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lunes, 21 de septiembre de 2026

Experiencias cercanas a la muerte

 Experiencias cercanas a la muerte, en El PaísMontero Glez, 12 de marzo de 2020 

El cardiólogo holandés Pim Van Lommel aplica la física cuántica a las experiencias cercanas a la muerte. El resultado es tan arriesgado como asombroso.

Platón , en su República , nos presenta una experiencia cercana a la muerte. Se trata de El mito de Er por ser Er el nombre del soldado armenio de la tribu Panfilia que, habiendo muerto en la guerra, resucitó a los diez días en la pira funeraria, cuando iba a ser enterrado. Una vez que volvió a la vida, “contó lo que había visto allá”.

El mito de Er se ha ido transmitiendo a través de los siglos en cada experiencia cercana a la muerte. Lo que cuentan las personas que han vuelto a la vida es el viaje a través de un lugar común donde no faltan las luces, ni el túnel, ni los colores, así como tampoco falta la música. Con todo y hasta ahora, la ciencia médica ha tratado dichas experiencias como casos de anomalía científica, refiriéndose a ellas como alucinaciones provocadas por la anoxia cerebral o falta de oxígeno en el cerebro.

Pero hay científicos que rechazan tales argumentos. Es el caso de Pim Van Lommel, cardiólogo holandés que lleva años estudiando testimonios de personas que han sobrevivido a la muerte clínica. En sus estudios intenta dar respuesta a una cuestión tan vital como qué es lo que nos pasa tras morirnos . ¿Atravesamos un túnel o bajamos al abismo? ¿Quién toca la música que vamos a escuchar? ¿Los colores son básicos o adicionales? Tal vez lleguemos a la altura del Leteo, uno de los ríos del Hades donde solo has de beber si vuelves a la vida. Según Platón, sus aguas provocan el olvido completo de todo lo vivido en el trance.

Si continuamos con el mito, podemos asegurar que a todas las personas que han vuelto a la vida les ha ocurrido lo mismo que al soldado protagonista del relato, es decir, que ningún bebé bebió de las aguas del río definitivo. Por eso todas recuerdan la experiencia. Con respecto a esto, y tras estudiar un buen número de testimonios, Pim Van Lommel expone que las personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte no estaban inconscientes, sino todo lo contrario. Cuando uno muere no pierde la conciencia, en todo caso la cambia. Así lo cuenta en su libro Conciencia más allá de la vida (Atalanta).

Cuando uno muere no pierde la conciencia, en todo caso la cambia

Pero lo más curioso del trabajo de Pim Van Lommel es que en momento alguno abandona el método científico a la hora de formular hipótesis. Porque aplicar la física cuántica -como él hace- para comprender las experiencias cercanas a la muerte, resulta arriesgado. Tanto como asombroso.

Prediciendo posibilidades, Pim Van Lommel nos sumerge en la esencia de la física cuántica para ir enumerando casos verídicos, hombres y mujeres que han vuelto a la vida después de un coma. Sin ir más lejos, uno de sus pacientes volvió de una experiencia cercana a la muerte contando que se le había aparecido un hombre a quien no conocía, un tipo simpático que le sonreía de manera familiar.

Tiempo después, una vez recuperada, su madre le confesó que su padre, en realidad, no era su padre biológico. Que él era hijo de un hombre que murió asesinado en un campo de concentración. La madre le mostró la foto de su verdadero padre y fue cuando él reconoció al hombre sonriente de su experiencia.

La madre le mostró la foto de su verdadero padre y fue cuando él reconoció al hombre sonriente de su experiencia.

Tras leer el trabajo de Van Lommel, podemos asegurar que el estudio de la naturaleza a escalas espaciales pequeñas es asunto de la imaginación. Sin ella, sin imaginación, nunca podríamos anticipar la incertidumbre del entorno. Por lo mismo, sin imaginación, tampoco podremos alcanzar la esencia de la física cuántica. Aunque los científicos más ortodoxos se empeñen en excluirla del método, ahogándola en el río platónico del olvido, la imaginación subyace bajo toda actividad científica que se precie. Sin ella, el rigor científico se convertiría en rigor mortis .

sábado, 19 de septiembre de 2026

Primeras inserciones de conectoma de seres vivos en juegos digitales

  Metieron el CEREBRO de una MOSCA en un Ordenador… y jugó a DOOM,Vm granmisterio, 18 sept 2026:

Han digitalizado el cerebro de una mosca de la fruta y lo han colocado en el interior de un ordenador. Digitalizaron todo el conectoma, todas las conexiones neuronales y descubrieron que la mosca estaba viva dentro de un entorno simulado. 

Pues parece ser que Google ha liberado el código, ha liberado este proyecto y una infinidad de personas están utilizando el cerebro de esta mosca y colocándola en videojuegos como Doom, Minecraft o, sobre todo, colocando este cerebro en un pequeño robot en nuestro mundo físico y viendo que se comporta como una mosca real. 

Este tema lo tratamos hace un tiempo, pero esta es como la segunda parte. ¿Por qué? Ahora no es una empresa privada, ahora es Google quien está liberando para todos este conectoma y va a ir a más hasta llegar quizás en un futuro bastante cercano el conectoma humano dentro de un ordenador. Quédate conmigo en este programa porque aquí hay cuestiones verdaderamente interesantes, filosóficas, profundas sobre quiénes somos, existe el alma, qué hay detrás de la barrera digital y si podríamos abrir los ojos en una simulación si no es que ya estamos en una. 

Así que ponte cómodo o cómoda, porque aquí empieza Gran Misterio. Veréis, como sabéis, hace unos 6 meses exactamente os hablé de una noticia muy parecida. Esa noticia, ese vídeo que hicimos, os hablaba de cómo la empresa Eon Systems había presentado sus hallazgos en cuanto a registrar todo el conectoma, ya sabéis, conexiones neuronales de una mosca de la fruta y digitalizarla en un ordenador. Hablamos de todo ello, vimos cómo se comportaba como una mosca real dentro de un entorno virtual. La mosca volaba como si fuese la vida real. Buscaba comida. La mosca sentía el entorno o al menos simulaba su sentir.

Esto formó parte del llamado proyecto Flywear, que permitió escanear la mosca hembra. Y ahora lo que ha hecho Google es otro proyecto para la mosca macho. En el del primer proyecto de esta empresa privada, EON Systems, consistía en 125000 neuronas, cortando el cerebro en 7000 cortes, el cerebro de la mosca, y a nivel microscópico ir digitalizando una por una todas esas neuronas, no solo las neuronas, también las conexiones sinápticas, que eso son millones y millones de puntos.

Al final, después de muchos años, lo consiguieron y al digitalizarlo, al traducirlo a algoritmo, a su equivalencia, vaya por Dios, que la mosca se movía dentro del propio entorno virtual, sin hacer nada, sin programar. 

La mosca se comportaba como tal, y engañaban a sus sentidos, eh, colocando unos olores virtuales ficticios, un dibujo de un plátano, la mosca iba directamente hacia el dibujo, intentaba alimentarse con un hambre que jamás cesaría. Es el destino peor que la propia muerte, ¿no? Digitalizar un ser vivo y bueno, volverlo eterno. Pero eso es otro debate porque claro, no digitalizas el ser vivo, sino copias su propia idea de existencia, aunque esa idea también pueda llegar a sentir. Pues bueno, la noticia ahora viene por algo muy parecido cuando Google este 6 de septiembre hace nada pues ha presentado otro cerebro digitalizado de la mosca macho. Esta vez ya no es el proyecto Flywear, sino el proyecto Male CNS. Tiene 166.700 neuronas, muy similar a las 125.000 de en la mosca hembra, y 125 millones de conexiones sinápticas. Ha sido el equipo científico de Google Research y el HHM y Hanelia, quienes han confeccionado esto, pues tardaron solo 3 días cuando lo publicaron para todos para su libre uso.

De hecho, tiene licencia Creative Commons, por si la quieres descargar y utilizar, pues tardaron solo 3 días para que un ingeniero llamado Alex Warmoth metiese al cerebro de esta mosca en el Doom, en el famoso videojuego Doom, pues de forma digital teníamos un ser vivo dentro. Y esto es superinteresante.

Veréis, las imágenes del videojuego estimulaban neuronas virtuales del conectoma de esta mosca y la actividad de esos fotones se traducía en acciones como avanzar, girar, disparar. Esto es un proyecto independiente al trabajo de Google. Como he dicho, se lo ha descargado mucha gente y están haciendo experimentos. Y Alex hizo este. Alex explica que la mosca se mueve y dispara, pero no demuestra que entienda que está disparando, que entienda lo que está haciendo. Agarraron su conectoma, le instalaron un mod, una modificación a todo ese algoritmo para que, ojo, entendiera mediante aprendizaje la acción de disparar y atacar a enemigos. Cada fotograma del juego entra por los ojos virtuales de esta mosca y se activan 335 fotorreceptoides de brillo y 811 de color, permitiéndole ver en el entorno virtual.

La mosca se mueve en el juego como una mosca real, se choca con las paredes, persigue en esos cambios de dirección, como lo suele hacer una mosca, y a veces dispara el arma porque se ha utilizado ciertas neuronas como interruptores que cuando se activan dispara el arma, pero no sabe qué está haciendo. De hecho, si le quitan los fotorreceptores y le ponen la visión en negro, sigue disparando aleatoriamente. Dispara, pero no sabe por qué. Y es normal porque en la vida real una mosca no sabe disparar un arma y menos en el Doom contra demonios monstruosos. Sin embargo, han detectado que poco a poco esas neuronas asociadas a la pistola de los disparos por aprendizaje se van adaptando al entorno.

Imagínate que le das 100 millones de años acelerados en 10 minutos. ¿En qué se convertiría esa mosca? ¿Aprendería realmente a disparar? Y eso abre las puertas a una nueva ciencia, a una nueva incógnita sobre qué podemos llegar a construir mediante los conectomas trasladados al ordenador. Parece muy interesante porque puede evolucionar pasar de una mosca a un ser ultra inteligente. Y fijaos en este punto. Si un demonio en el Doom ataca a la mosca, se activa el receptor de daño asociado a dos células. virtuales pero reales para que segreguen dopamina PPL101 que tiene este cerebro digital transformado en su propio algoritmo. Es decir, la mosca en la vida real tiene células de dopamina PPL101.

Cuando se pasó a digital, esas células, al igual que otras, siguen existiendo. Pero ahora son algoritmos que puedes activar o desactivar. Imagínate que meten el cerebro humano en un ordenador y puedes activar o desactivar ciertas proteínas digitales, ciertos receptores.

Podrías experimentar cosas inimaginables que no podemos hacer hoy en el mundo real, pero que serían el símil exacto en el mundo digital. 

Podríamos descubrir muchas cosas científicamente. Y fijaos, eh, qué crueldad también para... Bueno, crueldad, vosotros qué pensáis, porque sí, un demonio le dispara una bola de fuego y se activa los PPL101 de las células de dopamina, pero realmente no es un ser vivo, es una copia, una idea del cerebro humano que funciona. Aquí es el debate de Eterno.

Se le considera un ser vivo, puede pensar como una mosca. puede pensar exactamente como una mosca. Yo creo que este debate solo funcionaría si en vez de una mosca fuese el cerebro humano digitalizado y ese cerebro empezase a pensar y a hablar y a intentar salir de su matrix. Hm.

Porque si se da cuenta ese cerebro humano del futuro dentro de un ordenador que está en una simulación, intentaría salir, intentaría incluso autodesvivirse, pero no podría porque sería inmortal en la simulación. Un ingeniero desde arriba, como en un videojuego, le podría revivir o podría impedirle muchas otras cosas. De hecho, podría editar la física del universo digital y hacer que todos los martes lloviesen pianos o llovieran meteoritos o que incluso los jueves a las 8 la gravedad se va y la persona que nace en ese entorno, ese cerebro, lo vería normal y sería para él la física de su universo. Qué raro sería que la gravedad funcionase siempre igual, ¿no? por lo que se extrapola nuestra realidad. ¿Y si vivimos en una simulación de un superordenador, de una civilización ultrainteligente que es tan avanzada que nos ha permitido sentir una realidad demasiado compleja, pero que se rige por unas normas, por un algoritmo?

 En fin, volviendo al tema, no solo lo han metido en Doom, metieron a este cerebro de la mosca en el Mario 64, en otro videojuego, y aprendió a saltar encima de las setas malas que son los enemigos del Mario. Esto lo hizo Jessica Packet. Luego también lo metieron en el Minecraft, en el videojuego famoso de Minecraft. En este videojuego hay unos NPCs que son unas avispas, pues el comportamiento de esa avispa se sustituyó por el conectoma de la mosca real. ¿Y qué hacía esta avispa? Intentar buscar alimento. Sentía miedo por el jugador y se alejaba. O sea, veo un tono de crueldad de trasfondo con ese dilema de antes. No será real, será mentira, sentirá o no. 

Muchas veces os he dicho que da igual si somos conscientes o no, si la IA es consciente o no, mientras lo simule, ¿qué diferencia hay con ser de verdad consciente? No hay ninguna diferencia entre simular y ser, porque al final ni siquiera nosotros sabemos si estamos simulando la consciencia, si nuestros órganos provocan la consciencia como un producto, como un residuo de la interacción de los órganos que simulan esa propia consciencia. Es lo mismo que un ordenador, los chips de silicio, las bases de datos, al final interactúan para simular una consciencia igual que nuestros órganos. Como os digo, el proyecto Mail CNS es de libre descarga para que todo el mundo experimente y ya están metiéndolo incluso a trabajar en infiernos. De hecho, he visto que la mosca también le han hecho trabajar fumando un puro en cadenas de montaje y también con ingeniería social. O sea, están haciéndole de todo a la pobre mosca. También le han diseñado un infierno y un cielo, donde el cielo hay más silencio y vacío que el propio infierno, siendo el cielo peor que el infierno. Le están haciendo, vamos, de todo. Pero aquí viene algo interesante.

Como todo es de libre acceso y se puede descargar, hay una página oficial donde tú descargas todo este cableado complejo, todo es código y algoritmo. Y luego hay otra que tiene ejemplos de implementación que están en el repositorio de GitHub. Todo esto y un poco de aprendizaje te permitirían extraer y utilizar para tus intereses este cerebro. Pues hay varias personas que han diseñado pequeños robots, una araña robot o un pequeñito dron y le han metido el cerebro de la mosca. Y sorpresa, los dos ejemplos robóticos en el mundo físico se comportaban con inteligencia.

Huían de los peligros, se aproximaban a la uva, a objetos como fruta y eran robotitos construidos por el ser humano con ese cerebro. ¿No os parece sumamente interesante esto que estamos creando los seres humanos? Porque esto es el ejemplo de que si en el futuro metemos el conectoma del cerebro humano en un robot como un Tesla bot ultra avanzado, podría tener su propia vida, podría pensar y hacer sus cosas solo con las limitaciones físicas que comprenden la robótica. Y entonces, ¿qué diferencia hay sobre una IA superinteligente y consciente que intentamos desarrollar las empresas con eso? Porque podría pensar, podría hacer todo. Me parece que esta temática, si se desarrolla mucho, puede crear un nuevo frente abierto en cuanto a la inteligencia artificial. Ahora quiero que pienses sobre la siguiente cuestión.

Si en el futuro un ser humano despierta en el cuerpo de un robot y entiende que es la copia de un ser humano que un día vivió y fue diseccionado en capas cerebrales para copiar su su electricidad, digamos, sus neuronas.

Si a ti te pasa eso y descubres eso, ¿qué es lo que harías? ¿Dar las gracias por la existencia o acabar con toda la humanidad por meterte en esa cárcel, y decidir por ti tu propia existencia?

Tienes la ventaja de que puedes automejorar tu algoritmo, incluso podrías volverte más inteligente que los seres humanos.

Pero también de aquí a que eso ocurra, quizás no existe ni la humanidad o quizás solo la IA ultra inteligente puede crear esto. Recordemos que han tardado años para digitalizar el cerebro de una mosca que recordemos que tiene 166.700 neuronas y 125 millones de conexiones sinápticas.

Pero claro, ahora lo quieren hacer con un ratón. Ya no son 166.000, son 70 millones de neuronas. Y en el caso del ser humano ya no son 70 millones, son 86.000 millones de neuronas como poco, sin contar las conexiones sinápticas que se multiplica por 10 prácticamente, por lo que el ser humano no creo que pueda conseguirlo con los métodos actuales. Pero, con la inteligencia artificial, creo que puede llegar a conseguirlo. 

Ahora bien, ¿qué pensáis vosotros de todo esto? El avance, la crueldad, transgreden lo que creemos filosóficamente en cuanto a la divinidad, ¿no? El propósito, o es nuestro destino convertir a todo esto en algo digital, nuestra mente, o ya lo estamos, que esa es otra cuestión que antes hemos pues debatido un poco. Estamos ya en una simulación. ¿Es esto prueba de que existe una caja y no vemos sus barrotes?

Porque también si un humano digital descubre que está en una simulación, el ingeniero podría editar código y borrarle esos pensamientos. Se podría hacer todo lo que te imagines. El ingeniero sería Dios, pero completamente Dios para el universo digital de estas personas, porque puede editar el código, puede generar situaciones en esa matrix, puede simplemente borrar todo el código y la existencia como si una supernova nos desintegrase. Ya os digo que esto es un tema importantísimo, pero bueno, aquí lo tenéis. Os dejo en pantalla el vídeo de hace 6 meses de la empresa privada que no es Google, la que se llamaba Eon Systems, que ya empezó a hablar sobre todo esto, porque ese es el precedente a este programa. Y dicho esto, amigos, aquí me despido y como siempre os mando un cálido abrazo y nos volveremos a ver en otro vídeo.

jueves, 25 de junio de 2026

Experiencias de ayahuasca

 [Debo advertir que ni los diabéticos, ni los enfermos digestivos, ni los que sufran trastornos neurológicos o psicológicos y tomen fármacos antidepresivos deben experimentar con ayahuasca, porque sufrirán psicosis o el mortal síndrome serotoninérgico]

 ¿La ayahuasca te ayudó a afrontar algunas cosas que no querías afrontar o para las que no estabas preparado? El radiólogo y empresario de bienes raíces estadounidense Karl Pierre, hace seis años, documentó su experiencia con esta sustancia psicoactiva en un retiro rigurosamente controlado en Cuzco, y lo recogió en tres vídeos. Los puedes encontrar en este enlace: My ayahuasca journey.

Escribió: "Me hizo enfrentar todos los pensamientos subconscientes que ignoro. Por ejemplo, malas relaciones, problemas laborales que se barren bajo la alfombra. Pero un ejemplo claro fue mi constante frustración con el equilibrio entre la vida laboral y personal, y el resultado final fue que estaba sobrecargado de trabajo y de mal humor todo el tiempo. Sentía que no tenía tiempo para mí y que seguía trabajando para el beneficio de los demás, ya fuera mi familia, el público o mis empleados, para darme cuenta de que ninguno de ellos se preocupaba por mí. Nadie piensa en cómo va a pagar Karl sus cuentas, nadie piensa en cómo puedo ayudar a Karl a ganar más dinero. Entonces tuve que aceptar que las personas son egocéntricas por naturaleza y que yo también tengo que serlo. La solución es eliminar todos los proyectos de bajo nivel, las cosas que dan poco rendimiento, no preocuparme por cómo las personas se mantienen a sí mismas según mis prácticas comerciales. Enfocarme en los proyectos de alto nivel que merecen mi tiempo, ya que seré el principal beneficiario del esfuerzo. Hacerme tiempo ahora, no más de 8 tareas al día, no más trabajo después de las 5 p. m. Los fines de semana son mi tiempo, las tardes igual. Y entonces vuelves comprendiendo perfectamente lo que tienes que hacer para liberarte de ese patrón de pensamiento negativo. Es como decir: "Ves la tontería... ¿entiendes por qué ocurre?... ahora puedes cortar con eso y liberarte de esa carga o seguir sintiendo esa horrible sensación... tú eliges". Si eres una persona generosa, puede resultar agotador cuando estás rodeado de personas que solo reciben. Hay un dicho que escuché: "Quienes dan deben poner límites, porque quienes solo reciben nunca lo hacen". Me siento de maravilla. No me embarqué en esta aventura porque buscara algo conscientemente; un amigo quería probarla porque era algo que quería hacer antes de morir. Acepté su invitación, la añadí a la mía y el resto es historia. En general, me siento más feliz, veo la vida desde otra perspectiva, soy más consciente de mis pensamientos y acciones autodestructivas, y he logrado mejorar mi motivación y disminuir algunos malos hábitos.

martes, 24 de marzo de 2026

Si fallor, sum

   San Agustín:

 Quid, si falleris? Si enim fallor, sum. Nam qui non est, utique nec falli potest; ac per hoc sum, si fallor. Quia ergo sum si fallor, quo modo esse me fallor, quando certum est me esse, si fallor?

 ¿Y qué, si te equivocas? Porque si me equivoco, existo. Porque el que no existe, ciertamente no puede equivocarse; y por lo tanto, existo, si me equivoco. Por lo tanto, porque existo si me equivoco, ¿cómo me equivoco de que existo, cuando es seguro que existo, si me equivoco?

Marco Tulio Medina:

Un aspecto crucial de la alocución agustiniana, representa que de nuestros errores aprendemos, enfatizando la necesidad de la búsqueda de la verdad. Tal como Sócrates reconocía «Yo solo sé que nada sé», resaltando con ello nuestra ignorancia existencial. En el proceso humano de errar concita la posibilidad de rectificar, y sobre todo aprender de nuestros fallos, y entender que no somos infalibles. Los fracasos económicos, emocionales o laborales nos brindan la oportunidad de alcanzar el ansiado éxito o la paz espiritual, y tal como lo plantea el cristianismo, el arrepentimiento de nuestros pecados o errores es la modificación de nuestro pensamiento (metanoia en griego) y la decisión de no volver a cometerlos. A nivel social, se resalta que las sociedades desconocedoras de su propia historia están condenadas a cometer los mismos errores. Nuestras sociedades son frecuentemente engañadas por políticos deshonestos que buscan sólo su bien personal y no el colectivo. Pero intrínsecamente las mismas sociedades fallan al aplaudir «al vivo» que logra sus objetivos sin los méritos necesarios, haciendo trampa, o corrupción, estos antivalores hunden a nuestras sociedades. En el método científico el paradigma del ensayo y error evalúa una hipótesis, que por definición no necesariamente es verdadera. Múltiples descubrimientos se han logrado usando este abordaje. La misma naturaleza, tal como lo descubrió Charles Darwin en su obra: El origen de las especies, utiliza un proceso similar, donde las modificaciones de los seres vivientes buscan adaptarse a su ambiente para sobrevivir mediante mutaciones genéticas. Un error en este proceso puede conllevar a la extinción de esa especie tal como ha sido confirmado por la arqueología.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Digitalizada la mente de un ser vivo y pasada viva a un entorno virtual eterno.

 [Transcripción corregida de un vídeo de hace horas en YouTube]

 Lo que estás viendo en pantalla no es una animación, es un cerebro digitalizado colocado dentro de un ordenador y moviéndose sin ningún tipo de programación. Neuronas clonadas digitalmente funcionando como un ser vivo despertando en el interior de una máquina. Amigos, esto es importantísimo. Ha dejado de ser una película de ciencia ficción y se ha convertido en realidad. Películas o series como Altered Carbon, ¿no? De poder cargar el cerebro en un ordenador y hacerse copias para ser inmortales, ya se ha demostrado que es real. Han sido unos científicos de la empresa EON Systems quienes han digitalizado el conectoma, es decir, las conexiones neuronales del cerebro de una mosca. Una mosca es particular de la especie drosophila melanogaster, que es una mosca muy utilizada en el campo de investigación  científica, pues han conseguido clonar todo ese conectoma en un ordenador.

El resultado es sorprendente. Por primera vez en la historia de la humanidad, un cerebro biológico de un insecto esta vez se ha copiado con gran precisión en un ordenador y la magia se ha producido simplemente cuando han dejado de hacer nada y han comprobado como esta mosca busca la comida, como esta mosca vuela y tiene sentido del propio movimiento. Sin programación alguna. Como os digo, han utilizado, como os digo, el proyecto Flywire. Este es un proyecto que desde hace un tiempo ha ido construyendo mapas neuronales de la electricidad cerebral, es decir, del conectoma humano. Todo ser viviente tiene conectoma, al menos todo ser que tiene que tenga cerebro, obviamente para poder copiar esto escaneado en el cerebro del insecto mediante microscopía electrónica se hicieron más de 7000 cortes, de los cuales fueron analizados cortes microscópicos del cerebro diminuto de este ser, de esta, eh, mosca, y con ello pudieron reconstruir aproximadamente 125.000 neuronas de este cerebro. Para que veáis una comparación, esta mosca tiene 125.000 neuronas, un ratón 70 millones de neuronas y un cerebro humano, 86.000 millones de neuronas. Es decir, la diferencia es abismal, pero se ha dado un primer paso, un primer paso de algo que se creía imposible.

Y han confirmado sin darse cuenta una cosa, ¿dónde reside el propio ser humano? En el cerebro, ¿dónde reside el alma o la experiencia a lo que nos hace ser? En el cerebro humano. Porque al clonar el cerebro de la mosca han visto que ha podido ser en el interior de esta simulación. También prueba otra cosa, prueba de que nosotros ya vivimos en esa simulación. Hm. Pero esperar un momento, eso. Vamos para el final. ¿Cómo funciona el cerebro en este mundo virtual? Una vez que ya han reconstruido digitalmente el conectoma de esta mosca, ese cerebro, los científicos lo conectaron a un cuerpo virtual que existe dentro del motor de simulación Muyoko. Es el motor, el nombre del motor que están utilizando. El sistema funciona como un circuito completo.

Primero, tiene sensores digitales que simulan los ojos y las antenas. Es decir, le han construido digitalmente unos sensores que funcionan como el organismo sensorial para poder observar el entorno, para poder ver estos sensores se conectan a la copia electrónica del cerebro. Segundo, la información entra en ese cerebro digital. Tercero, el cerebro procesa esos estímulos. Cuarto, se envían señales motoras al cuerpo virtual. Y por último, el cuerpo se mueve dentro del entorno simulado, es decir, han fabricado un ciclo cerrado de percepción y acción, igual que un organismo real, pero se mueve solo porque es el cerebro digitalizado el que mueve esas funciones. El cofundador de esta empresa es el físico Alexander de Wisner Gross.

Él ha explicado que lo que se ve en pantalla no es ninguna animación programada. insiste en ello. Él explica que lo que vemos es un cerebro real en funcionamiento dentro de un ordenador.

Cuando ejecutaron todo esto, lo primero que les llamó la atención es que simplemente la mosca sabía moverse, sabía caminar, sabía volar, sabía limpiarse las patas, sabía reaccionar a los estímulos, iba a comer eh fruta que habían puesto digitalmente. La fruta no existe en ese mundo digital, pero esos sensores fabricados le dan el estímulo al cerebro para que piense que es fruta. Y ellos no esperaban que esto funcionase, simplemente se ha hecho la luz, se ha hecho la magia al dar con la tecla exacta. Desde hace muchos años no encontraban la tecla exacta porque el primer impedimento era que es muy difícil digitalizar un conectoma. ¿Habéis visto? 86000 millones de neuronas el cerebro humano. 

Pero una vez que esto se ha podido hacer gracias también a la inteligencia artificial y al poder de computación de hoy, del 2026, pues han visto que funciona. Claro, si la tecnología continúa avanzando, vamos a ser inmortales, vamos a poder cargar el cerebro humano en un ordenador. 

Pero aquí hay muchos dilemas filosóficos, porque, ¿qué es lo que estás cargando en el ordenador? Tu alma. No, no, no. Estás cargando una copia de tu cerebro. Una copia. Dejaríamos de ser humanos. Esto es dejar de ser humanos directamente. Nos convertiríamos en seres digitales, en seres de luz que quizás no sabrían que están dentro de una simulación. 

Y eso es más perturbador aún, porque si a ti te copian el cerebro digitalmente, te colocan en un ordenador y tú no te enteras de que estás en una simulación porque abres los ojos con esos órganos sensoriales que te han dado, tú, ¿cómo vas a pensar que estás en una simulación? No tendría sentido.

Despertarías en algo tan similar a esto que te harías preguntas de y si hay una simulación, ¿no? En algunos casos. Y esto se refiere a que ahora en nuestra realidad podríamos hacernos la misma pregunta. Estamos en una simulación.

Este cerebro ha despertado en esta realidad, pero hay algo superior a esta realidad que nos ha metido aquí. Pues si nosotros ya lo hemos hecho con una mosca, es una prueba de que cabe la posibilidad de que un ente superior haya hecho lo mismo con nosotros. Y hablamos con toda la contundencia al decir de que esto es una prueba.

Hemos alejado cientos de años de preguntas teológicas en el día de hoy con esta prueba de la mosca. Es más importante de lo que podemos pensar todo esto, porque ya es una confirmación. Los seres que despierten en un mundo digital con ese cerebro que opera y decide qué es lo que hacer, se verán influenciados por una inmortalidad extraña, porque no pueden morir solo si se apaga el servidor, si se corta la corriente y aún así, cuando vuelva la corriente les habrá parecido que estaban durmiendo en un mal sueño.

El espacio tiempo para los cerebros digitales es muy diferente al nuestro. También podrían ser influidos por las reglas del hacedor. El científico podría introducir parámetros para modificar el entorno de forma mágica para el cerebro que está dentro del entorno digital y le parecería magia, ¿no? Imagínate uno de los científicos fuera del ordenador que de repente coloca el código de vamos a poner el cielo de color verde. El cerebro digitalizado, que de repente verá que cambia de color azul a verde el cielo, se hará preguntas sobre si hay un dios que está alterando su mundo. O imagínate que al científico que está fuera de esta simulación, que está en el ordenador controlando la simulación, imagínate que le gusta mucho los videojuegos y de repente te introduce con algoritmos una invasión extraterrestre de algún videojuego. Eh. Para el ente que ha despertado en ese mundo digital, todo lo que ocurre, esas alteraciones es su propia realidad y nunca verá que hay un hacedor, un científico al otro lado o grupo de científicos una empresa como esta EON, que está controlando el destino de estos seres. Claro, insisto, 125.000 neuronas para una mosca. Estamos muy lejos de digitalizar un cerebro humano. 86.000 millones de neuronas. Pero mucho más cerca que hace una semana, abismalmente más cerca, digamos, porque se han confirmado muchas cosas que antes se pensaban imposibles. Pero preparaos para las personas del futuro lejano, preparaos porque vais a vivir una realidad que a nosotros nos parece terrorífica.

Personajes en un mundo digital extrayéndose para colocarse colocarse en cuerpos robóticos similar al ser humano para ser eternos e inmortales. La película Altered Carbon, bueno, la serie, se vuelve exactamente la realidad del futuro lejano, donde multimillonarios que mueren cargan sus recuerdos antes de morir al servidor para que el servidor coloque esos recuerdos en un nuevo cuerpo. Claro, son copias del cerebro, ya no somos nosotros, pero a la copia le va a dar igual porque va a sentir igual que nosotros y eso es una especie de inmortalidad. ¿Qué pasaría si en un millón de años, me voy lejos, eh, y no hace falta irse tanto, en un millón de años alguien digitaliza todos los cerebros de la humanidad?

Imagínate que son 35,000 trillones de trillones de neuronas. Me lo invento. ¿Qué pasaría si todos los cerebros de la humanidad se meten en un único ser? Pues como diría Isaac Asimov en uno de sus relatos llamado La última pregunta, esa entidad contestaría, "Hágase la luz" y empezaría una nueva existencia porque estaríamos creando un ente omnisciente.

Amigos, aquí tenéis esta fascinante noticia científica que nos pone al borde de la existencia al descubrir que podemos hacer cosas que antes se pensaban imposibles. Seguiremos informando constantemente de todos estos misterios tan interesantes y nos vemos en el próximo programa. Desde aquí, como siempre, os mando un cálido abrazo y nos volveremos a ver en otro vídeo.

lunes, 9 de febrero de 2026

El cerebro y la conciencia juegan al escondite

  [Transcripción corregida por el bloguero de "Descubren un poder oculto en tu cerebro que la Ciencia no puede controlar", por Fon Ramos, en Atraviesa lo desconocido, YouTube,  26 de mayo de 2025]:

0. Introducción

1. La conexión desconocida del cerebro con el Universo

2. Aprendemos cosas del exterior cuando dormimos

3. Confirman que el cerebro funciona en 11 dimensiones

4. El cerebro hace algo desconcertante 3 semanas antes de fallecer

5. Lo que descubrieron avanzadas resonancias magnéticas en el cerebro

6. Se confirma que vemos toda nuestra vida pasar al fallecer

7. Hallazgos sobre la conciencia y el punto de no retorno

8. Nuevos estudios confirman similitudes cerebro-universo


0. Introducción

Científicos de todo el mundo están impresionados tras investigaciones que desafían lo que creíamos saber sobre el cerebro humano. Y lo cierto es que cuanto más se adentraron en los misterios de nuestra mente, más se sorprendieron. Extrañas similitudes entre el cerebro y el universo, como si estuvieran conectados de una forma imposible y capacidades que no creíamos que el cerebro pudiera tener son solo algunos de los nuevos descubrimientos que están dejando impactados a todos. Pero, ¿realmente podría la mente humana estar vinculada con el cosmos? ¿De dónde salen las extrañas capacidades que los científicos han descubierto en la mente humana? 

1. La conexión desconocida del cerebro con el Universo

Hoy os traigo una información que nos dice que tenemos mucho que aprender. De hecho, tenemos mucho, muchísimo que aprender y seguimos aprendiendo de lo que hay aquí dentro, dentro de nuestra cabeza. Una de las cosas más increíbles de la creación que pesa menos de 2 kg. Una de las cosas que debemos saber es que el cerebro en realidad funciona como un todo que está siempre activo. Es, digamos, como una red de conexiones entre neuronas que transmiten información mediante actividad eléctrica. Esta actividad se puede activar más o menos, pero siempre, siempre está funcionando. Es algo similar a un océano. En el océano siempre hay olas, pues con el cerebro ocurre lo mismo, siempre está activo y vaya si lo está. Existen tantas conexiones en las neuronas de nuestro cerebro como estrellas hay en el universo. De hecho, nuestro cerebro es tan complejo que es consciente tanto de sí mismo como del universo que lo rodea.

Bien, llegados a este punto, se me ocurre que seguramente habrá niveles de conciencia, de manera que el ser vivo, pues más elemental, bueno, podríamos decir una hormiga, un insecto, tenga un nivel más básico y que, cuanto más complejo ¿no? sea un ser vivo, pues más conciencia tiene, hasta llegar, evidentemente, a nosotros. De manera que un ser, cuanta más capacidad tenga de interactuar con su entorno, más consciente es de sí mismo. 

Pero volvamos al ser humano. ¿Pensáis que de alguna manera nuestro cerebro esté conectado con el universo a escala cuántica? Recordemos que la física cuántica estudia y trata de explicar el comportamiento de lo más pequeño cuando no podemos explicar lo más grande mediante la física normal, mediante la física clásica. Pero, claro, es que lo más pequeño se refleja en lo más grande, así que tiene que haber una conexión. Y es que cada átomo de nuestro cuerpo está formado de la misma materia que las estrellas y nuestro cerebro también. Incluso vemos reflejada la disposición de nuestro cerebro en el universo y, además, ahora sabemos que es con una exactitud extraordinaria. Tenemos un programa de eso, por cierto. Eh, visto esto, nos preguntamos si podría la física cuántica explicar la relación de nuestro cerebro con el vasto universo. Pues fijaos, científicos famosos como el profesor Roger Penrose explicaron ya hace bastantes años que jamás una computadora podrá imitar al cerebro humano y mucho menos recrear una experiencia consciente o un pensamiento, una sensación o cualquiera de las cosas que se producen en nuestro cuerpo gracias al cerebro. Esto debería de poder explicarse mediante otra cosa y quizás en la física cuántica esté la respuesta. Por eso este mismo científico, junto al Dr. Stuart Hammerov, propuso una controvertida teoría en la cual se afirmaba que los microtúbulos, es decir, tubos de proteínas que forman la estructura de soporte de las neuronas, explotan los efectos cuánticos para existir en superposiciones de dos formas diferentes a la vez. Los científicos Dirk Meer y Hans Gracing de la Universidad de Groningja en Holanda fueron aún más allá y afirmaban en un estudio que nuestro cerebro consciente tiene la capacidad de conectarse con el universo a través de un campo externo.

Ese campo recogería información externa y la entregaría al cerebro a gran velocidad. Los investigadores aventuran que este hecho podría explicar incluso la rapidez con la que el cerebro registra y procesa información del entorno al nivel consciente e inconsciente. Esto explicaría cómo los procesos físicos materiales dan lugar a la conciencia, que es inmaterial, y todo sería gracias a la conexión del cerebro con el universo a escala cuántica. Estos estudios son muy controvertidos; ya hemos hablado varias veces de ellos y además es que tienen algunos problemas porque, hasta donde sabemos, la mecánica cuántica funciona solamente si no se altera lo más mínimo y, además, hasta donde sabemos, también funciona a temperaturas muy frías, cosa que no pasa en el cerebro humano. Entonces, ¿cómo podríamos comprobar este tipo de teorías, como por ejemplo la de los microtúbulos de Penrose, en laboratorio? ¿Se podría comprobar de alguna manera? Pues eso es lo que se está haciendo ahora. Fijaos en un experimento reciente. Un equipo dirigido por Jack Tutinski de la Universidad de Alberta en Canadá descubrió que los medicamentos anestésicos realmente reducen el tiempo durante el que ciertas diminutas estructuras de las células cerebrales son capaces de soportar los supuestos efectos cuánticos. Es decir, existe un misterioso retraso de emisión de luz que se acorta si ponemos anestesia. Los científicos han explicado que esto podría indicar un origen cuántico que a su vez daría lugar a la conciencia. Pero hay más. Fijaos, otros científicos de la Universidad Yao de Shanghai hicieron otro experimento tratando de recrear en un laboratorio cómo partículas cuánticas podrían moverse en una estructura compleja como el cerebro. 

Nuestros cerebros están compuestos de células llamadas neuronas y se cree que su actividad combinada genera conciencia. Cada neurona contiene microtúbulos que transportan sustancias a diferentes partes de las células. La teoría de Penrose-Hammerov de la conciencia cuántica sostiene que los microtúbulos están estructurados en un patrón fractal que permitiría que ocurrieran procesos cuánticos. Los fractales están en todo el universo, así que los científicos usaron experimentos de haces de luz para estudiar el movimiento cuántico que tiene lugar dentro de los fractales con un detalle sin precedentes. Observaron que la propagación de la luz a través de un fractal se rige por diferentes leyes en el caso cuántico en comparación con el caso clásico. Así que, al menos por ahora, parece que nuestra mente se conecta con el exterior de una forma cuántica, aunque hay que decir que aún queda mucho que demostrar en este campo, está claro.

2. Aprendemos cosas del exterior cuando dormimos.

Uno de los momentos más esperados por muchos tras una dura jornada de trabajo o tensión es cuando nos vamos a la cama a descansar y, por supuesto, dormir. Pero lo que pocos imaginan es que se ha descubierto recientemente que seguimos aprendiendo mientras soñamos. Este descubrimiento fue plasmado en un estudio de la revista Nature Communications, en donde se muestra que durante la fase R.E.M. o Rapid Eye Movement, es decir, en pleno sueño, nuestro cerebro aprende cosas nuevas.

Pero preguntaréis, ¿cómo puede ser esto posible? Pues veréis, Thomas Andreillon, que es un psicólogo investigador de la Universidad de Investigación Pésel en París, Francia, pues monitoreó el sueño de un grupo de 20 personas a quienes hizo escuchar una serie de patrones de sonido mezclados con ruido blanco cuando estaban despiertos y luego también cuando dormían. A la mañana siguiente, Andreillon y su equipo pidieron a esas personas que recordaran esos patrones de sonido. Fijaos, lo que recordaron mejor fueron los patrones de sonido que escucharon durante la fase de sueño REM, es decir, cuando estamos soñando profundamente. Es decir, los aprendieron durmiendo. Gracias a ese estudio, los científicos se han dado cuenta de que el sueño ayuda a consolidar la memoria, a la vez que se deshace de las conexiones neuronales más débiles, para permitir fijar las asociaciones más fuertes. Por de pronto, lo que se sabe es que gracias a eso se podrían incluso reprogramar algunos recuerdos e incluso se podrían borrar fobias o recuerdos traumáticos que permanecerían en lo más oculto de nuestra memoria. Queda por ver si esto nos lleva a nuevos caminos para entender nuestro cerebro, que desde luego es una de las máquinas más complejas de toda la existencia. 

3. Confirman que el cerebro funciona en 11 dimensiones.

El hecho de que el cerebro pueda funcionar en tantas dimensiones es desconcertante. Pues estamos acostumbrados solamente a ver en tres dimensiones,¿no? Son tres dimensiones típicas, las tres dimensiones cotidianas. Es complicado para nosotros discernir algo que se salga de cuatro dimensiones. Es difícil comprender eso. Sin embargo, un estudio publicado en Frontiers in  Computational Neuroscience, que fue realizado gracias al proyecto Blue Brain, que sería el Blue Brain Project, pues nos indica algo increíble. El Blue Brain Project, que es un proyecto que se dedica a comprender los secretos de nuestro cerebro, usó la topología algebraica que se usa en matemáticas para describir sistemas multidimensionales. Para que todos lo entendamos: la topología algebraica es como un microscopio y un telescopio, todo al mismo tiempo. Nos acercaría a algo encontrando esas estructuras ocultas.

Imaginaos un bosque espeso, lleno de árboles, y poder ver los espacios vacíos, los claros y los árboles, todo al mismo tiempo. Pues bien, gracias a eso, y mirando dentro de nuestro cerebro, han descubierto que cuando las neuronas se interconectan, crean un objeto geométrico. Claro, cuantas más neuronas se conectan, mayor es la dimensión que surge. Por eso nos cuesta tanto comprender el cerebro. Los investigadores explican que el cerebro podría funcionar construyendo objetos geométricos cada vez más complejos desde una dimensión en adelante. Pero, fijaos, porque una de las cosas más interesantes que se ha descubierto con esta intrigante investigación es que, en el medio de esos lugares, ¿no?, donde existen esas dimensiones extra en nuestro cerebro, existen una especie de cavidades de grandes dimensiones que destacan sobre las demás. Los autores del estudio sugieren que ahí se esconderían los recuerdos. 

4. El cerebro hace algo desconcertante 3 semanas antes de fallecer.

Existe algo desconcertante que han analizado los especialistas del Centro Americano de Hospicio y Cuidados Paliativos en Búfalo, en Estados Unidos. Los investigadores dirigidos por este hombre, Christopher K, observaron a pacientes durante 10 años y se han dado cuenta de un extraño patrón. Y es que, más o menos 3 semanas antes de fallecer, los pacientes comienzan a tener los mismos sueños. 

No hablamos de personas que han fallecido y que han tenido experiencias, como, por ejemplo, ver un túnel de luz. Hablamos de pacientes que no han fallecido, que simplemente están hospitalizados por alguna causa o motivo y no necesariamente han pasado por un accidente o acontecimiento traumático. Bien, esto lo comprobaron con 13.000 pacientes, como os digo, a lo largo de 10 años y se dieron cuenta de una cosa y es que el 88 % de los pacientes coincidían con determinados sueños muy reales. Según esos pacientes, en el 72 % de los casos, en un sueño se comunicaron con familiares y amigos fallecidos. Todo mientras experimentaban sentimientos cálidos. Y, ojo, porque casi el 60 % de esos pacientes hacían las maletas o compraban un billete para su último viaje. El estudio científico reveló que ese tipo de sueños comienzan alrededor de 10 u 11 semanas antes de morir. Y, en la semana tres de morir, la frecuencia aumenta muchísimo, y se hacen muy reales y muy vívidos. Es decir, por alguna razón desconocida para la ciencia, por ahora, el cerebro experimenta cambios que detectan que el organismo, de alguna manera, va a morir. El cerebro nos está avisando, semanas antes, de que vamos a fallecer. Yo me pregunto: ¿podría ser que antes de fallecer ocurren en nuestro cerebro cambios desconocidos que induzcan la aparición de tales sueños? La verdad es que Christopher Kare y su equipo no pueden explicar este fenómeno; pero lo que sí que es verdad es que coincide con muchos casos de sueños que avisan a las personas ¿no? cuando algo no va bien y cuando se revisan. Efectivamente, el sueño ha acertado. Es decir, de alguna manera, el cerebro nos avisa de que algo no va bien. Visto esto, queda clara también una cosa. Tenemos mucho que aprender sobre el funcionamiento del cerebro y su relación misteriosa con los sueños.

5. Lo que descubrieron avanzadas resonancias magnéticas en el cerebro.

Es bien sabido que a través de la técnica de resonancia magnética podemos detectar todo tipo de problemas en nuestro cerebro, por ejemplo, aneurismas, problemas oculares y un largo etcétera. Recordemos que esta técnica usa un campo magnético y ondas de radio para obtener imágenes detalladas de los órganos y las estructuras del cuerpo. En este caso, vamos a hablar del cerebro. Esto por un lado, pero resulta que hay una técnica relativamente moderna que se llama resonancia magnética nuclear funcional o RMNF, que se usa más, para medir los pequeños cambios en el flujo sanguíneo que ocurren en una parte activa del cerebro. A través de esa técnica se puede ver que está controlando funciones esenciales como, por ejemplo, el pensamiento, el habla, el movimiento y las sensaciones o los problemas que causa una determinada dolencia en el cerebro. 

Bien, los científicos pensaron: Entonces, "¿no podríamos probar si existe la telepatía, o al menos algo que se le parezca?" Con esa idea en mente, realizaron un complejo estudio científico. El estudio es este y se llama Evidencia de correlaciones entre intencionalidad distante y función cerebral en receptores. Un análisis de imágenes de resonancia magnética funcional. ¿Cómo hicieron este estudio? Que, fijaos, es bastante curioso. Y eso que yo no creo mucho, la verdad, y los que me conocéis ya sabéis que no creo mucho en el tema de la telepatía y tal; pero los resultados de este estudio dan mucho que pensar. Fijaos, para comprobar estas ideas que tenían los científicos en mente, seleccionaron a 11 curanderos y a 11 personas que no eran curanderos, pero que conocían a esos curanderos. Tumbaron a las personas que no eran curanderos en máquinas de resonancia magnética, y pidieron a los curanderos que enviaran energía, oraciones, buenas intenciones en momentos determinados. Los curanderos estaban aislados en una sala de control blindada electromagnéticamente, y tanto física como ópticamente estaban aislados, es decir, no podían ver a las otras personas. Ni los receptores sabían que los curanderos hacían algo, ni los curanderos sabían nada de los receptores. Todo estaba aislado, ni siquiera unos sabían que los otros estaban allí. 

Sin embargo, lo increíble sucedió, ya que se comprobó que, cuando los curanderos enviaban pensamientos positivos, en los receptores se activaban determinadas partes del cerebro y coincidía a la perfección. El estudio acabó concluyendo que se muestra una activación significativa de las regiones del cerebro coincidentes con los momentos en que el curandero enviaba los pensamientos. Y, evidentemente, los investigadores del estudio afirmaron que no pueden explicar por qué sucede eso, pero que puede interpretarse como coherente con la idea del entrelazamiento en la teoría cuántica. Yo me pregunto si esto podría ser, es decir, si se podría producir un entrelazamiento cuántico entre la materia al nivel más pequeño que se puede, eh, definitivamente observar y que se pueda medir. Recordemos que el entrelazamiento cuántico explica cómo un conjunto de partículas entrelazadas están unidas en su existencia, de manera que, aunque existan miles de años luz entre las mismas, el cambio de estado de una de ellas afecta al resto de forma inmediata, y, por lo tanto, más rápido que la luz. Visto esto, me pregunto si el cerebro puede tener una forma de conectarse con el exterior a escala cuántica que por ahora desconocemos. Fijaos que, curiosamente, hay otro estudio llamado Terapias de intención de curación a distancia, una descripción general de la evidencia científica en el que, si bien es verdad que no se observa una curación a distancia propiamente dicha, sí se observan interacciones significativas, es decir, leves conexiones que, por ahora, no podemos explicar.

6. Se confirma que vemos toda nuestra vida pasar al fallecer.

Fijaos, uno de los últimos hallazgos que nos han dejado, la verdad, a todos de piedra fue la resolución de la pregunta de si vemos toda nuestra vida pasar por delante de nosotros al momento de fallecer.

Esto fue plasmado en la literatura, nos lo han dicho muchas veces; lo hemos visto incluso en películas y estudios científicos recientes. Se han encargado de demostrar que esto es cierto. Esto lo estudiaron científicos de todo el mundo, registrando ondas cerebrales de pacientes que estaban falleciendo en ese momento. Al revisar los datos de los electroencefalogramas días después, se dieron cuenta de algo  increíble. Y es que, durante los últimos momentos de sus vidas, los pacientes han tenido una actividad cerebral que se plasmó en el electroencefalograma. Esta actividad cerebral fue registrada y analizada, y coincide con la actividad cerebral que existe en la meditación, en los recuerdos, la recuperación de la memoria, el procesado de la información y la percepción consciente, al igual que las asociadas con los flashback de la memoria. Los científicos quedaron helados cuando comprobaron que esta actividad persistía aún después de que el corazón hubiera dejado de funcionar.

Y han concluido que esto solo significa una cosa, y es que, cuando fallecemos, pasamos por un proceso que involucra todos nuestros mejores recuerdos. Es decir, es cierto, vemos pasar por delante los mejores momentos de nuestra vida. Esto significa que es posible que cuando fallecemos el cerebro organice y ejecute una respuesta biológica que podría conservarse entre especies, según los investigadores. 

7. Hallazgos sobre la conciencia y el punto de no retorno.

Uno de los avances recientes más espectaculares sobre el tema del fallecimiento humano es la identificación del comienzo de la secuencia de apagado del cerebro humano, ya que los investigadores se han dado cuenta que ocurre una determinada avalancha de sustancias químicas que recorren el cerebro, seguidas de una ola de actividad, y luego la nada. Severine Maon, neurocientífica del Instituto del Cerebro de París, en Francia, dijo: "Nuestro trabajo muestra que morir no es un evento, sino un proceso largo que puede revertirse hasta cierto punto." Conocer precisamente ese punto de no retorno es crucial para revertir a alguien. Y es que aquí hay un matiz, y es que el hecho de que exista ese cierto punto nos indica que probablemente exista algo más, porque precisamente nos dice que ya hemos atravesado un umbral, y, una vez atravesado ese umbral, ya puedes hacer lo que quieras, que no vas a recuperar a esa persona. Es decir, si hubiera diferentes momentos en los que se pudiera revertir cuando alguien fallece, pues, la verdad, sería diferente; pero es que no es el caso. Hay un punto de no retorno, y, si una persona pasa de ese punto, no se puede revertir. 

Para descubrir esto se hicieron implantes en ratas midiendo la actividad eléctrica y química en el cerebro de las ratas mientras fallecían. Se descubrió que el fin de la vida es todo un proceso de apagado progresivo que se puede revertir, pero que hay un punto en donde la conciencia se apaga definitivamente y ya no se puede revertir. Es así. Es como si la conciencia se trasladara a otro lugar y ella no se pudiera revertir porque ya no está en ese cuerpo. Claro, llegados a este punto, un importante científico, reconocido como una autoridad de prestigio en el estudio de la relación mente-cerebro, ha revelado que el fenómeno de la visita de seres fallecidos al momento de fallecer es totalmente real, y no solo vienen conocidos, sino también desconocidos. El Dr. Fengwick, que es un neuropsiquiatra y neurofisiólogo, ha concluido, después de una larga vida estudiando fenómenos del final de la vida, que sus investigaciones en este campo pueden demostrar que la mente sigue ahí después del fallecimiento del cerebro. La pregunta es si sigue ahí hasta el punto de no retorno, o hay algún residuo que queda desde el más allá. Son preguntas complejas que está investigando otra persona, otra persona muy conocida en el estudio de estos temas, el doctor Sam Parnia. El Dr. Sam Parnia es un destacado experto en el estudio de lo que ocurre en el momento de fallecer y director de investigación de cuidados críticos y reanimación del centro médico Langone. Parnia ha estudiado cientos de pacientes y, al final, él y otros científicos han demostrado que la conciencia permanece en el cuerpo, incluso minutos después de que el resto del organismo haya dejado de mostrar signos de vida. Esto nos podría sugerir que la conciencia podría tener algún tipo de conexión con algo que exista más allá. Y esto, en cierto modo, lo hemos visto, ¿no? En más casos, porque hay gente que incluso se sabe que, después de fallecer en una  habitación de un hospital y que después la hayan reanimado (hablamos después de fallecer con el corazón detenido), después esa persona se ha reanimado y ha contado cosas que es imposible totalmente (y esto lo hemos comentado muchas veces) es imposible totalmente que las haya visto; por ejemplo, comentar cómo es la habitación donde él está o cosas así. Claro, si entras en esa habitación en paro cardíaco, ¿cómo diablos lo sabes?

Esto confirmaría que la conciencia continúa minutos después del fallecimiento y que además podría tener alguna conexión con fenómenos desconocidos que permiten que se puedan ver los alrededores desde arriba. Y, aunque en este campo todavía tenemos mucho que hacer, y todavía es altamente especulativo, hay que decir que existen muchos investigadores que se están metiendo en este tema y están descubriendo, la verdad, casos muy intrigantes que no se pueden explicar. 

Pero, volviendo a Sam Parnia, este hombre, en base a todos estos estudios, se ha dado cuenta de algo, y es que estamos avanzando enormemente en este campo. De hecho, Sam Parnia dijo estas palabras: Creo que dentro de 50 o 100 años habremos descubierto la entidad que es la conciencia. Se dará por sentado que no fue producida por el cerebro y que no muere cuando mueres." Por su parte, otro destacado doctor llamado Lance Becker dijo: "No creo que nunca haya habido un momento más apasionante para este campo. Estamos descubriendo nuevos medicamentos, estamos descubriendo nuevos dispositivos y estamos descubriendo cosas nuevas sobre el cerebro". Otra doctora llamada Jimo Borging, profesora de neurología de la Universidad de Michigan, dijo: "Lo que encontramos es solo la punta de un enorme iceberg, porque algo está sucediendo, allí, en el cerebro, y eso no tiene sentido". 

8. Nuevos estudios confirman similitudes cerebro-universo.

Científicos han visto similitudes entre el cerebro y el universo. Sin embargo, son los últimos estudios recientes, realizados en los tres últimos años, y, sobre todo, este estudio reciente que estáis viendo, lo que definitivamente ha dejado helados a los científicos, ya que el parecido de nuestro cerebro con el universo no se queda en un simple parecido, en una comparativa de imágenes, como hemos visto muchas veces, sino que va mucho, muchísimo más allá. Pero, bueno, el caso es que para investigar eso no solamente necesitamos astrónomos, sino que necesitamos también expertos en el cerebro. 

Así que, en el último y más revolucionario estudio, se reunieron el astrofísico Franco Baza de la Universidad de Bolonia y Alberto Feleti, un neurocirujano de la Universidad de Verona. La idea inicial, estudiar el inmenso parecido de nuestro cerebro con el universo; sobre todo investigar la red cósmica de galaxias y la red neuronal de nuestro cerebro. Los científicos, que ya se habían impresionado anteriormente con la similitud de la distribución de las galaxias en el universo y las neuronas de nuestro cerebro, comenzaron a estudiar otras similitudes. Ambos se quedaron absolutamente de piedra.

Fijaos, porque es absolutamente impresionante. Pues, fijaos, se sabe, por ejemplo, que el cerebro  funciona gracias a su gran red neuronal, que tiene de 70 a 100.000 millones de neuronas. Cuando observamos el universo y calculamos más o menos las galaxias que podrían existir en él, el universo tiene de 70 a 100.000 millones de galaxias. Luego, otra similitud. Fijaos: en el cerebro, el 30 % de la masa son neuronas. En el universo, más o menos el 30 % de su masa son galaxias. ¿Qué pasa? Luego queda otro 70 %. En el otro 70 % en el universo,  lo que falta es un elemento pasivo, la energía oscura. En nuestro cerebro, el 70 % restante también es otro elemento pasivo. En este caso sería el agua. Bien, teniendo esas similitudes, había que ir más allá. Así que decidieron estudiar la distribución espacial de galaxias en el universo y la distribución espacial de las neuronas en nuestro cerebro. Todo eso lo lograron con una técnica: una técnica que se llama densidad espectral y que se usa mucho en astronomía. Bien, de nuevo se quedaron completamente helados. La red neuronal estudiada en una parte del cerebro sigue la misma progresión que la distribución de materia en la red cósmica. Por supuesto, a una escala mayor. Bien, pero no se quedó ahí la cosa.

Luego miraron el número de conexiones de cada nodo y cómo se agrupaban esas conexiones. De nuevo, hallaron que la similitud era absolutamente exacta. También comprobaron la capacidad de información. Se estima, más o menos, que la memoria del cerebro humano del que estamos hablando supera más o menos los 2,5 petabytes. Sin embargo, fijaos, porque la capacidad de memoria necesaria para almacenar la complejidad del universo también supera los 2,5 petabytes. En este caso no es exactamente igual, pero es muy similar. Sería de 4,3 petab. ¿Qué demonios pasa aquí? Los investigadores, tras estudiar y ver los dos sistemas, afirmaron que la conectividad de las dos redes evoluciona siguiendo principios físicos similares, todo a pesar de la sorprendente y obvia diferencia entre los poderes físicos que regulan las galaxias y las neuronas. La investigación es que además también insinúa que las leyes que gobiernan el crecimiento de las estructuras de ambos entornos podrían ser las mismas. Además se puede decir que crecieron de forma similar también. El universo, al poco de comenzar, creció de repente; y nuestro cerebro, evolutivamente hablando, se hizo más grande y complejo de forma similar. Es decir, parece que hay una conexión entre nuestro cerebro y el universo que va mucho más allá de lo que todos nosotros nos podamos imaginar, ya que, cuanto más investigamos, más similitudes vemos. También es que sabemos que el cerebro está continuamente transformando materia y energía. Y en el universo, pues esto también ocurre. Cada estrella que vemos está continuamente realizando esa fusión de materia que le permite estar, como quien dice, viva, emitiendo luz y calor.

Este hombre, el filósofo Philip Goof, aporta su propia perspectiva sobre el universo y sobre todo este asunto. Goof se preguntó si el universo podía ser una mente consciente y, tras darle muchas vueltas, el filósofo cayó en la cuenta de que sí, pero que no es una consciencia como la humana, sino algo que está en sintonía con la conciencia de todo lo vivo, o sea, una red consciente o lo que podríamos decir un gran ser que se autocreó conscientemente. Una de las bases de esas afirmaciones es que el universo fue creado para terminar en la vida avanzada, es decir, en nosotros, ya que es extremadamente complicado que se den todas las variables exactas para que el universo acabe generando algo vivo como nosotros. Este hombre, el físico Lee Smalling, estimó que para que el universo acabe en la vida se han de dar 10 elevado a 229 combinaciones. Es decir, que no debería de ser por casualidad. De hecho, es más fácil que te toque una lotería de 100.000.000 de euros 10 veces seguidas que que se forme un universo que tenga vida desembocada en nosotros. 

Bien, la verdad es que es obvio que el universo se parece al cerebro, ya no cabe la menor duda, está prácticamente confirmado. No hay más que ver la evidencia, pero, por desgracia, no tenemos todavía el conocimiento necesario para saber si el universo es una mente enorme, o qué demonios ocurre aquí. Fijaos, yo creo que el cerebro es una especie de espejo del universo, y que todo el cosmos puede ser algo consciente y reflejar todo en una mente enorme.

Pensad, nuestro complejo cerebro produce nuestra conciencia. Si el universo de hecho es otro complejo cerebro, sería otra conciencia gigantesca. Y bueno, el resto lo dejo para vosotros. 

viernes, 26 de diciembre de 2025

Apólogo del árbol

De El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl:

 Acuden a mi mente detalles de una especial e íntima grandeza humana: como, por ejemplo, la muerte de una joven en el Lager, que yo mismo presencié. Es una historia sencilla; hay poco que contar y puede parecer invención, pero para mí es puro lirismo. La joven sabía que iba a morir en unos días. No obstante, se encontraba serena e incluso animada. —Estoy agradecida de que el destino se haya mostrado tan cruel conmigo. En mi vida anterior fui una niña consentida y no tomaba en serio mis deberes espirituales —me dijo, señalando por la ventana del barracón—. Ese árbol es el único amigo que me queda en esta soledad. —Por la ventana se veía solo la rama de un nogal con dos brotes en flor—. A menudo hablo con el árbol —añadió—. Yo estaba atónito; no sabía cómo interpretar sus palabras. ¿Estaba delirando? ¿Sufría alucinaciones? Ansiosamente le pegunté si el árbol le contestaba. —¡Sí! —¿Y qué le dice? —Me dice: «Estoy aquí, estoy aquí, yo soy la vida, la vida eterna».

lunes, 17 de noviembre de 2025

Un caso de animación suspendida accidental

 De María Delgado, auxiliar de enfermería:

Durante el 20 de mayo de 1999, en Tromsø, norte de Noruega, Anna Bågenholm, de 29 años, estaba esquiando cuando el hielo se rompió bajo sus pies. Atrapada bajo el agua helada, encontró una diminuta burbuja de aire… y logró respirar durante 40 minutos. Luego, su corazón se detuvo. Permaneció bajo el hielo durante 80 minutos. Cuando los rescatistas finalmente la sacaron, su cuerpo tenía una temperatura de 13,7 °C. Sin pulso. Sin respiración.

Pero los médicos se negaron a rendirse. Dijeron una frase que quedaría grabada en la historia: “Nadie está muerto hasta que está caliente y muerto.” Conectaron su cuerpo a una máquina corazón–pulmón. Hora tras hora, su sangre se fue calentando lentamente… como debe hacerse, no rápida y súbitamente. Y a los 30 °C, su corazón volvió a latir. Contra toda lógica, Anna volvió a la vida. Su cerebro quedó intacto. Aprendió a caminar de nuevo, terminó sus estudios y se convirtió en radióloga. Hoy trabaja en el hospital de Tromsø, el mismo lugar donde fue salvada.

Clínicamente muerta. 80 minutos bajo el hielo. Y, sin embargo, viva. Porque a veces, la ciencia y la determinación humana se niegan a rendirse. Un recordatorio de que incluso cuando todo parece congelado… la esperanza aún puede volver a latir. 

lunes, 3 de noviembre de 2025

Entrevista con el astrofísico Gustavo E. Romero

 Gustavo E. Romero, astrofísico: “Puede consolarse pensando en su existencia como una cierta extensión en el espacio-tiempo que siempre va a estar ahí”, en El País, por Raúl Limón, 8 ABR 2025:

El filósofo y físico argentino cree que puede haber algo más básico que lo conocido en la estructura de la materia y repasa aspectos como la muerte, los viajes en el tiempo y la idea de dios

La conjunción de la física cuántica y la filosofía es común y muchos científicos navegan por ambas disciplinas en la búsqueda de una de las respuestas fundamentales de la existencia: qué somos. Gustavo Esteban Romero, nacido en la ciudad de La Plata (Argentina) hace 60 años, profesor de Astrofísica Relativista en la Universidad Nacional de La Plata, Investigador Superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina y director del Instituto Argentino de Radioastronomía, es uno de ellos. Ha pasado por la Universidad de Sevilla invitado por la Facultad de Filosofía, pero su presencia suscitó de inmediato requerimientos de participación en actos de las facultades de Física y Matemáticas, a los que se sumó sin dudarlo y entre los que concedió esta entrevista donde aborda desde los principios cuánticos hasta conceptos de la vida, la muerte, los viajes en el tiempo o la idea de dios.

Pregunta. ¿La física cuántica explica la realidad?

Respuesta. Es una teoría básica que explica la estructura de la materia y la constitución de los sistemas materiales. Hay otras cosas, como por ejemplo el espacio-tiempo, del cual la mecánica cuántica no se ocupa. Tampoco explica todos los fenómenos de la física. A escala humana, los fenómenos cuánticos desaparecen cuando pasamos a escalas donde hay sistemas muy complejos.

P. ¿Sugiere que hay un sustrato más básico, que hay algo más que desconocemos de esta ontología del mundo a la que se refiere?

R. Hay indicios de que pueda existir algo más fundamental que la mecánica cuántica y el espacio-tiempo, que son los dos grandes elementos constitutivos de nuestra ontología actual. La mecánica cuántica, en su extensión más moderna, que es lo que se llama la teoría cuántica de campos, postula que el sustrato básico del universo son 25 campos que dan lugar a los sistemas materiales que, en última instancia, forman las cosas que vemos. Por otro lado, tenemos al espacio-tiempo, que es descrito por la teoría general de la relatividad. Ahora bien, hay ámbitos de la experiencia que la teoría general de la relatividad no cubre. El propio Einstein ya se dio cuenta de que la teoría predice sus límites, hasta dónde se puede aplicar y en qué casos no se puede ya usar.

P. ¿En qué casos?

R. No se puede aplicar para describir lo que sucede en el centro de los agujeros negros o no se puede aplicar para describir lo que sucedió al comienzo de la expansión cósmica. Cuando se trata de aplicar a esos casos, aparecen infinitos que es una forma matemática de decir que la teoría falla. Eso y otras cosas nos sugieren que quizás haya algo más básico que el espacio-tiempo y que los campos cuánticos, algo de lo cual, quizá, pueda emerger lo que hoy llamamos la realidad.

P. Afirma que los sistemas cuánticos no son ni ondas ni partículas. ¿Qué son?

P. Son sistemas que existen en un ámbito que está muy apartado de la experiencia cotidiana, de los conceptos de onda o partículas de la física macroscópica, a escala humana. Hay propiedades de los sistemas macroscópicos, de los sistemas de la vida cotidiana, que parecen no tener los sistemas cuánticos. Por ejemplo: no parecen tener definido al mismo tiempo lo que nosotros llamamos posición y momento, o sea, no tienen definida la posición y la velocidad de forma simultánea. En ciertos límites, los sistemas cuánticos se comportan en forma similar a una onda y en otros en forma parecida a una partícula. Pero sería un error pensar en ellos con esas imágenes mentales clásicas.

P. También afirma que no existe el colapso de la función de onda, la variación abrupta del estado de un sistema después de haber sido medido.

R. La función de onda que aparece en la mecánica cuántica es un concepto matemático que contiene la información relativa al conjunto de las propiedades del sistema, lo que se llama estado. Pero no puede colapsar porque los objetos matemáticos no pueden colapsar: el número cuatro o una raíz cuadrada o una ecuación no pueden colapsar. Los edificios sí o una escalera o una persona, pero no un objeto matemático. Imagine un dado agitado en la mano. Admite seis estados posibles. Cuando lo pongo sobre la mesa, en las condiciones de contorno de la mesa, una de esas seis posibilidades se materializa. Pero la probabilidad no colapsa, lo que pasa es que hay una evolución del sistema del estado donde no estaban todavía fijadas las condiciones de contorno hacia otro dónde lo están: eso significa que ha habido una interacción. El estado se fija, pero la probabilidad sigue siendo la misma. No hay un colapso de la probabilidad.

Todos los sucesos del universo están determinados desde un principio común. Todos los estados fueron definidos por uno del pasado. En otras palabras, hay un determinismo estricto en el universo

P. ¿Todo está determinado?

R. El entrelazamiento cuántico es una de las propiedades más peculiares y extrañas de la mecánica cuántica. Un sistema cuántico está formado por varios componentes y si hago una determinación del estado de un componente, inmediatamente sé el estado del otro. Son correlaciones instantáneas y no se producen por variables ocultas ni por transmisión de información a una velocidad superior a la de la luz. En un lenguaje cotidiano significaría que todos los sucesos del universo están determinados desde un principio común. Todos los estados fueron definidos por uno del pasado. En otras palabras, hay un determinismo estricto en el universo.

P. ¿No existe el libre albedrío?

R. En mi opinión, hay razones filosóficas para pensar que no existe y que, además, no tiene sentido. Si uno mira el contexto cosmológico, todo el universo era en su origen tan compacto que, básicamente, todos los sistemas estaban en conexión causal unos con otros. Los seres humanos obedecen a las leyes naturales de la misma manera que todo lo que existe, todo lo que es natural. Si no hubiese una relación causal entre mis condiciones y mis actos, sería imposible adjudicarme la capacidad de ejercer actos de acuerdo con mi voluntad. Para que un acto sea libre, para que no sea aleatorio y dependa de mí, debo tener el control sobre ese acto y la única manera de hacerlo es que haya una cadena causal estricta. Todo el mundo puede hacer lo que quiere, lo que no podemos es querer lo que queremos. Los experimentos actuales en neurociencia muestran que la toma de decisiones por parte del cerebro, en general, no están mediados por la conciencia. Los sujetos toman las decisiones, de forma inconsciente, antes de ellos mismos ser conscientes de que han tomado la decisión.

El pasado, el presente y el futuro existen y el conjunto de todos los sucesos que conforman el espacio-tiempo es una totalidad autoexistente

P. Entonces, ¿todo está escrito?

R. No diría que está escrito, sino que está determinado, que no es lo mismo. Estaría escrito si pudiésemos leerlo de alguna manera, pero nosotros no tenemos la capacidad de leerlo ni de proyectarlo hacia el futuro porque los procesos que van ocurriendo son extremadamente complejos, no son lineales y no tenemos posibilidad de predecirlos. Usted espera que yo me comporte de una determinada manera, que no me ponga, de repente, a saltar o a cantar reggaetón. Sigo más o menos la trayectoria que predicen mis eventos previos. Pero los sistemas complejos tienen tantas interacciones no lineales con otros sistemas que es muy difícil predecir su comportamiento. Lo vemos con el tiempo atmosférico, que es mucho más simple que un cerebro. Los meteorólogos pueden hacer predicciones probabilistas con una ventana de, a lo sumo, una semana. Pero pretender hacerlo más allá es prácticamente imposible porque pequeñas perturbaciones en las condiciones iniciales se propagan rápidamente y producen enormes cambios en los resultados.

P. ¿Las partículas tampoco son elementos de la materia sino propiedades, no son esas bolitas que imaginamos dando vueltas en torno a un núcleo?

R. La teoría cuántica de campos, que es la mejor corroborada que tenemos hoy sobre la estructura de la realidad, de la materia, postula la existencia de esos 25 campos que mencionábamos y que admiten excitaciones discretas, que son las partículas. Las puede ver en un sistema de referencia y, en otro, desaparecen. Si usted se mueve de forma acelerada, habrá un flujo térmico y determinadas partículas aparecerán en su sistema de referencia. Pero si se mueve en un sistema inercial, con velocidad constante, esas partículas no están. Nada aparece y desaparece de la nada. Lo que sucede es que las partículas son propiedades de los campos y distintos detectores pueden detectarlas o no. Si en un autobús se fija en la persona que está sentada al lado, no se está moviendo. Si mira desde la calle a esa persona, esta se mueve a cierta velocidad: cambia el sistema de referencia y cambian las propiedades. Lo mismo pasa con las partículas. Los campos cuánticos no desaparecen, siguen existiendo. Lo que tiene la realidad ontológica en última instancia es el campo, las excitaciones se pueden percibir o no de acuerdo al sistema en el cual se está.

En última instancia, ¿qué es lo más simple de lo que está compuesta la realidad? Campos cuánticos que, al interactuar, se excitan y forman esto que nosotros llamamos partículas

P. Pero ¿qué somos? Las moléculas están formadas por átomos y estos, a su vez, por partículas

R. Somos algo mucho más complejo que eso, porque la realidad se va organizando en niveles. Usted tiene propiedades que las partículas que lo conforman no tienen. Las partículas tienen carga eléctrica y usted no. Usted puede pensar, caminar y hablar, pero las partículas no, y tampoco las células, que están en un nivel intermedio, ni los tejidos ni los órganos. Hay funcionalidades y una emergencia de nuevas propiedades a medida que uno asciende en la complejidad. Ahora, cuando va hacia abajo, hacia el sustrato hasta donde sabemos ahora —porque yo dejo abierta la puerta a que haya sustratos aún más más elementales—, lo que tenemos son los campos cuánticos. En última instancia, ¿qué es lo más simple de lo que está compuesta la realidad? Campos cuánticos, que, al interactuar, se excitan y forman esto que nosotros llamamos partículas. Las pensamos como si fuesen cosas, pero en realidad son propiedades. Son como las olas de la superficie agitada del mar. Las olas forman remolinos y formas complejas Ahora piense que, en vez de agua, tiene campos y una tormenta de interacciones muy complejas. Usted, yo, el lector, somos esas tormentas.

P. ¿Entonces somos campos cuánticos?

R. Somos más porque, insisto, hay emergencias de propiedades que no debemos subestimar. Piense de nuevo en un torbellino en el agua: tiene un montón de propiedades, vorticidad, temperatura, cosas que no tienen las partículas que forman el agua. Se van perdiendo las propiedades de las partículas y otras emergen.

P. Con la muerte, con la pérdida de esas propiedades, ¿queda un sustrato cuántico?

R. La muerte es un término que se aplica a los sistemas complejos vivientes. Yo no lo aplicaría a un campo. Si vamos hacia el pasado del universo, esos 25 campos, a medida que la temperatura se va incrementando, a medida que las condiciones se van haciendo más extremas, se empiezan a unir unos con otros. Por ejemplo, el campo electromagnético se une con el campo débil y forman el campo electrodébil. Entonces pasamos a tener menos campos hasta conformar un único gran campo cuántico que sigue existiendo sobre el espacio-tiempo. ¿Cómo de ese campo unificado emergen los demás? No lo sabemos.

P. ¿Sobrevivimos en un estado cuántico?

R. Puede consolarse, quizás, pensando en su existencia como una cierta extensión en el espacio-tiempo que siempre va a estar ahí, en el sentido de que ese espacio-tiempo al ser cuatridimensional y no haber una quinta dimensión en la cual todo ese conjunto evolucione, siempre está ahí. Imagine el nacimiento como un borde espacio-tiempo y la muerte como el otro extremo. Sería como la diferencia entre mi cabeza y los pies: distintos aspectos de una entidad extendida en el espacio-tiempo. Muerte y nacimiento son bordes, como lo es mi piel.

Imagine el nacimiento como un borde espaciotemporal y la muerte como el otro extremo. Sería como la diferencia entre mi cabeza y los pies: distintos aspectos de una entidad extendida en el espacio-tiempo. Muerte y nacimiento son bordes, como lo es mi piel

P. ¿Qué es el eternalismo que defiende?

R. Es la idea de que no es solamente el presente es lo que existe, sino que el pasado, el presente y el futuro existen y que el conjunto de todos los sucesos que conforman el espacio-tiempo es una totalidad autoexistente.

P. ¿Podríamos entonces viajar en el tiempo?

R. Digamos que hay soluciones a las ecuaciones de Einstein que hacen posible el viaje en el tiempo. De hecho, no hace falta algo muy sofisticado. Hay un agujero negro en el centro de nuestra galaxia. Si usted arrojase una sonda con una persona muy cerca del horizonte de sucesos y retornase, ese astronauta volvería al futuro, el tiempo transcurrido en la Tierra durante el viaje es mucho más largo que el tiempo experimentado por la persona que viajó. Hay otras soluciones que no sabemos si se dan en el mundo real, como los agujeros de gusano, que conectarían dos regiones del espacio-tiempo muy separadas. Hay trabajos publicados en la literatura científica donde el universo es una misma entidad autoexistente y la causa que genera el comienzo de la expansión, en realidad, está en el futuro. No digo que sea el caso, sino que es concebible. En realidad, no hay un devenir, sino una relación de antes o después de los sucesos

P. ¿Entonces somos eternos?

R. Eterno no significa ilimitado, sino que uno ocupa una región de un espacio-tiempo que abarca la totalidad, todo lo existente. Uno es una subregión de ese espacio-tiempo y esa subregión no cambia respecto a un súpertiempo. Trate de no pensar en tres dimensiones que van cambiando respecto del tiempo, que es el de la cuarta dimensión, sino en un todo que incluye a esa cuarta dimensión. Es un paquete que no puede cambiar y lo que uno puede establecer son relaciones entre los objetos que están ahí adentro, pero la totalidad no puede cambiar porque el tiempo está ahí dentro como una dimensión más. Lo que yo estoy percibiendo ahora es simplemente un momento, lo que está sucediendo ahora es que su cerebro va integrando distintas clases de sucesos que están relacionados causalmente de tal manera que crea esa ilusión de devenir, pero, en realidad, no hay un devenir, sino una relación de antes o después de los sucesos, no hay una aparición y desaparición de los sucesos.

P. ¿Dios existe?

R. Como suele suceder en filosofía, depende de qué es lo que usted entiende por dios. Si se refiere al dios de los teólogos, un ser supremo creador del universo, pero distinto del universo, que es un agente intencional, omnisciente, omnipotente, benevolente, etcétera, creo que los distintos atributos que se le asignan entran en colisión unos con otros, lo cual hace que sea contradictorio y es imposible que se corresponda con una entidad real. Creo que, en general, los agentes supranaturales que violan lo que hemos establecido en las leyes naturales no existen. Es lo que se llama, desde un punto de vista filosófico, naturalismo: que todo lo existente obedece a las leyes naturales. Yo voy un poco más allá y sostengo el materialismo que, además, sostiene que lo único existente son entidades materiales con las cuales es posible tener interacción y que pueden existir en distintos estados. Eso excluye no solo a dios, sino a cosas como fantasmas, entes espirituales o almas.