sábado, 20 de junio de 2026

Verdades útiles que se aprenden tarde

 Jordi Segués, "25 verdades brutales que me hubiera gustado saber antes de los 20 (Consejos a mi futuro hijo)" 

Ahora mismo tengo 41 años. Y si pudiera volver atrás y hablar con mi yo de 20 años para darle consejos sobre cómo desarrollar un negocio de éxito y tener una vida plena y feliz, esto es lo que le diría y ojalá lo hubiera entendido antes. Y esto también es para ti, mi hijo, mi futuro hijo, para que te ayude.

Lo primero, rodéate de personas positivas y con hambre de éxito. Eres la media de las cinco personas de las que te rodeas. Yo cometí el error de juntarme con personas quejicas y sin ganas de trabajar. Nunca se responsabilizaban de nada y todo lo que les ocurría era culpa del jefe y de los demás. No caigas en esto porque luego te conviertes en uno de ellos y es muy difícil salir de ahí. En la vida tú eres el responsable de todo lo que te ocurre, nadie más.

No intentes convencer a la gente que no quiere ser convencida. Cuando era más joven discutía con las personas que no tenían mi punto de vista para intentar hacerles ver mi realidad con argumentos. Pero la realidad es que aparte de una pequeña cantidad de personas que escuchan dispuestas a cambiar de opinión y te argumentan su punto de vista para que tú puedas cambiar tu propia opinión. La verdad es que la mayoría de gente pues simplemente no quiere escuchar ni cambiar de opinión. Si insistes, vas a drenar toda tu energía para nada. En su lugar usa esa energía para construir tu proyecto. No te enfades con esas personas. Simplemente acepta que ciertas personas se queden con la visión que tienen, aunque desde tu punto de vista sea errónea. Acepta que podáis estar en desacuerdo y que se queden en su realidad.

Nunca dejes de estudiar, de aprender y de leer. Pensamos que la formación acaba cuando acabas la universidad, pero no es falso. La formación de verdad empieza en ese mismo momento. Cómprate libros, libros de desarrollo personal y de negocios y devóralos sin piedad. Sé curioso, estudia, ten hambre de conocimiento. El conocimiento con acción es la mayor palanca para construir la vida que quieres. Aprenderás más con 10 libros que con 5 años de universidad. Aprende inglés cuanto antes. Empieza a ver todas las películas y series que te gusten en inglés. Cómprate los libros en inglés, que acostumbra a ser la versión original. El 90% del conocimiento relacionado con negocios y desarrollo personal ahora mismo está en inglés. Si no lo entiendes, te pierdes lo mejor.

Cinco. Ser humilde no es pensar menos de ti y no tiene nada que ver con ser pobre. Ser humilde es pensar menos en ti y ayudar también a los demás. Pero pensar en ti y sobre todo pensar en grande es fundamental. Pensar en pequeño o actuar con timidez no inspira a nadie. No te menosprecies y no dejes que los demás te convenzan de que no eres capaz. Ser humilde también es admitir cuando no sabes algo y está bien, pero ser humilde no es bajar la cabeza.

Seis. Aprende a decir que no sin complejos ni culpa. No hace falta que justifiques un no si no te apetece. Cuando le dices que sí a todos, te dices no a ti. Decir no es más importante que decir sí. Decir sí es fácil, pero no te hace feliz. Tienes el mismo derecho a decir sí que a decir no. Quienes se enfaden cuando les digas no, no merecen estar cerca de ti. Y eso no quita que debas ser generoso y agradecido cuando sea necesario. Saber poner límites y decir que no es un superpoder. Para poner foco y construir algo grande debes decir no más a menudo que decir sí. Tú debes ser el maestro de lo que haces y de cuándo lo haces, no los demás. 

Siete. Es mejor admitir que entraste por la puerta equivocada que quedarte en la habitación equivocada. Cuanto antes reconozcas que te equivocaste e ignores el sesgo del coste hundido, antes empezarás a ir en la dirección adecuada. 

Ocho. Esperar una señal. Ya es la señal. Si quieres una, aquí la tienes. Esta es la señal. 

Nueve. Has pasado por cosas más difíciles que esta. y las has superado, esta también la superarás. Y además es una oportunidad para aprender y para crecer. ¿Recuerdas cuando pensabas que no te sacarías ese examen y al final lo lograste? ¿Recuerdas cuando pensabas que no podrías sacarte el permiso de conducir y todo salió bien? Es lo mismo. Confía en ti. Costará más o menos, pero lo lograrás

10. Cuando dejas de mostrar necesidad, los resultados llegan. No se trata de desearlo y esperar. Se trata de desearlo y construirlo, pero sin preocuparte de cuánto tiempo tarde en llegar. Sin presión, sin necesidad, desde el desapego. Confía en que llegará y trabaja para ello. Cuando el mundo ve que no lo necesitas y no dependes de ello, todo se alínea para que ocurra. La confianza y el desapego son el imán más potente en el ámbito personal, profesional y amoroso. 

11. Debes estar dispuesto a no ser entendido para tener éxito. Si quieres éxito, es lo que hay. La gente no entenderá por qué lo quieres ni por qué haces lo que haces. Te dirán que eres un insensato, que no es para ti, que no se puede, que no lo necesitas, que eres raro, que estás loco. Si esto ocurre, es buena señal, señal de que vas en la dirección correcta. Ser incomprendido es el precio del éxito, pero no te preocupes, cuando lo logres y lo lograrás, los que no te entendían te dirán que sabían que lo lograrías. 

12. Pide consejo solo a los que han llegado donde quieres llegar. Está bien escuchar, pero no todos los consejos y opiniones tienen el mismo valor. Si quieres conseguir dinero, escucha los consejos de los que tienen dinero. Si quieres una buena relación amorosa, escucha los consejos de los que la tienen y así con todo. Tus padres, amigos y familiares te aconsejarán, pero depende de ti saber qué consejos tener en cuenta y cuáles no. Siempre desde la gratitud y el respeto.

13. Tú creas tus propios límites. La vida es un espejo, no una ventana. El mundo no es como es. El mundo es como tú eres. Si quieres que las cosas mejoren, tienes que mejorar. Si no lo crees, no vas a poder construirlo. Lucha constantemente con tus creencias limitantes. Tu mente es tu límite. Tu límite eres tú. 

14. Construye tu propio objetivo y propósito en la vida. La sociedad intentará decirte cómo tienes que vivir y por qué. No hagas caso. La gran mayoría de personas no saben que quieren en la vida y están a la deriva. Encuentra lo que te hace feliz a ti. Construye un plan y ejecútalo. La vida es más simple de lo que parece. Vivir la vida que los demás quieren para ti es garantía de infelicidad. Mereces ser feliz. Que nadie te diga lo contrario, ni siquiera yo. 

15. Antes de ayudar a los demás, ayúdate a ti. Cuando estás en un avión y saltan las mascarillas, primero te la pones tú y luego se la pones a tus hijos y acompañantes. Si tú no estás bien, no podrás ayudar a los demás. Tú eres la prioridad. Sin ti, las demás personas no podrán ser ayudadas. 

16. Para tener una nueva vida, deberás estar dispuesto a perder la antigua. El cambio es parte del camino y en el camino perderás amigos y ganarás amigos. Y en esta transición descubrirás quiénes realmente fueron tus amigos de verdad y quiénes no. Es un proceso natural. Acéptalo. No dejes que tu vida anterior te ancle. 

17. No pidas permiso. Es tu vida. No dejes que nadie te diga lo que puedes o no puedes hacer. Escucha los consejos pertinentes y piensa por ti mismo, pero no dejes que los miedos ajenos te limiten. No le debes explicaciones a nadie. Vive tu vida siempre desde el respeto y el agradecimiento, pero no pidas permiso para vivir.

18. Sé buena persona, aunque de vez en cuando salgas perdiendo. Trata a los demás como te gustaría que te trataran y tu libertad acaba donde empieza la de los demás. Esto me lo enseñó mi madre. Haz que esto guíe tu vida. Duerme con la conciencia tranquila.

19. Habla bien de las personas. Evita el drama. Evita las scríticas. Un cumplido en el momento adecuado puede salvar una vida o sacar una sonrisa. Los cumplidos y las críticas hablan más de ti que de la otra persona. Recuérdalo. Antes de hablar de los demás, mírate en el espejo. 

20. Responsabilízate de todo. Nadie vendrá a salvarte. Tendrás lo que construyas. Eres el responsable de lo que te ocurre en la vida. No siempre tienes la culpa de lo que te ocurre, pero siempre tienes gran parte de responsabilidad en lo que te ocurre. El día que lo entiendas, tu vida cambia de forma radical. Si no asumes la responsabilidad de lo que te ocurre, no podrás cambiar lo que te ocurre. Es así de simple. Responsabilizarse es tomar el control.

21. Toma decisiones desde la ilusión, nunca desde el miedo. Las decisiones que tomas desde el miedo y desde la escasez no te hacen avanzar. El miedo da malos consejos. No le pidas consejo al miedo. Toma decisiones desde la ilusión, desde el optimismo y desde la intuición.

22. Toma decisiones. Sea cual sea, pero tómala. No decidir es decidir quedarte donde estás. Avanza más el que toma 10 decisiones, se equivoca nueve veces y acierta una que el que no toma ninguna.

23. Nunca es demasiado tarde. El mejor momento para plantar un árbol era hace 20 años. Obvio, ya lo sabemos, porque hoy estarías recogiendo los frutos. Pero el segundo mejor momento es hoy. Si quieres, hoy puede ser el día. y tu yo de dentro de 20 años te lo agradecerá.

24. La familia y las personas a las que amas son lo más importante. Sin ellas lo demás no tiene sentido. Sin ellas el dinero no tiene sentido. Sin ellas la salud no tiene sentido. Las personas se mueren. La vida es corta. No esperes. Invierte tiempo en ellas.

25. Sé agradecido, pero inconformista y ambicioso. Tienes potencial. Puedes construir grandes cosas. Confía en ti y empieza. No dejes que los límites de los demás te limiten. Que ellos no puedan no significa que tú no puedas. Si tienes un negocio o quieres construirlo y crees que las redes sociales, como te decía antes, pueden ayudarte a darte a conocer y a conseguir clientes, al igual que me han ayudado a mí, he preparado una masterclass de una hora aquí en YouTube. Es gratis, pero necesitas paciencia para ver una hora de clase. Sí, si quieres crecer y viralizar y vender en redes sociales para construir un negocio rentable, míratela. te ayudará, te dará claridad y al final de la clase te contaré cómo podemos trabajar juntos. Te lo dejo por aquí. Espero que este vídeo te guíe y te dé luz y sea un faro en tu vida. Te quiero.

viernes, 19 de junio de 2026

La fabricación del consenso y la crítica de Chomsky a tal producción.

  [Transcrito y corregido por el bloguero desde el canal de YouTube Historiador del pasado.]

 Cada mañana abres el teléfono y el mundo ya está ahí, ya editado, ya ordenado, ya decidido. Alguien eligió qué verías primero, qué ignorarías, qué te harías sentir indignado y qué pasaría sin que lo notaras. Y lo más inquietante no es que eso ocurra. Lo más inquietante es que casi nadie lo cuestiona. ¿Qué pasaría si alguien hubiera dedicado su vida entera a rastrear ese mecanismo? Si hubiera pasado décadas desentrañando cómo funciona el poder sobre la mente de millones de personas sin que esas personas lo noten. Si hubiera documentado caso por caso, el modo en que las sociedades modernas fabrican el consenso de sus ciudadanos como una fábrica fábrica automóviles. Eso es exactamente lo que hizo Noam Chomsky

y lo que encontró no dejó indiferente a nadie porque lo que encontró no es una teoría abstracta, es el mecanismo detrás de lo que piensas hoy, detrás de lo que consideras sentido común, detrás de las opiniones que crees haber formado tú mismo.

Abraham Noam Chomsky nació el 7 de diciembre de 1928 en Filadelfia, Pensilvania, una ciudad que olía a historia y a contradicción, la ciudad donde los padres fundadores firmaron la Constitución más influyente del mundo moderno y donde al mismo tiempo la pobreza y la desigualdad llevaban décadas acumulándose en barrios que ese mismo documento parecía haber olvidado. Crecer en Filadelfia a finales de los años 30 era crecer en el margen de la gran depresión. Era ver a hombres adultos sin trabajo en las esquinas. era escuchar a los adultos hablar con una mezcla de miedo y rabia sobre el futuro. Era aprender desde niño que el mundo no era tan ordenado ni tan justo como los libros de texto decían.

Su padre William Chomsky era un académico hebreo, un estudioso del lenguaje que había emigrado desde Ucrania, huyendo del servicio militar zarista. Un hombre de libros, de ideas, de conversaciones largas sobre gramática medieval y tradición judía. Su madre, Elsie Simonofsky era maestra, activista, alguien que creía que el mundo podía cambiarse. En ese hogar el pensamiento no era un lujo, era el aire que se respiraba. Era la manera natural de estar en el mundo.

El pequeño Noam aprendió a leer muy temprano. Aprendió también algo que muy pocos adultos saben hacer, a no aceptar una respuesta solo porque quien la daba tuviera autoridad. A hacer la siguiente pregunta. A preguntar por qué cuando el porqué era incómodo. A los 10 años ya leía los editoriales del periódico con una atención que sus compañeros reservaban para los cómics, no porque fuera un niño prodigio en el sentido espectacular, sino porque en su casa las ideas tenían peso real, tenían consecuencias, eran algo por lo que valía la pena pelearse, cerca de una comunidad judía de inmigrantes en el barrio norte de Filadelfia, un mundo donde la política no era abstracta, donde las discusiones sobre anarquismo, sionismo, socialismo y democracia ocurrían en los cafés, en las librerías, en las mesas de las familias los viernes por la noche. ¿Puedes imaginar crecer en un ambiente donde las ideas sobre cómo organizar la sociedad eran conversaciones cotidianas? ¿Donde el debate político era tan natural como hablar del tiempo? 

Ese ambiente formó algo en Chomsky que ninguna universidad habría podido enseñarle. Le formó la convicción de que la política no es un asunto de especialistas, es un asunto de todos y que cuando los ciudadanos abandonan ese territorio, alguien más lo ocupa con consecuencias que todos terminan pagando. A los 12 años visitó por primera vez la ciudad de Nueva York.

Caminó por la segunda avenida en el corazón del barrio judío del East Side y lo que vio lo impactó de una manera que décadas después seguiría recordando. Vio un mundo intelectual en ebullición, librerías anarquistas, periódicos en yidis, debates callejeros sobre Marx y Bakunin, artistas y pensadores que creían genuinamente que el mundo podía reorganizarse sobre bases más humanas y más libres. Ese fue el primer gran paisaje intelectual de su vida. No una aula, una ciudad pensando en voz alta. A los 16 años llegó a la Universidad de Pennsylvania, un campus de otra galaxia comparado con el barrio obrero donde había crecido. Y sin embargo, en esa transición algo en él no cambió. La mirada que llevaba puesta desde niño, esa mirada que preguntaba, que desconfiaba de las verdades convenientes, que encontraba sospechoso lo que todo el mundo aceptaba sin discusión. Esa mirada lo acompañaría durante los siguientes 70 años y con ella cambiaría el pensamiento de millones de personas en todo el mundo.

Y hay algo que ocurre en tu cerebro ahora mismo mientras lees estas palabras. Algo que los científicos llevaban siglos intentando explicar y que nadie había podido explicar de una manera que tuviera sentido real. ¿Por qué todos los seres humanos en todas las culturas, en todos los momentos de la historia aprenden a hablar? ¿Por qué un niño de 2 años sin ninguna instrucción formal, sin ningún manual, sin ningún sistema de recompensas, empieza a producir frases que nadie le enseñó específicamente? ¿Por qué el lenguaje humano no es simplemente un conjunto de hábitos aprendidos, sino algo infinitamente más profundo y más misterioso que eso? Chomsky llegó a la Universidad de Pennsylvania con la intención de estudiar filosofía y política, pero en ese campus encontró algo que no esperaba. Un hombre llamado Zellig Harris, un lingüista brillante de convicciones políticas radicales, que estaba haciendo preguntas sobre el lenguaje que nadie había formulado de esa manera. La conversación entre Chomsky y Harris duró años y en el proceso de esa conversación, el joven estudiante comenzó a ver que el lenguaje no era solo un objeto de estudio académico, era una ventana abierta directamente a la naturaleza de la mente humana. a lo que significa ser humano, a lo que distingue a nuestra especie de todo lo demás que existe sobre la Tierra. Chomsky llegó al MIT en 1955.

Era joven, desconocido y profundamente convencido de que la teoría dominante sobre el lenguaje estaba equivocada de manera fundamental. La teoría dominante era el conductismo, la idea de que el lenguaje se aprende por condicionamiento, que un niño aprende a hablar porque sus padres refuerzan los comportamientos verbales correctos y no refuerzan los incorrectos.

Era una teoría limpia, ordenada, mecanicista. Era también, según Chomsky, completamente incapaz de explicar lo que ocurría realmente. ¿Cuántas frases has producido hoy que nunca habías dicho antes? ¿Cuántas combinaciones de palabras has generado que nadie te enseñó explícitamente?

Eso es exactamente el problema que el conductismo no podía resolver. El ser humano no reproduce frases que ha escuchado, genera frases nuevas en tiempo real con reglas que nadie le enseñó conscientemente.

Chomsky propuso algo radicalmente diferente, que los seres humanos nacen con una capacidad gramatical innata, con una arquitectura mental que hace posible el lenguaje de la misma manera que la arquitectura biológica del ojo hace posible la visión. Lo llamó la gramática generativa, la idea de que hay una estructura profunda en el lenguaje humano que subyace a toda la diversidad aparente de las lenguas del mundo, que debajo del inglés y del chino y del árabe y del guaraní hay algo que funciona de la misma manera, porque el cerebro humano que los genera funciona de la misma manera. En 1957 publicó Estructuras sintácticas, un libro de apenas 116 páginas que cambió para siempre la manera en que la humanidad entendía el lenguaje y la mente. Era tan revolucionario que muchos de sus colegas tardaron años en comprender qué estaba diciendo. Y cuando lo comprendieron, la lingüística nunca volvió a ser la misma. ¿Por qué importa todo esto más allá de la lingüística? Porque la pregunta de cómo funciona el lenguaje en la mente humana es inseparable de la pregunta de cómo funciona el pensamiento, de cómo construimos la realidad, de cómo las palabras que usamos para describir el mundo también forman el mundo que somos capaces de ver. Si el lenguaje no es simplemente un hábito aprendido, sino una capacidad innata y generativa. Entonces, las preguntas sobre quién controla el lenguaje, quién elige las palabras con que se describen los conflictos, las guerras, las políticas, los enemigos, adquieren una gravedad completamente diferente. Las palabras no son etiquetas neutrales pegadas sobre una realidad que existe independientemente de ellas. Son el instrumento con el que construimos la realidad que somos capaces de percibir. Y Chomsky, el joven lingüista que acababa de revolucionar su disciplina, estaba a punto de aplicar esa comprensión a un territorio mucho más amplio y mucho más peligroso. El territorio del poder, de los medios de comunicación, de la manera en que los gobiernos y las corporaciones usan el lenguaje para construir la realidad que les conviene. 

Estaba a punto de dejar de ser solamente un lingüista y de convertirse en algo que el poder nunca perdona. Un testigo que nombra lo que preferiría permanecer innombrado. En 1965, el gobierno de los Estados Unidos tomó una decisión que cambiaría el mundo. Decidió escalar masivamente su intervención militar en Vietnam y con esa decisión tomó otra igualmente importante y mucho menos discutida. Decidió construir un relato sobre esa intervención que hiciera a la población estadounidense apoyarla o al menos no oponerse. Un relato sobre amenazas comunistas y dominós geopolíticos y la necesidad de defender la libertad. Un relato producido y distribuido con una eficiencia que habría  admirado a los mejores publicistas del mundo. Chomsky observó ese proceso con la misma atención con que había observado la estructura del lenguaje y lo que vio lo indignó de una manera que nunca pudo simplemente contemplar desde la distancia académica.

En 1967 publicó un ensayo que sacudió al establecimiento intelectual norteamericano. Se llamaba La responsabilidad de los intelectuales. La pregunta que hacía era tan simple como devastadora. ¿Cuál es la responsabilidad de quien tiene conocimiento, acceso a información y capacidad de análisis cuando el gobierno de su país miente sistemáticamente para justificar una guerra? Callarse, mirar hacia otro lado, usar las herramientas de la academia para producir justificaciones elegantes de lo injustificable. Chomsky decía que no, que la responsabilidad del intelectual es decir la verdad y denunciar la mentira, y que hacerlo frente a un poder que tiene todos los recursos para silenciarte no es heroísmo abstracto, es la condición mínima para seguir mirándote al espejo. El establishment académico y mediático de los Estados Unidos nunca le perdonó eso. No la idea en sí. Le perdonaron muchas ideas provocadoras. Le perdonaron menos que esas ideas fueran ciertas y estuvieran documentadas, porque Chomsky no argumentaba con opiniones, argumentaba con datos, con documentos desclasificados, con cables diplomáticos, con estadísticas que nadie discutía porque nadie podía discutirlas.

Eso es mucho más difícil de ignorar que una simple opinión incómoda. Pero la gran obra de su vida intelectual en este territorio llegó en 1988. Junto con Edward S. Herman, un economista de la Universidad de Pennsylvania, publicó Los medios de comunicación y sus mitos. Conocido en el mundo de habla inglesa como The manufacturing Consent. The Political Economy of the Mass Media. (1988) / La fabricación de consenso [o consentimiento]. La economía política de los medios de comunicación de masas es su traducción literal. El título en la traducción al español, Los guardianes de la libertad (1990) captura algo del argumento, pero el título original dice más: Fabricación del consenso, no manipulación, no mentira, consenso fabricado como una manufactura, como un proceso industrial. La pregunta central del libro era una que nadie se había hecho de esa manera. ¿Por qué los grandes medios de comunicación en una democracia libre producen sistemáticamente un periodismo que apoya los intereses de los gobiernos y las grandes corporaciones? 

La respuesta obvia sería que el gobierno los controla, pero en los Estados Unidos el gobierno no controla los medios. Los medios son privados, libres, independientes. O al menos eso dice el relato oficial. Entonces, ¿por qué el resultado es tan consistentemente favorable a los intereses del poder? Chomsky y Edward S. Herman propusieron algo mucho más sofisticado que la teoría de la conspiración. Propusieron un modelo, lo llamaron el modelo de propaganda, no en el sentido de que alguien en un despacho oscuro dictaba las noticias del día, sino en el sentido de que existen filtros estructurales que operan a lo largo de toda la cadena de producción de noticias y que determinan qué llega al público y cómo llega. 

El primer filtro es la propiedad. Los grandes medios son propiedad de grandes corporaciones, corporaciones que tienen intereses económicos concretos en determinadas políticas, en determinados gobiernos, en determinadas versiones del mundo. Un medio cuyo propietario tiene intereses en la industria de defensa va a publicar fácilmente un análisis honesto del gasto militar.

El segundo filtro es la publicidad. Los medios sobreviven económicamente de los anunciantes y los anunciantes son grandes empresas que prefieren ciertos ambientes editoriales a otros. Un tono demasiado crítico, demasiado radical, demasiado incómodo para los intereses corporativos puede costar contratos publicitarios y eso el editor lo sabe aunque nunca lo diga en voz alta. 

El tercer filtro son las fuentes. El periodismo diario necesita fuentes constantes de información y [carraspeo] las fuentes más accesibles, más organizadas, más productivas en términos de material publicable son precisamente los gobiernos y las grandes empresas, los que tienen departamentos de comunicación, [carraspeo] portavoces, comunicados de prensa perfectamente empaquetados, los que pueden invitar al periodista a una rueda de prensa o retirarle el acceso si publica algo que no les gusta.

El cuarto filtro es lo que Chomsky y Herman llamaron las contramedidas, las campañas organizadas de respuesta negativa frente a las noticias que disgustan a los poderosos. El lobby, los grupos de presión, las amenazas de demanda, las cartas masivas, el arsenal de quien tiene recursos para aplastar la disidencia periodística antes de que se consolide. 

Y el quinto filtro, el más sutil y el más eficaz, es el anticomunismo como sistema de control. En el  momento histórico en que escribían, el anticomunismo era el marco ideológico que definía qué ideas eran aceptables y cuáles estaban fuera del espacio de lo pensable. Hoy ese marco tiene otros nombres, pero la función es idéntica. El sistema no necesita sensores, se autocensura. El periodista aprende qué tipo de historias llegan a publicarse y cuáles desaparecen en el camino. El editor aprende qué tipo de enfoques o encuadres generan problemas y cuáles no.

Y todo eso ocurre sin que nadie dé una orden explícita, sin que nadie firme un decreto, ocurre sin que nadie mencione la palabra censura, porque la censura más eficaz es la que no se reconoce como tal. ¿Cuántas veces has tomado la información de una fuente sin preguntarte quién la financia? ¿Cuántas veces has aceptado el enfoque o encuadre de una noticia sin preguntarte qué opciones de interpretación ese encuadre excluye? ¿Cuántas veces has confundido el consenso de los medios con la realidad? Si la respuesta te incomoda, es exactamente la incomodidad que Chomsky quería provocar.

Cada semana una historia que cambia algo en la manera en que ves las cosas. y la de Chomsky todavía no ha terminado. La gran paradoja del modelo de propaganda es que funciona mejor en las sociedades que se llaman a sí mismas libres. En una dictadura, la propaganda es visible. La gente sabe que el periódico oficial miente y desarrolla defensas, desconfía, lee entre líneas, construye redes alternativas de información. En una democracia con medios aparentemente libres, la propaganda es invisible.

Porque, ¿para qué desconfiar si los medios son independientes? ¿Para qué leer entre líneas si no hay censura oficial? La libertad de prensa se convierte así, paradójicamente en el ambiente más favorable para la propaganda efectiva, porque la propaganda que funciona es la que nadie llama propaganda. Y en ese punto Chomsky hace la pregunta que cambia todo. ¿Qué significa ser libre si los marcos dentro de los cuales piensas han sido construidos por otros? ¿Qué significa tener opiniones propias si las premisas desde las que razonas fueron elegidas sin tu consentimiento? 

¿Es libre el pez que nada en el acuario si nunca sospecha que hay un acuario? Walter Lippmann (nota 1), uno de los periodistas más influyentes del siglo XX, escribió en 1922 algo que Chomsky nunca olvidó. Escribió que la función de las élites ilustradas en una democracia era fabricar el consenso de los ciudadanos. Ese fue el origen de la expresión que Chomsky y Herman usaron décadas después. Pero lo que Lippmann consideraba una necesidad deseable, Chomsky lo consideraba el mecanismo central de la dominación moderna. Y lo que Chomsky pasó décadas documentando sobre Vietnam, sobre Nicaragua, sobre Timor Oriental, sobre Irak, sobre Palestina, no fue simplemente un catálogo de crímenes y mentiras. Fue la demostración empírica, caso por caso, de que el modelo funcionaba, de que los mismos filtros producían los mismos resultados sistemáticamente, de que no era una serie de accidentes, era una estructura. 

¿Y qué significa vivir eso hoy en 2026? Pues que esa estructura está intacta, pero radicalmente amplificada, porque todo lo que Chomsky describió sobre los medios del siglo XX ha encontrado en el siglo XXI una versión exponencialmente más poderosa. Las redes sociales no liberaron a la información del control corporativo, la concentraron en manos de unas pocas plataformas cuyo poder económico y político supera al de cualquier medio de comunicación que existió antes. Google, Meta X, TikTok.

Cuatro o cinco empresas deciden qué ve la mayor parte de la humanidad. No con editores con nombre y apellido, con algoritmos. Y los algoritmos tienen algo que los editores humanos nunca tuvieron. La capacidad de personalizar la realidad, de construir para cada usuario una versión del mundo calibrada específicamente para mantenerlo enganchado el máximo tiempo posible. No informado, enganchado. 

La diferencia entre esas dos palabras es el corazón de la crisis que vivimos. El algoritmo no aprendió que la verdad genera engagement. Aprendió que la indignación genera engagement, que el miedo genera engagement, que la confirmación de lo que ya crees genera engagement, que el escándalo genera engagement y construyó el mundo de la información a la imagen de esos aprendizajes. 

¿Cuántas veces tu algoritmo te mostró algo que desafiara profundamente lo que ya creías? ¿Cuántas veces te sacó de tu zona de certeza en lugar de profundizarla? Si la respuesta es pocas veces o ninguna, estás describiendo exactamente la cámara de eco que los investigadores llevan años documentando. El mundo donde cada ciudadano vive en una versión diferente de la realidad. Versiones que raramente se tocan, que se vuelven cada vez más incompatibles y entre las cuales el diálogo se hace cada vez más imposible porque no hay un terreno común de hechos desde el cual empezar. Chomsky diría que eso no es un fallo del sistema, es su funcionamiento perfecto. 

Una ciudadanía fragmentada, enojada, dividida contra sí misma, no se organiza para desafiar el poder. Se consume en sus propias guerras tribales, mientras el poder opera con una tranquilidad que ningún conflicto entre ciudadanos amenaza. ¿Cuántas veces has sentido que la polarización política te separa de personas con quienes antes podías hablar? ¿Cuántas veces esa separación te ha impedido concentrarte en lo que los divide realmente en términos de intereses y de poder? Esa es la función de la polarización como producto manufacturado. No separar ideológicamente a la sociedad porque eso sea útil para el debate democrático.

Separar a los ciudadanos entre sí para que no puedan encontrar el enemigo real. Y entonces llega la inteligencia artificial y todo lo que Chomsky documentó sobre la fabricación del consenso adquiere una escala que ninguno de los grandes pensadores del siglo XX habría podido anticipar. Los deep fakes, los bots que amplifican narrativas seleccionadas, los sistemas de generación de texto que pueden producir millones de artículos de desinformación en segundos. La personalización de la realidad llevada a su extremo lógico. Un mundo donde cada persona puede vivir encerrada en un universo de información diseñado específicamente para ella, para sus miedos, para sus prejuicios, para sus deseos, [resoplido] para mantenerla exactamente donde el sistema quiere que esté. 

Chomsky tiene 95 años mientras escribimos esto. Sigue hablando, escribiendo, respondiendo entrevistas con la misma claridad y la misma indignación controlada con que escribía a los 35. Porque lo que lo mueve nunca ha sido el cinismo. El cinismo es la postura de quien ya no cree que el mundo pueda cambiar, pero tampoco quiere admitir que dejó de intentarlo.

Lo que mueve a Chomsky es algo diferente, más incómodo que el cinismo, más exigente. Es la convicción de que la comprensión es la condición previa de cualquier posibilidad de cambio, que no puedes transformar lo que no entiendes, que no puedes resistir lo que no ves y que el primer acto de libertad real es siempre nombrar el mecanismo que te controla.

Su herencia no es un partido político, no es un programa de gobierno, no es una utopía diseñada, es una pregunta que no se deja cerrar. ¿Quién decide qué pensamos y con qué interés lo decide? Si puedes hacer esa pregunta sobre las noticias que consumes, sobre los marcos que usas para interpretar el mundo, sobre las ideas que das por sentadas, porque todo el mundo las da por sentadas, entonces Chomsky cumplió su propósito. No quería seguidores, quería ciudadanos que pensaran. Y el pensamiento que él practicó durante décadas era el más peligroso de todos.

No el pensamiento que desafía a los adversarios, el pensamiento que desafía las propias certezas, el que mira el propio acuario, el que pregunta: "¿Qué estoy dando por hecho que no debería dar por hecho? ¿Qué no estoy viendo porque el modo en que recibo la información hace que no pueda verlo?"

En un mundo donde los algoritmos conocen tus miedos mejor que tus amigos, en un mundo donde la inteligencia artificial puede fabricar cualquier realidad con la misma facilidad con que tú fabricas tus creencias cotidianas. En un mundo donde la diferencia entre información y propaganda se vuelve cada vez más difícil de trazar. El trabajo de Chomsky no es historia, es el mapa del territorio en que vivimos y el mapa no te dice a dónde ir. Pero sin el mapa caminas sin saber que estás perdido. La pregunta con que empezamos sigue ahí.

¿Quién influye en lo que pensamos sin que nos demos cuenta? Chomsky pasó 70 años documentando la respuesta y al final la respuesta más importante no es la que él da, es la que tú decides hacer con esa información. Porque ese momento, el momento en que decides qué hacer con lo que sabes, es el único territorio que ningún algoritmo, ningún medio de comunicación y ningún sistema de poder puede colonizar del todo si lo cuidas. Si este documental te hizo pensar diferente sobre algo que creías entender, eso es exactamente para lo que existe, historiador del pasado. Deja en los comentarios cuál fue la idea que más te impactó: el modelo de propaganda, los filtros de los medios, la relación entre algoritmos y poder o simplemente la pregunta de cuánto de lo que piensas pensaste tú realmente. Escríbelo. Y si aún no te has suscrito, este es el momento. Aquí no exploramos el pasado para recordarlo, lo exploramos para entender el presente en que vivimos. M.

== Notas ==

1. [De una IA, aumentado por el bloguero] Chomsky recurre constantemente a los textos del periodista, politólogo, diplomático y filósofo de origen judeoalemán Walter Lippmann (1889-1974), dos veces premio Pulitzer y discípulo de nuestro George Santayana, consejero del presidente Wilson y curiosamente creador del término "guerra fría", por las siguientes razones fundamentales:

La invención del concepto: Walter Lippmann acuñó en su libro Public Opinion (1922) la célebre frase "fabricación del consentimiento" (manufacturing consent). Chomsky y Edward S. Herman tomaron prestada esta frase exacta para dar título a su obra política más famosa, publicada en español como Los guardianes de la libertad.

El rebaño desconcertado: Lippmann argumentaba que los ciudadanos comunes en una democracia no están capacitados para gobernar y forman un "rebaño desconcertado". Según su visión, el público debe ser mero "espectador" y no "participante" de la acción política.

La minoría inteligente: Para Lippmann, las decisiones deben quedar en manos de una "clase especializada" o una minoría inteligente encargada de guiar a las masas mediante la gestión de la información.

Chomsky utiliza estas tesis de Lippmann no para respaldarlas, sino de forma crítica: para demostrar que el sistema democrático moderno utiliza los medios de comunicación como una herramienta de propaganda sutil, diseñada para mantener a la población al margen de las verdaderas estructuras de poder. Lippmann creía que los nacionalismos, la competencia entre imperialismos y los estados fallidos son formas de mal o malformaciones políticas y los principales problemas del mundo en el siglo XX, y generan guerras. Lippmann se hacía eco de Vilfredo Pareto, y Ortega y Gasset de ambos.

martes, 16 de junio de 2026

Ultimatum

 Discurso / monólogo del alienígena Klaatu al mundo entero en Ultimatum a la Tierra (1951) de Robert Wise

 Os voy a dejar muy pronto. Y perdonadme si me expreso con rudeza, el universo se va haciendo más pequeño cada día y la amenaza de agresión por parte de ningún grupo ni de nadie no se puede tolerar. Ha de haber seguridad para todos o nadie se sentirá seguro. Esto no significa renunciar a nuestras libertades, salvo a la libertad de actuar de modo irresponsable.

Vuestros antepasados sabían esto cuando hicieron leyes para gobernarse a sí mismos y crearon policías para obligar a cumplirlas. Nosotros, los de otros planetas, hemos aceptado ese principio.

Tenemos una organización para la mutua protección de todos los planetas y para la completa eliminación de la agresión.

Esta basa su autoridad, desde luego, en una fuerza de policía que la protege. Para tal policía hemos creado una raza de autómatas. Su misión es patrullar por los planetas en naves como esta para salvaguardar la paz.

En caso de agresión, les hemos dado poder absoluto sobre nosotros y este poder no puede revocarse. Al primer signo de violencia actúa automáticamente contra el agresor. El castigo para las provocaciones es demasiado terrible para arriesgarse. Como resultado, vivimos en paz, sin armas ni ejércitos, seguros de que estamos libres de agresiones y guerras y libres para emprender más beneficiosas empresas. Nosotros no pretendemos haber logrado la perfección, pero tenemos un sistema y una labor. Y he venido a exponeros estos hechos. No nos interesan los asuntos internos de vuestro planeta, pero si amenazáis con extender vuestra violencia, la Tierra quedará reducida a un montón de cenizas.

La elección es simple. Con nosotros y vivir en paz o perecer víctimas de vuestra insensata ceguera actual. Esperaremos vuestra respuesta. La decisión es asunto vuestro.

El miedo del profesor a suspender

 Carta al director de El País de Encarni Esteban García. Huércal de Almería (Almería)

 Soy profesora de FP. Tras años en la empresa privada, decidí dar el salto a la docencia para transmitir mi experiencia. Después de ocho años en las aulas, tengo que reconocer que el golpe de realidad ha sido duro. Siempre que llega junio, pienso lo mismo: ¿cuándo empezamos los profesores a tener miedo de suspender al alumnado? Estamos ahogados en un mar de burocracia que parece buscar más la protección legal que educar. Ahora impera el temor a las consecuencias de un suspenso. He visto a compañeros aprobar a estudiantes solo para evitar el calvario de las reclamaciones y un desgaste emocional insoportable. Haces tu trabajo con el mayor rigor posible, pero si la calificación no coincide con las expectativas del alumnado, el docente pasa de evaluar a ser evaluado. ¿Estamos inflando las notas para comprar nuestra tranquilidad? ¿Hasta dónde va a llegar esta devaluación del sistema educativo? Y lo que más me preocupa: ¿qué profesionales estamos preparando para el futuro?

lunes, 15 de junio de 2026

El panpsiquismo se vuelve popular, Enric Gel

 [Transcripción y corrección del bloguero desde el portal de Enric Gel Adictos a la filosofía]

 La desesperación ante el problema duro de la conciencia

Imagina que todas las cosas a tu alrededor —tu  teléfono, los árboles, las estrellas— tuvieran  mente propia. Suena loco, ¿verdad? Pero... ¿y si  es así? ¿Y si todo es consciente? Te presento el  panpsiquismo, una idea revolucionaria que está  conquistando cada vez más terreno dentro de la filosofía de la mente y que promete resolver el problema de la conciencia ahí donde las  alternativas más comunes fracasan de modo  estrepitoso. Soy Enric Gel, soy filósofo y llevo meses estudiando las distintas posturas respecto del problema mente-cerebro porque me tiene loco.  

En los últimos vídeos, hemos hablado de por qué da la impresión de que la ciencia nunca podrá  explicar reductivamente la conciencia, apelando al famoso artículo ¿Cómo es ser un murciélago? de Thomas Nagel. También hemos presentado los problemas que tiene la propuesta habitual de que la conciencia emerge del cerebro. Lo cierto es que, por mucho que la neurociencia haya avanzado y progresado de manera impresionante en nuestra comprensión de los mecanismos que se dan en el cerebro correlacionados con la experiencia subjetiva, seguimos sin estar ni un milímetro más cerca que al empezar de dar con una explicación de por qué las personas son conscientes, de por qué hay un "cómo es" experimentar el mundo desde un punto de vista subjetivo, correlacionado con todas esas cosas raras que hacen tus neuronas. Da la impresión de que todos esos procesos físicos y electroquímicos que se dan dentro de tu cráneo se podrían dar perfectamente igual sin ir acompañados de experiencia subjetiva consciente. De ahí que, tras el continuo fracaso del paradigma materialista de producir ni que sea el comienzo  de una explicación plausible de la conciencia, muchos filósofos empiezan a estar convencidos de que la solución al problema mente-cerebro nos va a requerir pensar fuera de la caja y probar suerte con otras teorías, por locas que suenen a priori. El tiempo del materialismo ya ha pasado,  piensan muchos. Es hora de probar cosas nuevas.

¿Qué es el panpsiquismo? Realidad y caricatura

Y una de las nuevas propuestas que está ganando más  popularidad en los últimos años es precisamente el panpsiquismo: la idea de que la conciencia es tan  fundamental como las fuerzas de la física y que,  por tanto, está presente en todos los niveles de  la realidad, caracterizando a todo lo que existe. Se trata de una teoría que ha llegado a llamar incluso la atención de algunos neurocientíficos, como Giulio Tononi y Christof Koch, con su Teoría  de la Información Integrada, que plausiblemente tiene implicaciones panpsiquistas.  Pero, ciertamente, estarás pensando, "Esto es irse demasiado lejos, es ponerse muy  radical. ¿Realmente tenemos que pensar que todo,  todo tiene una dimensión mental, desde los libros  que tengo aquí detrás hasta los electrones? ¿Qué argumentos podría haber que nos llevasen en esta  dirección?". Pues me alegra que me lo preguntes.  

Yo te lo explico. Pero antes, una aclaración  para no empezar ya de entrada con mal pie: algunas personas se piensan que la mejor objeción en contra del panpsiquismo es que no hay ninguna evidencia de que las piedras, por ejemplo, sientan dolor, alegría, tristeza, cosquillas o que los quarks especulen  acerca de qué van a hacer con su vida, ¡jaja, qué gracia! Pero esto no es una objeción, es una caricatura. ¿Por qué? Porque, por lo general, las formas de panpsiquismo que se toman en serio dentro de la literatura no atribuyen formas de experiencia tan complejas a las otras cosas aparte del ser humano, y desde luego no pensamiento. El ser humano tiene experiencias increíblemente ricas y complejas, sí. Pero, a medida que uno va bajando en la escala ontológica, dice el panpsiquismo, la textura interna de la dimensión  subjetiva se va empobreciendo, disminuyendo. Si los electrones tienen una dimensión mental, dicen, se corresponde con una experiencia de lo más básica y diluida, para nada similar a todo lo que experimentamos nosotros. Así que no, el panpsiquismo no te compromete necesariamente con la idea de que las piedras tengan sentimientos. Apartados, por tanto, los muñecos de paja, estamos ya preparados para adentrarnos en el fascinante mundo de los argumentos. Dentro de la literatura, hay dos argumentos principales a favor del  panpsiquismo.

Primer argumento a favor del panpsiquismo

 El primero parte de la imposibilidad o la implausibilidad del emergentismo, y lo han defendido filósofos como Thomas Nagel (otra vez) o Galen Strawson. Vistas las dificultades de reducir la conciencia, la experiencia consciente  subjetiva, a procesos meramente físicos y electroquímicos, se ha vuelto común referirse a la conciencia como un fenómeno emergente: una nueva propiedad que es irreductible a lo físico, pero que emerge de la materia cuando esta alcanza un cierto grado de complejidad. En el vídeo anterior, ya hemos visto las principales críticas que recibe la posición emergentista. Básicamente, que parece magia: el emergentista nos está diciendo que, sencillamente, cuando la materia alcanza un grado de complejidad completamente arbitrario, pues ahí, ¡puf!, aparece de pronto la conciencia, como si saliera de la nada. Además, los ejemplos de propiedades emergentes a las que suele apelar el emergentista para fundamentar su propuesta (cosas como el juego de la vida de Conway o la liquidez del agua) en realidad no se comparan para nada con la supuesta emergencia de la conciencia. Y en tal caso, se quejan los críticos, el emergentismo no resuelve nada y se limita a ponerle una etiqueta, un nombre chulo al misterio que precisamente es el que tenemos que resolver. El emergentista es incapaz de explicar cómo ni por qué la conciencia termina emergiendo de lo no consciente, se limita a decir que, cuando lo no consciente alcanza un grado de complejidad X, que es completamente arbitrario y que podría perfectamente ser cualquier otro mayor o menor, pues ahí, ¡voilá!, aparece de pronto la conciencia y ya está. Y eso no es una explicación satisfactoria para muchos autores.Te recomiendo que le eches un  ojo al vídeo anterior de esta serie, que te dejo aquí en la tarjetita, para ver la argumentación  completa. Ahora, a menos que uno quiera lanzarse a los brazos del dualismo, con su famoso problema de la interacción entre lo material y lo inmaterial, o del idealismo, que plantea que la mente es más fundamental incluso que la materia, da la impresión de que la única opción para  salvar el materialismo es precisamente el panpsiquismo. De ahí que varios autores hayan defendido justamente que el materialismo termina implicando el panpsiquismo, porque no hay ninguna otra opción para dar cuenta de la realidad de la conciencia. Negar la realidad de la consciencia, como hace el eliminativismo, no lo podemos hacer, es absurdo. Reducirla a lo no consciente, como ha intentado hacer el materialismo reductivo, es un proyecto en el que hemos perdido ya muchísimo tiempo y energía y que no nos ha llevado a ninguna parte.Y proponer que emerge de lo puramente desprovisto de dimensión mental es tan ininteligible y mágico como decir que sale de la nada. Pues, en estas condiciones, a menos que quiera atribuirle la conciencia a una sustancia inmaterial que tampoco voy a saber de dónde viene, de dónde sale ni cómo interactúa con lo físico, la única opción que me queda es reconocer que lo mental es una dimensión tan fundamental y básica de la realidad como las propiedades de que me habla la física. Si no puedo negar su realidad y tampoco puedo decir que antes no existía y luego empezó a existir en algún momento de la historia del cosmos a partir de lo no consciente, solo me queda aceptar que siempre ha estado ahí, que todas las cosas en todo momento han tenido, tienen y tendrán una dimensión mental. ¿No puedo explicar la conciencia como un producto posterior de lo no consciente? Pues eliminemos el supuesto problemático: el supuesto de que existe efectivamente lo no consciente, y pasemos a postular la conciencia como algo básico y omnipresente. Ahora ya no tenemos que explicar  de dónde sale ni cómo, porque es que no sale de ninguna parte, siempre ha estado ahí, presente en todos los niveles de la realidad, incluso en el más fundamental. Solo así, dicen, solo suponiendo que la conciencia humana surge de formas más básicas y primitivas de conciencia, podemos evitar el absurdo de decir que una propiedad genuinamente irreductible emerge (signifique eso lo que signifique) de la mera reorganización de elementos que pertenecen a una categoría completamente distinta de cosas. 

Otra manera de verlo: cualquier punto en la escala de complejidad material que pueda señalar el emergentista y  decir "Ah, es aquí y no antes donde surge la conciencia, donde emerge la conciencia en un sentido fuerte", cualquier punto que señale va a ser completamente arbitrario. Es mucho más simple, más parsimonioso y más elegante, desde un punto de vista explicativo, eliminar esa arbitrariedad. ¿Y cómo eliminamos esa arbitrariedad? Pues diciendo que la conciencia no surge en ningún momento, sino que siempre ha estado ahí, en toda la escala de complejidad material, de una manera que la refleja. Pero quizá esto es muy precipitado, puede  decir alguien. Quizás la ciencia del futuro logre hacer inteligible la emergencia fuerte de la conciencia, solamente tenemos que esperar al Darwin de la neurociencia. Lo que pasa, responde el panpsiquista, es que, vistas las dificultades insalvables del reduccionismo y del emergentismo, no hay ningún motivo para suponer que la ciencia del futuro va a operar según el supuesto de que la conciencia tiene que ser explicada en términos de lo no consciente. Tal vez la revolución que necesitamos es justamente intentar entender la conciencia humana en términos de formas de conciencia más primitivas. Como decía al inicio, el intento, el proyecto de explicar la conciencia, lo experiencial, en términos de lo no-experiencial no ha producido ni el comienzo de una explicación. En esta situación, negarse a priori a explorar paradigmas alternativos es sencillamente estar cayendo en el peor de los dogmatismos.  

Segundo argumento a favor del panpsiquismo

Vamos con el segundo argumento a favor del  panpsiquismo. Y aprovecho también para recomendarte  un libro que tiene que ver con todo esto. En el vídeo anterior te recomendé este de William Jaworski, Philosophy of Mind: A Comprehensive Introduction, pero en este quiero recomendarte el de Edward Feser, que es mucho más cortito, más accesible, más divulgativo, se podría decir. Se titula sencillamente Philosophy of Mind y está muy bien. Y si lo que quieres es algo más introductorio a la filosofía en general, ¿Hay filosofía en tu nevera?, mi libro, está escrito para ti. Te dejo un enlace en el comentario fijado. Sobre este tema del panpsiquismo, te  recomiendo también la entrada "Panpsychism" de la Stanford Encyclopedia of Philosophy, que ha sido una de las fuentes principales que he utilizado para preparar este vídeo. 

El  segundo argumento a favor del panpsiquismo toma su inspiración del famoso filósofo británico  Bertrand Russell. Hacia el final de su vida, Russell se alejó del positivismo, según el cual la física podría llegar a explicarlo todo, y solía gustarle llamar la atención sobre lo esquelética que era la imagen científica del mundo:  

"No siempre nos damos cuenta de lo extremadamente abstracta que es la información que la física teórica nos da. Nos pone sobre la mesa ciertas ecuaciones fundamentales que le permiten tratar con la estructura lógica de los eventos, al tiempo que deja completamente desconocido cuál es su carácter intrínseco. Todo lo que la física nos da son ciertas ecuaciones que recogen las propiedades abstractas de sus cambios, pero acerca de qué es lo que cambia, a partir de qué y hacia qué; con respecto a esto... la física calla"

Si le  preguntáramos a alguien de la calle, probablemente nos diría que la física nos dará algún día una  descripción completa del mundo natural. Pero el punto de Russell es que, cuando uno atiende al lenguaje matemático-causal que utiliza la física para describir los fenómenos, lo que salta a la vista justamente es el carácter radicalmente incompleto de su imagen del mundo. Lo que hace la física, dice Russell, es abstraer de la concreción de las cosas y quedarse exclusivamente con la estructura lógico-matemático-causal del mundo físico. Es como un pintor que se limita a dibujar sobre un fondo blanco y con tinta negra los contornos de las cosas, y ya está; y además de la manera más geométrica posible, todo lo demás lo deja fuera. Esto es un conocimiento muy útil y muy valioso, por supuesto, pero como mucho, dice Russell, eso nos dice cómo actúan o están dispuestas a actuar las cosas y cómo se relacionan entre sí. Acerca de su "qué", de su naturaleza intrínseca, acerca de eso la física calla. La física nos lo dice todo acerca de cómo se comporta  el electrón, pero acerca de qué es en sí mismo, considerado en sí mismo, acerca de su naturaleza intrínseca y categórica, eso no es una pregunta, dice Russell, que se pueda responder con el lenguaje y los métodos de la física. Ahora bien, razona el panpsiquista, tiene que haber  una naturaleza intrínseca a las cosas, una intrinsicalidad. La estructura que la física  descubre no puede estar flotando en el vacío, por decirlo así, tiene que ser la estructura de un "algo" que está estructurado de esa manera. 

Pero, ¿qué es ese "algo" intrínseco? Y aquí es donde entra justamente la propuesta panpsiquista: la naturaleza intrínseca de la materia es, al menos en parte, conciencia, experiencia consciente. La física nos dice cómo se comporta el electrón, pero el electrón, de suyo, es algo con conciencia. ¿Pero por qué adoptar esta idea? Bueno, pues porque, aunque no tenemos ninguna manera directa de verificar la naturaleza intrínseca de las cosas externas, sí sabemos de modo directo que al menos cierta materia tiene una dimensión mental consciente, a saber, la materia de nuestro cerebro. Y esto ya es una pista, dice el panpsiquista: nuestra única pista. Por tanto, en ausencia de motivos de peso para pensar lo contrario, la explicación más simple, elegante, parsimoniosa y unificada de las cosas es pensar que la materia fuera de nuestros cerebros comparte justamente esa cualidad con la materia de nuestros cerebros: la cualidad de ser consciente, de tener una dimensión mental. La hipótesis contraria, la de que la materia extracerebral es pura y absolutamente inconsciente, es justamente  la que genera el problema duro de la conciencia, porque entonces no hay modo de explicar cómo lo  consciente emerge o surge de lo inconsciente.  

Como escribió el científico Arthur Eddington:

 "El físico de la época victoriana creía saber exactamente de qué hablaba al usar términos como  materia y átomo. Los átomos eran pequeñas bolitas que brillaban, una expresión clara que se suponía lo encapsulaba todo acerca de su naturaleza […]. Pero ahora nos damos cuenta de que la ciencia no tiene nada que decir acerca de la naturaleza intrínseca del átomo. El átomo físico es, como todo en la física, una serie de indicaciones métricas. Tales indicaciones están ahí, estamos de acuerdo, asociadas a un fondo desconocido. ¿Por qué no vincularlas entonces a algo de naturaleza espiritual que tenga como característica prominente la conciencia? Parece un poco tonto preferir asociarlas a algo de una supuesta naturaleza concreta inconsistente con la conciencia y luego ir preguntándose con asombro de dónde sale ésta".

Pero no todo son flores, como os podéis imaginar. El panpsiquismo recibe también muchas críticas, tantas o más que las otras posiciones dentro de la filosofía de la mente. Voy a explicarte dos: una que es la más  común, pero la menos poderosa, y otra que es justamente todo lo inverso. La objeción más común al panpsiquismo es esta:

Primera objeción al panpsiquismo

Es poner esta cara de "¿Me estás troleando?". Es quejarse de que es muy raro y contraintuitivo pensar que todo tiene una dimensión mental. A esto, el panpsiquista responde diciendo que ya aceptamos en nuestra visión del mundo muchísimas cosas que son raras y contraintuitivas: que cuanto más rápido vas, el tiempo corre más despacio; que los sistemas cuánticos no tienen propiedades bien definidas al margen de la medición; etcétera. Si el panpsiquismo es realmente la teoría de la conciencia que nos ofrece la imagen más simple y unificada del mundo, y no tiene ese gran problema de tener que explicar de dónde sale esa propiedad irreductible de la conciencia (porque es que no sale de ninguna parte, porque siempre ha estado  ahí), pues, ¿por qué debería su rareza impedirnos abrazarlo? Además, literalmente todas, pero TODAS las posiciones dentro de la filosofía de la mente tienen implicaciones raras y contraintuitivas,  y el que diga que no es que no lo ha estudiado.  

Y encima, tampoco es como si el panpsiquismo fuera universalmente contraintuitivo. De hecho, ha habido muchas culturas a lo largo de la historia que han abrazado sistemas de pensamiento similares. Que nos parezca raro no es algo natural, dice el panpsiquista, sino más bien producto de los prejuicios y los sesgos de la cultura materialista y cientificista de Occidente.  

Así que no, la mejor objeción en contra del  panpsiquismo no es esta, sino una que se llama el problema de la combinación.

¿El problema duro del panpsiquismo?

Lo desarrolla Philip Goff en este artículo de aquí [véase bibliografía abajo], por si quieres luego ir a echarle un ojo. ¿Te acuerdas de que el  primer argumento a favor del panpsiquismo parte de que es imposible o ininteligible la idea de que la conciencia emerge de lo no consciente? Pues bien, los críticos señalan que el panpsiquismo tiene,  en el fondo, un problema idéntico. Cierto, ya no tiene el problema de explicar cómo la conciencia surge de lo no-consciente porque ya no hay nada no-consciente, pero esto se sustituye por el problema de explicar cómo surge la conciencia específicamente humana, con toda su riqueza y complejidad, de la mera unión, combinación, agregación de un número astronómico de  microconciencias más básicas. ¿Cómo funciona eso? ¿Cómo es que millones de microsujetos, micromentes basiquillas, cada una con su perspectiva particular, privada y subjetiva, se combinan para  dar lugar a un macrosujeto Chad, más gordito, superior y distinto? Y claro, llegados a este punto, parece que el panpsiquista está condenado a reproducir las otras posiciones dentro de la filosofía de la mente. El panpsiquista puede decir que la conciencia humana realmente no existe, que no existe el sujeto humano, sino que el sujeto humano es una ilusión y que solamente existen los microsujetos. Pero entonces, que no se queje del eliminativismo. Puede decir que en realidad el sujeto humano y su rica experiencia se reducen a los microsujetos y sus microexperiencias y sus relaciones entre sí, pero buena suerte con eso y que no se queje del materialismo reductivo. O puede, por último, hablar de que el sujeto humano y su experiencia emergen de la base microconsciente. Pero entonces, que no se queje del emergentismo, porque básicamente está heredando sus mismos problemas. Hay, por descontado, algunas propuestas de solución. Quizás la más interesante es la de Hedda Hassel Morch, que propone que, al formar la mente humana, los microsujetos se fusionan entre sí y dejan de existir como tal. Por dar una imagen del asunto: no es que los microsujetos se unan como los ladrillos se unen para formar una casa, sino más como diversas gotas de agua se fusionan para formar una sola masa líquida mayor. Morch ha argumentado que  esto, si bien no elimina del todo el problema, es una forma de emergentismo menos radical que los emergentismos no-panpsiquistas. 

Porque al menos nos estamos moviendo dentro de la misma categoría de cosas, de lo experiencial, de lo consciente. Y que esto, si bien no es enteramente satisfactorio, pues es mejor que nada. Pero está por ver si esto es realmente una solución que tenga algún sentido: el panpsiquismo está muy verde todavía, dicen los panpsiquistas, y el único consenso que hay es que hay que seguir trabajando para dar con una solución satisfactoria. Pero lo interesante es que si uno quiere refutar el panpsiquismo, éste es el problema en el que tiene que insistir. Pero... ¿y si el problema está en que el panpsiquismo no es lo suficientemente radical? ¿Y si necesitamos una teoría de la conciencia que sea todavía más loca? Pues eso es lo que vamos a explorar en el siguiente vídeo.

BIBLIOGRAFÍA

► Philip Goff (2022), "Panpsiquismo", Enciclopedia de Filosofía Stanford [en inglés].

► William Jaworski (2011), Filosofía de la mente. Una introducción exhaustiva, Wiley-Blackwell [en inglés].

► Galen Strawson (2006), "Monismo realista. Por qué el fisicalismo implica el panpsiquismo", Journal of Consciousness Studies, 13, pp. 3-31 [en inglés].

► Thomas Nagel (2012), Mortal Questions, Cambridge University Press [en inglés].

► Edward Feser (2006), Filosofía de la mente. Una guía para principiantes, OneWorld Publications [en inglés].

► Philip Goff (2006), "La experiencias no se suman", Journal of Consciousness Studies, 13, pp. 56-61 [en inglés].

► Philip Goff (2016), "La solución del enlace fenomenal al problema de la combinación", en G. Bruntrup & L. Jaskolla, Panpsiquismo: Perspectivas Contemporáneas, Oxford University Press, pp. 283-302 [en inglés].

► Hedda Hassel Morch (2014), Panpsiquismo y causalidad. Un nuevo argumento y una solución al problema de la combinación, tesis doctoral, Universidad de Oslo [en inglés].

► Hedda Hassel Morch (2023), Teorías no-fisicalistas sobre la conciencia, Cambridge University Press [en inglés].

sábado, 13 de junio de 2026

Cambios y manipulaciones en la SER

 I 

 Nuevo terremoto en la Cadena Ser: destituye a Guillermo Rodríguez, director de Informativos, 24 horas después de la salida de Àngels Barceló, en El Mundo, Esther Mucientes, Viernes, 12 junio 2026:

Guillermo Rodríguez, director de Informativos de la Cadena Ser hasta hace unas horas, ha sido cesado por la dirección de la emisora tras cinco años en el puesto

Nuevo terremoto en la Cadena Ser. Si hace tres semanas saltaban las alarmas tras anunciarse la renuncia de Àngels Barceló, la cual se despidió este jueves por sorpresa de los oyentes y del que ha sido su programa durante 7 años, Hoy por Hoy, esta mañana estallaba una nueva bomba en la emisora del Grupo Prisa: Guillermo Rodríguez, director de Informativos de la Cadena Ser, ha sido destituido en las últimas horas.

Según ha adelantado eldiario.es y ha confirmado EL MUNDO, Guillermo Rodríguez ha sido destituido esta mañana. Fran Llorente, director de Contenidos de la Cadena Ser, ha sido el que se lo ha anunciado a Rodríguez y después a la redacción de la emisora. Un nuevo golpe para una emisora que desde hace tres semanas lleva sumida en un tsunami de movimientos que comenzaron con la salida de Barceló y que ha provocado que a partir de la temporada que viene Aimar Bretos asuma la dirección de Hoy por Hoy, y que el subdirector de Hoy por Hoy, José Luis Sastre, se ponga al frente de Hora 25.

La destitución de Rodríguez no se entiende sin el penúltimo cisma: la salida de Àngels Barceló de Hoy por Hoy. La decisión de la cúpula de la emisora no es un hecho aislado; es el síntoma de una guerra que se lleva batallando de puertas hacia dentro desde hace varios meses. En la Cadena Ser nunca se juega solo a la radio. Se juega a la política, al poder y a la influencia.

Y aquí es donde se entra en el territorio de la guerra de guerrillas. Fuentes de la casa ya confirmaron a este periódico lo que era un secreto a voces: la tensión interna es insoportable.

De hecho, la despedida de este jueves de Barceló no solo sorprendió por ser tan precipitada cuando aún no ha terminado la temporada radiofónica sino por el mensaje que se escondía en sus palabras y que responde a este enfretamiento que se vive entre la cúpula de la Ser y sus redacciones.

"He acordado con la casa y con su complicidad", afirmó Barceló, "que lo dejo aquí porque la casa tiene que trabajar en lo que viene". Pasa página, porque, y ha sido tan clara como podía serlo, "yo ya soy la página de la izquierda y ahora toca completar la página de la derecha". Una frase que deja claro todo lo que fuentes de la cadena han ido relatando estas semanas.

La fachada del liderazgo del Hoy por Hoy en el EGM (aunque con importante pérdida de oyentes en el último Estudio General de Medios) tapaba a duras penas una realidad mucho más incómoda: un pulso soterrado entre Barceló y la planta noble de Prisa Media. Una guerra de guerrillas donde se medía cada palabra, cada invitado de la tertulia y, sobre todo, cada silencio.

El origen del cisma, según fuentes de la emisora, tiene nombres propios y una obsesión corporativa: la "transversalidad". Desde la cúpula de Prisa, pilotada por el fondo Amber Capital de Joseph Oughourlian, se venía madurando la idea de rebajar la intensidad ideológica de la emisora, muy en la línea con el argumentario de Moncloa. La consigna era clara: había que "abrir el abanico", moderar el tono y atraer a perfiles de analistas que hasta ahora veían la Ser como territorio hostil. Un intento de centrar el tiro para arañar oyentes a la competencia y, de paso, desatascar ciertos puentes institucionales y publicitarios con administraciones de otro color político, ante la posibilidad de un cambio de Gobierno de cara a las próximas elecciones de 2027. La destitución de Rodríguez visibiliza precisamente esto.

Guillermo Rodríguez empezó a sonar con fuerza en los mentideros del sector durante su etapa en Público.es, donde ejerció como redactor jefe. Sin embargo, su verdadero salto al centro del tablero de Prisa se produjo en 2012, cuando se incorporó como subdirector al desembarco español de El HuffPost, bajo la batuta de Montserrat Domínguez.

Allí se convirtió en su mano derecha y, cuando Domínguez ascendió en el organigrama del grupo en 2018, él asumió la dirección del medio. En El HuffPost, Rodríguez logró consolidar una cabecera que mezclaba el pulso político con el clic rápido y el lenguaje de las redes sociales, posicionándola entre los digitales más leídos del país.

Su gran reválida llegó en mayo de 2021. En plena tormenta de renovación directiva en Prisa Media, fue nombrado director de Informativos y de contenidos digitales de la Cadena Ser. El objetivo con su nombramiento era pilotar la tan cacareada "transformación digital" de la radio tradicional, un transatlántico acostumbrado a mirar el medidor del EGM y poco dado a cambiar las inercias del estudio por el algoritmo. A la vez que convencía a una redacción de "viejos rockeros" de la radio de que los contenidos informativos debían convivir -y competir- en el universo del on demand y las redes.

Quienes han trabajado con él destacan su carácter dialogante, su perfil técnico y su experiencia docente (ha impartido clases en la Escuela de Periodismo UAM-El País y en la Universidad Europea). Ha sido un hombre de Prisa y un gestor que siempre intentó mantener el equilibrio en una cuerda floja especialmente tensa.

Hoy, tras la marcha de Àngels Barceló y la última purga en los despachos de Gran Vía, ese equilibrio se ha roto. A Guillermo Rodríguez lo apartan. En la Ser han abierto la caja de los truenos. Se ha ido Barceló, ha caído Guillermo Rodríguez y la tensión sigue presente, a la espera de saber hacia dónde navergará el barco.

II

La 'guerra' en la Cadena Ser que ha provocado la precipitada "renuncia" de Àngels Barceló, en El Mundo, Esther Mucientes, sábado, 23 mayo 2026:

La salida de Ángels Barceló deja un panorama complejo en la cadena. Sustituir a la mujer que ha mantenido el liderazgo frente al empuje de Carlos Herrera (Cope) y el crecimiento de las mañanas de Onda Cero con Carlos Alsina no va a ser una tarea de despacho de un viernes por la tarde

A los 30 minutos de que saltase la noticia del día en los medios, la salida de Àngels Barceló de la Cadena Ser tras presentar su renuncia, la consejera delegada de Prisa Media, Pilar Gil afirmaba lo siguiente: "Como ya anunciamos en la presentación del plan estratégico, el Grupo tiene en marcha un gran proyecto de transformación y llegada a nuevas audiencias, que será aún más visible en la nueva temporada 2026-27, con el compromiso de seguir informando y acompañando a sus oyentes con la calidad y la calidez que siempre han caracterizado a la cadena". Solo hace falta leer entre líneas para entender que la marcha de Barceló no ha sido fácil ni tranquila. Detrás del anuncio de su marcha está la intrahistoria de una 'guerra' que llevaba librándose desde hace meses dentro de la radio de Prisa.

El anuncio de la marcha de Àngels Barceló no ha sido la consecuencia natural de un pacífico fin de ciclo, ni el cansancio lógico de quien lleva madrugando a horas intempestivas desde hace siete años. Su "renuncia", palabra que utilizó la Cadena Ser en su nota de prensa anunciando la marcha de la periodista, ha sido una demolición controlada que ha terminado estallando en Gran Vía, 32, aunque sin demasiada sorpresa, pues de puertas hacia dentro casi todos sabían que esto no iba a acabar bien.

El ambiente venía caldeado desde hacía meses. La fachada del liderazgo del Hoy por Hoy en el EGM (aunque con importante pérdida de oyentes en el último Estudio General de Medios) tapaba a duras penas una realidad mucho más incómoda: un pulso soterrado entre Barceló y la planta noble de Prisa Media. Una guerra de guerrillas donde se medía cada palabra, cada invitado de la tertulia y, sobre todo, cada silencio.

El origen del cisma tiene nombres propios y una obsesión corporativa: la "transversalidad". Desde la cúpula de Prisa, pilotada por el fondo Amber Capital de Joseph Oughourlian, se venía madurando la idea de rebajar la intensidad ideológica de la emisora, muy en la línea con el argumentario de Moncloa. La consigna era clara: había que "abrir el abanico", moderar el tono y atraer a perfiles de analistas que hasta ahora veían la Ser como territorio hostil. Un intento de centrar el tiro para arañar oyentes a la competencia y, de paso, desatascar ciertos puentes institucionales y publicitarios con administraciones de otro color político, ante la posibilidad de un cambio de Gobierno de cara a las próximas elecciones de 2027.

Pero en ese diseño de laboratorio se toparon con un elemento incontrolable: la propia Àngels Barceló.

Barceló, que se ha ganado a pulso el estatus de intocable, siempre ha entendido su programa como un estado soberano. Para ella, la línea editorial y la elección de su mesa de debate eran líneas rojas no negociables. Cuando Fran Llorente, director de contenidos de la emisora, le avisó de que había que abrir el espacio a "nuevos nombres" y "enfoques más abiertos" para la tertulia de las nueve, la respuesta de la periodista fue un portazo dialéctico que resonó hasta en la Castellana.

A este choque editorial se le sumó la eterna sospecha externa de las presiones políticas. En un panorama mediático hiperpolarizado, mantener el equilibrio en el buque insignia de la izquierda radiofónica es un deporte de riesgo. Las malas lenguas de la redacción apuntan a que las fricciones terminaron por agotar la paciencia de la catalana, que abrió un pulso con la dirección que desde hacía unas semanas había llegado a un punto de no retorno. La cúpula mantenía que había que hacer más plural la Ser y Barceló se mantenía firme en que a ella no le iban a imponer una nueva línea editorial. Las fricciones se hicieron insostenibles.

"Àngels no acepta sugerencias, acepta decisiones si son suyas. Intentar moldear su escaleta es como intentar moldear el hormigón armado", aseguraba este viernes por la tarde una fuente interna de la emisora que prefería mantenerse en el anonimato ante la tensión que hay en los pasillos de la Ser.

Las reuniones para la renovación de su contrato, que debían ser un trámite de firmas y cifras, se convirtieron en un tenso campo de batalla. Barceló no pedía más dinero; pedía libertad editorial. Quería la garantía absoluta de que nadie metería las manos en sus contenidos. Al ver que los directivos no cedían y que el control editorial empezaba a cotizar a la baja, la reina de las mañanas radiofónicas aplicó la máxima de la dignidad periodística: antes de que le impongan la escaleta y se produzca el sorpasso de la Cope en las mañanas, recoge los papeles y apaga la luz roja.

Ahora, el incendio se traslada a los despachos. La dirección de la Ser se encuentra con el dilema de ver quién ocupa el agujero que deja la periodista. La marcha de Barceló es un torpedo a la línea de flotación de la marca, y el equipo directivo se enfrenta al pánico escénico de buscar un relevo que no solo mantenga los números, sino que acepte las condiciones de "moderación" que Àngels Barceló rechazó.

El nombre que más suena es el de Aimar Bretos, un hombre Ser, conductor de Hora 25, con un perfil muy valorado por sus compañeros y también por la dirección y la cúpula de Prisa. Aimar Bretos es el heredero natural de la casa. El actual timonel de las tardes/noches de la Ser, con programa propio en laSexta, maneja el tono institucional de la emisora a la perfección, tiene el colmillo afilado para la entrevista política y repetiría el histórico viaje que ya hizo la propia Àngels Barceló desde la noche hacia la luz del día.

Pero antes que Aimar Bretos, Prisa salió a pescar en mares ajenos. En los despachos de la Ser siempre se ha fantaseado con dar el gran golpe de efecto tentando a la estrella de Onda Cero, Carlos Alsina, aprovechando el baile de incertidumbres sobre su propio futuro. Una carambola de billar que dinamitaría el tablero radiofónico, aunque todo quedó en un intento, pues Carlos Alsina no solo se queda en su Más de uno y su Onda Cero sino que la temporada que viene junto a él estará Rafa Latorre, pues la emisora ha hecho una jugada maestra creando un dragón de dos cabezas para conducir las mañanas radiofónicas.

La tormenta no ha hecho más que empezar. Se han cargado a la reina, sí, pero el trono que dejan vacío quema tanto que pocos van a querer sentarse sin un buen traje ignífugo. Y una pregunta, ¿qué pasará con José Luis Sastre, el fiel compañero y contramaestre de Barceló? No parece que vaya a ocupar el hueco de la periodista y muchos se preguntan si con su salida, Sastre podría replantearse su continuidad y centrarse en nuevos horizontes como la televisión -tiene programa en La 2- y la escritura.

III

 Así ha sido la despedida de Àngels Barceló en su último 'Hoy por Hoy' en la SER, Redacción, Cadena SER 11/06/2026:

La periodista pone fin a 21 años en los que también dirigió 'A vivir que son dos días' y 'Hora 25'

Àngels Barceló se ha despedido este jueves por sorpresa de los oyentes de Hoy por Hoy. La directora del programa más escuchado de la radio española ha dicho adiós a quienes le han acompañado al otro lado de las ondas desde que se puso al frente del programa, en 2019.

"Este es el último Hoy por Hoy que hago. Se acabó. Lo dejo aquí porque la casa tiene que empezar a trabajar en lo que viene. Yo ya soy la página de la izquierda y ahora toca completar la página de la derecha", ha dicho Àngels, rodeada por todo su equipo y por la redacción de la SER, que llenaba el control y los pasillos que rodean al estudio principal de la emisora.

Este ha sido su discurso de despedida completo:

Es mi último Hoy por Hoy después de siete años. Lo dejamos, Sastre, en lo mejor de la audiencia (que vengan a perseguirnos con los datos históricos) y con la complicidad de los oyentes ,que nos han traído de la mano hasta aquí. Porque sin ellos no hubiéramos podido hacer lo que hemos hecho. Nos han dado la fuerza para levantarnos, para decidir qué poníamos, donde íbamos, donde conectábamos... Porque hemos tenido siempre un compromiso con ustedes: el de contarles la verdad, el de ser rigurosos pero también el compromiso de pasar buenos ratos, de hacerles sonreír, de haerles reír, de ser sus cómplices.

Hoy termina una etapa y comienza otra. Yo no hubiera llegado hasta aquí sin este equipo y ellos los saben. Hace falta quererse mucho, para llegar tan pronto, de buen humor y ponerse a trabajar. Esto solo se consigue si la gente se quiere, si la gente se respeta y si la gente empatiza los unos con los otros.

Y con el segundo equipo, qué les voy a decir. Talento puro. Nos hemos reído todo. He vuelto a pasar otra etapa de mi vida con Sergio Castro. Volvimos a Camelot y hoy Camelot se cierra, pero Camelot es un estado de ánimo.

Sed muy felices con lo que os toque. Yo os aseguro que seré muy feliz con lo que me toca, que de momento es poner los pies en remojo, beber mucha pomada y pasármelo muy bien, también, sin perderos de vista a vosotros, que os vaya muy bien.

Y a los oyentes, que también les vaya muy bien. Estos días he recibido tantas muestras de cariño por parte de la gente que me decía "no será igual", "nada será lo mismo"... Cuando uno se recupera de una ruptura, o de un amor que no ha funcionado al final del todo, se pasa un tiempo de duelo pero luego la gente es capaz de volverse a enamorar. O sea que enamórense.

Yo no me desenamoraré de la radio, de eso pueden estar seguros".

Nueva etapa en Hoy por Hoy

La salida de Barceló de la SER se anunció el pasado 22 de mayo, después de que la periodista comunicase que no renovaría su contrato. "Agradezco infinito la lealtad y la confianza de los oyentes, de mis equipos y de mis colaboradores", dijo entonces.

Desde que se anunciase su salida, las muestras de cariño hacia la periodista por parte de sus compañeros, colaboradores y oyentes no han dejado de salpicar el programa.

José Luis Sastre, subdirector del programa, fue el primero y sorprendió a su "jefa" dedicándole un mensaje de agradecimiento y orgullo: "Estamos orgullosos de esto que hemos hecho y que hemos seguido haciendo contigo. Estamos muy orgullosos de nuestra gente, que es la gente de la SER; de ti, que nos has dado margen y confianza para que fuéramos creciendo cada uno y encontráramos nuestro hueco".

Barceló ha conducido las mañanas de la SER desde 2019, manteniendo el liderazgo de un programa con más de 40 años de historia por el que han pasado Iñaki Gabilondo, Carles Francino y Pepa Bueno. "Su capacidad para conectar con la audiencia deja una marca en la historia del programa y de la emisora", decía el comunicado de la SER en el que se anunciaba su salida.

Unos días después, se hizo público que Aimar Bretos, hasta ahora director de Hora 25, será quien diriga Hoy por Hoy a partir del 31 de agosto.

IV

La letra pequeña de la despedida de Àngels Barceló: intrahistoria de la derechización de Cadena SER, en El Plural, Andrea Cabanillas, 12/06/2026:

José Luis Sastre releva a Aimar Bretos y se pondrá al frente de 'Hora 25'

"Es el último que hago. He acordado con la casa y su complicidad que lo dejo aquí porque la casa tiene que empezar a trabajar en lo que viene. Pasamos página, yo ya soy la página de la izquierda y ahora toca completar la de la derecha". Así arrancaba, por sorpresa, Àngels Barceló la última despedida de su Hoy por Hoy. Casualidad o no, la locutora se refería a la página derecha de la emisora, esa que está provocando multitud de terremotos en la casa para poder empezar a completarse. Entre ellos, el más evidente, la caída de Barceló.

En el seno de la cadena existe un sentir común de que, tras la llegada de Joseph Oughourlian al control absoluto de PRISA, poco queda ya de la SER que durante décadas convirtió la independencia periodística en una de sus principales señas de identidad. Con una reconfiguración total del poder editorial y empresarial del grupo, el magnate está resignificando la emisora con un volantazo a la derecha.

La secuencia de movimientos internos en PRISA y en la Cadena SER ha ido dejando una serie de episodios que en la redacción se citan como hitos de una misma deriva. No se trata únicamente de cambios estructurales, sino de decisiones muy concretas que han ido marcando el rumbo editorial de la emisora.

Uno de los puntos de inflexión, probablemente el germen de lo que vendría después, fue la reordenación de la cúpula directiva tras la consolidación del poder de Joseph Oughourlian en el grupo. La llegada de Pilar Gil como consejera delegada de PRISA Media, la de Fran Llorente a la dirección de Contenidos o la de Jaume Serra como director general de la SER supuso, según distintas fuentes internas, un cambio en la forma de gestionar la agenda informativa y las prioridades del grupo. Estos movimientos no fueron interpretados como simples relevos, sino como una reconfiguración profunda del centro de decisión de la cadena.

A partir de ahí comenzaron a producirse episodios que alimentaron el malestar en parte de la plantilla. Uno de los más repetidos es el relativo a la cobertura del caso de Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso. Como publicó este medio, desde la nueva dirección se pidió a varias figuras de la SER "hacer menos seguidismo del Gobierno" y dejar de hablar "tanto del novio de Ayuso". Una instrucción que muchos periodistas interpretaron como un intento explícito de modular la agenda política de la emisora.

Otro episodio que generó especial ruido interno fue la entrevista al portavoz del PP, Borja Sémper, en Hora 25. La visita, que en principio respondía a la normalidad de la agenda política, acabó adquiriendo una dimensión distinta por el despliegue de la cúpula directiva de la SER durante el encuentro. La presencia coordinada de responsables como el director de Informativos, el director de Contenidos o la propia dirección del grupo fue percibida por parte de la redacción como algo inusual en una entrevista de esas características. No obstante, lo más llamativo fue que Llorente, según apuntan fuentes internas a este medio, se dirigiera al político en un tono casi imperativo para que "presentaran de una vez" la moción de censura contra el Gobierno de Pedro Sánchez.

A estos hechos se suma otro elemento que ha circulado de forma recurrente en la redacción: el cambio de tono en determinadas tertulias y en la selección de voces. En algunos espacios se ha percibido una mayor presencia de perfiles conservadores o más cercanos a posiciones de "centralidad", término que la dirección utiliza de forma habitual para definir el nuevo enfoque del grupo. Para una parte de los trabajadores, sin embargo, ese concepto está funcionando como un eufemismo de una reorientación progresiva de la línea editorial.

En ese contexto llega la salida de Àngels Barceló. Su despedida de Hoy por Hoy no se interpreta únicamente como el cierre de una etapa profesional de enorme peso en la historia de la SER, sino como el último movimiento visible dentro de una cadena de decisiones que llevan meses generando tensión interna. Por ello, su frase de despedida, en la que hablaba de ser "la página de la izquierda" mientras ahora tocaba completar "la de la derecha", puede leerse dentro de la emisora como una síntesis involuntaria de ese cambio de ciclo que muchos llevan tiempo comentando en voz baja.

Con todo ello, la sensación en parte de la casa es que la marcha de Barceló no es un hecho aislado, sino el reflejo más visible de una transformación más amplia que ha ido avanzando a través de reuniones, relevos, indicaciones editoriales y decisiones estratégicas que han ido redefiniendo el equilibrio interno de la Cadena SER.

V

Àngels Barceló se despide por sorpresa de ‘Hoy por Hoy’: “Pasamos página; yo soy la página de la izquierda, toca completar la de la derecha”, en La Vanguardia, Cristina Sierra, 11/06/2026:

La periodista, que hace solo tres semanas comunicó a la Cadena SER que no renovaría su contrato, ha realizado este jueves su último programa

Àngels Barceló ha conducido, este jueves 11 de junio, su último Hoy por Hoy, un espacio que ha dirigido en los últimos siete años. “Últimos minutos del programa y hoy soy yo la que hablo. Algo os estáis oliendo porque está el control lleno, es el último Hoy por Hoy que hago. Se acabó”, ha dicho la periodista catalana tras el boletín de las 12. De esta manera, ha puesto punto final a una etapa de 21 años en la Cadena SER.

Como ha explicado la periodista catalana, esta decisión que ha sorprendido a sus fieles oyentes estaba más que meditada. “Lo he acordado con la casa y con su complicidad, porque la casa tiene que empezar a pensar en lo que viene. Pasamos página, lo dejo aquí. Yo soy la página de la izquierda, toca completar la de la derecha”, ha dicho.

En su último discurso como trabajadora de la cadena, Barceló ha reivindicado su trabajo al frente del programa. “Hemos tenido siempre el compromiso de contaros la verdad, de ser rigurosos y de hacerles pasar un buen rato con la radio. Hoy termina una etapa, comienza otra. Yo tampoco hubiera llegada hasta aquí sin mi equipo”, ha afirmado la catalana, que ha añadido que ahora le toca “poner los pies en remojo, sin perder de vista la información y sin perderos de vista a vosotros”.

La periodista también ha dejado claro que se va satisfecha de la cadena. “Sed muy felices con lo que os toque, yo os aseguro que seré muy feliz con lo que me toca”, ha asegurado Barceló, que se ha mostrado muy agradecida por las muestras de cariño recibidas en estas últimas tres semanas, cuando informó a la Cadena SER que no renovaría su contrato.

Sed muy felices con lo que os toque, yo os aseguro que seré muy feliz con lo que me toca”, Àngels Barceló

“Cuando uno se recupera de una ruptura o de un amor que no ha funcionado al final de todo, se pasa un tiempo de duelo, pero luego la gente es capaz de volverse a enamorar. O sea que enamórense de nuevo, yo no me desenamoraré de la radio”, ha manifestado la catalana, que ha querido finalizar su intervención con una petición a sus oyentes: “Cuídenlos mucho a todos y cuiden mucho a José Luis Sastre”.

Fue el pasado 22 de mayo cuando la emisora confirmó oficialmente la salida de Barceló tras más de dos décadas en el grupo radiofónico. “No es el mejor día en la historia de la Cadena SER. No pasa nada. No, no se hunde el mundo. Pero es un día complicado, raruno y no precisamente alegre”, dijo su compañero Carles Francino tras conocerse la noticia. Desde entonces, las muestras de cariño a Barceló han sido constantes.

Mientras, desde la cadena se ha informado que Aimar Bretos será el nuevo director de Hoy por Hoy a partir del 31 de agosto, cuando se estrenará la nueva temporada.

VI

Un icono de la información en españa. Los planes de futuro de Angels Barceló tras abandonar la Cadena Ser: "No me desenamoraré de la radio", Por El Confidencial, 12/06/2026:

La comunicadora catalana afronta una nueva rutina alejada de los micrófonos diarios

La voz que ha acompañado a millones de oyentes cada mañana en la Cadena SER ya ha cerrado una de las etapas más importantes de su carrera. Àngels Barceló se despidió este jueves de Hoy por Hoy tras siete años al frente del programa líder de la radio española y, aunque deja atrás los madrugones y la presión de la actualidad diaria, ya ha avanzado cuáles son sus planes más inmediatos. Rodeada por su equipo y numerosos compañeros de la cadena, Barceló confirmó que había alcanzado un acuerdo con la SER para abandonar el espacio y facilitar así el relevo que tomará Aimar Bretos a partir de la próxima temporada. “Es el último Hoy por Hoy que hago. Se acabó”, afirmó durante una despedida que estuvo marcada por los recuerdos y el reconocimiento a quienes la han acompañado durante estos años. Tras más de dos décadas vinculada a la Cadena SER y siete años liderando las mañanas radiofónicas, Barceló aseguró que afronta esta nueva etapa con tranquilidad. “Seré muy feliz con lo que me toca”, explicó a los oyentes, dejando claro que, al menos durante los próximos meses, no tiene previsto embarcarse en nuevos proyectos profesionales de gran envergadura. La propia periodista reveló cuál será su principal prioridad después de abandonar el programa. Tras años comenzando su jornada antes del amanecer para estar al frente de la emisión desde las seis de la mañana, ahora quiere disfrutar de un descanso prolongado.

Durante su despedida, Barceló explicó que sus planes pasan por “poner los pies en remojo”, disfrutar del verano y pasar tiempo alejada de las exigencias diarias de la radio. También hizo referencia a la tradicional pomada menorquina, una bebida muy popular en la isla donde suele pasar largas temporadas estivales, una pista sobre cuál podría ser uno de sus destinos favoritos para esta nueva etapa. Pese a su retirada de las ondas, dejó claro que seguirá pendiente de la actualidad y de la evolución de la radio, un medio con el que mantiene un vínculo emocional difícil de romper. “Yo no me desenamoraré de la radio”, aseguró durante su intervención.

Más tiempo para la familia y proyectos personales

La salida de Hoy por Hoy también permitirá a Barceló recuperar tiempo para su vida personal. Durante décadas, su carrera ha estado marcada por una intensa dedicación profesional que ahora podrá compaginar con una agenda más flexible. Entre las posibilidades que se abren para la periodista figura dedicar más tiempo a su entorno familiar, especialmente a su hija Clara, nacida en 1994. Además, quienes siguen su trayectoria recuerdan que siempre ha mostrado una gran afición por la lectura, por lo que no se descarta que pueda explorar proyectos editoriales o colaboraciones alejadas de la rutina radiofónica diaria.

Otro de los ámbitos que podría ocupar parte de su tiempo es el empresarial. Barceló figura al frente de Lunic Audiovisuals, una productora creada en 2005 vinculada al desarrollo de contenidos audiovisuales. Aunque la sociedad no mantiene actualmente una actividad destacada, su nueva situación profesional podría permitirle retomar iniciativas relacionadas con la producción o la creación de nuevos formatos, aprovechando la amplia experiencia acumulada durante décadas en radio y televisión. Por ahora, la periodista no ha anunciado ningún proyecto concreto ni ha hablado de jubilación. Lo único seguro es que, tras cerrar una etapa histórica en la Cadena SER, afronta los próximos meses con la intención de descansar, disfrutar de más tiempo para sí misma y decidir con calma cuáles serán sus siguientes pasos profesionales.

VII

Àngels Barceló abandona la Cadena SER tras 21 años en la emisora, elDiario.es, 22 de mayo de 2026:

Barceló, que dirige el programa líder de la radio en España, deja la SER en medio de las tensiones de profesionales de la cadena con el director de contenidos; antes de hacerse cargo de 'Hoy por hoy' en 2019, dirigió 'A vivir que son dos días' y 'Hora 25'

La periodista Àngels Barceló deja la Cadena SER tras 21 años trabajando en la emisora. Según informa la SER, el 31 de agosto será el estreno de la nueva temporada 26-27 sin Barceló, que hoy ha comunicado a la emisora que no renovará su contrato. “Agradezco infinito la lealtad y la confianza de los oyentes, de mis equipos y de mis colaboradores”, ha señalado la presentadora tras su renuncia.

Fuentes de la redacción de la SER señalan a elDiario.es que la dirección de Prisa exigía a Barceló “más pluralidad” en la tertulia del programa sin aclarar si su concepto de pluralidad se refería a una mayor presencia de tertulianos conservadores.

La salida de Barceló se produce en medio de un enfrentamiento de diferentes profesionales de la SER con el director de contenidos, Fran Llorente, agudizado en este caso por la mayor autonomía de la periodista como directora del programa estrella de la cadena.

Una premiada trayectoria

Barceló (Barcelona, 1963), que desde 2019 hasta hoy ha presentado cada mañana el programa Hoy por Hoy (programa líder de las mañanas en audiencias) tiene una larga trayectoria a las espaldas. Empezó a trabajar con 20 años en Catalunya Radio, tras lo que dio el salto a la televisión para presentar el informativo de TV3. Años más tarde, en 1997, se estrenó en la televisión nacional como editora de los informativos de Telecinco los fines de semana.

Fue en 2005 cuando fichó por la Cadena SER para dirigir y presentar el programa A vivir que son dos días, que se emite los fines de semana. En 2007 fue elegida para ponerse al frente de Hora 25, el programa informativo diario de las tardes, labor que comenzó a principios de 2008.

Desde el 2 de septiembre de 2019, dirige y presenta Hoy por hoy, desde las 6.00 horas hasta las 12.20, de lunes a viernes. Entre medias, también ha sido conductora de programas deportivos en Cuatro, como previas de los partidos de la Selección o programas durante la Eurocopa de 2008.

Durante su carrera profesional Barceló ha recibido varios premios por su trabajo, entre ellos dos premios Ondas –en 2017 a mejor presentadora de radio y en 2024 por su trayectoria profesional–, el premio Iris a mejor comunicadora de programas informativos en 2005, el premio Antena de Oro a mejor presentadora de informativos en 1999 o el premio Micrófono de Oro en 2010. En 2024 también recibió la Creu de Sant Jordi por sus cuatro décadas de trabajo periodístico.

IX

Los entresijos de la salida de Àngels Barceló: "O decido la línea y los tertulianos, o me voy", Libertad Digital, Luis F. Quintero, 23/5/2026:

Barceló ha mantenido un pulso con la propiedad en plena renovación del contrato. Ella se empeñaba en marcar la línea editorial. Ahora sale de Prisa.

Àngels Barceló ya no es la voz de las mañanas de la cadena SER. Renovaba los contratos una vez al año y ahora tocaba. Desde la propiedad de la empresa, Joseph Oughourlian, presidente de Prisa, quería completar la moderación editorial a imagen y semejanza de lo sucedido en El País cuando enseñó la puerta de salida a Pepa Bueno. Fuentes internas insisten: se trata de ganar algo de pluralidad, no de girar ni mucho menos a la derecha. Básicamente ser un medio progresista, no sanchista.

En la cabecera de papel, tras la salida de Pepa Bueno, las aguas parecen bajar tranquilas, pero no ocurre lo mismo en la SER. Hasta ahora Àngels Barceló presumía de ser quien hacía y deshacía a placer en la línea editorial, pero esto se ha terminado. Tocaba renegociar el contrato y Joseph Oughourlian le ha plantado cara. "O decido la línea editorial, o me voy", habría amenazado Àngels Barceló, a lo que Oughourlian contestó: "La línea editorial la marca la propiedad". "La cosa estaba clara, evidentemente ella no es la dueña de la radio", confiesa una fuente conocedora de las negociaciones.

Otras fuentes cercanas a Prisa indican a Libre Mercado que las posiciones estaban muy lejos de acercarse, ya que Barceló quería controlar, además de la línea editorial, también a los contertulios que participaban en su programa y en otros de la cadena. Según estas fuentes, en eso consistió el ultimátum que Barceló dejó encima de la mesa esta misma semana en su reunión con la consejera delegada Pilar Gil.

Sin embargo, desde Prisa se le ha indicado que la línea editorial la marcan los propietarios y que la decisión, igual que en El País, es buscar más pluralismo a la línea editorial, a los informativos y, por supuesto, a las tertulias donde se busca "que no sea unicolor y unipresidencial", según nos dicen textualmente las fuentes. Así las cosas, este mismo viernes Àngels Barceló presentó su dimisión ante la dirección general de la SER, y no ante la consejera delegada.

Ahora hay que buscar un sustituto, para el cual lo que parece más claro es que la opción preferida de Oughourlian sea promocionar a algún talento interno, más que ir a buscar en otras ondas —ha sonado mucho Alsina en los mentideros periodísticos como nuevo puntal de la SER—.

Así las cosas, la SER va a tener una línea editorial parecida a la de El País. Va a haber entrada de periodistas e intelectuales que no sean de izquierdas en las tertulias y los informativos serán más equilibrados.

Tal es la situación que algunos compañeros de la SER ya se han postulado para coger el programa estrella de la casa, Hoy por Hoy, a partir de la próxima temporada. Según las fuentes consultadas, es Aimar Bretos quien se postula con más posibilidades de lograr el puesto. Otro de los candidatos sería el segundo de Àngels Barceló, José Luis Sastre.

¿Qué pasará ahora con Àngels Barceló? Pepa Bueno, la que fuera directora de El País antes de que Oughourlian le enseñara la puerta, se colocó en Televisión Española, ese proyecto para mayor gloria de Pedro Sánchez. No sé si Àngels encontraría acomodo en la parrilla pública. Lo que parece seguro es que editorialmente estaría más en sintonía.