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jueves, 10 de septiembre de 2026

El matemático Luis Martínez-Zoroa crea el método para resolver uno de los seis Problemas del milenio

 I

 Un genio murciano de 32 años en el centro de la pelea entre OpenAI y los matemáticos por la solución a un problema legendario: "Sin nosotros no lo habrían resuelto", en El Mundo, Gonzalo Suárez, 10 septiembre 2026:

Luis Martínez Zoroa ha sido clave para solucionar el enigma de Navier-Stokes, pero la empresa de Sam Altman no quiso reconocer su mérito. Sus colegas ya le colocan como candidato a la Medalla Fields, nunca ganada por un español. "No soy un matemático prototípico", dice el murciano, que aún calcula con papel y lápiz.

Un genio murciano de 32 años en el centro de la pelea entre OpenAI y los matemáticos por la solución a un problema legendario: "Sin nosotros no lo habrían resuelto"

Luis Martínez Zoroa suena abrumado al otro lado del teléfono. A principios de esta semana, en los cálculos de este investigador murciano no entraba que su trabajo sirviera de base para resolver uno de los enigmas matemáticos más legendarios de la historia. Mucho menos que las ecuaciones -que aún formula a mano «el 95% de las veces», armado con folios y un lápiz bien afilado- se convertirían en el epicentro de una colosal disputa entre OpenAI, el gigante de la inteligencia artificial, y buena parte de la comunidad matemática. «Espera, espera, que no puedo ni respirar», dice Martínez Zoroa, de 32 años, tras perder el aliento durante unos segundos al subir un tramo de escaleras.

Antes de ubicar al profesor de la CUNEF Universidad de Madrid en este embrollo conviene rebobinar en el tiempo hasta las 19:20 de este martes. A esa hora, OpenAI lanza al mundo una noticia colosal: que uno de sus modelos ha encontrado una solución a las míticas ecuaciones de Navier-Stokes. Para los no iniciados, se trata de uno de los Seis problemas del Milenio, un desafío a la comunidad científica lanzado hace un cuarto de siglo por el Instituto Clay, que ofrece un millón de dólares a quien sea capaz de resolver cada uno. De confirmarse la validez de esta solución presentada por la compañía de Sam Altman, obtenida en tan sólo 88 horas por un escuadrón de 10.000 agentes autónomos, nos encontraríamos ante un punto de inflexión para el futuro de las Matemáticas: de lejos, el hallazgo más avanzado que ha logrado hasta la fecha un modelo de IA.

Sin embargo, el estruendoso anuncio se ve opacado por la carta abierta que un prestigioso profesor de la Universidad de Nueva York (NYU), Tristan Buckmaster, ha publicado apenas 12 horas antes. Su texto afirma, básicamente, que OpenAI le ha pisado la exclusiva. Según su versión, la empresa tecnológica habría precipitado su anuncio en cuanto se enteró de que él estaba a punto de lanzar una solución al mismo problema en colaboración con Levent Alpöge, investigador de Anthropic, la principal empresa de la competencia.

Matemáticas, egos y negocios se funden entonces en un magnético culebrón que fascina a toda la comunidad científica.

Lejos de quedarse ahí, Buckmaster lanza otras tres graves acusaciones contra OpenAI: que la empresa sólo se había volcado en la investigación tras tener conocimiento de sus avances con la ecuación; que le habían ofrecido una recompensa si dejaba tirado a su compañero de pesquisas; y, de forma implícita, que los agentes autónomos pudieron aprovecharse de forma opaca del material de trabajo que el dúo había subido a los servidores de distintos agentes de IA. «¿Por qué quieres hundir tu carrera?», cuenta que le amenazaron desde la empresa cuando se mostró poco colaborativo con sus propuestas.

Aquí es donde entra en juego nuestro matemático. En su colosal yo acuso contra Open AI, Buckmaster subraya que todo su trabajo con el problema de Navier-Stokes se había basado en las ideas adelantadas por dos investigadores españoles: el propio Martínez Zoroa y su director de tesis, Diego Córdoba, del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT). Ambos habían desarrollado una estrategia para abordar el problema radicalmente distinta de los métodos habituales de sus compañeros de disciplina. «Quiero dejar claro lo que ya he dicho en privado a mis colegas: Luis Martínez-Zoroa merece una Medalla Fields», dijo en referencia al máximo honor del mundo de las Matemáticas, considerado el equivalente a un Premio Nobel y que ningún español ha ganado jamás.

Casi es posible notar el rubor del matemático murciano, famoso entre sus colegas por su artesana metodología de investigación, cuando le planteamos la posibilidad de que reciba un reconocimiento de ese calibre. «Hay muchísimos matemáticos muy brillantes en el mundo», afirma. «Si me dieran la Medalla Fields estaría contentísimo, por supuesto. Pero ni siquiera lo considero una posibilidad real».

Su mentor, Diego Córdoba, no se anda con tantos remilgos, quizá porque al ser mayor de 40 años (nació en 1971 en Madrid) no cumple los requisitos para ganar la Fields. «Luis es un genio», sentencia. «Ya está situado entre los grandes favoritos para la edición de 2030, cuando se entregan las cuatro próximas medallas. Buckmaster sabía muy bien lo que hacía cuando le señaló en su carta como merecedor del galardón. Ahora, toda la comunidad científica española debe volcarse en hacer lobby para que sea nuestro primer compatriota que lleve la medalla».

Ocurra lo que ocurra dentro de cuatro años, lo cierto es que Luis Martínez Zoroa lleva un lustro abriendo su propio camino con un rompedor abordaje para resolver el problema de Navier-Stokes. La lanzadera fue su tesis doctoral, dirigida por el profesor Córdoba, su principal compinche en estas investigaciones. «No voy a repartir porcentajes de mérito en este hallazgo», asegura. «Sólo te diré que, sin Luis, nada de esto habría sido posible».

Las ecuaciones de Navier-Stokes se formularon a mediados del siglo XIX para describir cómo se comportan los fluidos, desde las corrientes marítimas a los chorros de aire. Sus aplicaciones son infinitas: el diseño de aviones, la predicción del tiempo, los gráficos de los videojuegos, la circulación de la sangre por el cuerpo...

Sin embargo, jamás se había aclarado una cuestión básica sobre su funcionamiento: si las ecuaciones siempre muestran un comportamiento estable o, por el contrario, existe lo que los científicos llaman «singularidad». Es decir, cuando el flujo suave de un líquido o un gas rompe sus propias reglas: de un día tranquilo surge de golpe un tornado.

«Ese es, a grandes rasgos, mi campo de estudio: cuando los modelos se rompen y muestran comportamientos no esperados», explica el investigador español. OpenAI asegura que, gracias a sus modelos, ha logrado definir los momentos exactos en que se alcanza esta «singularidad».

Hasta hace unos años, la estrategia unánime era estudiar los fluidos como si no tuvieran ninguna fuerza externa que los afectara. El gran hallazgo de Martínez Zoroa, ya esbozado en su tesis doctoral, fue plantearse qué ocurriría si añadían a los cálculos una fuerza, como la gravedad o el magnetismo, que afectara al comportamiento del fluido aunque fuera de forma tangencial. Su instinto les decía que, probablemente, facilitaría las ecuaciones.

Durante unos años, esta forma de atacar el problema era propiedad exclusiva de Martínez Zoroa, Diego Córdoba y otros cinco o seis especialistas de un equipo conjunto del ICMAT y la CUNEF, todos españoles salvo un matemático chino. Hasta esta semana, eran los únicos con papers publicados por la vía tradicional, en revistas con revisión por pares o en congresos internacionales. «Que yo supiera, no había otros resultados demostrados con estas herramientas, salvo los nuestros», subraya Martínez Zoroa.

Un momento crucial ocurrió en abril del año pasado, cuando el matemático murciano visitó la Universidad de Nueva York para presentar estas técnicas. Allí coincidió con el citado Tristan Buckmaster, quien mostró un intenso interés por su trabajo desde el primer momento. Siete meses más tarde, en noviembre, ambos coincidieron en un congreso y volvieron a intercambiar ideas. Así siguieron las cosas hasta esta misma semana cuando, para su sorpresa, el trabajo experimental del equipo español acapara titulares en la prensa científica de todo el planeta.

¿Sabía que Tristan Buckmaster estaba aplicando modelos de IA a sus ideas?

No lo sabía, cada uno siguió trabajando por su cuenta. Pero no me siento atacado: simplemente han seguido una línea de investigación que les parecía prometedora. Así funciona la Ciencia.

P. ¿No siente que le han robado su idea?

En absoluto. Buckmaster y Alpöge podrían haber publicado sus conclusiones por su cuenta sin darnos ningún tipo de crédito y nos habríamos quedado con una mano delante y otra mano detrás. Que alguien aplicara la IA a nuestras ideas para demostrar su validez era la segunda mejor opción imaginable, después de haberlo haberlo hecho nosotros mismos.

Cuentan los matemáticos que los hallazgos de OpenAI y del tándem Buckmaster-Alpöge, independientemente de quién tenga razón en su disputa, suponen un antes y un después para su campo. Como poco, supondrán una aceleración insólita en la labor de los investigadores, que a partir de ahora podrán completar el trabajo de años en cuestión de días. «Es un momento Deep Blue-Kasparov», afirma Buckmaster, en referencia al mítico duelo del maestro del ajedrez contra una supercomputadora, que le derrotó en 1997.

El profesor Córdoba, en cambio, es más escéptico. «Sin nuestro trabajo previo, la IA no habría descubierto nada», se reivindica. «Nosotros encontramos una teoría novedosa y la demostramos varias veces con cálculos a mano, que son mucho más laboriosos. El potencial de cálculo sí que es mérito de la IA, pero las matemáticas nuevas son nuestras».

OpenAI, sin embargo, no citaba en ningún momento el trabajo pionero de Martínez Zoroa junto a su mentor. Esta omisión indignó a parte de la comunidad matemática, pero los propios autores prefieren no pronunciarse con rotundidad hasta que lean el paper' completo. «Son 165 páginas, no me ha dado la vida», se excusa el matemático murciano.

[Este jueves se ha sabido que OpenAI modificó sin avisar el paper original para reconocer la aportación de los científicos que trabajaron durante años para alcanzar la solución que la IA encontró sólo 88 horas, incluidos Córdoba y Martínez-Zoroa. La empresa niega que el cambio tenga que ver con las múltiples críticas recibidas por omitirlos en su versión inicial].

La duda pendiente es por qué el equipo español, tras porfiar durante años con su modelo matemático, no recurrió a una IA para tratar de probar sus ideas y, de paso, llevarse la gloria completa. «Porque esa tecnología no encaja bien con mi forma de trabajar», admite Martínez Zoroa. «Yo soy más de papel y lápiz, de dar un paseo o unas vueltas por casa y a ver qué se me ocurre. No soy el matemático más prototípico, la verdad. Aunque está claro que, a partir de ahora, la IA tendrá que encajar conmigo sí o sí»

II

Un año de trabajo de dos matemáticos españoles frente a 88 horas y 15 millones de OpenAI: “Sin nuestra idea, la IA no lo habría resuelto”, en El País, Patricia Fernández de Lis, Madrid, 10 sept 2026:

Las investigaciones de Diego Córdoba y Luis Martínez-Zoroa son la base del anuncio de que la inteligencia artificial ha resuelto uno de los mayores enigmas de la historia. Ambos creen que el logro cambiará radicalmente la disciplina

El matemático Diego Córdoba lleva dos días sin dormir cuando contesta a la llamada de EL PAÍS, el miércoles por la mañana: “Estoy aún en shock, la verdad”, dice, y reconoce que no sabe cómo está cuando se le pregunta. El sábado por la noche recibió una llamada de un número de Estados Unidos que no cogió. A las ocho de la mañana del domingo, le llegaron una decena de correos con el mismo asunto: “Diego, tienes que hablar con fulanito. Diego, estate atento”. Alguien tenía que llamarle antes de que se despertara y viera “todo esto”, cuenta este investigador del ICMAT.

“Todo esto” era el anuncio de OpenAI de que uno de sus modelos ha resuelto el problema de Navier-Stokes, uno de los llamados Problemas del Milenio, siete desafíos matemáticos complejos seleccionados por el Instituto Clay de Matemáticas, con una recompensa de un millón de dólares por la resolución de cada uno. Y también era “todo esto” la polémica surgida porque el método que la máquina había usado para lograrlo era el que Córdoba había desarrollado junto al investigador de CUNEF Luis Martínez-Zoroa. Ambos han sido reconocidos por la comunidad científica como los que dieron con una idea innovadora que allanó el camino para que después lo resolviera la “fuerza bruta”, como la llama Córdoba, de la IA.

Martínez-Zoroa, que se enteró de todo la mañana del lunes, aún no ha podido leer con detenimiento las 166 páginas del estudio de OpenAI. “Le he echado un vistazo por encima. Hay cosas leyéndolo que sí me recuerdan a las estrategias que nosotros hemos desarrollado, pero es una notación con la que no estoy familiarizado. Hasta que no nos pongamos a digerirlo bien es difícil saber si de verdad se ha apoyado muy fuertemente en nuestra estrategia”, explica.

Todo el lío comenzó cuando Tristan Buckmaster, matemático de la Universidad de Nueva York y también experto en Navier-Stokes publicó una carta en su web en la que explicaba que OpenAI había contactado con él. La empresa se había enterado de su investigación “privada e inédita” en la última semana y le decían que ya tenían “una prueba de la resolución” antes de contactar con él y le ofrecieron elegir entre una publicación conjunta o escribir él mismo el resultado atribuyéndoselo a un modelo de OpenAI. La empresa pedía también dejar fuera a su colaborador Levent Alpöge, de la empresa rival Anthropic.

A Córdoba nadie le avisó. Ni OpenAI ni Buckmaster, con quien coincide “muchas veces” en congresos (lo invitó a Madrid hace un año, explica). Para entender lo ocurrido, hay que remontarse a la investigación que Córdoba y Martínez-Zoroa desarrollan desde 2023. Su método se basa en construir una cascada de vorticidad (o sea, la medida de cuánto gira o rota un fluido en un punto concreto, en un momento dado) formada por una sucesión de estructuras situadas en escalas cada vez más pequeñas. Cada una de estas capas genera un campo de velocidad que amplifica la vorticidad de la capa siguiente, y eso produce un mecanismo acumulativo que termina provocando una singularidad en tiempo finito. La fuerza externa permite mantener y coordinar esta cascada sin introducir por sí misma la singularidad. El gran reto consiste en ajustar con precisión la geometría, las escalas y la interacción entre las distintas capas.

Lo que hicieron Buckmaster y Alpöge fue coger ese mismo método y automatizar la parte de la búsqueda, en vez de tunear el escenario ellos mismos. OpenAI, después, ha ido un paso más allá, con un despliegue de recursos que abruma. Córdoba lo resume con un dato: los tokens (unidad mínima de información para un modelo de lenguaje) que consumió la empresa para su demostración equivalen, calcula, a invertir unos 15 millones de euros. Lo hizo, según OpenAI, con 10.000 agentes en 88 horas. “Es lo que Luis y yo hemos hecho en un año con lo que nos paga el ministerio, y encantados”, dice, riendo. Martínez-Zoroa reconoce que no sabe cuánto habrían tardado en resolver la conjetura sin la irrupción de la IA, o si lo hubieran podido hacer: “Podría haber sido que no hubiéramos llegado nunca. Llevamos varios años trabajando en este problema, y el progreso ha ido llegando por cuentagotas. De vez en cuando venía alguna epifanía. Podría haber sido en un año, en dos... o podría no haber llegado jamás. Tal y como está la cosa, parece que ya no lo vamos a saber”, reflexiona.

¿Medalla Fields?

Buckmaster reconoce explícitamente que su equipo “no ha contribuido matemáticamente a nada”: se limitaron a coger el método de Córdoba y Martínez-Zoroa, implementarlo en la IA y dejar que el sistema encontrara el escenario. Y llega a pedir, públicamente, que el reconocimiento (“el premio más importante en matemáticas”) vaya para Martínez-Zoroa. Para Córdoba llega tarde: la medalla Fields solo se concede a menores de 40 años. “Yo ya estoy pasado”, dice. Martínez-Zoroa, que hoy suena como el primer candidato español real a esa medalla, se toma la idea con cautela: “Sinceramente, lo veo muy difícil. Hay muchísimos investigadores jóvenes de gran talento. Yo sigo haciendo lo mejor que puedo en mis proyectos. Si en unos años me la dan, sería una muy grata sorpresa, pero no cuento con ello en absoluto.”

Córdoba lleva años repitiendo en broma una frase: “No uso IA: tengo a Luis”. Es, dice, “un fenómeno”. Lo que ha hecho la IA, insiste una y otra vez a lo largo de la conversación, es “ganar tiempo, no tener ideas nuevas”. Martínez-Zoroa comparte la lectura de fondo. Y añade una advertencia: si la IA puede tomar cualquier idea de cualquier científico para, en pocas horas, resolver un problema de este calibre, ¿qué incentivos tienen los investigadores en publicar los resultados de sus trabajos? “Este es claramente un peligro en la investigación matemática hoy. Conozco casos de gente que ha explicado un problema en el que estaba trabajando a otro miembro de la comunidad, y ese otro investigador ha terminado el proyecto con ayuda de la IA sin dar ningún tipo de reconocimiento. Hay que repensar cómo damos crédito a partir de ahora, y la verdad es que no tengo ni idea de cómo se hace eso”, dice.

Córdoba es más optimista: en casi 90 años de intentos, nadie había dado con una idea que funcionara para demostrar que las ecuaciones de Euler o Navier-Stokes podían romperse. Ese vacío no lo ha llenado una máquina. Lo llenó, en 2023, un método nuevo (el suyo, con Martínez-Zoroa): “Si nuestro trabajo no hubiera existido, la IA no habría resuelto el problema”.

Córdoba no minimiza lo que ha pasado, ni mucho menos: habla de “revolución” cuando se le pregunta por lo que cambia esta noticia. Reconoce que, a partir de ahora, “hay que trabajar con IA”. La razón que da es casi táctica: si tardas cinco años en resolver un problema, mientras tanto un competidor puede resolver, con ayuda de una máquina, problemas parecidos en un mes. La IA no cambia las ideas que hacen falta para avanzar la disciplina, cree, pero sí modifica radicalmente los plazos, y con los plazos, la competencia, fundamental en ciencia, por publicar primero.

Sobre si esto significa el fin de las demostraciones hechas a mano, es tajante: no. La demostración, dice, seguirá siendo a mano. Lo que la IA aporta son dos cosas muy concretas: acceso rápido a información (el trabajo de biblioteca que a él le llevaba semanas, ahora se resuelve en segundos) y la velocidad de ejecución cuando ya existe un método que aplicar. Lo que la IA no ha hecho, ni él cree que vaya a hacer pronto, es encontrar la idea que no existe. Preguntado si algún día una IA podrá tener ese tipo de idea original, no se atreve a responder, y tampoco Martínez-Zoroa, que agradece a Buckmaster el trabajo de visibilización que ha realizado sobre el suyo. “No tenía por qué habernos defendido públicamente para dejar claro que las ideas venían de nuestro grupo. Eso le honra mucho”. Córdoba, por su parte, asegura estar “contento”: “Los matemáticos están reconociendo mi trabajo y el de Luis. Es para estar felices”.

sábado, 8 de agosto de 2026

Juan Manuel de Prada publica el ensayo Una enmienda a la totalidad. Entrevista.

 [Juan Manuel de Prada sin filtros. La verdad que nadie quiere escuchar, 28 de febrero de 2022. En El aullido del lobo, portal o canal de Gonzalo Rodríguez García en YouTube. Entrevista transcrita y corregida por el bloguero]

Capítulo 1: Introducción: Pensamiento tradicional vs. Ideologías modernas.

Venga, esto es El aullido del lobo, un canal para gente que a pesar de todo está decidida ser fuerte, libre e indómita. Si tú no eres una de esas personas, este canal no es para ti. Y hoy para nosotros es un honor tener en El aullido del lobo a Juan Manuel de Prada, un autor cuyas ideas conectan profundamente con las ideas del Aullido del lobo. Pues en todo lo que escribe se trasluce siempre una profunda cosmovisión espiritual.

Nosotros consideramos que sin dicha cosmovisión espiritual el mundo está abocado al nihilismo y la autodestrucción. Recientemente ha publicado este libro que es una maravilla, se llama Una enmienda a la totalidad, pero que además tiene un subtítulo especialmente gráfico. Dice: "El pensamiento tradicional contra las ideologías modernas." No podemos sino adherirnos a esa frase, el pensamiento tradicional contra las ideologías modernas. Bien, pues para empezar, Juan Manuel, un honor tenerte aquí. Muchísimas gracias por atendernos. 

Lo primero sería, ¿cuáles serían los principios fundamentales de ese pensamiento tradicional, de esa doctrina tradicional?

Bueno, un placer estar aquí con con vosotros en este en este lugar también para mí tan querido como es el café Varela, un café con una gran tradición literaria y en tan grata compañía. Gonzalo, bueno, yo creo que más que hablar de principios deberíamos sentar cuál es la base del pensamiento tradicional. 

Capítulo 2: Realismo vs. Idealismo: La base del pensamiento tradicional.

La base del pensamiento tradicional es reconocer la naturaleza humana, y reconocer la realidad de las cosas. Se podría decir que el pensamiento tradicional fundamentalmente es realismo frente al idealismo que creo que caracteriza las ideologías modernas. En el ámbito político sería reconocer un orden del ser frente eh a las ideologías que lo que creen es que el orden del ser puede ser cambiado, manipulado, alterado, transformado mediante ese poder creativo, ese poder creativo que bueno nos está conduciendo hacia barrancos francamente temibles, ¿no? 

Entonces, yo te diría que que el pensamiento tradicional es algo muy modesto, es la observación de la naturaleza propia del pensamiento aristotélico que descubre cuál es la auténtica naturaleza humana. En primer lugar, naturaleza en donde hay un elemento espiritual, un elemento de reconocimiento de lo sobrenatural, pero al mismo tiempo una naturaleza muy con los pies en la tierra. Muy, muy con los pies en la tierra, ¿no? Y yo creo que este es el concepto básico a partir del cual luego ya el pensamiento tradicional se ramifica frente a la visión que tienen las ideologías del hombre prometeico, es decir, de ese hombre que tiene que alcanzar el fuego de los dioses, que tiene que robarlo, y que una vez que tiene ese fuego puede hacer con su naturaleza lo que le da la gana.

El pensamiento tradicional lo que pretende es que el hombre reconozca lo que es, ¿no?, en todos los ámbitos, en el ámbito, por supuesto, antropológico, pero luego también en el ámbito político, en el ámbito cultural, en el ámbito social, etcétera, etcétera. Yo te diría que esta es la base fundamental, ¿no?

Capítulo 3: El hombre prometeico: la rebelión contra la naturaleza humana.

Bueno, pues no puedo estar más de acuerdo. que me ha encantado cómo lo has planteado, porque se acerca a ideas que que yo mismo recojo a veces cuando escribo y digo, "Oye, es que la doctrina tradicional básicamente se basa en ser más realista posible, sin duda, en atenernos a la realidad de las cosas." Y además has dicho una idea muy interesante. Has contrapuesto ese realismo frente a un idealismo que pretende que el ser humano puede a su libre albur modificar el mundo. Entonces, claro, esto me recuerda a la doctrina evangélica, ¿no? "La verdad os hará libres". La verdad de las cosas, el orden del ser, te hará libre. Hay que recordar que en España tuvimos a ZP diciendo: "La libertad os hará verdaderos." Bueno, pero en realidad en realidad esa frase de Zapatero no dejaba de ser eh podríamos decir el lema de la modernidad, ¿no? Que es una rebelión, es una rebelión titánica, como prometeica,¿no? Y que efectivamente le vende la golosina a los seres humanos de que buscando pues una especie de libre desarrollo de la personalidad, es decir, construyendo su biografía, siendo dueños de su destino, van a ser dueños del mundo. 

En realidad es un concepto hegeliano, ¿no? El espíritu del mundo que transforma la historia, ¿no? Esta es una idea, bueno, primero repito, irreal, es decir, el ser humano, la naturaleza humana es la misma desde, no sabemos desde cuándo, pero desde luego los hombres que pintaron las cosas de Altamira eran los mismos que nosotros y lo va a seguir siendo hasta que la raza humana desaparezca de la faz de la tierra, al menos en su en su andadura mortal. Y este concepto, este concepto que tanta rabia le produce a las ideologías modernas, creo que ha conducido a los seres humanos a, bueno, a callejones sin salida o mucho peor, hacia barrancos ¿no?

Capítulo 4: Salud Mental y Vacío: ¿Por qué somos la generación más débil?

Estamos ahora cuando tú te rebelas contra lo que eres, eso tarde o temprano te conduce a la melancolía y autodestrucción.

Y sí, yo lo veo así, es decir, o sea, vamos a ver la cantidad de suicidios que tenemos: autodestruyen los titanes, en los mitos se autodestruyen. Efectivamente la multiplicación que tenemos por ejemplo de los casos de de trastornos psíquicos total es una cosa apabullante. 

Yo tengo amigos psicólogos ya de cierta veteranía, ¿no? que que te dicen sobrecogidos que a lo mejor hace 30, 40 años pues tenían una clientela que casi no les daba para comer y que hoy en día sin sin haberse convertido en psicólogos o psiquiatras de éxito, pero esa clientela la han multiplicado por cinco, por seis, hasta por 10. No se habla de eso suficiente y cómo la salud mental está arrasada en los tiempos que corren. Yo digo que es la época de los seres humanos mentalmente más débiles que ha habido nunca. 

Mira, por ejemplo, una cosa que esto ya puede parecer casi como una como una provocación decirlo, ¿no? Pero, por ejemplo, ese mensaje que se le lanza siempre a los jóvenes de que tienen que hacer aquello que les guste, aquello que les hace felices... La realidad es que en el 95% de los casos a donde les conduce es a la infelicidad y a la frustración. ¿Por qué? ¿Por qué? Porque la capacidad imaginativa humana es incalculable. Y es que yo mañana me puedo levantar pensando que yo podría ser un magnífico astronauta, por ejemplo, ¿no? Porque he visto, no sé, media docena de películas de astronautas y me he sentido muy identificado con los protagonistas, ¿no?

Y entonces voy a volcar mi vida en una cosa para la que primero no tengo aptitudes físicas, no tengo conocimientos eh científicos, acordes de aeronáutica, etcétera, etcétera. Ya, además vivo en un país que no tiene capacidad para financiar mi sueño, ¿no? Eh, entonces, claro, me voy a convertir en un fracasado, en un fracasado. Pero es que además, si sigues prolongando esta estupidez, es que además voy a querer ¿cómo voy yo a querer? ser astronauta, pues me digo, ¿a dónde tengo que ir? Pues tengo que ir a Rusia o tengo que ir a Estados Unidos, ¿no? para ser astronauta, ¿no? Entonces, me voy a desarraigar, voy a romper lazos con con toda mi familia, con todo mi mundo, con todo. Y, al final, bueno, pues evidentemente cuando llegue a la NASA y golpea la puerta de la NASA, me van a pegar una patada en el culo, como es natural. Entonces, yo creo que esto es algo que la gente no entiende y claro, dice, "Ay, ¿qué vida aquella en donde tú nacías hijo de un carpintero y tenías que ser carpintero? Qué asco, tal, no sé qué."

Capítulo 5: La Trampa del Éxito: El fracaso del modelo de felicidad moderna.

 Vamos a ver. El 95% de los hijos de carpinteros que se hicieron carpinteros fueron personas felicísimas. Yo con esto no estoy abogando a que el hijo del carpintero tenga que ser carpintero, el hijo del albañil tenga que ser albañil, no: lo que estoy abogando es para que se tengan que crear unas condiciones de vida, unas condiciones de vida en donde tú asumas lo que eres, es decir, que tú has nacido en este pueblo: pues, hombre, tienes que buscarte novia en este pueblo, tienes que buscarte un oficio que tenga salida en tu pueblo, etcétera, etcétera, ¿no? Que ese mundo ha desaparecido, no ha quedado. Bueno, ese mundo ha sido destruido por aquellos que querían incorporar nuevas formas de vida para su conveniencia. Porque, claro, precisamente cuando vamos hacia un capitalismo global, a ti no te interesa que un señor quiera heredar los suicidios de su padre porque lo va a dignificar. No, no, a ti te interesa que sea un paria, le enseñas un poco de informática, un poco de inglés y lo mandas a Bangladesh a trabajar, ¿me entiendes? Pero claro, esto nos ha acercado a una idea que tenía anotada para conversar contigo y es que, sea, una vez que nos asentamos en esa cosmovisión espiritual de ese pensamiento tradicional, nos damos cuenta de que el mundo moderno es la antítesis de eso, que hemos generado una civilización antitética al pensamiento tradicional. Totalmente: porque no reconoce la naturaleza humana, porque ha creado un concepto falso de libertad que ya no está ligado a la capacidad de discernimiento que el ser humano tiene sobre el bien y el mal y a la capacidad de observación de la naturaleza para descubrir la verdad de las cosas, sino que está ligado exactamente a lo contrario, es decir, a revolverse contra la verdad de las cosas, eh, y a convertirte en un ser en perpetuo estado de insatisfacción y persiguiendo aquellas quimeras que el poderoso de turno te quiere vender, ¿no?

Se podía decir que una sociedad que engorda todo lo que serían los anhelos y afectos del ego. "Me apetece, me apetece, me gusta, no me gusta, quiero, no quiero"... No hay ningún yo esa monstruosidad que hay en la en la Constitución americana, el derecho a la búsqueda de la felicidad, date cuenta,

Capítulo 6: El Derecho a la Felicidad: Una expresión auténticamente "hijoputesca".

que es  una expresión auténticamente hijoputesca, porque no es que te reconozcan el derecho a la felicidad, que esto, por supuesto, sería grotesco, no es como reconocerte el derecho, no sé, a ligar, no es algo idiota, ¿no? O sea, tú "no tienes derecho a la felicidad, puedes alcanzar modestamente la felicidad o algo parecido a la felicidad", pero no, dicen: El derecho a buscar la felicidad. Es decir, te convierten en un zascandil que durante toda tu vida vas a tener que ir buscando la felicidad, buscando la felicidad. Y como no la vas a encontrar nunca, vas a ser un chiquilín emberrinchado que constantemente va a estar pidiendo derechos con que vas a decir, "Joder, yo sería feliz si pudiera pegarle una patada en el culo a mi mujer", ¿no? Y entonces te dan el el divorcio, ¿no? "Yo sería feliz, si pudiera matar a mis hijos", te dan el aborto. Yo podría ser feliz así hasta la locura. Hasta que, al final, como no alcanzas la felicidad, pues dice: "Yo quiero el derecho a que me maten. Quiero el derecho a que me maten porque no he alcanzado la felicidad." Porque ahora soy viejo decrépito, estoy amargado, no soporto el dolor, no tengo quien me acompañe, estoy hecho una piltrafa, no tengo amigos, entonces, sí, quiero que me eutanasien.

Claro. La sociedad neurótica y enfermiza que tenemos.

Yo digo que es una sociedad patógena, completamente disfuncional, donde toda esta perspectiva moderna de la libertad os hará verdaderos, lo que géneros individuos, como estás detallando, que están hechos pulpa. 

Capítulo 7: Sociedad Luciferina: "Seréis como dioses" y la antigua serpiente.

Yo diría, esto es un, yo lo digo así, una sociedad demoníaca o luciferina, es decir, porque de la verdad os hará libres a la libertad os hará verdaderos, hay una subversión y una perversión, ¿verdad? Yo digo demoníaca. Sí, hombre, porque el fondo de esa y el fondo de esa subversión es la vieja promesa, la vieja promesa de la antigua serpiente. No seréis como dioses.

Exacto.

Es decir, si tú te liberas de todo aquello que te coarta, es decir, si le pegas el una patada en el culo a tu mujer, si matas a tus hijos, si cambias de sexo, si te vas de tu pueblo, si reniegas del oficio de tu familia, si rompes los lazos con el mundo, eh, serás Dios, serás autosuficiente, harás lo que te dé la gana. Claro, ese sueño individualista, eh, patético, a pesar de que quería ser grandioso, de Ayn Rand, ¿no? la novelista, ¿no?

Eh, que es eso, el superhombre, el sueño del superhombre. Pues no, no, nadie es un superhombre ni una supermujer. La verdad es que somos seres dependientes que nos fortalecemos a través de los vínculos y del reconocimiento de lo que somos. Vale, pues a partir de aquí, yo también, planteamos a El aullido del lobo y en el libro que últimamente publiqué que consideramos que en la historia de España, en la tradición española, esta cosmovisión espiritual ha estado especialmente presente en lo que yo llamo la fe y realismo, fe y realismo del Siglo de Oro español, de Cervantes, de Lope, de Calderón.  

Capítulo 8: Fe y Realismo en España: El legado del Siglo de Oro.

Entonces, yo no sé si, a mi humilde entender, la cosmovisión del pensamiento tradicional ha sido fundamental en la construcción del proceso histórico de España hasta hace unos escasos 200 o 300 años. España puede mirarse más en el espejo de la doctrina tradicional que en el espejo de la modernidad contemporánea.

Bueno, de hecho, la España que tú has mencionado está seguramente en el momento de su máximo esplendor, ¿no? Pero yo te diría que sí, que España se constituye en torno a este concepto de realismo tradicional, se hace fuerte en torno a este concepto, ensancha sus fronteras en torno a este concepto, que naturalmente tiene también un sustrato religioso muy fuerte, naturalmente, y mantiene una lucha, mantiene una lucha contra todos sus enemigos, que es una lucha además en donde pese a las dificultades y a que esos enemigos cada vez sean más numerosos y más fuertes, España efectivamente podríamos decir que al menos hasta comienzos del siglo XIX mantuvo esa fortaleza y esa identidad, ¿no? A partir de ahí lo empiezan a torcer fundamentalmente porque España se envenena con el liberalismo, que es lo que la destruye. Hay dos naciones, hay dos naciones, una a cada extremo de Europa que combatieron el liberalismo.

Capítulo 9: España y el Liberalismo: Cómo perdimos nuestra identidad.

Una se rindió, aun con momentos de reacción, pero en general se rindió, digámoslo así, o se fue rindiendo. La otra resistió con momentos de gran convulsión, que es Rusia, ¿no? Y esta es la realidad, y sí, yo creo que España, cuando logró ser auténticamente verdadera, es cuando no estaba infiltrada por estas ideologías modernas. Y ahí es donde dio sus mejores frutos en todos los ámbitos. En el religioso, en el literario, en el artístico, en todos: político, civilizatorio.

Eso es, por eso, por supuesto. 

Y luego España, pues a la vez que se le infiltran los venenos, se le infiltran también los complejos, ¿sabes? Esto lo denunciaba Unamuno. Unamuno decía que no, España no tenía por qué competir con Europa en ciencia o en tecnología o en técnica, ¿no? España tenía un carisma, tenía unos carismas, unas vocaciones que eran más de tipo creativo, religioso, espiritual, artístico, etcétera, etcétera. Yo creo que sí, que bueno, no sé, no hace falta más que ver lo que lo que hoy en día es España.

Total, que no nos engañemos, pues es un es un país lacayo, es una colonia, es un cero a la izquierda que además chapotea en su total en su decadencia, y se niega a mirarse en ese espejo, se niega a mirarse en Cervantes, se niega a mirarse en Calderón, se niega a mirarse en el Siglo de Oro, se niega, lo desprecia, lo olvida, lo aparta. Es un espectáculo lamentable ver hasta qué punto en España se da la espalda a lo mejor de su propia historia y tradición o se mira esa historia y tradición con recelo. Entonces, claro, el resultado es un país.

Pero, es que sabes, lo que pasa es que España está hundida también porque ha habido una serie de de puntales fundamentales en su constitución, en su ser verdadero, que se han derrumbado. 

Capítulo 10: La Monarquía Tradicional: El fin de la autoridad verdadera.

Claro. Por ejemplo, en el ámbito político, la monarquía, la monarquía tradicional dejó de existir. Dejó de existir hace mucho tiempo. Lo que tenemos hoy ya pues es una especie de parodia que, bueno, tal vez engañe a algunos ilusos, ¿no? Pero ya nada tiene que ver con la monarquía. Los reyes, su misión primordial, era defender al pueblo de los poderosos de tal manera que más allá de que los poderosos pudieran hacer sus injusticias, al final el rey era tan poderoso sobre ellos que los podía borrar de un plumazo. Ahí tenemos Fuenteovejuna El alcalde de Zalamea, que básicamente es este concepto, ¿no? Cuando el rey o la monarquía se convierte en sierva de los poderosos, pues al final para lo que está es para promover en la gente la Agenda 2030, ¿no?

En esas estamos. Entonces, claro, es cuando cuando tú subviertes el concepto de autoridad, por ejemplo, pues es que estás matando a la sociedad. Pero, ¿cuándo? Cuando desnaturalizas todas las instituciones que han hecho fértil a la sociedad, empezando por el matrimonio, por ejemplo, por hablar del orden civil o del orden social, pues es que ya no hay nada que hacer. Cuando tú te cargas el régimen político que rigió las relaciones entre los pueblos españoles y lo sustituyes por entelequias que nada tienen que ver con nuestra tradición y que lo único que están haciendo es generando odios entre los españoles, enfrentándose, etcétera, etcétera. Es que es muy difícil levantar todo eso, ¿no? Es muy difícil. Entonces, claro, al final los españoles, pues sí, los españoles son rehenes pues de todas las todas las ocurrencias ideológicas que caen sobre nosotros. Y además es que es que lo más triste es que las aceptamos mansamente, ¿no? Porque esto también es algo preocupante como estamos aceptando determinadas eh cosas de las que no te voy a decir hace un siglo te hace 10 o 20 años eh a la gente le parecería que estás que estás enloquecido, ¿no?

Capítulo 11: Cartografía de Situación: ¿Estamos en el Kali Yuga?

Claro. Entonces, mira, al hilo de lo que planteas, yo tenía aquí anotado, si claro, con estas ideas te invito, si puedes hacer claro, una mínima cartografía general, un mapa general de la situación que tenemos porque en España entra democracia liberal conservadora, socialdemocracia progresista, nacionalismo separatista antiespañol, izquierda postmoderna podemita y al mismo tiempo en el marco geopolítico actual, es decir, la cartografía de situación que tenemos.

Vaya, es es un sindiós, es el Kaki Yuga, ¿no? Del dharma. Es el el reino del Anticristo sobrevenido.

Pues, hombre, vamos a ver, aparte de las soluciones sobrenaturales en las que nunca hay que dejar de confiar y por las que hay que implorar siempre, todos los días hay que decir Maran athá, ¿no? Pero aparte de esto, no nos engañemos, la historia cambia de formas prodigiosas, seguramente por intervención sobrenatural e inesperadas e inesperadas. No debemos olvidar, por ejemplo, que apenas 10 años o o 15 años antes de la conversión de Constantino, hubo la la persecución más furiosa contra los cristianos, que fue la de Diocleciano.

Hm. Es decir, el giro copernicano que pegó la historia en muy poco tiempo es algo absolutamente insospechado, ¿no? 

Te pongo este caso porque es es muy espectacular, ¿no? Pero bueno, es significativo y muy, muy interesante, ¿no? Es muy interesante, pero, bueno, podríamos también trasladarlo a lo que fue la España, el giro copernicano que pega la historia cuando España, que estaba compuesta por dos reinos, ¿no? ¿Qué digo por dos reinos? Por tres reinos. Bueno, si no contamos a al reino Nazarí. Pues, en unos años, no solamente pasó a ser un único reino integrando a Aragón, a Castilla, a Navarra y al reino Nazarí, sino que se abrió a América, la incorporó, dio la vuelta al mundo después, poco después, quiero decir, y no solo a América, incorporó el sur de Italia, que era ya aragonés. 

Quiero decir, eh, hay que confiar, se podía decir. Bueno, la esperanza es fundamental. O sea, a mí siempre me dice la gente: "Es que es que tú eres muy pesimista, ¿no?" Yo digo: "Mira, yo soy un pesimista esperanzado". Frente a la época que que me ha tocado sufrir, que es una época optimista, desesperada, yo soy un pesimista de desesperanza, es decir, mi diagnóstico de la realidad, por realista, por realista, es sombrío. Creo que para hacer un diagnóstico de la realidad luminoso hay que ser papanatas, faltará a la verdad o será un malvado.

Capítulo 12: Esperanza en la Derrota: Por qué la historia puede cambiar drásticamente.

Pero al mismo tiempo, como creo en la naturaleza humana y como creo que la naturaleza humana no puede ser cambiada, creo que cuanto más fuerza humana, más reacción generarán. 

Exacto

Por supuesto va a haber un porcentaje de la población sometida, servil, que se va a entregar, pero va a haber mucha gente que no se entregue, que incluso puede fingir que se entrega, pero que en su fuero íntimo no se entrega. Y algún día eso estallará. Algún día eso estallará. ¿Cómo estallará? No lo sabemos, pero lo que sí sabemos, lo estamos viendo hoy mismo. Es que la historia puede cambiar drásticamente y también estamos viendo otra cosa, la debilidad de Occidente, la verdad de Occidente, es decir: Occidente hoy es una papilla humana. Es una papilla humana, y del mismo modo que puede caer sobre él una tiranía feroz, también puede caer una liberación que hoy en día ni siquiera concebimos. 

Claro, eso eso me lleva un punto que para mí es interesante y que se destila de de tu libro y es la idea de que bueno, pues estamos en una guerra espiritual, cultural. 

Sí, esto es indudable.

Capítulo 13: Guerra Espiritual: Convertir el vacío en una oportunidad de conversión.

Una guerra, casi me atreví a decir el fin de los tiempos. Es decir, esto es una guerra de verdad, eh, por el ser o no ser casi, ¿no? Por evitar que te roben el orden del ser, ¿no? Yo me da la impresión en en muchas veces en cuando escribes, cuando hablas, que tú asumes esa guerra y dices, "Yo me inmolo." 

Bueno, yo creo que esa guerra la tenemos que dar todos, la tenemos que dar sin estridencias y sin y sin locuras. Tendremos que tratar de persuadir a nuestros contemporáneos. tenemos que intentar eh devolver la cordura a nuestro mundo, ¿no? Cada uno desde donde estamos, cada uno desde donde estamos, desde el trabajo que desempeñamos, ¿no? Pues tú en este caso a través de estas entrevistas, eh yo en mi caso, pues a través de lo que escribo, creo que esa lucha hay que mantenerla, ¿no? Y hay que confiar. Yo creo que hay que confiar porque sí que es verdad que el enemigo es mucho más poderoso, pero repito, no cuenta con los elementos primordiales, ¿no? Que son, bueno, lo la materia de la que estamos hechos, ¿no? Y y el alma de la que estamos hechos. Entonces, como no cuenta con la carne y con el alma, pues creo que a la larga lleva las de perder. Lleva las de perder. 

Ahora bien, en este sentido, no hay que ser seráficos. Eh, yo creo que esa victoria no será una victoria pacífica y mucho menos creo que va a ser, vaya a ser, una victoria inocua. Creo que será una victoria dolorosa, probablemente cruel en algunos momentos y a lo mejor traumática incluso, ¿no? Esto no debemos olvidarlo.

Pero no debemos perder la esperanza. no debemos perder la esperanza ni tampoco caer en el desafuero, ¿no? Es decir, porque eh muchas veces, bueno, esto ha ocurrido a lo largo de toda la historia, ¿no? La tentación que siempre tenemos, que también es una tentación prometeica, ¿no? De querer transformar el mundo, pues no sé, poniendo una bomba, ¿no? Eh, esta es la cuestión, ¿no? Si no hay una si no hay una conversión de las almas. De todas maneras, mira, yo creo que nos ha tocado vivir en una época tan vacía que ese vacío está engendrando eh a su vez eh un vacío profundo en muchas personas, ¿no? 

Y muchos indudablemente ese vacío lo van a llenar con sustancias bastante oscuras, ¿no?

Con necedades, sí. Bueno, necedades o cosas peores incluso, ¿me entiendes? O sea, yo pienso que que, por ejemplo, el riesgo que corre Occidente de ser colonizado por otras religiones, claro, que significarían un retroceso humano enorme, ¿no? Respecto a lo que ha sido la la cultura cristiana, pues está ahí, por ejemplo, y es natural.

Capítulo 14: El Colapso de Occidente: El fin del soborno del estado de bienestar.

Lo dice Will Durant, ¿no? Que ningún pueblo es es conquistado por por otro pueblo si antes no se ha destruido desde dentro a sí mismo, ¿no? Esto está claro, es decir, ese riesgo existe. Pero también pienso que mucha gente en medio de ese vacío va a decir, "Venga, hasta aquí hemos llegado." No, esto no es vida. Esto no es vida. Y no olvidemos una cosa. No olvidemos una cosa. Este vacío, que al final el vacío es una amputación siempre, ¿no? Es porque te te sacan algo de dentro, ¿no? Este vacío solamente han podido mitigar el dolor a través del manguerazo de pasta, a través de eso que llaman el estado de bienestar, a través del soborno. Hm. Veremos qué ocurre cuando ese soborno empiece a faltar. Y ese soborno está empezando a faltar. y mucho me temo que en los próximos años va a faltar mucho más. Hm.

Lo que sí que es cierto, lo que sí que es cierto es que eso va a traer eh muchas dificultades económicas a unos pueblos que, repito, se han hecho fuertes. Bueno, no los pueblos no sus gobiernos, sus gobernantes y no sus gobernantes políticos solamente, sino los que manejan el cotarro se han hecho fuertes nutriendo de sobornos a la gente. Eh, veremos cuando falten esos sobornos lo que pasa. Entonces, yo creo que hay que estar ahí, ¿no? O sea, yo creo que esa lucha hay que seguirla dando con tranquilidad, eh, pero con ímpetu al mismo tiempo. Eh, estamos totalmente de acuerdo. O sea, me encanta porque es exactamente las ideas que nosotros, bueno, los que me siguen saben que yo traslado en los libros, en todo esas. Luego es muy importante, yo te diría también, eh, o sea, que tenemos que tener una capacidad de acogida, es decir, primero va a haber mucha gente, esto va a ser como un hospital de campaña, va a venir mucha gente herida, mucha gente desengañada, ¿sabes? mucha gente escarmentada y esa gente bien escarmentada, entre otras cosas, de todas estas ideologías, ¿no? 

Capítulo 15: El Hospital de Campaña: Una llamada a la hospitalidad espiritual.

Y va a haber rojos, azules, liberales, eh eh socialistas, no sé qué, ¿no? Y a esa gente se le va a ir cayendo la máscara, la los anteojeras. E y en ese sentido hay que ser hospitalarios, o sea, no se puede pretender que todas esas personas de repente piensen exactamente igual y que todos entiendo lo que quieres decir, es que todos crean en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que todos, es decir, hay que tener eh capacidad de acogida. O sea, en realidad aquí, repito, estamos hablando de un hospital de campaña en donde van a venir va a venir mucha gente herida. Eh, y en este sentido creo que hay que lanzar un mensaje hospitalario, ¿no? Eh, mucha gente, por ejemplo, para ridiculizar mi pensamiento, dice, "No, es que Prada lo que pretende es que aquí los curas manden, estemos obligados a no sé qué." No, hombre, no. Yo no pretendo eso. Yo lo que pretendo es cohesionar la sociedad, a los pueblos, en torno a una visión del mundo común. A una visión del mundo común. Y el cristianismo, aparte de unas de una fe religiosa, ha legado al mundo un acervo cultural, un acervo moral en el cual creo que es posible reconocerse.

En el cual creo que es posible reconocerse. O sea, que es que no necesitamos creer en la resurrección de la carne o en la Inmaculada Concepción de María e para decidir que a nuestros hijos no hay que matarlos o para decidir que al trabajador hay que darle un jornal justo. Exacto. ¿Me entiendes lo que te quiero decir? Y seguramente si conseguimos que cada vez más gente se una en torno a una cosmovisión común, al final vamos también a conseguir que haya más gente que crea en la resurrección de la carne, ¿entiendes? o en la Inmaculada Concepción de María, porque va a surgir un clima espiritual que va a potenciar eso. Pero hm lo que sí es evidente es que en estos momentos precisamente porque tenemos un enemigo que está unido, porque todas las divisiones del enemigo son son superficiales, superficiales, y para engañar a los tontos, te puedes divertir mucho. Yo me he divertido mucho con toda esta descomposición pepera y demás, ¿no? Pero pero no nos engañemos, ellos forman una aleación eh muy unida, muy unida.

Capítulo 16: La Liga de los Corazones: Más allá de los intereses políticos.

 Lo que pasa que su unión es la unión de hormiguero, es una unión falsa porque no es una unión de los corazones, es gente que seguía por los intereses, ¿no? Y esto Unamuno lo explicaba muy bien, ¿no? Decía que que la liga de los pueblos cuando no se logra a través del fundente de una fe común es liga aparente de los intereses. Y esos intereses, como son cambiantes, tarde o temprano provocan rupturas en el seno de toda esa aleación, ¿no? Entonces, en este sentido, la unión de los que nos enfrentamos a esa aleación tiene que ser una unión espiritual y para eso tenemos que ser bastante comprensivos con, bueno, pues con hospital de campaña.

 Me encanta esa idea, muy correcta. Bueno, esto es así, ¿no? Esto yo creo que es una idea que es muy importante porque yo muchas veces también detecto entre personas que a quienes mueve un encomiástico impulso de rebelión enseguida tienden a la capillita, ¿no? ¿Sabes la capillita, no? 

Es que yo soy, no sé, de Falange Española de las JONS, ¿no? Yo es que soy auténtico, ¿no? Yo es que soy de los de Y esto es una cosa ridícula, ¿no? O sea, que al final te encuentras con mucha gente que podría compartir muchas cosas que, al final, en lo que está es en su rollo, en su rollo narcisista. Secta narcisista. Efectivamente.

Sí, sectas. Son sectas. Efectivamente, son sectas, ¿no? Y entonces yo creo que hay que hay que fundar todo esto en este reconocimiento de que aquí estamos juntándonos mucha gente muy distinta, ¿no?

Bueno, pues para terminar yo eh no me resisto a leer un fragmento de su libro, es el epílogo. 

Capítulo 17: Lección del Quijote: No renegar de la verdad en la derrota.

Entonces, he de decir que el epílogo es sobre el Quijote. Sí, sí. Y es de todo lo que he leído de Juan Manuel de Prada lo que más me ha conmovido. Y podría decir casi que en estas escasas dos páginas para mí se sintetiza todo lo que yo podría decir. 

Oye, pero son tres. ¿Las vas a leer las tres?

No, no, no, no. Pero es que de verdad eh es el fragmento en el cual comentas como Don Quijote es derrotado por el bachiller Sansón Carrasco en la en la playa de Barcelona disfrazado del caballero de la Blanca Luna y le dice que tiene que abandonar la caballería durante un año y renunciar a declarar a Dulcinea, renegar a Dulcinea del Toboso, declarar que no es la mujer más bella del orbe. Entonces él se niega, él es derrotado y accede a retornar a su aldea, pero dice que no, que no piensa renegar de Dulcinea, que la flaqueza de su brazo, es decir, el que él sea débil, nada tiene que ver con que Dulcinea sea la más hermosa mujer. Y esta es una lección: aunque caigamos derrotados, no podemos renegar de aquello en lo que creemos.

Esto es muy importante. Esto es muy importante, eh, porque aquello en lo que creemos sigue siendo verdadero. No deja de ser verdadero porque nosotros estemos derrotados. Es decir, las cosas que defendemos si son acordes a lo que decíamos, ¿no? Del él al orden del ser, a lo que la naturaleza nos dice, a la verdad de las cosas, la verdad de las cosas nos enseña eso, por mucho que el mundo haya renegado de ello y por mucho que esas visiones grotescas o disparatadas de la verdad se hayan impuesto, eso no quiere decir que sean verdad.

Entonces, creo que es muy importante que en la derrota mantengamos la fe en la verdad, ¿no?

Esta esta es la lección del Quijote. Dice aquí, es que es una maravilla. Dice, eh, como si hablara dentro de una tumba con voz debilitada y enferma, don Quijote se niega a renegar de su amada. 

Lo pones entre comillas, es un fragmento del Quijote y dice, "Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo y yo el más desdichado caballero de la tierra. Y no es bien que mi flaqueza defraude esa verdad. Aprieta, caballero, la lanza y quítame la vida, pues me has quitado la honra". Don Quijote se ha entregado a Dulcinea sin condiciones, sin pedir nada a cambio, sin hacer depender su lealtad de que Dulcinea le corresponda. ¿Por qué habría de depender, pues, la grandeza de Dulcinea de la flaqueza de su brazo? Y aquí dices, "¿No es la fortaleza de Don Quijote la que ha encumbrado a Dulcinea como la más hermosa dama del orbe?

Capítulo 18: Dulcinea y la Verdad Eterna: El triunfo sobre el yo caduco.

No es la opinión cambiante de los hombres lo que cambia la sustancia, la verdad." Así es. Así es. Es una maravilla. Y luego dices, "No importa si peleando en defensa de la verdad nos derrotan y humillan. No importa que nuestro yo caduco sea vencido, porque la verdad donde vive nuestro yo eterno no puede ser vencida y se da la paradoja de que a través de nuestra derrota esa verdad puede resplandecer con mayor intensidad.

Sin duda, sin duda. Eh, bueno, está el ejemplo de los mártires, ¿no? Los mártires, esto que siempre se dijo, ¿no? Y que además es verdad que los mártires siempre fueron semilla de nuevos cristianos. ¿Por qué? Bueno, porque en esa aparente derrota había una victoria muchísimo más profunda, ¿no? Muchísimo más profunda. Yo casi diría que se puede sintetizar.

Capítulo 19: Conclusión: Luchar contra el espíritu de nuestra época.

Fíjate que el libro Una enmienda de la totalidad y tiene ese subtítulo, dice, "El pensamiento tradicional contra las ideologías modernas." Me atrevería a sintetizarlo en esta frase que tienes aquí, que a mí me encanta, que dice, "La filosofía quijotesca se resume en luchar contra el espíritu de nuestra época, sin duda, aún sin esperanza de victoria." Sin duda, eso es lo que hace Don Quijote, ¿no? 

Eh, pero date cuenta que Don Quijote cambia el mundo en el que vive. Don Quijote en la primera parte es un hombre del que todo el mundo se burla, nadie le entiende. Dice: "Pero, ¿qué dice este este botarate?" ¿No? En cambio, la segunda parte todo el mundo le hace caso. Todo el mundo le hace caso, aunque sea para burlarse de él, pero tiene que entrar en su juego. Eh, ¿por qué? porque él ha logrado imponerse sobre esa época que desdeña la caballería andante, que no quiere saber nada, ¿no? Mira, yo creo que si los españoles eh se leyeran el Quijote otro cantaría mal que entiendo que que no es una labor fácil, sobre todo para una persona que no esté acostumbrada a leer a nuestros clásicos del Siglo de Oro, pero seguramente es él, es nuestro clásico de más fácil lectura.

Yo creo que si la gente leyera el Quijote habría una transformación profunda.

Probablemente esta decadencia de España tenga mucho que ver con que cada vez hay menos gente que ha leído el Quijote. Nuestra salvación está en reencontrarnos con Miguel de Cervantes y el Quijote. Bueno, es una manera buena manera de empezar.

Bueno, pues muchas gracias, Juan Manuel de Prada. Un honor y un placer conversar contigo.

Muchísimas gracias a vosotros. Ha sido un gusto. Muchas gracias.

viernes, 31 de julio de 2026

Entrevista con el psicólogo danés Svend Brinkmann, que publica en español un nuevo libro.

 Svend Brinkmann, psicólogo: “Si pones condiciones al perdón, al amor o a la libertad, ya los has destruido”, en El País, Daniel Mediavilla, Madrid - 31 JUL 2026:

 El psicólogo reivindica valores y pensadores clásicos frente a la instrumentalización de la cultura de la búsqueda de tu mejor versión

 Svend Brinkmann (Herning, Dinamarca, 50 años) reconoce que tiene tendencia a la nostalgia. Este psicólogo y filósofo, que da clases en la Universidad de Aalborg, ha dedicado años a combatir uno de los fetiches de la cultura contemporánea: la búsqueda permanente de la mejor versión de uno mismo. Según él, vivimos en una sociedad que valora todo —el trabajo, la educación e incluso las relaciones personales y el ocio— en la medida en que nos acerca al éxito personal y lo instrumentaliza todo.

Como alternativa, propone recuperar como faros de nuestras vidas principios con valor intrínseco. En un libro que se acaba de publicar en español, Puntos de apoyo: Diez ideas atemporales para sostener una vida con sentido, Brinkmann se apoya en pensadores como Aristóteles, Kant, Hannah Arendt o Albert Camus para reivindicar bienes eternos como la dignidad, la libertad, el perdón o el amor.

El libro nos prohíbe preguntarnos continuamente “¿qué gano yo con esto?" y anima a comprometerse con los demás a través de vínculos valiosos que muchas veces no tienen utilidad inmediata. Brinkmann es consciente de la ironía de que su libro se venda en las secciones de autoayuda de las librerías y a él se le entreviste en la sección de Bienestar de un periódico.

Pregunta. Usted empezó a hablar de estos temas hace más de 10 años. Desde entonces, el negocio del desarrollo personal ha crecido exponencialmente en redes sociales. ¿De dónde viene y por qué tiene tanto éxito?

Respuesta. Veo varias fuerzas convergiendo culturalmente. Una es la individualización, incluso la atomización. Hemos renunciado a mejorar la sociedad colectivamente y, en su lugar, intentamos mejorarnos individualmente. Eso es una gran pérdida para una especie social. No estamos hechos para vivir como átomos, uno junto a otro, sino para cooperar y desarrollar buenas vidas juntos. Cuando escribí Stand Firm hace más de 10 años, criticaba un ethos estereotípicamente femenino: conectar con las emociones, el autocuidado. Pero ese tipo de autosuperación ha sido en gran parte desplazado por un ethos más masculino —fuerte, independiente, el “looksmaxing”—, sobre todo tras la segunda victoria electoral de Trump. Escribiría el libro de otra manera si lo hiciera hoy, porque el espíritu de la época está cambiando muy rápido. Pero en el fondo los veo como dos caras del mismo fenómeno: ambos le dicen al individuo que no necesita pensar en los demás, en las relaciones, solo en sí mismo. Es la misma atomización con dos reacciones distintas.

P. En su libro habla de filósofos y valores clásicos que estos influencers masculinos también invocan —la dignidad, cumplir las promesas—, pero con un tono de “sálvese quien pueda” individualista.

R. El estoicismo en particular se ha vuelto muy popular en estos círculos, y esta versión contemporánea no tiene mucho que ver con las ideas griegas y romanas originales. Hoy la dignidad y la responsabilidad se instrumentalizan. Su valor se hace relativo a para qué te sirven, y eso es justo lo contrario de lo que digo en mi libro. Critico la tendencia a instrumentalizar el amor, el perdón, la dignidad, la libertad. Estos fenómenos no son valiosos porque te ayuden; la pregunta no debería ser “¿qué gano yo con esto?”. No existen para hacerte tener éxito, existen como rasgos importantes por derecho propio. Cometemos un gran error al convertirlos en herramientas de desarrollo personal, y eso es lo que veo en estos influencers que están surgiendo por todas partes.

P. ¿Por qué recuperar estas ideas ahora, si en principio todo el mundo está de acuerdo con esos principios?

R. Vivimos obsesionados con lo nuevo, con la innovación y la disrupción. Yo intento contrarrestar eso diciendo: tenemos ideas viejas y no son malas por serlo; pueden ser muy buenas precisamente porque han sobrevivido milenios, son temas casi eternos de la existencia humana. Podemos entrar en conversación con quienes nos precedieron. Y creo que esas ideas nos unen. Seas ateo, cristiano o musulmán, vivas hoy o hace 200 años, son temas humanos básicos. Sé que suena ingenuo dados los tiempos que corren, pero necesitamos algún tipo de unificación como humanos, porque hay mucha división. Si no identificamos temas comunes, no sé cómo podemos seguir viviendo juntos.

P. Usted cita a Hannah Arendt: si no compartimos una idea de lo verdadero y lo falso, no podemos convivir. Hoy, quizá más que nunca, un político que respeta la verdad del otro pierde competitividad frente a quien no lo hace. ¿Cómo se puede pedir respeto a la verdad en esas condiciones?

R. Lo que usted describe es lo que el filósofo Harry Frankfurt llamó bullshit. Ni siquiera es mentir, es ignorar por completo la diferencia entre verdadero y falso. Sería una pesadilla para alguien como Arendt presenciar esto: gente que no se preocupa por la verdad y dice lo que le conviene, una instrumentalización de la verdad que ayuda a ganar elecciones. Pero lo que encuentro inspirador en ella es la idea de que, aunque no haya verdad, podemos ser veraces; aunque no haya certeza fiable, podemos ser fiables. Es exigente, y puede que ni siquiera te recompensen, porque quien intenta ser veraz puede perder frente a quien no le importa la verdad. Pero eso no importa, porque ser veraz tiene un valor inherente. Es un imperativo moral incondicional, necesario para contrarrestar esta instrumentalización. El objetivo no es ganar algo haciéndolo, es hacerlo porque es correcto en sí mismo.

P. Pero entonces, ¿de verdad se vive mejor siguiendo estos principios, o se acaba siendo una especie de mártir?

R. Se lleva una vida mucho mejor, aunque no en el sentido simple de sentirse bien todo el tiempo, el bienestar subjetivo que medimos en psicología. Una buena vida es hacer algo con sentido: amar, perdonar. Hablando del perdón, por ejemplo, la pregunta típica es “¿qué gano yo perdonando?”. En el momento en que te haces esa pregunta ya no puedes perdonar, porque lo conviertes en un trato. El perdón es incondicional. Como decía Derrida, el perdón solo perdona lo imperdonable. Si algo es perdonable, no hay razón para perdonarlo, así que solo es posible cuando es imposible. Es una paradoja profunda que implica que en el momento en que pones condiciones al perdón, al amor o a la libertad, ya los has destruido. Sé que todo el mundo preguntará “¿pero qué gano yo?”, y el solo hecho de preguntarlo es prueba de que ya no entendemos estos fenómenos. No señalo a los individuos, sino a esta cultura que ha perdido el sentido de que algo puede tener valor inherente. Deberíamos decir la verdad porque es intrínsecamente correcto, no porque nos haga ricos o felices.

P. Cuando dice que algo es bueno inherentemente, ¿de dónde viene eso? ¿Dios, la evolución?

R. Yo no pienso que venga de un dios, aunque respeto a quien lo interprete así. Lo veo como parte de la naturaleza de la realidad, igual que 2 más 2 es 4. No viene de nada, simplemente es. No necesitas un dios para explicarlo. Del mismo modo, algunas acciones humanas se legitiman a sí mismas. Si ayudas a alguien caído en la calle, la razón para ayudar es que ayudas a la otra persona, no que a ti te haga feliz. Son fenómenos que no exigen explicación. Sí, tienen trasfondo evolutivo, porque hemos evolucionado para poder amar y ayudar, pero la evolución no explica por qué son valiosos, igual que no explica por qué 2 más 2 es 4. Es parte del tejido del mundo, ontológicamente cierto.

P. ¿No se le puede acusar de nostalgia? Aristóteles defendía la esclavitud y el pasado está lleno de atrocidades.

R. Tengo tendencia a la nostalgia, lo admito. Pero la nostalgia también es útil: nos recuerda que las cosas pueden ser distintas, porque una vez lo fueron, para bien y para mal. No hay que tomar a Aristóteles al pie de la letra, sino quedarnos con lo esencial de su pensamiento. Para él lo esencial es que los humanos pueden ser seres racionales. Hoy sabemos que las mujeres son tan humanas como los hombres y que esclavizar es intrínsecamente incorrecto. Eso otro son rasgos accidentales de su filosofía que debemos dejar atrás.

P. Uno de los capítulos del libro menciona que el amor real requiere aceptar al otro tal cual es. Ahora vemos a gente, como la cantante Rosalía, que se refugian en lo religioso, porque los hombres decepcionan y Dios nunca lo hace. ¿Qué piensa de eso?

R. Lo entiendo. Si miro mi algoritmo es fácil concluir que los humanos no valen nada. Pero nos engañamos contándonos que somos terribles. Hacemos cosas terribles de vez en cuando, pero son excepciones, y por eso se habla de ellas. En las crisis, la gente tiende a comportarse muy bien, se ayuda sin motivo egoísta, incluso sacrifica su vida por otros. Me asusta el cinismo que dice “los demás son egoístas, así que yo también lo seré”. Se convierte en profecía autocumplida. Somos una especie básicamente altruista. Como decía Hemingway, solo hay una manera de saber si puedes confiar en alguien: confiando en esa persona. Nos decepcionamos a veces, pero este retraimiento de la humanidad —y del sexo opuesto— es triste y corre el riesgo de retroalimentarse.

P. Vivir según estos valores es duro y no se puede hacer solo. Hace falta apoyo social, pero venimos de un bucle de más individualismo y desconfianza. ¿Cómo se rompe?

R. Solo podemos romper estos círculos viciosos con apoyo social, aunque las comunidades muy unidas también pueden ser opresivas y no dejar espacio a la individualidad. Como decía antes, solo se rompe rompiéndolo. Si pasas la vida preparándote para perdonar, amar o vivir con dignidad, puedes acabar no haciéndolo nunca. Y si la comunidad que te rodea no es buena en sí misma, podemos pertenecer a varias comunidades en vez de solo una. Hoy, gracias a la tecnología, no estamos atrapados en una sola burbuja. Como psicólogo, vengo de una disciplina que dice que la solución a casi todo son los otros humanos, aunque los humanos seamos a menudo muy molestos. Por eso creo que la clave no es solo estar con otros, sino hacer algo junto a otros: comprometerse en la política local, en alguna causa común. Eso nos hace felices, en el sentido más simple también, porque estamos hechos así. Pero ojo con la paradoja. Si buscamos hacer algo junto a otros para ser felices, deja de funcionar, porque instrumentalizamos lo importante. No nos hacemos felices buscando la felicidad, sino haciendo algo con sentido junto a otros.

jueves, 30 de julio de 2026

El hispanista John Healey publica sus menorias

 John Healey, escritor hispanista: “Cuando murió Franco a los jóvenes nos entusiasmaba la democracia. Ahora es más difícil hablar libremente”, en El País, por Raquel Peláez, 30 jul 2026:

En 1969 vino a pasar una temporada en la finca del hijo díscolo y bohemio de un millonario importador de vinos estadounidense. España ya nunca salió de él: su autobiografía es una historia ‘sui generis’ de la España progresista

John Healey (Nueva York, 76 años) cuenta que en sus años de vacas flacas ha hecho todo tipo de trabajos insólitos: “Por ejemplo, ayudé a construir una casa sin clavos para la hija de Willem de Kooning”. No es, ni de lejos, la única cosa extraordinaria que le ha pasado a lo largo de una vida bohemia que le llevó a aterrizar en Málaga con 19 años. Vino a pasar una temporada en la finca de Freddy Wildman, el hijo díscolo de un millonario importador de vinos estadounidense, quien le ofreció dar rienda suelta a su sueño de ser escritor. Después salió de España varias veces, pero España ya nunca salió de él. Conoció a Gerald Brenan, quien le hizo leer el Ulises de Joyce, entabló amistad con Víctor Erice, quien le ofreció trabajar junto a él en El sur —y le llevó a dedicarse al cine toda su vida—. En Recuerdos del sur (Renacimiento), la deliciosa autobiografía de un hombre con talento para vivir, lo cuenta todo.

Pregunta. Alguien que coja el libro y no sepa nada de su vida se hará mil preguntas sobre usted. Por ejemplo, ¿por qué su padre conocía a Hemingway?

Respuesta. Mi padre era un congresista demócrata y además un vividor. Mi madre falleció cuando yo tenía seis años y, cuando no tenía babysitter, me llevaba con él a un bar famosísimo que solía frecuentar, llamado Toot’s Shores. Allí se encontraba con él y con Gary Cooper, a quien conocimos en nuestros veraneos.

P. ¿Dónde veraneaban?

R. En Southampton, Long Island. Los Hamptons, pero en su versión maravillosa. Ahora no quiero ni volver. Entonces mi padre fue a saludar a Cooper y ahí estaba con Hemingway, un par de años antes de suicidarse. Por lo visto me preguntó qué quería ser de mayor y me dijo que tenía que viajar y conocer España.

P. ¿Cree que él fue decisivo para que después efectivamente acabara en España?

R. A lo mejor plantó una semilla, pero una muy pequeña porque el verdadero culpable fue Freddy Wildman. Yo había dejado mis estudios de humanidades en la universidad y él seguramente se dio cuenta de que había cometido un error terrible pero que por orgullo no lo iba a reconocer. Entonces él estaba a punto de volver a España y me dijo: “Pues si quieres te invito a mi casa, ahí tengo libros, máquinas de escribir... y a ver”. Y eso fue el principio.

P. ¿Y cómo conoció a Wildman?

R. Una tarde en la Factory de Warhol. Luego fuimos a cenar con una mujer rarísima que se llamaba Vali Myers, una artista australiana, que criaba a cuarenta lobos en Italia y cuando pasaba por Nueva York vivía en el Hotel Chelsea. También estaba Pennebaker, el documentalista de Bob Dylan.

P. Usted cuenta que cuando llegó de Estados Unidos le sorprendió que en España nadie le preguntaba a qué se dedicaba. Yo le tengo que preguntar de dónde sacaba el dinero…

R. Pues algo tenía, claro, pero no hacía falta tener mucho entonces. El dólar era muy fuerte y la peseta no tanto. Creo que era por eso que Freddy vivía como un rey en Churriana.

P. Y durante esos años en los que pasaba temporadas en Andalucía y luego volvía a Nueva York, ¿qué tal se llevaba con su padre?

R. Tuvimos siempre muy buena relación. Aunque no se preocupaba demasiado por mí, se había vuelto a casar y me dejaba coger mi propio camino. A pesar de que era irlandés y católico, no era nada puritano. También mi abuelo materno, que era juez del Tribunal Supremo del Estado de Nueva York y mi tía, que se habían ocupado mucho de mí tras la muerte de mi madre, toleraban mis idas y venidas y me apoyaban.

P. ¿Cree que fue tan libre por no haber tenido una madre?

R. Su muerte fue un trauma total que me ha marcado para toda la vida. Me descolocó para siempre. Imposible saberlo, pero creo que si hubiese vivido más tiempo me habría obligado a estudiar Derecho y dedicarme a la política.

P. Dice que en el momento en el que usted vino España no era precisamente un destino deseable

R. En los años sesenta seguía siendo un país algo gris, aunque algún tipo de turismo ya estaba en auge. Yo tuve la gran suerte de llegar a una burbuja: el entorno de la finca de Freddy, Buenavista, donde todo el mundo era bohemio.

P. ¿Y había que competir en ese entorno por llamar la atención?

R. Era la época hippie y todos eran bienvenidos. Yo era y sigo siendo tímido. En aquellos años mi interés era leer y dejar que la cultura me entrase.

P. Ni siquiera cuando aparecía Gerald Brenan…

R. Brenan no era conocido en Estados Unidos, entonces conocerle no me impactó por su fama. Además yo tenía 19 años y él 80, era una figura abuelesca. Lo que sí recuerdo es que que contaba muchos chistes verdes. Y era un señor algo ciclotímico. Cuando estaba de buenas era genial. Pero de malas… podía ser muy iracundo.

P. ¿Qué cree que tenía España que dio refugio a tanta gente a la deriva a pesar de ser una dictadura?

R. Hay muchos tópicos sobre lo andaluz, pero creo que hay una parte de verdad en ellos: es una cultura relajada, el clima es maravilloso, especialmente en invierno, y en esas épocas no era nada caro si venías con dólares. La política no afectaba a los expatriados que venían a vivir aquí.

P. El clima era maravilloso en Málaga, porque cuando se mudó a las Alpujarras le recibió una buena nevada…

R. Era tan romántico que ni frío pasaba [risas]. Y yo tenía una buena chimenea. Freddy vivía al lado, luego vinieron Víctor [Erice] y Adelaida [García Morales]. Pero después de unos años me harté de esa vida.

P. ¿Por qué?

R. Porque me di cuenta de que ganarme la vida como escritor iba a ser casi imposible. Entonces me decidí a estudiar Medicina, que siempre me había interesado. La facultad en Granada fue y sigue siendo bastante buena.

P. Pero lo dejó justo cuando se puso a hacer prácticas en Nueva York. ¿Qué pasó?

R. Porque yo tenía una fantasía —tenía muchas fantasías por lo visto— pero una de ellas era ser médico en plan Chéjov, en plan William Carlos Williams, esos médicos de principios del siglo XX que eran a la vez literatos. Pero en los años 70 en Nueva York ser médico era como ser piloto. Te tiene que gustar hacer lo mismo de la misma manera todos los días y eso no encajaba con mi personalidad.

P. Habla con mucho respeto de Víctor Erice y describe con mucha precisión su estilo de vida tan austero. ¿Cree que la gente les tenía tirria porque destilaban cierta superioridad moral?

R. A lo mejor algunos lo tomaban así, pero Víctor no proyectaba nada parecido a una superioridad moral. Es una persona muy especial, un artista hasta la médula. No era nada soberbio y, además, en el plató se manejaba fenomenal con la gente. Yo vi en directo cómo seducía a los actores y al equipo sin cambiar en lo más mínimo como persona.

P. Hace una afirmación complicada: que Querejeta le tenía envidia a Erice.

R. Hay que verlo en el contexto del rodaje de la película. Hacer El sur con Elías era un plan algo cargado porque ya habían tenido problemas. Pero reconozco que Querejeta ha sido una persona muy importante en la historia del cine español.

P. ¿Cree que si él estuviese vivo se hubiese atrevido a ser tan sincero?

R. Quién sabe. En el libro cuento mis impresiones. Víctor era mi amigo, y naturalmente todo lo que pasó en el rodaje lo veía con gran simpatía por él.

P. ¿Por qué conectó tanto con Erice?

R. Pues no lo sé. Nos conocimos en Buenavista, y allí hablamos de cine, de libros y tal. Pero fue en las Alpujarras donde nos hicimos tan amigos. Pasamos muchos momentos muy especiales. Recuerdo con mucho cariño una vez que llegó a Capileira un amigo suyo con un proyector y muchos cables y pusimos en una terraza que daba al Mulhacén una de sus películas favoritas, Johnny Guitar. Por él descubrí a Nicholas Ray, del que tengo que reconocer que no sabía nada hasta entonces. Aprendí mucho más sobre el cine norteamericano con Víctor que en mi propio país.

P. ¿Tenían noción del tiempo en aquel pueblo?

R. Digamos que al paso de las estaciones, la noche, el día, marcaban la vida. Y era muy joven. Todo cambió cuando empecé a estudiar Medicina que me obligó a una disciplina total.

P. ¿Quizá Erice, al meterle en la producción de El sur, le dio un propósito y una excusa para organizar más su vida?

R. Él pensaba que el cine me iba a gustar porque tenía su lado artístico, pero vivías en el mundo, tenías que interactuar con gente en lugar de estar encerrado escribiendo. Y tenía razón, me gustó y dio lugar a trabajar en muchas películas como ayudante de producción y de dirección, que es un trabajo que conlleva una responsabilidad enorme.

P. Dice que Franco, de cuya muerte se enteró en las Alpujarras, fue una persona vil que ganó una guerra vil. ¿Nota que ahora le resulta más polémico decir esto en público?

R. Lo noto, sí. En la época en que murió, a los jóvenes, no solo extranjeros, sino a muchos españoles nos parecía así y había un entusiasmo enorme por la democracia. Ahora, que estamos viendo un retroceso polarizante, es más difícil hablar libremente.

P. ¿Cree que ha sido usted, como su padre, un vividor?

R. Curiosamente, ahora que lo pienso, cuando yo era pequeño mi padre viajó a España desde Washington con otros diputados para reunirse con Franco. Hasta teníamos una foto de mi padre con Franco en el Pardo. Y en casa había un plato de esos de peltre que ponía: “Salud, pesetas y amor y tiempo para disfrutarlos”. Así que más que Hemingway, quizás mi gran influencia fue mi padre, y seguí sus pasos hasta España.

lunes, 27 de julio de 2026

Entrevista con José M.ª Maravall, quien publica un nuevo libro en inglés

 José María Maravall, sociólogo: “Sospecho que la caída de Trump va a ser bastante estrepitosa”, en El País, Joseba Elola, 26 jul 2026:

El exministro de Educación del PSOE de los años ochenta publica un libro sobre las intrigas políticas. Dice que el descontento de algunos jóvenes con la democracia no es nuevo

Maravall lamenta profundamente la incapacidad de la clase política, hoy en día, para llegar a acuerdos entre distintos. Acodado en el sofá de su casa frente al Retiro madrileño, paliando el calor sofocante con el aire acondicionado, cuenta cómo en los años ochenta, en un momento en que UCD, el partido gobernante, se estaba desintegrando, desde el PSOE se le propuso a Leopoldo Calvo Sotelo un gobierno de coalición para asentar la democracia. Y el entonces presidente del Gobierno dijo no. Sabía que el PSOE era el partido que le sucedería, el único que podía conseguir que se avanzase por la senda democrática, y no quería que se quemase en una coalición con la UCD. “Es algo que le honra”.

José María Maravall (Madrid, 1942), sociólogo, exministro de Educación entre 1982 y 1988 y demiurgo político y electoral de Felipe González durante años, es un intelectual que siempre ha navegado entre la actividad académica y la actividad política. Acunado en Oxford, con 16 libros a sus espaldas, este excatedrático de Sociología de la Complutense y miembro de la Academia Británica y de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias ha publicado en el Reino Unido (donde realizó una parte notable de su recorrido académico) Political Intrigues. Social Democracy, Electoral Accountability and Manipulation (Springer) (Intrigas políticas: socialdemocracia, rendición de cuentas electoral y manipulación; sin edición aún en español), un libro en el que profundiza en dos de sus grandes temas: la democracia y la izquierda.

Pregunta. Hay jóvenes que piensan que la democracia no tiene por qué ser el más deseable de los sistemas, ¿qué está fallando?

Respuesta. Es algo que ha ocurrido con una cierta regularidad. Ocurrió entre los jóvenes en Polonia y en Chile, como ya conté en un libro. Puede que la democracia produzca frustración porque promete mucho y luego lo que puede entregar depende de los recursos disponibles. La gente tal vez espere milagros. Ahora, si me pregunta por qué la gente vota a Trump, para mí es un enigma.

P. ¿Cuánto cree que va a durar la deriva etnonacionalista que nos embarga?

R. Es algo pasajero. Sospecho que la caída de Trump va a ser bastante estrepitosa.

P. Dice usted en su libro que cuando las cosas van bien en un gobierno, los votantes lo premian y los políticos lo castigan, las conspiraciones se multiplican, ¿por qué?

R. Esta es tal vez una de las cosas realmente originales del libro. Cuando las cosas van bien, los políticos ambiciosos en la coalición o en el propio partido que gobierna piensan que pueden tener un futuro brillante si echan al primer ministro.

P. Usted conoce bien el Partido Laborista británico, del que fue miembro, ¿qué análisis hace de la crisis que acaba de atravesar?

R. El Partido Laborista ha tenido problemas serios desde hace tiempo. Los ingleses siempre han tenido una cierta sensación de pérdida del Imperio. Incluso Margaret Thatcher, a quien también conocí bastante.

P. ¿Cómo era la Thatcher que conoció?

R. Después del 23 de febrero, fui a ver a Thatcher con Felipe González, Javier Solana y Luis Yáñez. Había sido la primera dirigente política que había acudido al Parlamento de su país para manifestar su apoyo a la democracia española. Y fuimos a agradecérselo. Mis simpatías por Thatcher eran cero, pero fue encantadora. Su política me parecía nefasta. Su enfrentamiento con los sindicatos hasta destruirlos, su ataque al sistema público de salud, a la enseñanza pública… Dijo que Blair había sido su mayor logro.

P. ¿Lo fue?

R. No estoy muy seguro porque Blair, aparte de su desgraciada intervención en Irak, hizo bastante por la sanidad y por la educación, siendo un tipo insoportable.

P. ¿Insoportable? ¿Por qué?

R. Porque era muy pretencioso. Mis dos referentes en el Partido Laborista son [el exprimer ministro] Harold Wilson y [el exministro de Exteriores] Tony Crosland.

P. Europa está atravesando una etapa bastante de sombría.

R. Hay una cosa en esta crisis, incluyendo el horror de Trump, ese payaso ambulante, que se ha reforzado, y es la personalidad de Macron. Me gusta más de lo que me gustaba. Probablemente Europa tenga que reforzar sus órganos de decisión y eso incluye defensa.

P. En su momento fue usted una de las personas con mayor influencia política e intelectual sobre Felipe González.

R. Todo pasa.

P. ¿Cómo valora sus últimas intervenciones en el debate público con respecto al Partido Socialista?

R. Creo que no contribuye a nada. Yo conocí a Felipe González en la mili. Fuimos amigos. Pero hace tiempo que no me comunico con él, desde 2022. No entiendo su posición política actual.

P. Hace no mucho González pidió elecciones anticipadas.

R. Nadie del partido jamás le pidió a él anticipar las elecciones cuando tuvo los escándalos de Filesa, de Juan Guerra, de aquel director de la Guardia Civil, Roldán

P. ¿Qué es lo que más le preocupa en este momento de la situación en la que se encuentra el PSOE?

R. Lo que más me preocupa son tendencias que no acabo de entender. Tengo aprecio por Zapatero, como presidente, hizo cosas muy importantes. Jamás imaginé estas sorpresas. Pero, en todo caso, lo que me extraña de todo esto es que al mismo tiempo el novio de Ayuso siga campando por sus respetos, que la financiación del local de Génova del PP siga sin investigarse y del “Luis, sé fuerte” de Rajoy quiero saber por qué tenía que ser fuerte. Hay aquí una disparidad bastante grande, ¿no?

P. ¿Hablaría de lawfare?

R. Montesquieu decía que "los jueces tenían que ser solamente la boca de la ley". Pero hay algunos jueces que parece que son algo más que la boca de la ley.

P. ¿Qué análisis le merece el desempeño de Feijóo?

R. Quitando a Hernández Mancha, me parece el peor dirigente político que ha tenido el PP. Creo que Fraga estaba a años luz de altura.

P. ¿Y cuáles cree que han sido las mayores virtudes y los mayores errores que ha cometido Pedro Sánchez hasta ahora?

R. Mi relación con Pedro Sánchez ha sido muy cordial. Me ha sorprendido que es una persona muy culta, insospechadamente culta, es muy, muy leído. Creo que las políticas educativas de Celaá han sido buenas, muchas de las legislaciones sociales son de gran valor. No se ha enfrentado a los sindicatos como sucedió en otras ocasiones.

P. ¿Y los errores?

R. Haberse rodeado de algunos indeseables.

P. ¿Errores políticos?

R. No, yo he estado a favor de la amnistía a los dirigentes catalanes.

P. Si mira retrospectivamente su trayectoria política, ¿hay alguna cosa de la que pueda decir: “Fue un error”?

R. Yo no quise aceptar el Ministerio de Educación. Pero fue una época en la que se hicieron muchas cosas. Ahora, si me pregunta: ¿qué es lo que a usted le interesa?, a mí me interesa escribir libros y enseñar. Los americanos tienen un dicho: "Publica o perece". Y los ingleses tienen otro: "Publica y perece".