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sábado, 12 de septiembre de 2026

El peor resultado de España en su historia en el informe PISA

 Los alumnos españoles se hunden en matemáticas y lectura en el Informe PISA y obtienen el peor resultado de su historia, en El País Ignacio Zafra, Madrid - 8 sept 2026

La OCDE lanza la voz de alarma ante la “bajada continuada” en la prueba del mundo desarrollado, un descalabro que alcanza incluso a Japón, Corea y Estonia, los tres mejores

Los resultados educativos de España se hunden en el Informe PISA, la gran evaluación internacional en la que han participado 760.000 estudiantes de 15 y 16 años de 90 países (30.000 de ellos españoles), que se ha publicado este martes. La OCDE, la institución integrada por los países ricos que organiza la prueba, calcula que 20 puntos en el examen equivalen de forma aproximada a un curso escolar. Y España pierde respecto a la edición anterior, de 2022, 23 puntos en comprensión lectora, 16 en matemáticas y 8 en ciencias, las tres materias centrales de PISA. Los resultados del país se sitúan en su nivel más bajo desde que la prueba empezó a publicarse, en el año 2000. La puntuación de los alumnos españoles se queda en 451 en lectura, 457 en matemáticas, y 477 en ciencias, alejándose del promedio de los países desarrollados, que es de 461, 463, y 482 respectivamente.

Puntuación en Matemáticas [Tabla España | OCDE]

Los resultados de la OCDE que comparan distintas ediciones usan el promedio de los 35 países con datos válidos para todos los indicadores. Por eso difieren ligeramente de los datos completos de la OCDE para cada edición. Fuente: OCDE y Ministerio de Educación. / EL PAÍS

Después de la publicación de los resultados de la edición anterior, también muy malos, en diciembre de 2023, el Gobierno anunció un ambicioso plan de refuerzo en lectura y matemáticas que no ha podido llevar a la práctica por su incapacidad para aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Las protestas del profesorado contra las comunidades autónomas, que tienen la mayoría de las competencias educativas, por no destinar más medios al sistema educativo que compense el aumento de la diversidad, también se han sucedido en los últimos años, y son uno de los motores de las huelgas convocadas en el inicio de curso en Cataluña, Madrid y Andalucía.

Casi la mitad de los directores (49%) de los centros donde se examinaron de PISA los estudiantes españoles, afirma que tiene un déficit de profesores, 10 puntos más que en la media de la OCDE. En cuanto a personal de apoyo, la proporción de directores españoles que los considera insuficientes se dispara al 72%, frente al 39% de promedio de los países desarrollados. Entre estos profesionales figuran aquellos que los docentes consideran necesarios para afrontar el aumento de la diversidad en la escuela, como educadores especiales, trabajadores sociales, psicólogos y sanitarios.

El descalabro educativo no es, con todo, solo de España, aunque es uno de los países que más sufre, sino que tiene alcance global -incluyendo a los países asiáticos, como Singapur, Japón y Corea, que siguen encabezando la prueba-, lo que lleva a la OCDE a lanzar la voz de alarma ante una “bajada continuada” de los resultados desde hace una década. En un momento de desarrollo vertiginoso de la inteligencia artificial, las capacidades académicas clásicas de los adolescentes parecen en pleno retroceso. Los autores de PISA apuntan varios motivos basados en los exámenes y la información de contexto que recoge la prueba. Entre ellos: una caída de los índices de lectura por disfrute y una pérdida en la capacidad para sostener la concentración, el empeoramiento de la disciplina en las aulas, el incremento de la diversidad en los centros sin los recursos adecuados para hacerlo, y el tiempo que dedican a las pantallas unos chavales que nacieron en 2009 y han crecido rodeados de smartphones. La OCDE no menciona, en cambio, que los alumnos examinados en esta edición de PISA también son hijos de la gran crisis financiera, que en países como España causó un dramático aumento de la pobreza y profundos recortes en educación.

Puntuaciones medias por países en el Informe PISA 2025

País | Matemáticas | Ciencias | Lectura

Japón, 525 538 503

Corea 522 526 501

Estonia 508 527 499

Reino Unido 488 511 494

Nueva Zelanda 480 509 497

Canadá 485 510 490

Irlanda 480 500 500

Australia 478 509 491

Suiza 499 501 470

Polonia 484 495 482

Estados Unidos 463 502 490

Finlandia 469 504 474

Austria 477 497 467

Bélgica 480 490 466

República Checa 477 490 468

Turquía 462 494 472

Italia 468 483 474

Lituania 470 488 464

Alemania 464 486 465

Suecia 464 485 466

Países Bajos 483 485 441

Dinamarca 471 478 460

Promedio OCDE 463 482 461

Portugal 460 482 462

Total UE 463 481 459

Francia 458 483 456

República Eslovaca 469 475 448

Hungría 459 480 452

Eslovenia 460 484 445

España 457 477 451

Croacia 455 476 453

Luxemburgo 458 474 443

Noruega 452 470 453

Letonia 460 468 430

Islandia 450 441 422

Israel 433 442 436

Malta 439 453 415

Chile 403 442 436

Grecia 424 434 423

Rumanía 419 425 413

Costa Rica 387 424 416

Bulgaria 405 421 387

México 388 414 408

Chipre 412 411 379

Colombia 381 414 399

Argentina 367 393 389

Fuente: OCDE y Ministerio de Educación.Tabla: EL PAÍS

Un tercio del alumnado español no alcanza el nivel 2 de PISA ni en matemáticas ni en lectura. Eso significa que no poseen las competencias mínimas para “interpretar y reconocer, sin instrucciones directas, cómo puede representarse matemáticamente una situación sencilla; por ejemplo, comparar la distancia total de dos rutas alternativas o convertir precios a otra moneda”. Y tampoco son capaces de identificar “la idea principal de un texto de extensión moderada, localizar información a partir de criterios explícitos, aunque a veces complejos, y reflexionar sobre la finalidad de los textos cuando se les indica expresamente que lo hagan”. La proporción de chavales que no llegan a ese listón ha empeorado sensiblemente desde la edición publicada hace tres años. En matemáticas, representaban el 27% y ahora son el 33%. Y en lectura suponían el 24% y ahora son el 32%. En el conjunto de la OCDE, el porcentaje de estudiantes que no llega ahora a ese nivel también ha aumentado y resulta similar al de España: 35% en matemáticas y 31% en lectura.

En el otro extremo, la proporción de alumnos españoles excelentes ―niveles 5 y 6― también es bajísima: solo el 2% en lectura y el 4% en matemáticas, frente al 6% y el 8% respectivamente de la OCDE.

“Hacemos autocrítica”

Abelardo de la Rosa, secretario de Estado de Educación, ha admitido en la presentación del informe que los resultados son malos. “Hacemos autocrítica. Los datos muestran que tenemos labor por hacer, y nos tienen que impulsar para mejorar las políticas públicas”. De la Rosa ha descartado, a preguntas de la prensa, que la reforma educativa puesta en marcha en 2020 con la actual ley de educación, la Lomloe, sea responsable del descalabro. El analista senior del Informe PISA, el danés Tue Hangreen, que ha acompañado a De la Rosa en la presentación en la sede del Ministerio de Educación, ha avalado su idea. “Vemos una evolución parecida en la mayoría de países. Atribuir la causa a una norma concreta no ayudará a encontrar las soluciones que se necesitan”. El secretario de Estado ha asegurado que el Gobierno planteará acciones para revertir la tendencia y las abordará con las autonomías en la Conferencia Sectorial de Educación.

Las 17 comunidades autónomas españolas caen en las tres competencias, salvo Castilla-La Mancha en ciencias. Y los descensos que resultan especialmente salvajes en el caso del País Vasco y, sobre todo, la Comunidad Valenciana. Los datos de Cataluña no son comparables, porque la Generalitat excluyó en el momento de hacer los exámenes a un enorme volumen de alumnos que previsiblemente hubieran tenido un rendimiento bajo. E incluso después de dejar fuera a casi uno de cada cuatro estudiantes inicialmente seleccionados, los resultados catalanes resultan discretos. La OCDE ni siquiera los ha incluido en el informe internacional, por carecer de valor. La versión española del estudio, que edita el Ministerio de Educación, sí los ha añadido a mero a título informativo, pero separados del resto de autonomías y advirtiendo que no son representativos.

Tasa de respuesta y exclusión por comunidades autónomas

Tasa de exclusión |  Tasa de respuesta

Cataluña 23,22% 90,19%

Región de Murcia 12,72% 86,79%

España 7,89% 88,92%

Islas Baleares 7,53% 86,42%

Galicia 4,59% 92,73%

Castilla-La Mancha 4,51% 88,42%

Comunidad Valenciana 4,47% 85,21%

Canarias 4,40% 85,25%

Extremadura 3,90% 87,84%

Aragón 3,85% 88,68%

Ceuta 3,54% 84,29%

Andalucía 3,48% 85,07%

Cantabria 3,01% 90,68%

Comunidad Foral de Navarra 2,83% 89,68%

País Vasco 2,82% 90,38%

Castilla y León 2,74% 90,59%

La Rioja 2,72% 89,53%

Principado de Asturias 2,07% 87,37%

Comunidad de Madrid 1,96% 91,67%

Melilla 1,84% 87,09%

La bajada de los resultados es prácticamente general. Y no está solo focalizada en Occidente, como había ocurrido en las dos ediciones anteriores. Japón y Corea, grandes campeones de PISA, también sufren, aunque siguen ocupando el podio de los países que forman parte de la OCDE o la Unión Europea, junto a Estonia e Irlanda, según la materia. La ciudad-Estado de Singapur, que no forma parte de la OCDE sigue siendo la primera, pero también pierde puntos.

El hundimiento de España se sitúa entre los peores del mundo desarrollado y es significativamente más pronunciado que el promedio de la OCDE, que cae 15 puntos en lectura, 9 en matemáticas y 3 en ciencias (situándose en 461, 463, y 482 respectivamente), y de la UE, 16, 11 y 3 (459, 463 y 481). Ello aleja al país de la convergencia con ambos promedios que logró por primera vez en la anterior edición de PISA, cuando España, pese al batacazo, resistió el impacto educativo de la pandemia mejor que su entorno.

La magnitud de la debacle tiene, con todo, contornos mundiales. La bajada registrada en comprensión lectora en el promedio de la OCDE es, por ejemplo, la mayor de la historia. Japón y Alemania pierden 11 puntos en matemáticas, Francia 16 y Suecia 18. Irlanda baja 16 puntos en lectura, Países Bajos 18 y Dinamarca, 29. Letonia se deja 26 puntos en ciencia. Los países nórdicos, que ya tuvieron resultados muy malos en la anterior edición, se sitúan de nuevo entre los que más puntos pierden. Noruega, uno de los países con mayor renta per capita del planeta, y que en 2015 se hallaba en la parte alta de la clasificación de PISA, está ahora por detrás de España en matemáticas y ciencia, y apenas dos puntos mejor en lectura.

Los autores de PISA se han visto forzados a dedicar un apartado del informe a las causas de la bajada sostenida y general de los resultados en la última década. En ese periodo, las puntuaciones han caído 27 puntos en matemáticas y en lectura en el promedio de la OCDE; en España lo han hecho 29 y 45 puntos respectivamente. Y recordemos: según el informe, 20 puntos de diferencia equivalen aproximadamente a lo que se aprende en un curso escolar. El análisis de daños que hacen los autores se centra en la competencia lectora, por ser, afirman, “un ámbito de aprendizaje fundamental en sí mismo y una base para el aprendizaje en todas las materias”. Y su conclusión es que el descenso es fruto de varios cambios simultáneos. “En muchos países”, apunta el informe, los estudiantes manifiestan “dificultades crecientes con las tareas que requieren una concentración sostenida, una mayor tendencia a dar respuestas precipitadas, una menor disposición a esforzarse en los exámenes escolares, y una disminución de la curiosidad y la perseverancia”. El ambiente y el comportamiento en las aulas también parecen haberse vuelto “más difíciles, reduciendo el tiempo posible para el aprendizaje”.

El capítulo de los ganadores en la edición 2025 es exiguo. Solo tres países, de los 43 de la OCDE o la UE participantes, mejoran sus resultados en lectura y cuatro lo hacen en matemáticas. Y solo uno de ellos lo hace con fuerza, Turquía, que sube 9 puntos en matemáticas, 16 en comprensión lectora y 18 en ciencias, lo que le permite, entre otras cosas, superar a España en todas las competencias. Reino Unido se mantiene más o menos estable en lectura y matemáticas y sube 11 puntos en ciencias, lo que le permite consolidarse en los primeros puestos.

Del grupo de los 10 mejores países en ciencias, respecto a los resultados de 2022, entran Reino Unido y Estados Unidos. En matemáticas entra Polonia y sale Dinamarca. Y en lectura, entra también Polonia y sale Finlandia.

Entrevista al analista jefe del Informe PISA Tue Halgreen

 El analista jefe del Informe PISA: “La IA está dando a los alumnos la experiencia opuesta al aprendizaje”, en El País, Ignacio Zafra, Madrid - 12 sept 2026:

Tue Halgreen advierte del menor apoyo que los padres dan a los hijos, de la falta de profesores y la importancia de recuperar la competencia lectora tras el mazazo educativo a España

El danés Tue Halgreen acaba de darle una sacudida histórica a la educación española con la presentación del Informe PISA, que muestra que los resultados del país se hunden como, en mayor o menor grado, los de medio mundo. Halgreen, de 50 años, analista jefe de la mayor evaluación internacional, organizada por la OCDE, aparece, sin embargo, sonriente y relajado en una sala del Ministerio de Educación, dispuesto a desentrañar las claves de la catástrofe durante más de una hora de entrevista.

Pregunta. PISA señala numerosas causas del declive educativo. Si tuviera que elegir las tres más importantes, ¿cuáles serían?

Respuesta. La primera está relacionada con la lectura fuera de la escuela. Cada vez pasamos más tiempo delante de pantallas, y mantenemos las competencias necesarias para leer textos cortos. Pero sentarse con un periódico o un libro exigen una habilidad distinta que debe ser entrenada. Lo que observamos es una relación entre la introducción de los teléfonos móviles y la progresiva generalización de su uso, y el declive de las competencias. Hablamos, por supuesto, de una correlación. Pero lo llamativo es que ha sucedido al mismo tiempo en muchos países. Y que las habilidades lectoras que están disminuyendo son justamente aquellas que requieren leer fuera de las pantallas. Esta es probablemente la razón principal de la caída.

P. ¿Y las otras dos?

R. Vemos que el apoyo que los estudiantes reciben de sus padres está disminuyendo en muchos países, incluida España. Y que hay una estrecha correlación entre ese factor y el rendimiento. Las familias pueden apoyar a sus hijos de distintas maneras. Una que vemos en PISA es simplemente hablar con ellos sobre lo que han hecho en la escuela y cómo les va. Impresiona observar la diferencia que supone en los resultados de los estudiantes. Y no hace falta que esos padres sean profesores o tengan unos conocimientos que les permitan ayudarlos más. Se observa al margen del nivel socioeconómico y cultural de la familia, incluso en alumnos de entornos muy desfavorecidos.

P. ¿Y la tercera causa?

R. Contar con los profesores adecuados donde más necesarios resultan. La escasez de docentes es un problema en muchos países. En España está creciendo y se da especialmente en los centros desfavorecidos, que es justo donde observamos que hay que reforzar los recursos para mejorar el rendimiento de un país.

P. Volviendo a la lectura, ¿cómo se logra que niños y adolescentes vuelvan a leer más?

R. Primero, acertando en el diagnóstico. Cuando decimos que el rendimiento lector ha disminuido entre los adolescentes de 15 años, no es que hayan dejado de leer en los últimos años para dedicarse a otra cosa. En realidad, es algo que hemos ido observando bastante tiempo. Los estudiantes de 15 años que ahora tienen un peor rendimiento lector ya lo mostraban cuando eran más pequeños. Podemos verlo en evaluaciones distintas a PISA que se les hicieron cuando iban a Primaria. Así que una cosa que podemos hacer es empezar a trabajar pronto con ellos. Otra cosa que sabemos que importa es leer libros en papel. Es algo que puede parecer evidente cuando se miden las competencias de lectura en ese tipo de soporte. Pero lo que reflejan los estudios es que los que mejor leen en formato digital también son los que leen libros en papel.

P. ¿De quién es la responsabilidad?

R. Por un lado hay que pensar en lo que hacemos alrededor de nuestros hijos. Que los niños vean a sus padres leer un libro o que lean libros con ellos es mucho más eficaz que si tienen el móvil en la mano y les dicen: “Se acabaron las pantallas, guardad el teléfono”. Pero está claro que la escuela tiene un reto mayor.

P. ¿En qué sentido?

R. Antes, aprendías a leer en el colegio, pero al salir practicabas. Ahora, los alumnos leen menos fuera, lo que implica una responsabilidad más grande para lo que ocurre en la escuela. Y, además, se está produciendo otro gran cambio, que tiene menos que ver con los móviles y más con la inteligencia artificial y los chatbots. Si nos remontamos a hace solo tres o cuatro años, incluso buscar información en Google implicaba buscar algo. Había que reunir fragmentos de información, y decidir qué páginas resultaban más fiables, porque podías encontrar datos contradictorios en webs distintas. Eso requería unas habilidades muy distintas a las que hacen falta ahora, cuando Google te proporciona la respuesta inmediatamente y al final te dice: bueno, si quieres leer algo más, puedes hacerlo en este enlace. Si no se entrenan regularmente, las capacidades de integrar información procedente de diferentes fuentes y de evaluarla críticamente se pierden.

P. España es uno de los países donde los estudiantes más usan la IA para estudiar y su informe apunta que no tiene consecuencias positivas. ¿Qué está pasando?

R. Es pronto para decir qué está ocurriendo exactamente con esta tecnología. Es importante distinguir entre lo que solemos entender por la IA, que son los chatbots, y están diseñados para hacernos la vida más fácil, y la inteligencia artificial que pueda estar específicamente diseñada para aprender. No se puede decir simplemente que la IA sea mala para el aprendizaje. Lo que sí observamos es que la del primer tipo, los chatbots que vemos que usan muchos alumnos, nos están dando una experiencia básicamente opuesta al aprendizaje.

P. ¿Por qué?

R. Porque aprender consiste en esforzarse en resolver un problema. Sea una ecuación matemática, leer un texto largo o plantear ideas para un experimento. Lo que nos interesa es el proceso, el reto, la lucha por conseguirlo. Ahí aprendemos. El resultado de la ecuación que resuelve el estudiante realmente no nos importa, ya conocemos el resultado. Lo que queremos es que haga el esfuerzo. Y si el chatbot se salta esos pasos y le da el resultado, se pierde. Por eso hay que ser muy cautelosos. Y al mismo tiempo, cuando los estudiantes responden en PISA que utilizan la IA para que les ayude a aprender, eso no es necesariamente malo. Es muy importante cómo se utiliza. Y formar al profesorado y las escuelas para que sepan usarla de forma constructiva, ayudando al aprendizaje en vez de restarle valor.

P. En España ha surgido el debate de si los malos resultados se deben a la reforma educativa puesta en marcha en 2020. ¿Qué opina?

R. No creo que el debate en España o en otros países, ni la atención de los responsables políticos deba centrarse en buscar causas relacionadas con reformas nacionales implantadas en los últimos años, porque eso sería equivocarse con el diagnóstico. Los resultados de España no pueden verse como algo aislado de los cambios más grandes que estamos observando. Hacerlo sería perder la oportunidad de llevar a cabo los cambios fundamentales que hacen falta para resolver el descenso del aprendizaje.

P. ¿No equivale a decir que no es un problema de España, una invitación a no hacer nada?

R. Sí, es un problema español, en el sentido de que solo puede resolverse aquí. Y España no puede esperar a que otros países lo arreglen. Tienen que encontrar sus propias soluciones. Pero la raíz del problema no es algo específicamente español.

P. Aparte del análisis de causas que plantea PISA, ¿va a plantear la OCDE a los países medidas más concretas sobre cómo actuar?

R. Conforme reunamos más evidencias, podremos ofrecer recomendaciones más claras y mejores. Pero yo no esperaría a tenerlas.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Informe PISA

 Descalabro educativo, editorial de El País, 8 SEPT 2026:

El informe PISA muestra una caída alarmante del nivel de los alumnos españoles, un declive generalizado en el mundo que pone en juego el futuro de nuestras sociedades

Los temores se han confirmado: el nuevo Informe PISA, publicado este martes, muestra que el nivel de los alumnos españoles cae de forma alarmante en las evaluaciones de matemáticas y lectura, dos conocimientos troncales que repercuten sobre todas las demás materias. España obtiene en esta edición los peores resultados desde que, en el año 2000, se creó el gran examen internacional organizado por la OCDE, en el que participan 760.000 estudiantes de 15 y 16 años de 90 países, 30.000 de ellos españoles.

Si en el anterior informe, publicado en 2023, los resultados ya eran malos, en este son mucho peores. España cae 23 puntos en comprensión lectora, 16 en matemáticas y ocho en ciencias. El retroceso acumulado en la última década es de 29 puntos en matemáticas y 45 en comprensión lectora. Un descenso de 20 puntos equivale a lo que se aprende en un curso escolar, según las estimaciones. Un tercio de los alumnos no alcanzan las competencias mínimas ni en matemáticas ni en lectura. En lugar de converger, España se aleja del promedio de los países desarrollados.

Los nuevos datos ponen de manifiesto que las medidas adoptadas en los últimos años no han aportado las mejoras esperadas, y no hay subterfugio que pueda enmascarar esta realidad. Pero el Informe PISA añade otro elemento de inquietud, que traspasa fronteras. Esta caída ocurre en el contexto de un retroceso generalizado en el mundo. La explicación, según el documento, está ligada a las nuevas tecnologías y las pantallas, a la caída de los índices de lectura, a un menor apoyo de las familias y a una pérdida de la capacidad de concentración.

El declive afecta incluso a países que tradicionalmente obtenían buenos resultados, como Japón o Corea del Sur, aunque siguen siendo los mejor situados. En el otro extremo, los alumnos de los grandes países latinoamericanos —México, Brasil, Colombia— muestran en esta evaluación un rendimiento inferior a la media de la OCDE en matemáticas, ciencia y lectura, y Argentina aparece como especialmente relegada en todas las mediciones.

En España, algunas de las inquietudes ya se han planteado durante las movilizaciones de docentes que marcaron el fin del anterior curso y el inicio de este. Es el caso del aumento de alumnos con necesidades educativas especiales sin que los recursos hayan aumentado en la misma proporción. Porque este es uno de los países con mayor tasa de pobreza infantil de la UE y, además, el sistema ha recibido un número elevado de niños inmigrantes que no dominan la lengua y llegan con carencias educativas que hay que revertir. También han aumentado los diagnósticos por trastornos del neurodesarrollo.

El 40% de los directores de los centros donde se realizaron las pruebas constatan un déficit de docentes, diez puntos más que en el promedio. Y el 72% afirman que no cuentan con suficientes medios de refuerzo, como psicólogos, trabajadores sociales o especialistas en educación especial, cuando el promedio de los países de la OCDE es del 39%. Si aumenta la diversidad, pero no los recursos para atenderla, el modelo de escuela inclusiva está condenado al fracaso.

El Informe PISA y el descalabro que retrata debería tener el efecto de una sacudida para el sistema educativo. No podemos dejar que un pilar de nuestras sociedades, del que depende la prosperidad del país, se degrade de este modo. Ni tampoco es admisible que este deterioro continúe sin más. Los resultados convocan a las administraciones y a todos los actores involucrados a aparcar los intereses partidistas o corporativos y trabajar para darle la vuelta a la situación. En favor de lo más valioso que tenemos: los futuros ciudadanos.

martes, 16 de junio de 2026

El miedo del profesor a suspender

 Carta al director de El País de Encarni Esteban García. Huércal de Almería (Almería)

 Soy profesora de FP. Tras años en la empresa privada, decidí dar el salto a la docencia para transmitir mi experiencia. Después de ocho años en las aulas, tengo que reconocer que el golpe de realidad ha sido duro. Siempre que llega junio, pienso lo mismo: ¿cuándo empezamos los profesores a tener miedo de suspender al alumnado? Estamos ahogados en un mar de burocracia que parece buscar más la protección legal que educar. Ahora impera el temor a las consecuencias de un suspenso. He visto a compañeros aprobar a estudiantes solo para evitar el calvario de las reclamaciones y un desgaste emocional insoportable. Haces tu trabajo con el mayor rigor posible, pero si la calificación no coincide con las expectativas del alumnado, el docente pasa de evaluar a ser evaluado. ¿Estamos inflando las notas para comprar nuestra tranquilidad? ¿Hasta dónde va a llegar esta devaluación del sistema educativo? Y lo que más me preocupa: ¿qué profesionales estamos preparando para el futuro?