerables privilegios y consideraciones. Ser un cachorro en Inglaterra era mucho mejor que ser judío en algunos países o demócrata en otros. Había establecimientos en Londres dedicados específicamente a la venta de comida para perros: hoy, por supuesto, están todos cerrados. Aquellas papillas científicas, aquellos jabones y cremas que hacían que les brillase el pelaje, aquellos elegantes collares e, incluso, las máscaras antigás fabricadas especialmente para que las utilizaran... Todo eso, ¡pobres perros!, ya ha desaparecido.

El inglés sabe que le espera una guerra larga y dura, y ya se ha resignado a ver a su perro compartir sus sufrimientos. Y si no fuera por las sociedades protectoras de razas caninas, me atrevería a decir que, si fuera necesario, los ingleses se comerían a sus perros sin el menor remordimiento, siempre y cuando pudieran seguir luchando hasta la victoria.

"Duros cuando ganan y blandos cuando pierden", Diario de Pernambuco, 9 de febrero de 1943

Parece imposible que los alemanes sean tan duros cuando ganan y tan blandos cuando pierden. Realmente, sorprende ver la manera en que acusan los golpes de los adversarios y pierden, de repente, toda integridad.

El Reich ha decretado un extravagante luto nacional por el desastre de Stalingrado, con marchas fúnebres, supresión de espectáculos y lamentaciones de sus dirigentes, lo que revela una Alemania blanda y sentimental, que en nada se parece a la Alemania arrogante, inhumana y cruel de otros días, cuando cantaba victoria.

Es evidente que los alemanes saben golpear a los demás con trances inhumanos, pero no saben soportar con dignidad los golpes que reciben, que les hacen gimotear lastimeramente.

Ahora dicen que ese sexto ejército, flor y nata del militarismo alemán y que había devastado Francia, Bélgica, Holanda y Grecia, sin mostrar un solo gesto de piedad por los pueblos que destruyó, quiere hacerse acreedor de la piedad universal, presentándose ahora ante el mundo como un desdichado paladín de la civilización, del humanitarismo y de la cultura, además de víctima inocente de la ferocidad enemiga.

Casi parece que fueran los rusos lo que hubiesen invadido Alemania, cuando los que llevaron la muerte y la desolación a los vastos territorios rusos, saqueando y asesinando a millones de seres que defendían su tierra, sus hogares, su patria y su independencia, fueron los alemanes.

Si los dirigentes nazis tuvieran un mínimo de pudor no se atreverían a hacer estas pomposas exequias, ni a derramar lágrimas de piedad sobre sus aniquilados ejércitos a los que, de haber caído dignamente, les bastaría con un silencio respetuoso.

Los agresores de Stalingrado deberían haber caído como los héroes de la Antigüedad, sin un lamento a la hora de exhalar el alma, arrostrando con dignidad las consecuencias de su propia dureza del alma. Ante las naciones, lloran por los estragos causados por la guerra.

Carmen de Burgos, Colombine

 Carmen de Burgos, la primera mujer periodista en España que tuvo un contrato, en El País, por Alberto G. Palomo, 1 abr 2026:

La periodista de guerra y escritora se adelantó a su tiempo pero después la dictadura la borró de los libros. Su memoria reverdece hoy de la mano de otra mujer

Dos años antes de que Lorca estrenara Bodas de sangre, una mujer ya había narrado aquella historia inspirada en el crimen de Níjar. Era Carmen de Burgos con Puñal de claveles, de 1931. Cada cual eligió su estilo y su desenlace, pero la materia prima era la misma. Hubo otra diferencia: cómo les trató la posteridad. El poeta granadino quedó inscrito en el canon. A ella le esperó el ostracismo.

Carmen de Burgos fue la primera mujer periodista en España con contrato en una redacción. Firmó reportajes sociales con su propio nombre o con seudónimos como Colombine. Viajó a Melilla en 1909 para informar sobre la guerra. Defendió la educación, la emancipación y la independencia de las mujeres en una sociedad que apenas les reconocía derechos. Incluso montó su tertulia con amigas en el salón de su casa mientras en los cafés eran los hombres quienes tejían greguerías.

Y, sin embargo, durante décadas apenas ocupó una línea en los manuales. Feminista, republicana y anticlerical, De Burgos encarnaba todo aquello que el régimen franquista se propuso extirpar del relato cultural español. Tras la Guerra Civil, aunque llevaba ya años muerta (falleció en 1932), fue incluida en la lista de autores prohibidos.

Entendía el periodismo como una herramienta de transformación social y la literatura como una “confesión a voces”. Sus experiencias alimentaban su obra. En La malcasada volcó la herida de un matrimonio fallido. A pesar de aquel tormento, mantuvo después una intensa relación con Ramón Gómez de la Serna, en una unión tan admirada como criticada. Fue protagonista de su tiempo, pero también rehén de los prejuicios de esa época: campañas de desprestigio, rumores, ataques personales.

Durante décadas, su rastro quedó reducido a una placa discreta en el portal de su última casa en la capital. España cabalgó por la Transición sin revisar a quién había dejado atrás. Hasta que una colega tropezó con sus artículos. Victoria Gallardo investigaba los oficios desaparecidos de las mujeres madrileñas cuando descubrió que, un siglo antes, De Burgos había dedicado una serie de reportajes en el Heraldo de Madrid al mismo asunto.

“Noté una especie de conexión”, explica. De aquel flechazo surgió Todos los nombres de Carmen, un volumen que no solo reconstruye una biografía, sino que interpela una desmemoria. Gallardo evita la hagiografía. No presenta a Carmen como una heroína, sino como alguien con grietas de vulnerabilidad. Capaz de soltar frases impagables —“No eres hija mía si lloras delante de los alemanes”, le dijo a su hija al ser acusada de espía en un tren durante la Primera Guerra Mundial— y de momentos de duda. La recuperación de su figura no es un gesto aislado. “Comienza a renacer gracias, por ejemplo, a la exposición que le dedicó el pasado año la Biblioteca Nacional de España y al empeño de biógrafos y documentalistas”, señala Gallardo, que no pretende ajustar cuentas, sino ensanchar el legado: “Carmen peleó por un Madrid más justo, conquistando espacios que les habían sido vetados y derechos que les habían sido negados. Ellas abrieron el camino por el que hoy nosotras transitamos”.

Recordar a Carmen de Burgos es “lo mínimo”, sostiene. Aunque no resulte un ejercicio de nostalgia, sino de lanzar interrogantes: ¿cuántas más quedaron fuera? ¿Quién decide qué permanece? La propia corresponsal anotó que “el olvido tiene la melancolía de las cosas que mueren”. Y tal vez el suyo no se debía a un deceso natural, sino a un coma inducido. Pero hay quien intenta corregir esta laguna histórica. Como Victoria Gallardo, que restituye, en parte, esa genealogía mutilada.