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sábado, 8 de agosto de 2026

Juan Manuel de Prada publica el ensayo Una enmienda a la totalidad. Entrevista.

 [Juan Manuel de Prada sin filtros. La verdad que nadie quiere escuchar, 28 de febrero de 2022. En El aullido del lobo, portal o canal de Gonzalo Rodríguez García en YouTube. Entrevista transcrita y corregida por el bloguero]

Capítulo 1: Introducción: Pensamiento tradicional vs. Ideologías modernas.

Venga, esto es El aullido del lobo, un canal para gente que a pesar de todo está decidida ser fuerte, libre e indómita. Si tú no eres una de esas personas, este canal no es para ti. Y hoy para nosotros es un honor tener en El aullido del lobo a Juan Manuel de Prada, un autor cuyas ideas conectan profundamente con las ideas del Aullido del lobo. Pues en todo lo que escribe se trasluce siempre una profunda cosmovisión espiritual.

Nosotros consideramos que sin dicha cosmovisión espiritual el mundo está abocado al nihilismo y la autodestrucción. Recientemente ha publicado este libro que es una maravilla, se llama Una enmienda a la totalidad, pero que además tiene un subtítulo especialmente gráfico. Dice: "El pensamiento tradicional contra las ideologías modernas." No podemos sino adherirnos a esa frase, el pensamiento tradicional contra las ideologías modernas. Bien, pues para empezar, Juan Manuel, un honor tenerte aquí. Muchísimas gracias por atendernos. 

Lo primero sería, ¿cuáles serían los principios fundamentales de ese pensamiento tradicional, de esa doctrina tradicional?

Bueno, un placer estar aquí con con vosotros en este en este lugar también para mí tan querido como es el café Varela, un café con una gran tradición literaria y en tan grata compañía. Gonzalo, bueno, yo creo que más que hablar de principios deberíamos sentar cuál es la base del pensamiento tradicional. 

Capítulo 2: Realismo vs. Idealismo: La base del pensamiento tradicional.

La base del pensamiento tradicional es reconocer la naturaleza humana, y reconocer la realidad de las cosas. Se podría decir que el pensamiento tradicional fundamentalmente es realismo frente al idealismo que creo que caracteriza las ideologías modernas. En el ámbito político sería reconocer un orden del ser frente eh a las ideologías que lo que creen es que el orden del ser puede ser cambiado, manipulado, alterado, transformado mediante ese poder creativo, ese poder creativo que bueno nos está conduciendo hacia barrancos francamente temibles, ¿no? 

Entonces, yo te diría que que el pensamiento tradicional es algo muy modesto, es la observación de la naturaleza propia del pensamiento aristotélico que descubre cuál es la auténtica naturaleza humana. En primer lugar, naturaleza en donde hay un elemento espiritual, un elemento de reconocimiento de lo sobrenatural, pero al mismo tiempo una naturaleza muy con los pies en la tierra. Muy, muy con los pies en la tierra, ¿no? Y yo creo que este es el concepto básico a partir del cual luego ya el pensamiento tradicional se ramifica frente a la visión que tienen las ideologías del hombre prometeico, es decir, de ese hombre que tiene que alcanzar el fuego de los dioses, que tiene que robarlo, y que una vez que tiene ese fuego puede hacer con su naturaleza lo que le da la gana.

El pensamiento tradicional lo que pretende es que el hombre reconozca lo que es, ¿no?, en todos los ámbitos, en el ámbito, por supuesto, antropológico, pero luego también en el ámbito político, en el ámbito cultural, en el ámbito social, etcétera, etcétera. Yo te diría que esta es la base fundamental, ¿no?

Capítulo 3: El hombre prometeico: la rebelión contra la naturaleza humana.

Bueno, pues no puedo estar más de acuerdo. que me ha encantado cómo lo has planteado, porque se acerca a ideas que que yo mismo recojo a veces cuando escribo y digo, "Oye, es que la doctrina tradicional básicamente se basa en ser más realista posible, sin duda, en atenernos a la realidad de las cosas." Y además has dicho una idea muy interesante. Has contrapuesto ese realismo frente a un idealismo que pretende que el ser humano puede a su libre albur modificar el mundo. Entonces, claro, esto me recuerda a la doctrina evangélica, ¿no? "La verdad os hará libres". La verdad de las cosas, el orden del ser, te hará libre. Hay que recordar que en España tuvimos a ZP diciendo: "La libertad os hará verdaderos." Bueno, pero en realidad en realidad esa frase de Zapatero no dejaba de ser eh podríamos decir el lema de la modernidad, ¿no? Que es una rebelión, es una rebelión titánica, como prometeica,¿no? Y que efectivamente le vende la golosina a los seres humanos de que buscando pues una especie de libre desarrollo de la personalidad, es decir, construyendo su biografía, siendo dueños de su destino, van a ser dueños del mundo. 

En realidad es un concepto hegeliano, ¿no? El espíritu del mundo que transforma la historia, ¿no? Esta es una idea, bueno, primero repito, irreal, es decir, el ser humano, la naturaleza humana es la misma desde, no sabemos desde cuándo, pero desde luego los hombres que pintaron las cosas de Altamira eran los mismos que nosotros y lo va a seguir siendo hasta que la raza humana desaparezca de la faz de la tierra, al menos en su en su andadura mortal. Y este concepto, este concepto que tanta rabia le produce a las ideologías modernas, creo que ha conducido a los seres humanos a, bueno, a callejones sin salida o mucho peor, hacia barrancos ¿no?

Capítulo 4: Salud Mental y Vacío: ¿Por qué somos la generación más débil?

Estamos ahora cuando tú te rebelas contra lo que eres, eso tarde o temprano te conduce a la melancolía y autodestrucción.

Y sí, yo lo veo así, es decir, o sea, vamos a ver la cantidad de suicidios que tenemos: autodestruyen los titanes, en los mitos se autodestruyen. Efectivamente la multiplicación que tenemos por ejemplo de los casos de de trastornos psíquicos total es una cosa apabullante. 

Yo tengo amigos psicólogos ya de cierta veteranía, ¿no? que que te dicen sobrecogidos que a lo mejor hace 30, 40 años pues tenían una clientela que casi no les daba para comer y que hoy en día sin sin haberse convertido en psicólogos o psiquiatras de éxito, pero esa clientela la han multiplicado por cinco, por seis, hasta por 10. No se habla de eso suficiente y cómo la salud mental está arrasada en los tiempos que corren. Yo digo que es la época de los seres humanos mentalmente más débiles que ha habido nunca. 

Mira, por ejemplo, una cosa que esto ya puede parecer casi como una como una provocación decirlo, ¿no? Pero, por ejemplo, ese mensaje que se le lanza siempre a los jóvenes de que tienen que hacer aquello que les guste, aquello que les hace felices... La realidad es que en el 95% de los casos a donde les conduce es a la infelicidad y a la frustración. ¿Por qué? ¿Por qué? Porque la capacidad imaginativa humana es incalculable. Y es que yo mañana me puedo levantar pensando que yo podría ser un magnífico astronauta, por ejemplo, ¿no? Porque he visto, no sé, media docena de películas de astronautas y me he sentido muy identificado con los protagonistas, ¿no?

Y entonces voy a volcar mi vida en una cosa para la que primero no tengo aptitudes físicas, no tengo conocimientos eh científicos, acordes de aeronáutica, etcétera, etcétera. Ya, además vivo en un país que no tiene capacidad para financiar mi sueño, ¿no? Eh, entonces, claro, me voy a convertir en un fracasado, en un fracasado. Pero es que además, si sigues prolongando esta estupidez, es que además voy a querer ¿cómo voy yo a querer? ser astronauta, pues me digo, ¿a dónde tengo que ir? Pues tengo que ir a Rusia o tengo que ir a Estados Unidos, ¿no? para ser astronauta, ¿no? Entonces, me voy a desarraigar, voy a romper lazos con con toda mi familia, con todo mi mundo, con todo. Y, al final, bueno, pues evidentemente cuando llegue a la NASA y golpea la puerta de la NASA, me van a pegar una patada en el culo, como es natural. Entonces, yo creo que esto es algo que la gente no entiende y claro, dice, "Ay, ¿qué vida aquella en donde tú nacías hijo de un carpintero y tenías que ser carpintero? Qué asco, tal, no sé qué."

Capítulo 5: La Trampa del Éxito: El fracaso del modelo de felicidad moderna.

 Vamos a ver. El 95% de los hijos de carpinteros que se hicieron carpinteros fueron personas felicísimas. Yo con esto no estoy abogando a que el hijo del carpintero tenga que ser carpintero, el hijo del albañil tenga que ser albañil, no: lo que estoy abogando es para que se tengan que crear unas condiciones de vida, unas condiciones de vida en donde tú asumas lo que eres, es decir, que tú has nacido en este pueblo: pues, hombre, tienes que buscarte novia en este pueblo, tienes que buscarte un oficio que tenga salida en tu pueblo, etcétera, etcétera, ¿no? Que ese mundo ha desaparecido, no ha quedado. Bueno, ese mundo ha sido destruido por aquellos que querían incorporar nuevas formas de vida para su conveniencia. Porque, claro, precisamente cuando vamos hacia un capitalismo global, a ti no te interesa que un señor quiera heredar los suicidios de su padre porque lo va a dignificar. No, no, a ti te interesa que sea un paria, le enseñas un poco de informática, un poco de inglés y lo mandas a Bangladesh a trabajar, ¿me entiendes? Pero claro, esto nos ha acercado a una idea que tenía anotada para conversar contigo y es que, sea, una vez que nos asentamos en esa cosmovisión espiritual de ese pensamiento tradicional, nos damos cuenta de que el mundo moderno es la antítesis de eso, que hemos generado una civilización antitética al pensamiento tradicional. Totalmente: porque no reconoce la naturaleza humana, porque ha creado un concepto falso de libertad que ya no está ligado a la capacidad de discernimiento que el ser humano tiene sobre el bien y el mal y a la capacidad de observación de la naturaleza para descubrir la verdad de las cosas, sino que está ligado exactamente a lo contrario, es decir, a revolverse contra la verdad de las cosas, eh, y a convertirte en un ser en perpetuo estado de insatisfacción y persiguiendo aquellas quimeras que el poderoso de turno te quiere vender, ¿no?

Se podía decir que una sociedad que engorda todo lo que serían los anhelos y afectos del ego. "Me apetece, me apetece, me gusta, no me gusta, quiero, no quiero"... No hay ningún yo esa monstruosidad que hay en la en la Constitución americana, el derecho a la búsqueda de la felicidad, date cuenta,

Capítulo 6: El Derecho a la Felicidad: Una expresión auténticamente "hijoputesca".

que es  una expresión auténticamente hijoputesca, porque no es que te reconozcan el derecho a la felicidad, que esto, por supuesto, sería grotesco, no es como reconocerte el derecho, no sé, a ligar, no es algo idiota, ¿no? O sea, tú "no tienes derecho a la felicidad, puedes alcanzar modestamente la felicidad o algo parecido a la felicidad", pero no, dicen: El derecho a buscar la felicidad. Es decir, te convierten en un zascandil que durante toda tu vida vas a tener que ir buscando la felicidad, buscando la felicidad. Y como no la vas a encontrar nunca, vas a ser un chiquilín emberrinchado que constantemente va a estar pidiendo derechos con que vas a decir, "Joder, yo sería feliz si pudiera pegarle una patada en el culo a mi mujer", ¿no? Y entonces te dan el el divorcio, ¿no? "Yo sería feliz, si pudiera matar a mis hijos", te dan el aborto. Yo podría ser feliz así hasta la locura. Hasta que, al final, como no alcanzas la felicidad, pues dice: "Yo quiero el derecho a que me maten. Quiero el derecho a que me maten porque no he alcanzado la felicidad." Porque ahora soy viejo decrépito, estoy amargado, no soporto el dolor, no tengo quien me acompañe, estoy hecho una piltrafa, no tengo amigos, entonces, sí, quiero que me eutanasien.

Claro. La sociedad neurótica y enfermiza que tenemos.

Yo digo que es una sociedad patógena, completamente disfuncional, donde toda esta perspectiva moderna de la libertad os hará verdaderos, lo que géneros individuos, como estás detallando, que están hechos pulpa. 

Capítulo 7: Sociedad Luciferina: "Seréis como dioses" y la antigua serpiente.

Yo diría, esto es un, yo lo digo así, una sociedad demoníaca o luciferina, es decir, porque de la verdad os hará libres a la libertad os hará verdaderos, hay una subversión y una perversión, ¿verdad? Yo digo demoníaca. Sí, hombre, porque el fondo de esa y el fondo de esa subversión es la vieja promesa, la vieja promesa de la antigua serpiente. No seréis como dioses.

Exacto.

Es decir, si tú te liberas de todo aquello que te coarta, es decir, si le pegas el una patada en el culo a tu mujer, si matas a tus hijos, si cambias de sexo, si te vas de tu pueblo, si reniegas del oficio de tu familia, si rompes los lazos con el mundo, eh, serás Dios, serás autosuficiente, harás lo que te dé la gana. Claro, ese sueño individualista, eh, patético, a pesar de que quería ser grandioso, de Ayn Rand, ¿no? la novelista, ¿no?

Eh, que es eso, el superhombre, el sueño del superhombre. Pues no, no, nadie es un superhombre ni una supermujer. La verdad es que somos seres dependientes que nos fortalecemos a través de los vínculos y del reconocimiento de lo que somos. Vale, pues a partir de aquí, yo también, planteamos a El aullido del lobo y en el libro que últimamente publiqué que consideramos que en la historia de España, en la tradición española, esta cosmovisión espiritual ha estado especialmente presente en lo que yo llamo la fe y realismo, fe y realismo del Siglo de Oro español, de Cervantes, de Lope, de Calderón.  

Capítulo 8: Fe y Realismo en España: El legado del Siglo de Oro.

Entonces, yo no sé si, a mi humilde entender, la cosmovisión del pensamiento tradicional ha sido fundamental en la construcción del proceso histórico de España hasta hace unos escasos 200 o 300 años. España puede mirarse más en el espejo de la doctrina tradicional que en el espejo de la modernidad contemporánea.

Bueno, de hecho, la España que tú has mencionado está seguramente en el momento de su máximo esplendor, ¿no? Pero yo te diría que sí, que España se constituye en torno a este concepto de realismo tradicional, se hace fuerte en torno a este concepto, ensancha sus fronteras en torno a este concepto, que naturalmente tiene también un sustrato religioso muy fuerte, naturalmente, y mantiene una lucha, mantiene una lucha contra todos sus enemigos, que es una lucha además en donde pese a las dificultades y a que esos enemigos cada vez sean más numerosos y más fuertes, España efectivamente podríamos decir que al menos hasta comienzos del siglo XIX mantuvo esa fortaleza y esa identidad, ¿no? A partir de ahí lo empiezan a torcer fundamentalmente porque España se envenena con el liberalismo, que es lo que la destruye. Hay dos naciones, hay dos naciones, una a cada extremo de Europa que combatieron el liberalismo.

Capítulo 9: España y el Liberalismo: Cómo perdimos nuestra identidad.

Una se rindió, aun con momentos de reacción, pero en general se rindió, digámoslo así, o se fue rindiendo. La otra resistió con momentos de gran convulsión, que es Rusia, ¿no? Y esta es la realidad, y sí, yo creo que España, cuando logró ser auténticamente verdadera, es cuando no estaba infiltrada por estas ideologías modernas. Y ahí es donde dio sus mejores frutos en todos los ámbitos. En el religioso, en el literario, en el artístico, en todos: político, civilizatorio.

Eso es, por eso, por supuesto. 

Y luego España, pues a la vez que se le infiltran los venenos, se le infiltran también los complejos, ¿sabes? Esto lo denunciaba Unamuno. Unamuno decía que no, España no tenía por qué competir con Europa en ciencia o en tecnología o en técnica, ¿no? España tenía un carisma, tenía unos carismas, unas vocaciones que eran más de tipo creativo, religioso, espiritual, artístico, etcétera, etcétera. Yo creo que sí, que bueno, no sé, no hace falta más que ver lo que lo que hoy en día es España.

Total, que no nos engañemos, pues es un es un país lacayo, es una colonia, es un cero a la izquierda que además chapotea en su total en su decadencia, y se niega a mirarse en ese espejo, se niega a mirarse en Cervantes, se niega a mirarse en Calderón, se niega a mirarse en el Siglo de Oro, se niega, lo desprecia, lo olvida, lo aparta. Es un espectáculo lamentable ver hasta qué punto en España se da la espalda a lo mejor de su propia historia y tradición o se mira esa historia y tradición con recelo. Entonces, claro, el resultado es un país.

Pero, es que sabes, lo que pasa es que España está hundida también porque ha habido una serie de de puntales fundamentales en su constitución, en su ser verdadero, que se han derrumbado. 

Capítulo 10: La Monarquía Tradicional: El fin de la autoridad verdadera.

Claro. Por ejemplo, en el ámbito político, la monarquía, la monarquía tradicional dejó de existir. Dejó de existir hace mucho tiempo. Lo que tenemos hoy ya pues es una especie de parodia que, bueno, tal vez engañe a algunos ilusos, ¿no? Pero ya nada tiene que ver con la monarquía. Los reyes, su misión primordial, era defender al pueblo de los poderosos de tal manera que más allá de que los poderosos pudieran hacer sus injusticias, al final el rey era tan poderoso sobre ellos que los podía borrar de un plumazo. Ahí tenemos Fuenteovejuna El alcalde de Zalamea, que básicamente es este concepto, ¿no? Cuando el rey o la monarquía se convierte en sierva de los poderosos, pues al final para lo que está es para promover en la gente la Agenda 2030, ¿no?

En esas estamos. Entonces, claro, es cuando cuando tú subviertes el concepto de autoridad, por ejemplo, pues es que estás matando a la sociedad. Pero, ¿cuándo? Cuando desnaturalizas todas las instituciones que han hecho fértil a la sociedad, empezando por el matrimonio, por ejemplo, por hablar del orden civil o del orden social, pues es que ya no hay nada que hacer. Cuando tú te cargas el régimen político que rigió las relaciones entre los pueblos españoles y lo sustituyes por entelequias que nada tienen que ver con nuestra tradición y que lo único que están haciendo es generando odios entre los españoles, enfrentándose, etcétera, etcétera. Es que es muy difícil levantar todo eso, ¿no? Es muy difícil. Entonces, claro, al final los españoles, pues sí, los españoles son rehenes pues de todas las todas las ocurrencias ideológicas que caen sobre nosotros. Y además es que es que lo más triste es que las aceptamos mansamente, ¿no? Porque esto también es algo preocupante como estamos aceptando determinadas eh cosas de las que no te voy a decir hace un siglo te hace 10 o 20 años eh a la gente le parecería que estás que estás enloquecido, ¿no?

Capítulo 11: Cartografía de Situación: ¿Estamos en el Kali Yuga?

Claro. Entonces, mira, al hilo de lo que planteas, yo tenía aquí anotado, si claro, con estas ideas te invito, si puedes hacer claro, una mínima cartografía general, un mapa general de la situación que tenemos porque en España entra democracia liberal conservadora, socialdemocracia progresista, nacionalismo separatista antiespañol, izquierda postmoderna podemita y al mismo tiempo en el marco geopolítico actual, es decir, la cartografía de situación que tenemos.

Vaya, es es un sindiós, es el Kaki Yuga, ¿no? Del dharma. Es el el reino del Anticristo sobrevenido.

Pues, hombre, vamos a ver, aparte de las soluciones sobrenaturales en las que nunca hay que dejar de confiar y por las que hay que implorar siempre, todos los días hay que decir Maran athá, ¿no? Pero aparte de esto, no nos engañemos, la historia cambia de formas prodigiosas, seguramente por intervención sobrenatural e inesperadas e inesperadas. No debemos olvidar, por ejemplo, que apenas 10 años o o 15 años antes de la conversión de Constantino, hubo la la persecución más furiosa contra los cristianos, que fue la de Diocleciano.

Hm. Es decir, el giro copernicano que pegó la historia en muy poco tiempo es algo absolutamente insospechado, ¿no? 

Te pongo este caso porque es es muy espectacular, ¿no? Pero bueno, es significativo y muy, muy interesante, ¿no? Es muy interesante, pero, bueno, podríamos también trasladarlo a lo que fue la España, el giro copernicano que pega la historia cuando España, que estaba compuesta por dos reinos, ¿no? ¿Qué digo por dos reinos? Por tres reinos. Bueno, si no contamos a al reino Nazarí. Pues, en unos años, no solamente pasó a ser un único reino integrando a Aragón, a Castilla, a Navarra y al reino Nazarí, sino que se abrió a América, la incorporó, dio la vuelta al mundo después, poco después, quiero decir, y no solo a América, incorporó el sur de Italia, que era ya aragonés. 

Quiero decir, eh, hay que confiar, se podía decir. Bueno, la esperanza es fundamental. O sea, a mí siempre me dice la gente: "Es que es que tú eres muy pesimista, ¿no?" Yo digo: "Mira, yo soy un pesimista esperanzado". Frente a la época que que me ha tocado sufrir, que es una época optimista, desesperada, yo soy un pesimista de desesperanza, es decir, mi diagnóstico de la realidad, por realista, por realista, es sombrío. Creo que para hacer un diagnóstico de la realidad luminoso hay que ser papanatas, faltará a la verdad o será un malvado.

Capítulo 12: Esperanza en la Derrota: Por qué la historia puede cambiar drásticamente.

Pero al mismo tiempo, como creo en la naturaleza humana y como creo que la naturaleza humana no puede ser cambiada, creo que cuanto más fuerza humana, más reacción generarán. 

Exacto

Por supuesto va a haber un porcentaje de la población sometida, servil, que se va a entregar, pero va a haber mucha gente que no se entregue, que incluso puede fingir que se entrega, pero que en su fuero íntimo no se entrega. Y algún día eso estallará. Algún día eso estallará. ¿Cómo estallará? No lo sabemos, pero lo que sí sabemos, lo estamos viendo hoy mismo. Es que la historia puede cambiar drásticamente y también estamos viendo otra cosa, la debilidad de Occidente, la verdad de Occidente, es decir: Occidente hoy es una papilla humana. Es una papilla humana, y del mismo modo que puede caer sobre él una tiranía feroz, también puede caer una liberación que hoy en día ni siquiera concebimos. 

Claro, eso eso me lleva un punto que para mí es interesante y que se destila de de tu libro y es la idea de que bueno, pues estamos en una guerra espiritual, cultural. 

Sí, esto es indudable.

Capítulo 13: Guerra Espiritual: Convertir el vacío en una oportunidad de conversión.

Una guerra, casi me atreví a decir el fin de los tiempos. Es decir, esto es una guerra de verdad, eh, por el ser o no ser casi, ¿no? Por evitar que te roben el orden del ser, ¿no? Yo me da la impresión en en muchas veces en cuando escribes, cuando hablas, que tú asumes esa guerra y dices, "Yo me inmolo." 

Bueno, yo creo que esa guerra la tenemos que dar todos, la tenemos que dar sin estridencias y sin y sin locuras. Tendremos que tratar de persuadir a nuestros contemporáneos. tenemos que intentar eh devolver la cordura a nuestro mundo, ¿no? Cada uno desde donde estamos, cada uno desde donde estamos, desde el trabajo que desempeñamos, ¿no? Pues tú en este caso a través de estas entrevistas, eh yo en mi caso, pues a través de lo que escribo, creo que esa lucha hay que mantenerla, ¿no? Y hay que confiar. Yo creo que hay que confiar porque sí que es verdad que el enemigo es mucho más poderoso, pero repito, no cuenta con los elementos primordiales, ¿no? Que son, bueno, lo la materia de la que estamos hechos, ¿no? Y y el alma de la que estamos hechos. Entonces, como no cuenta con la carne y con el alma, pues creo que a la larga lleva las de perder. Lleva las de perder. 

Ahora bien, en este sentido, no hay que ser seráficos. Eh, yo creo que esa victoria no será una victoria pacífica y mucho menos creo que va a ser, vaya a ser, una victoria inocua. Creo que será una victoria dolorosa, probablemente cruel en algunos momentos y a lo mejor traumática incluso, ¿no? Esto no debemos olvidarlo.

Pero no debemos perder la esperanza. no debemos perder la esperanza ni tampoco caer en el desafuero, ¿no? Es decir, porque eh muchas veces, bueno, esto ha ocurrido a lo largo de toda la historia, ¿no? La tentación que siempre tenemos, que también es una tentación prometeica, ¿no? De querer transformar el mundo, pues no sé, poniendo una bomba, ¿no? Eh, esta es la cuestión, ¿no? Si no hay una si no hay una conversión de las almas. De todas maneras, mira, yo creo que nos ha tocado vivir en una época tan vacía que ese vacío está engendrando eh a su vez eh un vacío profundo en muchas personas, ¿no? 

Y muchos indudablemente ese vacío lo van a llenar con sustancias bastante oscuras, ¿no?

Con necedades, sí. Bueno, necedades o cosas peores incluso, ¿me entiendes? O sea, yo pienso que que, por ejemplo, el riesgo que corre Occidente de ser colonizado por otras religiones, claro, que significarían un retroceso humano enorme, ¿no? Respecto a lo que ha sido la la cultura cristiana, pues está ahí, por ejemplo, y es natural.

Capítulo 14: El Colapso de Occidente: El fin del soborno del estado de bienestar.

Lo dice Will Durant, ¿no? Que ningún pueblo es es conquistado por por otro pueblo si antes no se ha destruido desde dentro a sí mismo, ¿no? Esto está claro, es decir, ese riesgo existe. Pero también pienso que mucha gente en medio de ese vacío va a decir, "Venga, hasta aquí hemos llegado." No, esto no es vida. Esto no es vida. Y no olvidemos una cosa. No olvidemos una cosa. Este vacío, que al final el vacío es una amputación siempre, ¿no? Es porque te te sacan algo de dentro, ¿no? Este vacío solamente han podido mitigar el dolor a través del manguerazo de pasta, a través de eso que llaman el estado de bienestar, a través del soborno. Hm. Veremos qué ocurre cuando ese soborno empiece a faltar. Y ese soborno está empezando a faltar. y mucho me temo que en los próximos años va a faltar mucho más. Hm.

Lo que sí que es cierto, lo que sí que es cierto es que eso va a traer eh muchas dificultades económicas a unos pueblos que, repito, se han hecho fuertes. Bueno, no los pueblos no sus gobiernos, sus gobernantes y no sus gobernantes políticos solamente, sino los que manejan el cotarro se han hecho fuertes nutriendo de sobornos a la gente. Eh, veremos cuando falten esos sobornos lo que pasa. Entonces, yo creo que hay que estar ahí, ¿no? O sea, yo creo que esa lucha hay que seguirla dando con tranquilidad, eh, pero con ímpetu al mismo tiempo. Eh, estamos totalmente de acuerdo. O sea, me encanta porque es exactamente las ideas que nosotros, bueno, los que me siguen saben que yo traslado en los libros, en todo esas. Luego es muy importante, yo te diría también, eh, o sea, que tenemos que tener una capacidad de acogida, es decir, primero va a haber mucha gente, esto va a ser como un hospital de campaña, va a venir mucha gente herida, mucha gente desengañada, ¿sabes? mucha gente escarmentada y esa gente bien escarmentada, entre otras cosas, de todas estas ideologías, ¿no? 

Capítulo 15: El Hospital de Campaña: Una llamada a la hospitalidad espiritual.

Y va a haber rojos, azules, liberales, eh eh socialistas, no sé qué, ¿no? Y a esa gente se le va a ir cayendo la máscara, la los anteojeras. E y en ese sentido hay que ser hospitalarios, o sea, no se puede pretender que todas esas personas de repente piensen exactamente igual y que todos entiendo lo que quieres decir, es que todos crean en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que todos, es decir, hay que tener eh capacidad de acogida. O sea, en realidad aquí, repito, estamos hablando de un hospital de campaña en donde van a venir va a venir mucha gente herida. Eh, y en este sentido creo que hay que lanzar un mensaje hospitalario, ¿no? Eh, mucha gente, por ejemplo, para ridiculizar mi pensamiento, dice, "No, es que Prada lo que pretende es que aquí los curas manden, estemos obligados a no sé qué." No, hombre, no. Yo no pretendo eso. Yo lo que pretendo es cohesionar la sociedad, a los pueblos, en torno a una visión del mundo común. A una visión del mundo común. Y el cristianismo, aparte de unas de una fe religiosa, ha legado al mundo un acervo cultural, un acervo moral en el cual creo que es posible reconocerse.

En el cual creo que es posible reconocerse. O sea, que es que no necesitamos creer en la resurrección de la carne o en la Inmaculada Concepción de María e para decidir que a nuestros hijos no hay que matarlos o para decidir que al trabajador hay que darle un jornal justo. Exacto. ¿Me entiendes lo que te quiero decir? Y seguramente si conseguimos que cada vez más gente se una en torno a una cosmovisión común, al final vamos también a conseguir que haya más gente que crea en la resurrección de la carne, ¿entiendes? o en la Inmaculada Concepción de María, porque va a surgir un clima espiritual que va a potenciar eso. Pero hm lo que sí es evidente es que en estos momentos precisamente porque tenemos un enemigo que está unido, porque todas las divisiones del enemigo son son superficiales, superficiales, y para engañar a los tontos, te puedes divertir mucho. Yo me he divertido mucho con toda esta descomposición pepera y demás, ¿no? Pero pero no nos engañemos, ellos forman una aleación eh muy unida, muy unida.

Capítulo 16: La Liga de los Corazones: Más allá de los intereses políticos.

 Lo que pasa que su unión es la unión de hormiguero, es una unión falsa porque no es una unión de los corazones, es gente que seguía por los intereses, ¿no? Y esto Unamuno lo explicaba muy bien, ¿no? Decía que que la liga de los pueblos cuando no se logra a través del fundente de una fe común es liga aparente de los intereses. Y esos intereses, como son cambiantes, tarde o temprano provocan rupturas en el seno de toda esa aleación, ¿no? Entonces, en este sentido, la unión de los que nos enfrentamos a esa aleación tiene que ser una unión espiritual y para eso tenemos que ser bastante comprensivos con, bueno, pues con hospital de campaña.

 Me encanta esa idea, muy correcta. Bueno, esto es así, ¿no? Esto yo creo que es una idea que es muy importante porque yo muchas veces también detecto entre personas que a quienes mueve un encomiástico impulso de rebelión enseguida tienden a la capillita, ¿no? ¿Sabes la capillita, no? 

Es que yo soy, no sé, de Falange Española de las JONS, ¿no? Yo es que soy auténtico, ¿no? Yo es que soy de los de Y esto es una cosa ridícula, ¿no? O sea, que al final te encuentras con mucha gente que podría compartir muchas cosas que, al final, en lo que está es en su rollo, en su rollo narcisista. Secta narcisista. Efectivamente.

Sí, sectas. Son sectas. Efectivamente, son sectas, ¿no? Y entonces yo creo que hay que hay que fundar todo esto en este reconocimiento de que aquí estamos juntándonos mucha gente muy distinta, ¿no?

Bueno, pues para terminar yo eh no me resisto a leer un fragmento de su libro, es el epílogo. 

Capítulo 17: Lección del Quijote: No renegar de la verdad en la derrota.

Entonces, he de decir que el epílogo es sobre el Quijote. Sí, sí. Y es de todo lo que he leído de Juan Manuel de Prada lo que más me ha conmovido. Y podría decir casi que en estas escasas dos páginas para mí se sintetiza todo lo que yo podría decir. 

Oye, pero son tres. ¿Las vas a leer las tres?

No, no, no, no. Pero es que de verdad eh es el fragmento en el cual comentas como Don Quijote es derrotado por el bachiller Sansón Carrasco en la en la playa de Barcelona disfrazado del caballero de la Blanca Luna y le dice que tiene que abandonar la caballería durante un año y renunciar a declarar a Dulcinea, renegar a Dulcinea del Toboso, declarar que no es la mujer más bella del orbe. Entonces él se niega, él es derrotado y accede a retornar a su aldea, pero dice que no, que no piensa renegar de Dulcinea, que la flaqueza de su brazo, es decir, el que él sea débil, nada tiene que ver con que Dulcinea sea la más hermosa mujer. Y esta es una lección: aunque caigamos derrotados, no podemos renegar de aquello en lo que creemos.

Esto es muy importante. Esto es muy importante, eh, porque aquello en lo que creemos sigue siendo verdadero. No deja de ser verdadero porque nosotros estemos derrotados. Es decir, las cosas que defendemos si son acordes a lo que decíamos, ¿no? Del él al orden del ser, a lo que la naturaleza nos dice, a la verdad de las cosas, la verdad de las cosas nos enseña eso, por mucho que el mundo haya renegado de ello y por mucho que esas visiones grotescas o disparatadas de la verdad se hayan impuesto, eso no quiere decir que sean verdad.

Entonces, creo que es muy importante que en la derrota mantengamos la fe en la verdad, ¿no?

Esta esta es la lección del Quijote. Dice aquí, es que es una maravilla. Dice, eh, como si hablara dentro de una tumba con voz debilitada y enferma, don Quijote se niega a renegar de su amada. 

Lo pones entre comillas, es un fragmento del Quijote y dice, "Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo y yo el más desdichado caballero de la tierra. Y no es bien que mi flaqueza defraude esa verdad. Aprieta, caballero, la lanza y quítame la vida, pues me has quitado la honra". Don Quijote se ha entregado a Dulcinea sin condiciones, sin pedir nada a cambio, sin hacer depender su lealtad de que Dulcinea le corresponda. ¿Por qué habría de depender, pues, la grandeza de Dulcinea de la flaqueza de su brazo? Y aquí dices, "¿No es la fortaleza de Don Quijote la que ha encumbrado a Dulcinea como la más hermosa dama del orbe?

Capítulo 18: Dulcinea y la Verdad Eterna: El triunfo sobre el yo caduco.

No es la opinión cambiante de los hombres lo que cambia la sustancia, la verdad." Así es. Así es. Es una maravilla. Y luego dices, "No importa si peleando en defensa de la verdad nos derrotan y humillan. No importa que nuestro yo caduco sea vencido, porque la verdad donde vive nuestro yo eterno no puede ser vencida y se da la paradoja de que a través de nuestra derrota esa verdad puede resplandecer con mayor intensidad.

Sin duda, sin duda. Eh, bueno, está el ejemplo de los mártires, ¿no? Los mártires, esto que siempre se dijo, ¿no? Y que además es verdad que los mártires siempre fueron semilla de nuevos cristianos. ¿Por qué? Bueno, porque en esa aparente derrota había una victoria muchísimo más profunda, ¿no? Muchísimo más profunda. Yo casi diría que se puede sintetizar.

Capítulo 19: Conclusión: Luchar contra el espíritu de nuestra época.

Fíjate que el libro Una enmienda de la totalidad y tiene ese subtítulo, dice, "El pensamiento tradicional contra las ideologías modernas." Me atrevería a sintetizarlo en esta frase que tienes aquí, que a mí me encanta, que dice, "La filosofía quijotesca se resume en luchar contra el espíritu de nuestra época, sin duda, aún sin esperanza de victoria." Sin duda, eso es lo que hace Don Quijote, ¿no? 

Eh, pero date cuenta que Don Quijote cambia el mundo en el que vive. Don Quijote en la primera parte es un hombre del que todo el mundo se burla, nadie le entiende. Dice: "Pero, ¿qué dice este este botarate?" ¿No? En cambio, la segunda parte todo el mundo le hace caso. Todo el mundo le hace caso, aunque sea para burlarse de él, pero tiene que entrar en su juego. Eh, ¿por qué? porque él ha logrado imponerse sobre esa época que desdeña la caballería andante, que no quiere saber nada, ¿no? Mira, yo creo que si los españoles eh se leyeran el Quijote otro cantaría mal que entiendo que que no es una labor fácil, sobre todo para una persona que no esté acostumbrada a leer a nuestros clásicos del Siglo de Oro, pero seguramente es él, es nuestro clásico de más fácil lectura.

Yo creo que si la gente leyera el Quijote habría una transformación profunda.

Probablemente esta decadencia de España tenga mucho que ver con que cada vez hay menos gente que ha leído el Quijote. Nuestra salvación está en reencontrarnos con Miguel de Cervantes y el Quijote. Bueno, es una manera buena manera de empezar.

Bueno, pues muchas gracias, Juan Manuel de Prada. Un honor y un placer conversar contigo.

Muchísimas gracias a vosotros. Ha sido un gusto. Muchas gracias.

lunes, 6 de julio de 2026

Anocracia. El síntoma que precede a una guerra civil. Ejemplos. Por Raquel de la Morena.

 [Transcripción corregida por el bloguero de "El síntoma invisible que predice una guerra civil. Anocracia", por Raquel de la Morena, en Youtube]

CONTENIDO

1. El síntoma invisible que predice una guerra civil

2. Escala Polity IV: Midiendo la salud de las naciones

3. Qué es la anocracia y por qué es el régimen más peligroso

4. Faccionalismo: Cuando la política se vuelve identidad y odio

5. España 1936: El colapso institucional ante la polarización

6. El asesinato de Castillo y la venganza de la camioneta 17

7. Calvo Sotelo: El crimen que rompió el estado de derecho

8. Colombia 1948: La anocracia oligárquica de dos bandos

9. Jorge Eliécer Gaitán y la oración por la paz silenciada

10. El Bogotazo: Tres disparos que incendiaron una capital

11. Yugoslavia: El letal tránsito de la autocracia al caos

12. Romeo y Julieta de Sarajevo: El fin de la humanidad

13. Estados Unidos 2026: La caída de un faro democrático

14. ¿Por qué se rebelan los hombres? La tesis de Ted Robert Gurr

15. Interferencia rusa y la primera grieta del sistema americano

16. El apagón informativo: El fin de la financiación del PITF

17. Inmunidad presidencial: El fallo que eliminó los contrapesos

18. Cómo mueren las democracias desde dentro del poder

19. Operación Aurora y la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798

20. Crisis en Minneapolis: Redadas, disturbios y muertes civiles

21. Los Ángeles bajo el toque de queda: El lema "No Kings"

22. El veredicto del mundo: Autocratización rápida en Occidente

23. ¿Es inevitable una insurgencia moderna en suelo estadounidense?

24. Las señales de advertencia antes del abismo final

1. El síntoma invisible que predice una guerra civil

¡Bienvenidas, mentes curiosas! ¿Alguna vez os habéis preguntado por qué algunas naciones,  aparentemente estables y modernas, se desmoronan repentinamente en una espiral de violencia  fratricida? ¿Sabíais que existe un término que los expertos utilizan para predecir cuándo un país está en riesgo de caer en el abismo de  la guerra civil? Ese término es anocracia

¿Qué tienen en común el Madrid de 1936, las calles incendiadas de Bogotá en 1948 o la Sarajevo sitiada en los años 90 con lo que está pasando actualmente en los Estados Unidos? Como decía una famosa frase atribuida a Mark Twain, “la historia no se repite, pero a menudo rima”. 

2. Escala Polity IV: Midiendo la salud de las naciones

La profesora Barbara F. Walter, de la Universidad  de California en San Diego, ha pasado décadas  analizando por qué estallan las guerras civiles a  lo largo de la historia y en todo tipo de culturas  y sociedades. Y ha llegado a la conclusión de que las democracias plenas rara vez entran en guerra civil. Las autocracias feroces, esas dictaduras donde el disidente desaparece en mitad de la noche, tampoco suelen sufrirlas, porque el Estado tiene el monopolio absoluto de la fuerza. El peligro se encuentra en el medio. Una herramienta que emplean los politólogos para Escala Polity IV: Midiendo la salud de las naciones medir el grado de democracia de un país es la escala Polity IV. Os hablaremos de ella con más detalle dentro de unos minutos, pero, de momento, imaginad una regla que va del -10 al +10. En el extremo izquierdo, el -10, tenemos la autocracia absoluta y hereditaria: pensad en la Corea del Norte de los Kim o en la Arabia Saudí monárquica. En el extremo derecho, el +10, está la democracia plena: países como Dinamarca, Suiza, España o Canadá, donde las instituciones son sólidas y el poder de los gobernantes está limitado. En Hispanoamérica, Uruguay y Chile tienen una puntuación de +10 también; Perú y Argentina,  de +9; México, de +8; y Colombia, de +7. 

Pero ¿qué hay en el medio? Entre el  -5 y el +5 se encuentra la anocracia.  

3. Qué es la anocracia y por qué es el régimen más peligroso

Es un régimen híbrido, incoherente. Un lugar donde se celebran elecciones, sí, pero donde quien gana tiene el poder de inclinar el tablero a su favor para no perder nunca más e incluso de romper los límites de mandatos preestablecidos antes de su llegada al gobierno para así perpetuarse como líder del país. La anocracia es un sistema donde la democracia existe sobre el papel, pero las instituciones están vaciadas de contenido real. Su nombre proviene del término griego 'kratos', que significa 'poder' o 'fuerza', acompañado del  prefijo de negación 'an-', que significa 'sin'. Es decir, que literalmente 'anocracia' se traduciría  como “falta de poder” o “falta de fuerza”.  

No es que no haya gobierno (como en la anarquía), sino que el poder está tan diluido, disputado o es tan ineficaz que no existe una autoridad central fuerte y coherente. 

Pues bien, la anocracia es una zona gris entre la democracia y la autarquía que supone un factor clave para que el riesgo de una guerra civil se dispare. 

4. Faccionalismo: Cuando la política se vuelve identidad y odio

Walter y el Grupo de Trabajo sobre Inestabilidad  Política de la CIA –ya sabéis, la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos–  descubrieron que los países que transitan hacia la anocracia —ya sea una democracia que se erosiona  o una dictadura que intenta abrirse— son los más vulnerables. Y el segundo factor clave es el  faccionalismo: cuando los partidos políticos dejan de diferenciarse por ideologías –es decir, por  temas como si hay que subir o bajar impuestos, o a qué partidas del presupuesto dedicar más recursos–  para diferenciarse por identidad, es decir, por temas como la religión o la etnia. Cuando la  política se convierte en una cuestión de “nosotros contra ellos”, de supervivencia identitaria,  la mesa está servida para el desastre. 

5. España 1936: El colapso institucional ante la polarización

Remontémonos casi un siglo en el tiempo  para viajar a la España de los años 30. Muchos historiadores plantean la Guerra Civil española como una consecuencia inevitable de los odios atávicos y las tensiones políticas, sociales y económicas que dividieron el país en dos bandos irreconciliables. Pero si miramos a través de  la lente de la anocracia, podemos observar algo más preciso: el colapso de las instituciones  democráticas ante la polarización extrema.  

La Segunda República española, proclamada  en 1931 tras el exilio del rey Alfonso XIII, arrancó con grandes esperanzas democráticas. Las dictaduras de los militares Miguel Primo de Rivera y Dámaso Berenguer, quienes habían gobernado durante ocho años con permiso del monarca, habían mantenido al país anclado en el pasado, y los políticos de izquierdas creían poder modernizarlo. Sin embargo, para 1936, España  había entrado de lleno en la zona de anocracia.  

El Frente Popular, una coalición de partidos de izquierdas, había ganado las elecciones en febrero de aquel año. Por tanto, tenía la legitimidad de las urnas; pero, en la práctica... carecía del control efectivo del orden público. El historiador británico Paul Preston cuenta cómo la sociedad española se había dividido en dos  bloques que no se reconocían legitimidad mutua.  

Por un lado, una izquierda que veía en la derecha a fuerzas fascistas dispuestas a esclavizar al obrero; por otro, una derecha que veía en la izquierda a una horda bolchevique destructora de la fe y la patria. No había adversarios políticos, sino enemigos mortales. 

Los sectores conservadores, terratenientes y católicos llegaron a la conclusión de que dentro del sistema republicano su existencia estaba amenazada. Y cuando un grupo humano pierde la esperanza de que el sistema proteja sus intereses, la violencia se puede convertir para ellos en una opción a considerar; incluso lógica y legítima.

6. El asesinato de Castillo y la venganza de la camioneta 17.

Para entender cómo se rompe un país, hay que bajar al detalle, a los actos sangrientos  individuales que precipitan el alud.  

En julio de 1936, la tensión política en Madrid  era enorme. Y la cascada de acontecimientos se inició con un asesinato. El teniente de la Guardia  de Asalto José del Castillo Sáenz de Tejada, de ideología socialista e instructor de las milicias de las Juventudes Socialistas, había recibido amenazas de muerte de la extrema  derecha. Se cuenta que su esposa recibió una carta anónima días antes que decía: “Tienes  un marido muy valiente, pero viuda serás muy pronto”. Se habían casado dos meses atrás, y  algunas fuentes señalan que estaba embarazada. 

En la noche del 12 de julio, el teniente Castillo, de 35 años de edad, salió de su casa en la calle de Augusto Figueroa para incorporarse a su  puesto. No llegó lejos. En la esquina con la calle Fuencarral, cuatro pistoleros de extrema derecha –presuntamente carlistas o falangistas– lo esperaban. Le dispararon sin mediar palabra. Castillo, herido de muerte, pidió que lo llevaran junto a su mujer, pero falleció enseguida. La noticia corrió como la pólvora por los cuarteles de la Guardia de Asalto y las  sedes de los sindicatos. La indignación era absoluta. 

Pero lo grave, lo que define el estado de anocracia, es lo que sucedió después: las fuerzas de seguridad del Estado decidieron tomarse la justicia por su mano. No confiaban en los jueces; ellos mismos serían jueces y verdugos. En la madrugada del 13 de julio, un grupo de guardias de asalto y civiles armados, liderados por el capitán de la Guardia Civil Fernando Condés, subieron a la camioneta número 17 de la  Dirección General de Seguridad. Iban buscando venganza. Su objetivo inicial era José María Gil-Robles, el líder de la Confederación Española de Derechas Autónomas, pero no lo encontraron  en su domicilio; estaba veraneando en Biarritz. 

Frustrados, decidieron ir a por el siguiente en su lista: José Calvo Sotelo, el líder del bloque monárquico y la voz más  potente de la oposición en el parlamento. Vivía en la calle Velázquez, número 89. Imaginad la escena: es de noche, llaman a la puerta. Calvo Sotelo se asoma al  balcón. Ve a guardias de uniforme. Le exigen que los acompañe a la Dirección General de Seguridad para un trámite urgente. Él duda, se resiste, pero al ver las credenciales del capitán Condés, accede. Se despide de su familia, prometiendo llamar en cuanto llegue. Se cuenta que, antes de salir, dijo a sus hijos: “Estad tranquilos, volveré pronto”. 

Nunca lo hizo. Subió a la camioneta de la Dirección General de Seguridad. Se sentó en un banco de madera. A su lado y tras él iban los guardias y  milicianos. La camioneta arrancó. Apenas  habían recorrido unos cientos de metros, cuando le dispararon dos tiros en la nuca. A sangre fría. Dentro de un vehículo policial. 

7. Calvo Sotelo: El crimen que rompió el estado de derecho

El cuerpo de Calvo Sotelo fue arrojado a las puertas del cementerio del Este. Cuando se descubrió el cadáver a la mañana siguiente, España se paralizó. No era un asesinato más; era el líder de la oposición ejecutado por miembros de las fuerzas del orden del Estado. Este crimen causó gran conmoción entre  los sectores conservadores y muchos de los militares que hasta entonces habían permanecido indecisos ante la posibilidad de tomar el control del país por la fuerza cambiaron de opinión tras conocer las circunstancias del asesinato de Calvo Sotelo. La República, a sus ojos, ya  no era un Estado de derecho, sino una anarquía revolucionaria. Apenas cuatro días después, el 17 de julio, dio inicio el golpe de Estado militar.

A través de la violencia de facciones extremistas y del crimen parapolicial, se había quebrado totalmente la confianza en las instituciones y la anocracia había degenerado en una guerra civil. 

8. Colombia 1948: La anocracia oligárquica de dos bandos

Si cruzamos el Atlántico y avanzamos una década, encontramos otro ejemplo desgarrador de cómo la debilidad institucional y el odio partidista pueden destruir una nación. Colombia, en 1948, era formalmente una democracia, pero en la práctica funcionaba como una anocracia oligárquica.  

El poder se repartía —o más bien se  disputaba a tiros— entre dos partidos: el Liberal y el Conservador. No eran simples opciones electorales; eran identidades heredadas, casi genéticas. Se nacía liberal o se nacía conservador, y eso definía quiénes eran tus amigos y quiénes tus enemigos. El gobierno conservador de Mariano Ospina Pérez, en el poder desde 1946, utilizaba la policía y el ejército para reprimir a los liberales. La violencia era endémica. 

9. Jorge Eliécer Gaitán y la oración por la paz silenciada

Pero había surgido un hombre que prometía cambiarlo todo: Jorge Eliécer Gaitán, un líder populista,  carismático, con una oratoria que hipnotizaba a las masas. Denunciaba a la oligarquía de ambos partidos y prometía justicia para los desposeídos.  

Su frase más famosa, “Yo no soy un hombre, soy  un pueblo”, resumía su conexión con la gente. En febrero de 1948, Gaitán organizó la  Marcha del Silencio. Cien mil personas. Jorge Eliécer Gaitán y la oración por la paz silenciada llenaron la plaza de Bolívar de Bogotá. No gritaban consignas; solo callaban, portando banderas negras en señal de luto  por los liberales asesinados en los pueblos.  

Gaitán, ante esa multitud muda, pronunció su famosa 'Oración por la Paz', rogando al presidente Ospina que detuviera la matanza: “Señor presidente: os pedimos cosa sencilla para la cual están de más los discursos. Os pedimos que cese la persecución de las autoridades... Impedid, señor, la violencia. Queremos la defensa de la vida  humana, que es lo que puede pedir un pueblo”. 

Pero la anocracia colombiana no escuchaba oraciones. Dos meses después, el 9 de abril de 1948, Bogotá estaba engalanada porque se celebraba la IX Conferencia Panamericana, precursora de la Organización de los Estados Americanos. Entre los asistentes estaba el Secretario de Estado de EE. UU., George Marshall. Curiosamente, también se encontraba en la ciudad un joven estudiante cubano llamado Fidel Castro, que  había acudido a un congreso estudiantil paralelo. 

10. El Bogotazo: Tres disparos que incendiaron una capital

A la una de la tarde, Gaitán salió de su despacho en el edificio Agustín Nieto, en la carrera Séptima, para ir a almorzar. Iba acompañado de amigos. Al salir a la calle, un hombre de aspecto humilde, desaliñado, que llevaba días merodeando la zona, se le acercó. Se llamaba Juan Roa Sierra. 

Aquel hombre sacó un revólver y disparó tres veces. Gaitán cayó al suelo, herido de muerte, con impactos en la cabeza y el pulmón. Fue llevado a la Clínica Central, donde falleció poco después. La reacción de la multitud fue instantánea. La  gente que estaba en la calle identificó a Roa Sierra. Un policía intentó protegerlo metiéndolo en una droguería cercana, pero la turba, furiosa, rompió la reja, sacó al asesino y lo mató a golpes, patadas y ladrillazos allí mismo. No hubo juicio, no hubo preguntas. Solo ira. A continuación, ataron el cadáver desnudo y destrozado de Roa Sierra con corbatas y lo  arrastraron por toda la Carrera Séptima hasta dejarlo tirado frente a las escalinatas del  Palacio Presidencial, como un mensaje macabro dirigido al gobierno conservador. Décadas después, sigue siendo un gran enigma en Colombia la verdadera motivación de Roa Sierra y sus posibles vínculos con conspiraciones externas –por ejemplo, con la CIA, que no veía con buenos ojos a  Gaitán– o internas –con el Gobierno de Ospina–. 

La violencia se desató en Bogotá, dando lugar  a un trágico escenario que pasó a la historia como 'El Bogotazo'. La policía, compuesta  mayoritariamente por liberales de base, se sublevó y comenzó a repartir armas a la multitud. Se asaltaron ferreterías para coger machetes y escopetas. Se incendiaron edificios públicos, iglesias, tranvías. La ciudad ardió por los cuatro costados. Hubo francotiradores  en los tejados, linchamientos, saqueos. Lo que Gaitán había intentado evitar con  su 'Oración por la Paz' se convirtió en una realidad de pesadilla. El asesinato del líder que encarnaba la esperanza de cambio rompió el último dique de contención. La anocracia colombiana colapsó. El conflicto se extendió al campo y dio inicio a un periodo  conocido simplemente como 'La Violencia', con mayúsculas. Una guerra civil no declarada que duró  una década y dejó entre 200.000 y 300.000 muertos. 

De las cenizas de aquel periodo surgieron  guerrillas modernas como las FARC o el ELN. La sombra de aquel 9 de abril de 1948 se proyectó  sobre Colombia durante más de medio siglo. 

11. Yugoslavia: El letal tránsito de la autocracia al caos

 Avanzamos ahora en el tiempo hasta finales del siglo XX. Europa pensaba que había dejado atrás la barbarie de la guerra, pero los Balcanes nos recordaron que la civilización es una capa muy fina. La guerra en la antigua Yugoslavia fue un ejemplo de manual de cómo la transición de una autocracia a una anocracia puede ser letal. Tras la muerte del mariscal y presidente vitalicio de Yugoslavia Josip Broz Tito en 1980,  el pegamento que mantenía unida a la federación yugoslava se disolvió. A finales de los 80, con  la caída del Muro de Berlín, Yugoslavia intentó transitar hacia la democracia. Pero en lugar de demócratas, lo que surgieron fueron lo que Barbara Walter llama "emprendedores étnicos". Líderes como el serbio Slobodan Milošević o el croata Franjo Tuđman se dieron cuenta de que la  forma más rápida de ganar poder en aquel nuevo desorden no era con programas económicos, sino con el miedo. "Ellos" –los croatas, los serbios, los bosnios musulmanes– vienen  a por "nosotros". Manipularon la historia, reavivaron viejos agravios de la Segunda  Guerra Mundial [Como el genocidio de serbios ortodoxos por parte de los croatas fascistas católicos de la Ustacha, dirigidos por el dictador títere nazi Ante Pavelic, refugiado luego en España] y convencieron a sus pueblos de que la convivencia era imposible. Un  ejemplo concreto que resume la tragedia de la anocracia yugoslava fue la historia de los  conocidos como 'Romeo y Julieta de Sarajevo'. 

12. Romeo y Julieta de Sarajevo: El fin de la humanidad

Admira Ismić era una joven bosnia musulmana. Boško Brkić era un joven serbio ortodoxo. Tenían 25 años. Eran novios desde el instituto, mucho antes de que a nadie le importara quién rezaba a qué dios o quién iba a qué iglesia. Cuando estalló la guerra en 1992 y Sarajevo fue sitiada por las fuerzas serbias, ellos se negaron a separarse. Boško podría haber huido al lado serbio y estar seguro, pero eligió quedarse en el infierno de  la ciudad sitiada. No quería separarse de Admira. 

La vida en Sarajevo se volvió imposible.  Sin agua, sin luz, bajo el fuego constante de los francotiradores y los morteros. En mayo de  1993, decidieron huir. Querían un futuro juntos, lejos de aquella locura. A través de amigos  comunes en ambos bandos, consiguieron acordar un alto el fuego temporal para cruzar la línea del  frente. El lugar elegido fue el puente de Vrbanja, sobre el río Miljacka, una tierra de nadie  controlada por francotiradores de ambos lados. 

El 19 de mayo de 1993, a las cinco de la tarde, Admira y Boško salieron de sus escondites. Iban cargados con bolsas ligeras, con lo poco que podían llevar. Caminaban de la mano, confiando en que no dispararían contra una pareja inofensiva. Pero cuando estaban cruzando el puente, sonó un disparo. El francotirador alcanzó a Boško primero. Murió al instante. Admira gritó. Segundos después, otro disparo la alcanzó a ella. Quedó herida de muerte. Pero no huyó. Con sus últimas fuerzas, se arrastró por el asfalto del puente hasta llegar al cuerpo de su amado Boško. Lo abrazó, le pasó el brazo por encima para protegerlo  o para estar con él en el final. Y allí, abrazada al hombre que amaba, murió. Sus cuerpos quedaron tirados en medio del puente, bajo el sol y la lluvia, durante ocho días. Nadie se atrevía a ir a recogerlos. Las fuerzas de la ONU decían que era demasiado peligroso. Los serbios y los bosnios se culpaban mutuamente de haber roto el alto el fuego y de haber disparado. Aquella imagen de los dos jóvenes abrazados en la muerte, pudriéndose en la tierra de nadie de una ciudad que había sido un modelo de convivencia, se convirtió en el símbolo de la estupidez y la crueldad de la guerra civil. Finalmente, prisioneros musulmanes fueron obligados por los serbios a  recuperar los cuerpos al amparo de la noche. Hoy descansan juntos en el cementerio del León de Sarajevo. 

Su historia nos recuerda que cuando la política se convierte en odio identitario, lo primero que muere es la humanidad. 

13. Estados Unidos 2026: La caída de un faro democrático

Y ahora, llegamos al presente. A enero de 2026, cuando estamos grabando este vídeo. Decir esto hace unos años habría sonado a ciencia ficción, pero Estados Unidos, la gran superpotencia mundial de las últimas décadas, un país que siempre había proclamado ser un faro de la democracia, ha entrado en una zona oscura. ¿Qué está pasando realmente en ese país? ¿Por qué sus propios termómetros democráticos han dejado  de funcionar y cómo la teoría política se ha convertido en una cruda realidad de disturbios,  militarización y miedo en las calles de ciudades como Mineápolis o Los Ángeles? Empecemos por lo más básico: ¿cómo sabemos si un país es una democracia? No basta con que haya urnas y papeletas; las hay en Rusia y Vladimir Putin lleva ya 26 años controlando el país, como un dictador de facto, de igual modo que se han celebrado elecciones en muchas de las dictaduras más férreas bajo la apariencia de plebiscitos. Para hablar de democracia real, necesitamos medir la calidad de las instituciones, los límites del poder y  la libertad real de la competencia política.  

Y aquí es donde entra en juego la herramienta que mencionamos al principio del vídeo, el índice Polity IV, y su sucesor, el Polity V.  Durante casi medio siglo, este proyecto ha sido la Biblia para los analistas internacionales, una base de datos enorme que ha codificado las características de los regímenes políticos de todo  el planeta desde el año 1800 hasta nuestros días.  

Pero ¿quiénes son los arquitectos de esta escala y por qué su trabajo se ha vuelto tan incómodo para el poder en Washington? 

14. ¿Por qué se rebelan los hombres? La tesis de Ted Robert Gurr

El padre intelectual de todo esto fue el politólogo estadounidense Ted Robert Gurr, a quien obsesionaba una pregunta que, tal vez, vosotros también os hayáis hecho alguna vez: ¿por qué se rebela la gente? ¿Cuál es el punto en que un grupo humano decide empuñar las armas para derrocar al poder establecido?  En su obra cumbre, "Why Men Rebel" ("Por qué se rebelan los hombres"), publicada en 1970, [Existe una obra de igual intención, escrita por el antaño miembro de la Resistance Albert Camus en 1951: L'homme revolté / El hombre revuelto o rebelde] Gurr no se conformaba con explicaciones simplistas; él buscaba patrones, datos, una ciencia del conflicto. Entendió que la  violencia no surge de la nada, sino de la "privación relativa", esa brecha dolorosa entre lo que creemos merecer y lo que el sistema nos da. Fue Gurr quien inició el proyecto Polity a finales de los años 60, sentando las bases de una metodología que no juzgaba a los  países por sus declaraciones de intenciones, sino por sus estructuras de autoridad reales. Pero quien desarrolló este proyecto y lo convirtió en el estándar internacional que conocemos hoy fue su discípulo, el sociólogo Monty G. Marshall, actual director del Centro para la Paz Sistémica.  

Marshall perfeccionó el índice Polity IV, creando una escala que va del -10 al +10. Como ya  dijimos, en el extremo negativo, el -10, tenemos las autocracias puras, las tiranías absolutas donde la palabra del líder es ley divina. En el extremo positivo, el +10, están las  democracias consolidadas, plenas, donde el  poder está controlado por la ley y la competencia  es justa. Y en medio, en esa zona gris y peligrosa que va del -5 al +5, habitan las anocracias,  regímenes híbridos que mezclan elecciones con represión, parlamentos con caudillos. Las notas se  establecen midiendo una larga serie de variables, como, por ejemplo, las 'Restricciones  al Ejecutivo' –es decir, si el Gobierno   tiene limitado su poder de manera efectiva– o la  'Competencia Política' –o sea, si las elecciones  son transparentes y la política un juego limpio–. Durante años, el trabajo de Marshall y su equipo en el Centro para la Paz Sistémica contó con  el respaldo del propio gobierno de los Estados Unidos. A través del Grupo de Trabajo sobre  Inestabilidad Política (o PITF, por sus siglas en inglés), la administración estadounidense financiaba esos estudios. 

Y aquí viene el dato que quizá os sorprenda: el PITF estaba financiado, en última instancia, por la Agencia Central de Inteligencia, la CIA. Sí, habéis oído bien. Durante décadas, la inteligencia estadounidense pagó para que académicos independientes evaluaran la salud democrática del mundo, incluida la suya propia. Era una muestra de confianza, de fortaleza institucional; Estados Unidos no temía mirarse al espejo porque sabía que el reflejo le devolvería un +10, la máxima puntuación. 

15. Interferencia rusa y la primera grieta del sistema americano 

Sin embargo, en 2016, las cosas empezaron a torcerse. Aquel año, Donald Trump logró su primera victoria electoral por la presidencia del país, pero múltiples investigaciones oficiales, de organismos tan relevantes como el Comité de Inteligencia del Senado o el Departamento de Justicia, concluyeron que Rusia había interferido en el desarrollo electoral a través de tres métodos principales. Por un lado,  agentes de la inteligencia militar rusa, el GRU, hackearon los servidores del Comité Nacional Demócrata y las cuentas de correo personales de miembros de la campaña de Hillary Clinton, como John Podesta. Estos documentos robados fueron difundidos estratégicamente a través de plataformas como WikiLeaks y cuentas ficticias como DCLeaks para generar cobertura mediática  negativa contra Clinton en momentos clave de la campaña.

Por otra parte, la organización rusa Internet Research Agency, vinculada al Kremlin, llevó a cabo una guerra de desinformación  masiva. Utilizaron identidades falsas y "granjas de trolls" para difundir contenido divisivo en plataformas como Facebook y Twitter, con el fin de polarizar a los votantes y promover la candidatura de Trump. Además, se detectaron intentos de intrusión por parte de actores rusos en los sistemas de registro de votantes de los 50 estados del país norteamericano. Si bien lograron  acceder a datos de votantes en algunos casos,  todas las investigaciones concluyeron que no hay evidencia de que se alteraran los recuentos de votos o se manipularan las máquinas de votación. 

Aunque la investigación llevada a cabo para el Departamento de Justicia por el fiscal especial Robert Mueller no encontró pruebas suficientes para establecer una conspiración criminal o coordinación directa entre la campaña de Trump y el Gobierno ruso, sí documentó numerosos contactos entre ambos. Las conclusiones del informe de Mueller fueron respaldadas tanto por la CIA, el FBI y la NSA como por un comité del Senado liderado por republicanos.

A consecuencia de las interferencias rusas en el proceso electoral, los observadores internacionales consideraron que las elecciones de 2016 fueron libres, pero no del todo justas, y la puntuación de Estados Unidos en el índice Polity se redujo  un punto por primera vez: pasó de +10 a +9. 

En 2019 bajó dos puntos más, hasta el +7, después  de que la Casa Blanca se negase a cumplir con una solicitud del Congreso de proporcionar información y responder a citaciones. 

La polarización extrema y la retórica incendiaria afectó de manera severa a la calificación de la variable 'Competencia Política' de Estados Unidos. Ya no era una competencia abierta y limpia;  se estaba volviendo "faccional". El faccionalismo, ya sabéis, se da cuando los partidos políticos dejan de verse como rivales legítimos con los que se puede pactar y empiezan a verse como enemigos existenciales a los que hay que destruir. Cuando la política se convierte en guerra, la democracia empieza a morir.

16. El apagón informativo: El fin de la financiación del PITF

Pero el verdadero golpe, el que hizo saltar todas las alarmas, llegó a finales de 2020, cuando Donald Trump, tras su derrota frente a Joe Biden en las elecciones presidenciales más tensas de la historia reciente de Estados Unidos, no aceptó el resultado de las mismas y, siendo aún el presidente en funciones, intentó activamente anular los resultados, lo que culminaría poco después en el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. El índice Polity volvió a degradar a Estados Unidos por la conducta antidemocrática de Trump.  

La puntuación cayó por debajo del umbral  de democracia (+6) y cerró el año 2020 con un +5. Técnica y académicamente, Estados Unidos se había convertido en una anocracia. 

Quizá os estéis preguntando cómo es posible que la administración Trump permitiese que el Centro para la Paz Sistémica siguiera recibiendo financiación pública a través del PITF cuando no paraban de rebajar la nota democrática del país desde que habían llegado al poder. La respuesta es... que no lo permitieron. Aquel mismo año de 2020, la financiación del PITF al proyecto Polity se cortó de raíz. La razón oficial fue una disputa metodológica. Un consultor del gobierno, Michael D. Ward, había desarrollado un  algoritmo de Inteligencia Artificial para codificar las puntuaciones de los países de forma automática. La administración argumentó que la IA era más rápida y barata que el minucioso análisis humano que realizaban Marshall y sus expertos. Pero Marshall se negó a aceptar que una máquina pudiera captar las sutilezas de la degradación democrática. ¿Puede un algoritmo entender la diferencia entre una ley que se aplica y una que se ignora sistemáticamente? ¿Puede una IA detectar el momento exacto en que un presidente rompe una norma no escrita de contención? El resultado fue que el Centro para la Paz Sistémica se quedó sin recursos. Las actualizaciones de los datos se volvieron esporádicas, embargadas, difíciles de encontrar. Justo cuando más necesitábamos saber qué pasaba, se produjo un apagón informativo. 

A pesar de la falta de fondos, Marshall y su equipo no se rindieron. Siguieron monitoreando la situación, y lo que han observado en los  últimos años, especialmente entre 2024 y este inicio de 2026, es un colapso vertical. Si hasta 2024 hubo una tímida recuperación de la puntuación bajo la administración Biden, llegando a un +8, el regreso de Donald Trump al poder y, sobre todo, las decisiones judiciales que allanaron su camino, han precipitado el desastre.  

Según las notas más recientes del proyecto Polity, emitidas casi como partes de guerra   desde la resistencia académica, Estados Unidos  ha sufrido un "cambio de régimen adverso". 

17. Inmunidad presidencial: El fallo que eliminó los contrapesos

Para entender la gravedad de este cambio, tenemos  que hablar de una fecha concreta: el 1 de julio de 2024. Ese día, la Corte Suprema de los Estados  Unidos, con una mayoría conservadora consolidada,  emitió un fallo en el caso Trump v. United States,  es decir, “Trump contra los Estados Unidos”.  

La sentencia, redactada por el presidente del tribunal John Roberts, otorgó a los expresidentes una "inmunidad absoluta" frente a procesos penales por acciones que cayeran dentro de su autoridad constitucional, y una "presunción de inmunidad" para todos sus actos oficiales. Traducido al lenguaje de la calle: el  presidente está por encima de la ley penal siempre que actúe con el sombrero de presidente puesto. Esta decisión socavó la variable más importante del índice Polity, la de las 'Restricciones al  Ejecutivo'. La esencia de la democracia es que el líder no puede hacer lo que quiera; tiene límites, frenos, contrapesos. Si el presidente puede ordenar al Departamento de Justicia que persiga a sus enemigos o ignorar las leyes sin miedo a la cárcel, ya no hay restricciones. Marshall y su equipo reaccionaron con horror académico. Tras la toma de posesión de Trump el 20 de enero de 2025, actualizaron la ficha de Estados Unidos con una nota que pasó desapercibida para el gran público y que, sin embargo, era una importante señal de alarma... Cero. Ni democracia  (+10), ni autocracia (-10). El cero absoluto. El limbo. Un régimen donde hay elecciones, sí, pero donde el poder ejecutivo no tiene frenos y la oposición juega con las manos atadas. 

18. Cómo mueren las democracias desde dentro del poder

Los politólogos Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, profesores de la Universidad de Harvard, publicaron en 2018 el libro 'Cómo mueren  as democracias', en el que argumentaban la tesis de que las democracias ya no caen con un golpe de estado militar. Hoy en día, las democracias perecen lentamente, desde dentro, asesinadas por líderes que han sido elegidos en las urnas y que utilizan las propias herramientas de la democracia —las leyes, los jueces, la  burocracia— para desmantelarla pieza a pieza. 

Ellos identificaron dos normas no escritas  que sostenían el sistema estadounidense: la "tolerancia mutua" y la "contención  institucional". La tolerancia mutua significa aceptar que tu rival político es un  patriota igual que tú, con ideas diferentes, pero legítimo. La contención significa que, aunque la ley te permita hacer algo –como indultar a todos tus amigos o llenar el Tribunal Supremo de jueces afines–, no lo haces porque sabes que eso rompería el juego. Trump y el Partido Republicano radicalizado, argumentan Levitsky y Ziblatt, han triturado estas normas. En un artículo publicado en diciembre de 2025 en la prestigiosa revista 'Foreign Affairs', titulado "El precio del autoritarismo estadounidense", Levitsky, Ziblatt y su colega Lucan Way, de la Universidad de Toronto, sentenciaron: “En 2025, Estados Unidos dejó de ser una democracia plena al estilo de Canadá o Alemania”. 

19. Operación Aurora y la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798

Al inicio de su segundo mandato, la administración Trump declaró que los cárteles de la droga y las bandas criminales constituyen una "invasión" del país, y ha utilizado esta retórica para activar una antigua ley de guerra, la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, contra los inmigrantes actuales que viven en suelo estadounidense. Bajo el amparo de esa ley arcaica, que permite deportar a las personas de manera sumaria –sin  supervisión judicial, simplemente afirmando que son amenazas a la seguridad nacional o súbditos  de una nación hostil–, el Gobierno lanzó la 'Operación Aurora'. Su nombre proviene de la ciudad de Aurora, Colorado, que Trump describió en campaña como una "zona de guerra" tomada por inmigrantes venezolanos del Tren de Aragua. 

En realidad, aunque existe constancia documentada  de un grupo de 137 ciudadanos venezolanos que fueron sacados de EE. UU. y enviados a una  cárcel de máxima seguridad en El Salvador sin pasar por ningún juez estadounidense, se cree que los expulsados de manera sumaria han sido relativamente escasos. La idea principal era generar miedo entre la población de inmigrantes para que ellos mismos decidieran abandonar el país. En esa línea, el vicepresidente, J. D. Vance, declaró el 7 de enero de 2026  que los agentes del ICE, reforzados por miles de efectivos y contratistas privados, irían "puerta por puerta" para sacar a la gente. 

Imaginad la atmósfera que genera todo esto. Barrios en pánico. Personas que no se atreven a ir al trabajo o a la escuela pese a llevar décadas viviendo en Estados Unidos. Familias escondidas en sótanos. La Guardia Nacional de estados demócratas como California o Nueva York amenazando con no cooperar o incluso bloquear a las fuerzas federales. Es el escenario clásico de una anocracia al borde del colapso: dos legitimidades enfrentadas, fuerzas armadas con órdenes contradictorias y una población civil en el medio. Quizás algunos estéis pensando: "Bueno, pero si tienen los papeles en regla no tienen nada que temer, solo van a por los ilegales". La trampa de la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 reside en su letra pequeña. Esta ley no distingue necesariamente entre inmigrantes indocumentados y residentes legales; la distinción clave es entre ciudadanos naturalizados y "súbditos extranjeros". El texto legal permite detener a "todos los nativos, ciudadanos, habitantes o súbditos de la nación hostil" que no estén naturalizados.  

Esto significa que un residente legal, con su Green Card, que lleve veinte años trabajando honestamente en el país, podría ser detenido y deportado sumariamente si el presidente declara a su grupo nacional como "hostil", sin derecho a un abogado ni a un juez. Es la eliminación absoluta del debido proceso, tal como ocurrió con los estadounidenses de origen japonés en los años 40. Y a esto se suma una tragedia silenciosa. Muchos os preguntaréis: "¿Y por qué no se hicieron ciudadanos antes? ¿Por qué no se pusieron a la  cola?". La realidad es que el sistema migratorio de EE. UU. es un laberinto de cristal diseñado para que te pierdas. Para la inmensa mayoría de los trabajadores inmigrantes, no existe una "fila" en la que ponerse. Leyes como la de 1996 impusieron los terribles "castigos de 3 y 10  años": si has vivido indocumentado más de un año, la ley te obliga a salir del país para arreglar tus papeles, pero al salir, automáticamente te prohíben entrar durante una década. Es un callejón sin salida, una trampa burocrática perfecta. 

Y para los que intentan hacerlo por la  vía laboral, los atascos son de pesadilla: en 2025, la espera para algunos visados  de trabajo supera los tres años de media, y para ciertas nacionalidades como la india o  la mexicana, ¡las esperas pueden ser de décadas debido a los límites por país! 

20. Crisis en Minneapolis: Redadas, disturbios y muertes civiles

No es desidia  por parte de los inmigrantes, es un sistema colapsado donde la "legalidad" es un privilegio  inalcanzable para millones de trabajadores honrados que llevan media vida levantando el país. En diciembre de 2025, la administración Trump lanzó la llamada 'Operation Metro Surge'. Bajo  el mando de la Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y Todd Lyons, director interino del  Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, más conocido como ICE, por sus siglas en  inglés, miles de agentes federales fueron desplegados en las ciudades de Mineápolis y Saint-Paul, geográficamente unidas entre sí.  

La excusa oficial era perseguir el fraude en ayudas sociales y detener a criminales peligrosos, pero la realidad que denuncian las autoridades locales y las organizaciones de derechos humanos es la de una ocupación militarizada destinada a castigar a una ciudad gobernada por demócratas y con una gran población de  inmigrantes somalíes e hispanoamericanos. 

Rápidamente, el ambiente se volvió represivo:  negocios cerrados por miedo, escuelas en confinamiento, redadas indiscriminadas...  Mineápolis se convirtió en el epicentro de la resistencia contra las nuevas políticas  de deportación, y las actuaciones de las agencias federales –como el ICE y la Patrulla  Fronteriza– han dejado hasta el momento en que estamos grabando este vídeo, a finales de enero  de 2026, dos ciudadanos estadounidenses muertos.  

La primera víctima mortal fue Renée Nicole Good, de 37 años, poeta y madre de tres hijos.  

Fue abatida en su vehículo por un agente del ICE.  La versión del Departamento de Seguridad Nacional fue que se trataba de una “terrorista doméstica”  que había intentado atropellar a los agentes. En las grabaciones del suceso, en cambio, se ve que Renée intentaba alejarse del lugar y no embestir a los oficiales cuando estos abrieron fuego. Poco después, el 24 de enero, el enfermero de cuidados intensivos Alex Jeffrey Pretti fue ejecutado en plena calle cuando trató de proteger a una mujer a la que los agentes habían rociado gas pimienta. Lo abatieron con más de diez disparos mientras estaba inmovilizado en el suelo. Estas muertes, unidas a otros muchos actos de abuso de fuerza de los agentes federales no solo contra inmigrantes, sino también contra manifestantes pacíficos y observadores, han  generado una crisis constitucional de facto.  

El gobernador de Minesota, Tim Walz y el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, han exigido la salida inmediata de los agentes federales, y han calificado las acciones del ICE como una violación de los derechos civiles de los ciudadanos. También han intentado bloquear el acceso de los federales a ciertas zonas e iniciar investigaciones independientes de los homicidios, las cuales han sido obstruidas por el Departamento de Seguridad Nacional. Kristi Noem y la administración Trump han defendido a los agentes y han culpado de la violencia a la retórica demócrata. En lugar de intentar apaciguar la situación, han amenazado con desplegar aún más efectivos si las protestas continúan. Pero los incidentes de Mineápolis no son casos aislados. Meses antes, en junio de 2025,  

21. Los Ángeles bajo el toque de queda: El lema "No Kings

Los Ángeles también había sido escenario de un drama parecido. Todo comenzó el 6 de junio con  redadas masivas del ICE en lugares de trabajo y barrios hispanoamericanos. La comunidad,  harta de vivir con miedo, salió a la calle.  

Lo que empezó como manifestaciones pacíficas  derivó en enfrentamientos cuando la policía y los agentes federales intentaron dispersar a las multitudes. En Paramount y en el centro de Los Ángeles, se levantaron barricadas. La respuesta del presidente Trump fue saltarse la autoridad del gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom. Invocando poderes federales, Trump desplegó a la Guardia Nacional en las calles de la segunda ciudad más grande del país. La alcaldesa Karen Bass tuvo que imponer toques de queda mientras grupos de manifestantes, bajo el lema "No Kings" ("Sin Reyes"), se  enfrentaban a gases lacrimógenos y balas de goma en Grand Park. El gobierno federal culpó a  las "ciudades santuario" de fomentar la anarquía; los activistas denunciaron que el gobierno estaba  declarando la guerra a su propia población. 

Según datos del propio Departamento de Seguridad Nacional —que debemos tomar con cautela, pues son parte interesada en la narrativa—, las agresiones a agentes del ICE aumentaron un 1.300% en el último año. Sea cierta o exagerada esta cifra, lo que indica es que el contrato social se ha roto. No hay autoridad legítima, solo fuerza bruta y resistencia. 

¿Y qué dice el mundo de todo esto? La comunidad internacional observa con una mezcla de horror e incredulidad. 

22. El veredicto del mundo: Autocratización rápida en Occidente

El Instituto  V-Dem (Varieties of Democracy) de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, que junto con Polity es  el referente mundial en medición de la democracia, no se ha andado con rodeos. En su 'Informe  sobre la Democracia 2025', V-Dem alerta de que Estados Unidos está sufriendo el “episodio  de autocratización más rápido de su historia moderna”. Destacan el ataque sistemático a la libertad de expresión, la intimidación a periodistas y la politización de la justicia  como síntomas claros de una enfermedad terminal.  

Freedom House, otra organización clave, mantiene a EE. UU. como "Libre" con una puntuación de 84/100 para 2025, pero advierte severamente sobre la erosión institucional y la presión partidista en los procesos electorales, señalando que la victoria de Trump en 2024 provocó la desestimación de sus causas penales federales, una prueba más de la impunidad de la que hablábamos antes. ¿Se encuentra Estados Unidos al borde de una  guerra civil?

23. ¿Es inevitable una insurgencia moderna en suelo estadounidense?

Es difícil saberlo. Según el índice Polity actualmente está en el punto más peligroso de la escala, en plena anocracia, que es un tobogán hacia el caos. No obstante, si el autoritarismo de Trump progresara hasta el punto de descender por debajo del -5 en la escala, la zona de peligro de guerra civil habría quedado superada: Estados Unidos se habría convertido en una dictadura. 

En cualquier caso, Barbara Walter advirtió que una guerra civil moderna en EE. UU. no sería como la de 1861, con ejércitos de fuerzas semejantes vestidos de azul y gris en campos de batalla.  

No. Sería una guerra de insurgencia, de terrorismo doméstico: bombas en edificios federales, asesinatos selectivos de jueces o políticos, milicias armadas controlando carreteras rurales, y la "limpieza" de barrios por motivos étnicos o políticos. 

En España, el asesinato de un líder de la oposición –Calvo Sotelo– fue la chispa definitiva; no porque justificara un golpe de Estado, sino porque lo usaron para declarar que la convivencia era imposible y que no se podía confiar en las instituciones. En Colombia, el magnicidio de la esperanza –Gaitán– desató la violencia porque las instituciones no podían canalizar el dolor del pueblo. Y en Yugoslavia, la manipulación del miedo étnico por líderes oportunistas como Milošević convirtió a vecinos en verdugos. Hoy, en 2026, Estados Unidos camina por el filo de esa misma navaja. 

24. Las señales de advertencia antes del abismo final 

Si millones de personas sienten que el sistema legal ya no les protege, que el Estado es su enemigo, la tentación de la violencia se dispara, las instituciones se tambalean y el "otro" se convierte en enemigo.  La pregunta que nos queda es: ¿somos capaces de aprender? ¿Podemos ver las señales de advertencia antes de que sea demasiado tarde? ¿Y vosotros? ¿Qué opináis de la situación en Estados Unidos? ¿Creéis que la democracia en ese país es lo suficientemente fuerte para resistir  esta prueba de estrés o se encuentra a las puertas de un declive definitivo? 

miércoles, 10 de junio de 2026

Interviú (1976-2018)

 Interviu. “Hoy las amantes de Ábalos serían portada de ‘Interviú”: auge y caída de la revista más polémica de España. Por Jaime Lorite Chinchón, El País, 9 jun 2026:

Tres libros conmemoran el aniversario de una publicación que hasta su desaparición en 2018 (y a golpe de escándalos, desnudos y exclusivas) jugó un papel crucial en el desarrollo de la Transición

Solo habían transcurrido seis meses de la muerte de Franco cuando llegó a los kioscos el primer Interviú, con una modelo enfundada en un vestido empapado, del que traslucían sus pezones. Era el 22 de mayo de 1976, menos de tres semanas después del lanzamiento de EL PAÍS. La revista ofrecía un cóctel, hasta entonces, inaudito en la prensa española: desnudos explícitos a modo de reclamo, con investigaciones e informaciones políticas sensibles en el interior. “Todavía no había Constitución, ni una libertad de expresión bien definida. Hubo secuestros de la revista, el primero en Navidad de ese año, con una portada donde aparecía una chica vestida en plan Marilyn con Papá Noel y el titular El dinero de los Franco”, recuerda Alberto Gayo, periodista de Interviú entre 1998 y 2018, el año de cierre.

Gayo acaba de publicar Interviú es el demonio. Auge y caída de la revista que escandalizó y cambió España (La Felguera), libro que ha escrito, afirma, como “acto de justicia para la revista”, frecuentemente reducida a sus escándalos más sonados, como el desnudo de Marta Sánchez o las fotos robadas de Mar Flores. “La podemos ver ahora como rancia y machista, pero la mirada de 2026 no es la de 1976. Fue un puntal periodístico en el proceso de transición a la democracia y consolidación, donde era muy difícil hacer periodismo valiente”. El de Gayo no es el único trabajo que ha llegado a las librerías con motivo de la efeméride. También se han publicado Los desnudos y los muertos. Una crónica sentimental de Interviú (Península), de Jerónimo Andreu, y De Lola Flores a los papeles de ETA: Los secretos mejor guardados de la revista Interviú (Maluma), de Luis Miguel Montero.

Andreu, a diferencia de sus colegas, no formó parte de Interviú. El título de su libro referencia una columna de Manuel Vázquez Montalbán que señalaba cómo en Interviú se encontraba, “junto a los desnudos, la brutalidad de la muerte más brutal, las carnicerías de la catástrofe, como si la revista tratara de oponer la doble utilización de la carne humana”. “Me llamaban la atención los dilemas morales y claroscuros que encerraba”, explica el autor, que ha entrevistado a más de 50 personas relacionadas con la cabecera. “No me interesaba escribir un libro cantando las alabanzas de la revista, pero tampoco demonizarla, porque ya estaba muy demonizada”. Su primer recuerdo de Interviú lo ubica en torno a sus 7 años, por el póster de la cantante italiana Sabrina que regalaron con el semanario del Grupo Zeta. “Estaba en todos lados, en cualquier bar, cualquier taller. Era un país distinto, Interviú tenía una presencia continua. Siempre estaba la broma del que decía que la compraba por los reportajes, pero es verdad que hacían un periodismo de investigación buenísimo”.

Interviú, como el poema de Walt Whitman, contenía multitudes. No solo tenía una doble vertiente a lo Playboy, donde el componente sexual sostenía una parte literaria de calidad (además del mencionado Montalbán, Francisco Umbral, Camilo José Cela, Juan José Millás o Elvira Lindo escribieron en sus páginas), sino que contaba con un mejunje ideológico en el que se citaban periodistas de izquierda revolucionaria y firmas próximas a la dictadura. Igual ocurría en el ámbito social. El desnudo de Pepa Flores, publicado en septiembre de 1976, que vendió más de un millón de ejemplares, supuso un antes y un después por cómo subvertía la imagen franquista de Marisol. La vieja moral saltaba por los aires y España entraba en la modernidad. Interviú reeditó la simbólica portada, en blanco y negro, para su despedida en 2018. Pero, al mismo tiempo, fueron fotos publicadas sin el consentimiento de la actriz y cantante, producto de una sesión privada. “Interviú se jactaba de mostrar todo, todo lo que ocultaba el franquismo, pero también lo que ocultaba tal señora debajo de su blusa”, dice Andreu. “Hubo casos de chantaje abierto a chicas para que se desnudaran. Y si no querían, las insultaban”.

No obstante, el movimiento feminista tuvo un espacio histórico en Interviú. “Hay una portada muy famosa donde arriba, a la derecha, se lee ¡Vosotros, machistas, sois los terroristas!, por un reportaje sobre las agresiones y violaciones en la España de los setenta”, señala Alberto Gayo, que cita otro texto de 1993 escrito por Carme Chaparro con el titular Los maridos españoles matan más que ETA, una comparación entre el número de víctimas de la violencia machista y del terrorismo. “Había que atreverse a titular así para generar un debate. Otro reportaje decía Hijos de puta: hablan sus madres. Ves eso en una portada y alucinas, pero te cuenta el problema de prostitutas que tenían hijos fruto de relaciones con puteros, por descuidos, violaciones o lo que fuese. Es un reportaje de denuncia impresionante. Cuando se dice que era en busca del morbo, pues hombre, es que necesitabas un impacto para que la revista se leyese”.

Periodismo popular

Más allá de su compromiso con expandir y asentar por terapia de choque en los kioscos la nueva libertad adquirida, ¿pasa Interviú el test del tiempo? Depende del número que se consulte. “Coges un ejemplar de Interviú hoy día y es chocante. No son solo las portadas, su lenguaje es tan provocador, a veces injurioso y calumnioso, que llama mucho la atención”, advierte Jerónimo Andreu. “Los enfoques son increíbles. En un momento dado, hicieron un reportaje sacando a un hombre negro por la calle maniatado como un esclavo, para ver cómo reaccionaba la gente. Son cosas que cuesta imaginar. Y también fueron los primeros en sacar un montón de historias, como los papeles de Sokoa”, en referencia a una operación en 1986 de enorme relevancia para comprender la estructura de ETA.

“Las portadas daban a la revista independencia económica para publicar las investigaciones. Pero a los jóvenes no les interesaba, tenían otras mil formas de ver sexo y gente desnuda” (Aitor Marín, redactor jefe de 'Interviú' entre 2007 y 2009)

Entre los reportajes controvertidos, brillan con luz propia los de Luis Cantero. Maestro, a su manera, del periodismo gonzo nacional, suyos son textos como Mariquita por un día, de 1978, donde recorría Ávila besándose con un activista gay para contar cómo se trataba a los homosexuales en la España contemporánea. En Cómo evadimos un millón, relataba paso a paso la facilidad con la que podían extraerse grandes cantidades de dinero del país. Su serie más famosa fue La vuelta al mundo en 80 camas, un viaje teniendo sexo con mujeres de todo el mundo para, supuestamente, contar las diferencias culturales respecto al placer carnal. El rey Juan Carlos dijo que Cantero era “el tío que mejor vive de toda España”. La curiosidad respecto a cuánto de invención había en estos artículos la despeja Luis Miguel Montero, extrabajador de Interviú: “No había ningún componente de ficción. Cantero se iba de putas, les pedía un recibo y lo pasaba como gasto”.

El autor de De Lola Flores a los papeles de ETA, que pasó 26 años en Interviú, explica que la revista se asentó sobre “cuatro patas”: “mujeres desnudas, reportajes de escándalos políticos, sucesos terribles y denuncia social”. En resumen, lo que Antonio Asensio, fundador de Zeta, definía como “periodismo popular”. Sobre qué ofrecería Interviú en 2026, responde rápido: “No me cabe duda de que hubiéramos dado a las amantes de Ábalos en portada, a Jessica, Claudia, su mujer, la mujer de Koldo… Además, son mujeres ligadas a la actualidad pública, más allá de una cuestión erótica o de morbo, que han estado en las tomas de decisiones del poder. Creo que la gente compraría la revista”. De las razones por las que hoy no existe Interviú, el diagnóstico es similar por parte de todas las voces, un cruce entre un cambio social y la irrupción de internet.

“No nos supimos adaptar. Sacabas un reportaje que te había llevado dos meses hacer y a los 15 minutos te lo encontrabas en Twitter”, lamenta Montero, que en Interviú desmontó las conspiraciones sobre el caso Alcàsser, siguió el secuestro y asesinato de Publio Cordón y narró la caída de Suharto en Indonesia. “Pasaba lo mismo con las chicas de las portadas, las fotos estaban escaneadas al momento”. Otra compleja transformación que Interviú no logró afrontar fue, precisamente, la de sus desnudos, con un margen de maniobra limitado: la revista podía dar un giro, pero, por el camino, perder a un núcleo de lectores poco receptivo a cambios.

“Las portadas daban a la revista independencia económica para publicar las investigaciones. Pero a los jóvenes no les interesaba, tenían otras mil formas de ver sexo y gente desnuda”, cree Aitor Marín, redactor jefe de Interviú entre 2007 y 2009. “La mentalidad estaba cambiando, la sociedad ya no era tan machista. Hubo osadía, audacia y reivindicación, se sacó a una mujer trans en portada, pero los lectores clásicos mandaban cartas ofendidos. Era muy difícil de reflotar. Y eliminar la mujer de portada era convertirla en otra revista que ya existía, Tiempo, también del Grupo Zeta y que vendía menos”. En sus primeros años, la revista pudo comprobar cuán abonada estaba a los desnudos, al dar en portada al sindicalista Marcelino Camacho (sin pose erótica) y ver las ventas caer a la mitad.

“Tenían una apuesta ética y estética que les lastraba”, analiza Jerónimo Andreu. “En la última etapa, me han contado muchos redactores que no querían irse con la revista en el metro a casa. Estaban orgullosos de su información, te la defendían, pero no se querían presentar en público con Interviú”. Alberto Gayo insiste en defender una memoria equilibrada, que contextualice en su tiempo aquello que chirría, pero también aquello que estaba a la vanguardia. Sin ir más lejos, la revista hizo ver en plena Transición la barbarie franquista, descubriendo a los lectores en 1977 la fosa común ubicada en la sima de Jinámar, en Gran Canaria, o los campos de concentración. “Iba denunciando cada semana lo que habían hecho los ganadores de la guerra y lo que intentaban hacer para mandar también en la democracia”, subraya.

Grupos ultraderechistas quemaron kioscos donde se vendía Interviú por las informaciones que difundían. El propio Gayo, que escribía, entre otros temas, sobre el auge neonazi, encontró en una ocasión su nombre escrito en una diana, al lado de la redacción en la calle de O’Donnell, en Madrid. Entre sus hazañas periodísticas, estuvo el descubrimiento en 1999 del prófugo Carlos García Juliá, uno de los autores de la matanza de los abogados de Atocha, en una cárcel de Bolivia. Junto al fotógrafo Fernando Abizanda, se infiltraron y lograron una imagen del asesino, encerrado por narcotráfico. “Antes, también se consiguió publicar la primera foto de Billy el Niño, el torturador, cuyo rostro no era conocido. O localizar a Emilio Hellín, el asesino de Yolanda González [en 1980], una joven izquierdista. Se logró su extradición y la madre de Yolanda dijo que Interviú había hecho más que la policía porque estuviese en la cárcel”.

Gayo revela en el libro que se estudió una colaboración con el medio norteamericano Vice cuando desembarcó en España. Ambos compartían idiosincrasia, la búsqueda sana de la polémica y una narrativa sobre temas sociales, como las drogas, desde el servicio público y no el paternalismo. La propuesta no salió adelante y el cierre de Interviú se consideró más útil para paliar la deuda de Zeta, a fin de facilitar la venta del grupo a Prensa Ibérica, interesada en El Periódico de Catalunya. Aunque los mejores reportajes de Interviú sigan siendo un referente, el escritor rechaza que la nostalgia lleve a conclusiones equivocadas. “Se dice que el buen periodismo se hace con ganas y valentía, pero, sobre todo, se necesita dinero y tiempo. Interviú pagaba bien y permitía hacer seguimientos largos. Cada vez que la revista llegaba al kiosko, sorprendía al lector. ¿Cuánta gente puede ahora dedicar tiempo y dinero a reportajes?”.