Mostrando entradas con la etiqueta Cambio climático. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cambio climático. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de septiembre de 2026

Confirmado. España será inhabitable en 2050.

Antonio Turiel, investigador científico y físico, pronostica que España será inhabitable en 2050: "No hay nada que hacer", en Marca, ayer:

El experto valora el impacto de las temperaturas en las próximas décadas.

El calentamiento global es una realidad y, a día de hoy, miles de expertos a lo largo del planeta alzan la voz una y otra vez para que se tomen todas las medidas necesarias para evitar un colapso en la vida del ser humano. El aumento constante de las temperaturas puede provocar que, alrededor del año 2050, la vida en la Tierra sea incompatible para las personas, con valores de hasta 60 ºC.

En declaraciones a ‘Con p de pódcast’, Antonio Turiel, investigador científico y físico, asegura que la Tierra se encamina hacia un calentamiento de la temperatura media de unos tres grados en el año 2050. “Implica que el 60% de la superficie de este planeta se vuelve inhabitable para los seres humanos”, sostiene.

Esto es lo que ocurría en la Península si se mantiene el aumento térmico

En Madrid, pone como ejemplo, un calentamiento de un grado y medio aproximado puede suponer que algunos días de verano se alcancen valores de unos 45 ºC. “Es bastante desagradable”, subraya.

Además, cuenta que para el año 2035 se maneja un calentamiento de unos dos grados, lo que supone que en la capital de España se llegue a 50 grados. “Es una temperatura incompatible con la vida humana”, asevera el experto sobre lo que podría llegar a suceder.

Turiel asegura que ante esos valores un choque de calor es muy probable y, por tanto, la muerte aparece. “Si llegamos a tres grados en 2050, aquí las temperaturas van a llegar a 60 ºC, que eso es mortal de necesidad. No hay nada que hacer. El problema es que en la mayoría de la Península Ibérica habría temperaturas de entre 50 y 60 grados muchos días en verano. Se convertiría en un sitio inhabitable”, avisa el investigador científico en su entrevista para el mencionado pódcast. 

viernes, 14 de febrero de 2025

Malas noticias sobre el calentamiento global

 Detectadas fugas masivas de metano en la Antártida, una posible bomba para el calentamiento del planeta, en El País, por Manuel Ansede, Base antártica Gabriel de Castilla, 12 feb 2025:

Una expedición científica española descubre columnas de gas que brotan del subsuelo marino.

Un equipo de científicos españoles ha detectado en el subsuelo marino de la Antártida “emisiones masivas” de metano, un gas con una capacidad de calentar el planeta unas 30 veces superior a la del dióxido de carbono (CO₂). Los investigadores, a bordo del buque Sarmiento de Gamboa, han observado columnas de metano en el océano de hasta 700 metros de longitud y 70 metros de ancho, según explican a EL PAÍS los geólogos Ricardo León y Roger Urgeles, líderes de la expedición. Estas emisiones desconocidas hasta ahora podrían ser una bomba para el clima del planeta.

Lo que han descubierto es exactamente lo que temían. Los científicos zarparon el 12 de enero en busca de estas fugas masivas, entonces hipotéticas. El compuesto se acumuló en el subsuelo marino hace unos 20.000 años por la descomposición de materia orgánica, en forma de hidratos de metano, un sólido cristalino. “Es como un hielo al cual podrías prender fuego y ardería”, explica Urgeles, del Instituto de Ciencias del Mar, con sede en Barcelona. La teoría decía que el adelgazamiento de la descomunal capa de hielo antártica, iniciado al final de la última glaciación, provoca una disminución del peso sobre la tierra y un levantamiento del continente; y este fenómeno, conocido como rebote posglaciar, favorece los escapes del metano helado oculto durante milenios en el subsuelo marino.

Los investigadores han buscado fugas en los márgenes de la península antártica, una de las regiones del planeta más golpeadas por el calentamiento global, con una subida de la temperatura de más de tres grados en apenas medio siglo. “Hemos estimado que en esta zona hay unas 24 gigatoneladas de carbono acumuladas en los hidratos de metano, una cantidad equivalente a lo que emite toda la humanidad en dos años”, advierte Urgeles.

El metano helado, sólido, se está transformando en gas metano. “Estos fenómenos ya se habían registrado en el Ártico, pero esta es la primera vez que se detecta en la Antártida”, afirma León, del Instituto Geológico y Minero de España. Su equipo se cruzó con dos periodistas de EL PAÍS en la isla antártica Rey Jorge el 8 de febrero, el día en que finalizaron su expedición. Sus resultados, todavía muy preliminares, sugieren que el gas está brotando del subsuelo a lo largo de fallas, a menudo a través de volcanes de fango de cientos de metros de altitud respecto al fondo marino.

El buque Sarmiento de Gamboa, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha surcado los peligrosos mares antárticos durante casi un mes, tomando muestras de agua y sedimentos y realizando radiografías del subsuelo. Los hidratos de metano, semejantes al hielo, son estables a bajas temperaturas y altas presiones, pero con el calentamiento del océano y la disminución del peso del mar —por el levantamiento del continente antártico— se desestabilizan y brota el gas. Las columnas de metano que han observado los investigadores se disuelven a unos 150 metros de la superficie del océano. El futuro análisis de las muestras revelará hasta qué punto se libera el gas a la atmósfera.

Los geólogos Ricardo León y Roger Urgeles alertan de otra amenaza. La inestabilidad de los sedimentos marinos puede generar enormes deslizamientos del talud continental, con potencial de generar tsunamis. “Cuando los hidratos de metano pasan al estado de gas, ocupan un volumen 160 veces mayor. Si no se disipa de manera rápida, puede provocar enormes deslizamientos, como el de Storegga en el Ártico”, subraya Urgeles. El investigador habla del mayor deslizamiento submarino conocido, un movimiento que provocó un tsunami que arrasó las costas del norte de Europa hace unos 8.150 años.

La altura de las olas alcanzó entonces los 20 metros en las islas Shetland de la actual Escocia, pero las huellas geológicas de la catástrofe todavía se pueden encontrar por toda la costa noruega, en Dinamarca e incluso en Groenlandia. “El deslizamiento de Storegga tuvo unas dimensiones similares a las de Andalucía entera y coincidió con periodos de grandes cambios climáticos en la Tierra. Viendo cuándo ocurrió, una de las razones pudo ser que estos cambios generaran una disociación de hidratos de metano y desencadenaran el enorme deslizamiento”, advierte León.