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lunes, 12 de octubre de 2026

Método Ballard de estudio

  Los profesores que han ayudado a estudiar mejor a 10.000 alumnos: "Cuando un político entienda que hay que memorizar, mejorará la educación", en El País, Olga R. Sanmartín, 11/10/2026:

Ferran Ballard y Alejandra Scherk se conocieron en un doble grado. Observando a los mejores alumnos inventaron un sistema para mejorar los resultados. España es el país de la OCDE con menos jóvenes con estudios intermedios mientras está en cabeza en poco cualificados

Ferran Ballard y Alejandra Scherk se conocieron haciendo un doble grado en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y en seguida se dieron cuenta de que sus resultados no eran buenos para lo mucho que se esforzaban. Así que comenzaron a observar y a analizar lo que hacían los mejores alumnos de cursos superiores e inventaron un sistema, el Método Ballard, basado en su propia observación y en la psicología cognitiva. Ambos mejoraron sus notas y Alejandra se graduó logrando el premio extraordinario de carrera. Ha pasado una década y su sistema ha ayudado a estudiar a más de 10.000 adolescentes, universitarios, opositores y profesionales de toda España. Sus trucos los cuentan en Aprender con estrategia (Libros Cúpula).

¿Qué tienen en común los mejores alumnos de la clase?

Ferran Ballard: Los mejores alumnos no son genios, sino que tienen un sistema. Mantienen ciertos hábitos, como pedir las diapositivas antes de la clase para ir con una lectura previa, dar coherencia a lo subrayado o hacer buenos esquemas. Una de las personas con mejores notas que hemos conocido hacía algo muy sencillo: cogía una hoja, la dividía en columnas y escribía listas de palabras clave. Después las memorizaba y era capaz de reconstruir toda la información dándole coherencia en su cabeza.

Alejandra Scherk: También es clave la constancia. Los mejores alumnos se autoevalúan poniendo a prueba su memoria de forma escalonada en el tiempo. Es fundamental hacerlo sin los apuntes delante porque hay que aprender a tolerar la frustración que produce no saber las cosas. Cuando los mejores alumnos se encuentran con algo que les cuesta, se esfuerzan en solucionarlo.

¿A los jóvenes de ahora les cuesta más que antes tolerar el fracaso?

F. B: Ahora todo el mundo quiere las cosas más fáciles. En vez de preparar a los alumnos para el estrés y la frustración, lo que se está haciendo es reducir el currículo. En Primaria no se está dando una base de conocimientos y en la ESO se exige muy poco. Cuando llegan a la universidad, los chicos no están preparados y se dan de bruces con la realidad.

El informe PISA ha revelado los peores resultados de nuestra historia. ¿De quién es la culpa?

F. B: Llevamos años aplicando recetas sin ningún aval científico y buscando el culpable en todo menos en esas recetas. El Gobierno debe dejar de juzgar un sistema educativo por el nivel de sus intenciones y empezar a juzgarlo por sus resultados. Se puede tener la mejor intención del mundo, buscando fórmulas para reducir el estrés, hacer felices a los niños o modernizar el aula, pero, si cada año los datos muestran que estamos empeorando, hay que reconocerlo y cambiar de rumbo. Nuestro fracaso escolar sigue siendo, sobre todo, un fracaso político.

¿Qué es lo que más está fallando en el sistema educativo?

F. B: El problema principal es que se ha reducido el temario. Al rebajar los currículos para combatir el fracaso escolar, se ha conseguido lo contrario: alumnos con menos base, menos vocabulario y menos capacidad de razonar, porque sin conceptos en la cabeza no hay argumentos posibles. Hay que aplicar un currículo homogéneo y exigente en toda España, no distinto en cada comunidad autónoma ni rebajado. Y recuperar el peso de la memoria y el esfuerzo en el aula, frente a las competencias vaciadas de contenido.

A. S: Memorizar es comprender.

F. B: Se tiende a demonizar la memoria, que es la base de todo. Cuando un político entienda que hay que memorizar, mejorará la educación. Se suele decir que no hay que memorizar porque todo está en Google.

A. S: La memoria es clave porque constituye la base del conocimiento. Sin esa base no se puede buscar en Google. ¿Cómo se adquiere, si no, un criterio para evaluar una fuente y saber qué es lo correcto?

¿Cómo es el Método Ballard?

A. S: Son ocho pasos: tomar apuntes, hacer una lectura exploratoria, hacer una lectura de profundización, resumir, hacer una hoja de preguntas, esquematizar, memorizar y repasar, dejando que haya cada vez más tiempo entre repasos. No hemos inventado la rueda: la gente conoce esto, pero no sabe qué hacer para que redunde en un buen aprendizaje. Nosotros explicamos por qué cada paso funciona. La mayoría de estudiantes no tiene un buen método de estudio.

¿Cómo el cerebro memoriza más?

A. S: El cerebro recuerda mejor la imagen que las palabras. En un experimento, se puso a un grupo de personas un texto sin imágenes y, a los tres días, recordaban solo el 10%. A otro grupo se le mostró el mismo texto con una imagen y el recuerdo subió al 65%. Esto es así porque, durante la mayor parte de nuestra historia como especie, sobrevivir implicaba recordar lo visualizado. Si uno quería volver a su cueva, recordaba que ésta estaba detrás del árbol torcido, junto a una piedra. El cerebro también recuerda haciendo conexiones: cada aprendizaje nuevo cuelga de un andamio que ya está montado y ese efecto se retroalimenta. Cuanto más sabe uno, más fácil es que recuerde lo siguiente. Es lo que se denomina el efecto Mateo, por la frase del Evangelio que dice «al que tiene, más se le dará». Por último, el cerebro recuerda lo que le impacta: la memoria se activa cuando algo destaca sobre el resto.

¿Los profesores deben tomarse esto al pie de la letra y ponerse a emocionar a sus alumnos?

A. S: No hace falta hacer un show ni dar una clase sobre Egipto disfrazado de faraón. Hay mucha confusión que no está ayudando a los alumnos a aprender. La diferencia la marca un buen ejemplo, una historia real o una pregunta desafiante.

¿Qué más dice la neurociencia?

A. S: Para aprender es muy efectiva la evocación, que consiste en hacer una autoevaluación de los conocimientos sin tener los apuntes delante, de tal forma que se trae de vuelta a la memoria todo lo que se ha aprendido. Es como decirle al cerebro que se trata de una cuestión de vida o muerte, y que debe aprender porque lo necesita para sobrevivir. También funciona muy bien el repaso espaciado, en el que se va dejando más tiempo entre repasos. Primero unos días, luego unas semanas, después un mes. Cada repaso es una oportunidad para poner más a prueba al cerebro.

¿Qué no funciona?

A. S: Escuchar música clásica durante el embarazo no hace que tu hijo sea más listo.

F. B: Tampoco aprender ajedrez o latín te hace más inteligente.

A. S: Pero tocar un instrumento sí es muy positivo para el aprendizaje. Los números uno casi siempre tocan un instrumento.

¿Es buena idea estudiar con música?

A. S: No es recomendable porque ocupa tu memoria de trabajo. No ayuda a la concentración. Distrae a la hora de pensar activamente en algo.

Recomiendan repetir la lección en voz alta. ¿No sirve ir a la biblioteca?

F. B: Hay que hablar en voz alta para comprobar que se sabe realmente la información. Lo más útil que se puede hacer en una biblioteca durante la época de exámenes es ligar. Para aprender bien no hay que tener distractores. Lo ideal es hacerlo en una mesa despejada, ordenada y limpia.

Y sin tener el móvil cerca.

F. B. El móvil debe estar fuera de la habitación, siguiendo la regla de las tres puertas. Tiene que haber tres puertas o tres obstáculos de distancia para que, cuando el estudiante va por el segundo obstáculo, se dé cuenta de que está buscándolo. Si está encima de la mesa, lo coge sin darse cuenta. Incluso apagado, el móvil reduce un 20% la memoria de trabajo, según un estudio de la Universidad de Texas. Además, hay que borrar todas las redes sociales del móvil durante el tiempo de estudio, para evitar tentaciones. Es como cuando Ulises se ataba al mástil de su barco para resistirse a las sirenas: muchas veces la fuerza de voluntad poco puede hacer.

¿Se debe estudiar con la IA?

La tecnología no es mala en sí, hay que ver el uso que se hace de ella. Pero cuando se delega el conocimiento en la IA, se contrae una deuda cognitiva. Con unas guías claras, eso sí, se puede sacar partido de ella.

¿Apuntes a mano o con teclado?

Depende del contexto. Al mover la mano se activan zonas sensomotoras en el cerebro que ayudan a aprender mejor. Tomar apuntes a mano también obliga a resumir, porque no da tiempo a cogerlo todo. Lo importante, en todo caso, no es cómo se haya escrito, sino que la lección quede por escrito. Porque tomar apuntes no sólo sirve para recordar, también ayuda a entender mejor lo que se está escuchando. Para aprender, hay que escribir.

jueves, 8 de octubre de 2026

Qué quieren los estudiantes de Francia

 I

 Los estudiantes de Francia presentan 10 reivindicaciones para detener sus protestas, en El País, Daniel Verdú, París - 8 oct 2026 :

Las principales ciudades francesas acogen nuevas movilizaciones, a las que se suman ya gran parte de los centros universitarios después de que el primer ministro no haya logrado calmar los ánimos con sus anuncios

Las protestas de los estudiantes franceses continúan y mantienen su intensidad tras varias semanas. París, Marsella, Nantes… Todas las grandes ciudades han visto desfilar otra vez a miles de jóvenes este jueves con pancartas contra el Gobierno y la degradación del sistema público educativo. En París volvió a convocarse una gran marcha en el centro de la ciudad con el apoyo también de otros sectores y de las universidades. Esa es la gran novedad. El movimiento crece mientras el primer ministro, Sébastien Lecornu, no ha logrado apaciguarlo con respuestas tras su estéril comparecencia del miércoles por la noche.

La Unión de Estudiantes insiste en llevar la protesta hasta sus últimas consecuencias si no hay respuesta. “Si hay que recurrir a la huelga general, bienvenida sea”, explica al teléfono Félix Stivet, representante del movimiento. “Nuestras 10 reivindicaciones deben ser atendidas y discutidas con el Gobierno. Pero lo que Lecornu anunció anoche no respondía a nada de todo eso. Solo ofreció 2.000 millones más para el presupuesto, que en realidad equivale a nada porque la inflación está por encima de eso. El presupuesto baja si se tiene en cuenta eso”, señala.

La falta de profesores sustitutos, los edificios deteriorados y los horarios demasiado cargados son algunas de las principales quejas de los estudiantes franceses movilizados. Además, reclaman más recursos humanos y financieros para la educación pública. “Ha habido ataques del Gobierno macronista durante los últimos 10 años. Pero la degradación comenzó antes de que llegara él”, insiste Stivet.

Protestas estudiantes en Francia

Los estudiantes —que solo en la región de Île-de-France bloquearon 145 institutos— denuncian la ausencia de profesores, a veces en asignaturas importantes y durante periodos prolongados. Según una encuesta del sindicato SNES-FSU, al inicio del curso faltaba al menos un profesor en el 53% de los colegios y liceos públicos. El Ministerio de Educación matizó que, en la mayoría de los casos, se trata de horas lectivas que deben cubrirse y no necesariamente de puestos vacantes.

“Tenemos un plan de emergencia, cuyos datos concretos tendré la oportunidad de detallar probablemente dentro de unas horas o unos días”, señaló Édouard Geffray, ministro de Educación, en Reims, después de reunirse allí con alumnos del instituto profesional Raymond-Kopa. Por la tarde tiene previsto un encuentro con las tres principales organizaciones estudiantiles de secundaria para “explicarles lo que se ha hecho en relación con la cuestión de las sustituciones”.

Geffray, sin embargo, no logra convencer a los manifestantes de esa idea. Durante el curso 2024-2025, aproximadamente el 10% de las horas lectivas no se impartieron en los institutos, según estadísticas del Ministerio. Un informe parlamentario reciente estima que alrededor del 7,5% de esas horas de enseñanza del segundo ciclo educativo no se imparten debido a la falta de sustitución de profesores.

La queja se extiende también a los horarios, que los estudiantes consideran demasiado cargados. Los alumnos de secundaria tienen entre 26 y 29 horas obligatorias de clase a la semana, sin contar las asignaturas optativas. Esto puede traducirse en jornadas que van aproximadamente de 8.00 a 18.00, e incluso en largos periodos sin clase entre dos asignaturas.

El número de alumnos por clase, considerado excesivo, también forma parte de las reivindicaciones. En 2025 había una media de 30 estudiantes por aula en los institutos, frente a 27 en 2010, según datos del Ministerio de Educación.

Otra de las grandes críticas es la utilización del software Parcoursup, una herramienta creada en 2018 para sustituir al sistema APB, obligatorio para los estudiantes que quieren solicitar la mayoría de las formaciones de educación superior en Francia. El sistema genera una fuerte presión porque no todos los estudiantes obtienen inmediatamente una plaza. En julio, alrededor de 130.000 alumnos seguían sin destino al término de la fase principal, mientras la fase complementaria continuaba abierta.

Los estudiantes y organizaciones también critican la falta de transparencia del proceso de selección, especialmente en relación con los algoritmos empleados por las distintas instituciones.

Renovación de los edificios escolares

El estado de los edificios es otra de las reivindicaciones, especialmente después de las olas de calor de mayo y junio. El Gobierno destaca varios programas de renovación de los centros educativos. La responsabilidad de los institutos corresponde principalmente a las regiones, no directamente al Estado.

También existen importantes diferencias en los recursos disponibles según los territorios. En 2023, el Ministerio de Educación gastó una media de 8.550 euros por estudiante de secundaria en la enseñanza pública y privada concertada.

En las zonas urbanas, como Île-de-France, el gasto por alumno es inferior a la media nacional y los institutos suelen ser más grandes, lo que se traduce en una menor proporción de personal por estudiante. En la región parisina, además, los profesores tienden a ser más jóvenes y tienen salarios medios inferiores.

II

La cólera de los estudiantes toma las calles de Francia, en El País, Daniel Verdú, París - 6 oct 2026:

Las principales ciudades acogen grandes manifestaciones estudiantiles contra los recortes y la precariedad en el sistema educativo que, en realidad, son el catalizador del ocaso de un decenio de macronismo

La plaza de République estaba ya saturada a las 14.30. La estatua de la Marianne, colonizada por manifestantes que habían trepado con arneses hasta la corona para colocar pancartas. “Suben los costes de la escolarización, también las tarifas universitarias. Recortan en profesores, en sueldos. Todo conduce a la elitización de la educación, a la muerte de los valores de la República y la igualdad social”, clama Gaspar, junto a sus compañeros de Historia del Arte de la Sorbona.

La calle fue este martes el catalizador de la indignación contenida en los últimos meses en Francia. El hartazgo de muchos sectores tras diez años de macronismo, recortes y fragmentación social. La percha sobre la que pendía la protesta era la movilización nacional por parte de las organizaciones de estudiantes de secundaria y universitarios. Había profesores. Pero también sindicatos, bomberos, agricultores. “Esto tiene que durar y desembocar en una huelga general”, protestaba Cyril, profesor de un instituto del distrito III de París.

Unos 900 centros educativos de los 3.700 que hay en Francia vieron sus clases “suspendidas, ya fuera total o parcialmente”, informó el Ministerio de Educación a mediodía. Unas 450.000 personas salieron a la calle en todo el país, de los cuales 100.000 lo hicieron en París, según los organizadores.

La cólera no cogió por sorpresa a nadie. Pero su aspecto es otro. Francia temía el regreso de los chalecos amarillos, convocados a un presente marcado por los recortes y la subida del precio de los carburantes. Pero la llama de la revuelta prendió esta vez en un instituto de la banlieue parisina, los barrios periféricos de la capital, y se propagado por todo el país para protestar por la falta de medios y la precariedad que han hecho jirones la educación pública francesa, viejo emblema de la República y del supuesto ascensor social.

El movimiento estalló el pasado 17 de septiembre en un instituto de Créteil, a las afueras de París. Los alumnos bloquearon el centro para denunciar la falta de medios y de profesores y las condiciones insalubres en los centros de las zonas más apartadas, el suyo entre ellos. En pocos días, y sin que el Gobierno lo viese venir, el movimiento se ha extendido por todo el país, incluidas varias universidades.

Esta vez no son los institutos de la capital, sino los centros de la periferia parisina, harta de sufrir la discriminación en el presupuesto público, los que inflaman el debate. A diferencia de otras veces, el estallido ocurre en otoño y no en primavera y no surge como reacción a una nueva reforma. “Lo más parecido ocurrió en 1990″, explica Gérard, profesor de secundaria de un instituto de Saint-Denis. “Y estamos unidos profesores y estudiantes”, insiste.

Los estudiantes denuncian, de forma algo vaga, la escasez de personal, la falta de reemplazo de bajas, las clases de 35 alumnos, los horarios demasiado cargados o el mal estado de los edificios.

El malestar, sin embargo, no se circunscribe a la educación. El descontento también ha comenzado a centrifugar en torno a la crisis energética y al precio de los carburantes en las gasolineras. El próximo 17 de octubre hay prevista una movilización que el Ejecutivo teme que se convierta en la puesta de largo del regreso de los chalecos amarillos.

El ministerio anunció la apertura de “una consulta nacional sobre la enseñanza secundaria”, abierta del 5 al 23 de octubre en la plataforma Afora. “Los estudiantes podrán compartir sus dificultades, expectativas y sugerencias para mejorar su educación”, rezaba un comunicado completamente estéril para aplacar la revuelta. El presidente de la República, Emmanuel Macron, convocó algo más tarde una reunión extraordinaria con el ministro de Educación y el de Interior en el Palacio del Elíseo.

Mientras los estudiantes tomaban la calle, el primer ministro, Sébastien Lecornu, daba explicaciones en el Parlamento de la situación. También sobre la violencia policia, que La Francia Insumisa le acababa de reprochar. El jefe del Ejecutivo rechazó la expresión “violencia policial”, considerando que sugeriría la existencia de “instrucciones políticas de represión policial”. “Es falso, es una mentira”, afirmó. Aunque reconoció que durante las operaciones de mantenimiento del orden “pueden ocurrir accidentes”. Se refería, entre otras cosas, a un estudiante en Lens que perdió una mano al estallarle una granada y otro, que sufrió una herida grave en un ojo.

Lecornu acusó a La Francia Insumisa de aprovechar las protestas para tensionar el país en plena precampaña electoral. Además, les afeó dar a entender que existiría “una intencionalidad y una desproporción deliberada en el uso de la fuerza”, antes de denunciar como una “segunda mentira” el hecho de “insinuar que la policía de la República y los militares de la gendarmería serían racistas”.

Las protestas están siendo canalizadas por el partido de Jean-Luc Mélenchon, muy presente en las periferias urbanas y el único que desfiló este martes con los manifestantes. “¿La verdad? La izquierda tradicional es ya de derechas y LFI es el único partido que está cerca de los estudiantes, de los obreros y de los inmigrantes", apuntaba en la plaza de République Anna, estudiante de la Sorbona.

Mélenchon, aseguró, en declaraciones captadas por las televisiones, que se trata de la mayor movilización juvenil en 50 años y pidió a los participantes “prudencia”. “Es una cosa increíble lo que estáis haciendo, no os dais cuenta. Es el movimiento de juventud más poderoso que se haya visto en Francia en 50 años. Y nadie se atreve a deciros que estáis equivocados, porque tenéis toda la razón”. Una idea que, de algún modo, compartió el alcalde de París, Emmanuel Grégoire, que calificó las protestas de “nobles”.

El Gobierno afronta unas semanas claves sin margen de maniobra. El presupuesto para 2027, que los diputados deberán examinar a partir del 12 de octubre, contempla unos 50.000 millones de euros en medidas de ajuste. La deuda de Francia se encuentra en su nivel más alto desde 1946: 3,5955 billones de euros a finales de junio (121% del PIB).

jueves, 1 de octubre de 2026

Lo primero

 "Todo el mundo habla sobre cómo dejar un planeta mejor para nuestros hijos, pero deberíamos intentar dejar hijos mejores para nuestro planeta" (Clint Eastwood)

sábado, 12 de septiembre de 2026

El peor resultado de España en su historia en el informe PISA

 Los alumnos españoles se hunden en matemáticas y lectura en el Informe PISA y obtienen el peor resultado de su historia, en El País Ignacio Zafra, Madrid - 8 sept 2026

La OCDE lanza la voz de alarma ante la “bajada continuada” en la prueba del mundo desarrollado, un descalabro que alcanza incluso a Japón, Corea y Estonia, los tres mejores

Los resultados educativos de España se hunden en el Informe PISA, la gran evaluación internacional en la que han participado 760.000 estudiantes de 15 y 16 años de 90 países (30.000 de ellos españoles), que se ha publicado este martes. La OCDE, la institución integrada por los países ricos que organiza la prueba, calcula que 20 puntos en el examen equivalen de forma aproximada a un curso escolar. Y España pierde respecto a la edición anterior, de 2022, 23 puntos en comprensión lectora, 16 en matemáticas y 8 en ciencias, las tres materias centrales de PISA. Los resultados del país se sitúan en su nivel más bajo desde que la prueba empezó a publicarse, en el año 2000. La puntuación de los alumnos españoles se queda en 451 en lectura, 457 en matemáticas, y 477 en ciencias, alejándose del promedio de los países desarrollados, que es de 461, 463, y 482 respectivamente.

Puntuación en Matemáticas [Tabla España | OCDE]

Los resultados de la OCDE que comparan distintas ediciones usan el promedio de los 35 países con datos válidos para todos los indicadores. Por eso difieren ligeramente de los datos completos de la OCDE para cada edición. Fuente: OCDE y Ministerio de Educación. / EL PAÍS

Después de la publicación de los resultados de la edición anterior, también muy malos, en diciembre de 2023, el Gobierno anunció un ambicioso plan de refuerzo en lectura y matemáticas que no ha podido llevar a la práctica por su incapacidad para aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Las protestas del profesorado contra las comunidades autónomas, que tienen la mayoría de las competencias educativas, por no destinar más medios al sistema educativo que compense el aumento de la diversidad, también se han sucedido en los últimos años, y son uno de los motores de las huelgas convocadas en el inicio de curso en Cataluña, Madrid y Andalucía.

Casi la mitad de los directores (49%) de los centros donde se examinaron de PISA los estudiantes españoles, afirma que tiene un déficit de profesores, 10 puntos más que en la media de la OCDE. En cuanto a personal de apoyo, la proporción de directores españoles que los considera insuficientes se dispara al 72%, frente al 39% de promedio de los países desarrollados. Entre estos profesionales figuran aquellos que los docentes consideran necesarios para afrontar el aumento de la diversidad en la escuela, como educadores especiales, trabajadores sociales, psicólogos y sanitarios.

El descalabro educativo no es, con todo, solo de España, aunque es uno de los países que más sufre, sino que tiene alcance global -incluyendo a los países asiáticos, como Singapur, Japón y Corea, que siguen encabezando la prueba-, lo que lleva a la OCDE a lanzar la voz de alarma ante una “bajada continuada” de los resultados desde hace una década. En un momento de desarrollo vertiginoso de la inteligencia artificial, las capacidades académicas clásicas de los adolescentes parecen en pleno retroceso. Los autores de PISA apuntan varios motivos basados en los exámenes y la información de contexto que recoge la prueba. Entre ellos: una caída de los índices de lectura por disfrute y una pérdida en la capacidad para sostener la concentración, el empeoramiento de la disciplina en las aulas, el incremento de la diversidad en los centros sin los recursos adecuados para hacerlo, y el tiempo que dedican a las pantallas unos chavales que nacieron en 2009 y han crecido rodeados de smartphones. La OCDE no menciona, en cambio, que los alumnos examinados en esta edición de PISA también son hijos de la gran crisis financiera, que en países como España causó un dramático aumento de la pobreza y profundos recortes en educación.

Puntuaciones medias por países en el Informe PISA 2025

País | Matemáticas | Ciencias | Lectura

Japón, 525 538 503

Corea 522 526 501

Estonia 508 527 499

Reino Unido 488 511 494

Nueva Zelanda 480 509 497

Canadá 485 510 490

Irlanda 480 500 500

Australia 478 509 491

Suiza 499 501 470

Polonia 484 495 482

Estados Unidos 463 502 490

Finlandia 469 504 474

Austria 477 497 467

Bélgica 480 490 466

República Checa 477 490 468

Turquía 462 494 472

Italia 468 483 474

Lituania 470 488 464

Alemania 464 486 465

Suecia 464 485 466

Países Bajos 483 485 441

Dinamarca 471 478 460

Promedio OCDE 463 482 461

Portugal 460 482 462

Total UE 463 481 459

Francia 458 483 456

República Eslovaca 469 475 448

Hungría 459 480 452

Eslovenia 460 484 445

España 457 477 451

Croacia 455 476 453

Luxemburgo 458 474 443

Noruega 452 470 453

Letonia 460 468 430

Islandia 450 441 422

Israel 433 442 436

Malta 439 453 415

Chile 403 442 436

Grecia 424 434 423

Rumanía 419 425 413

Costa Rica 387 424 416

Bulgaria 405 421 387

México 388 414 408

Chipre 412 411 379

Colombia 381 414 399

Argentina 367 393 389

Fuente: OCDE y Ministerio de Educación.Tabla: EL PAÍS

Un tercio del alumnado español no alcanza el nivel 2 de PISA ni en matemáticas ni en lectura. Eso significa que no poseen las competencias mínimas para “interpretar y reconocer, sin instrucciones directas, cómo puede representarse matemáticamente una situación sencilla; por ejemplo, comparar la distancia total de dos rutas alternativas o convertir precios a otra moneda”. Y tampoco son capaces de identificar “la idea principal de un texto de extensión moderada, localizar información a partir de criterios explícitos, aunque a veces complejos, y reflexionar sobre la finalidad de los textos cuando se les indica expresamente que lo hagan”. La proporción de chavales que no llegan a ese listón ha empeorado sensiblemente desde la edición publicada hace tres años. En matemáticas, representaban el 27% y ahora son el 33%. Y en lectura suponían el 24% y ahora son el 32%. En el conjunto de la OCDE, el porcentaje de estudiantes que no llega ahora a ese nivel también ha aumentado y resulta similar al de España: 35% en matemáticas y 31% en lectura.

En el otro extremo, la proporción de alumnos españoles excelentes ―niveles 5 y 6― también es bajísima: solo el 2% en lectura y el 4% en matemáticas, frente al 6% y el 8% respectivamente de la OCDE.

“Hacemos autocrítica”

Abelardo de la Rosa, secretario de Estado de Educación, ha admitido en la presentación del informe que los resultados son malos. “Hacemos autocrítica. Los datos muestran que tenemos labor por hacer, y nos tienen que impulsar para mejorar las políticas públicas”. De la Rosa ha descartado, a preguntas de la prensa, que la reforma educativa puesta en marcha en 2020 con la actual ley de educación, la Lomloe, sea responsable del descalabro. El analista senior del Informe PISA, el danés Tue Hangreen, que ha acompañado a De la Rosa en la presentación en la sede del Ministerio de Educación, ha avalado su idea. “Vemos una evolución parecida en la mayoría de países. Atribuir la causa a una norma concreta no ayudará a encontrar las soluciones que se necesitan”. El secretario de Estado ha asegurado que el Gobierno planteará acciones para revertir la tendencia y las abordará con las autonomías en la Conferencia Sectorial de Educación.

Las 17 comunidades autónomas españolas caen en las tres competencias, salvo Castilla-La Mancha en ciencias. Y los descensos que resultan especialmente salvajes en el caso del País Vasco y, sobre todo, la Comunidad Valenciana. Los datos de Cataluña no son comparables, porque la Generalitat excluyó en el momento de hacer los exámenes a un enorme volumen de alumnos que previsiblemente hubieran tenido un rendimiento bajo. E incluso después de dejar fuera a casi uno de cada cuatro estudiantes inicialmente seleccionados, los resultados catalanes resultan discretos. La OCDE ni siquiera los ha incluido en el informe internacional, por carecer de valor. La versión española del estudio, que edita el Ministerio de Educación, sí los ha añadido a mero a título informativo, pero separados del resto de autonomías y advirtiendo que no son representativos.

Tasa de respuesta y exclusión por comunidades autónomas

Tasa de exclusión |  Tasa de respuesta

Cataluña 23,22% 90,19%

Región de Murcia 12,72% 86,79%

España 7,89% 88,92%

Islas Baleares 7,53% 86,42%

Galicia 4,59% 92,73%

Castilla-La Mancha 4,51% 88,42%

Comunidad Valenciana 4,47% 85,21%

Canarias 4,40% 85,25%

Extremadura 3,90% 87,84%

Aragón 3,85% 88,68%

Ceuta 3,54% 84,29%

Andalucía 3,48% 85,07%

Cantabria 3,01% 90,68%

Comunidad Foral de Navarra 2,83% 89,68%

País Vasco 2,82% 90,38%

Castilla y León 2,74% 90,59%

La Rioja 2,72% 89,53%

Principado de Asturias 2,07% 87,37%

Comunidad de Madrid 1,96% 91,67%

Melilla 1,84% 87,09%

La bajada de los resultados es prácticamente general. Y no está solo focalizada en Occidente, como había ocurrido en las dos ediciones anteriores. Japón y Corea, grandes campeones de PISA, también sufren, aunque siguen ocupando el podio de los países que forman parte de la OCDE o la Unión Europea, junto a Estonia e Irlanda, según la materia. La ciudad-Estado de Singapur, que no forma parte de la OCDE sigue siendo la primera, pero también pierde puntos.

El hundimiento de España se sitúa entre los peores del mundo desarrollado y es significativamente más pronunciado que el promedio de la OCDE, que cae 15 puntos en lectura, 9 en matemáticas y 3 en ciencias (situándose en 461, 463, y 482 respectivamente), y de la UE, 16, 11 y 3 (459, 463 y 481). Ello aleja al país de la convergencia con ambos promedios que logró por primera vez en la anterior edición de PISA, cuando España, pese al batacazo, resistió el impacto educativo de la pandemia mejor que su entorno.

La magnitud de la debacle tiene, con todo, contornos mundiales. La bajada registrada en comprensión lectora en el promedio de la OCDE es, por ejemplo, la mayor de la historia. Japón y Alemania pierden 11 puntos en matemáticas, Francia 16 y Suecia 18. Irlanda baja 16 puntos en lectura, Países Bajos 18 y Dinamarca, 29. Letonia se deja 26 puntos en ciencia. Los países nórdicos, que ya tuvieron resultados muy malos en la anterior edición, se sitúan de nuevo entre los que más puntos pierden. Noruega, uno de los países con mayor renta per capita del planeta, y que en 2015 se hallaba en la parte alta de la clasificación de PISA, está ahora por detrás de España en matemáticas y ciencia, y apenas dos puntos mejor en lectura.

Los autores de PISA se han visto forzados a dedicar un apartado del informe a las causas de la bajada sostenida y general de los resultados en la última década. En ese periodo, las puntuaciones han caído 27 puntos en matemáticas y en lectura en el promedio de la OCDE; en España lo han hecho 29 y 45 puntos respectivamente. Y recordemos: según el informe, 20 puntos de diferencia equivalen aproximadamente a lo que se aprende en un curso escolar. El análisis de daños que hacen los autores se centra en la competencia lectora, por ser, afirman, “un ámbito de aprendizaje fundamental en sí mismo y una base para el aprendizaje en todas las materias”. Y su conclusión es que el descenso es fruto de varios cambios simultáneos. “En muchos países”, apunta el informe, los estudiantes manifiestan “dificultades crecientes con las tareas que requieren una concentración sostenida, una mayor tendencia a dar respuestas precipitadas, una menor disposición a esforzarse en los exámenes escolares, y una disminución de la curiosidad y la perseverancia”. El ambiente y el comportamiento en las aulas también parecen haberse vuelto “más difíciles, reduciendo el tiempo posible para el aprendizaje”.

El capítulo de los ganadores en la edición 2025 es exiguo. Solo tres países, de los 43 de la OCDE o la UE participantes, mejoran sus resultados en lectura y cuatro lo hacen en matemáticas. Y solo uno de ellos lo hace con fuerza, Turquía, que sube 9 puntos en matemáticas, 16 en comprensión lectora y 18 en ciencias, lo que le permite, entre otras cosas, superar a España en todas las competencias. Reino Unido se mantiene más o menos estable en lectura y matemáticas y sube 11 puntos en ciencias, lo que le permite consolidarse en los primeros puestos.

Del grupo de los 10 mejores países en ciencias, respecto a los resultados de 2022, entran Reino Unido y Estados Unidos. En matemáticas entra Polonia y sale Dinamarca. Y en lectura, entra también Polonia y sale Finlandia.

Entrevista al analista jefe del Informe PISA Tue Halgreen

 El analista jefe del Informe PISA: “La IA está dando a los alumnos la experiencia opuesta al aprendizaje”, en El País, Ignacio Zafra, Madrid - 12 sept 2026:

Tue Halgreen advierte del menor apoyo que los padres dan a los hijos, de la falta de profesores y la importancia de recuperar la competencia lectora tras el mazazo educativo a España

El danés Tue Halgreen acaba de darle una sacudida histórica a la educación española con la presentación del Informe PISA, que muestra que los resultados del país se hunden como, en mayor o menor grado, los de medio mundo. Halgreen, de 50 años, analista jefe de la mayor evaluación internacional, organizada por la OCDE, aparece, sin embargo, sonriente y relajado en una sala del Ministerio de Educación, dispuesto a desentrañar las claves de la catástrofe durante más de una hora de entrevista.

Pregunta. PISA señala numerosas causas del declive educativo. Si tuviera que elegir las tres más importantes, ¿cuáles serían?

Respuesta. La primera está relacionada con la lectura fuera de la escuela. Cada vez pasamos más tiempo delante de pantallas, y mantenemos las competencias necesarias para leer textos cortos. Pero sentarse con un periódico o un libro exigen una habilidad distinta que debe ser entrenada. Lo que observamos es una relación entre la introducción de los teléfonos móviles y la progresiva generalización de su uso, y el declive de las competencias. Hablamos, por supuesto, de una correlación. Pero lo llamativo es que ha sucedido al mismo tiempo en muchos países. Y que las habilidades lectoras que están disminuyendo son justamente aquellas que requieren leer fuera de las pantallas. Esta es probablemente la razón principal de la caída.

P. ¿Y las otras dos?

R. Vemos que el apoyo que los estudiantes reciben de sus padres está disminuyendo en muchos países, incluida España. Y que hay una estrecha correlación entre ese factor y el rendimiento. Las familias pueden apoyar a sus hijos de distintas maneras. Una que vemos en PISA es simplemente hablar con ellos sobre lo que han hecho en la escuela y cómo les va. Impresiona observar la diferencia que supone en los resultados de los estudiantes. Y no hace falta que esos padres sean profesores o tengan unos conocimientos que les permitan ayudarlos más. Se observa al margen del nivel socioeconómico y cultural de la familia, incluso en alumnos de entornos muy desfavorecidos.

P. ¿Y la tercera causa?

R. Contar con los profesores adecuados donde más necesarios resultan. La escasez de docentes es un problema en muchos países. En España está creciendo y se da especialmente en los centros desfavorecidos, que es justo donde observamos que hay que reforzar los recursos para mejorar el rendimiento de un país.

P. Volviendo a la lectura, ¿cómo se logra que niños y adolescentes vuelvan a leer más?

R. Primero, acertando en el diagnóstico. Cuando decimos que el rendimiento lector ha disminuido entre los adolescentes de 15 años, no es que hayan dejado de leer en los últimos años para dedicarse a otra cosa. En realidad, es algo que hemos ido observando bastante tiempo. Los estudiantes de 15 años que ahora tienen un peor rendimiento lector ya lo mostraban cuando eran más pequeños. Podemos verlo en evaluaciones distintas a PISA que se les hicieron cuando iban a Primaria. Así que una cosa que podemos hacer es empezar a trabajar pronto con ellos. Otra cosa que sabemos que importa es leer libros en papel. Es algo que puede parecer evidente cuando se miden las competencias de lectura en ese tipo de soporte. Pero lo que reflejan los estudios es que los que mejor leen en formato digital también son los que leen libros en papel.

P. ¿De quién es la responsabilidad?

R. Por un lado hay que pensar en lo que hacemos alrededor de nuestros hijos. Que los niños vean a sus padres leer un libro o que lean libros con ellos es mucho más eficaz que si tienen el móvil en la mano y les dicen: “Se acabaron las pantallas, guardad el teléfono”. Pero está claro que la escuela tiene un reto mayor.

P. ¿En qué sentido?

R. Antes, aprendías a leer en el colegio, pero al salir practicabas. Ahora, los alumnos leen menos fuera, lo que implica una responsabilidad más grande para lo que ocurre en la escuela. Y, además, se está produciendo otro gran cambio, que tiene menos que ver con los móviles y más con la inteligencia artificial y los chatbots. Si nos remontamos a hace solo tres o cuatro años, incluso buscar información en Google implicaba buscar algo. Había que reunir fragmentos de información, y decidir qué páginas resultaban más fiables, porque podías encontrar datos contradictorios en webs distintas. Eso requería unas habilidades muy distintas a las que hacen falta ahora, cuando Google te proporciona la respuesta inmediatamente y al final te dice: bueno, si quieres leer algo más, puedes hacerlo en este enlace. Si no se entrenan regularmente, las capacidades de integrar información procedente de diferentes fuentes y de evaluarla críticamente se pierden.

P. España es uno de los países donde los estudiantes más usan la IA para estudiar y su informe apunta que no tiene consecuencias positivas. ¿Qué está pasando?

R. Es pronto para decir qué está ocurriendo exactamente con esta tecnología. Es importante distinguir entre lo que solemos entender por la IA, que son los chatbots, y están diseñados para hacernos la vida más fácil, y la inteligencia artificial que pueda estar específicamente diseñada para aprender. No se puede decir simplemente que la IA sea mala para el aprendizaje. Lo que sí observamos es que la del primer tipo, los chatbots que vemos que usan muchos alumnos, nos están dando una experiencia básicamente opuesta al aprendizaje.

P. ¿Por qué?

R. Porque aprender consiste en esforzarse en resolver un problema. Sea una ecuación matemática, leer un texto largo o plantear ideas para un experimento. Lo que nos interesa es el proceso, el reto, la lucha por conseguirlo. Ahí aprendemos. El resultado de la ecuación que resuelve el estudiante realmente no nos importa, ya conocemos el resultado. Lo que queremos es que haga el esfuerzo. Y si el chatbot se salta esos pasos y le da el resultado, se pierde. Por eso hay que ser muy cautelosos. Y al mismo tiempo, cuando los estudiantes responden en PISA que utilizan la IA para que les ayude a aprender, eso no es necesariamente malo. Es muy importante cómo se utiliza. Y formar al profesorado y las escuelas para que sepan usarla de forma constructiva, ayudando al aprendizaje en vez de restarle valor.

P. En España ha surgido el debate de si los malos resultados se deben a la reforma educativa puesta en marcha en 2020. ¿Qué opina?

R. No creo que el debate en España o en otros países, ni la atención de los responsables políticos deba centrarse en buscar causas relacionadas con reformas nacionales implantadas en los últimos años, porque eso sería equivocarse con el diagnóstico. Los resultados de España no pueden verse como algo aislado de los cambios más grandes que estamos observando. Hacerlo sería perder la oportunidad de llevar a cabo los cambios fundamentales que hacen falta para resolver el descenso del aprendizaje.

P. ¿No equivale a decir que no es un problema de España, una invitación a no hacer nada?

R. Sí, es un problema español, en el sentido de que solo puede resolverse aquí. Y España no puede esperar a que otros países lo arreglen. Tienen que encontrar sus propias soluciones. Pero la raíz del problema no es algo específicamente español.

P. Aparte del análisis de causas que plantea PISA, ¿va a plantear la OCDE a los países medidas más concretas sobre cómo actuar?

R. Conforme reunamos más evidencias, podremos ofrecer recomendaciones más claras y mejores. Pero yo no esperaría a tenerlas.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Tipos de TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad)

 Cada tipo de TDAH y sus efectos explicados, monografía sobre:

1. Por qué el TDAH en niñas se diagnostica años más tarde que en niños.

2. Qué es realmente el hiperfoco y por qué no contradice la falta de atención

3. La diferencia neurológica detrás de la disforia sensible al rechazo

4. Por qué la "pereza" y la parálisis por tarea no son lo mismo

El tipo inatento. 

El tipo inatento es el TDAH que casi nadie reconoce a tiempo, precisamente porque no se ve como la mayoría de la gente esperaría. 

Aquí no hay hiperactividad visible, no hay niños saltando por las paredes del salón, hay alguien mirando por la ventana en medio de una clase, perdiendo objetos constantemente y comenzando tareas que después nunca termina. 

Según los criterios del DSM5T TR de la Asociación Americana de Psiquiatría, este subtipo se caracteriza específicamente por síntomas de falta de atención sin el componente hiperactivo predominante. 

El cerebro, en este caso, tiene una dificultad genuina para sostener la atención en tareas que no generan un estímulo inmediato, no porque a la persona no le importe, sino porque el sistema de recompensa dopaminérgico no se activa lo suficiente como para mantener el enfoque sostenido. Leer un párrafo puede tomar cinco intentos, porque la mente se va sin avisar, y a veces la persona llega al final de una página entera sin poder recordar una sola palabra de lo que acaba de leer, teniendo que regresar al inicio una y otra vez, sin entender del todo por qué algo, en teoría tan simple, le resulta tan difícil. 

Seguir instrucciones de varios pasos se convierte en un verdadero reto, no por falta de inteligencia, sino porque el cerebro pierde el hilo en algún punto del camino, olvidando el tercer paso mientras todavía está procesando el primero, lo que puede hacer que una receta de cocina sencilla termine convertida en un desastre de pasos salteados. Objetos como llaves, lentes o el teléfono desaparecen constantemente, no por descuido real, sino porque la mente estaba en otro lugar en el momento exacto de dejarlos.

Y buscar esos objetos puede consumir minutos valiosos cada día, generando una frustración acumulada que rara vez se comenta en voz alta. En el aula o en el trabajo, este tipo suele generar comentarios como, "Tiene tanto potencial... si tan solo pusiera más atención." Una frase que ignora por completo que la persona sí está intentándolo con un esfuerzo invisible que nadie más logra medir realmente. Por eso este subtipo se diagnostica tarde, sobre todo en niñas y en adultos. Parece distracción o flojera cuando en realidad es un cerebro luchando en silencio por mantener el enfoque. 

El tipo hiperactivo impulsivo.

El tipo hiperactivo impulsivo es la versión más visible y más estereotipada del TDAH, la que primero viene a la mente de la mayoría de las personas cuando escuchan el término. Aquí el cuerpo entero parece tener más energía de la que puede contener físicamente. Piernas que no dejan de moverse, manos que necesitan tocar algo constantemente, una sensación física de inquietud permanente, como si el cuerpo estuviera siempre a punto de levantarse. Incluso en situaciones donde quedarse quieto es lo socialmente esperado, como una junta larga, una cena formal o una función escolar de 2 horas. Pero la parte impulsiva va bastante más allá del simple movimiento físico. Se interrumpe a la gente sin querer, terminando frases ajenas o soltando una idea antes de que el otro acabe de hablar. Se toman decisiones rápidas sin medir consecuencias, como gastar dinero de golpe en algo que llamó la atención por apenas un segundo o aceptar un plan sin pensarlo. Y las palabras a veces salen antes de que el filtro mental alcance a procesarlas, generando comentarios que después se lamentan profundamente, acompañados de una sensación de vergüenza retrospectiva bastante fuerte.

El investigador Russell Barkley, una de las figuras más influyentes en la investigación sobre función ejecutiva y TDAH, ha documentado extensamente que este patrón ocurre porque el cerebro tiene dificultad genuina para frenar impulsos antes de actuarlos, no por falta de disciplina, sino porque el mecanismo de freno interno funciona de forma más lenta de lo habitual, casi como un auto cuyos frenos responden con un segundo de retraso justo cuando más se necesitan. En la infancia esto suele traducirse en llamadas de atención constantes en la escuela y en la adultez, en fama de impulsivo o imprudente en decisiones financieras, laborales o incluso en relaciones personales, sin que nadie conecte del todo ese patrón con una causa neurológica real y documentada. No es mala educación ni falta de respeto. Es un cerebro que genera el impulso y lo ejecuta casi al mismo tiempo, sin el espacio de pausa que otros cerebros tienen de forma automática y prácticamente gratuita. 

El tipo combinado. 

El tipo combinado es hoy en día el diagnóstico más común de TDAH porque junta ambos mundos. La dificultad para sostener la atención y la inquietud física e impulsividad presentes al mismo tiempo dentro de la misma persona. Quien lo vive puede distraerse fácilmente durante una tarea aburrida, pero también sentir la necesidad constante de movimiento, interrumpir conversaciones y actuar antes de pensar con calma. Es una combinación genuinamente agotadora, porque el cerebro está simultáneamente buscando estímulo por fuera mientras lucha por controlar impulsos por dentro, algo parecido a manejar dos sistemas a la vez que constantemente compiten por el control, sin que ninguno de los dos ceda del todo en ningún momento. 

En la práctica, esto puede verse como alguien que empieza 1000 proyectos con entusiasmo genuino, compra el equipo necesario, arma el plan perfecto, decora la libreta nueva y abandona la mayoría a medio camino en cuanto la novedad se apaga y llega la parte repetitiva y aburrida que todo proyecto real termina teniendo tarde o temprano. También suele generar una sensación de agotamiento distinta a la de los otros subtipos, porque el cerebro nunca deja de trabajar en ambos frentes al mismo tiempo, ni siquiera durante el descanso, ya que la mente sigue saltando de tema en tema, incluso cuando el cuerpo por fin está quieto. En comunidades de apoyo y redes sociales especializadas en TDAH, muchas personas con este tipo describen sentir que viven en un modo caótico organizado, con sistemas elaborados de notas y alarmas que funcionan la mitad del tiempo y colapsan la otra mitad ante cualquier cambio de rutina inesperado.

No es indecisión ni falta de compromiso genuino. Es un cerebro que necesita estímulo constante para mantenerse enganchado y que actúa sobre esa necesidad antes de evaluarla del todo con calma. 

El TDAH en niñas y mujeres.

El TDAH en niñas y mujeres suele pasar completamente desapercibido durante años y la razón no es biológica, es de presentación clínica. 

Históricamente, los criterios diagnósticos se basaron casi exclusivamente en cómo se manifiesta el TDAH en niños, principalmente en la forma hiperactiva observada en los primeros estudios, donde la mayoría de los participantes eran varones, dejando fuera del marco de referencia clínico patrones que hoy la investigación reconoce como igual de válidos y frecuentes. La organización HAD, dedicada específicamente a la investigación y difusión sobre TDAH, ha documentado ampliamente esta brecha diagnóstica de género. 

En niñas, el patrón más común suele ser el tipo inatento, mucho más silencioso, soñar despierta, ser etiquetada como distraída o en su mundo en lugar de disruptiva, lo que rara vez llama la atención de un maestro o de un padre preocupado y muchas veces se interpreta simplemente como timidez o exceso de imaginación infantil. Además, muchas niñas aprenden a compensar socialmente desde pequeñas, esforzándose el doble para parecer organizadas por fuera, copiando estrategias de amigas más organizadas, anotando todo de forma casi obsesiva, revisando la mochila tres veces antes de salir de casa, mientras por dentro el esfuerzo mental resulta enorme y profundamente agotador, un trabajo invisible que nadie a su alrededor llega siquiera a sospechar. Esto hace que el diagnóstico llegue en muchísimos casos hasta la adultez después de años de sentir que algo anda mal sin saber exactamente qué, muchas veces, solo tras el diagnóstico del propio hijo, cuando la madre reconoce en la descripción del especialista patrones que ella misma vivió toda su vida sin tener un nombre para ellos. 

Esta demora también tiene un costo emocional acumulado real, años de comparación silenciosa con otras mujeres que aparentemente sí pueden con todo, generando una autoexigencia interna feroz y muchas veces ansiedad como consecuencia secundaria directa de intentar sostener esa máscara de forma indefinida. No es que el TDAH afecte menos a las mujeres, es que aprendió a esconderse mejor, disfrazado de esfuerzo constante y perfeccionismo compensatorio. 

El TDAH en adultos. 

El TDAH en adultos no desaparece con la edad, como se creía erróneamente durante décadas dentro de la psiquiatría tradicional. Simplemente, cambia de forma de expresión. La hiperactividad física visible de la infancia suele transformarse en inquietud interna. Una mente que corre constantemente, dificultad genuina para relajarse sin sentir culpa y una sensación perpetua de estar atrasado en todo, incluso cuando objetivamente se ha logrado bastante durante el día. Algo que puede sentirse, según describen muchos pacientes adultos, como estar siempre corriendo detrás de un tren que ya salió de la estación. Esto puede manifestarse como procrastinación crónica en tareas aburridas combinada con hiperfoco intenso en aquellas que sí generan interés genuino, generando una reputación de ser brillante pero inconsistente. Una etiqueta que rara vez viene acompañada de comprensión real sobre por qué ese patrón específico se repite una y otra vez. La vida adulta llena de responsabilidades poco estimulantes como pagar facturas, hacer trámites o llenar formularios repetitivos se vuelve un territorio especialmente difícil para un cerebro que necesita novedad constante para mantenerse enfocado, al punto de que tareas administrativas simples pueden posponerse durante semanas enteras, generando ansiedad acumulada completamente innecesaria. 

Las relaciones personales también se ven afectadas de forma directa. Olvidar fechas importantes, interrumpir conversaciones o parecer distraído durante momentos que requieren atención plena genera fricciones que la pareja no siempre entiende como parte de una condición neurológica real, sino como falta de interés o de cariño genuino, cuando en realidad se trata de un patrón consistente que existía mucho antes de que esa relación específica comenzara.

Muchos adultos con TDAH pasan años enteros pensando que simplemente son desorganizados o flojos, desarrollando una autocrítica interna feroz que se activa ante cada pequeño error cotidiano, sin saber que existe una explicación neurológica documentada detrás de todo eso. No es falta de madurez. Es un cerebro que sigue necesitando exactamente lo mismo que necesitaba de niño, solo que ahora nadie se lo explica de la misma manera comprensiva. 

[Algunos criterios diagnósticos]

El hiperfoco.

El hiperfoco es una de las contradicciones más confusas del TDAH. Y la razón principal por la que mucha gente duda del diagnóstico en primer lugar, si la persona supuestamente no puede concentrarse, ¿cómo es posible que pase horas absorta en un videojuego, una serie o un tema que le apasiona genuinamente, sin notar el paso del tiempo, sin sentir hambre, sin escuchar que alguien le habla directamente a apenas unos metros de distancia? 

La respuesta está en cómo funciona realmente el sistema de atención en el TDAH, según explica el propio Russell Barkley en su extensa obra sobre función ejecutiva. No es que falte atención en términos generales, es que el cerebro tiene dificultad específica para regular en qué se enfoca esa tensión disponible.

Cuando algo genera suficiente estímulo o interés genuino, el interruptor se enciende con una intensidad que otros cerebros no alcanzan y cuesta muchísimo apagarlo, incluso cuando ya es momento de comer, dormir o atender algo urgente que quedó completamente fuera del radar mientras duraba ese estado de inmersión total. Esto explica por qué alguien puede pasar 6 horas absorto programando, dibujando, investigando un tema aleatorio que le picó la curiosidad a medianoche o reorganizando por completo su cuarto sin haberlo planeado en absoluto, pero no logra concentrarse 15 minutos en una tarea administrativa aburrida, aunque esta última sea objetivamente mucho más corta y sencilla en apariencia.

El hiperfoco también tiene un lado incómodo, poco mencionado en la conversación pública. Cuando se incómoda o investigar sin parar un síntoma médico preocupante, puede volverse tan absorbente y difícil de detener como cualquier interés positivo, generando ciclos de ansiedad prolongados y agotadores. El problema real no es la falta de concentración en sí misma, es la falta de control sobre hacia dónde se dirige esa concentración. Cuando el cerebro decide por su cuenta que algo específico vale la pena.

La disforia sensible al rechazo. 

La disforia sensible al rechazo es un síntoma relativamente poco conocido fuera de los círculos clínicos, pero extremadamente común en personas con TDAH. Una reacción emocional desproporcionadamente intensa ante la crítica, el rechazo o incluso la simple percepción de haber decepcionado a alguien. El término y buena parte de la investigación clínica al respecto fueron desarrollados por el psiquiatra estadounidense William Dudson, especialista de referencia en TDAH adulto. 

Un comentario completamente neutral puede sentirse como un ataque personal directo y el cerebro reacciona con una oleada de vergüenza o tristeza que parece no tener proporción alguna con lo que realmente ocurrió, incluso ante retroalimentación bien intencionada en el trabajo, en la escuela, o ante una simple broma entre amigos que se malinterpreta como burla real. Esto ocurre porque el mismo sistema que regula impulsos y emociones en general funciona de forma distinta en el TDAH, haciendo que las emociones lleguen más rápido y con mayor intensidad, sin el filtro regulador que otros cerebros aplican de forma automática antes de que la reacción emocional se dispare por completo. 

Muchas personas con TDAH desarrollan, sin saberlo conscientemente, patrones de evitar riesgos sociales por completo, solo para no exponerse a esa sensación devastadora, rechazando oportunidades laborales, relaciones potenciales o incluso simples invitaciones sociales por miedo anticipado a un rechazo que quizás nunca llegaría, generando un aislamiento progresivo que rara vez se conecta con la causa real que lo origina. Con el tiempo, esto puede confundirse fácilmente con baja autoestima general. o incluso con rasgos de ansiedad social, cuando en realidad se trata de una reacción muy específica y desproporcionada ante un tipo particular de estímulo emocional.

La percepción de haber fallado ante los ojos de alguien más no es hipersensibilidad entendida como debilidad de carácter. Es un sistema emocional que amplifica el volumen del rechazo, mucho más de lo que la situación real jamás pidió.

La desregulación emocional. 

La desregulación emocional en el TDAH no aparece explícitamente entre los criterios diagnósticos oficiales del DSM 5TR, pero quienes lo viven la reconocen de inmediato en su día a día. Emociones que suben de 0 a 100 en cuestión de segundos y que tardan considerablemente más en bajar de lo que a otras personas les toma; frustración que se convierte en enojo intenso por algo relativamente pequeño, como un error tipográfico, un semáforo en rojo o un objeto que no aparece justo cuando se necesita con urgencia. Tristeza que golpea con una fuerza desproporcionada ante una noticia menor. Alegría que se siente casi por lo mismo. 

Sucede porque las mismas áreas cerebrales encargadas de frenar impulsos de acción también participan activamente en frenar impulsos emocionales y en el TDAH ese freno llega tarde o con menos fuerza de la habitual, permitiendo que la emoción se exprese casi en su totalidad antes de que la razón alcance a intervenir y ponerle un contexto más proporcional a lo que realmente está pasando. La persona no elige reaccionar así deliberadamente: es que la emoción ya está en marcha antes de que el sistema de control alcance siquiera a intervenir. Y, para cuando la razón finalmente llega, el daño de la reacción ya suele estar hecho, dejando a la persona lidiando con las consecuencias sociales de una emoción que ni siquiera eligió expresar con esa intensidad particular. 

Con el tiempo esto puede generar mucha vergüenza y autocrítica posterior, porque desde afuera parece exagerado o dramático cuando en realidad es simplemente un cerebro sintiendo las cosas con el volumen al máximo, sin acceso fácil al control de volumen que otros cerebros dan completamente por sentado. 

La parálisis por tarea. 

La parálisis por tarea es esa sensación específica de saber exactamente qué hay que hacer, tener toda la capacidad técnica para hacerlo y aún así quedarse completamente inmóvil, incapaz de empezar mirando la tarea como si fuera un muro imposible de escalar. 

Aunque objetivamente sea simple, no es pereza. Y quien lo vive lo sabe mejor que nadie, porque la frustración de no poder moverse hacia algo que genuinamente quieres hacer es enorme y confusa, incluso para la propia persona que la experimenta en carne propia, que muchas veces se queda mirando la pantalla o la lista de pendientes sin lograr dar el primer paso concreto. Ocurre porque el cerebro con TDAH necesita un nivel específico de estímulo o de urgencia percibida para activar el sistema de inicio de tareas. Y cuando esa activación no llega por sí sola, el cuerpo simplemente no encuentra el impulso para comenzar, sin importar cuánto la mente insista conscientemente en que hay que hacerlo ya, generando un diálogo interno agotador entre la intención genuina y la incapacidad física de moverse. Es común que la tarea finalmente se realice solo cuando la fecha límite genera suficiente adrenalina como para forzar el arranque, a veces literalmente la noche anterior o minutos antes de la entrega en una carrera contra el tiempo que se repite una y otra vez, lo que refuerza el patrón de dejar todo para el último momento y genera un ciclo de estrés recurrente que la persona reconoce plenamente, pero no logra romper del todo solo con fuerza de voluntad. Muchas personas describen esta parálisis como sentirse atascadas en arena movediza, plenamente conscientes de la urgencia real, pero sin poder moverse hacia ella, hasta que algo externo, generalmente el pánico de última hora, finalmente empuja el motor a andar. No es falta de voluntad. Es un motor que necesita una chispa muy específica para encenderse y esa chispa no siempre llega exactamente cuando se necesita.

El TDAH no diagnosticado en la adultez tardía. 

El TDAH no diagnosticado en la adultez tardía es un fenómeno cada vez más frecuente de identificar en la práctica clínica actual, generalmente cuando un hijo recibe su propio diagnóstico y el padre o la madre reconoce con sorpresa genuina los mismos patrones en sí mismo, viendo casi un espejo de su propia infancia en la descripción del especialista, prácticamente palabra por palabra. 

Durante décadas esa persona construyó estrategias propias de supervivencia, sin saber que tenía una condición real y documentada detrás de todo. Listas interminables pegadas por toda la casa, alarmas para absolutamente todo, incluso para recordar comer o tomar agua, rutinas rígidas que colapsan ante el más mínimo cambio de planes, generando una ansiedad desproporcionada frente a imprevistos que otras personas resuelven sin mayor esfuerzo consciente.

Muchos describen una mezcla compleja de alivio y tristeza al recibir finalmente el diagnóstico tarde en la vida; alivio genuino por poder por fin entender por qué ciertas cosas siempre les costaron tanto. Un alivio casi físico, al poder ponerle nombre a algo que llevaban cargando en completo silencio durante años y tristeza real por los años vividos culpándose a sí mismos sin razón alguna, pensando que simplemente eran menos capaces, menos disciplinados o menos inteligentes que las personas a su alrededor. Este diagnóstico tardío también suele venir acompañado de una especie de duelo al reconstruir la propia historia personal bajo esta nueva luz interpretativa. Recuerdos de la escuela, relaciones anteriores, trabajos perdidos o simplemente la sensación crónica de estar siempre a medio camino, que de repente cobran un sentido completamente distinto al mirarlos con esta nueva información disponible.

Algunas personas incluso describen sentir enojo hacia un sistema de salud que no los identificó antes, seguido de una especie de paz genuina al finalmente poder dejar de esforzarse tanto por encajar en un molde que nunca fue el correcto para su cerebro específico. No es demasiado tarde para que el diagnóstico importe. El TDAH no se trata solo de la infancia, es una forma distinta de procesar el mundo que con o sin diagnóstico formal ha estado presente durante toda la vida, esperando finalmente tener un nombre real.

Bibliografía

American Psychiatric Association (DSM-5-TR) — Criterios diagnósticos del TDAH

CHADD (Children and Adults with ADHD) — Diferencias de género en el diagnóstico

Russell Barkley, PhD — Sobre función ejecutiva y TDAH

William Dodson, MD — Sobre disforia sensible al rechazo (RSD)


miércoles, 9 de septiembre de 2026

Informe PISA

 Descalabro educativo, editorial de El País, 8 SEPT 2026:

El informe PISA muestra una caída alarmante del nivel de los alumnos españoles, un declive generalizado en el mundo que pone en juego el futuro de nuestras sociedades

Los temores se han confirmado: el nuevo Informe PISA, publicado este martes, muestra que el nivel de los alumnos españoles cae de forma alarmante en las evaluaciones de matemáticas y lectura, dos conocimientos troncales que repercuten sobre todas las demás materias. España obtiene en esta edición los peores resultados desde que, en el año 2000, se creó el gran examen internacional organizado por la OCDE, en el que participan 760.000 estudiantes de 15 y 16 años de 90 países, 30.000 de ellos españoles.

Si en el anterior informe, publicado en 2023, los resultados ya eran malos, en este son mucho peores. España cae 23 puntos en comprensión lectora, 16 en matemáticas y ocho en ciencias. El retroceso acumulado en la última década es de 29 puntos en matemáticas y 45 en comprensión lectora. Un descenso de 20 puntos equivale a lo que se aprende en un curso escolar, según las estimaciones. Un tercio de los alumnos no alcanzan las competencias mínimas ni en matemáticas ni en lectura. En lugar de converger, España se aleja del promedio de los países desarrollados.

Los nuevos datos ponen de manifiesto que las medidas adoptadas en los últimos años no han aportado las mejoras esperadas, y no hay subterfugio que pueda enmascarar esta realidad. Pero el Informe PISA añade otro elemento de inquietud, que traspasa fronteras. Esta caída ocurre en el contexto de un retroceso generalizado en el mundo. La explicación, según el documento, está ligada a las nuevas tecnologías y las pantallas, a la caída de los índices de lectura, a un menor apoyo de las familias y a una pérdida de la capacidad de concentración.

El declive afecta incluso a países que tradicionalmente obtenían buenos resultados, como Japón o Corea del Sur, aunque siguen siendo los mejor situados. En el otro extremo, los alumnos de los grandes países latinoamericanos —México, Brasil, Colombia— muestran en esta evaluación un rendimiento inferior a la media de la OCDE en matemáticas, ciencia y lectura, y Argentina aparece como especialmente relegada en todas las mediciones.

En España, algunas de las inquietudes ya se han planteado durante las movilizaciones de docentes que marcaron el fin del anterior curso y el inicio de este. Es el caso del aumento de alumnos con necesidades educativas especiales sin que los recursos hayan aumentado en la misma proporción. Porque este es uno de los países con mayor tasa de pobreza infantil de la UE y, además, el sistema ha recibido un número elevado de niños inmigrantes que no dominan la lengua y llegan con carencias educativas que hay que revertir. También han aumentado los diagnósticos por trastornos del neurodesarrollo.

El 40% de los directores de los centros donde se realizaron las pruebas constatan un déficit de docentes, diez puntos más que en el promedio. Y el 72% afirman que no cuentan con suficientes medios de refuerzo, como psicólogos, trabajadores sociales o especialistas en educación especial, cuando el promedio de los países de la OCDE es del 39%. Si aumenta la diversidad, pero no los recursos para atenderla, el modelo de escuela inclusiva está condenado al fracaso.

El Informe PISA y el descalabro que retrata debería tener el efecto de una sacudida para el sistema educativo. No podemos dejar que un pilar de nuestras sociedades, del que depende la prosperidad del país, se degrade de este modo. Ni tampoco es admisible que este deterioro continúe sin más. Los resultados convocan a las administraciones y a todos los actores involucrados a aparcar los intereses partidistas o corporativos y trabajar para darle la vuelta a la situación. En favor de lo más valioso que tenemos: los futuros ciudadanos.

Los buenos profesores, una película francesa sobre la educación

 Crítica de Los buenos profesores, una radiografía del día a día de un instituto, en HobbycineCrítica, 15 may 2024, por Raquel Hernández Luján:

Crítica de Los buenos profesores (Un métier sérieux), la nueva película de Thomas Lilti con François Cluzet, Vincent Lacoste, Louise Bourgoin y Adèle Exarchopoulos.

El cine francés está demostrando un gran interés por la educación en sus últimas propuestas cinematográficas. Después de Sala de profesores y el biopic centrado en Maria Montessori le toca el turno a la educación secundaria y, en concreto, al claustro que se encarga de la formación de los adolescentes.

Los buenos profesores es una cinta de 101 minutos de duración que radiografía la realidad sin excesivo dramatismo ni salidas de tono. Resulta bastante peculiar que en un proyecto de esta índole nos situemos, casi en exclusiva, en la perspectiva de los adultos, cada uno de los cuales lidia con sus propios dilemas internos y con sus particulares circunstancias.

Tenemos a un profesor maduro que necesita reciclarse para seguir interesando a su alumnado, a una maestra no vocacional que tiene dificultades para mantener su autoridad, a un recién llegado al aula y a una profesional de la enseñanza obligada a cambiar de centro por sus problemas familiares.

No hay dos casos iguales, como no hay dos profesores que enseñen la materia de la misma manera, por más que sea calcada ni hay alumnos cuyos casos sean iguales.

La película apuesta por desplegar un amplio abanico de circunstancias, todas ellas llevadas con gran naturalidad y un compromiso por acercar las posturas de todos los sectores implicados: las instituciones, la dirección, la inspección, el AMPA, el claustro, los propios alumnos...

Terreno resbaladizo

Empieza un nuevo curso escolar y Benjami, un estudiante de doctorado sin beca, acepta un trabajo como profesor de matemáticas en un instituto de París.

Sin formación ni experiencia previa descubre lo duro que puede ser la profesión de maestro en un sistema educativo afectado por una falta de recursos crónica. A medida que pasan los meses empieza a tomarle el gusto a las clases y a sintonizar con sus pupilos, a lo que encontró con graves carencias de conocimientos al desembarcar en el instituto.

Con el apoyo y el compromiso del resto de docentes se replanteará su vocación, no sin experimentar una situación muy delicada cuando un alumno le amenaza fuera del centro escolar.

El resto de sus compañeros también tienen sus problemas: la distancia al trabajo, familias rotas, hijos rebeldes y, siempre, el reto de tener que dar la cara día tras día en clase, a veces ante una audiencia poco interesada en la materia.

Los buenos profesores es una película inteligente porque no glorifica a los mismos sino que des la su dimensión humana, al mostrar sus facetas íntimas, sus zozobras, inseguridades y la red de confianza que tejen entre ellos para ayudarse.

Tampoco comete la torpeza de convertirlos en mártires, porque si bien tienen un trabajo duro y sacrificado no es menos cierto que gozan de ciertas facilidades de las que carecen otros empleos. Se ven por tanto sus luces y sus sombras.

Al contrario de lo que hacen otras obras audiovisuales como la serie Colegio Abbott desde el humor, Los buenos profesores no tiene puesto el foco en la dificultades económicas que atraviesan los centros escolares. 

Es algo que late de fondo cuando surgen los problemas, como en el ensayo de los protocolos ante una emergencia. Nadie sabe qué hacer porque no ha recibido la formación adecuada, algo que debería ser fundamental para garantizar la seguridad de alumnos y personal además de la integridad de las instalaciones.

Se trata de una película que cuenta, además, con un reparto magnífico encabezado por un François Cluzet que encarna la voz de la experiencia, aunque eso no impida que también tenga sus áreas de mejora y sus quebraderos de cabeza. Se mantiene en un segundo plano, con pocos momentos en los que brillar, dado que el reparto es muy coral.

Destacan asimismo Vincent Lacoste (Fumar provoca tos), Louise Bourgoin (Hipócrates) y Adèle Exarchopoulos (Los cinco diablos) en una historia en la que no se lo da todo mascado a los espectadores y en la que queda a su discreción terminar de completar el puzle de las vidas de este grupo de profes que, contra viento y marea, quieren hacer bien su trabajo.

Puede que tengan poco tiempo para atender a las familias, que con algunas tengan hasta problemas de comunicación insoslayables, que haya ejemplos de núcleos desestructurados y muchachos desmotivados, a punto de quedar al margen del sistema, pero nunca hay que dejar de remar. Es un relato esclarecedor, honesto y aparentemente sencillo, pero con mucha miga.