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sábado, 19 de septiembre de 2026

Comentarios sobre frases filosóficas

 [De por ahí]

 Hay hombres que nacen para obedecer. Aristóteles fue el maestro del más grande y legendario conquistador del mundo, Alejandro Magno, además de ser el hombre que ordenó buena parte del saber humano y lo sistematizó. Quizás es uno de los hombres más brillantes que han existido. Sin embargo, escribió directamente que ciertos seres humanos son esclavos o inferiores por naturaleza. La idea está en el primer libro de su obra La política, entre los capítulos 4 y 7 habla de esto sin ningún reparo. Su argumento es frío y coherente. Define a los esclavos como instrumentos animados con voz, unas herramientas que respiran y sostiene que hay personas que carecen de la parte deliberativa del alma, que no existe medida igual entre todos. Esta facultad es la que permite gobernarse a uno mismo. En otras palabras, algunos tienen mayor autodominio que otros. Por eso dice, careciendo de esta habilidad deben ser mandados e incluso es conveniente y justo que sea así, del mismo modo que al buey le conviene el yugo. Existen seres humanos, afirma Aristóteles, de categorías inferiores, que por naturaleza deberían obedecer a los más capaces y excelentes en la facultad de deliberar en su alma. Lo perturbador es que Aristóteles nunca fue un fanático o alguien irracional. Distinguía exactamente el tipo de esclavitud injusta y la de los prisioneros de guerra. Esta otra forma de esclavitud, según él, es de naturaleza. Escribe también que la belleza del alma no se ve tan fácil como la del cuerpo, descartando que esto sea una cuestión racial. La idea convierte una relación de dominación en un hecho filosóficamente correcto. Quizás Aristóteles no intuyó los horrores que se cometerían usando sus palabras como vergonzosa excusa. 

La única pregunta seria es si vale la pena vivir. El mito de Sísifo, de 1942, abre con una de las frases más contundentes que ha escrito un filósofo. Albert Camus afirma que solo hay un problema filosófico verdaderamente serio y que ese problema es el suicidio. Todo lo demás, si el mundo tiene dimensiones o cuántas categorías tiene la mente, viene después. Primero hay que resolver si la vida merece o no ser vivida. Lo que lleva a Camus a esa frase es lo que él llama lo absurdo. No es que el mundo sea absurdo en sí mismo, ni que lo seamos nosotros. Lo absurdo nace del choque entre dos cosas. Nuestra necesidad desesperada de sentido, de que las cosas signifiquen algo y el silencio del universo que no responde. Le hacemos al cosmos la pregunta más importante para que del otro lado no haya más que silencio. Ese desencuentro dice es la condición humana. Él rechaza el suicidio porque cree que suicidarse sería darle la razón al absurdo, sería rendirse.

Propone vivir de frente contra lo absurdo, con lucidez, sin esperanza, pero tampoco con resignación. Tal como Sísifo empujando su roca por toda la eternidad.  

La historia es un matadero. En su obra Lecciones sobre la filosofía de la historia, publicadas tras su muerte, escribió lo siguiente: "La historia es un matadero." Es una de las ideas por mucho más oscuras de la historia. Hegel tenía una visión grandiosa, quizás de las más majestuosas jamás planteadas. Creía que detrás del caos aparente de los siglos avanzaba una razón, un espíritu que se despliega hacia la libertad más plena. Suena sin duda muy bien. El problema es cómo describió el precio de ese progreso. En la introducción de la obra, Hegel se pregunta ante qué altar se han sacrificado la felicidad de los pueblos, la sabiduría de los estados y la virtud de cada individuo. Su respuesta es que todo eso, todo el sufrimiento humano acumulado, ha sido el combustible de un proceso indiferente, pero perfecto. Los periodos de felicidad humana, dice, son las páginas en blanco de la historia. La razón histórica no ensucia nunca sus manos. Usa las pasiones, las ambiciones y los intereses de los mismos hombres como instrumentos para lograr sus fines. Los grandes personajes de la historia como Alejandro, César o Napoleón creen perseguir un tipo de gloria, pero en realidad serían las herramientas del Espíritu, que quedan deshechas una vez cumplida su función, como cáscaras vacías para un propósito más grande y perfecto. Lo oscuro de esta idea es que promete un futuro incomprensiblemente glorioso a la sombra de todo tipo de horrores inenarrables. 

La fe verdadera genera terror. En 1843, Sören Kierkegaard publicó Temor y temblor, un libro entero dedicado a una escena bíblica sumamente aterradora, la de Abraham subiendo la montaña con su hijo Isaac y un cuchillo dispuesto a sacrificarlo. Kierkergaard se negó a suavizar su razonamiento. Formuló una expresión que todavía hoy puede resultar perturbadora. Dijo: "En estos casos se da la suspensión teleológica de lo ético." Su tesis es que la fe auténtica puede exigir poner entre paréntesis la moral universal humana aparente. Para el héroe trágico común, sacrificar algo por un bien es doloroso, pero comprensible. Abraham va mucho más lejos. No sacrificará a Isaac, su hijo amado, prometido por Dios, y asimismo objeto de una promesa para la humanidad, por la patria ni por nadie. Lo hará por una obediencia absoluta que ninguna razón ética podría justificar ni explicar. Por eso Abraham, que recibió el milagro de la misma mano de Dios, calla durante todo el camino. No puede comunicar lo que va a hacer. Solo siente, según Kierkegaard, temor y temblor. Su fe es pura y confía en que Dios le asistirá y no dejará de cumplir sus promesas, pero la experiencia le sobrepasa. Pero esto solo puede ocurrir tras la más determinada convicción al casi ya dejar caer su cuchillo. Ese es el horror de la fe absoluta. Lo que Kierkegaard señala es el abismo entre las dos descripciones del mismo acto. Visto desde la ética humana, Abraham iba a cometer un crimen; visto desde la más pura fe, iba a ofrecer un sacrificio puro sobre el objeto amado mismo de la promesa que Dios le había hecho. Es un acto total de confianza que trasciende toda posibilidad de razonamiento. Él afirmó entonces que esto es un auténtico acto de fe que culmina siendo recompensado con la descendencia de la que llegará la salvación del mundo. Sin fe o sin la aterradora experiencia del temor absoluta a lo divino, nadie puede realmente conocer el poder de Dios y su fidelidad. Kierkegaard llevó esta idea hasta sus más hondos abismos sin suavizarla, haciendo que sea imposible ser indiferente ante su obra. No por nada él es el padre del existencialismo filosófico.

 El hombre parece un tipo de error. Arthur Schopenhauer publicó su obra El mundo como voluntad y representación en 1818. En ella construyó el pesimismo más profundo de la historia de la filosofía.

Todo lo que hacemos, dice, nace de aparentes deseos y de deseos como carencia, es decir, dolor. El hombre parecería ser algún tipo de error. Mientras desea algo, no lo tiene y sufre. Cuando por fin lo consigue, el placer le dura poco porque enseguida aparece el vacío, un aburrimiento sordo que le empuja a desear otras cosas. Así la vida oscila como un péndulo entre el dolor y el aburrimiento. Y esos dos, escribe, son en el fondo sus únicos materiales. El placer para Schopenhauer es siempre negativo, no es pleno, sino la cesación momentánea del sufrimiento.

Nunca ganamos de verdad. Según él, hay una voluntad ciega, un impulso sin meta que nos mueve como humanos, como si fuéramos marionetas. Para él, esa voluntad nos empuja a reproducirnos usando el señuelo del deseo. Y una vez cumplido su objetivo, el amor se rompe.

Es una idea oscura y densa, propia de un alma atormentada, como la del mismo Schopenhauer, que careció de todo tipo de amor, incluido el de su propia madre. 

El estado debe criar humanos. La República de Platón es uno de los libros más importantes de la historia, sin ninguna duda. También contiene en su libro quinto uno de los programas más escalofriantes jamás propuestos por un gran filósofo. Al diseñar su ciudad ideal, gobernada por reyes filósofos o guardianes sabios, Platón llega a la pregunta de cómo asegurar que esta élite virtuosa se mantenga siempre a la altura. Su respuesta es la cría selectiva. Con una analogía explícita con la crianza de perros de casa y caballos de raza, Platón sostiene que los mejores humanos deben unirse con las mejores mujeres tan a menudo como sea posible y que los inferiores con las inferiores deben unirse en cambio lo menos posible si se quiere mantener el rebaño humano en óptimas condiciones para los objetivos más elevados y nobles. Los hijos que nacen de las uniones correctas se criarán en común y la mayoría logrará ser excelente, sacando de ahí los futuros reyes filósofos para que terminen logrando lo que se espera de ellos. En todo esto hay un detalle que lo hace aún más inquietante. Platón sabía que los guardianes se revelarían si supieran que sus parejas están asignadas, así que propone un engaño para quienes están por encima: montar un sorteo, una lotería sagrada que los ciudadanos crean a que es azar, mientras que los gobernantes la han amañado en secreto para juntar a quienes ellos quieren. Cuando a alguien le toca una mala pareja, culpará la suerte. Jamás a los que moverían los hilos. Esto es exactamente lo que Platón propuso. La idea es oscura porque somete la reproducción humana a un plan estatal que decide quién nace y quién no, tratando a las personas como animales para criar. Es perfecta esta idea para Platón, pero es igualmente inescapable. Dos milenios después, en el siglo XX, se convirtió este sueño en programas reales de Eugenesia.

Platón no era racista. Su objetivo era la virtud y la plenitud de la capacidad humana de razonar. Es decir, que solo deberían gobernar los más dignos del poder, hombres justos, llenos de virtud, independientemente de su origen racial, todos los que puedan hacerle el más perfecto bien a su pueblo. Nada que ver con la pureza de sangre o de razas. Sin embargo, fue el primero en escribir con toda seriedad que un estado debería criar a sus ciudadanos y mentirles sobre cómo lo hace el hombre.  

El hombre es el lobo del hombre. Thomas Hobbes escribió su obra El Leviatán en 1651 en plena guerra civil inglesa. Desde ese escenario pensó, ¿qué sería de los seres humanos si desapareciera toda autoridad? Si no hubiera un estado, ni policía ni leyes. Sin un poder que nos mantenga a raya, dice Thomas Hobbes, caeríamos en lo que llama la guerra de todos contra todos. Esta no sería por maldad, sería por lógica, por naturaleza misma de la situación. Como somos entre los seres humanos más o menos iguales en fuerza, cualquiera podría matar a cualquiera. Como los recursos son escasos, terminaríamos todos compitiendo. Como no podemos confiar en nadie, atacaríamos primero siempre por miedo a ser atacados antes. Y esto sería un círculo vicioso.

Hobbes aclara que la guerra no consiste en pelear, sino más bien en disponerse permanentemente a hacerlo, siendo un estado interno del ser humano. La frase con que resume esta vida es ya célebre. El hombre es el lobo del hombre y su existencia es solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta. 

No soportas quedarte solo en una habitación. Blaise Pascal fue un genio de las matemáticas y la física que dedicó sus últimos años a una obra entera sobre la miseria del ser humano sin Dios. Existen dos fragmentos que juntos componen un diagnóstico incómodo de por qué vivimos como vivimos. Dijo primero, "El yo es odioso." Pascal escribe esta frase pensando en el amor propio, un impulso que nos pone a nosotros mismos en el centro del universo y que quiere someter a todos los demás. Todo partiendo de la mente humana.  En La cortesía y las buenas formas, dice: "Solo maquillarían esta naturaleza, mas no la quitan." En el segundo afirma él que toda la desdicha de los hombres viene de una sola cosa, de no saber quedarse quietos en reposo dentro de una habitación. Buscamos ruido, agitación, trabajo, entretenimiento y todo tipo de distracciones porque no soportamos estar solos con nosotros mismos y en silencio. Según él, este es el origen de todo el mal en el mundo. A ese mecanismo de huida lo llamó distracción. 

Lo que Pascal sugiere es que si te quedaras verdaderamente quieto, sin pantallas, sin tareas, sin otras personas, tarde o temprano aparecerá lo que la agitación tapa. Podrás ver tu vacío, tu aburrimiento y, en el fondo podrás contemplar tu muerte. Solo esto te obligará a pensar y a vivir de verdad. 

Te obligarán a ser libre. En la obra El contrato social de 1762,  Jean-Jacques Rousseau empieza con una frase: "El hombre nace libre y en todas partes está encadenado." Rousseau creía que la civilización, lejos de perfeccionarnos, nos había corrompido. En su estado natural. Según él, el ser humano era íntegro y bueno. Fue la sociedad, la comparación con los demás, lo que lo volvió vanidoso y esclavo. Hasta aquí parece una crítica típica del romanticismo de la época. El problema proviene de que Rousseau no propone volver a los bosques, sino construir una comunidad legítima mediante un pacto donde cada uno obedezca lo que él llama la voluntad general, la voluntad del cuerpo entero orientada al bien común. Entonces escribe una de las frases que ha hecho temblar a sus lectores durante dos siglos y medio. Afirmó lo siguiente: "Quien se niegue a obedecer la voluntad general será obligado a ello por todo el cuerpo. Esto significa que le obligará a ser libre." Puedes leerlo una y otra vez. Él propone obligar a alguien a ser libre dentro de esta sociedad. Eso es lo que pasa hoy para él. Forzarlo a acatar la ley común es ofrecerle verdadera libertad. Esa idea de que se puede forzar a la gente por su propio bien y de que quien se resiste debe ser corregido para cito liberarlo, es exactamente el lenguaje con el que los régímenes más brutales y totalitarios justificaron aplastar a los individuos en nombre de supuestos ideales elevados. 

El color no existe. Demócrito vivió hace unos 24 siglos. Fue junto a su maestro Leucipo, el padre de una idea que parecía delirante en su tiempo, el atomismo. El mundo dijo, está hecho de partículas diminutas e indivisibles. Les llamó átomos. Estos se moverían en el vacío. Solo existirían entonces dos cosas,  átomos y vacío. De esta idea aparentemente física sacó una conclusión filosófica perturbadora. Por convención existe lo dulce, por convención lo amargo. Por convención existe lo caliente y el color. Pero en realidad solo hay átomos y vacío. Piénsalo un momento. El rojo de una manzana no está en la manzana. La manzana solo tiene átomos con cierta disposición que reflejan cierta luz. El rojo lo fabrica tu ojo y tu cerebro. Lo mismo con su dulzor, el calor del fuego, el sonido de una campana. Todo este mundo cálido y colorido y sabroso en el que crees vivir no está afuera. Es una interpretación que tu mente proyecta sobre la realidad que en sí misma es incolora, silenciosa y ciega. Puros átomos ordenados y desordenados dentro del vacío. Lo perturbador de Demócrito es que abre con esto una grieta entre el mundo tal como lo experimentamos y el mundo tal como es. Quizás no se propuso hacerlo, pero el universo real sería para él un lugar frío y mecánico, indiferente a nosotros.

Y toda su calidez es un espectáculo que ocurre solo dentro de la mente humana. A Demócrito se le llamó el filósofo que ríe. Y quizás hace falta reírse un poco cuando descubres que el mundo podría ser solamente una ilusión de tu mente. 

De Dios solo se puede decir lo que no es. Maimónides fue un gran filósofo de la Edad Media. Fue un médico jurista y sabio. Y en su obra Guía de perplejos, escrita hacia 1190 se enfrentó a un problema. ¿Qué podemos decir realmente sobre Dios? Su respuesta desarrollada en la primera parte de la obra es radical, tanto que muchos creyentes la encuentran perturbadora por encima del ateísmo.

Maimónides sostiene que no podemos atribuirle a Dios ningún atributo positivo. No podemos decir con verdad y precisión qué es, solo qué no es. Su razonamiento es riguroso. Si decimos que Dios es sabio o poderoso, sacamos esas palabras de lenguaje humano sacadas de nuestra experiencia, y, aplicando esto, lo rebajamos a nuestra medida, lo volvemos comprensible y por esa razón es indigno de Dios. Peor aún, atribuirle cualidades supondría que Dios está compuesto de partes y eso es imposible para un ser tan absoluto. Así que según él, la única teología honesta es negativa. Cuando afirmamos que Dios es sabio, lo correcto es entender que Dios no es ignorante. Cada frase sobre Dios debe convertirse en una negación, en el borrado de su limitación conceptual. Para Maimónides, Dios es un misterio tan absoluto que el lenguaje entero se rompe al intentar nombrarlo. La idea es oscura y para un creyente puedes llegar a ser abrumadora, pero, créeme, para un ateo podría volverse una pesadilla. Un ateo no podría hablar jamás de aquello en lo que dice no creer. La mayoría de ellos indignamente se retirará incapaz de argumentar más sobre este argumento de Maimónides. 

Casi todos los problemas filosóficos son falsos. Ludwig Wittgenstein es probablemente el filósofo más influyente del siglo X y dedicó buena parte de su vida a demostrar que la mayoría de los problemas de la filosofía no son problemas de verdad. En sus Investigaciones filosóficas, publicadas en 1953 tras su muerte,afirmó lo siguiente: "Los problemas filosóficos surgen cuando el lenguaje se enreda." Su idea es que nuestras palabras funcionan perfectamente en su terreno cotidiano, cuando pedimos pan o damos una dirección, pero se estropean cuando las arrancamos de allí y preguntamos en abstracto cosas como: ¿Qué es el tiempo? ¿Qué es el bien?" O, "¿qué es la mente?" A ese gran ruido conceptual lo hemos llamado durante siglos grandes problemas de la filosofía. La filosofía, dice él, no sirve para construir grandes sistemas ni para descubrir grandes verdades ocultas del universo. Es más bien una especie de terapia. Su trabajo es curarnos de los enredos en que nos mete el lenguaje y su definición del objetivo de la filosofía es enseñarle, según él, a una mosca la salida de la botella donde quedó atrapada.

La idea es oscura, sobre todo para quienes creen en esa filosofía que tal vez puede solucionar muchas de las preguntas que creemos esenciales, pero que quizás sean solo frases mal armadas, confusas y oscuras sobre las cosas de las que nadie puede hablar. 

La madurez del hombre es recuperar la seriedad que tenía cuando era niño al jugar. En la obra de Nietzsche Más allá del bien y el mal, de 1886, entre sus aforismos, él dejó escrita una breve frase genial y brillante que resume buena parte de su filosofía. La madurez del hombre es haber recuperado la seriedad que se tenía de niño al jugar. Nos han enseñado que madurar es volvernos serios en el sentido solemne, abandonar los juegos, cargar con deberes y obligaciones y poner una cara seria ante la vida. Nietzsche curiosamente vislumbró lo contrario. Observa tú cómo juega un niño. Está entregado por completo, absorto. Para él juego es lo más importante del mundo y sin embargo, no lo hace por obligación, ni por premios, ni para impresionar a nadie. Juega por jugar, con una seriedad total y a la vez una libertad de todo peso. Esa combinación de entrega absoluta, sin utilidad ni deber es para Nietzsche la forma más alta de estar vivo y de filosofar. Y la mayoría de los adultos la ha perdido a cambio de una seriedad falsa, la que nos hace hacer cosas por miedo o por el simple que dirán de los demás. En su obra, Así habló Zaratustra completará la idea en tres etapas. El espíritu dice, primero es un camello que se arrodilla y carga con todos los deberes que le echan encima. Luego se parece a un león que se rebela y aprende a decir "yo quiero" frente a los "tú debes." Pero ni siquiera el león es la meta. Para Nietzsche, la etapa superior del espíritu es volverse un niño. Él describe esto como una mezcla de inocencia y olvido, un nuevo comienzo, una rueda que gira por sí misma, un sagrado siempre sí. Recuperó todo esto con una intuición antiquísima que viene de Heráclito, el filósofo oscuro, que ya había dicho que el tiempo es un niño que juega. La idea nos obliga a preguntarnos cuánto de nuestra seriedad adulta es de verdad importante y cuánto solo es miedo disfrazado de responsabilidad. Después de recorrer estas ideas sobre el sufrimiento, la muerte y el vacío, quizás sea justo cerrar con esta la respuesta más profunda a los misterios del universo. Quizás no sea la solemnidad intelectual, sino aprender a vivir y a jugar en serio, como cuando teníamos 5 años y el juego, la inocencia pura y la transparente intención lo eran todo.

domingo, 28 de junio de 2026

Frases de sabios

Para todos los que educan, que son todos: "El pensamiento condiciona la acción; la acción determina el comportamiento; el comportamiento repetido crea hábitos; los hábitos estructuran el carácter, la manera de pensar, ser y actuar; y el carácter marca el destino". Aristóteles.

Para los que procastinan: "Lo que no empieza hoy, nunca termina mañana", J. W. von Goethe.

Para los que heredan su riqueza: "Ningún legado es tan rico como la honestidad". William Shakespeare.

Para el bocachancla: "El sabio no dice todo lo que piensa, pero piensa todo lo que dice", Aristóteles.

Para los pródigos y derrochadores: "La mayor riqueza es vivir contento con poco", Platón.

Para los pesimistas:  "No podemos cambiar el viento, pero sí ajustar las velas", Aristóteles.

Para los perseguidos: "No hay camino a la libertad, la libertad es el camino", Mahatma Gandhi.

jueves, 25 de junio de 2026

Experiencias de ayahuasca

 [Debo advertir que ni los diabéticos, ni los enfermos digestivos, ni los que sufran trastornos neurológicos o psicológicos y tomen fármacos antidepresivos deben experimentar con ayahuasca, porque sufrirán psicosis o el mortal síndrome serotoninérgico]

 ¿La ayahuasca te ayudó a afrontar algunas cosas que no querías afrontar o para las que no estabas preparado? El radiólogo y empresario de bienes raíces estadounidense Karl Pierre, hace seis años, documentó su experiencia con esta sustancia psicoactiva en un retiro rigurosamente controlado en Cuzco, y lo recogió en tres vídeos. Los puedes encontrar en este enlace: My ayahuasca journey.

Escribió: "Me hizo enfrentar todos los pensamientos subconscientes que ignoro. Por ejemplo, malas relaciones, problemas laborales que se barren bajo la alfombra. Pero un ejemplo claro fue mi constante frustración con el equilibrio entre la vida laboral y personal, y el resultado final fue que estaba sobrecargado de trabajo y de mal humor todo el tiempo. Sentía que no tenía tiempo para mí y que seguía trabajando para el beneficio de los demás, ya fuera mi familia, el público o mis empleados, para darme cuenta de que ninguno de ellos se preocupaba por mí. Nadie piensa en cómo va a pagar Karl sus cuentas, nadie piensa en cómo puedo ayudar a Karl a ganar más dinero. Entonces tuve que aceptar que las personas son egocéntricas por naturaleza y que yo también tengo que serlo. La solución es eliminar todos los proyectos de bajo nivel, las cosas que dan poco rendimiento, no preocuparme por cómo las personas se mantienen a sí mismas según mis prácticas comerciales. Enfocarme en los proyectos de alto nivel que merecen mi tiempo, ya que seré el principal beneficiario del esfuerzo. Hacerme tiempo ahora, no más de 8 tareas al día, no más trabajo después de las 5 p. m. Los fines de semana son mi tiempo, las tardes igual. Y entonces vuelves comprendiendo perfectamente lo que tienes que hacer para liberarte de ese patrón de pensamiento negativo. Es como decir: "Ves la tontería... ¿entiendes por qué ocurre?... ahora puedes cortar con eso y liberarte de esa carga o seguir sintiendo esa horrible sensación... tú eliges". Si eres una persona generosa, puede resultar agotador cuando estás rodeado de personas que solo reciben. Hay un dicho que escuché: "Quienes dan deben poner límites, porque quienes solo reciben nunca lo hacen". Me siento de maravilla. No me embarqué en esta aventura porque buscara algo conscientemente; un amigo quería probarla porque era algo que quería hacer antes de morir. Acepté su invitación, la añadí a la mía y el resto es historia. En general, me siento más feliz, veo la vida desde otra perspectiva, soy más consciente de mis pensamientos y acciones autodestructivas, y he logrado mejorar mi motivación y disminuir algunos malos hábitos.

viernes, 20 de febrero de 2026

Toda razón es arbitraria para la Razón, dice Handke

 [Transcrito automáticamente de Youtube, pero debidamente corregido por el bloguero desde el vídeo de del portal sobre Gilbert Keith Chesterton y pasado por el bot de enlazar]

 Todo lo que te dijeron sobre cómo defender la fe contra el ateísmo está equivocado.

Te enseñaron que necesitas un argumento diferente para cada gigante ateo. Uno para Darwin, otro para Marx, otro para Freud, otro para Nietzsche, otro para Russell, otro para Dawkins, otro para Christopher Hitchens, siete gigantes, siete batallas, cientos de páginas de refutaciones técnicas y te sientes abrumado. Porque para cuando dominas la respuesta a Darwin, ya olvidaste cómo responder a Marx. Y cuando finalmente entiendes la crítica a Freud, te encuentras con un nuevo ateo que combina todos los argumentos y no sabes por dónde empezar.

Es agotador, es imposible y es completamente innecesario porque Chesterton descubrió algo absolutamente brillante. Todos estos gigantes, cada uno de ellos, cometen exactamente el mismo error fundamental y existe un solo argumento que los derrota a todos simultáneamente. Un solo argumento, siete gigantes derrotados. Cuando descubrí esto, tuve que releer el pasaje tres veces porque parecía demasiado simple, demasiado elegante, demasiado obvio. Este inglés corpulento y despistado vio con claridad cristalina lo que generaciones de apologistas no habían articulado con tanta fuerza. El ateísmo completo se autodestruye con una sola contradicción performativa fatal.

¿Sabes cuál es? Espera a verlo, porque cuando lo entiendas, nunca más te sentirás intimidado por ningún gigante ateo, ni siquiera por los siete juntos. Chesterton tenía ese don de convertir batallas aparentemente imposibles en victorias obvias, no porque fuera más inteligente que todos, sino porque tenía el sentido común de verlo que estaba justo frente a todos. Y lo que vio fue esto. Todos los ateos, absolutamente todos, usan la razón para argumentar que no podemos confiar en la razón. Usan el pensamiento para demostrar que el pensamiento no tiene valor. Usan la lógica para probar que la lógica es ilusoria. Es como si alguien te dijera: "Todas las palabras son mentira, incluyendo estas que estoy diciendo ahora." ¿Ves la contradicción? El argumento se destruye a sí mismo. Y eso, exactamente eso, es lo que hace el ateísmo completo.

Se suicida intelectualmente mientras declara victoria. Imagínate mi fascinación cuando entendí esto completamente, porque significa que no necesitas ser un erudito para defender la fe. No necesitas memorizar cientos de argumentos técnicos. Necesitas un solo fundamental y Chesterton te lo va a dar hoy. Sé exactamente cómo te sientes cuando te enfrentas al ateísmo moderno. Es abrumador. Son tantos argumentos, tantos libros, tanta aparente sofisticación científica. Te prometo algo. Al final de este viaje vas a tener un arma intelectual tan poderosa que ningún gigante ateo te va a intimidar nunca más.

No es arrogancia, es la confianza que viene de ver la verdad con claridad. [...] Vamos a derrotar a siete gigantes con un solo golpe. Para comprender cómo fue posible esta victoria, aparentemente imposible, vamos a estructurar este análisis como la defensa magistral de un abogado divino. 

Aquí está la acusación completa del ateísmo contra la fe cristiana y, créeme, es formidable. Darwin entra al tribunal primero. Su acusación es devastadora. Los cristianos creen que los humanos son especiales, creados a imagen de Dios. Pero yo demostré que somos simplemente primates evolucionados, accidentes de la selección natural. No hay diseño, no hay propósito, no hay alma, solo química y biología. Observa la fuerza del argumento. Darwin no está atacando un detalle teológico menor, está atacando la dignidad humana misma. Si tiene razón, somos solo materia en movimiento. Marx se levanta segundo. Los cristianos dicen que la religión viene de Dios. Yo demostré que viene de la economía.

Es el opio del pueblo. Una ilusión que la clase dominante usa para mantener explotados tranquilos. Dios no creó al hombre. El hombre creó a Dios para justificar la opresión. ¿Ves cómo construye sobre Darwin? No solo somos materia; nuestras ideas religiosas son productos económicos determinados por fuerzas materiales. 

Freud toma su turno. Profundicemos más. La religión no es solo económica, es psicológica. Dios es proyección del Padre. El cielo es deseo infantil de protección eterna. La fe es neurosis que debe ser curada. Yo explico completamente la religión sin necesitar que Dios exista. Tres gigantes, tres niveles de reducción. Biología, economía, psicología. Todos diciendo lo mismo. La fe es ilusión explicable materialmente. 

Nietzsche entra con furia filosófica. Y yo voy más lejos que todos ellos. Dios está muerto y nosotros lo matamos. La moral cristiana es debilidad disfrazada de virtud. Humildad es cobardía. Amor es resentimiento. El cristianismo es religión de esclavos que envenenan a los fuertes. Necesitamos superarlo completamente. Ahora, la acusación no es solo que Dios no existe, es que el cristianismo es activamente dañino. Patología cultural. Russell se levanta con precisión lógica y lógicamente los argumentos teístas fallan todos. El argumento cosmológico pregunta quién creó el universo, pero no pregunta quién creó a Dios. El argumento del diseño ignora el sufrimiento absurdo. El argumento moral asume lo que debe demostrar. Filosóficamente, el teísmo es insostenible. Cinco gigantes. Biología, economía, psicología, filosofía vital, lógica. 

La acusación se fortalece. Dawkins entra con autoridad científica moderna y la ciencia moderna lo confirma todo. El ADN explica la complejidad biológica sin diseñador. La neurociencia explica la conciencia sin alma. La cosmología explica el universo sin creador. Cada hueco donde ponían a Dios, la ciencia lo llenó. Dios es una hipótesis innecesaria que viola la navaja de Occam. Hitchens cierra con elocuencia devastadora y miremos las consecuencias. La religión envenena todo. Cruzadas, inquisición, guerras santas, opresión de mujeres, rechazo de ciencia, abuso infantil institucionalizado. Seríamos mejores sin ella. La carga de prueba está en los creyentes y no han probado nada. Siete gigantes, siete acusaciones, siete niveles de ataque. Y aquí está lo que hace esta acusación tan poderosa. No son solo argumentos individuales; se refuerzan mutuamente. Darwin da base biológica. Marx añade explicación social. Freud añade psicológica. Nietzsche añade crítica moral. Russell añade crítica lógica.

Dawkins añade autoridad científica. Hitchens añade indignación moral. Es un caso aparentemente impenetrable. Millones de cristianos se sienten completamente abrumados por esto. ¿Cómo respondes a siete gigantes simultáneamente? ¿Necesitas siete doctorados? Cientos de libros técnicos.

La verdad es infinitamente más simple porque todos estos gigantes, absolutamente todos, cometen el mismo error fundamental. Y Chesterton lo vio con claridad deslumbrante. Ahora veamos al abogado divino subir al estrado. Imagina a Chesterton levantándose para defender la fe. No está intimidado, no está nervioso, está sonriendo porque sabe algo que los siete gigantes no ven.

Caballeros, comienza Chesterton con esa jovialidad característica. Les agradezco por presentar su caso con tanta elocuencia. Darwin, Marx, Freud, Nietzsche, Russell, Dawkins, Hitchens, cada uno ha argumentado brillantemente. Los gigantes asienten confiados. Pero tengo una pregunta simple, continúa Chesterton. Una sola pregunta que, si pueden responderla satisfactoriamente, admito derrota inmediata. Todos se inclinan hacia adelante. Aquí está mi pregunta. Si todo lo que dicen es verdad, si somos solo materia en movimiento, productos de química ciega determinados por fuerzas biológicas, económicas y psicológicas, entonces, ¿por qué debería creer sus argumentos? Silencio.

Déjenme explicar. Chesterton sonríe más ampliamente. Ustedes argumentan que la razón humana es producto de procesos materiales ciegos y deterministas. Darwin dice que evolucionó para supervivencia, no para verdad. Marx dice que está determinada por condiciones económicas. Freud dice que está condicionada por complejos psicológicos. Nietzsche dice que está al servicio de la voluntad de poder, pero aquí está el problema fatal. Ustedes usan esa misma razón supuestamente no confiable para argumentar que no podemos confiar en la razón. Usan pensamiento supuestamente determinado para convencerme de que el pensamiento está determinado. Usan lógica supuestamente ilusoria para demostrar que la lógica es ilusoria. ¿Ves lo que Chesterton está haciendo? No está atacando las conclusiones de los gigantes, está atacando su derecho a llegar a cualquier conclusión. Es como si me dijeran: "Mi cerebro está completamente roto y no funciona correctamente. Por lo tanto, debes creer lo que mi cerebro roto te dice sobre cómo todos los cerebros están rotos." Ven la contradicción. Este es el primer golpe devastador de Chesterton. Pero profundicemos más en la estrategia de defensa.

Señor Darwin, continúa Chesterton, usted dice que nuestros cerebros evolucionaron para supervivencia, no para verdad. Muy bien, pero entonces, ¿por qué debería creer su teoría de la evolución? Su cerebro también evolucionó solo para supervivencia. Tal vez la teoría de la evolución es solo una ilusión útil que ayuda a su supervivencia, no una verdad objetiva. Darwin frunce el ceño.

Señor Marx, usted dice que todas las ideas son productos de condiciones económicas. Excelente. Entonces, el marxismo también es producto de sus condiciones económicas, las condiciones de un intelectual burgués del siglo XIX. ¿Por qué sus ideas económicamente determinadas son más verdaderas que las ideas económicamente determinadas de un capitalista? Marx se remueve incómodo. Señor Freud, usted reduce religión a proyección psicológica. Perfecto. Entonces, el ateísmo también es proyección psicológica, deseo de escapar de autoridad paterna. Tal vez. ¿Cómo sabe que su ateísmo no es la neurosis real? Freud comienza a responder, pero Chesterton continúa: "Señor Nietzsche, usted dice que toda moral es voluntad de poder disfrazada. Fascinante. Entonces, su propio rechazo del cristianismo es solo su voluntad de poder atacando la voluntad de poder cristiana. No hay verdad sino poder contra poder. ¿Por qué debería preferir su poder al cristiano? Nietzsche permanece en silencio. Señores Russell, Dawkins e Hitchens, ustedes usan lógica, ciencia y razón para argumentar. Pero si el materialismo es verdad, la lógica es solo patrones de neuronas, la ciencia es solo comportamiento de primates, la razón es solo química cerebral. No tienen valor de verdad objetivo, solo valor de supervivencia.

Chesterton hace una pausa dramática. Aquí está el núcleo de mi defensa. Para que cualquier argumento ateo sea creíble, deben asumir que la razón humana trasciende las fuerzas materiales que supuestamente la determinan. Deben asumir que podemos confiar en nuestro pensamiento para alcanzar verdad objetiva. Deben asumir que la lógica es universalmente válida, no solo útil evolutivamente. Pero esas asunciones, razón confiable, verdad objetiva, lógica universal, son exactamente lo que el materialismo niega y son exactamente lo que el teísmo afirma. En otras palabras, para argumentar contra Dios, deben asumir que Dios existe. Esto me dejó sin aliento la primera vez que lo entendí completamente. Chesterton no está simplemente refutando argumentos ateos, está mostrando que el ateísmo se autorrefuta, se destruye a sí mismo en el acto mismo de argumentar. Es una contradicción performativa, como el mentiroso que dice: "Estoy mintiendo ahora mismo." Si dice verdad, está mintiendo. 

Si miente, está diciendo verdad. El enunciado se anula a sí mismo. Eso es exactamente lo que hace el ateísmo materialista. Por lo tanto, concluye Chesterton con una sonrisa triunfante, la pregunta no es si pueden refutar argumentos teístas específicos. La pregunta es si pueden justificar su propio acto de argumentar sin asumir exactamente lo que niegan. Una mente racional que trasciende la materia.

No pueden y eso derrota a los siete simultáneamente. Ahora Chesterton va a llamar testigos. Cada uno demuestra la autorrefutación desde un ángulo diferente. Llamo a mi amigo C. S. Lewis, dice Chesterton. Él articuló este argumento con precisión quirúrgica. Lewis se acerca. Si el naturalismo es verdad, explica Lewis, entonces todos nuestros pensamientos son productos de causas irracionales, átomos en movimiento, química cerebral, impulsos evolutivos. Pero entonces, ¿cómo podemos confiar en ningún pensamiento? Incluyendo el pensamiento de que el naturalismo es verdad. Es como si te dijera que todos tus pensamientos son resultados inevitables de golpes en tu cabeza y luego esperara que creyeras mi argumento, que también es resultado inevitable de golpes en mi cabeza. Es absurdo. Para confiar en cualquier razonamiento, debemos creer que la razón no es solo causación física, sino percepción de verdades necesarias. Y eso requiere una mente que trasciende lo físico, requiere algo como alma, requiere algo como Dios. ¿Ves la fuerza del argumento? Lewis está mostrando que el naturalismo hace imposible el conocimiento, incluyendo el conocimiento del naturalismo. Llamo al biólogo J. B. S. Haldane (John Burdon Sanderson Haldane), continúa Chesterton, quien vio la misma contradicción desde perspectiva científica. Aldane testifica: "Si mis procesos mentales son determinados totalmente por movimiento de átomos en mi cerebro, no tengo razón para suponer que mis creencias son verdaderas". Y por lo tanto no tengo razón para suponer que mi cerebro está compuesto de átomos. Es devastador.

Un científico materialista admitiendo que el materialismo hace imposible confiar en la ciencia. El punto, explica Chesterton, es que si reduces mente a materia, destruyes la posibilidad de conocer cualquier cosa, incluyendo que la mente es solo materia. Albin Plantinga desarrolló esto brillantemente. Dice Chesterton. Su argumento evolutivo contra el naturalismo. Plantinga muestra que, si la evolución más naturalismo son verdad, entonces nuestras facultades cognitivas evolucionaron solo para supervivencia, no para verdad. Creencias falsas pueden ser igual de útiles que verdaderas y producen comportamiento adaptativo. Por ejemplo, imagina un cavernícola que cree que los tigres son gatitos adorables, pero por razones neuróticas siempre huye de ellos. Su creencia es falsa, pero adaptativa.

La selección natural no elimina creencias falsas, solo comportamientos no adaptativos. Por lo tanto, si evolución más naturalismo son verdad, la probabilidad de que nuestras facultades cognitivas sean confiables es baja o indeterminable. Pero entonces no podemos confiar en ninguna creencia, incluyendo la creencia en evolución más naturalismo. Es autorrefutante. Imagínate la elegancia de esto. Los ateos usan la evolución para atacar la fe en Dios, pero la evolución misma, combinada con materialismo, destruye la fe en la razón. Se disparan en el pie. Ahora consideremos la lógica, dice Chesterton. ¿De dónde viene? Si el materialismo es verdad, las leyes lógicas son solo convenciones útiles, patrones que los cerebros evolucionaron para seguir.

No son verdades necesarias, solo hábitos neuronales. Pero eso hace imposible la lógica, porque la lógica requiere verdades universales y necesarias. La ley de no contradicción, que establece que algo no puede ser A y no A simultáneamente, debe ser verdad siempre y en todas partes. No puede ser solo convención útil. ¿Por qué? Porque si fuera solo convención, podría ser falsa en otras circunstancias. Pero si puede ser falsa, entonces no es lógica, es preferencia. Las verdades lógicas son eternas, inmutables, universales, exactamente como Dios. De hecho, la mejor explicación de las leyes lógicas es que son pensamientos en la mente de Dios. Sin Dios no hay base para la lógica. Sin lógica no hay base para la argumentación. Sin argumentación, el ateísmo no puede defenderse. Y aquí está lo fascinante. Chesterton sonríe. Los propios ateos lo admiten cuando no están siendo cuidadosos. Darwin escribió: "La horrible duda siempre surge. ¿Pueden ser confiables las convicciones de la mente humana que se desarrolló de la mente de animales inferiores?" Él vio el problema. Nietzsche fue aún más honesto. No hay hechos, solo interpretaciones.

Pero si no hay hechos, entonces Dios está muerto. No es hecho. Es solo interpretación de Nietzsche. ¿Por qué debería aceptarla? Y Richard Ry, filósofo ateo contemporáneo, admite que no hay manera de salir del lenguaje hacia algo como la realidad. Pero entonces el ateísmo tampoco describe la realidad. Es solo lenguaje. ¿Ves el patrón? Cuando los ateos son consistentes con su materialismo, admiten que no pueden afirmar verdad objetiva. Pero entonces su ateísmo no es verdad objetiva, es solo opinión. Finalmente, dice Chesterton, consideremos las consecuencias morales. Si humanos somos solo materia, no tenemos valor intrínseco. El valor requiere algo más que átomos. Los átomos no son valiosos o no valiosos, simplemente son. Pero todos los ateos aquí afirman que los humanos tienen derechos, dignidad, valor.

Dawkins se indigna contra el abuso. Hitchens defiende la justicia. Harris escribe sobre bienestar humano. Pero, ¿por qué? Si somos solo química, la dignidad humana es ilusión. Los derechos son ficción. La Justicia es preferencia subjetiva. Para que los derechos humanos sean reales, objetivamente reales, los humanos deben ser más que materia. Deben tener valor trascendente. Deben ser creados a imagen de algo trascendente. Deben ser creados a imagen de Dios. ¿Sientes cómo cada testigo refuerza el argumento nuclear? ¿Ves cómo todos los gigantes ateos caen ante la misma contradicción fundamental? 

Ahora los gigantes ateos intentan responder y Chesterton los contrainterroga implacablemente. Darwin levanta la mano. Señor Chesterton, su argumento falla porque la ciencia funciona. Eso prueba que nuestras facultades cognitivas son confiables, incluso si evolucionaron solo para la supervivencia. Chesterton sonríe. Fascinante objeción, pero comete un error categórico. Que la ciencia funcione prácticamente no prueba que capte verdad metafísica. Su argumento es como decir: "Mi reloj me ayuda a llegar a tiempo, por lo tanto, entiendo completamente cómo funciona el tiempo. No se sigue. La ciencia funciona porque opera dentro de regularidades del universo, pero eso no explica por qué existen esas regularidades. ¿Por qué el universo es comprensible racionalmente? ¿Por qué las matemáticas describen la realidad física?" 

Einstein lo admitió. Lo más incomprensible del universo es que es comprensible. Si la materia ciega es todo, no hay razón para que el universo sea racionalmente ordenado. Sería caos aleatorio. El teísmo explica por qué la ciencia funciona. Porque un Dios racional creó un universo racionalmente ordenado y dio a los humanos mentes racionales para comprenderlo. El naturalismo no puede explicar esto. Debe asumirlo como coincidencia milagrosa. Dawkins interviene. "La evolución favorece creencias verdaderas porque los organismos que comprenden la realidad sobreviven mejor."

Excelente intento, responde Chesterton, pero empíricamente falso. Plantinga ya demostró que creencias falsas pueden ser igual de adaptativas. Pero profundicemos más. Muchas creencias verdaderas son evolutivamente desventajosas. Saber que eventualmente morirás, ¿verdad? causa una ansiedad que reduce el éxito reproductivo. Mejor creer que eres inmortal y reproducirte con confianza. Comprender que el universo es vasto e indiferente, ¿verdad? Causa depresión existencial. Mejor creer que existes dentro del cosmos. Si la evolución fuera un único árbitro, seleccionaría ilusiones reconfortantes sobre verdades perturbadoras. Pero nosotros valoramos la verdad sobre el confort. ¿Por qué?

Porque tenemos capacidad racional que trasciende la ventaja evolutiva. Exactamente lo que el teísmo predice. Russell lo intenta. "No necesitamos certeza absoluta. Confiamos en la razón; probabilísticamente, funciona la mayoría del tiempo." 

Destruye su propio caso, responde Chesterton alegremente, pues, si solo puede confiar en la razón probabilísticamente, entonces todos sus argumentos contra Dios son solo probabilísticamente válidos. Tal vez son los casos donde su razón falla. No puede usar razón probabilísticamente confiable para demostrar que Dios probabilísticamente no existe, porque probabilísticamente significa que podría estar completamente equivocado aquí.

Además, ¿cómo calculó esa probabilidad? Usó la razón. Pero, si su razón es solo probabilísticamente confiable, su cálculo de probabilidad es solo probabilísticamente confiable. Regresión infinita. Necesita razón absolutamente confiable para justificar razón probabilísticamente confiable, y eso requiere fundamento más allá de materia. Podemos hacer ciencia sin metafísica. Dawkins argumenta que el teísmo funciona. El naturalismo metodológico funciona. Correcto, dice Chesterton, pero confunde método con metafísica. El Naturalismo metodológico, dice, para hacer ciencia, busca causas naturales. Perfecto, no tengo problema. Pero el naturalismo metafísico dice: "Solo las causas naturales existen." Eso no se sigue del método. Es como decir: "Para reparar mi auto uso herramientas físicas, por lo tanto, solo cosas físicas existen." Absurdo. El teísta felizmente usa el naturalismo metodológico en la ciencia, pero reconoce que la ciencia tiene límites. No puede investigar causas primeras, propósitos últimos, verdades necesarias. Para esas preguntas necesitamos filosofía y teología, y ahí el naturalismo colapsa.

Hitchens intenta un giro inteligente. Si argumentas que la argumentación requiere a Dios, ¿no estás usando  argumentación para probar a Dios? ¿No es eso circular? Brillante intento. Chesterton sonríe: "Pero confunde circularidad viciosa con coherencia virtuosa". Circularidad viciosa es: "A es verdad porque B es verdad, y B es verdad porque A es verdad". Ninguna base independiente. Coherencia virtuosa es mi visión del mundo, porque explica exitosamente las precondiciones de su propia afirmación. El teísmo dice: "La razón confiable requiere a Dios." Y luego usa la razón confiable para argumentar. Eso es coherente. Las precondiciones de argumentación son explicadas por la conclusión. El naturalismo dice: "La razón confiable no requiere nada más allá de materia, pero no puede explicar por qué deberíamos confiar en razón que es solo materia".

Eso es incoherente. La diferencia es devastadora. El teísmo puede justificar su propio método. El naturalismo no puede. Ahora Chesterton se levanta para su alegato final. Los siete gigantes ateos escuchan en silencio. Señores del jurado, comienza. Hemos escuchado acusaciones formidables contra la fe cristiana. Darwin dice que somos accidentes evolutivos. Marx dice que Dios es proyección económica. Freud dice que es proyección psicológica.

Nietzsche dice que el cristianismo es debilidad. Russell dice que los argumentos teístas fallan lógicamente. Dawkins dice que la ciencia hace a Dios innecesario. Hitchens dice que la religión es veneno. Impresionante, intimidante, aparentemente devastador. Pero todos, absolutamente todos, cometen el mismo error suicida. Usan la razón para negar que podemos confiar en la razón. Dawkins usa su cerebro evolucionado para argumentar que los cerebros evolucionados no son confiables para la verdad. Marx usa ideas económicamente determinadas para argumentar que las ideas económicamente determinadas no son verdaderas. Freud usa la psicología para argumentar que la religión es solo psicología, pero no aplica el mismo estándar a su propio ateísmo psicológicamente condicionado.

Nietzsche usa la voluntad de poder para atacar al cristianismo, pero no reconoce que su ataque también es solo voluntad de poder, sin verdad objetiva. Russell usa lógica para argumentar contra Dios, pero no puede explicar por qué la lógica es universalmente válida en un universo puramente material.

Dawkins usa razón científica, pero no puede justificar su confianza en la razón si los cerebros son solo química ciega. Hitchens apela a la justicia moral, pero no puede explicar por qué la justicia objetiva existe si los humanos somos solo materia. Cada uno, sin excepción, asume exactamente lo que su sistema niega.

Asumen que la razón es confiable. Asumen que la lógica es universal. Asumen que la verdad existe objetivamente, asumen que la argumentación tiene sentido. Pero si el materialismo es verdad, ninguna de esas asunciones está justificada. En cambio, si Dios existe, un Dios racional que creó humanos a su imagen con capacidad racional, entonces esas asunciones están perfectamente justificadas. La Razón es confiable porque refleja racionalidad divina. La Lógica es universal porque Dios es universal. La Verdad existe objetivamente porque Dios es verdad objetiva. La Argumentación tiene sentido porque fuimos diseñados para buscar la verdad. Por tanto, el veredicto es claro. Para derrotar al teísmo, los ateos deben usar capacidades racionales que solo el teísmo puede justificar. Para argumentar contra Dios deben asumir que Dios existe. Eso no es solo debilidad en su caso, es autorrefutación completa. Y por eso, por esa sola razón fundamental, los siete gigantes caen simultáneamente. No necesitas refutaciones individuales complejas. Necesitas esta nuclear. El ateísmo materialista hace imposible confiar en la argumentación, incluyendo argumentación atea. Se suicida intelectualmente, por lo tanto, la fe queda absuelta no solo de las acusaciones específicas, sino de la posibilidad misma de que el ateísmo coherente pueda existir.

Porque el ateísmo coherente requeriría justificar confianza en la razón sin apelar a nada más allá de la materia. Y eso todos aquí lo admiten cuando son honestos. Es imposible. 

Descansa la defensa. El tribunal guarda silencio. Los siete gigantes no tienen respuesta. Porque Chesterton ha hecho algo extraordinario. No refutó siete argumentos con siete contraargumentos. Refutó siete argumentos mostrando que todos dependen de la misma contradicción performativa fatal. Es síntesis magistral, eficiencia máxima, un solo golpe nuclear. Y lo más hermoso es que no requiere años de estudio filosófico. Cualquier persona con sentido común puede entenderlo. Porque es sentido común, el sentido común más profundo de todos. Si vas a confiar en tu razón lo suficiente para argumentar, debes creer que tu razón trasciende las fuerzas ciegas que supuestamente la crearon. Y esa trascendencia apunta directamente a Dios. 

Llegamos al final de nuestro viaje. ¿Puedes creer el recorrido que acabamos de hacer juntos? Empezamos con siete gigantes intimidantes. Darwin, Marx, Freud, Nietzsche, Russell, Dawkins, Hitchens, cada uno con argumentos aparentemente devastadores contra la fe. Y descubrimos que Chesterton tenía razón de una forma que transforma completamente cómo enfrentas el ateísmo. No necesitas siete refutaciones técnicas. Necesitas un solo pensamiento nuclear. Todos los ateos usan la razón para argumentar que no podemos confiar en razón. Se autorrefutan en el acto mismo de argumentar. 

Este inglés gordito y despistado vio con claridad cristalina lo que generaciones de apologistas sofisticados no articularon con tanta fuerza. El ateísmo materialista se suicida intelectualmente. Darwin usa cerebro evolucionado solo para la supervivencia para afirmar que cerebros evolucionados captan la verdad sobre la evolución. Contradicción. Marx usa ideas económicamente determinadas para afirmar que puede trascender su determinación económica y ver la verdad objetiva. Contradicción. Freud usa su mente psicológicamente condicionada para afirmar que puede diagnosticar objetivamente el condicionamiento psicológico de otros. Contradicción. Y así con todos. Cada uno asume exactamente lo que su sistema niega. ¿Qué razón humana puede alcanzar una verdad objetiva que trasciende la causación material? 

Y esa asunción, esa sola asunción necesaria, apunta directamente a Dios. Porque si la materia ciega determinista es todo, la razón no es confiable, pero confiamos en la razón. Por lo tanto, algo más que materia ciega debe existir. No es truco lógico, es reconocimiento honesto de las precondiciones de argumentación racional. Y Chesterton lo vio, lo articuló y lo usó para derrotar a todos los gigantes simultáneamente. Esto no es teoría académica, es sabiduría que cambia cómo enfrentas cada debate ateo que tendrás el resto de tu vida. Entonces, ¿qué haces ahora con esto? Hoy mismo memoriza el argumento nuclear: si el materialismo es verdad, la razón no es confiable, pero argumentas usando razón. Por lo tanto, asumes que el materialismo es falso. Son tres oraciones. Tres oraciones que derriban cualquier gigante ateo. Esta semana, cuando encuentres el argumento ateo en libros, debates, conversaciones, no te abrumes.

Pregúntate: ¿Está usando razón para negar razón? ¿Está asumiendo lo que su sistema niega? La respuesta siempre será así. Darwin asume que su cerebro evolucionado capta verdad sobre evolución. Marx asume que trasciende la determinación económica. Dawkins asume que la ciencia, producto de cerebros materiales, alcanza verdad objetiva. Todos asumen lo que niegan. Este mes practica aplicar el argumento en conversaciones reales, no con arrogancia, con la confianza jovial de Chesterton. Fascinante argumento. Pero si tu cerebro es solo química, ¿por qué debería confiar en tu argumentación química contra mi argumentación química? Observa cómo el ateo responde. Invariablemente, apelará a razón, lógica, evidencia, todas las cosas que el materialismo no puede justificar. Y, gentilmente, con humor chestertoniano, señala la contradicción para siempre. Nunca más te sientas intimidado por autoridad científica atea, porque ahora sabes que todo el edificio del ateísmo descansa sobre contradicción performativa fatal. Usan razón para negar razón y eso los derrota. No necesitas ser Einstein para ver esto. Necesitas ser Chesterton, tener el sentido común de ver lo obvio, lo que la sofisticación oscureció. Esta no es sabiduría que requiere doctorado. Es el sentido común que Chesterton recuperó para nosotros y puedes vivirlo hoy mismo. Cada vez que un ateo argumente, pregúntate: ¿está usando facultades racionales que su sistema dice que no son confiables?

Esa pregunta sola cambia todo. Chesterton dijo algo que nunca olvidaré. La locura del momento es creer que la mente es solo una máquina. Pero si la mente fuera máquina, no tendríamos razón para creer en lo que la mente nos dice sobre ser máquina. Esto me dio escalofríos la primera vez que lo leí, porque en una sola oración este inglés extraordinario capturó la autorrefutación completa del materialismo.

Imagina un mundo donde más cristianos dominaran este argumento nuclear, donde jóvenes enfrentando profesores ateos en universidad tuvieran esta claridad, donde padres preocupados por hijos absorbiendo ateísmo cultural pudieran transmitir esta sabiduría. Donde los apologistas dejaran de sentirse abrumados por múltiples gigantes y vieran la vulnerabilidad única que todos comparten. No sería el mundo donde todos creen; Chesterton sabía que el libre albedrío significa que algunos elegirán rechazar la verdad, pero sería un mundo donde el ateísmo no intimida, donde la fe camina con confianza intelectual, donde la verdad es defendida con alegría chestertoniana. Y eso comienza contigo, con este argumento nuclear que ahora dominas. Este es solo uno de los innumerables tesoros que Chesterton dejó para nosotros. Su genio estaba en ver lo obvio que todos pasamos por alto, en defender lo antiguo con frescura radical, en usar el humor como la espada de la Verdad. Y cada vez que exploramos su pensamiento, descubrimos nuevas profundidades. Si este viaje te transformó, suscríbete al canal porque vamos a seguir explorando juntos el universo paradójico de Chesterton. Vamos a enfrentar más gigantes, a descubrir más paradojas, a recuperar más sabiduría olvidada y, te prometo, nunca será aburrido. Porque Chesterton era brillante, paradójico, profundo y divertidísimo todo al mismo tiempo. Deja un comentario, ¿cuál de los siete gigantes te intimidaba más antes de este video? ¿Y cómo te sientes ahora?

Y recuerda lo que aprendimos hoy. Un solo argumento. Siete gigantes derrotados. Porque todos cometen el mismo error, usan la razón para negar la razón y esa contradicción los destruye a todos. Ahora B. Defiende la fe con confianza chestertoniana. Los gigantes no son tan grandes como parecen y la verdad es mucho más fuerte de lo que temías. Hasta pronto, defensor de la fe.  

viernes, 18 de junio de 2021

Dónde se ha conservado la sabiduría ancestral y en qué consiste

De María Salvadora Barceló y Marcelo Pena, Corresponsales de la revista Esfinge en Palma de Mallorca, en Quora:

Historia del pueblo aborigen australiano

Dentro de Oceanía, un continente dominado por el agua, emerge como la única isla, Australia, con sus más de 7,6 millones de km2, cuya extensión nos hace olvidar su carácter insular. Para facilitar el estudio del resto de las islas de este continente, fue necesario agruparlas bajo unos términos más amplios como son los de Micronesia, Melanesia y Polinesia. La población aborigen llegó a Australia hace unos 40.000 años, aunque hay estudiosos que atrasan su llegada hasta los 60.000 años. Utilizando canoas y toscas embarcaciones, estos primitivos viajeros arribaron a las costas australianas en varias oleadas, desde distintos lugares de la vecina Asia. Tal vez uno de estos lugares de partida, pudo ser la India, ya que con la población india comparten ciertos rasgos como su nariz ancha y algo aplastada o tez oscura. Su increíble capacidad de adaptación al medio les permitió alcanzar una población aproximada de un millón de habitantes a la llegada de los europeos a principios del siglo XVII, en la actualidad sólo quedan unos 200.000 primitivos australianos.

Durante siglos Australia permaneció aislada, evolucionando y cultivando una rica cultura, respetuosa con la Naturaleza y con la Tierra, alejada de cualquier influjo exterior. Parece ser que pudo haber algún contacto con Nueva Guinea, con China y con Malasia y que hasta las costas del norte de Australia llegaron navegantes árabes en torno al siglo XV. Los primeros europeos en llegar a la isla fueron navegantes tan avezados como Magallanes o Saavedra. Sin embargo, fueron los holandeses los primeros en establecer recaladas definitivas en estas latitudes. Les siguieron luego ingleses y franceses. Pero Australia permaneció inexplorada hasta el siglo XVIII. Y en 1829, Gran Bretaña se anexionó toda Australia. El impacto que supuso para la cultura aborigen la llegada y el asentamiento de estas gentes extranjeras fue enorme. Los europeos importaban unas costumbres que escapaban a la comprensión de los aborígenes y que chocaban con su concepción del mundo, desde la explotación de la tierra y de los animales, mediante la agricultura, la ganadería o la minería, hasta la construcción de grandes edificios, fábricas y casas, pasando por el uso de ropa que tapaba todo el cuerpo y de extraños utensilios.

En Australia, los aborígenes sufrieron la enfermedad, la violencia, la desposesión y el desarraigo, principalmente desde el siglo XIX; su población descendió desde el millón de habitantes a la llegada de los europeos, hasta los 200.000 de hoy en día, en torno al 1,5% de la población de Australia. A mediados del siglo XX consiguieron que la ley les concediera derechos sobre la tierra, sin embargo esto no fue suficiente. Para solventar la situación desastrosa en que se hallaba esta población, durante los años 80 y 90 del siglo XX, los distintos gobiernos australianos desarrollaron una serie de medidas destinadas a la mejora de las condiciones de vida de la población aborigen. En la actualidad la población aborigen australiana, más integrada ya en el modo de vida occidental, mantiene viva su tradición y su cultura, mediante la práctica de sus rituales y la producción artística, tanto literaria como pictórica, que deja bien patente la fuerza y la recuperación de esta rica civilización.

Desde la entrada de los europeos en Australia, muchas tribus aborígenes han desaparecido y otras han perdido todo vestigio de su vida tradicional. Pero algunos grupos del norte, oeste y centro han mantenido sus valores, sus creencias y sus ritos tradicionales.

Ritos, tradiciones y religión

Los primeros europeos que observaron a los aborígenes australianos pensaban que no tenían religión alguna. Sin embargo, las creencias espirituales son fundamentales en su vida cotidiana y en sus relaciones sociales. Los mitos pasaban de un área a otra, y todos los grupos participaban de una visión común del mundo, aunque fueran diferentes sus prácticas y sus creencias. Hay una gran diversidad de ritos y cultos.

Más que mirar hacia adelante a una vida después de la muerte, los aborígenes miran hacia atrás, a una era conocida como la edad del sueño, “Dreamtime”. En este período se formo el paisaje tal y como lo conocemos hoy. Seres ancestrales como hombres-canguros, hombres-pájaros (emu), mujeres-pájaro jardineras y hombres-higuera se movían sobre la faz de la tierra cazando, combatiendo, casándose, riendo y realizando ceremonias. Las huellas de sus pies y sus acciones se convirtieron en las montañas, los lagos, los árboles, las cuevas, las estrellas y otras conformaciones del paisaje. Los puntos centrales de estas historias son las localidades totémicas vinculadas a clanes particulares. Estos clanes son considerados como descendientes de seres ancestrales. Un anciano puede señalar a una roca considerada el hombre-higuera y decir: “Este es mi abuelo”.

Los aborígenes no tenían sacerdotes y todos desempeñaban un papel en las ceremonias, los ancianos eran muy respetados. Estos hombres guardaban las tablillas o piedras especiales en las que estaban grabados los modelos que representaban las historias. Estas tablillas estaban ocultas en las cuevas y se sacaban en ocasiones rituales para recordar y enseñar las historias.

El aborigen cree que el mismo espíritu que vive en él, vive también en los animales y en las plantas, en las rocas, en los lagos, en las historias y en los ritos. En el momento de la muerte el espíritu abandona el cuerpo y retorna a una existencia espiritual. Así el aborigen está relacionado con su entorno, con todos los miembros de su parentela y con otros grupos de la vecindad, así como con las generaciones pasadas y futuras. Sus creencias le ayudan a aceptar las circunstancias de la vida y a conocer que, a pesar de las actividades de los espíritus del mal que traen la muerte, la enfermedad y los desastres naturales, hay quien piensa y se cuida de él.

Uno de los elementos que destaca en esta cultura es la fuerte conexión que los aborígenes sienten con la Naturaleza. Esa intensa unión sienta las bases de su visión particular del mundo y del papel que cumple el ser humano en la Tierra y también impregna todos los aspectos de su vida diaria. Creen que el ser humano forma parte de una esencia superior que es la Naturaleza, de la cual forman parte los seres vivos y los muertos, desde la roca, la lluvia, la lombriz, o los árboles, hasta los canguros y los hombres. De acuerdo con esta concepción, el hombre no es un ser superior, sino que comparte el medio ambiente con el resto de los seres de la Tierra, y tan necesaria es la existencia de los lagartos como la suya propia. Para comprender mejor este gran aprecio y respeto que sienten por la Naturaleza, debemos de considerar que estamos ante una sociedad de recolectores y cazadores, cuya supervivencia dependía exclusivamente de los bienes que obtuviesen de la Naturaleza, de ahí la necesidad de preservarla y de mantener su equilibrio. Para preservar ese equilibrio, todos los elementos de la Naturaleza debían ser tenidos en cuenta y todos tenían su función.

Por ello al referirnos a los aborígenes australianos, destacaremos más concretamente a la tribu de los Auténticos, y resulta casi imposible saber si es conveniente hacerlo en pasado o bien en presente, aunque si aún queda alguno vivo serán en escaso número. Toda la información que sigue a continuación, proviene en parte, directamente, y en parte, de forma interpretada, del libro de Noa Gordon “Las Voces del Desierto”, escrito hace unos veinte años. Entonces la tribu ya había decidido no tener más hijos, o sea desaparecer, y sólo quedaba un adolescente entre ellos.

La autora fue elegida por su labor consciente con los jóvenes aborígenes, por no tratarlos como ciudadanos de segunda condenados a realizar únicamente los trabajos que los blancos no querían llevar a cabo. Ésta es una de las causas pero hay otra que tiene si cabe más relevancia; el encuentro con el anciano de la tribu con Noa ya estaba predestinado desde el momento en que nacieron. Así lo sabían los miembros de la tribu, de forma certera pues ellos no ven la intuición y la telepatía como una posibilidad sino como un hecho que forma parte de su realidad.

Como decía fue escogida para ser el testimonio de este pueblo decidido a extinguirse. No dejaron ningún documento escrito que permita saber a ciencia cierta cuáles eran sus creencias, valores, estructuras sociales, etc, ya que como es muy normal entre los aborígenes, no utilizan el lenguaje escrito por considerar que entorpece o deteriora la capacidad memorística de la gente.

Características del pueblo aborigen

Hay una serie de características que les han permitido su desarrollo espiritual:

-Se comunican entre ellos telepáticamente y utilizan la voz para cantar esencialmente.

-Viven una relación muy estrecha con la Naturaleza. Todas las mañanas empiezan el día con una ceremonia donde dan gracias al Universo por ellos mismos, por los amigos y por el mundo global. “Es por mi supremo bien y el supremo bien de la vida en todas partes…”, así comienzan la ceremonia matutina donde también agradecen a plantas y animales que se pongan en su camino, si esto es lo que conviene. Los vegetales estan para alimentar a hombres y animales y para mantener la tierra firme, proporcionar belleza y equilibrar la atmósfera. Los animales para acompañarnos, darnos ejemplo y si fuera necesario alimentarnos. Nunca se quedan sin comida, es como si vegetales y animales atendieran se plegaria matutina.

-El alimento no es evidente, por eso hay que pedirlo y agradecerlo diariamente.

-Son auténticos zahoríes; descubren agua en el desierto incluso a grandes profundidades. Por el olor del aire si no está muy profunda y por las vibraciones que captan a través de las manos si está muy honda.

-Desarrollo sobrehumano del olfato, oído y vista. Captan también las vibraciones, por ejemplo de las pisadas o huellas.

-Reconocen si una planta está a punto para ser consumida por el calor o el magnetismo que desprende.

-Miden los territorios con canciones interpretadas en el ritmo correspondiente y estrofas correctas.

-Siempre habían sido vegetarianos, no comen nada que tenga cara, pero siempre sujetos a la ley de agradecer y aprovechar lo que el destino les pone en el camino. Pero al estar mermados los recursos territoriales y el clima haberse vuelto más y más seco dando menos vegetación, han tenido que comer carne y pescado.

-No celebran aniversarios sino que cuando alguien siente que se ha vuelto mejor por su propio esfuerzo y en beneficio de su alma inmortal, entonces el mismo propone una celebración.

-Conocen el simbolismo de todos los animales de su entorno. Del canguro aprenden a ir siempre hacia adelante ya que no sabe retroceder y la necesidad de equilibrio que el realiza con la cola, así como a no reproducirse cuando las circunstancias no son favorables. De la serpiente su capacidad para ir cambiando la piel que ellos interpretan como una necesidad que tiene el hombre de ir cambiando sus puntos de vista o pensamientos a medida que va creciendo.

Nuestra intención era hablar de ritos iniciáticos pero resulta casi absurda esta pretensión, en primer lugar porque sería excepcional que se detallaran tan íntimos detalles, sería muy posible que no fueran ciertos, por no pensar en el mal uso que de ellos se pudiera derivar. Además en vista de los poderes que esta gente tenía despiertos bien podría decirse se movían en otro plano de conciencia, bastante superior al que nos  movemos el resto de mortales que habitamos la Tierra, y es por esto mismo que considero oportuno enumerar algunas características de este admirable pueblo que si tomásemos como referente tan beneficiosa influencia sería para los problemas que acechan al mundo en nuestros días.

Como ejemplo ellos aconsejan tomar lo mínimo necesario de la Madre Tierra, pues cuanto menos tomemos menos tendremos que devolverle.

Por supuesto también ven como algo muy normal y aconsejable hacerle ofrendas, como señal de lo que algún día le devolveremos en su totalidad (sangre, flores,…).

Vamos a intentar seguir unos pasos que son los que la protagonista recorre a lo largo de su Outback por el desierto australiano:

1-El único modo de superar una prueba es realizarla.

2-Liberación del apego a los objetos y a ciertas creencias  (apariencias, falsos valores, prestigio.)

3-Un fuego central rodeado de piedras alrededor del cual se coloca la gente de pié o sentada.

4-Los hombres van adornados con plumas en brazos y tobillos y dibujos de animales hechos en color blanco en brazos, piernas, espalda y cara. También llevan cintas de colores alrededor de la cabeza. Las mujeres llevan dibujos muy bien detallados de motivos florales y vegetales y collares hechos de pequeños objetos de especial significado.

5-Entonces empieza el “corroboree” o ceremonia de despertar la Naturaleza o mejor dicho de entrar en contacto con ella. Una mujer comienza a hacer chocar unos palos, otros la siguen con más palos y palmadas. Los hombres,  llevan unas afiladas lanzas  con las que golpean el suelo, y todo este ritmo está acompañado de canciones y melodías.

6-El Viejo de la tribu no es el más viejo en edad sino el que más madurez y sabiduría alberga.

7-El ritmo pasa de ser muy rápido y acelerado, con semillas secas a modo de maracas, a volverse pausado hasta que la persona para quien se hace la ceremonia percibe que el ritmo de fuera coincide con el batir de su propio corazón.

8-Cuando se para la música debe escoger una piedra de entre muchas que le parecen todas iguales y conservarla, sin saber por qué pues escapa a toda lógica, durante el largo Outback.

9-Ahora se le comunica al elegido que la Divina Unidad ha intercedido para que sus deseos sean escuchados. La prueba empieza, ha sido aceptado.

10-Entonces se pide confianza total en el grupo donde se realiza la prueba. Su vida está en sus manos.

11-En este momento uno se siente prisionero de las circunstancias. No está atado pero su mente le dice que están jugando con él, que no es libre ni tiene derechos como todos los hombres que conoce. Al mismo tiempo reconoce que no está obligado a nada y que si no quisiera , no lo haría en el fondo. Sentimiento de víctima.

12-Aguantar el dolor físico. Aprender a resistir constatando que si uno fija la atención en otra cosa es más fácil y llega incluso a no sentirlo.

13-Vivir la sensación de Eternidad, como si la prueba fuera tan larga, desmesurada y difícil que a uno le parece que cielo y tierra se juntaran o fueran uno en la inmensidad del desierto. La mente busca poner límites.

14-Ahora el tormento de la mente son los lazos familiares y las responsabilidades que se tienen con hijos, familiares, amigos, compromisos materiales, etc…

15-El físico se sigue quejando. Piensa que ya no puede más, pero de repente una pequeña distracción le hace extender sus propios límites hasta donde nunca pensó que podría.

16-La mente busca como ha empezado todo y sí, encuentra cómo y por qué empezó la aventura. Te das cuenta de que por un momento en tu vida o mejor dicho en muchas ocasiones habías deseado cosas que te encuentras en el camino que acabas de empezar. Conexión. Sabes de siempre que habías deseado aquello, de una manera oculta y anhelada.

17-Reconocer que la oportunidad llega en un momento en que sí es posible llevarla a cabo, quiero decir que las circunstancias lo permiten.

18-El miedo de no poder aguantar y las ganas de huir te acompañan más o menos tiempo según la confianza o capacidad de entrever las intenciones de los maestros que guían el camino físico, en el Outback, y personal, expresado en la obediencia.

19-El premio llega y uno deja de sentir la pulsión o ganas de abandonar. Como consecuencia se experimenta un profundo agradecimiento por la oportunidad que el destino le ha brindado.

20-Al estar la mente más relajada y entregado el corazón, uno se siente conectado con el entorno; descubre belleza y armonía en todas partes, incluso en un nido de serpientes.

21-¿Como desarrollar la telepatía? Tras observar que los aborígenes  nunca mienten ni dicen verdades a medias, incluso que no hablan de cosas banales para no cargar la atmósfera con vibraciones inútiles y molestas, uno entiende que antes de conquistar esta facultad se tiene que perdonar a sí mismo y aprender de lo que ha vivido. Aceptarse, ser sincero con uno mismo y quererse con todo es el paso previo e ineludible para poder actuar del mismo modo con los demás. Sólo con un corazón y una mente así de clara y bondadosa puedes llegar a percibir qué sienten o qué se dicen mentalmente los de fuera de ti. Hay que ir sin reservas, ser  un libro abierto donde no se pueda leer, ni siquiera entrelíneas, rencores, envidias, competitividad, complejos de  todo tipo, etc. Entonces sí que uno se convierte en canal o caña hueca, capaz de filtrar lo más sutil de los pensamientos humanos, las más finas vibraciones de una flor en medio del desierto y, por qué no, el lamento más consentido de un animal a punto de ser sacrificado para servir de alimento.

22-También se aprende que es más sabio y coherente entender las cosas desagradables de la vida que eliminarlas, por que dentro de la Unidad todo tiene un propósito: “No hay monstruos, inadaptados ni accidentes. Sólo hay ignorancia o seres humanos que no lo entienden”.

Ellos parten del concepto de que en la vida toda acción vuelve hacia esa persona que la ha creado. Es el principio del boomerang, como el karma en la India. Todo regresa, lo bueno, lo malo y lo regular. Tarde o temprano el boomerang de nuestros actos regresa para devolvernos lo que hemos dado generosamente o para recordarnos que lo compartido o lo repartido fueron acciones que perjudicaron a nuestros semejantes o al planeta. Todo regresa.

Unión con la Naturaleza

Esa veneración y esa unión que sienten con la Naturaleza la manifiestan materialmente mediante los tótems, que están vinculados con algún elemento o algún aspecto de la Naturaleza, al que una tribu, una casa o un individuo aborigen rinde culto. Además, los aborígenes realizaron una clasificación de tótems desde los que eran de culto individual, hasta los de índole local, pasando por los vinculados con el sexo o con la familia.

Este orden fundamentado en tótems favoreció el desarrollo de una organización social basada en clanes, que a su vez se dividieron en casas, con lo cual se difundió una gran variedad de relatos, mitos, héroes y creencias particulares, que nos son imposibles conocer en su totalidad. Sin embargo, a pesar de esa enorme diversidad, la mayoría de los aborígenes australianos comparten un conjunto de creencias a cerca del Universo, su origen, la Naturaleza o el papel del ser humano. Así, la mayoría de su mitología está relacionada con la Naturaleza y con la Tierra, mostrada como antítesis al cielo y al océano.

La creación y la ordenación del Mundo, en la mitología de los pueblos nativos australianos, se explica mediante relatos mitológicos que tienen como protagonistas a seres legendarios, dioses y héroes ancestrales. Del mismo modo que ocurría con los mitos africanos o con la cosmogonía clásica, el origen del mundo y su forma, tal y como la conocemos, se debe a la intervención de seres mágicos y dioses primitivos, cuya actuación permite, no sólo que exista nuestro mundo, sino también la vida en él. De igual modo, estos relatos mitológicos ayudan a comprender el origen de ciertos fenómenos naturales o el origen de ciertas costumbres y normas sociales, justificándolas. De forma que estos mitos, acompañados de los correspondientes rituales, ayudaban a conservar este orden establecido, tanto desde el punto de vista natural como desde el punto de vista social.

En la mayoría de estos mitos, la Tierra surgió de la materia preexistente y el paisaje fue paulatinamente transformado por la acción de unas criaturas con forma parecida a la de gigantes serpientes. Estas serpientes fueron levantando, horadando y retorciendo, el terreno existente, y a medida que lo hacían iban configurando el paisaje actual. Estos seres ancestrales, que dieron forma a la Tierra, surgieron de la propia Tierra.

“Es muy importante decir siempre la verdad y evitar decir mentiras en todo momento. Así podremos aprender a utilizar y administrar nuestra energía. Cada palabra que decimos, cada pensamiento que tenemos o cada acto que hacemos, tiene energía.  Debemos ser muy conscientes de cada palabra, cada pensamiento y cada acto que hacemos. La auto-disciplina nos puede ayudar a mantener a raya las emociones negativas y alcanzar la sabiduría. Es necesario controlar las emociones para poder escuchar la comunicación entre el cuerpo y alma”.

“Todo en la vida forma círculos. Todos los encuentros con otras personas son experiencias y todas las experiencias son relaciones para siempre. Hay que cerrar el círculo de cada experiencia, no dejar cabos sueltos. Si te alejas con malos sentimientos de corazón hacia otra persona y ese círculo no se cierra, se repetirá más adelante. No lo sufrirás una vez, sino una y otra hasta que aprendas. Es bueno observar y aprender para ser más sabios. Dar las gracias y alejarse en paz”.

“Para que conozcas tu casa, la Tierra, todos los niveles de la vida y tu relación con todo lo visible e invisible, tienes que guiar. Está bien caminar durante un tiempo a remolque de un grupo, y es aceptable pasar un tiempo mezclado en el medio, pero al final todo el mundo ha de guiar durante un tiempo. No podrás comprender el papel  del liderazgo a menos que asumas esa responsabilidad, hemos de conducir a los demás si queremos ser responsables de nosotros mismos. El único modo de superar una prueba es realizarla. Todas las pruebas a todos los niveles se repiten siempre de un modo u otro hasta que las superas”.

Tenemos que volver a descubrir el contacto con la Naturaleza y, al igual que las serpientes dejan atrás la antigua piel, nosotros debemos alejar nuestras malas ideas y nuestras malas costumbres. Aprendamos de estas antiguas culturas a mantener la unión con los demás, manteniendo la armonía con la Naturaleza.

Para saber mas:

LAS VOCES DEL DESIERTO. Marlo Morgan

INITIATION RITES OF ABORIGINAL PEOPLE. Guner Orucu

ASTRONOMIC AND ASTROLOGICAL MYTHS OF ABORIGINES. Guner Orucu

https://www.revistaesfinge.com/culturas/culturas-del-mundo/item/791-aborigenes-australianos