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martes, 30 de diciembre de 2025

Léxico del habla de Molinicos, Albacete

   Léxico del sur de Albacete compilado y explicado por un tal Ernesto García Sánchez, natural de Molinicos.

 

A


ABANTO.- (Estar hecho un).- Persona torpe, de poca sangre, muy pasiva.


ABERRUNTO.- Decisión inesperada; a veces, hasta violenta..


ABLENTADO /A.- Situación de personas – también animales- de la que se deduce que se encuentran un poco inquietos, nerviosos.


ABLENTAR.- Variante de aventar: tirar al viento.  Tirar la paja al aire y quitarle el grano. Calidad de ablentado.


ABOCINARSE.- Organizarse, de modo espontáneo,  agrupamientos de personas a la expectativa de algo.


ABOLINDIO.- Se utiliza para expresar una situación en la que los signos externos suelen representar grandeza e importancia que no siempre coincide con la realidad.


ABORUJÁ/ O.  (ABORUJADA /O).- Dícese de la persona y, sobre todo del animal cuya salud  se encuentra en mal estado  y presenta un aspecto externo de cierta decadencia o aparente tristeza.


ABOTARGÁ/ O.- (ABOTARGADA /O).- Se utiliza para referirse a una persona que tiene aspecto de encontrarse inflamado, bien por enfermedad, o simplemente por obesidad.


ACABOSE.- (Ser el).- Situación límite; que no puede aguantarse más.


ACHANTAR.- (Achantarse). Acobardarse. Inhibirse de forma aparentemente maliciosa y con disimulo. Es una estrategia que se suele utilizar en determinados juegos de naipes, como el truque.


ACICONQUE.- Especie de ataque inesperado, violento y grave. Mareo. 


ACIPAMPANAO.- Se aplica a quien se encuentra en un estado de somnolencia y escaso dinamismo.


ACOQUINAO /Á.- Dícese de quien ha sido objeto de la acción de acoquinar.


ACOQUINAR.- Figuradamente, humillar a alguien con palabra u obras, de tal modo que se le hace perder sus  iniciativas y se le incapacita para la adopción de sus propias decisiones.


AGORA.-  Ahora. 


AGUACHICHE.-  Aguazupe; agua sucia.


AGUAZUPE.- Se trata de un agua que ha pasado por estadios en los que ha adquirido gran suciedad, lo que le confiere un aspecto  casi espeso.


AGÜECAR.- AHUECAR. Marcharse de un lugar. Suele utilizarse la expresión:  "Agüecar el ala".


AJOPRINGUE.- Plato típico del "mataero" elaborado con hígado del cerdo, pan rayado y otros ingredientes grasos.


AJUATAO.- Ajo atado. Alioli.


ALBOROQUE.- Festín, comida, "alboroto". Se celebra cuando se ha terminado una faena entre varias personas. Especialmente, para festejar la celebración de un trato u operación de compra venta.


ALCANCÍA.- Especie de vasija que se utiliza como hucha


ALCANCIL.- Alcachofa.


ALICUÁCANO/ A.- Despectivo que suele referirse a personas atolondradas y  con poca resolución.


ALMORCHÓN.- Personaje, generalmente obeso, con poca resolución y aspecto poco estético. 


ALMORZÁ  (Almorzada).-  Cantidad que cabe en el hueco de las dos manos juntas.


ALMIGUINA.- Fruto del almiguinar.


ALMIGUINAR.- Almez, árbol de la familia de las ulmáceas.


ALUEGO, ALUEGO.-  Enseguida, de un momento a otro.


AMAGUZ, AMAGUCES.- Es palabra derivada de  AMAGO, en el sentido de mostrar con algún movimiento o gesto la intención de hacer algo, sin consumarlo. Se aplica a situaciones en las alguien no se decide a adoptar una posición concreta produciendo movimientos no determinados. // Cuando Molinicos no estaba conectado todavía a la línea de alta tensión eléctrica y se suministraba con energía procedente de la Central de Los Torreones del Mundo (Los Alejos), el fluido producía altibajos frecuentes que se denominaban "amaguces". Existían aparatos cuya misión era estabilizar la energía para evitar averías en los electrodomésticos.


 


AMOQUINAR.-  Pagar cada cual su parte, generalmente en una deuda colectiva o  "a escote".


AMUERMAR.- Quedarse muermo o medio dormido.


ANDORRERO.- Que gusta mucho ir de acá para allá.


ANDURRIAL.- Dícese de aquel lugar en el que resulta difícil andar por las dificultades del terreno. Se usa también para dar a entender los fines inconfesables o sospechosos  de quien lo frecuenta. Suele usarse en plural: Los "andurriales".


AÑICOS.- Destruirse una pieza en múltiples fragmentos, tras un golpe. "Hacerse trizas".


APARPAR.- Es la acción de desearlo todo para sí y no dudar en conseguirlo, si se puede.


APECHUSQUE.- Utensilio, herramienta. Puede llegar a utilizarse como apelativo de alguien.


APEGULLONAR.- Hacer "pegullones", amontonar.


ARDIL.- Ardid. Empuje, maña, ganas de hacer algo.


ARGARIPE.- Se utiliza para referirse a uno o varios actos consistentes en halagar o agasajar de manera muy visible a alguien o a algo. Suele utilizarse también en plural.


ARMATOSTE.- Mueble o cosa grande que más bien está estorbando donde se encuentra. A veces,  llega a  aplicarse  a personas, en tono despectivo.


ARREANDO ESTOPA.- Salir corriendo a gran velocidad.


ARRECHUCHO.-  Especie de ataque.


ARREGOSTARSE.- Acostumbrarse a algo.


ARREGUILLADO /A.- Muy helado. Hecho reguillo.


ARREMETOSO.- Se aplica al toro que se comporta con mucho nervio y bravura.


ARRESTROJAO. (ARRESTROJADO /A).Dícese de la persona que ha permanecido en el campo largo tiempo sin descansar y se encuentra en condiciones poco aseadas.


ARRISCOLAO.- Dícese de un muchacho pulcro, bien peinado y roscado. Poco usado en femenino.


ARRUMBAO. ARRUMBADO /A.- Persona o cosa que es objeto de olvido y desuso.


ARRUMBAR.- Considerar algo como inútil. No hacer caso de algo o de alguien.


ARUÑAR.- Variante de  ARAÑAR: Herir superficialmente rasgando la piel. Aplicado principalmente  al arañazo de un animal, pero sobre todo, del gato animal de convivencia asidua con el hombre. 


ASALTACUNAS.- Se aplica al individuo adulto que intenta conquistar a otro mucho más joven.


ASCUARRIL.- Gran cantidad de ascuas en la lumbre.


ATARQUINAO.-  Atarquinado.- Con tarquín. Es un vocablo utilizado para referirse al aceite, el vino u otros fluidos que quedan al fondo del recipiente que los contiene y que ofrecen un aspecto pastoso, al mezclarse con los residuos sólidos.


ATASAJAO / Á. ATASAJADO /A.- Situación de tendido prono o supino en la que el sujeto deja caer todo su peso de un modo aparentemente descuidado y durante largo tiempo.


ATASAJAR.- Acción de atasajarse.


ATASCAERA.- Repretera de gente.


ATEZAO/ Á.- Que se parece exageradamente a los de su raza.


AZACANAO /Á.- Persona que acumula una enorme cantidad de trabajo por hacer, y lo desarrolla con cierta aparatosidad.


AZAONADO.- Dícese de la persona campera curtida bajo el sol, el frío y la lluvia en las faenas labriegas,  cuyo cuerpo y estilo se adapta al manejo y agarre ágil y alegre del azaón.


AZOGUE.- Se utiliza para referirse al modo de comportarse alguien con exagerada y manifiesta inquietud. 


 


 


 


B


 


BACÍN.- Recipiente generalmente de barro o porcelana muy utilizado para verter los orines cuando no existían los baños en los domicilios. Orinal. También se utiliza como despectivo para referirse a una persona de baja estopa moral.


BADILÁ.- (BADILADA).- Cantidad de ascuas que caben en un badil para echar al brasero.


BALADRE.- Término utilizado para calificar a alguien que es  "muy malo".


BALAMÍO.- Conjunto de muchos objetos agrupados con gran desorden. Trabajo muy importante e incómodo, cuya sola iniciación  produce pereza.


BANDARRA.- Personaje despreciable y de poco prestigio social,  por su conducta descuidada, informal y negativa.


BELITRE.- Se trata de un individuo que encarna todo tipo de vicios y se comporta en esa línea por donde anda.


BILIBIRLOQUE  (DE).- Se utiliza para referirse a algo que se ha conseguido sin esfuerzo aparente.


BIRUJI.- Especie de viento muy helado, propio de las tardes de invierno.


BLINCAR.-  Brincar.


BOCAZAS.- Se aplica a la persona que habla demasiado y con poca gracia.


BODOQUE.- Persona pequeña, baja y rechoncha.


BODRIO.- Masa de las morcillas.


BOLEA.- Juego de fuerza y agilidad consistente en el lanzamiento de bolas metálicas de diverso peso para conseguir una mayor longitud de trayecto sumando el conseguido por los compañeros de cada equipo.


BOLONDRO.- Bolo. Chichón. Persona gorda y rechoncha.


BOMBOROMBILLOS.- Llevar a horcajadas. Sobre los hombros de una persona. Se trataba de un modo de transportar a los niños por parte de los mayores. Diofiere de llevar  "a cuestas" que sería sobre la espalda.


BÓMBOROS.- Variante de BOMBOROMBILLOS.


BOÑIGÁ  (BOÑIGADA).- Una buena cantidad de boñigos, excrementos de las caballerías. Excelentes como abono  para las plantas.


BORUJÓN.- Especie de abolladura de gran relieve, tamaño  e importancia.


BORUÑO.-  Lío; asunto  no esclarecido; objeto  arrugado.


BOTIJUELA.- Especie de propina con que se premia alguna prestación.


BUBEAR.-  Ir de un lado a otro sin venir a cuento, sin hacer nada; sin grandes metas y perdiendo el tiempo.


BUCHACA.- Bolsillo.


BUFA.- (SALIR DE).- Emprender una huida inesperada y veloz. "Salir bufado".


BUFÁ.- Bufada: Llama grande inesperada. Desprecio violento que rompe una relación o una conversación.


BUFONAZO.- Especie de bufá o bufada. y fogonazo.


BUJERO.- Variante de agujero. Topónimo utilizado en Molinicos para designar el paraje que sobre Las Hermanas, posee una piedra con un gran orificio. Se divisan, desde allí  las sierras  de Peñarrubia y Letur.


BULLA.- Especie de joroba. Variante de abolladura.


BULLADO/ A.-  Que posee joroba. Dícese de la persona que presenta cierta deformidad anatómica, principalmente en la espalda.


BULLIR.- Deambular de un sitio hacia otro sin destino concreto.


BUREO.- Paseo largo y reiterado que, a veces,  supone el abandono de las obligaciones propias. 


 


 


 


 


C


 


CABETE.- Diminutivo de cabo: trozo pequeño de cuerda. Se aplica a los cordones de los zapatos. Úsase casi siempre en plural: (Atarse los cabetes).


CABRA.- Úsase para designar una especie de manchas enrojecidas que suelen producirse en las piernas como consecuencia del excesiva temperatura directa que produce el brasero de ascuas u otra especie de calor.


CACHAZA.- Paciencia exagerada. Gran despreocupación en el modo de actuar.


CACHAZUDO /A.- Persona que tiene mucha cachaza. Extremadamente paciente y falta de resolución.


CAGALERA.- Espanto, temor. Diarrea de grandes magnitudes.


CAGALETA.- Dícese de la persona muy asustadiza, que teme por todo.


CAGÓN.- Cagaleta, cagueta, cobarde.


CAGUETA.-  Diarrea. Se aplica para calificar a persona muy miedosa y cobarde.


CAGUETOSO.- Del color de la cagueta. Se aplica a asuntos cuya solución se dilata de modo desagradable.


CACHIVACHE.- Suele utilizarse en plural para referirse a utensilios de trabajo que han quedado arrinconados o arrumbados en algún lugar de la casa de los de poco acceso. Nombre elegido para un popular concurso literario moliniqueño.


CACHUMBÉRICA.- Apelativo utilizado para calificar un tipo de vida muelle, relajada, cómoda y acorde con ese tipo de conductas que se identifican como ... " a sus once mil vicios". Suele  usarse unida al vocablo CUÁCARA..


CACHUMBO.- Armatoste de grandes y desproporcionadas medidas.


CAGÁ (de lagarto).- Se aplica la expresión para referirse a quien trata de buscar el aprovechamiento de algo o de alguien.


CALAMOCANO /A.- Estado previo a la intoxicación etílica, en el que el afectado tiene parte de sus facultades mentales, e inclusive físicas,  en situación de evidente deterioro.


CALAPATRICIO.- Variante de raciocinio. "Perder el calapatricio" se entiende  como enloquecer temporalmente.


CALLACUEZO /A.-  Reservado; es de esos que las matan callando.


CANCAMUSA.- Repetición machacona de la misma frase o discurso.


CÁNDALO.- Un buen leño para la lumbre.


CANSINO/ A.- Persona muy pesada e impertinente.


CANTINELA.- Canción o verso que se repite. Figuradamente, machaque, pesadez.


CAPIROTAZO.- Especie de golpe seco que se propina generalmente en la cabeza.


CARAMBILLO.- Ilusión muy fuerte y no siempre fundada a la que una persona dedica mucha pasión.


CASCANTE.-  Persona que todo lo dice, sin venir a cuento ni ser necesario.


CASCAR.- Hablar demasiado.  


CASCARRABIAS.- Persona malhumorada y cargada de mal genio.


CASCARRIAS.- Roña, suciedad pegada en la piel.


CASQUERA.- Tertulia muy larga en el tiempo y, a veces, con poca sustancia.


CATACALDOS.- Que pretende hacer de todo y entrometerse en todo.


CATAGUISADOS.-  Persona que se entera de todo, que está en todos sitios.


CATALINA.- Defecación humana de tamaño considerable  y aspecto pastoso excretada en superficie lisa, generalmente a la intemperie. Suele utilizarse en expresiones como: "Una hermosa catalina".


CEOMO.- (Estar hecho un).- Variante de la expresión bíblica: ecce homo.-  Aspecto lamentable que presenta una persona.


CEPA.- (Hacer). Esperar de modo  excesivo con el proyecto de conseguir determinado objetivo.  Figuradamente,  perseguir y esperar algo de forma obstinada.


CHACALACA.- Deficiencia física que desmejora el estado de salud. Suele usarse en plural: tener chacalacas es estar afectado de dolencias variadas aunque no graves.


CHÁCHARA.- Conversación animada e intrascendente. Se aplica a la mujer disminuida de sus facultades.


CHAMBAO.- Espacio cubierto de poca entidad y escaso lujo.


CHAMUSCAR.- Quemar algo por su superficie. Figuradamente, enturbiar determinadas  relaciones humanas.


CHAMUSQUINA.- Acción y efecto de chamuscar. Dícese de la situación en la que aparecen indicios que desagradan a quien los percibe. Se atribuye al sentido del olfato: "Oler a chamusquina".


CHAPARRETE /A.-  Persona de baja estatura.


CHAPILETE.- Chapilote de poco aprecio.


CHAPILOTE.-  Trozo de tierra de labor escasa valía  y  pequeña extensión, con acceso generalmente difícil.


CHAPUCERO /A.- Que hace chapuzas. Dícese también de quien se muestra excesivamente cariñoso con alguien.


CHAPUZA.- Pequeña obra de reparación llevada a cabo con pocos medios y escasa perfección.


CHICHIPÁN.-  Persona delgada, de poco seso, poca cosa. Se asemeja, en su aspecto,  al pajarillo del mismo nombre.


CHICHÓN.- Especie de bulto que se suele producir en la cabeza tras un golpe que no produce herida ni sangra. También se le denomina gorrín o gorrinete, según su tamaño.


CHINCHAR.-  Fastidiar, hacer rabiar.


CHIPICHAPE.-  Agua en la calle o en el suelo que es pisada. Al mezclarse con el polvo del suelo, produce un barrillo característico.


CHIQUILICUATRE.-  Chimiliscuatre.


CHIMILISCUATRE.- Persona de muy poca entidad.


CHIRIBÍAS.- Aplícase a los seres vivos de menor tamaño que sus congéneres.


CHIRIMBOLO.- Suele utilizarse en plural para referirse a un conjunto de muebles en desuso y otros objetos que tienen a ser inservibles  o poco utilizados.


CHIRIPA.- Casualidad. Se usa para referirse a ciertos objetivos obtenidos por los pelos o de modo inesperado.


CHISPE.- Resto que queda tras la molturación y prensado de la aceituna una vez extraído el aceite.


CHISPERA.- Borrachera.


CHOCANTE.-  Que choca. En nuestro uso, tiene connotaciones de carácter gracioso.


CHOCAR.- En el uso moliniqueño, causar extrañeza.


CHORRADA.- Cosa de poca importancia. Chuminada. 


CHORRITO /A.- Persona que utiliza amabilidad extrema para lograr lo que se propone, ante los demás.


CHOSPE.- Aplícase al pelo enmarañado o mal peinado.


CHOSQUISNAR.- Manosear a modo de un mecánico, pero con poca herramienta y escaso dominio del cometido.


CHUCHO.-  SACAR EL:  Darse a conocer o dejarse ver notoria y  públicamente.  ESCONDER EL: Quitarse de en medio. Encerrarse. 


CHUCHURRÍO.- Esmirriado, ajado.


CHUMINADA.- Cosa de poca importancia. Chorrada.


CHURUBITA.- Es una moza muy arreglada y graciosa.


CHUSCARRAR.- Quemar  "a medias" una superficie. Dícese de  "estar chuscarrado" cuando alguien está muy enfadado por cualquier cosa.


CHUSCO.- Que es muy bonito y gracioso. Se aplica a un juego de juventud que consistía en lanzar una especie de chapas del tamaño de la mano aproximadamente, al objeto de derribar un cilindro de unos 10 centímetros de altura, colocado a una distancia prudencial (unos diez metros) y  sobre el  que estaban depositados los "trofeos" (dinero u otros objetos valiosos) que obtenía el jugador que lograba el derribo.


CHUSMARRAR.- Requemar algo con lumbre.


CHUSMARRO.- Se aplica a la comida elaborada a base de productos cárnicos, generalmente del cerdo y que se preparan a la brasa, principalmente en las celebraciones del  "mataero".


CHUZO.- Carámbano. Porción de hielo con forma de estilete que pende de los tejados u otros lugares donde existen  vertidos de agua, sobre todo en las noches de humedad e intenso frío. "Caer chuzos de punta".


CIBANTO.- Especie de vericueto,  precipicio desde el cual una caída resultaría muy peligrosa.


CIBERA.- Cebo. Combustible para la lumbre, simiente para el molino. Figuradamente, "meter cibera" consiste en exaltar o predisponer el ánimo de unas personas en contra de otras, enconando los asuntos.


CIPITORRIO.- Especie de ataque.


CIRIMBOMBO.- Especie de chirimbolo.


CIRIMINGUILLO /A.- Suele aplicarse a la persona que se deja manejar por otra.


CIRINGONZA.- Jerigonza. Postura extraña. Suele utilizarse en plural.


CITARA.- Pared gruesa que delimita el terreno y tiene una altura que sirve de asiento para ocupar el ocio. (En el Molinicos de los años cincuenta, una larga citara  protegía la ladera de la Calle  Mayor por su parte del arroyo. Con la edificación, actualmente sólo quedan pequeños restos).


CITOTE.- Persona que no agrada dentro del grupo y suele ser citada, en su ausencia, de modo despectivo. 


COCOROTA.- Nuca, cogote. Parte sobresaliente de una persona o cosa. En la persona, se asocia a la cabeza y en una montaña, a su cumbre. "Llegar a la cocorota" significa alcanzar la cima de la montaña.


COCOTAZO.- Vulgarismo. Cogotazo. 


COCOTE.- Vulgarismo. Cogote.


COGOTAZO.- Golpe dado en el cogote, generalmente con la mano abierta.


COGOTE.- Parte superior y posterior del cuello.


COLODRILLO.- Parte posterior de la cabeza humana. Cocote. Cogote. "Ser tieso de colodrillo". Se aplica a la persona a quien le resulta difícil ceder de lo que considera su razón o abdicar de sus argumentos.


COMBA.- Juego de muchachas consistente en saltar a través de una cuerda que gira de modo circular, impulsada desde sus dos extremos por sendas jugadoras.


CONCUTINAR.- Se usa para referirse a una supuesta coincidencia o coordinación de hechos o ideas, entre sí.


CORCOVO.- Especie de salto espectacular o con curvaturas anómalas. Suele utilizarse en plural: dar corcovos.


CORDEL.-  Especie de cuerda de esparto. (DAR CORDEL).- Hacer la puñeta, o sea, estorbar con reiteración


CORRUSCO.- Trozo de pan, más bien duro. Cuando se juntan muchos, hay que hacer migas de pan.


COSAS.-  "De horno".- "Delicados". Productos de confitería que suelen elaborarse artesanalmente  a domicilio.


COSCOLETAS.-  "Llevar a". Llevar en bomborombillos


COSCORRO.-  Pequeña siesta; dar una cabezada.


COSCORRÓN.- Especie de capón propinado en la cabeza que produce dolor y, a veces, llega a chichón.


COSCOVILLO.-  Cozcovillo.


COSQUE.- Especie de cachete o de capón.


COSTERO.-  Trozo de pan con mucha corteza y poca miga.


COSTALÁ.- Se utiliza para referirse a una caída inesperada y espectacular. Es como si cayere un costal desde cierta altura.


COSTALAZO.- Variante de  "COSTALÁ".


COZCOVILLO.- Se aplica a las personas que tienen una estatura  y proporciones físicas muy reducidas


CRILLA.- Patata.


CUÁCARA.- Nombre con el que familiarmente se designaba la botella de cerveza fresca. En la composición CUÁCARA-CACHUMBÉRICA designa un  tipo de vida relajada, derivado de la práctica habitual del ocio,  la comida, la bebida y el descanso. O sea, "pensar con la cabeza para no trabajar con las manos,  y gozar de los placeres de la vida".


CUÁCARA CON CUÁCARA..- Nombre familiar con que se cantaba el número   44 en el juego del bingo, antes conocido como la "lotería" y que solía  practicarse  en los domicilios,  en noches de invierno, entre vecinos.


CUARTOS.- Genérico que se utiliza para referirse al dinero a la riqueza en general: "tener cuartos".


CUCAMONA.- Especie de carantoña que hace una persona a otra para ganar su simpatía.


CUCHIFARRE.- Guchifarre: cuchillo grande.


CUCLILLAS. Vulgarismo: cunclillas. Estar en cunclillas.  Situación de agachado con el cuerpo doblado de modo que las nalgas se acercan al suelo y a los talones. Tiene relación con la posición que adopta la clueca.


CUCHITRIL.- Cochitril. Habitáculo pequeño y más bien sucio y oscuro.


CUESCO /A.- Dícese de la persona, principalmente del sexo femenino, que se caracteriza por su relativa obesidad, escasa resolución y poca gracia.


CUESCO.- Ventosidad sonora. Suele aplicarse cuando el volumen acústico es de cierta importancia.


CUICIA.- Afán por el desempeño de un trabajo o de cualquier actividad.


CUICIOSO/ A.- Dícese de la persona que desarrolla cualquier actividad  con un interés y dedicación muy considerables.


CULIPONERSE.- Vestirse con especial intención de quedar muy adornado.


CULIPUESTO.- Que se ha vestido con especial cuidado y abundantes adornos.


CUQUERO /A.- Que hace cucamonas.


CURRICALLES.- Juego infantil que consiste en saltar sucesivamente por encima de distintos jugadores que van encorvándose, alineados  tras su intervención.


CUTRICHIL.- Cuchitril.


 


 


D


 


DANZANTE.- Se aplica a los individuos que paran poco en casa o en su trabajo. 


DAR (DE MANO).-  Plegar: terminar la jornada laboral.


DELICADOS.- "Delicaos".- Productos artesanales de confitería elaborados en el domicilio. 


DESATURDIRSE.- Dar una salida inesperada a un asunto de cierta complejidad. Figuradamente se utiliza para referirse a la persona que suele levantarse tarde, que madruga muy poco.


DESCUAJARRINGAR.- Dejar sin fuerzas a las personas como consecuencia de un fenómeno que asusta o impresiona.


DESCUAJARRINGUE.- Situación extrema y próxima a descuaringar.


DESOLLEJAR.- Criticar, quitar la fama a alguién.


DESPIPORRE.- Espiporre.


DOLA.- Pídola. Juego de muchachos que consiste en saltar por encima de uno que se encuentra encorvado, con distintas variantes, además del salto.


DON TRIS TRAS.- Fórmula que hace referencia a una persona dando su nombre por supuesto.


DORMIVELA.- Situación de semivigilia en la que el afectado no está dormido profundamente.


DUCE.-  Dulce.


 


 


 


E


 


EDAD DE CRISTO (LA).- Modo de conocer el número  "treinta y tres"  en el juego familiar de la lotería.


EJAJAR.- Accidente que sufre la rama del árbol cuando por alguna fuerza externa, como el peso o el viento, se rompe del principal.


EJARRAJO.-  Roto descomunal, principalmente en los pantalones.


EJARRAMANTAS.- Se aplica a ese tipo de personas de poco fuste, con pocas ganas de trabajar y escasa aplicación.


 


EJARRAR.- Romper de mala manera cualquier tipo de tejido, pero sobre todo, la ropa de vestir.


EMBOLICAR.- EMBORILAR.- Liar de mala manera o de modo desordenado.


EMBOLLETÁ.- Persona muy acicalada y recargada en el vestir.


EMBORUJAO /Á  (Emborujado/ a).- Quien por enfermedad  u otra causa, se encuentra como entristecido.


EMBORUÑAR.- Hacer boruños. Dejar los trabajos inconclusos o mal terminados, con las prisas.


EMBROLLO.- Especie de enredo que tiene el objeto de confundir sin esclarecer el asunto.


EMPANCINAR.- Adquirir un estado de molestia física como consecuencia de comer o beber demasiado.


EMPERIFOLLADO/ A.- Persona que se ha colgado sus mejores galas para asistir a algún evento extraordinario.


EMPERIFOLLAR.- Acción de adornar el cuerpo de las personas con ropas, alhajas u otros complementos.


EMPORRETO /A.- Totalmente desnudo. Derivado de la expresión  "en porretas". 


ENCALOMAR /SE.- Sumergirse en un estado de ánimo de profundo afecto o dependencia de algo o alguien.


ENCALOMO.- Engrilloto. Estado de enajenación anímica como consecuencia de una pasión muy profunda.


ENCANAR /SE.- Abstraerse en una mirada o cualquier acción prolongada. Cuando se baila el zompo y parece que queda inmóvil unos instantes en su rotación, se dice que se  "ha encanado".


ENCANIJADO /A.- Desnutrido, desmejorado, con aspecto raquítico.


ENCASQUETAR.- Dar una información de modo imprevisto y casi violento. Endosar a alguien alguna faena para que se haga cargo de ella, sin su deseo. 


ENCETANÁ /ENCETANAO.- Se aplica a quienes se toman cualquier acción con un celo extremadamente visible. Úsase también  para describir escenas amorosas muy apasionadas. " Estar encetanao ".


ENCETANAMIENTO.- Situación de "estar encetanao" con carácter de cierta habitualidad. Especie de manía afectuosa que se adquiere ante cualquier objetivo.


ENCETANAR.- Producir encetanamiento.


ENCETANARSE.- Ser víctima del encetanamiento. Apasionarse ostensiblemente.


ENCLENCLE.-  Escuchirrimizado, esmirriado, desmirriado.  Persona débil, delgada,  como desnutrida.


ENDIRGAR.- Endilgar.


ENDILGAR.- Suele utilizarse para hacer referencia a una molestia que se endosa sin aceptar por el "beneficiario". Aplícase también para referirse a un embarazo no deseado. (Endilgar una panza). 


ENDURAR.- Úsase en forma negativa para expresar  falta de interés por la economía. "No endurar".


ENFOLLINARSE.-  Enfurruñarse,  enfadarse.


ENFURRUÑARSE.- Enfadarse.


ENGARABITAR.- Subir con agilidad a un árbol u otro lugar elevado sin medios externos.


ENGARROTAR.- Agarrotar. Entumecer los músculos.


ENGATUSAR.- Conseguir algo por medio de halagos.


ENGRILLOTO.- (ENGRILLOTE).  Ilusión desmedida, desmesurada y exagerada ante un suceso presente o futuro.


ENGRUDO.- Además de masa, lío morrocotudo, principalmente económico o administrativo que no se saca a la luz y tiene mal arreglo.


ENGURRUÑÍO/ A. Engurruñido,  arrugado, doblado, menguado.


ENROBINADO.- Enrobinao. Lleno de óxido.


ENROINAO.- Enruinado.


ENRUINAO.- En la ruina. Aplícase a los animales, sobre todo al cerdo, cuando, generalmente por falta de alimento,  adquiere un lamentable aspecto de desnutrición y encanijamiento.


ENTANGANILLAR.- Realizar un  "tanganillo", especie de estaribel de poco fuste y escasa consistencia.


ENTELERÍO.- Estado de los cuerpos con aspecto de frío. "Estar entelerío" es estar helado o con enfriamiento.


ENTORILAR.- Término que se utiliza para referirse al estado de una faena en la que se han superado las dificultades iniciales.


ENTREPUERTAS.- Especie de acoso a que se somete una persona cuando debe soportar algunos improperios sin posibilidades de defensa. Úsase también para referir algún tipo de acometida de que puede ser víctima un animal doméstico, como el gato, cuando es sorprendido en actos que incomodan al hombre.


ENTRIBUTO.- Especie de ataque.


ERRE QUE ERRE.- Constancia en la consecución de algún fin, tan excesiva que llega a resultar agobiante.


ERRIBAR.- Vulgarismo de derribar.


ESCABULLIR.- Escapar de alguna situación embarazosa.


ESCAGASNAR.-  Ayudar a crecer, criar; sacar de la ruinera.


ESCALDAR.- Escarmentar. "Salir escaldado" se aplica para referirse a una experiencia desagradable.


ESCARBAERA.-  "Escarbadera": Se aplica a las patas de las aves gallináceas haciendo referencia a su función de escarbar: rasguñar la tierra ahondando muy poco en ella.


ESCARCUÑAR.- Buscar con mucha insistencia. A veces, sinónimo de escrutar.


ESCARPÍN.- Especie de remordimiento. Quedarse "con el escarpín" es tener un sentimiento de deseo insatisfecho de algo.


ESCLAFARSE.- Sentarse en un sitio cómodo sin prisa ninguna. Parapetarse.


ESCOLISMAO/ ESCOLISMÁ.- Persona muy delicada y exigente en el trato. Extremadamente exagerada en la limpieza y en el aseo personal.


ESCORIZO /A.- Dícese de la persona generalmente poco amable, algo geniuda y  no muy simpática. 


ESCUAJARRINGAO/ Á.- ESCUAJARRINGADO/A- Que ha perdido la textura. Figuradamente se aplica a la persona que está extraordinariamente cansada como consecuencia de esfuerzos inusuales. 


ESCUCHIMIZADO /A.- Muy delgado y enclencle.


ESCURRINTÍN.- Último de los restos de determinados fluidos en el recipiente que los contiene. Los escurrintines del vino, del aceite o de otros líquidos son los residuos que  quedan en el fondo de la vasija.


ESCURRIZO.- Lugar de superficie suave, plana  y con la  pendiente adecuada para transcurrir resbalando de arriba hacia abajo a guisa de juego de juventud. Topónimo utilizado en su día para referirse a una losa situada en la falda de la Peña Perico y que constituía un atractivo para la chiquillería de la época. Fue prácticamente inutilizado como tal, con la construcción de la Carretera de Yeste.


ESFANDIR.- Enjuagar la ropa en el lavadero, echándole agua con la mano. 


ESFARFOLLAR.- Quitar las hojas a la mazorca del maíz.


ESFARFOLLO.- Fiesta que se organiza con motivo de las faenas de esfarfollar.


ESFARRAR.- Acción de resbalar o escurrirse en una superficie lisa o como consecuencia de haber pisado un cuerpo resbaladizo. En el juego de la "bolea", esfarrar es dar inicio al lanzamiento de las bolas: "el que remata esfarra". Salir "esfarrao" es iniciar una huida a toda velocidad.


ESJALICHAO/ Á.- Se aplica a personas con aspecto poco cuidado, especialmente en el vestir.


ESJALICHAR.- Producir en algo una acción de desorden.


ESLAPICIR.- "Eslapicirse". Ver la luz del día a altas horas de la mañana, como consecuencia de la pereza para madrugar.


ESMOCHAR.-  Podar, pero mucho;  pelar demasiado.


ESMOTE.- Quitar motas o cosas de en medio. "Hacer un esmote" consiste en una limpieza profunda de partículas u  objetos innecesarios.


ESOLLINAO.-  Como deteriorado, en mal estado.


ESOLLINAR.- Deteriorar algo. 


ESPARAVÁN.- Persona desagradable, cuya presencia se considera un estorbo.


ESPATARRARSE.- Abrirse de piernas. En sentido figurado se aplica para hacer referencia a una actitud de mucha energía y considerable resolución.


ESPEADO/A.- Dícese de quien por haber realizado esfuerzos extraordinarios, se encuentra con un cansancio muy evidente y visible.


ESPEAR.- Espearse. Se aplica, más bien en sentido negativo para quitar importancia a un trabajo del que alguien trata de evadirse. "No va a espearse..."


ESPELUZNO.- Especie de escalofrío producido por estar incubando una enfermedad, o bien como consecuencia de una impresión por algún acontecimiento desagradable e inesperado


ESPERTÍN.- Especie de desgana. Sentimiento de mucha pereza.


ESPERTUGÁ.- Espertugada,  reacción violenta ante un sobresalto.


ESPETAR.- Decir una cosa de modo improvisado.


ESPIZCAR.- Dividir un todo en partes pequeñas. El término "espizcarse" se aplica a un estado de especial alegría.


ESPIZCONAR.- (ESPISCONAR).- Quitar a un todo una parte. Habitualmente, su uso se refiere a la acción de quitar una esquina a un cuerpo plano, de mala forma, como de un golpe.


ESPORRETADO. Esporretao;  como los chorros del oro: muy limpio.


ESPINDARGA.- Persona muy alta y desproporcionada


ESPIPORRE.-  Situación muy graciosa, festiva, alegre.


ESTACACINA.- Especie de paliza que se propina a alguien, en la que los golpes se suceden con gran abundancia y violencia. Gran somanta de palos


ESTARIBEL.- Montaje de poca consistencia.


ESTEZAR.- Restregar la ropa con fuerza para conseguir que se quede limpia en el lavado a mano. También se aplica a las situaciones en las que una persona tiene que soportar ciertos incomodos producidos por el cuidado


de enfermos o mayores en largos y penosos períodos.


ESTEZÓN.- Especie de herida o lesión, generalmente abierta, pero superficial,  producida en contacto violento con un objeto duro y cortante.


ESTOSERSE.- Emitir sonidos similares a los de la  tos , pero de modo deliberado y no espontáneo con el objeto de  anunciar la irrupción  imprevista a un lugar habitado. Suelen  "estoserse"  los padres para evitar sorprender a las hijas en situación comprometida con sus parejas, cuando llegan inesperadamente.


ESTUFÍO.- Trato desconsiderado. Dar estufíos es manifestarse con desprecio ante cualquier persona.


ESTURREAR.- Extender sin mucho orden.


 


 


F


 


FACA.- Especie de cuchillo de gran calibre y con punta. 


FARFOLLA.- Hoja del maíz. Producto de escaso valor y aprecio.


FARRUCO /A.- Calidad de fanfarrón; algo altanero;  cabezón.


FARUTO.- Falso, fatuo, huero, vacío y sin contenido. Algo que carece del valor que le fuera propio.


FILAÍS.-  "Estar hecho un". Estar muy delgado. Se aplica a las personas que tienen aspecto raquítico y de extrema delgadez. La palabra debe tener relación con el escaso espesor del "hilo".


FOGONAZO.-  Bufonazo.


FREGANZA.- Piezas, generalmente de cocina, preparadas para ser fregadas.


FREGATEL.- Gran volumen de piezas de vajilla preparadas para fregar.


FUSTE.- Categoría, importancia. Suele utilizarse en forma negativa. (Tener poco fuste).


 


   


G


 


GACHAPAZO.- Caída más bien violenta.


GALGO.- En este lexicario, persona a quien le encanta comer cosas dulces. Por extensión persona exigente.


GALGUCIO.- Variante de galgo.


GALGUERÍA.- Alimentos de sabor dulce o muy dulce. Objetivos que no están al alcance de cualquiera.


GALILLO.-  Gollete,  garganta.


GAMBITEAR.- Zascandilear, andorrear sin rumbo preciso. 


GARABATA.- Nombre dado a una especie de garrota o cayado con el que algunas personas se ayudan para andar o para recoger determinados frutos que penden de árboles de cierta altura, como la higuera.


GARABITERO /A.- Se aplica a ese tipo de persona  cuya agilidad y condición física le permite subir con evidente facilidad, bien a los árboles o a cualquier otro lugar elevado.


GARIBOLO / A.- Especie de utensilio para agarrarse que, en uno de sus extremos,  termina en forma redondeada.


GASÓN.-  Terrón de tierra.


GAZNÁPIRO.- Se aplica a un tipo de individuo torpe y poco agraciado.


GOBANILLA.- Aplícase a la muñeca de la mano.


GOLISMERO.-  Personaje que curiosea y que quiere enterarse a toda costa, de lo que  apenas  le interesa.


GOLLETE.- (Estar hasta el).- Situación en la que ya no se puede aguantar más.


GORGOCIL.- Zurcacho.


GORRÍN /A.- Nombre familiar del cerdo, mamífero doméstico. Por extensión, persona poco aseada. 


GOSQUE.- Persona de muy reducido tamaño. Por extensión, se aplica también animales de la misma condición.


GOTETA.- (Gustar una goteta comiendo) Se utiliza para referirse a quienes, con el mayor disimulo, gustan  beber alcohol a cualquier hora y día.


GUA.- Juego de muchachos que consistía en aproximar, a un hoyo practicado en el suelo, las canicas del adversario a base de golpes asociados a las denominaciones: primera,  pie, tute, matute y gua. (En la fase "pie" se exigía que las bolas quedasen a una distancia no inferior a la medida del pie del jugador). 


GUARÍN.- Dícese del menor de un grupo o manada. Es el benjamín.


GUIJARRO.- Piedra pequeña y como tallada.


GUINCHONAZO.-  Golpe, generalmente otorgado con objeto punzante.


GUÍSCANO.- Nízcalo.


GUISCAR.-  Provocar;  hurgar en la herida; chinchar.


GUITA.- Especie de cuerda esparto.


 


 


 


 


H


 


HALDA.- Regazo. Parte que comprende desde la cintura a la rodilla en una persona sentada. Generalmente, las madres tenían a sus hijos pequeños  "en el halda".


HATO.- Ropa, merienda. (Hacer o liar el hato).-  Preparar lo necesario para salir de casa, generalmente al trabajo.


HEBREAR.- Hartar de palos. Dar una buena ración de golpes.


HILAR FINO.- Ser muy escrupuloso en cualquier actuación de la vida.


HONDURAR.- Endurar.


HUMERO.- Chimenea.


HURONERA.- Se aplica al domicilio para referirse a quienes se hacen ver  muy poco y permanecen como ocultos. 


 


 


I


 


INFELIZ.- Se usa para referirse a aquellas personas con poca gracia y menos picardía.


 


 


 


J


 


JAMARÚ.- Personaje un poco simple y sin gracia.


JAMELGO /A.- Persona que suele hacer lo que le place sin gran observación de exigencias sociales.


JESPE.- Especie vegetal acuática que suele criarte en el arroyo. "Estar como un jespe" se utiliza para referirse a algo pulcro y limpio como el oro. 


JUANLANAS.- Expresión con que suele hacerse referencia a hombres de escasa energía que soportan impasibles cualquier ofensa a su dignidad.


JUMERA.- Borrachera importante. 


 


 


 


K


 


 


 


L


 


LAMIZNERO /A.- Lamisnero.- Demasiado curioso y enterador;  ser pelota.


LAMPARÓN.- Mancha enorme en la ropa.


LAÑA.- En el habla moliniqueña, se refiere a quien administra sus bienes de modo muy tacaño o exagerado y, si llega el caso,  puede  rozar lo fraudulento.


LARGUIMENGO /A.- Dícese de la persona que, además de delgada,  es más alta que las de su especie.


LERDO /A.- Especie de despectivo que se utiliza para referirse a quien manifiesta torpeza para comprender o hacer algo. Úsase también en sentido negativo "no andar lerdo" para significar agilidad física o mental.


LIQUE.- Pequeña patadita que se propina en el trasero del jugador de la pídola  (dola obligatoria) en el instante de saltar sobre el jugador que se encuentra encorvado.


LOCÁTICO/ A.- Persona que se comporta con ciertas irregularidades que no coinciden con el patrón habitual de la convivencia social. 


 


M


 


MAJORRÁ.  Majorrada.- Montón de billetes muy considerable.


MALTRABAJA.- Persona poco cuidadosa en sus faenas. 


MAMOTRETO.- Suele aplicarse a personas que, con cierta impertinencia,  se incorporan a grupos en los que no hacen falta ni son deseadas por el resto de los miembros. Por extensión, montón de objetos innecesarios.


MANGANTE.- Despectivo referido a individuos hábiles en el engaño y generalmente amigos de lo ajeno.


MANGAR.- Se utiliza como sinónimo de robar, pero en pequeñas cantidades.


MARMULLAR.- Comer de forma poco aparatosa, como si faltasen piezas dentales.


MARREAR/ MARREARSE.- Despistarse. " Quedarse marreado"  es salirse de la línea marcada por el colectivo principal.


MARRO.- Antiguo juego de muchachos.  "Dar marro" equivale a dejar a alguien fuera del grupo.


MASNAR.- Dar fricciones en el vientre. Existía la creencia de que ciertas personas tenían poderes especiales como para aliviar los dolores abdominales a base de masajes.


MATA ( "que no ha echao").- Es una acción frustrada. Intento de lograr un objetivo que no se consigue.


MATACHOTOS.- Especie de calabobos en el que, en lugar de agua, cae hielo.


MATUTE.- Fase en el juego del GUA. Especie de engaño o de fraude. De incógnito. Se considera "producto de matute" al que se comercializa en pequeñas cantidades al margen de la Ley.


MAZA.- Persona gruesa y baja de estatura.


MAZAZO.- Golpe. Contratiempo que se sufre en la vida.


MEARRA.- Micción muy copiosa. Es propio de la edad infantil en la que, al orinarse en la cama por la noche, se pone todo “hasta los trenques”.


MEARRETA.- Ganas de mear continuamente.


MEQUETREFE.- Despectivo utilizado con alta intencionalidad ofensiva.


MESEFINGORE.-  Vulgarismo: Misifingore. Nombre propio con que se conocía una famosa orquesta musical moliniqueña de los años sesenta.


METIJACO  /A.- Que se mete en todo. Se aplica a ese tipo de persona que gusta de entrometerse en asuntos ajenos.


MIAJA.- Persona, animal o cosa de muy reducido tamaño. 


MIAJETA.- Sólo un poquitín de cualquier cosa.


MINFO.- Apelativo de desprecio que suele utilizarse contra personas con  poca gracia.


MOCHOLÁ.- Mocholada;  cabezada que se produce en situación de semisomnolencia  y que recibe su nombre de la semejanza entre el aspecto poco estético del "adormilado"  y  el del   ave rapaz nocturna.


MOJACANDIL.- Libélula.


MOJACULOS.- Mojacandil. Libélula.


MOLLIZNA.- Lluvia muy fina. Cuando es también escasa, se denomina "mollizneta".


MOLLIZNETA.- Llovizna de mínima entidad.


MONSERGA.- Regañina muy pesada y repetida. Suele utilizarse en plural.


MOQUERO.- Especie de pañuelo utilizado para limpiar los mocos.


MOREAR.- Tomar color, oscurecerse. "Morearse el arroz" es adquirir el color oscuro aportado por  los ingredientes.


MORISQUETA.- Especie de mueca o gesto gracioso.


MORONA.- Cada una de las migajas en que se divide el pan al partir o cortar.


MORRO.-  Cerro de no mucha altitud.  Tener morro.- Comportarse con cierto descaro, con la cara algo dura.


MORROCOTUDO /A.-  Muy grande, muy importante o  asunto muy difícil. 


MORUZO /A.- Persona cabezona, que se abre poco a los demás. 


MOSQUIL.- Gran cantidad de moscas en un recinto.


MOSTACHÓN.- Producto casero de confitería elaborado con masa, azúcar y nueces.


MOSTRENCO /A.- Gordo, fuerte, musculoso. A veces, desproporcionado.


MUERMO.- Atolondrado. Cansino. Pesado.


 


 


N


 


NI FU NI FA.- Expresión que se utiliza para manifestar indiferencia ante algo.


NI OSTE NI MOSTE.- Expresión que quiere significar la intrascendencia de algo.


NIÑA BONITA  (LA) .- Expresión utilizada para nombrar al número  "quince" en el juego familiar de la lotería, antecedente del bingo. 


NUÉGADOS.- Guiso que se elabora con pan rayado, almendras y miel.


 


 


 


Ñ


 


ÑACO /A.- Dícese del niño/a que suele  comportarse de un modo no deseado.


 


 


O


 


ÓRDIGA.- (Cana).- Exclamación utilizada para manifestar sorpresa o extrañeza.


ORILLAO.- Se aplica como adjetivo para hacer referencia a aquellas personas a quienes se les presta muy escasa o nula atención en una reunión.


ORILLO.- Parte exterior de un cuerpo. En las piezas de tela, los trozos más extremos.


OROSCO /A.- Dícese de la persona  altanera  o presumida.


OSCURANA.-  Con poca luz. Que se ve poco.


 


 


 


P


 


PACHUESCO /A.- Se trata de una persona tan pacífica que desborda el comportamiento normal y tiene difícil reaccionar ante los estímulos ordinarios.


PANTOMIMA.- Persona pasiva que se expresa muy escasamente con palabras. Su aspecto es serio y triste.


PANTUFLO /A.- Dícese de la persona parada, de poca gracia y poca resolución.


PAPIROLÁ.- Noticia o mensaje inesperado y desagradable. "Soltar una papirolá" es decir algo inconveniente en un momento inoportuno.


PARELLA.- Pedazo grande de tela utilizado antiguamente como servilleta colectiva por todos los comensales que constituían el corro.


PATACHULA.- Se emplea para referirse a quien, por accidente o defecto físico presenta alguna dificultad al andar y cojea.


PATATÚS.- Ataque imprevisto contra la salud. En ocasiones, provoca la muerte.


PATITOS (LOS DOS).- Denominación con que se conocía el número "veintidós" en el juego del bingo o lotería que se jugaba en los propios domicilios entre grupos de amigos o vecinos.


PATULEA.- Agrupación desordenada de personas o de animales que transcurren ruidosamente.


PEDIDOR.- Que es excesivamente pedigüeño. Se aplica a individuos que, con artes de dudosa conveniencia social y ética,  solicita favores  poco confesables.


PEGOTE.- Añadido innecesario. 


PEGULLÓN.- Trozo grande o montón de cualquier producto, generalmente de masa.


PEITERA.- Petera. Especie de cabezonería que se hace crónica en quien la sufre. Testera.


PEJIGUERA.- Dificultad, lata, fastidio.  Incomodo que no nos deja ni a sol ni a sombra;  Achaque.


PEJÍN.- Variedad de seta, hongo. No es la especie que se busca por nuestros montes. De esos hay a montones.


PENDI.- Vulgarismo que hace referencia a la apendicitis.


PERCOR.-  Pega, debilidad, defecto de fabricación.


PERETAS.- Juego infantil que en los años cincuenta y sesenta, practicaban las niñas utilizando cinco pequeñas piedras redondeadas. Cada una de las piedras o piezas que en otros lugares se llamaban  "tabas" (huesos).


PERIFOLLA.- Las hojas más externas de determinados frutos, como el maíz o la cebolla. Por extensión, despercicios. Figuradamente puede aplicarse a la calificación personas de poco fuste y también a las informaciones que son falsas o poco solventes.


PERIGALLO.- Suele utilizarse en plural para denominar las acciones consistentes en dar saltos un tanto desordenados en el espacio.


PERIGÜELA.-  Piringüela.


PERORATA.- Discurso o regañina cansada inconsistente y aburrida.


PERRENQUE.- Ataque de dolor, principalmente en las piernas.


PERREQUEQUE.- Ataque fulminante que suele llevar a la tumba.


PESAOMBRE.- PESADUMBRE.- Pesar por algún acontecimiento que enfada.


PESTOJE.- Apéndice humano en un colectivo. Persona que disuena del grupo. Figuradamente, familia política.


PETERA.- Obsesión. Manía por la consecución de algo.


PICHO.- Expresión utilizada para espantar a los perros.


PICIA.- Especie de fechoría. Acto inconveniente.


PICOSO/ A.- Dícese de la persona que es muy sutil y se siente herida por cualquier cosa. También se aplica a quien se manifiesta con simulada indiferencia, pero evidente intencionalidad  ante el sexo contrario. 


PIE (de pava).- Encontrarse en un espacio muy reducido.


PILLAOR.- Especie de artilugio de unos veinte centímetros de largo por diez de ancho compuesto por dos piezas de madera que quedan unidas por sendos extremos mediante una bisagra que facilita el juego de apertura y cierre del dispositivo. En su posición de cierre se utiliza para prensar las sardinas.


PINDINGUE.- Abandono del lugar en el que supuestamente debe estarse.


PINDINGUIS.- Variante de pindingue. Paseo.


PINGANILLA.- Voltereta. Se usa también para calificar a personas con poco relieve.


PINGO.-  Persona que se sale de la norma; pliegue o caída de la tela.


PIPIRIGALLO.- Saltos imprevistos y llenos de agilidad que suele ejecutar la gente joven.


PIPIRITAJE.- Ataque repentino que sitúa al paciente en situación de extrema gravedad.


PIRINGÜELA.- Voltereta.


PITRACA /O.- Pillastre. Caradura. Persona de muy malas costumbres.


PIZCAS-PAJAS.- Especie de semejanza. Se utiliza para comparar dos cosas casi iguales.


PIZOTE.- Protuberancia agresiva, puntiaguda.


PORTÁS.- (PORTADAS. PORTONES). Puertas de gran tamaño, generalmente colocadas en locales muy extensos.


POYATO.-  Banco de cocina; lugar para tomar asiento, generalmente en la vía pública.


 


 


Q


 


QUEMASANGRES.-  Persona que fastidia y hace rabiar,


 


 


 


R


 


RABISCO /A.- Con algo de rabo. Que contesta con genio. Se aplica, sobre todo, a niños/as  pequeños poco dóciles.


RABUDO /A.- Que se comporta de modo rabisco.


RAMALAZO.- Golpe dado con una cuerda o ramal. Aplicado a personas, hace referencia a determinadas características relacionadas con el modo de ser particular, a veces de origen genético. "Tener un ramalazo" se asocia a diversos aspectos muy característicos de un determinado grupo, familia, actividad, etc.


RANGÜERO /A.- Se aplica a aquella persona que, en un grupo o colectivo, aparece como descolocado o mal ubicado.  Dícese del que anda algo despistado por la vida.


RASGUÑAR.- Rascuñar.


RASCUÑAR.-  Arañar;  producir “rascuñazos”.


RASCUÑAZO.- Efecto del rasguño. Herida producida por el mismo.


RASPEAR.-  Tocar ligeramente.


RAYUELA.- Juego infantil que consiste en producir avances sucesivos,  superando diversas pruebas a través de cuadrículas rayadas en el suelo. Puede ser de pelota o de tejos.


REBOLIQUE.-  Jaleo, lío, desorden.


REFORNÍO/ A..- Aplícase a la persona fuerte, maciza, robusta. 


REFREGÓN.- Figuradamente, afrenta que se produce a alguien en momento inesperado.


REGOMELLO.-  Remordimiento que suele ser inconfesado y, a veces, inconfesable.


REGOSTO.- Lugar muy apetitoso para alguien, que lo visita con evidente reiteración. " Ir al regosto "


REGUILLO.- Hielo. Se usa para identificar superficies o  rincones que se encuentran helados.


REGULERO.-  Suele utilizarse para calificar situaciones que se aprecian como regulares, pero con clara tendencia hacia lo peor


REINAERO.- Situación que tiende a crónica, en la que no se cesa de sufrir por acontecimientos que disgustan. 


REINAR.- Pensar insistentemente en hechos o acontecimientos que desagradan.


RELAÑOS.- REDAÑOS. Fuerza, valentía, arrojo en las personas.


RELEJE.- Mancha, suciedad muy visible en el cuerpo o en la ropa, que sugiere un defectuoso aseo personal.


RENCHIR.- Volver a llenar;  rellenar.


RENGÜENEO.- Acto de rengüenearse. Estar en la cama despierto, dando vueltas, pero sin prisa por levantarse.


REPALANDORIA.- Especie de perorata o explicación  muy larga, pesada y con escaso contenido.


REPELÚS.- Escalofrío. Situación de desagrado ante personas, cosas o situaciones.


REPITAJO:- Restos de comida de otros días que constituyen el menú del día siguiente: "comer de repitajos". Por extensión, se aplica también a restos de materiales de cualquier tipo.


REPIZCO.- Variante de pellizco. Presión hecha sobre algo al apretar fuertemente con los dedos o con otras cosas.


REPRETERA.- Aglomeración de gente.


REPRIMENDA.- Especie de bronca fuerte.


REQUEMEQUE.- Especie de remordimiento que, al no ser exteriorizado, evoluciona en la intimidad de la persona con una evidente e incomoda ansiedad.


RESCOLDERA.- Estado de incomodidad muy desagradable originado por una especie de escozor en el estómago durante la digestión. Suele producirse como consecuencia de excesos en el comer y en el beber.


RESCOLDÍN.- Rescoldo.


RESCOLDO.-  Últimos calores de una hoguera antes de apagarse del todo.


RESOBAR.- Contactar  en demasía con manos o cuerpo. Se aplica a situaciones en las que se produce abundante palpación o manoseo.


RETESTINAO /Á.- Retestinado/ a.- Dícese del material o suciedad que, a base del paso de tiempo,  queda  incrustada y resulta difícil de quitar.


RETESTINAR.- Dejar que algo se haga viejo en suciedad. Figuradamente, dejar algo sin resolver sine die.


RETIJAR.- Imperfección o especie de pliegue de alguna parte de la ropa,  como consecuencia de una elaboración inadecuada a la forma del cuerpo.


RETINTÍN.-  (HABLAR CON).- Modo de hablar con insinuante y malicioso que pretende molestar el ánimo del receptor.


RETRANCA.- (Hacer).- Provocar una repretera, aglomeración de gente en un lugar angosto.


RESTREGÓN.- Refregón..


RIPIO.-  Piedra pequeña.


RISCAS, LAS.- Topónimo moliniqueño que hace referencia al lugar situado en la salida del pueblo,  desde El Puente y a la derecha en la actual Carretera de Albacete. Tiene que ver con zona de rocas.


RISCO.- Pedrusco de gran tamaño que suele utilizarse para lanzarlo a cualquier objetivo.


ROSCADO /A.- Es un caballero apuesto, galante y algo chulo.


ROSIGAR.- Dar vueltas con la mente a una idea o preocupación, de forma continuada. También se utiliza para hacer referencia al acto de comer la carne próxima al hueso.


RUINERA.- Estado de debilidad casi crónica en que incurrían personas o animales, seguramente, como consecuencia de una alimentación insuficiente.


 


 


 


S


 


SABANEAR.- Llevar a cabo alguna acción de modo especialmente intenso.


SABANEO.- Efecto producido al   "sabanear"  algo. Dar un  "buen sabaneo" es producir efectos muy visibles en el receptor del mismo. Cuando se aplica a la limpieza de algo, hace referencia a una labor en profundidad.


SAGATO.- Lumbre hermosa;  hoguera importante.


SALEGÓN.- Especie de arenilla especial para pulir. Se utilizaba para fregar utensilios, antes de la proliferación de los detergentes.


SALEGONAL.- Espacio de salegón. Topónimo utilizado para designar determinados yacimientos de este producto y, en concreto, el ubicado en el antiguo Camino de Las Hermanas a Molinicos.


SAMPAMÍ.- "De san - para - mí". Egoísta. Sólo piensa en sí mismo.


SAMUGO /A.-  Persona muy poco comunicativa. Resuelve sus problemas sin dar parte a nadie.  


SANDIO.- Sin gracia. Algo mustio y con aspecto que emana tristeza.


SÁNSARO /A.- Individuo muy soso, lento e inexpresivo.


SAPE.- Expresión utilizada para expulsar a los gatos.


SAPENCO.- Calificativo aplicado a una variedad de caracol que se  localiza en la huerta.


SARABUJO /A.- Niño-a espabilado y gracioso. Puede aplicarse también cuando no se es tan niño. 


SARASA.- Afeminado. Hombre descaramente amanerado.


SARIANA.- Chaqueta o camisa de tela.


SARITA.- Mujer o joven que habla envolviendo a los demás.


SEJO.- Sesgo. Decisión o camino a tomar. Usado en sentido negativo, "tomar mal sejo" se utiliza para anunciar que el asunto de referencia adquiere una trayectoria inconveniente.


SESTERO.-  Lugar de descanso,  como para echar la siesta las personas o los animales.


SIERRA.-  Sierreceta, sierrecilla.- En este contexto, se aplica a aquel tipo de reneguina crónica y agobiante con que suele castigar  alguna persona que suele ser más fuerte emocionalmente que otra, con el propósito de influir en la conducta de la segunda.


SIETE.- Roto de forma angular en la ropa,  conocido como  "el ejarrajo de la Abuela Casimira" en el juego de la lotería.


SIN TON NI SON.- Sin venir a cuento.


SOLAPUDO /A.- Excesivamente reservado. 


SOLAPUDONA.-  Peculiar aumentativo del femenino  solapuda.


SOLISPONES.- Cuando el sol se pone.


SOLIVIANTAO/ Á/.- SOLIVIANTADO /A.- Se aplica para referirse a la persona que se encuentra nerviosa o alterada. Por extensión, puede también referirse a los animales.


SOLIVIANTAR.- Producir nerviosismo a los demás.


SOMANTA.- Paliza importante.


SOMARMUJA.- (A la). Forma de comportamiento que implica un cierto ocultismo en la conducta y que se dilata en el tiempo. (A  la chita callando). Sin que lo perciban los demás.


SOÑISQUERA.- Estado de somnolencia aguda y persistente.


SOPAENSALÁ.- De sopa - ensalada. Algo inoportuno o fuera de lugar.


SOPIABAJO.- Hacia abajo.


SOPIARRIBA.-  Hacia arriba.


SOPITAINA.- Sopa de cualquier cosa o poca consistencia.


SORCHANTE.- Variedad amable de sorche.


SORCHE.- Individuo un poco descarado y con tendencia a desviarse de la norma social.


SULSO.- Con poca resolución. De escasa gracia.


SUNSUNEAR.- Hablar en voz baja y como en secreto. 


 


 


 


T


 


TABARDILLO.- (Coger un).- Se utiliza en la acepción de coger un constipado.


TAIRE.- Denominación de golpe o torniscón.


TAL PARA CUAL.- Expresión de tono despectivo que viene a significar que "uno merece a su pareja".


TAMPARANTÁN.- Especie de montaje hecho con tableros para divisorias que suelen ser poco consistentes.


TANGALLO /A.- Persona que suele alcanzar una talla muy superior a la del resto de sus iguales. Grandullón.


TÁNGANA.- En el juego del "chusco", se consideraba así a la situación en la que,  al derribar el cilindro, los "trofeos" quedaban más próximos al mismo que a la chapa lanzada por el jugador, de modo que éste no se convertía en su propietario todavía. La expresión "sacar de tángana" equivale a   "sacar a uno de sus casillas".


TANGANILLO.- Especie de armazón de escasa consistencia y poca importancia.


TANTARANTÁN.- Tamparantán.


TARDIÓN.- Espera muy prolongada a que se obliga a alguien. Dar un tardión es hacerse esperar demasiado.


TARIFAR.- Reñir o pelearse de forma violenta o inesperada.  "Salir tarifando" es finalizar una relación de modo violento.


TAROQUE.- Cierre de la puerta. "Echar el taroque".


TARQUÍN.- Especie de suciedad que suele posarse al fondo de los líquidos en reposo, con el paso del tiempo.


TARRAQUE.- Tablado, espacio elevado. También se aplica a establecimientos comerciales de no mucho volumen y enjundia.


TELENDO /A.- Indiferente. Dícese de quien, tras una situación complicada, aparenta quedar indemne. 


TEJEMANEJE.- Enredo interesado. Tipo de maniobra que se organiza para tapar asuntos no muy claros.


TEJO.- Trozo de teja.


TELENDO /A.- Indiferente. Dícese de quien, tras una situación complicada, aparenta quedar indemne. 


TEN CON TEN.- Expresión que viene a significar prudencia e imparcialidad.


TENER LUGAR.- Expresión que literalmente hace referencia a la posesión de espacio (lugar), pero que en el habla,  se utiliza para expresar la disponibilidad de tiempo horario.


TENGUERENGUE.- Situación de inestabilidad. Se aplica a la situación en que se encuentran los  estaribeles que amenazan con derrumbarse a la más mínima.


TÍTERE.- Enorme y apasionada ilusión focalizada en una persona o en un acontecimiento. El objetivo del "títere" oscurece cualesquiera otras acciones del intelecto.


TONTO DEL PIJO.- (Tonto'el pijo). Persona muy poco agradable para el que habla. Apelativo de desprecio.


TONTO HABANERO.- Que se cree todo. Persona muy ignorante.


TORA.- Mujer brava. Niña fuerte y traviesa.


TORNISCÓN.- Especie de golpe manual que se propina generalmente en el cogote o la cabeza del paciente.


TOROZÓN.- Ataque violento de las caballerías. Subida. Calorada. Patatús. Pipiritaje.


TOSCOROSCO.- Ese momento del día en que empieza a oscurecer y a verse poco con la luz del sol.


TRAJÍN.- Acción de trajinar. Mucho trabajo y en circunstancias de incomododidad.


TRAJINAR.- Deambular de un lugar a otro  con aparatosa diligencia, a modo de trabajo. Dícese también del conjunto de maniobras más o menos simuladas y discretas,  orquestadas para lograr un objetivo. Por ejemplo: "Trajinarse algo o a alguien".  


TRANCAZO.- Golpe con una tranca, estaca o palo. Se utiliza también para identificar un determinado ataque gripal.


TRAPAJADA.- Trapajá.- Caída todo lo largo que se es.


TRASLAPAR.- Montar la tela de una parte de la solapa en la otra.


TRATANTE.- Que se dedica a comprar y vender, especialmente animales (caballerías, ovejas, corderos, etc.)


TRENQUES  (estar hasta los).- Cuando el nene, durante la noche,  ha soltado una gran mearra, se dice por la mañana  que “está hasta los trenques”.


TRIPERO.- Que le gusta comer bien, en cantidad y calidad. A veces a costa de otros: "de gorra".


TROCHE Y MOCHE  (A).- Dícese de algo que se reproduce con excesiva reiteración y escaso control.


TRÓNGUILE.-  Truquillo. (Coger el trónguile). Descubrir alguna particularidad que favorece la ejecución de algo.


TRUÑO.- Algo gordo y macizo. " Ponerse como un truño " equivale a  engordar.


TUBA.- Voz utilizada para llamar al perro.


TUERAS.- (AMARGO COMO LAS).- Se aplica para referirse a algún alimento muy amargo.


TUSO /A.- Aspecto muy serio de una persona, rayano en la antipatía.


 


 


U


 


UNTAR.- Manchar o ensuciar, generalmente con productos aceitosos.


UNTO.- (Sacar el). Aprovecharse al máximo de algo o de alguien.  


 


 


V


 


VENCEJO.- Especie de cuerda.


VENTILARSE.- Se utiliza en una acepción relativa a terminar o concluir alguna actividad. "Se lo ha ventilado...".


VERICUETO.- Lugar alto, quebrado y  pendiente. Determinado y concreto topónimo que se refería a la ladera situada bajo el Cuartel de la Guardia Civil de Molinicos, usado en plural:  "Los Vericuetos".


VITANGO.- Paseo que suele darse en momentos inconvenientes.


VITANGUERO /A.- Persona a quien gusta mucho de la calle y que suele abandonar todo tipo de obligaciones para pasear a cualquier hora y lugar.


VOMITAR.- Pagar su parte en una deuda. Suele usarse también para hacer referencia a hecho de revelar algún secreto o noticia.


 


X


 


 


 


Y


 


YERBENSECO/ A.- Se aplica a personas cuyo comportamiento habitual es excesivamente inquieto y propenso al sufrimiento, generalizando su estado de ánimo entre los que le rodean.


 


 


 


Z


 


ZALEO.- (Dar).- Suele utilizarse en plural para referirse a la acción de mover de un lado para otro.


ZAMARRO /A.- Persona  muy malas costumbres y escasa competencia.


ZÁMBIGO /A.- Personaje que suele trabajar muy poco, pero gusta de la buena vida. Gamberro y mal educado. 


ZÁNGANO /A.- Dícese de la persona joven que suele andar a su aire. 


ZANGUANGO /A.- Persona liante o tramposa. También se aplica el vocablo para referirse a una determinada comida compuesta de bacalao, patatas y otros ingredientes.


ZANGUANGÓN / A.- Persona cachazuda, de paciencia exasperante y escasa resolución.


ZANZANEAR.- Zarzanear.


ZAPAPOSTE.- Especie de barrizal originado generalmente en las calles sin pavimento, al verter agua.


ZAPATIESTA.-  Lío, desorden, ruido escandaloso.


ZARZANEAR.- Ir de un sitio para otro sin venir demasiado a cuento.


ZASCANDIL.- Persona que es propensa a zascandilear.


ZASCANDILEAR.- Andar de acá para allá sin nada concreto por hacer. Enredar y engañar con astucias. Actuar de modo despreciable.


ZOMPEAR.- Desarrollar una actividad de forma muy insegura, dubitativa y con errores abundantes.


ZOMPEO. Acción y efecto de zompear.


ZOMPO.- Sinónimo de trompo (peonza). Se usa también para designar el zuro de la panocha. Por analogía, se utiliza para referirse a una persona de corta estatura y gruesa figura.


ZOCO.- Zurdo.


ZOCOTE.- Que no es muy inteligente.


ZOQUETE.- Es un zocote en expresión un poco más amable.


ZOROTE.- Excremento humano. Suele tener formas redondeadas y volumen particular.


ZORULLO.- Especie de zorote de mayor tamaño.


ZORROMOSTRO.-  Arruga, pliegue, orilla gruesa. Bulto o borde en la ropa.


ZUÑO.- Especie de rencor que permanece en el tiempo y se exterioriza con gran antipatía.


ZURCACHEAR.- Danzar por los zurcachos en búsquedas muy poco eficaces.


ZURCACHO.- Aposento pobre, pequeño y desarreglado. Espacio inmundo de pequeño tamaño.


ZURO.- Parte de la panocha ( o mazorca) de la que se han extraído los granos de maíz.


ZURREAR.- Lanzar un objeto con desdén y sin contemplaciones.


ZURRIBULLE.- ( Zurcibulle) Término utilizado para hacer referencia a un modo de comportamiento basado en la inquietud y la movilidad excesiva de un lado para otro.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Los elaborados insultos antiguos

  [Transcrito de un vídeo de YouTube]

 ¿Sabías que en tiempos de Cervantes si le llamabas bellaco a alguien podías acabar en un duelo a navaja o simplemente regañando a tu nieto travieso? La verdad es que hoy en día nuestro repertorio de insultos es bastante pobre y repetitivo, casi como si lo sacáramos de un manual para enfados genéricos. Pero hubo un tiempo, sobre todo en el glorioso Siglo de Oro, en que insultar era un arte, un duelo de ingenio donde la creatividad importaba más que la vulgaridad. Así que hemos desempolvado el diccionario de los agravios olvidados para rescatar 15 de los insultos más brillantes del español que, por desgracia, ya casi nadie usa.

Quédate hasta el final porque te aseguro que después de este viaje vas a ver el insulto como una obra de arte perdida.

Descubrirás qué significaba ser un rascamulas y por qué hemos perdido ese increíble talento para ofender con estilo. Empezamos la cuenta atrás.

Número 15, piojoso. Arrancamos con un clásico piojoso. Hoy suena a cosa de niños, pero en el siglo X era una puñalada directa al honor. No solo era tener piojos, sino que implicaba ser sucio, pobre y miserable. En los archivos judiciales de Navarra, piojoso, aparece constantemente en pleitos por injurias. Decírselo a un hidalgo, a un hombre orgulloso de su linaje, era una humillación social absoluta, una forma de arrastrar su reputación por el fango. Cervantes lo usaba a menudo para describir a sus peores villanos porque no había nada más bajo. Hoy, como mucho, diríamos sucio, perdiendo toda la carga visual y el desprecio de clase que conllevaba.

Número 14. Zarramplín. En el puesto 14, una palabra que suena casi tierna, pero que tenía su veneno zarramplín. Un zarramplín era un chapucero, un trabajador torpe y de poca monta, pero también se usaba para referirse a un pelagatos, un pobre sin importancia. Imagina la escena un artesano orgulloso de su oficio al que llaman zarramplín delante de sus clientes. No solo cuestionaban su  habilidad, sino que lo reducían a la nada. Era un insulto directo al orgullo profesional. Nuestros abuelos a veces lo usaban con los niños que venían cubiertos de barro, pero su origen era mucho más hiriente.

Número 13, lerdo.

Hoy lerdo es para alguien lento de reflejos, pero su significado original era mucho más potente. La palabra que ya aparece en el libro de buen amor del siglo XIV no solo se refería a la lentitud física y mental, sino que implicaba ser zafio y torpe. A diferencia de lo que algunos creen, no viene del latín luridius amarillento, sino de lurdus, que significa pesado o  torpe. Así que llamar a alguien lerdo en el siglo de oro no era decirle que  pensaba despacio, era pintarlo como un ser pesado, de mente obtusa y aspecto abandonado. Una ofensa de 360º. 

Número 12, Baldragas.

Llegamos al número 12 con una palabra que suena genial, Baldragas. Un Baldragas es un hombre flojo, un calzonazos, alguien de poco carácter y ninguna sustancia. Su origen es incierto, aunque algunos apuntan a que viene del árabe hispánico Hattrack  charlatán, esto no está del todo confirmado. Lo que sí sabemos es que describía a esa persona que es pura fachada. Es el clásico Bluof, alguien que promete mucho, pero no tiene fundamento. Aunque Galdos todavía lo usaba en el siglo XIX, sus raíces están en el barroco. El insulto perfecto para ese amigo que siempre se echa para atrás. 

Número 11, gaznápiro.

En el puesto 11, una de mis favoritas por su sonido, gaznápiro. Un gaznápiro es un  palurdo, un bobalicón que se queda pasmado con cualquier cosa. Esa persona que mira con la boca abierta sin entender nada. Aunque su etimología es un misterio, hay una teoría muy gráfica que dice que podría ser una mezcla de gaznate y chápiro sugiriendo algo así como un tonto de capirote. Hoy diríamos empanado o atolondrado, pero gaznápiro tiene una elegancia y una contundencia que ya hemos perdido.

Número 10, Sandio

Entramos en el top 10 con un insulto  oculto. Sandio. Un Sandio es un necio, un simple, pero con un  toque de ignorancia casi voluntaria. El rey Alfonso X el Sabio ya usaba esta palabra en el siglo XI. No es un tonto cualquiera, es un majadero que dice o hace cosas sin malicia, pero con una estupidez  monumental. De aquí viene la palabra sandez. Llamar a alguien sandio era una forma refinada de llamarle idiota, un golpe de guante blanco que dejaba al otro sin saber ni cómo reaccionar.

Número nueve, bribón.

Bribón es una palabra que ha sobrevivido pero muy light. Hoy un bribón es casi un pícaro simpático, un trasto, pero en el siglo de oro, un bribón era un tramposo, un estafador y un ladrón. La palabra aparece sin parar en procesos judiciales contra comerciantes feros o tipos que vivían del engaño. Era un término para desenmascarar al que se aprovechaba de los demás con malas artes. En la picaresca, ser un bribón era un estilo de vida, pero en el mundo real era una acusación grave que te arruinaba la reputación.

Número ocho, farfante.

En el número ocho, una palabra para los fantasmas, farfante. Un farfante es un hablador, un presumido, un charlatán que alardea de hazañas que nunca ha hecho. El gran Sebastián de Covarrubias en su Diccionario de 1611 lo define como un burlador y engañador. Es ese personaje que se da aires de valiente, pero que a la hora de la verdad es el primero en salir corriendo. Imagina a un soldado en una taberna contando batallas inventadas. Alguien que lo conociera bien le susurraría al de al lado ni caso que es un farfante antes de seguir, una pausa rápida para  un dato que me voló la cabeza.

Investigando para este guion, vi que muchos insultos estaban especializados. Por ejemplo, los insultos a las mujeres solían atacar su honor sexual, puerca, pécora, mientras que a los hombres se les atacaba la valentía, el honor o el estatus. Bellaco, fementido. Solo en los juicios de Navarra se han documentado más de 600 tipos de insultos. Un catálogo del ingenio popular para herir donde más dolía. Sigamos. 

Número siete, fementido

Y hablando de herir el honor, llegamos al número siete, fementido. Esta era una de las ofensas más graves que te podían echar a la cara. Viene de  fe y mentido y significa literalmente el que ha mentido a su fe o el que ha roto su palabra. En una sociedad donde la palabra dada lo era todo. Ser un fementido era ser un traidor, un perjuro, alguien en quien no se podía confiar. Un caballero fementido. Era la peor escoria social. Era una acusación que fácilmente podía acabar en un duelo a muerte porque manchaba tu nombre para siempre. 

Número seis. Cagalindes.

Con el número seis entramos en un terreno que el mismísimo Quevedo habría aplaudido. La palabra es cagalindes. Tal cual suena. Un cagalindes es ni más ni menos que un cobarde, un pusilánime. Es una palabra escatológica y brillante que crea una imagen muy gráfica de alguien tan miedoso que no controla sus esfínteres. El genio de la época, como Quevedo, usaba este tipo de lenguaje grotesco para ridiculizar a sus enemigos, quitándoles toda la dignidad con una sola palabra. Es vulgar, sí, pero con una creatividad que la convierte en una genialidad. 

Número cinco, tragavirotes.

Llegamos al top  cinco con esta joya tragavirotes. Un tragavirotes es un tipo excesivamente serio, tieso y solemne. El virote era una flecha grande, así que la imagen es la de alguien que parece haberse tragado un palo de escoba. Es el típico individuo estirado, sin ninguna gracia, que se toma a sí mismo demasiado en serio. En una España que siempre ha valorado la chispa y el salero. Ser un  tragavirotes era ser el alma de la fiesta, pero de un funeral. 

Número cuatro, petimetre.

En el puesto cuatro, el dandi del Siglo de Oro, el petimetre. La palabra viene del francés petit mêtre, que significa pequeño señor o señorito. Un petimetre era un joven obsesionado con su apariencia que seguía al pie de la letra las modas de Francia. Se les consideraba frívolos, superficiales y afeminados. Eran el blanco de todas las sátiras por su forma de hablar afectada y su amor por los polvos de arroz, las pelucas y los lazos. era la crítica de la España castiza a las modas extranjeras que contaminaban la sobriedad del país. 

Número tres, rascamulas.

La medalla de bronce es para una palabra que huele a campo y a desprecio, rascamulas. Literalmente es alguien que rascamulas, pero el significado era mucho más cruel. Se usaba para humillar a hidalgos pobres o a gente con aires de grandeza que en realidad hacía trabajos viles. Era un recordatorio brutal de tu bajo estatus. Hay un caso judicial en Navarra de un hombre que demandó a otro por llamarle rascamulas, considerándolo una ofensa intolerable. Era como decirle, "Por mucho que aparentes, no eres más que un mozo de cuadra".  Y la medalla de plata es para una de las palabras más letales y versátiles del castellano antiguo, bellaco.

Número dos, bellaco.

Un bellaco podía ser muchas cosas y todas malas. Principalmente era sinónimo de ruin y perverso, pero también de astuto y malvado. Cervantes y Quevedo la usan sin parar. Dependiendo del tono. Podía ser un insulto mortal que te destrozaba el honor o, curiosamente, un apelativo casi cariñoso para un niño muy travieso. Ha desaparecido de nuestro día a día, pero su eco resuena en toda la literatura del siglo de oro.

Número uno, badajón con panza malsonadab.

Y llegamos al número uno. Esto no es solo una palabra, es la Capilla Sixtina del insulto, una construcción magistral rescatada de un pleito real en Navarra en el siglo X. Badajón con panza malsonada. Vamos a analizar esta obra de arte. Un badajo es la pieza que cuelga dentro de una campana, es decir, algo hueco que hace mucho ruido. Con panza malsonada se refiere a una barriga de aspecto desagradable. Juntándolo todo, badajón con panza malsonada te está llamando hablador ruidoso e inútil, necio, gordo y para rematar con una barriga asquerosa. Es una ofensa visual, sonora y moral, todo en uno. Ataca el físico, la inteligencia y el comportamiento de una sola atacada. Por su complejidad, su poder descriptivo y su pura genialidad, se merece sin duda el primer puesto. 

Y ahí los tenéis, 15 joyas perdidas de nuestro idioma que demuestran que tuvimos una capacidad para el insulto ingenioso que hoy apenas podemos imaginar. Palabras como fementido o rascamulas no eran simples palabrotas, eran cápsulas de desprecio social, cultural y a veces auténtico arte. Puede que hayamos perdido esta costumbre cambiándola por la simpleza y la vulgaridad. Pero quizás, solo quizás recordar estas joyas nos inspire a ser un poco más creativos, a entender que el lenguaje es nuestra herramienta más poderosa, incluso para ofender. Y ahora te pregunto a ti, ¿cuál de estos insultos te ha gustado más? ¿Conocías alguno? Y la pregunta del millón, ¿cuál te gustaría recuperar y empezar a usar mañana mismo? Déjamelo en los comentarios que me muero de curiosidad por leer vuestras respuestas. 

martes, 18 de noviembre de 2025

Inventario de las interjecciones del español

 abajo

abracadabra

abur

acción

achachay

achalay

adelante

adentro

adiós

adiós mis vacaciones

afuera

agua y resina (aguantarse y resignarse)

agur

ah

ahijuna

aire

ajá

ajajá

ajajay

ajo

ajo, agua y tomate (acortamiento de a joderse, a aguantarse y a tomárselo con calma)

ala / hala

albricias

aleluya

alerta

al habla

alirón

aló

alto

a más ver

amalaya

amén

anda

anda la osa

Ángela María

ánimo

ah

ah del castillo

ah la juventud

ahí va

ajo

ajo y agua

ar

aro

arrarray

arre

arrea

arriba

arsa

arsa pilili

ascuas

atatay

atchís

atención

atiza

atrás

aúpa

auxilio

ax 

ay

ayayay

ay de mí

ay de ti

ay madre

ay mamita

ay mamacita

a ver

bah

bang

banzai

barajo

bárbaro

basta

bingo

bla

blablablá

bravo

buaaa

buah

buen día

buenos días, tardes

buen provecho

buu

buenas

buenas noches

bueno

buf

bum

ca

cabalito

cachís

caguendiós

cagontó

calma

canastos

caracho

caracoles

carajo

caramba

carambola

carape

caray

caray con

cáscaras

cáspita

cataplum

catapum

ce

chachi

chachi piruli

chao

chapó

chas

chau

che

chévere

chin-chín

chisss

chist

chitón

cho

chucho

chus

cielos

cielo santo

claro

clo

coche

cochi

cojones

cómo

cómo no

cómper (abreviatura de con permiso)

concho

con Dios

contra

coño

corcho

córcholis

crac

Cristo

cuchicuchi

cuenta

cuidado

cuidado que se lo repetí

cuz, cuzcuz

demonio

demontre

de nada

Deo gracias

desde luego

desde luego que

despacio

diablo

diantre

dichosos los ojos

dingdong

Dios

Dios bendito

Dios me valga

Dios mío

Dios nos guarde

Dios nos libre

dulces sueños

ea

eh

ejem

ele

en absoluto

encantado

en fin

enhorabuena

entonces

epa

épale

equilicuá

estúpido

eureka

evohé

exacto

faltaría más

fantástico

favor

feliz Navidad

fir

firmes

fo

formidable

forte

fuera

Gerónimo

graaa...

gracias

gracias a Dios

gua

gualá

guarda

guarte

guay

guay del Paraguay

guau

ha

hala

hale

he

hecho

hey

hi

hin

híjole

hola

hombre

hopo

hosanna

hostia

hostias

huesque

huiche

Huichó

huifa

hum

hurra

huy

huy el auto

iuju

ja

Jajajá

jajay

jaque

jaque mate

jau

Jesucristo

Jesús

Jesús bendito

Jesús, María y José

jo

jobar

joder

jolín, jolines

jope

jopelines

jopo

josús

justo

justito

lagarto lagarto

la madre que lo parió

la madre que lo trajo

la puta madre

largo

lástima

la Virgen

lechugas

leñe

listo

lo que faltaba

macanudo

madre de Dios

madre del amor hermoso

madre mía

maldición

maldita sea

malhayas

mamola

marramiau

mecachis

mecachis en la mar

me cago en

me cago en diez

me cago en todo

me cago en la leche

miau

mierda

milagro

mil disculpas

mine

mira

mira por dónde

mira que eres tonto

mondo

moste

mucho gusto

mujer

mutis

muú

nanay

narices

ni cagando

ni qué...

ni qué leches

ni hablar

ni hablar del peluquín

ni soñando

ni loco, muerto, borracho, de broma, por asomo, por casualidad

no faltaba más

no fastidies

no hay de qué

no las merece

no lo sé, Rick, parece falso

no me digas

no me jodas

nota bene

no te...

no te jode

no te joroba

ñam

ñam ñam

oh

oh Dios

oh sorpresa, maravilla, cielos

oiga

ojalá

ojo

ojo avizor

ojú

ok

okay

ole

olé

opa

órdiga

oxte

ostras

ostras Pedrín

ox

oxte

oye

ozú

paciencia

padrísimo

paf

pam

pardiez

palabra

palabra de honor

paso

patata

pena, lástima de universidad

pelillos a la mar

perfectamente

perfecto

permiso

plas

plis-plás

pobre

porca madonna

por estas

porfa

por fin

por las barbas de

por los clavos de Cristo

por mis cojones

porsupu

por supuesto

presente

pchs

pse

pst

puaf

puaj

pucha

pues sí que

puf

puff

pum

pumba

puñeta

qué

que aproveche

qué cojones

que Dios te bendiga

quedo

qué duda cabe

qué leches

¿qué lo que? (acortamiento de qué es lo que pasa)

qué rayos

que te den

que te jodan

qué va

quia

quíta, quita

quiúbole

ratatatá

rayos

rayos y centellas

recórcholis

rediez

rediós

salud

salute

salve

sanseacabó

santa Madre de Dios

seguro

señor

sniff

silencio

sip

sipi

so

socorro

sopla

sorpresa

suerte

sus

sus y al toro

ta

tarará

tararira

tate

toc toc

todo lo contrario

toma

toma ya

tranqui

tu madre

tu padre

tururú

tus tus

uau

uf

uh

ui

upa

ups

uste

uy

uyuyuy

vae...

vale

válgame Dios

vamos

vaya

vaya con

vaya lío

vaya por Dios

vaya que nos ha sacado los cuartos

vaya que sí

vaya si nos ha sacado los cuartos

vaya usted con Dios

venga

venga ya

velay

velay el muchachito

velay con el muchachito

verdad

vete a saber

victoria

Virgen santa

vítor 

viva

vive Dios

vualá

ya lo creo

ya quería

y dale

yey

y listo

y ya está

y punto

y un cuerno

y un rábano

yupiii

y vuelta y dale

za

zambomba

zapateta

zape

zas

zasca

viernes, 7 de noviembre de 2025

Argot carcelario venezolano

 El submundo carcelario venezolano, y el de su mafia o tren de Aragua, tiene sus propias reglas y, por tanto, un lenguaje particular. Se necesita conocerlo para entender algunos de sus valores y comportamientos. Copio un diccionario de su habla carcelaria y un texto con ella que sirve para ilustrarla:

I

 Diccionario de la PRAN Academia española, por Tamoa Calzadilla, 19/08/2014:

A

 – Achicharrao: es un preso que no recibe visita, que no le importa a nadie. 

Alta: máximo gobierno, los luceros del alto gobierno son pranes de otras secciones

B

Base: atestiguar y argumentar contra alguien que está en “tela de juicio”.

Batanero: el que roba dentro de la cárcel. El castigo es apuñalarle las manos varias veces. Las marcas, mal cicatrizadas por lo general, lo persiguen a donde es trasladado. Al verle las manos cualquier preso sabe que es un batanero.

Beta: un sector que es gobernado por un carro.

Boca cosida: cuando un preso acaba de ser traslado y se siente en desventaja o quiere protestar por esa otra condición, se cose los labios y declara huelga de hambre y “brazos caídos”. Nadie puede arremeter contra esa persona

Bugui: es una carpa, cuarto especial, hecho de pura tela, que cuesta unos 5 mil bolívares.

C

Caleta: escondite de armas y dinero en efectivo

Carro: gobierno dentro de la cárcel, ajeno a guardias, custodios y director. Los cambios de carro son golpes de Estado, que se producen en reyertas con muertos y heridos. Un pran deja de serlo cuando es asesinado por otro que ocupa su lugar con otros luceros.

Castigos: la idea es provocar sufrimiento: “puñaladas sobre puñaladas, tiros sobre tiros”. Abren heridas sin cicatrizar. Pueden aplicar el “reventarle las piernas”, que es dispararle en ambos miembros inferiores; “guindar”: cuelgan con una soga al cuello a alguien hasta que casi desfallece. Solo en ese momento lo sueltan.

Centrales: se denominan así a los reclusos que llegan trasladados de cárceles cercanas a Caracas, como Yare o El Rodeo. Están en desventaja delante de los oriundos del sector a donde llegan, que serían los guaros, llaneros, orientales, y otros.

Causa: con esta palabra denominan dos cosas clave. Una causa o varias “causas” son sus compañeros de delitos (cómplices de la fechoría que son procesados en un mismo expediente). Pero también es una causa lo que el preso paga periódicamente al pran y su “carro” por vivir en ciertas zonas y disfrutar de algunos “privilegios”; por ejemplo, los que venden chucherías y drogas deben pagar por eso. Una causa especial es lo que pagan adicional para una celebración del Día de la Madre o por colocar unos cajones para la discoteca.

Cincuenta cincuenta (50-50): es un balazo en el centro del estómago; “si te mueres, te moriste y si vives, aprendes que tienes que pagar a tiempo”.

Cochinos: en algunas cárceles hay corrales con inmensos cochinos a quienes se les lanzan pedazos humanos para desaparecer un cadáver. Al día siguiente, en el pase de número, presos dan la vuelta de la fila para volver a ser contados y que nadie note la falta. Al cabo de un mes, algún privado de libertad se le acerca a un guardia y les informa de una supuesta fuga la noche anterior, para justificar la falta.

Chigüireo: humillación, vejación, incluso con las visitas.

Chocones: los presos que no siguen rutina o “la manchan” a cada rato.

F

Falsa: Es un cacho. Aquella mujer que va de visita y se une sentimentalmente a un recluso que ya tiene mujer. El castigo para ellas se produce una vez termina la visita. Afuera, las “punteras” pueden apuñalarlas, cortarles el cabello y desnudarlas.

G

Garita: lugar desde donde los reclusos cuidan armados, por guardias periódicas, que nadie “se coma la luz” a ninguna hora del día y la noche. El que se duerme en una garita, se muere.

Gandules: también denominados “brujas”, “escoria”, “basura”, se drogan todo el día. No respetan reglas.

L

Lírica: un chisme que corre entre la población y puede traer problemas graves para sus protagonistas. “Se borró la lírica” es que se acabó el chisme después de una “tela de juicio”.

Luceros: secundan al pran, conforman con él un sistema de gobierno que se llama carro.

Luz: una regla. Comerse la luz es irrespetarla. Delito que puede costar la vida instantáneamente.

M

Malandreo: El grupo de reclusos que no quieren trabajar. Sin embargo, las mujeres del grupo de “trabajadores” y del “malandreo” pueden ser amigas y unirse en algunas causas, fuera de la cárcel.

Mancha: faltar a la rutina es un error que puede costar la vida. “Mancharla” es desobedecer las leyes carcelarias que imponen los presos.

Melaza: Es la sangre. Uno de los códigos es que el recluso puede golpear a su mujer lo que quiera; pero si le saca melaza recibe castigo.

 N

Número: todos los días, las autoridades oficiales del penal pasan número y revisan que no falte un privado de libertad. Los custodios los hacen enumerarse y pasar frente a ellos para ser contados. El pran de cada letra decide si el preso puede bajar a contarse o debe sacar la mano por la ventana. Hay números que se pasan con nombre y apellido, cuando se sospecha de alguna fuga o muerte. En ese caso, se llama por número, nombre y apellido y cada recluso en su turno responde “¡Preso!” y levanta la mano (en lugar de decir “presente” dicen “preso”.

O

Orden cerrado: imposición nueva en el sistema carcelario por parte del ministerio, les dan formación militar e ideológica, los obligan a cantar himnos a favor del gobierno, Chávez y la revolución. Repiten consignas, les dan principios, doctrina, cantan a favor del socialismo, marchan, dan vueltas con pasos redoblados.

P

Pacificación: significa “pranificación” para los reos. Es una negociación en la que las autoridades del ministerio le dicen al pran de una cárcel: “¿qué quieres?” y él pide: mujeres, discoteca, piscina, sonido, lo que sea, a cambio de no matar a nadie ni alborotar a los periodistas con reyertas y muertos. Si él cumple, tiene sus beneficios y todo parece tranquilo.

Pagar la cana: Las mujeres que financian la prisión de sus compañeros. Se encargan de llevar semanalmente el dinero para pagar por la comida y lo que sea necesario, a los líderes carcelarios.

Paria: que no pelea, no tiene armas, “no habla duro” y la regla dice que nadie debe meterse con él. Quien lo hace, es asesinado por la población penal.

Parquero: es la persona que guarda las armas y el dinero en la caleta

Pista: por donde se camina. “Se vacila su pista” es que puede caminar libremente. Gran privilegio.

Pran: líder carcelario [lo que el kie o madre superiora en España o el don o capo en la mafia]. En algunos penales hay un pran principal y varios secundarios, por sectores que le rinden cuentas. También le llaman “Papa”. 

Población: todos los reos que están dentro de un penal. 

Puntera: Es líder de las familiares, la principal y cuida que se cumplan la reglas, para que aún afuera de las rejas nadie “se coma la luz”.

R

Rutina: es la ley de la cárcel, impuesta por los mismos presos. Tiene que ver con el respeto a la visita, guardias para cuidarse entre ellos mismos, pagos y comportamiento en general. No está escrita.

Sistema: es cuando se cumple solo lo que le provoca al pran, que no siempre se lleva por “la rutina”.

Revolucionar: Trabajar, trajinar y conseguir dinero dentro de la prisión.

Rutinaria: Las que no faltan a una visita, son conocidas porque siempre llevan comida, participan de la pernocta y hacen vigilias y protestan cuando es necesario.

T

 – Tela de juicio: en medio de un círculo, todos de pie y frente al carro, se juzga a un preso por su actuación y se toma decisión con respecto al castigo que recibirá.

Testigo: el que acusa y señala en el juicio. Su sinónimo es “pajúo”. Muy mal visto. Es de las peores palabras o acusaciones en un penal.

V

Varones: cristianos evangélicos, con sus propias leyes. Caminan más libremente por los penales y suelen ayudar a trasladar presos de un lado a otro por alguna necesidad 

Visita: familiares y amigos que acuden a la cárcel en los horarios establecidos y en ocasiones pernoctan. Es ley que se respeten por encima de todo: en algunos penales no pueden mirarse a los ojos, no se piropean mujeres, no se presentan ante ellos sin camisa o descalzos.

W

Warner: En algunas cárceles, cada lunes a las 11 de la mañana es el momento del cobro de causas y otras deudas. A eso le llaman “Lunes de Warner”. El que no tiene para pagar recibe un castigo: puñaladas y tiros en partes del cuerpo y en cantidades que decide el pran. Ahí se cobran las “causas”. “El juego del terror”.

Y

Yensi: es el órgano sexual masculino.


II

"Amor tras las rejas: Conozca la historia de amor entre un pran y su mujer", en Runrun.es, por Luisana Solano, 20 - V- 2012:

Fuera de las cárceles, “la visita” también impone su ley. “Cuando las otras ven que eres guerrera, te ganas su confianza”, relata la novia de un recluso líder. “Las ‘punteras’ conforman el pranato de las mujeres” es el nombre de este trabajo que cuenta la historia de amor entre un pran y su mujer.

Tamoa Calzadilla.- La primera vez que se cerró la puerta de la celda a sus espaldas, Paula se tapó con las manos el rostro y lloró. Largo. Se tuvo que sentar. La recibió un “pran” con “una pistola inmensa”. Su hermano estaba preso en medio de un mamotreto de bloques, bajo normas, códigos y leyes que apenas ella alcanzó a oír mientras hacía la cola. No se trae comida así, no se viste así, no puedes hacer esto. No. no.

“Una vez adentro, a mi hermano lo esperaba alguien y de ese alguien me enamoré”. Cuatro meses después eran novios. Su hermano está libre, pero ella no tanto: se quedó prendada de Humberto y de su condena. Ya cumplieron dos años de amores. “Me convertí en una rutinaria“.

Quiere decir que no falta a una visita; participa en todas las actividades que organizan las familiares: “Si hay que amanecer allá amanezco. Siempre me quedo en la pernocta. Ya todos me conocen. Cuando las otras ven que eres rutinaria y guerrera, te ganas su confianza”. 

Confianza es el carnet perfecto para poder estar tranquila, porque “así como hay pranes adentro, hay pranes afuera, entre las mujeres. Se llaman ‘punteras‘, son las principales, pues, las que mandan. Llevan tiempo y saben cómo es todo, observan mucho y a la salida de la visita imponen también sus leyes, sus normas de conducta. No te puedes comer la luz adentro porque pagas afuera”.

Paula explica que, por lo general, un preso es el marido de alguien. “Pero hay mujeres que entran ahí sólo a buscar hombres y esas son las ‘falsas‘, es decir, que no es la mujer de él, la que todos conocen. Cuando se pilla a una de esas, esperan a que salga y entonces la joden, le dan puñaladas, le cortan el pelo y la desnudan. Eso lo ordenan las punteras“.

La historia de amor que vive con Humberto no arrancó sencilla: “Yo empecé como ‘falsa‘, fue un riesgo que corrí. Sabía que él tenía una novia, pero tenía problemas con ella. A mí me salvó que era rutinaria, por mi hermano, y cuando las punteras se dieron cuenta y fueron a decir algo, todo quedó como una calumnia, nadie les creyó y no me pasó nada”.

Amor y control. “¿Que cómo me enamoré de él? Chica, y cómo no hacerlo, eso es lo mejor que me ha pasado en la vida. Ese es el tipo que yo siempre soñé. A ese hombre se le iluminan los ojos cuando me ve; yo soy su todo: su norte, su sur, su este y oeste. Me dice que soy preciosa. Me admira, porque de alguna manera lo que él tiene es por mí. Él ahí es jefe, tiene su cuarto aparte, sus cosas. Yo me muevo, soy una guerrera dentro de la cárcel y él está donde está es por mí y él me lo dice y me lo agradece. Está orgulloso de mí. Él me dice que mi exmarido estaba loco por no tratarme como princesa y no valorarme. Y tiene razón. Me gusta que no me engaña, yo sé muy bien quién es él y él sabe quién soy yo. Ah, ¿que qué va a pasar cuando él salga de ahí? Bueno yo veré, si él va a seguir en malos caminos, yo no sé qué pase; mientras tanto, no le falto nunca. Me llama durante la semana (él tiene un teléfono inteligente). Me dice que me ama. ¿Qué más puedo yo pedir?”.

En efecto, la vida le cambió y sus familiares la ven cómo está dedicada en cuerpo y alma a su novio. Ella ha organizado viajes de visita en grupo, desde donde vive hasta la cárcel: “Yo he contratado taxis. Salimos a las 12 am a buscarlas a todas las que viven cerca y a las 2:30 am ya estamos haciendo la cola. A las 4:30 am empiezan a repartir los números. A las 7:30 am abren la puerta y a las 8:30 am estamos adentro, para aprovechar todo el tiempo posible, hasta las 4 pm que se termina”.

A Paula no le extraña que tantas mujeres se enamoren de reclusos y mantengan una relación estable. “El preso es particularmente especial, no tiene a nadie. Pero además necesita de alguien que le ‘pague la cana‘. Ellos ven a una mujer sola que llega a la visita y se la batallan para ver con quién se queda. Pero a la vez, hay mujeres que les gusta esa vida. Hay unas tan arrechas que le matan al novio allá adentro y al mes ya están empatadas con otro”.

Hay una explicación adicional, que confirma el mito: “Sí, vale, es completamente cierta la fama de la fogosidad de los presos. Muchacha, eso es desde que uno llega. ¡Bueno, pues!, a cada rato y con qué ganas. Ganas de preso, pues. Ahí se presenta la situación es con los que no reciben a nadie, porque tienen que irse a las escaleras o a otra parte. Uno no va a estar ahí teniendo sexo y ellos escuchando”.

Pero advierte que esos encuentros tienen sus consecuencias: “Es como una cultura del preso el no usar condón. Entonces esas mujeres quedan preñadas a cada rato. Ahorita en diciembre se preñó todo el mundo”.

Golpes de rutina. En las fotografías subidas a la red social Facebook, Paula y Humberto se muestran como un par de novios más; de mejillas juntas, acostados, abrazados y compartiendo días de sol. Un “te amo, linda” en cada comentario; un “te extraño” el Día de las Madres (porque ella decidió pasarlo con sus hijas) y abrazos y retratos de amigos en común que comparten penurias y celebraciones entre rejas.

Sin embargo, no son pocas las cosas que le recuerdan a Paula que no todo son corazones: “A mí no me ha pasado nunca, pero hay quien llega y consigue que su marido está con una ‘falsa’ en otro cuarto y hay peleas, gritos. También pasa mucho que los hombres les pegan a sus mujeres. Y nadie se mete; sólo si se come la luz y le saca melaza (sangre)”.

Como la comida del comedor la consideran “terrible”, ella cocina y le lleva la alimentación de toda la semana. Él tiene nevera y microondas. Además, cuenta que las mujeres deben llevar el dinero para pagar la “causa” semanal. En el área de trabajadores cuesta unos 150 bolívares; y en la zona de “malandreo” es más baja: como 70 o 100 bolívares. “Los días especiales se pagan hasta 200 bolívares. Igual que en casos como visita de niños y eso”. En la “fosa” están los “gandules”, los que no pueden estar en ninguna parte, está la escoria, los que deben dormir con un cuchillo bajo el brazo para defenderse. Ahí no se paga. 

Paula sabe que hay cosas que Humberto no le dice. Pese a que la mayoría de la población está armada, aún se producen los “coliseos“, esa suerte de acto romano en que un par de reclusos pelea a cuchillo ante la mirada de todos: “Él no me dice, pero yo sé que sí pasa. El otro día yo estaba a punto de entrar a verlo y me llamó para que le comprara urgente pega loca para ponerle en el labio a alguien, herido de arma blanca”.

Las mujeres de los presos no están solas, se tienen unas a otras. Pueden organizar la cena de un 24 de diciembre, una vigilia o el transporte para la visita. Así como hay cosas que ellos no les dicen, ellas también se callan. Por ejemplo, el castigo de las “falsas“. 

[Nota: Paula y Humberto no son los nombres verdaderos de los protagonistas de esta historia.]