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jueves, 4 de junio de 2026

Muere de pena Marjane Satrapí

 I

Muere la historietista y cineasta Marjane Satrapi, autora de ‘Persépolis’, a los 56 años. En El País, Raquel Villaécija, París - 4 jun 2026:

La familia de la dibujante francoiraní de cómics informa de que ha fallecido “de tristeza” tras la muerte de su marido hace un año.

Marjane Satrapi (Racht, Irán, 1969), autora del fenómeno de novela gráfica Persépolis y cineasta, ha fallecido a los 56 años, según recoge la prensa francesa, que cita un comunicado enviado por la familia a la agencia AFP. “Marjane Satrapi falleció de tristeza poco más de un año después del fallecimiento de Mattias Ripa, su esposo y el amor de su vida”, se lee en el texto. Ripa, actor, guionista y productor, murió en abril de 2025.

Nacida en Rasht, Irán, Satrapi se instaló en Francia en 1994. Salió de su país para estudiar en Europa porque sus padres querían que se formara lejos de la opresión del régimen. Persépolis, comic de culto y su obra más conocida, cuenta su infancia en Teherán y los cambios en Irán tras el derrocamiento del Sha de Persia en 1979 y la instauración de la República Islámica.

Apenas tenía experiencia, además de llevar poco tiempo en la Escuela de Artes Decorativas de Estrasburgo, cuando Satrapi construyó su obra maestra que se publicó en el año 2000. Ella creía que nunca encontraría un editor, que todo terminaría en fotocopias para sus amigos. Se convirtió en un hito para el tebeo “solo comparable al Maus de Art Spiegelman”, según Reservoir Books, la editorial que la publica en castellano, euskera y catalán.

La familia de Satrapi, acomodada y progresista, simpatizaba en principio con la revolución, pero cuando esta fue dominada por los sectores islamistas derivó en un régimen teocrático que coartó las libertades individuales y se embarcó en una guerra con Irak en 1980, bajo la vigilancia de los Guardianes de la Revolución.

La historieta fue adaptada al cine, a cuatro manos con Vincent Paronnaud, y se presentó en 2007 en el festival de Cannes, donde ganó el Gran Premio del Jurado. Además, fue la primera nominación de una creadora por el mejor filme de animación en la historia de los Oscar. Más adelante, filmó la road movie La banda de los Jotas y The Voices.

“El dibujo es la primera expresión del ser humano, anterior a la escritura”, afirmó ella sobre la elección del cómic. Entre sus novelas gráficas, también están Bordados, que narra la vida de las mujeres iraníes, y Pollo con ciruelas, sobre los últimos ocho días de vida de un pariente de Satrapi llamado Nasser Ali, un conocido intérprete de tar, el laúd tradicional iraní.

Durante muchos años Marjani Satrapi dejó el comic, hasta que en 2023 coordinó Mujer. Vida. Libertad, con autoras iraníes y donde reunió a estrellas como Paco Roca y Joan Sfarr —una especie de “brigada internacional” del cómic, en su definición—. El libro cuenta la revolución iniciada tras la muerte en 2022 de Masha Amini, asesinada por la policía por no llevar el velo bien puesto. Recientemente también había filmado París Paradis, con la española Rossy de Palma.

En 2024, recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. El jurado definió a Satrapi, residente en París, como “un símbolo del compromiso cívico liderado por las mujeres”, la calificó como “una de las personas más influyentes en el diálogo entre culturas y generaciones” y recordó que en “Persépolis plasma ejemplarmente la búsqueda de un mundo más justo e integrador”. Y ella, en una rueda de prensa por vídeoconferencia dedicó el galardón a la lucha por la libertad en su país y al rapero Toomaj Salehi, condenado a muerte hace unos días: “Es la voz de todo el país”.

En 2025 rechazó la Legión de Honor en Francia por “un tema de principios”. “No puedo ignorar lo que consideró una actitud hipócrita por parte de Francia hacia Irán”, señaló.

“Vendí millones y no sé cuántos centenares de conferencias di. ¿Cambié algo? Qué sé yo. ¿Desperté la curiosidad de la gente? Sí. Contribuí un poquito. Solo un poquito, aunque solo así se cambia el mundo”, reflexionaba en EL PAÍS.

 II

 Marjane Satrapi: “Pelearé por que las mujeres puedan llevar velo aunque yo lo deteste”, por Marc Bassets, en El País, 16 feb 2020.

Veinte años después de Persépolis, un fenómeno de la novela gráfica llevado a la gran pantalla, la autora franco-iraní explica por qué cambió el cómic por el cine. Su quinta película, Radioactive, explora la vida de Marie Curie.

"LA LIBERTAD”. Lo dice así, en castellano. En varios momentos de la conversación de más de una hora en francés, Marjane Satrapi repite la misma palabra. Como si fuese el argumento de su vida y de su obra. Y como si, al cambiar de idioma, quisiera subrayarlo. La niña excéntrica y precoz de la burguesía progresista de Teherán que, muy joven, abandonó el opresivo Irán de los ayatolás y se marchó a Europa y lo contó todo en Persépolis, un cómic que le dio fama mundial. La mujer que, después de consagrarse con este y otros libros, aprendió a hacer cine y no ha vuelto ni piensa volver a las historietas. La iraní que lleva 20 años sin regresar a su país de origen y que ahora, a los 50, no tiene claro que pueda volver. La liberté, la libertad: el hilo que todo lo une. “Cuando debo tomar una decisión difícil, siempre me pregunto dos cosas. ‘¿Esto me matará?’. Y ‘¿Me meterán en prisión?”, dice. “He aquí lo que cuenta para mí: ser libre y tener aire en los pulmones. El resto viene por añadidura”.

Marjane Satrapi aparece puntual a las once de la mañana en su estudio del distrito XI de París, y lo primero que llama la atención es que la Satrapi real es idéntica a la de sus obras. El mismo aspecto de Mafalda persa con el que se autorretrató, la misma convicción en sus argumentos, el mismo lunar en la nariz cuya aparición marca la metamorfosis de su adolescencia en su cómic más famoso, o el irremediable cigarrillo en los labios (fuma desde los 13 años). Al empezar a hablar, cualquier lector suyo tendrá la sensación de que es una vieja conocida. Sus libros y alguna de sus películas —La banda de los Jotas, por ejemplo, donde aparece interpretándose a sí misma— no engañan; es ella, sin ficción.

De casi todo hace ya 20 años, y también de Persépolis, cuyo primer tomo apareció en el año 2000. En los años siguientes, hasta 2003, publicó otros tres. El impacto fue inmediato. Por lo que contaba: la historia de la revolución de 1979 en Irán desde la perspectiva de una adolescente, mezclando la Historia en mayúscula, terrible y dramática, con la historia en minúscula con las alegrías y miserias de un personaje con el que podía identificarse cualquiera en cualquier lugar. Y por cómo lo contaba: con viñetas y burbujas. Una década después de Maus, de Art Spiegelman, Marjane Satrapi contribuía a convertir la llamada novela gráfica en un género para un gran público.

Ahora el sello Reservoir Books publica en castellano una edición de los cuatro tomos completos de Persépolis en un solo volumen y con una nueva traducción de Carlos Mayor. La conmemoración coincide con el estreno de la quinta película de Satrapi, Radioactive, que se centra en el personaje de Madame Curie. Aquellos años —la vida de estudiante extranjera en Francia, las tentativas en los cuentos infantiles ilustrados, el éxito de su debut— quedan lejos. Hoy ella vive en otro mundo: el cine y sus pinturas. Pero Persépolis no ha envejecido. Y persiste el misterio: cómo fue posible que una artista sin apenas experiencia, llegada unos años antes a Francia para estudiar en la Escuela de Artes Decorativas de Estrasburgo, fabricara un clásico que no ha perdido ni un ápice de magia y que sigue iluminando a los lectores sobre la historia del Irán contemporáneo y sobre la de aquella muchacha tan particular y tan universal.

“Cuando era estudiante tenía clara una cosa: iba a ser pobre. Viviría en una buhardilla, comería siempre pasta y nunca iría de viaje, pero trabajaría en lo que me gustara. Con Persépolis, ni siquiera pensaba que encontraría un editor. Creía que haría 50 fotocopias para que lo leyesen mis amigos”, dice. Menos creía aún que su historieta acabaría vendiendo millones de ejemplares y convirtiéndose en emblema del género de la novela gráfica, término que Marjane Satrapi raramente usa; prefiere el francés BD, siglas de bande dessinée, literalmente tira dibujada, o historieta, o tebeo. “Hay gente que me dice que antes de mí nunca había leído cómics. Pero no me gusta mucho analizar mi trabajo. De entrada, tengo la impresión de haber ganado el Oscar de la vida. ¿Cuánta gente puede decir que vive de lo que adora hacer?”, se pregunta.

El primer milagro de Persépolis fue que era un libro primerizo de una desconocida; otros artistas necesitan décadas para realizar su gran obra. Ella no era una lectora de cómics. Aprendió el oficio en Francia, sobre la marcha. “No conocía los códigos”, dice. “Mi amigo el dibujante Émile Bravo, de origen español, me ayudó enormemente”.

Persépolis retrata un mundo exótico y al mismo tiempo cotidiano, reconocible. “Durante un tiempo justifiqué el éxito diciendo que era porque era una mujer o porque era iraní, pero pienso, sin arrogancia, que hice un buen libro”, afirma. Partió de lo más concreto, de aquello que conocía mejor: su propia vida, su familia, su barrio. “Pensaba en Tolstói, que decía: ‘Si quieres hablar al mundo, habla de tu aldea’. Si hablas de grandes cosas, como los iraníes o los españoles, no significa nada. En cambio, puedes identificarte en una persona concreta. El dibujo ayuda: con un lenguaje que se usaba antes que la escritura todo el mundo puede identificarse. Las emociones humanas también son las mismas: reímos y lloramos de la misma manera. Tuve la suerte de llegar después de alguien como Abbas Kiarostami: sus películas presentaban Irán y en ellas ya se veía que no era un pueblo de tarados”.

Ella nunca se relee, pero sigue viéndose reflejada en la Marjane Satrapi de Persépolis. “Somos la misma”, garantiza. Pero después de publicar Persépolis y otros dos cómics de tema iraní, Bordados, de 2003 y Pollo con ciruelas, de 2004, dio carpetazo. “Soy como un coche sin marcha atrás, siempre tengo que avanzar. En mi vida nunca he mirado atrás. Ya no tengo ganas de hacer cómics, y si no te apetece hacer algo, mejor no hacerlo”, responde. “Quizá en otro momento sí me gustaría escribir libros”. Tiene pendiente uno, del que lleva tiempo hablando, sobre su abuela paterna, que fue la undécima mujer en obtener el bachillerato en Irán. Se titulará La undécima laureada. La abuela materna ya disfruta de un lugar central en su obra. Es su inspiradora, casi un alter ego, una mujer independiente, libre y moderna que se había divorciado cuando pocas lo hacían y que no tenía pelos en la lengua. “Era una mujer sin filtros, muy recta, hasta el punto de chocar. No mentía, era muy directa”, describe. “Me hacía reír porque lo que no convenía decir, ella lo decía. Me gusta la gente que no es cómoda. Prefiero que me insulten a que me ataquen por la espalda”, dice la autora de cómics y cineasta. La abuela murió en 1999, sin poder ver el éxito de su nieta.

El paso de la historieta al cine, para Marjane Satrapi, no fue buscado. “En un momento dado me propusieron hacer Persépolis en película. Y yo pensé: ‘¿Para qué? ¿Para qué pasar tres años con una historia a la que ya le había dedicado cuatro?’. Al mismo tiempo, una voz me decía: ‘Te pagarán para que aprendas un nuevo oficio, sería una pena desaprovecharlo’. La gente va 5 años a la escuela de cine y debe esperar 15 para hacer la primera película. En el peor de los casos habrás hecho una mala pelícu­la, pero habrás aprendido algo. Así que lo hice”. Y, de nuevo, le salió bien. Persépolis obtuvo ex aequo el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2007 y fue nominada a los Oscar. Después llegaron Pollo con ciruelas, basada en el cómic homónimo, y La banda de los Jotas, una personal road movie en la costa valenciana y en Andalucía. Y The Voices, la historia macabra de un asesino en serie en un pueblo de la América profunda.

El embrión de la nueva película puede rastrearse en Persépolis, donde la pequeña Marjane Satrapi ya decía que quería estudiar química y ser Marie Curie. “Sí, es la niña de Teherán cuya madre le dice que debe ser una mujer independiente. Y le ofrece dos modelos: Marie Curie y Simone de Beauvoir. No tienes por qué ser guapa ni casarte, lo que tienes que hacer es ser independiente”, dice al recordar las palabras de su madre.

Un motivo recurrente en Persépolis es el velo con el que ella, como todas las iraníes, se vio obligada a cubrirse la cabeza tras la revolución. El velo es también un motivo recurrente de polémica en Francia, donde prolifera entre las mujeres musulmanas y al mismo tiempo es visto por algunos defensores de la laicidad como una afrenta a los valores de la República. “Yo estoy totalmente en contra del velo. Sé lo que quiere decir: que yo, como mujer, soy un objeto sexual y que este objeto sexual no debe verse porque la mera visión de los cabellos puede provocar una erección general en la calle. Detesto el velo. Pero más importante que lo que yo deteste son los derechos humanos, un texto escrito en este país que dice que la gente tiene el derecho a ejercer la religión que quiera y a vestirse como quiera. Como considero que los derechos humanos son superiores a mi punto de vista personal, pelearé por que estas mujeres puedan llevar el velo aunque yo lo deteste”.

De nuevo la libertad, que hace difícil encerrarla en una ideología o una identidad. ¿Autora de novela gráfica? ¿Cineasta? ¿Iraní? ¿Francesa? En La banda de los Jotas, el personaje que ella interpreta se presenta como “una tercermundana”. No tercermundista, sino tercermundana. “En Europa, normalmente la gente del Tercer Mundo viene por razones económicas. Los iraníes no se marcharon de Irán por razones económicas. Normalmente era gente de izquierdas, bien instruida, de clase media y con un cierto nivel de vida. Era una inmigración política. En mi caso, al llegar a Francia mi nivel de vida se dividió por cinco. En Teherán tenía un apartamento de 130 metros cuadrados y me encontré en uno de 25 metros cuadrados. Allí tenía mujer de la limpieza, iba en coche. Pero vine porque quería la libertad. Tercermundana significa que eres tercermundista pero no pobre”.

Después de tantos años en Francia, su identidad se ha modificado. “Me considero franco-iraniana. A nivel sentimental soy muy iraní; a nivel cerebral soy muy cartesiana, muy francesa”, dice. No ha intentado regresar a Irán, donde aún viven sus padres. No le quedan amigos allí, todos se fueron. “No es buena idea volver. Me lo han desaconsejado. No me arriesgo. No soportaría estar en prisión”, dice. “Si me encerrasen, moriría a las dos semanas. “La liberté”, resume. Y añade: “La libertad”. 

III

Muere la dibujante Marjane Satrapi a los 56 años, Redacción / Agencias, Cadena SER 4/06/2026:

La familia de la autora de 'Persépolis' ha informado de que fallecido "de tristeza" tras la muerte de su marido hace un año

La dibujante franco-iraní Marjane Satrapi ha fallecido a los 56 años: "Murió de tristeza poco más de un año después del fallecimiento de Mattias Ripa, su marido y el amor de su vida", indica un comunicado de sus allegados enviado a AFP. El productor, actor y guionista Mattias Ripa murió el 8 de abril de 2025.

Satrapi se hizo conocida mundialmente tras la publicación a principios de los 2000 de Persépolis, un cómic autobiográfico donde repasaba los cambios en Irán y la represión que habían sufrido las mujeres en distintas etapas. La obra fue posteriormente adaptada al cine en 2007, también con gran éxito de público.

También es autora de obras como Bordados y Pollo con ciruelas y en 2023 coordinó Mujer. Vida. Libertad, un cómic donde viñetistas de todo el mundo plasmaron también escenas e historias relacionadas con la represión en Irán.

En 2024 recogió el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades en Oviedo. Entonces fue muy crítica con el entonces Alto Representante de la Unión Europea, Josep Borrell, con el que decía estar "muy enfadada" por su postura sobre el régimen iraní: "Si tuviera delante a Josep Borrell le daría una bofetada", llegó a decir.

Su amiga, la socióloga franco iraní Azadeh Kian, aseguró en France Info que la muerte de su esposo supuso un golpe del que Satrapi nunca llegó a recuperarse. "Desde su muerte ya no era la misma", explicó. Según Kian, la autora de Persepolis le repetía en sus conversaciones que había "dejado de luchar" y que quería "irse". "Se estaba dejando morir desde la pérdida del amor de su vida", afirmó la académica, quien recordó que ambos habían crecido juntos y mantenían una relación muy estrecha.

Pese a su delicado estado de salud, Satrapi seguía muy pendiente de la situación en Irán, un país al que permaneció profundamente ligada durante toda su vida: "Amaba enormemente a su país, aunque era muy crítica con el régimen", señaló Kian.

La escritora seguía con preocupación la represión contra la sociedad civil iraní y defendía públicamente los movimientos en favor de las libertades y los derechos de las mujeres. Para su amiga, Satrapi fue una "artista comprometida" que utilizó tanto sus libros como sus películas para hacer llegar al mundo un mensaje universal de democracia, igualdad y libertad.

La activista iraní Narges Mohammadi, premio Nobel de la Paz en 2023, ha querido despedirla en redes sociales: "Marjane Satrapi fue una voz intrépida en defensa del feminismo, los derechos humanos y la libertad. A través de su obra y su compromiso público, abogó constantemente por los derechos de las mujeres, solidarizándose con el pueblo de Irán y difundiendo el mensaje del movimiento Mujer, Vida, Libertad a nivel mundial", señala. Apunta además al "poderoso legado cultural, artístico y moral que deja: "Su valentía perdurará mucho más allá de su vida".

Historietista, cineasta, dibujante, pintora y escritora, nació en Rasht (Irán) en 1969 y estaba afincada en París, dónde llegó en 1994 y adquirió la nacionalidad francesa en 2006.

miércoles, 3 de junio de 2026

Una filósofa buena: Martha Nussbaum

 I

¿Qué es una sociedad justa? Martha Nussabaum, por Enric Gel en su Adictos a la Filosofía:

Capítulo 1: ¿Quién es Martha Nussbaum? Vida e influencias

Hola, ¿qué tal? Hoy hablamos de una de las filósofas contemporáneas más influyentes e interesantes, Martha Nussbaum. ¿Quién es Martha  Nussbaum? ¿Qué aporta a la filosofía política su  teoría de las capacidades? ¿Cómo ha influido en  la manera en la que entendemos la justicia social hoy? Soy Enric, bienvenido de vuelta a Adictos  a la Filosofía ¡empecemos! 

Martha Craven nace el 6 de mayo de 1947 en Nueva York, hija de una  familia protestante de clase alta. Estudia teatro y lenguas clásicas en la Universidad de Nueva York  y se doctora en Filosofía por la Universidad de Harvard en 1972. Se casa en 1969 con el lingüista  Alan Nussbaum, de quien toma su apellido,  del cual se divorciaría 18 años después. En lo  filosófico, probablemente su influencia principal es Aristóteles. De hecho, se inscribe en toda  una tradición neoaristotélica contemporánea en   la que encontramos grandes autores como Elizabeth Anscombe, Philippa Foot y Alasdair MacIntyre y cuyo objetivo es recuperar las categorías éticas  de la filosofía aristotélica para poder explicar mejor la experiencia y la acción humanas. 

Y es que, para Nussbaum, es crucial recuperar la utilidad práctica de la filosofía de la que los clásicos eran tan conscientes. Y para ello encuentra un aliado en Aristóteles y su concepto de la vida buena, que Nussbaum va a entender como una vida larga, saludable y creativa. Además de  Aristóteles, toma partido por el deontologismo  de Kant. Recordemos que llamamos deontológica a la  ética kantiana porque, frente al consecuencialismo que pone lo bueno en las consecuencias de una  acción, Kant defiende que, a la hora de actuar, nuestro único criterio para decidir qué hacer  tiene que ser el deber, lo que diga el deber,  al margen de las consecuencias que pueda tener lo que hacemos. A una persona, por ejemplo,   siempre y sin excepción, hay que tratarla como un fin en sí mismo y nunca meramente como un medio,  por mucho que tratarla como un puro medio o de  manera indigna pudiera llegar a producir como   consecuencia, pongamos, un mayor bienestar en la sociedad general. En la misma línea, Nussbaum va a ser una gran defensora de que no  hay que promover la felicidad colectiva o de la mayoría a costa de los derechos individuales  de las minorías. Podemos mencionar también cómo bebe del liberalismo de John Stuart Mill, al  poner en el centro de lo político la libertad   individual y el derecho a vivir la propia vida  sin interferencias del Estado. Al mismo tiempo,  amplía críticamente el liberalismo al darse  cuenta de que la no interferencia del Estado no es suficiente de por sí para tener una  sociedad justa, sino que el Estado tiene que ser capaz de garantizar una serie de mínimos, de condiciones mínimas materiales y sociales para   que los individuos puedan desarrollar con  libertad sus propias capacidades, concepto clave de la filosofía de Nussbaum que vamos a ver  enseguida. Para que se entienda bien este punto, el liberalismo de Mill suele insistir mucho en  la necesidad de libertad negativa, es decir,  de ser libres de coacción, de la interferencia  de poderes ajenos. El Estado solamente puede   prohibir aquellas acciones que representen un  daño contra los demás. Pero no prohibir una cierta acción como expresarse de manera crítica o votar de por sí solo se queda corto con respecto a promover una verdadera libertad. El Estado tiene  que poner también los medios necesarios por medio, por ejemplo, de una educación integral para  que el individuo llegue a ser capaz realmente  de expresar críticamente su propio pensamiento y  votar de manera efectiva y responsable. No basta, por tanto, con no poner trabas para que la gente  pueda vivir como quiera. 

Eso es lo mínimo, sí,  pero también hay que garantizar que la gente  efectivamente pueda hacerlo. Por último, Nussbaum bebe también mucho del pensamiento de  John Rawls. En 1971, Rawls publica su famoso libro "Una teoría de la justicia", donde plantea  el siguiente experimento mental. Supón que nos   encontráramos bajo un velo de la ignorancia, que no nos dejará saber en qué condiciones materiales o roles sociales vivimos. No sé si soy rico o  pobre, varón o mujer, blanco o negro del lugar o extranjero, ateo o religioso, etcétera. Según  Rawls, si en estas condiciones nos pusiéramos a discutir las reglas según las cuales se va a regir nuestra convivencia y el reparto de los recursos, terminaríamos con leyes mucho más justas que las que poseemos ahora. Como cada uno estaría mirando por su propio beneficio y yo no sé en qué lugar  voy a terminar, nos aseguraríamos de coincidir en una serie de normas que promovieran la justicia y  la igualdad social al máximo. Nussbaum adopta este foco, pero argumenta también que hay que ir más  allá, complementándolo con una idea más sustantiva de la dignidad personal y poniendo el foco, más que en los bienes primarios que nos podemos repartir, en las capacidades que forman parte de una vida humana buena. Y con esto llegamos, ahora sí, a su teoría de las capacidades. 

Capítulo 2: El enfoque de las capacidades de Martha Nussbaum

En los años 80, Nussbaum se pone a trabajar con el economista Amartya Sen, que luego, en 1998, ganará el Premio Nobel de Economía. Y juntos se ponen a desarrollar un marco teórico novedoso con el cual evaluar el nivel de bienestar real de un país. Lo común en ese momento  era mirar simplemente el PIB, el producto interior bruto, que es el valor monetario total de todos los bienes y servicios producidos por un país, por ejemplo, a lo largo de un año (ujn indicador  de la riqueza). El problema con este tipo de indicadores, razona Nussbaum, es que la riqueza de un país puede aumentar, pero que luego eso no   se traduzca en una mejora de la calidad de vida  para la población general, porque esa riqueza queda acumulada en manos de unos pocos y no se distribuye de manera justa e igualitaria. Y claro,   si uno no va más allá del PIB, se puede estar  poniendo un montón de medallas en plan "Mira cómo ha crecido la economía de mi país mientras  yo he estado en el gobierno." Y mientras tanto, el grueso de la gente vive en la miseria más  absoluta. El crecimiento del PIB, por tanto, no es un indicador de progreso real, porque lo  que importa no es la riqueza media en un país, sino su distribución real. Necesitamos, por tanto,  un cambio de paradigma, una contrateoría que nos permita abrir el foco y poner la atención en  todo aquello que el PIB camufla. Y para ello, Nussbaum pone sobre la mesa su teoría de las capacidades. La pregunta no tiene que ser cómo crece la riqueza en un país, sino qué son capaces de hacer sus habitantes. ¿Qué oportunidades reales tienen de desarrollar una vida plena? Ahora, una capacidad, para Nussbaum, es aquello que una persona puede hacer y surge de la mezcla entre las aptitudes innatas de una persona y su formación, por un lado (a la suma de estos dos factores, Nussbaum lo llama capacidades internas), y las posibilidades reales que ofrece su entorno, por el otro. Por ejemplo, supongamos una persona con un oído natural para la música que, además, en el colegio ha recibido clases y ha aprendido a tocar el piano: esta persona tiene la capacidad  interna de tocar el piano. Pero ahora, supongamos  que esta persona se va a vivir a un entorno en el que no tiene acceso a un instrumento, no puede pagarse clases adicionales, no tiene  un lugar donde practicar o incluso le prohíben tocar por sus opiniones políticas o el color de  su piel. Esta persona puede tener la capacidad   interna de tocar el piano, pero no dispone de  las condiciones materiales y sociales necesarias para ejercerla de modo efectivo y digno. Y, por  tanto, es como si no la tuviera, esa capacidad:   siendo interiormente capaz es, en sentido  estricto y pleno, incapaz. Y este va a ser un  

Capítulo 3: ¿Qué es una sociedad justa para Nussbaum?

punto importantísimo para Nussbaum: que no basta con poseer las capacidades internas, sino que necesitamos una sociedad justa que garantice unos  ciertos mínimos para que cada individuo las pueda ejercer y desarrollar de manera plena, si así  lo desea. Hemos visto el ejemplo de una persona que cuenta con las capacidades internas, pero que  está impedida o incapacitada por sus condiciones externas. Pero puede suceder también al revés. Puede haber países, por ejemplo, donde la legislación permita la libertad de expresión y de  voto, pero que carezcan de un sistema educativo lo suficientemente robusto como para solidificar en  cada persona las capacidades internas que le van a permitir luego expresarse y votar críticamente. O un país en el que la legislación permite a las mujeres acceder al mercado laboral y votar, pero donde en la mayoría de las casas sus maridos no les dejan hacer esas cosas y el Estado no hace nada para impedirlo. Por tanto, son necesarias las dos dimensiones, capacidades internas y condiciones externas, de modo que el Estado no puede limitarse simplemente a no interferir  en la vida de sus ciudadanos. Esto es necesario, pero de por sí solo insuficiente. El Estado tiene también que garantizar unos ciertos mínimos para que esas capacidades puedan florecer. Y esto lo hará, sobre todo, por medio de una educación pública de calidad, velando por la salud física  y mental de las personas y garantizándoles un mínimo de bienestar económico, con especial atención a los colectivos más vulnerables y desfavorecidos. Porque si todos han de tener las  mismas oportunidades para vivir una vida digna, habrá que ayudar más a aquellos que parten  de condiciones peores.

Pero, importante, Nussbaum mantiene un cierto espíritu liberal. El Estado no puede obligar a una persona a vivir de una cierta manera. Por ejemplo, no te puedes forzar a estudiar filosofía, comer de manera saludable, aprender música, etcétera. Esa es una decisión inalienable de cada individuo, que es la autoridad última acerca de cómo tiene que vivir su propia vida. Por tanto, si alguien no quiere poner a funcionar una cierta capacidad suya, es su prerrogativa. Lo único que tiene que hacer el Estado es simplemente empoderar al individuo garantizando que se cumplen los mínimos para que pueda desarrollar sus capacidades. Pero a partir  de ahí, solo el individuo es soberano: él decide si usa sus capacidades y cómo. Dicho de otro modo, el papel del Estado es garantizar que todos tengan las mismas oportunidades (o al menos unas  oportunidades mínimas), y luego es cada uno el que decide por qué camino tirar. Pero, ¿cuáles son las  capacidades más importantes? Nussbaum propone las  siguientes: 

Capítulo 4: Las 10 capacidades (Martha Nussbaum)

(1) la vida, tener una esperanza de vida normal y de calidad; 

(2) la salud, gozar de buena salud, una alimentación adecuada y vivienda digna;

(3) la integridad física, poder moverse con libertad y gozar de libertad  sexual y reproductiva sin temor a represalias violentas; 

(4) sentidos, imaginación y pensamiento  (aquí incluye Nussbaum la alfabetización y una formación matemática y científica básica, además de la libertad de pensamiento, de expresión y de religión);

(5) las emociones, es decir, la posibilidad de sentir y expresar libremente los afectos como el amor, la gratitud, la tristeza, etcétera; 

(6) la razón práctica, que es la oportunidad de formarse una noción propia y crítica del bien y poder desarrollar  cada uno su plan de vida; 

(7) la afiliación, la libertad de asociarse y reunirse con otros; 

(8) la relación con la naturaleza y otras especies, poder tener una relación sana con el mundo natural;

(9) el juego, poder disfrutar de ocio  de calidad y

(10) el control del propio entorno, tener la oportunidad de participar de modo activo y significativo en las decisiones políticas de la comunidad. 

Esta lista, dice Nussbaum, no pretende ser exhaustiva ni estar cerrada. Es, más bien, un punto de partida para el diálogo y el consenso. La idea es que, como mínimo, una sociedad justa tiene que ser capaz de garantizar que al menos  estas 10 capacidades todos los individuos puedan desarrollarlas hasta un punto aceptable. Y en el caso de que surja algún conflicto entre ellas, hay que priorizar la que sea más fértil, es  decir, la que con su sola presencia favorezca la aparición y el desarrollo de muchas otras. Por ejemplo, es mucho más fértil y por tanto más importante saber leer y escribir que poder ir de vacaciones a la playa. Y el último punto importante es que Nussbaum defiende que hay que poner la clave de la dignidad personal no tanto en la racionalidad como habían hecho otros autores, sino en la sensibilidad y la capacidad de acción. 

Así se hace mucho más sencillo, piensa Nussbaum, incluir en este marco a personas con severas discapacidades físicas y cognitivas y también se abre a la discusión contemporánea acerca de los derechos de los animales. En resumen, la propuesta de Martha Nussbaum consiste en una reformulación del liberalismo clásico, complementando su énfasis en la libertad personal con la necesidad de poner en su sitio las condiciones reales para que  la gente pueda desarrollar sus capacidades de modo pleno. Porque, en último término, y en el espíritu del bueno de Aristóteles, el objetivo de la comunidad política es que todos tengamos las mismas oportunidades para alcanzar la vida buena. Y ahora, si lo que quieres es  seguir aprendiendo acerca del pensamiento de los más grandes filósofos de toda la historia, sea por  gusto o para prepararte la selectividad, no puedes perderte esto que te dejo aquí mismo, porque están  todos los que hemos explicado en este canal. Así que venga, no seas tímido, dale un buen clic, ahí te veo y sobre todo... no dejes de pensar.

II [Wikipedia:]

Martha Craven Nussbaum (Nueva York, 6 de mayo de 1947) es una filósofa estadounidense. Sus intereses se centran, en particular, en la filosofía antigua, la filosofía política, la filosofía del derecho y la ética. Desde el denominado enfoque basado en las capacidades, Nussbaum destaca su aportación en las conocidas como diez "Capacidades centrales" o "Capacidades funcionales humanas centrales".

Biografía

Nació en Nueva York en el seno de una familia acomodada, hija de George Craven, abogado de Filadelfia, y Betty Warren, diseñadora de interiores. Estudió teatro y lenguas clásicas en la Universidad de Nueva York (NYU) (BA 1969), y gradualmente se fue acercando a la filosofía, para finalmente graduarse en Harvard en 1972. Durante esta época se casó con Alan Nussbaum (de quien se divorció en 1987), se convirtió al judaísmo, y nació su hija Rachel.

Enseñó filosofía y letras clásicas en Harvard en los años setenta y a principios de los ochenta, antes de trasladarse a la Universidad de Brown. Uno de sus libros más influyentes, La fragilidad del bien: fortuna y ética en la tragedia y la filosofía griega (The Fragility of Goodness), que tiene como tema la ética antigua, fue particularmente influyente y la convirtió en una figura reconocida en el ámbito de las ciencias sociales. Posteriormente, la valía de su trabajo la hizo merecedora de títulos honoríficos en más de 25 instituciones.

Durante la década de los ochenta, Nussbaum comenzó un trabajo en colaboración con el economista Amartya Sen (Premio Nobel de Economía) en temas relacionados con el desarrollo y la ética. En conjunto con Sen, promovió el concepto de "capacidades" ("libertades sustanciales" como la posibilidad de vivir una larga vida, de llevar a cabo transacciones económicas, o la participación plena en actividades políticas) como las partes constitutivas del desarrollo, y de la pobreza como una privación de dichas "capacidades". Esto contrasta sobremanera con los acercamientos teóricos que se habían hecho sobre el desarrollo hasta ese momento. Cabe resaltar que mucho de lo que Nussbaum dice en su trabajo se basa en una corrección aristotélica de las tesis de John Rawls.

Nussbaum ha participado con otros intelectuales en debates sobre temas morales, tanto desde revistas semipopulares y críticas de libros, como desde el estrado o testificando ante tribunales. Sus contrincantes han sido Allan Bloom, John Finnis y Robert P. George, Harvey Mansfield y Judith Butler, entre otros. Por otra parte, también han sido importantes sus obras y sus acciones en defensa de los derechos de la mujer.

En su obra El ocultamiento de lo humano: repugnancia, vergüenza y ley, hace un profundo estudio de las emociones, algo que ya había empezado a vislumbrarse en obras anteriores suyas. Allí trata temas como el miedo, la vergüenza, la gratitud y el rencor, intenta definir si son impulsos racionales o simplemente sentimientos vinculados con nuestra manera de ver el mundo; se pregunta si estas emociones son universales o si varían dependiendo de la cultura; si dichas emociones se aprenden y, en caso de que la respuesta sea afirmativa, si pueden "desaprenderse" las emociones equivocadas. Todo esto, en un constante transitar entre la filosofía, política y derecho.

Capacidades funcionales humanas centrales

Desde el denominado enfoque basado en las capacidades, Nussbaum destaca las siguientes diez "capacidades centrales" como claves para el desarrollo y criterios de justicia social, capacidades que deberían ser respaldadas por todas las democracias y países del mundo:

   Vida. Poder vivir hasta el final de una vida humana de longitud normal; no morir prematuramente, o antes de que la vida de uno sea tan limitada que no valga la pena vivirla.

   1. Salud. Poder gozar de buena salud, incluida la salud reproductiva; estar adecuadamente nutrido; tener un refugio adecuado.

   2. Integridad corporal. Poder moverse libremente de un lugar a otro; estar seguro contra asaltos violentos, incluida la agresión sexual y la violencia doméstica; tener oportunidades de satisfacción sexual y de elección en materia de reproducción.

   3. Sentidos, Imaginación y Pensamiento. Poder usar los sentidos, imaginar, pensar y razonar, y hacer estas cosas de una manera "verdaderamente humana", una forma informada y cultivada por una educación adecuada, que incluye, entre otras, alfabetización y conocimientos básicos. entrenamiento matemático y científico. Poder usar la imaginación y el pensamiento en conexión con experimentar y producir obras y eventos de su propia elección, religiosos, literarios, musicales, etc. Ser capaz de utilizar la mente de maneras protegidas por las garantías de la libertad de expresión con respecto al discurso político y artístico, y la libertad de ejercicio religioso. Poder tener experiencias placenteras y evitar el dolor no beneficioso.

   4. Emociones. Poder tener apegos a cosas y personas fuera de nosotros mismos; amar a quienes nos aman y nos cuidan, llorar su ausencia; en general, amar, sufrir, experimentar el anhelo, la gratitud y la ira justificada. No tener el desarrollo emocional arruinado por el miedo y la ansiedad. (Apoyar esta capacidad significa apoyar formas de asociación humana que pueden demostrarse como cruciales en su desarrollo).

  5. Afiliación. Ser capaz de vivir con otros y acercarse a ellos, reconocer y mostrar interés por otros seres humanos, participar en diversas formas de interacción social; para poder imaginar la situación de otro.

  6. Razón práctica. Ser capaz de formar una concepción del bien y participar en una reflexión crítica sobre la planificación de la vida. (Esto implica protección para la libertad de conciencia y la observancia religiosa).

  7. Afiliación. 7.1. Ser capaz de vivir con otros y acercarse a ellos, reconocer y mostrar interés por otros seres humanos, participar en diversas formas de interacción social; para poder imaginar la situación de otro. (Proteger esta capacidad significa proteger las instituciones que constituyen y alimentan esas formas de afiliación, y también proteger la libertad de reunión y el discurso político). 7.2. Tener las bases sociales del autorrespeto y no humillación; poder ser tratado como un ser digno cuyo valor es igual al de los demás. Esto implica disposiciones de no discriminación por motivos de raza, sexo, orientación sexual, etnia, casta, religión, origen nacional y especie.

  8. Otras especies. Ser capaz de vivir con preocupación por y en relación con los animales, las plantas y el mundo de la naturaleza.

  9. Jugar. Poder reír, jugar, disfrutar de actividades recreativas.

 10. Control sobre el entorno. 10.1. Político. Poder participar efectivamente en las elecciones políticas que gobiernan la vida de uno; tener el derecho de participación política, protección de la libertad de expresión y asociación. 10.2. Material. Poder tener propiedades (tanto de tierra como bienes muebles) y tener derechos de propiedad en igualdad de condiciones con los demás; tener derecho a buscar empleo en igualdad de condiciones con los demás; estar libre de una búsqueda o incautación injustificada. En el trabajo, poder trabajar como humano, ejercitar la razón práctica y entrar en relaciones significativas de reconocimiento mutuo con otros trabajadores.

Premios y reconocimientos

En 2012 fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.[4]

El 20 de noviembre de 2013 la Universidad Iberoamericana Ciudad de México le otorgó el grado de doctor honoris causa.

En diciembre de 2015 recibió por parte de la Universidad de Antioquia, Colombia el título honoris causa como doctora en filosofía.

El 25 de noviembre de 2022 fue galardonada con el Premio Balzan de filosofía moral.

El 18 de diciembre de 2023 fue investida doctora honoris causa por la Universidade de Santiago de Compostela.[5]

En diciembre de 2024 recibe el doctorado honoris causa de parte de la Universidad de los Andes en Colombia

Obras mayores:

La fragilidad del bien: la fortuna y la ética en la tragedia y la filosofía griega

La fragilidad confronta el dilema ético de que los individuos fuertemente comprometidos con la justicia son, no obstante, vulnerables a factores externos que pueden comprometer profundamente o incluso negar su florecimiento humano. Hablando de textos literarios y filosóficos, Nussbaum busca determinar hasta qué punto la razón puede permitir la autosuficiencia, y termina rechazando la noción platónica de que la bondad humana puede proteger completamente contra el peligro, alineándose con los dramaturgos trágicos y Aristóteles al tratar el reconocimiento de la vulnerabilidad como la clave para realizar el bien humano.

Su interpretación del Simposio de Platón en particular atrajo considerable atención. Bajo la conciencia de vulnerabilidad de Nussbaum, el reingreso de Alcibíades al final del diálogo socava el relato de Diotima de la escalera del amor en su ascenso al reino no físico de las formas. La presencia de Alcibíades desvía la atención hacia la belleza física, las pasiones sexuales y las limitaciones corporales, y por lo tanto destaca la fragilidad humana.

La Fragilidad hizo famosa a Nussbaum en las humanidades. Logró grandes elogios en las reseñas académicas, e incluso fue aclamada en los medios populares. Camille Paglia acreditó a Fragility con los "estándares académicos más altos" del siglo XX, y The Times Higher Education lo llamó "una obra supremamente académica". La fama de Nussbaum extendió su influencia más allá de lo impreso y en programas de televisión como el de Bill Moyers de la PBS.

Cultivando Humanidad

Cultivating Humanity recurre a los textos griegos clásicos como base para la defensa y la reforma de la formación humanística. Al notar la aspiración del filósofo cínico griego Diógenes de trascender los "orígenes locales y pertenencias grupales" a favor de convertirse en "ciudadano del mundo", Nussbaum traza el desarrollo de esta idea a través de los estoicos, Cicerón y, finalmente, el republicanismo moderno de Adam Smith e Immanuel Kant. Nussbaum defiende el multiculturalismo en el contexto del universalismo ético, defiende la investigación académica sobre la raza, el género y la sexualidad humana, y desarrolla aún más el papel de la literatura como imaginación narrativa en cuestiones éticas.

Al mismo tiempo, Nussbaum también censuró ciertas tendencias académicas. Criticó al deconstruccionista Jacques Derrida como "la verdad... simplemente no vale la pena de estudiar para alguien que ha estado estudiando a WVO Quine y Hilary Putnam y Donald Davidson" y también cita a Zhang Longxi, que califica el análisis de Derrida de la cultura china de "pernicioso" y sin "evidencia de estudio serio". En términos más generales, Nussbaum realizó algunas objeciones a Michel Foucault, pero sin embargo lo singularizó por proporcionar "la única obra verdaderamente importante en haber ingresado a la filosofía bajo el signo del posmodernismo". Nussbaum es aún más crítica con figuras como Allan Bloom, Roger Kimball y George Will por lo que ella considera su conocimiento "inestable" de las culturas no occidentales y las caricaturas inexactas de los departamentos de humanidades actuales.

The New York Times elogió a El cultivo de la Humanidad como "una defensa apasionada y argumentada del multiculturalismo" y lo aclamó como "una formidable, quizás definitiva defensa de la diversidad en los campus estadounidenses". Nussbaum fue la ganadora en 2002 del Premio Grawmeyer en Educación de la Universidad de Louisville.

Sexo y justicia social

Sex and Social Justice (Sexo y justicia social) se propone demostrar que el sexo y la sexualidad son distinciones moralmente irrelevantes que se han aplicado artificialmente como fuentes de jerarquía social; por lo tanto, el feminismo y la justicia social tienen preocupaciones comunes. Rechazando objeciones antiuniversalistas, Nussbaum propone libertades funcionales, o capacidades humanas centrales, como una rúbrica de justicia social.

Nussbaum analiza detenidamente las críticas feministas al liberalismo mismo, incluida la acusación formulada por Alison Jaggar de que el liberalismo exige un egoísmo ético. Nussbaum señala que el liberalismo enfatiza el respeto por los demás como individuos, y además argumenta que Jaggar ha eludido la distinción entre individualismo y autosuficiencia. Nussbaum acepta la crítica de Catharine MacKinnon al liberalismo abstracto.

Nussbaum condena la práctica de la mutilación genital femenina, citando la privación del funcionamiento humano normativo y sus riesgos para la salud, el impacto en el funcionamiento sexual, las violaciones de la dignidad y las condiciones de no autonomía. Haciendo hincapié en que la mutilación genital femenina se lleva a cabo mediante la fuerza bruta, su irreversibilidad, su naturaleza no consensual y sus vínculos con las costumbres de dominación masculina, Nussbaum insta a las feministas a enfrentar la mutilación genital femenina como un problema de injusticia.

Nussbaum también refina el concepto de "cosificación", como lo presentaron originalmente Catharine MacKinnon y Andrea Dworkin. Nussbaum define la idea de tratar como un objeto con siete cualidades: instrumentalidad, negación de la autonomía, inercia, fungibilidad, violabilidad, propiedad y negación de la subjetividad. Su caracterización de la pornografía como una herramienta de cosificación pone a Nussbaum en desacuerdo con el feminismo pro-sexo. Al mismo tiempo, Nussbaum argumenta a favor de la legalización de la prostitución, una posición que reiteró en un ensayo de 2008 tras el escándalo de Spitzer, escribiendo: "La idea de que debemos penalizar a las mujeres con pocas opciones eliminando una de las que pueden tener es grotesca".

Sexo y justicia social fue alabado por los críticos en la prensa. Salon declaró: "Ella muestra brillantemente cómo se usa el sexo para negar a algunas personas, es decir, mujeres y hombres homosexuales, la justicia social". El New York Times elogió el libro como "escrito con elegancia y discutido cuidadosamente". Kathryn Trevenen elogió el esfuerzo de Nussbaum por trasladar las preocupaciones feministas hacia los esfuerzos transnacionales interconectados, y por explicar un conjunto de pautas universales para estructurar una agenda de justicia social. Patrick Hopkins escogió para elogiar el capítulo "magistral" de Nussbaum sobre la cosificación sexual. La feminista radical Andrea Dworkin culpó a Nussbaum por "una constante sobreintelectualización de la emoción, que tiene la consecuencia inevitable de confundir el sufrimiento con la crueldad".

Esconderse de la Humanidad

Esconderse de la Humanidad amplía el trabajo de Nussbaum en psicología moral para sondear los argumentos para incluir dos emociones -vergüenza y repugnancia- como bases legítimas para los juicios legales. Nussbaum argumenta que los individuos tienden a repudiar su imperfección corporal o animalidad a través de la proyección de temores sobre la contaminación. Esta respuesta cognitiva es en sí misma irracional, porque no podemos trascender la animalidad de nuestros cuerpos. Al notar cómo la repugnancia proyectiva ha justificado erróneamente la subordinación grupal (principalmente de mujeres, judíos y homosexuales), Nussbaum termina descartando la repugnancia como una base confiable de juicio.

En cuanto a la vergüenza, Nussbaum argumenta que la vergüenza tiene un objetivo demasiado amplio, tratando de inculcar la humillación en un ámbito que es demasiado intrusivo y limita la libertad humana. Nussbaum se alía con John Stuart Mill para reducir la preocupación legal a los actos que causan un daño distintivo y asignable.

En una entrevista con la revista Reason, Nussbaum explicó: "La repugnancia y la vergüenza son intrínsecamente jerárquicos: establecen rangos y órdenes de seres humanos. También están intrínsecamente relacionados con restricciones a la libertad en áreas de conducta no perjudicial. Por estas dos razones, creo, cualquiera que valore los valores democráticos clave de igualdad y libertad debe desconfiar profundamente del atractivo de esas emociones en el contexto de la ley y las políticas públicas".

El trabajo de Nussbaum fue recibido con grandes elogios. El Boston Globe llamó a su argumento "característicamente lúcido" y la aclamó como "la filósofa de la vida pública más destacada de Estados Unidos". Sus reseñas en periódicos y revistas nacionales obtuvieron elogios unánimes. En círculos académicos, Stefanie A. Lindquist de la Universidad Vanderbilt elogió el análisis de Nussbaum como un "tratado de gran alcance y matizado sobre la interacción entre las emociones y la ley".

Una excepción destacada fue la reseña de Roger Kimball publicada en The New Criterion en la que acusó a Nussbaum de "fabricar" la renovada prevalencia de la vergüenza y la repugnancia en las discusiones públicas y dice que intenta "socavar la sabiduría moral heredada de milenios". La reprende por "despreciar las opiniones de la gente común" y finalmente acusa a Nussbaum de "esconderse de la humanidad".

Nussbaum recientemente ha corregido y extendido su trabajo sobre la repugnancia para producir un nuevo análisis de los problemas legales relacionados con la orientación sexual y la conducta del mismo sexo. Su libro From Disgust to Humanity: Sexual Orientation and the Constitution fue publicado por Oxford University Press en 2010, como parte de su serie "Inalienable Rights", editado por Geoffrey Stone.

De la repugnancia a la humanidad: orientación sexual y derecho constitucional

En este libro de 2010 Martha Nussbaum analiza el papel que desempeña la repugnancia en la ley y el debate público en los Estados Unidos. El libro analiza principalmente cuestiones legales constitucionales que enfrentan los gays y lesbianas estadounidenses, pero también analiza cuestiones como las leyes contra la mestización, la segregación, el antisemitismo y el sistema de castas en la India como parte de su tesis más amplia sobre el "principio de la repugnancia".

Nussbaum postula que las motivaciones fundamentales de quienes defienden las restricciones legales contra los gays y lesbianas estadounidenses se basan en el "principio de la repugnancia". Estas restricciones legales incluyen bloquear la orientación sexual protegida bajo leyes antidiscriminatorias (Ver: Romer v. Evans), leyes de sodomía contra adultos que consienten (Ver: Lawrence v. Texas), prohibiciones constitucionales contra el matrimonio entre personas del mismo sexo (Ver: Proposición 8 de California (2008)), una regulación demasiado estricta de las casas de baños gay y la prohibición del sexo en parques públicos y baños públicos. Nussbaum también argumenta que las prohibiciones legales sobre la poligamia y ciertas formas de matrimonio incestuoso (por ejemplo, hermano-hermana) se basan en el principio de la repugnancia y deben ser anuladas.

Identifica estrechamente el "principio de la repugnancia" con Lord Devlin y su famosa oposición al informe Wolfenden que recomendaba despenalizar los actos homosexuales consensuales privados sobre la base de que esas cosas "asquearían al hombre común". Para Devlin, el mero hecho de que algunas personas o actos pueden producir reacciones emocionales populares de repulsión proporciona una guía apropiada para legislar. También identifica la "sabiduría de la repugnancia" defendida por León Kass como otra escuela de pensamiento de "principio de la repugnancia", ya que afirma de la repulsión "en casos cruciales... la repugnancia es la expresión emocional de la sabiduría profunda, más allá del poder de articularlo de la razón".

Nussbaum continúa oponiéndose explícitamente al concepto de una moral basada en la repugnancia como una guía apropiada para legislar. Nussbaum señala que la repulsión popular se ha utilizado a lo largo de la historia como una justificación para la persecución. Basándose en su trabajo anterior sobre la relación entre la repugnancia y la vergüenza, Nussbaum señala que, en diversos momentos, el racismo, el antisemitismo y el sexismo han sido impulsados por la repulsión popular.

En lugar del "principio de la repugnancia", Nussbaum defiende "el principio del daño" de John Stuart Mill como la base adecuada para limitar las libertades individuales. Nussbaum argumenta que el principio del daño, que respalda las ideas legales del consentimiento, la mayoría de edad y la privacidad, protege a los ciudadanos, mientras que el "principio de la repugnancia" no es más que una reacción emocional poco confiable sin sabiduría inherente. Además, Nussbaum argumenta que este principio ha negado y continúa negando a los ciudadanos la humanidad y la igualdad ante la ley sin fundamentos racionales y causa daños sociales palpables a los grupos afectados.

Disgust to Humanity obtuvo aclamación en los Estados Unidos, y provocó entrevistas en el New York Times y otras revistas.Una revista conservadora, The American Spectator, ofreció una opinión disidente, escribiendo: "la crítica del 'principio de la repugnancia' carece de coherencia, y 'la política de la humanidad' se traiciona a sí misma al no tratar más compasivamente a los que se oponen al movimiento por los derechos ". El artículo también argumenta que el libro está empañado por errores de hechos e inconsistencias.

Obras

Aristotle's De Motu Animalium (1978)

The Fragility of Goodness: Luck and Ethics in Greek Tragedy and Philosophy (1986)

Love's Knowledge (1990)

Nussbaum, Martha, y Amartya Sen. The Quality o Life. (Oxford: Clarendon Press 1993)

The Therapy of Desire (1994)

Poetic Justice (1996)

For Love of Country (1996)

Cultivating Humanity: A Classical Defense of Reform in Liberal Education (1997)

Sex and Social Justice (1998)

Women and Human Development (2000)

Upheavals of Thought: The Intelligence of Emotions (2001)

Hiding From Humanity: Disgust, Shame, and the Law (2004)

Animal Rights: Current Debates and New Directions (editado con Cass Sunstein) (2004)

Frontiers of Justice: Disability, Nationality, Species Membership (2006)

The clash within democracy, religious violence, and India's future (2007)

Liberty of conscience: in defense of America's tradition of religious equality (2008)

From disgust to humanity: sexual orientation and constitutional law (2010)

Not for profit: why democracy needs the humanities (2010)

Creating capabilities: the human development approach (2011)

Philosophical interventions (2012)

The new religious intolerance: overcoming the politics of fear in an anxious age (2012)

Political emotions : why love matters for justice (2013)

The Monarchy of Fear: A philosopher looks at our political crisis (2018)

The Cosmopolitan Tradition: A Noble but Flawed Ideal (2019)

Citadels of Pride: Sexual Abuse, Accountability, and Reconciliation (2021)

Justice for Animals: Our Collective Responsibility (2023)

The Tenderness of Silent Minds: Benjamin Britten and his War Requiem (2024)

Traducidas al español

La fragilidad del bien: fortuna y ética en la tragedia y la filosofía griega [traducción de Antonio Ballesteros] Madrid: Visor, 1995.

Justicia poética: la imaginación literaria y la vida pública [traducción de Carlos Gardini]. Barcelona: Andrés Bello, D.L., 1997.

Los límites del patriotismo: identidad, pertenencia y "ciudadanía mundial", compilado por Joshua Cohen; [traducción de Carme Castells]. Barcelona: Paidós Ibérica, 1999.

Nussbaum M. y Cass R. Sunstein (eds.) Clones y clones: hechos y fantasías acerca de la clonación humana ; prólogo de Manuel Garrido; [traducción de María Cóndor Orduña]. Madrid: Cátedra, 2000.

El cultivo de la humanidad: una defensa clásica de la reforma en la educación liberal [traducción de Juana Pailaya] 1.ª ed. Barcelona: Andrés Bello, 2001.

Las mujeres y el desarrollo humano: el enfoque de las capacidades [traducción de Roberto Bernet]. Barcelona: Herder, 2002.

La terapia del deseo: teoría y práctica en la ética helenística [traducción de Miguel Candel]. Barcelona: Paidós, [2003]

El conocimiento del amor: ensayos sobre filosofía y literatura [traducción de Rocío Orsi Portalo y Juana María Inarejos Ortiz Boadilla del Monte]. Madrid: A. Machado Libros, 2005.

El cultivo de la humanidad: una defensa clásica de la reforma en la educación liberal [traducción de Juana Pailaya]. Barcelona: Paidós Ibérica, 2005.

El ocultamiento de lo humano: repugnacia, vergüenza y ley [Traducción de Gabriel Zadunaisky]. Buenos Aires/Madrid, Katz editores, 2006, ISBN 9788460983545

Las fronteras de la justicia: consideraciones sobre la exclusión [traducción de Ramón Vilà Vernis y Albino Santos Mosquera]. Barcelona: Paidós, 2007.

Paisajes del pensamiento: la inteligencia de las emociones Barcelona: Paidós Ibérica, 2008, ISBN 978-84-493-2099-6

Libertad de conciencia [traducción de Alberto Enrique Álvarez y Araceli Maira Benítez]. Barcelona: Tusquets, 2009.

India: democracia y violencia religiosa [traducción de Vanesa Casanova]. Barcelona: Paidós, 2009.

Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades [Traducción de María Victoria Rodil]. Buenos Aires/Madrid, Katz editores, 2010, ISBN 9788492946174

Libertad de conciencia: el ataque a la igualdad de respeto + "Vivir en democracia implica respetar el derecho de las personas a elegir estilos de vida con los que no estoy de acuerdo" (entrevista de Daniel Gamper Sachse) [Traducción de Patrícia Soley-Beltrán]. Buenos Aires/Madrid, Katz editores, 2011, ISBN 9788492946358 (En coedición con el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona).

Crear capacidades: propuesta para el desarrollo humano [traducción de Albino Santos Mosquera]. Barcelona, Paidós, 2012, ISBN 9788449309885

La monarquía del miedo: Una mirada filosófica a la crisis política actual [traducción de Albino Santos Mosquera]. Barcelona, Paidós, 2019, ISBN 9788449335853.

La tradición cosmopolita: Un noble e imperfecto ideal [traducción de Albino Santos Mosquera]. Barcelona, Paidós, 2020, ISBN 9788449336942.

Ciudadelas de la soberbia: Agresión sexual, resposabilización y reconciliación [traducción de Albino Santos Mosquera]. Barcelona, Paidós, 2022, ISBN 9788449339325.

Justicia para los animales: Una respuesta colectiva [traducción de Albino Santos Mosquera]. Barcelona, Paidós, 2023, ISBN 9788449341564.

miércoles, 15 de abril de 2026

Entrevista a transexual

 Benita Castejón: “Empecé a sentir la desventaja de ser mujer desde el instante en que empecé mi transición”, en El País, Luz Sánchez-Mellado, 22 MAR 2026

La vidente y concursante de ‘Top Chef’, que decidió emprender su transición de género a los 60 años, estrena próximamente en TVE un documental sobre su vida

Benita Castejón cita a primera hora de la mañana en El Templo del Maestro Joao, su tienda de esoterismo y consultorio de tarot en un popular barrio de Madrid aún no del todo engullido por la gentrificación. Un enorme local a pie de calle, atiborrado de anaqueles a rebosar de aceites esenciales, amuletos y sortilegios, y con varios retratos enmarcados de la propietaria cuando tenía nombre y aspecto de varón, realizados antes de que emprendiera su transición de género y tuviera DNI de mujer. Hablamos en el cuartito interior donde lee las cartas, aún más sobrecargado de atrezo para hechizos varios, a la luz de una vela led. No sabe una adónde mirar. Bueno, sí. Gasta un verbo tan hipnótico como su rostro, uno de esos de los que no puedes apartar la vista por la perfección quirúrgica de sus rasgos. Benita es, nunca mejor dicho, una mujer hecha a sí misma. Hace pocos meses que se ha sometido, además, a una mamoplastia, una vaginoplastia y otras operaciones para completar su transición de género. Se la ve a la vez hiperactiva y exhausta.

¿Cuántas vidas ha vivido a sus 63 años?

62.

Uy, perdón.

Tranquila. No me importa para nada la edad. Conozco a tanta gente 25 años mayor, que cada vez estoy más convencida de que la edad es el espíritu, la energía y la actitud de la persona. Pero, a lo que íbamos: he vivido muchísimas vidas, y muy diferentes. La de la infancia, la de camarero, la del mundo de la noche y el transformismo, en el que empecé con 13 años. La de peluquero, donde tuve tres premios. Hice cursos de acupuntura, de tarot, he trabajado en medios de comunicación. Todo eso te da conocimiento de gente y de mundos muy diferentes.

¿Empezó en el transformismo con 13 años?

Me faltaba un mes para los 14. A los 15 o 16, me quisieron contratar en una sala, en los bajos del teatro Calderón, te pedían la patente fiscal artística, y yo falsifiqué la firma de mi padre, porque me tenía que autorizar un adulto.

¿Lo hacía por necesidad económica o personal?

Por todo. En esa época, yo salía de una situación económica muy difícil y trabajaba en una cafetería de camarero. Necesitaba dinero, pero lo hacía sobre todo por la fantasía, por los focos, por el maquillaje, por sentirme quien yo quería ser.

¿Quién quería ser?

Pues Rocío Jurado, Marilyn Monroe, las mujeres de las que me disfrazaba. No: me disfrazaba de mujer, pero era mentira, la que vivía disfrazada era yo cuando era camarero, cuando era peluquero, cuando era el maestro Joao.

¿Cuándo se dio cuenta de eso?

El saber quién era yo por dentro lo supe siempre. No tenía duda. Pero aquella época no era la de ahora. Era mucho más difícil. Yo sabía que era una chica. Empecé a indagar para poder ser esa chica. Y lo que descubrí es que ser esa chica me iba a llevar a ser prostituta porque era el único camino que servía. No podía ser peluquera, ni camarera, ni tendera. Tenías que ser prostituta, eso es lo que yo veía: mujeres que, desgraciadamente, acababan en las calles, apaleadas, alcoholizadas. Entonces, yo, además de ser mujer, sabía qué tipo de mujer no quería ser.

No creo que ellas tampoco quisieran ser prostitutas.

Ninguna quería. Se veían obligadas porque en aquella época sus padres las echaban de casa y no tenían otro recorrido. Para que vea la gente lo fuerte que es esto: preferían ser prostitutas, pero mujeres, que quedarse de carpinteros o panaderos.

Y usted, ¿cómo soportaba sentirse mujer y no poder parecerlo?

En mí ha mandado siempre el corazón. Siempre he pensado en mi madre. He decidido llamarme Benita, como ella, por ella. Estoy viviendo por ella. Mi madre jamás me hubiera echado de casa, pero yo pensaba en su sufrimiento. Eso no me quitaba el mío, pero yo hubiera sido egoísta si se lo hubiera echado a ella.

¿Esperó a que ella muriera para emprender su transición?

Me estoy cuestionando eso mucho. Lo anuncié antes de que falleciera. Ella tenía 93 años. Fíjate, yo quería que ella lo autorizase, pero esperando a que ella muriese. No por ella, sino porque ella no tuviera que ver ningún comentario que le hiciese sentirse incómoda ni mal. Las dos estábamos bien. Hay veces que una sopesa si cambiar alguna pieza le va a compensar o no, y para mí, su felicidad estaba por encima de la mía.

Y, a todo esto, ¿qué pensaba su padre?

Mi padre, que era barrendero, murió cuando yo tenía 17 años. Pero le cortaron muy pronto una pierna y nunca pudo trabajar más. Siempre estuvo enfermo. Él no ponía peros, pero tampoco participaba en la casa. Fue mi madre la que llevó adelante a toda la familia, a mis cuatro hermanos y a mí, y, aunque asistía en casa de una familia muy buena, no le quedó pensión ni nada. A mi madre le robaron un niño y una niña en la maternidad, toda la vida nos lo ha dicho, y, ya de mayor, yo le decía que no llorara: que yo era ese niño y esa niña a la vez.

¿Esa dignidad de su madre le ha traído más felicidad o más sufrimiento en la vida?

Más felicidad, pero más esfuerzo, también. Mi madre me condenó a la puntualidad y al agradecimiento. Soy agradecida hasta ir a rastras. Ese comecome lo llevo dentro. Esa es mi herencia. Ser agradecida, ser honrada y querer a fondo perdido. El plazo fijo es para el banco. Entonces, me agarro a quien quiero y, aunque me dé una cruz, me agarro a esa cruz [se le saltan las lágrimas]. Perdón, es que estoy muy sensible.

En absoluto.

Esta transición mía ha sido muy rápida. No me arrepiento. La volvería a hacer mil veces. Pero se te acumula el sentimiento, la emoción, el ahogo. Yo no tengo una pausa desde hace muchos años. Tengo la radio, mi negocio, un concurso de televisión, eventos. No tengo un desahogo nunca.

¿Por qué acepta todo ese trabajo? ¿Le da miedo bajarse de la bici por si se cae?

Sí, lo del trabajo también es una herencia. Cuando tú pasas fatiga, no de no tener para comer, pero sí de apuro y dificultades, y de no tener cosas que otras personas tienen, te es muy difícil parar y decir que no, por si no te vuelven a salir. Solo quiero trabajar, se ha convertido en un mantra.

Pero a los 62 también hay que vivir, ¿no?

Yo vivo a ratos. Como no tengo tiempo para mí soy una indigente de las emociones de los demás. Soy feliz haciendo felices a los demás. Tengo a gente importante en mi vida. Mi Toni, que, además, es mi representante.

¿Es su pareja?

No, no. Te lo prometo. Pero le adoro. Disfrutaría más invitándole a un viaje que haciéndolo yo. O que él tuviera un descanso, antes que yo. Por supuesto, tengo gente que me quiere. Como él, que deja la vida por mí, que me apoya desde el minuto uno. Yo siempre me he puesto la última de todo.

Pero cuando decidió iniciar su transición se puso la primera. ¿Ahora le toca a usted, como en la canción de Bebe?

Pues sí. Lo que pasa es que me da pudor. Entonces, si puedo hacer que alguien lo disfrute conmigo, digo, menos mal, me siento justificada.

¿Se siente nombrada si la defino como mujer trans?

Es que a mí las etiquetas solo me gustan en la ropa, para ver el precio. No. Yo soy yo, bonita.

Muchas mujeres trans esconden sus fotos de antes del cambio. ¿Por qué las tiene usted a la vista?

Porque ninguna de esas imágenes son una ficha policial mía. Ha sido mi pasado. Y en esas fotos yo veo a Benita con el pelo corto. No veo otra cosa.

A su edad, en sus circunstancias. ¿Necesitaba su transformación física?

Sí. Con el tiempo fue creciendo esa necesidad. Hubiera podido no hacerla y seguir viviendo así, pero estoy tan feliz de haberla hecho. Es un milagro.

¿Con sus penitencias? Dice que ha sido duro.

No es un camino de rosas ni muchísimo menos. Hay gente que piensa que te hormonas y eres una mujer: no, una mujer tienes que ser antes. No es que te hormonas y ya. Mira, en los ochenta, cuando yo era adolescente, había en los clubs un cuarto oscuro, donde se hacía lo que fuese. Yo, fíjate, nunca iba a eso, he sido muy complicada, porque reconocía en mí a una mujer y el sexo a ciegas era complicado. Pues, cuando empecé a hormonarme, mi médico me dijo que me metiera a un cuarto oscuro, y él, que es un experto maravilloso, me dijo que experimentara. Y es que no hay muchas mujeres mayores que se hayan empezado a hormonar a los 60. La mayoría llevan hormonándose muchísimos años. Y yo era nueva y mayor a la vez.

Eso es interesantísimo.

Entonces, yo entraba en el cuarto oscuro, figuradamente, e íbamos viendo cómo funcionaba. Hemos ido investigando a ciegas. Yo, en las operaciones, que han sido brutales, me hice el más difícil todavía. Cosas que se hacen en varias veces, me las hice de uno, y en la versión más ambiciosa. Me dijeron que me podía morir, pero yo dije: “adelante, si me muero, me moriré feliz”. Solo tenía miedo de dos cosas: de dejar solo a mi Toni, y de que gente como yo dijera que ellos no podrían hacérselo. Ahora me llama gente que lo daba todo por perdido a su edad, y para ellas soy una esperanza. Ahora, que la gente no piense que esto es ponerse tetas y ya está. Es muy, muy duro.

¿Qué es lo peor?

Las hormonas me dieron un vuelco emocional tremendo. De llorar, de enfadarme sin venir a cuento. De revolucionar mi interior de una manera terrible. Sobre todo, tenía muchísima sensibilidad. Mis amigas me decían: ahora ya sabes lo que tenemos nosotras. He descubierto quién soy y lo volvería a hacer. Pero empecé a sentir la desventaja de ser mujer desde el principio. Desde el momento en que vas al baño y tuve que mear sentada cuando antes tenía las dos opciones. Y, a partir de ahí, todo.

¿Qué opinas de esas feministas que dicen que mujeres como usted nos borran a las mujeres?

Me dan muchísima pena porque descubro que el peor enemigo de la mujer es la mujer. ¿Cuánta exposición de transexuales masculinos hay? Ninguna. ¿Quiénes estamos expuestas? Las féminas. De siempre. Me da mucho coraje.

¿Le ofenden las que dicen “es un puto tío” cuando se expone en redes?

Es que nadie inteligente me ha dicho eso. Como máximo, te llaman Manolo, como si no hubiera Josefas. No me ofende nada de nada. Si se lo dijeran a alguna criatura joven, que no tenga mi fuerza mental, pero yo vengo de vuelta. Al contrario, me da pena esa persona y su limitación mental. Yo he vivido en España cuando a una persona negra se la miraba como si fuera de otro mundo. O cuando se escondía a la gente con síndrome de Down, que se la escondía. Y mira ahora.

En la red X se muestra muy a favor del Gobierno y de su presidente. ¿Por qué se mete en esos ‘fregaos’?

Pues mira, porque lo que diga la gente de mí me trae sin cuidado. Tengo a mi madre siempre presente y recuerdo que cuando iba a votar nos decía: no cojáis papeletas del suelo que os lleva la policía. A su padre lo fusilaron sin juicio en una pared y para ella ir a votar era como ir de boda. Entonces, yo digo: tanto que se ha luchado por la libertad de opinión, yo no me voy a callar lo que opino.

¿Ha querido mucho en la vida?

Con locura, porque solo sé querer como las locas. Cada vez que me he echado una pareja, me enamoro para toda la vida. Luego, ya, dura lo que dura. Y he sufrido mucho por amor. Porque me han dejado, porque una pareja mía falleció, un amor, en plena adolescencia. Vivo permanentemente enamorada.

¿Le ha acompañado alguna pareja en su transición?

No he tenido nunca ninguna pareja que no fuera heterosexual. Y, en todos los casos, he sido su primera relación con una pareja de su sexo. Empecé la transición y rompí con mi pareja de entonces, pero esa pareja se enamoró de mí en una discoteca y, al principio, luchó mucho contra eso. Me dejó tres veces antes de tener una relación de bastantes años. Hay quien me ha preguntado que si me operaba por darle gusto a él después de tantos años y, fíjate, rompimos después de esa operación. No ha tenido absolutamente nada que ver. Lo he hecho por mí.

Estamos hablando donde echa las cartas del tarot. ¿Qué le diría a quien cree que es una estafa y un camelo?

Que esto es como la Iglesia, que crees en algo, lo veas o no, y pasan un cepillo. Esto es lo mismo. Un acto de fe. La gente que viene aquí es porque cree. Yo respeto a todo el mundo, a quien cree y a quien no. Con la diferencia de que esto está a puerta de calle. Cobro lo mismo que cobraba en 2018, cuando me hice conocida en un reality de televisión. Y a quien viene se le hace un tique de caja con su IVA y lo declaro todo. Y lo puedo demostrar a quien quiera.

¿Se ha operado en la sanidad pública?

No, por un tema de tiempo. La sanidad pública es el peor tesoro que nos pueden robar si la hacen privada. Tenemos una sanidad pública buenísima, pero yo no podía esperar, por un tema de edad y de tener tiempo para hacerlo. Pero hay cantidad de gente que no puede. Pero eso de que es gratuita no es cierto. La pagamos todos con los impuestos. No es gratis. Nada lo es.

BENITA HIJA

Benita Castejón (Madrid, 62 años) no tuvo ninguna duda cuando eligió nombre para su nuevo DNI con nombre y sexo de mujer en el Registro. Quiso llamarse Benita, como la madre que la parió y que la sacó adelante, a ella y a sus cuatro hermanos, en una chabola de las que aún quedaban barrios enteros en Madrid cuando ella era pequeña. Camarero, peluquero y transformista antes que tarotista, Benita alcanzó celebridad como polemista y vidente en un programa de televisión y, luego, como concursante de realities. Fue en 'Top chef' donde anunció a sus compañeros y a la audiencia, que había decidido emprender su transición de género hormonal y quirúrgica pasados los 60 años. Pudo morir, dice, pero volvería a hacerlo.

miércoles, 1 de abril de 2026

Carmen de Burgos, Colombine

 Carmen de Burgos, la primera mujer periodista en España que tuvo un contrato, en El País, por Alberto G. Palomo, 1 abr 2026:

La periodista de guerra y escritora se adelantó a su tiempo pero después la dictadura la borró de los libros. Su memoria reverdece hoy de la mano de otra mujer

Dos años antes de que Lorca estrenara Bodas de sangre, una mujer ya había narrado aquella historia inspirada en el crimen de Níjar. Era Carmen de Burgos con Puñal de claveles, de 1931. Cada cual eligió su estilo y su desenlace, pero la materia prima era la misma. Hubo otra diferencia: cómo les trató la posteridad. El poeta granadino quedó inscrito en el canon. A ella le esperó el ostracismo.

Carmen de Burgos fue la primera mujer periodista en España con contrato en una redacción. Firmó reportajes sociales con su propio nombre o con seudónimos como Colombine. Viajó a Melilla en 1909 para informar sobre la guerra. Defendió la educación, la emancipación y la independencia de las mujeres en una sociedad que apenas les reconocía derechos. Incluso montó su tertulia con amigas en el salón de su casa mientras en los cafés eran los hombres quienes tejían greguerías.

Y, sin embargo, durante décadas apenas ocupó una línea en los manuales. Feminista, republicana y anticlerical, De Burgos encarnaba todo aquello que el régimen franquista se propuso extirpar del relato cultural español. Tras la Guerra Civil, aunque llevaba ya años muerta (falleció en 1932), fue incluida en la lista de autores prohibidos.

Entendía el periodismo como una herramienta de transformación social y la literatura como una “confesión a voces”. Sus experiencias alimentaban su obra. En La malcasada volcó la herida de un matrimonio fallido. A pesar de aquel tormento, mantuvo después una intensa relación con Ramón Gómez de la Serna, en una unión tan admirada como criticada. Fue protagonista de su tiempo, pero también rehén de los prejuicios de esa época: campañas de desprestigio, rumores, ataques personales.

Durante décadas, su rastro quedó reducido a una placa discreta en el portal de su última casa en la capital. España cabalgó por la Transición sin revisar a quién había dejado atrás. Hasta que una colega tropezó con sus artículos. Victoria Gallardo investigaba los oficios desaparecidos de las mujeres madrileñas cuando descubrió que, un siglo antes, De Burgos había dedicado una serie de reportajes en el Heraldo de Madrid al mismo asunto.

“Noté una especie de conexión”, explica. De aquel flechazo surgió Todos los nombres de Carmen, un volumen que no solo reconstruye una biografía, sino que interpela una desmemoria. Gallardo evita la hagiografía. No presenta a Carmen como una heroína, sino como alguien con grietas de vulnerabilidad. Capaz de soltar frases impagables —“No eres hija mía si lloras delante de los alemanes”, le dijo a su hija al ser acusada de espía en un tren durante la Primera Guerra Mundial— y de momentos de duda. La recuperación de su figura no es un gesto aislado. “Comienza a renacer gracias, por ejemplo, a la exposición que le dedicó el pasado año la Biblioteca Nacional de España y al empeño de biógrafos y documentalistas”, señala Gallardo, que no pretende ajustar cuentas, sino ensanchar el legado: “Carmen peleó por un Madrid más justo, conquistando espacios que les habían sido vetados y derechos que les habían sido negados. Ellas abrieron el camino por el que hoy nosotras transitamos”.

Recordar a Carmen de Burgos es “lo mínimo”, sostiene. Aunque no resulte un ejercicio de nostalgia, sino de lanzar interrogantes: ¿cuántas más quedaron fuera? ¿Quién decide qué permanece? La propia corresponsal anotó que “el olvido tiene la melancolía de las cosas que mueren”. Y tal vez el suyo no se debía a un deceso natural, sino a un coma inducido. Pero hay quien intenta corregir esta laguna histórica. Como Victoria Gallardo, que restituye, en parte, esa genealogía mutilada.

jueves, 12 de febrero de 2026

Memorias de Jung Chang, disidente china

 Jung Chang, escritora: “Si la gente pensara que China es tan maravillosa iría para allá”, en El País, Berna González Harbour, Madrid - 10 feb 2026 

La autora firma una biografía familiar trepidante, desde el concubinato de su abuela a su exilio desde su China natal.

Jung Chang saltó a la fama en 1991 al publicar su historia en Cisnes salvajes, una odisea a partir de la vida de su abuela, concubina de un general durante el imperio chino; la de su madre, líder comunista luego represaliada; y la suya propia, joven de la Guardia Roja china desencantada tras la devastadora represión de la Revolución Cultural. Aquella joven nacida hace 73 años en Yibin (Sichuán, China) logró salir a Londres, estudiar, escribir y triunfar y ahora vuelve con Vuelan los cisnes salvajes (Lumen), donde retoma una biografía familiar trepidante, imbricada en la historia china del último siglo.

Pregunta. Su libro rezuma miedo. ¿Sigue sintiéndolo?

Respuesta. Sí porque crecí bajo el mandato de Mao y el miedo estaba embebido en nuestros corazones. Hoy intento derrotarlo, no sentirlo y seguir con mi vida, pero está.

P. Retrata a su madre como una gran luchadora. ¿Cuál fue su principal lección?

R. Hoy tiene más de 90 años, está muy frágil y no podemos hablar mucho, pero nos podemos ver por videollamada. Ella me enseñó a ser fuerte, valiente, a hacer lo que creo correcto y a escribir, a contar la verdad.

P. ¿Reconoce la China de hoy, la de Xi Jinping?

R. Es muy distinta de la de Mao. Yo crecí en tiempos de violencia pública, de denuncias horribles cuando se paseaba a las víctimas por las calles, se les pegaba, incluso niños a sus padres. Y hoy es muy distinto. Hay miedo y represión, pero no se puede volver al maoísmo.

P. ¿Hoy China es más capitalista o comunista?

R. En esencia, sigue siendo comunista, en China aún no se permite la propiedad de la tierra sino solo comprar derechos de uso por 70 años. A la gente se le permiten ciertas libertades y tener dinero, pero si el partido lo decide, puedes perderlo todo. Hay libertad, pero siempre que no vayas más allá de los límites del partido.

P. ¿Su peor recuerdo?

R. Ver a mis profesores ser pegados en la escuela, ver a mis padres torturados, a mi abuela sufrir muchísimo dolor. Uno de los peores recuerdos fue ver a mi abuela desmayarse cuando mi madre sufría, cuando era exhibida por las calles humillada, atormentada. Mi abuela se desmayó ante mí y su cuerpo cayó rígido como una tabla, su cráneo chocó contra el suelo, perdió la conciencia y ese momento me aterrorizó.

P. La vida de su abuela quedó marcada por su concubinato cuando solo tenía 15 años.

R. Ella fue entregada a un general para ser su concubina en los años veinte y, cuando él murió y mi abuela quiso casarse, la familia de su novio se puso en contra por la deshonra que iba a suponer. Su hijo se pegó un tiro y murió. La vida se convirtió en imposible para mi abuela, a mi madre la acosaban muchísimo y eso conformó su personalidad. Por eso se unió al comunismo, que prometía acabar con el concubinato. Pero después quedó devastada porque la asociación de mujeres comunistas que debía liberarlas tampoco quería a mi abuela, ni sentarse con ella en la boda.

P. ¿Es posible superar esos traumas?

R. Cuando viajé a China y hablé con muchas personas para mis libros descubrí que, al abordar el pasado, esas personas cambiaban y se ponían a temblar, no encontraban las palabras, no hablaban de forma coherente. Me di cuenta de que el trauma no se había convertido en recuerdo y no podían pensar en el pasado sin perderse, no sabían qué hacer, qué decir, el dolor era demasiado profundo. Ojalá lo hubiesen podido tratar los psicólogos. El recuerdo fue borrado a propósito, metido debajo de la alfombra. A la gente se le pidió ignorar y olvidar.

P. Usted creció fascinada por Mao.

R. Crecí bajo el culto a su personalidad. Mao era nuestro Dios. Yo misma empecé a horrorizarme con la Revolución Cultural, tenía 14 años y no pensé en culpar a Mao, era una persona que venía dada, como comer, vestirse y obedecer. Poco a poco, con los años, cuando logré irme de China en 1978, a los 26, Mao estaba muy lejos de ser Dios en mi mente. El día que murió todo el mundo estaba llorando, pero yo tenía los ojos secos, no tenía lágrimas para él. Después le investigué para una biografía que firmé con mi marido [Mao, la historia desconocida, Taurus, con el historiador Jon Halliday], descubrimos verdades horribles y hoy le veo como una de las personas más malvadas del siglo XX en el mundo, al lado de Hitler y Stalin.

P. Desde hace unos años no puede volver a China. ¿Conocen allí sus libros y su fama?

R. Hoy hay menos personas que me conocen a mí y a mis libros que hace diez años. Cuando se publicó Cisnes salvajes y la biografía de Mao, aunque fueron prohibidos, había ediciones piratas. Pero ahora mismo el control es mucho más fuerte debido a las tecnologías. Mi nombre y el de mis libros están totalmente bloqueados. El software y aplicaciones que se usan te hacen la vida muy fácil, puedes pagar y hacer muchas cosas, pero facilitan el control. Por eso menos personas me conocen hoy.

P. ¿Cree que verá allí publicados sus libros?

R. No lo sé. Es poco probable. Están pasando muchas cosas como la nueva purga en el Ejército, personas que eran base de poder de Xi Jinping han caído y hay mucha determinación de tomar Taiwan por la fuerza. Ojalá sucediera, pero ya se verá, hay muchas variables que desconozco.

P. ¿Cree que Trump conseguirá hacer a China Más Grande de Nuevo, en lugar de a América, visto lo visto?

R. Lo que Trump ha hecho a sus aliados es lo que China quiere ver, pero eso no hace o no debería hacer de China un mejor amigo de Occidente. No creo que los europeos sean tan ingenuos como para unirse al otro lado al no estar contentos con el comandante de su bando. Y China no mira a los países democráticos como amigos, básicamente los quiere utilizar. Son dos cosas distintas.

P. Pero la reputación de China va aumentando mientras decrece la de EE UU.

R. No estoy muy segura. Hay muchas personas y países que quieren el dinero chino y por eso dicen cosas bonitas sobre China, pero nada más. Los refugiados arriesgan su vida y cruzan mares para ir a EE. UU. y Europa, pero nadie está corriendo hacia China. Si realmente pensaran que es tan maravillosa, irían para allá. En China había una broma política: “¿Qué tienen en común un chino y un ciudadano de una democracia? Que ambos pueden abusar del gobierno democrático”.