miércoles, 9 de septiembre de 2026

Informe PISA

 Descalabro educativo, editorial de El País, 8 SEPT 2026:

El informe PISA muestra una caída alarmante del nivel de los alumnos españoles, un declive generalizado en el mundo que pone en juego el futuro de nuestras sociedades

Los temores se han confirmado: el nuevo Informe PISA, publicado este martes, muestra que el nivel de los alumnos españoles cae de forma alarmante en las evaluaciones de matemáticas y lectura, dos conocimientos troncales que repercuten sobre todas las demás materias. España obtiene en esta edición los peores resultados desde que, en el año 2000, se creó el gran examen internacional organizado por la OCDE, en el que participan 760.000 estudiantes de 15 y 16 años de 90 países, 30.000 de ellos españoles.

Si en el anterior informe, publicado en 2023, los resultados ya eran malos, en este son mucho peores. España cae 23 puntos en comprensión lectora, 16 en matemáticas y ocho en ciencias. El retroceso acumulado en la última década es de 29 puntos en matemáticas y 45 en comprensión lectora. Un descenso de 20 puntos equivale a lo que se aprende en un curso escolar, según las estimaciones. Un tercio de los alumnos no alcanzan las competencias mínimas ni en matemáticas ni en lectura. En lugar de converger, España se aleja del promedio de los países desarrollados.

Los nuevos datos ponen de manifiesto que las medidas adoptadas en los últimos años no han aportado las mejoras esperadas, y no hay subterfugio que pueda enmascarar esta realidad. Pero el Informe PISA añade otro elemento de inquietud, que traspasa fronteras. Esta caída ocurre en el contexto de un retroceso generalizado en el mundo. La explicación, según el documento, está ligada a las nuevas tecnologías y las pantallas, a la caída de los índices de lectura, a un menor apoyo de las familias y a una pérdida de la capacidad de concentración.

El declive afecta incluso a países que tradicionalmente obtenían buenos resultados, como Japón o Corea del Sur, aunque siguen siendo los mejor situados. En el otro extremo, los alumnos de los grandes países latinoamericanos —México, Brasil, Colombia— muestran en esta evaluación un rendimiento inferior a la media de la OCDE en matemáticas, ciencia y lectura, y Argentina aparece como especialmente relegada en todas las mediciones.

En España, algunas de las inquietudes ya se han planteado durante las movilizaciones de docentes que marcaron el fin del anterior curso y el inicio de este. Es el caso del aumento de alumnos con necesidades educativas especiales sin que los recursos hayan aumentado en la misma proporción. Porque este es uno de los países con mayor tasa de pobreza infantil de la UE y, además, el sistema ha recibido un número elevado de niños inmigrantes que no dominan la lengua y llegan con carencias educativas que hay que revertir. También han aumentado los diagnósticos por trastornos del neurodesarrollo.

El 40% de los directores de los centros donde se realizaron las pruebas constatan un déficit de docentes, diez puntos más que en el promedio. Y el 72% afirman que no cuentan con suficientes medios de refuerzo, como psicólogos, trabajadores sociales o especialistas en educación especial, cuando el promedio de los países de la OCDE es del 39%. Si aumenta la diversidad, pero no los recursos para atenderla, el modelo de escuela inclusiva está condenado al fracaso.

El Informe PISA y el descalabro que retrata debería tener el efecto de una sacudida para el sistema educativo. No podemos dejar que un pilar de nuestras sociedades, del que depende la prosperidad del país, se degrade de este modo. Ni tampoco es admisible que este deterioro continúe sin más. Los resultados convocan a las administraciones y a todos los actores involucrados a aparcar los intereses partidistas o corporativos y trabajar para darle la vuelta a la situación. En favor de lo más valioso que tenemos: los futuros ciudadanos.

Los buenos profesores, una película francesa sobre la educación

 Crítica de Los buenos profesores, una radiografía del día a día de un instituto, en HobbycineCrítica, 15 may 2024, por Raquel Hernández Luján:

Crítica de Los buenos profesores (Un métier sérieux), la nueva película de Thomas Lilti con François Cluzet, Vincent Lacoste, Louise Bourgoin y Adèle Exarchopoulos.

El cine francés está demostrando un gran interés por la educación en sus últimas propuestas cinematográficas. Después de Sala de profesores y el biopic centrado en Maria Montessori le toca el turno a la educación secundaria y, en concreto, al claustro que se encarga de la formación de los adolescentes.

Los buenos profesores es una cinta de 101 minutos de duración que radiografía la realidad sin excesivo dramatismo ni salidas de tono. Resulta bastante peculiar que en un proyecto de esta índole nos situemos, casi en exclusiva, en la perspectiva de los adultos, cada uno de los cuales lidia con sus propios dilemas internos y con sus particulares circunstancias.

Tenemos a un profesor maduro que necesita reciclarse para seguir interesando a su alumnado, a una maestra no vocacional que tiene dificultades para mantener su autoridad, a un recién llegado al aula y a una profesional de la enseñanza obligada a cambiar de centro por sus problemas familiares.

No hay dos casos iguales, como no hay dos profesores que enseñen la materia de la misma manera, por más que sea calcada ni hay alumnos cuyos casos sean iguales.

La película apuesta por desplegar un amplio abanico de circunstancias, todas ellas llevadas con gran naturalidad y un compromiso por acercar las posturas de todos los sectores implicados: las instituciones, la dirección, la inspección, el AMPA, el claustro, los propios alumnos...

Terreno resbaladizo

Empieza un nuevo curso escolar y Benjami, un estudiante de doctorado sin beca, acepta un trabajo como profesor de matemáticas en un instituto de París.

Sin formación ni experiencia previa descubre lo duro que puede ser la profesión de maestro en un sistema educativo afectado por una falta de recursos crónica. A medida que pasan los meses empieza a tomarle el gusto a las clases y a sintonizar con sus pupilos, a lo que encontró con graves carencias de conocimientos al desembarcar en el instituto.

Con el apoyo y el compromiso del resto de docentes se replanteará su vocación, no sin experimentar una situación muy delicada cuando un alumno le amenaza fuera del centro escolar.

El resto de sus compañeros también tienen sus problemas: la distancia al trabajo, familias rotas, hijos rebeldes y, siempre, el reto de tener que dar la cara día tras día en clase, a veces ante una audiencia poco interesada en la materia.

Los buenos profesores es una película inteligente porque no glorifica a los mismos sino que des la su dimensión humana, al mostrar sus facetas íntimas, sus zozobras, inseguridades y la red de confianza que tejen entre ellos para ayudarse.

Tampoco comete la torpeza de convertirlos en mártires, porque si bien tienen un trabajo duro y sacrificado no es menos cierto que gozan de ciertas facilidades de las que carecen otros empleos. Se ven por tanto sus luces y sus sombras.

Al contrario de lo que hacen otras obras audiovisuales como la serie Colegio Abbott desde el humor, Los buenos profesores no tiene puesto el foco en la dificultades económicas que atraviesan los centros escolares. 

Es algo que late de fondo cuando surgen los problemas, como en el ensayo de los protocolos ante una emergencia. Nadie sabe qué hacer porque no ha recibido la formación adecuada, algo que debería ser fundamental para garantizar la seguridad de alumnos y personal además de la integridad de las instalaciones.

Se trata de una película que cuenta, además, con un reparto magnífico encabezado por un François Cluzet que encarna la voz de la experiencia, aunque eso no impida que también tenga sus áreas de mejora y sus quebraderos de cabeza. Se mantiene en un segundo plano, con pocos momentos en los que brillar, dado que el reparto es muy coral.

Destacan asimismo Vincent Lacoste (Fumar provoca tos), Louise Bourgoin (Hipócrates) y Adèle Exarchopoulos (Los cinco diablos) en una historia en la que no se lo da todo mascado a los espectadores y en la que queda a su discreción terminar de completar el puzle de las vidas de este grupo de profes que, contra viento y marea, quieren hacer bien su trabajo.

Puede que tengan poco tiempo para atender a las familias, que con algunas tengan hasta problemas de comunicación insoslayables, que haya ejemplos de núcleos desestructurados y muchachos desmotivados, a punto de quedar al margen del sistema, pero nunca hay que dejar de remar. Es un relato esclarecedor, honesto y aparentemente sencillo, pero con mucha miga.

Manzanas podridas, una película sobre profesores y alumnos disruptores

 Crítica de Bad Apples, una aguda reflexión sobre el funcionamiento del sistema educativo y los docentes, en HobbycineCrítica 9 sep 2026, por Raquel Hernández Luján:

Bad Apples, "manzanas podridas", es la adaptación de la novela Los no deseados con Saoirse Ronan como gran protagonista. Estreno el 11 de septiembre.

No siempre funciona bien, pero a veces se obra la magia: la producción británica cambia las coordenadas espaciales en Bad Apples para trasladar la acción a Reino Unido a pesar de que la obra original en que se basa es sueca.

De oönskade (Los no deseados) del escritor Rasmus Lindgren encuentra de este modo una iteración distinta pero muy interesante, sostenida en buenas interpretaciones y protegiendo el núcleo duro de la historia que, por una parte, supone una crítica bestial a la escasez de medios de la enseñanza pública (aparentemente un tema universal como han demostrado desde el humor series como Colegio Abbott o películas como Los buenos profesores, por poner otros ejemplos de tono dispar) y por otra una aproximación desde la sátira a los problemas endémicos que arrastra el exceso de proteccionismo y han conseguido que incluso maestros con vocación sean incapaces de disfrutar de su profesión, menos aún ejercerla con garantías.

Bad Apples es interesante en fondo y forma y se vale de una potente metáfora visual, la de la manzana podrida, para dejar constancia de que un solo alumno puede boicotear a toda una clase y volver loca a su maestra dejándola sin margen de maniobra para poder ejercer la enseñanza, independientemente de su vocación. Pero, asimismo, recala en otra importante cuestión: el fracaso escolar, la falta de detección de problemas graves y la tendencia del sistema a ser o bien una apisonadora o mirar hacia otro lado, sin capacidad para integrar a alumnos problemáticos. 

Enseñar y aprender en el siglo XXI

María es profesora de primera en una escuela que lleva a su clase a una fábrica de sidra de excursión. Siguiendo la tónica habitual, uno de sus alumnos sobresale por su mal comportamiento y llega incluso a detener la producción. Danny es un chico violento, rebelde y caótico que le resulta cada vez más incontrolable hasta agredir a una de sus compañeras y romperle un brazo.

Viendo que es incapaz de rectificar ni de pedir siquiera disculpas, sin un solo atisbo de arrepentimiento, María opta por una decisión controvertida: decide llevárselo a casa y encerrarlo en el desván, al menos hasta que se calme.

Después los días empiezan a pasar y descubre que su clase empieza a prosperar: tiene el tiempo necesario para el resto de sus alumnos, les sacan partido a las horas de clase y toda la comunidad, padres y docentes están encantados por el nuevo clima en el aula. Esto complica sobremanera la situación de María, en constante pugna consigo misma: ¿debería confesar y liberar a Danny? ¿Qué hará si alguien más lo descubre?

Bad Apples cuenta una historia pertinente y con giros que la hacen muy interesante como reflexión pero sobre todo se apoya en muy buenas interpretaciones. Destacan las de los jóvenes Eddie Waller (Danny) y Nia Brown (Pauline) y sobre todo la de nuestra protagonista Saoirse Ronan que pasa de la desesperación a la depresión y de ahí a tomar medidas desesperadas hasta empezar a remontar y llegar a mostrarse exultante. Todo un arco dramático que la actriz afronta desde una expresiva contención, sacándole todo el jugo a esta maestra contra las cuerdas.

El guión no se corta tampoco a la hora de exponer cómo el sistema educativo tiene que absorber todo el impacto de las familias desestructuradas que pretenden que sea la escuela la que reencauce a niños desatendidos, en el mejor de los casos.

Respecto a la forma que adopta Bad Apples hay que hablar también de la destreza de Jonatan Etzler para explotar la olla a presión en que se convierte el aula así como los momentos más apacibles y satisfactorios en los que todo se desenvuelve con fluidez. La fotografía desaturada y la puesta en escena austera contribuyen a restarle al colegio su halo de idealización de la enseñanza mostrando la cruda realidad cuando hay dificultades graves y la falta de apoyo, cuando no extrema soledad, de profesores sin respaldo alguno a los que se arroja a los leones (léase padres indignados y alumnos desatados).

No se pone aquí en duda el compromiso de los docentes sino antes al contrario, la frustración derivada de no contar con las herramientas necesarias para poder maniobrar y también la de los alumnos cuya vergüenza por no poder estar al nivel mínimo les lleva a extremar su carácter conflictivo. Si yo no puedo aprender, nadie lo hará.

En suma, se vale de un humor negro muy particular para señalar problemas reales y hacernos reflexionar sobre qué clase de sociedad queremos construir a futuro.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Pensamientos de Bertolt Brecht

 "Hay muchas formas de matar a una persona: apuñalarlo con una daga, quitarle el pan, no tratar su enfermedad, condenarlo a la miseria, hacerlo trabajar hasta desfallecer, impulsarlo al suicidio, enviarlo a la guerra, etcétera. Solo lo primero está prohibido por nuestro estado."

«Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles».

«El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos... El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política».

«¿Qué es el robo de un banco en comparación con fundar uno?»

«Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo».

«El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma».

«Cuando la verdad sea demasiado débil para defenderse tendrá que pasar al ataque».

«El que no conoce la verdad es simplemente un ignorante, pero el que la sabe y dice que es una mentira, ese es un criminal»

"El regalo más grande que le puedes dar a los demás es el ejemplo de tu propia vida."

"Muchos jueces son absolutamente incorruptibles; nadie puede inducirles a hacer justicia."

"Con la guerra aumentan las propiedades de los hacendados, aumenta la miseria de los miserables, aumentan los discursos del general, y crece el silencio de los hombres."

"La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer."

"Esos que pretenden, para reformarnos, vencer nuestro instinto criminal, que nos den primero de comer. De moral hablaremos después. Esos que no se olvidan de cuidar nuestra formación, sin que por ello dejen de engordar, escuchen esto: por más que le den vueltas, primero es comer, y después de hartos ¡venga la moral!"

"La naturaleza tiene perfecciones para demostrar que es imagen de Dios e imperfecciones para probar que sólo es una imagen."

"Si la gente quiere ver sólo las cosas que pueden entender, no tendrían que ir al teatro: tendrían que ir al baño."

"Me parezco al que llevaba el ladrillo consigo para mostrar al mundo cómo era su casa."

"Ciertos países logran todavía conservar sus formas de propiedad gracias a medios menos violentos que otros. Sin embargo, los monopolios capitalistas originan por doquier condiciones bárbaras en las fábricas, en las minas y en los campos. Pero mientras que las democracias burguesas garantizan a los capitalistas, sin recurso a la violencia, la posesión de los medios de producción, la barbarie se reconoce en que los monopolios sólo pueden ser defendidos por la violencia declarada".

"Señores, no estén tan contentos con la derrota de Hitler. Porque aunque el mundo se haya puesto de pie y haya detenido al bastardo, la puta que lo parió está de nuevo en celo."

"En los tiempos sombríos, ¿se cantará también? También se cantará sobre los tiempos sombríos."

"¿Qué tiempos son estos en los que tenemos que defender lo obvio?"

"Las revoluciones se producen en los callejones sin salida."

"Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo."

"Desgraciado el país que necesita héroes."

"No le temas tanto a la muerte, sino más bien a la vida inadecuada."

"Quien no ha compartido la lucha, compartirá la derrota."

"Tal vez sea un error mezclar vinos distintos, pero el viejo saber y el nuevo bien se mezclan."

"Lo que no sabes por ti mismo, no lo sabes."

"No hay nada más parecido a un fascista que un burgués asustado."

"A la buena gente se la conoce en que resulta mejor cuando se la conoce"

"Quiero ir con aquel a quien amo. No quiero calcular lo que cuesta. No quiero averiguar si es bueno. No quiero saber si me ama. Quiero ir con aquél a quien amo."

"La ciencia tiene un solo precepto: contribuir a la ciencia."

"¡Contra la injusticia y la impunidad! Ni perdón ni olvido."

"No acepten sin discusión las costumbres heredadas."

"Un hombre debe tener por lo menos dos vicios. Uno sólo es demasiado."

"Escapé de los tigres; alimenté a las chinches; comido vivo fui por las mediocridades" (epitafio)

"Al río que todo lo arranca lo llaman violento, pero nadie llama violento al lecho que lo oprime."

"No me harás aborrecer la guerra. Se dice que aniquilamos a los débiles, pero la paz hace lo mismo."

"¿A dónde fueron los albañiles la noche que terminaron la Muralla China?"

"Aquello que no es raro, encontradlo extraño. Lo que es habitual, halladlo inexplicable. Que lo común os asombre. Que la regla os parezca un abuso. Y allí donde deis con el abuso, ponedle remedio."

"Quizá volvamos a tropezar, pero allí donde me abandonaste no volverás a encontrarme."

Pensamientos de John Stuart Mill

 "El Estado que empequeñece a sus hombres, para que sean instrumentos más dóciles en sus manos incluso para fines beneficiosos, descubrirá que con hombres pequeños no se puede lograr realmente nada grande."

«Al estudiante que nunca se le pide que haga lo que no puede, nunca hace lo que puede / A pupil from whom nothing is ever demanded which he cannot do never does all he can».

«Debiera haber en toda constitución un centro de resistencia contra el poder dominante y, por consecuencia, en una constitución democrática, un medio de resistencia contra la propia democracia».

«El perpetuo obstáculo al progreso humano es la costumbre».

«El valor de una nación no es otra cosa que el valor de los individuos que la componen».

«En la historia, como en los viajes, los hombres no ven de ordinario sino lo que ya llevan en la imaginación, y en general desacierta en historia quien antes de estudiarla no era ya un sabio».

«Es mejor ser un humano insatisfecho que un cerdo satisfecho; mejor ser Sócrates insatisfecho que un tonto satisfecho. Y si el tonto, o el cerdo, son de diferente opinión, es porque solo conocen su lado de la cuestión. La otra parte en comparación conoce ambos lados / It is better to be a human being dissatisfied than a pig satisfied; better to be Socrates dissatisfied than a fool satisfied. And if the fool, or the pig, are of a different opinion, it is because they only know their own side of the question. The other party to the comparison knows both sides».

«La disciplina es más poderosa que los números; la disciplina, es decir, la perfecta cooperación, es un atributo de la civilización».

«La idea de que es un deber de todo hombre procurar que otro sea religioso fue el fundamento de cuantas persecuciones religiosas se han perpetrado y, si se admite, las justifica plenamente».

«La justicia de proteger por igual los derechos de todo el mundo es mantenida por aquellos que apoyan la más exacerbada desigualdad en los propios derechos».

«La libertad consiste, básicamente, en poder hacer lo que se desea».

«La originalidad es la única cosa cuya utilidad no pueden comprender los espíritus vulgares».

«Los conservadores no son necesariamente estúpidos, pero casi todos los estúpidos son conservadores».

«No existe una mejor prueba del progreso de una civilización que la del progreso de la cooperación».

«Preguntaos si sois felices y dejaréis de serlo».

«Todas las cosas buenas que existen son fruto de la originalidad».

«Todo aquello que sofoca la individualidad, sea cual sea el nombre que se le dé, es despotismo».

sábado, 5 de septiembre de 2026

Confirmado. España será inhabitable en 2050.

Antonio Turiel, investigador científico y físico, pronostica que España será inhabitable en 2050: "No hay nada que hacer", en Marca, ayer:

El experto valora el impacto de las temperaturas en las próximas décadas.

El calentamiento global es una realidad y, a día de hoy, miles de expertos a lo largo del planeta alzan la voz una y otra vez para que se tomen todas las medidas necesarias para evitar un colapso en la vida del ser humano. El aumento constante de las temperaturas puede provocar que, alrededor del año 2050, la vida en la Tierra sea incompatible para las personas, con valores de hasta 60 ºC.

En declaraciones a ‘Con p de pódcast’, Antonio Turiel, investigador científico y físico, asegura que la Tierra se encamina hacia un calentamiento de la temperatura media de unos tres grados en el año 2050. “Implica que el 60% de la superficie de este planeta se vuelve inhabitable para los seres humanos”, sostiene.

Esto es lo que ocurría en la Península si se mantiene el aumento térmico

En Madrid, pone como ejemplo, un calentamiento de un grado y medio aproximado puede suponer que algunos días de verano se alcancen valores de unos 45 ºC. “Es bastante desagradable”, subraya.

Además, cuenta que para el año 2035 se maneja un calentamiento de unos dos grados, lo que supone que en la capital de España se llegue a 50 grados. “Es una temperatura incompatible con la vida humana”, asevera el experto sobre lo que podría llegar a suceder.

Turiel asegura que ante esos valores un choque de calor es muy probable y, por tanto, la muerte aparece. “Si llegamos a tres grados en 2050, aquí las temperaturas van a llegar a 60 ºC, que eso es mortal de necesidad. No hay nada que hacer. El problema es que en la mayoría de la Península Ibérica habría temperaturas de entre 50 y 60 grados muchos días en verano. Se convertiría en un sitio inhabitable”, avisa el investigador científico en su entrevista para el mencionado pódcast. 

Dover. Se publica la autobiografía de Cristina Llanos.

 Tras 10 años muda, Cristina Llanos, voz de Dover, confiesa su infierno: “Pasé a un estado que no puedo ni describir”, en El País, Jimena Marcos, Madrid - 31 ago 2026:

La cantante, ya retirada, publica unas memorias en las que reconstruye los años de convivir con la depresión, una violación y la fibromialgia que acabó con la banda

Lleva el pelo rosa, gafas de ver gigantes, joyas doradas y los pómulos bien marcados con colorete. Dice “guapa”, manda besos, es tímida, cálida y sonriente. A simple vista, cuesta encontrar a esa mujer que chillaba: “Devil came to me, he said ‘I know what you need”, pero lo cierto es que nunca nos dio tiempo a saber quién era ella realmente. Los que la conocieron en los noventa, con el pelo corto, la camiseta gris y los pantalones anchos, dirán que fue un referente, una pionera, líder de algo que solo pasa una vez cada muchos años. Los que llegaron hasta la etapa africana y electrónica de Dover: que se perdió, que fue un fraude, “un delirio continuo” llegaron a escribir sobre su penúltimo álbum.

Cristina Llanos (Madrid, 50 años), cofundadora y voz de Dover, lleva 10 años escondida del mundo y, si alguna vez ha podido decir algo, siempre lo ha hecho a través de la voz de su hermana Amparo. Nunca ha querido responder a periodistas, tampoco lo hará esta vez, pero ahora Cristina ha decidido hablar y escribir. El 2 de septiembre publica La noche cayó y ya nadie pudo salvarme (La esfera de los libros, 2026), unas memorias en las que cuenta, entre otras cosas, qué pasó para que Dover dejara de existir.

Unas semanas antes de que Kurt Cobain se quitara la vida, Cristina Llanos, de 18 años, volvía a su casa de Majadahonda un sábado por la noche. Al tocar el timbre para bajarse del autobús, un hombre se levantó y se bajó en su misma parada. Lo conocía de vista, alguna vez hasta le había sonreído. Lo recuerda con nitidez. Ya en la calle, él intentó convencerla para que fueran juntos a dar una vuelta, primero de forma amable; poco después, con violencia. Aquel hombre le apretó por la espalda con lo que parecía un objeto afilado y le dijo que era un cuchillo. Cristina, incapaz de reaccionar, lloró, le siguió, se dejó llevar. Él, impaciente, la llamó zorra, estúpida, gorda. Ella sintió un hormigueo por todo el cuerpo y después vino el dolor.

“A partir de ahí, pasé a un estado que no puedo ni quiero describir”, escribe Cristina en sus diarios, “así llegó el fin del mundo como lo había conocido hasta esa noche. Perdí de un plumazo toda conexión con él. Y no la he vuelto a recuperar nunca (...) El Demonio se la llevó”.

Después de la agresión, a Cristina se le enquistó un silencio que acabó transformándose en herida. Y después en llaga. Llegó a desarrollar cierta aversión por Nirvana y, por extensión, a Dover por cada vez que alguien los comparaba con la banda de Kurt Cobain. Heart-shaped Box, el sencillo de In Utero, pasó a ser la banda sonora de un infierno y toda su vida se transformó en “El Marasmo”, la palabra con la que Cristina nombra los años en los que el dolor se extendió por todo el cuerpo como una masa pegajosa. Por un lado, estaban la enfermedad, los atracones y los donetes, la anorexia, el Zaldiar, Robaxin, Enanplus, Tryptizol y Cymbalta, el vodka, el tabaco y la depresión como personalidad. Al otro lado, “El Milagro”, como ella define a los años de Dover, su escudo personal, su refugio, una forma de seguir aquí.

La noche cayó y ya nadie pudo salvarme es un repaso de aquello. Un confesionario escrito a golpe de vómito, en el que Cristina habla de los problemas que ella y sus hermanos vivieron en casa con su padre, de rencores varios y pasiones estomagantes (“odio a Bertín Osborne”), de pequeños momentos durante las giras de Dover y de noches sin dormir en su casa de Malasaña. Habla de algunos amores pasajeros y del amor de su vida: Samu, Sami, Samuel Titos, bajista que se incorporó posteriormente a Dover: “el único hombre que me ha querido y al que yo he querido y quiero sin condiciones”. Al que un día pidió que se marchara.

También opina. Opina a fuego: contra la Ley trans, a favor del estado de Israel, contra el “cabronazo de aliade” del exdiputado Íñigo Errejón. Todo hierve en esta corriente de pensamiento refunfuñante en la que Cristina no tiene ningún interés en parecer tibia o políticamente correcta. No hay voluntad de caer bien.

Debajo de toda esta purga está la depresión que lleva acompañándola desde que tenía 16 años. La situación no era fácil en casa. Su padre “montaba pollos sin parar”, tenía la mano larga, igual no siempre, “pero sí a menudo”. “Todos le teníamos miedo”, dice. A veces cree oír su voz en la suya y eso la aterra. También estaba Mariano, su hermano, adicto a las drogas desde hacía años. Cristina escribe sobre el tiempo en que decidió no mirar el caos en el que vivían su padre, su madre y él.

Mariano fumaba base de cocaína desde los veintitantos y acabó en la Cañada Real, el enorme asentamiento informal situado en el sureste de Madrid, a las órdenes de una de las familias que controlaban el narcotráfico en la zona. Murió el 18 de noviembre de 2023. La Policía creyó que, aunque el colapso respiratorio provocado por años de inhalación de base habría llegado antes o después, la muerte de Mariano, a los 54 años, la precipitó una paliza, “allí, en la puta Cañada Real, el infierno que él llamaba casa”.

En 1994, con 18 años, ocurre la agresión. Cristina intenta suicidarse, y convence a su padre para que la envíe a Londres, donde pasa los mejores siete meses de su vida. Y, aunque los trastornos de alimentación ya estaban presentes desde mucho antes, esa noche hizo que se quedaran condenados a acompañarla para siempre. Un año después, Dover publica Sister, su primer álbum, con el que solo vendieron unas 500 copias. Pero las hermanas Llanos no abandonan y en 1997 lanzan Devil Came to Me, el disco que da comienzo a “El Milagro”, con cerca de 800.000 ejemplares vendidos, discos de oro y platino, un Premio Ondas y todo ello desde un sello independiente con “un fax, tres personas y un gato”, Subterfuge Records. En 1998, desde el teléfono de pared en casa de sus padres, Amparo le susurra a su hermana el tema DJ por primera vez. Cristina recuerda aquellos días con nostalgia: “Qué alegría, ¿eh?”.

Durante los años de éxito, Cristina cuenta en sus diarios que tuvo que lidiar con furgonetas, sleepers y giras y, además, un colon irritable: “Me iba cagando por medio mundo”. En 2000 formaron parte del Vans Warped Tour, “el sueño de cualquier punkrocker, imagino, o lo que sea que eso significaba para mí en aquellos tiempos, pero de ninguna de las maneras el escenario ideal para controlar un colon tan susceptible y traicionero como el mío”. Compartían autobús con los siete miembros de Flogging Molly, más sus respectivos técnicos de escenario. Después vendrían I Was Dead for 7 Weeks in the City of Angels (2001), grabado en Estados Unidos; The Flame (2003), con el que comenzaron a alejarse del sonido de los primeros años; y Follow the City Lights (2006), el giro hacia el pop bailable y la electrónica. En 2008 prolongaron aquella gira. Cristina tenía entonces 33 años. El milagro estaba a punto de desaparecer.

La fibromialgia —“y traumas, y melancolía”— que padecen las dos hermanas Llanos comenzó a presentar los primeros signos preocupantes, afectando a las cuerdas vocales de Cristina. Esta enfermedad puede afectar a la voz y provocar problemas para controlar los músculos usados para hablar y cantar. Sintió que había perdido su único valor. “No había sabido conservarlo”. El 8 de abril escribe: “Y así fue como, por fin, aun muerta de miedo y pena, dejé marchar al Milagro”. Cristina aguantó unos años más hasta la etapa de I Ka Kené. En 2010 Dover publicó el llamado “disco africano” y emprendió una gira mucho más pequeña que las anteriores. Su batería, Jesús Antúnez, la recuerda como el momento más bajo de la banda, con conciertos prácticamente vacíos. Seis años después, en 2016, Dover se disuelve oficialmente.

"La mera noción de sufrir haciendo lo que antes era mi único refugio me rompe el alma de mala manera” (Cristina Llanos)

Todos los que lo vivieron recordarán lo que era ver a las hermanas Llanos encima del escenario. Todos los que sean demasiado jóvenes para haberlo vivido, pueden intentar replicarlo a través de un vídeo subido a YouTube del directo que dio la banda en el año 2000 en la Sala Riviera de Madrid. Cristina Llanos aparece en medio del escenario, prácticamente inamovible con una Fender Stratocaster azul cielo entre las manos, el pelo oscuro, muy corto, peinado hacia la frente y hacia un lado, la cara lavada y las mejillas sonrojadas del calor. Su hermana Amparo lleva una gorra negra calada hasta los ojos, camiseta de tirantes blanca y ese tatuaje gigantesco que aún le cubre medio brazo derecho. “El Milagro éramos Amparo y yo, y Amparo era y es el amor de mi vida”, escribe Cristina en su libro.

Cristina dice no recordar lo que era vivir en un cuerpo sano, sin dolencias. Cuando sueña que le preguntan si volvería a cantar, responde que preferiría rajarse la tráquea: “La mera noción de sufrir haciendo lo que antes era mi único refugio me rompe el alma de mala manera”. En los últimos años, mientras la banda atravesaba una de sus etapas más emocionantes, pero a la vez más complicadas a nivel de público y aceptación, Cristina se peleaba contra sí misma: “Teñida primero de pelirrojo, después de rubio, y por último de mi color natural, oscuro. Mi época de querer contentar a todos, a cualquiera (...) mi deseo desaforado de ser lo que no era, no soy ni seré nunca de forma natural lo estropeó, mal que me pese ahora recordarlo”.

Muchas y muchos queriendo ser ella mientras ella quería ser otra. Esas cosas pasan todo el rato delante de nuestros ojos. El milagro, como casi todo lo que después parece milagroso, había empezado mucho antes, en medio de un marasmo. Ella lo había gritado: “They say I’m dry but I’m just sick” (Dicen que soy seca, pero solo estoy enferma).

Huxley acertó donde Orwell se equivocó

 Capítulo 1: La carta

En octubre de 1949, George Orwell recibió una carta. Venía de California de un antiguo profesor Eric Arthur Blair, más conocido por su seudónimo George Orwell, fue un novelista, periodista, ensayista y crítico británico nacido en India, autor entre otras obras de las novelas distópicas Rebelión en la granja y 1984, un hombre alto, medio ciego, que le había dado clase de francés 20 años antes y que ahora era uno de los escritores más famosos del mundo. Se llamaba Aldous Huxley. Orwell acababa de publicar 1984.

Aldous Leonard Huxley fue un escritor y filósofo británico. Miembro de una reconocida familia de intelectuales, es conocido por sus novelas y ensayos, pero publicó también relatos cortos, poesías, libros de viajes y guiones. A través de sus novelas y ensayos, ejerció como crítico de los roles, convenciones, normas e ideales sociales. Se interesó, asimismo, por los temas espirituales, como la parapsicología y el misticismo, acerca de las cuales escribió varios libros. Es considerado uno de los más importantes representantes del pensamiento moderno.

Estaba muy enfermo, le quedaban tres meses de vida y su novela ya se estaba convirtiendo en lo que sigue siendo hoy. El libro al que todo el mundo recurre para hablar de vigilancia, de propaganda y de gobiernos que te controlan.

La carta de Huxley empieza con elogios impecables, muy ingleses, y luego con toda la educación del mundo le dice que se equivoca, que el futuro no va a ser así. 75 años después, uno de los dos tenía razón y no era el que tú crees. Para entender la discusión, hay que tener claro qué decía cada uno. 

Capítulo 2: El mundo de Orwell: la bota en la cara

El mundo de Orwell funciona con miedo. Hay un estado que te vigila a todas horas, que reescribe el pasado, que castiga hasta lo que piensas. La información está prohibida, los libros se destruyen y quien se sale del guion desaparece. El control se ejerce quitándote cosas. Libertad. Intimidad. Palabras. Es un sistema que se sostiene sobre el dolor. Orwell lo resumió en una imagen que no se olvida. Si quieres una idea del futuro, imagina una bota pisando un rostro humano para siempre. Y lo importante para lo que viene después es esto. En ese mundo tú sabes que estás oprimido, lo odias, obedeces porque tienes miedo, pero por dentro sigues sabiendo que aquello está mal.

Capítulo 3: La apuesta de Huxley: amarás tu servidumbre

Huxley pensaba que eso era ineficiente y caro. En su carta, Huxley le dice a Orwell que la política de la bota en la cara acabará dejando paso a otra cosa, que gobernar por el miedo es agotador, que hace falta mucha policía y mucha violencia y que ningún sistema aguanta eso indefinidamente.

Su apuesta era otra, que los que mandan acabarían descubriendo algo mucho más barato, que a la gente se la controla mejor dándole cosas que quitándoselas. 17 años antes había escrito una novela con ese mundo dentro. En ella nadie está preso, nadie tiene miedo, todos son razonablemente felices. Hay entretenimiento infinito, sexo sin complicaciones y una pastilla que quita el malestar en cuanto asoma. Los libros están prohibidos, es que nadie quiere leerlos. La verdad no está censurada, es que se ahoga en un océano de cosas más divertidas. Nadie te obliga a nada porque nadie necesita obligarte.

Capítulo 4: Los dos miedos, según Neil Postman

Huxley lo dejó dicho con una frase que da escalofríos. La gente acabará amando su servidumbre. En 1985, un profesor llamado Neil Postman puso la comparación por escrito de la forma más clara que se ha hecho nunca. Orwell temía a los que prohibirían libros. Huxley temía que no hiciera falta prohibirlos porque ya no quedaría nadie con ganas de leer uno. Orwell temía a quien nos privara de información. Huxley temía que nos dieran tanta, que acabáramos reducidos a la pasividad y el egoísmo.

Orwell temía que nos ocultaran la verdad. Huxley temía que la verdad quedara ahogada en un mar de irrelevancia.

Orwell temía que nos convirtiéramos en una cultura cautiva. Huxley temía que nos convirtiéramos en una cultura trivial. Y remataba en 1984 a la gente se la controla infligiéndole dolor. En Un mundo feliz se la controla proporcionándole placer.

Capítulo 5: Hoy: la pantalla la compraste tú

Orwell temía que lo que odiamos nos destruyera. Huxley temía que nos destruyera lo que amamos. Mira ahora a tu alrededor y decide tú quién acertó.

Nadie te ha prohibido informarte. Tienes acceso instantáneo a más conocimiento que ninguna generación anterior. Bibliotecas enteras, archivos, hemerotecas, científicos explicando su trabajo gratis. Nunca ha estado tan disponible la verdad y a la vez nunca ha sido tan fácil no encontrarla. No porque alguien la esconda, sino porque compite con un flujo infinito de cosas más entretenidas, diseñadas por gente muy bien pagada para que no puedas soltarlas.

Nadie te vigila a la fuerza. Le cuentas tú dónde estás, qué compras, con quién hablas y qué te preocupa voluntariamente, a cambio de servicios que te gustan. Orwell imaginó una pantalla en tu casa que te vigilaba y que no podías apagar. Se quedó corto en un detalle. La pantalla has comprado tú, la llevas encima y te enfadas si te la quitan. Y la pastilla que quitaba el malestar tampoco hizo falta inventarla. Cada vez que estás incómodo, aburrido o triste, tienes en el bolsillo algo que te lo quita en 3 segundos.

Capítulo 6: Donde Orwell sí acertó

Huxley describió eso en 1932 y se lo explicó a Orwell por carta en el 49. Pero decir que Orwell se equivocó del todo sería otra manera de contarlo mal y él merece algo mejor. Orwell acertó en sitios donde Huxley ni miró.

En países enteros donde hoy mismo hay censura estatal, vigilancia obligatoria y gente en la cárcel por lo que escribe. Su libro no es una metáfora, es un manual de instrucciones que alguien está siguiendo. Acertó también en algo más fino, que es lo de manipular el lenguaje para que ciertas ideas no se puedan ni formular. Esa parte no ha envejecido, ha mejorado. Lo honesto es decir que no compitieron. Describieron dos formas distintas de perder la libertad y el mundo se ha repartido entre las dos. En unos sitios manda la bota, en otros manda el entretenimiento.

Lo que hace a Huxley más incómodo para nosotros es que su versión no tiene un enemigo al que señalar. Contra una bota se puede uno rebelar. Contra algo que te encanta y que has elegido tú, no hay barricada posible.

Orwell murió tres meses después de recibir aquella carta sin tiempo de contestarla en condiciones. Huxley vivió 14 años más y no dejó de insistir en lo mismo, que el peligro no vendría de un tirano con botas, sino de nuestro propio apetito de distracción.

Los dos escribieron sobre el futuro. Uno pintó un sitio al que nadie querría ir. El otro pintó un sitio bastante agradable y por eso da más miedo. La pregunta que deja Huxley no es si alguien te está oprimiendo. Es más difícil de contestar. ¿Cuánto de lo que haces cada día lo eliges tú?

¿Y cuánto lo ha elegido alguien por ti sabiendo exactamente qué te gusta? Si te gusta descubrir a las mentes que vieron nuestro presente antes de que llegara, suscríbete al canal porque seguimos rescatando a quienes se atrevieron a imaginar lo que nadie más se atrevía.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Sobre la intensidad de la memoria incompleta

 El efecto Zeigarnik es un fenómeno psicológico que describe cómo las personas recuerdan mejor las tareas incompletas o interrumpidas que aquellas que ya han sido finalizadas. ¿Cómo funciona? Con tensión psicológica: una tarea sin terminar crea una pequeña tensión en la mente. El cerebro mantiene esa información activa y presente en la memoria para que no se olvide. Lo descubrió su epónima, la psicóloga Bluma Zeigarnik, al notar que los camareros recordaban con facilidad los pedidos pendientes, pero los olvidaban por completo una vez pagados y servidos

Creatividad de los genios

El genio tiene virtudes de catálisis: permite que se realicen en frío ciertas operaciones espirituales que exigen, de ordinario, las altas temperaturas de la pasión. Jean Rostand.

Un genio es alguien que descubre que la piedra que cae y la Luna que no cae representan un solo y mismo fenómeno. Ernesto Sábato.

El hueco que la obra genial ha producido a nuestro alrededor es un buen lugar para encender nuestra pequeña luz. De allí la inspiración que irradian los genios, la inspiración universal que no sólo nos impulsa a la imitación,  Franz Kafka.

El destino del genio es ser un incomprendido, pero no todo incomprendido es un genio. Ralph Waldo Emerson.

Cuando en el mundo aparece un verdadero genio puede reconocérsele por este signo: todos los necios se conjuran contra él. Jonathan Swift.

El genio en el arte consiste en saber hasta donde podemos caminar demasiado lejos. Jean Cocteau.

El genio es un rayo cuyo trueno se prolonga durante siglos, Knut Hamsun.

A Picasso, hasta los que le detestan, le soportan, porque nunca usa el talento. Sólo usa el genio. Sus obras nunca son pensamientos. Son actos. Jean Cocteau.

El genio hace lo que debe y el talento lo que puede. Edward George Bulwer Lytton.

El genio no es planta que brota únicamente en los centros académicos; es flor salvaje que nace en el bosque por sí sola, sin requerir ayuda ajena. Dale Carnegie.

En su propio país un genio es como el oro en la mina. Benjamin Franklin.

Ningún genio fue jamás empañado por el aliento de los críticos. Samuel Johnson.

La genialidad es la capacidad para ver diez cosas donde el hombre ordinario sólo ve una. Ezra Pound.

Hacer con soltura lo que es difícil a los demás, he ahí la señal del talento; hacer lo que es imposible al talento, he ahí el signo del genio. Henry Frédéric Amiel.

Lo que mueve a los genios, lo que los inspira no es una nueva idea, sino la obsesión con una idea que no fue trabajada lo suficiente. Eugène Delacroix.

El genio, en verdad, significa poco más que la facultad de percibir las cosas de una manera distinta. William James.

martes, 1 de septiembre de 2026

Sartre versus Camus

 Sartre-Camus, ganar el debate después de muerto, en El País, Javier Rodríguez Marcos, 29 AGO 2026: 

El autor de ‘El extranjero’ no vivió para ver cómo el tiempo le daba la razón en su crítica al totalitarismo soviético. Murió en un accidente de tráfico

“La historia contemporánea ha creado una nueva clase de seres humanos: la de los que son confinados en campos de concentración por sus enemigos y en campos de internamiento por sus amigos”. Hannah Arendt, una de las mentes más lúcidas del siglo XX, escribió estas palabras en Estados Unidos, tras huir del nazismo en Alemania y de la deportación en Francia. Terminada la guerra, viajó regularmente al viejo continente para comprobar, por un lado, cómo muchos de sus compatriotas alemanes tomaban por meras opiniones los actos del régimen nazi. Por otro, cómo muchos filósofos franceses justificaban el horror estalinista para no dar argumentos al capitalismo, cuyos abusos se resumían en un sintagma que hizo fortuna: violencia estructural. Había estallado la Guerra Fría y un telón de acero dividía países y mentes.

Durante su gira europea de 1952 relató a su marido una visita a París con esa sinceridad reservada a las cartas: “Ayer vi a Camus; sin duda, el mejor hombre que hoy tiene Francia. Está muy por encima del resto de los intelectuales”. Y también: “En cuanto a Sartre et al. no los veré; no tendría sentido. Están completamente inmersos en sus teorías y viven en un mundo hegelianamente organizado”. Por entonces, la intelectualidad francesa -que era como decir occidental- se había polarizado en torno a sus dos figuras señeras, el novelista y el filósofo del momento, dos amigos a punto de dejar de serlo: Albert Camus y Jean-Paul Sartre. El primero era a su pesar el beato angélico de la tendencia de moda, el existencialismo. El segundo ejercía de buen grado como sumo pontífice (en versión laica: mandarín).

Semanas antes de la visita de Arendt, Camus había publicado su ensayo más famoso, El hombre rebelde, que Sartre leyó como un ataque a su fe política: los postulados del Partido Comunista, que seguía los de la URSS, es decir, de Stalin. Consciente de que su obra de teatro Las manos sucias no había gustado al aparato, prohibió su montaje en Viena para que no coincidiera con un congreso “por la paz” promovido por Moscú y al que él acudía como estrella invitada.

La paradoja es que Camus sí había sido militante del PC en la Argelia de su juventud, colonia francesa. Dos años, entre 1935 y 1937. La defensa de sus vecinos árabes, su preferencia por el sindicalismo de base y por el socialismo libertario encajaban mal en una organización vertical. Como los personajes de la última canción existencialista de Charli xcx, tanto Sartre como Camus hablaban desde un apartamento parisino: uno desde la teoría, el otro desde la vida real. Hijo de un pied noir muerto en la Primera Guerra Mundial cuando él tenía apenas un año, el futuro escritor se crio en el Argel más pobre con su madre, analfabeta, y con su abuela, una menorquina de armas tomar. Solo el empeño de su maestro hizo que no dejara la escuela para llevar un jornal a casa. Años después, su alumno le dedicaría el discurso del Nobel, culmen de una carrera cuyo primer gran hito fue El extranjero (1942).

Su talento literario y su papel en la Resistencia al frente del diario Combat fascinaron a Jean-Paul Sartre, formado en la elitista École Normale Supérieure y consagrado como autor de un ensayo capital: El ser y la nada. Con el fin de la guerra, Sartre convirtió a su amigo —y de paso a sí mismo, que había vivido la Ocupación desde la barrera— en el epítome de una nueva figura: el intelectual comprometido.

Para Sartre, el compromiso era con la causa comunista, sin fisuras, costase los sacrificios (ajenos) que costase. Todo anticomunista era “un perro”, llegará a decir. Para Camus, con la causa de la verdad y del respeto a la vida, estuvieran en el bando que estuviera. A Sartre no le gustaba, por supuesto, el gulag, pero lo colocaba en la balanza con la pena de muerte en Estados Unidos. Además, justificaba así la violencia contra las “opresivas” democracias occidentales: el descontento debía a veces “transformarse en huelga, la huelga en reyerta y la reyerta en asesinato”. Para Camus, el fin no justifica los medios y ni una sola vida debe sacrificarse en el altar de la Historia. Ni víctimas ni verdugos: “Rusia es hoy una tierra de esclavos rodeada de torres de vigilancia. Que ese régimen concentracionario sea adorado como instrumento de liberación y como una escuela de felicidad futura es lo que combatiré hasta el fin”.

Albert Camus volcó esas ideas en El hombre rebelde, que vendió 60.000 ejemplares en cuatro meses, cifras que hoy envidiaría cualquier editor. Su éxito multiplicó el eco de la tronante ruptura que tuvo como campo de batalla las páginas de Les Temps Modernes, la revista dirigida por Sartre. A la reseña encargada a un discípulo del director ―20 páginas de ácido sulfúrico contra la “inconsistencia” filosófica de Camus, su sed de moderación y su “moral de Cruz Roja”― le siguió la irónica pero dolida réplica del aludido, condenado al ostracismo progresista por los “nuevos ricos de la Justicia”. Más tarde, la esperada contrarréplica del propio Sartre, brillante y maniquea. Por fin el mejor alumno de filosofía podía decirle al estudiante más querido de la clase que no ha entendido a Hegel.

La república de las letras dio por vencedor a Sartre. La caída de la URSS tiempo después dio la razón a Camus. “Vivir es verificar”, había escrito. No fue su caso. Murió en un accidente de tráfico en 1960. Su examigo escribió una sentida pero medida necrológica. En 1964 también Sartre ganó el Nobel, pero lo rechazó. En 1975 reclamó el dinero a la Academia Sueca para destinarlo a una iniciativa humanitaria.

lunes, 31 de agosto de 2026

Ceuta

 


Un poema del difunto Javier Lumbreras.

[Tomado de uno de sus blogs, Ética y filosofía]:

Mayo 31, 2017


DISCURSO DE DESPEDIDA DE UN PROFESOR TÓXICO


"Como me voy del convento

me cago dentro",

este conocido proverbio, conseja o no sé cómo llamarlo,

nunca ha sido el mío ni lo  será.

La verdad, no considero que yo fuera más feliz si en  el D´Opazo

se declarase

una epidemia de fiebres tifoideas

que se llevase por delante a medio claustro

una vez  me hubiese ido...


(Epidemia tal vez provocada

por una micción verdácea

que yo mismo sembré

una mañana aciaga de febrero de 2013)


- Quiero decir que mis últimas

palabras en este centro escolar

ante el bien nutrido claustro de profesores

no han de ser  de odio

sino todo lo contrario:


En primer lugar

porque odio el sentimiento del odio,

del que nada bueno se deriva,

En segundo término

porque no creo

que un buen tifus, o un simple  virus gripal

vaya a dejar medio muertos

a la mitad de mis compañeros de trabajo

cuando yo ya ,me haya ido...

No es  la mejor solución

para este conflicto de dignidades

que sostenemos donosos

desde hace ya  ocho  años

Parece  que de toda la vida...:

-Inspeccionado

 incoado,

sancionado,

advertido,

amenazado,

 inquirido,

 investigado,

interrogado,

denunciado,

acusado

(no acosado)

expedientado

fui la putita participial  donde se vuelcan

las feas fantasías acusatorias del auto-fóbico.

Y yo me entiendo...


El proceso contencioso-administrativo no es menos bello

que el proceso, también sujeto a leyes, de la creación artística

hacia la hegemonía de un nuevo canon. Y todo eso.


-El Arte fue una gilipollez supina, la verdad:

Hay más de un millón de mujeres por ahí

en su gran mayoría follables

que no sienten el menor interés

ni por mí ni por el Arte ni por la Poesía  ni por nada.


De hecho no sé

qué coño han venido a hacer aquí .


Creo que han venido por dinero.

Se aburren si no ven el brillo del oro

o billetes estampados de 500.


- Yo creo que son ángeles,

viejos ángeles,

ángeles normales,

ángeles tradicionales,

ángeles de lo más convencionales,

Phantasmata et espiriti...

De modo que, en definitiva, no les deseo

ningún mal a mis compañeros y amigos del Juan D´Opazo.


Insisto: De ninguna manera les deseo

la súbita malaria,

la  sífilis,

el ébola,

la viruela,

el SIDA...

No quiero para vosotros

ninguna desas horrendas enfermedades:

Que Dios Nuestro Señor aparte de vuestras

bocas, cerebros y hasta anos

infecciones, tumores malignos,  melanomas.

No quiero cosas como el tifus, el cólera o la peste que podrían

declararse a mi partida.

Siento en este preciso momento

que el corazón  va a salírseme del pecho,

en un exceso dramático de emoción:

(en realidad la cosa no va de savias ni de grasas

sino de quántico-etérico:

sostiene una serie de fibras  de poder

en interacción con el mundo,

idea juegos de palabras en idiomas urdus,

da miedo el superdotado asustado por el genio

pero a cargo del idiota.

Sátiras en chino-japonés en  kanjis de antes de la reforma).


- Siento en este instante

-probablemente el de mi despedida-,

que estoy muy emocionado

y que a nadie odio

y de ninguno me acuerdo.


- Estos largos ocho años de retiro

o tal vez de destierro aquí en Daimiel

he visto pasar todo tipo de nubes

y por ninguna re-siento

y  de ninguna me acuerdo.


Ni de Inés Marcos

Ni de Sandra de Dibujo

ni mucho menos de Ana mi compañera y ex-amiga

por la que a día de hoy no siento

"ni afecto

ni gratitud

ni amor"

igual que por la mayoría de vosotros...

Ex-amigas y ex-amigos,

ex-parejas, ex-madres (pues ya no lo son),

mis ex-hijos ex-abortos, exabruptos,

el ex-clavo de mi ex-marido con el que nunca  echo un clavo.

- Sí, sería mucho más hermoso, mucho más edificante sentir

que os amo

y que en vos me amo a mí mismo

como  amo a mi madre o a Conxi.

Pero la verdad: No es así.

Términos maximalistas,

alérgicos al matiz

son los que abundan

en la literatura de homenajes.

y  arruinan el filo de los retores.

No, no sería real.

De modo que no voy a llorar

como esos futbolistas-niños

que se descomponen el día

que dejan su club.


- Más bien quiero dar las gracias

a esos pocos rostros amigos

que aún me sonríen cada vez que nos cruzamos

y hasta condescienden

a tomarse un café de vez en cuando conmigo en el Escusa:

Nieves, Javier Sánchez Segura, Isabel Arauzo,

y hasta un poco Elizabeth la poetisa, periodista y estudiante de italiano, Yolanda, históricos joseluises,

electrónico Miguel Ángel semejante a Paul Newman , Jesús, José Carlos

con el añadido bienhechor este año de Javier y el de Carmen

siempre risueños y amables, y aún:

L´Émile, Mélanie,  las dos Anas, Fátima,  Santi, Juan de Dibujo,, María Ángeles

Salvador Patón, Adelaido

 y

Ángel Quesada

in memoriam,

pues él  me abrió las puertas del teatro y del pueblo.

-Gracias a los conserjes Gema, Tino, Pilar, Rodi

y por supuesto a los alumnos amigos

cuya enumeración desbordaría estos versos.

"Rostros de amigos: eran del alma: con entusiasmo pasaron":

David- Fernández Menor, David, el pelirrojo Lector de Francés,

y la bella Berenice.

Y a las madres y padres  que me aprecian.


- En cuanto a aquellos que no lo hacen

puedo decir

que les comprendo perfectamente

ya que yo

a menudo me odio de manera  muy intensa

y me hago cargo

de hasta qué punto soy insoportable e insufrible.


Mi vida

es semejante a una calleja solitaria

donde hace mucho frío y ventoleras y se escucha

por ahí

entre tinieblas

 el silbido

de un vampiro.

Así eran mis desayunos solitarios

en la calle Calatrava en la acera del Escusa desde 2011 ó 2012.


- A mis no-simpatizantes les reconozco

el mérito de asustarme

cuando en general

voy por la vida a lo loco

(o tal vez iba) y sin miedo.


Me han enseñado lo que sabían:

a cumplir normas en las que no creen;

solo por miedo;

a cuidarme de ellos, del NCOF, del PMAR,

del ACNEE y del ACNAE,

del dropBox, de  la sirena,  de la ropa que gastan los superiores,

he progresado adecuado y soy un objetivo valorable

un estándar alcanzable en  des-programar

lo pre-programado

en las post-programaciones

con hiper-vínculos

y a analizar los resultados con propuestas de mejora.

- Gracias al sufrimiento y al conflicto

puedo afirmar que he aprendido mucho:

Soy ahora más taimado, más miedoso,

más puntual,

más o menos absentista

y muchísimo más cínico.

Debido a mi mal comportamiento

-(o lo que es lo mismo: a mi comportamiento

indisciplinado y bohemio)-

he sido repetidamente sancionado desde 2009

con reiteradas detracciones de salario.

Desde el siglo pasado no sé lo que es cobrar

12 nóminas completas.

Un mes sí y otro no, mi Director (entonces Maroto)

se veía obligado a castigarme

porque falté una mañana o no fui a la CCP

o nadé en una ciénaga

o me emborraché en un cercao.

Esto me ha enseñado

-y de ahí mi fuerte inclinación hacia José Joaquín Maroto, Julio Gómez y otros de la Vieja Guardia, qué nostalgia-

a vivir con mucho menos de 2000 euros

y buscarme otras formas de ganar dinero

que no vienen al caso

pero que a día de hoy

me hacen poseedor

de un pisazo en pleno centro

y  en la cuenta del Banesto

más de 96.000 euros disponibles

-lo que me arroja una renta

de dos mil euros al mes durante cuatro años-

en extracciones de 500 a través de una deliciosa

tarjeta negra (pues es de color negro)

que cojo cuando se me antoja

y siempre tiene más dinero....

Lo que no está nada mal

si pensamos

en la mayoría quejosa

que siempre anda mal de cuartos.

-En sintonía con el gobierno de mi nación

y las recomendaciones del FMI

(como todo el mundo sabe

mantengo un cierto tipo de relación

con la madame Lagarde)

he atravesado los Años del Pelotazo, los de la Crisis y los del Recorte

y ahora con el riñón bien cubierto  me coloco en la línea de salida

de la época que con el tiempo se conocerá

como El  Rebote (o el Rebrote).

Con cerca de 100.000 euros en mis arcas

puedo hacer frente a muchas emergencias

y contemplar un hermoso futuro a mis 60 y mis 70.

-Luego creo que me moriré

y mi huella será olvidada tarde o temprano como todas.

-Con esa pasta respaldándome

no puedo quejarme de carecer de posibles

ni de estar aterrorizado por el rumbo

hacia entropía de mi organismo biológico.


Sí, solo deseo agradecer a los organismos justamente punitivos

que curso tras curso me hayan retraído parte del sueldo por mi  inepcia,

mis retrasos, mi bohemia

 y por mi culpa.


De veras les agradezco la experiencia

de andar escaso

y desarrollar mi picaresca

como hace en general la  mayoría de la población mundial

oscilando entre pobreza e indigencia.


Yo gracias a vosotros he demostrado que se puede

vivir en el pueblo con un presupuesto de 70 céntimos al día, o menos,

y beber y comer lo suficiente

(- siempre que no fumes, claro).

Esto me produjo una gran tranquilidad

en mi afán

de alimentarme

como Víctor Truviano

del aire:

Es imposible que en este mundo,

en este tiempo,

en este país,

en este pueblo,

en este mi bendito  terreno manchego

y  hasta tal vez en otros a los que no tanto pertenezco

yo me vea solo y pobre

y muriéndome de asco.

Es imposible.

Dios provea.

-Así que de veras lo agradezco


(- aunque a  veces el curso pasado

me sentí tan acabado y tan viejo

que lloré por mi pobreza y por mis celos

 y hasta mis sueños

eran siempre en  suburbios y en afueras).


- Por último pedir perdón, disculparme

y hasta gemir él "lo siento"

para los seres que herí

a conciencia, con saña y sabiéndolo.

Pues debo decir la verdad, ahora que me marcho:

Mis faltas absolutas de respeto,

mis ataques al honor de las señoras y mujeres,

mis vejaciones de alcohol,

mis comentarios soeces,

todos mis incumplimientos,

faltas, desautorizaciones,

todas mis desobediencias,

broncas, regañinas, peleíllas y peleas,

rifirafes, movidas,

salidas de tono,

miradas asesinas,

incorrección con los subordinados, los iguales

y sobre todo los superiores,

incumplimiento de las normas,

disparates y gestos bordes diversos,

todo lo que a través de años me volvió odioso para todos,

no pudiera decir yo

que lo hice sin intención,

sin darme cuenta,

o  que "iba ciego", "estaba  loco"

sino con toda intención

y ardiéndome la conciencia

en un extraño entusiasmo.


- Por eso les pido perdón

a todas las humilladas, a todos los humillados,

ofendidas y acosados:

desde las 6 compañeras

que se `personaron (alguna con su marido y abogado de refuerzo)

para acusarme

en los Juzgados de Daimiel,

hasta numerosos alumnos

maltratados,

pasando por mujeres de la limpieza,

madres con crisis de ansiedad que profieren

amenazas de muerte por mi culpa  ("Yo por mi hijo mato" )

y equipo de conserjes: Perdonadme.

Que me perdonen los  gatos.

Pido perdón también a la caldera, a la sala de máquinas, a los ordenadores

y hasta al suelo y los encerados

por todos los perjuicios causados.


Tal vez alguien como yo

hubiese mejor nacido muerto

o no-sido

tomando  en cuenta la magnitud de las cosas que destruye

-la amistad, el amor, la paz, familias, el simple afecto-

el cálculo de su rendimiento cósmico, está super-requete-claro.


-Solo me explico que siga vivo

porque soy malo.-

Pero de todas maneras yo también moriré

igual que hoy, en este preciso instante, me marcho de este centro:


Sin sentirme imprescindible ni importante

sino más bien nocivo,

tóxico,

anti-educativo,

un pésimo ejemplo.


- Mi objetivo es ser mucho mejor en  Destino Nuevo.

Llegar al aula 20 ó 30 minutos antes de las 8.30,

a eso de las ocho y diez o hasta a las ocho cero cuatro,

esperarles meditando o haciendo acrobacias inofensivas como salir volando por la ventana y revolotear en círculos por el patio...


Con los años pretendo ser cada día más libre, más joven

y llevar a la práctica ese y otros prodigios atléticos. No descarto

la tentación del trapecio,

la natación de lagunas

o convertirme en el contorsionista de una troupe  de magos ...

-Aunque pueda sonar insensato.


-Pero yo sé que otros lo hicieron antes que yo

y que yo solo sigo el sendero de los hombres de conocimiento,

de los hombres de Dios,

de los locos de Dios,

de los antiguos guerreros...


- Mi objetivo es cobrar la paga íntegra un año entero

en Málaga del reencuentro

y gastármelo con Mufflin y con mi hijo Palacios

en espetos, pintarroja, conchas finas, vino de Cádiz y café negro.


Bueno,

y si eso no puede ser

tampoco pasa nada; no solo de espetos, de pan,

 vive el hombre.


- Mi objetivo, colegas,  en realidad es que no sé

cuál es exactamente mi objetivo

más allá de la vacuidad de  "ser mejor persona".

Mi hermano me dice "¡ A  ver si maduras a los 60!"


-Y ya cierro:

Solo me queda de nuevo pedir disculpas sin pronunciar los nombres

de aquellos y de aquellas

a los que herí en mi locura:


Lo siento,

lo siento,

creedme,

compañeras,

compañeros que lo siento.


Y aunque no me améis,

aunque yo pueda entender que no me tengáis aprecio,

perdonadme al menos.


- Y todas mis bendiciones

para el convento que dejo

(algo más sucio).

Ese convento que fue

8 años mi convento.

domingo, 30 de agosto de 2026

Sobre psicópatas

Me resulta curioso que en esta época estén como de moda los psicópatas; habla muy mal del cambio de ética de esta era; la gente ya no hace cosas morales sin cuestionarlas. En esta sociedad se valora más la frialdad que el compromiso y las relaciones humanas han sido sustituidas por las relaciones de consumo, de usar y tirar, primitivas y rudimentarias o básicas. Es una de las consecuencias de la generalización de determinista espíritu del capitalismo calvinista. 

La cosa Se acentuó desde el sintomático American psycho, de Bret Easton Ellis, y las políticas neocon de la Tatchter y Reagan. Lo cual no significa que sea un fenómeno exclusivamente anglosajón, que también; en la Federación Rusa hay mucha gente así, desde Putin hasta Andrei Chikatilo. Muchos dictadores y gobernantes autoritarios y no autoritarios suelen serlo. Un psicópata, esté lo integrado que esté, posee una discapacidad emocional, y no es un aquejado de trastornos del espectro autista. Los autistas tienen emociones, aunque también un modo muy alterado de expresarlas e interiorizarlas. Se reconoce a un psicópata porque en la emergencia que le ocurre a otro se queda inmóvil no porque no pueda procesar lo que está pasando sino porque lo involucra o estropea su narcisismo o el hecho es una consecuencia de su manipulación.

sábado, 29 de agosto de 2026

Un artículo sobre el antifeminismo

 Cuando las mujeres "tenían el cerebro de un chimpancé o un negro", por Manuel Espín, autor de Insumisas, en El Confidencial.

El choque de posiciones será brutal en esta época, en la que el término feminismo se empieza a utilizar en la prensa a la vez que despierta encarnizadas polémicas. Falta que desde una atalaya supuestamente científica se cuestione su capacidad. Lo va a hacer en 1900 un libro que despierta polémica y en el que los tradicionales estereotipos sobre la debilidad femenina aparecen revestidos de un barniz que presuntamente se apoya en el avance científico. El médico alemán Paul Julius Moebius o Möbius (1864-1907) lanza un texto que revuelve las aguas, Sobre la imbecilidad fisiológica de la mujer, (Über den psychologischen Schwachsinn des Weibes, Halle: Marhold, 1900)) donde compara el tamaño del cerebro femenino con el del chimpancé y el de un "negro", en lo que constituye una expresión de acentuado carácter racista. En su trabajo quiere demostrar que el instinto femenino tiene más importancia que el masculino porque en ellas se asemeja a los grandes animales y genera un carácter dependiente, alegre, pero que busca la seguridad. Moebius, que no se presenta como contrario a las mujeres, describe al género femenino como una carga para el hombre, a quien corresponden las nobles iniciativas, dado que ellas carecen de capacidad para distinguir el bien del mal y subordinan todo a la costumbre y la opinión ajena. Esperar algo de una mujer es un ejercicio inútil porque no se les puede pedir otra cosa que no sea ser "sanas y tontas". De las "exaltadas locas modernas" —es decir las sufragistas y las que luchan por una educación igualitaria y poder tener un sitio en el espacio de la ciencia y la creación artística— afirma que "paren mal y son pésimas madres". Cree que la menopausia da lugar a un debilitamiento de las facultades mentales que acentúa la incapacidad de las mujeres.

Moebius se propone demostrar "cuán loco es el feminismo", destacando que "el amor conyugal y el matrimonio alcanzan una preponderancia sobre los demás instintos, que, en condiciones normales la mujer obtiene sin esfuerzo la victoria". Destacando "la paciencia en la mujer, como cuando asiste solícitamente al niño enfermo; y en casos semejantes en que se refieren a un sentimiento de amor es especialmente femenino". Cita a Lombroso y Ferrero para destacar su inferioridad mental, y destaca lo que denomina "antagonismo entre la vocación natural de la mujer y la vocación auténtica" como la de las que aspiran a ser doctoras o artistas "producto de una degeneración": "Las mujeres dotadas de talento son real y verdaderamente víctimas, sea porque merced a sus aptitudes intelectuales renuncian a los impulsos de la naturaleza, sea porque cuando son madres deben esforzarse en servir a dos señores distintos".

Moebius: "La mujer está destinada a ser madre; luego todo lo que tienda a entorpecer ese deber es falso y dañoso"

Afirma que, salvo en las actrices y las cantantes, las mujeres no son indispensables, tampoco las pintoras, escultoras o doctoras, más allá de la poesía o las escritoras de novelas. "Las mujeres —afirma— viven pendientes de sus hijos y de su marido; lo que es extraño a la familia no les interesa"; mientras carecen del sentido de lo justo. "El disimulo, o sea el embuste, es el arma natural y más indispensable para la mujer [...] a la que la Naturaleza exige amor y abnegación maternales".

Moebius replica a Ibsen y su Nora, a la que considera "degenerada e histérica" por abandonar su hogar y su familia "para satisfacer aspiraciones cerebrales". Cree que "los verdaderos enemigos de las mujeres son los feministas, los que quieren anular las diferencias entre los dos sexos": "La mujer está destinada a ser madre; luego todo lo que tienda a entorpecer ese deber es falso y dañoso".

La primera edición española de ese libro tiene una peculiaridad: está traducido y prologado por Carmen de Burgos, que representa precisamente lo que Moebius critica. Ese prólogo es discrepante pero no incisivo, lo que muestra la difícil posición en la que ella se debió encontrar. La autora pone en evidencia a varios tipos de feminismos: por una parte el de las reivindicaciones pertenecientes a las clases elevadas de la sociedad, de carácter conservador, y las mujeres del pueblo, de las que dice que no son feministas "sino esencialmente anarquistas; no piden jamás la identidad absoluta de los sexos, [sino que desean] la igualdad humana dentro de la justicia equitativa". Su opinión es relativamente poco agresiva respecto a Moebius; puntualiza Carmen de Burgos en sus opiniones sin entrar a degüello a rebatir las del conocido médico que generó polémica a principios del XX. Así explica la peculiar actitud de Carmen de Burgos su reciente biógrafa Asunción Valdés:

"Hay que ponerse en el lugar de Colombine en una época en la que las mujeres estaban tratadas como menores o inferiores en los códigos que establecían una permanente tutela sobre ellas. Ya sabemos que en la Grecia clásica venían a ser como una especie de metecos o extranjeros, bajo unos criterios que nada tienen que ver con los de nuestro tiempo. De Burgos sabía nadar y guardar la ropa porque ella era profesora y ser docente tenía una gran importancia; pero a la vez debía guardar las formas. Era erudita, culta, tenía grandes conocimientos, ejercía el periodismo y valoraba su función social; pero no podía dar argumentos a quienes la calificaban de rebelde, destructiva de la familia y la sociedad, peligrosa [...]. Los epítetos que se utilizaban habitualmente para denigrar a las mujeres con ideas propias. Porque en esa época salirse del rol que se las asignaba, siempre lejos de lo público (el arte, la política, la creación, la profesión...) era un acto de rebeldía".

'Insumisas' (Almuzara): es la historia de la lucha de quienes a lo largo de los siglos XIX y XX se rebelaron contra los roles establecidos, y por acceder a la educación, al sufragio, a la creación cultural, la ciencia, la política y el deporte.

Manuel Espín: es doctor en Sociología (UNED) y licenciado en Derecho, Ciencias de la Información y Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid. Ha impartido clases, cursos y asignaturas en diversos centros superiores y trabajado en importantes medios de comunicación. Entre sus últimos libros, 'Vida cotidiana en la España de la posguerra' (2022), 'La España Ye-yé' (2023) y 'Sexo en el franquismo' (2025).

A las feministas se las llamaban "locas, marimachos, atentatorias contra los valores familiares y la estabilidad del matrimonio, malas madres [...]" y no puede sorprender encontrarnos con opiniones de pensadores de la época, sin ir más lejos de Schopenhauer para quien las mujeres no eran más que "señoras de pelo largo y caderas anchas". Por eso Carmen evita denominarse feminista. Traduce el libro de Moebius y lo prologa porque necesita dinero, evita una carnicería sobre ese texto que debía aborrecer, pero dice lo que quiere aunque con buenas formas, cuando se fija en personajes como Madame Curie, las primeras mujeres científicas, y fija la atención en la terrible situación de las cárceles en general y en especial las femeninas, en las que en lugar de tener oportunidad de salir de la delincuencia sus condiciones se agravan y están todavía más expuestas, en una línea de continuidad como la que ya había expresado Concepción Arenal.

El mito de la debilidad femenina

A lo largo de la historia, especialmente en la época de la Ilustración y el XIX, en la que la especulación científica adquiere carta de naturaleza y protagonismo social, hay un argumento supuestamente científico utilizado para evitar la presencia de las mujeres en los espacios de creación y de decisión: su naturaleza débil, inestabilidad emocional, fragilidad física y psíquica... que la hace extremadamente endeble y vulnerable. Se viene a decir que por naturaleza la mujer es voluble y sometida a vaivenes emocionales, porque el territorio de los sentimientos le pertenece y es donde se hace fuerte dentro de un mundo aparte y cerrado, en lo que se viene a llamar universo o misterio femenino, que se quiere ligar a ese misterio de la vida que constituye la capacidad de engendrar.

No debe sorprender que a mediados del XIX se volviera a las categorías de Galeno del siglo II, cuando hablaba de esa enfermedad femenina que afectaba a vírgenes, monjas, viudas y algunas casadas que las hacía mostrarse especialmente sensibilizadas, incluso sexualmente desequilibradas, y que en la época victoriana se categoriza como histeria femenina, en lo que llegó a ser una especie de saco de todo revuelto. Esa constitución inestable hace imprescindible la tutela masculina y la justifica. A la vez, representa un elemento de exclusión de las mujeres en la vida pública y los espacios laborales fuera del hogar de la misma manera que la creación femenina se presenta bajo matiz sesgado; es propia de un ser inferior y desprestigiado cuya credibilidad se pone en duda al describírsela bajo el riesgo de sus patologías propias dependientes de una naturaleza inestable.

El mito adquiere presencia en un tiempo de exaltación de la ciencia cuando en la sociedad victoriana se buscan respuestas a ese mal, etapa represiva en lo relacionado con la sexualidad contemplada como tabú. Todavía más para las mujeres que ni siquiera pueden mencionar sus contenidos en una conversación para evitar ser degradadas al más bajo estrato de la calificación social. La llamada histeria femenina adquiere connotación sexual especialmente morbosa. Con tratamientos consistentes en hipnosis, curas de sueño, temporadas de reposo o lavados vaginales y masajes practicados por una comadrona. Tanto que, a finales de ese siglo y el principio del XX, se empiezan a comercializar aparatos estimuladores mecánicos que pasan a ser eléctricos.

La llamada histeria femenina adquiere connotación sexual morbosa. Se empiezan a comercializar estimuladores mecánicos que luego son eléctricos

Para Freud esa (presunta) patología es debida a cualquier huella de un trauma sufrido en la infancia que pervive en el subconsciente. El estereotipo de la histeria femenina sobrevive hasta convertirse en un lugar común que se utiliza para categorizar a su inestabilidad mental, y que le impide asumir funciones de responsabilidad, con lo que su ámbito de influencia se circunscribe al doméstico y familiar. La descripción de esa situación que en la actualidad podríamos enmarcar en lo psico-social-cultural no tuvo en cuenta hechos a considerar de evidente importancia:

- Hasta épocas todavía recientes el matrimonio en la burguesía y la aristocracia era acordado y formaba parte de una negociación casi comercial, donde la novia aparecía como el objeto predestinado a cumplir la función reproductora y a atender los requerimientos sexuales del varón.

- Había mujeres que sentían aversión al sexo con su esposo, y que eran incapaces de explicarlo. Se las negaba la capacidad de manifestar el deseo y carecían de opinión. Cualquier mujer que hubiera mencionado sus gustos y preferencias al cónyuge se exponía a ser considerada como una prostituta.

- Desde el nacimiento el plan femenino estaba orientado hacia el matrimonio, y fuera del mismo no existía factor de recambio. La dependencia respecto al marido era emocional pero fundamentalmente económica. Él provenía de recursos económicos a la familia, y cualquier decisión por parte de ella habría sido una especie de suicidio. Todavía más en sociedades como la española donde no existía el divorcio.

Cualquier mujer que hubiera mencionado sus gustos y preferencias al cónyuge se exponía a ser considerada como una prostituta

- Ese malestar femenino incapaz de ser verbalizado generaba frustración, desasosiego, nerviosidad y malestar constante. Y el pretexto de la disfunción de la mujer era utilizado por ella para evitar una práctica conyugal incapaz de producirle la menor satisfacción. Mientras debía estar al servicio del esposo cuándo, dónde y cómo él quisiera.

- La tradición asumía que las mujeres eran más frágiles que los hombres en todos los sentidos, y que había enfermedades que formaban parte de su identidad, más allá de las fisiológicas. En un proceso donde interiorizaban desde que tenían conciencia esa diferencia, en la que la naturaleza femenina era descrita bajo condicionantes distintos a los masculinos; lo que contribuía a delimitar los espacios para cada cual.