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lunes, 21 de septiembre de 2026

El conocimiento de la ley

 "El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento; el conocimiento, sí" (Coto Matamoros, a Jesús Quintero)

"Principio" jurídico que se aplica solo a la justicia española: Audiencia Nacional, Tribunal Supremo etc.; y, por demás, a la ley positiva con sus epiqueyas, consuetudinarismo de según qué costumbres, etc.

sábado, 19 de septiembre de 2026

Comentarios sobre frases filosóficas

 [De por ahí]

 Hay hombres que nacen para obedecer. Aristóteles fue el maestro del más grande y legendario conquistador del mundo, Alejandro Magno, además de ser el hombre que ordenó buena parte del saber humano y lo sistematizó. Quizás es uno de los hombres más brillantes que han existido. Sin embargo, escribió directamente que ciertos seres humanos son esclavos o inferiores por naturaleza. La idea está en el primer libro de su obra La política, entre los capítulos 4 y 7 habla de esto sin ningún reparo. Su argumento es frío y coherente. Define a los esclavos como instrumentos animados con voz, unas herramientas que respiran y sostiene que hay personas que carecen de la parte deliberativa del alma, que no existe medida igual entre todos. Esta facultad es la que permite gobernarse a uno mismo. En otras palabras, algunos tienen mayor autodominio que otros. Por eso dice, careciendo de esta habilidad deben ser mandados e incluso es conveniente y justo que sea así, del mismo modo que al buey le conviene el yugo. Existen seres humanos, afirma Aristóteles, de categorías inferiores, que por naturaleza deberían obedecer a los más capaces y excelentes en la facultad de deliberar en su alma. Lo perturbador es que Aristóteles nunca fue un fanático o alguien irracional. Distinguía exactamente el tipo de esclavitud injusta y la de los prisioneros de guerra. Esta otra forma de esclavitud, según él, es de naturaleza. Escribe también que la belleza del alma no se ve tan fácil como la del cuerpo, descartando que esto sea una cuestión racial. La idea convierte una relación de dominación en un hecho filosóficamente correcto. Quizás Aristóteles no intuyó los horrores que se cometerían usando sus palabras como vergonzosa excusa. 

La única pregunta seria es si vale la pena vivir. El mito de Sísifo, de 1942, abre con una de las frases más contundentes que ha escrito un filósofo. Albert Camus afirma que solo hay un problema filosófico verdaderamente serio y que ese problema es el suicidio. Todo lo demás, si el mundo tiene dimensiones o cuántas categorías tiene la mente, viene después. Primero hay que resolver si la vida merece o no ser vivida. Lo que lleva a Camus a esa frase es lo que él llama lo absurdo. No es que el mundo sea absurdo en sí mismo, ni que lo seamos nosotros. Lo absurdo nace del choque entre dos cosas. Nuestra necesidad desesperada de sentido, de que las cosas signifiquen algo y el silencio del universo que no responde. Le hacemos al cosmos la pregunta más importante para que del otro lado no haya más que silencio. Ese desencuentro dice es la condición humana. Él rechaza el suicidio porque cree que suicidarse sería darle la razón al absurdo, sería rendirse.

Propone vivir de frente contra lo absurdo, con lucidez, sin esperanza, pero tampoco con resignación. Tal como Sísifo empujando su roca por toda la eternidad.  

La historia es un matadero. En su obra Lecciones sobre la filosofía de la historia, publicadas tras su muerte, escribió lo siguiente: "La historia es un matadero." Es una de las ideas por mucho más oscuras de la historia. Hegel tenía una visión grandiosa, quizás de las más majestuosas jamás planteadas. Creía que detrás del caos aparente de los siglos avanzaba una razón, un espíritu que se despliega hacia la libertad más plena. Suena sin duda muy bien. El problema es cómo describió el precio de ese progreso. En la introducción de la obra, Hegel se pregunta ante qué altar se han sacrificado la felicidad de los pueblos, la sabiduría de los estados y la virtud de cada individuo. Su respuesta es que todo eso, todo el sufrimiento humano acumulado, ha sido el combustible de un proceso indiferente, pero perfecto. Los periodos de felicidad humana, dice, son las páginas en blanco de la historia. La razón histórica no ensucia nunca sus manos. Usa las pasiones, las ambiciones y los intereses de los mismos hombres como instrumentos para lograr sus fines. Los grandes personajes de la historia como Alejandro, César o Napoleón creen perseguir un tipo de gloria, pero en realidad serían las herramientas del Espíritu, que quedan deshechas una vez cumplida su función, como cáscaras vacías para un propósito más grande y perfecto. Lo oscuro de esta idea es que promete un futuro incomprensiblemente glorioso a la sombra de todo tipo de horrores inenarrables. 

La fe verdadera genera terror. En 1843, Sören Kierkegaard publicó Temor y temblor, un libro entero dedicado a una escena bíblica sumamente aterradora, la de Abraham subiendo la montaña con su hijo Isaac y un cuchillo dispuesto a sacrificarlo. Kierkergaard se negó a suavizar su razonamiento. Formuló una expresión que todavía hoy puede resultar perturbadora. Dijo: "En estos casos se da la suspensión teleológica de lo ético." Su tesis es que la fe auténtica puede exigir poner entre paréntesis la moral universal humana aparente. Para el héroe trágico común, sacrificar algo por un bien es doloroso, pero comprensible. Abraham va mucho más lejos. No sacrificará a Isaac, su hijo amado, prometido por Dios, y asimismo objeto de una promesa para la humanidad, por la patria ni por nadie. Lo hará por una obediencia absoluta que ninguna razón ética podría justificar ni explicar. Por eso Abraham, que recibió el milagro de la misma mano de Dios, calla durante todo el camino. No puede comunicar lo que va a hacer. Solo siente, según Kierkegaard, temor y temblor. Su fe es pura y confía en que Dios le asistirá y no dejará de cumplir sus promesas, pero la experiencia le sobrepasa. Pero esto solo puede ocurrir tras la más determinada convicción al casi ya dejar caer su cuchillo. Ese es el horror de la fe absoluta. Lo que Kierkegaard señala es el abismo entre las dos descripciones del mismo acto. Visto desde la ética humana, Abraham iba a cometer un crimen; visto desde la más pura fe, iba a ofrecer un sacrificio puro sobre el objeto amado mismo de la promesa que Dios le había hecho. Es un acto total de confianza que trasciende toda posibilidad de razonamiento. Él afirmó entonces que esto es un auténtico acto de fe que culmina siendo recompensado con la descendencia de la que llegará la salvación del mundo. Sin fe o sin la aterradora experiencia del temor absoluta a lo divino, nadie puede realmente conocer el poder de Dios y su fidelidad. Kierkegaard llevó esta idea hasta sus más hondos abismos sin suavizarla, haciendo que sea imposible ser indiferente ante su obra. No por nada él es el padre del existencialismo filosófico.

 El hombre parece un tipo de error. Arthur Schopenhauer publicó su obra El mundo como voluntad y representación en 1818. En ella construyó el pesimismo más profundo de la historia de la filosofía.

Todo lo que hacemos, dice, nace de aparentes deseos y de deseos como carencia, es decir, dolor. El hombre parecería ser algún tipo de error. Mientras desea algo, no lo tiene y sufre. Cuando por fin lo consigue, el placer le dura poco porque enseguida aparece el vacío, un aburrimiento sordo que le empuja a desear otras cosas. Así la vida oscila como un péndulo entre el dolor y el aburrimiento. Y esos dos, escribe, son en el fondo sus únicos materiales. El placer para Schopenhauer es siempre negativo, no es pleno, sino la cesación momentánea del sufrimiento.

Nunca ganamos de verdad. Según él, hay una voluntad ciega, un impulso sin meta que nos mueve como humanos, como si fuéramos marionetas. Para él, esa voluntad nos empuja a reproducirnos usando el señuelo del deseo. Y una vez cumplido su objetivo, el amor se rompe.

Es una idea oscura y densa, propia de un alma atormentada, como la del mismo Schopenhauer, que careció de todo tipo de amor, incluido el de su propia madre. 

El estado debe criar humanos. La República de Platón es uno de los libros más importantes de la historia, sin ninguna duda. También contiene en su libro quinto uno de los programas más escalofriantes jamás propuestos por un gran filósofo. Al diseñar su ciudad ideal, gobernada por reyes filósofos o guardianes sabios, Platón llega a la pregunta de cómo asegurar que esta élite virtuosa se mantenga siempre a la altura. Su respuesta es la cría selectiva. Con una analogía explícita con la crianza de perros de casa y caballos de raza, Platón sostiene que los mejores humanos deben unirse con las mejores mujeres tan a menudo como sea posible y que los inferiores con las inferiores deben unirse en cambio lo menos posible si se quiere mantener el rebaño humano en óptimas condiciones para los objetivos más elevados y nobles. Los hijos que nacen de las uniones correctas se criarán en común y la mayoría logrará ser excelente, sacando de ahí los futuros reyes filósofos para que terminen logrando lo que se espera de ellos. En todo esto hay un detalle que lo hace aún más inquietante. Platón sabía que los guardianes se revelarían si supieran que sus parejas están asignadas, así que propone un engaño para quienes están por encima: montar un sorteo, una lotería sagrada que los ciudadanos crean a que es azar, mientras que los gobernantes la han amañado en secreto para juntar a quienes ellos quieren. Cuando a alguien le toca una mala pareja, culpará la suerte. Jamás a los que moverían los hilos. Esto es exactamente lo que Platón propuso. La idea es oscura porque somete la reproducción humana a un plan estatal que decide quién nace y quién no, tratando a las personas como animales para criar. Es perfecta esta idea para Platón, pero es igualmente inescapable. Dos milenios después, en el siglo XX, se convirtió este sueño en programas reales de Eugenesia.

Platón no era racista. Su objetivo era la virtud y la plenitud de la capacidad humana de razonar. Es decir, que solo deberían gobernar los más dignos del poder, hombres justos, llenos de virtud, independientemente de su origen racial, todos los que puedan hacerle el más perfecto bien a su pueblo. Nada que ver con la pureza de sangre o de razas. Sin embargo, fue el primero en escribir con toda seriedad que un estado debería criar a sus ciudadanos y mentirles sobre cómo lo hace el hombre.  

El hombre es el lobo del hombre. Thomas Hobbes escribió su obra El Leviatán en 1651 en plena guerra civil inglesa. Desde ese escenario pensó, ¿qué sería de los seres humanos si desapareciera toda autoridad? Si no hubiera un estado, ni policía ni leyes. Sin un poder que nos mantenga a raya, dice Thomas Hobbes, caeríamos en lo que llama la guerra de todos contra todos. Esta no sería por maldad, sería por lógica, por naturaleza misma de la situación. Como somos entre los seres humanos más o menos iguales en fuerza, cualquiera podría matar a cualquiera. Como los recursos son escasos, terminaríamos todos compitiendo. Como no podemos confiar en nadie, atacaríamos primero siempre por miedo a ser atacados antes. Y esto sería un círculo vicioso.

Hobbes aclara que la guerra no consiste en pelear, sino más bien en disponerse permanentemente a hacerlo, siendo un estado interno del ser humano. La frase con que resume esta vida es ya célebre. El hombre es el lobo del hombre y su existencia es solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta. 

No soportas quedarte solo en una habitación. Blaise Pascal fue un genio de las matemáticas y la física que dedicó sus últimos años a una obra entera sobre la miseria del ser humano sin Dios. Existen dos fragmentos que juntos componen un diagnóstico incómodo de por qué vivimos como vivimos. Dijo primero, "El yo es odioso." Pascal escribe esta frase pensando en el amor propio, un impulso que nos pone a nosotros mismos en el centro del universo y que quiere someter a todos los demás. Todo partiendo de la mente humana.  En La cortesía y las buenas formas, dice: "Solo maquillarían esta naturaleza, mas no la quitan." En el segundo afirma él que toda la desdicha de los hombres viene de una sola cosa, de no saber quedarse quietos en reposo dentro de una habitación. Buscamos ruido, agitación, trabajo, entretenimiento y todo tipo de distracciones porque no soportamos estar solos con nosotros mismos y en silencio. Según él, este es el origen de todo el mal en el mundo. A ese mecanismo de huida lo llamó distracción. 

Lo que Pascal sugiere es que si te quedaras verdaderamente quieto, sin pantallas, sin tareas, sin otras personas, tarde o temprano aparecerá lo que la agitación tapa. Podrás ver tu vacío, tu aburrimiento y, en el fondo podrás contemplar tu muerte. Solo esto te obligará a pensar y a vivir de verdad. 

Te obligarán a ser libre. En la obra El contrato social de 1762,  Jean-Jacques Rousseau empieza con una frase: "El hombre nace libre y en todas partes está encadenado." Rousseau creía que la civilización, lejos de perfeccionarnos, nos había corrompido. En su estado natural. Según él, el ser humano era íntegro y bueno. Fue la sociedad, la comparación con los demás, lo que lo volvió vanidoso y esclavo. Hasta aquí parece una crítica típica del romanticismo de la época. El problema proviene de que Rousseau no propone volver a los bosques, sino construir una comunidad legítima mediante un pacto donde cada uno obedezca lo que él llama la voluntad general, la voluntad del cuerpo entero orientada al bien común. Entonces escribe una de las frases que ha hecho temblar a sus lectores durante dos siglos y medio. Afirmó lo siguiente: "Quien se niegue a obedecer la voluntad general será obligado a ello por todo el cuerpo. Esto significa que le obligará a ser libre." Puedes leerlo una y otra vez. Él propone obligar a alguien a ser libre dentro de esta sociedad. Eso es lo que pasa hoy para él. Forzarlo a acatar la ley común es ofrecerle verdadera libertad. Esa idea de que se puede forzar a la gente por su propio bien y de que quien se resiste debe ser corregido para cito liberarlo, es exactamente el lenguaje con el que los régímenes más brutales y totalitarios justificaron aplastar a los individuos en nombre de supuestos ideales elevados. 

El color no existe. Demócrito vivió hace unos 24 siglos. Fue junto a su maestro Leucipo, el padre de una idea que parecía delirante en su tiempo, el atomismo. El mundo dijo, está hecho de partículas diminutas e indivisibles. Les llamó átomos. Estos se moverían en el vacío. Solo existirían entonces dos cosas,  átomos y vacío. De esta idea aparentemente física sacó una conclusión filosófica perturbadora. Por convención existe lo dulce, por convención lo amargo. Por convención existe lo caliente y el color. Pero en realidad solo hay átomos y vacío. Piénsalo un momento. El rojo de una manzana no está en la manzana. La manzana solo tiene átomos con cierta disposición que reflejan cierta luz. El rojo lo fabrica tu ojo y tu cerebro. Lo mismo con su dulzor, el calor del fuego, el sonido de una campana. Todo este mundo cálido y colorido y sabroso en el que crees vivir no está afuera. Es una interpretación que tu mente proyecta sobre la realidad que en sí misma es incolora, silenciosa y ciega. Puros átomos ordenados y desordenados dentro del vacío. Lo perturbador de Demócrito es que abre con esto una grieta entre el mundo tal como lo experimentamos y el mundo tal como es. Quizás no se propuso hacerlo, pero el universo real sería para él un lugar frío y mecánico, indiferente a nosotros.

Y toda su calidez es un espectáculo que ocurre solo dentro de la mente humana. A Demócrito se le llamó el filósofo que ríe. Y quizás hace falta reírse un poco cuando descubres que el mundo podría ser solamente una ilusión de tu mente. 

De Dios solo se puede decir lo que no es. Maimónides fue un gran filósofo de la Edad Media. Fue un médico jurista y sabio. Y en su obra Guía de perplejos, escrita hacia 1190 se enfrentó a un problema. ¿Qué podemos decir realmente sobre Dios? Su respuesta desarrollada en la primera parte de la obra es radical, tanto que muchos creyentes la encuentran perturbadora por encima del ateísmo.

Maimónides sostiene que no podemos atribuirle a Dios ningún atributo positivo. No podemos decir con verdad y precisión qué es, solo qué no es. Su razonamiento es riguroso. Si decimos que Dios es sabio o poderoso, sacamos esas palabras de lenguaje humano sacadas de nuestra experiencia, y, aplicando esto, lo rebajamos a nuestra medida, lo volvemos comprensible y por esa razón es indigno de Dios. Peor aún, atribuirle cualidades supondría que Dios está compuesto de partes y eso es imposible para un ser tan absoluto. Así que según él, la única teología honesta es negativa. Cuando afirmamos que Dios es sabio, lo correcto es entender que Dios no es ignorante. Cada frase sobre Dios debe convertirse en una negación, en el borrado de su limitación conceptual. Para Maimónides, Dios es un misterio tan absoluto que el lenguaje entero se rompe al intentar nombrarlo. La idea es oscura y para un creyente puedes llegar a ser abrumadora, pero, créeme, para un ateo podría volverse una pesadilla. Un ateo no podría hablar jamás de aquello en lo que dice no creer. La mayoría de ellos indignamente se retirará incapaz de argumentar más sobre este argumento de Maimónides. 

Casi todos los problemas filosóficos son falsos. Ludwig Wittgenstein es probablemente el filósofo más influyente del siglo X y dedicó buena parte de su vida a demostrar que la mayoría de los problemas de la filosofía no son problemas de verdad. En sus Investigaciones filosóficas, publicadas en 1953 tras su muerte,afirmó lo siguiente: "Los problemas filosóficos surgen cuando el lenguaje se enreda." Su idea es que nuestras palabras funcionan perfectamente en su terreno cotidiano, cuando pedimos pan o damos una dirección, pero se estropean cuando las arrancamos de allí y preguntamos en abstracto cosas como: ¿Qué es el tiempo? ¿Qué es el bien?" O, "¿qué es la mente?" A ese gran ruido conceptual lo hemos llamado durante siglos grandes problemas de la filosofía. La filosofía, dice él, no sirve para construir grandes sistemas ni para descubrir grandes verdades ocultas del universo. Es más bien una especie de terapia. Su trabajo es curarnos de los enredos en que nos mete el lenguaje y su definición del objetivo de la filosofía es enseñarle, según él, a una mosca la salida de la botella donde quedó atrapada.

La idea es oscura, sobre todo para quienes creen en esa filosofía que tal vez puede solucionar muchas de las preguntas que creemos esenciales, pero que quizás sean solo frases mal armadas, confusas y oscuras sobre las cosas de las que nadie puede hablar. 

La madurez del hombre es recuperar la seriedad que tenía cuando era niño al jugar. En la obra de Nietzsche Más allá del bien y el mal, de 1886, entre sus aforismos, él dejó escrita una breve frase genial y brillante que resume buena parte de su filosofía. La madurez del hombre es haber recuperado la seriedad que se tenía de niño al jugar. Nos han enseñado que madurar es volvernos serios en el sentido solemne, abandonar los juegos, cargar con deberes y obligaciones y poner una cara seria ante la vida. Nietzsche curiosamente vislumbró lo contrario. Observa tú cómo juega un niño. Está entregado por completo, absorto. Para él juego es lo más importante del mundo y sin embargo, no lo hace por obligación, ni por premios, ni para impresionar a nadie. Juega por jugar, con una seriedad total y a la vez una libertad de todo peso. Esa combinación de entrega absoluta, sin utilidad ni deber es para Nietzsche la forma más alta de estar vivo y de filosofar. Y la mayoría de los adultos la ha perdido a cambio de una seriedad falsa, la que nos hace hacer cosas por miedo o por el simple que dirán de los demás. En su obra, Así habló Zaratustra completará la idea en tres etapas. El espíritu dice, primero es un camello que se arrodilla y carga con todos los deberes que le echan encima. Luego se parece a un león que se rebela y aprende a decir "yo quiero" frente a los "tú debes." Pero ni siquiera el león es la meta. Para Nietzsche, la etapa superior del espíritu es volverse un niño. Él describe esto como una mezcla de inocencia y olvido, un nuevo comienzo, una rueda que gira por sí misma, un sagrado siempre sí. Recuperó todo esto con una intuición antiquísima que viene de Heráclito, el filósofo oscuro, que ya había dicho que el tiempo es un niño que juega. La idea nos obliga a preguntarnos cuánto de nuestra seriedad adulta es de verdad importante y cuánto solo es miedo disfrazado de responsabilidad. Después de recorrer estas ideas sobre el sufrimiento, la muerte y el vacío, quizás sea justo cerrar con esta la respuesta más profunda a los misterios del universo. Quizás no sea la solemnidad intelectual, sino aprender a vivir y a jugar en serio, como cuando teníamos 5 años y el juego, la inocencia pura y la transparente intención lo eran todo.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Pensamientos de John Stuart Mill

 "El Estado que empequeñece a sus hombres, para que sean instrumentos más dóciles en sus manos incluso para fines beneficiosos, descubrirá que con hombres pequeños no se puede lograr realmente nada grande."

«Al estudiante que nunca se le pide que haga lo que no puede, nunca hace lo que puede / A pupil from whom nothing is ever demanded which he cannot do never does all he can».

«Debiera haber en toda constitución un centro de resistencia contra el poder dominante y, por consecuencia, en una constitución democrática, un medio de resistencia contra la propia democracia».

«El perpetuo obstáculo al progreso humano es la costumbre».

«El valor de una nación no es otra cosa que el valor de los individuos que la componen».

«En la historia, como en los viajes, los hombres no ven de ordinario sino lo que ya llevan en la imaginación, y en general desacierta en historia quien antes de estudiarla no era ya un sabio».

«Es mejor ser un humano insatisfecho que un cerdo satisfecho; mejor ser Sócrates insatisfecho que un tonto satisfecho. Y si el tonto, o el cerdo, son de diferente opinión, es porque solo conocen su lado de la cuestión. La otra parte en comparación conoce ambos lados / It is better to be a human being dissatisfied than a pig satisfied; better to be Socrates dissatisfied than a fool satisfied. And if the fool, or the pig, are of a different opinion, it is because they only know their own side of the question. The other party to the comparison knows both sides».

«La disciplina es más poderosa que los números; la disciplina, es decir, la perfecta cooperación, es un atributo de la civilización».

«La idea de que es un deber de todo hombre procurar que otro sea religioso fue el fundamento de cuantas persecuciones religiosas se han perpetrado y, si se admite, las justifica plenamente».

«La justicia de proteger por igual los derechos de todo el mundo es mantenida por aquellos que apoyan la más exacerbada desigualdad en los propios derechos».

«La libertad consiste, básicamente, en poder hacer lo que se desea».

«La originalidad es la única cosa cuya utilidad no pueden comprender los espíritus vulgares».

«Los conservadores no son necesariamente estúpidos, pero casi todos los estúpidos son conservadores».

«No existe una mejor prueba del progreso de una civilización que la del progreso de la cooperación».

«Preguntaos si sois felices y dejaréis de serlo».

«Todas las cosas buenas que existen son fruto de la originalidad».

«Todo aquello que sofoca la individualidad, sea cual sea el nombre que se le dé, es despotismo».

martes, 1 de septiembre de 2026

Sartre versus Camus

 Sartre-Camus, ganar el debate después de muerto, en El País, Javier Rodríguez Marcos, 29 AGO 2026: 

El autor de ‘El extranjero’ no vivió para ver cómo el tiempo le daba la razón en su crítica al totalitarismo soviético. Murió en un accidente de tráfico

“La historia contemporánea ha creado una nueva clase de seres humanos: la de los que son confinados en campos de concentración por sus enemigos y en campos de internamiento por sus amigos”. Hannah Arendt, una de las mentes más lúcidas del siglo XX, escribió estas palabras en Estados Unidos, tras huir del nazismo en Alemania y de la deportación en Francia. Terminada la guerra, viajó regularmente al viejo continente para comprobar, por un lado, cómo muchos de sus compatriotas alemanes tomaban por meras opiniones los actos del régimen nazi. Por otro, cómo muchos filósofos franceses justificaban el horror estalinista para no dar argumentos al capitalismo, cuyos abusos se resumían en un sintagma que hizo fortuna: violencia estructural. Había estallado la Guerra Fría y un telón de acero dividía países y mentes.

Durante su gira europea de 1952 relató a su marido una visita a París con esa sinceridad reservada a las cartas: “Ayer vi a Camus; sin duda, el mejor hombre que hoy tiene Francia. Está muy por encima del resto de los intelectuales”. Y también: “En cuanto a Sartre et al. no los veré; no tendría sentido. Están completamente inmersos en sus teorías y viven en un mundo hegelianamente organizado”. Por entonces, la intelectualidad francesa -que era como decir occidental- se había polarizado en torno a sus dos figuras señeras, el novelista y el filósofo del momento, dos amigos a punto de dejar de serlo: Albert Camus y Jean-Paul Sartre. El primero era a su pesar el beato angélico de la tendencia de moda, el existencialismo. El segundo ejercía de buen grado como sumo pontífice (en versión laica: mandarín).

Semanas antes de la visita de Arendt, Camus había publicado su ensayo más famoso, El hombre rebelde, que Sartre leyó como un ataque a su fe política: los postulados del Partido Comunista, que seguía los de la URSS, es decir, de Stalin. Consciente de que su obra de teatro Las manos sucias no había gustado al aparato, prohibió su montaje en Viena para que no coincidiera con un congreso “por la paz” promovido por Moscú y al que él acudía como estrella invitada.

La paradoja es que Camus sí había sido militante del PC en la Argelia de su juventud, colonia francesa. Dos años, entre 1935 y 1937. La defensa de sus vecinos árabes, su preferencia por el sindicalismo de base y por el socialismo libertario encajaban mal en una organización vertical. Como los personajes de la última canción existencialista de Charli xcx, tanto Sartre como Camus hablaban desde un apartamento parisino: uno desde la teoría, el otro desde la vida real. Hijo de un pied noir muerto en la Primera Guerra Mundial cuando él tenía apenas un año, el futuro escritor se crio en el Argel más pobre con su madre, analfabeta, y con su abuela, una menorquina de armas tomar. Solo el empeño de su maestro hizo que no dejara la escuela para llevar un jornal a casa. Años después, su alumno le dedicaría el discurso del Nobel, culmen de una carrera cuyo primer gran hito fue El extranjero (1942).

Su talento literario y su papel en la Resistencia al frente del diario Combat fascinaron a Jean-Paul Sartre, formado en la elitista École Normale Supérieure y consagrado como autor de un ensayo capital: El ser y la nada. Con el fin de la guerra, Sartre convirtió a su amigo —y de paso a sí mismo, que había vivido la Ocupación desde la barrera— en el epítome de una nueva figura: el intelectual comprometido.

Para Sartre, el compromiso era con la causa comunista, sin fisuras, costase los sacrificios (ajenos) que costase. Todo anticomunista era “un perro”, llegará a decir. Para Camus, con la causa de la verdad y del respeto a la vida, estuvieran en el bando que estuviera. A Sartre no le gustaba, por supuesto, el gulag, pero lo colocaba en la balanza con la pena de muerte en Estados Unidos. Además, justificaba así la violencia contra las “opresivas” democracias occidentales: el descontento debía a veces “transformarse en huelga, la huelga en reyerta y la reyerta en asesinato”. Para Camus, el fin no justifica los medios y ni una sola vida debe sacrificarse en el altar de la Historia. Ni víctimas ni verdugos: “Rusia es hoy una tierra de esclavos rodeada de torres de vigilancia. Que ese régimen concentracionario sea adorado como instrumento de liberación y como una escuela de felicidad futura es lo que combatiré hasta el fin”.

Albert Camus volcó esas ideas en El hombre rebelde, que vendió 60.000 ejemplares en cuatro meses, cifras que hoy envidiaría cualquier editor. Su éxito multiplicó el eco de la tronante ruptura que tuvo como campo de batalla las páginas de Les Temps Modernes, la revista dirigida por Sartre. A la reseña encargada a un discípulo del director ―20 páginas de ácido sulfúrico contra la “inconsistencia” filosófica de Camus, su sed de moderación y su “moral de Cruz Roja”― le siguió la irónica pero dolida réplica del aludido, condenado al ostracismo progresista por los “nuevos ricos de la Justicia”. Más tarde, la esperada contrarréplica del propio Sartre, brillante y maniquea. Por fin el mejor alumno de filosofía podía decirle al estudiante más querido de la clase que no ha entendido a Hegel.

La república de las letras dio por vencedor a Sartre. La caída de la URSS tiempo después dio la razón a Camus. “Vivir es verificar”, había escrito. No fue su caso. Murió en un accidente de tráfico en 1960. Su examigo escribió una sentida pero medida necrológica. En 1964 también Sartre ganó el Nobel, pero lo rechazó. En 1975 reclamó el dinero a la Academia Sueca para destinarlo a una iniciativa humanitaria.

sábado, 8 de agosto de 2026

Juan Manuel de Prada publica el ensayo Una enmienda a la totalidad. Entrevista.

 [Juan Manuel de Prada sin filtros. La verdad que nadie quiere escuchar, 28 de febrero de 2022. En El aullido del lobo, portal o canal de Gonzalo Rodríguez García en YouTube. Entrevista transcrita y corregida por el bloguero]

Capítulo 1: Introducción: Pensamiento tradicional vs. Ideologías modernas.

Venga, esto es El aullido del lobo, un canal para gente que a pesar de todo está decidida ser fuerte, libre e indómita. Si tú no eres una de esas personas, este canal no es para ti. Y hoy para nosotros es un honor tener en El aullido del lobo a Juan Manuel de Prada, un autor cuyas ideas conectan profundamente con las ideas del Aullido del lobo. Pues en todo lo que escribe se trasluce siempre una profunda cosmovisión espiritual.

Nosotros consideramos que sin dicha cosmovisión espiritual el mundo está abocado al nihilismo y la autodestrucción. Recientemente ha publicado este libro que es una maravilla, se llama Una enmienda a la totalidad, pero que además tiene un subtítulo especialmente gráfico. Dice: "El pensamiento tradicional contra las ideologías modernas." No podemos sino adherirnos a esa frase, el pensamiento tradicional contra las ideologías modernas. Bien, pues para empezar, Juan Manuel, un honor tenerte aquí. Muchísimas gracias por atendernos. 

Lo primero sería, ¿cuáles serían los principios fundamentales de ese pensamiento tradicional, de esa doctrina tradicional?

Bueno, un placer estar aquí con con vosotros en este en este lugar también para mí tan querido como es el café Varela, un café con una gran tradición literaria y en tan grata compañía. Gonzalo, bueno, yo creo que más que hablar de principios deberíamos sentar cuál es la base del pensamiento tradicional. 

Capítulo 2: Realismo vs. Idealismo: La base del pensamiento tradicional.

La base del pensamiento tradicional es reconocer la naturaleza humana, y reconocer la realidad de las cosas. Se podría decir que el pensamiento tradicional fundamentalmente es realismo frente al idealismo que creo que caracteriza las ideologías modernas. En el ámbito político sería reconocer un orden del ser frente eh a las ideologías que lo que creen es que el orden del ser puede ser cambiado, manipulado, alterado, transformado mediante ese poder creativo, ese poder creativo que bueno nos está conduciendo hacia barrancos francamente temibles, ¿no? 

Entonces, yo te diría que que el pensamiento tradicional es algo muy modesto, es la observación de la naturaleza propia del pensamiento aristotélico que descubre cuál es la auténtica naturaleza humana. En primer lugar, naturaleza en donde hay un elemento espiritual, un elemento de reconocimiento de lo sobrenatural, pero al mismo tiempo una naturaleza muy con los pies en la tierra. Muy, muy con los pies en la tierra, ¿no? Y yo creo que este es el concepto básico a partir del cual luego ya el pensamiento tradicional se ramifica frente a la visión que tienen las ideologías del hombre prometeico, es decir, de ese hombre que tiene que alcanzar el fuego de los dioses, que tiene que robarlo, y que una vez que tiene ese fuego puede hacer con su naturaleza lo que le da la gana.

El pensamiento tradicional lo que pretende es que el hombre reconozca lo que es, ¿no?, en todos los ámbitos, en el ámbito, por supuesto, antropológico, pero luego también en el ámbito político, en el ámbito cultural, en el ámbito social, etcétera, etcétera. Yo te diría que esta es la base fundamental, ¿no?

Capítulo 3: El hombre prometeico: la rebelión contra la naturaleza humana.

Bueno, pues no puedo estar más de acuerdo. que me ha encantado cómo lo has planteado, porque se acerca a ideas que que yo mismo recojo a veces cuando escribo y digo, "Oye, es que la doctrina tradicional básicamente se basa en ser más realista posible, sin duda, en atenernos a la realidad de las cosas." Y además has dicho una idea muy interesante. Has contrapuesto ese realismo frente a un idealismo que pretende que el ser humano puede a su libre albur modificar el mundo. Entonces, claro, esto me recuerda a la doctrina evangélica, ¿no? "La verdad os hará libres". La verdad de las cosas, el orden del ser, te hará libre. Hay que recordar que en España tuvimos a ZP diciendo: "La libertad os hará verdaderos." Bueno, pero en realidad en realidad esa frase de Zapatero no dejaba de ser eh podríamos decir el lema de la modernidad, ¿no? Que es una rebelión, es una rebelión titánica, como prometeica,¿no? Y que efectivamente le vende la golosina a los seres humanos de que buscando pues una especie de libre desarrollo de la personalidad, es decir, construyendo su biografía, siendo dueños de su destino, van a ser dueños del mundo. 

En realidad es un concepto hegeliano, ¿no? El espíritu del mundo que transforma la historia, ¿no? Esta es una idea, bueno, primero repito, irreal, es decir, el ser humano, la naturaleza humana es la misma desde, no sabemos desde cuándo, pero desde luego los hombres que pintaron las cosas de Altamira eran los mismos que nosotros y lo va a seguir siendo hasta que la raza humana desaparezca de la faz de la tierra, al menos en su en su andadura mortal. Y este concepto, este concepto que tanta rabia le produce a las ideologías modernas, creo que ha conducido a los seres humanos a, bueno, a callejones sin salida o mucho peor, hacia barrancos ¿no?

Capítulo 4: Salud Mental y Vacío: ¿Por qué somos la generación más débil?

Estamos ahora cuando tú te rebelas contra lo que eres, eso tarde o temprano te conduce a la melancolía y autodestrucción.

Y sí, yo lo veo así, es decir, o sea, vamos a ver la cantidad de suicidios que tenemos: autodestruyen los titanes, en los mitos se autodestruyen. Efectivamente la multiplicación que tenemos por ejemplo de los casos de de trastornos psíquicos total es una cosa apabullante. 

Yo tengo amigos psicólogos ya de cierta veteranía, ¿no? que que te dicen sobrecogidos que a lo mejor hace 30, 40 años pues tenían una clientela que casi no les daba para comer y que hoy en día sin sin haberse convertido en psicólogos o psiquiatras de éxito, pero esa clientela la han multiplicado por cinco, por seis, hasta por 10. No se habla de eso suficiente y cómo la salud mental está arrasada en los tiempos que corren. Yo digo que es la época de los seres humanos mentalmente más débiles que ha habido nunca. 

Mira, por ejemplo, una cosa que esto ya puede parecer casi como una como una provocación decirlo, ¿no? Pero, por ejemplo, ese mensaje que se le lanza siempre a los jóvenes de que tienen que hacer aquello que les guste, aquello que les hace felices... La realidad es que en el 95% de los casos a donde les conduce es a la infelicidad y a la frustración. ¿Por qué? ¿Por qué? Porque la capacidad imaginativa humana es incalculable. Y es que yo mañana me puedo levantar pensando que yo podría ser un magnífico astronauta, por ejemplo, ¿no? Porque he visto, no sé, media docena de películas de astronautas y me he sentido muy identificado con los protagonistas, ¿no?

Y entonces voy a volcar mi vida en una cosa para la que primero no tengo aptitudes físicas, no tengo conocimientos eh científicos, acordes de aeronáutica, etcétera, etcétera. Ya, además vivo en un país que no tiene capacidad para financiar mi sueño, ¿no? Eh, entonces, claro, me voy a convertir en un fracasado, en un fracasado. Pero es que además, si sigues prolongando esta estupidez, es que además voy a querer ¿cómo voy yo a querer? ser astronauta, pues me digo, ¿a dónde tengo que ir? Pues tengo que ir a Rusia o tengo que ir a Estados Unidos, ¿no? para ser astronauta, ¿no? Entonces, me voy a desarraigar, voy a romper lazos con con toda mi familia, con todo mi mundo, con todo. Y, al final, bueno, pues evidentemente cuando llegue a la NASA y golpea la puerta de la NASA, me van a pegar una patada en el culo, como es natural. Entonces, yo creo que esto es algo que la gente no entiende y claro, dice, "Ay, ¿qué vida aquella en donde tú nacías hijo de un carpintero y tenías que ser carpintero? Qué asco, tal, no sé qué."

Capítulo 5: La Trampa del Éxito: El fracaso del modelo de felicidad moderna.

 Vamos a ver. El 95% de los hijos de carpinteros que se hicieron carpinteros fueron personas felicísimas. Yo con esto no estoy abogando a que el hijo del carpintero tenga que ser carpintero, el hijo del albañil tenga que ser albañil, no: lo que estoy abogando es para que se tengan que crear unas condiciones de vida, unas condiciones de vida en donde tú asumas lo que eres, es decir, que tú has nacido en este pueblo: pues, hombre, tienes que buscarte novia en este pueblo, tienes que buscarte un oficio que tenga salida en tu pueblo, etcétera, etcétera, ¿no? Que ese mundo ha desaparecido, no ha quedado. Bueno, ese mundo ha sido destruido por aquellos que querían incorporar nuevas formas de vida para su conveniencia. Porque, claro, precisamente cuando vamos hacia un capitalismo global, a ti no te interesa que un señor quiera heredar los suicidios de su padre porque lo va a dignificar. No, no, a ti te interesa que sea un paria, le enseñas un poco de informática, un poco de inglés y lo mandas a Bangladesh a trabajar, ¿me entiendes? Pero claro, esto nos ha acercado a una idea que tenía anotada para conversar contigo y es que, sea, una vez que nos asentamos en esa cosmovisión espiritual de ese pensamiento tradicional, nos damos cuenta de que el mundo moderno es la antítesis de eso, que hemos generado una civilización antitética al pensamiento tradicional. Totalmente: porque no reconoce la naturaleza humana, porque ha creado un concepto falso de libertad que ya no está ligado a la capacidad de discernimiento que el ser humano tiene sobre el bien y el mal y a la capacidad de observación de la naturaleza para descubrir la verdad de las cosas, sino que está ligado exactamente a lo contrario, es decir, a revolverse contra la verdad de las cosas, eh, y a convertirte en un ser en perpetuo estado de insatisfacción y persiguiendo aquellas quimeras que el poderoso de turno te quiere vender, ¿no?

Se podía decir que una sociedad que engorda todo lo que serían los anhelos y afectos del ego. "Me apetece, me apetece, me gusta, no me gusta, quiero, no quiero"... No hay ningún yo esa monstruosidad que hay en la en la Constitución americana, el derecho a la búsqueda de la felicidad, date cuenta,

Capítulo 6: El Derecho a la Felicidad: Una expresión auténticamente "hijoputesca".

que es  una expresión auténticamente hijoputesca, porque no es que te reconozcan el derecho a la felicidad, que esto, por supuesto, sería grotesco, no es como reconocerte el derecho, no sé, a ligar, no es algo idiota, ¿no? O sea, tú "no tienes derecho a la felicidad, puedes alcanzar modestamente la felicidad o algo parecido a la felicidad", pero no, dicen: El derecho a buscar la felicidad. Es decir, te convierten en un zascandil que durante toda tu vida vas a tener que ir buscando la felicidad, buscando la felicidad. Y como no la vas a encontrar nunca, vas a ser un chiquilín emberrinchado que constantemente va a estar pidiendo derechos con que vas a decir, "Joder, yo sería feliz si pudiera pegarle una patada en el culo a mi mujer", ¿no? Y entonces te dan el el divorcio, ¿no? "Yo sería feliz, si pudiera matar a mis hijos", te dan el aborto. Yo podría ser feliz así hasta la locura. Hasta que, al final, como no alcanzas la felicidad, pues dice: "Yo quiero el derecho a que me maten. Quiero el derecho a que me maten porque no he alcanzado la felicidad." Porque ahora soy viejo decrépito, estoy amargado, no soporto el dolor, no tengo quien me acompañe, estoy hecho una piltrafa, no tengo amigos, entonces, sí, quiero que me eutanasien.

Claro. La sociedad neurótica y enfermiza que tenemos.

Yo digo que es una sociedad patógena, completamente disfuncional, donde toda esta perspectiva moderna de la libertad os hará verdaderos, lo que géneros individuos, como estás detallando, que están hechos pulpa. 

Capítulo 7: Sociedad Luciferina: "Seréis como dioses" y la antigua serpiente.

Yo diría, esto es un, yo lo digo así, una sociedad demoníaca o luciferina, es decir, porque de la verdad os hará libres a la libertad os hará verdaderos, hay una subversión y una perversión, ¿verdad? Yo digo demoníaca. Sí, hombre, porque el fondo de esa y el fondo de esa subversión es la vieja promesa, la vieja promesa de la antigua serpiente. No seréis como dioses.

Exacto.

Es decir, si tú te liberas de todo aquello que te coarta, es decir, si le pegas el una patada en el culo a tu mujer, si matas a tus hijos, si cambias de sexo, si te vas de tu pueblo, si reniegas del oficio de tu familia, si rompes los lazos con el mundo, eh, serás Dios, serás autosuficiente, harás lo que te dé la gana. Claro, ese sueño individualista, eh, patético, a pesar de que quería ser grandioso, de Ayn Rand, ¿no? la novelista, ¿no?

Eh, que es eso, el superhombre, el sueño del superhombre. Pues no, no, nadie es un superhombre ni una supermujer. La verdad es que somos seres dependientes que nos fortalecemos a través de los vínculos y del reconocimiento de lo que somos. Vale, pues a partir de aquí, yo también, planteamos a El aullido del lobo y en el libro que últimamente publiqué que consideramos que en la historia de España, en la tradición española, esta cosmovisión espiritual ha estado especialmente presente en lo que yo llamo la fe y realismo, fe y realismo del Siglo de Oro español, de Cervantes, de Lope, de Calderón.  

Capítulo 8: Fe y Realismo en España: El legado del Siglo de Oro.

Entonces, yo no sé si, a mi humilde entender, la cosmovisión del pensamiento tradicional ha sido fundamental en la construcción del proceso histórico de España hasta hace unos escasos 200 o 300 años. España puede mirarse más en el espejo de la doctrina tradicional que en el espejo de la modernidad contemporánea.

Bueno, de hecho, la España que tú has mencionado está seguramente en el momento de su máximo esplendor, ¿no? Pero yo te diría que sí, que España se constituye en torno a este concepto de realismo tradicional, se hace fuerte en torno a este concepto, ensancha sus fronteras en torno a este concepto, que naturalmente tiene también un sustrato religioso muy fuerte, naturalmente, y mantiene una lucha, mantiene una lucha contra todos sus enemigos, que es una lucha además en donde pese a las dificultades y a que esos enemigos cada vez sean más numerosos y más fuertes, España efectivamente podríamos decir que al menos hasta comienzos del siglo XIX mantuvo esa fortaleza y esa identidad, ¿no? A partir de ahí lo empiezan a torcer fundamentalmente porque España se envenena con el liberalismo, que es lo que la destruye. Hay dos naciones, hay dos naciones, una a cada extremo de Europa que combatieron el liberalismo.

Capítulo 9: España y el Liberalismo: Cómo perdimos nuestra identidad.

Una se rindió, aun con momentos de reacción, pero en general se rindió, digámoslo así, o se fue rindiendo. La otra resistió con momentos de gran convulsión, que es Rusia, ¿no? Y esta es la realidad, y sí, yo creo que España, cuando logró ser auténticamente verdadera, es cuando no estaba infiltrada por estas ideologías modernas. Y ahí es donde dio sus mejores frutos en todos los ámbitos. En el religioso, en el literario, en el artístico, en todos: político, civilizatorio.

Eso es, por eso, por supuesto. 

Y luego España, pues a la vez que se le infiltran los venenos, se le infiltran también los complejos, ¿sabes? Esto lo denunciaba Unamuno. Unamuno decía que no, España no tenía por qué competir con Europa en ciencia o en tecnología o en técnica, ¿no? España tenía un carisma, tenía unos carismas, unas vocaciones que eran más de tipo creativo, religioso, espiritual, artístico, etcétera, etcétera. Yo creo que sí, que bueno, no sé, no hace falta más que ver lo que lo que hoy en día es España.

Total, que no nos engañemos, pues es un es un país lacayo, es una colonia, es un cero a la izquierda que además chapotea en su total en su decadencia, y se niega a mirarse en ese espejo, se niega a mirarse en Cervantes, se niega a mirarse en Calderón, se niega a mirarse en el Siglo de Oro, se niega, lo desprecia, lo olvida, lo aparta. Es un espectáculo lamentable ver hasta qué punto en España se da la espalda a lo mejor de su propia historia y tradición o se mira esa historia y tradición con recelo. Entonces, claro, el resultado es un país.

Pero, es que sabes, lo que pasa es que España está hundida también porque ha habido una serie de de puntales fundamentales en su constitución, en su ser verdadero, que se han derrumbado. 

Capítulo 10: La Monarquía Tradicional: El fin de la autoridad verdadera.

Claro. Por ejemplo, en el ámbito político, la monarquía, la monarquía tradicional dejó de existir. Dejó de existir hace mucho tiempo. Lo que tenemos hoy ya pues es una especie de parodia que, bueno, tal vez engañe a algunos ilusos, ¿no? Pero ya nada tiene que ver con la monarquía. Los reyes, su misión primordial, era defender al pueblo de los poderosos de tal manera que más allá de que los poderosos pudieran hacer sus injusticias, al final el rey era tan poderoso sobre ellos que los podía borrar de un plumazo. Ahí tenemos Fuenteovejuna o  El alcalde de Zalamea, que básicamente es este concepto, ¿no? Cuando el rey o la monarquía se convierte en sierva de los poderosos, pues al final para lo que está es para promover en la gente la Agenda 2030, ¿no?

En esas estamos. Entonces, claro, es cuando cuando tú subviertes el concepto de autoridad, por ejemplo, pues es que estás matando a la sociedad. Pero, ¿cuándo? Cuando desnaturalizas todas las instituciones que han hecho fértil a la sociedad, empezando por el matrimonio, por ejemplo, por hablar del orden civil o del orden social, pues es que ya no hay nada que hacer. Cuando tú te cargas el régimen político que rigió las relaciones entre los pueblos españoles y lo sustituyes por entelequias que nada tienen que ver con nuestra tradición y que lo único que están haciendo es generando odios entre los españoles, enfrentándose, etcétera, etcétera. Es que es muy difícil levantar todo eso, ¿no? Es muy difícil. Entonces, claro, al final los españoles, pues sí, los españoles son rehenes pues de todas las todas las ocurrencias ideológicas que caen sobre nosotros. Y además es que es que lo más triste es que las aceptamos mansamente, ¿no? Porque esto también es algo preocupante como estamos aceptando determinadas eh cosas de las que no te voy a decir hace un siglo te hace 10 o 20 años eh a la gente le parecería que estás que estás enloquecido, ¿no?

Capítulo 11: Cartografía de Situación: ¿Estamos en el Kali Yuga?

Claro. Entonces, mira, al hilo de lo que planteas, yo tenía aquí anotado, si claro, con estas ideas te invito, si puedes hacer claro, una mínima cartografía general, un mapa general de la situación que tenemos porque en España entra democracia liberal conservadora, socialdemocracia progresista, nacionalismo separatista antiespañol, izquierda postmoderna podemita y al mismo tiempo en el marco geopolítico actual, es decir, la cartografía de situación que tenemos.

Vaya, es es un sindiós, es el Kaki Yuga, ¿no? Del dharma. Es el el reino del Anticristo sobrevenido.

Pues, hombre, vamos a ver, aparte de las soluciones sobrenaturales en las que nunca hay que dejar de confiar y por las que hay que implorar siempre, todos los días hay que decir Maran athá, ¿no? Pero aparte de esto, no nos engañemos, la historia cambia de formas prodigiosas, seguramente por intervención sobrenatural e inesperadas e inesperadas. No debemos olvidar, por ejemplo, que apenas 10 años o o 15 años antes de la conversión de Constantino, hubo la la persecución más furiosa contra los cristianos, que fue la de Diocleciano.

Hm. Es decir, el giro copernicano que pegó la historia en muy poco tiempo es algo absolutamente insospechado, ¿no? 

Te pongo este caso porque es es muy espectacular, ¿no? Pero bueno, es significativo y muy, muy interesante, ¿no? Es muy interesante, pero, bueno, podríamos también trasladarlo a lo que fue la España, el giro copernicano que pega la historia cuando España, que estaba compuesta por dos reinos, ¿no? ¿Qué digo por dos reinos? Por tres reinos. Bueno, si no contamos a al reino Nazarí. Pues, en unos años, no solamente pasó a ser un único reino integrando a Aragón, a Castilla, a Navarra y al reino Nazarí, sino que se abrió a América, la incorporó, dio la vuelta al mundo después, poco después, quiero decir, y no solo a América, incorporó el sur de Italia, que era ya aragonés. 

Quiero decir, eh, hay que confiar, se podía decir. Bueno, la esperanza es fundamental. O sea, a mí siempre me dice la gente: "Es que es que tú eres muy pesimista, ¿no?" Yo digo: "Mira, yo soy un pesimista esperanzado". Frente a la época que que me ha tocado sufrir, que es una época optimista, desesperada, yo soy un pesimista de desesperanza, es decir, mi diagnóstico de la realidad, por realista, por realista, es sombrío. Creo que para hacer un diagnóstico de la realidad luminoso hay que ser papanatas, faltará a la verdad o será un malvado.

Capítulo 12: Esperanza en la Derrota: Por qué la historia puede cambiar drásticamente.

Pero al mismo tiempo, como creo en la naturaleza humana y como creo que la naturaleza humana no puede ser cambiada, creo que cuanto más fuerza humana, más reacción generarán. 

Exacto. 

Por supuesto va a haber un porcentaje de la población sometida, servil, que se va a entregar, pero va a haber mucha gente que no se entregue, que incluso puede fingir que se entrega, pero que en su fuero íntimo no se entrega. Y algún día eso estallará. Algún día eso estallará. ¿Cómo estallará? No lo sabemos, pero lo que sí sabemos, lo estamos viendo hoy mismo. Es que la historia puede cambiar drásticamente y también estamos viendo otra cosa, la debilidad de Occidente, la verdad de Occidente, es decir: Occidente hoy es una papilla humana. Es una papilla humana, y del mismo modo que puede caer sobre él una tiranía feroz, también puede caer una liberación que hoy en día ni siquiera concebimos. 

Claro, eso eso me lleva un punto que para mí es interesante y que se destila de de tu libro y es la idea de que bueno, pues estamos en una guerra espiritual, cultural. 

Sí, esto es indudable.

Capítulo 13: Guerra Espiritual: Convertir el vacío en una oportunidad de conversión.

Una guerra, casi me atreví a decir el fin de los tiempos. Es decir, esto es una guerra de verdad, eh, por el ser o no ser casi, ¿no? Por evitar que te roben el orden del ser, ¿no? Yo me da la impresión en en muchas veces en cuando escribes, cuando hablas, que tú asumes esa guerra y dices, "Yo me inmolo." 

Bueno, yo creo que esa guerra la tenemos que dar todos, la tenemos que dar sin estridencias y sin y sin locuras. Tendremos que tratar de persuadir a nuestros contemporáneos. tenemos que intentar eh devolver la cordura a nuestro mundo, ¿no? Cada uno desde donde estamos, cada uno desde donde estamos, desde el trabajo que desempeñamos, ¿no? Pues tú en este caso a través de estas entrevistas, eh yo en mi caso, pues a través de lo que escribo, creo que esa lucha hay que mantenerla, ¿no? Y hay que confiar. Yo creo que hay que confiar porque sí que es verdad que el enemigo es mucho más poderoso, pero repito, no cuenta con los elementos primordiales, ¿no? Que son, bueno, lo la materia de la que estamos hechos, ¿no? Y y el alma de la que estamos hechos. Entonces, como no cuenta con la carne y con el alma, pues creo que a la larga lleva las de perder. Lleva las de perder. 

Ahora bien, en este sentido, no hay que ser seráficos. Eh, yo creo que esa victoria no será una victoria pacífica y mucho menos creo que va a ser, vaya a ser, una victoria inocua. Creo que será una victoria dolorosa, probablemente cruel en algunos momentos y a lo mejor traumática incluso, ¿no? Esto no debemos olvidarlo.

Pero no debemos perder la esperanza. no debemos perder la esperanza ni tampoco caer en el desafuero, ¿no? Es decir, porque eh muchas veces, bueno, esto ha ocurrido a lo largo de toda la historia, ¿no? La tentación que siempre tenemos, que también es una tentación prometeica, ¿no? De querer transformar el mundo, pues no sé, poniendo una bomba, ¿no? Eh, esta es la cuestión, ¿no? Si no hay una si no hay una conversión de las almas. De todas maneras, mira, yo creo que nos ha tocado vivir en una época tan vacía que ese vacío está engendrando eh a su vez eh un vacío profundo en muchas personas, ¿no? 

Y muchos indudablemente ese vacío lo van a llenar con sustancias bastante oscuras, ¿no?

Con necedades, sí. Bueno, necedades o cosas peores incluso, ¿me entiendes? O sea, yo pienso que que, por ejemplo, el riesgo que corre Occidente de ser colonizado por otras religiones, claro, que significarían un retroceso humano enorme, ¿no? Respecto a lo que ha sido la la cultura cristiana, pues está ahí, por ejemplo, y es natural.

Capítulo 14: El Colapso de Occidente: El fin del soborno del estado de bienestar.

Lo dice Will Durant, ¿no? Que ningún pueblo es es conquistado por por otro pueblo si antes no se ha destruido desde dentro a sí mismo, ¿no? Esto está claro, es decir, ese riesgo existe. Pero también pienso que mucha gente en medio de ese vacío va a decir, "Venga, hasta aquí hemos llegado." No, esto no es vida. Esto no es vida. Y no olvidemos una cosa. No olvidemos una cosa. Este vacío, que al final el vacío es una amputación siempre, ¿no? Es porque te te sacan algo de dentro, ¿no? Este vacío solamente han podido mitigar el dolor a través del manguerazo de pasta, a través de eso que llaman el estado de bienestar, a través del soborno. Hm. Veremos qué ocurre cuando ese soborno empiece a faltar. Y ese soborno está empezando a faltar. y mucho me temo que en los próximos años va a faltar mucho más. Hm.

Lo que sí que es cierto, lo que sí que es cierto es que eso va a traer eh muchas dificultades económicas a unos pueblos que, repito, se han hecho fuertes. Bueno, no los pueblos no sus gobiernos, sus gobernantes y no sus gobernantes políticos solamente, sino los que manejan el cotarro se han hecho fuertes nutriendo de sobornos a la gente. Eh, veremos cuando falten esos sobornos lo que pasa. Entonces, yo creo que hay que estar ahí, ¿no? O sea, yo creo que esa lucha hay que seguirla dando con tranquilidad, eh, pero con ímpetu al mismo tiempo. Eh, estamos totalmente de acuerdo. O sea, me encanta porque es exactamente las ideas que nosotros, bueno, los que me siguen saben que yo traslado en los libros, en todo esas. Luego es muy importante, yo te diría también, eh, o sea, que tenemos que tener una capacidad de acogida, es decir, primero va a haber mucha gente, esto va a ser como un hospital de campaña, va a venir mucha gente herida, mucha gente desengañada, ¿sabes? mucha gente escarmentada y esa gente bien escarmentada, entre otras cosas, de todas estas ideologías, ¿no? 

Capítulo 15: El Hospital de Campaña: Una llamada a la hospitalidad espiritual.

Y va a haber rojos, azules, liberales, eh eh socialistas, no sé qué, ¿no? Y a esa gente se le va a ir cayendo la máscara, la los anteojeras. E y en ese sentido hay que ser hospitalarios, o sea, no se puede pretender que todas esas personas de repente piensen exactamente igual y que todos entiendo lo que quieres decir, es que todos crean en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que todos, es decir, hay que tener eh capacidad de acogida. O sea, en realidad aquí, repito, estamos hablando de un hospital de campaña en donde van a venir va a venir mucha gente herida. Eh, y en este sentido creo que hay que lanzar un mensaje hospitalario, ¿no? Eh, mucha gente, por ejemplo, para ridiculizar mi pensamiento, dice, "No, es que Prada lo que pretende es que aquí los curas manden, estemos obligados a no sé qué." No, hombre, no. Yo no pretendo eso. Yo lo que pretendo es cohesionar la sociedad, a los pueblos, en torno a una visión del mundo común. A una visión del mundo común. Y el cristianismo, aparte de unas de una fe religiosa, ha legado al mundo un acervo cultural, un acervo moral en el cual creo que es posible reconocerse.

En el cual creo que es posible reconocerse. O sea, que es que no necesitamos creer en la resurrección de la carne o en la Inmaculada Concepción de María e para decidir que a nuestros hijos no hay que matarlos o para decidir que al trabajador hay que darle un jornal justo. Exacto. ¿Me entiendes lo que te quiero decir? Y seguramente si conseguimos que cada vez más gente se una en torno a una cosmovisión común, al final vamos también a conseguir que haya más gente que crea en la resurrección de la carne, ¿entiendes? o en la Inmaculada Concepción de María, porque va a surgir un clima espiritual que va a potenciar eso. Pero hm lo que sí es evidente es que en estos momentos precisamente porque tenemos un enemigo que está unido, porque todas las divisiones del enemigo son son superficiales, superficiales, y para engañar a los tontos, te puedes divertir mucho. Yo me he divertido mucho con toda esta descomposición pepera y demás, ¿no? Pero pero no nos engañemos, ellos forman una aleación eh muy unida, muy unida.

Capítulo 16: La Liga de los Corazones: Más allá de los intereses políticos.

 Lo que pasa que su unión es la unión de hormiguero, es una unión falsa porque no es una unión de los corazones, es gente que seguía por los intereses, ¿no? Y esto Unamuno lo explicaba muy bien, ¿no? Decía que que la liga de los pueblos cuando no se logra a través del fundente de una fe común es liga aparente de los intereses. Y esos intereses, como son cambiantes, tarde o temprano provocan rupturas en el seno de toda esa aleación, ¿no? Entonces, en este sentido, la unión de los que nos enfrentamos a esa aleación tiene que ser una unión espiritual y para eso tenemos que ser bastante comprensivos con, bueno, pues con hospital de campaña.

 Me encanta esa idea, muy correcta. Bueno, esto es así, ¿no? Esto yo creo que es una idea que es muy importante porque yo muchas veces también detecto entre personas que a quienes mueve un encomiástico impulso de rebelión enseguida tienden a la capillita, ¿no? ¿Sabes la capillita, no? 

Es que yo soy, no sé, de Falange Española de las JONS, ¿no? Yo es que soy auténtico, ¿no? Yo es que soy de los de Y esto es una cosa ridícula, ¿no? O sea, que al final te encuentras con mucha gente que podría compartir muchas cosas que, al final, en lo que está es en su rollo, en su rollo narcisista. Secta narcisista. Efectivamente.

Sí, sectas. Son sectas. Efectivamente, son sectas, ¿no? Y entonces yo creo que hay que hay que fundar todo esto en este reconocimiento de que aquí estamos juntándonos mucha gente muy distinta, ¿no?

Bueno, pues para terminar yo eh no me resisto a leer un fragmento de su libro, es el epílogo. 

Capítulo 17: Lección del Quijote: No renegar de la verdad en la derrota.

Entonces, he de decir que el epílogo es sobre el Quijote. Sí, sí. Y es de todo lo que he leído de Juan Manuel de Prada lo que más me ha conmovido. Y podría decir casi que en estas escasas dos páginas para mí se sintetiza todo lo que yo podría decir. 

Oye, pero son tres. ¿Las vas a leer las tres?

No, no, no, no. Pero es que de verdad eh es el fragmento en el cual comentas como Don Quijote es derrotado por el bachiller Sansón Carrasco en la en la playa de Barcelona disfrazado del caballero de la Blanca Luna y le dice que tiene que abandonar la caballería durante un año y renunciar a declarar a Dulcinea, renegar a Dulcinea del Toboso, declarar que no es la mujer más bella del orbe. Entonces él se niega, él es derrotado y accede a retornar a su aldea, pero dice que no, que no piensa renegar de Dulcinea, que la flaqueza de su brazo, es decir, el que él sea débil, nada tiene que ver con que Dulcinea sea la más hermosa mujer. Y esta es una lección: aunque caigamos derrotados, no podemos renegar de aquello en lo que creemos.

Esto es muy importante. Esto es muy importante, eh, porque aquello en lo que creemos sigue siendo verdadero. No deja de ser verdadero porque nosotros estemos derrotados. Es decir, las cosas que defendemos si son acordes a lo que decíamos, ¿no? Del él al orden del ser, a lo que la naturaleza nos dice, a la verdad de las cosas, la verdad de las cosas nos enseña eso, por mucho que el mundo haya renegado de ello y por mucho que esas visiones grotescas o disparatadas de la verdad se hayan impuesto, eso no quiere decir que sean verdad.

Entonces, creo que es muy importante que en la derrota mantengamos la fe en la verdad, ¿no?

Esta esta es la lección del Quijote. Dice aquí, es que es una maravilla. Dice, eh, como si hablara dentro de una tumba con voz debilitada y enferma, don Quijote se niega a renegar de su amada. 

Lo pones entre comillas, es un fragmento del Quijote y dice, "Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo y yo el más desdichado caballero de la tierra. Y no es bien que mi flaqueza defraude esa verdad. Aprieta, caballero, la lanza y quítame la vida, pues me has quitado la honra". Don Quijote se ha entregado a Dulcinea sin condiciones, sin pedir nada a cambio, sin hacer depender su lealtad de que Dulcinea le corresponda. ¿Por qué habría de depender, pues, la grandeza de Dulcinea de la flaqueza de su brazo? Y aquí dices, "¿No es la fortaleza de Don Quijote la que ha encumbrado a Dulcinea como la más hermosa dama del orbe?

Capítulo 18: Dulcinea y la Verdad Eterna: El triunfo sobre el yo caduco.

No es la opinión cambiante de los hombres lo que cambia la sustancia, la verdad." Así es. Así es. Es una maravilla. Y luego dices, "No importa si peleando en defensa de la verdad nos derrotan y humillan. No importa que nuestro yo caduco sea vencido, porque la verdad donde vive nuestro yo eterno no puede ser vencida y se da la paradoja de que a través de nuestra derrota esa verdad puede resplandecer con mayor intensidad.

Sin duda, sin duda. Eh, bueno, está el ejemplo de los mártires, ¿no? Los mártires, esto que siempre se dijo, ¿no? Y que además es verdad que los mártires siempre fueron semilla de nuevos cristianos. ¿Por qué? Bueno, porque en esa aparente derrota había una victoria muchísimo más profunda, ¿no? Muchísimo más profunda. Yo casi diría que se puede sintetizar.

Capítulo 19: Conclusión: Luchar contra el espíritu de nuestra época.

Fíjate que el libro Una enmienda de la totalidad y tiene ese subtítulo, dice, "El pensamiento tradicional contra las ideologías modernas." Me atrevería a sintetizarlo en esta frase que tienes aquí, que a mí me encanta, que dice, "La filosofía quijotesca se resume en luchar contra el espíritu de nuestra época, sin duda, aún sin esperanza de victoria." Sin duda, eso es lo que hace Don Quijote, ¿no? 

Eh, pero date cuenta que Don Quijote cambia el mundo en el que vive. Don Quijote en la primera parte es un hombre del que todo el mundo se burla, nadie le entiende. Dice: "Pero, ¿qué dice este este botarate?" ¿No? En cambio, la segunda parte todo el mundo le hace caso. Todo el mundo le hace caso, aunque sea para burlarse de él, pero tiene que entrar en su juego. Eh, ¿por qué? porque él ha logrado imponerse sobre esa época que desdeña la caballería andante, que no quiere saber nada, ¿no? Mira, yo creo que si los españoles eh se leyeran el Quijote otro cantaría mal que entiendo que que no es una labor fácil, sobre todo para una persona que no esté acostumbrada a leer a nuestros clásicos del Siglo de Oro, pero seguramente es él, es nuestro clásico de más fácil lectura.

Yo creo que si la gente leyera el Quijote habría una transformación profunda.

Probablemente esta decadencia de España tenga mucho que ver con que cada vez hay menos gente que ha leído el Quijote. Nuestra salvación está en reencontrarnos con Miguel de Cervantes y el Quijote. Bueno, es una manera buena manera de empezar.

Bueno, pues muchas gracias, Juan Manuel de Prada. Un honor y un placer conversar contigo.

Muchísimas gracias a vosotros. Ha sido un gusto. Muchas gracias.

lunes, 3 de agosto de 2026

Schopenhauer y las mujeres

  [Traducción y transcripción desde YouTube, corregidas por el bloguero, de  Schopenhauer siempre tuvo razón sobre las mujeres, por Kait Willett]

Capítulo 1: Introducción

En febrero de 2026, una mujer invitó a 400 hombres a una mansión y se acostó con tantos como pudo. Delante de la cámara a cambio de dinero, Luego anunció que estaba embarazada de tres posibles padres. Ni idea de cuál.

Su nombre es Bonnie Blue. Y esto no se trata de juzgarla. Ella es la imagen más clara que tenemos de en qué se han convertido las citas modernas. Ahora, esto es lo que el video va a revelar que: las mujeres nunca han sido menos conscientes emocionalmente de una relación. Y como consecuencia, los hombres se han alejado lentamente de comprometerse. Y muchos han dejado de aparecer por completo. Nadie confía en nadie. Y la generación más conectada de la historia es la más solitaria jamás registrada. Y aunque pueda parecer casual, no lo es.

Es un sistema que se está derrumbando. Y un filósofo llamado Arthur Schopenhauer predijo todo esto en 1851.

Al final de este video, sabrás exactamente qué se rompió, a quién está perjudicando más y por qué tenías razón. Que aquí algo anda muy mal. Ahora

Capítulo 2: Quién fue Schopenhauer

Antes de abordar los cinco pilares, es necesario saber exactamente quién fue Schopenhauer, ya que esto es filosofía real, no comentarios de internet. Fue un filósofo alemán. En 1851 publicó un esbozo que da la impresión de que sabía exactamente lo que iba a suceder en nuestra sociedad: una obra llamada Parerga y paralipomena, y dentro de ella hay una sección llamada "Aforismos" sobre la sabiduría de la vida y en esa sección expone tres categorías de honor. 

La primera es el honor cívico. El acuerdo mutuo de respetar los derechos de otras personas para que respeten los tuyos. Y esta es la base de una sociedad que funciona. 

El segundo es el honor oficial. La expectativa de que una persona que está sosteniendo los puestos de autoridad están calificados para ocuparlos. 

El tercero, y en el que dedicó más tiempo, es el honor sexual.

Y aquí está lo que diferencia a Schopenhauer de todos los demás comentaristas de internet. No estaba haciendo un argumento moral. En sus palabras, todo el honor realmente se basa en un fundamento utilitario. Utilitario. Existe porque funciona, porque mantiene algo unido. Él no llamó sagrado al honor sexual. Ni siquiera lo llamó dado por Dios, un don divino. Lo que sí lo llamó fue funcional. Y luego describe exactamente cómo funciona. 

Escribió que las mujeres desarrollaron colectivamente lo que él denominó un esprit de corps u honor corporativo, una estrategia de grupo. Y la estrategia en sí era simple: ninguna mujer se entrega a un hombre excepto en el matrimonio, aplicado colectivamente y cada uno con una. El hombre se vería, en sus palabras, "obligado a rendirse y aliarse con una mujer" y a través de ese arreglo el sustento estaba garantizado para toda una raza femenina. Reflexiona sobre eso un segundo.

Schopenhauer argumentaba que el honor sexual en sí mismo era una estrategia femenina colectiva para asegurar a largo plazo compromiso, recursos y protección frente a los hombres. Y solo funcionaba si todas las mujeres participaban. No es justo, ni hermoso, ni cinematográfico: simplemente es un trato, una estructura. Y mantenía cinco cosas en su lugar. Y cuando eso se rompió, esos cinco pilares se rompieron.

Capítulo 3: 1. Compromiso

Lo primero que mantenía unido el honor sexual era el compromiso.

Schopenhauer describió una transacción. Y esa palabra suena fría, especialmente en contraposición a una asociación. Pero en su defensa, estaba siendo honesto sobre lo que subyacía bajo la superficie. Las mujeres mantuvieron la exclusividad sexual. Los hombres, a cambio, se comprometieron del todo, plenamente, con recursos, protección y una relación a largo plazo. Ahora quiero ser clara: esto no es un argumento modernizado de la píldora roja. Se trata de un filósofo de 1851, que describe la arquitectura del acuerdo. El hombre que asume la responsabilidad de todas las necesidades de las mujeres y también las de los hijos que nacen de su unión.

Un acuerdo en el que se basa el bienestar de toda la raza femenina. Ambas partes tenían algo que perder. Y ese era el punto clave. Las mujeres que rompieron este acuerdo no solo se afectaron a sí mismas. Ella traiciona los términos bajo los cuales el hombre capituló. Y como su conducta es tal que disuade y ahuyenta a otros hombres a otros hombres de rendirse de forma similar, pone en peligro el bienestar de todas sus hermanas.

Asusta a otros hombres para que no hagan una rendición similar. Cuando los hombres ven que el trato se rompe, dejan de hacerlo. Y eso, en sí mismo, no perjudica a ninguna mujer. Perjudica a todas las mujeres. Porque el sistema solo funciona si los hombres creen que los términos son fiables. Ahora miren dónde estamos. La Encuesta Social General ha realizado un seguimiento del comportamiento sexual en los Estados Unidos durante décadas. Entre las mujeres nacidas antes de 1910, solo el 3% tuvo dos o más parejas sexuales antes del matrimonio: el 3%. Para la cohorte nacida en la década de 1940, esa cifra era del 26%.

El número medio de parejas sexuales a lo largo de la vida para las mujeres se duplicó, pasando de 2,6 para las mujeres nacidas en la década de 1940 a 5,3 para mujeres nacidas en la década de 1970. Un aumento del doble en una generación. Y el cambio fue más pronunciado entre las mujeres que entre los hombres.

Para 2013, los CDC descubrieron que la brecha entre hombres y mujeres en relación con sus parejas sexuales de por vida ya no era estadísticamente significativa. Significativo: los números convergieron. A nivel poblacional, el comportamiento sexual de las mujeres se volvió prácticamente indistinguible del de los hombres, estadísticamente hablando.

Ese es el cadáver de la espera disolviéndose en los datos. La estructura de Schopenhauer colapsando en tiempo real medida a lo largo de generaciones. Y esto fue lo que siguió.

Menos de la mitad de los hogares estadounidenses ahora incluyen una pareja casada. 47,1% en 2024, frente al 78,8% en 1949.

La edad promedio del primer matrimonio entre los hombres es de aproximadamente 30 años, mientras que para las mujeres es de aproximadamente 28. Y esa es la más alta jamás registrada en la historia estadounidense. Y según el Instituto de Estudios Familiares, casi tres cuartas partes de las mujeres, el 74% y dos tercios de los hombres, el 64% de los que tienen entre 22 y 35 años, declararon no haber tenido citas o haber tenido solo unas pocas en el último año.

El propio informe lo denomina recesión de citas, no son mis palabras: es el Instituto de Estudios Familiares en 2026.

Aquí viene la parte que nadie quiere decir en voz alta: la mitad de estos jóvenes adultos, el 51% dijo que realmente quería comenzar una relación.

Lo desean, pero no lo hacen. La brecha  entre el deseo y la acción es precisamente lo que Schopenhauer describía en 1851, hace 175 años. El acuerdo se disolvió. Sin la imposición colectiva de la exclusividad, los hombres dejaron de ver el compromiso como un intercambio racional. ¿Por qué renunciar a tu libertad, a tus recursos? ¿Cuál será tu futuro cuando los términos del compromiso ya no están garantizados?

Cuando la estructura que antes incentivaba el compromiso desaparece por completo, el compromiso desaparece con ella. Y, una vez más, las personas más afectadas por esto son las mujeres. Todo este sistema fue diseñado para beneficiarlas a ellas. Era su estrategia y la abandonaron. 

Si alguna vez has sentido que todos dicen que quieren una relación, pero nadie sabe cómo construir una, no te lo estás imaginando. Esa brecha es exactamente lo que describió Schopenhauer y ahora mismo estás dentro de ella. Pero las personas que no pueden formar pareja no son los que pagan el precio más alto. El costo más elevado recae sobre las personas que nunca tuvieron voz ni voto en todo esto.

Capítulo 4: 2. Niños

Y las cifras allí son peores de lo que casi nadie está dispuesto a decir en voz alta. La segunda cosa que el honor sexual mantenía unida eran los hijos. El sistema nunca trató solo de los dos adultos que estaban haciendo el acuerdo. Se trataba de lo que el acuerdo producía. Niños nacidos en una estructura donde ambos padres estaban involucrados, donde el compromiso del hombre incluía la responsabilidad por la descendencia, y donde el compromiso y el honor de la mujer le daban al hombre la confianza de que los hijos de la mujer eran suyos. Ahora bien, eso puede sonar realmente incómodo en 2026, pero ese era el mecanismo. La confianza en la paternidad era el motor de gran parte de esto: sin ella, la rendición del hombre no tenía casi ningún sentido común, especialmente desde el punto de vista biológico. Y Schopenhauer fue muy directo sobre lo que sucedía cuando las mujeres rompieron este compromiso: cualquier chica que cometa una violación de esta regla traiciona a toda la raza femenina, porque su bienestar se destruiría si cada mujer fuera a hacer lo mismo. El castigo era el exilio social. Sería expulsada con vergüenza y evitada como la peste. No era crueldad por la crueldad misma, sino una imposición. Porque si una mujer podía romper la estructura sin tener la competencia necesaria, todo el sistema se debilitaba. Miren dónde estamos ahora.

Uno de cada cuatro niños estadounidenses, aproximadamente 19 millones de niños, crece en un hogar sin padre biológico, adoptivo o padrastro. Estados Unidos tiene la tasa más alta de niños que viven en hogares monoparentales de cualquier nación en un estudio global de 130 países.

Eso es más del triple del promedio mundial. Y esto no es estático. El número de niños en hogares sin padre se ha duplicado con creces desde 1970. Aproximadamente la mitad de los niños negros, el 29% de los niños hispanos y el 20% de los niños blancos viven actualmente en hogares sin padre presente. Ahora bien, estas son cifras de la Oficina del Censo publicadas por el Instituto Nacional de Estudios Demográficos, y los resultados son medibles. Los niños en hogares sin padre presentan índices estadísticamente más altos de pobreza, problemas de conducta, menor nivel educativo y mayor encarcelamiento. Es aquí donde Bonnie Blue vuelve a cobrar relevancia.

Tres hombres creen que podrían ser el padre de su hijo. Ella filmó la ecografía. Monetizó el anuncio. La confianza en la paternidad aquí no se acerca a cero, se convierte en el contenido. Schopenhauer describió un sistema donde los niños eran producto de la inversión mutua y la certeza mutua. Lo que estamos viendo ahora es un mundo donde un niño puede ser concebido en una sala con 400 desconocidos distintos. Y la cuestión de quién sea el padre se convierte en una forma de entretenimiento. Ahora bien, Schopenhauer no se sorprendería. Él le dio nombre a este mecanismo. Cuando el espíritu de cuerpo o esprit de corps se disuelve, cuando la confianza en la paternidad se derrumba, cuando el compromiso se vuelve opcional, los niños son siempre las primeras víctimas colaterales. Y esto es lo que hace que sea muy difícil hablar de esto. La conversación en torno a la paternidad se ha vuelto tan politizada que hasta afirmar un censo básico y claro resulta difícil.

Los datos parecen controvertidos. Pero, de nuevo, no son juicios de valor. No son opiniones. Son datos. Son resultados estructurales que se obtienen al eliminar una estructura que incentivaba la inversión de ambos padres. ¿Qué se obtiene? Menos hogares con dos padres. Los hijos no eligieron esto. La estructura les falló. Y si planeas tener hijos o no, estás saliendo con alguien y construyendo una vida dentro de esta cultura que produce estos resultados. Las probabilidades de que una relación dure y el nivel de confianza inicial, todo esto se vio influenciado por la estabilidad de los hogares como aquellos en los que creciste.

Ahora, aquí está la parte que cambia toda esta historia. Todo el mundo asume que un sistema o una estructura como esta fue creada para servir a los hombres. No fue así. Fue creado para apoyar al grupo que ahora está pagando las consecuencias de este colapso. Y una vez que realmente miras objetivamente quién es ese, este argumento deja de ser el que esperabas. 

Capítulo 5: 3. Seguridad femenina

La tercera cosa que el honor sexual mantenía unido es algo que la mayoría de la gente no quiere escuchar. El esprit de corps existía para proteger a las mujeres como clase, como grupo: su único objetivo era brindarles seguridad y poder de negociación sobre los hombres. Y Schopenhauer no fue sutil al respecto. Las mujeres tienen que unirse con una demostración de unidad y presentar un frente indiviso al enemigo común, el hombre, que posee todas las cosas buenas de la tierra en virtud de su poder físico e intelectual superior para sitiarlo y conquistarlo y así obtener posesión de él y de su parte de esos bienes. 

Un enemigo común, asediar y conquistar... Eso es un marco extremo. No te centres en el contexto, sino más bien en el lenguaje; fíjate en lo que realmente está describiendo: la única ventaja que históricamente tenían las mujeres era la capacidad de controlar el acceso al sexo a cambio de un compromiso a largo plazo. Esa era la estrategia. Y funcionó precisamente porque era colectiva, porque una mujer actuando sola no tiene poder real. Las mujeres actuando juntas crean escasez, y la escasez crea presión y ventaja. Esa presión fue lo que obligó a los hombres a aceptar los términos del acuerdo. Que fue muy claro sobre lo que le sucedería a cualquier mujer que rompiera este rango. Es expulsada con vergüenza como quien ha perdido su honor. Ninguna mujer querrá tener nada más que ver con ella. Se la evita como a la peste. El castigo no venía de los hombres, sino de otras mujeres. Porque cada mujer que rompía la regla debilitaba la posición de todas las demás. Aplicación colectiva de la ley para el beneficio colectivo. 

Ahora bien, miren lo que sucedió cuando esto se disolvió. En un estudio publicado en Evolutionary Psychology / Psicología Evolutiva en julio de 2025 que abarca 5.331 participantes en 15 muestras de 11 países. Lo que encontraron fue que el número de parejas sexuales pasadas es inversamente proporcional correlacionado con lo deseables que son como pareja a largo plazo. Es decir, cuanto mayor sea el número de parejas sexuales, menos dispuestas estarán las personas a comprometerse. Y esto se aplicó independientemente del género. No se observó ningún doble rasero o doble moral significativo en estos datos.

Mientras tanto, el 83% de las mujeres afirma preferir una relación comprometida en comparación con el sexo sin compromiso de ellos. Y los consejeros que trabajan con estudiantes informan que existe una relación monógama a largo plazo descrita casi sin excepción como un objetivo deseado. Así pues, las mujeres desean mayoritariamente parejas comprometidas, pero el sistema diseñado para encontrarlas prácticamente ha desaparecido. Y cabe preguntarse: ¿qué lo ha sustituido?

Bueno, OnlyFans alberga ahora a aproximadamente 4,6 millones de creadores, la mayoría de ellos mujeres que mercantilizan el acceso sexual con fines de lucro en lugar de influencia colectiva. Los niveles de felicidad autoinformados por las mujeres también han disminuido tanto en términos absolutos como relativos a los de los hombres, especialmente desde la década de 1970. Betsey Stevenson y Justin Wolfers, de Yale y la Escuela de negocios Wharton de Pensilvania respectivamente, revisaron datos reales por pares. El acuerdo tácito que tenían las mujeres era que las mujeres controlaban colectivamente el acceso para proteger el futuro de cada mujer y sus niños. Cuando se rompió, sí, las mujeres ganaron libertad sexual independiente, pero perdieron poder de negociación colectiva.

El mercado pasó de preguntarse qué se ofrece para obtener acceso exclusivo a preguntarse cómo competir por la atención en un mercado que no tiene barreras de entrada.

Y quiero ser claro porque ya sé lo que van a decir los comentarios. ¿Así que quieren que vuelva a la década de 1950?

No. Quiero que comprendas lo que perdiste para que puedas tomar una decisión informada sobre lo que viene después. No puedes arreglar nada si te niegas a reconocer la causa de la ruptura. Porque Schopenhauer lo llamó utilitario, y tenía razón. El esprit de corps era una utilidad. Cumplía una función, y cuando se eliminó, nada reemplazó la función. A las mujeres se les dijo que habían ganado libertad. Y en algunos aspectos importantes, así fue. Pero libertad sin estructura, solo es caos con mejor imagen de marca. En los datos se muestra lo que realmente está sucediendo; en los resultados no lo que te dicen que sucede.

Está ocurriendo en TikTok. Las mujeres afirman ser menos felices ahora que cuando el sistema estaba intacto. Ese es un resultado cuantificable. Y las personas más perjudicadas por el colapso de la estrategia colectiva femenina son las mujeres.

Ahora, seas hombre o mujer, te encuentras en el mercado exacto que este colapso ha creado. Y puedes sentir la diferencia incluso si no has podido vincularle valor numérico directo. Pero, bajo la influencia y la libertad, el antiguo sistema producía silenciosamente algo más, algo que no se refleja en las tasas de matrimonio ni en las tasas de felicidad.

Capítulo 6: 4. Confianza

Probablemente ni siquiera puedas señalarlo directamente. Y la mayoría de la gente solo se da cuenta después de que ya no está. Lo último que el honor sexual mantenía era confianza. Este es más difícil de cuantificar, pero eso no significa que no sea el más importante porque todo el marco del honor de Schopenhauer, las tres categorías, se basan en el mismo principio. Las expectativas compartidas generan un comportamiento cooperativo. El honor cívico funcionó porque la gente estuvo de acuerdo en lo que era justo. El honor oficial funcionaba porque la gente se ponía de acuerdo sobre qué requisitos debía cumplir una persona, especialmente para ocupar un puesto de poder. Y el honor sexual funcionaba porque ambos sexos estaban de acuerdo con las condiciones. Los hombres conocían el trato, las mujeres conocían el trato, y todos operaban dentro de ese marco. Y ese marco compartido creó algo frágil del que no hablamos lo suficiente.

Confianza entre hombres y mujeres como grupos. Ahora bien, miren dónde estamos. En 1972, el 46% de los estadounidenses dijeron que se podía confiar en la mayoría de las personas. Para 2018, esa cifra cayó al 34%. En una encuesta de Pew de 2023 y 2024, seguía siendo el 34%. El 25% de los hombres de entre 15 y 34 años afirman sentirse solos gran parte del tiempo.

Esta es la tasa más alta de cualquier país de la OCDE. En ningún otro país, la brecha entre la soledad masculina, especialmente en los hombres jóvenes, en comparación con todos Por otra parte, tan amplia como lo es aquí. El 15% de los hombres ahora reportan no tener amistades cercanas, un aumento de cinco veces desde la década de 1990. 

Entre los hombres menores de 30 años, más de uno de cada cuatro dijo no tener ninguna conexión social cercana. Y aquí está la cifra que lo resume todo. El 44% de los hombres jóvenes solteros dicen que temen ser etiquetados como raros y eso hace que sean menos propensos a acercarse a las mujeres. Al mismo tiempo, el 77% de las mujeres de entre 18 y 19 años dicen que temen ser etiquetados como raras y que eso hace que sean menos propensos a acercarse a los hombres. 30 dicen que desearían que los hombres se les acercaran más. Pongamos esas cifras juntas de nuevo, una al lado de la otra. Los hombres tienen miedo de interactuar. Las mujeres están esperando compromiso. Y ninguna de las partes confía lo suficiente en la otra como para cerrar esa brecha. Cuando las reglas compartidas se disolvieron, lo que las reemplazó no fue verdadera libertad. Era la sospecha. Hombres y mujeres dejaron de confiar los unos en los otros porque el marco compartido que tenían ya no existía. Todos juegan con reglas diferentes e interpretan cada interacción a través de una perspectiva diferente. Los hombres calculan el riesgo antes incluso de abrir la boca. Y las mujeres se quedan sentadas preguntándose por qué nadie se les acerca. Y ninguno de los dos grupos realmente entiende ni está dispuesto a aceptar por qué el otro se comporta de esa manera. 

El honor sexual de Schopenhauer les dio un mapa a ambos sexos. Puede que no te haya encantado el mapa. Puede que incluso hayas querido un mapa diferente, pero al menos te dijeron dónde estabas parado. Y ahora mismo, nadie sabe dónde está parado. Y el resultado es una generación que está más conectada digitalmente que cualquier generación anterior, sin embargo, más aislada relacionalmente que cualquier generación que hayamos medido. Y si hablaa con alguien que realmente te atrae, si sientes que es más pesado de lo que debería, eso no es un defecto tuyo. Es lo que sucede cuando dos grupos dejan de compartir las mismas reglas. Entonces, todos estamos tratando de jugar un juego en el que nadie se pone de acuerdo sobre cómo funciona. Ahora bien, debajo de estas cuatro cosas hay una quinta. Y es lo único que le importaba más a Schopenhauer que cualquiera de las primeras. 

Capítulo 7: 5. Contención

También es la más difícil de defender ante un público moderno porque, al principio, sonará como lo opuesto a la libertad. La quinta, lo que el honor sexual mantenía unido era la contención misma. Para entender esto, hay que entender a Schopenhauer más allá de este ensayo. Su visión más amplia es la filosofía desplegada en su El mundo como voluntad y representación. Se construyó sobre una sola idea, la voluntad, la fuerza ciega e insaciable del deseo que impulsa a todos los seres vivos. Sostuvo que esta voluntad, este apetito, este impulso, era la raíz de todo sufrimiento. Y no porque desear cosas está mal, sino porque la voluntad no tiene interruptor de apagado. Siempre quiere más, y si eso queda sin control, destruirá todo a su alrededor. 

La civilización, en su opinión, era el conjunto de estructuras que canalizaban la voluntad. Dicho esto, puedes desear, pero no puedes simplemente tomar. Tienes deseos, pero tienes que ganarte el derecho a actuar en consecuencia. Y el honor sexual era uno de estas estructuras. Tomó el impulso humano más poderoso, y lo situó dentro de un marco de reglas, consecuencias y obligación mutua. La moderación en ese sentido, en ese contexto, no era represión. Se trataba de arquitectura. Se trataba de lo que hacía posible la cooperación entre los sexos.

Ahora miren dónde estamos. El 87% de los hombres entre 18 y 35 años ven pornografía al menos una vez por semana, mientras que entre las mujeres del mismo grupo de edad, el porcentaje es del 28,5%. El niño promedio está expuesto a la pornografía desde los 10 años, antes de que la mayoría de los niños hayan tenido una conversación real con una niña sobre lo que les gusta. Una relación que incluso se ve como una simulación de acceso sexual introducida antes de cualquier marco para lo que es real.

Se requiere conexión. En 1990, el 55% de los adultos estadounidenses de entre 18 y 64 años reportaron tener relaciones sexuales al menos una vez por semana. Para 2024, esa cifra había caído al 37%. Vivimos en la era más sexualmente accesible en el medio ambiente en la historia de la humanidad. El porno es gratis. Las aplicaciones de citas están por todas partes. La cultura de las relaciones casuales es generalizada. Y la gente está teniendo menos sexo que en cualquier otro momento desde que comenzamos a medir esto. Entre los adultos de 18 a 29 años, el 24% informa no haber tenido sexo en el año pasado. Eso es el doble de la tasa de 2010. Entonces tenemos más acceso, pero menos conexión, y eso es producto de una cultura que eliminó la estructura y nunca reemplazó la función. Shopenhauer miraría este día y diría: "Por supuesto, la voluntad sin ningún tipo de estructura no conduce a la satisfacción. Conduce al consumo. Y el consumo sin sentido ni restricción no produce conexión. Produce adicción. Y la pornografía es el ejemplo más claro de esto. Acceso sexual estimulado sin riesgo alguno, cero vulnerabilidad, cero inversión. Y el 87% de los hombres lo consumen semanalmente porque la estructura que antes canalizaba el deseo hacia la asociación con límites y moderación, compromiso y honor, eso se ha ido. Y lo que llenó el vacío es una industria multimillonaria construida para explotar la voluntad sin fricción. El antiguo sistema decía que puedes tener esto, pero debes sacrificar algo para poder tenerlo. Es decir, tienes que ganártelo. El nuevo sistema dice que puedes obtener estimulación gratis y que nunca tienes que hacer nada para ganarla. Y luego actuamos confundidos sobre por qué no se forman relaciones reales, verdaderas y honestas. Schopenhauer describió la voluntad como una fuerza central de la existencia humana. Y describió la civilización como un conjunto de estructuras diseñadas para canalizarla. Y el honor sexual era uno de los canales más importantes. Tomaba el impulso más fuerte que tienen los humanos y lo colocaba dentro de un contenedor con reglas, expectativas y responsabilidad mutua. Si quitas el contenedor, el impulso no desaparece. Lo que hace es encontrar nuevas salidas, pornografía, relaciones parasociales, aplicaciones optimizadas para deslizar el dedo en lugar de conectar. Estos canales que alimentan la voluntad sin llegar a satisfacerla realmente. Porque la voluntad, como Schopenhauer dijo, es insaciable si no hay un significado subyacente asociado a ello. Sin honor, sin límites, sin reglas, sin restricciones. Siempre querrá más. Y, por desgracia, lo consumirá todo.

Tú lo pones delante. El antiguo sistema decía: "Si quieres esto, entonces necesitas convertirte en alguien con quien valga la pena comprometerse". El nuevo sistema dice: "Aquí hay una simulación, y nunca necesitas convertirte en nada para tenerla." Y estamos midiendo los resultados en tiempo real. Y si te encuentras escuchando esto en la generación que tiene acceso a más cosas que cualquier generación anterior, pero que aún se siente más vacía de lo que esperaba o de lo que le prometieron, eso no es un fracaso personal. Ese es tu deseo, sin nada con propósito en qué canalizarlo. La estructura fue eliminada y tú eres quien está pagando por ello con todo.

Capítulo 8: Qué construiremos a continuación

Hay cinco cosas dispuestas una al lado de la otra: el patrón aquí es imposible de pasar por alto. Cinco cosas que esta estructura sostenía, y una pregunta sobre un asunto que quedó para las personas que discutían sobre esto todos los días y se negaron a tocarlo. Schopenhauer nunca predijo a Bonnie Blue. Nunca predijo OnlyFans ni Swiping ni mensajes de texto o relaciones sin sentido. Describió una estructura. Describió lo que mantenía unido. Y describió con detalle preciso lo que sería. 

Todo se desmoronaría cuando se rompiera. El compromiso se volvería condicional y los hombres dejarían de ceder cuando las condiciones parecieran poco fiables. Los niños perderían la estabilidad que les brindaban dos padres comprometidos.

La confianza en la paternidad se erosionaría y, con ella, el incentivo para la paternidad de por vida. Las mujeres perderían poder de negociación colectiva. La sexualidad individual prevalecería. La libertad se conseguiría a costa de la influencia del grupo. Y las personas más perjudicadas por esa disyuntiva serían las propias mujeres. La confianza entre los sexos colapsaría, porque, sin reglas compartidas, lo único que queda para ocupar su lugar es la sospecha. Y una cultura que antes se construyó sobre el honor, los valores y la moderación serían reemplazados por una cultura construida sobre el derecho y el impulso, el deseo sin control, estructura, acceso sin inversión, consumo sin conexión. Las relaciones humanas sustituidas por relaciones de consumo. Ahora bien, no era un profeta: era un ingeniero que leía un plano. Observó los muros de carga y qué sostenían, y el edificio se derrumbó exactamente donde estaban esos muros. 

Y la parte que más debería preocuparte: nos dijo en 1851 que el honor sexual era utilitario. No sobrevivió por ser moral, sobrevivió porque funcionó. Y no lo reemplazamos con algo mejor. No construimos un nuevo sistema, nuevas reglas ni nuevas estructuras. No lo reemplazamos con nada que lo sostuviera. 

Compromiso, familia, seguridad femenina, confianza social o moderación. Simplemente lo quitamos. Y nos dijimos nosotros mismos que eliminarlo era lo mismo que progresar. La verdad es que a los datos no les importa cómo lo llamemos. Ahora bien, para ser claros, Schopenhauer no era uns fantástica persona. Era difícil, a menudo cruel, pesimista y cínico, y tenía muchas opiniones sobre las mujeres que hoy en día resultarían ofensivas. No estoy aquí para rehabilitarlo. Estoy aquí para decirles que su análisis estructural fue preciso. Describió una máquina. Describió sus partes móviles. y él describió con incómoda precisión lo que se rompería si se intentara desmontar la máquina. La desmontamos y ahora estamos entre los escombros culpándonos unos a otros del colapso. En lugar de hacernos la única pregunta que realmente importa, ¿qué construimos ahora?

Porque algo tiene que ser. La antigua estructura parece haber desaparecido y no estoy seguro de que vaya a volver. Pero las cinco cosas que mantenía unidas, el compromiso, los hijos, la seguridad de las mujeres, la confianza y la moderación siguen siendo importantes.

Todavía necesitan un contenedor y ahora mismo no lo tienen. Así que la pregunta no es si Schopenhauer tenía razón. La tenía. La pregunta es qué vamos a hacer con el hecho. 

== Comentarios en YouTube==

"Nunca derribes una valla hasta que entiendas por qué fue construida." - G. K. Chesterton.

El hombre construye una cerca para mantener alejados a los lobos. La esposa está convencida de que los muros son para mantenerla dentro. Ella derriba la cerca y ambos mueren.

«Las mujeres siguen siendo niñas: solo ven lo que está inmediatamente presente, confunden las apariencias con la realidad, prefieren las nimiedades a los asuntos importantes y viven casi exclusivamente en el presente. Por eso son más alegres y mejores consolando a los hombres en el momento, pero también por eso son derrochadoras, no pueden planificar a largo plazo y carecen de prudencia.» - Schopenhauer

Ninguna mujer verá este video. Probablemente el 99% de la audiencia sean hombres que ya sabían de qué se trataba. Ella simplemente está validando nuestras experiencias. Probablemente YouTube impide que las mujeres vean este tipo de contenido.

Schopenhauer era una leyenda que siempre decía la verdad. La cultura de las relaciones casuales y las aplicaciones de citas han sido terribles para la sociedad, pero no puedes decirles la verdad a las personas; simplemente se ofenden al escuchar la realidad.

Leí algunos escritos de Schopenhauer sobre este tema y no encontré más que la verdad. Nadie es más odiado que quien dice la verdad.

Personalmente creo que quienes más sufren la actual falta de compromiso son los niños.

Respecto a la crueldad y mezquindad de Schopenhhauer: no hace falta ser amable y gentil para dar una receta precisa. De hecho, ser amable y gentil es precisamente lo que lleva a la gente a negarse a definir un problema. El "no quiero ofender a nadie" es lo que conduce a un fracaso constante.

Aparte de un coeficiente intelectual elevado, lo único que tenía Schopenhauer era una herencia que le permitía no tener que llevarse bien con los demás.

Cien años después de Schopenhauer, Estados Unidos generó la siguiente generación de honor sexual. Los dos filósofos fueron Disney y Hefner.