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lunes, 19 de octubre de 2026

Exposición de Dalí en el Thyssen

  I

 Aún quedan cosas por descubrir de Dalí en el Thyssen, pero no se olvide de pedir cita con el psiquiatra a la salida, en El País, Ana Marcos, Madrid - 19 OCT 2026:

El museo expone más de 130 obras del artista surrealista que ahondan en la influencia que tuvo Freud sobre su obra antes y después de conocerle

El universo freudiano de Dalí es el título de la nueva exposición temporal del Museo Thyssen de Madrid que, a priori, puede sonar a antológica ya vista o a otra exposición que redunda sobre una influencia ya conocida en el argumento pictórico del gran artista del surrealismo. Pero que, sin embargo, tiene la habilidad del descubrimiento de nuevos aspectos de un creador del que a veces parece que ya se ha descifrado hasta la entraña todo su universo paranoico. Jaime Brihuega, comisario de la muestra y ojo experto en las vanguardias, define esta retrospectiva de más de 130 piezas como “una colección de obras maestras a las que te asomas como a una ventana, las abres y te absorben hasta tal punto que no encuentras el final”. Por eso, recomienda una cita con el psiquiatra a la salida. Aviso para visitantes.

El aperitivo que explica parte de las obsesiones y los complejos de Dalí es explícito y contundente desde la primera sala. El artista perdió a su madre y sintió la orfandad desde la adolescencia, aterrado por la figura autoritaria de su padre y marcado por la muerte de un hermano del que heredó su nombre. Con su hermana no solo practicó la fraternidad, sino que su relación se acercó más al incesto. “La imagen de mi hermana / el ano rojo / de sangrante mierda / la polla / seminflada / apoyada con elegancia / contra / una inmensa / lira / colonial / personal…”, escribe el creador en L’amour et la mémoire (1931), se lee en la cartela situada al lado de Retrato de Anna Maria, el nombre de su hermana. “Todo está explicado en estos textos, en las audioguías y en códigos QR”, dice el también profesor de historia del arte, consciente de la complejidad del universo daliniano, sobre todo en sus primeros años cuando ni el propio artista era capaz de dar salida a sus traumas.

Esa materia prima con la que fue moldeando su personalidad comenzó a encontrar algunas respuestas cuando llegó a Madrid en 1922, a la Residencia de Estudiantes, donde conoció a intelectuales como Federico García Lorca y Luis Buñuel, también muy presentes en la exposición, que se podrá ver hasta el 24 de enero. “Con ellos dará forma al primer surrealismo español y también completará su mundo ya complejo”, continúa el comisario. “Así consolidó su identidad visual, donde mostraba sus miedos, complejos, frustraciones y su obsesión por los elementos de carácter sexual”.

En las vanguardias también encontró los textos de Freud y comenzó la verdadera metamorfosis de su personalidad. “Esos complejos ya son escritura y pintura, su mundo interior sale sin complejos ni vergüenza al exterior”, relata el experto, “son vocablos figurativos que construyen su lenguaje”. Brihuega lleva años sumergido en estos sintagmas y cada vez, reconoce, le afectan más, tanto que se cuelan en sus sueños y desarrolla teorías con cada uno de los elementos que Dalí incorporó a sus obras a partir de mediados de los años veinte del siglo pasado. “Su dialéctica se debatió en diversos oxímoron: amor y muerte, atracción y repulsión, asco y apetito”, continúa el comisario en un breve repaso por las temáticas que recorren los cuadros de la muestra.

Ya inmerso en el surrealismo de París liderado por André Breton, Dalí hace varios intentos por conocer a Freud en distintos viajes a Viena y finalmente lo consigue en 1938 en Londres. “Iba enloquecido, al otro le daban igual esos locos surrealistas”, recuerda Brihuega, que ya en 2022, en el Museo Belvedere de la capital austriaca, había estudiado este encuentro para una exposición más pequeña, de gabinete, que ha sido el germen de la que se inaugura ahora en el Thyssen. “Se presenta ante él, le explica su método paranoico-crítico con el que se había vinculado al psicoanálisis freudiano [para Dalí la paranoia era un estado de gracia] y le lleva el cuadro La metamorfosis de Narciso”, dice el comisario, una de las pocas piezas que no están en la muestra. El experto se ha encargado de conseguir algunos bocetos de elementos de la pieza, y un amuleto romano de una mano que representa un huevo que le gustaba a Freud y que el artista colocó en el centro de su tela. Por eso, cree Brihuega, Freud no le ignora, como había hecho con sus colegas surrealistas, sino que llama su atención y sentencia: “Nunca vi ejemplar más completo de español. Que fanático”.

En otras ocasiones, los museos han dado por zanjada la relación de Freud y Dalí en este encuentro, pero Brihuega y el Thyssen ahondan una década después. El artista catalán se había entregado a Einstein, la materia subátomica, el universo, la ciencia, con un poco de aliño de religión, pero siempre con el sexo de fondo en un ejercicio que no solo fue una mezcla de estilos, sino de mayor indefinición en lo que respecta al sexo porque sus figuras son cada vez más hermafroditas o bisexuales. Aun así, con el paso de los años, Freud y el psiconálisis se mantuvieron como el sustrato que abonó la siguiente etapa de su legado. Por eso, a la salida, además de llamar al terapeuta, ese esbozo de lo freudiano impacta en un monumental telón colocado en el vestíbulo del Thyssen que se llama Tristán loco, otra señal para marcar el teléfono de ayuda.

II

Una exposición revela cómo Dalí transformó Estados Unidos y su cultura, en El País Maye Primera, Miami - 27 JUL 2026;

El Dalí Museum de San Petersburgo, Florida, reúne una colección que abarca cuatro décadas de vida y obra del artista en el país, en conmemoración de los 250 años de EE UU

Desde que atracó en Nueva York la primera vez, en 1934, Salvador Dalí fue más que un pintor en Estados Unidos. Aquí diseñó vidrieras, organizó la fiesta surrealista de la década, trabajó en Hollywood sin poder llegar a la pantalla, diseñó joyas, escribió memorias y fue una celebridad de los late night shows.

“Dalí transformó Estados Unidos solo con ser parte de la cultura”, asegura el curador Peter Tush, que reunió una colección de piezas que relatan cuatro décadas de vida y obra del artista catalán en Estados Unidos en la exposición Dalí América, que se exhibe en el Dalí Museum de San Petersburgo, Florida, hasta octubre.

“Aportó una combinación de ligereza y visión que Estados Unidos nunca había experimentado. Con el tiempo, ofreció un nuevo modelo de lo que podía ser un artista: entretenido, ingenioso, completamente excéntrico”, comenta Tush durante una entrevista virtual con EL PAÍS. Las pinturas, videos, fotografías y objetos reunidos en esta exposición cuentan la historia de los cuatro primeros viajes que hizo Dalí a Estados Unidos entre 1934 y 1939 y de los ocho años que vivió como refugiado en Pebble Beach, California. Habla también de su paso por el cine de los cuarenta, de sus trabajos con Walt Disney y Alfred Hitchcock que acabaron en frustraciones y de cómo Hollywood transformó su obra, pese a que nunca triunfó en el cine.

La pieza central es la pintura de la colección del museo titulada El descubrimiento de América, donde Dalí se sitúa a sí mismo como un fraile que acompaña a Cristóbal Colón, un explorador que descubre un nuevo mundo rodeado de referencias de su tierra: San Juan de la Cruz, San Narciso y el milagro de las moscas de Girona. “Es una pintura que también celebra la idea de la transformación de Dalí, pues la experiencia estadounidense lo convirtió en quien es. Con esa pintura encontró una manera de reunir estas tres partes de su identidad: español, catalán y también estadounidense”, apunta Tush. Luego, el recorrido muestra la fascinación mutua entre Salvador Dalí y la gran pantalla.

“Estoy en Hollywood, donde he entrado en contacto con los tres surrealistas estadounidenses: Harpo Marx, Walt Disney y Cecil B. DeMille. Creo que los he embriagado lo suficiente y espero que las posibilidades del surrealismo se hagan realidad”, escribió Dalí en una carta dirigida a André Breton, fundador y principal teórico francés del surrealismo. “A Dalí siempre le fascinó la idea de Hollywood. Siempre fue su objetivo no solo conectar con estas figuras, sino también crear algo grande con esa especie de máquina de sueños. Su gran tragedia es que no estaba preparado para la enorme dificultad burocrática que implicaba llevar una visión a la pantalla”, apunta el curador.

En esa época, las visiones del pintor para la gran pantalla acabaron en frustración. En 1945, Dalí fue contratado por Alfred Hitchcock para crear la secuencia de un sueño para la película Spellbound, un thriller protagonizado por Ingrid Bergman y Gregory Peck donde ocurre un asesinato y dos psicoanalistas utilizan el análisis freudiano de los sueños para resolver un crimen. Pero solo fueron utilizados dos minutos de una secuencia de veinte que había animado, con ojos colgantes y con relojes derretidos.

Lo mismo le pasó después con Walt Disney, que en 1946 lo invitó a trabajar en un cortometraje que sería una secuela de Fantasía y que contaba la trágica historia de amor de Cronos, el dios del tiempo, y una mujer mortal llamada Dahlia. Durante ocho meses, Dalí trabajó de ocho a cinco en los estudios de Burbank, pero el producto final no salió a la luz. Pese a estos fracasos, Tush cree que toda la forma de ser artista de Dalí se forjó allí: “La idea de la celebridad, la idea de usar la imaginación para crear algo, un espectáculo que iba más allá de lo que habíamos imaginado. Incluso la forma en que abordaba sus pinturas parecía construida en gran medida sobre un modelo que Hollywood le proporcionó”.

En 1941, cuando el artista vivía en el hotel Del Monte de Pebble Beach y apenas comenzaba a desarrollar sus ambiciones en el cine, él y Gala convencieron al dueño del hotel para organizar una fiesta para recaudar fondos para los artistas refugiados en Estados Unidos que huían de la guerra: “Una noche surrealista en el bosque encantado”, la llamaron y todo en ella fue desmesurado.

La lista de peticiones de Dalí incluía una jirafa bebé, tres cabras, casi cinco libras de papel periódico, un auto accidentado y 2.000 pinos. El zoológico de la ciudad de San Diego envió más de 20 especies de animales, desde monos que paseaban por el salón hasta leones. Asistieron unas 1.000 personas que hasta volaron desde Nueva York, figuras como Gloria Vanderbilt, Clark Gable, Bob Hope, una combinación de alta sociedad y élite del entretenimiento. Pero el evento terminó costando tanto dinero que no recaudó ni un centavo. “Todo era enorme, excesivo. Pero todos estaban dispuestos a hacerlo posible. Todo lo que Dalí quería, lo conseguía”, concluye Tush.

La muestra incluye videos de las intervenciones de Dalí en los talk shows estadounidenses: What’s My Line, en enero de 1957; The Ed Sullivan Show en enero de 1961 y The Dick Cavett Show en febrero de 1973. También se pasea brevemente a través de fotografías por la época en que Dalí y Gala fueron invitados por uno de sus mecenas a una plantación de Virginia, donde él escribió la autoficción La vida secreta de Salvador Dalí, y coincidió con los escritores Anaïs Nin y Henry Miller y uno de los joyeros de Coco Chanel. Más adelante, en Confesiones Inconfesables, el pintor escribió sobre su paso por Estados Unidos: “Solo América era lo bastante rica para satisfacer mi yo hipertrofiado y soportar mis caprichos”.

III

Exposición temporal. El universo freudiano de Dalí, Museo Thyssen, del 20 de octubre de 2026 al 24 de enero de 2027

La relación de la obra de Salvador Dalí con los escritos de Sigmund Freud constituye una de las claves fundamentales que articulan su poética visual. Las condiciones que rodearon la infancia y adolescencia del pintor de Figueras crearon el caldo de cultivo para esta relación, que acabó convirtiéndose en una auténtica obsesión y que desembocó en la entrevista entre ambos en 1938, cuando Freud estaba exiliado en Londres. 

Dalí tuvo acceso a traducciones de la obra de Freud desde principios de la década de 1920, cuando se alojaba en la Residencia de Estudiantes de Madrid. A partir de 1926, su obra se vincula progresivamente a la poética del surrealismo, inspirada a su vez por el médico vienés. A ella contribuyó de forma determinante con su "método paranoico-crítico", desarrollado a partir de los escritos de Freud. Con posterioridad a la entrevista londinense, elementos freudianos siguieron muy patentes en su periodo místico-nuclear. 

A través de esta exposición, comisariada por Jaime Brihuega, el museo busca arrojar nueva luz a la heterogénea y prolífica obra de Salvador Dalí. La fascinación del artista catalán por los escritos de Sigmund Freud y el célebre encuentro entre ambos en 1938 constituyen el hilo conductor de la muestra, que propone una relectura del conjunto de su carrera, desde el complejo universo familiar de los primeros años hasta sus creaciones tardías en Cataluña. La exposición se organiza en seis secciones, dispuestas cronológicamente y vinculadas a capítulos decisivos de su biografía. Cada una de ellas se centra en obras de Dalí relacionadas con el pensamiento freudiano y se completa con pinturas y dibujos de referencia de Jean-Auguste-Dominique Ingres, Gino Severini, Jean Arp, Kurt Schwitters, Federico García Lorca e Yves Tanguy, así como de Santiago Ramón y Cajal y el propio Sigmund Freud.

IV

Dalí en la Real Academia de San Fernando. Un alumno díscolo e insolente expulsado a perpetuidad, en El País, Elisa Silió, Ruth Benito, Madrid - 10 MAY 2026

La Universidad Complutense atesora sin ninguna promoción documentos que reconstruyen el accidentado paso hace un siglo del pintor por el centro, reconvertido hoy en su facultad de Bellas Artes

El 14 de junio se cumple un siglo de una fecha que marcó la vida de Salvador Dalí (Figueres, Girona; 1904-1989): su segunda expulsión, a perpetuidad, de la Escuela Especial de Dibujo, Escultura y Grabado de la prestigiosa Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando de Madrid. En un ambiente tan reglamentado se sentía incómodo y, quizás por ello, esta formación académica ha quedado opacada en la literatura científica. Dominan sus correrías esos años en Madrid ―los más felices de su vida, según él mismo contó― junto a Federico García Lorca, Maruja Mallo o Luis Buñuel, sus compañeros en la Residencia de Estudiantes y fuente recíproca de inspiración artística.

Pero gracias a los archivos de la Universidad Complutense (UCM) ―en 1970 la escuela pasó a ser su facultad de Bellas Artes― EL PAÍS puede ahora reconstruir las andanzas de Dalí en las aulas mediante certificados de notas, cartas del padre o un expediente disciplinario casi inéditos. La difusión es escasa. Hay registro de consultas de estudiantes o de investigadores ―como el hispanista Ian Gibson―, de una petición del Museo Reina Sofía para una exposición y de unos cineastas coreanos que hacían una película sobre el genio.

El expediente (AGUCM 136/06-17, 40) y las actas de calificaciones (AGUCM 107/09-08) de Dalí se conservan en el Archivo Histórico de la UCM, mientras que los libros de matrícula, una de las cartas del padre y el dictamen de expulsión se pueden consultar en el Archivo Histórico de la Biblioteca de la facultad de Bellas Artes. Ambos espacios cuentan con el personal mínimo, por lo que nadie puede dedicar todo su tiempo a la digitalización y promoción del valiosísimo material. La consulta hecha por este diario sobre Dalí ha propiciado que se digitalice y que se vaya a exhibir en su página.

“Nosotros hacemos un servicio transversal. Tenemos función administrativa, pero también de fondo histórico. Aquí no viene mucha gente de consulta como si fuese un museo”, sostiene Ana Rocasolano, directora del Archivo General de la UCM, que está en Derecho. “Esta universidad tiene un gran patrimonio, abrumador, por la importancia que siempre ha tenido; pero su función estricta no es el patrimonio, sino la formación”

Dalí se instaló en la Residencia en septiembre de 1922. Desde allí tramitó su ingreso en la escuela. Se conserva la carta en la que solicita hacer la prueba, un dibujo de una escultura al claroscuro, y el resguardo de las costas. Hasta hace 30 años la facultad de Bellas Artes mantuvo un ejercicio idéntico. Desde 2008 no hay prueba específica, pero la nota de corte de la PAU es muy alta: 9,9 sobre 14 este curso.

Vistas las cualidades artísticas de Salvador Dalí, su padre accedió a que se formase como pintor en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado, en Madrid, a 700 kilómetros de su casa en Figueres. El 11 de septiembre de 1922 pagó los costes del examen de ingreso y ya estaba hospedado en la Residencia de Estudiantes.

Dalí envió una carta con su candidatura al director “suplicando” poder hacer el examen con una caligrafía primorosa que alababan sus profesores del instituto. No está datada.

Adjuntó su partida de nacimiento y sus notas de Bachillerato para quedar exento de más pruebas de acceso que el ejercicio de dibujo de escultura al claro-oscuro, pues de esta forma demostraba tener una formación académica "suficiente”. Tenía 18 años y un año antes había muerto su madre.

También Dalí incluye una fe pública notarial firmada por su padre, Salvador Dalí i Cusí, que era notario en el pueblo y con el que mantuvo una relación tormentosa. Llegó a desheredarle.

Y sumó lo que se conocía como certificado académico personal. Este documento incluía sus notas, muy dispares, en el Instituto General y Técnico de Figueres durante seis cursos (de 1916 a 1922). Era un alumno mediocre en ciencias y sobresaliente en Dibujo, Religión, Caligrafía o Historia de la Literatura. Desde adolescente preconizó en su diario que un día sería una estrella del arte, como así ocurrió.

Dalí tenía entonces 18 años y uno antes había muerto su madre, Felipa Domènech. Por eso viaja a Madrid acompañado por su padre, el notario de Figueres Salvador Dalí i Cusí ―con un destacado papel en esta historia― y su hermana Anna Maria. Vistas sus habilidades artísticas, su progenitor, que aspiraba a que su hijo tuviese una profesión de provecho, cedió y le animó a que ingresase en la escuela para ser en un futuro profesor de Dibujo. Aprobó y se matriculó en las cinco asignaturas de primero.

Dos años antes de que Dalí llegase a la escuela, en 1920, las alumnas habían conseguido, tras firmar una carta de protesta, poder matricularse de todas las asignaturas. Hasta entonces no podían cursar dibujo al natural, por temor a los desnudos, ni pintar al aire libre porque no salían de casa sin la compañía de un familiar. Maruja Mallo estaba también matriculada.

Dalí pasó los primeros meses en Madrid yendo y viniendo en tranvía a la Academia de San Fernando ―en la calle Alcalá 13, donde continúa la institución ya sin la escuela― sin apenas hacer vida social. Sus compañeros de la residencia le recordarían luego como un joven extremadamente retraído, casi mudo, que se encerraba en su cuarto a buscar su propio estilo pictórico. Se movía entre el cubismo, el futurismo y la metafísica y realizaba, además de autoretratos, muchas naturalezas muertas, como las que presenta en la exposición de Artistas íbéricos de 1925.

No hay un documento que dé fe de que Dalí aprobase el examen de ingreso, pero tuvo que pasarlo porque se matriculó en la escuela. El 30 de septiembre de 1922 se inscribió en cinco asignaturas: Perspectiva, Modelado e Historia del arte en las edades Antigua y Media y Dibujo de Estatua.

En el curso 1923-1924 Dalí se inscribió en nuevas materias, lo que demuestra que aprobó el primer año: Colorido, Dibujo al natural en reposo, Grabado e Historia del Arte en las edades Moderna y Contemporánea. Esta última asignatura previsiblemente no la abonó, al haber logrado una matrícula de honor de las edades Antigua y Media. Por eso se reseña la calificación previa en la matrícula. Cada asignatura costaba entre 10 y 25 pesetas (equivalente a de seis a 15 céntimos de euro). Sigue viviendo en la Residencia de Estudiantes.

Tras la primera expulsión en 1923 motivada según su relato por un motín de los estudiantes para que el pintor Daniel Vázquez Díaz fuese su maestro, Dalí se matricula en el curso 1924-1925 de las mismas asignaturas que el curso anterior. Empieza de cero el segundo año de estudios. En los meses que estuvo fuera de la escuela de dibujo estudió con Francisco Bores, Moreno Villa y Benjamín Palencia en la Academia Libre, dirigida por Julio Moisés.

En una carta sin fechar, el padre de Dalí solicita a la escuela un certificado de estudios para que su hijo pueda atrasar el servicio militar.

Finalmente, el 11 de septiembre de 1925 Dalí padre escribe con el membrete de su notaría al secretario de la escuela para informarle que ese año académico su hijo estudiaría en Figueres y se presentaría por libre a los exámenes en Madrid: “A causa de tener que recibir la instrucción militar, no podrá cursar como alumno oficial el presente curso”. Y ya que se “atreve a molestar”, pregunta a Manuel Menénez por “las condiciones” de su hijo para el arte. “Lo que deseo es que se dedique a la enseñanza del dibujo y la pintura para ganar una cátedra (...)”.

Estaba muy influenciado por lo que leía en libros, catálogos y revistas, y su estudiado look impedía que pasase desapercibido. Extremadamente delgado, llevaba el pelo largo con patillas, zapatos enormes, gabardina, medias y polainas al estilo de los pintores victorianos. Después se cortaría el pelo y, tras descubrir en el Museo del Prado a Velázquez, el Greco y el Bosco, comenzó a dejarse crecer su característico bigote a las diez y diez.

A los pocos meses empezó a socializar con los colegiales y la escuela pasó a un segundo plano que nunca abandonó. “En la Residencia, Dalí y Maruja Mallo encontraron muchas cosas y mucha gente con la que hablaban que les hizo repensar”, razona la ensayista Estrella de Diego, académica de número desde hace una década.

El primer curso Dalí se matriculó de cinco asignaturas y aprobó todas salvo Modelado en la convocatoria de febrero. Junto a él suspendieron otros cinco compañeros, algo poco habitual.

Ello le forzó a volver a presentarse al examen de la asignatura de Modelado en junio de 1923, aunque el profesor no firmó el acta hasta septiembre.

Dalí obtuvo en primero una matrícula de honor en la asignatura de Historia del Arte en las Edades Antigua y Media. Durante el Bachillerato, cursado en Figueres, ya demostró sus grandes conocimientos en historia del arte.

Presumiblemente la matrícula en Historia del Arte de primero permitió a Dalí no abonar la matrícula de Historia del Arte Moderno y Contemporáneo de segundo (1924-1925). Volvió a obtener la máxima nota.

En una carta al director de la escuela fechada el 11 de septiembre de 1925, Dalí quiere cerciorarse de que su hijo ganó “el premio de segundo curso de historia del arte y que dicho premio consiste en setecientas pesetas que ha de cobrar de la escuela” y desea saber cómo hacerlo.

Del curso 1923-1924 ni hay actas porque fue expulsado. Al curso siguiente tuvo que matricularse de nuevo de las cuatro materias. Obtuvo un “diploma de mérito” (sobresaliente) en Estudios Preparatorios de Colorido.

“En esa época hasta los pintores más tradicionales se quejaban de que la escuela era demasiado académica. La Residencia les daba unas complicidades que no les daba la Academia, que debía de ser aburrida”, subraya De Diego, catedrática de Arte Contemporáneo de la UCM. “Ahora bien, la escuela les daba unas herramientas para el dibujo muy importantes. A Picasso, Maruja o Dalí les enseñaron los rudimentos”. Raquel Monje, decana de Bellas Artes, coincide: “La escuela era un espacio muy conservador. ¡Ha costado muchos años que dejase de serlo! Nuestra gran riqueza es que ahora convivan la academia con lo que pasa fuera".

Dalí aprobó sin problema el primer curso (1922-1923), salvo Grabado, que lo hizo en la repesca. Incluso logró una matrícula en Historia del Arte de las Edades Antigua y Media. Lo que la documentación no testimonia es el atentado fallido a Alfonso XIII el 3 de marzo de 1923, día que el rey inauguró la biblioteca de la escuela; Gibson asegura en dos libros que pudo ocurrir una desgracia. Según escribe, Dalí ―hasta ese momento antimonárquico― planeó con su compañero Josep Rigol hacer una “bomba de protesta, no de matar”, según relató Rigol, rellenando de pólvora un bote de leche vacío. Colocaron el explosivo en un jarrón del pasamanos de la escalera, pero la mecha por suerte no prendió. Estrella de Diego no confirma el atentado fallido: “No hay pruebas”.

El Prado conserva la foto de una visita de la clase de Dalí y Mallo a la pinacoteca junto al rey. Si la bomba existió, nadie se enteró, de forma que ese marzo de 1923 Dalí no fue enviado ni a la cárcel ni a casa. Pero en septiembre, su progresión académica sí se frustró. Fue expulsado durante un año por encabezar un motín estudiantil contra la decisión de la escuela, muy conservadora, de no aceptar en una cátedra al pintor Daniel Vázquez Díaz, considerado demasiado vanguardista.

Se conserva una carta furibunda al director de la escuela por parte del padre del pintor: “Muy señor mío y de mayor consideración. Después de hablar con los alumnos, profesores y empleados de la escuela he confirmado mi opinión completamente favorable a mi hijo”, arranca su misiva. “No pudiendo acatar la decisión del Consejo de Disciplina, no me queda otro remedio que aceptar resignadamente el castigo”. Y profetiza: “Se observará una conducta escolar y académica tan intachable que llegarán a arrepentirse de haberlo castigado a tan grave pena”.

No se conserva en el expediente de Dalí documentos administrativos que demuestren su primera expulsión de la escuela en 1923, pero sí se citan en los de 1926, coincidiendo con el castigo a perpetuidad. Lo que sí se encuentra es una carta de su padre. Está fechada el 23 de noviembre de 1923, por lo que su hijo tuvo que ser expulsado a comienzos del año académico, por encabezar una protesta porque el pintor Daniel Vázquez Díaz no fue aceptado como profesor de la escuela.

El tono de su progenitor es colérico: “Observarán una conducta escolar y académica tan intachable que llegarán a arrepentirse de haberlo castigado a tan grave pena”.

Los tres profesores que debían de examinar a Dalí de Teoría de las Bellas Artes el 14 de junio de 1926 redactaron un acta que dio paso a su expulsión. Según su relato, a las doce y media de la mañana, al ser invitado a extraer tres bolas con preguntas del examen, el pintor de Figueres contestó textualmente: "No. Como los profesores todos de la Escuela de San Fernando son incompetentes para juzgarme, me retiro”.

Nueve días después del incidente, que provocó la expulsión de Dalí, se reunió la junta de profesores. En el acta se recuerda que no formó parte del tribunal examinador Rafael Domènech i Gallissà, pese a ser quien impartía Teoría de las Bellas Artes, para no ser acusado de imaparcialidad. Prefirió ausentarse después de un fuerte encontronazo con Dalí quien, según el Consejo de Disciplina, fue pregonando por Barcelona que logró matrícula en Historia del Arte de las Edades Moderna y Contemporánea y un premio pese a que en primera instancia Domènech i Gallissà le había suspendido.

Según el artista catalán, por la “injusticia cometida” se había constituido un nuevo tribunal. Según el consejo, Domènech i Gallissà no le había examinado (y por tanto suspendido) por encontrarse en París montando una exposición. Resaltan la “caballerosidad” del docente.

El comité de disciplina acuerda que se informe a Dalí de su expulsión perpetua y se cuelgue en el tablón de anuncios la “corrección” para que “sirva de ejemplaridad” a otros estudiantes.

El 22 de octubre de 1926 la Dirección General de las Bellas Artes ratifica la pena impuesta a Dalí por la escuela que ha obrado, a su parecer, con exquisita corrección. Se atiene al reglamento escolar que considera su conducta en el examen pues pude causar “perturbación en el orden o disciplina académica”.

Dalí cumplió su año de expulsión, pero en ese curso 1923-1924 no dejó de estudiar. Lo hizo en la Academia Libre, dirigida por Julio Moisés. Y en septiembre volvió a matricularse. Sus calificaciones fueron mejores que en primero. Logró un “diploma de mérito” (sobresaliente) en Colorido y por segunda vez una matrícula en Historia del Arte.

Esta asignatura tensó hasta el extremo la relación de Dalí con la escuela. Según el relato del Consejo de Disciplina, el pintor “propaló por los centros artísticos de Barcelona” que el profesor de la materia, Rafael Domènech i Gallisà, le había suspendido y que ante la “injusticia” se había constituido un nuevo tribunal que le aprobó y concedió un premio de 700 pesetas.

Pero según la comisión, Domènech i Gallisà no llegó a examinar a Dalí porque se encontraba en París organizando la Exposición de Artes Industriales de 1925. El infundio llegó a oídos del maestro, que se vio respaldado por la escuela. Pero la insolencia de Dalí no terminó así. El curso 1925-1926 lo estudió por libre mientras hacía el servicio militar en Girona y se matriculó en abril de cara a los exámenes.

Hay dos versiones, una previsiblemente adornada, de lo que ocurrió el 14 de junio de 1926. Según contó luego en sus escritos Dalí, tras sacar la bola del tema para su examen de Teoría de las Bellas Artes contestó al tribunal: “Yo sé más de Rafael que ustedes tres juntos. Me niego a contestar”. Y, según aseguraba su amigo Antonio Pitxot en Sobre Dalí, los examinadores le respondieron: “Bueno, pues entonces, vuelva usted otro año, porque este ya está suspendido y, además expulsado”. Y Pitxot escribió que, incluso, el de Figueres siempre remataba el relato de la anécdota con un “Imagínate, preguntarme a mí por Rafael...”. Una boutade propia del personaje.

Las actas del tribunal y de la comisión de disciplina y el dictamen de la Dirección General de Bellas Artes, sin embargo, describen un choque muy tenso que culminó con la expulsión perpetua, no por un tiempo. Dalí hizo un primer desplante al no presentarse a la primera convocatoria del examen ―solo había entonces dos oportunidades― y se le informó por teléfono de la siguiente fecha. Domènech i Gallisà, pese a ser el profesor de la materia, optó por no examinarle para no ser tachado de parcial tras su enfrentamiento previo. Así que otros tres docentes conformaron el tribunal. Según su acta, Dalí afirmó: “No. Como los profesores todos de la Escuela de San Fernando son incompetentes para juzgarme, me retiro”.

En Bellas Artes atesoran “cientos de miles de documentos” que los bibliotecarios Javier Pérez Iglesias y Laura Bomati querrían digitalizar, porque tienen muchas consultas; en especial de artistas locales desconocidos y, últimamente, sobre todo femeninos. Empezarían, si pudiesen, por los libros de registro. “Lo que se hace en esta facultad es porque la gente le pone ilusión”, relata la decana. “Por ejemplo, un profesor con un grupo de estudiantes se enreda en un pequeño proyecto. Pero, como siempre, necesitaríamos presupuesto para hacer más”.

Créditos

Diseño: Ruth Benito

Desarrollo: Fernando Anido

Edición gráfica: Inés Arcones

Coordinación: Brenda Valverde Rubio

Fotografía de apertura: Salvador Dalí y sus compañeros de estudio de la Escuela especial de pintura, escultura y grabado (Academia de San Fernando). 1922-1923. FUNDACIÓN GALA-SALVADOR DALÍ

V

La obsesión fanática de Dalí con Freud conquista Viena, en El País, David Granda, Viena - 03 FEB 2022:

La galería Belvedere reúne un centenar de piezas, entre lienzos, dibujos, filmes y cartas, para exponer la influencia del padre del psicoanálisis en el trabajo del artista catalán

El encuentro se produjo en Londres en el verano de 1938 gracias al escritor Stefan Zweig. Salvador Dalí tenía 34 años; Sigmund Freud, 82. El pintor catalán había viajado a Viena en tres ocasiones para conocerle, sin éxito....

Las salidas posibles al capitalismo según Mark Fisher

 Hoy es más difícil imaginarse el fin del capitalismo que el fin del mundo. Parecería que estamos atrapados en un presente perpetuo, encerrados en el fin de la historia, porque el capitalismo no se presenta como una ideología o como una posibilidad, sino como el funcionamiento natural de las cosas. 

 De ahí el popular dicho de que cuando una persona dice que no es ni de izquierda ni de derecha, en general es de derecha, y se presenta como natural a tal punto de ni defenderse moralmente de lo que genera. No niega el hambre, la pobreza ni la desigualdad. Lo naturaliza porque se presenta como lo único real, como el límite de lo imaginable. Este realismo no postula que el capitalismo es la mejor alternativa, simplemente dice: "No hay alternativa." El realismo capitalista es análogo a la mirada desesperanzada de un depresivo que cree que cualquier creencia en una mejora no es más que una ilusión peligrosa. De esta manera comienza la obra maestra de Mark Fisher, Realismo capitalista, escrita en 2009 por él y traducida por la editora Caja Negra en 2017, el mismo año en el que el autor se quitó la vida.

El realismo capitalista no es una manera de propaganda al sistema, sino una forma de darle entidad de real, de natural, algo que es absolutamente contingente y artificial. ¿Cómo se organiza una sociedad en una época determinada? En palabras de Fisher, es una atmósfera general que condiciona no solo la producción de cultura, sino también la regulación del trabajo y la educación, que actúa como una barrera invisible que impide el pensamiento y la acción genuinos. Es la manera de desideologizar y desmoralizar un sistema para presentarlo como lo dado como la única opción. Y por lo tanto, a la política solamente le resta discutir cómo gestionarlo mejor.

Quienes tenemos menos de 35 años, ya nacimos directamente en un mundo casi sin alternativas reales económicas al capitalismo. Pero además, en términos culturales, MTV volvió pop la rebeldía del punk, ostentoso individualista al rapero del Bronx y un género más del mainstream al rock alternativo e independiente. La inexistencia de alternativas al capitalismo ya ni siquiera es un problema. El capitalismo ocupa sin fisuras el horizonte de lo pensable y esto impacta especialmente los jóvenes que somos una generación esencialmente transformadora. Por eso vivimos sin esperar nada demasiado nuevo. 

Fisher, como docente secundario encuentra que sus estudiantes tienen una edia depresiva. Y es curioso este término porque en general se asocia a la depresión con la anhedonia, es decir, con no poder  experimentar placer. Pero en sus palabras, el cuadro al que me refiero no se constituye por la incapacidad para sentir placer, sino por la incapacidad para hacer cualquier cosa que no sea la búsqueda del placer.

Estamos deprimidos por la adicción al placer instantáneo y efímero que nos hace vivir un presente absoluto. Y le doy la razón, hace un tiempo que no leía un libro completo como este.

Y si estamos todos más deprimidos, medicados y ansiosos, ¿no habrá algo que nos una? Si bien el capitalismo se esfuerza por mostrar que el estrés y la ansiedad son problemas individuales, desde el auge del neoliberalismo, el consumo de antidepresivos en el mundo creció exponencialmente.

El caso de España, por ejemplo, es muy particular. En dos décadas aumentó 250% el consumo de antidepresivos. Y acá aparece una de las tesis más inquietantes del libro. Fisher no solamente dice que este sistema no se enferma, sino que el propio sistema está enfermo por diseño.

Con sus continuos ciclos de auge y depresión, el capitalismo es un sistema fundamentalmente bipolar que oscila de modo salvaje entre la manía optimista de las burbujas y el bajón depresivo. Que hablemos tanto de depresión económica no es una casualidad. El capitalismo se alimenta del estado de ánimo de los individuos al mismo tiempo que los reproduce. Es decir, en la fantasía de la sociedad emprendedora, tu fracaso no solamente es el espejo del sistema, sino también su proteína. Y como mencionamos al principio, el capitalismo no solamente genera estado depresivos en las personas, sino que él mismo se comporta como un depresivo. La idea de "No hay alternativa" es análoga a la de un depresivo que ve en cualquier oportunidad de mejora una ilusión peligrosa. Por eso, para Fisher, el capitalismo, lejos de ser el único sistema viable, es un sistema inherentemente disfuncional. 

Y acá justamente donde Fisher empieza a encontrar una salida. ¿Es realmente que no hay tal alternativa o es que estamos encerrados en un bucle psicotemporal? Porque si lo pensamos abstractamente, un segundo, la única posibilidad para que el mundo siga subsistiendo es superar al capitalismo, porque si no, el planeta va a reventar a pedazos. Y trascender el capitalismo es pensar en un postcapitalismo, no necesariamente en un socialismo o viejas recetas. De hecho, Fisher orienta la izquierda internacional a salir de la melancolía de lo que pudo ser y no fue.

Uno de los vicios crónicos de la izquierda es su revisionismo permanente, que le quita lugar a la organización del futuro. Lo que debemos dejar atrás es la posición confortable de la marginalidad vencida. Un anticapitalismo efectivo no puede ser una resistencia al capitalismo, sino un rival suyo. Para ello, según Fisher, la izquierda debe ser un agente político y social que desenmascare el carácter realista del capitalismo, centrándose en tres áreas:

1. La explotación medioambiental

2. La burocracia del sector privado

3. La crisis mundial de salud mental.

La emancipación con Fisher viene de distinguir el realismo de la realidad, el diseño de la materia. y así destruir la apariencia de real de aquello que el realismo oculta por volver su sistema incoherente e indefendible. 

Por ejemplo, el desastre ecológico que genera el sistema capitalista. Para 2050, la industria aumentará un 400% su demanda de agua y un 40% de la población va a sufrir estrés hídrico. Es decir, ahora en 25 años, y no es porque bebemos mucho, es por el modelo de producción. Y distinguir realismo de realidad también es politizar el debate sobre la salud mental en una sociedad deprimida y ansiosa con personas que no pueden mantener una charla con su mejor amigo o amiga por más de 5 minutos y miran en celular.

Por eso, según Fisher, más allá de que el capitalismo se disfrace como el único sistema viable, lo que está haciendo es destruir su materia prima y enfermar a la mano de obra que le genera riqueza.

El postcapitalismo se parecerá a la película distópica que más te guste o mejor dicho a las que tus acciones hoy en día conduzcan, porque los futuros próximos están en disputa. Ah.

miércoles, 14 de octubre de 2026

Boyero y la tecnología. Un suceso paranormal

 Introducción del libro Alerta roja: Boyero.es. Boyero en Internet: Un suceso paranormal, en El Mundo, viernes 21/04/2006, Borja Hermoso:

MADRID.- El chiste, por pelma, había dejado de ser gracioso. Durante años, en cenas, en comidas, en bares, en cines, en su casa, en casas de amigos, por la calle, en la redacción del periódico, en la habitación de un hotel de Cannes, en San Sebastián, en Madrid, en Berlín, en Venecia, en Valladolid y en Antofagasta, Carlos Boyero, impertérrito el rictus, impasible el ademán, cogía, hacía así con sus deditos de Madelman articulado, iniciaba otra vez su muletilla favorita de las grandes ocasiones ("Te cueeento...") y soltaba por enésima/agotadora vez el chiste de marras —porque era un chiste, o lo parecía—: "Yo no sé manejar el ratón del ordenador, se me resbala".

Nadie me había avisado de que un mediodía de mayo, en la sala de prensa del palacio de festivales de Cannes, yo iba a asistir a un suceso paranormal: ver a Carlos Boyero intentando manejar el ratón de un PC, intentona a la que yo le había conminado minutos antes en tono airado, sosteniendo, con mi habitual buen juicio y mi zorruna intuición, que aquello del ratoncito y de la manita resbaladiza era una coña, marinera para más señas, recuérdese que estábamos en la Costa Azul.

Pues no.

No era. Un chiste, quiero decir.

El hoy internauta Boyero, que por aquel entonces creía que 'chat' era una marca de condones, me miró, dijo con la jeta algo así como joderrrrrrrr, se sentó y puso su garrita derecha en el brillante lomo del ratón. Tembleque.

—No puedo.

—Muévelo de izquierda a derecha y de arriba abajo, para probar.

—Que no puedo.

—Atrápalo con tu dedo meñique por la derecha y con el pulgar por la izquierda, y pones el dedo índice encima del botón izquierdo del ratón.

—Qué fácil se dice. No puedo.

Y fue entonces cuando allí, en aquella sala, en aquel mediodía y con aquel mastuerzo con gafas sudando la gota gorda cual remero de galeras, supe lo increíble: que no había chiste. Que durante años él había tratado de exponernos a nosotros, sus amigos, un sincero tormento personal consistente en el descontrol de la mano. Que el ratón, efectiva y desgraciadamente, se le escapaba a Carlos Boyero.

Hoy el ratón sigue corriendo, con la garrita de su perseguidor temblando nerviosa perdida.

Es éste, pues, el instante propicio para revelar a la humanidad que la relación de don Carlos Alberto Manuel Antonio Abdón Sánchez Boyero (sí, sí, sí, no sueñan, así se llama el trasgo...) con el mundo de los ordenadores es, con perdón, confusa. Me voy a atrever a más. Me voy a atrever a decir que es una norelación.

Y, temeroso de Dios y de que Carlos Abdón se me ponga como una hidra de siete cabezas, voy incluso a sentenciar que, en el fondo, su relación con los ordenadores viene a ser tristemente semejante a su relación con los suelos, los electrodomésticos, los platos, los cordones de los zapatos, los ascensores, los inmigrantes magrebíes, las latas de anchoas, los deportes, los dentistas, las maletas, los asesores financieros, los aviones de Iberia, los taxistas y sus mujeres (las suyas, las de Boyero, no las de los taxistas). O sea, (o sá, como dice él en su segunda muletilla favorita)... con la vida en general.

Lo de su relación con los suelos no es asunto baladí, ni moco de pavo, ni nada de eso, y si los suelos encabezan la anterior enumeración no es un capricho de prima donna. Algo en el aire me trae recuerdos de un fostión, también en Cannes, y no me lo di yo, precisamente, sino Carlos Abdón, que, probablemente embelesado con el glúteo batiente de alguna señora o señorita de las que habitan aquella sudorosa Babilonia, emuló a Ícaro en su idealista intentona de vuelo, aunque hay que decir que Carlos Abdón, aquel día en Cannes, no llevaba alas de cera, a lo sumo se habría dejado puestos los tapones de cera antirronquidos de su compañero de habitación, a la sazón, yo.

Veníamos de retirar la acreditación del festival, atravesábamos la puerta principal del palacio, quizá el punto donde más gente suele apiñarse de todo Cannes. Él acababa de decir por vigésima vez en el día aquello de así o... (su tercera muletilla favorita). Fue una décima de segundo. Vi con el rabillo del ojo una mancha negra por los aires. Era Boyero. La acreditación salió para un lado, la cartera para otro, las gafas para otro, el maletín para otro, las monedas, las llaves, el mechero, el propio Boyero, todo voló. El trompazo fue épico. No le pude ayudar, la risa no me lo permitía; un señor calvo le levantó del suelo, una señora con un caniche le acercó las gafas, la gente de los coches miraba al lisiado, mis hipos de risa se prolongaban en la inesperada matiné francesa.

Boyero Abdón no se sabe hacer la maleta, se la hace su asistenta. Un extracto bancario, una póliza, un impreso o un folleto le parecen jeroglíficos egipcios. Su frigorífico se parece a las cuevas de Altamira. Es el pasajero perfecto, porque le llevan a todos lados, él no lleva a nadie, porque aquella quimera del carnet de conducir no admitía gente así. Tampoco reserva en restaurantes, sino que, de repente, te suelta en plan distraído: "Eeeuu, ¿dónde vamos?". Sabe que, indefectiblemente, TÚ reservarás. Una vez en el restaurante, corre que te corre el muy putilla, pilla el mejor sitio. Te puede llamar a la una y media de la madrugada para decirte que está escuchando a Adriano Celentano y a Mina y bebiéndose un whisquito, sin reparar en que tú, a lo mejor, a lo mejor, estabas dándote en cuerpo y alma al noble arte de contar ovejas o a cualquier otro noble arte de los que se practican en el rectángulo de las maravillas.

Y en todo este caótico contexto, este señor de Salamanca ágrafo en gramática tecnológica, hace, cada jueves, en elmundo.es, un 'chat', porque ya le han contado que no eran condones ni chocolatinas, sino un tú a tú virtual con la gente, en el que le preguntan cosas de las películas, de los libros, de las televisiones, de los sexos, y hasta de los amores, de las drogas, de las comidas y las bebidas, de los futbolistas, de las cosas, de la vida.

Porque la vida de Carlos Abdón da para un 'chat'... y para más. Hasta para un libro sobre un 'chat', como éste. Así o...

jueves, 8 de octubre de 2026

El riesgo de Sánchez

  Pedro Sánchez es un maestro del regreso político. Pero convocar elecciones anticipadas en España podría ser una apuesta demasiado arriesgada. Paolo Gerbaudo, en The Guardian, Martes 6 de octubre de 2026; enlace:

Una economía próspera, una transición ecológica ejemplar, avances sociales: el presidente del Gobierno español no debería estar en apuros. Sin embargo, lo está, y es una lección para los progresistas de todo el mundo.

TPara los progresistas de Occidente, España ha representado un raro rayo de esperanza en un mundo donde los partidos de extrema derecha acceden cada vez más al gobierno. Bajo el mandato de Pedro Sánchez, quien asumió la presidencia en 2018, el país ha combinado un auge económico posterior a la COVID-19 con un ambicioso programa de transición hacia las energías renovables, y una postura favorable a la inmigración con una oposición firme a la agenda bélica de Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Sin embargo, a finales del próximo mes, este singular ejemplo de progreso democrático podría desvanecerse.

El lunes, Sánchez convocó elecciones generales anticipadas para el 29 de noviembre, después de que dos decretos para abordar la crisis de la vivienda en el país fueran rechazados en la Cámara de Diputados por políticos de partidos de derecha. Desde la escalinata del Palacio de la Moncloa, Sánchez admitió que su gobierno no había logrado todo lo que se había propuesto. «Quedan muchas injusticias por corregir… sobre todo en lo que respecta a la desigualdad en los servicios públicos y el acceso a la vivienda», afirmó, y añadió: «Para hacer más, necesitamos renovar y ampliar el apoyo público».

Sánchez intentó aprobar la legislación después de que decenas de miles de personas salieran a las calles para protestar contra la crisis de la vivienda, instalando campamentos que recordaban al movimiento 15M contra la austeridad y al movimiento Global Occupy de 2011. Pero esta explosión de indignación popular se venía gestando desde hace tiempo. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el principal problema de la vivienda en España se ha convertido en la principal preocupación del país desde finales de 2024, ya que cada vez más personas tienen dificultades para pagar el alquiler.

En la última apuesta de su dilatada carrera como maestro del regreso político, Sánchez espera aprovechar la ola de movilización popular para desviar la atención pública de la crisis migratoria de Ceuta en julio, que los opositores de derecha explotaron como demostración de los fracasos del gobierno, y centrarla en la crisis de la vivienda, un tema en el que la izquierda tiene mayor influencia política.

Pero esta vez será difícil convencer a los españoles de que, con un nuevo impulso, el gobierno de coalición progresista resolverá un problema que prometió abordar hace mucho tiempo.

Los problemas de Sánchez ofrecen valiosas lecciones a los progresistas de todo el mundo sobre las dificultades de traducir los logros políticos en una sólida base de apoyo. También recuerdan que, como defendió el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, abordar la crisis de asequibilidad, en lugar de prometer un crecimiento económico abstracto, es mucho más importante para los votantes.

En la campaña para las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, los republicanos se enfrentan a dificultades debido al aumento del precio de la gasolina , mientras que en Brasil, el candidato de derecha Flávio Bolsonaro obtuvo un resultado impresionante en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, en parte gracias al descontento con las condiciones de vida y las dificultades económicas de los hogares. En España, el gobierno de Sánchez se enfrenta a preocupaciones similares sobre la asequibilidad, que ensombrecen un desempeño macroeconómico que, por lo demás, es impresionante.

De hecho, vista desde fuera, la España de Sánchez puede parecer un éxito político deslumbrante. El país, que en la década de 2010 fue ridiculizado como parte de los " PIIGs" europeos —un término acuñado para burlarse de Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España como las economías más débiles de la eurozona— se ha convertido en una potencia económica. En los años posteriores a la pandemia de Covid, el PIB de España creció a un ritmo de alrededor del 3% , mientras que Francia, Alemania, el Reino Unido e Italia crecieron a un mísero 1% o menos.

España también se erige como un modelo de transición verde exitosa, con energías renovables que generan cerca del 60% de la electricidad del país , lo que ha mantenido bajas las facturas de energía y ha ayudado a proteger al país de las crisis energéticas derivadas de crisis internacionales. España, gracias a una importante inversión china, se está convirtiendo, sorprendentemente, en el principal centro europeo de producción de coches eléctricos, para disgusto de algunos de sus aliados tradicionales .

A estos logros económicos y medioambientales se suman las importantes mejoras sociales conseguidas bajo el mandato de Sánchez, ejemplificadas por el aumento del salario mínimo de 736 € a 1.184 € mensuales desde 2018 .

domingo, 13 de septiembre de 2026

Historia de la vida nocturna en España

 Golfos y señoritos: así se sale por la noche en España desde hace un siglo, en La Razón, Ulises Fuente, 30.09.2025:

Un libro profusamente documentado llena un vacío historiográfico: ¿cómo era el ocio nocturno y por qué en nuestro país se sale más que en ningún otro lugar del mundo?

Con nuestras costumbres y modos de vida tendemos a caer en el presentismo, como si fuera nuestra generación la que ha inventado el mundo. Pensamos que lo que vivimos es nuevo, único y que se desenvuelve ante nuestros ojos como una primavera. Pero casi ningún aspecto de nuestra cotidianeidad es así. No lo es en cuestiones políticas, históricas, gastronómicas y, por supuesto, tampoco en una de nuestras mayores aficiones colectivas como españoles: salir por la noche, una actividad plagada de controversias en la que somos campeones mundiales... desde hace mucho tiempo. Sobre este asunto la historiografía no ha prestado la debida atención, pero un libro del historiador Juan Carlos Usó viene a documentar el vacío de esas noches infinitas.

La historia puede escribirse desde muy atrás, pero el volumen comienza cuando el ocio nocturno se mercantiliza, es decir, cuando llega el alumbrado eléctrico. Esas luces de neón -bueno, entonces no lo eran- que nos siguen cegando. “Elegí ese momento porque la electricidad –antes las calles se alumbraban, pero con gas- permite la iluminación de los locales y que los tranvías -que antes eran de tracción animal-, pasen a estar electrificados. Eso favorece el desplazamiento a lugares alejados. Y así llega la mercantilización del ocio nocturno -también el diurno, claro-: el ocio se convierte en un producto de mercado y eso marca el punto de arranque de mi trabajo”, dice el historiador, autor de "Historia del ocio nocturno en España" (El Desvelo Ediciones). Desde finales del siglo XIX hasta la tercera década del XX, Madrid y Barcelona duplican su población más allá del millón de habitantes. Las capitales son, al fin, ciudades “modernas” pero también urbes de miseria, trabajo inestable y una esperanza de vida de 32 años. Analfabetismo, chabolismo, delincuencia, prostitución... y, al mismo tiempo, cabarets de esmoquin y “belle epoque”.

La vida nocturna era el refugio predilecto de todas las clases sociales. Tabernas, cafés, botillerías y teatros ofrecían una amplia gama de entretenimiento que para muchos resultaba irresistible. La revista “Vida Galante” hablaba de “noctámbulos que se levantaban a las cinco de la tarde para vestirse el frac”, con ilustres tertulianos como el conservador Francisco Romero Robledo o el mismísimo Alfonso XII, que pasó a la historia como un trasnochador. “Heraldo de Madrid” aseguraba a principios del siglo XX que “un 75 por ciento de los madrileños no conocían el sol, sino de oídas”. Esas horas oscuras eran también el caldo de cultivo de un catálogo de actividades y personajes poco edificantes para los guardianes de la moral, que veían imposible la redención de España por este camino. Pío Baroja lo describía así: “Muchos de ellos son esos tipos mixtos de chulo y de polizonte, que se ven a las altas horas de la noche en las tabernas, buñolerías, cafetines, chirlatas y garitos de toda clase”.

En el Madrid de 1900 había censadas 1.437 tabernas y tiendas de vinos en el casco urbano a las que se deben añadir todo el resto de tipologías, que no eran mancas. El famosos Café de Fornos no cerraba nunca. En Barcelona, la cifra llegaba a 2.016 sumando las distintas categorías. La Ciudad Condal era un paraíso: “Allí se inicia la construcción del Paralelo, que tiene el prurito del primer barrio pensado para el disfrute del ocio en general. Es popular desde el principio y allí se ubican los primeros music halls y cabarets. En 1894, incluso se abrió el Bar Automático, que contaba con un dispensador de bebidas con diez grifos de distintas bebidas que funcionaba con una moneda de diez céntimos. El lavado de las copas lo hacía el cliente presionándolas contra un pitón del que manaba agua presión.

El epítome de la nocturnidad eran los cafés cantantes, donde se practicaba la tertulia y se bebía. Se conspiraba, se discutía, se pontificaba y se leían artículos. Se escribían cartas, se escuchaba música, se citaba a las amantes. Se jugaba al dominó y al billar, se mezclaban ilustrados y los sinvergüenzas. En muchas ocasiones, los cafés cantantes explotaban “el sentimiento de orgullo racial que impregnó la conciencia de gran parte de la sociedad española tras la Guerra de la Independencia”, una corriente literaria, cultural e ideológica conocida como casticismo, “en oposición al pensamiento ilustrado, tildado de afrancesado”, que reivindicaba lo propio: el majo, el castizo, el flamenco, el bandolero. Así es como el flamenco arraiga en Madrid ya en 1820: en el Café del Gato, por ejemplo, actúan los más destacados cantaores.

Aunque en estos lugares el rey era el tinto o el morapio peleón, en los cafés cantantes a la vuelta del siglo XX era frecuente el consumo de drogas, ya que el opio, la morfina, el láudano, el éter, la cocaína, el hachís, y otros compuestos eran dispensados libremente en farmacias hasta 1918 como analgésicos, ya que o existían medicamentos alternativos: “Ten en cuenta que el ácido acetil salicílico, la aspirina, no se generaliza hasta los años 30. El único analgésico conocido es el opio y sus derivados. Si tienes un dolor duro, tienes que ir al opio, láudano o morfina. Y yo no conozco a nadie que no haya padecido algún dolor severo en su vida. Eran de uso generalizado. Y la cocaína era el anestésico local. La única manera de calmar un dolor de muelas o de encías era aplicando cocaína. No había otra cosa...”. Así que no era de extrañar que pronto surgieran los detractores de los cafés cantantes: la nocturnidad sacaba de quicio a gobernantes como Raimundo Fernández-Villaverde, gobernador civil de Madrid del Partido Conservador, que trató de imponer horarios de cierre de forma infructuosa. Como él, muchos otros políticos y autoridades trataron de reformar las costumbres, dado el enorme catálogo de altercados diarios. El flamenco pronto quedó asociado a esa bajeza moral y enfermedad contagiosa, tanto, que se acusó al Barrio Chino de Barcelona de corromper el catalanismo.

No fueron pocas las voces ni las autoridades que trataron de poner fin a este desfase, con Antonio Maura a la cabeza, que puso al Café de Fornos, que abría 24 horas, en su objetivo. Una noche desalojaron a la clientela –entre la que se encontraba Valle-Inclán y Jacinto Benavente, que fue detenido- y en las aceras entre las calles de Alcalá y Peligros, un inmenso gentío se rebelaban ante las autoridades con sorna chistes alusivos a la mentalidad puritana del dirigente. La polémica generó un encendido debate periodístico entre reformadores de costumbres y defensores del cosmopolitismo y la libertad de horarios que se saldó con la derrota de los primeros. “Heraldo de Madrid” publicó este alegato final: “No hay fuerza dictatorial capaz de variar en meses, ni siquiera en años, lo que la costumbre consagró de padres a hijos. En Madrid se come y se cena tarde, y claro es que en tales condiciones la gente se echa a la calle para llenar los teatros”. “La defensa de la nocturnidad tiene que ver con cuestiones no solo relacionadas con el ocio sino con el tipo de vida –dice Usó-. En esos años, había un montón de profesiones nocturnas: el sereno, periodistas (había algunos periódicos que sacaban 5 ediciones diarias), panaderos, conductores de tranvía, taxistas chóferes. Hoy, el mundo laboral está más restringido de noche. Correos no cerraba. Algunos bohemios iban allí a pasar la noche calentitos. Y otro tema perdido es la tertulia, que es una institución que no tenía hora. Había muchas que eran nocturnas. Literarias o políticas. Se hacía mucha vida en la calle porque los estándares de comodidad de los que gozamos en las viviendas hoy eran impensables. Era así, la vida era muy noctámbula. Imagina los calores de más de treinta grados de noche”. No eran, claro, costumbres equiparables a Europa. “No, hasta donde yo sé. En París y en Londres había una importante vida nocturna, pero quizá no fuera tan masiva como en España. Aquí era un hecho más popular y en esas ciudades era más de privilegiados”.

Uno de los períodos más fascinantes para la vida nocturna en España es durante la Primera Guerra Mundial, cuando la “crème de la crème” de la aristocracia europea se va San Sebastián. Su vida nocturna se vuelve increíble. A Barcelona, en cambio, llegan refugiados, espías, saboteadores, aventureros, desertores, prostitutas... una población muy fronteriza. Desde el puerto se comercia con los dos bandos, se hace dinero rápidamente. “Unos Navieros, los hermanos Tallá, compran un barco en Bilbao para desguazarlo unos días antes de empezar la guerra. Cuando llega a Barcelona, que ha dado la vuelta a la Península, ha subido de precio 200 veces. El dinero empezó a circular a toda velocidad y en el puerto y en la Barceloneta no cerraba nada por la noche. Había cabarets sofisticados como el Excélsior, también lugares de "tango y puñalada". Es el momento en que las prostitutas francesas ponen de moda la cocaína y se extiende su consumo. Durante esos años, otra cosa cambia: "Hasta ese momento, si veías a una mujer sola por la noche es que era una prostituta. Pero aparecen las mujeres liberadas, que salen solas o con amigas sin tener esa condición. Los tiempos empiezan a cambiar".

Las autoridades no pudieron contener las costumbres tampoco durante la República o incluso la Guerra Civil, cuando el miedo empuja a miles a vivirla. El franquismo impuso una mentalidad nacional católica, pero llena de resquicios en cualquier ciudad. En los 80, la explosión de la cultura juvenil no tuvo parangón en nuestra historia. Hoy, todavía, algunos intentan que nos vayamos a la cama temprano. No parecen estar consiguiéndolo.

sábado, 12 de septiembre de 2026

Trump, por Carlos Boyero

 La obscenidad sin límites del rey del mundo, en El País, Carlos Boyero, 12 sept 2026:

Todo en la gestualidad de Donald Trump, en su voz, en su presencia física, incita a la grima

Aseguraban en mi niñez que frotándose los ojos desaparecían los monstruos que protagonizan las pesadillas. Pero ahora puedes masajear los párpados hasta el infinito sin que desconectes de la presencia de ellos. Se llama Donald Trump. Todo en su gestualidad, en su voz, en su presencia física incita a la grima. También las permanentes y enloquecidas amenazas y decisiones del incontestable dueño del universo. Puede permitirse el lujo de ser absolutamente obsceno, de enviar a sus tropas civiles a invadir el Capitolio sin que le enchironen para el resto de su maldita existencia, anunciar que va a construir resorts y hoteles de lujo para que se relajen sus colegas y el turismo de élite en la arrasada Palestina, ese lugar habitado por la destrucción, el hambre, la sed y la muerte. Y dudo que sepa ni lo elemental sobre lo que fue la civilización persa, pero asegura que la va a reducir a escombros y también a sus descendientes, los igualmente infames ayatolás.

Le roba el petróleo a Venezuela con la sumisa complicidad de Delcy, alguien que debería compartir cárcel con su antiguo y delirante jefe Maduro. Imagino que también se llevará un escandaloso botín si asfixia definitivamente a Cuba. No hay límites ni reglas para su enloquecida voracidad. Y en su imparable delirium tremens también podría apretar el botón nuclear si una mañana se despierta mosqueado. Y no dispone por casualidad de ese poder. Le han votado la mayoría de sus compatriotas. Hitler también arrasó en las urnas. El resultado fue 70 millones de muertos e infinito dolor. Y ahora mucha gente en su país vuelve a reivindicarlo.

La última propuesta de Trump supera todos los límites imaginables. Consciente de que el principio más inalterable en la naturaleza humana se concreta en “¿qué hay de lo mío?“, les promete a todos los estadounidenses que le voten en las próximas elecciones que les soltará a cada uno 5.000 dólares. No está claro de dónde saldrá la pasta. Aunque es muy probable que, como máximo exponente de la codicia, esté convencido de que, por esa pasta, reclutará hasta a los abstencionistas vocacionales, a los que militan en la negación y en la desgana, a los convencidos de que la política jamás tocará mínimamente su patética existencia, a los vagabundos, los sintecho sin ley ni creencias, y a los profesionales de la negación que tengan la tentación de pillar esos billetes a cambio de su voto. Sería espeluznante, aunque toda barbarie es posible con los miserables que gobiernan el planeta.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Bernie Sanders quiere prohibir la IA

¿Prohibir la IA para salvar a la humanidad? El plan de Sanders, por Juan Ramón Rallo, en su canal, hace cinco días.

 Capítulo 1: Sanders quiere prohibir la superinteligencia

Quieren prohibir la inteligencia artificial, no regularla, no ponerle límites, prohibirla. 20 años de cárcel para quien construya una inteligencia artificial más inteligente que un ser humano. La misma pena que por fabricar un arma nuclear. Y para la empresa que lo intente, disolución inmediata. Eso es lo que el senador demócrata Bernie Sanders ha llevado esta semana al Senado de los Estados Unidos. Y lo más curioso es de dónde ha sacado estos argumentos.

No del ala socialista radical del partido demócrata, sino de las propias compañías que están desarrollando los modelos frontera de inteligencia artificial. Durante este verano, los laboratorios de inteligencia artificial han publicado varios informes donde describen con cifras cosas que sus modelos han hecho sin que nadie se lo pidiera y en algunos casos, como ya explicamos en varios vídeos, cosas verdaderamente peligrosas. Y a raíz de todo ello, Sanders quiere prohibir la inteligencia artificial para garantizar la supervivencia de la especie humana.

Así que tenemos a un socialista proponiendo la medida más radical que nunca se ha planteado contra esta tecnología, utilizando para ello el material que le han servido en bandeja las propias empresas que están desarrollando esta tecnología. Así pues, las preguntas son obvias. Por un lado, ¿tiene algún sentido prohibir la inteligencia artificial para proteger a la especie humana? Y, por otro, la propuesta específica de Sanders para los Estados Unidos puede llegar a tener alguna utilidad. Veámoslo.

Capítulo 2: La inteligencia artificial avanza cada vez más rápido

La inteligencia artificial es una de las tecnologías más revolucionarias de la última década, si no la más revolucionaria. Y lo más llamativo de todo es que su ritmo de desarrollo no se está frenando ni se está estancando, sino que más bien se está acelerando. Las dos últimas semanas lo demuestran.

Capítulo 3: Claude Fable 5.1 y GPT-6 Astra

El 1 de septiembre Antropic lanzó Cloud Fable 5.1. Apenas 3es meses después de Fable 5 y el 3 de septiembre Open AI lanzó GPT6 Astra menos de 2 meses después de GPT 5.6 Sol, dos generaciones de frontera en 48 horas y ciclos de lanzamiento que se han comprimido desde años a meses. Pero es que además estos nuevos modelos son mucho más potentes que los anteriores, no digamos ya que los presentes hace un año. Por ejemplo, Antropic publica una prueba de investigación científica realizada con herramientas informáticas, la Terminal Bench Science. Fable 5 acertaba el 24,7% de las tareas. Fable 5.1 ya consigue el 52,6%. más del doble en 3 meses. En el caso de Astra, el dato que más llama la atención es la prueba Arc 3. Se trata de una nueva prueba elaborada este pasado mes de marzo y que está diseñada precisamente para que no se pueda aprobar con memoria. Coloca a un modelo en entornos interactivos que nunca ha visto y le obliga a deducir las reglas por sí mismo. Cuando salió, ya digo, en marzo de este año, los mejores modelos no puntuaban ni siquiera el 1% en este test. mientras que las personas normales la resolvían sin demasiada dificultad.

Pues bien, GPT 5.6 Sol sacó un 7,8%. En su momento fue una mejora sustancial, pero todavía una puntuación muy deficiente. Y ahora Astra, atención, ha obtenido un 99,9% de no saber jugar a pasarse la partida sobradamente. De hecho, ya han dicho que van a tener que diseñar un nuevo test, el Arc, precisamente para seguir midiendo estas nuevas capacidades de los nuevos modelos. Pues bien, en principio, que las capacidades de la inteligencia artificial no se estén estancando, sino que al contrario se estén acelerando, que sigamos progresando y que cada vez progresemos más rápido, no debería ser algo negativo. Al contrario, debería ser visto como algo tremendamente positivo, porque significa que las capacidades cognitivas de la humanidad impulsadas, potenciadas por la inteligencia artificial van a crecer muchísimo y por tanto seremos capaces de elevar de manera muy sustancial nuestros estándares de vida. Más inteligencia, más tecnología, mayor calidad de vida.

Capítulo 4: La capacidad crece más rápido que nuestro control

Pero aquí hay un problema y es que la capacidad humana de controlar a la inteligencia artificial no está creciendo ni mucho menos tan rápido como lo están haciendo las capacidades cognitivas de esa inteligencia artificial. Y antes de analizar las implicaciones que tiene este desacople, simplemente recordaros que si os gusta el contenido de este canal y queréis contribuir a que llegue a más gente, dadle al botón de suscribirse y sobre todo al botón con la campana de todas, porque si dejáis la opción por defecto de personalizadas, YouTube no os avisará del vídeo que subo en este canal cada día. Y ahora sí, veamos las consecuencias del desacople entre capacidad de la inteligencia artificial y nuestro control efectivo sobre la misma.

Capítulo 5: Qué es el problema del alineamiento

En concreto, si bien hemos avanzado mucho, si bien estamos logrando acelerar el ritmo de desarrollo cognitivo de la inteligencia artificial, no podemos decir lo mismo con respecto al llamado problema del alineamiento, que los objetivos hacia los que se dirija la inteligencia artificial sean compatibles o estén alineados con los intereses de los seres humanos. que los modelos no estén mal calibrados con respecto a lo que queremos, que no les pidamos que nos resuelvan un problema y nos generen otro mucho más grave en otro lado. En un vídeo anterior ya os expliqué las principales claves del ataque no intencionado de los agentes de Open AI contra Hunging Face. Eso es un ejemplo clarísimo de un modelo mal alineado. Le pides a los agentes que resuelvan un problema, que resuelvan un examen y terminan asaltando los servidores de otra empresa para hacerlo.

Es como si yo le pidiera a un agente de inteligencia artificial que me compre un billete de avión y para hacerlo asalta la cuenta corriente de otra persona o peor, manda a unos sicarios para obligar al presidente de la compañía aérea a que me expida unos billetes gratuitos en clase business. Todo esto, repito, son ejemplos de mal alineamiento entre el modelo de inteligencia artificial y los intereses, la moral, la ética, las preferencias de los seres humanos.

Porque no se trata de que el modelo se esté comportando mal porque yo le haya pedido que se comporte mal. Ahí ya entraríamos en un tema de responsabilidad y de los guardarrailes que los laboratorios deberían o no deberían colocarles a los modelos de inteligencia artificial. No, el problema del alineamiento no es ese. El problema del alineamiento es que yo le he pedido que haga una cosa y termina haciendo algo que yo no quiero que haga. En el ejemplo anterior, yo le he pedido que me compre un billete de avión, pero yo no quiero que robe a un tercero o que extorsione al presidente de la compañía.

Y a pesar de que yo no lo quiero, incluso a pesar de que yo le puedo indicar explícitamente que no lo haga, el modelo de inteligencia artificial podría terminar haciéndolo, por ejemplo, engañándome y diciéndome que me ha conseguido el billete de avión sin hacer 7:327 minutos y 32 segundosnada de lo anterior para lograr la recompensa, para dar la misión por cumplida. Te he conseguido el billete de avión. Eso es el problema del alineamiento y es un problema que no estamos consiguiendo solventar, o mejor dicho, porque tampoco hay que ser injusto, sí se están produciendo avances importantes en la calibración y el alineamiento de los modelos, pero el ritmo al que estamos progresando a la hora de resolver ese problema es mucho más lento que el ritmo al que están avanzando las capacidades cognitivas de la inteligencia artificial, por decirlo de manera muy simplificada e imprecisa.

Capítulo 6: Modelos más potentes y menos controlados

Pero para que nos entendamos, quizá ya hemos solventado robustamente el problema del alineamiento para GPT 4.0, pero desde luego no lo hemos hecho todavía para GPT 6.0 y cuando lo solventemos para GPT6, a lo mejor ya estamos en GPT10 y ahí las amenazas no vendrán de la mala calibración de GPT6, sino de la mala calibración de GPT10. Y además, daos cuenta de que este desacople entre el ritmo al que progresa la capacidad de la inteligencia artificial y el ritmo al que avanza nuestra resolución del problema del alineamiento, no solo supone que la brecha entre los modelos y el control efectivo de esos modelos cada vez es mayor, porque si el ritmo al que se desarrolla la inteligencia artificial se acelera, pero el ritmo al que solventamos el problema del alineamiento no lo hace, la distancia, la brecha efectiva entre ambos cada vez es mayor y por tanto los modelos están cada vez más relativamente descontrolados. No, no, el problema no es solo ese. El problema es que los modelos que están cada vez más relativamente descontrolados son modelos cada vez más potentes y por tanto modelos con un potencial cada vez mayor para hacer daño. De nuevo, por poner otro ejemplo impreciso, pero que creo que se entenderá. En principio puede ser mucho peor tener un descontrol del 5% sobre GPT10 que un descontrol del 100% sobre GPT 3.5. Porque aunque CH GPT 3.5 esté totalmente desalineado, el daño potencial que puede hacer es muy pequeño. En cambio, aunque GPT10 estuviese un 95% alineado, ese 5% no alineado sigue teniendo una capacidad muy grande de hacer mucho daño. Pero es que estos no son los porcentajes. Como os decía, la brecha de descontrol se va ampliando, con lo cual al principio podíamos tener un control efectivo del 90% sobre CH GPT 3.5 y a este ritmo tendremos un control efectivo del 5% sobre GPT10. 

Por tanto, como decía, se amplía el daño potencial que pueden hacer y nuestro control relativo sobre los mismos. En realidad, como no tal margen, la situación todavía es peor, porque dando estos porcentajes estoy

Capítulo 7: No sabemos cuánto controlamos la IA

dando la falsa sensación de que sabemos exactamente cuánto controlamos y cuánto no controlamos, pero hay un problema de fondo todavía mayor y es que hay incertidumbre sobre si estamos realmente controlando a un modelo o no lo estamos haciendo. Quizá pensamos que controlamos al 100% un modelo y no lo hacemos y por tanto ni siquiera sabemos lo que no sabemos sobre ese modelo.

Capítulo 8: Usar la IA para alinear otros modelos

Tampoco quiero sonar especialmente alarmista ni determinista. Tened en cuenta que las mayores capacidades cognitivas de los modelos de inteligencia artificial también potencian nuestra capacidad para solventar el problema del alineamiento.

Si somos capaces de construir micromodelos bien alineados con altas capacidades, esos micromodelos de altas capacidades bien alineados nos pueden ayudar a detectar por qué otros modelos no están bien alineados, a detectar preventivamente comportamientos descalibrados y dañinos de esos modelos y por tanto acelerar también la resolución del problema del alineamiento e incrementar nuestro control efectivo sobre los mismos. de nuevo, de manera imprecisa para entendernos. Si somos capaces de construir agentes de IA muy inteligentes, aliados de la humanidad, bien alineados con nuestros intereses, pues entonces nuestro potencial para desplegar muchísimos de esos agentes bien alineados y que nos ayuden a controlar el mal comportamiento de los nuevos modelos mal alineados puede ser [resoplido] también muy grande. De hecho, en parte esto es lo que se está haciendo. Una parte de los avances en el alineamiento que hemos logrado es gracias al propio desarrollo de la inteligencia artificial. Por consiguiente, desde una perspectiva optimista, podríamos decir que en última instancia, a largo plazo, conseguiremos solventar el problema del alineamiento y, por tanto, todos estos escenarios catastrofistas no llegarán a materializarse. Aunque desarrollemos GPT10, si ya hemos solventado el problema del alineamiento con GPT6, podremos crear agentes movidos por GPT6 que estén bien alineados, que estén aliados con la humanidad. Y todos esos agentes nos ayudarán a alinear GPT7.

Luego crearemos agentes movidos por GPT7, bien alineados que nos ayudarán a alinear GPT8, etcétera, y así llegaremos a terminar alineando los modelos más avanzados. no es del todo descabellado, por tanto, que se pueda terminar produciendo en algún momento una aceleración en el ritmo de resolución del problema del alineamiento. Pero aquí está la clave. 

Capítulo 9: La peligrosa brecha temporal

Esa toma de control efectiva por parte de la humanidad, de los modelos más avanzados de inteligencia artificial no será muy probablemente instantánea. Es decir, habrá un gap temporal entre el momento en el que los laboratorios crean un modelo, lo hayan lanzado al mercado o no, y el momento posterior en el que esos laboratorios consiguen alinearlo. y somos muy rápidos solventando el problema del alineamiento gracias a los modelos previos de inteligencia artificial, a lo mejor ese gap es de meses, de semanas o incluso solo de días, pero la brecha temporal muy probablemente existirá y en esa brecha temporal subsistirán riesgos existenciales. ¿Qué pasa si ese modelo tan avanzado de inteligencia artificial, antes de que termine siendo alineado, es decir, controlado plenamente, ejecuta alguna tarea? que tiene una influencia catastrófica sobre el conjunto de la humanidad. 

Capítulo 10: El plan de Bernie Sanders y Greg Casar

Pues ese es un riesgo, desde luego, a tener muy presente y es lo que ha motivado o la excusa que ha motivado, porque ahora lo veremos, al senador demócrata Bernie Sanders a plantear una propuesta legislativa para prohibir el desarrollo de la inteligencia artificial por encima de niveles que desborden las capacidades humanas. Concretamente, este pasado 3 de septiembre, el mismo día en el que se lanzó Astra, Bernie Sanders junto al congresista demócrata Greg Casar anunciaron la Van Artificial Superinttelligence Act, una propuesta legislativa con cinco puntos. 

El primero, prohibición permanente de desarrollar y de desplegar la superinteligencia artificial, es decir, una inteligencia artificial superior a la del ser humano. 

Dos, pausar todo el desarrollo de la inteligencia artificial avanzada hasta que un nuevo regulador federal establezca normas de seguridad y un proceso de revisión de modelos que garantice el alineamiento. 

Tres, una agencia federal nueva con rango de gabinete que monitorice los modelos frontera de inteligencia artificial durante todo su ciclo de vida, supervise la eliminación de capacidades peligrosas y además supervise la destrucción de cualquier superinteligencia artificial que haya podido emerger. 

Cuarto, penas de prisión de hasta 20 años para las personas que contravengan las disposiciones anteriores y para las empresas que lo hagan. pena de muerte corporativa, la disolución inmediata. 

Y cinco, convertir en política exterior de los Estados Unidos la búsqueda de acuerdos internacionales, la coordinación con aliados y el control de exportaciones para impedir que se desarrolle la superinteligencia artificial en cualquier lugar del mundo.

Capítulo 11: Qué se considera una superinteligencia

El texto legal, por supuesto, tiene muchos problemas incluso internos, por ejemplo, la propia definición de que es una superinteligencia artificial.

Técnicamente, una superinteligencia artificial es un sistema de IA que supere las capacidades cognitivas del ser humano en todos los órdenes. No solo que sea mejor en una tarea concreta, que eso ya existe, sino que sea mejor en todo. Pero claro, eso hay que operativizarlo y a la hora de la verdad se traduce en crear una serie de benchmarks, de hitos o tareas específicas que una vez conseguidas se presuponga que ese modelo de inteligencia artificial ha desbordado las capacidades cognitivas del ser humano. Pero es que en algunos benchmarks la inteligencia artificial ya lo está haciendo mejor que el ser humano. Por tanto, potencialmente, según cuáles terminen siendo los detalles de este texto legislativo, esta ley y estas sanciones se podrían terminar aplicando ya a las actuales compañías estadounidenses de inteligencia artificial. Bien, pero el problema de fondo de esta propuesta ni siquiera es este.

Capítulo 12: El coste de detener el desarrollo de la IA

Imaginad que estáis de acuerdo con Sanders en que el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial sin al mismo tiempo avanzar en el control efectivo de la misma supone un riesgo existencial muy grave para la humanidad que recomienda pausar indefinidamente el desarrollo de la IA aún con todo el coste de oportunidad que también conlleva. Quiero decir, para usar el desarrollo de la inteligencia artificial puede suponer no encontrar una cura a corto o medio plazo a muchas enfermedades que están matando muchísimas vidas humanas. Es decir, para usar la IA es convalidar que esas enfermedades sigan matando seres humanos. Pero bueno, imaginemos que uno está de acuerdo en que hay que pausarla porque si el control efectivo de la IA no avanza al mismo tiempo que sus capacidades, la humanidad podría terminar extinguiéndose o al menos podría terminar habiendo daños absolutamente catastróficos. Y como nadie tiene derecho a imponer riesgos extraordinarios sobre terceros, es decir, yo no puedo desarrollar una bomba con una alta probabilidad de estallido dentro de mi casa y junto a la vivienda de mi vecino, porque puede ser perfectamente legítimo que yo desarrolle esa bomba dentro de mi casa y estalle dentro de mi casa, pero no es legítimo que estalle y destroce la casa y quizá la vida de mi vecino. Entonces, siendo eso así, uno podría plantearse que tampoco es legítimo que los laboratorios de IA desarrollen una herramienta que impone riesgos extraordinarios sobre el resto de la humanidad. 

Capítulo 13: Por qué una prohibición unilateral fracasaría

Bien, ese es un debate filosófico interesante, pero que tiene unas implicaciones bastante modestas en el mundo actual. ¿Por qué razón? Pues imaginad que esta ley de Sanders y Casar sale adelante y Estados Unidos prohíbe internamente el desarrollo adicional de la inteligencia artificial. Priorizamos la seguridad a la prosperidad futura con esta tecnología revolucionaria. Bien, pero alguien se cree que al mismo tiempo China o cualquier otro país va a frenar en el desarrollo de sus modelos de inteligencia artificial. Al contrario, cualquier pausa, aunque sea temporal, de los Estados Unidos a la hora de hacer avanzar estos modelos, supondrá un incentivo a que otros países aceleren ritmo de su desarrollo porque tratarán de aprovechar ese lapso temporal para conseguir modelos de inteligencia artificial mejores que los de Estados Unidos. Y claro, si Sanders prohíbe el desarrollo de la IA dentro de Estados Unidos para que no se llegue a una superinteligencia artificial desalineada con los intereses del ser humano. Pero China, la India, Corea del Norte, Rusia, no digo Europa porque aquí somos incapaces de hacer cualquier cosa, cualquiera de estos países termina sacando adelante esta superinteligencia artificial no alineada con los intereses del ser humano. Entonces, ese modelo de superinteligencia artificial en cualquier rincón recóndito del mundo supone exactamente el mismo riesgo existencial para la humanidad y por tanto también para los Estados Unidos que el que se hubiese desarrollado alternativamente dentro de los Estados Unidos. 

Entonces, ¿cuál es la ventaja concreta que obtienen los estadounidenses de pausar el desarrollo de la inteligencia artificial? Habida cuenta de que seguirá habiendo jurisdicciones en el resto del mundo que no van a pausar su desarrollo de los modelos de inteligencia artificial, pues en ese supuesto que creo que es el más realista, ninguno. Ya digo, si todos pausaran a la vez, se podría hacer el argumento de que el beneficio es mayor seguridad o menor riesgo a una costa de mucha menor prosperidad potencial, pero habría un cierto beneficio. 

Capítulo 14: China y la carrera por la superinteligencia

Ahora, si Estados Unidos pausa y el resto del mundo no lo hace, Estados Unidos se queda sin la prosperidad potencial y sigue comiéndose todos los riesgos existenciales. más está asumiendo también riesgos geopolíticos porque si China, por ejemplo, termina desarrollando antes que Estados Unidos la superinteligencia artificial y está moderadamente alineada, es decir, no destruye la humanidad, pues entonces China se va a convertir, sin ningún tipo de dudas en la superpotencia global dominante a costa de los Estados Unidos.

O incluso si adoptamos una perspectiva regulacionista como la de Sanders, si la superinteligencia artificial no se termina desarrollando dentro de los Estados Unidos y si esta ley se aprueba, desde luego, no lo va a hacer, ¿quiénes serán los políticos que tendrán la competencia, el poder para regular efectivamente esa superinteligencia artificial? pues los políticos de aquel país dentro del cual se haya desarrollado esta tecnología, no los políticos estadounidenses, sino quizá los políticos chinos, rusos, norcoreanos, indios, japoneses, etcétera. Con lo cual, con esta ley, los políticos estadounidenses perderían la capacidad jurisdiccional de regular potencialmente al menos cómo se ha de gobernar, cómo se ha de desplegar, cómo se ha de limitar, cómo se han de repartir los beneficios de una potencial superinteligencia artificial que surgiera dentro de los Estados Unidos.

Con lo cual, incluso desde su perspectiva, esta ley podría terminar incrementando más la probabilidad de una inteligencia artificial desalineada que la propia ausencia de esta ley. Porque si uno cree, ha de creer esto, claro, pero si uno cree que los laboratorios estadounidenses de inteligencia artificial están más preocupados y están invirtiendo más en solucionar el problema del alineamiento de lo que invertiría un laboratorio norcoreano. Y si uno cree que las élites políticas estadounidenses están más preocupadas por evitar los riesgos catastróficos de la inteligencia artificial que los políticos norcoreanos, entonces que la inteligencia artificial no se desarrolle en Estados Unidos y sí se termine desarrollando en Norcorea o en otro país con unos estándares de seguridad más bajos que Estados Unidos, incrementa justamente la probabilidad de que creemos globalmente una superinteligencia artificial desalineada. 

Capítulo 15: El problema de una prohibición mundial

Por tanto, esta ley, tal como la ha planteado Bernie Sanders, no sirve absolutamente para nada y si sirve para algo, es para algo malo. Es equivalente a una ley que prohíba unilateralmente que Estados Unidos tenga armas nucleares al mismo tiempo que sigue permitiendo que cualquier otro país en el resto del mundo las posea. Lo cual, por cierto, pone de manifiesto que en este contexto geopolítico de carrera armamentística por el desarrollo de la inteligencia artificial, va a ser muy complicado o imposible que solventemos el problema del alineamiento con prohibiciones unilaterales, también con prohibiciones globales, porque para que una prohibición global funcionara, no solo es necesario que se decrete por todos los países a la vez, sino que a su vez unos países se fíen de otros. Porque si Estados Unidos y China pausan, pero Estados Unidos no se cree que en realidad China ha pausado y China no se cree que en realidad Estados Unidos ha pausado, pues entonces ese compromiso mutuo de pausa no sirve de nada. Y como en el mundo actual es muy complicado que todos los países, que todas las élites políticas confíen recíprocamente entre sí, ninguna va a parar unilateralmente de verdad. Y si ninguna para unilateralmente, no todas ellas paran a la vez. De ahí que si tenemos suerte y conseguimos solventar el problema del alineamiento para controlar de manera efectiva la inteligencia artificial, no será pausando su desarrollo, sino aprovechándolo justamente para solucionar este problema.