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sábado, 3 de octubre de 2026

Los diarios de España de lady Holland

[No existe edición completa ni en inglés ni en español de los Cuadernos de lady Holland, sino solo extractos. Este es uno de tantos, tomado de Memorias hispánicas]

Mucho antes de que España se convirtiera en una superpotencia turística mundial que acoge a millones de turistas británicos cada año, unos pocos intrépidos ingleses se atrevían a explorar un país que veían exótico. Una de esas viajeras fue lady Holland, mujer con carácter, curiosa y metida en la política que viajó a España entre 1802 y 1804. 

Elizabeth Vassall nació en Londres en 1771, siendo hija única de un rico propietario de plantaciones de Jamaica. No recibió una educación formal, pero de forma autodidacta devoró libros por su deseo de aprender cosas nuevas, lo que la convirtió en una mujer culta. En 1794 conoció en Italia al que se convertiría en su segundo marido, Henry Richard Fox, III Lord Holland, un noble contrario a la esclavitud, a la discriminación de los católicos ingleses y próximo a los ideales democráticos de la Revolución francesa. Era sobrino del ministro de Exteriores de Gran Bretaña y miembro de los whigs, los liberales que gobernaban el país. Él hizo que dejase de sentirse sola, y su gusto por la lectura hizo que los dos poco a poco se enamoraran. Tras quedar embarazada de él fue a Inglaterra a divorciarse, cosa que no consiguió hasta que el Parlamento británico lo aprobó en 1796. Tuvo que  pagar un elevado coste social y patrimonial y la pérdida de la custodia de los hijos que tuvo con su primer marido, un miembro de la nobleza terrateniente que le sacaba más de veinte años. A diferencia de sus primeras bodas concertadas, tuvo un matrimonio muy feliz con Henry. Sin embargo, pocos años después su hijo Charles estuvo a punto de morir por el duro invierno inglés. Como era habitual en aquella época, un remedio recomendable era viajar a un país con un clima más cálido, así que España era perfecta para ello. Pero ese no fue el motivo decisivo para viajar a nuestro país, porque podrían haber gozado de un clima muy similar yendo al sur de Francia o Italia, algo que habría sido más sencillo porque conocían bien sus lenguas y eran países mucho más frecuentados por las clases altas británicas. Eligieron España por el interés de lord  Holland en la literatura del Siglo de Oro. Henry publicó el primer estudio en inglés sobre Lope de Vega en 1806, y ya en 1793 había hecho un viaje a España y había ganado una reputación entre los círculos ilustrados y liberales españoles. Ese es otro ángulo importante del viaje: los Holland tenían amplios contactos que les facilitaron el ir a eventos y el hospedaje en casas de nobles. La experiencia  habría sido muy distinta para un inglés don nadie. Los Holland pasaron de Inglaterra a la Francia de Napoleón y visitaron al emperador tras la firma de la Paz de Amiens. Pasaron unos meses Viajaban con sus dos hijos y su médico, además de algunos sirvientes anónimos y unos escoltas que en ocasiones alcanzaban la veintena. Estos fueron efectivos en disuadir a algunos ladrones y bandidos que se encontraron. La pareja entró en España por la Junquera, en la frontera catalana, el 7 de noviembre de  1802. No viajaban con un destino final en mente ni con prisas, sino que viajaban en carruaje y  pasaban largas temporadas en unas mismas zonas. En este primer viaje entre 1802 y 1804 principalmente  estuvieron por Cataluña, Valencia, Murcia, Andalucía y Madrid, antes de regresar a su país por mar a través de Portugal. Su larga estancia de dos años completos en España, más de la prevista inicialmente, afectó a la economía familiar y a la carrera política de Lord Holland, pero Henry era más erudito que político y la guerra entre Francia y Gran Bretaña hizo difícil el regreso. Extractos de su libro de viajes, en forma de diario:

29 de diciembre de 1802. Son tan pocos los que viajan sin que tengan negocios, que los forasteros no encuentran nada preparado para su recepción o alojamiento. Embajadores y comerciantes son los únicos extranjeros y cada uno va a su destino. Los nativos que se desplazan lo hacen generalmente por negocios o por deber, bien a sus fincas (esto por desgracia raramente) o a sus parientes, por lo tanto no sienten la necesidad de una casa donde alojarse o de un carruaje para llevarles, mientras que el viajero que llega a una ciudad para un par de meses debe gastar lo mismo que si fuera a quedarse diez años, amueblar y comprar los muebles de una casa desde un taburete hasta un asador. Conseguir un carruaje es casi imposible, a menos que se compre en su totalidad. 

5 de abril de 1803. Cenamos en la Venta del Rey,  edificio espacioso y principesco; en los establos  pueden ser acomodados seiscientos caballos, mulas,  etc. Las habitaciones son buenas, pero allí,  como en todos los establecimientos españoles,  cuando se pregunta qué tienen para comer, la  respuesta es "lo que ustedes hayan traído.

16 de febrero de 1803. Los informes de  las carreteras son mucho más favorables de lo que Swinburne y otros viajeros hacen a uno imaginar; que hay poco peligro que temer, aunque muchos pequeños inconvenientes que encontrar como infames posadas de gitanos, y ladrones en la forma de contrabandistas que roban obligándote a comprar a un precio exorbitante su rape y artículos de contrabando.

13 de mayo de 1803. Cenamos en Puebla de Osuna, la posada era limpia; en el patio había  montones de raíz de palmito para quemar. Vimos allí a un hombre que había sido robado por cuatro hombres a caballo en el bosque por el que íbamos a pasar a Arahal. Después de estar en guardia durante aproximadamente una legua, distinguimos bajo la sombra de un árbol grande, a un hombre bien armado y montado, sentado sobre su caballo como si estuviera atento  esperando a la presa en la carretera para avisar al resto de su tropa. Confieso que durante unos diez minutos estuve completamente aterrorizada, incluso lord Holland consideró enigmática  su aparición; sin embargo, pasamos sin ser molestados, aunque no desapercibidos.

5 de septiembre de 1803. Ha habido grandes fracasos por toda la Península en la cosecha de cereales, especialmente en Sevilla y Portugal. Ayer había solamente cuatro mil fanegas de trigo en Madrid, y de no haber sido por un  afortunado abastecimiento esta mañana, habría habido una conmoción en la ciudad. El pan está carísimo; muchas panaderías han sido atacadas. Estos últimos diez días las calles  están infestadas de ladrones que roban, insultan e incluso quitan la ropa a los que atacan.

Septiembre de 1804, Valladolid: La dieta de los campesinos consiste en sopa por la mañana, hecha de pan, aceite, ajo, sal y agua. Pan, cebolla y vino al mediodía; y su olla por la noche, en la que se añadía cerdo, res y cordero según la estación del año, garbanzos, calabazas y repollo. Su pan está hecho de harina excelente, aunque espeso y compacto. Su vino es fuerte y saludable. Cada familia fabrica telas para su propio consumo, y las modas son tan invariables y, sin embargo, la variedad de estas manufacturas domésticas es tan grande, que los habitantes de un  pueblo se distinguen fácilmente de los de otro por la tela con la que se visten. Los molinos y hornos  se incluyen entre los derechos señoriales aquí, como en otros lugares, pero al no ser  objeto de quejas, no constituyen agravios. 

8 de noviembre de 1802. Nada de interés en Mataró, pequeña y encantadora población, llena de vida, fábricas y energía. Di unas vueltas y experimenté lo que nunca hubiera creído de no haberlo hecho, la extremada mofa, burla y menosprecio con que se trata a una mujer que no viste según los dictámenes de la moda española.

13 de noviembre de 1802. Conseguí unas enaguas y mantos negros para parecer lo menos extranjera  posible y a falta de carruaje me eché a andar  por las calles para buscar casa, pero, encontrando imposible conseguir una, decidimos aceptar el muy amable ofrecimiento del Sr. Stembor de dejarnos su villa en Sarriá, aldea a unas 3 millas de distancia de Barcelona.

30 de mayo de 1803. Aniversario de la conquista de Sevilla por San Fernando. Recibimos  una invitación de la Maestranza para ir a su palco a ver la función en la plaza esta tarde. Declinamos ir a su palco, porque en honor al príncipe de Asturias, es necesario ir con traje de etiqueta; por consiguiente iremos con don Francisco. […] Siguiendo el consejo de don Francisco fui en traje de española en vez de ir a cuerpo; la consecuencia fue que cuando llegué a la plaza, en vez de ir como esperaba a un palco particular, me llevó al principal de la Maestranza  donde todas las mujeres se habían vestido con sumo gusto. A decir verdad, nunca me había sentido  tan apurada, porque yo era la única en mantilla. Sin embargo, no se podía hacer otra cosa, y Charles y yo entramos a condición de que nos dejaran sentarnos tan atrás como yo quisiera. La etiqueta española excluye a los hombres, por consiguiente estuve metida entre un  rebaño de féminas filisteas; sin embargo, eran extremadamente corteses y solícitas. Están tan poco acostumbradas a los extranjeros, que son desagradables en un aspecto, el de la  lengua; porque por cortesía hacia ellas, en vez de simplemente responderles en francés o italiano,  me esforcé en contestar en español; ante cualquier fallo de mi mal acento o pronunciación se echaban a reír bulliciosamente. No tenían intención de ofenderme; era sólo una falta de buenos modales como consecuencia de su descuidada educación. A ver, la verdad es que cuesta no reírse al oír a un británico hablar en español,   pero siempre desde el cariño y aprecio de que al menos se esfuercen en aprenderlo. Mucha más intolerancia he experimentado al revés

29 de diciembre de 1802. De la sociedad  sólo puedo darme una idea imperfecta, pero los españoles me dan la impresión de ser notablemente francos y afables. No tienen el cautivador refinamiento de los franceses, pero por otro lado parecen exentos de mala idea; excesivas habladurías. Las mujeres no tienen gracia sin su mantilla; dejan que su voz alcance tonos altos, pero parecen disfrutar de la conversación,  que animan frecuentemente con salidas de humor e incluso de ingenio. Diferentes de las italianas en muchos aspectos, se les parecen en lo que un crítico austero podría llamar la característica de todo su sexo, la de hacer el amor, única ocupación de sus vidas.

2 de diciembre de 1804. Muy impresionada, desde que entramos en Portugal, por la excesiva disimilitud entre los españoles y los portugueses. Estos últimos son, en general, torpes en su porte y toscos, por no decir francamente feos, en sus rasgos. En lugar de la reserva majestuosa del español y de su frialdad a veces repulsiva, cuya curiosidad nunca es impertinente ni su cortesía está teñida de mezquindad, nos vimos con frecuencia molestados por la curiosidad descarada del populacho portugués, tan intrusivo como los franceses, aunque sin poseer ni una pizca de su alegría ni buen humor. A menudo nos disgustaba la cantidad y servilismo de sus saludos, que no iban dirigidos a nosotros, sino a nuestro carruaje.

15 de noviembre de 1802. Odiosa como me parecía mientras vivíamos en el centro, debo admitir con tranquilidad que Barcelona es una ciudad muy hermosa, llena de magníficos edificios públicos y el paseo más elegante que jamás haya visto en ningún otro sitio. Las fortificaciones se conservan bien y así es posible ir en carruaje alrededor de toda la ciudad; las Ramblas, un largo paseo recto en la ciudad, es por costumbre el más frecuentado, aunque ésa es su única recomendación. La Muralla de Mar es la más agradable, pues mira al mar, domina el puerto y vistas de Barcelona y Montjuic, pero los dominicos y otra gente bien de esa índole han descubierto, con el gusto que les caracteriza en estos asuntos, los méritos de la situación y por consiguiente han construido su convento allí. La Academia es un magnífico  palacio; fue utilizado como tal por el príncipe de la Paz que se alojó en él con su amante y el Gran Inquisidor; ¡curioso trío!

19 de diciembre de 1802. En el puerto de Tarragona encontramos al Sr. Smith, que por su apellido es de origen inglés, pero es español de nacimiento. Es el ingeniero principal y nos mostró el muelle que ya es ahora una obra grandiosa y que será magnífica una vez terminada. Se adentra en el mar un tercio de milla inglesa y va a tener justo el doble de longitud. El trabajo lo hacen los condenados a galeras, verdadera cadena en otros tiempos, que siguen vistiendo de verde por ser el color más ofensivo a los moros que lo reverencian y reservan para sus soberanos y para los que se consideran primos del profeta.  

17 de mayo de 1803. Es algo muy alegre ver el movimiento y la animación de Cádiz; es la ciudad mejor pavimentada, iluminada, construida y más limpia que puede verse.

25 de mayo de 1803. Entramos en Sevilla por la puerta de Jerez. Las calles son extremadamente estrechas, por muchas partes nuestros carruajes apenas podían pasar, resto de las costumbres de los moros cuyas ciudades están construidas de ese modo a causa del calor que así es más eficazmente  evitado. […] Por la tarde fuimos a la catedral, un edificio magnífico, y a la Alameda, orillas del Guadalquivir, etc. El muelle ya no muestra a la ocupada muchedumbre que lo atestaba cuando toda la riqueza de América entraba a raudales, y Sevilla era el mejor emporio de Europa.

4 de junio de 1803. La iglesia de Córdoba está mal  conservada, el suelo es malo y está roto; casi me dio la impresión de que a pesar de las frecuentes demostraciones piadosas el prejuicio contra el motivo original por el que se erigió seguía existiendo, ya que la gente no tiene ningún respeto por lo sagrado del lugar. Los mendigos son numerosos, los perros están por allí, y un pequeño y sucio carro fue arrastrado a su través.

18  de noviembre de 1804. Las calles de Talavera de la Reina son estrechas,  pero no tan torcidas como en la mayoría de los pueblos antiguos, están aceptablemente pavimentadas y, para ser un pueblo de Castilla, no están excesivamente sucias. La mala gestión policial en los pueblos castellanos en cuanto a  la limpieza es curiosa; nunca vi nada comparable a su suciedad, sobre todo porque en casi todas  las demás provincias los pueblos destacan por su pulcritud y limpieza. Las casas, e incluso algunos  edificios públicos, son de ladrillo, lo que les da un aspecto muy descuidado; sin embargo, algunas  de las iglesias principales son de piedra. 

6 de enero de 1803. El chocolate es una bebida tan favorita que es tan regular a las ocho como lo es el té en un pueblo del campo en Inglaterra. Es el desayuno más corriente también; un español inveterado lo toma tres o cuatro veces al día.

19 de marzo de 1803.  La gente se divirtió con un pasatiempo singular, curioso por su antigüedad. José, patrón de los carpinteros, hizo juguetes y objetos  durante la infancia de Cristo para distraerle. Esta circunstancia la perpetúan los carpinteros  de Valencia haciendo grandes figuras según su gusto y capricho que se exhiben durante el día y se les pega fuego y queman por la noche. […] Es que no hay nada más difícil  en España que obtener una explicación de una vieja costumbre. O las personas a las que se  pregunta la ignoran, o en vez de contestar a la pregunta emplean el tiempo en preguntarse cómo puede interesarse uno en tales cosas.

2 de junio de 1803. En Carmona Pasamos por una plaza de madera pequeña y cuadrada para los toros; el tamaño, sin embargo, está mejor calculado para agradar a los que gozan viendo sangre, pues todos los espectadores pueden disfrutar de todos los retortijones de dolor de los animales sin perderse ningún gemido o jadeo. Puedo comprender con más facilidad el afán y entusiasmo inspirados por un auto-da-fe. Allí se excita la pasión contra el infiel reincidente o hereje obstinado que, o no quiere ver la verdad o se ha alejado de ella; se satisface la venganza mientras se infligen los tormentos. Pero el toro, el caballo, ¿qué han hecho?

8 de noviembre de 1802. Los pueblos tienen un aspecto de lo más alegre, ya que en honor de la visita del rey a Cataluña han retocado, encalado y limpiado sus casas. Hay abundancia de bellos arbustos. Justo antes de Gerona encontramos varios buenos carruajes y mulas rollizas, que, como todas las cosas buenas de España, pertenecían a la Iglesia; su carga eran unos gordos canónigos.

7 de diciembre de 1802. Fui con Madame Blondel, que llevaba ropa de hombre, el uniforme de un  general, a ver a las monjas de Santa Clara;  aparecieron en el locutorio, que tiene una reja doble. Su atuendo es espantoso, en lugar del tocado plisado blanco que tanto favorece a las monjas francesas e italianas, llevaban alrededor de la cara algo feo de estambre de punto amarillo; el hábito es de tela negra. Pobrecillas, fingían una resignación que no podían sentir. ¡Cinco de seis hermanas habían sido metidas a la fuerza en conventos por su padre!

Septiembre de 1804. Los conventos de Valladolid obtienen sus principales ingresos de los  diezmos, aunque también cuentan con casas, y algunos poseen tierras; estas tierras siempre se cultivan por cuenta propia y, en general, están mucho mejor cultivadas que cualquier otra tierra. Los conventos de monjas, aunque muchos de ellos contaban con una rica dotación en su origen o fundación, se encuentran actualmente en situación de pobreza debido a que sus fondos han sido malversados por los administradores.

10 de diciembre de 1802. El ascenso a Montserrat es muy difícil e incluso doloroso. Es escarpado y los escalones están cortados en la roca con tanta distancia entre sí, que lo hacen un trabajo de lo más fatigoso; a pesar de todo, a los cuarenta minutos llegamos a la primera ermita. El propietario actual es un asturiano que lleva residiendo allí 21 años; al preguntarle si le gustaba una situación tan alta, puso los ojos en blanco y dijo que vivía con la esperanza de ser elevado a otra más alta, queriendo decir  el cielo. Parecía un hipócrita ignorante; no me dejaba entrar en sus apartamentos. […] En la bajada, nos adelantó el padre Ruiz, una de las personas a quienes habíamos sido recomendados. Tenía los modales de un hombre de mundo y mostraba más inclinación a vivir en él que a seguir las reglas de san Benedicto. Al hablar de los ermitaños dijo que estaban muy bien porque tenían libertad al no tener ningún superior que les controlara; que se sentían independientes y nunca venían al convento donde deben someterse a reglas estrictas, excepto cuando estaban debilitados por la extremada vejez. Aunque era tan tarde y mucho después de la hora de mostrar el santuario, el padre Ruiz bajó y ordenó a los sacristanes que estuvieran listos con lámparas para mostrarnos el tesoro. […] Lo que más me divirtió de toda la colección fue la  figura de plata de un teniente general de unas 6 pulgadas de tamaño con una bala sujeta por una cadena. Esta ofrenda votiva es tan reciente como la última guerra (hace unos tres años) en que este tonto militar resultó herido (de muerte, creyó él) a no ser por la intercesión de la Virgen y al recuperarse hizo esta ofrenda a su altar. Todos sonreían, monjes y hermanos legos, mientras se narraba esta historia.

13 de abril de 1803. Mujeres notablemente guapas,  hombres sanos y robustos en Orihuela; muchos, o ciegos, o casi ciegos por la violenta inflamación de los párpados, enfermedad muy común por toda España y atribuida a la viruela. Casi se puede asegurar que de cada cien, diez están o totalmente ciegos o ciegos de un ojo, debido a los estragos de ese funesto mal. Me alegra mucho saber que la vacuna ha ganado terreno, incluso en el campo; los curas la aconsejan antes que incurrir en el riesgo de otro contagio.

12 de marzo de 1803. Se ha hecho pública  en este país la bula papal por medio de los periódicos franceses y está suscitando mucha emoción. Deposita en el príncipe de la Paz el poder de suprimir la proporción de instituciones monásticas que juzgue oportunas para que el país prescinda de ellas.

8 de abril de 1803. Además del mayorazgo y otras malas instituciones, una de las mayores rémoras contra el avance de España es la Mesta, código de leyes que concede privilegios casi ilimitados a una compañía que posee los rebaños de merino. […]  La Mesta la forman personas poderosas y cuerpos eclesiásticos. Impiden la compra de tierra para labranza; todas las tierras cultivadas sin licencia desde 1590 deben ser para pastos. Sus rebaños vagan sin control por todo el reino.

[La pareja de hispanófilos ingleses había leído la Historia general de España de Juan de Mariana, las Partidas de Alfonso X, o el Compendio cronológico de la Historia  de España de Juan Antonio Pellicer, al que conoció y elogió por arrojar dudas sobre Pelayo y la batalla de Covadonga. Pudo aprovechar su condición de turista noble con excelentes contactos para ver libros y manuscritos antiguos en bibliotecas  eclesiásticas y nobiliarias. Incluso pudo leer el inédito manuscrito de la expedición científica  de Alejandro Malaspina.] 

16 de febrero de 1803. Lord Holland está ocupado escribiendo la vida y un estudio de la literatura de Lope de Vega; yo leo un poco de español, pero lleno mi tiempo principalmente examinando con una aprensión melancólica el avance de la enfermedad  de mis ojos. […] Hasta ahora siempre pensé que no había nada más pedante que decir que Don Quijote no podía disfrutarse fuera del original. Nada es tan verdadero, y a esta afirmación debe añadirse que no puede ser así a menos que el lector conozca España, sus costumbres, maneras, aspecto de sus habitantes, sus tonos de voz, indumentaria, gestos, seriedad, modos de sentarse sobre sus burros, conducir sus carruajes; sus ventas, posadas, utensilios, recipientes para licores, pieles, etc. En inglés lo consideré un trabajo monótono y burlesco; ahora lo considero, sin excepción, la creación más divertida del ingenio humano. Es el único libro que ha excitado mi facultad de reír porque cuando lo leo no puedo evitar romper a fuertes carcajadas.

6 de enero de 1803, Valencia. Comimos con el Capitán General; está jubilado, como la mayoría en ese cargo. Su apellido es Caro, su mujer es guapa e interesante, y, comparada con él, joven. Ella es su sobrina; él es el hermano mayor de su padre, extraña alianza incestuosa, pero una a la que son aficionados en este país y que puede explicar la degeneración de los Grandes que se casan entre sí de generación en generación. Los psicólogos consideran necesario un cruce para mejorar la raza.  […] Se cuentan historias de una singular malformación de sus hijos; sus dos hijos mayores fueron bautizados primero como hembras y luego como varones, pero su sexo es todavía dudoso.

16 de febrero de 1803. La notoriedad de los amores de la reina es tal que es un tema de conversación bastante común entre los arrieros. Hasta ahora todas las clases sociales desaprueban el ascenso del príncipe de la Paz y atribuyen su subida al verdadero motivo.

14 de junio de 1803. La reina llamó a su  hijo favorito, el infante don Francisco, un niño guapo y vivo con un parecido de lo más escandaloso al príncipe de la Paz.

6 de noviembre de 1803. Los madrileños llaman al príncipe de la Paz El Bonducani, apodo del Califa ante el cual todos se doblan, obedecen y tiemblan. El día del besamanos, las damas estaban todas en la cámara de fuera y se acercaban al aposento de la reina, pero en el centro del cuarto estaba el príncipe de la Paz de pie jugando con el perrito de la reina; las damas no se atrevían a pasar. La reina, impaciente  y sorprendida con la demora, pidió al rey que mirara, y éste, viendo el impedimento, dijo  riéndose: ‘No pasarán delante del Bonducani’.

24 de noviembre de 1803. Es imposible saber de verdad cuáles son los vínculos entre él y la reina. No le hace caso, la ha insultado y se ha apoderado de la confianza del rey, independientemente de la influencia de ella. Y sin embargo, ante la más leve presión por impopularidad o por interferencia francesa ella lo apoya con eficacia.  

jueves, 4 de diciembre de 2025

La Mancha para el viajero inglés Joseph Towsend en 1786

  A journey through Spain in the years 1786 and 1787... and remarks in passing through a part of France, by Joseph Townsend, in two volumes.1792, vol. II:

Como era demasiado pronto para pensar en apresurarnos, avanzamos cuatro leguas más, hasta La Guardia; y, aunque no es un lugar habitual, encontramos buen alojamiento. Desde Madrid el terreno es bastante llano; la tierra es fértil; la roca es de yeso; producen principalmente maíz, con algunas vides y olivos. Aquí, en la famosa región de La Mancha, naturalmente buscamos molinos de viento que, al no tener arroyos para moler el grano, encontramos, como esperábamos, en las cercanías de cada pueblo. No tienen bueyes; y solo mulas o caballos se utilizan para la ganadería. La Guardia fue antiguamente una plaza fuerte y estuvo custodiada durante mucho tiempo por los moros, pero ahora parece estar al borde de la decadencia. Se calcula que todavía hay unas mil familias, con un total, según los informes del gobierno, de tres mil trescientas cuarenta y cuatro personas; pero en realidad tienen más de tres mil que reciben subsidio y unos ochocientos niños menores de edad.

No tienen ninguna industria, excepto el salitre, y este no es considerable: de ahí su pobreza y miseria. Sus tierras están divididas en pequeñas parcelas, pero el propietario principal es don Diego de Plata. Las rentas se pagan en grano. La iglesia es un edificio muy elegante y bien proporcionado; los altares son casi nuevos y sencillos. En una capilla hay muchos buenos cuadros de Angelo Nardi. No tienen carne de res. El cordero cuesta doce cuartos, el pan cinco cuartos la libra, o dieciséis onzas. 

Después de cenar, caminamos dos leguas para dormir en Tembleque, un pueblo de unas dos mil familias, pero que se calcula que contiene solo cuatro mil cuatrocientas dieciocho familias, con una iglesia parroquial, una capilla y un convento. Lo más destacable aquí es una fábrica de salitre en la que trabajan cuarenta hombres en invierno y sesenta en verano, lo que produce seis mil arrobas al año. El administrador me pareció más inteligente de lo habitual. Me dijo que los gastos, pese a la economía más rígida, ascendían a doscientos mil reales, es decir, a unos cuatro reales o casi un penique por libra, de los cuales, según esta reducción, la mano de obra no genera más que un penique; de ​​modo que los otros ocho peniques y medio se destinan a la fundición, los hornos, la administración, el capital y otros gastos incidentales. Si llevamos este cálculo a Madrid, ¿cuánto más de lo que ya he calculado parecerá ser el dinero que se pierde en esas extensas obras, donde la fundición es tan escasa? Me informó que recogió toda la propiedad de terrenos en los que se habían depositado productos animales y vegetales en estado de putrefacción. 

El sábado 17 de febrero pasamos por Camuñas, un pueblo humilde con unas trescientas cabañas, hasta las Ventas de Puerto Lapiche, tras haber recorrido veintidós leguas en esos tres días. El terreno es llano y la vista hacia el Norte es extensa; pero, antes de llegar a Las Ventas, tuvimos una ligera visión de las montañas nevadas que separan las dos Castillas. En condiciones favorables de aire y altitud, creo que podrían verse a más de cien millas. El desnivel es un [...] La tierra es de cuarzo y la roca es de granito. Se ara con dos asnos o dos mulas, y dondequiera que se riega con norias, produce abundante maíz. El vino es excelente y en gran abundancia. El pueblo de Lapiche es miserable y la gente parece estar medio muerta de hambre, aunque sus cosechas nunca pueden verse defraudadas por la falta de lluvia, pues en el espacio de unas sesenta hectáreas conté más de treinta norias. La venta está en el antiguo estilo español. Tiene ciento cincuenta pies de largo e, independiente de una casa que comunica, no más de diez pies de ancho. En un extremo hay una chimenea, a modo de cocina, de diez pies cuadrados, con un hogar en el medio, rodeado en tres lados por un banco en el que los arrieros se sientan durante el día y se acuestan a dormir por la noche, pero de ninguna manera separado de la larga hilera de casas que, con primitiva sencillez, bajo un mismo techo

...Ignemque laremque / et pecus et dominos communi clauderet umbra, Juvenal, satura VI,  3-4. [Fuego y Lares y sombra el mismo techo a ganados y dueños ofrecía]

Hay, junto a esto, un patio, con un pozo en el centro y en un extremo un ático para carretas y diligencias. El dormitorio está arriba y, según cuentan, durante toda la noche oímos, o podríamos haber oído, el tintineo de las campanillas en las cabezas de nuestras mulas siempre que comían. Antes de ir a la granja, hicimos un trato con el cura para la cena. Nos ofreció dieciséis reales; pero, finalmente, al cerrar el trato, aceptó ocho. Si hubiera cumplido con su exigencia, habríamos accedido; porque acordar la cena en días festivos en un país católico es indispensable, y no nos habría convenido quedarnos tirados en el camino. Desde Las Ventas descendimos hacia una extensa llanura, rodeada por altas colinas en todos sus lados, que producían aceitunas, maíz y azafrán. 

Tras ocho leguas, llegamos a Manzanares. Todos los viajeros por este camino iban bien armados; y tres monumentales cruces demostraron que sus temores no eran infundados. Era domingo, pero muchos arados trabajaban. Sus cultivos se riegan con numerosas norias. Manzanares tiene mil ochocientas. Las familias pobres, con una fortuna considerable, cuentan con mil setecientos sesenta y ocho habitantes, proporción que en sí misma es un indicador suficiente de su pobreza. Las casas están construidas con barro y los pobres están casi desnudos. En la iglesia vimos cuatro buenos cuadros. El castillo, con una finca considerable, y los diezmos, pertenecen a los caballeros de Calatrava y están en manos del infante don Antonio, lo que le reporta unos ingresos de treinta mil ducados, o 3295 libras esterlinas anuales. Examinamos las instalaciones, vimos los extensos graneros y probamos la rica variedad de vinos. El mayordomo ofrecía un vino especial para la mesa del Infante, que me pareció, sin excepción, el mejor de España. Tenía el sabor del rico Borgoña, con la fuerza y ​​el cuerpo del generoso Oporto. Después de elogiar este vino y agradecer al mayordomo sus atenciones, continuamos nuestra caminata hasta el anochecer; y, a nuestro regreso a la posada, tuvimos la suerte de encontrar más de tres galones de este vino almacenados allí y ya depositados en nuestras botas o botellas de cuero para el viaje. Desafortunadamente, los dos cocheros se encontraron con un problema que cubrió su peculiar excelencia, y,  gracias a su ayuda, terminamos en un día lo que yo mismo me había convencido que alcanzaría para tres. La posada es más cómoda y de mayor tamaño que las comunes, con treinta y dos camas, todas en la planta baja. El edificio tiene unos ciento ochenta pies de largo por treinta y dos o cuarenta de ancho, con un largo pasillo en el medio para cochera, del cual la cocina está apenas separada por una pequeña ventana. Los dormitorios a la derecha y a la izquierda tienen unos dieciséis por catorce pies, cada uno al estilo español, amueblados con cuatro camas. 

El lunes 19 de febrero, salimos de Manzanares temprano por la mañana, atravesando una zona llana hasta Valdepeñas, a cuatro leguas de distancia, para cenar. El terreno está lleno de grava, lo que produce algunas aceitunas y mucho vino, pero sobre todo maíz. Las norias están bien construidas, con la gran rueda de hierro en lugar de madera. La roca es de piedras. En el camino vimos dos monumentales criptas. Valdepeñas es famosa por su buen vino, que se destina principalmente a Madrid; pero cuando se abra la navegación hacia Sevilla, como se propone, este, junto con muchos otros vinos curiosos producto de La Mancha, llegará a Inglaterra y será muy solicitado. En esta ciudad hay 700.000 vides. Desde allí, cruzamos Santa Cruz y comenzamos a ascender entre colinas ásperas y sin cultivar, hasta que nos alojamos en La Concepción de Almuradiel. Este pequeño pueblo, de 36 familias, es el más grande que encontramos en los Nuevos asentamientos de Sierra Morena. Fue construida en 1781. La posada rodea un patio de 90 por 50 pies, con una cochera contigua de 150 por 40 pies, y cuenta con terrenos cultivables en proporción. Las habitaciones están bien equipadas, cada una con chimenea y dos alcobas para camas. Por encima de estos se encuentran los aposentos del administrador, su delegado y sus sirvientes; con amplios graneros y un corredor que forma una comunicación a su alrededor. Todo aquí está a cargo del Rey y, por supuesto, se le presta poca atención.

sábado, 18 de enero de 2025

Adoctrinamiento estadounidense

 Gustavo Guardiola

¿Qué opinan de Estados Unidos es un buen país?

Bueno, ¿como para qué? Como para viajar estaba muy bien en los años 90, ahora es muy caro y muy restrictivo. Que te la pases bien o mal depende mucho de ti. Si fumas, la vas a pasar mal. Si eres menor de 21 años, te van a tratar como niño y no podrás hacer muchas cosas.

Ahora, hay que decirlo: Los gringos son muy amables en su tierra, sobre todo con los turistas.

¿Para vivir? 

Uy, depende de qué tanto valores tu libertad. California está considerado el lugar más sobre-regulado del mundo. Tomarte un café, un simple café, obliga a la cafetería a informarte de un enorme listado de riesgos potenciales, no comprobados científicamente, pero que son parte de las creencias de la clase política de EE. UU.

Básicamente, la cultura gringa consiste en venderte algo y advertirte que te vas a morir si te lo tomas. Así la puedes resumir, y llega a excesos ridículos, como en esta etiqueta que tienen que ponerle los californianos a todo vasito que contenga café.

Es una cultura del miedo, yo diría del terror. Pero ellos están bien con eso.

No te quiero decir todo lo que tienes que hacer para ponerle un techito a la entrada de tu casa. Claro, como la mayor parte de la gente no tiene casa, sino que vive en un piso en un edificio, pues no se entera. Pero quienes viven en una casa saben de qué hablo.

¿Para trabajar?

Depende en qué trabajes. En general, las cosas en EE. UU. son muy cuadradas y funcionan bien en esos términos. La gente es amable, si llegas a un hotel de cinco estrellas es muy amable, y puedes confiar en que en cuestión de puntualidad, servicios, dinero, atención al cliente, todo va a funcionar sobre ruedas.

Que también te diré que en esas condiciones todo funciona bien en cualquier parte del mundo.

¿La gente?

En EE. UU. hay de todo, y cuando digo de todo es que de verdad no imagino un lugar más heterogéneo. Como te decía, el gringo normalmente es amable, optimista y tiene un buen trato con los extranjeros. También ocurre que te puedas topar con una señora que viene cargando a un niño con una mano, y que traiga colgada un arma automática en la espalda.

No es frecuente verlo, pero puede pasar.

Como te decía, en EE. UU. hay de todo. No importa cuáles sean tus intereses, puedes encontrar gente con la que te lleves muy bien. Porque, por ejemplo, así como esta señora de la foto trae su riflezote en la espalda, caminas un par de cuadras y vas a ver un grupo de gente con una manta que pide que se prohíban las armas.

Así es con todo. A los gringos les gusta mucho militar, y militan por todo. Si en una calle ocurren dos accidentes de tránsito en un mes, va a aparecer un grupo de vecinos que piden que se ponga un semáforo o que se ponga algo.

Eso, por un lado, hace que muchas cosas funcionen muy bien, pero, por otro lado, crea una sobrerregulación tremenda, y también es asfixiante, porque ser quejumbroso es parte de la cultura. Cualquiera se queja de cualquier cosa, y cuando la cosa te atañe a ti, resulta una buena razón para pensártela dos veces si quieres vivir por allá.

¿Para ser músico?

No, para eso sí que está muy jodido. La competencia es abrumadora. Los gringos son muy exigentes cuando se trata de espectáculo, y también son muy obsesivos cuando se trata de cumplir las expectativas. En Nueva York, la ciudad del jazz, hay gente muy, muy brillante que le cuesta mucho trabajo sobrevivir. El gran artista en EE. UU. es completamente reemplazable. Si tú avientas una piedra en The Village, matas un músico. Todo mundo toca, todo mundo es chingón, y todo mundo se muere de hambre.

Un músico con un disco de platino en jazz cobra unos 100 USD al año en Spotify. Eso te alcanza para comprarte unos pantalones, quizás.

¿En política exterior?

Bueno, ahí la cosa es distinta. Una cosa es la gente y otra es la dirigencia de un país. EE. UU. impone una agenda muy dura a todo el mundo, y no escatima recursos ni se tienta el corazón en hacer que su voluntad se cumpla. El gringo común es amable en la calle, pero a nivel político es extremadamente prepotente, y ellos lo dicen muy claro: "EE. UU. no tiene amigos, solo intereses".

El presidente Taft se reunió con el entonces presidente de México, Porfirio Díaz, en 1909. Taft le pidió a Don Porfirio que devaluara el peso, que detuviera la construcción del tren del Istmo (porque EE. UU. estaba haciendo su canal en Panamá) y que le suspendiera la concesión de la extracción de petroleo a Inglaterra y se la diera a Rockefeller. Don Porfirio le dijo que no a las tres peticiones de Taft.

Bueno, no pasó ni un año para que Taft le armara una revolución en México. Don Porfirio entendió el mensaje, tomó un barco hacia Francia y le dio el poder a Francisco I. Madero, a quien los gringos armaron y financiaron. Pero la cosa no paró ahí. Luego a los gringos no les gustó Madero, las cosas se complicaron porque Inglaterra también mandó agentes, y también Alemania. El caso es que la guerra se prolongó diez años más, ya después de que Porfirio Díaz le había dejado el poder a Madero. Y la guerra le costó a los mexicanos entre 1.9 y 3.5 millones de muertos.

A la élite en el poder en EE. UU. nunca le han importado cuántas personas se mueran en un conflicto que ellos provoquen. Es una élite muy pragmática, megalomaníaca, y yo diría que bastante psicópata. Tiene a su servicio un tremendo aparato de propaganda y es capaz de convencer a prácticamente cualquier persona que no sea muy aguda, porque el aparato mediático de EE. UU. es omnipresente, abrumador y omnipotente.

Y, sin embargo, siempre hay las ovejas negras que se dan cuenta, porque, hay que decirlo: existe una prensa en EE. UU. que es muy eficiente, y cuando un periodista gringo se lo propone, escribe un artículo que te tira de la silla. Sí, existe en EE. UU. una crítica feroz contra sus propias élites y contra sus propios instrumentos de control. Ahí están los Simpsons, que quizás sean uno de los íconos más representativos del pensamiento crítico en EE. UU.

¿Como proveedores? ¿Como clientes? 

En general, el gringo es formal en lo que respecta a sus compromisos. Si te dicen que te pagan el martes, puedes confiar en que te pagan el martes. En cuanto a profesionalismo, hay de todo. El gringo suele tener en muy alta estima su cumplimiento del trabajo. Muchas veces se sobrevalora a sí mismo. Si vas a trabajar con gringos, tienes que estar mentalizado a que juegas a su mismo nivel. Si no te ven como un igual, ya valió queso, porque el gringo tiene un sentido de superioridad que le inculcan todos los días de su vida desde niño. A un gringo le repiten todos los días de su vida que vive en el mejor país del mundo, y que él pertenece a la sociedad más libre y más chingona del mundo.

El gringo no está nada consciente de la manera en que su país ha conseguido la hegemonía. Cuando sale de su país no se explica por qué otros países no tienen ese nivel de desarrollo. Con frecuencia no es para ellos entendible por qué en otros países la gente no impermeabiliza el techo de su casa. "¡Pero si yo, recogiendo pelotas de tenis en un club ganaba 200 USD en unas horas!" Bueno, les cuesta trabajo entender que en el resto del mundo nadie pague 200 USD en unas horas al chico que recoge las pelotas de tenis o al que carga los palos de golf.

¿Como inmigrantes?

Toda sociedad tiene gente que no encaja con las creencias y los valores de su país, y eso ocurre mucho con la gente de Estados Unidos. Estados Unidos tiene una enorme cantidad de población migrante. Un millón que viven en Canadá y dos millones que viven en México. Eso sin considerar los muchísimos migrantes no contabilizados, ya que ni México ni Canadá piden visa a EE. UU., así que cualquiera que quiera venir, puede hacerlo.

Como migrante, el gringo suele ser mesurado, abierto, amable. En general tratan de permanecer entre ellos, buscan estar con otros gringos. No se meten en problemas, con frecuencia es gente mayor que busca un lugar en donde los servicios médicos no los dejen en la ruina, y en donde puedan acceder a un buen nivel de vida sin poner en riesgo su patrimonio.

Hay de todo. Mucha gente que no le gusta el sentido de libertad de EE. UU. y prefieren una libertad menos aterradora.

Por supuesto, generalizar siempre tiene sus riesgos, pero la generalización es una herramienta del pensamiento. Todo esto tómalo con una pizca de sal.

lunes, 30 de septiembre de 2024

Consejos para mochileros y camping de alpargata

 Tomado de por ahí:

 Chavales, yo la mitad del año lo paso en una minivan. Como vuestro coche, pero con el techo alto, una vanette cargo. Llevo desde antes de la pandemia, y aprendí cosas y truquitos. Una cosa es que te quitas de agobios si lo ves como una tienda de campaña con ruedas, o carpa, como decís vosotros. Olvidar que es una extensión de la casa, sino un vehículo de aventura donde todo es más de campamento... menos duchas, trucos de higiene, de cocina, etc.

Muy contento con mi cocinilla a gas del decathlon, es plana y usa bombonas tipo spray, y es barata. Os compráis cinco bombonitas o cartuchos y os cunden para cocinar. Si preparas una superficie de madera con una pantalla anti salpicaduras, cocinas dentro del coche, bajo una ventana o en la zona de la puerta trasera. También la puedes poner fuera en el suelo o sobre algo.

Todo es inventar ideas adaptadas a vuestro coche y necesidades. Se pueden reciclar muchas cosas para hacer la carpa sobre ruedas más cómoda.

Venden en tiendas de cosas de camping bidones de muchos litros de agua con un grifito, molan. Lo puedes llevar acostado y cuando acampas lo levantas en alguna esquina cómoda para tener vuestro grifito de agua.

El tema higiene es como todo muy mental, hay que poner el cerebro en modo supervivencia y dejarse de caprichitos: casi nunca hay duchas y cuartos de baño con música incorporada. Lo más cómodo y todoterreno es un bidón de los de agua de 5 l. con un simple embudo. Yo lo metí en una bolsa de tela de saco de dormir para que no se vea lo que es y que no dé el cante al sacarlo cuando lo vacías por ahí donde no haga daño. Le pongo un microchorrito de lejía, así nunca huele y cuando está lleno se diluye tanto que no daña las plantas donde lo vacíes.

El tema sólido es muy sencillo. Hacerlo de campo no, da la nota, la gente protesta y no es ético dejar regalitos por ahí. Solución: balde de plástico bajito, donde puedas encajar una bolsa de basura y ponerte en cuclillas encima. Cuando terminas quitas la bolsa, la enrollas y haces un paquete que va a la basura. En pareja os turnáis por la privacidad. Te acostumbras en las dos primeras veces, y así no tenéis que preocuparos de buscar lugares con instalaciones, podréis pernoctar en medio de una ciudad sin problema.

Sobre todo al principio hay mil accidentes: vaso de leche derramado en cama, manchas de aceite en algo nuevecito.... etc. pero forma parte del aprendizaje de la aventura.

Las toallitas higiénicas y el champú seco en espray para el pelo te dan mucho juego también. Pero podéis comprar por Amazon una ducha portátil de bolsa negra solar, que funcionan muy bien: la subes al techo del coche, y te duchas agachado. Si hace frío y el sol no calienta puedes calentar en la cocinilla de gas un cazo de agua y se lo añades.

Todo es cogerle el truco. 

Otra idea muy buena es que os compréis dos bolsas de goma de agua caliente, para los pies fríos y meter en cama. Te dan un calorcito genial y aguanta muchísimo. Enfriamientos por lluvia o frío te los soluciona. No las vaciéis, usad siempre la misma agua, así no gastáis más.

Si hace un frío que pela enciendo tres o cuatro velas dentro de una tartera metálica alta sin la tapa y muy controlado en un lugar seguro con altura libre por encima. Te quitan la sensación de aire glacial dentro del coche, pero si duermo prefiero apagarlas y con la bolsa de agua caliente me caliento en camita sin problema ninguno.

Limpieza en seco de cacharros de cocina con rollo de papel y si hay costra, la  calentáis con una película de agua y luego le pasáis un cepillo de fregar o un estropajo de metal, que yo guardo en un bote y cuando está seco lo paso por encima de la llama de la cocinilla para desinfectar. Método que siempre uso con recipientes metálicos que uso para comer y suelo limpiar solo con papel de cocina. Todo de metal es mejor.

Otra cosa son las luces led en cadena, que dan un ambiente interior muy chulo. Las hay a pilas y quedan guay por dentro del habitáculo. Las linternas de cinta en la frente son superprácticas. 

Yo uso baterías pequeñas recargables, pues solo las necesito para el teléfono y si haces kilómetros se recargan desde el mechero con un distribuidor para muchas baterías.

Y en fin, que todo es inventarte tus propios trucos y pensar que no estás en casa, sino de acampada sobre ruedas.

Unos pequeños prismáticos a mí me dan mucho juego para controlar el entorno y ver curiosidades lejanas.

Un saludito compañeros

domingo, 14 de junio de 2020

Impresiones sobre Ciudad Real (1873) en plena I.ª República del economista Modesto Fernández y González

El economista, escritor y periodista gallego Modesto Fernández y González (1838-1897), menos conocido que sus hermanos el filólogo Francisco Fernández y González (1833-1917)  y el novelista Manuel Fernández y González (1821-1888),​ si es verdad que eran sus hermanos, era primo del abuelo del escritor Camilo José Cela y redactó un grueso y ameno libro de viajes donde habla, y no poco, de La Mancha ciudarrealeña en 1873: Portugal contemporáneo: de Madrid a Oporto pasando por Lisboa: diario de un caminante (Madrid: Imprenta y fundición de Tello, 1874). Este libro es importante porque el ojo economista del autor, bien educado para inspeccionar las virtudes y carencias del terreno, ofrece una buena descripción y análisis de la Ciudad Real del último tercio del siglo XIX; también suministra no pocos detalles sobre los monumentos históricos y artísticos. ​ 

En sus obras usó además los seudónimos de "Camilo de Cela", que inspiró a su emparentado premio Nobel, "Fernán González" y "Julio de Osera". Fue delegado de Hacienda de Madrid, académico de la Matritense de Jurisprudencia y Legislación, vicepresidente de la Asociación de Escritores y Artistas, presidente del Fomento de las Artes y caballero de la Legión de Honor; se hizo famoso este prerregeracionista con la frase "menos doctores y más industriales". En el texto que cuidadosamente he editado más abajo, (y lo habría editado mejor si dispusiera de más tiempo) es de notar su análisis de la industria del encaje en Almagro, de la minería de Almagro y de lo que supuso la Revolución de mejora para Ciudad Real, entre otros curiosos detalles (por ejemplo, la velada alusión al carácter carlista de la región). 

Alcázar de San Juan, 3 de Abril de 1873. 

Al salir de Aranjuez volví á la estación. Allí he visto en algunos coches un aviso que decia en gruesos caracteres Lisboa. 

— ¿Qué significa esto? pregunté. 

— Muy sencillo, me respondieron. Los viajeros de primera clase que se trasladan de Madrid á Lisboa tienen el derecho de conservar el mismo wagón hasta la capital del reino lusitano. Este derecho es una gran comodidad, pues se evitan cuatro trasbordos en otras tantas estaciones; Alcázar de San Juan, Ciudad-Real, Badajoz y Entronçamento. 

— ¿Y los viajeros de segunda y tercera clase? 

— Esos tienen que someterse á las variaciones de las empresas, pues cada trasbordo supone un nuevo dueño ó  administrador de la línea férrea. Los coches de una empresa no recorren el trayecto de otra, si se exceptúan los de primera clase, que gozan del privilegio exclusivo de los hombres de fortuna. 

Después de agradecer estas explicaciones, tanto más necesarias cuanto menos se haya viajado, y de ocupar el asiento impuesto por ni bolsillo y reconocido por mi voluntad, el tren correo, único que enlaza con todas las líneas, se puso en marcha hacia Alcázar de San Juan. 

Las horas trascurrían como minutos; la noche era apacible y serena; á un lado y otro del camino empezaban á divisarse las llanuras de la Mancha. 

¡Alcázar! anuncian los pregoneros de la estación, y el nombre del pueblo se repite en todos los coches. 

Los viajeros se confunden con otros viajeros. Andalucía, Extremadura, Valencia y Portugal, facilitan á la estación de Alcázar diariamente y por breves momentos una masa flotante de gentes, que circulan de aqui para allá, de la fonda al café, y del café al templo de Baco. 

Es un cuadro animadísimo el que presenta la antesala del hotel, que por cierto tiene por techumbre el firmamento; allí aparecen, en exposición continua y relevándose de hora en hora, tipos, caracteres y costumbres españolas de una pureza extraordinaria. El escritor y el artista encuentran en aquellos cuadros mucho que estudiar y no poco que aprender. 

Los viajeros pedian con solícito afán una jícara de chocolate ó una taza de café; algunos, aunque pocos, preferían el té ó chá portugués, y un servidor de Vds. estaba al aire libre, preocupado con una idea. 

Recordaba el que estas lineas escribe que la villa de Alcázar de San Juan, una de las más importantes de Ciudad-Real, y en la que fundó Carlos III el mayorazgo infantazgo para su hijo segundo, pretendió en algunas ocasiones la gloria, que gloria seria para todos los pueblos, de haber dado cuna y pila bautismal á un español  insigne, a quien las naciones reconocen por Miguel de Cervantes Saavedra. Pero Alcalá de Henares, ciudad predilecta del Cardenal Jiménez de Cisneros, puede enorgullecerse con el hecho, en general aceptado, de que en su recinto ha visto la luz primera el ingenio peregrino que, andando los siglos, todavía admira el mundo. 


IV 


Almagro, 4 de Abril de 1873. 

Larga extension de terreno hemos atravesado.  Ni un  momento he podido olvidar las hazañas de Sancho y los batanes que tan crueles sustos le prodigaron. Daimiel y Almagro, Miguelturra, son páginas constantemente abiertas del Quijote y al detenerse en sus relaciones, la memoria y la inteligencia se fijan en aquella obra maestra de la literatura española. 

Almagro reúne, no ya el recuerdo del Caballero de la triste figura, sino una industria importantísima, la de encajes y blondas, que compiten con iguales artículos de procedencia extranjera. 

Desde 1396 en que se inició esta industria y hasta los primeros años del reinado de Doña Isabel la fabricación fué en aumento á causa de ser considerable el consumo, así en Europa como ea América. Los operarios eran muchos, las ganancias no eran menores. Las madres acostumbraban á sus hijas, sin distinción de clases, á la confección de esta delicada labor. 

Hay una época, la de 1836 á 1845, en que la fabricacion llegó á su mayor apogeo. Una sola casa tenia á su servició 14.000 operarios, distribuidos entre el Moral de Calatrava, Miguelturra, Bolaños, Granátula, Daimiel, Carrion, Ciudad-Real y otras poblaciones. Ya en 1850, la industria declinaba. Dos casas destinadas á la venta de encajes, compraban los productos á las operarias, á cambio de dinero unas veces y de géneros catalanes otras. Estas trasformaciones y la competencia extranjera hicieron que 
en el dia solo puedan contarse 6.000 personas, que vivan del trabajo de la fabricacion. 

Aquellos riquísimos encajes y aquellas finísimas blondas que antes eran codiciadas en el comercio, no se producen hoy en tan considerable cantidad, ya por falta de pedidos, ya por exceso de precio, ya por exigencia de la moda. Ahora las encajeras ofrecen puntillas de hilo, bien hechas, excelentemente fabricadas, que las toman y las revenden los mercaderes ambulantes. 

Esta industria, en sus mejores tiempos, ofrecía pingües y saneados rendimientos. Cuando el jornal de los obreros del campo alcanzaba solo cuatro reales, sus mujeres é hijas obtenían sin fatiga y sin esfuerzo diez ó doce, según la agilidad de cada una, habiéndose dado el caso, y no único, de que muchas niñas recibiesen de salario tantos reales al dia como años tenían de edad. 

Así se comprende, que en el mayor apogeo de la industria de encajes, las mujeres fuesen tan requeridas de amores para el santo lazo del matrimonio. El haber del jornalero en el extenso término de Almagro era corto; el producto de la fabricación de las encajeras era sabido. 

De aquí que todos solicitasen á estas femeninas industrialas y virtuosas por el trabajo, honradas por la educación; pues al mismo tiempo que recibían por compañera una esposa, digna de la familia y de sus hijos, ingresaba en casa una renta segura para las necesidades del matrimonio.

El trabajo ha sido en todos tiempos fuente de virtud. 

Almagro es la capital del campo de Calatrava, donde reside el gobernador eclesiástico de la orden. Y al llegar aquí, puesto que cito á las órdenes militares, séame permitido evocar los recuerdos de la historia y las lecciones de la infancia. 

Las órdenes militares han perdido su importancia pasada; hasta el gobierno de la nación las ha declarado disueltas. Nadie intentará renovar sus hazañas, sus heroicas empresas, sus inmensos servicios al grito de Dios ley y patria; pero pecaría de ingrato y antipatriota quien negase á aquellas asociaciones espíritu aventurero, amor nacional é hidalguía castellana. 

Nuestras tradiciones populares son las mismas tradiciones; nuestros recuerdos históricos son sus propios recuerdos; nuestras glorias españolas son sus propias glorias. ¡Ahí los guerreros de la orden de Santiago en todas partes estaban y en todas prodigaban su sangre y sus tesoros! La cruz del Redentor del mundo era la enseña que les animaba al combate, á la lucha y á la muerte. Los guerreros de Calatrava contaban el número de mártires por el de sus valientes, y sus castillos fueron testigos mudos
de proezas innumerables: los asociados de Alcántara, Montesa y San Juan, inspirados por la fé, yalerosos por la guerra, admiradores de su engrandecimiento, reconocidos á la fortuna de sus laureles, servian lealmente á la religión y á la patria. 

Llegó un momento en que tales asociaciones fueron un poder dentro de otro poder, un estado dentro de otro estado, una nación dentro de otra nación. Tenían estas órdenes autoridad civil, autoridad religiosa y autoridad militar. ¿Qué eran, si no, los grandes Maestres de las mismas? ¿Eran por ventura otra cosa que pequeños reyes, dueños de la autoridad soberana, el primero entre los primeros atributos del poder supremo? ¿No gozaban y dispensaban la jurisdicción civil y la jurisdicción criminal? ¿No resolvían las cuestiones judiciales y sentenciaban los procesos de sus asociados? 

Pero este poder casi soberano que ejercían, delegado de la Corona, como que á esta se hallaban las maestranzas incorporadas, fué necesario, absolutamente necesario en aquellos tiempos turbulentos de guerras y de conquistas, de espíritu religioso y de entusiasmo patriótico. 

Los servicios que prestaron, los mártires que inmortalizaron su nombre, el afán de guerrear que llevaban á todas partes, la pasión religiosa que presidia á todos sus actos, bien merece que se recuerde al pisar esta tierra ennoblecida con la sangre de tantos hijos y con el resuelto esfuerzo de tantos valientes. 

Abandonemos la villa de Almagro, dejando al lado de la estación un convenio magnifico, casi en ruinas, como sucede con la mayor parte de las obras artísticas de España. 

Ciudad-Real, 5 de Abril de 1873. 

En la estación de Alcázar despedimos á los viajeros de Alicante y Valencia; en la de Manzanares a los de Andalucía, y previa la detención en los puntos intermedios, el tren siguió á todo correr de la máquina, porque no hay pendientes, desniveles ni curvas en un terreno de suyo llano y espacioso, hasta llegar á Ciudad-Real. 

Era el amanecer. 

Se oia el canto de los pajarillos y se observaba á la simple vista el numero de árboles en donde estaban escondidos. La Mancha es un país rico, produce lo necesario á la vida, y hasta exporta lo sobrante con notables rendimientos. Sus hijos, que son hijos de España, reúnen todas las cualidades de los buenos ciudadanos; afables en el trato, trabajadores en el campo y en el taller, hacendosos en sus viviendas, bravos en el ejército y honrados con la fé de sus mayores. Pero se advierte en ellos cierta rivalidad con la vegetación, pues existen muy contados árboles, y los que se plantan, desaparecen en los primeros meses. Las preocupaciones pueden mucho; la conveniencia puede más todavía. La conveniencia exi- 
ge que el arbolado aumente, para que las lluvias sean periódicas y eviten la propagación de epidemias y enfermedades. Todos los pueblos siguen este sistema, y aunque la Mancha no tenga aguas abundantes para el riego, fácil es sostener y propagar con solo el cuidado y la perseverancia, la plantación de especies arbóreas, tan necesarias á la salud. 

Llegamos ya á Ciudad-Real. 

Comparado el pueblo de ahora con el de antes se observa una trasformacion beneficiosa. E1 camino de hierro avivó el deseo de reformas. 

Al penetrar en Ciudad-Real, se ofrece á la vista un espectáculo agradable. Las murallas, las almenas, las casas, simétricamente colocadas y de trecho en trecho recogidas al abrigo de los templos católicos, llaman la atención del espectador y del viajero. Sobre todo, las antiguas defensas de la plaza, que eran las murallas, en gran parte destruidas hoy, y las torres, en su mayoría echadas por el suelo, reconcentran el entendimiento en el esplendor de antes y en el abatimiento de ahora. 

Para ingresar en la ciudad, tenemos á nuestra disposición siete puertas, que se conocen con otros tantos 
nombres propios. Ciruela, Alarcos, Carmen, Granada, Santa María, Mata y Toledo, pues la de Calatrava pertenece ya á la historia. Algunas de estas entradas conservan todavía, á pesar de tantos vandalismos artísticos y de tantas profanaciones históricas, la fisonomía de tiempos pasados, y recuerdan el nombre inmortal de Carlos I; la de Toledo, notable para el.anticuario por sus esbeltos arcos, por su delicada fábrica, por las torres que le sirven de vigilantes, por su grande ojiva y sobre todo por el gusto arquitectónico que revela, permanece en pié para examen de los inteligentes; y la de Ciruela, que se halla inmediata á la estación del ferro-carril y acaba de ser restaurada á conciencia por la generación 
contemporánea, tiene el privilegio de reflejar en ella todas las miradas. 

Fijémonos en esta última puerta. Existia al Sur de la ciudad un arco de medio punto, carcomido por el tiempo é inaccesible al paso de las gentes, que la linea férrea hizo necesario su habilitación para llegar directamente,  y sin inútiles rodeos, al centro de la misma. 

Es preciso confesar que la restauración fué hecha con inteligencia y sin mengua del arte. Un arquitecto peritísimo, D. Cirilo Vara, propuso que se colocasen dos torreones, unidos por un lienzo de pared, y en el que se ostentasen gallardas almenas. En el centro debia figurar un arco de gusto gótico. En efecto, la obra se llevó á feliz término por iniciativa del entonces gobernador civil Sr. Cisneros, y el viajero puede contemplar una fortificación guerrera de agradable aspecto y de general conveniencia. 

Ahora que la reforma está hecha, ahora que las gentes transitan sin dificultad; ahora que los vehículos entran y salen según el antojo de sus conductores, parece el trabajo sencillo y la obra producto de escasos esfuerzos. Ha costado, por el contrario, no pocas vigilias y grandes sacrificios. 

El proyecto llegó á su término, y la Puerta de Ciruela, que ofrece un ancho de 10 metros por 11 de altura, que su ornamentación corresponde al género arquitectónico, que hasta el más insignificante detalle, fué previsto y realizado, es el adorno más completo que podía ofrecer la ciudad favorita de Alfonso el Sabio á los viajeros, ya por la proximidad al desembarque del ferro-carril, ya 
por el sitio en que está colocada. 

Ciudad-Real es un conjunto desordenado de obras antiguas y de obras modernas, de recuerdos históricos y de trabajos presentes. 

Como obra de otras generaciones , sobresale el. templo de Nuestra Señora del Prado. Admira ver aquella sola nave, tan alta, tan esbelta, tan espaciosa, que rivaliza en magnificencia con los demás templos de España. Es posible que no haya otro que le exceda; pues cuenta 50 metros de longitud y 47 de latitud. Las dos bóvedas interiores, que recuerdan los primeros años del siglo xvi, el retablo, las esculturas de los apóstoles, la torre elevadísima, todo está primorosamente hecho y con arte dirigido. Domina en la construcción el gusto gótico. 

Allí se encuentran dentro del templo los estandartes que sirven para las proclamaciones de los Reyes, del  mismo modo que en la Basílica de Atocha, custodiada por los inválidos del ejército, ondean para perpetuo recuerdo y para eterna enseñanza los trofeos y las banderas ganadas por los españoles en los campos de batalla ó en los combates navales. 

Otras dos parroquias á más de la de Santa María del Prado, existen en Ciudad-Real. Tiene la de San Pedro Apóstol y la de Santiago; esta última, la más antigua de todas, pero también la más maltratada por impericia de los restauradores y revocadores. Aquella techumbre, que priva al templo de su primitivo carácter, no está en armonía con el resto del templo, con las tres naves, con las anchas ojivas y con el retablo que adorna la Casa de Dios. 

La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, es antigua: ofrece á la vista tres naves espaciosas, un coro, obra del siglo xvi; un altar dedicado á la virgen de la Guía, modelo de estilo churrigueresco; grandes columnas; hermosísimas gradas para llegar al presbiterio, y un retablo de escayola, tanto más notable, cuanto que fué hecho por un hijo de la ciudad, por el Sr. López Donaire, nada menos que en 1863, es decir, hace pocos años. 

Tres puertas dan ingreso al templo , las tres de construcción antigua y distintas en el orden arquitectónico. Las murallas y las puertas revelan el espíritu guerrero de pasadas edades; los conventos y las iglesias, la piedad de nuestros mayores. 

Ya hemos dicho el estado de las primeras, ya hemos indicado los templos; solo falta recordar los conventos, el de Carmelitas y el de Dominicas , que cuentan por centenares los años de existencia. Y de esta suerte completamos todo lo antiguo, todo lo que legaron nuestros ascendientes en fuerza de sacrificios por la religión y por la patria. 

En contraposición á las obras antiguas , ofrece el sistema constitucional las obras modernas. Aquellas se destinaban á la oración, á la caridad y al recogimiento; estas se aplican á las artes , á la enseñanza , á la ciencia, á la industria y al dolor. Templos , hospitales y monasterios constituían las primeras ; fábricas, talleres, escuelas, institutos, hospicios , casas de socorro , constituyen las segundas. 

Entre las construcciones recientes figura la Gasa Consistorial, terminada en 1869. E1 edificio es suntuoso por fuera y admirablemente distribuido por dentro. Una esbelta y graciosa escalera, adornada con estatuas, convida el ingreso al palacio popular. 

El salón de sesiones puede enorgullecer á una capital de tercer orden , y aun de segundo y de primero: 13 metros de largo por 6 de ancho, á más de las pilastras, capiteles , balaustrada y trabajo artístico, base de la ornamentación: hé aquí lo que ofrece la sala destinada á las conferencias de los concejales de Ciudad-Real. 

La parte exterior, reúne á la sencillez la elegancia. El frente á la plaza es un trabajo digno de examen minucioso, descollando las armas de la ciudad, las de Castilla, la lápida de la Constitución, las estatuas representativas de la Justicia y la Prudencia, la Industria y la Agricultura, las ventanas centrales y la torre, y sobresaliendo entre la parte constructora de la obra , la tan conocida y apreciada piedra de Novelda. 

La Plaza Mayor, ó sea de la Constitución, es de forma irregular. Viene ya de tiempo de Fernando VI, de aquel diligente monarca que fomentó la marina, construyó el Jardín Botánico de Madrid, estableció el Observatorio astronómico, protegió á los hombres de saber, auxilió á la industria y al comercio, creó la Academia de Bellas Artes, y firmó un tratado de paz , el de Aquisgrán, en 1748. La plaza es un trapecio de 4.000 metros cuadrados, y fué objeto de reparaciones importantísimas en 1860, sin detrimento del arte y en honor de la belleza. 

El género que domina en las construcciones particulares, es el greco-romano, destacándose el piso principal por sus adornos, por sus ventanas, por sus pilastras y por sus capiteles. 

En el centro de la plaza se levanta una fuente erigida á la memoria de Hernán Pérez del Pulgar el de las Hazañas y hijo de Ciudad-Real, que debe servir de base á la estatua de tan insigne guerrero. Allí, en el propio pedestal y mirando al Ayuntamiento, aparece en letras de oro y en elegante lápida de mármol, la siguiente inscripción: 

HERNÁN PÉREZ DEL PULGAR 
EL DE LAS HAZAÑAS 
NACIÓ EN CIUDAD -REAL EN 1454 
Y MURIÓ EN GRANADA EN 1534. 
LA CIUDAD NATAL CONSAGRA 
ESTA MEMORIA AL SEÑOR DE LOS 
MOLINOS DE TREMECÉN, 
AL HÉROE DE ALHAMA, DEL SALAR, 
DE GUADIX, DE SALOBREÑA, 
DE GRANADA Y DE MONDÉJAR. 

Los pueblos que recuerdan las virtudes, la inteligencia ó el valor de sus hijos predilectos, merecen el aplauso de la historia y los plácemes de las generaciones contemporáneas. Honrar la memoria de los grandes hombres es honrarse á si mismo la patria, es honrarse á si mismo el pueblo que les vio nacer. 

Ciudad-Real se enorgullece con Alfonso de Soto, jurisconsulto [no, es de Ciudad Rodrigo]; Juan de Molina, historiador; Alonso de Céspedes, guerrero; Fernán Gómez, médico y literato, hijos todos de esta población. 

Continuando las obras y restauraciones modernas, ya públicas, ya particulares, debemos mencionar el cuartel de caballería, fundado á fines del siglo anterior para casa de misericordia por el cardenal arzobispo de Toledo, señor Lorenzana, y convertido más tarde en alojamiento de la fuerza armada. El edificio es cómodo, espacioso, bien situado, perfectamente restaurado y propio para tres ó cuatro regimientos. 

El Hospicio provincial, reformado en todas sus partes, ofrece grandes departamentos; el Instituto, tiene aulas y colegio de internos con absoluta separación, y el Hospital civil, extramuros de la ciudad, ostenta salas ventiladas é higiénicas. 

Como edificios particulares sobresalen los palacios de Barrenengoa y Almagro, y como paseos, el de la Libertad, inmediato á la puerta de Calatrava, que fué un tiempo interminable serie de lagunas, causa permanente y ocasional de enfermedades para el barrio de Santiago, y hoy es una planicie agradable y una larga extensión de terreno bien dispuesto para la gente de á pié. 

E1 tiempo era limitado, pero suficiente á recorrer todas las calles y visitar todos los edificios públicos. El aspecto que presenta esta capital revela grandes mejoras realizadas en los últimos años, y un deseo vehemente de llegar en breve término á la altura de otras ciudades, superiores en importancia política, aunque no en riqueza y recuerdos históricos. 

VI 

Argamasilla de Alba, 7 de Abril de 1873. 

En la estación de Alcázar despedimos á los viajeros de Alicante y Valencia, quedando únicamente en nuestra compañía hasta Manzanares los que se dirigían á las fértiles y hermosas provincias andaluzas. 

Pocos españoles habrá que al oir el nombre de este pueblo y al fijarse en la estación de Argamasilla de Alba, no recuerden al punto aquellas palabras que repiten los niños y pronuncian los ancianos: «En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme» Cervantes no quiso acordarse de Argamasilla, sin duda para que todas las villas y lugares de la Mancha le ahijasen, y sin embargo, le dio alto renombre é imperecedera fama. Aquí pasó luengos dias y menguadas noches, y en este pueblo hubo de habitar por ajeno mandato una humilde casa, donde toda incomodidad tiene su asiento. 

Todos saben de memoria que en Argamasilla de Alba concibió y escribió Cervantes la más ingeniosa fábula de los tiempos pasados y presentes; todos saben que Argamasilla sirvió de prisión al escritor, al soldado y al diplomático, abrumado por tanta miseria y tantos sufrimientos, pero rico de nobleza, de bravura y de inteligencia. 

¿Quién, que no reniegue del nombre español, pasa por este pueblo y no dedica algunas horas á visitar la prisión de Cervantes? 

¡Ah! Un impulso de la propia conciencia y una resolucion espontánea de la voluntad, me obligó á detenerme aquí un día. ¡Veinte y cuatro horas que trascurrieron en veinte y cuatro segundos! Una, dos, tres, hasta diez veces, recorrí de arriba abajo y de abajo arriba la casa de Medrano. Pero ¿qué es la casa de Medrano? La tradición popular trasmitida de padres á hijos designa á esta casa como la que sirvió de cárcel á Cervantes. 

Ese edificio fué comprado por el Estado en 1862, á petición del entonces gobernador de la provincia de Ciudad-Real y conocido literato D. Enrique de Cisneros. No se limitó á la compra el esfuerzo de la nación para honrar al primer prosista español, sino que fué restaurada con esmero y se conserva con diligente cuidado, por iniciativa y aun generosidad pecuniaria de D. Sebastian Gabriel de Borbon, grande aficionado á las artes y á las letras patrias. En el interior de la casa se ve un cuadro que recuerda á las gentes el nombre del literato que allí pasó amarguras sin cuento, y el titulo del libro que constituye su propia gloría y la del país que le vio nacer. 

El impresor D. Manuel Rivadeneyra, muerto ya para desgracia de la España literaria, pero á quien sucede honradamente por títulos de honor, con nobleza adquiridos, su propio hijo, se propuso dar á la estampa el libro Don Quijote de la Mancha en el mismo sitio y lugar en que lo escribió su autor. Asi sucedió en efecto. Empresa en que el Sr. Rivadeneyra tomaba parte, podia darse por terminada en su ejecución. La Biblioteca de Autores Españoles denuncia una obra 'colosal y un amor patrio á toda prueba. La publicación del Quijote en Argamasilla de Alba, compuesto por cajistas llevados de Madrid, é impreso en máquinas de procedencia nacional, revela el propósito de coadyuvar á la obra de agradecimiento que debe la nación española al Manco de Lepanto. 

Es decir, que España adquirió la casa , el ex-infante D. Sebastian la restauró, y Rivadeneyra hizo una edición especial del Quijote y de otras obras del autor, que andan en manos literarias y se ven en las bibliotecas de los hombres de estudio. 

Más ha hecho la generación moderna por la memoria de Cervantes que sus propios contemporáneos. En nombre de todos los españoles, la Academia de la Lengua le tributa solemnes honras fúnebres en Madrid, llevando la palabra de Dios un obispo de la cristiandad ; la casa en que vivió Cervantes en la capital de España, es conocida por una lápida que la municipalidad ha hecho colocar; su calle lleva su propio apellido; aparece en estatua frente al palacio de las Cortes , y hasta el estudio de humanidades á que asistía en la calle de la Villa, llama la atención del transeúnte. 

Salgamos del pueblo inmortalizado por Cervantes, para visitar los alrededores. Ante nuestra vista se descubren inmensos campos y llanuras; á un lado está el Toboso; al otro, términos de riquísimas villas ; en todas partes aparecen las señales que fotografía D. Quijote en su inimitable cuadro de la vida y de los hombres. 

El corazón se ensancha y el patriotismo tiene legítimo desahogo corriendo por estas tierras, que traen á la mente recuerdos imperecederos. 

Rindamos un tributo de admiración al insigne escritor que ha gozado del raro privilegio de que sus obras se tradujesen á todos los idiomas, y de que por su nombre y por su fama constituya el ornamento de las letras castellanas. 

VII

Puertollano, 8 de Abril de 1873. 

En este pueblo existen unos baños, cuya nombradía llega á todas partes y cuya eficacia para ciertas dolencias es altamente provechosa. Larga caravana de enfermos se dirige á Puertollano desde el 15 de Junio á igual dia de Setiembre, que es la temporada abierta al público. Otros baños se encuentran á corta distancia de estos, los hervideros de Fuensanta y los del Villar. 

Asi como Puertollano tiene estación y los viajeros se detienen en el pueblo, sin molestias, los de Fuensanta exigen que se salve un trayecto desde Ciudad-Real en ómnibus, y los del Villar que se ande una hora en tartana desde la estación de la Cañada. Asi y todo, la concurrencia es numerosa y los beneficios de las aguas abundantes á la salud. 

En Fuensanta predominan las mujeres, asi como en Los Baños y en Puertollano pagan su contingente en gran mayoría los hombres. Aquellas aguas minerales son acidulas y ferruginosas, mientras que estas se acercan más á las carbónicas. Las enfermedades de la piel predominan en las primeras, y las de estómago y reumáticas ofrecen asiduo entretenimiento á las segundas. La temperatura de estas aguas es la siguiente : 

Hervidero de Fuensanta. 17° y 25º Reaumur. 

Puertollano 13º idem. 

Observo que me entrometo en asuntos facultativos, como si fuera escritor médico español, y tan competente en aguas minerales como D. Marcial Taboada, D. Anastasio García López ó el respetable Sr. Rubio, por desgracia perdido ya para la patria y para la ciencia. 


VIII

Almadén, 9 de Abril de 1873. 

Al oir la palabra Almadén el amor patrio se enorgullece. Criaderos de esa clase, tan primorosamente ofrecidos por la naturaleza y con tal abundancia prodigados, no existen en otro país de la tierra. 

Aquellos criaderos, que celebran y envidiaa todas las naciones; aquellas masas de mineral incalculables é inacabables; aquellas galerías, más dignas de atención por los trabajos de la naturaleza que por los esfuerzos de los hombres, lisonjean, y pueden lisonjear, el orgullo español, Y, sin embargo, contrasta la riqueza de las minas con la administración de las mismas. 

Todos creen al llegar á la estación de Almadén que están ya en las minas. Engaño manifiesto. El viajero tiene que recorrer ocho kilómetros antes de penetrar en el establecimiento, pero ocho kilómetros de un camino fatal, inaccesible á los carruajes y solo practicable en buen tiempo á la gente de á pié. El que tenga deseos de visitar aquel prodigio de la naturaleza, quédese en la estación anterior, Almadenejos, y desde allí podrá seguir, no muy cómodo, un camino vecinal recientemente construido. Maravilla al viajero que las minas de Almadén no tengan vias de comunicación, ni una mala carretera, ni siquiera un ferro-carril servido por fuerza animal. ¡Cosas de España! 

El Sr. Rodríguez Pinilla, que fué director general de Propiedades, se lamentó en documentos oficiales de este abandono. Dios quiera que su voz no se pierda en el espacio. 

Es verdad que existe una linea férrea entre España y Portugal; pero este camino de hierro, aunque pasa por las inmediaciones de Almadén y una de sus estaciones está bautizada con su nombre, deja subsistentes las mismas dificultades para los viajeros y para los trasportes. 

Las minas de azogue de Almadén , cuya explotación data de tiempo de los romanos, que en el siglo xvi fueron arrendadas á los condes Fúcares y que volvieron al pleno dominio del Estado en 1616, se hallaban dotadas al fin del siglo pasado de los aparatos más adelantados en aquel tiempo. Se montó una máquina de extracción de minerales movida por ocho caballerías, otra de vapor de 40 caballos que salió de los talleres del inmortal Watt y se aplicó al desagüe, y una grúa para mover grandes pesos y colocarlos desde el mismo pozo de extracción en las carretas con que se hacia y se hace aun hoy el tras-
porte. 

E1 gobierno entonces quiso dotar esta preciosa finca de todos los mejores elementos mecánicos que podían mejorar la explotación, y Almadén puede vanagloriarse hoy de poseer y ver marchar todavía, después de ochenta años, una de las máquinas de Watt más antiguas que sustituyeron á las de Newcomen para hacer el desagüe de las minas. 

Pero si en aquella época se dedicaron algunas sumas á mejorar los sistemas primitivos con aparatos nuevos, desdé entonces hasta estos últimos años, nadie habia querido escuchar los ayes y reclamaciones de los ingenieros en demanda de progreso para aquellas minas. Setenta años habian trascurrido desde las innovaciones allí introducidas; el siglo xix estaba recorriendo su segunda mitad, Y el Estado, dueño de las minas, veia impasible hacer la extracción con muías, el trasporte en carretas de bueyes, subir y bajar á los obreros por escaleras de mano á 300 metros de profundidad, gastando sus fuerzas y su vida inútilmente, como si el yapor no existiera, como si la mecánica no hubiera hecho progreso alguno 
en estos setenta últimos años, como si no hubiera medios de economizar las fuerzas alargando la vida, del obrero que baja á los subterráneos. Tampoco se pensaba en que estos obreros, condenados á respirar una atmósfera envenenada, podian experimentar un grande alivio introduciéndoles aire del exterior con que vivir; se limitaban los medios de ventilación á dejar obrar el desequilibrio de la atmósfera sobre las bocas que comunican las díferentes galerías con el exterior , y cuando más se encendía alguna leña en el verano en uno de ellos para activar un poco la corriente natural. 

Pero afortunadamente todo ha cambiado en aquellas minas en estos últimos años, gracias á los recursos votados por las Cortes Constituyentes á propuesta del ministro de Hacienda, D. Laureano Figuerola. Con estos recursos han podido comprarse en los talleres de Bélgica máquinas modernas, que obedecen á un plan completo de instalación, estudiado y desarrollado por uno de los ingenieros del Cuerpo de Minas más competentes y respetables, el Sr. Monasterio, comisionado para este objeto por el gobierno. 

Algunas de estas máquinas están ya funcionando con brillante éxito, y los obreros que bajan y suben de los subterráneos en tres minutos, sin fatiga alguna, y que respiran en ellos un aire puro y fresco, que introduce un ventilador, bendicen la mano bienhechora que tanto bien les proporciona. Más de 40.000 [¿?, quizá diez mil] obreros van ya movidos por este aparato de locomoción vertical, y cada dia produce más entusiasmo este cambio, que no solo ahorra un tiempo precioso, sino que aumenta la vida de aquellos economizando sus fuerzas. Baste decir, que cada ascensión ahorra una hora y otro tanto la bajada, de modo que los, 40. 000 obreros trasportados representan una economía de 80.000 horas, que equivalen á cerca de diez años por un obrero. 

Las nuevas máquinas de Almadén no tienen por objeto principal, ni aumentar la producción, ni ahorrar,
brazos, ni buscar otras grandes economías: no conviene arrojar al mercado más mercurio que el que demandan las necesidades de las diferentes industrias que viven de él, si hemos de conservar el monopolio, y por consiguiente el precio que hoy tiene, ni puede dejarse de sostener una población que ha vivido siempre de las minas, y allí ha perdido sus hijos y ve consumir las fuerzas de los que sobreviven: se trata de una cuestión más alta y humanitaria en su esencia, por más que, realizada como se espera y ya empieza á sentirse, la economía y facilidad en todos los servicios han de ser un hecho evidente ; pero estas mejoras tienden á crear obreros más fuertes, y salvarles en cuanto es posible de los efectos nocivos de la atmósfera mercurial en que se ven envueltos de continuo.
 
Sabiéndoles y bajándoles con comodidad en breves instantes, sin hacer esfuerzo alguno, ni sus poros se abrirán al empezar el trabaja, como sucedía no há poco, ni sus fuerzas se gastarán elevando su cuerpo mil veces en cada entrada por escaleras de mano: una vez en la superficie, sin apercibirse apenas de ello, van al lado de su familia tranquilos y descansados, sin más fatiga que la que produce la faena á que cada uno se dedica. 

Seria muy largo hacer una relación detallada y minuciosa de todas las nuevas máquinas que deben cambiar ya, en poco tiempo, completamente la faz de aquel establecimiento industrial ; pero daremos brevísima reseña de las principales. 

En el pozo San Miguel, que antes era solo de ventilación, se ha montado una máquina horizontal de 20 caballos de fuerza, con la cual se hace el servicio de extracción de minerales, mientras se monta otra de 40 caballos en el pozo maestro de San Teodoro; se ha hecho el de subida y bajada de obreros, se verifica el desagüe con cubas guiadas, y actúa un ventilador aspirante, que introduce en las minas 8 metros cúbicos de aire en cada segundo. Esta máquina funciona ya, y extrae diez toneladas de mineral por hora. 

Sobre el pozo San Aquilino se ha levantado un lujoso edificio que cubre no solo una linda máquina vertical de 30 caballos de fuerza, sino el departamento de las calderas, tres en número, oficinas de los ingenieros, oficiales de minas y empleados administrativos , salón de planos y otras dependencias importantes. El techo del cuerpo principal de este edificio está formado por una bóveda de 
chapa de hierro galvanizado. La máquina está funcionando para subir y bajar los obreros, por medio de espaciosas jaulas, guiadas, provistas de para-caídas del sistema Sibotté, en las que entran de cada vez 16 obreros, aunque son susceptibles de recibir hasta 22. El castillete sobre el que están montadas las poleas, que reciben un cable plano de pita de Manila, está formado por vigas y traviesas de hierro que dan al conjunto una extraordinaria solidez, y un aire esbelto, poco común en esta clase de aparatos. 

Hay además montado y servido por otra máquina vertical de 12 caballos, un taller completo de reparaciones, contornos, cepillos, fraguas, taladros, sierra mecánica y demás mecanismos de esta clase de dependencias. 

Se está recortando el pozo maestro llamado de San Teodoro y cuyas dimensiones de los tres primeros pisos son escasas para los nuevos aparatos, y á él está destinada otra maquinado 40 caballos, de tracción directa, auxiliada para la expansión por otra de seis y un freno de vapor. De este pozo partirá un plano automotor de medio kilómetro de longitud, por el que serán conducidos los minerales en wagones directamente de la mina á los hornos. Este plano empieza por un puente montado sobre columnas de hierro, media por un  ferro-carril en firme y termina por un viaducto de 100 metros, en dos tramos, 
montado sobre pilas metálicas del sistema de celosías. A continuación de él se halla el taller de preparaciones mecánicas de los minerales, donde han de ser clasificados por riquezas y tamaños, siendo movidos los aparatos por una máquina de 20 caballos horizontal, del sistema Gorliss, construida en la fábrica de Mr. Bede de Verviers (Bélgica). 

Prepáranse asimismo, entre otras mejoras, un sistema de señales telegráficas y una serie de tubos metálicos, por los que ha de correr el mercurio desde los hornos al almacén, cayendo en unas pilas de fundición cerradas, de invención del Sr. Monasterio, mediante las que el obrero, ni estará expuesto á los vapores mercuriales, ni tiene que ocuparse en llevar el azogue á la balanza sino cuando va á envasarse. Un indicador marca el azogue que contienen estas pilas por medio de una escala, y puede de ellas sacarse á voluntad en la cantidad que se desea, como se saca de un tonel otro liquido cualquiera. 

Terminamos estos apuntes manifestando que el estatablecimiento de Almadén, antes tan atrasado, será dentro de poco, no solo un establecimiento industrial á la altura del primero de este género, sino una escuela de mecánica para todo el que quiera estudiar los diferentes sistemas modernos, de distribución del vapor, expansión, calderas, cambios de movimiento y construcción sencilla y de gran gasto. Hoy puede ya mostrarse á los extranjeros con orgullo, sin avergonzarse ni bajar los ojos, como sucedía no há mucho, cuando atraídos de la fama de estas minas, venian las personas curiosas á visitarlas. El descender á aquellas obras grandiosas del interior, antes tan molesto, es hoy un paseo agradable; y en los snbterráneos, ya no se oye, sino rara vez, el chirrido de las carretillas de mano que arrastraban el mineral al pozo de extracción, regado por el sudor del carrero; están las galerías principales cruzadas de vías férreas, por las que se deslizan con facilidad y sin grande esfuerzo, pequeños wagones de hierro de la cabida de 400 kilogramos. 

Muchos ingenieros trataron de realizar los progresos de la ciencia; las Memorias son luminosas, sus indicaciones acertadas, sus economías dignas de estudio, y sin embargo, trascurrió el tiempo hasta que la necesidad hizo obligatorio lo que demandaban de consuno la humanidad y el impuesto.. 

Por eso dice el Sr. Pinilla en su Memoria que la explotación y beneficio de las minas de azogue de Almadén cuestan al Estado el 66 por 400 de su producto. A buen seguro que no llegan, ni con mucho, á esa cifra, los gastos de las minas de igual clase en Austria y en California. 

¿Qué remedio urge poner en práctica para evitar el mal? 

Ante todo, y sobre todo, enlazar la via férrea de Badajoz con el establecimiento-minero por medio de un ferro-carril, ya movido por el vapor, ya por fuerza animal, llámase camino de hierro ó califíquesele de tranvia. La cuestión está en construir la legua y media que separa á la mina de Almadén de la estación de su propio titulo. En ello ganarían el Tesoro y la industria nacional. 

Los demás medios que indica el Sr. Pinilla, recomiendan los ingenieros y exige la ciencia, se relacionan con los procedimientos de beneficio, empleo de máquiñas, conducción de minerales y establecimiento de laboratorios. En estos últimos años van gastados en mejoras positivas, que se traducirán en mayores productos y más saneados ingresos en el presupuesto, cinco millones de reales. ¡Gracias á Dios que algo empezamos á realizar por nuestro propio bien!  Que la parte facultativa intervenga más, dijo un alto funcionario; que la administracion dirija menos, hé aquí una gran verdad. Que los gastos sean muchos, importa poco; lo que importa es que los rendimientos correspondan á los sacrificios del país. 

Por lo demás, es digno de visitarse el establecimiento. 

La curiosidad y la inteligencia tienen ancho campo en donde espaciarse. Los hospitales, las escuelas, los criaderos de cinabrio y de mercurio, las galerías, la dehesa, cuanto ha producido la naturaleza y el hombre, pero sobre todo la primera, llaman la atención del viajero y le obligan á nuevas visitas y á más detenidos estudios. 

IX

Almorchón, 11 de Abril de 1873 

Ínterin almuerzan los viajeros en barraca, provisionalmente colocada á la derecha de la vía, continuemos nuestros apuntes, por si de algo sirven á los lectores de ambas naciones peninsulares. 

Al abandonar con tristeza el establecimiento minero de Almadén, volvimos al camino de hierro para seguir la linea de Lisboa. La provincia de Ciudad-Real iba quedando atrás, presentándose ante la vista una de las más ricas de Extremadura. En el tránsito se veía el valle de la Alcudia, posesión real un tiempo, hoy de la nación, de inmenso valor y de valiosos productos.