sábado, 13 de junio de 2026

Cambios y manipulaciones en la SER

 I 

 Nuevo terremoto en la Cadena Ser: destituye a Guillermo Rodríguez, director de Informativos, 24 horas después de la salida de Àngels Barceló, en El Mundo, Esther Mucientes, Viernes, 12 junio 2026:

Guillermo Rodríguez, director de Informativos de la Cadena Ser hasta hace unas horas, ha sido cesado por la dirección de la emisora tras cinco años en el puesto

Nuevo terremoto en la Cadena Ser. Si hace tres semanas saltaban las alarmas tras anunciarse la renuncia de Àngels Barceló, la cual se despidió este jueves por sorpresa de los oyentes y del que ha sido su programa durante 7 años, Hoy por Hoy, esta mañana estallaba una nueva bomba en la emisora del Grupo Prisa: Guillermo Rodríguez, director de Informativos de la Cadena Ser, ha sido destituido en las últimas horas.

Según ha adelantado eldiario.es y ha confirmado EL MUNDO, Guillermo Rodríguez ha sido destituido esta mañana. Fran Llorente, director de Contenidos de la Cadena Ser, ha sido el que se lo ha anunciado a Rodríguez y después a la redacción de la emisora. Un nuevo golpe para una emisora que desde hace tres semanas lleva sumida en un tsunami de movimientos que comenzaron con la salida de Barceló y que ha provocado que a partir de la temporada que viene Aimar Bretos asuma la dirección de Hoy por Hoy, y que el subdirector de Hoy por Hoy, José Luis Sastre, se ponga al frente de Hora 25.

La destitución de Rodríguez no se entiende sin el penúltimo cisma: la salida de Àngels Barceló de Hoy por Hoy. La decisión de la cúpula de la emisora no es un hecho aislado; es el síntoma de una guerra que se lleva batallando de puertas hacia dentro desde hace varios meses. En la Cadena Ser nunca se juega solo a la radio. Se juega a la política, al poder y a la influencia.

Y aquí es donde se entra en el territorio de la guerra de guerrillas. Fuentes de la casa ya confirmaron a este periódico lo que era un secreto a voces: la tensión interna es insoportable.

De hecho, la despedida de este jueves de Barceló no solo sorprendió por ser tan precipitada cuando aún no ha terminado la temporada radiofónica sino por el mensaje que se escondía en sus palabras y que responde a este enfretamiento que se vive entre la cúpula de la Ser y sus redacciones.

"He acordado con la casa y con su complicidad", afirmó Barceló, "que lo dejo aquí porque la casa tiene que trabajar en lo que viene". Pasa página, porque, y ha sido tan clara como podía serlo, "yo ya soy la página de la izquierda y ahora toca completar la página de la derecha". Una frase que deja claro todo lo que fuentes de la cadena han ido relatando estas semanas.

La fachada del liderazgo del Hoy por Hoy en el EGM (aunque con importante pérdida de oyentes en el último Estudio General de Medios) tapaba a duras penas una realidad mucho más incómoda: un pulso soterrado entre Barceló y la planta noble de Prisa Media. Una guerra de guerrillas donde se medía cada palabra, cada invitado de la tertulia y, sobre todo, cada silencio.

El origen del cisma, según fuentes de la emisora, tiene nombres propios y una obsesión corporativa: la "transversalidad". Desde la cúpula de Prisa, pilotada por el fondo Amber Capital de Joseph Oughourlian, se venía madurando la idea de rebajar la intensidad ideológica de la emisora, muy en la línea con el argumentario de Moncloa. La consigna era clara: había que "abrir el abanico", moderar el tono y atraer a perfiles de analistas que hasta ahora veían la Ser como territorio hostil. Un intento de centrar el tiro para arañar oyentes a la competencia y, de paso, desatascar ciertos puentes institucionales y publicitarios con administraciones de otro color político, ante la posibilidad de un cambio de Gobierno de cara a las próximas elecciones de 2027. La destitución de Rodríguez visibiliza precisamente esto.

Guillermo Rodríguez empezó a sonar con fuerza en los mentideros del sector durante su etapa en Público.es, donde ejerció como redactor jefe. Sin embargo, su verdadero salto al centro del tablero de Prisa se produjo en 2012, cuando se incorporó como subdirector al desembarco español de El HuffPost, bajo la batuta de Montserrat Domínguez.

Allí se convirtió en su mano derecha y, cuando Domínguez ascendió en el organigrama del grupo en 2018, él asumió la dirección del medio. En El HuffPost, Rodríguez logró consolidar una cabecera que mezclaba el pulso político con el clic rápido y el lenguaje de las redes sociales, posicionándola entre los digitales más leídos del país.

Su gran reválida llegó en mayo de 2021. En plena tormenta de renovación directiva en Prisa Media, fue nombrado director de Informativos y de contenidos digitales de la Cadena Ser. El objetivo con su nombramiento era pilotar la tan cacareada "transformación digital" de la radio tradicional, un transatlántico acostumbrado a mirar el medidor del EGM y poco dado a cambiar las inercias del estudio por el algoritmo. A la vez que convencía a una redacción de "viejos rockeros" de la radio de que los contenidos informativos debían convivir -y competir- en el universo del on demand y las redes.

Quienes han trabajado con él destacan su carácter dialogante, su perfil técnico y su experiencia docente (ha impartido clases en la Escuela de Periodismo UAM-El País y en la Universidad Europea). Ha sido un hombre de Prisa y un gestor que siempre intentó mantener el equilibrio en una cuerda floja especialmente tensa.

Hoy, tras la marcha de Àngels Barceló y la última purga en los despachos de Gran Vía, ese equilibrio se ha roto. A Guillermo Rodríguez lo apartan. En la Ser han abierto la caja de los truenos. Se ha ido Barceló, ha caído Guillermo Rodríguez y la tensión sigue presente, a la espera de saber hacia dónde navergará el barco.

II

La 'guerra' en la Cadena Ser que ha provocado la precipitada "renuncia" de Àngels Barceló, en El Mundo, Esther Mucientes, sábado, 23 mayo 2026:

La salida de Ángels Barceló deja un panorama complejo en la cadena. Sustituir a la mujer que ha mantenido el liderazgo frente al empuje de Carlos Herrera (Cope) y el crecimiento de las mañanas de Onda Cero con Carlos Alsina no va a ser una tarea de despacho de un viernes por la tarde

A los 30 minutos de que saltase la noticia del día en los medios, la salida de Àngels Barceló de la Cadena Ser tras presentar su renuncia, la consejera delegada de Prisa Media, Pilar Gil afirmaba lo siguiente: "Como ya anunciamos en la presentación del plan estratégico, el Grupo tiene en marcha un gran proyecto de transformación y llegada a nuevas audiencias, que será aún más visible en la nueva temporada 2026-27, con el compromiso de seguir informando y acompañando a sus oyentes con la calidad y la calidez que siempre han caracterizado a la cadena". Solo hace falta leer entre líneas para entender que la marcha de Barceló no ha sido fácil ni tranquila. Detrás del anuncio de su marcha está la intrahistoria de una 'guerra' que llevaba librándose desde hace meses dentro de la radio de Prisa.

El anuncio de la marcha de Àngels Barceló no ha sido la consecuencia natural de un pacífico fin de ciclo, ni el cansancio lógico de quien lleva madrugando a horas intempestivas desde hace siete años. Su "renuncia", palabra que utilizó la Cadena Ser en su nota de prensa anunciando la marcha de la periodista, ha sido una demolición controlada que ha terminado estallando en Gran Vía, 32, aunque sin demasiada sorpresa, pues de puertas hacia dentro casi todos sabían que esto no iba a acabar bien.

El ambiente venía caldeado desde hacía meses. La fachada del liderazgo del Hoy por Hoy en el EGM (aunque con importante pérdida de oyentes en el último Estudio General de Medios) tapaba a duras penas una realidad mucho más incómoda: un pulso soterrado entre Barceló y la planta noble de Prisa Media. Una guerra de guerrillas donde se medía cada palabra, cada invitado de la tertulia y, sobre todo, cada silencio.

El origen del cisma tiene nombres propios y una obsesión corporativa: la "transversalidad". Desde la cúpula de Prisa, pilotada por el fondo Amber Capital de Joseph Oughourlian, se venía madurando la idea de rebajar la intensidad ideológica de la emisora, muy en la línea con el argumentario de Moncloa. La consigna era clara: había que "abrir el abanico", moderar el tono y atraer a perfiles de analistas que hasta ahora veían la Ser como territorio hostil. Un intento de centrar el tiro para arañar oyentes a la competencia y, de paso, desatascar ciertos puentes institucionales y publicitarios con administraciones de otro color político, ante la posibilidad de un cambio de Gobierno de cara a las próximas elecciones de 2027.

Pero en ese diseño de laboratorio se toparon con un elemento incontrolable: la propia Àngels Barceló.

Barceló, que se ha ganado a pulso el estatus de intocable, siempre ha entendido su programa como un estado soberano. Para ella, la línea editorial y la elección de su mesa de debate eran líneas rojas no negociables. Cuando Fran Llorente, director de contenidos de la emisora, le avisó de que había que abrir el espacio a "nuevos nombres" y "enfoques más abiertos" para la tertulia de las nueve, la respuesta de la periodista fue un portazo dialéctico que resonó hasta en la Castellana.

A este choque editorial se le sumó la eterna sospecha externa de las presiones políticas. En un panorama mediático hiperpolarizado, mantener el equilibrio en el buque insignia de la izquierda radiofónica es un deporte de riesgo. Las malas lenguas de la redacción apuntan a que las fricciones terminaron por agotar la paciencia de la catalana, que abrió un pulso con la dirección que desde hacía unas semanas había llegado a un punto de no retorno. La cúpula mantenía que había que hacer más plural la Ser y Barceló se mantenía firme en que a ella no le iban a imponer una nueva línea editorial. Las fricciones se hicieron insostenibles.

"Àngels no acepta sugerencias, acepta decisiones si son suyas. Intentar moldear su escaleta es como intentar moldear el hormigón armado", aseguraba este viernes por la tarde una fuente interna de la emisora que prefería mantenerse en el anonimato ante la tensión que hay en los pasillos de la Ser.

Las reuniones para la renovación de su contrato, que debían ser un trámite de firmas y cifras, se convirtieron en un tenso campo de batalla. Barceló no pedía más dinero; pedía libertad editorial. Quería la garantía absoluta de que nadie metería las manos en sus contenidos. Al ver que los directivos no cedían y que el control editorial empezaba a cotizar a la baja, la reina de las mañanas radiofónicas aplicó la máxima de la dignidad periodística: antes de que le impongan la escaleta y se produzca el sorpasso de la Cope en las mañanas, recoge los papeles y apaga la luz roja.

Ahora, el incendio se traslada a los despachos. La dirección de la Ser se encuentra con el dilema de ver quién ocupa el agujero que deja la periodista. La marcha de Barceló es un torpedo a la línea de flotación de la marca, y el equipo directivo se enfrenta al pánico escénico de buscar un relevo que no solo mantenga los números, sino que acepte las condiciones de "moderación" que Àngels Barceló rechazó.

El nombre que más suena es el de Aimar Bretos, un hombre Ser, conductor de Hora 25, con un perfil muy valorado por sus compañeros y también por la dirección y la cúpula de Prisa. Aimar Bretos es el heredero natural de la casa. El actual timonel de las tardes/noches de la Ser, con programa propio en laSexta, maneja el tono institucional de la emisora a la perfección, tiene el colmillo afilado para la entrevista política y repetiría el histórico viaje que ya hizo la propia Àngels Barceló desde la noche hacia la luz del día.

Pero antes que Aimar Bretos, Prisa salió a pescar en mares ajenos. En los despachos de la Ser siempre se ha fantaseado con dar el gran golpe de efecto tentando a la estrella de Onda Cero, Carlos Alsina, aprovechando el baile de incertidumbres sobre su propio futuro. Una carambola de billar que dinamitaría el tablero radiofónico, aunque todo quedó en un intento, pues Carlos Alsina no solo se queda en su Más de uno y su Onda Cero sino que la temporada que viene junto a él estará Rafa Latorre, pues la emisora ha hecho una jugada maestra creando un dragón de dos cabezas para conducir las mañanas radiofónicas.

La tormenta no ha hecho más que empezar. Se han cargado a la reina, sí, pero el trono que dejan vacío quema tanto que pocos van a querer sentarse sin un buen traje ignífugo. Y una pregunta, ¿qué pasará con José Luis Sastre, el fiel compañero y contramaestre de Barceló? No parece que vaya a ocupar el hueco de la periodista y muchos se preguntan si con su salida, Sastre podría replantearse su continuidad y centrarse en nuevos horizontes como la televisión -tiene programa en La 2- y la escritura.

III

 Así ha sido la despedida de Àngels Barceló en su último 'Hoy por Hoy' en la SER, Redacción, Cadena SER 11/06/2026:

La periodista pone fin a 21 años en los que también dirigió 'A vivir que son dos días' y 'Hora 25'

Àngels Barceló se ha despedido este jueves por sorpresa de los oyentes de Hoy por Hoy. La directora del programa más escuchado de la radio española ha dicho adiós a quienes le han acompañado al otro lado de las ondas desde que se puso al frente del programa, en 2019.

"Este es el último Hoy por Hoy que hago. Se acabó. Lo dejo aquí porque la casa tiene que empezar a trabajar en lo que viene. Yo ya soy la página de la izquierda y ahora toca completar la página de la derecha", ha dicho Àngels, rodeada por todo su equipo y por la redacción de la SER, que llenaba el control y los pasillos que rodean al estudio principal de la emisora.

Este ha sido su discurso de despedida completo:

Es mi último Hoy por Hoy después de siete años. Lo dejamos, Sastre, en lo mejor de la audiencia (que vengan a perseguirnos con los datos históricos) y con la complicidad de los oyentes ,que nos han traído de la mano hasta aquí. Porque sin ellos no hubiéramos podido hacer lo que hemos hecho. Nos han dado la fuerza para levantarnos, para decidir qué poníamos, donde íbamos, donde conectábamos... Porque hemos tenido siempre un compromiso con ustedes: el de contarles la verdad, el de ser rigurosos pero también el compromiso de pasar buenos ratos, de hacerles sonreír, de haerles reír, de ser sus cómplices.

Hoy termina una etapa y comienza otra. Yo no hubiera llegado hasta aquí sin este equipo y ellos los saben. Hace falta quererse mucho, para llegar tan pronto, de buen humor y ponerse a trabajar. Esto solo se consigue si la gente se quiere, si la gente se respeta y si la gente empatiza los unos con los otros.

Y con el segundo equipo, qué les voy a decir. Talento puro. Nos hemos reído todo. He vuelto a pasar otra etapa de mi vida con Sergio Castro. Volvimos a Camelot y hoy Camelot se cierra, pero Camelot es un estado de ánimo.

Sed muy felices con lo que os toque. Yo os aseguro que seré muy feliz con lo que me toca, que de momento es poner los pies en remojo, beber mucha pomada y pasármelo muy bien, también, sin perderos de vista a vosotros, que os vaya muy bien.

Y a los oyentes, que también les vaya muy bien. Estos días he recibido tantas muestras de cariño por parte de la gente que me decía "no será igual", "nada será lo mismo"... Cuando uno se recupera de una ruptura, o de un amor que no ha funcionado al final del todo, se pasa un tiempo de duelo pero luego la gente es capaz de volverse a enamorar. O sea que enamórense.

Yo no me desenamoraré de la radio, de eso pueden estar seguros".

Nueva etapa en Hoy por Hoy

La salida de Barceló de la SER se anunció el pasado 22 de mayo, después de que la periodista comunicase que no renovaría su contrato. "Agradezco infinito la lealtad y la confianza de los oyentes, de mis equipos y de mis colaboradores", dijo entonces.

Desde que se anunciase su salida, las muestras de cariño hacia la periodista por parte de sus compañeros, colaboradores y oyentes no han dejado de salpicar el programa.

José Luis Sastre, subdirector del programa, fue el primero y sorprendió a su "jefa" dedicándole un mensaje de agradecimiento y orgullo: "Estamos orgullosos de esto que hemos hecho y que hemos seguido haciendo contigo. Estamos muy orgullosos de nuestra gente, que es la gente de la SER; de ti, que nos has dado margen y confianza para que fuéramos creciendo cada uno y encontráramos nuestro hueco".

Barceló ha conducido las mañanas de la SER desde 2019, manteniendo el liderazgo de un programa con más de 40 años de historia por el que han pasado Iñaki Gabilondo, Carles Francino y Pepa Bueno. "Su capacidad para conectar con la audiencia deja una marca en la historia del programa y de la emisora", decía el comunicado de la SER en el que se anunciaba su salida.

Unos días después, se hizo público que Aimar Bretos, hasta ahora director de Hora 25, será quien diriga Hoy por Hoy a partir del 31 de agosto.

IV

La letra pequeña de la despedida de Àngels Barceló: intrahistoria de la derechización de Cadena SER, en El Plural, Andrea Cabanillas, 12/06/2026:

José Luis Sastre releva a Aimar Bretos y se pondrá al frente de 'Hora 25'

"Es el último que hago. He acordado con la casa y su complicidad que lo dejo aquí porque la casa tiene que empezar a trabajar en lo que viene. Pasamos página, yo ya soy la página de la izquierda y ahora toca completar la de la derecha". Así arrancaba, por sorpresa, Àngels Barceló la última despedida de su Hoy por Hoy. Casualidad o no, la locutora se refería a la página derecha de la emisora, esa que está provocando multitud de terremotos en la casa para poder empezar a completarse. Entre ellos, el más evidente, la caída de Barceló.

En el seno de la cadena existe un sentir común de que, tras la llegada de Joseph Oughourlian al control absoluto de PRISA, poco queda ya de la SER que durante décadas convirtió la independencia periodística en una de sus principales señas de identidad. Con una reconfiguración total del poder editorial y empresarial del grupo, el magnate está resignificando la emisora con un volantazo a la derecha.

La secuencia de movimientos internos en PRISA y en la Cadena SER ha ido dejando una serie de episodios que en la redacción se citan como hitos de una misma deriva. No se trata únicamente de cambios estructurales, sino de decisiones muy concretas que han ido marcando el rumbo editorial de la emisora.

Uno de los puntos de inflexión, probablemente el germen de lo que vendría después, fue la reordenación de la cúpula directiva tras la consolidación del poder de Joseph Oughourlian en el grupo. La llegada de Pilar Gil como consejera delegada de PRISA Media, la de Fran Llorente a la dirección de Contenidos o la de Jaume Serra como director general de la SER supuso, según distintas fuentes internas, un cambio en la forma de gestionar la agenda informativa y las prioridades del grupo. Estos movimientos no fueron interpretados como simples relevos, sino como una reconfiguración profunda del centro de decisión de la cadena.

A partir de ahí comenzaron a producirse episodios que alimentaron el malestar en parte de la plantilla. Uno de los más repetidos es el relativo a la cobertura del caso de Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso. Como publicó este medio, desde la nueva dirección se pidió a varias figuras de la SER "hacer menos seguidismo del Gobierno" y dejar de hablar "tanto del novio de Ayuso". Una instrucción que muchos periodistas interpretaron como un intento explícito de modular la agenda política de la emisora.

Otro episodio que generó especial ruido interno fue la entrevista al portavoz del PP, Borja Sémper, en Hora 25. La visita, que en principio respondía a la normalidad de la agenda política, acabó adquiriendo una dimensión distinta por el despliegue de la cúpula directiva de la SER durante el encuentro. La presencia coordinada de responsables como el director de Informativos, el director de Contenidos o la propia dirección del grupo fue percibida por parte de la redacción como algo inusual en una entrevista de esas características. No obstante, lo más llamativo fue que Llorente, según apuntan fuentes internas a este medio, se dirigiera al político en un tono casi imperativo para que "presentaran de una vez" la moción de censura contra el Gobierno de Pedro Sánchez.

A estos hechos se suma otro elemento que ha circulado de forma recurrente en la redacción: el cambio de tono en determinadas tertulias y en la selección de voces. En algunos espacios se ha percibido una mayor presencia de perfiles conservadores o más cercanos a posiciones de "centralidad", término que la dirección utiliza de forma habitual para definir el nuevo enfoque del grupo. Para una parte de los trabajadores, sin embargo, ese concepto está funcionando como un eufemismo de una reorientación progresiva de la línea editorial.

En ese contexto llega la salida de Àngels Barceló. Su despedida de Hoy por Hoy no se interpreta únicamente como el cierre de una etapa profesional de enorme peso en la historia de la SER, sino como el último movimiento visible dentro de una cadena de decisiones que llevan meses generando tensión interna. Por ello, su frase de despedida, en la que hablaba de ser "la página de la izquierda" mientras ahora tocaba completar "la de la derecha", puede leerse dentro de la emisora como una síntesis involuntaria de ese cambio de ciclo que muchos llevan tiempo comentando en voz baja.

Con todo ello, la sensación en parte de la casa es que la marcha de Barceló no es un hecho aislado, sino el reflejo más visible de una transformación más amplia que ha ido avanzando a través de reuniones, relevos, indicaciones editoriales y decisiones estratégicas que han ido redefiniendo el equilibrio interno de la Cadena SER.

V

Àngels Barceló se despide por sorpresa de ‘Hoy por Hoy’: “Pasamos página; yo soy la página de la izquierda, toca completar la de la derecha”, en La Vanguardia, Cristina Sierra, 11/06/2026:

La periodista, que hace solo tres semanas comunicó a la Cadena SER que no renovaría su contrato, ha realizado este jueves su último programa

Àngels Barceló ha conducido, este jueves 11 de junio, su último Hoy por Hoy, un espacio que ha dirigido en los últimos siete años. “Últimos minutos del programa y hoy soy yo la que hablo. Algo os estáis oliendo porque está el control lleno, es el último Hoy por Hoy que hago. Se acabó”, ha dicho la periodista catalana tras el boletín de las 12. De esta manera, ha puesto punto final a una etapa de 21 años en la Cadena SER.

Como ha explicado la periodista catalana, esta decisión que ha sorprendido a sus fieles oyentes estaba más que meditada. “Lo he acordado con la casa y con su complicidad, porque la casa tiene que empezar a pensar en lo que viene. Pasamos página, lo dejo aquí. Yo soy la página de la izquierda, toca completar la de la derecha”, ha dicho.

En su último discurso como trabajadora de la cadena, Barceló ha reivindicado su trabajo al frente del programa. “Hemos tenido siempre el compromiso de contaros la verdad, de ser rigurosos y de hacerles pasar un buen rato con la radio. Hoy termina una etapa, comienza otra. Yo tampoco hubiera llegada hasta aquí sin mi equipo”, ha afirmado la catalana, que ha añadido que ahora le toca “poner los pies en remojo, sin perder de vista la información y sin perderos de vista a vosotros”.

La periodista también ha dejado claro que se va satisfecha de la cadena. “Sed muy felices con lo que os toque, yo os aseguro que seré muy feliz con lo que me toca”, ha asegurado Barceló, que se ha mostrado muy agradecida por las muestras de cariño recibidas en estas últimas tres semanas, cuando informó a la Cadena SER que no renovaría su contrato.

Sed muy felices con lo que os toque, yo os aseguro que seré muy feliz con lo que me toca”, Àngels Barceló

“Cuando uno se recupera de una ruptura o de un amor que no ha funcionado al final de todo, se pasa un tiempo de duelo, pero luego la gente es capaz de volverse a enamorar. O sea que enamórense de nuevo, yo no me desenamoraré de la radio”, ha manifestado la catalana, que ha querido finalizar su intervención con una petición a sus oyentes: “Cuídenlos mucho a todos y cuiden mucho a José Luis Sastre”.

Fue el pasado 22 de mayo cuando la emisora confirmó oficialmente la salida de Barceló tras más de dos décadas en el grupo radiofónico. “No es el mejor día en la historia de la Cadena SER. No pasa nada. No, no se hunde el mundo. Pero es un día complicado, raruno y no precisamente alegre”, dijo su compañero Carles Francino tras conocerse la noticia. Desde entonces, las muestras de cariño a Barceló han sido constantes.

Mientras, desde la cadena se ha informado que Aimar Bretos será el nuevo director de Hoy por Hoy a partir del 31 de agosto, cuando se estrenará la nueva temporada.

VI

Un icono de la información en españa. Los planes de futuro de Angels Barceló tras abandonar la Cadena Ser: "No me desenamoraré de la radio", Por El Confidencial, 12/06/2026:

La comunicadora catalana afronta una nueva rutina alejada de los micrófonos diarios

La voz que ha acompañado a millones de oyentes cada mañana en la Cadena SER ya ha cerrado una de las etapas más importantes de su carrera. Àngels Barceló se despidió este jueves de Hoy por Hoy tras siete años al frente del programa líder de la radio española y, aunque deja atrás los madrugones y la presión de la actualidad diaria, ya ha avanzado cuáles son sus planes más inmediatos. Rodeada por su equipo y numerosos compañeros de la cadena, Barceló confirmó que había alcanzado un acuerdo con la SER para abandonar el espacio y facilitar así el relevo que tomará Aimar Bretos a partir de la próxima temporada. “Es el último Hoy por Hoy que hago. Se acabó”, afirmó durante una despedida que estuvo marcada por los recuerdos y el reconocimiento a quienes la han acompañado durante estos años. Tras más de dos décadas vinculada a la Cadena SER y siete años liderando las mañanas radiofónicas, Barceló aseguró que afronta esta nueva etapa con tranquilidad. “Seré muy feliz con lo que me toca”, explicó a los oyentes, dejando claro que, al menos durante los próximos meses, no tiene previsto embarcarse en nuevos proyectos profesionales de gran envergadura. La propia periodista reveló cuál será su principal prioridad después de abandonar el programa. Tras años comenzando su jornada antes del amanecer para estar al frente de la emisión desde las seis de la mañana, ahora quiere disfrutar de un descanso prolongado.

Durante su despedida, Barceló explicó que sus planes pasan por “poner los pies en remojo”, disfrutar del verano y pasar tiempo alejada de las exigencias diarias de la radio. También hizo referencia a la tradicional pomada menorquina, una bebida muy popular en la isla donde suele pasar largas temporadas estivales, una pista sobre cuál podría ser uno de sus destinos favoritos para esta nueva etapa. Pese a su retirada de las ondas, dejó claro que seguirá pendiente de la actualidad y de la evolución de la radio, un medio con el que mantiene un vínculo emocional difícil de romper. “Yo no me desenamoraré de la radio”, aseguró durante su intervención.

Más tiempo para la familia y proyectos personales

La salida de Hoy por Hoy también permitirá a Barceló recuperar tiempo para su vida personal. Durante décadas, su carrera ha estado marcada por una intensa dedicación profesional que ahora podrá compaginar con una agenda más flexible. Entre las posibilidades que se abren para la periodista figura dedicar más tiempo a su entorno familiar, especialmente a su hija Clara, nacida en 1994. Además, quienes siguen su trayectoria recuerdan que siempre ha mostrado una gran afición por la lectura, por lo que no se descarta que pueda explorar proyectos editoriales o colaboraciones alejadas de la rutina radiofónica diaria.

Otro de los ámbitos que podría ocupar parte de su tiempo es el empresarial. Barceló figura al frente de Lunic Audiovisuals, una productora creada en 2005 vinculada al desarrollo de contenidos audiovisuales. Aunque la sociedad no mantiene actualmente una actividad destacada, su nueva situación profesional podría permitirle retomar iniciativas relacionadas con la producción o la creación de nuevos formatos, aprovechando la amplia experiencia acumulada durante décadas en radio y televisión. Por ahora, la periodista no ha anunciado ningún proyecto concreto ni ha hablado de jubilación. Lo único seguro es que, tras cerrar una etapa histórica en la Cadena SER, afronta los próximos meses con la intención de descansar, disfrutar de más tiempo para sí misma y decidir con calma cuáles serán sus siguientes pasos profesionales.

VII

Àngels Barceló abandona la Cadena SER tras 21 años en la emisora, elDiario.es, 22 de mayo de 2026:

Barceló, que dirige el programa líder de la radio en España, deja la SER en medio de las tensiones de profesionales de la cadena con el director de contenidos; antes de hacerse cargo de 'Hoy por hoy' en 2019, dirigió 'A vivir que son dos días' y 'Hora 25'

La periodista Àngels Barceló deja la Cadena SER tras 21 años trabajando en la emisora. Según informa la SER, el 31 de agosto será el estreno de la nueva temporada 26-27 sin Barceló, que hoy ha comunicado a la emisora que no renovará su contrato. “Agradezco infinito la lealtad y la confianza de los oyentes, de mis equipos y de mis colaboradores”, ha señalado la presentadora tras su renuncia.

Fuentes de la redacción de la SER señalan a elDiario.es que la dirección de Prisa exigía a Barceló “más pluralidad” en la tertulia del programa sin aclarar si su concepto de pluralidad se refería a una mayor presencia de tertulianos conservadores.

La salida de Barceló se produce en medio de un enfrentamiento de diferentes profesionales de la SER con el director de contenidos, Fran Llorente, agudizado en este caso por la mayor autonomía de la periodista como directora del programa estrella de la cadena.

Una premiada trayectoria

Barceló (Barcelona, 1963), que desde 2019 hasta hoy ha presentado cada mañana el programa Hoy por Hoy (programa líder de las mañanas en audiencias) tiene una larga trayectoria a las espaldas. Empezó a trabajar con 20 años en Catalunya Radio, tras lo que dio el salto a la televisión para presentar el informativo de TV3. Años más tarde, en 1997, se estrenó en la televisión nacional como editora de los informativos de Telecinco los fines de semana.

Fue en 2005 cuando fichó por la Cadena SER para dirigir y presentar el programa A vivir que son dos días, que se emite los fines de semana. En 2007 fue elegida para ponerse al frente de Hora 25, el programa informativo diario de las tardes, labor que comenzó a principios de 2008.

Desde el 2 de septiembre de 2019, dirige y presenta Hoy por hoy, desde las 6.00 horas hasta las 12.20, de lunes a viernes. Entre medias, también ha sido conductora de programas deportivos en Cuatro, como previas de los partidos de la Selección o programas durante la Eurocopa de 2008.

Durante su carrera profesional Barceló ha recibido varios premios por su trabajo, entre ellos dos premios Ondas –en 2017 a mejor presentadora de radio y en 2024 por su trayectoria profesional–, el premio Iris a mejor comunicadora de programas informativos en 2005, el premio Antena de Oro a mejor presentadora de informativos en 1999 o el premio Micrófono de Oro en 2010. En 2024 también recibió la Creu de Sant Jordi por sus cuatro décadas de trabajo periodístico.

IX

Los entresijos de la salida de Àngels Barceló: "O decido la línea y los tertulianos, o me voy", Libertad Digital, Luis F. Quintero, 23/5/2026:

Barceló ha mantenido un pulso con la propiedad en plena renovación del contrato. Ella se empeñaba en marcar la línea editorial. Ahora sale de Prisa.

Àngels Barceló ya no es la voz de las mañanas de la cadena SER. Renovaba los contratos una vez al año y ahora tocaba. Desde la propiedad de la empresa, Joseph Oughourlian, presidente de Prisa, quería completar la moderación editorial a imagen y semejanza de lo sucedido en El País cuando enseñó la puerta de salida a Pepa Bueno. Fuentes internas insisten: se trata de ganar algo de pluralidad, no de girar ni mucho menos a la derecha. Básicamente ser un medio progresista, no sanchista.

En la cabecera de papel, tras la salida de Pepa Bueno, las aguas parecen bajar tranquilas, pero no ocurre lo mismo en la SER. Hasta ahora Àngels Barceló presumía de ser quien hacía y deshacía a placer en la línea editorial, pero esto se ha terminado. Tocaba renegociar el contrato y Joseph Oughourlian le ha plantado cara. "O decido la línea editorial, o me voy", habría amenazado Àngels Barceló, a lo que Oughourlian contestó: "La línea editorial la marca la propiedad". "La cosa estaba clara, evidentemente ella no es la dueña de la radio", confiesa una fuente conocedora de las negociaciones.

Otras fuentes cercanas a Prisa indican a Libre Mercado que las posiciones estaban muy lejos de acercarse, ya que Barceló quería controlar, además de la línea editorial, también a los contertulios que participaban en su programa y en otros de la cadena. Según estas fuentes, en eso consistió el ultimátum que Barceló dejó encima de la mesa esta misma semana en su reunión con la consejera delegada Pilar Gil.

Sin embargo, desde Prisa se le ha indicado que la línea editorial la marcan los propietarios y que la decisión, igual que en El País, es buscar más pluralismo a la línea editorial, a los informativos y, por supuesto, a las tertulias donde se busca "que no sea unicolor y unipresidencial", según nos dicen textualmente las fuentes. Así las cosas, este mismo viernes Àngels Barceló presentó su dimisión ante la dirección general de la SER, y no ante la consejera delegada.

Ahora hay que buscar un sustituto, para el cual lo que parece más claro es que la opción preferida de Oughourlian sea promocionar a algún talento interno, más que ir a buscar en otras ondas —ha sonado mucho Alsina en los mentideros periodísticos como nuevo puntal de la SER—.

Así las cosas, la SER va a tener una línea editorial parecida a la de El País. Va a haber entrada de periodistas e intelectuales que no sean de izquierdas en las tertulias y los informativos serán más equilibrados.

Tal es la situación que algunos compañeros de la SER ya se han postulado para coger el programa estrella de la casa, Hoy por Hoy, a partir de la próxima temporada. Según las fuentes consultadas, es Aimar Bretos quien se postula con más posibilidades de lograr el puesto. Otro de los candidatos sería el segundo de Àngels Barceló, José Luis Sastre.

¿Qué pasará ahora con Àngels Barceló? Pepa Bueno, la que fuera directora de El País antes de que Oughourlian le enseñara la puerta, se colocó en Televisión Española, ese proyecto para mayor gloria de Pedro Sánchez. No sé si Àngels encontraría acomodo en la parrilla pública. Lo que parece seguro es que editorialmente estaría más en sintonía.

El País para Trapiello

 Hermano, yo sí te creo, en El Mundo, Andrés Trapiello, sábado, 13 junio 2026:

Cuando alguien asegura que 'El País' es hoy el periódico gubernamental o Rtve un órgano oficial, por ser los medios de los que se valen el Gobierno y el PSOE para dar a conocer su doctrina o su consigna, no deberían afrentarse ni ofenderse

Durante años las élites españolas no daban un paso sin antes asomarse a la Gaceta de Madrid y, años después, al Boe, el Boletín Oficial del Estado. Pla ironizó sobre el asunto. Sucedió cuando, ya en el franquismo, el periódico Abc sustituyó como oráculo al Boe y los funcionarios madrileños, valiéndose de que ambas publicaciones tenían el mismo formato, leían en su oficina el Abc solapándolo con el Boe. ¿Que se acercaba el jefe de negociado? El funcionario ocultaba discretamente el Abc bajo el Boe, y fingía estudiar en este una de sus disposiciones. Al Abc, en ese papel influyente, le sucedió el periódico El País.

Luis María Ansón, además de ser el director del Abc en los años en que Ferlosio pillaba en él su dosis de abeceína, fue también, tengo entendido, el primero a quien se le ocurrió llamar a El País «diario gubernamental». Era, claro, una ironía (en la mancheta de El País se leyó durante años «diario independiente de la mañana»), pero también una gran verdad: el periódico servía como tablón de anuncios de los gobiernos socialistas, cuando no marcaba su línea de actuación política.

Digamos antes de proseguir que las palabras «independiente» e «independencia» pueden tomarse, según el contexto, de diferente manera. Una persona enamorada, por ejemplo, no es ni siquiera libre de amar a otra distinta de quien ya está prendada. Es el dependiente por antonomasia, y una gran parte de los seres humanos querrían vivir bajo esa dependencia, sobre todo si es correspondida. Y así sucede también con la crítica. No hay crítico que no exhiba su independencia como la primera condición para prestigiar e imponer su criterio, y de ahí que se desautorice muchas veces la crítica o reseña que procede de una persona «sospechosa» o cercana (absurdamente: en literatura, las mejores críticas se deben a los amigos: la de Balzac a la Cartuja de Parma, las de Clarín a Galdós o las de Azorín a Baroja, por ejemplo. Dicho de otro modo, tampoco es infrecuente que el crítico que alardea de su independencia sea también un gran inepto).

De modo que cuando alguien asegura que El País es hoy el periódico gubernamental o RTVE un órgano oficial, por ser los medios de los que se valen el Gobierno y el PSOE para dar a conocer su doctrina o su consigna, no deberían afrentarse ni ofenderse. Y no tanto por ser algo que corrobora a diario su praxis, como por ser consecuentes. Si de verdad creen que están en el lado correcto de la Historia, si de veras defienden la excelencia de sus postulados «progresistas», debieran presentar sin complejos su dependencia del Gobierno y del PSOE y su superioridad moral. Como lo está uno de escribir de los libros de sus amigos (de quienes es amigo, entre otras razones, porque escriben como escriben), o de defender radicalmente la independencia de las instituciones, frente a quienes las someten a diario a la voluntad del Gobierno y del PSOE, en una sintonía con sus medios serviles como para dejar de chuparse el dedo, que diría Óscar López.

Claro que a estos y otros medios afines el Gobierno y el PSOE no se lo están poniendo nada fácil los puteros, ladrones, fontaneras, zapateros y comisionistas, por muy entrenados que estén a estas alturas en avalar amnistías y pactos con terroristas, delincuentes y ultranacionalistas. Por eso, son más de admirar sus encajes retóricos. A su lado los famosos encajes de bolillos parecen un remiendo mal hecho.

Así que, sin quitarles mérito ahora, desde luego, por aquello de que cada día trae su afán, ha de valorarse el esfuerzo que han empezado a hacer esos medios por deslindar de puteros, ladrones, fontaneras y peristas a aquellas otras personas, no demasiadas, que de veras les importan.

Los tribunales han querido que la primera de ellas haya sido David Sánchez, el hermano del presidente del Gobierno. La semana que viene será su mentor, su musa, Zapatero.

El País, siguiendo al Gobierno y al PSOE, ya ha condenado sin juicio a Leire Díez la fontanera (hay que minimizar daños cuanto antes) y ha salido en defensa del hermano en un editorial que hubiera podido titular: «Hermano, yo sí te creo». Se parecía, como una gota de agua a otra, al que en su día dedicó al fiscal general, y al que dedicará, en su momento, a la mujer del presidente, y con razones similares: el editorialista cree (y creerá) no que sea inocente, sino que no se ha probado que sea culpable. Al fiscal general lo condenó el Supremo, y aunque a DSánchez le absuelvan, lleva razón su compinche, también juzgado, el señor Gallardo, cuando dijo en su alegato final: «Ya han ganado. Nos han condenado socialmente». Cierto: será difícil olvidar que DSánchez había estado cobrando un sueldo sin saber dónde estaba su oficina y que él, Gallardo, creía tanto en la justicia, que se aforó para evitarla.

Las imágenes del juicio han resultado, en medio de todo, tristes. Uno, grande y torpe como un boxeador sonado; el otro, su segundo, portátil+, nervioso y advertido. Uno, con las áreas del lenguaje seriamente perjudicadas; el otro, como decía Pasionaria de Alberti, «un piquito de oro». En una caseta de feria, se les habría tomado por una pareja de cómicos, si no fuera por la tragedia nacional que han representado. ¿Cómo que «ya han ganado»? Este es el drama: esos dos no saben lo que han hecho perder moralmente a este país y a quienes trabajaban honradamente para pagar sus sueldos.

JotDown

 El asunto 'Jot Down', culebrón del periodismo español, en El Mundo, Antonio Lucas, sábado, 13 junio 2026:

Su fundadora, fallecida en 2022, logró impulsar un buen producto aunque tirando de una técnica de cebo: enredar al personal masculino con fotos 'robadas' a una amiga peluquera para alcanzar su propósito. Malas artes

Cómo no leer La bola, libro donde Daniel Verdú, compañero de El País, da cuenta de las peripecias delirantes (y diletantes) de la revista Jot Down. La publicación encontró el sitio en el periodismo español por un rato, casi convence a algunos de que venía a refundar el km 0 del oficio y algo después desapareció de la primera línea de playa de los quioscos. Aún sobrevive en versión digital, como nació. Cómo olvidar los días en que empezó a sonar la marca y multiplicamos la expectación en mil conversaciones por la extraña manera de irrumpir. Nadie vio llegar el artefacto y fugazmente hizo dudar al respetable de si el periodismo sería ahora otro o no sería nunca más como estaba siendo entonces. Jot Down ensanchó su capacidad de generar asombro dejando correr en todas direcciones la leyenda de su fundadora, María Jesús Marhuenda Irastorza, vecina de Santa Pola (Alicante), habitual de las primeras comunidades foreras del internet ibérico.

En aquel tiempo no queríamos saber, pero ahora hemos sabido que María Jesús Marhuenda encontró el botón nuclear de una parte del periodismo español, el que activa nuestra incalculable vanidad. Le bastó desarrollar una técnica de cebo sonrojante en la misma onda que OnlyFans, hechizar al personal masculino enviando fotos robadas a una amiga peluquera de su pueblo fingiendo ser ella, jugar al escondite para incrementar la expectación sobre la identidad que ocultaba su pseudónimo (Mar de Marchis), inventar una vida suntuosa de aviones y aeropuertos y Londres y restaurantes y futbolistas representados, y entender que esto va, fue e irá de tensar el deseo de algunos sujetos llamando su atención vía escroto.

Jot Down fue un producto certero, incluso sugerente, pero incubado con algunas malas artes. Descubierto el pastel de que Marhuenda no era quien prometía, la gracia quedó en una performance disparatada y pronto acabó la algarabía. Jot Down acumuló excelentes colaboradores a quienes no pagaba (al parecer, eso excitaba también a algunas víctimas). O les bonificaba con una chuminada. A los VIP, en el mejor de los casos, les echaba una caja de puros, fumes o no. Todo cutrísimo. Esto que algunos narraban como una excentricidad genialoide de la fundadora era otro síntoma del dislate y deja al aire la indigencia que acumula esta profesión. Si esa desatención total de pagos la tuviese de igual manera este periódico o cualquier otro, los damnificados infestarían (como debe ser) las redes sociales de querellas. Jot Down, donde disfruté como lector (no escribí), hizo del enredo una manera de distinguirse y le salió bien. Este fenómeno dice más del estado de nuestra profesión que de la revista y sus fantasías. Fue el mejor mérito de Marhuenda (María Jesús, Chus de Santa Pola): desnudar el alma pueril de una parte chiquita pero ruidosa del periodismo español. Aseguran quienes jugaron a conocerla que fue generosa y atenta y de buen corazón. Rápida, espontánea, fresca. Hizo de la invisibilidad, como del impago, parte de su industria.

En su escalada delirante -todo el mérito para ella, sin duda- burló a los directivos de El País después de intentar camelar a los de otras cabeceras, sin ir más lejos la que nos convoca. Juan Luis Cebrián le hizo sitio en Prisa y todos a una perdieron la toma de tierra. Fue cuando sonó con más insistencia eso del New Yorker español. El humor es el humor. Aquel acuerdo entre el periódico y la revista fue empresarialmente malo. Cuenta Verdú en su excelente crónica que Marhuenda acumuló influencia y ejercía el poder. Ahí te da un pasmo. Llamaba a todo dios del staff, opinaba sobre las cosas del periódico, sugería la contratación de periodistas y apuntalaba en la sombra una leyenda muy Mr. Ripley, sin crimen pero con trampa.

Las consideraciones sobre la empresa de Marhuenda son ricas en chismes y aminoácidos y pasan de la astucia al trile. El asunto acumula un poco de todo: unas gotas de osadía descará y otro tanto de cubilete fullero. Aprovechó la inercia testosterónica de un par de generaciones con voz de clavel varonil dispuestas a excitarse con unas fotos dispersadas en sus móviles donde una mujer asoma medio muslo y escribe "Hola: soy Mar". Un Eyes Wide Shut mediopensionista, de Nokia a Nokia. Mundo macho en el que se apoyó la confección de 'Jot Down'. Más que leyenda, gominola.

El día de la revelación

 [La he visto ayer en primera sesión en C. Real. No es mala, merece la pena verla; puede educar algo a los estadounidenses y a la gente en general: demos una oportunidad a la empatía, sería su tema principal. Soy incapaz de no creer cualquier cosa que diga Emily Blunt.]  

El día de la revelación’: pero ¿esto qué es, admirable Spielberg?, en El País, Carlos Boyero, 12 jun 2026:

El gran interrogante es cómo este cineasta, a pesar de su contrastada sabiduría, ha realizado una película tan fofa, sin cuerpo ni alma, y más abordando un tema que le apasiona

Qué peligro entrañan los títulos de crédito cuando aparecen al final de las películas, suponiendo que antes no hayas salido corriendo de la sala o estés roncando en la butaca. Y puede que los observes mientras te frotas los ojos. Me ocurre cuando termina El día de la revelación. El guion lleva la firma de David Koepp. La fotografía se la ha inventado Janusz Kaminski. La música, el incontestable maestro John Williams, legítimo heredero de los compositores más sublimes de la historia del cine: Bernard Herrmann, Henry Mancini, Miklós Rózsa, gente así. ¿Y quién es el jefe del artístico tinglado? Pues un tal Steven Spielberg, palabras mayores. Un maestro de las imágenes en movimiento desde que era un jovenzuelo deslumbrante, desde que se inventó a un Satanás al que jamás le ves el rostro a bordo de un camión persiguiendo a un acojonado conductor en El diablo sobre ruedas. Fue el inicio de una carrera apoteósica, reinventando géneros, dejando la reconocible marca de la casa en varias obras maestras, con algunos títulos tan ambiciosos como fallidos, con una molesta tendencia a los finales felices para que el gran público salga confortado del cine y muy pendiente siempre de la taquilla, alcanzando la genialidad en varias ocasiones. El cine tendrá una deuda permanente con él y con su sentido del espectáculo.

Spielberg también ha demostrado su eterna obsesión por los marcianos. Y no son seres malévolos obsesionados con adueñarse de la Tierra. Pueden ser entrañables, como el inicialmente muy perdido y temeroso extraterrestre en la maravillosa E.T. O comunicándose con los terrícolas mediante la música y las matemáticas en la misteriosa Encuentros en la tercera fase, con un terrícola obsesionado con ellos y el científico humanista que encarnaba François Truffaut dándoles la bienvenida. Spielberg sigue manteniendo en El día de la revelación su ancestral pasión hacia los seres venidos de otros mundos. En son de paz, por supuesto. Aunque también existen grupos maquiavélicos e infiltrados en los gobiernos dispuestos a exterminar a los marcianos que solo aspiran al entendimiento y a la paz.

Admito que la obsesión de Spielberg puede desarrollarse con formas y argumentos variados. A condición de que esos argumentos posean interés, estén desarrollados con inteligencia y personalidad, te mantengan fascinado, angustiado, entretenido en cualquier caso. Sin embargo, aquí todo es tedioso, sin ritmo ni mínima gracia, aunque los personajes no paren de moverse, sin lograr que te preocupen ni lo más mínimo ni los buenos ni los malos. Se supone que están ocurriendo cosas continuamente, que prima la intriga, pero me invade la sensación de que todo es pesado o inane durante un metraje de dos horas y media que me resulta interminable.

Existe algo muy preocupante, teniendo en cuenta que el gran Spielberg se acerca a los 80 años. El primer interrogante es cómo a pesar de su contrastada sabiduría ha realizado una película tan fofa, sin cuerpo ni alma, y más abordando un tema que le apasiona. Después de esta experiencia desastrosa, necesito urgentemente volver a sus recientes y extraordinarias El puente de los espías y Los Fabelman, o retroceder a 1975 y a esa obra maestra llamada Tiburón para seguir disfrutando de la sabiduría de alguien que nos acostumbró con frecuencia al prodigio. Ojalá que lo recupere.

El día de la revelación, dirección: Steven Spielberg. Intérpretes: Josh O'Connor, Emily Blunt, Colin Firth, Eve Hewson, Colman Domingo, Wyatt Russell. Género: ciencia ficción. EE UU, 2026. Duración: 145 minutos.

miércoles, 10 de junio de 2026

La Educación, el área más problemática y por tanto más abandonada de España

 El cóctel de problemas de la educación pública explota en el final de curso más convulso en años, en El PaísIgnacio Zafra, Valencia - 09 jun 2026:

Los profesores valencianos encadenan 21 días de huelga, mientras Cataluña se sume en la incertidumbre educativa y en Madrid se gesta un paro a partir de septiembre

Años de postergación de la educación pública han acabado por estallar, convirtiendo el final de curso en el más convulso que se recuerda en años. La Comunidad Valenciana entró ayer en su quinta semana de huelga indefinida del profesorado, que afecta a 629.470 estudiantes de la enseñanza pública, con la Generalitat intentando llegar a un acuerdo con los sindicatos tras haber utilizado hasta ahora una táctica dilatoria en la negociación que ha llevado al sistema al límite. En Cataluña, el Govern sí alcanzó un pacto con los sindicatos, pero los docentes lo rechazaron en votación al considerarlo insuficiente, lo que ha creado una situación de gran incertidumbre mientras el territorio se dispone a comenzar, este martes, la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). Y en Madrid, los sindicatos han anunciado huelgas para el inicio de curso. En esas tres comunidades autónomas trabajan casi cuatro de cada diez docentes de la red pública.

A ello se suma el malestar del primer ciclo de Infantil, debido a las precarias condiciones salariales y laborales de sus educadoras, que dio lugar en mayo a la primera huelga de carácter estatal en el 0-3, un conflicto que está lejos de haberse zanjado. Y el problema cada vez más evidente que tienen las infraestructuras educativas ante el aumento de las temperaturas en un contexto de cambio climático, un diseño inadecuado, y la ausencia de sistemas de climatización, lo que ha desembocado en al menos cinco casos de golpes de calor entre alumnos y docentes en el último mes. Un reto estructural mayúsculo ―producto, como los anteriores, de años de olvido― por la dimensión del presupuesto que requeriría solucionarlo.

“Lo que estamos viendo es la consecuencia de la olla a presión que se estaba creando desde hacía tiempo entre el colectivo docente”, dice Ainara Zubillaga, responsable de Educación de la Fundación Cotec. “Aulas cada vez más complicadas, con mayor diversidad, y a la vez con menos recursos. Unas condiciones laborales que en algunas cuestiones son más que mejorables, sobre todo las vinculadas a la temporalidad. Un clima de clase que dificulta su trabajo. Un exceso de burocracia. Y un impacto en la salud mental que reflejan los datos y que afecta a los estudiantes, pero también a los docentes”, enumera Zubillaga.

Buena parte de las competencias en organización escolar y salariales son autonómicas. Ello explica por qué las protestas educativas son casi siempre territoriales. Y también que la diferencia salarial al inicio de su carrera alcance los 450 euros al mes en Infantil y Primaria y los 600 en Secundaria. Con Cataluña y Aragón ―donde en mayo también hubo dos jornadas de huelga contra la decisión de concertar el Bachillerato― en el extremo de los peor pagados, y Euskadi en el otro, según el boletín que publica anualmente UGT. El salario es uno de los factores que alimenta la conflictividad de este final de curso, pero no es ni mucho menos el único, como mostró el rechazo del profesorado catalán al preacuerdo firmado por la Generalitat y los sindicatos, que incluía un aumento de 400 euros al mes en cuatro años, pero se quedaba corto, para los profesores, en otras cuestiones que consideran cruciales, como el refuerzo de personal para atender al alumnado con dificultades de aprendizaje o las ratios de alumnos por clase.

El Gobierno sí tiene competencias para fijar normativa básica de obligado cumplimiento. Hace más de cuatro años, el Ministerio de Educación presentó las líneas maestras de una profunda reforma del profesorado; desde su formación inicial y las condiciones de acceso a la función pública, hasta el establecimiento de una carrera profesional. Pasado el tiempo, sin embargo, la única iniciativa concreta en la que se ha avanzado es el proyecto de ley que se tramita en el Congreso para bajar las ratios de estudiantes (a 22 alumnos en las aulas de Primaria y a 25 en la ESO) y blindar la jornada lectiva (en 18 horas de clase a la semana en los institutos y en 23 en los colegios). Y ni siquiera eso está claro que vaya a salir adelante. Junts y el PNV han presentado enmiendas a la totalidad al proyecto, lo que hace prever que decaerá salvo que el PP opte por abstenerse, algo que no está descartado.

“El rechazo a la ley generaría indignación y aumentaría todavía más el malestar docente, que cada vez coge más fuerza por la falta de recursos para las nuevas necesidades que afronta la escuela”, advierte Teresa Esperabé, secretaria general de la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras, que ha puesto en marcha una campaña para presionar mediante correos a los diputados para que voten a favor.

Desgaste

El cabreo de muchos profesores es palpable en colegios e institutos públicos de toda España. Pero donde la situación ha llegado a un punto crítico es en la Comunidad Valenciana. A diferencia de Cataluña, donde el calendario de la huelga se organizó hasta el viernes pasado por comarcas (salvo tres días de convocatoria de toda la comunidad autónoma), en el sistema público valenciano el paro alcanzó este lunes su vigesimoprimer día seguido. Con lo que ello supone de desgaste para el profesorado, que en cada jornada de huelga pierde unos 150 euros de media, y hay docentes que la han mantenido todos o la mayor parte de los días. Y de pérdida de aprendizaje y rutinas escolares para los chavales. Hay niños de Infantil y Primaria que llevan un mes prácticamente sin tutor. Y estudiantes de Secundaria que llevan el mismo tiempo sin clases de ciertas asignaturas, y en algunos centros, sobre todo en los últimos cursos (a los que la normativa reconoce a los alumnos el derecho de hacer huelga), en un estado parecido a la anomia. Toni Solano, director de un instituto complejo en Castellón, afirma que a partir de la segunda semana, “cuando se convocó también una huelga de estudiantes que afecta a los de tercero de la ESO en adelante, la situación ha sido que prácticamente no ha habido alumnos” en su centro.

“Me preocupa mucho que mi hijo no esté teniendo clase de Matemáticas, porque es una asignatura acumulativa”, dice Vicen Fernández, madre de un adolescente que estudia en un instituto público de Valencia. “Después de haber empezado el curso flojo, ha pasado de estar supercentrado a principios de la tercera evaluación y dispuesto a echar los restos para acabar remontando, a hundirse en la desmotivación más absoluta”, lamenta.

Cómo poner las notas en la huelga

La Consejería de Educación valenciana ha enviado instrucciones a los centros sobre cómo evaluar a los estudiantes cuyos profesores estén en huelga. Los propios docentes (si se reincorporan para la evaluación), alguno de sus compañeros o, en último extremo, el equipo directivo (que debe trabajar como servicios mínimos) deben utilizar las notas del primer y segundo trimestre, y los exámenes o trabajos que en su casa hubieran hecho para calcular la calificación.

Es lo que hará Alberto Molina, profesor de Física y Química en el Instituto Marítim de Valencia. Molina cree que los contenidos que no se han dado estas semanas pueden recuperarse el curso que viene. “Lo que sí se ha perdido durante años ha sido muchos días de clase por el retraso en sustituir a profesores de baja. O por la falta de calidad educativa estructural, las elevadas ratios, la falta de medios y condiciones de temperatura adecuadas. Lo que no se puede recuperar, por ejemplo, es que, en un grupo que tengo de 4º de la ESO, donde la mayoría iría a ciclos de Formación Profesional, parte de ellos no tendrán plaza porque no hay suficientes en el sistema público y muchos no pueden permitirse la privada. Por eso, nosotros no consideramos que estos días se hayan perdido, sino, al revés, podemos cambiar las tornas”.

Interviú (1976-2018)

 Interviu. “Hoy las amantes de Ábalos serían portada de ‘Interviú”: auge y caída de la revista más polémica de España. Por Jaime Lorite Chinchón, El País, 9 jun 2026:

Tres libros conmemoran el aniversario de una publicación que hasta su desaparición en 2018 (y a golpe de escándalos, desnudos y exclusivas) jugó un papel crucial en el desarrollo de la Transición  

Solo habían transcurrido seis meses de la muerte de Franco cuando llegó a los kioscos el primer Interviú, con una modelo enfundada en un vestido empapado, del que traslucían sus pezones. Era el 22 de mayo de 1976, menos de tres semanas después del lanzamiento de EL PAÍS. La revista ofrecía un cóctel, hasta entonces, inaudito en la prensa española: desnudos explícitos a modo de reclamo, con investigaciones e informaciones políticas sensibles en el interior. “Todavía no había Constitución, ni una libertad de expresión bien definida. Hubo secuestros de la revista, el primero en Navidad de ese año, con una portada donde aparecía una chica vestida en plan Marilyn con Papá Noel y el titular El dinero de los Franco”, recuerda Alberto Gayo, periodista de Interviú entre 1998 y 2018, el año de cierre.

Gayo acaba de publicar Interviú es el demonio. Auge y caída de la revista que escandalizó y cambió España (La Felguera), libro que ha escrito, afirma, como “acto de justicia para la revista”, frecuentemente reducida a sus escándalos más sonados, como el desnudo de Marta Sánchez o las fotos robadas de Mar Flores. “La podemos ver ahora como rancia y machista, pero la mirada de 2026 no es la de 1976. Fue un puntal periodístico en el proceso de transición a la democracia y consolidación, donde era muy difícil hacer periodismo valiente”. El de Gayo no es el único trabajo que ha llegado a las librerías con motivo de la efeméride. También se han publicado Los desnudos y los muertos. Una crónica sentimental de Interviú (Península), de Jerónimo Andreu, y De Lola Flores a los papeles de ETA: Los secretos mejor guardados de la revista Interviú (Maluma), de Luis Miguel Montero.

Andreu, a diferencia de sus colegas, no formó parte de Interviú. El título de su libro referencia una columna de Manuel Vázquez Montalbán que señalaba cómo en Interviú se encontraba, “junto a los desnudos, la brutalidad de la muerte más brutal, las carnicerías de la catástrofe, como si la revista tratara de oponer la doble utilización de la carne humana”. “Me llamaban la atención los dilemas morales y claroscuros que encerraba”, explica el autor, que ha entrevistado a más de 50 personas relacionadas con la cabecera. “No me interesaba escribir un libro cantando las alabanzas de la revista, pero tampoco demonizarla, porque ya estaba muy demonizada”. Su primer recuerdo de Interviú lo ubica en torno a sus 7 años, por el póster de la cantante italiana Sabrina que regalaron con el semanario del Grupo Zeta. “Estaba en todos lados, en cualquier bar, cualquier taller. Era un país distinto, Interviú tenía una presencia continua. Siempre estaba la broma del que decía que la compraba por los reportajes, pero es verdad que hacían un periodismo de investigación buenísimo”.

Interviú, como el poema de Walt Whitman, contenía multitudes. No solo tenía una doble vertiente a lo Playboy, donde el componente sexual sostenía una parte literaria de calidad (además del mencionado Montalbán, Francisco Umbral, Camilo José Cela, Juan José Millás o Elvira Lindo escribieron en sus páginas), sino que contaba con un mejunje ideológico en el que se citaban periodistas de izquierda revolucionaria y firmas próximas a la dictadura. Igual ocurría en el ámbito social. El desnudo de Pepa Flores, publicado en septiembre de 1976, que vendió más de un millón de ejemplares, supuso un antes y un después por cómo subvertía la imagen franquista de Marisol. La vieja moral saltaba por los aires y España entraba en la modernidad. Interviú reeditó la simbólica portada, en blanco y negro, para su despedida en 2018. Pero, al mismo tiempo, fueron fotos publicadas sin el consentimiento de la actriz y cantante, producto de una sesión privada. “Interviú se jactaba de mostrar todo, todo lo que ocultaba el franquismo, pero también lo que ocultaba tal señora debajo de su blusa”, dice Andreu. “Hubo casos de chantaje abierto a chicas para que se desnudaran. Y si no querían, las insultaban”.

No obstante, el movimiento feminista tuvo un espacio histórico en Interviú. “Hay una portada muy famosa donde arriba, a la derecha, se lee ¡Vosotros, machistas, sois los terroristas!, por un reportaje sobre las agresiones y violaciones en la España de los setenta”, señala Alberto Gayo, que cita otro texto de 1993 escrito por Carme Chaparro con el titular Los maridos españoles matan más que ETA, una comparación entre el número de víctimas de la violencia machista y del terrorismo. “Había que atreverse a titular así para generar un debate. Otro reportaje decía Hijos de puta: hablan sus madres. Ves eso en una portada y alucinas, pero te cuenta el problema de prostitutas que tenían hijos fruto de relaciones con puteros, por descuidos, violaciones o lo que fuese. Es un reportaje de denuncia impresionante. Cuando se dice que era en busca del morbo, pues hombre, es que necesitabas un impacto para que la revista se leyese”.

Periodismo popular

Más allá de su compromiso con expandir y asentar por terapia de choque en los kioscos la nueva libertad adquirida, ¿pasa Interviú el test del tiempo? Depende del número que se consulte. “Coges un ejemplar de Interviú hoy día y es chocante. No son solo las portadas, su lenguaje es tan provocador, a veces injurioso y calumnioso, que llama mucho la atención”, advierte Jerónimo Andreu. “Los enfoques son increíbles. En un momento dado, hicieron un reportaje sacando a un hombre negro por la calle maniatado como un esclavo, para ver cómo reaccionaba la gente. Son cosas que cuesta imaginar. Y también fueron los primeros en sacar un montón de historias, como los papeles de Sokoa”, en referencia a una operación en 1986 de enorme relevancia para comprender la estructura de ETA.

“Las portadas daban a la revista independencia económica para publicar las investigaciones. Pero a los jóvenes no les interesaba, tenían otras mil formas de ver sexo y gente desnuda” (Aitor Marín, redactor jefe de 'Interviú' entre 2007 y 2009)

Entre los reportajes controvertidos, brillan con luz propia los de Luis Cantero. Maestro, a su manera, del periodismo gonzo nacional, suyos son textos como Mariquita por un día, de 1978, donde recorría Ávila besándose con un activista gay para contar cómo se trataba a los homosexuales en la España contemporánea. En Cómo evadimos un millón, relataba paso a paso la facilidad con la que podían extraerse grandes cantidades de dinero del país. Su serie más famosa fue La vuelta al mundo en 80 camas, un viaje teniendo sexo con mujeres de todo el mundo para, supuestamente, contar las diferencias culturales respecto al placer carnal. El rey Juan Carlos dijo que Cantero era “el tío que mejor vive de toda España”. La curiosidad respecto a cuánto de invención había en estos artículos la despeja Luis Miguel Montero, extrabajador de Interviú: “No había ningún componente de ficción. Cantero se iba de putas, les pedía un recibo y lo pasaba como gasto”.

El autor de De Lola Flores a los papeles de ETA, que pasó 26 años en Interviú, explica que la revista se asentó sobre “cuatro patas”: “mujeres desnudas, reportajes de escándalos políticos, sucesos terribles y denuncia social”. En resumen, lo que Antonio Asensio, fundador de Zeta, definía como “periodismo popular”. Sobre qué ofrecería Interviú en 2026, responde rápido: “No me cabe duda de que hubiéramos dado a las amantes de Ábalos en portada, a Jessica, Claudia, su mujer, la mujer de Koldo… Además, son mujeres ligadas a la actualidad pública, más allá de una cuestión erótica o de morbo, que han estado en las tomas de decisiones del poder. Creo que la gente compraría la revista”. De las razones por las que hoy no existe Interviú, el diagnóstico es similar por parte de todas las voces, un cruce entre un cambio social y la irrupción de internet.

“No nos supimos adaptar. Sacabas un reportaje que te había llevado dos meses hacer y a los 15 minutos te lo encontrabas en Twitter”, lamenta Montero, que en Interviú desmontó las conspiraciones sobre el caso Alcàsser, siguió el secuestro y asesinato de Publio Cordón y narró la caída de Suharto en Indonesia. “Pasaba lo mismo con las chicas de las portadas, las fotos estaban escaneadas al momento”. Otra compleja transformación que Interviú no logró afrontar fue, precisamente, la de sus desnudos, con un margen de maniobra limitado: la revista podía dar un giro, pero, por el camino, perder a un núcleo de lectores poco receptivo a cambios.

“Las portadas daban a la revista independencia económica para publicar las investigaciones. Pero a los jóvenes no les interesaba, tenían otras mil formas de ver sexo y gente desnuda”, cree Aitor Marín, redactor jefe de Interviú entre 2007 y 2009. “La mentalidad estaba cambiando, la sociedad ya no era tan machista. Hubo osadía, audacia y reivindicación, se sacó a una mujer trans en portada, pero los lectores clásicos mandaban cartas ofendidos. Era muy difícil de reflotar. Y eliminar la mujer de portada era convertirla en otra revista que ya existía, Tiempo, también del Grupo Zeta y que vendía menos”. En sus primeros años, la revista pudo comprobar cuán abonada estaba a los desnudos, al dar en portada al sindicalista Marcelino Camacho (sin pose erótica) y ver las ventas caer a la mitad.

“Tenían una apuesta ética y estética que les lastraba”, analiza Jerónimo Andreu. “En la última etapa, me han contado muchos redactores que no querían irse con la revista en el metro a casa. Estaban orgullosos de su información, te la defendían, pero no se querían presentar en público con Interviú”. Alberto Gayo insiste en defender una memoria equilibrada, que contextualice en su tiempo aquello que chirría, pero también aquello que estaba a la vanguardia. Sin ir más lejos, la revista hizo ver en plena Transición la barbarie franquista, descubriendo a los lectores en 1977 la fosa común ubicada en la sima de Jinámar, en Gran Canaria, o los campos de concentración. “Iba denunciando cada semana lo que habían hecho los ganadores de la guerra y lo que intentaban hacer para mandar también en la democracia”, subraya.

Grupos ultraderechistas quemaron kioscos donde se vendía Interviú por las informaciones que difundían. El propio Gayo, que escribía, entre otros temas, sobre el auge neonazi, encontró en una ocasión su nombre escrito en una diana, al lado de la redacción en la calle de O’Donnell, en Madrid. Entre sus hazañas periodísticas, estuvo el descubrimiento en 1999 del prófugo Carlos García Juliá, uno de los autores de la matanza de los abogados de Atocha, en una cárcel de Bolivia. Junto al fotógrafo Fernando Abizanda, se infiltraron y lograron una imagen del asesino, encerrado por narcotráfico. “Antes, también se consiguió publicar la primera foto de Billy el Niño, el torturador, cuyo rostro no era conocido. O localizar a Emilio Hellín, el asesino de Yolanda González [en 1980], una joven izquierdista. Se logró su extradición y la madre de Yolanda dijo que Interviú había hecho más que la policía porque estuviese en la cárcel”.

Gayo revela en el libro que se estudió una colaboración con el medio norteamericano Vice cuando desembarcó en España. Ambos compartían idiosincrasia, la búsqueda sana de la polémica y una narrativa sobre temas sociales, como las drogas, desde el servicio público y no el paternalismo. La propuesta no salió adelante y el cierre de Interviú se consideró más útil para paliar la deuda de Zeta, a fin de facilitar la venta del grupo a Prensa Ibérica, interesada en El Periódico de Catalunya. Aunque los mejores reportajes de Interviú sigan siendo un referente, el escritor rechaza que la nostalgia lleve a conclusiones equivocadas. “Se dice que el buen periodismo se hace con ganas y valentía, pero, sobre todo, se necesita dinero y tiempo. Interviú pagaba bien y permitía hacer seguimientos largos. Cada vez que la revista llegaba al kiosko, sorprendía al lector. ¿Cuánta gente puede ahora dedicar tiempo y dinero a reportajes?”.

lunes, 8 de junio de 2026

Javier Krahe, Dónde se habrá metido esta mujer


 Javier Krahe, Dónde se habrá metido esta mujer


Cuando pienso que son ya las once y pico,

yo que ceno lo más tarde a las diez,

¿cómo diablos se fríe un huevo frito?

¿Dónde se habrá metido esta mujer?

La vecina me dice que no sabe

y mi suegra, tampoco, desde ayer

no son horas de que ande por las calles;

¿dónde se habrá metido esta mujer?

Yo le iba a contar lo de García

y de cómo le he parado los pies;

lo del grano que tengo en la rodilla.

¡Dónde se habrá metido esta mujer!

¿Qué hace aquí toda esta vajilla sucia?

Le compré un fregaplatos ¿para qué?

Estas cosas me irritan, no me gustan,

¿dónde se habrá metido esta mujer?

Mi camisa aún está toda arrugada

y mañana me la tengo que poner;

pon la plancha, aunque te den las tantas.

¿Dónde se habrá metido esta mujer?

Va a haber bronca esta noche, la va a haber.

Me cabrea; que hoy tenía tortilla, 

pues después de la bronca, pero ¿dónde,

dónde se habrá metido esta mujer?

¡Pero bueno, si falta una maleta,

para colmo la de piel! 

¿Para qué la querrá la imbécil esta, 

dónde se habrá metido esta mujer, 

dónde se habrá metido esta mujer?

sábado, 6 de junio de 2026

Santiago Alba, Elogio de la literatura

 ‘Elogio de la literatura’: Santiago Alba Rico construye una filosofía a partir de grandes novelas, en El País, Anna Caballé, 6 jun 2026:

El filósofo aborda algunas cumbres de la literatura, del ‘Quijote’ y ‘El idiota’ a ‘Moby Dick’ o ‘Tintín’, para diseñar un patrón intelectual de lectura tan coherente como libre

¿Es posible atravesar el aguacero de la Historia sin que nos moje una sola gota? ¿Podemos cruzar el mundo bajo una lluvia de átomos y regresar a casa completamente secos? ¿Se puede detener el tiempo? Son algunas de las preguntas que se hace Santiago Alba Rico en su maravilloso ensayo Elogio de la literatura. Obras paralelas, donde, de una forma tan libérrima como respetuosa con la tradición literaria, este pensador, guiado por sus gustos, aborda el comentario de una serie de novelas, de Kafka a Proust, pasando por Austen, Melville, Dostoievski, Cervantes, Hergé, Potter, McCullers, Mary Shelley, Dickens y Hasek. Mas que resolver los problemas que plantean las preguntas que se hace el autor, Alba Rico los disuelve extendiéndose en las posibilidades de reflexión que ofrecen.

Se diría que su autor, con este libro, adopta, tal vez consolida, un giro en su trayectoria intelectual, y de una filosofía inclasificable, por singular, en obras como Capitalismo y nihilismo o Penúltimos días. Mercancías, máquinas, hombres, pasa a una filosofía —porque sin duda es el libro de un filósofo— centrada en la sensibilidad y en el atractivo de las ideas que las obras seleccionadas sugieren. En todo caso, los libros de referencia de dichos autores (de mayoría anglosajona) —La metamoforsis, Moby Dick, Don Quijote de la Mancha, El idiota, Tintín en el Tíbet…— constituyen una especie de santuario personal al que Alba Rico afirma haber vuelto una y otra vez a lo largo de su vida —cinco lecturas de cada uno de los libros elegidos por él es su promedio de frecuencia—, y sin duda es así a juzgar por el dominio que ostenta de tramas y personajes. Digo ostenta, pero ninguna ostentación hay en su obra y eso, la humildad en la que se sitúa moralmente hace su lectura intensa y cautivadora. Nada de dar lecciones, nada de sentirse fortalecido por la rectitud de sus opiniones, Alba Rico es solo un lector y como lector rendido a la idea de que la creación lo es todo. Un hombre, en definitiva, que adora la literatura y ha hecho de la lectura una profesión de fe (una fe que tal vez mueve montañas), como ya anticipaba en un libro anterior titulado Leer con niños (2007).

Confieso que soy reacia a los elogios y defensas de la literatura concebidas como un microgénero ensayístico. No entiendo muy bien de qué hay que defender la literatura, porque de lo que merece ser defendida no depende de la literatura y por tanto veo inútil esforzarse en esta dirección: ahí está, sosteniéndose por sí misma, como todo verdadero arte. Y así, con cierta prevención, abrí el ensayo. Parecida prevención a la que sentí de inmediato ante la defensa cerrada que se hace de la ficción y de su autonomía, es decir, de la separación del escritor con respecto a su creación, planteando la superioridad de las obras en relación a los autores que las concibieron. A esta distancia (epistemológica) autor-obra la define como disforia narrativa. Un planteamiento que a partir del formalismo ruso está comúnmente aceptado en la teoría literaria. Pero ¿está Alba Rico en lo cierto? Yo dudo de esta forzada separación o disforia y me entristece pensar que debo escamotearle a un hombre o a una mujer la grandeza de haber sido el responsable de una obra que admiro. ¿Por qué la obra debe considerarse superior al que la gestó con sus entrañas, con sus pensamientos y obsesiones, con sus pasiones y desánimos? Simplemente, son dimensiones distintas: realización humana y resultado, no admiten comparación.

Dicho esto, con el ánimo, sin embargo, de seguir pensando en ello, no tuve más que dejarme llevar por los densos e inteligentes comentarios que se prodigan en el libro para olvidarme de cualquier reparo teórico y comprender que estaba ante un análisis literario finísimo y un modo de abordar el comentario de un grupo de novelas, emparejadas a lo Plutarco, capaz de construir un patrón intelectual de lectura tan coherente como libre. ¿Cómo opera dicho patrón? En primer lugar, de una forma desentendida de cualquier metodología crítica. Alba Rico trenza su escritura mediante la vertebración de todo tipo de asociaciones —emotivas, estéticas, analíticas, filosóficas y también biográficas— según le convenga, sacando a la luz las tensiones —sea la de la relación yo-mundo si hablamos de Austen; la fundación de una psicología del tiempo en Proust; la compasión que siente Dostoievski con los oprimidos en su lastimosa desgracia; el envoltorio histórico que tanto pesa en El corazón es un cazador solitario, la función del confort inglés en Los papeles del club Pickwick…— que trascienden la comprensión de la novela que trate en cada momento. Y como toda investigación genuina, el resultado no puede ser más gratificante. Dicho en dos palabras: el libro es un grito que clama contra la contracción cultural de nuestro tiempo, mostrando con la fuerza de las ideas la pluralidad de intereses que contiene una gran novela. ¿Con todo ello puede cambiarse el mundo? La respuesta es que no —lo confirma el propio Alba Rico—, pero la literatura ayuda a ensanchar sus fronteras y en este sentido demuestra que es imprescindible.

Curiosamente, la pieza dedicada al Quijote en la que el autor parece tener menos confianza y sentirse más inseguro es donde alcanza, en mi opinión, su mayor logro analítico. La forma de abordar la novela, ahondando en la dureza de la cultura española y en la fragilidad del personaje, es un ejercicio soberbio al vertebrar todos los factores involucrados en la obra de Cervantes. En resumen, ¿tenemos algo que agradecerle a Santiago Alba Rico? Si más no, una cosa, y es que nos conduzca, como lectores suyos, al corazón palpitante de la literatura. Un festín.

Elogio de la literatura. Obras paralelas. Santiago Alba Rico Akal, 2026. 552 páginas. 26,90 euros

jueves, 4 de junio de 2026

Entrevista al hijo de Vázquez

"Vázquez y Vázquez", por Víctor Parkas, 29 NOV 2015:

"Cedería gratis los derechos de mi padre si dejaran de publicar reediciones horrorosas"
El hijo del dibujante de cómics Manolo Vázquez estrena una película que carga contra el mundo de la cultura. Y está harto de que todo el mundo le pregunte por su padre en las entrevistas

“Mi padre me traía mucho a este bar de pequeño. Yo me quedaba en las recreativas mientras él se emborrachaba con Manel, un dibujante que por aquel entonces trabajaba en El Jueves. Seguramente, aún le deba dinero al dueño”, cuenta el director Manolo Vázquez en un local llamado, paradójicamente, Flor y Nata. Acabamos encontrándonos en este bar porque, según cuenta, estuvo viviendo con su padre -el dibujante de cómics como Anacleto o Las Hermanas Gilda- en esta misma manzana; aunque sólo, recalca, durante algún tiempo. “Nos mudábamos cada dos años más o menos, porque mi padre dejaba de pagar el alquiler. Hemos vivido en casi toda Barcelona: hoteles, pisos, casas de otra gente… Eso me afectó hasta tal punto que soy incapaz de vivir más de dos años en el mismo sitio, y no por motivos económicos, sino por una especie de costumbre adquirida”.

Manolo Vázquez no sólo heredó su nombre del famoso historietista, sino que carga a sus espaldas con anécdotas que atentan contra la suspensión de la incredulidad; incluso contra la de los fans del dibujante. “Cuando estuve asesorando a Óscar Aibar para El Gran Vázquez, el biopic de mi padre que protagonizó Santiago Segura, desechamos algunas vivencias reales porque pensamos que nadie del público iba a darlas por ciertas. Quiero decir: la noche de bodas la pasó con mi madre en una casa de putas. No puedes meter eso en una película y esperar que los espectadores se lo crean”.

"Yo cedería los derechos de mi padre de forma completamente gratuita si, a cambio, se publicase algo más que esas reediciones horrorosas de Anacleto y Las Hermanas Gilda"

Todos recordamos esas historias en las que Vázquez se plasmaba a sí mismo en viñetas, mostrándose como un bastardo carismático que dejaría en evidencia al mismísimo Bugs Bunny; un Bugs Bunny pendenciero y moroso. Todas esas historias son, según su hijo, completamente ciertas. “Vivimos mucho tiempo solos, él y yo. En cuanto llegábamos a un barrio, se abría una cuenta en el bar de abajo, en el que acabábamos comiendo cada día; del hotel en el que pasamos dos años viviendo, nos fuimos sin pagar; las visitas de los acreedores eran continuas. Yo vivía las reglas que él imponía como algo normal: si llaman a la puerta, no se abre; si suena el teléfono, no se descuelga. ¿Qué si está mi padre en casa? No, ahora mismo no está. Era el pan nuestro de cada día”. La tensión no sólo se encontraba en la casa que tocara por aquél entonces, sino que llegaba hasta la escuela donde estudiaba el pequeño Manolo. “Los momentos en los que mayor vergüenza pasabas era cuando dejaba de pagar al colegio. Creo que incluso nos llegaron a enviar para casa una vez, a mí y a mi hermana, por un atraso de cuatro meses”. Pese a la acritud que da el blanco sobre negro, Manolo recuerda cada anécdota con una sonrisa en los labios. “Para mí es un orgullo ser su hijo. Además, he crecido leyendo Anacleto”.

Aunque el lector sea permeable a cualquier referencia del mundo del cómic, no hace falta echar la vista demasiado atrás en el tiempo para que el título Anacleto: Agente Secreto le suene familiar. La adaptación al cine de este personaje a manos del director Javier Ruiz Caldera se estrenó hace ahora pocas semanas, con un notable éxito de crítica y público. “Es un poco difícil enfrentarte a algo así, no sólo porque la película parta de una creación de tu padre, sino porque también se centraba en mi personaje preferido de entre todos los que él ha dibujado. Es decir: tengo el casting ideal de Anacleto: Agente Secreto en mi cabeza. Me invitaron al preestreno, y fui con el tiempo justo para no tener que saludar a nadie al llegar, y en cuanto se terminó me marché corriendo, para evitar que me preguntaran qué me había parecido. La primera vez que la vi no me gustó nada, pero en el segundo visionado -hecho con más distancia y entendiendo que no estaba delante de una adaptación fiel al original- me pareció una buena comedia de acción, hecha con mucho respeto y cariño. Una cosa muy guay es que Carlos Areces interprete a Vázquez en la película. Areces y Santiago Segura han sido, de algún modo, mi padre”.

“Cuando estuve asesorando a Óscar Aibar para El Gran Vázquez, el biopic de mi padre que protagonizó Santiago Segura, desechamos algunas vivencias reales porque pensamos que nadie del público iba a darlas por ciertas"

Al contrario que El Gran Vázquez, un proyecto en el que Manolo estuvo implicado ya no sólo como asesor de guión, sino también como asistente de dirección y actor -interpreta al doctor que asiste el parto en el que él mismo era dado a luz-, Anacleto: Agente Secreto fue un proyecto auspiciado herméticamente por la editorial poseedora de los derechos de las creaciones de Vázquez. “Siempre ha habido un problema en ese sentido, y no sólo con la editorial, sino también con los hijos que tuvo antes de estar con mi madre. La relación es tensa, porque es difícil gestionar derechos de autor con gente que se tiene recelo. Un recelo que, por otra parte, es comprensible: mi padre les abandonó, y eso generó un rencor que a día de hoy sigue vigente. Él murió hace ahora veinte años, y llevo desde entonces peleando contra molinos de viento”. Si los intereses de esta pugna quijotesca pueden levantar suspicacias, la coartada económica no es la que parece motivar a Manolo. “Yo con la obra de mi padre no he ganado dinero. Como mucho, te da para darte un capricho una vez al año. Sinceramente te lo digo: yo cedería los derechos de mi padre de forma completamente gratuita si, a cambio, se publicase algo más que esas reediciones horrorosas de Anacleto y Las Hermanas Gilda. Mi padre tiene una obra súper extensa, y no tienes ni idea de la rabia que me da ir a un quiosco y no ver tebeos suyos”.

Aunque su padre intentase que el joven Manolo siguiera sus pasos, la sombra de Vázquez era demasiado alargada. “Me llevaba a todos los salones del cómic, incluso me apuntó a una academia de dibujo. Durante un tiempo llegué a dedicarme únicamente a hacer cómics. Me decía que era un cabrón; que lo hacía mejor que él. Pero es complicado dedicarte al dibujo si tu padre es quien es. Me explico: cuando me hacían encargos, querían que mi estilo hiciera referencia al de mi padre. Y no sólo eso, sino que, en este país, ser dibujante es un modo de vida inviable. Ahí es cuando me dije: voy a dedicarme al cine, que ahí hay dinero. ¿Dinero? Y una mierda: mi primera película es completamente autofinanciada”. Esa ópera prima a la que Manolo Vázquez hace referencia es La Maniobra de Heimlich, que llegó a las salas de Madrid y Barcelona el 27 de Noviembre. La película, rodada como si de un falso documental se tratase, es una mordaz crítica al mundo de la cultura que no deja títere con cabeza. Con guión del escritor Javier Calvo, y con cameos de Lucía Extebarría y Vila-Matas, sorprende que uno de los personajes, el interpretado por Miki Esparbé, lleve por nombre Manolo Vázquez. “El hecho de que, de la misma forma que hacía mi padre, yo me incluya como personaje en La Maniobra de Heimlich, te puedo asegurar que no responde a una influencia directa. Quizás hay algo inconsciente, como apuntas, no lo sé. Sí que es verdad que muchas críticas están intentando linkar movimientos míos con los que hacía mi padre: la mala leche de la película, la autoficción, etc”.

Con una película que, tras su paso por el Festival de Málaga, acaba de llegar a salas, y con una segunda en mente -Manolo está preparando un proyecto a medio camino ente ¡Jo, que noche! y Perdita Durango-, el director sólo espera ser valorado por sus propios méritos. “Odio que la gente me haga entrevistas sobre mi padre, y es algo que espero dejar de hacer lo antes posible. Huir de su figura es muy difícil, eso está claro. Yo entiendo que, ahora mismo, para cualquier medio es más interesante hablar de mi padre que de mí. Mi sueño es que algún día alguien diga: el padre de Manolito dibujaba. Ya sabes, Manolo, el del cine”.

Muere "de pena" Marjane Satrapí

 I

Muere la historietista y cineasta Marjane Satrapi, autora de ‘Persépolis’, a los 56 años. En El País, Raquel Villaécija, París - 4 jun 2026:

La familia de la dibujante francoiraní de cómics informa de que ha fallecido “de tristeza” tras la muerte de su marido hace un año.

Marjane Satrapi (Racht, Irán, 1969), autora del fenómeno de novela gráfica Persépolis y cineasta, ha fallecido a los 56 años, según recoge la prensa francesa, que cita un comunicado enviado por la familia a la agencia AFP. “Marjane Satrapi falleció de tristeza poco más de un año después del fallecimiento de Mattias Ripa, su esposo y el amor de su vida”, se lee en el texto. Ripa, actor, guionista y productor, murió en abril de 2025.

Nacida en Rasht, Irán, Satrapi se instaló en Francia en 1994. Salió de su país para estudiar en Europa porque sus padres querían que se formara lejos de la opresión del régimen. Persépolis, comic de culto y su obra más conocida, cuenta su infancia en Teherán y los cambios en Irán tras el derrocamiento del Sha de Persia en 1979 y la instauración de la República Islámica.

Apenas tenía experiencia, además de llevar poco tiempo en la Escuela de Artes Decorativas de Estrasburgo, cuando Satrapi construyó su obra maestra que se publicó en el año 2000. Ella creía que nunca encontraría un editor, que todo terminaría en fotocopias para sus amigos. Se convirtió en un hito para el tebeo “solo comparable al Maus de Art Spiegelman”, según Reservoir Books, la editorial que la publica en castellano, euskera y catalán.

La familia de Satrapi, acomodada y progresista, simpatizaba en principio con la revolución, pero cuando esta fue dominada por los sectores islamistas derivó en un régimen teocrático que coartó las libertades individuales y se embarcó en una guerra con Irak en 1980, bajo la vigilancia de los Guardianes de la Revolución.

La historieta fue adaptada al cine, a cuatro manos con Vincent Paronnaud, y se presentó en 2007 en el festival de Cannes, donde ganó el Gran Premio del Jurado. Además, fue la primera nominación de una creadora por el mejor filme de animación en la historia de los Oscar. Más adelante, filmó la road movie La banda de los Jotas y The Voices.

“El dibujo es la primera expresión del ser humano, anterior a la escritura”, afirmó ella sobre la elección del cómic. Entre sus novelas gráficas, también están Bordados, que narra la vida de las mujeres iraníes, y Pollo con ciruelas, sobre los últimos ocho días de vida de un pariente de Satrapi llamado Nasser Ali, un conocido intérprete de tar, el laúd tradicional iraní.

Durante muchos años Marjani Satrapi dejó el comic, hasta que en 2023 coordinó Mujer. Vida. Libertad, con autoras iraníes y donde reunió a estrellas como Paco Roca y Joan Sfarr —una especie de “brigada internacional” del cómic, en su definición—. El libro cuenta la revolución iniciada tras la muerte en 2022 de Masha Amini, asesinada por la policía por no llevar el velo bien puesto. Recientemente también había filmado París Paradis, con la española Rossy de Palma.

En 2024, recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. El jurado definió a Satrapi, residente en París, como “un símbolo del compromiso cívico liderado por las mujeres”, la calificó como “una de las personas más influyentes en el diálogo entre culturas y generaciones” y recordó que en “Persépolis plasma ejemplarmente la búsqueda de un mundo más justo e integrador”. Y ella, en una rueda de prensa por vídeoconferencia dedicó el galardón a la lucha por la libertad en su país y al rapero Toomaj Salehi, condenado a muerte hace unos días: “Es la voz de todo el país”.

En 2025 rechazó la Legión de Honor en Francia por “un tema de principios”. “No puedo ignorar lo que consideró una actitud hipócrita por parte de Francia hacia Irán”, señaló.

“Vendí millones y no sé cuántos centenares de conferencias di. ¿Cambié algo? Qué sé yo. ¿Desperté la curiosidad de la gente? Sí. Contribuí un poquito. Solo un poquito, aunque solo así se cambia el mundo”, reflexionaba en EL PAÍS.

 II

 Marjane Satrapi: “Pelearé por que las mujeres puedan llevar velo aunque yo lo deteste”, por Marc Bassets, en El País, 16 feb 2020.

Veinte años después de Persépolis, un fenómeno de la novela gráfica llevado a la gran pantalla, la autora franco-iraní explica por qué cambió el cómic por el cine. Su quinta película, Radioactive, explora la vida de Marie Curie.

"LA LIBERTAD”. Lo dice así, en castellano. En varios momentos de la conversación de más de una hora en francés, Marjane Satrapi repite la misma palabra. Como si fuese el argumento de su vida y de su obra. Y como si, al cambiar de idioma, quisiera subrayarlo. La niña excéntrica y precoz de la burguesía progresista de Teherán que, muy joven, abandonó el opresivo Irán de los ayatolás y se marchó a Europa y lo contó todo en Persépolis, un cómic que le dio fama mundial. La mujer que, después de consagrarse con este y otros libros, aprendió a hacer cine y no ha vuelto ni piensa volver a las historietas. La iraní que lleva 20 años sin regresar a su país de origen y que ahora, a los 50, no tiene claro que pueda volver. La liberté, la libertad: el hilo que todo lo une. “Cuando debo tomar una decisión difícil, siempre me pregunto dos cosas. ‘¿Esto me matará?’. Y ‘¿Me meterán en prisión?”, dice. “He aquí lo que cuenta para mí: ser libre y tener aire en los pulmones. El resto viene por añadidura”.

Marjane Satrapi aparece puntual a las once de la mañana en su estudio del distrito XI de París, y lo primero que llama la atención es que la Satrapi real es idéntica a la de sus obras. El mismo aspecto de Mafalda persa con el que se autorretrató, la misma convicción en sus argumentos, el mismo lunar en la nariz cuya aparición marca la metamorfosis de su adolescencia en su cómic más famoso, o el irremediable cigarrillo en los labios (fuma desde los 13 años). Al empezar a hablar, cualquier lector suyo tendrá la sensación de que es una vieja conocida. Sus libros y alguna de sus películas —La banda de los Jotas, por ejemplo, donde aparece interpretándose a sí misma— no engañan; es ella, sin ficción.

De casi todo hace ya 20 años, y también de Persépolis, cuyo primer tomo apareció en el año 2000. En los años siguientes, hasta 2003, publicó otros tres. El impacto fue inmediato. Por lo que contaba: la historia de la revolución de 1979 en Irán desde la perspectiva de una adolescente, mezclando la Historia en mayúscula, terrible y dramática, con la historia en minúscula con las alegrías y miserias de un personaje con el que podía identificarse cualquiera en cualquier lugar. Y por cómo lo contaba: con viñetas y burbujas. Una década después de Maus, de Art Spiegelman, Marjane Satrapi contribuía a convertir la llamada novela gráfica en un género para un gran público.

Ahora el sello Reservoir Books publica en castellano una edición de los cuatro tomos completos de Persépolis en un solo volumen y con una nueva traducción de Carlos Mayor. La conmemoración coincide con el estreno de la quinta película de Satrapi, Radioactive, que se centra en el personaje de Madame Curie. Aquellos años —la vida de estudiante extranjera en Francia, las tentativas en los cuentos infantiles ilustrados, el éxito de su debut— quedan lejos. Hoy ella vive en otro mundo: el cine y sus pinturas. Pero Persépolis no ha envejecido. Y persiste el misterio: cómo fue posible que una artista sin apenas experiencia, llegada unos años antes a Francia para estudiar en la Escuela de Artes Decorativas de Estrasburgo, fabricara un clásico que no ha perdido ni un ápice de magia y que sigue iluminando a los lectores sobre la historia del Irán contemporáneo y sobre la de aquella muchacha tan particular y tan universal.

“Cuando era estudiante tenía clara una cosa: iba a ser pobre. Viviría en una buhardilla, comería siempre pasta y nunca iría de viaje, pero trabajaría en lo que me gustara. Con Persépolis, ni siquiera pensaba que encontraría un editor. Creía que haría 50 fotocopias para que lo leyesen mis amigos”, dice. Menos creía aún que su historieta acabaría vendiendo millones de ejemplares y convirtiéndose en emblema del género de la novela gráfica, término que Marjane Satrapi raramente usa; prefiere el francés BD, siglas de bande dessinée, literalmente tira dibujada, o historieta, o tebeo. “Hay gente que me dice que antes de mí nunca había leído cómics. Pero no me gusta mucho analizar mi trabajo. De entrada, tengo la impresión de haber ganado el Oscar de la vida. ¿Cuánta gente puede decir que vive de lo que adora hacer?”, se pregunta.

El primer milagro de Persépolis fue que era un libro primerizo de una desconocida; otros artistas necesitan décadas para realizar su gran obra. Ella no era una lectora de cómics. Aprendió el oficio en Francia, sobre la marcha. “No conocía los códigos”, dice. “Mi amigo el dibujante Émile Bravo, de origen español, me ayudó enormemente”.

Persépolis retrata un mundo exótico y al mismo tiempo cotidiano, reconocible. “Durante un tiempo justifiqué el éxito diciendo que era porque era una mujer o porque era iraní, pero pienso, sin arrogancia, que hice un buen libro”, afirma. Partió de lo más concreto, de aquello que conocía mejor: su propia vida, su familia, su barrio. “Pensaba en Tolstói, que decía: ‘Si quieres hablar al mundo, habla de tu aldea’. Si hablas de grandes cosas, como los iraníes o los españoles, no significa nada. En cambio, puedes identificarte en una persona concreta. El dibujo ayuda: con un lenguaje que se usaba antes que la escritura todo el mundo puede identificarse. Las emociones humanas también son las mismas: reímos y lloramos de la misma manera. Tuve la suerte de llegar después de alguien como Abbas Kiarostami: sus películas presentaban Irán y en ellas ya se veía que no era un pueblo de tarados”.

Ella nunca se relee, pero sigue viéndose reflejada en la Marjane Satrapi de Persépolis. “Somos la misma”, garantiza. Pero después de publicar Persépolis y otros dos cómics de tema iraní, Bordados, de 2003 y Pollo con ciruelas, de 2004, dio carpetazo. “Soy como un coche sin marcha atrás, siempre tengo que avanzar. En mi vida nunca he mirado atrás. Ya no tengo ganas de hacer cómics, y si no te apetece hacer algo, mejor no hacerlo”, responde. “Quizá en otro momento sí me gustaría escribir libros”. Tiene pendiente uno, del que lleva tiempo hablando, sobre su abuela paterna, que fue la undécima mujer en obtener el bachillerato en Irán. Se titulará La undécima laureada. La abuela materna ya disfruta de un lugar central en su obra. Es su inspiradora, casi un alter ego, una mujer independiente, libre y moderna que se había divorciado cuando pocas lo hacían y que no tenía pelos en la lengua. “Era una mujer sin filtros, muy recta, hasta el punto de chocar. No mentía, era muy directa”, describe. “Me hacía reír porque lo que no convenía decir, ella lo decía. Me gusta la gente que no es cómoda. Prefiero que me insulten a que me ataquen por la espalda”, dice la autora de cómics y cineasta. La abuela murió en 1999, sin poder ver el éxito de su nieta.

El paso de la historieta al cine, para Marjane Satrapi, no fue buscado. “En un momento dado me propusieron hacer Persépolis en película. Y yo pensé: ‘¿Para qué? ¿Para qué pasar tres años con una historia a la que ya le había dedicado cuatro?’. Al mismo tiempo, una voz me decía: ‘Te pagarán para que aprendas un nuevo oficio, sería una pena desaprovecharlo’. La gente va 5 años a la escuela de cine y debe esperar 15 para hacer la primera película. En el peor de los casos habrás hecho una mala pelícu­la, pero habrás aprendido algo. Así que lo hice”. Y, de nuevo, le salió bien. Persépolis obtuvo ex aequo el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2007 y fue nominada a los Oscar. Después llegaron Pollo con ciruelas, basada en el cómic homónimo, y La banda de los Jotas, una personal road movie en la costa valenciana y en Andalucía. Y The Voices, la historia macabra de un asesino en serie en un pueblo de la América profunda.

El embrión de la nueva película puede rastrearse en Persépolis, donde la pequeña Marjane Satrapi ya decía que quería estudiar química y ser Marie Curie. “Sí, es la niña de Teherán cuya madre le dice que debe ser una mujer independiente. Y le ofrece dos modelos: Marie Curie y Simone de Beauvoir. No tienes por qué ser guapa ni casarte, lo que tienes que hacer es ser independiente”, dice al recordar las palabras de su madre.

Un motivo recurrente en Persépolis es el velo con el que ella, como todas las iraníes, se vio obligada a cubrirse la cabeza tras la revolución. El velo es también un motivo recurrente de polémica en Francia, donde prolifera entre las mujeres musulmanas y al mismo tiempo es visto por algunos defensores de la laicidad como una afrenta a los valores de la República. “Yo estoy totalmente en contra del velo. Sé lo que quiere decir: que yo, como mujer, soy un objeto sexual y que este objeto sexual no debe verse porque la mera visión de los cabellos puede provocar una erección general en la calle. Detesto el velo. Pero más importante que lo que yo deteste son los derechos humanos, un texto escrito en este país que dice que la gente tiene el derecho a ejercer la religión que quiera y a vestirse como quiera. Como considero que los derechos humanos son superiores a mi punto de vista personal, pelearé por que estas mujeres puedan llevar el velo aunque yo lo deteste”.

De nuevo la libertad, que hace difícil encerrarla en una ideología o una identidad. ¿Autora de novela gráfica? ¿Cineasta? ¿Iraní? ¿Francesa? En La banda de los Jotas, el personaje que ella interpreta se presenta como “una tercermundana”. No tercermundista, sino tercermundana. “En Europa, normalmente la gente del Tercer Mundo viene por razones económicas. Los iraníes no se marcharon de Irán por razones económicas. Normalmente era gente de izquierdas, bien instruida, de clase media y con un cierto nivel de vida. Era una inmigración política. En mi caso, al llegar a Francia mi nivel de vida se dividió por cinco. En Teherán tenía un apartamento de 130 metros cuadrados y me encontré en uno de 25 metros cuadrados. Allí tenía mujer de la limpieza, iba en coche. Pero vine porque quería la libertad. Tercermundana significa que eres tercermundista pero no pobre”.

Después de tantos años en Francia, su identidad se ha modificado. “Me considero franco-iraniana. A nivel sentimental soy muy iraní; a nivel cerebral soy muy cartesiana, muy francesa”, dice. No ha intentado regresar a Irán, donde aún viven sus padres. No le quedan amigos allí, todos se fueron. “No es buena idea volver. Me lo han desaconsejado. No me arriesgo. No soportaría estar en prisión”, dice. “Si me encerrasen, moriría a las dos semanas. “La liberté”, resume. Y añade: “La libertad”. 

III

Muere la dibujante Marjane Satrapi a los 56 años, Redacción / Agencias, Cadena SER 4/06/2026:

La familia de la autora de 'Persépolis' ha informado de que fallecido "de tristeza" tras la muerte de su marido hace un año

La dibujante franco-iraní Marjane Satrapi ha fallecido a los 56 años: "Murió de tristeza poco más de un año después del fallecimiento de Mattias Ripa, su marido y el amor de su vida", indica un comunicado de sus allegados enviado a AFP. El productor, actor y guionista Mattias Ripa murió el 8 de abril de 2025.

Satrapi se hizo conocida mundialmente tras la publicación a principios de los 2000 de Persépolis, un cómic autobiográfico donde repasaba los cambios en Irán y la represión que habían sufrido las mujeres en distintas etapas. La obra fue posteriormente adaptada al cine en 2007, también con gran éxito de público.

También es autora de obras como Bordados y Pollo con ciruelas y en 2023 coordinó Mujer. Vida. Libertad, un cómic donde viñetistas de todo el mundo plasmaron también escenas e historias relacionadas con la represión en Irán.

En 2024 recogió el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades en Oviedo. Entonces fue muy crítica con el entonces Alto Representante de la Unión Europea, Josep Borrell, con el que decía estar "muy enfadada" por su postura sobre el régimen iraní: "Si tuviera delante a Josep Borrell le daría una bofetada", llegó a decir.

Su amiga, la socióloga franco iraní Azadeh Kian, aseguró en France Info que la muerte de su esposo supuso un golpe del que Satrapi nunca llegó a recuperarse. "Desde su muerte ya no era la misma", explicó. Según Kian, la autora de Persepolis le repetía en sus conversaciones que había "dejado de luchar" y que quería "irse". "Se estaba dejando morir desde la pérdida del amor de su vida", afirmó la académica, quien recordó que ambos habían crecido juntos y mantenían una relación muy estrecha.

Pese a su delicado estado de salud, Satrapi seguía muy pendiente de la situación en Irán, un país al que permaneció profundamente ligada durante toda su vida: "Amaba enormemente a su país, aunque era muy crítica con el régimen", señaló Kian.

La escritora seguía con preocupación la represión contra la sociedad civil iraní y defendía públicamente los movimientos en favor de las libertades y los derechos de las mujeres. Para su amiga, Satrapi fue una "artista comprometida" que utilizó tanto sus libros como sus películas para hacer llegar al mundo un mensaje universal de democracia, igualdad y libertad.

La activista iraní Narges Mohammadi, premio Nobel de la Paz en 2023, ha querido despedirla en redes sociales: "Marjane Satrapi fue una voz intrépida en defensa del feminismo, los derechos humanos y la libertad. A través de su obra y su compromiso público, abogó constantemente por los derechos de las mujeres, solidarizándose con el pueblo de Irán y difundiendo el mensaje del movimiento Mujer, Vida, Libertad a nivel mundial", señala. Apunta además al "poderoso legado cultural, artístico y moral que deja: "Su valentía perdurará mucho más allá de su vida".

Historietista, cineasta, dibujante, pintora y escritora, nació en Rasht (Irán) en 1969 y estaba afincada en París, dónde llegó en 1994 y adquirió la nacionalidad francesa en 2006.

IV

De qué dirán que has muerto, Noelia Ramírez, en El País, 9 jun 2026:

El adiós a Marjane Satrapi ha sido tan emocional que ni las redes han especulado con su fallecimiento

No hace mucho, frené en seco durante un paseo con mi perrita mientras escuchaba una entrevista a Jane Fonda. Tras debatir sobre su faceta como activista y actriz, la charla pasó al legado familiar. “Cuando la gente se sienta a hablar contigo, parte de la conversación se centra en la relación con tu padre, Henry Fonda, y con tu madre, que murió cuando tenías 12 años”, decía la entrevistadora. “Mi madre no murió. Mi madre se mató”, corrigió al instante Fonda: “Era bipolar”, añadió, tajante.

Si me quedé parada no fue porque aquel dato fuese una revelación. Es bien sabido que Frances Ford Seymour, la madre de Jane y Peter Fonda, se cortó la garganta con una cuchilla en el sanatorio a los 42 años, tres meses después de pedir el divorcio y tras dejar seis notas de despedida —entre ellas, a su psiquiatra: “Doctor Bennett, ha hecho usted todo lo que ha podido. Lo siento, pero esta es la mejor solución”, firmaba—. Lo sé porque Jane Fonda lo contó en sus memorias. Por lo visto, tardó años en recopilar la información médica de la condición mental que marcó el destino de su madre. El día que se suicidió, su padre la subió a sus rodillas al volver del colegio y le dijo que había fallecido de un ataque al corazón. En esa casa nunca más se habló del asunto. Y Jane nunca pudo decir a Henry Fonda que siempre supo que lo del infarto era mentira. Aquel podía ser el actor y director más admirado de Hollywood, pero en aquella casa no se hablaba mucho de sentimientos.

Cuando aclaró en ese podcast “mi madre no murió, mi madre se mató”, Jane Fonda se rebeló contra eso de lo que no se habla. Lo que no se menciona. En esa entrevista, la intérprete reivindicó el derecho a llamar a las cosas por su nombre. Con su alegato sentí el mismo escalofrío que en el final de Romería. Después de que su abuelo responda “hepatitis c” ante la causa de la muerte de su padre que pide el notario donde están actualizando los papeles para solicitar su beca universitaria, Marina, la protagonista, corrije al instante: “No, fue de sida. Mi padre y mi madre murieron de sida”. Ahí no había un simple apunte sino un gesto de memoria histórica.

Hace unos días, un mundo que parece impávido ante lo intolerable se conmocionó cuando la familia de Marjane Satrapi reveló a France Presse que la admirada dibujante iraní había muerto “de tristeza”. Fue una causa tan extrañamente emocional que ni las redes se afanaron a especular, pedir explicaciones o corregir las causas. Sorprendentemente, casi ni se avistó a una de las peores calañas que las habitan, la de los dictadores del duelo.

¿De qué dirán qué has muerto? ¿Qué silencios, omisiones o metáforas planearán cuando dejes este mundo? Nunca le había dado vueltas a este asunto hasta que mi madre falleció de un glioblastoma cerebral que se la llevó a los cuatro meses de ser detectado. En mi familia nunca dudamos en contar que el cáncer más devastador que hemos vivido fue la causa de su muerte. Somos muchos los que nos enfrentamos a esta realidad, ¿por qué esconderla? También entendí cuando la de Mario Vargas Llosa optó por la intimidad frente a su situación oncológica al fallecer. Nos pasamos la vida evitando pensar en la muerte y los tabús que la rodean, cada cual moldea su verdad para seguir levantándose cuando los que más queremos nos dejan.

Aunque son complementarias, siempre he preferido el “si no contempláramos la vida como una representación, no la resistiríamos” que escribió Montserrat Roig a la célebre “nos contamos historias a nosotros mismos para poder vivir” de la escritora Joan Didion. Al final, todo es relato. Y si ya lo construimos para soportar a los vivos, cómo no lo íbamos a tener al recordar a nuestros muertos.