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jueves, 10 de septiembre de 2026

Tipos de TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad)

 Cada tipo de TDAH y sus efectos explicados, monografía sobre:

1. Por qué el TDAH en niñas se diagnostica años más tarde que en niños.

2. Qué es realmente el hiperfoco y por qué no contradice la falta de atención

3. La diferencia neurológica detrás de la disforia sensible al rechazo

4. Por qué la "pereza" y la parálisis por tarea no son lo mismo

El tipo inatento. 

El tipo inatento es el TDAH que casi nadie reconoce a tiempo, precisamente porque no se ve como la mayoría de la gente esperaría. 

Aquí no hay hiperactividad visible, no hay niños saltando por las paredes del salón, hay alguien mirando por la ventana en medio de una clase, perdiendo objetos constantemente y comenzando tareas que después nunca termina. 

Según los criterios del DSM5T TR de la Asociación Americana de Psiquiatría, este subtipo se caracteriza específicamente por síntomas de falta de atención sin el componente hiperactivo predominante. 

El cerebro, en este caso, tiene una dificultad genuina para sostener la atención en tareas que no generan un estímulo inmediato, no porque a la persona no le importe, sino porque el sistema de recompensa dopaminérgico no se activa lo suficiente como para mantener el enfoque sostenido. Leer un párrafo puede tomar cinco intentos, porque la mente se va sin avisar, y a veces la persona llega al final de una página entera sin poder recordar una sola palabra de lo que acaba de leer, teniendo que regresar al inicio una y otra vez, sin entender del todo por qué algo, en teoría tan simple, le resulta tan difícil. 

Seguir instrucciones de varios pasos se convierte en un verdadero reto, no por falta de inteligencia, sino porque el cerebro pierde el hilo en algún punto del camino, olvidando el tercer paso mientras todavía está procesando el primero, lo que puede hacer que una receta de cocina sencilla termine convertida en un desastre de pasos salteados. Objetos como llaves, lentes o el teléfono desaparecen constantemente, no por descuido real, sino porque la mente estaba en otro lugar en el momento exacto de dejarlos.

Y buscar esos objetos puede consumir minutos valiosos cada día, generando una frustración acumulada que rara vez se comenta en voz alta. En el aula o en el trabajo, este tipo suele generar comentarios como, "Tiene tanto potencial... si tan solo pusiera más atención." Una frase que ignora por completo que la persona sí está intentándolo con un esfuerzo invisible que nadie más logra medir realmente. Por eso este subtipo se diagnostica tarde, sobre todo en niñas y en adultos. Parece distracción o flojera cuando en realidad es un cerebro luchando en silencio por mantener el enfoque. 

El tipo hiperactivo impulsivo.

El tipo hiperactivo impulsivo es la versión más visible y más estereotipada del TDAH, la que primero viene a la mente de la mayoría de las personas cuando escuchan el término. Aquí el cuerpo entero parece tener más energía de la que puede contener físicamente. Piernas que no dejan de moverse, manos que necesitan tocar algo constantemente, una sensación física de inquietud permanente, como si el cuerpo estuviera siempre a punto de levantarse. Incluso en situaciones donde quedarse quieto es lo socialmente esperado, como una junta larga, una cena formal o una función escolar de 2 horas. Pero la parte impulsiva va bastante más allá del simple movimiento físico. Se interrumpe a la gente sin querer, terminando frases ajenas o soltando una idea antes de que el otro acabe de hablar. Se toman decisiones rápidas sin medir consecuencias, como gastar dinero de golpe en algo que llamó la atención por apenas un segundo o aceptar un plan sin pensarlo. Y las palabras a veces salen antes de que el filtro mental alcance a procesarlas, generando comentarios que después se lamentan profundamente, acompañados de una sensación de vergüenza retrospectiva bastante fuerte.

El investigador Russell Barkley, una de las figuras más influyentes en la investigación sobre función ejecutiva y TDAH, ha documentado extensamente que este patrón ocurre porque el cerebro tiene dificultad genuina para frenar impulsos antes de actuarlos, no por falta de disciplina, sino porque el mecanismo de freno interno funciona de forma más lenta de lo habitual, casi como un auto cuyos frenos responden con un segundo de retraso justo cuando más se necesitan. En la infancia esto suele traducirse en llamadas de atención constantes en la escuela y en la adultez, en fama de impulsivo o imprudente en decisiones financieras, laborales o incluso en relaciones personales, sin que nadie conecte del todo ese patrón con una causa neurológica real y documentada. No es mala educación ni falta de respeto. Es un cerebro que genera el impulso y lo ejecuta casi al mismo tiempo, sin el espacio de pausa que otros cerebros tienen de forma automática y prácticamente gratuita. 

El tipo combinado

El tipo combinado es hoy en día el diagnóstico más común de TDAH porque junta ambos mundos. La dificultad para sostener la atención y la inquietud física e impulsividad presentes al mismo tiempo dentro de la misma persona. Quien lo vive puede distraerse fácilmente durante una tarea aburrida, pero también sentir la necesidad constante de movimiento, interrumpir conversaciones y actuar antes de pensar con calma. Es una combinación genuinamente agotadora, porque el cerebro está simultáneamente buscando estímulo por fuera mientras lucha por controlar impulsos por dentro, algo parecido a manejar dos sistemas a la vez que constantemente compiten por el control, sin que ninguno de los dos ceda del todo en ningún momento. 

En la práctica, esto puede verse como alguien que empieza 1000 proyectos con entusiasmo genuino, compra el equipo necesario, arma el plan perfecto, decora la libreta nueva y abandona la mayoría a medio camino en cuanto la novedad se apaga y llega la parte repetitiva y aburrida que todo proyecto real termina teniendo tarde o temprano. También suele generar una sensación de agotamiento distinta a la de los otros subtipos, porque el cerebro nunca deja de trabajar en ambos frentes al mismo tiempo, ni siquiera durante el descanso, ya que la mente sigue saltando de tema en tema, incluso cuando el cuerpo por fin está quieto. En comunidades de apoyo y redes sociales especializadas en TDAH, muchas personas con este tipo describen sentir que viven en un modo caótico organizado, con sistemas elaborados de notas y alarmas que funcionan la mitad del tiempo y colapsan la otra mitad ante cualquier cambio de rutina inesperado.

No es indecisión ni falta de compromiso genuino. Es un cerebro que necesita estímulo constante para mantenerse enganchado y que actúa sobre esa necesidad antes de evaluarla del todo con calma. 

El TDAH en niñas y mujeres.

El TDAH en niñas y mujeres suele pasar completamente desapercibido durante años y la razón no es biológica, es de presentación clínica. 

Históricamente, los criterios diagnósticos se basaron casi exclusivamente en cómo se manifiesta el TDAH en niños, principalmente en la forma hiperactiva observada en los primeros estudios, donde la mayoría de los participantes eran varones, dejando fuera del marco de referencia clínico patrones que hoy la investigación reconoce como igual de válidos y frecuentes. La organización HAD, dedicada específicamente a la investigación y difusión sobre TDAH, ha documentado ampliamente esta brecha diagnóstica de género

En niñas, el patrón más común suele ser el tipo inatento, mucho más silencioso, soñar despierta, ser etiquetada como distraída o en su mundo en lugar de disruptiva, lo que rara vez llama la atención de un maestro o de un padre preocupado y muchas veces se interpreta simplemente como timidez o exceso de imaginación infantil. Además, muchas niñas aprenden a compensar socialmente desde pequeñas, esforzándose el doble para parecer organizadas por fuera, copiando estrategias de amigas más organizadas, anotando todo de forma casi obsesiva, revisando la mochila tres veces antes de salir de casa, mientras por dentro el esfuerzo mental resulta enorme y profundamente agotador, un trabajo invisible que nadie a su alrededor llega siquiera a sospechar. Esto hace que el diagnóstico llegue en muchísimos casos hasta la adultez después de años de sentir que algo anda mal sin saber exactamente qué, muchas veces, solo tras el diagnóstico del propio hijo, cuando la madre reconoce en la descripción del especialista patrones que ella misma vivió toda su vida sin tener un nombre para ellos. 

Esta demora también tiene un costo emocional acumulado real, años de comparación silenciosa con otras mujeres que aparentemente sí pueden con todo, generando una autoexigencia interna feroz y muchas veces ansiedad como consecuencia secundaria directa de intentar sostener esa máscara de forma indefinida. No es que el TDAH afecte menos a las mujeres, es que aprendió a esconderse mejor, disfrazado de esfuerzo constante y perfeccionismo compensatorio. 

El TDAH en adultos

El TDAH en adultos no desaparece con la edad, como se creía erróneamente durante décadas dentro de la psiquiatría tradicional. Simplemente, cambia de forma de expresión. La hiperactividad física visible de la infancia suele transformarse en inquietud interna. Una mente que corre constantemente, dificultad genuina para relajarse sin sentir culpa y una sensación perpetua de estar atrasado en todo, incluso cuando objetivamente se ha logrado bastante durante el día. Algo que puede sentirse, según describen muchos pacientes adultos, como estar siempre corriendo detrás de un tren que ya salió de la estación. Esto puede manifestarse como procrastinación crónica en tareas aburridas combinada con hiperfoco intenso en aquellas que sí generan interés genuino, generando una reputación de ser brillante pero inconsistente. Una etiqueta que rara vez viene acompañada de comprensión real sobre por qué ese patrón específico se repite una y otra vez. La vida adulta llena de responsabilidades poco estimulantes como pagar facturas, hacer trámites o llenar formularios repetitivos se vuelve un territorio especialmente difícil para un cerebro que necesita novedad constante para mantenerse enfocado, al punto de que tareas administrativas simples pueden posponerse durante semanas enteras, generando ansiedad acumulada completamente innecesaria. 

Las relaciones personales también se ven afectadas de forma directa. Olvidar fechas importantes, interrumpir conversaciones o parecer distraído durante momentos que requieren atención plena genera fricciones que la pareja no siempre entiende como parte de una condición neurológica real, sino como falta de interés o de cariño genuino, cuando en realidad se trata de un patrón consistente que existía mucho antes de que esa relación específica comenzara.

Muchos adultos con TDAH pasan años enteros pensando que simplemente son desorganizados o flojos, desarrollando una autocrítica interna feroz que se activa ante cada pequeño error cotidiano, sin saber que existe una explicación neurológica documentada detrás de todo eso. No es falta de madurez. Es un cerebro que sigue necesitando exactamente lo mismo que necesitaba de niño, solo que ahora nadie se lo explica de la misma manera comprensiva. 

[Algunos criterios diagnósticos]

El hiperfoco.

El hiperfoco es una de las contradicciones más confusas del TDAH. Y la razón principal por la que mucha gente duda del diagnóstico en primer lugar, si la persona supuestamente no puede concentrarse, ¿cómo es posible que pase horas absorta en un videojuego, una serie o un tema que le apasiona genuinamente, sin notar el paso del tiempo, sin sentir hambre, sin escuchar que alguien le habla directamente a apenas unos metros de distancia? 

La respuesta está en cómo funciona realmente el sistema de atención en el TDAH, según explica el propio Russell Barkley en su extensa obra sobre función ejecutiva. No es que falte atención en términos generales, es que el cerebro tiene dificultad específica para regular en qué se enfoca esa tensión disponible.

Cuando algo genera suficiente estímulo o interés genuino, el interruptor se enciende con una intensidad que otros cerebros no alcanzan y cuesta muchísimo apagarlo, incluso cuando ya es momento de comer, dormir o atender algo urgente que quedó completamente fuera del radar mientras duraba ese estado de inmersión total. Esto explica por qué alguien puede pasar 6 horas absorto programando, dibujando, investigando un tema aleatorio que le picó la curiosidad a medianoche o reorganizando por completo su cuarto sin haberlo planeado en absoluto, pero no logra concentrarse 15 minutos en una tarea administrativa aburrida, aunque esta última sea objetivamente mucho más corta y sencilla en apariencia.

El hiperfoco también tiene un lado incómodo, poco mencionado en la conversación pública. Cuando se incómoda o investigar sin parar un síntoma médico preocupante, puede volverse tan absorbente y difícil de detener como cualquier interés positivo, generando ciclos de ansiedad prolongados y agotadores. El problema real no es la falta de concentración en sí misma, es la falta de control sobre hacia dónde se dirige esa concentración. Cuando el cerebro decide por su cuenta que algo específico vale la pena.

La disforia sensible al rechazo. 

La disforia sensible al rechazo es un síntoma relativamente poco conocido fuera de los círculos clínicos, pero extremadamente común en personas con TDAH. Una reacción emocional desproporcionadamente intensa ante la crítica, el rechazo o incluso la simple percepción de haber decepcionado a alguien. El término y buena parte de la investigación clínica al respecto fueron desarrollados por el psiquiatra estadounidense William Dudson, especialista de referencia en TDAH adulto. 

Un comentario completamente neutral puede sentirse como un ataque personal directo y el cerebro reacciona con una oleada de vergüenza o tristeza que parece no tener proporción alguna con lo que realmente ocurrió, incluso ante retroalimentación bien intencionada en el trabajo, en la escuela, o ante una simple broma entre amigos que se malinterpreta como burla real. Esto ocurre porque el mismo sistema que regula impulsos y emociones en general funciona de forma distinta en el TDAH, haciendo que las emociones lleguen más rápido y con mayor intensidad, sin el filtro regulador que otros cerebros aplican de forma automática antes de que la reacción emocional se dispare por completo. 

Muchas personas con TDAH desarrollan, sin saberlo conscientemente, patrones de evitar riesgos sociales por completo, solo para no exponerse a esa sensación devastadora, rechazando oportunidades laborales, relaciones potenciales o incluso simples invitaciones sociales por miedo anticipado a un rechazo que quizás nunca llegaría, generando un aislamiento progresivo que rara vez se conecta con la causa real que lo origina. Con el tiempo, esto puede confundirse fácilmente con baja autoestima general. o incluso con rasgos de ansiedad social, cuando en realidad se trata de una reacción muy específica y desproporcionada ante un tipo particular de estímulo emocional.

La percepción de haber fallado ante los ojos de alguien más no es hipersensibilidad entendida como debilidad de carácter. Es un sistema emocional que amplifica el volumen del rechazo, mucho más de lo que la situación real jamás pidió.

La desregulación emocional

La desregulación emocional en el TDAH no aparece explícitamente entre los criterios diagnósticos oficiales del DSM 5TR, pero quienes lo viven la reconocen de inmediato en su día a día. Emociones que suben de 0 a 100 en cuestión de segundos y que tardan considerablemente más en bajar de lo que a otras personas les toma; frustración que se convierte en enojo intenso por algo relativamente pequeño, como un error tipográfico, un semáforo en rojo o un objeto que no aparece justo cuando se necesita con urgencia. Tristeza que golpea con una fuerza desproporcionada ante una noticia menor. Alegría que se siente casi por lo mismo. 

Sucede porque las mismas áreas cerebrales encargadas de frenar impulsos de acción también participan activamente en frenar impulsos emocionales y en el TDAH ese freno llega tarde o con menos fuerza de la habitual, permitiendo que la emoción se exprese casi en su totalidad antes de que la razón alcance a intervenir y ponerle un contexto más proporcional a lo que realmente está pasando. La persona no elige reaccionar así deliberadamente: es que la emoción ya está en marcha antes de que el sistema de control alcance siquiera a intervenir. Y, para cuando la razón finalmente llega, el daño de la reacción ya suele estar hecho, dejando a la persona lidiando con las consecuencias sociales de una emoción que ni siquiera eligió expresar con esa intensidad particular. 

Con el tiempo esto puede generar mucha vergüenza y autocrítica posterior, porque desde afuera parece exagerado o dramático cuando en realidad es simplemente un cerebro sintiendo las cosas con el volumen al máximo, sin acceso fácil al control de volumen que otros cerebros dan completamente por sentado. 

La parálisis por tarea

La parálisis por tarea es esa sensación específica de saber exactamente qué hay que hacer, tener toda la capacidad técnica para hacerlo y aún así quedarse completamente inmóvil, incapaz de empezar mirando la tarea como si fuera un muro imposible de escalar. 

Aunque objetivamente sea simple, no es pereza. Y quien lo vive lo sabe mejor que nadie, porque la frustración de no poder moverse hacia algo que genuinamente quieres hacer es enorme y confusa, incluso para la propia persona que la experimenta en carne propia, que muchas veces se queda mirando la pantalla o la lista de pendientes sin lograr dar el primer paso concreto. Ocurre porque el cerebro con TDAH necesita un nivel específico de estímulo o de urgencia percibida para activar el sistema de inicio de tareas. Y cuando esa activación no llega por sí sola, el cuerpo simplemente no encuentra el impulso para comenzar, sin importar cuánto la mente insista conscientemente en que hay que hacerlo ya, generando un diálogo interno agotador entre la intención genuina y la incapacidad física de moverse. Es común que la tarea finalmente se realice solo cuando la fecha límite genera suficiente adrenalina como para forzar el arranque, a veces literalmente la noche anterior o minutos antes de la entrega en una carrera contra el tiempo que se repite una y otra vez, lo que refuerza el patrón de dejar todo para el último momento y genera un ciclo de estrés recurrente que la persona reconoce plenamente, pero no logra romper del todo solo con fuerza de voluntad. Muchas personas describen esta parálisis como sentirse atascadas en arena movediza, plenamente conscientes de la urgencia real, pero sin poder moverse hacia ella, hasta que algo externo, generalmente el pánico de última hora, finalmente empuja el motor a andar. No es falta de voluntad. Es un motor que necesita una chispa muy específica para encenderse y esa chispa no siempre llega exactamente cuando se necesita.

El TDAH no diagnosticado en la adultez tardía

El TDAH no diagnosticado en la adultez tardía es un fenómeno cada vez más frecuente de identificar en la práctica clínica actual, generalmente cuando un hijo recibe su propio diagnóstico y el padre o la madre reconoce con sorpresa genuina los mismos patrones en sí mismo, viendo casi un espejo de su propia infancia en la descripción del especialista, prácticamente palabra por palabra. 

Durante décadas esa persona construyó estrategias propias de supervivencia, sin saber que tenía una condición real y documentada detrás de todo. Listas interminables pegadas por toda la casa, alarmas para absolutamente todo, incluso para recordar comer o tomar agua, rutinas rígidas que colapsan ante el más mínimo cambio de planes, generando una ansiedad desproporcionada frente a imprevistos que otras personas resuelven sin mayor esfuerzo consciente.

Muchos describen una mezcla compleja de alivio y tristeza al recibir finalmente el diagnóstico tarde en la vida; alivio genuino por poder por fin entender por qué ciertas cosas siempre les costaron tanto. Un alivio casi físico, al poder ponerle nombre a algo que llevaban cargando en completo silencio durante años y tristeza real por los años vividos culpándose a sí mismos sin razón alguna, pensando que simplemente eran menos capaces, menos disciplinados o menos inteligentes que las personas a su alrededor. Este diagnóstico tardío también suele venir acompañado de una especie de duelo al reconstruir la propia historia personal bajo esta nueva luz interpretativa. Recuerdos de la escuela, relaciones anteriores, trabajos perdidos o simplemente la sensación crónica de estar siempre a medio camino, que de repente cobran un sentido completamente distinto al mirarlos con esta nueva información disponible.

Algunas personas incluso describen sentir enojo hacia un sistema de salud que no los identificó antes, seguido de una especie de paz genuina al finalmente poder dejar de esforzarse tanto por encajar en un molde que nunca fue el correcto para su cerebro específico. No es demasiado tarde para que el diagnóstico importe. El TDAH no se trata solo de la infancia, es una forma distinta de procesar el mundo que con o sin diagnóstico formal ha estado presente durante toda la vida, esperando finalmente tener un nombre real.

Bibliografía

American Psychiatric Association (DSM-5-TR) — Criterios diagnósticos del TDAH

CHADD (Children and Adults with ADHD) — Diferencias de género en el diagnóstico

Russell Barkley, PhDSobre función ejecutiva y TDAH

William Dodson, MDSobre disforia sensible al rechazo (RSD)


viernes, 20 de febrero de 2026

Trastorno de autismo de alto funcionamiento o de alto enmascaramiento. Cómo reconocerlo.

 [10 hábitos “normales” que en realidad son señales de autismo (psicología). Artículo transcrito automáticamente de un canal especializado de YouTube, y copiado, corregido y enlacionado por el bloguero.]

    Índice

 Intro: ¿Por qué te sientes como un actor en tu propia vida?

10. El "falso" contacto visual (mirar la nariz)

9. Retardo de procesamiento auditivo (el ¿qué? automático)

8. Dispraxia espacial (moretones misteriosos y chocar con marcos)

7. Hipersensibilidad a texturas (comida que no se toca)

6. Caminar de puntillas (marcha vestibular)

5. Infodumping (dar conferencias por amor)

4. Sentido de la justicia rígido (sufrir por reglas rotas)

3. Ecolalia (el diskjokey mental y repetir ruidos)

2. Propiocepción atípica (sentarse en "T-Rex" o nudo)

1. Hiperempatía con objetos (sentir pena por una manzana)

0. Disclaimer médico y cierre.

Introducción

Hay personas que pasan la vida entera sintiéndose como si fueran actores en una obra de teatro donde todos tienen el guion menos ellos. Por fuera se ven tranquilos, funcionales y normales, pero por dentro su cerebro está trabajando al triple de velocidad solo para encajar.

Durante años, la psicología creyó que el espectro autista era fácil de detectar. Hoy sabemos que existe un perfil silencioso, muchas veces invisible, conocido como autismo de alto funcionamiento o de alto enmascaramiento. Son personas que han aprendido, a base de esfuerzo y observación, a ocultar sus rasgos para sobrevivir en un mundo que no está diseñado para ellas. Si alguna vez te han dicho que eres demasiado intenso, muy rígido con las reglas o que tienes manías raras, este video es para ti. 

Vamos a analizar 10 hábitos que parecen simples peculiaridades, pero que en realidad son señales neurológicas de un cerebro diferente. Quédate hasta el número uno porque es la señal más extraña, la más tierna y la que casi nadie se atreve a confesar por miedo a que los juzguen. 

10. Falso contacto visual.

Empecemos con el número 10, el falso contacto visual. Nos han enseñado que mirar a los ojos es señal de respeto y atención, pero para un cerebro neurodivergente, el contacto visual directo y sostenido no es natural, es intenso, invasivo y muchas veces abrumador. La neurociencia ha descubierto que en el cerebro autista mirar a los ojos activa la amígdala, que es el centro de detección de amenazas.

Por eso sostener la mirada no se siente como una conexión, sino como una confrontación. Entonces, ¿qué haces para parecer normal? Desarrollas un truco brillante e inconsciente. Miras a la persona, pero no a sus ojos. Enfocas tu vista en su entrecejo, en su boca o tu favorito, en su nariz. O aplicas la técnica del desenfoque. Miras en dirección a su cara, pero dejas la vista perdida como si vieras a través de ellos. 

Haces esto porque, si miras fijamente a los ojos, tu cerebro recibe tanta información emocional que dejas de escuchar lo que te están diciendo. Tienes que elegir: o te miro o te entiendo. Y para sobrevivir socialmente, aprendiste a fingir que miras. 

9. Retardo de procesamiento.

Número nueve, el retardo de procesamiento auditivo. Seguro te ha pasado esto, alguien te dice algo y tu respuesta automática e inmediata es, ¿qué? Pero medio segundo después, antes de que la persona pueda repetir la frase, tu cerebro mágicamente descifra el sonido y respondes a la pregunta. No es que seas sordo y no es que estés distraído, es que tu hardware auditivo funciona perfecto, pero tu software de procesamiento tiene un ligero retraso. El sonido entra a tu oído, pero tu cerebro tarda unos instantes extra en convertir ese ruido en palabras con significado. Es como ver una película con los subtítulos desfasados. Ese qué es tu forma de pedir tiempo, un cargando que usas para ganar esos 2 segundos vitales que tu mente necesita para ordenar la información. Si te pasa a diario, no es falta de atención. Es una diferencia en cómo tu corteza auditiva gestiona el lenguaje en tiempo real.

8. Dispraxia espacial.

Número ocho, la dispraxia espacial o el imán de Marcos. Si revisas tus piernas o tus brazos ahora mismo, es probable que encuentres moretones, y no tengas ni idea de cómo te los hiciste. Esto ocurre porque muchas personas en el espectro tienen una alteración en la propiocepción. Propiocepción es el sentido interior que le dice a tu cerebro dónde está tu cuerpo en el espacio sin necesidad de mirarlo. Cuando este sistema es diferente, tu mapa corporal es un poco difuso. Por eso, cuando caminas por tu casa, calculas mal las distancias. Crees que pasaste lejos de la puerta, pero tu hombro choca contra el marco. Te pegas con la esquina de la mesa que lleva años en el mismo lugar. Se te caen las cosas de las manos como si tuvieran jabón. La gente suele llamarlo ser torpe o distraído, pero en psicología tiene un nombre, dispraxia. Tu cerebro está tan enfocado en tus pensamientos internos, que la gestión de tus extremidades pasa a segundo plano y terminas chocando con el mundo físico constantemente.

7. Hipersensibilidad a texturas en la comida.

Número siete, hipersensibilidad a texturas en la comida. Aquí no estamos hablando de ser melindroso o difícil para comer. Hablamos de una reacción física de rechazo que no puedes controlar. Para un cerebro neurotípico, comer es sabor. Para ti, comer es una experiencia táctil de alto riesgo. Hay ciertas texturas que tu sistema nervioso interpreta casi como dolor o peligro. Puede que no soportes la comida mixta. Por ejemplo, un yogur suave que de repente tiene trozos de fruta sólida. Esa sorpresa, ese cambio repentino de blando a duro puede provocarte náuseas instantáneas. O quizás no soportas que los alimentos se toquen en el plato. Necesitas que el puré esté lejos de la carne, porque si se mezclan y cambian de textura, ya no te lo puedes comer. También es común tener comidas seguras, alimentos que siempre saben igual, tienen la misma textura y no te dan sorpresas. Si comes lo mismo durante semanas, no es por aburrido, es porque esa previsibilidad le da paz a tu sistema sensorial.

6. Caminar de puntillas.

 Número seis, caminar de puntillas. Este es uno de los rasgos más antiguos y primitivos. Quizás lo hacías de niño, pero es muy probable que sin darte cuenta lo sigas haciendo de adulto cuando estás descalzo en casa. Caminar apoyando solo la parte delantera del pie sin que el talón toque el suelo se conoce como marcha en puntas. Y tiene dos explicaciones fascinantes. La primera es sensorial. Tu talón es una zona de alto impacto. Al evitar golpearlo contra el suelo, reduces la vibración que sube por tu pierna, lo cual te ayuda si eres hipersensible. La segunda es vestibular, caminar así tensa los músculos de la pantorrilla, lo que envía una señal de presión profunda a tu cerebro que te ayuda a sentirte más ubicado y regulado. Si te cansas subiendo las escaleras corriendo de puntillas, o caminando sigilosamente por tu pasillo como si fueras un dinosaurio, no es solo una costumbre, es tu cuerpo buscando regulación a través del movimiento.

5. Vertido de información o infodumping.

 Número cinco, el vertido de información o infodumping. Imagina esta escena. Alguien te hace una pregunta amable y casual por cortesía, algo como, ¿te gusta el café? Un cerebro típico respondería: "Sí, me encanta. Tomo uno diario". Pero tu cerebro no funciona así. Para ti, esa pregunta activa una base de datos masiva. Si el café es uno de tus intereses profundos, sientes una urgencia casi física de compartir toda la información que tienes. Y entonces, sin querer, das una conferencia de quince minutos sobre el origen del grano, la temperatura exacta del agua, la diferencia entre tostado medio y oscuro y la historia de las cafeteras italianas. Te emocionas, hablas rápido, subes el volumen y no te das cuenta de que la otra persona ya se perdió. Esto se llama infodumping o vertido de información. Para las personas en el espectro, compartir datos no es presumir inteligencia. Es un lenguaje del amor. Es la forma en que intentas conectar. "Te doy este dato porque es valioso para mí y quiero compartir algo valioso contigo."

El problema es que el mundo suele interpretarlo como soberbia cuando en realidad es pura pasión desbordada. 

4. Rígido sentido de la justicia.

Número cuatro, sentido de justicia rígido. Esto te ha traído problemas desde la escuela. Tienes un radar interno para las reglas y la justicia que no puedes apagar. Si ves a alguien metiéndose en la fila del supermercado, si ves a alguien tirando basura en la calle, o si alguien miente en algo pequeño, sientes una ira desproporcionada que te quema el pecho.

No importa si no te afecta a ti directamente; lo que te duele es que no es correcto. El cerebro autista tiende a sistematizar el mundo en patrones lógicos. Cuando alguien rompe una regla social o ética, es como si rompieran el sistema. Te cuesta entender los grises o las mentiras piadosas. La verdad es la verdad. Esto te convierte en una persona sumamente leal y honesta, pero también te hace sufrir mucho porque el mundo real es caótico e injusto y tu cerebro lucha constantemente por intentar corregirlo. 

3. Ecolalia o DJ mental.

Número tres, la ecolalia o el DJ mental. ¿Tienes frases de películas, ruidos graciosos, fragmentos de canciones o palabras específicas que repites en bucle dentro de tu cabeza, o en voz baja? A veces alguien dice una palabra interesante y tú la repites susurrando inmediatamente después o pasas tres días  repitiendo mentalmente una línea de un meme que te dio risa. Esto se llama ecolalia. No es una obsesión, es una forma de autoestimulación. A tu cerebro le gusta la textura sonora de esas palabras, repetirlas te genera placer, te calma o te ayuda a concentrarte. Es como tener un DJ interno que pone el mismo fragmento de audio una y otra vez porque le hace sentir bien. Si alguna vez te has reído solo recordando un sonido o haces ruidos con la boca como chasquidos o silbidos cuando estás concentrado, estás usando el sonido para regular tu sistema nervioso.

2. Propiocepción atípica al sentarse.

 Número dos, la propiocepción atípica al sentarse. Si te pido que te sientes en una silla como una persona normal, con los dos pies horizontales y en el suelo y la espalda recta, ¿cuánto tiempo aguantas antes de sentirte incómodo? Probablemente muy poco. Las personas neurodivergentes rara vez se sientan bien. Necesitas subir una pierna, sentarte sobre tus propios pies, cruzarte como indio o hacer lo que yo llamo manos de Trex. Mantener las muñecas dobladas y pegadas al pecho cuando estás acostado o relajado. Esto no es mala postura, es tu cuerpo buscando contención. Sentarse de formas extrañas comprime tus articulaciones y músculos, lo que le envía a tu cerebro una señal de seguridad y firmeza. Sentarte con los pies colgando o sueltos te hace sentir flotando o desconectado. Necesitas esa presión extra para sentirte cómodo dentro de tu propia piel. 

1. Hiperempatía con las cosas.

Número uno, hiperempatía con objetos inanimados. Llegamos al punto más curioso y el que más suele esconderse por vergüenza. ¿Alguna vez has sentido pena por un objeto? Por ejemplo, vas al  supermercado a comprar manzanas, ves una que está golpeada, fea y sola en una esquina y sientes una tristeza real por ella. Sientes que si no la llevas tú, nadie la va a querer y se va a sentir triste. Así que la compras solo para salvarla. O te cuesta tirar una caja vieja de zapatos porque te sirvió bien y sientes que echarla a la basura es traicionarla. O pides perdón si te chocas contra una mesa o tienes peluches que organizas de cierta forma para que ninguno se sienta excluido o tape al de atrás. Esto se llama  personificación o antropomorfismo.

Y es una señal clásica de hiperempatía en el autismo. Tu capacidad de sentir es tan grande que se  desborda y alcanza a las cosas que no tienen vida. No es que estés loco ni que creas que la manzana habla, es que tu cerebro no pone límites a la compasión. Es una cualidad hermosa, aunque a veces dolorosa, que demuestra que lejos del mito de que los autistas no tienen empatía, muchas veces tienen tanta que les duele hasta lo que no está vivo.

Si mientras escuchabas esto sentiste que describía tu vida privada, respira, no hay nada roto en ti. Tener estos rasgos no es un defecto de fábrica, es un sistema operativo distinto. Durante mucho tiempo te esforzaste por ocultar estas cosas para parecer normal y eso agota. Reconocer que esos hábitos tienen un nombre y una razón biológica es el primer paso para dejar de pelear contigo mismo y empezar a  entenderte. El autismo no siempre se ve, pero siempre se siente. Y si tú lo sientes, tu experiencia es válida. Cuéntame en los comentarios cuál de estos puntos fue el que más te resonó. ¿Hay alguna rareza que hagas y que no mencioné aquí? Si este video te dio un momento de claridad, compártelo. Puede que alguien más allá afuera necesite escuchar que sus rarezas en realidad son respuestas lógicas de un cerebro increíble. Y, un recordatorio importante, este video es informativo y educativo. No es un diagnóstico médico, sino una brújula para conocerte mejor. Si sientes que esto impacta tu vida, busca a un especialista en salud mental para una evaluación. No te autodiagnostiques, infórmate.

Comentarios del vídeo seleccionados:

1. Cuando yo era niña tenía mi "mundo aparte", no era popular, me relegaban y señalaban por ser "rara". Tenía comportamientos que no encajaban con los de los demás; encima, mis intereses e ideas iban mucho más lejos que los de la mayoría. Crecí con una carga demasiado pesada sobre mis hombros y demasiadas etiquetas encima; para cuando por fin fui adulta, aprendí a fingir y hasta logré ser sociable; pero al llegar a casa estaba fatigada. Ser como otros quieren que seas es muy abrumador. Entendí que si quería ser aceptada, debía ponerme mi falso traje de sociable y así lo hago; pero en mi privacidad soy callada, ensimismada, demasiado sensible, tengo algunos comportamientos obsesivos y una mente que no descansa... pero así soy feliz.

2 Me sentí identificado con casi todas, pero la última me golpeó directo al corazón, se me llenaron los ojos de lágrimas, toda la vida me ha pasado eso y no puedo evitarlo y me provoca sentimientos de vergüenza interna. Me pasa con cosas y con los insectos 😅, nunca he encajado en ningún grupo, y hasta las reuniones familiares me incomodan. No tengo grupos de amigos y tengo pocos amigos islas, y soy extremadamente quisquilloso con los sonidos o con la música que no me agrada. Me desagrada la comida que rechina en los dientes, como por ejemplo un pedazo grande de cebolla o los tallos de una lechuga. Saludos cordiales desde Santiago de Chile.

3. Todos me resonaron 😢. Tengo 58 años y recién ahora "parezco" una persona "normal" y, por primera vez, tengo una amiga. No sabía que yo tenía autismo hasta hace pocos años, cuando mi hijo menor, a los 19 años, comenzó con problemas y llegó a mis oídos la palabra autismo. Desde que era pequeño veía sus rasgos conductuales y sus afectos muy parecidos a mí. Cuando entendí lo que le sucedía, me di cuenta de mi problema. Quedé en shock. Hoy lloré mucho con este video. Es como haberme visto del lado de afuera. 😭 Gracias.

4. Como Asperger (se supone que ya no se llama así), coincido con casi todas, pero lo realmente difícil es la lucha y el doble esfuerzo por encajar como un actor en el mundo cuando los demás simplemente lo hacen naturalmente.

6. El autismo es un espectro y, como tal, no se puede saber dónde empieza o termina. Su principal característica es la creatividad, que surge como resultado de la incapacidad de adaptación al entorno. Aprendí a leer y a tocar la guitarra como autodidacta. Cuando tenía 6 años, sabía todas las capitales del mundo sin que alguien me motivara. Académicamente, estudié hasta quinto de primaria y, aunque nunca entendí a los profesores, siempre fui el número uno. Nunca pude estudiar en compañía. Me bastaba con leer un poco el libro indicado para obtener las mejores notas. Hoy, a mis 72 años, a pesar de no haber estudiado la secundaria y menos haber cursado una carrera universitaria, hablo con propiedad con mis hijos ingenieros y médicos. También tengo suficiente conocimiento en filosofía, psicología, física, astronomía, antropología, paleontología, historia y mi pasión: la etología y la epigenética. Puedo hablar inglés, pero no entiendo cuando me hablan. Esto se corresponde con el punto mencionado en el video; no proceso correctamente la información auditiva. Aunque todo lo anterior pueda parecer presunción o arrogancia, es la verdad. Aborrezco la mentira. Soy autista.

7. Una persona me dijo una vez directamente lo que pensaba de mí, y me sorprendió, porque me describió exactamente en un 70% la realidad del video. Yo, con 60 años, todavía siento mucho prejuicio por mi forma de ser y sentir y difícil de explicar; solo sé que los que me eligen como su amigo es porque me comprenden, y trato de retribuir ese cariño. Son pocos, pero muy genuinos. Gracias por leer estas líneas.

8. Mi hijo tiene Asperger; a raíz de su diagnóstico, yo también me di cuenta de que lo tengo y todo cobra sentido. En mi esfuerzo por ayudarlo, he tenido que estudiar mucho y me ha servido para entenderme a mi misma.

9. Me he sentido fuera de lugar toda mi vida... Es realmente agotador... En la familia, en la escuela, en muchas situaciones de la vida cotidiana no actúo como se espera. 🤔🙄😓 He ido sobreviviendo así... Me da gusto que ahora haya tanta información; gracias por compartir. ❤

10. Tengo  casi 67 años. Y fui hasta sexto grado de escuela primaria. Pero me ha alegrado genuinamente saber que tengo cierto grado de autismo. Es lo más profundo y hermoso que guarda un corazón que siente demasiado. ¡¡¡Y sobre todo me identifico más que nunca con no soportar la injusticia en ninguna de sus formas, y sobre todo con quien no puede defenderse o no tiene voz... como los peluditos del mundo entero!!! 

11. Terminé hecha un mar de lágrimas viendo este vídeo. No solo es que me identifico, sino qué cruel ha sido este mundo al juzgarme. Entre mis profesores, solo una monja, cuando yo tenía alrededor de siete años, se dio cuenta de mi personalidad. A la hora del recreo, ella me llevaba a la capilla y nos sentábamos juntas. Qué paz tan agradable. Gracias, sor Julia, dondequiera que esté.

12. ¡¡Esa es mi hija!! ¡¡Qué hermoso que compartan esto!! ¡Es importante que los demás sepan cómo se siente! El sentido de justicia y sensibilidad por lo correcto y sufrir por eso es muy fuerte.

13. Casi no me gusta que me abracen.

14. Este video se siente como un abrazo para quienes siempre se sintieron “raros” sin saber por qué. No patologiza, no juzga: explica. Muchos de estos hábitos no son manías ni defectos, son formas inteligentes de autorregulación de un cerebro distinto. Especialmente poderoso el mensaje final: no hay nada roto en ti, solo un sistema operativo diferente. Entenderlo no etiqueta, libera.

15. Te faltó que aplauden cuando están emocionados o ansiosos; eso hace mi hijo de 9 años. Me gustó tu video; haz más sobre ellos, quiero saberlo todo para entender a mi hijo. Saludos.

16  Hablamos sin filtro, no sentimos miedo o culpa por lo que decimos si sabemos que es cierto, no damos muchas vueltas para decir algo, no nos preocupa disfrazar las cosas ni entendemos por qué la gente lo hace o dice una cosa por otra

17. Hola, gente, coincido con casi todos los rasgos... Realmente me sorprendió este video porque hasta hace una hora siempre me consideraron rara, por ser 'diferente' si hasta me decían perro verde. Hoy por hoy, tengo 40 años, y todavía me siento como el actor sin guion, sin saber cómo encajar,  siempre pensando que no soy funcional para la sociedad, tratando de retraerme, para que nadie me note y no me hagan preguntas para evitar la verborrea. Evito hasta las reuniones familiares,  un grupo de más de dos personas ya me da ansiedad y me transpiran las manos de solo pensar lo que me puedan preguntar... las injusticias me quitan el sueño, me desquicia ver cómo la gente tira basura en la calle y delante de niños dando mal ejemplo... No entiendo los grises tampoco, ¡es tan difícil! Se me dispara la ansiedad y se me llena de saliva amarga la boca cuando veo que me dan la comida que se toca dentro del plato, y, hasta el día de hoy, sigo teniendo moretones que no sé cómo salieron.  Soy una acumuladora porque me da pena tirar las cosas, me apena saber que estoy contribuyendo a la contaminación ambiental... Gracias por el video; creí que solo a mí me pasaba esto, porque no es un tema de conversación durante un café  hablar de estas cosas... GRACIAS 🥰.

18. Yo he notado cuándo alguien me puede ver a los ojos y cuándo alguien necesita ver el horizonte mientras habla conmigo.

19. Hay otra cosa que para mí define a los autistas / aspergers, pero es un tema muy delicado. Yo tengo 120 de coeficiente intelectual y unas capacidades altísimas para el lenguaje y la música... Sin embargo, soy malísimo en matemáticas, y mis manos son torpes en exceso y nunca fui capaz de tocar la guitarra bien y hago una letra horriblemente fea y como infantil. Estuve haciendo caligrafía hasta los 15 años y no sirvió de nada. 😢 Además, siempre he sido muy "inocente" o naïf, como medio tonto,  a pesar de mi alto CI.

20. Este video es excelente; algunos de estos rasgos los tengo, pero no me imaginé que podía tener dispraxia. El número 1 lo tengo, pero cuando pequeña, me sentía así según la descripción. Ahora se ha modificado de manera con los animales. Sufro mucho por ellos, más que una persona neurotípica. Por fin me comprendo; gracias a tu video. Gracias, muy didáctico.

21. Llegar a la edad adulta pensando que eras 'raro' o 'demasiado sensible', y ver un video como este que explica toda tu vida... Es un alivio increíble. Gracias por visibilizar esto.

22. De niño mi mamá hasta me pegaba para que encajara; siempre tuve problemas de conducta en la escuela, porque me costaba colocarme socialmente, hasta que mi actual pareja se dio cuenta, por todas las señales y conductas. Cada cierto tiempo debo alejarme, porque me saturo socialmente; no tengo feeling con nadie y a veces mi pragmatismo supera toda lógica social normal.

23. Tengo 38 y he sido tan duro conmigo mismo que he logrado enmascarar casi todo. Ahora no sé ni quién soy, pero no me siento triste porque estoy bien. Ya no sé dónde estoy ni para dónde voy, pero soy feliz.

24. Tengo 55 años y tengo casi todos esos rasgos. Siempre tuve problemas con mi forma de ser; la gente piensa que soy intenso.

25. Todos los puntos que mencionaste me resonaron; con respecto al último, eso lo hacía cuando era niño, tenía peluches que acomodaba de tal forma que no se sintieran apartados, entre otras cosas. Algo extra que añadiría sería que me interrumpan cuando estoy concentrado haciendo alguna tarea, ya que cuando comienzo con una tarea, mi mente empieza a divagar y me cuesta mucho trabajo concentrarme.

26. Me diagnosticaron autismo a los 50 después de vivir una depresión crónica por años; nunca pensé que pudiera tener estas condiciones, pero creo que el desconocimiento de una me pudo llevar a la otra. Siempre me sentí y me sintieron muy raro en el colegio y la universidad. No fui de socializar y tener amigos; ni las reuniones sociales ni la música con sonidos han ido conmigo. Me identifiqué como con 7 de las 10. Y tengo 2 hijos pequeños con neurodivergencia; espero, desde mi condición y conocimiento, poderles ayudar para que no pasen lo que he pasado. ❤

27. Yo pensé que estas cosas eran comunes para toda la humanidad; no sabía que hay personas que no experimentan todo esto.

28. ¡Huuuy! Me sentí tan identificada en puntos muy claves... Por eso la gente me dice que soy demasiado intensa, demasiado acelerada; creen que ando nerviosa, que hablo mucho, les digo: "Yo soy así, siempre he sido así".

29.  😅😂😂 Cuando era niña no me gustaba tirar la basura. No porque fuera limpia o pulcra, sino porque, en cierta manera, me daba tristeza. Porque para mí era como si tuviera alma la basura. 😂😅😂😅

30. Mi hijo tiene todas las características. Desafortunadamente, hacia la adolescencia le detectaron autismo; pero, cuando él supo su condición, se sintió liberado de una carga que él llevaba solo, pues yo no pude comprenderlo en su momento. Actualmente está en la universidad y lleva terapia; estuvo en un grupo en la universidad de puros chicos autistas, y eso lo ayudó mucho, pues se dio cuenta de que no estaba solo y que él es bendecido, pues nosotros, sus padres, ahora que sabemos su condición, lo apoyamos al cien por cien. No es que antes no lo hiciéramos, es solo que la dirección por la que nosotros lo ayudamos no era la correcta. En ese grupo se dio cuenta de que muchos jóvenes estaban solos. De hecho, me comentó que, a uno de ellos, sus padres lo corrieron [en Hispanoamérica, lo echaron] porque no pudieron sobrellevar su condición. Son chicos especiales y los padres tenemos que aprender a quererlos así y apoyarlos. Este video me va a ayudar mucho... Y recuerden siempre que son especiales.

31. Cuando era chico no me iba a dormir hasta tapar a todos mis juguetes con mis frazadas y camperas. 😂😂😂😂

32. Infodumping... Me pasa mucho intentar hacer comprender a alguien lo que sé sobre algo, y llego al punto de hablar sobre ese tema y explicar tres cosas a la vez...

33. Nunca nadie me lo dijo, ni siquiera una tía que es psicóloga 😢.

34. Mi papá, solo por verlo cuando estaba enojado, me hacía llorar.

35. La última me desmoronó. De niño, muchas veces peleaba contra otros niños que le "disparaban U" de pedacitos de cables revestidos de caucho por medio de ligas a las 🦎 lagartijas y salamandras. También contra los que, a las hormigas, les dejaban caer "gotas de fuego" por medio de la quema del palito plástico del "Chupa-Chups" o Bombom-Bum". No podía soportar el sadismo y perversión en hacer sufrir sin necesidad alguna a esos animalitos e insectos.

36. Lo peor es que somos minoría... y las personas piensan que somos "defectuosos" y nos juzgan.... Eso no los hace mejores y se jactan de ello... Qué ironía...

37. Me resonaron muchas, más de las que pensaba. Tengo que llenar la taza hasta el borde; me siento muy mal si no llegan los líquidos al borde. Me como primero las galletas rotas siempre, y después las enteras; no puedo comer ninguna carne si no le saco las partecitas grasas. Ya dejé de evitar las juntas de baldosas, ya dejé de organizar cosas por tamaños, y otras varias, pero me tuve que entrenar mucho para dejar de hacer lo que he dejado de hacer

38. Reconocí varios patrones en mi persona desde niño en este video, pero el último me tomó por sorpresa y se me llenaron los ojos de lágrimas. Sentir mucho amor y compasión por insectos, plantas, flores, vegetales, semillas y objetos, entre otros, es algo que toda mi vida me causó mucha vergüenza e incluso miedo por no poder sentirme libre de esto, de no poder hablarlo con nadie, pero tampoco cambiarlo o controlarlo, y vivir escondiéndolo y mimetizándolo por vergüenza, y porque sé que no sería cómodo ni comprensible para los demás. Recordé que actualmente tengo un pedazo de tela que tiene la forma de un perro que no puedo tirar. La historia es que, originalmente, era una especie de muñeco de trapo que alguien me lo regaló hace muchos años y me dijo que era mi perro. Lo miré y racionalmente pensé que en nada se parecía a mi perro, agradecí sinceramente y fingí emoción de que se parecía a mi perro. Lo guardé, pensé que era feo y no se parecía a mi perro pero me sentí incapaz de tirarlo y lo guardé con cuidado, y años después murió mi perro trágicamente (el del supuesto muñeco de trapo) y tengo otro perro que amaba mucho a mi perro y lo admiraba. Poco antes de su muerte, encontró este muñeco de trapo y jugaba con él. Cuando yo estaba en duelo de mi perro (este otro perro mucho más pequeño y joven) me lo llevaba para jugar y comenzó a dormir con él. Se convirtió en el juguete especial y favorito de mi perro, a veces le pregunto: "¿Dónde está tu amigo el perrito?" y me lo lleva. Después de un par de años, una mañana mi perrito decidió abrirlo y sacarle todo el relleno y lo dejó vacío casi como solo un trapo en forma de perro, pero lo sigue cuidando conservando y durmiendo con Él, ahora solo es un trapo sucio con forma de perro, muchas veces he hecho consciencia de que es basura y que debo tirarlo; y cuando lo tomo y camino hacia la basura veo a un perro en ese trapo y pienso que le dio mucha felicidad a mi perro actual y que no sería justo tirarlo a la basura, como si creyera que ese trapo con forma de perro es feliz con nosotros y que no puedo destruirlo al tirarlo a la basura, que no sería correcto, así que con culpa regreso y lo pongo donde duerme mi perrito, y aquí sigue este trapo acompañando a mi perro y regalándome una que otra sonrisa la mayoría de los días cuando me lo lleva y me lo pone en la mano.

39. Yo he aprendido a "apagar" varias partes de mi mente y cuerpo con el fin de ser "normal" con las demás personas; suelo comer comida muy mezclada y solo apreciar algunos sabores, para solo masticar y tragar, también porque, en mi trabajo, solo tengo una hora para comer, que casi siempre se reduce a media hora; apagar la sensación de cansancio o desensibilizar partes de mi cuerpo o cortar la sensación de frío de la piel en mi mente funcionó: cómo una nave espacial como en franquicias que disfruto.

40. Me identifiqué con todas, en especial la última. Antes de ver el video, había rodado la mesa donde tengo la laptop y ahí tengo un búho de cuarzo que se había caído, y pensé que tenía que recoger el búho como si se fuera a sentir mal.

41. La realidad es que muchas personas siguen asociando el autismo con la locura, como si se tratara de una enfermedad mental grave. Por eso, a menudo se ve a las personas autistas como “pacientes de un manicomio”, desde el prejuicio y la ignorancia, en lugar de comprender que el autismo es una condición del neurodesarrollo y no una forma de demencia o pérdida de razón.

42. Pues es mi hija pequeña. Nos ha costado algunos años llegar a un entendimiento, hasta que su pediatra actual (ella sí tiene autismo diagnosticado) me dijo que encajaba en ese rango y era interesante hacerle las pruebas de diagnóstico. Es un proceso largo aquí y aún estamos en espera, pero, cuando salió la opción de su neurodivergencia, todo tuvo más sentido y empezó a mejorar mucho la relación/trato.

Había cosas que yo no podía comprender, incluso me hacían enfadar, pero ella es diferente y lo siente como auténtico, así que ya no me puedo enfadar, solo intentamos encontrar lo que a ella también le sirve y no le incomoda... Sé que ella se esfuerza mucho, pero aquí tiene a mamá para aceptarla siempre y puede venir a refugiarse en la comprensión que afuera a veces no encuentra. 😢

43. Casi todo. Tengo un jarro de arcilla que compré en una feria medieval. Lo elegí en cuanto vi que tenía un trozo roto. Y me cruzo de piernas siempre que me siento; sólo me doy cuenta cuando intento moverme, o cuando empiezan a dolerme.

44. Hola, tengo 47... A mis 16, un psiquiatra le dijo a mi madre que tenía un autismo, pero muy leve... A los 23 he tenido un accidente de coche en la autopista, causado por un coche robado, y me fracturé 11 huesos del cuerpo.. Un año en rehabilitación y un día exploté de los nervios... Me internaron. En psiquiatría a los 24 y me diagnosticaron esquizofrenia... Hoy, para ir a algún sitio con personas, tengo que tener pinganillos de oído para escuchar música clásica y no escuchar a las personas del súper o del shopping center... Me veo en muchas cosas del video, en mí. Gracias por tu video.

45. No sé si tenga que ver, pero en las juntas de trabajo no puedo estar "presente" más de una hora, a veces menos; si se alarga, aunque hablen de distintas cosas, me "pierden", mi mente se va leeeejos leeeejos y me pongo a imaginar escenarios diversos que nada tienen que ver con la junta. Otra cosa que a veces me pasa, y me pone nerviosa por unos segundos, es que, de repente, me siento fuera de mí; es decir, si estoy en mi habitación, de repente siento que no es mi habitación, y enseguida trato de "ubicarme" y decirle a mi mente que se tranquilice.

46. Tengo todos menos el de la comida 😅 (a veces sí, un poco)

47. Tengo 45 años, nunca he sido diagnosticada autista, aunque, más allá de las entrevistas laborales y/o alguna conferencia, nunca he sido tratada realmente por algún especialista de la salud mental; pero tengo todas las características que mencionas en el vídeo. Hay algunas y hay algo que no sé si mencionas, pero también tengo: siempre descanso después de compartir con amistades; me refiero a que, luego de una fiesta de 8 horas con superactividad social, luego paso como una semana sin querer hablar con nadie.

48. Yo sé que soy solastálgico. Sufro mucho con el cambio de los entornos conocidos; de joven, con los incendios forestales, con la poda mal hecha de los árboles, y soy muy feliz y me siento muy estimulado cuando en mi ciudad, La Plata,  plantan árboles y florecen los pinos, aun hoy que tengo 73 años. Muy estimulante el video, hermoso, bien narrado. Muchísimas gracias. Ya tenía idea de mi propio autismo, pero nunca me había querido acercar a la realidad de aceptarlo, pero he tenido que sobrevivir toda mi vida con ello. El ser neurodivergente me ha permitido estar en un lugar único y seguro para mí: mi propia soledad.

49. Yo.... no sé qué decir, precisamente hoy le decía a una amiga el clásico: "¿¿¿qué????" para inmediatamente después darle la respuesta, y le comenté: "Me choca que siempre me pasa eso, como que lo proceso y me cae el 20 antes de que me repitan las cosas"... y todo lo demás..  excepto caminar de puntillas... lo que sí hago es no pisar las rayas del piso en cuanto me doy cuenta que están... he procurado ignorarlas... no me gusta ser así... en mi trabajo... me dicen "ñoña"... y solo les respondo:"¡A mucha honra!" Pero la verdad,  yo también me desespero porque no me salen las cosas al cien por cien y exigirme ese cien por cien... odio equivocarme... y es... frustrante... muy frustrante...

50. Me identifiqué con todo, y recordé que para mí es tan normal; yo suelo hacer sonidos mientras estoy concentrada haciendo otra cosa y hoy alguien me vio y le dio gracia que hiciera eso. Faltó los stimming. Yo sentada de forma extraña junto a mi peluche viejo que tengo desde los 11 porque no quiero que se sienta abandonado.

51. Es un verdadero gusto conocerte a ti y a tu canal. Para ser sincero, es la primera vez que me suscribo a un canal de YouTube, pero me ha sorprendido el hecho de que me veo a mí mismo reflejado en cada uno de los puntos expuestos en este video. Fue como ver mi propia vida resumida en unos pocos minutos; para ser exactos, 13 minutos con 56 segundos, durante los cuales tuve que detenerme y pausar después de cada palabra para poder reflexionar apropiadamente sobre el tema.

52. No tengo todas las características que dicen aquí, pero sí me identifico con algunas... Creo que es bonito ser así porque somos más sincer@s y respetuos@s.... Afuera hay demasiado ruido, llámese... hipocresía, falsedad, impaciencia , crueldad, nada de empatía 😢😢😢 Es terrible. Muchas gracias por tan interesante información... ¡¡¡Bendiciones totales para todos ‼️‼️💯💯💯‼️‼️‼️

53. Soy autista y realmente así percibimos el mundo y cada día es un desafío para nosotros.

54. Es así al 100 %. En mi caso le agrego caminar de puntillas en la oscuridad, porque, si enciendo la luz de la habitación, se me genera un gran malestar; las texturas me ayudan a identificar cada cosa aun sin verlas. Siempre fui la rara, la difícil de entender; sentí que no encajaba en el mundo. A los 54 años recibí el diagnóstico, fue un bálsamo, un alivio enorme, poder ponerle un nombre a lo que me pasa. Bajó mi ansiedad, la angustia, el miedo de hablar con los demás.

55. Con esta información creo que todos nos identificamos. Con la manera de ser, de  actuar, de ver la vida; y me deja claro algunas de ellas en mí y a mi alrededor. Ahora comprendo la actitud de ciertos familiares y amigos, porque muchas veces hay que lidiar con ellos desconociendo que es su forma de ser. Desafortunadamente, hay ciertas actitudes, ya demasiado patológicas, que sí requieren de ayuda psicológica y que son necesarias para un mejor bienestar, tanto de la persona como en su entorno. Gracias por brindarnos estos conocimientos; es una gran guía y ayuda, para tener en cuenta.

56. Ninguna mentira es piadosa. Ninguna injusticia es nimia. Se pueden intentar justificar, pero la verdad es más grande que nuestras creencias y pensamientos.

57. Creo, que todos los seres humanos tenemos algo de autismo. Me sentí identificada con varios. Gracias por la información.❤❤❤❤❤❤❤

58. De niña era rara, diagnosticada como persona con problemas psicomotrices en los 70. Escribía de derecha a izquierda, y podía leer perfecto así; a los 4 años leía antes de ir a la escuela. Aún hoy puedo hacerlo. Tenía un poder de redactar, de escribir, que los demás no; yo no me daba cuenta de que tenía un problema. No podía hacer algunas cosas, y para otras era demasiado inteligente, al punto de creer los maestros que alguien hacía mis deberes; pero luego se dieron cuenta de que no porque podía responder preguntas que me hacían, razonar, crear, etc. Los test de lo que sea los hacía muy rápido y los trabajos de clase los terminaba enseguida; me aburría, me quería ir de la escuela, pero era excelente. Entonces no era un niño que no quiere ir a la escuela porque se aburre, llega y ya quiere volver a su casa, porque hacía todo lo que se me pedía, llevaba los deberes y estudiaba. No soporto el ruido, mucha gente junta, olores fuertes en un shopping: nada que sea extremo.

59. También tengo déficit de atención y dislexia. Tengo 63 años y he sobrevivido, gracias a Dios.  Soy una persona solitaria, tengo muchos hermanos y familiares, pero me gusta estar sola siempre y, si estoy en mi casa, mejor.

60. Diagnosticado hace más de 20 años con síndrome de Asperger, autismo de alto funcionamiento, llegó un punto en que no podía convivir con nadie, porque ya me era imposible comunicarme con la gente; mis obsesiones compulsivas me hacían imposible inclusive salir de mi habitación. Ahora hay mucha información sobre esto gracias a internet; hace 20 años, literal, me sentía un loco, y muchas veces piensas en otras opciones. Al día de hoy, ya están de moda muchos términos psicológicos y a la gente le gusta ponerse etiquetas para encajar en donde sea, pero por lo menos es bueno que esté esta información. Tuve que ir a una institución de salud mental pública en otro estado porque yo no tenía dinero para un psicólogo; inclusive pensé que era para gente boba. Mis papás trataban de ignorar la situación, pero una persona me dijo que tenía que ir a una institución de salud mental. Me desplacé a otro estado donde había una institución de salud mental que en alguna ocasión llegué a escuchar que "era a donde tenían a los loquitos", no me importó, fui porque no tenía dinero y además ya estaba desesperado. Cuando tuve que estar frente a un psiquiatra, me alivió saber que todo tiene una razón.

61. Me siento identificado en todo; ha sido difícil reconocerlo a nivel personal, pero desde hace un año exploté con un ataque de ansiedad y ya no puedo llevar la máscara. Qué triste es que nuestra situación, a pesar de ser muy común, sea a la vez tan desconocida, con muchos falsos prejuicios (el típico de que están siempre en su mundo y les molesta el ruido). No fue fácil dar el paso siendo adolescente. Saludos desde España 🇪🇦.

62. Requiero:

1) Explorar la música y disfrutarla en profundidad, la que me gusta.

2) Defender tiempo de calidad para pensar.

3) Me tardo en ordenar las cosas, no porque sea desordenada, sino porque creo métodos para organizarla.

4) Colecciono cosas singulares.

5) Guardo trozos de historia, pedacitos de papel e hilos que otro desecharía.

63. ¡Ay, no puede ser! Pensé que todo eso era normal. Toda la vida pensé que era distraído.

64. Gracias por el contenido. Lo he tenido que ver a trocitos, porque me hacía llorar reconocerme en prácticamente todos. Siempre he sentido que no era del todo normal y tenía que disimularlo, como si viera el mundo desde dentro de un espejo, y siempre estaba cansada de estar "en automático", agotada de no encajar aunque me esforzara. 

Pero no pensaba que fuera 'raro' andar de puntillas o que me dé pena el objeto descascarillado que nadie quiere, o sentarme siempre en nudo hasta en los taburetes altos, o no poder mirar a los ojos de alguien, sobre todo si estoy molesta o no me gusta esa persona... O decir ¿qué? para contestar seguido, porque sí lo he oído, pero "no me había llegado al cerebro", o paladear expresiones una y otra vez en mi cabeza, o entusiasmarme con una conversación que, por una vez, me interesa, y que me miren raro, o, jaja... ¡Todo lo que has puesto en el video! Hasta recuerdo ser pequeña y dormir en un ladito de la cama con todos los muñecos en fila a mi lado y echar el brazo para que ninguno se sintiera de menos... ¡No me movía en toda la noche!

65. Uf... Mezcla de pena y alivio de saber que, si no todo el mundo lo entiende, es porque no sienten igual.

66. Soy autista de alto funcionamiento; hay días que se vuelven una tortura... pocos nos comprenden.... 😢

67. No puede ser, me identifiqué con muchas. No me puedo sentar normal (si no me echo, o pongo los pies arriba de la mesa en mi escritorio, no estoy en paz). Cuando hablan de algún anime en particular o en general, los ojos me brillan, y, si no me paran, puedo dar la historia total de mis series favoritas. Y la uno, mis amadas nesoberis, de verdad me emociono con ellas

68. Es tremendo el alivio que siento al ver este video, estoy llorando...

69. Acabo de descubrir que tengo varios de esos síntomas y sobre todo me sorprendí del número uno, porque siento eso cuando veo una bicicleta abandonada. Trato de comprarla para meterle frenos, velocidades, pintarla.  Todas las bicicletas me parecen lindas e interesantes.

Yo tengo varios de los rasgos. Ahora solo me faltaría poder encontrar un especialista en el sistema público de salud que me pueda diagnosticar, por más que alguna vez me dijeron que querer saber si uno tiene autismo siendo adulto no tiene sentido y no vale la pena. En definitiva, la que decide sobre mi cuerpo y mi salud soy yo, y ahora, además, para mí es imperioso saber si tengo o no tengo.

Sí me he identificado con casi todo. Especialmente con la última. Tengo clientes autistas en diferente grado. ¡Soy barbero! Y con estos niños hemos tenido una colección muy grande que la mamá no entiende. A mí me escuchan, me obedecen. A ellos la mamá los amenaza cuando hacen algo malo diciéndoles que no los van a llevar más conmigo y cambian su actitud de comportamiento. Interesante tu información, gracias.

Solo recibí golpes, por " tonta'', me resonó lo dicho en el vídeo. Alguna vez se me dijo: "Pudiera hablar durante horas y horas contigo, eres muy inteligente", y respondí: "¿Entonces por qué muchas veces soy tratada como una retrasada mental, y recibo tantos ataques y burlas?".

Yo aquí descubriendo en un video de YouTube que soy autista y, sí, busqué ayuda, porque siempre supe  que no soy igual que los otros, pero las psicólogas que me tocaron no fueron de mucha ayuda, pero muchas gracias por su video

¡¡Ese ser humano soy yo!!  Jaja 😂 la número UNO es la más importante 😂 Mis peluches están “formados”, no organizados 😂❤❤❤❤ Me amo y me acepto tal y como soy, a pesar de tantos “bajones” que me han dado quienes no me aceptan así. ❤Mis perros 🐕 y mis plantas son mis mejores amigos, y tengo 62 años de edad

Me identifico con los 5 últimos; algo raro que me sucede es que muchas veces no puedo dormir porque mi cerebro no para. Yo quiero dormir, pero él no deja de pensar, y en otras ocasiones, aun pensando, empiezo a dormir y empiezo a ver accidentes y se me espanta el sueño; cierro los ojos y vuelvo a ver algún accidente y, en otras ocasiones, hay pensamientos que no se van; los tengo presentes por semanas o hasta meses.

Este tipo de cosas hacen que la gente se autodiagnostique. 😂

Creo que todos de alguna manera tenemos alguno de estos rasgos. Somos personas normalmente diferentes y punto, pero hoy en día nos quieren encasillar y manipular. Triste realidad.

¿Soy el único que sintió que este video le leyó el historial secreto del cerebro? 😅 Lo de la manzana fea en el súper me atacó directamente. 🍎💔

El ejemplo de la manzana literalmente me sacó una lágrima. Maldita sea…

😂😂La dispraxia y la ecolalia yo las tengo cuando ando demasiado estresado.

Lo malo de este tipo de videos es que muchísimos terminan autodiagnosticándose sin acudir a un experto porque se les hace lógico actuar de cierta forma o, peor aún, se les hace "cool" tener un trastorno para justificar sus acciones

Hace un año me diagnosticaron autismo de alto funcionamiento; llevaba toda la vida sintiéndome raro y distinto a los demás, adaptándome para no parecer raro. Cuando lo descubrí, dejé en parte de hacerlo y esto me ha ayudado a sentirme más en paz conmigo mismo, aunque también ha sembrado una especie de alienación frente a los demás y el mundo neurotípico en general, al cual respeto. Saludos desde Colombia

🧤 Yo de crío usaba manoplas para invierno. Yo me divertía imaginando que, tal vez, ¡el dedo pulgar se sentía muy solo mientras todos estaban juntos! Jajajaja.

O te regañaron mucho de niño por caminar descalzo, así que usabas los zapatos como chanclas (solo metes la punta del pie y el talón queda fuera del zapato), o tratas de minimizar la superficie en contacto con el suelo para que sea menos malo el andar descalzo, como cuando alguien limpió el piso y aún está mojado, así que pisas en punta para ensuciar lo menos posible el piso mojado.

Yo hasta hace pocos años empecé a cuestionar si tenía autismo.. Siempre me sentía diferente desde niña ahora tengo 53. Todas las características me resonaron y me describen, aunque las que menos son lo de caminar en puntillas...

Estupendo material para educar a otros, sean o no autistas, y enseñarles a comprenderme y comprenderse mejor a ellos mismos desde lo cotidiano, personalmente ya tengo mi diagnóstico hace un par de años, pero muchas veces los síntomas conocidos de los que se suelen hablar son tan exagerados, extremos o hiper generales, que te hacen pensar que realmente no eres parte del espectro, así que es agradable encontrar algo de validación en tu forma de ser dentro de la condición cuando no entra en grados mayores y no es tan exagerada como la pintan los medios de comunicación y los cuidadores de niños autistas con grados mayores y/o que aún no saben hacer masking.

La música en el background me hace tan triste que temo que mi corazón se rompa. De todas formas, quería saber si hay alguna cosa en el vídeo. Por sorpresa tantas cosas que me son familiares. Dispraxia, ¡WoW! Los peluches son iguales, pero a mí no me da vergüenza, estoy orgullosa de lo que siento. No hay problema con la comida desde que yo vivo sola; antes me daba asco mucha comida,  platos del infierno que tenía que comer mucho tiempo, vomitando después y una vez en la mesa. Era niña. Mi cuerpo está bien, pero al mismo tiempo me tengo que estrechar y hacer ejercicios de mi manera para aguantar estar dentro de mí. No sé si se entiende. Me gusta el vídeo porque ahora me siento muy bien sin pensar en mis especialidades cotidianas. Vivo muy pura y un poco chiflada, como me hace falta. Esto es lo más grandioso de ser una adulta, cual siempre ha escuchado: ¡escucha atentamente!, siéntete así, come lo que hay, torpe eres, ten cuidado de una vez, blablabla. Gratitud, gracias por la idea y compartirlo. Saludos, Crissy.

Gracias. Ay, ay, creo que esos rasgos pudieran ser impresos, o copiados de los  mayores, por razones culturales. Distinguir la mayoría de ellos en mí es fascinante y creo que, irónicamente, sin querer queriendo, como dicen, siempre me siento cómoda con personas con las mismas idiosincrasias, 'almas gemelas' pero es que no juzgan, pues somos iguales, entendemos cuando 'basta ya' cuando tratamos de superarnos la una a la otra en 'escupir información' etc. Total, creo vida plena, aunque otros nunca entiendan. ❤

Me identifico con las texturas de las comidas; me ha sido muy difícil comer con amigos por temor a ser juzgado por tener que separar algunas comidas o evitar unas del todo. Acá en Costa Rica me dicen “Mae más raro”😥

¡¡¡Textura de sonido!!! Siempre pensé que sí, que sí debíamos tener una palabra que nos gustara por cómo sonaba.. Una de las mías que amo decir es "Bronce" 😅

Hay cosas que sí me pasan, como por ejemplo que me incomoda mucho mirar a los ojos a los demás

Si todos tuviéramos esos rasgos , este sería un mundo mucho mejor

Muchas gracias por los vídeos. Hoy tengo 39, casi 40, y recién me estoy adaptando a la sociedad y a funcionar lo más normal posible porque he leído y estudiado tanto y he hecho un millón de cosas distintas que la procrastinación me llevó a pensar distinto. Gracias.

Lo que describes de los objetos inanimados también lo hago con insectos, hormigas, polillas, arañas, etc.

Tengo unas cuantas de esas características, pero bastante suaves, y no siento que las sensaciones me superen o que tenga problemas para regularme; solo tengo alguna incomodidad y sí tengo bastantes problemas para concentrar por varios minutos porque vivo dentro de mi cabeza y cada pocos segundos me saltan ideas que me distraen.

Me identifico con 5. Tengo TOC Trastorno Obsesivo Compulsivo. Soy Eneatipo 5 en el Eneagrama. Tengo Alta Sensibilidad.

Completamente así 😅; yo, aparte, pongo las cosas siempre mirando al frente; es decir, con lo que se supone es su cara (etiqueta) siempre visible y de mayor a menor; mis sobrinos me hacen burla de que casi tengo todo acomodado por fecha de vencimiento 😅

La ignorancia continúa de mirar el autismo como un defecto; si no fuera por ellos, hoy estaríamos en la edad de la piedra.