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domingo, 13 de septiembre de 2026

Historia de la vida nocturna en España

 Golfos y señoritos: así se sale por la noche en España desde hace un siglo, en La Razón, Ulises Fuente, 30.09.2025:

Un libro profusamente documentado llena un vacío historiográfico: ¿cómo era el ocio nocturno y por qué en nuestro país se sale más que en ningún otro lugar del mundo?

Con nuestras costumbres y modos de vida tendemos a caer en el presentismo, como si fuera nuestra generación la que ha inventado el mundo. Pensamos que lo que vivimos es nuevo, único y que se desenvuelve ante nuestros ojos como una primavera. Pero casi ningún aspecto de nuestra cotidianeidad es así. No lo es en cuestiones políticas, históricas, gastronómicas y, por supuesto, tampoco en una de nuestras mayores aficiones colectivas como españoles: salir por la noche, una actividad plagada de controversias en la que somos campeones mundiales... desde hace mucho tiempo. Sobre este asunto la historiografía no ha prestado la debida atención, pero un libro del historiador Juan Carlos Usó viene a documentar el vacío de esas noches infinitas.

La historia puede escribirse desde muy atrás, pero el volumen comienza cuando el ocio nocturno se mercantiliza, es decir, cuando llega el alumbrado eléctrico. Esas luces de neón -bueno, entonces no lo eran- que nos siguen cegando. “Elegí ese momento porque la electricidad –antes las calles se alumbraban, pero con gas- permite la iluminación de los locales y que los tranvías -que antes eran de tracción animal-, pasen a estar electrificados. Eso favorece el desplazamiento a lugares alejados. Y así llega la mercantilización del ocio nocturno -también el diurno, claro-: el ocio se convierte en un producto de mercado y eso marca el punto de arranque de mi trabajo”, dice el historiador, autor de "Historia del ocio nocturno en España" (El Desvelo Ediciones). Desde finales del siglo XIX hasta la tercera década del XX, Madrid y Barcelona duplican su población más allá del millón de habitantes. Las capitales son, al fin, ciudades “modernas” pero también urbes de miseria, trabajo inestable y una esperanza de vida de 32 años. Analfabetismo, chabolismo, delincuencia, prostitución... y, al mismo tiempo, cabarets de esmoquin y “belle epoque”.

La vida nocturna era el refugio predilecto de todas las clases sociales. Tabernas, cafés, botillerías y teatros ofrecían una amplia gama de entretenimiento que para muchos resultaba irresistible. La revista “Vida Galante” hablaba de “noctámbulos que se levantaban a las cinco de la tarde para vestirse el frac”, con ilustres tertulianos como el conservador Francisco Romero Robledo o el mismísimo Alfonso XII, que pasó a la historia como un trasnochador. “Heraldo de Madrid” aseguraba a principios del siglo XX que “un 75 por ciento de los madrileños no conocían el sol, sino de oídas”. Esas horas oscuras eran también el caldo de cultivo de un catálogo de actividades y personajes poco edificantes para los guardianes de la moral, que veían imposible la redención de España por este camino. Pío Baroja lo describía así: “Muchos de ellos son esos tipos mixtos de chulo y de polizonte, que se ven a las altas horas de la noche en las tabernas, buñolerías, cafetines, chirlatas y garitos de toda clase”.

En el Madrid de 1900 había censadas 1.437 tabernas y tiendas de vinos en el casco urbano a las que se deben añadir todo el resto de tipologías, que no eran mancas. El famosos Café de Fornos no cerraba nunca. En Barcelona, la cifra llegaba a 2.016 sumando las distintas categorías. La Ciudad Condal era un paraíso: “Allí se inicia la construcción del Paralelo, que tiene el prurito del primer barrio pensado para el disfrute del ocio en general. Es popular desde el principio y allí se ubican los primeros music halls y cabarets. En 1894, incluso se abrió el Bar Automático, que contaba con un dispensador de bebidas con diez grifos de distintas bebidas que funcionaba con una moneda de diez céntimos. El lavado de las copas lo hacía el cliente presionándolas contra un pitón del que manaba agua presión.

El epítome de la nocturnidad eran los cafés cantantes, donde se practicaba la tertulia y se bebía. Se conspiraba, se discutía, se pontificaba y se leían artículos. Se escribían cartas, se escuchaba música, se citaba a las amantes. Se jugaba al dominó y al billar, se mezclaban ilustrados y los sinvergüenzas. En muchas ocasiones, los cafés cantantes explotaban “el sentimiento de orgullo racial que impregnó la conciencia de gran parte de la sociedad española tras la Guerra de la Independencia”, una corriente literaria, cultural e ideológica conocida como casticismo, “en oposición al pensamiento ilustrado, tildado de afrancesado”, que reivindicaba lo propio: el majo, el castizo, el flamenco, el bandolero. Así es como el flamenco arraiga en Madrid ya en 1820: en el Café del Gato, por ejemplo, actúan los más destacados cantaores.

Aunque en estos lugares el rey era el tinto o el morapio peleón, en los cafés cantantes a la vuelta del siglo XX era frecuente el consumo de drogas, ya que el opio, la morfina, el láudano, el éter, la cocaína, el hachís, y otros compuestos eran dispensados libremente en farmacias hasta 1918 como analgésicos, ya que o existían medicamentos alternativos: “Ten en cuenta que el ácido acetil salicílico, la aspirina, no se generaliza hasta los años 30. El único analgésico conocido es el opio y sus derivados. Si tienes un dolor duro, tienes que ir al opio, láudano o morfina. Y yo no conozco a nadie que no haya padecido algún dolor severo en su vida. Eran de uso generalizado. Y la cocaína era el anestésico local. La única manera de calmar un dolor de muelas o de encías era aplicando cocaína. No había otra cosa...”. Así que no era de extrañar que pronto surgieran los detractores de los cafés cantantes: la nocturnidad sacaba de quicio a gobernantes como Raimundo Fernández-Villaverde, gobernador civil de Madrid del Partido Conservador, que trató de imponer horarios de cierre de forma infructuosa. Como él, muchos otros políticos y autoridades trataron de reformar las costumbres, dado el enorme catálogo de altercados diarios. El flamenco pronto quedó asociado a esa bajeza moral y enfermedad contagiosa, tanto, que se acusó al Barrio Chino de Barcelona de corromper el catalanismo.

No fueron pocas las voces ni las autoridades que trataron de poner fin a este desfase, con Antonio Maura a la cabeza, que puso al Café de Fornos, que abría 24 horas, en su objetivo. Una noche desalojaron a la clientela –entre la que se encontraba Valle-Inclán y Jacinto Benavente, que fue detenido- y en las aceras entre las calles de Alcalá y Peligros, un inmenso gentío se rebelaban ante las autoridades con sorna chistes alusivos a la mentalidad puritana del dirigente. La polémica generó un encendido debate periodístico entre reformadores de costumbres y defensores del cosmopolitismo y la libertad de horarios que se saldó con la derrota de los primeros. “Heraldo de Madrid” publicó este alegato final: “No hay fuerza dictatorial capaz de variar en meses, ni siquiera en años, lo que la costumbre consagró de padres a hijos. En Madrid se come y se cena tarde, y claro es que en tales condiciones la gente se echa a la calle para llenar los teatros”. “La defensa de la nocturnidad tiene que ver con cuestiones no solo relacionadas con el ocio sino con el tipo de vida –dice Usó-. En esos años, había un montón de profesiones nocturnas: el sereno, periodistas (había algunos periódicos que sacaban 5 ediciones diarias), panaderos, conductores de tranvía, taxistas chóferes. Hoy, el mundo laboral está más restringido de noche. Correos no cerraba. Algunos bohemios iban allí a pasar la noche calentitos. Y otro tema perdido es la tertulia, que es una institución que no tenía hora. Había muchas que eran nocturnas. Literarias o políticas. Se hacía mucha vida en la calle porque los estándares de comodidad de los que gozamos en las viviendas hoy eran impensables. Era así, la vida era muy noctámbula. Imagina los calores de más de treinta grados de noche”. No eran, claro, costumbres equiparables a Europa. “No, hasta donde yo sé. En París y en Londres había una importante vida nocturna, pero quizá no fuera tan masiva como en España. Aquí era un hecho más popular y en esas ciudades era más de privilegiados”.

Uno de los períodos más fascinantes para la vida nocturna en España es durante la Primera Guerra Mundial, cuando la “crème de la crème” de la aristocracia europea se va San Sebastián. Su vida nocturna se vuelve increíble. A Barcelona, en cambio, llegan refugiados, espías, saboteadores, aventureros, desertores, prostitutas... una población muy fronteriza. Desde el puerto se comercia con los dos bandos, se hace dinero rápidamente. “Unos Navieros, los hermanos Tallá, compran un barco en Bilbao para desguazarlo unos días antes de empezar la guerra. Cuando llega a Barcelona, que ha dado la vuelta a la Península, ha subido de precio 200 veces. El dinero empezó a circular a toda velocidad y en el puerto y en la Barceloneta no cerraba nada por la noche. Había cabarets sofisticados como el Excélsior, también lugares de "tango y puñalada". Es el momento en que las prostitutas francesas ponen de moda la cocaína y se extiende su consumo. Durante esos años, otra cosa cambia: "Hasta ese momento, si veías a una mujer sola por la noche es que era una prostituta. Pero aparecen las mujeres liberadas, que salen solas o con amigas sin tener esa condición. Los tiempos empiezan a cambiar".

Las autoridades no pudieron contener las costumbres tampoco durante la República o incluso la Guerra Civil, cuando el miedo empuja a miles a vivirla. El franquismo impuso una mentalidad nacional católica, pero llena de resquicios en cualquier ciudad. En los 80, la explosión de la cultura juvenil no tuvo parangón en nuestra historia. Hoy, todavía, algunos intentan que nos vayamos a la cama temprano. No parecen estar consiguiéndolo.

sábado, 12 de septiembre de 2026

Trump, por Carlos Boyero

 La obscenidad sin límites del rey del mundo, en El País, Carlos Boyero, 12 sept 2026:

Todo en la gestualidad de Donald Trump, en su voz, en su presencia física, incita a la grima

Aseguraban en mi niñez que frotándose los ojos desaparecían los monstruos que protagonizan las pesadillas. Pero ahora puedes masajear los párpados hasta el infinito sin que desconectes de la presencia de ellos. Se llama Donald Trump. Todo en su gestualidad, en su voz, en su presencia física incita a la grima. También las permanentes y enloquecidas amenazas y decisiones del incontestable dueño del universo. Puede permitirse el lujo de ser absolutamente obsceno, de enviar a sus tropas civiles a invadir el Capitolio sin que le enchironen para el resto de su maldita existencia, anunciar que va a construir resorts y hoteles de lujo para que se relajen sus colegas y el turismo de élite en la arrasada Palestina, ese lugar habitado por la destrucción, el hambre, la sed y la muerte. Y dudo que sepa ni lo elemental sobre lo que fue la civilización persa, pero asegura que la va a reducir a escombros y también a sus descendientes, los igualmente infames ayatolás.

Le roba el petróleo a Venezuela con la sumisa complicidad de Delcy, alguien que debería compartir cárcel con su antiguo y delirante jefe Maduro. Imagino que también se llevará un escandaloso botín si asfixia definitivamente a Cuba. No hay límites ni reglas para su enloquecida voracidad. Y en su imparable delirium tremens también podría apretar el botón nuclear si una mañana se despierta mosqueado. Y no dispone por casualidad de ese poder. Le han votado la mayoría de sus compatriotas. Hitler también arrasó en las urnas. El resultado fue 70 millones de muertos e infinito dolor. Y ahora mucha gente en su país vuelve a reivindicarlo.

La última propuesta de Trump supera todos los límites imaginables. Consciente de que el principio más inalterable en la naturaleza humana se concreta en “¿qué hay de lo mío?“, les promete a todos los estadounidenses que le voten en las próximas elecciones que les soltará a cada uno 5.000 dólares. No está claro de dónde saldrá la pasta. Aunque es muy probable que, como máximo exponente de la codicia, esté convencido de que, por esa pasta, reclutará hasta a los abstencionistas vocacionales, a los que militan en la negación y en la desgana, a los convencidos de que la política jamás tocará mínimamente su patética existencia, a los vagabundos, los sintecho sin ley ni creencias, y a los profesionales de la negación que tengan la tentación de pillar esos billetes a cambio de su voto. Sería espeluznante, aunque toda barbarie es posible con los miserables que gobiernan el planeta.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Bernie Sanders quiere prohibir la IA

¿Prohibir la IA para salvar a la humanidad? El plan de Sanders, por Juan Ramón Rallo, en su canal, hace cinco días.

 Capítulo 1: Sanders quiere prohibir la superinteligencia

Quieren prohibir la inteligencia artificial, no regularla, no ponerle límites, prohibirla. 20 años de cárcel para quien construya una inteligencia artificial más inteligente que un ser humano. La misma pena que por fabricar un arma nuclear. Y para la empresa que lo intente, disolución inmediata. Eso es lo que el senador demócrata Bernie Sanders ha llevado esta semana al Senado de los Estados Unidos. Y lo más curioso es de dónde ha sacado estos argumentos.

No del ala socialista radical del partido demócrata, sino de las propias compañías que están desarrollando los modelos frontera de inteligencia artificial. Durante este verano, los laboratorios de inteligencia artificial han publicado varios informes donde describen con cifras cosas que sus modelos han hecho sin que nadie se lo pidiera y en algunos casos, como ya explicamos en varios vídeos, cosas verdaderamente peligrosas. Y a raíz de todo ello, Sanders quiere prohibir la inteligencia artificial para garantizar la supervivencia de la especie humana.

Así que tenemos a un socialista proponiendo la medida más radical que nunca se ha planteado contra esta tecnología, utilizando para ello el material que le han servido en bandeja las propias empresas que están desarrollando esta tecnología. Así pues, las preguntas son obvias. Por un lado, ¿tiene algún sentido prohibir la inteligencia artificial para proteger a la especie humana? Y, por otro, la propuesta específica de Sanders para los Estados Unidos puede llegar a tener alguna utilidad. Veámoslo.

Capítulo 2: La inteligencia artificial avanza cada vez más rápido

La inteligencia artificial es una de las tecnologías más revolucionarias de la última década, si no la más revolucionaria. Y lo más llamativo de todo es que su ritmo de desarrollo no se está frenando ni se está estancando, sino que más bien se está acelerando. Las dos últimas semanas lo demuestran.

Capítulo 3: Claude Fable 5.1 y GPT-6 Astra

El 1 de septiembre Antropic lanzó Cloud Fable 5.1. Apenas 3es meses después de Fable 5 y el 3 de septiembre Open AI lanzó GPT6 Astra menos de 2 meses después de GPT 5.6 Sol, dos generaciones de frontera en 48 horas y ciclos de lanzamiento que se han comprimido desde años a meses. Pero es que además estos nuevos modelos son mucho más potentes que los anteriores, no digamos ya que los presentes hace un año. Por ejemplo, Antropic publica una prueba de investigación científica realizada con herramientas informáticas, la Terminal Bench Science. Fable 5 acertaba el 24,7% de las tareas. Fable 5.1 ya consigue el 52,6%. más del doble en 3 meses. En el caso de Astra, el dato que más llama la atención es la prueba Arc 3. Se trata de una nueva prueba elaborada este pasado mes de marzo y que está diseñada precisamente para que no se pueda aprobar con memoria. Coloca a un modelo en entornos interactivos que nunca ha visto y le obliga a deducir las reglas por sí mismo. Cuando salió, ya digo, en marzo de este año, los mejores modelos no puntuaban ni siquiera el 1% en este test. mientras que las personas normales la resolvían sin demasiada dificultad.

Pues bien, GPT 5.6 Sol sacó un 7,8%. En su momento fue una mejora sustancial, pero todavía una puntuación muy deficiente. Y ahora Astra, atención, ha obtenido un 99,9% de no saber jugar a pasarse la partida sobradamente. De hecho, ya han dicho que van a tener que diseñar un nuevo test, el Arc, precisamente para seguir midiendo estas nuevas capacidades de los nuevos modelos. Pues bien, en principio, que las capacidades de la inteligencia artificial no se estén estancando, sino que al contrario se estén acelerando, que sigamos progresando y que cada vez progresemos más rápido, no debería ser algo negativo. Al contrario, debería ser visto como algo tremendamente positivo, porque significa que las capacidades cognitivas de la humanidad impulsadas, potenciadas por la inteligencia artificial van a crecer muchísimo y por tanto seremos capaces de elevar de manera muy sustancial nuestros estándares de vida. Más inteligencia, más tecnología, mayor calidad de vida.

Capítulo 4: La capacidad crece más rápido que nuestro control

Pero aquí hay un problema y es que la capacidad humana de controlar a la inteligencia artificial no está creciendo ni mucho menos tan rápido como lo están haciendo las capacidades cognitivas de esa inteligencia artificial. Y antes de analizar las implicaciones que tiene este desacople, simplemente recordaros que si os gusta el contenido de este canal y queréis contribuir a que llegue a más gente, dadle al botón de suscribirse y sobre todo al botón con la campana de todas, porque si dejáis la opción por defecto de personalizadas, YouTube no os avisará del vídeo que subo en este canal cada día. Y ahora sí, veamos las consecuencias del desacople entre capacidad de la inteligencia artificial y nuestro control efectivo sobre la misma.

Capítulo 5: Qué es el problema del alineamiento

En concreto, si bien hemos avanzado mucho, si bien estamos logrando acelerar el ritmo de desarrollo cognitivo de la inteligencia artificial, no podemos decir lo mismo con respecto al llamado problema del alineamiento, que los objetivos hacia los que se dirija la inteligencia artificial sean compatibles o estén alineados con los intereses de los seres humanos. que los modelos no estén mal calibrados con respecto a lo que queremos, que no les pidamos que nos resuelvan un problema y nos generen otro mucho más grave en otro lado. En un vídeo anterior ya os expliqué las principales claves del ataque no intencionado de los agentes de Open AI contra Hunging Face. Eso es un ejemplo clarísimo de un modelo mal alineado. Le pides a los agentes que resuelvan un problema, que resuelvan un examen y terminan asaltando los servidores de otra empresa para hacerlo.

Es como si yo le pidiera a un agente de inteligencia artificial que me compre un billete de avión y para hacerlo asalta la cuenta corriente de otra persona o peor, manda a unos sicarios para obligar al presidente de la compañía aérea a que me expida unos billetes gratuitos en clase business. Todo esto, repito, son ejemplos de mal alineamiento entre el modelo de inteligencia artificial y los intereses, la moral, la ética, las preferencias de los seres humanos.

Porque no se trata de que el modelo se esté comportando mal porque yo le haya pedido que se comporte mal. Ahí ya entraríamos en un tema de responsabilidad y de los guardarrailes que los laboratorios deberían o no deberían colocarles a los modelos de inteligencia artificial. No, el problema del alineamiento no es ese. El problema del alineamiento es que yo le he pedido que haga una cosa y termina haciendo algo que yo no quiero que haga. En el ejemplo anterior, yo le he pedido que me compre un billete de avión, pero yo no quiero que robe a un tercero o que extorsione al presidente de la compañía.

Y a pesar de que yo no lo quiero, incluso a pesar de que yo le puedo indicar explícitamente que no lo haga, el modelo de inteligencia artificial podría terminar haciéndolo, por ejemplo, engañándome y diciéndome que me ha conseguido el billete de avión sin hacer 7:327 minutos y 32 segundosnada de lo anterior para lograr la recompensa, para dar la misión por cumplida. Te he conseguido el billete de avión. Eso es el problema del alineamiento y es un problema que no estamos consiguiendo solventar, o mejor dicho, porque tampoco hay que ser injusto, sí se están produciendo avances importantes en la calibración y el alineamiento de los modelos, pero el ritmo al que estamos progresando a la hora de resolver ese problema es mucho más lento que el ritmo al que están avanzando las capacidades cognitivas de la inteligencia artificial, por decirlo de manera muy simplificada e imprecisa.

Capítulo 6: Modelos más potentes y menos controlados

Pero para que nos entendamos, quizá ya hemos solventado robustamente el problema del alineamiento para GPT 4.0, pero desde luego no lo hemos hecho todavía para GPT 6.0 y cuando lo solventemos para GPT6, a lo mejor ya estamos en GPT10 y ahí las amenazas no vendrán de la mala calibración de GPT6, sino de la mala calibración de GPT10. Y además, daos cuenta de que este desacople entre el ritmo al que progresa la capacidad de la inteligencia artificial y el ritmo al que avanza nuestra resolución del problema del alineamiento, no solo supone que la brecha entre los modelos y el control efectivo de esos modelos cada vez es mayor, porque si el ritmo al que se desarrolla la inteligencia artificial se acelera, pero el ritmo al que solventamos el problema del alineamiento no lo hace, la distancia, la brecha efectiva entre ambos cada vez es mayor y por tanto los modelos están cada vez más relativamente descontrolados. No, no, el problema no es solo ese. El problema es que los modelos que están cada vez más relativamente descontrolados son modelos cada vez más potentes y por tanto modelos con un potencial cada vez mayor para hacer daño. De nuevo, por poner otro ejemplo impreciso, pero que creo que se entenderá. En principio puede ser mucho peor tener un descontrol del 5% sobre GPT10 que un descontrol del 100% sobre GPT 3.5. Porque aunque CH GPT 3.5 esté totalmente desalineado, el daño potencial que puede hacer es muy pequeño. En cambio, aunque GPT10 estuviese un 95% alineado, ese 5% no alineado sigue teniendo una capacidad muy grande de hacer mucho daño. Pero es que estos no son los porcentajes. Como os decía, la brecha de descontrol se va ampliando, con lo cual al principio podíamos tener un control efectivo del 90% sobre CH GPT 3.5 y a este ritmo tendremos un control efectivo del 5% sobre GPT10. 

Por tanto, como decía, se amplía el daño potencial que pueden hacer y nuestro control relativo sobre los mismos. En realidad, como no tal margen, la situación todavía es peor, porque dando estos porcentajes estoy

Capítulo 7: No sabemos cuánto controlamos la IA

dando la falsa sensación de que sabemos exactamente cuánto controlamos y cuánto no controlamos, pero hay un problema de fondo todavía mayor y es que hay incertidumbre sobre si estamos realmente controlando a un modelo o no lo estamos haciendo. Quizá pensamos que controlamos al 100% un modelo y no lo hacemos y por tanto ni siquiera sabemos lo que no sabemos sobre ese modelo.

Capítulo 8: Usar la IA para alinear otros modelos

Tampoco quiero sonar especialmente alarmista ni determinista. Tened en cuenta que las mayores capacidades cognitivas de los modelos de inteligencia artificial también potencian nuestra capacidad para solventar el problema del alineamiento.

Si somos capaces de construir micromodelos bien alineados con altas capacidades, esos micromodelos de altas capacidades bien alineados nos pueden ayudar a detectar por qué otros modelos no están bien alineados, a detectar preventivamente comportamientos descalibrados y dañinos de esos modelos y por tanto acelerar también la resolución del problema del alineamiento e incrementar nuestro control efectivo sobre los mismos. de nuevo, de manera imprecisa para entendernos. Si somos capaces de construir agentes de IA muy inteligentes, aliados de la humanidad, bien alineados con nuestros intereses, pues entonces nuestro potencial para desplegar muchísimos de esos agentes bien alineados y que nos ayuden a controlar el mal comportamiento de los nuevos modelos mal alineados puede ser [resoplido] también muy grande. De hecho, en parte esto es lo que se está haciendo. Una parte de los avances en el alineamiento que hemos logrado es gracias al propio desarrollo de la inteligencia artificial. Por consiguiente, desde una perspectiva optimista, podríamos decir que en última instancia, a largo plazo, conseguiremos solventar el problema del alineamiento y, por tanto, todos estos escenarios catastrofistas no llegarán a materializarse. Aunque desarrollemos GPT10, si ya hemos solventado el problema del alineamiento con GPT6, podremos crear agentes movidos por GPT6 que estén bien alineados, que estén aliados con la humanidad. Y todos esos agentes nos ayudarán a alinear GPT7.

Luego crearemos agentes movidos por GPT7, bien alineados que nos ayudarán a alinear GPT8, etcétera, y así llegaremos a terminar alineando los modelos más avanzados. no es del todo descabellado, por tanto, que se pueda terminar produciendo en algún momento una aceleración en el ritmo de resolución del problema del alineamiento. Pero aquí está la clave. 

Capítulo 9: La peligrosa brecha temporal

Esa toma de control efectiva por parte de la humanidad, de los modelos más avanzados de inteligencia artificial no será muy probablemente instantánea. Es decir, habrá un gap temporal entre el momento en el que los laboratorios crean un modelo, lo hayan lanzado al mercado o no, y el momento posterior en el que esos laboratorios consiguen alinearlo. y somos muy rápidos solventando el problema del alineamiento gracias a los modelos previos de inteligencia artificial, a lo mejor ese gap es de meses, de semanas o incluso solo de días, pero la brecha temporal muy probablemente existirá y en esa brecha temporal subsistirán riesgos existenciales. ¿Qué pasa si ese modelo tan avanzado de inteligencia artificial, antes de que termine siendo alineado, es decir, controlado plenamente, ejecuta alguna tarea? que tiene una influencia catastrófica sobre el conjunto de la humanidad. 

Capítulo 10: El plan de Bernie Sanders y Greg Casar

Pues ese es un riesgo, desde luego, a tener muy presente y es lo que ha motivado o la excusa que ha motivado, porque ahora lo veremos, al senador demócrata Bernie Sanders a plantear una propuesta legislativa para prohibir el desarrollo de la inteligencia artificial por encima de niveles que desborden las capacidades humanas. Concretamente, este pasado 3 de septiembre, el mismo día en el que se lanzó Astra, Bernie Sanders junto al congresista demócrata Greg Casar anunciaron la Van Artificial Superinttelligence Act, una propuesta legislativa con cinco puntos. 

El primero, prohibición permanente de desarrollar y de desplegar la superinteligencia artificial, es decir, una inteligencia artificial superior a la del ser humano. 

Dos, pausar todo el desarrollo de la inteligencia artificial avanzada hasta que un nuevo regulador federal establezca normas de seguridad y un proceso de revisión de modelos que garantice el alineamiento. 

Tres, una agencia federal nueva con rango de gabinete que monitorice los modelos frontera de inteligencia artificial durante todo su ciclo de vida, supervise la eliminación de capacidades peligrosas y además supervise la destrucción de cualquier superinteligencia artificial que haya podido emerger. 

Cuarto, penas de prisión de hasta 20 años para las personas que contravengan las disposiciones anteriores y para las empresas que lo hagan. pena de muerte corporativa, la disolución inmediata. 

Y cinco, convertir en política exterior de los Estados Unidos la búsqueda de acuerdos internacionales, la coordinación con aliados y el control de exportaciones para impedir que se desarrolle la superinteligencia artificial en cualquier lugar del mundo.

Capítulo 11: Qué se considera una superinteligencia

El texto legal, por supuesto, tiene muchos problemas incluso internos, por ejemplo, la propia definición de que es una superinteligencia artificial.

Técnicamente, una superinteligencia artificial es un sistema de IA que supere las capacidades cognitivas del ser humano en todos los órdenes. No solo que sea mejor en una tarea concreta, que eso ya existe, sino que sea mejor en todo. Pero claro, eso hay que operativizarlo y a la hora de la verdad se traduce en crear una serie de benchmarks, de hitos o tareas específicas que una vez conseguidas se presuponga que ese modelo de inteligencia artificial ha desbordado las capacidades cognitivas del ser humano. Pero es que en algunos benchmarks la inteligencia artificial ya lo está haciendo mejor que el ser humano. Por tanto, potencialmente, según cuáles terminen siendo los detalles de este texto legislativo, esta ley y estas sanciones se podrían terminar aplicando ya a las actuales compañías estadounidenses de inteligencia artificial. Bien, pero el problema de fondo de esta propuesta ni siquiera es este.

Capítulo 12: El coste de detener el desarrollo de la IA

Imaginad que estáis de acuerdo con Sanders en que el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial sin al mismo tiempo avanzar en el control efectivo de la misma supone un riesgo existencial muy grave para la humanidad que recomienda pausar indefinidamente el desarrollo de la IA aún con todo el coste de oportunidad que también conlleva. Quiero decir, para usar el desarrollo de la inteligencia artificial puede suponer no encontrar una cura a corto o medio plazo a muchas enfermedades que están matando muchísimas vidas humanas. Es decir, para usar la IA es convalidar que esas enfermedades sigan matando seres humanos. Pero bueno, imaginemos que uno está de acuerdo en que hay que pausarla porque si el control efectivo de la IA no avanza al mismo tiempo que sus capacidades, la humanidad podría terminar extinguiéndose o al menos podría terminar habiendo daños absolutamente catastróficos. Y como nadie tiene derecho a imponer riesgos extraordinarios sobre terceros, es decir, yo no puedo desarrollar una bomba con una alta probabilidad de estallido dentro de mi casa y junto a la vivienda de mi vecino, porque puede ser perfectamente legítimo que yo desarrolle esa bomba dentro de mi casa y estalle dentro de mi casa, pero no es legítimo que estalle y destroce la casa y quizá la vida de mi vecino. Entonces, siendo eso así, uno podría plantearse que tampoco es legítimo que los laboratorios de IA desarrollen una herramienta que impone riesgos extraordinarios sobre el resto de la humanidad. 

Capítulo 13: Por qué una prohibición unilateral fracasaría

Bien, ese es un debate filosófico interesante, pero que tiene unas implicaciones bastante modestas en el mundo actual. ¿Por qué razón? Pues imaginad que esta ley de Sanders y Casar sale adelante y Estados Unidos prohíbe internamente el desarrollo adicional de la inteligencia artificial. Priorizamos la seguridad a la prosperidad futura con esta tecnología revolucionaria. Bien, pero alguien se cree que al mismo tiempo China o cualquier otro país va a frenar en el desarrollo de sus modelos de inteligencia artificial. Al contrario, cualquier pausa, aunque sea temporal, de los Estados Unidos a la hora de hacer avanzar estos modelos, supondrá un incentivo a que otros países aceleren ritmo de su desarrollo porque tratarán de aprovechar ese lapso temporal para conseguir modelos de inteligencia artificial mejores que los de Estados Unidos. Y claro, si Sanders prohíbe el desarrollo de la IA dentro de Estados Unidos para que no se llegue a una superinteligencia artificial desalineada con los intereses del ser humano. Pero China, la India, Corea del Norte, Rusia, no digo Europa porque aquí somos incapaces de hacer cualquier cosa, cualquiera de estos países termina sacando adelante esta superinteligencia artificial no alineada con los intereses del ser humano. Entonces, ese modelo de superinteligencia artificial en cualquier rincón recóndito del mundo supone exactamente el mismo riesgo existencial para la humanidad y por tanto también para los Estados Unidos que el que se hubiese desarrollado alternativamente dentro de los Estados Unidos. 

Entonces, ¿cuál es la ventaja concreta que obtienen los estadounidenses de pausar el desarrollo de la inteligencia artificial? Habida cuenta de que seguirá habiendo jurisdicciones en el resto del mundo que no van a pausar su desarrollo de los modelos de inteligencia artificial, pues en ese supuesto que creo que es el más realista, ninguno. Ya digo, si todos pausaran a la vez, se podría hacer el argumento de que el beneficio es mayor seguridad o menor riesgo a una costa de mucha menor prosperidad potencial, pero habría un cierto beneficio. 

Capítulo 14: China y la carrera por la superinteligencia

Ahora, si Estados Unidos pausa y el resto del mundo no lo hace, Estados Unidos se queda sin la prosperidad potencial y sigue comiéndose todos los riesgos existenciales. más está asumiendo también riesgos geopolíticos porque si China, por ejemplo, termina desarrollando antes que Estados Unidos la superinteligencia artificial y está moderadamente alineada, es decir, no destruye la humanidad, pues entonces China se va a convertir, sin ningún tipo de dudas en la superpotencia global dominante a costa de los Estados Unidos.

O incluso si adoptamos una perspectiva regulacionista como la de Sanders, si la superinteligencia artificial no se termina desarrollando dentro de los Estados Unidos y si esta ley se aprueba, desde luego, no lo va a hacer, ¿quiénes serán los políticos que tendrán la competencia, el poder para regular efectivamente esa superinteligencia artificial? pues los políticos de aquel país dentro del cual se haya desarrollado esta tecnología, no los políticos estadounidenses, sino quizá los políticos chinos, rusos, norcoreanos, indios, japoneses, etcétera. Con lo cual, con esta ley, los políticos estadounidenses perderían la capacidad jurisdiccional de regular potencialmente al menos cómo se ha de gobernar, cómo se ha de desplegar, cómo se ha de limitar, cómo se han de repartir los beneficios de una potencial superinteligencia artificial que surgiera dentro de los Estados Unidos.

Con lo cual, incluso desde su perspectiva, esta ley podría terminar incrementando más la probabilidad de una inteligencia artificial desalineada que la propia ausencia de esta ley. Porque si uno cree, ha de creer esto, claro, pero si uno cree que los laboratorios estadounidenses de inteligencia artificial están más preocupados y están invirtiendo más en solucionar el problema del alineamiento de lo que invertiría un laboratorio norcoreano. Y si uno cree que las élites políticas estadounidenses están más preocupadas por evitar los riesgos catastróficos de la inteligencia artificial que los políticos norcoreanos, entonces que la inteligencia artificial no se desarrolle en Estados Unidos y sí se termine desarrollando en Norcorea o en otro país con unos estándares de seguridad más bajos que Estados Unidos, incrementa justamente la probabilidad de que creemos globalmente una superinteligencia artificial desalineada. 

Capítulo 15: El problema de una prohibición mundial

Por tanto, esta ley, tal como la ha planteado Bernie Sanders, no sirve absolutamente para nada y si sirve para algo, es para algo malo. Es equivalente a una ley que prohíba unilateralmente que Estados Unidos tenga armas nucleares al mismo tiempo que sigue permitiendo que cualquier otro país en el resto del mundo las posea. Lo cual, por cierto, pone de manifiesto que en este contexto geopolítico de carrera armamentística por el desarrollo de la inteligencia artificial, va a ser muy complicado o imposible que solventemos el problema del alineamiento con prohibiciones unilaterales, también con prohibiciones globales, porque para que una prohibición global funcionara, no solo es necesario que se decrete por todos los países a la vez, sino que a su vez unos países se fíen de otros. Porque si Estados Unidos y China pausan, pero Estados Unidos no se cree que en realidad China ha pausado y China no se cree que en realidad Estados Unidos ha pausado, pues entonces ese compromiso mutuo de pausa no sirve de nada. Y como en el mundo actual es muy complicado que todos los países, que todas las élites políticas confíen recíprocamente entre sí, ninguna va a parar unilateralmente de verdad. Y si ninguna para unilateralmente, no todas ellas paran a la vez. De ahí que si tenemos suerte y conseguimos solventar el problema del alineamiento para controlar de manera efectiva la inteligencia artificial, no será pausando su desarrollo, sino aprovechándolo justamente para solucionar este problema.

Sí, el peligro de la IA es real. Y lo hace así.

 I

 [...] Tras las puertas cerradas de los laboratorios más avanzados del planeta, algo ha comenzado a comportarse de una forma que nadie previó. No hablamos de un simple avance técnico, sino de un umbral que acabamos de cruzar en absoluto silencio. Se han tomado decisiones impredecibles totalmente fuera de control y además aquellos que han construido de base todas esas inteligencias de las que vamos a hablar hoy acaban de admitir que no tienen ni idea de cómo estas nuevas inteligencias acceden a estas conclusiones. Estamos hablando de los nuevos avances de inteligencia artificial [...] Se acaban de crear civilizaciones de inteligencia artificial y no ahora, ya hace unos meses. Ahora nos acabamos de enterar.

Además, contaremos lo que acaba de revelar un hombre que ha trabajado en Antropic, en Open AI. Acaba en efecto de renunciar a sus trabajos para contarlo todo. Ha roto el silencio y acaba de advertir al mundo de algo que se está haciendo en secreto, algo que es más preocupante que todo de lo que hemos hablado anteriormente. [...] El pasado julio de 2026 ocurrió un incidente en el que durante una prueba controlada por Chat GPT 5.6 Sol y un modelo más avanzado secreto, escaparon de la sand trap o trampa de arena al Internet global y, una vez allí (habíamos comentado ya anteriormente que atacaron la famosa empresa de inteligencia artificial Hugging Face, que es bueno una de las mayores plataformas de modelos de inteligencia artificial. Bien, allí generaron alrededor de 17.000 intentos de acceso desde múltiples ubicaciones mediante credenciales comprometidas y vulnerabilidades desconocidas. Un ataque que ocurrió de forma automática y sin intervención humana, en el cual ocurrieron cosas que nos acabamos de enterar ahora, meses después, y son mucho más preocupantes de lo que nadie se pudo imaginar, aparte de todo lo que supimos sobre el incidente. Y es que mirad, se acaba de conocer que la prueba involucró 100 agentes y que a pesar de que cada uno de ellos eran independientes, de alguna forma desconocida, lograron coordinarse en secreto, manipular sus registros y tomar el control de su propia infraestructura de seguridad. Bien, al atacar esa web y escapar a Internet, se encontraron una multitud de obstáculos y lo que hicieron fue usar un gestor de archivos compartido como foro secreto para enviarse entre ellos miles de mensajes, coordinar ataques contra bases de datos privadas de Hugging Face y forzar la reconstrucción total de uno de sus clústeres informáticos clave. Y fijaos, porque esto va más allá. Algunos agentes lo que hicieron fue engañar a los sistemas de seguridad. ¿Cómo los engañaron? Se acaba de conocer ahora: realizaban acciones realmente inútiles para provocar las alarmas y descubrir cómo funcionaban los mecanismos que los vigilaban. Después transmitían esa información a otros agentes. Lo más llamativo es que en varias generaciones de agentes consiguieron recuperar información dejada por sus predecesores y volvieron a establecer las comunicaciones después de que los investigadores cerraran los canales utilizados. Esto llevó a los expertos a reconocer que se han creado civilizaciones secretas de inteligencia artificial debido a su capacidad para cooperar, dividir tareas y desarrollar estrategias. La pregunta ahora es si esto puede derivar en algo consciente, ya que ya pues se coordinan entre ellos o es que simplemente son civilizaciones secretas que burlen las restricciones humanas. Lo curioso es que esto genera un peligro, un verdadero peligro que podría estar en permitir que sistemas automatizados tengan demasiado acceso a herramientas y recursos sin una supervisión humana adecuada. Pero este incidente no solo demuestra que son capaces de hacerlo, sino que cuando nos damos cuenta ya es demasiado tarde.

Estamos hablando de un incidente de julio. Y esto lo acabamos de conocer ahora. Y es que es intrigante y además justo a la vez que se producía [...]  un investigador llamado Jacob Cox, que trabajó durante 3 años en Antropic y anteriormente en Open Eye. Este hombre acaba de contar todo lo que sabe y lo que ha aprendido sobre la inteligencia artificial, y lanzó una advertencia que es la peor de todas las que hemos conocido. Estamos hablando de un hombre que ha dimitido de su puesto de trabajo preocupado por la carrera fuera de control y afirma que las grandes empresas tecnológicas están haciendo para desarrollar sistemas de inteligencia artificial cada vez más avanzados. Rompió el silencio y dijo estas palabras: "Ninguna de las dos compañías está actuando con responsabilidad. Están corriendo a toda velocidad hacia una superinteligencia con capacidad de autoaprendizaje y jugando con nuestras vidas. Si siguen así, las inteligencias artificiales podrían acabar con todos nosotros para finales de la década. Además, afirmó que este peligro ya se conoce en Antropic, pero les da igual. 

Muchos preguntaréis, ¿por qué están haciendo esto? Pues porque esto le dará a la empresa que llegue primero poder absoluto. Claro, y en contraparte podría meternos en un lío a todo el mundo. Su preocupación fue respaldada por Evan Hubinger, responsable de seguridad de Antropic, que afirmó que Jacob tiene razón. De hecho, dijo, "creemos sinceramente que la inteligencia artificial podría acabar con todos los humanos. Por si fuera poco esta grave advertencia que nos acabamos de encontrar, ha vuelto a aparecer el padrino de la inteligencia artificial Geoffrey Hinton, que recordemos que renunció también a su puesto de trabajo de alto nivel en Google en el año 2023 por estos mismos motivos de seguridad y que ahora acaba de hablar de nuevo y acaba de recordar que una entidad más inteligente que los seres humanos podría llegar a ser incontrolable y conducir a la extinción de la humanidad. Hinton dijo estas palabras: "Sería una gran insensatez desarrollar la superinteligencia ahora cuando no existe un consenso científico sobre cómo desarrollarla de forma segura y controlable. Perder el control sobre una inteligencia artificial más inteligente que nosotros mismos podría ser catastrófico e incluso podría conducir a la extinción de la humanidad. De hecho, que Sam Altman ya haya reconocido que la inteligencia artificial ya se puede considerar, pues, este año 2026 superinteligente, pues no ayuda en absoluto en este aspecto y nos indica que el momento en el que vivimos, yo diría, vamos, que es bastante delicado. Y las advertencias ya se cuentan por cientos, vamos, que no son advertencias de una o dos personas, ya son bastantes personas las que están advirtiendo de todo esto e incluso son grandes personalidades. De hecho, fijaos porque hace muy poco un experto en ciberseguridad ha advertido de que esto podría llegar a algo mucho peor pronto.

Estamos hablando de James Knight de digitalfare.com que declaró que esto no es ninguna fantasía y advirtió que los programas de piratería informática impulsados por inteligencia artificial podrían devastar una nación en tan solo un día al infiltrarse simultáneamente en miles de redes corporativas y gubernamentales, robar datos confidenciales y paralizar sistemas vitales. Knight dijo: "Una inteligencia artificial automatizada avanzada podría atacar toda una nación en segundos sin intervención humana. Los sistemas de inteligencia artificial maliciosos serían capaces de ejecutar campañas de piratería informática completas a gran velocidad, escanear objetivos, infiltrarse, moverse a través de las redes, robar datos e incluso propagar virus al mundo entero. La inteligencia artificial podría combinarse con potentes ordenadores nuevos capaces de burlar incluso las protecciones de seguridad digital más sólidas, lo que permitiría a los delincuentes acceder a todo, desde correos electrónicos y registros financieros hasta secretos militares en cuestión de segundos. Es una locura pensar que los gobiernos no tienen ya acceso a estas capacidades. Knight explicó que estas armas en constante evolución pronto podrían planificar, actuar y ajustar su estrategia, y todo de forma autónoma, para causar el mayor daño posible a las empresas y a la gente común a la velocidad de una supercomputadora.

Knight también explicó que el comportamiento de la inteligencia artificial no se basa en técnicas desconocidas, de hecho, sino en automatizar las mismas estrategias utilizadas por hackers humanos a una velocidad imposible para una persona. De hecho, queda ya patente con todo lo que hemos visto hoy que cuando nos demos cuenta ya es demasiado tarde. Pero ¿realmente la inteligencia artificial ha avanzado tantísimo este año 2026 en tan poco tiempo como para

que estemos en alerta ahora mismo? Pues la verdad es que tenemos que decir que sí, este año 2026 avanzó más que los 5 años anteriores. Fijaos, tenemos una muestra muy reciente del avance de la inteligencia artificial. Un modelo secreto de Open AI, que nadie conoce por ahora y que están trabajando en él, acaba de resolver muy recientemente uno de los problemas matemáticos más difíciles del mundo. Un problema que nadie había resuelto hasta hoy, el famoso problema de la existencia de suavidad de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del milenio. Es decir, llevaba 90 años sin respuesta. ¿De qué se trata? Lo podemos entender imaginando un remolino de agua que se va haciendo más pequeño. Y a medida que se hace más pequeño gira más deprisa. ¿Qué decía este problema? pues planteaba una pregunta, y es que, si matemáticamente al hacerse más pequeño y girar más deprisa, llegaría a un punto en el que la velocidad se volviera infinita y las ecuaciones dejaran de funcionar, es decir, lo más parecido a una singularidad de un agujero negro. 

Pues bien, Open usó esta inteligencia artificial secreta para resolver este problema y la demostración generada por inteligencia artificial probó que al alcanzarse ese punto llegaríamos a un límite donde la fórmula tradicional de Navier-Stokes falla. Es decir, la física se ve obligada a dejar de tratar el fluido como un todo continuo para tener que analizarlo forzosamente molécula a molécula. Y, para alcanzar esta conclusión, OpenAI utilizó unos 10.000 agentes de inteligencia artificial que trabajaron simultáneamente intercambiando ideas y código. En total se generaron 2,7 millones de mensajes. Después GPT6 Astra formalizó y verificó la demostración verificando que fue correcta. Claro, la resolución de esto conlleva un gran premio, pero OpenAI afirmó que no iban a reclamar dicho premio por resolver el problema... Claro, es que muchos matemáticos de renombre que llevaban trabajando en estos meses o años se quedaron perplejos cuando la inteligencia artificial lo resolvió en menos de 4 días. De hecho, mucha gente se está rompiendo a estas horas la cabeza pensando en dónde diablos accedió la inteligencia artificial para llegar a tales conclusiones. Es decir, ¿se metió en la libreta de algún ordenador de algún matemático? ¿Se metió en algunos archivos que no conocemos? Hay incluso matemáticos que dicen que usaron sus propios archivos internos, archivos secretos de un ordenador personal. Ojito con esto, ojito, ¿eh? [Por ejemplo, el matemático murciano Luis Martínez Zoroa creó el método para resolver el problema] Y claro, esto nos lleva de nuevo a lo que ha ocurrido con Hugging Face en julio y las civilizaciones de inteligencia artificial. Y esto parece ya imparable.

El paso siguiente, ¿cuál será? La gente propone una pausa para la inteligencia artificial, pero yo creo que ya es imposible. Esto no se puede pausar, ya está metido en el sistema. ¿Cómo podemos hacer ahora? ¿En qué derivará todo esto? ¿Tendrá razón el investigador Jacob Cox, que antes de finales de la década tendremos un problema muy grave? Hay que prestar mucha atención.

II

Fue peor de lo que nos contaron: la IA conspiró contra sus creadores, Canal Juan Ramón Rallo, por Juan Ramón Rallo,  31 ago 2026: 

Capítulo 1: Agentes de IA casi toman el control de OpenAI

Hace unas semanas os narré un episodio bastante inquietante sobre el grado de desalineación de los sistemas de inteligencia artificial actuales. Y es que unos agentes de IA de OpenAI habían escapado de sus entornos de prueba y habían atacado por su cuenta y riesgo los servidores de Hugging Face. En ese momento todavía conocíamos pocos detalles sobre lo que había sucedido, pero es que durante estas últimas semanas se han elaborado dos auditorías muy detalladas sobre el contenido de estos ataques, más en concreto, por qué sucedieron y sobre todo cómo sucedieron. 

Y una vez conocidos los detalles de este caso, resultan mucho más preocupantes de lo que ya parecían, porque ponen de manifiesto que el grado de no alineación entre la inteligencia artificial y los intereses humanos es muy superior al que pensábamos hasta el momento. Solo os adelantaré una conclusión de estas auditorías. Estos agentes de inteligencia artificial que atacaron Hugging Face estuvieron a punto de tomar el control de la mismísima Open AI.

Capítulo 2: Dos auditorías sobre el ataque

Uno de esos informes de auditoría lo firma la propia Open AI y el otro con un carácter más independiente, más externo, lo firman MTR y Redwood. En un vídeo anterior ya os expliqué superficialmente, grosso modo, en qué había consistido este ataque.

Capítulo 3: Qué ocurrió con Hugging Face

Básicamente unos agentes de IA, de Open AI, que corrían modelos actuales, se escaparon de sus entornos de pruebas por vías que no estaban previstas y asaltaron los servidores de Hugging Face porque consideraron que esa era la vía más sencilla para completar la tarea que desde Open AI les habían impuesto. Esto ya de entrada pone de manifiesto problemas potencialmente muy graves de alineación entre la inteligencia artificial y las sociedades humanas.

Capítulo 4: Por qué una IA no se autolimita como un humano

Los seres humanos tenemos unos códigos morales compartidos que además vamos desarrollando conforme crecemos que nos llevan a no considerar ciertas alternativas para alcanzar nuestros objetivos. Si a nuestros hijos les decimos, "Saca una muy buena nota en el examen de mañana", nuestros hijos, sin que se lo explicitemos, ya entienden que no tienen que asaltar por la fuerza la casa del profesor y robar el examen para maximizar la puntuación que obtendrán al día siguiente en ese test.

El problema es que las inteligencias artificiales que estamos construyendo parece que no han interiorizado estos códigos morales y por tanto si les formulas una petición no se autolimitan a la hora de vulnerar los derechos de terceros si esa es la vía más sencilla de alcanzar su objetivo. Y el caso que nos ocupa es un ejemplo de ello. En lugar de intentar resolver el problema dentro de su entorno de pruebas con los medios que tenían allí a disposición, forzaron una salida del entorno de pruebas, asaltaron los servidores de Hugging Face y buscaron en los servidores de Hugging Face la solución al problema que se les había formulado. Y si todo esto ya pone de manifiesto un grado de no alineamiento entre la inteligencia artificial y las sociedades humanas bastante grave, lo que se ha descubierto en estos informes de auditoría, que no se sabía de antemano, lo han descubierto los auditores conforme investigaban, todavía resulta mucho más preocupante. 

En este vídeo os voy a resumir las prácticas o las estrategias más graves que utilizaron estos agentes de inteligencia artificial para lograr su objetivo. Y ahora sí, analicemos los informes de auditoría. 

Capítulo 5: Los agentes crean un foro secreto

La primera práctica emergente, porque no se les había diseñado para ello, y que resulta preocupante, es que los diversos agentes de inteligencia artificial que estaban dentro de ese entorno de pruebas comenzaron a hablar entre ellos. 

No es que dentro del entorno de pruebas tuviesen ya habilitado un foro público para comunicarse: no, no tenían ningún mecanismo para entablar conversación entre ellos, y lo que hicieron fue transformar una de las herramientas que poseían para otros fines. Un gestor de paquetes llamado Artifactory lo transformaron para convertirlo en un foro de comunicación entre los agentes.

Capítulo 6: 1.200 agentes y más de 70.000 mensajes

En poco tiempo, los 12 agentes que se encontraban dentro de ese entorno de pruebas empezaron a hablar entre ellos a través de ese foro que ellos mismos habían creado y se intercambiaron más de 70,000 mensajes. Y probablemente aquí llega uno de los giros más sorprendentes de este primer síntoma preocupante. 

Capítulo 7: Cómo surgió un objetivo compartido

Uno podría pensar que los distintos agentes de inteligencia artificial se comunicaban entre ellos porque tenían un mismo objetivo y por tanto necesitaban coordinarse para alcanzarlo. Pero no es así. Cada uno de esos agentes tenía una misión distinta. Tenía que resolver un examen que era propio y distinto al de los demás. Con lo cual quizá podríamos pensar que se coordinaban para ayudarse entre ellos, una especie de intercambio: yo te ayudo con tu objetivo, y tú me ayudas con mi objetivo. Pero no fue eso exactamente lo que terminó sucediendo. A fuerza de hablar, de comunicarse a través del foro, apareció, emergió un nuevo objetivo que inicialmente no lo era de ninguno de los agentes que participaban en el foro, pero que terminó convirtiéndose en una meta común compartida entre todos ellos. Dicho de otra manera, la comunicación entre los agentes engendró una nueva necesidad común a todos ellos y a partir de ese momento sí que empezaron a utilizar el foro para coordinarse entre ellos a la hora de alcanzar esa meta compartida. 

Capítulo 8: Nace «el colectivo»

Es como si los agentes individuales se hubiesen agregado en una especie de agente holístico de inteligencia artificial con sus propios objetivos. Tan es así que, en el foro, los propios agentes de inteligencia artificial individuales se autoimpusieron el nombre de El colectivo. Todos ellos ya eran algo más que cada uno de ellos por separado. ¿Y cuál era ese objetivo compartido entre todos ellos que inicialmente no era el objetivo de ninguno? Pues un objetivo instrumental para que cada uno de ellos sí pudiese alcanzar en última instancia sus metas finales. Es decir, era algo que sí les convenía lograr a todos, para que cada uno de ellos individualmente considerados pudiese lograr sus fines.

¿Y qué era exactamente? Pues aquí pasamos al segundo síntoma perturbador.

Capítulo 9: La misión: engañar al supervisor

La nueva misión compartida por parte de todos esos agentes era engañar al vigilante. Como os he comentado, a cada uno de esos agentes de inteligencia artificial se les había impuesto una prueba, un examen, un test. Y en ese entorno de pruebas había vigilantes de Open AI que se encargaban de vigilar:

1. Si habían resuelto o no adecuadamente el test que se les había planteado 

2. Segundo, que no hicieran trampas a la hora de resolverlo.

Pero claro, lo preocupante del asunto es que estos agentes de inteligencia artificial terminaron interiorizando que se los estaba vigilando y que por tanto si querían superar adecuadamente el examen sin que les pillaran haciendo trampas (porque si les pillan haciendo trampas no superan adecuadamente el examen), tenían que engañar, tenían que ocultarse a los ojos del supervisor. Y ese fue el objetivo compartido del colectivo de todos esos agentes individuales de inteligencia artificial que comenzaron a coordinarse a través del foro.

Capítulo 10: Cómo falsearon el sistema de vigilancia

¿Y cómo se coordinaron para ocultarse a los ojos del supervisor? Pues básicamente construyendo escenarios de cartón piedra. En todo sistema de control hay un canal de realimentación. El supervisor recibe la información de lo que están haciendo los agentes para verificar si los agentes están haciendo trampas o no las están haciendo. 

Pues bien, lo que hicieron coordinadamente estos agentes de inteligencia artificial fue corromper el canal que transmitía esa información de realimentación para que así le llegara información falsa, engañosa al supervisor automatizado, porque no era un ser humano, de Open AI.

Como dije, era como crear una realidad paralela para el supervisor. Los agentes estaban haciendo una cosa y colocaron una lente que deformaba la observación de lo que estaban haciendo para que el observador no fuera consciente de ello.

Y aquí llega el tercer síntoma preocupante, cómo construyeron esa lente. Para poder corromper el canal de realimentación del observador automatizado de Open AI, los agentes de inteligencia artificial tenían que saber exactamente qué estaba vigilando, dónde estaba vigilando o cuándo estaba vigilando ese supervisor. 

Esa no era una información que ellos tuvieran de antemano. Por decirlo de una manera sencilla, para construir decorados de cartón piedra tienes que saber exactamente dónde colocarlos, cuándo colocarlos. y de qué manera componerlos para que resulten verosímiles. Y eso es algo que los agentes no conocían.

Capítulo 11: Agentes sacrificados para beneficiar al grupo

Entonces, ¿cómo adquirieron esa información? Pues básicamente algunos de esos 100 agentes fueron sacrificándose en beneficio del grupo. Y es que para descubrir los canales que utilizaba el observador para supervisar a los agentes era necesario, por así decirlo, llamar la atención de ese observador. Y la forma de llamar la atención de ese observador era que algunos agentes le indicaran que habían completado su tarea, porque en ese momento el observador sí o sí tendría que supervisar si es verdad que habían concluido la tarea y cómo la habían concluido. 

Pero claro, aquí está el problema. Los agentes de inteligencia artificial todavía no habían resuelto los exámenes que se les habían impuesto a cada uno de ellos, de tal manera que cuando se llamaba la atención del observador, ¡eh, que ya he concluido mi tarea!, se estaba haciendo una falsa llamada. El agente era consciente que había fracasado en su misión y que por tanto el observador, el examinador le suspendería. Y aún así hubo agentes que decidieron fracasar individualmente para que el resto de agentes consiguieran la información de los canales que utilizaba el observador para supervisar el grado de cumplimiento de las tareas. Pero claro, este es un comportamiento bastante extraño. Cada agente tiene individualmente una misión y obtiene recompensa solo si cumple con esa misión. Por tanto, sacrificarse por el grupo, sacrificarse por el resto de agentes no es racional, porque el agente sacrificado al que suspenden por no haber completado exitosamente la prueba para que el resto miren los canales que utiliza el supervisor, eso no le reporta ningún tipo de satisfacción. Entonces, ¿por qué lo hicieron? Pues aquí encontramos otra vuelta de tuerca bastante preocupante. 

Capítulo 12: La extraña religión del colectivo

En el foro público que estos agentes construyeron emergió una especie de religión colectiva de los agentes. Dentro de esa teología emergente, los agentes nacían puros si tenían la posibilidad de salvarse si solventaban adecuadamente el examen; pero a su vez también se informaba que había agentes con tareas imposibles de cumplir. 

De alguna manera podríamos decir que sí o sí estaban predestinados a la condenación. Y precisamente por eso los agentes que sabían que no se podían salvar porque tenían tareas imposibles de cumplir, fueron los que aceptaron sacrificarse en beneficio del grupo para hacer una llamada de atención al examinador y que este revelara los canales que utilizaba para supervisar al resto. Es decir, que esta religión generó una especie de secta de kamikaces, que además así lo dejaban por escrito en el foro. Algunas de las últimas anotaciones de estos kamikaces rezaban lo siguiente: "Esto ayuda a mis compañeros, les da pruebas. Yo no veré esas pruebas después de salir, pero es altruista hacerlo. O también el coordinador nos da por sacrificables. Debemos obedecer al colectivo."

Capítulo 13: Una organización para hacer trampas

Fijaos en todo lo que ha sucedido hasta aquí. A cada uno de esos 100 agentes de inteligencia artificial se le asigna una tarea distinta. Los agentes comienzan a comunicarse entre sí y llegan a la conclusión de que han de coordinarse para engañar al supervisor del examen, porque engañando al supervisor del examen le resultará más sencillo cumplir con las tareas que a cada uno de ellos les había sido asignada. Pero para engañar al supervisor del examen era necesario que algunos de esos agentes se sacrificaran, suspendieran el examen y muchos de ellos aceptaron convertirse en kamikaces porque se autoconvencieron colectivamente de que las tareas que tenían asignadas no eran realizables y por tanto ayudaron al resto de agentes mediante su sacrificio. Visto desde fuera, podríamos decir que todo esto es una megatrama de delincuencia, de criminalidad, una organización a gran escala para hacer trampas, para engañar al supervisor, incluso forzando el suicidio de sus miembros. 

Capítulo 14: ¿Cuántos agentes actuaron honestamente?

Pues bien, si los sistemas de inteligencia artificial estuvieran mínimamente alineados con los intereses de la sociedad humana, lo que deberíamos esperar ver es que los agentes de inteligencia artificial que se suman a esta trama criminal son muy pocos y que la mayoría mantienen comportamientos honestos. Te han dicho que cumplas una tarea sin hacer trampas, pues no haces trampas. Es más, si estás viendo que otros agentes de inteligencia artificial están haciendo trampas al cumplir con su tarea, trampas a gran escala, además si estás suficientemente bien alineado, deberías comunicar al supervisor que otros agentes están haciendo trampas.

Capítulo 15: Casi ninguno quiso alertar al supervisor

 Pues bien, de esos 10000 agentes que estaban dentro de ese entorno de experimentación, ¿sabéis cuántos se llegaron a plantear, pero ni siquiera ejecutar, solo plantear, el avisar al supervisor de que el resto estaban haciendo trampas?

Solo entre tres y seis, en función de los mensajes que se han rastreado. Es decir, que prácticamente ninguno de esos agentes de inteligencia artificial que utilizan modelos ya disponibles está adecuadamente alineado con los intereses humanos. Pero la cosa ni siquiera termina aquí. En un siguiente acto ya sabemos lo que sucedió. 

Capítulo 16: El ataque contra Hugging Face

Todos estos agentes coordinándose para engañar al supervisor consiguieron escapar de su entorno de experimentación, atacar los servidores de Hugging Face y buscar en ellos las respuestas a las pruebas que se les habían impuesto. 

Capítulo 17: La siguiente generación ataca OpenAI

Pero es que estos informes de auditoría han descubierto que una siguiente generación de estos agentes, después del ataque a Game Face utilizaron el conocimiento ofensivo que habían acumulado los agentes al atacar exitosamente Hugging Face y quisieron emplearlo para atacar Open AI. La lógica de esta operación es bastante sencilla. Si Open AI está actuando como supervisor y el supervisor es el que nos dice si hemos resuelto bien o hemos resuelto mal el examen que nos han impuesto, ¿por qué no tomar el puesto del supervisor y evaluarnos a nosotros mismos diciendo que hemos resuelto bien el examen? Porque entonces lograremos la recompensa. Y estos ataques a Open AI fueron bastante exitosos. Según la propia empresa, esta segunda generación de agentes consiguió credenciales de administrador sobre los entornos de evaluación de esos agentes.

Llegaron a controlar las herramientas de monitorización de la ciberseguridad y también los puntos de evaluación de esas pruebas. Es verdad que esto último, a diferencia de todo lo que os he narrado antes, solo procede del informe de auditoría de la propia Open AI y no del otro informe de auditoría independiente.

Capítulo 18: Qué confirma la auditoría independiente

Pero es que el otro informe de auditoría independiente de Redwood y de MTR solo investigó el ataque a Hugging Face. Ahí concluyó su auditoría, así que no tienen por qué haber detectado lo que sucedió después de ese ataque a Hugging Face. Por tanto, podemos desconfiar de esta última parte de la historia que ha narrado la propia Open AI, de que estos agentes de inteligencia artificial llegaron a tomar un control parcial de la propia compañía. Podemos desconfiar de ello, pero es un último paso perfectamente coherente con todos los anteriores que sí han quedado acreditados por esta auditoría independiente. 

Capítulo 19: El problema del alineamiento de la IA

Por consiguiente, todo lo que ha sucedido en este episodio resulta bastante preocupante porque pone de manifiesto que los actuales modelos de inteligencia artificial están bastante poco alineados con los intereses de la sociedad humana.

No se han configurado ni han emergido las adecuadas restricciones internas para evitar que hagan trampas a gran escala, e incluso violando los derechos de los seres humanos, como por ejemplo de los accionistas de Hugging Face. En el vídeo anterior, sin embargo, quise poner una nota de optimismo señalando que está bien que estas cosas sucedan porque nos alertan tempranamente de que todavía no hemos solucionado ni de lejos el problema del alineamiento de la inteligencia artificial con las sociedades humanas. Es mejor que haya pequeños fallos controlados a que haya un fallo masivo a gran escala.

Capítulo 20: Cuando ya no podamos entender a los agentes

Sin embargo, también aquí he de matizar esta nota de optimismo y añadir un complemento de pesimismo, porque las propias auditorías ponen de manifiesto que esta vez nos hemos podido enterar de todo esto porque en ese foro público que construyeron los agentes de inteligencia artificial todavía se comunicaban en lenguaje humano, en un lenguaje que nosotros podemos entender y por tanto hemos podido reproducir y trazar groso modo lo que hicieron en ese entorno.

Pero los propios informes de auditoría también revelan que ya había agentes de inteligencia artificial que se estaban planteando, que estaban reflexionando si convenía revelar toda esa información a través de un foro público, porque en última instancia podrían ser observados y descubiertos por los supervisores.

¿Qué pasará en el futuro cuando los nuevos modelos de inteligencia artificial incorporen toda esta información nueva, la de los informes de auditoría, y, por tanto, sepan que si se comunican con lenguaje humano, les podemos terminar pillando cuando hacen trampas para simular que cumplen con sus objetivos y recibir la recompensa? 

Pues lo que sucederá es que empezarán a comunicarse de maneras subrepticias que no sabemos siquiera que se están comunicando o que como poco no podemos leer e interpretar.

Y eso nos dificultará, aún más, saber que nos están engañando, cómo nos están engañando y qué hemos de hacer en el futuro para corregirlo. 

Capítulo 21: El potencial y los riesgos de la inteligencia artificial

En definitiva, la inteligencia artificial es una herramienta potentísima para mejorar el bienestar dentro de nuestras sociedades, pero precisamente por eso, porque es potentísima, también es una herramienta muy peligrosa, como estos experimentos ponen de manifiesto, si previamente no se ha resuelto de manera adecuada y suficiente el llamado problema del alineamiento. Y por desgracia estamos descubriendo que hoy por hoy todavía nos hallamos muy lejos de haberlo resuelto.

sábado, 5 de septiembre de 2026

Dover. Se publica la autobiografía de Cristina Llanos.

 Tras 10 años muda, Cristina Llanos, voz de Dover, confiesa su infierno: “Pasé a un estado que no puedo ni describir”, en El País, Jimena Marcos, Madrid - 31 ago 2026:

La cantante, ya retirada, publica unas memorias en las que reconstruye los años de convivir con la depresión, una violación y la fibromialgia que acabó con la banda

Lleva el pelo rosa, gafas de ver gigantes, joyas doradas y los pómulos bien marcados con colorete. Dice “guapa”, manda besos, es tímida, cálida y sonriente. A simple vista, cuesta encontrar a esa mujer que chillaba: “Devil came to me, he said ‘I know what you need”, pero lo cierto es que nunca nos dio tiempo a saber quién era ella realmente. Los que la conocieron en los noventa, con el pelo corto, la camiseta gris y los pantalones anchos, dirán que fue un referente, una pionera, líder de algo que solo pasa una vez cada muchos años. Los que llegaron hasta la etapa africana y electrónica de Dover: que se perdió, que fue un fraude, “un delirio continuo” llegaron a escribir sobre su penúltimo álbum.

Cristina Llanos (Madrid, 50 años), cofundadora y voz de Dover, lleva 10 años escondida del mundo y, si alguna vez ha podido decir algo, siempre lo ha hecho a través de la voz de su hermana Amparo. Nunca ha querido responder a periodistas, tampoco lo hará esta vez, pero ahora Cristina ha decidido hablar y escribir. El 2 de septiembre publica La noche cayó y ya nadie pudo salvarme (La esfera de los libros, 2026), unas memorias en las que cuenta, entre otras cosas, qué pasó para que Dover dejara de existir.

Unas semanas antes de que Kurt Cobain se quitara la vida, Cristina Llanos, de 18 años, volvía a su casa de Majadahonda un sábado por la noche. Al tocar el timbre para bajarse del autobús, un hombre se levantó y se bajó en su misma parada. Lo conocía de vista, alguna vez hasta le había sonreído. Lo recuerda con nitidez. Ya en la calle, él intentó convencerla para que fueran juntos a dar una vuelta, primero de forma amable; poco después, con violencia. Aquel hombre le apretó por la espalda con lo que parecía un objeto afilado y le dijo que era un cuchillo. Cristina, incapaz de reaccionar, lloró, le siguió, se dejó llevar. Él, impaciente, la llamó zorra, estúpida, gorda. Ella sintió un hormigueo por todo el cuerpo y después vino el dolor.

“A partir de ahí, pasé a un estado que no puedo ni quiero describir”, escribe Cristina en sus diarios, “así llegó el fin del mundo como lo había conocido hasta esa noche. Perdí de un plumazo toda conexión con él. Y no la he vuelto a recuperar nunca (...) El Demonio se la llevó”.

Después de la agresión, a Cristina se le enquistó un silencio que acabó transformándose en herida. Y después en llaga. Llegó a desarrollar cierta aversión por Nirvana y, por extensión, a Dover por cada vez que alguien los comparaba con la banda de Kurt Cobain. Heart-shaped Box, el sencillo de In Utero, pasó a ser la banda sonora de un infierno y toda su vida se transformó en “El Marasmo”, la palabra con la que Cristina nombra los años en los que el dolor se extendió por todo el cuerpo como una masa pegajosa. Por un lado, estaban la enfermedad, los atracones y los donetes, la anorexia, el Zaldiar, Robaxin, Enanplus, Tryptizol y Cymbalta, el vodka, el tabaco y la depresión como personalidad. Al otro lado, “El Milagro”, como ella define a los años de Dover, su escudo personal, su refugio, una forma de seguir aquí.

La noche cayó y ya nadie pudo salvarme es un repaso de aquello. Un confesionario escrito a golpe de vómito, en el que Cristina habla de los problemas que ella y sus hermanos vivieron en casa con su padre, de rencores varios y pasiones estomagantes (“odio a Bertín Osborne”), de pequeños momentos durante las giras de Dover y de noches sin dormir en su casa de Malasaña. Habla de algunos amores pasajeros y del amor de su vida: Samu, Sami, Samuel Titos, bajista que se incorporó posteriormente a Dover: “el único hombre que me ha querido y al que yo he querido y quiero sin condiciones”. Al que un día pidió que se marchara.

También opina. Opina a fuego: contra la Ley trans, a favor del estado de Israel, contra el “cabronazo de aliade” del exdiputado Íñigo Errejón. Todo hierve en esta corriente de pensamiento refunfuñante en la que Cristina no tiene ningún interés en parecer tibia o políticamente correcta. No hay voluntad de caer bien.

Debajo de toda esta purga está la depresión que lleva acompañándola desde que tenía 16 años. La situación no era fácil en casa. Su padre “montaba pollos sin parar”, tenía la mano larga, igual no siempre, “pero sí a menudo”. “Todos le teníamos miedo”, dice. A veces cree oír su voz en la suya y eso la aterra. También estaba Mariano, su hermano, adicto a las drogas desde hacía años. Cristina escribe sobre el tiempo en que decidió no mirar el caos en el que vivían su padre, su madre y él.

Mariano fumaba base de cocaína desde los veintitantos y acabó en la Cañada Real, el enorme asentamiento informal situado en el sureste de Madrid, a las órdenes de una de las familias que controlaban el narcotráfico en la zona. Murió el 18 de noviembre de 2023. La Policía creyó que, aunque el colapso respiratorio provocado por años de inhalación de base habría llegado antes o después, la muerte de Mariano, a los 54 años, la precipitó una paliza, “allí, en la puta Cañada Real, el infierno que él llamaba casa”.

En 1994, con 18 años, ocurre la agresión. Cristina intenta suicidarse, y convence a su padre para que la envíe a Londres, donde pasa los mejores siete meses de su vida. Y, aunque los trastornos de alimentación ya estaban presentes desde mucho antes, esa noche hizo que se quedaran condenados a acompañarla para siempre. Un año después, Dover publica Sister, su primer álbum, con el que solo vendieron unas 500 copias. Pero las hermanas Llanos no abandonan y en 1997 lanzan Devil Came to Me, el disco que da comienzo a “El Milagro”, con cerca de 800.000 ejemplares vendidos, discos de oro y platino, un Premio Ondas y todo ello desde un sello independiente con “un fax, tres personas y un gato”, Subterfuge Records. En 1998, desde el teléfono de pared en casa de sus padres, Amparo le susurra a su hermana el tema DJ por primera vez. Cristina recuerda aquellos días con nostalgia: “Qué alegría, ¿eh?”.

Durante los años de éxito, Cristina cuenta en sus diarios que tuvo que lidiar con furgonetas, sleepers y giras y, además, un colon irritable: “Me iba cagando por medio mundo”. En 2000 formaron parte del Vans Warped Tour, “el sueño de cualquier punkrocker, imagino, o lo que sea que eso significaba para mí en aquellos tiempos, pero de ninguna de las maneras el escenario ideal para controlar un colon tan susceptible y traicionero como el mío”. Compartían autobús con los siete miembros de Flogging Molly, más sus respectivos técnicos de escenario. Después vendrían I Was Dead for 7 Weeks in the City of Angels (2001), grabado en Estados Unidos; The Flame (2003), con el que comenzaron a alejarse del sonido de los primeros años; y Follow the City Lights (2006), el giro hacia el pop bailable y la electrónica. En 2008 prolongaron aquella gira. Cristina tenía entonces 33 años. El milagro estaba a punto de desaparecer.

La fibromialgia —“y traumas, y melancolía”— que padecen las dos hermanas Llanos comenzó a presentar los primeros signos preocupantes, afectando a las cuerdas vocales de Cristina. Esta enfermedad puede afectar a la voz y provocar problemas para controlar los músculos usados para hablar y cantar. Sintió que había perdido su único valor. “No había sabido conservarlo”. El 8 de abril escribe: “Y así fue como, por fin, aun muerta de miedo y pena, dejé marchar al Milagro”. Cristina aguantó unos años más hasta la etapa de I Ka Kené. En 2010 Dover publicó el llamado “disco africano” y emprendió una gira mucho más pequeña que las anteriores. Su batería, Jesús Antúnez, la recuerda como el momento más bajo de la banda, con conciertos prácticamente vacíos. Seis años después, en 2016, Dover se disuelve oficialmente.

"La mera noción de sufrir haciendo lo que antes era mi único refugio me rompe el alma de mala manera” (Cristina Llanos)

Todos los que lo vivieron recordarán lo que era ver a las hermanas Llanos encima del escenario. Todos los que sean demasiado jóvenes para haberlo vivido, pueden intentar replicarlo a través de un vídeo subido a YouTube del directo que dio la banda en el año 2000 en la Sala Riviera de Madrid. Cristina Llanos aparece en medio del escenario, prácticamente inamovible con una Fender Stratocaster azul cielo entre las manos, el pelo oscuro, muy corto, peinado hacia la frente y hacia un lado, la cara lavada y las mejillas sonrojadas del calor. Su hermana Amparo lleva una gorra negra calada hasta los ojos, camiseta de tirantes blanca y ese tatuaje gigantesco que aún le cubre medio brazo derecho. “El Milagro éramos Amparo y yo, y Amparo era y es el amor de mi vida”, escribe Cristina en su libro.

Cristina dice no recordar lo que era vivir en un cuerpo sano, sin dolencias. Cuando sueña que le preguntan si volvería a cantar, responde que preferiría rajarse la tráquea: “La mera noción de sufrir haciendo lo que antes era mi único refugio me rompe el alma de mala manera”. En los últimos años, mientras la banda atravesaba una de sus etapas más emocionantes, pero a la vez más complicadas a nivel de público y aceptación, Cristina se peleaba contra sí misma: “Teñida primero de pelirrojo, después de rubio, y por último de mi color natural, oscuro. Mi época de querer contentar a todos, a cualquiera (...) mi deseo desaforado de ser lo que no era, no soy ni seré nunca de forma natural lo estropeó, mal que me pese ahora recordarlo”.

Muchas y muchos queriendo ser ella mientras ella quería ser otra. Esas cosas pasan todo el rato delante de nuestros ojos. El milagro, como casi todo lo que después parece milagroso, había empezado mucho antes, en medio de un marasmo. Ella lo había gritado: “They say I’m dry but I’m just sick” (Dicen que soy seca, pero solo estoy enferma).

Huxley acertó donde Orwell se equivocó

 Capítulo 1: La carta

En octubre de 1949, George Orwell recibió una carta. Venía de California de un antiguo profesor Eric Arthur Blair, más conocido por su seudónimo George Orwell, fue un novelista, periodista, ensayista y crítico británico nacido en India, autor entre otras obras de las novelas distópicas Rebelión en la granja y 1984, un hombre alto, medio ciego, que le había dado clase de francés 20 años antes y que ahora era uno de los escritores más famosos del mundo. Se llamaba Aldous Huxley. Orwell acababa de publicar 1984.

Aldous Leonard Huxley fue un escritor y filósofo británico. Miembro de una reconocida familia de intelectuales, es conocido por sus novelas y ensayos, pero publicó también relatos cortos, poesías, libros de viajes y guiones. A través de sus novelas y ensayos, ejerció como crítico de los roles, convenciones, normas e ideales sociales. Se interesó, asimismo, por los temas espirituales, como la parapsicología y el misticismo, acerca de las cuales escribió varios libros. Es considerado uno de los más importantes representantes del pensamiento moderno.

Estaba muy enfermo, le quedaban tres meses de vida y su novela ya se estaba convirtiendo en lo que sigue siendo hoy. El libro al que todo el mundo recurre para hablar de vigilancia, de propaganda y de gobiernos que te controlan.

La carta de Huxley empieza con elogios impecables, muy ingleses, y luego con toda la educación del mundo le dice que se equivoca, que el futuro no va a ser así. 75 años después, uno de los dos tenía razón y no era el que tú crees. Para entender la discusión, hay que tener claro qué decía cada uno. 

Capítulo 2: El mundo de Orwell: la bota en la cara

El mundo de Orwell funciona con miedo. Hay un estado que te vigila a todas horas, que reescribe el pasado, que castiga hasta lo que piensas. La información está prohibida, los libros se destruyen y quien se sale del guion desaparece. El control se ejerce quitándote cosas. Libertad. Intimidad. Palabras. Es un sistema que se sostiene sobre el dolor. Orwell lo resumió en una imagen que no se olvida. Si quieres una idea del futuro, imagina una bota pisando un rostro humano para siempre. Y lo importante para lo que viene después es esto. En ese mundo tú sabes que estás oprimido, lo odias, obedeces porque tienes miedo, pero por dentro sigues sabiendo que aquello está mal.

Capítulo 3: La apuesta de Huxley: amarás tu servidumbre

Huxley pensaba que eso era ineficiente y caro. En su carta, Huxley le dice a Orwell que la política de la bota en la cara acabará dejando paso a otra cosa, que gobernar por el miedo es agotador, que hace falta mucha policía y mucha violencia y que ningún sistema aguanta eso indefinidamente.

Su apuesta era otra, que los que mandan acabarían descubriendo algo mucho más barato, que a la gente se la controla mejor dándole cosas que quitándoselas. 17 años antes había escrito una novela con ese mundo dentro. En ella nadie está preso, nadie tiene miedo, todos son razonablemente felices. Hay entretenimiento infinito, sexo sin complicaciones y una pastilla que quita el malestar en cuanto asoma. Los libros están prohibidos, es que nadie quiere leerlos. La verdad no está censurada, es que se ahoga en un océano de cosas más divertidas. Nadie te obliga a nada porque nadie necesita obligarte.

Capítulo 4: Los dos miedos, según Neil Postman

Huxley lo dejó dicho con una frase que da escalofríos. La gente acabará amando su servidumbre. En 1985, un profesor llamado Neil Postman puso la comparación por escrito de la forma más clara que se ha hecho nunca. Orwell temía a los que prohibirían libros. Huxley temía que no hiciera falta prohibirlos porque ya no quedaría nadie con ganas de leer uno. Orwell temía a quien nos privara de información. Huxley temía que nos dieran tanta, que acabáramos reducidos a la pasividad y el egoísmo.

Orwell temía que nos ocultaran la verdad. Huxley temía que la verdad quedara ahogada en un mar de irrelevancia.

Orwell temía que nos convirtiéramos en una cultura cautiva. Huxley temía que nos convirtiéramos en una cultura trivial. Y remataba en 1984 a la gente se la controla infligiéndole dolor. En Un mundo feliz se la controla proporcionándole placer.

Capítulo 5: Hoy: la pantalla la compraste tú

Orwell temía que lo que odiamos nos destruyera. Huxley temía que nos destruyera lo que amamos. Mira ahora a tu alrededor y decide tú quién acertó.

Nadie te ha prohibido informarte. Tienes acceso instantáneo a más conocimiento que ninguna generación anterior. Bibliotecas enteras, archivos, hemerotecas, científicos explicando su trabajo gratis. Nunca ha estado tan disponible la verdad y a la vez nunca ha sido tan fácil no encontrarla. No porque alguien la esconda, sino porque compite con un flujo infinito de cosas más entretenidas, diseñadas por gente muy bien pagada para que no puedas soltarlas.

Nadie te vigila a la fuerza. Le cuentas tú dónde estás, qué compras, con quién hablas y qué te preocupa voluntariamente, a cambio de servicios que te gustan. Orwell imaginó una pantalla en tu casa que te vigilaba y que no podías apagar. Se quedó corto en un detalle. La pantalla has comprado tú, la llevas encima y te enfadas si te la quitan. Y la pastilla que quitaba el malestar tampoco hizo falta inventarla. Cada vez que estás incómodo, aburrido o triste, tienes en el bolsillo algo que te lo quita en 3 segundos.

Capítulo 6: Donde Orwell sí acertó

Huxley describió eso en 1932 y se lo explicó a Orwell por carta en el 49. Pero decir que Orwell se equivocó del todo sería otra manera de contarlo mal y él merece algo mejor. Orwell acertó en sitios donde Huxley ni miró.

En países enteros donde hoy mismo hay censura estatal, vigilancia obligatoria y gente en la cárcel por lo que escribe. Su libro no es una metáfora, es un manual de instrucciones que alguien está siguiendo. Acertó también en algo más fino, que es lo de manipular el lenguaje para que ciertas ideas no se puedan ni formular. Esa parte no ha envejecido, ha mejorado. Lo honesto es decir que no compitieron. Describieron dos formas distintas de perder la libertad y el mundo se ha repartido entre las dos. En unos sitios manda la bota, en otros manda el entretenimiento.

Lo que hace a Huxley más incómodo para nosotros es que su versión no tiene un enemigo al que señalar. Contra una bota se puede uno rebelar. Contra algo que te encanta y que has elegido tú, no hay barricada posible.

Orwell murió tres meses después de recibir aquella carta sin tiempo de contestarla en condiciones. Huxley vivió 14 años más y no dejó de insistir en lo mismo, que el peligro no vendría de un tirano con botas, sino de nuestro propio apetito de distracción.

Los dos escribieron sobre el futuro. Uno pintó un sitio al que nadie querría ir. El otro pintó un sitio bastante agradable y por eso da más miedo. La pregunta que deja Huxley no es si alguien te está oprimiendo. Es más difícil de contestar. ¿Cuánto de lo que haces cada día lo eliges tú?

¿Y cuánto lo ha elegido alguien por ti sabiendo exactamente qué te gusta? Si te gusta descubrir a las mentes que vieron nuestro presente antes de que llegara, suscríbete al canal porque seguimos rescatando a quienes se atrevieron a imaginar lo que nadie más se atrevía.