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miércoles, 21 de enero de 2026

El infanticidio y destrozo a las mujeres caídas de Irlanda

 El cruel drama de las "mujeres caídas": cómo Irlanda destrozó la vida de más de 60.000 madres, en El Mundo, Andrés Seoane, 6 mayo 2025:

Auspiciada por el Estado y dirigida por la Iglesia, entre 1922 y 1998 existió una red de hogares para madres y bebés que provocó la muerte de más de 9.000 niños. Caelainn Hogan narra su terrible historia en ‘La república de la vergüenza y reclama justicia. "Era un sistema carcelario donde madres e hijos eran tratados como delincuentes". Hay sábanas con los nombres de los casi 800 niños muertos colgadas en las puertas de la fosa común de 796 bebés hallada en el antiguo Hogar para madres y bebés de Tuam, Galway.

El libro es La república de la vergüenza, por Caelainn Hogan. Traducción de Elena Pérez San Miguel. Errata Naturae. 328 páginas.

En 2014, Irlanda se vio sacudida por una noticia impactante. Según las investigaciones de la historiadora local Catherine Corless los cadáveres de casi 800 bebés y niños yacían en los terrenos del Hogar para Madres y Bebés Bon Secours de su pueblo, Tuam, ubicado en el condado de Galway al oeste del país y regentado entre 1925 y 1961 por las Hermanas del Buen Socorro. Corless descubrió cientos de certificados de defunción -las causas de muerte más comunes apuntadas eran debilidades congénitas, enfermedades infecciosas y desnutrición- pero ningún registro de entierro.

Ante el revuelo del caso, se abrió una investigación y entre 2016 y 2017 las excavaciones realizadas en una fosa común sin marcar, ubicada en la antigua fosa séptica del edificio, revelaron los restos de 796 individuos de edades comprendidas entre las 35 semanas de gestación y los tres años. La gravedad del horrible hallazgo llevó a la creación de una Comisión de Investigación de Hogares para Madres y Bebés que se propuso explorar y documentar el legado persistente de las instituciones religiosas en Irlanda.

Fue en ese 2017, con la polémica candente, cunado la periodista experta en conflictos, migración y marginación Caelainn Hogan (Dublín, 1988), regresó a su Dublín natal tras varios años trabajando en países como Nigeria, Sudáfrica, Estados Unidos, Siria o España -donde escribió reportajes sobre el movimiento antidesahucios y las protestas de los indignados-. "Ese año ocurrieron en Irlanda muchas cosas que generaron un profundo debate social sobre el embarazo y los derechos reproductivos, las personas separadas de sus hijos y el trato que la Iglesia y el Estado habían dado a las mujeres embarazadas y sus bebés. Muchos supervivientes comenzaron a la voz y a contar sus terribles historias, y al empezar a hablar con ellas me di cuenta de que era un problema persistente, que no era algo del pasado o de la historia, sino que afectaba a miles de vidas hoy en día".

De todas esas conversaciones, reportajes e investigaciones nació el espeluznante y conmovedor ensayo La república de la vergüenza (Errata Naturae), que recoge muchos de estos testimonios y glosa el funcionamiento de esta red de instituciones, regentadas por la Iglesia pero apoyadas y sufragadas por el Estado, para ocultar, castigar y explotar a las llamadas "mujeres caídas o descarriadas". Narrado en primera persona, Hogan, hija de padres que nunca se casaron, comprobó con espanto que ella misma y su madre podían haber acabado en un lugar así.

"No hablé con nadie en Irlanda que no tuviera alguna historia personal o que no conociera a alguien afectado por estas instituciones. Nací en 1988, y sólo un año después de que el estado cambiara la ley de ilegitimidad (Legitimacy of Children Act) [hasta 1987 los hijos nacidos fuera del matrimonio tenían en Irlanda un estatus legal inferior], así que si hubiera nacido solo unos meses antes... Al hablar con supervivientes descubrí que muchas mujeres y niñas todavía eran enviadas a estos hogares para madres y bebés en mi época, y que el último, en Donegal, dirigido por laicos, pero con una fuerte influencia de la Iglesia, no cerró hasta 2006", explica. "También descubrí que era algo mucho más común de lo que parece, no hablé con ninguna persona en Irlanda que no tuviera alguna historia personal o que no conociera a alguien afectado por estas instituciones".

Las popularmente conocidas como lavanderías de la Magdalena nacieron en el siglo XVIII para ayudar a mujeres que habían caído en la prostitución, a las que buscaban trabajo como lavanderas o sirvientas, pero en el siglo XX sus prácticas habían cambiado mucho. Regentadas por órdenes de monjas como las Hermanas del Buen Socorro, de la Misericordia, del Sagrado Corazón o las Hijas de la Caridad, estas instituciones repartidas por todo el país se convirtieron en lugares donde niñas y mujeres, llamadas "penitentes" eran encarceladas y condenadas a la servidumbre. Y en los hogares maternales, las mujeres que habían quedado embarazadas fuera del matrimonio eran ocultadas, y en la mayoría de los casos sus bebés eran adoptados, muchas veces ilegalmente.

Miedo, culpa y vergüenza

"En los años 90, mucha gente comenzó a hablar sobre lo que les había sucedido en estas instituciones religiosas y eso erosionó la autoridad y el poder casi omnipotente que la Iglesia había tenido en el país. Se comenzaron a investigar cosas como y el abuso infantil sistémico en escuelas y reformatorios y también los casos de las lavanderías de la Magdalena y los hogares para madres y bebé, descubriendo poco a poco la trama de encarcelamientos, trabajos forzados, abusos sexuales, maltratos físicos, negligencias médicas", explica la autora. El libro relata muchas experiencias escalofriantes de estas "penitentes", algunas enviadas allí por sus propias familias, otras convencidas por monjas y sacerdotes, algunas embarazadas a raíz de violaciones dentro o fuera del hogar familiar...

"Se las obligaba a trabajar gratis y se les negaba cualquier contacto con sus hijos, incluso información. A veces, pasaban toda su vida en estas instituciones hasta su muerte, y muchas llegaron a tomar los votos para mejorar algo su vida. Era un sistema carcelario donde madres e hijos eran tratados como delincuentes", resume Hogan para quien lo peor de todo era el estigma, "la culpa, el miedo y la vergüenza" que las religiosas inculcaban en las mujeres. "Los embarazos eran tratados como delitos, así que ellas eran tratadas como delincuentes y se hablaba en términos penales de sus embarazos y sus hijos. Lejos de ser refugios u hogares, eran prisiones reales y morales que causaron un daño inconmensurable a generaciones enteras". "Muchas madres vivieron toda su vida en silencio. Lo peor es la sensación de vergüenza, miedo y culpa que se les inculcó"

Y, todo ello ocurrió, como destaca Hogan, con la connivencia del Estado. "Aunque estos centros ya existían, desde 1922 [año de la independencia de Irlanda] fue muy útil para el Estado poder recluir a mujeres y niños en estas instituciones y ceder ese poder a la Iglesia en lugar de tener que mantener a estas familias que consideraban inferiores e inmorales. Hasta los años 70 no existía ningún tipo de apoyo o ayuda social para las madres solteras porque el Estado no las consideraban familias ante la ley y no querían apoyarlas", denuncia Hogan.

"Por eso, estaban felices de enviarlas a instituciones, de pagar su internamiento a las monjas y hacer desaparecer lo que consideraban un problema, la prueba de la sexualidad extramatrimonial, algo que la Iglesia y el Estado afirmaban que no debía existir. Irlanda era una teocracia de facto y en este ideal de nación católica perfecta las mujeres y niñas embarazadas, eran un desafío literalmente físico. Y fueron tratadas como una amenaza y desaparecieron a través de estas instituciones".

El último hogar de este tipo cerró sus puertas en 1998, sin embargo, la sombra de estos lugares sigue muy viva en la memoria irlandesa, donde si bien sigue existiendo una enorme influencia de la Iglesia, la conservadora, restrictiva y patriarcal moral social que permitió la normalización y larga supervivencia de estas instituciones está en extinción, como apunta Hogan con un ejemplo.

"En 2018, el año de la visita del Papa, aprobamos un referéndum a favor del derecho al aborto y de la derogación de la prohibición constitucional del aborto", explica. "Durante la misa papal charlé con varias mujeres de fe para quienes ver al Papa significaba mucho. Pero también habían votado a favor de la derogación de la prohibición del aborto y eran proelección. Y no son casos aislados. La Iglesia debe lidiar con que mucha gente en sus filas cree en una mayor igualdad y libertad de la que ellos ofrecen actualmente".

En busca de justicia

En 2021 se publicó, tras varios retrasos, el informe de la Comisión de Investigación de Hogares para Madres y Bebés, y los datos fueron demoledores. Casi 60.000 madres solteras y unos 57.000 niños, de los cuales más de 9.000 murieron, pasaron por los hogares investigados por la comisión en esos más de 70 años, la mayoría entre las décadas del 60 y 70. Se sucedieron las disculpas públicas, del Taoiseach Micheál Martin al propio Papa Francisco, pero, como denuncia Hogan, los resultados han sido más bien escasos.

"El Estado está dilatando y restringiendo las indemnizaciones, pero si los afectados mueren sus familias seguirán reclamando justicia". "En cuanto a la Iglesia, las órdenes religiosas implicadas se han negado, en su mayoría, a ofrecer compensación económica a las víctimas e incluso a ofrecer información a muchos supervivientes sobre sus hijos o mares, lo que es terrible", lamenta. "En Bessborough, hogar ubicado en Cork, sabemos hoy que murieron más de 900 niños, pero aún desconocemos dónde están enterrados más de 800".

Sin embargo, la periodista considera todavía más mezquina la actitud del Gobierno irlandés. "Se aprobó un plan de reparaciones del que, de golpe, se excluyó a unos 20.000 supervivientes de forma arbitraria, con excusas tan peregrinas como que no habían pasado más de seis meses en estos hogares. Además, de los 800 millones de euros previstos, hasta ahora sólo se han gastado 55", denuncia.

También, abunda, se les niega a muchos su identidad real, prohibiéndoles acceder a sus historiales médicos y partidas de nacimientos, incluso amparándose en las leyes de protección de datos de la Unión Europea. "Todas las promesas comienzan a parecer pura palabrería. La mayoría de esta gente sólo quiere respuestas, saber donde está enterrado su bebé o su madre. El Estado está dilatando, negando y restringiendo las indemnizaciones, pero no entienden que si los afectados mueren sus familias continuarán reclamando justicia. El silencio se ha roto y la verdad, al final, triunfará", concluye.

El franquista Patronato de Protección a la Mujer

 Celda, oración y castigo: la oscura máquina de represión sexual y moral de la mujer en el franquismo, en El Mundo, Irene Merayo Alba, 21 enero 2026: 

El Patronato de Protección a la Mujer fue una institución clave del franquismo dedicada a vigilar, internar y corregir a quienes se apartaban del ideal femenino del nacionalcatolicismo, cuenta Carmen Guillén en el libro 'Redimir y adoctrinar'. Celda, oración y castigo: la oscura máquina de represión sexual y moral de la mujer en el franquismo

La historia es un relato de silencios: casi tanto importa lo contado como aquello que permanece en la sombra. El recién terminado 2025 marcó 40 años -que no son tantos- desde el cierre de una de las instituciones más oscuras y desconocidas del franquismo, tan arraigada que sobrevivió incluso al régimen: el Patronato de Protección a la Mujer. Sin embargo, el desaparecido organismo no está en el imaginario colectivo de la mayoría de los españoles.

El Patronato fue concebido como un organismo de control moral femenino, basado en un sistema carcelario, trabajos forzados, oración, disciplina y castigo, legitimado por el nacionalcatolicismo, con esa alianza entre Iglesia y Estado. A pesar de que la institución existía desde tiempos previos -durante la II República operaba con fines más laicos-, fue el régimen franquista el que le dio esta finalidad en 1941 y hasta 1985, cuando experimentó un final paulatino ya bien entrada la democracia, regulado por una legislación entonces obsoleta, de 1952.

La historiadora Carmen Guillén (Mazarrón, 1988) realiza un brillante trabajo en Redimir y adoctrinar (Crítica), un libro que nace a partir de su tesis doctoral y que, por primera vez, arroja luz a una institución durante décadas casi desconocida a diferencia de otras similares como la Sección Femenina (activa de 1934 a 1977) o Auxilio Social (1936 a 1976). Estas fueron disueltas al poco tiempo de llegar la democracia y no tuvieron un papel tan relevante como el Patronato en la represión sexual de la mujer de la época.

La institución, presidida de manera honorífica por Carmen Polo, esposa de Franco, se convirtió rápidamente en un elemento clave del sistema represivo del régimen. En un inicio, se concibió con el objetivo específico de "redimir" a la prostituta, por considerarse la antítesis de la "mujer ideal" que promovía el franquismo. Sin embargo, la moral imperante pronto decidió extender estos castigos, disfrazados de asistencia social, a toda aquella que no encajase en el paradigma establecido, pasando a marcar a todas ellas con la etiqueta de "mujeres caídas" y con el peligro adicional de que su principal objetivo eran las menores de edad, llegando a causar daños irreversibles en su desarrollo ya no solo como mujeres sino como personas.

Aunque, como se dice, el Patronato se justificó oficialmente como una respuesta a la prostitución, su radio de acción fue, en la práctica, mucho más amplio. Por la falta de documentación clara, se desconoce el número exacto de víctimas -Guillén estima que serían varias decenas de miles-, pero la autora subraya que el porcentaje de mujeres internadas por ejercer la prostitución fue mínimo.

La mera sospecha de que una mujer no se ajustase al modelo femenino dominante -ser joven, pobre, rebelde, soltera, miembro del colectivo LGTBI o simplemente vulnerable- podía bastar para activar los mecanismos de control. La institución funcionó así como una red de vigilancia moral desplegada sobre el conjunto de la población femenina por todo el territorio. El discurso oficial fue que el objetivo fundamental que se perseguía era redimir a la "mujer caída" y ayudar a la que está en peligro de caer, siempre bajo criterios arbitrarios.

El proceso de ingreso no requería una intervención judicial. Las denuncias procedían con frecuencia del entorno más cercano: familiares, vecinos... "La sociedad española se convirtió de alguna forma en el mejor aliado del Patronato", afirma Guillén. El régimen logró que todos interiorizasen de tal manera el discurso sobre los roles de género que el control dejó de ser exclusivamente institucional para convertirse en una práctica social compartida. La vergüenza, el miedo y el estigma actuaban como mecanismos disciplinarios tan eficaces como el resto de castigos formales.

Una vez dentro, la vida cotidiana en los centros del Patronato -a menudo propiedades de congregaciones religiosas, a modo de reformatorios encubiertos- estaba marcada por la disciplina, el trabajo forzado y el adoctrinamiento religioso. Lejos de cualquier finalidad asistencial, la institución funcionaba como un sistema de reeducación moral. "Fundamentalmente lo que se quería era adoctrinar a la población femenina, anestesiar su capacidad de pensamiento crítico", explica Guillén. La mujer era concebida como una pieza clave en la transmisión de los valores del régimen: responsable del hogar, de la familia y de la educación de los hijos, su desviación suponía una amenaza para el orden franquista y su adecuación al régimen era de un valor incalculable, puesto que crearía hijos igualmente adeptos.

En Redimir y adoctrinar, Carmen Guillén describe con detalle un sistema de castigos que no respondía a faltas concretas, sino a una lógica disciplinaria permanente. Las sanciones incluían el aislamiento en celdas, la retirada de correspondencia, la prohibición de visitas, la humillación pública o los traslados forzosos entre centros de provincias lejanas, una de las prácticas más temidas. El castigo no tenía tanto una función correctiva como ejemplarizante: generar miedo, obediencia y, sobre todo, sumisión.

El control se extendía también al cuerpo y a la maternidad. Aunque buena parte de estos episodios siguen siendo difíciles de documentar por el cierre de archivos, el libro recoge testimonios que apuntan a separaciones forzosas de madres e hijos, embarazos vividos bajo una vigilancia extrema y una gestión de la maternidad atravesada por la culpa y el castigo. En junio del año pasado tuvo lugar un acto simbólico por parte de la Iglesia para con las supervivientes -como prefieren ser llamadas-, en el que "no se les permitió hablar de bebés robados, de daños físicos o de suicidios", denuncia Guillén, subrayando que incluso hoy sigue existiendo resistencia a nombrar todas las violencias ejercidas dentro de estas instituciones.

El control se ejercía a través de una estructura jerárquica perfectamente organizada, con una junta central en Madrid, juntas provinciales y locales, y una amplia red de personal femenino. Las congregaciones religiosas asumieron un papel central en el funcionamiento diario de los centros. "Sin ellas el Patronato no sería nada", afirma la historiadora. Eran las encargadas del adoctrinamiento cotidiano -oración, los llamados ejercicios espirituales, asistencia a misa-, de la evaluación de las internas y de decidir cuándo podían abandonar la institución.

Durante décadas, el Patronato de Protección a la Mujer ha permanecido fuera del relato dominante sobre la represión franquista. A diferencia de otras formas de violencia más visibles -fusilamientos, cárcel, exilio o depuración administrativa-, la represión moral y sexual ejercida sobre las mujeres no encontró un lugar claro en la memoria colectiva ni en la historiografía: "Dentro de la narrativa creada no está esta represión, porque se ejerció principalmente hacia el colectivo femenino", explica la autora, pues además el franquismo jamás contó con ningún tipo de institución que controlase la moral de los hombres.

Esta invisibilidad no fue casual, sino que tuvo varias causas. Por un lado, estuvo condicionada por la naturaleza misma de la violencia ejercida: cotidiana, íntima, silenciosa, más lejos del espacio público. Por otro, por la enorme dificultad para acceder a las fuentes. Buena parte de la documentación del Patronato desapareció o quedó fragmentada. "Hace una década, cuando empecé a trabajar sobre el tema, me dijeron que se habían conservado 1.133 cajas de documentación, pero que tras una inundación en los años 90 solo quedaban 31", explica la historiadora. A ello se suma la dificultad de acceder a archivos por la legislación vigente: la Ley de Protección de Datos y los plazos de acceso establecidos por la Ley de Memoria Histórica impiden todavía consultar una parte sustancial del material, especialmente la correspondiente a los últimos años en que la institución estuvo en activo.

Las vías de salida del Patronato eran tan restrictivas como el propio sistema. Oficialmente, solo existían dos: el matrimonio o la vida religiosa. Algunas mujeres eran colocadas como trabajadoras domésticas en hogares considerados "adecuados", de familias "de bien". En la práctica, la fuga fue una de las formas más habituales de abandonar los centros, e incluso muchas internas llegaron a quitarse la vida ante la desesperación. Los criterios para decidir quién estaba preparada para salir eran, como reconoce Guillén, "tremendamente ambiguos", al depender de nuevo de juicios morales subjetivos.

Es evidente que el dolor no terminaba al cruzar la puerta. El paso por el Patronato dejaba una marca imborrable. "No es solo un daño puntual, sino que es transversal a toda una vida", explica la historiadora. Muchas supervivientes relatan haber sufrido durante décadas ansiedad, miedo, estrés postraumático y un profundo sentimiento de estigmatización. A ello se sumaba el silencio: durante años, muchas no contaron su experiencia ni siquiera a sus familias. La vergüenza y el tabú sellaron ese mutismo colectivo y una autocensura femenina que sobrevive, aunque diferente, décadas después.

La herencia incómoda

Uno de los aspectos más perturbadores que revela Redimir y adoctrinar es la continuidad del Patronato más allá de la muerte de Franco. Lejos de desaparecer con el fin del régimen, la institución siguió funcionando durante años en un contexto ya democrático, amparada por una legislación heredada y por la inercia administrativa. "No hubo una ruptura clara", explica Guillén, sino un desmantelamiento lento y silencioso que permitió que muchas de estas prácticas se prolongaran bien entrada la Transición, hasta 1985.

La ausencia de una depuración institucional y la falta de reconocimiento de las víctimas contribuyeron a reforzar el silencio. Durante décadas, el Patronato quedó fuera del debate público y de las políticas de memoria, lo que explica en parte por qué se prolongó tanto y por qué su historia sigue siendo hoy tan desconocida. No fue solo una cuestión de olvido, sino también de incomodidad: asumir lo ocurrido implica reconocer que la violencia moral contra las mujeres no terminó con la muerte del dictador.

En tiempos polarizados en que, frente a los avances en igualdad, algunas mujeres jóvenes llegan a romantizar modelos de feminidad conservadora como el de las tradwives, Guillén concibe su libro como una advertencia y una herramienta para pensar el presente y recordar hasta qué punto estos ideales de mujer "correcta", obediente y sacrificada no son naturales o biológicos, sino construcciones históricas que, cuando se institucionalizan, generan pequeñas violencias en el día a día actual.

El pasado año el Gobierno de España reconoció a la primera víctima del Patronato, Eva García de la Torre, y con ella muchas otras mujeres han comenzado a contar públicamente su experiencia en los últimos años. Tras más de una década de trabajo, la historiadora habla de un "momento dulce": un tiempo en el que, por primera vez, existe investigación y, sobre todo, una atención social creciente hacia una historia que permaneció enterrada.

Actualmente hay un movimiento colaborativo en el proceso de recuperación de la memoria del Patronato. "Ahora somos más de 30 o 40 investigadoras trabajando sobre la institución", señala Guillén. Todas ellas, mujeres.

Ese impulso no responde solo a una deuda con el pasado, sino a una necesidad contemporánea. "Conocer de dónde vienen estos discursos es el primer paso para poder eliminarlos y garantizar que no se repitan", afirma Guillén. Mirar de frente al Patronato es un ejercicio de memoria histórica, pero también una forma de entender cómo ciertas ideas sobre la culpa, la maternidad o el lugar de la mujer siguen pesando, todavía hoy, sobre los hombros de varias generaciones.

viernes, 26 de diciembre de 2025

Apólogo del árbol

De El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl:

 Acuden a mi mente detalles de una especial e íntima grandeza humana: como, por ejemplo, la muerte de una joven en el Lager, que yo mismo presencié. Es una historia sencilla; hay poco que contar y puede parecer invención, pero para mí es puro lirismo. La joven sabía que iba a morir en unos días. No obstante, se encontraba serena e incluso animada. —Estoy agradecida de que el destino se haya mostrado tan cruel conmigo. En mi vida anterior fui una niña consentida y no tomaba en serio mis deberes espirituales —me dijo, señalando por la ventana del barracón—. Ese árbol es el único amigo que me queda en esta soledad. —Por la ventana se veía solo la rama de un nogal con dos brotes en flor—. A menudo hablo con el árbol —añadió—. Yo estaba atónito; no sabía cómo interpretar sus palabras. ¿Estaba delirando? ¿Sufría alucinaciones? Ansiosamente le pegunté si el árbol le contestaba. —¡Sí! —¿Y qué le dice? —Me dice: «Estoy aquí, estoy aquí, yo soy la vida, la vida eterna».

jueves, 18 de diciembre de 2025

Los españoles son más bajos que la media europea y que antes de la Guerra Civil

 ¿Por qué los españoles son más bajos que la media europea? en Equinox, por Camélia Balistrou 14 de diciembre de 2025:

[Traducido del francés]

Los españoles tienen fama de ser bajos. Este estereotipo está bien fundado, dado que los ibéricos se encuentran entre los pueblos más pequeños de Europa. Se cree que esta característica proviene de los conflictos mundiales y de la guerra civil española.

Este es un estudio bastante sorprendente. Dos profesores del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Aragón, Javier Puche y Francisco J. Marco-Gracia, publicaron los resultados de su investigación sobre los efectos fisiológicos de la guerra civil española en la revista científica Biodemography and Social Biology. El estudio se centra en el caso específico de los soldados de la Comunidad Valenciana. Examina a 128.957 soldados alistados entre 1910 y 1975 en nueve municipios de la región.

Las investigaciones demuestran que la guerra tuvo un impacto negativo en el bienestar biológico de los reclutas valencianos. Este impacto solo se hizo evidente dos décadas después y provocó una disminución de la estatura media, como lo demuestra la estatura media de los hombres y mujeres españoles actuales. Por ejemplo, la estatura media de los hombres es de 176,59 cm en España y de 179,75 cm en Francia. La estatura media de las mujeres es de 164,88 cm en Francia y de 163,40 cm en España.

Disminución del nivel de vida

Durante los años de guerra y la posguerra, la mayoría de la población experimentó un fuerte deterioro de su nivel de vida. El sistema de racionamiento implementado por el régimen franquista se prolongó hasta 1952. El deterioro de las condiciones laborales y la caída de los salarios también contribuyeron al aumento de la pobreza.

Para ilustrar la magnitud de las dificultades, los investigadores publicaron el testimonio de una madrileña: «Soñaba con comida todo el día. Mi madre perdió 40 kilos y mi abuelo murió de desnutrición», relata. Las consecuencias nutricionales de los conflictos y la autosuficiencia también son evidentes en indicadores antropométricos como la estatura de las personas que vivieron y crecieron durante este período.

El shock de la guerra civil

Los principales resultados muestran que el porcentaje de reclutas de baja estatura, es decir, de 1,55 metros, la altura mínima requerida desde 1870 para ingresar en el ejército, aumentó entre 1937 y 1942 (del 3,4% al 5,1% respectivamente).

"Creo que la mayor contribución de esta investigación es la demostración de que todos los indicadores de bienestar biológico a los que tenemos acceso (altura, peso e índice de masa corporal) muestran que el shock de la guerra civil tuvo un impacto tan negativo en el bienestar biológico de los individuos que se necesitaron alrededor de dos décadas para volver a la tendencia positiva que se había desarrollado desde mediados del siglo XIX ", explica Marco-Gracia a la revista científica.

La altura media está disminuyendo y hay una deficiencia nutricional.

Los datos recopilados por los investigadores indican que, para las personas nacidas entre 1920 y 1925, la probabilidad de ser de baja estatura aumentó entre un 13 % y un 15 % y un 22 %, respectivamente. En otras palabras, los jóvenes nacidos a principios de la década de 1920 fueron los más afectados por el deterioro del bienestar biológico derivado de la guerra.

“La gran mayoría de los jóvenes sí sufrió las consecuencias del conflicto, ya que los alimentos básicos fueron limitados y racionados por el Estado. Dado que su ingesta calórica era inferior a la de generaciones anteriores, esto provocó deficiencias nutricionales y, por consiguiente, deterioro fisiológico”, analiza el estudio universitario. Además, la encuesta demostró que los más afectados pertenecían a las clases sociales más bajas. “Dado que las élites contaban con los medios económicos para acceder al mercado negro y garantizar una mejor alimentación”, explican los investigadores. Así, décadas después, estas características aún son visibles en España.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Exposición sobre exiliados

 Memoria Democrática. “¿No me conoce, verdad? Soy su hijo”, en El País, por Natalia Junquera, Madrid - 15 DIC 2025:

La exposición ‘El cuerpo errante’ plantea un viaje íntimo al exilio republicano: de las 1.500 cartas que una madre envió a México durante toda su vida a los difíciles reencuentros a la muerte de Franco

María Fernández Grandizo se quedó huérfana y viuda en apenas tres meses de 1936. En agosto mataron a su padre, y en noviembre, a su marido, ambos republicanos. En 1952 fue detenida con sus dos hijos, gemelos, Emilio y Manuel, por acoger en su casa a otro pariente que trataba de organizar un movimiento antifranquista. María estuvo casi dos años presa. Manuel cruzó a Francia escondido en el maletero de un coche y finalmente, se exilió en México. Emilio fue exonerado. Para tratar de mantener unidos los restos de aquella familia destruida que amanecía en dos continentes distintos, María escribió a Manuel 1.500 cartas. Una cortina de un millón de palabras que los visitantes de la exposición El cuerpo errante, en Casa América (Madrid) podrán atravesar hasta el próximo 14 de febrero para sumergirse en una dimensión menos conocida del exilio: la cotidiana y sentimental, la de hombres y mujeres sin apellidos célebres, pero con heridas comunes. “Mucha gente”, explica el antropólogo Jorge Moreno, comisario, junto a Julián López, de la exhibición, “se está perdiendo la historia de España que está en las casas, en los desvanes, en los salones… El exilio se ha contado a menudo desde el punto de vista de personalidades importantes. Nosotros queríamos hacerlo desde las pequeñas cosas hasta tejer una geografía emocional de afectos, deseos, frustraciones y esperanzas". El objetivo es que el visitante se ponga en la piel de los que tuvieron que huir y en la de los que se quedaron. Por eso la muestra invita a participar: atravesando las cartas de María que cuelgan del techo; abriendo un armario; descubriendo que una postal aparentemente turística escondía un mensaje trascendental - “Estoy vivo”- y una carátula de canciones populares suecas, un disco de temas de la resistencia grabados en el baño de una casa.

Julián López García y Jorge Moreno, comisarios de la exposición 'El cuerpo errante. Exilio español 1939-1975', junto a una de las cartas expuestas en la muestra y la escultura de un médico republicano de Almadén que los franquistas tirotearon al no encontrarlo en casa.

En esas 1.500 cartas, María le cuenta a su hijo su día a día, muy distinto al de antes de la guerra - “He hallado una manera de vivir en la mecanización de los movimientos repetidos casi cronométricamente...“-; procura establecer un vínculo con los nietos que crecen a 9.000 kilómetros de sus ojos - ”También yo, como vosotros, no sé por qué, esperaba que fuese niño...”- y trata de que los hermanos idénticos sepan de sus vidas tan diferentes - “Emilio llevó la caja de vuestra abuela, como hubieras hecho tú si estuvieras aquí...”; “Vio una corbata. Torcía la vista el precio...”-.

Son cartas deliciosamente escritas -María era doctora en Farmacia y fue la primera científica de su pueblo, Llerena (Badajoz)-; a veces, amargas -“En cuanto a la adquisición del proyector, me pregunto si me hará más sufrir que gozar ver a los niños”; “Quería imbuirte la rebeldía contra el Régimen de España y que os hicierais conscientes de que nuestra dignidad dependía de vuestra actitud”-; otras, agridulces -“Querido hijo: llamándome ‘madre’ me has dado una gran alegría. Te doy las gracias con todo mi corazón. Ahora solo falta que te vayas acostumbrando a suprimir el usted...”-; pero siempre puntuales: una a la semana durante casi cuatro décadas. El relato de María, que pasa a ser en rotulador cuando empieza a tener problemas de vista y luego en cintas de audio, cuando ya no puede escribir, incluye también una crónica íntima de la transición a la democracia y sus sustos. “Queridísimo hijo: ¡Al fin se fue!“, escribe el 20 de noviembre de 1975, día de la muerte del dictador. ”Estoy muy desconcertada con el panorama político. No esperaba que tantos votos se los llevara la UCD. La gente quiere tranquilidad y olvida demasiado pronto", comenta tras las primeras elecciones democráticas. “El locutor dijo: ‘En este momento irrumpen en el salón de sesiones guardias civiles armados’. Me quedé petrificada...”, anota el 23 de febrero de 1981.

En ese intercambio epistolar figura también la carta del cura que dio la extrema unción al marido de María antes de ser ejecutado y que relata, años después, en 1980, cómo sucedieron los hechos para que ella pueda acceder a una pensión de viudedad: “Subí con él a la plataforma de un camión. Llegamos al triste lugar, puerta del cementerio de la carretera de Sevilla. Testigos solo cuatro hombres: dos agentes, el chófer y un servidor. Muy sereno, recordó últimamente a los suyos tan queridos, me tiró del brazo, pues iba a su derecha, totalmente junto a él, y de un solo disparo en las sienes cayó a tierra (...) Ya puede usted imaginarse, aunque le sea muy difícil ante esto, al parecer, tan fríamente descrito, los momentos que pasé y la tortura que he tenido que hacerme ahora al describirlo”.

La exposición habla también de las llamadas “cartas muertas”, misivas que nunca llegaron a su destino, como las de Nemesio García, de Benamira (Soria), que aparecieron 40 años después en una saca de correos olvidada. Las comunicaciones entre el país de huida y el de acogida, entre exiliados y padres, esposos e hijos, debía superar, además, otra complicación añadida: la censura, cuyo sello aparece aún estampado en los sobres violados por las autoridades franquistas. El antropólogo Julián López explica que el Régimen creó una estructura con personal que hablaba distintos idiomas y recibió instrucciones precisas sobre cómo detectar a “los desafectos al régimen” al examinar toda la correspondencia que tenía como origen o destino el extranjero. “En los años cuarenta, según un estudio, solo en Alicante se abrían diariamente 800 cartas”.

Pero había trucos para engañar al Régimen y proteger tanto al emisario como al receptor. Así, Marino Saiz recibe en julio de 1939 una carta dirigida a “Marina” en la que le dicen que “Eladia y Silveria están de vacaciones” y que su exnovio Robles y otros amigos suyos han participado en una de las “peregrinaciones” que ahora hay en el pueblo, Almodóvar del Campo (Ciudad Real). “Eladia” y “Silveria” eran, en realidad, sus hermanos Eladio y Silverio, y “de vacaciones” significaba que habían sido encarcelados. Sus compañeros del Frente Popular Vicente Robles, Óscar Correal y Juan Ruiz tampoco habían peregrinado a ningún sitio, el verbo era una forma críptica para comunicar que habían sido fusilados.

Una escultura fusilada

Las nuevas vidas de los exiliados en otro país comenzaban a menudo con la noticia de las muertes en España de los que no habían logrado huir. Cuando los franquistas fueron a detener a José Luis Rodríguez López de Haro, médico y militante republicano de Almadén (Ciudad Real), ya estaba en República Dominicana, así que encarcelaron a su hija y, de la rabia, tirotearon el busto del doctor que desde 1935 presidía la entrada al hospital minero de la localidad. La escultura, acribillada a tiros, fue a parar a casa de una vecina que la escondió durante años en un cuarto de escobas hasta que se la hizo llegar a la familia a Santo Domingo. En Casa América podrá verse una réplica del busto agujereado elaborado por el artista Fernando Sánchez Castillo. El autor original, Julián Lozano Serrano, acabó en un campo de concentración al término de la Guerra Civil. Su obra, restaurada, fue reubicada en 2019 en el antiguo hospital para mineros, que hoy es un museo.

Reencuentros con los muertos y los supervivientes

Una de las salas de la exposición se detiene en los reencuentros de los exiliados con los muertos y los supervivientes; el difícil regreso a familias partidas en dos. Felisa cuenta ante el antropólogo Jorge Moreno cómo su hermano, Emiliano, natural de Almadén (Ciudad Real) se plantó un día en Niza para buscar a un hombre al que no conocía, su propio padre. “¿Lo ha visto? ¿Me han dicho que viene a comer por aquí“, preguntó en un bar al camarero mostrando un retrato hecho en un país y una vida distintos y con el francés que había aprendido solo por si algún día tenía la oportunidad de hacer esa pregunta. ”Es aquel de allí“, le respondieron. ”Mi hermano”, relata Felisa, “tenía 19 años y al verlo, se desmayó”. Cuando se espabiló, tenía a su alrededor un grupo de hombres. “Usted no me conoce, ¿verdad?“, le preguntó a uno de ellos. ”Mi padre”, prosigue Felisa, “no lo conocía porque lo había dejado con dos añitos. ‘Soy su hijo’, le dijo. Y mi padre, que era un hombre duro de campo empezó a llorar y a llorar. ‘Soy su hijo Emiliano y tiene otro hijo que se llama como usted, Justiniano, que ahora tiene 16 años y se ha quedado en Barcelona. ‘¿Y mi Felisa?’. ‘Felisa está en el pueblo’, le contestó. Yo era su ojito derecho".

Muerto Franco, algunos exiliados regresaron a casa para recuperar de las fosas comunes a sus muertos, arañando la tierra con sus propias manos. Las llamadas exhumaciones tempranas tuvieron lugar entre finales de los setenta y principios de los ochenta, fundamentalmente en Extremadura, Navarra y La Rioja. Lucio Caballero, refugiado en México desde 1946, volvió a Villanueva de la Serena para unirse al grupo que familias que buscaba a los enterrados sin nombre. Los franquistas habían asesinado a su padre, su madre y su hermano. La exposición muestra el vídeo, restaurado por la Filmoteca de Extremadura, de una de aquellas exhumaciones: vecinos de Montijo buscan en la tierra, cuatro décadas después, algún objeto que sirva para identificar a su ser querido. Sobre un mantel se colocan las alianzas de boda, monedas, medallitas, lápices, hebillas de cinturón... En una caja de cartón quedan amontonadas las suelas de los zapatos de las víctimas.

En la misma sala de Casa América se cuenta la historia del último fiscal general del Estado de la República, Francisco Serrano Pacheco, exiliado en México. Murió antes que Franco y nunca pudo regresar a casa, pero lo hizo su hijo José, que se fotografía solo en la antigua vivienda de su padre. “Soy un turista al revés. Vengo a ver lo que ya no existe”, escribe Max Aub en La gallina ciega tras regresar de visita a España en 1969 desde el exilio.

María Fernández Grandizo viajó varias veces a México para reunirse con Manuel, que la animaba a quedarse y disfrutar de sus nietos, pero cuando estaba allí se preocupaba por su otro hijo, Emilio, al que veía más desvalido, así que siempre regresaba a España. A la vuelta, lo explica en una de esas cartas, que recita en la exposición su nieta Alicia: “Querido hijo: México, México, México... el lugar que has preferido antes que la tierra en que naciste. No, no sigas imaginando planes. Deja ya de alimentar la idea de verme algún día allí. No es posible. Todo lo que has hallado en México es solamente tuyo. Tu madre es incapaz de participar en ello. Lo vio con sus propios ojos. Lo sintió en lo más profundo de su corazón, mi corazón desganado. Pronto estará aquí otra vez la nochebuena, y el día del año nuevo. Yo no siento ninguna emoción religiosa por todo esto, pero sí siento la emoción mía, la de mis recuerdos de otra vida en las que os tenía conmigo, y a papá y a abuelito. La palabra alegría no existe ya en mí. Me pesa no ser capaz de fingir. Dentro de cinco días, cuando leas esta carta, este desgane mío habrá pasado. Qué indecible amargura es esa imposibilidad de comunicación inmediata. Tu pobre madre, tu triste madre”.

María Fernández Grandizo murió en 2003, con 101 años. Sus restos reposan junto a los de su marido fusilado.

Se reedita el diario descatalogado de la guerra civil de Concha Espina

 I

 Concha Espina: testimonio de guerra desde el bando franquista, en El País, por Andrea Aguilar, 17 DIC 2025:

La reedición de ‘Diario de una prisionera’ y una exposición dedicada a la escritora en Cantabria abordan su posicionamiento político.

Triunfó como escritora cuando muy pocas mujeres lograban abrirse camino en un mundo dominado por hombres. Se divorció ayudada por la letrada Clara Campoamor y celebró la llegada de la República en 1931. También relató las vicisitudes en las minas y el maltrato a la clase obrera, en su libro El metal de los muertos. Pero Concha Espina (Santander, 15 de abril de 1869-Madrid, 19 de mayo de 1955), la autora más internacional de las letras españoles a principios del siglo XX y tres veces candidata al premio Nobel de Literatura, saludó con un “¡Arriba España!" la noticia el 17 de julio de 1936 de la sublevación del Ejército rebelde en África.

Así lo relató en su diario de la Guerra Civil, publicado originalmente en 1938 bajo el título Esclavitud y libertad, que permanecía descatalogado. “Mi abuela no quería que se reeditase porque salía gente con nombre propio”, explicaba este martes su nieta Concha de la Serna, que guarda un grato recuerdo de la escritora y celebra que su legado vuelva a recibir atención. El texto de aquel tiempo de guerra recoge el día a día de Concha Espina en la pequeña localidad cántabra de Mazcuerras (Luzmela es el otro nombre del lugar y el que siempre empleó la escritora) desde el verano de 1936 hasta agosto de 1937, y no fue incluido en sus obras completas. Ahora, ha sido rescatado bajo el título Diario de una prisionera por Ediciones 98, sello que también planea reeditar las cuatro obras de ficción que la autora redactó y publicó durante la guerra y en el tiempo inmediatamente después: Retaguardia, publicada en 1937; Princesas del martirio; los relatos de Luna roja, que se remontan a la revolución de Asturias de 1934; y la ucronía Alas invencibles.

El editor Jesús Blázquez se refiere a estas obras como una “pentalogía de la Guerra Civil” y reivindica la independencia de Concha Espina y el valor de su testimonio en el que queda plasmado “que pensaba como le daba la gana”. Su condición de “mujer independiente, su españolismo y su religiosidad” marcan profundamente a la autora, según Blázquez, y fue su experiencia en la revolución de Asturias en 1934 lo que la distanció de la República, cuya proclamación había celebrado. “Concha Espina fue defensora del voto femenino y estuvo a favor de la democracia”, señala el editor sobre la autora, quien durante el franquismo se afilió a la Sección Femenina del régimen.

La escritora tenía 67 años cuando estalla la guerra, y su exmarido era alcalde socialista en la vecina localidad de Cabezón de la Sal. En su diario escribe sobre los “paseos” y registros, las visitas de milicianos que piden dinero, bombardeos, y las escasas noticias que recibe del desarrollo de la guerra en la cornisa norte. Se intercalan sus comentarios contrarios a Azaña, su desprecio por el bando republicano y su odio al “marxismo-leninismo”. “El pueblo comunista solo quiere vencer para medrar, destruir todos los principios básicos religiosos y culturales”, escribe el 24 de octubre de 1936.

Las caminatas por el campo y la descripción del paisaje van cediendo al miedo y a la incertidumbre, hasta que la escritora acaba encerrada en su casa, con las mujeres de la familia que la acompañan. Sus contactos con la Embajada francesa la protegen. Los textos de su diario fueron escondidos en un tubo y enterrados en el jardín. “Los publicó por insistencia del editor José Ruiz Castillo, como ella explica en el prólogo. La transcripción de las notas fue complicada, y la ayudaron su hija Josefina y Matilde Marquina”, apunta Blázquez, que defiende que más allá de las firmes opiniones políticas favorables al bando franquista que Concha Espina expresa en el texto, se trata del testimonio de una mujer que describe el mundo rural durante la guerra. “La han politizado, pero creo que mi abuela es por encima de todo una gran creadora humanista”, defiende su nieta, descendiente del hijo menor de la escritora, el médico Luis de la Serna, que entró en Luzmela con su hermano Víctor y las tropas nacionales. “Siempre hay un adjetivo negativo que la acompaña, pero ella fue fuerte e independiente”, subraya Concha de la Serna. Hace unos años donó los papeles de su abuela a la Biblioteca Nacional, aunque parte de su legado, el que se conservaba en su piso de Madrid durante la guerra, se perdió.

La Universidad de Cantabria y el Parlamento de esa región han conmemorado también este otoño el 70 aniversario del fallecimiento de la autora con la muestra Concha Espina: querer, saber, poder que permanecerá abierta hasta el 31 de enero, y que ha estado acompañada por un ciclo de conferencias.

II

Concha Espina, la autora que acarició el Nobel de Literatura, en El País, por Tereixa Constenla, 21 SEPT 2017:

Una exposición en el Museo Nacional de Ciencias Naturales aborda la obra y la vida de las mujeres distinguidas por la Academia sueca

Concha Espina (Santander, 1869-Madrid, 1955) es más que una estación de metro. O es una estación de metro porque fue mucho más: poeta, dramaturga, periodista y novelista compulsiva. Fue también —y ya se borró del recuerdo colectivo— la escritora española que estuvo más cerca del Nobel. En 1926 perdió frente a la italiana Grazia Deledda.

Una exposición dedicada a las mujeres que han ganado el premio a lo largo de la historia (48, una de ellas, Marie Curie, en dos ocasiones) recupera también la historia de la autora que pudo ser y no fue. Espina llegó a estar propuesta en nueve ocasiones y, en tres de ellas (1926, 1929 y 1931), fue candidata. "Fue propuesta al Nobel por 25 nominadores de numerosos países, entre ellos los españoles Jacinto Benavente, Gerardo Diego o Santiago Ramón y Cajal", señala Belén Yuste, una de las comisarias de la muestra, que se puede visitar en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) hasta el próximo 20 de marzo. En la exposición, Espina comparte un espacio, A punto de Nobel, junto a la polaca Irena Sendler, que salvó a 2.500 niños judíos del gueto de Varsovia.

Tampoco accedería a la Real Academia de la Lengua (RAE), si bien fue distinguida con su premio por la obra Tierra de Aquilón en 1924. Concha Espina fue una autora popular —el tirón de su primera novela, La niña de Luzmela, hizo que el pueblo donde se inspiró adoptase este topónimo— y reconocida por las instituciones, también internacionales. Fue vicepresidenta de la Hispanic Society (pese a ello ha estado ausente de la muestra del Museo del Prado) y miembro de honor de la Academia de las Letras y las Artes de Nueva York.

Mujeres Nobel se centra especialmente en las biografías de 12 de las 48 ganadoras del galardón, entre ellas Marie Curie (Física y Química), Selma Lagerlöf (Literatura), Nelly Sachs (Literatura), Rita Levi-Montalcini (Medicina), Wangari Maathai (Paz) o May Britt-Moser (Medicina). Además de paneles explicativos sobre ellas, se exponen objetos como un cuarzo piezoeléctrico diseñado por Pierre Curie para medir la radiactividad, destacado por Soraya Peña, coordinadora de la exposición, como "uno de los cinco prototipos que se conservan en todo el mundo", los botines que utilizaba la sueca Selma Lagerlöf debido a su lesión de cadera, la tesis firmada por la última Nobel de Medicina, May Britt-Moser, o una vajilla del banquete que sigue a la entrega del premio. 

"El objetivo es difundir la vida y la obra de las científicas a un público general", señaló Yuste, que ha destacado la implicación de las embajadas de los distintos países con mujeres premiadas, así como la colaboración del Museo del Nobel en Estocolmo y el Instituto de Oslo. En paralelo a la muestra, organizada por el MNCN, el Consejo Superior de Investigaciones (CSIC) y Rocaviva eventos, se han programado talleres y conferencias como la de Pierre Joliot-Curie, hijo y nieto de cuatro premios Nobel, que hablará sobre la lucha de las mujeres científicas el jueves 26 de septiembre.

martes, 16 de diciembre de 2025

Diario de la Guerra Civil de Pilar Duaygües

 El extraordinario diario de Pilar Duaygües

Soy David Cott, presentador de Memorias Hispánicas y hoy traigo un documento verdaderamente excepcional, un diario personal de época de la guerra civil española escrito por un adolescente de Barcelona. Es extraordinario principalmente por dos motivos. El primero que es un diario y no unas memorias autobiográficas.

Memorias de la Guerra Civil se han publicado muchas y son valiosas, que no se me malinterprete, pero al ser escritas años después de los hechos es fácil que sus autores se olviden de cosas o que las decidan omitir intencionadamente si les hacen quedar mal. Estoy seguro de que si yo escribiera unas memorias sobre mi vida hace 10 años, no transmitiría lo mismo que si lo hubiera escrito en su momento en forma de diario, tanto porque ha cambiado mi forma de pensar como porque siempre he tenido muy mala memoria. Y es que lo valioso de los diarios es que son íntimos y buscan captar los pensamientos inmediatos, sin filtros ni alteraciones para quedar bien. El segundo motivo por el que es tan interesante es por la cotidianidad de la guerra. La descripción de los bombardeos, muertes, hambre y despedidas contrasta con las líneas dedicadas a momentos de aburrimiento y alegría o actividades cotidianas como coser, jugar, ver películas o los problemas amorosos de un adolescente por su propia salud mental. La gente en un país en guerra no puede estar todo el rato pensando o hablando de ella. Por ejemplo, escribió: 

Cita, "20 de mayo de 1938. He terminado la novela Don Quijote de la Mancha. Es formidable y me ha hecho pena después de tantos días de leerla terminarla. Lo he hecho a la luz de una vela. La luz eléctrica vino, pero se apagó al poco rato." Fin de la cita. 

En este episodio solamente leeré algunos de los fragmentos que me han parecido más interesantes, agrupados no de forma estrictamente cronológica, sino por temáticas. Pero recomiendo leer todo el libro titulado Querido diario, hoy ha empezado la guerra. Dejo enlace para comprarlo en la descripción. La protagonista de esta historia es Pilar Duaygües Nabot, nacida en la Seo de Urgel en 1921, que escribió su diario entre los 14 y 19 años. Pertenecía a una familia pequeñoburguesa, propietaria de una empresa de harina y pasta en Lérida, que amplió su negocio en la localidad de Ana, Valencia. Luego abrieron una nueva fábrica en Melilla hasta que la familia se trasladó a Barcelona en octubre de 1935. Al producirse el golpe, su fábrica de Melilla fue incautada y eso mermó considerablemente la economía de esta familia. 

Su familia era de un elevado nivel formativo y de izquierdas. Su padre era republicano y ella era la pequeña de cuatro hermanas que estudiaron enfermería y se comprometieron con la causa antifascista. Teresa participó como miliciana en la expedición para retomar Mallorca y luego trabajó en la defensa de Barcelona. Su hermana Mary ejerció de periodista y Ruby fue enfermera en los frentes. Durante la guerra Pilar fue una estudiante de instituto ah que se autodefinía como roja antifascista y era muy anticlerical. Bien, empecemos reproduciendo las palabras de Pilar sobre los primeros días de la guerra en Barcelona. 

Primeros días de la guerra

Cita: "Hoy ha sido un día horrible. El 19 de  julio del año 1936 quedará grabado en la historia. Por la mañana me despertaron unos tiros a las 5, pues teníamos que ir a la playa y mamá no nos dejó. Es natural, pues se presentaba el día malo y tan malo. Las ametralladoras iban bombas por aquí, tiros por allá, etcétera. Se oían muy bien cómo se derrumbaban las casas en donde las tiraban. Dicen que fue peor que el año 1909, que fue fenomenal, y el doble que el 6 de octubre del año 1934. Esta guerra ha sido a causa de que no quieren al gobierno, quieren otra vez la monarquía, pero no sé quién ganará aún porque hay mucho jaleo. Bueno, un día pésimo. No podíamos estar en el balcón porque disparaban balas. Estábamos afuera en la escalera hablando con los vecinos, pero sin parar los disparos. Por la tarde dormí un poco, pero no se podía por el ruido. Resulta que vivimos al lado de los frailes, de la iglesia y de su imprenta. Los curas con ametralladoras, escopetas y revólveres hacían fuego contra el cuartel que está al lado. Jugamos con los vecinos en la escalera al Parchís. Ya tarde echaron las bombas que resonaron por toda la casa y prendieron fuego en la iglesia y colegio e imprenta, pero no podíamos salir por las balas. Los frailes lograron escapar, no sé por dónde, por alguna puerta secreta. Cogieron a uno. No solo ardían esta iglesia y convento, sino todas las de Barcelona. Se veían muy bien las llamas. Los muchachos más jóvenes, por cierto, tiraban cosas dentro para que no se apagaran. Vinieron los bomberos por si acaso prendía fuego en las casas de al lado, pero nada de eso. Finalmente nos acostamos. Mamá conmigo en mi cama. Me dormí por el cansancio. 20 de julio de 1936. Lo mismo que ayer. Al levantarme nos despertaron también los tiros y fuimos a casa de Luisa, la vecina de al lado. Al verlo del fuego, pues aún había. Los muchachos subieron a donde vivían los curas y sacaron gallinas, colchones, mucha ropa, cajas de galletas, un barril de vino, gaseosas y otras cosas. ¿Cómo se ve la vida que llevaban? Los odio. Ellos han sido la causa de haber tantos muertos y heridos en esta revolución. Todo lo llevaron al hospital para los enfermos. Hicieron muy bien. Se ve que había muchos heridos, pues además de los muchos colchones que sacaron de ahí, se veían camiones cargados de ropa y colchones que los llevaban al hospital. Desde luego, ha habido una infinidad de muertos hoy. Dicen que del cuartel que tenemos delante murieron 60. Horrible. Se ve que los muchachos se entusiasmaron prendiendo fuego otra vez a la imprenta y la iglesia. Hicieron fuego en la calle con los libros de la imprenta, quemaron las sotanas y las camisas, etcétera, de los curas. Otros jugaban a los toros con ellas. Sacaron imágenes de la iglesia y al fuego. Y así toda la mañana avisaron de que no salieran a los balcones y cerrados o si no disparaban balas. Se veían continuamente camionetas de heridos hacia el hospital y camionetas de muertos unos encima de otros por no haber sitio. Y así la radio pedía continuamente enfermeras y médicos y que donaran sangre para los heridos, para los hospitales. Necesitaban ayuda. Por la tarde estuvimos leyendo novelas para no aburrirnos. Luimeta, Nuri, Ruby y yo.

Bajé a su casa y me dejaron novelas y así. En la calle del Carmen se quemó un cura y dicen que hace un olor muy malo, que tiene las piernas sueltas, una barbaridad, pero él se lo buscó. Los frailes de no sé dónde, o sea, los jesuitas se entregaron y esos fueron muy bien atendidos. Luego los meterán a la cárcel. Me acosté, pues estaba rendida. Veremos mañana. Mamá se fue a su cama. Estoy harta ya de la huelga, además de tantos heridos y muertos. Se pasan las horas muy largas y con miedo.

27 de julio de 1936. Por la mañana fui con mamá y Ruby a ver las momias del convento del Paseo San Juan. Entramos dentro de la iglesia. Está todo estropeado y quemado. Las momias de las monjas repugnan al verlas. Fuimos a la Sagrada Familia y no dejaban pasar por haber peligro. Luego fuimos a comer. Fin de la cita. 

(Como ya había advertido, se refleja en el diario un anticlericalismo fuerte de Pilar. como era bastante común entre la izquierda española del momento y más en Barcelona. Pero entre el caos de los primeros días, una muchacha de 15 años tenía tiempo de pasárselo bien.)

Cita: 24 de julio de 1936. Igual que ayer, los coches armados por las calles. Por la mañana arreglé la casa, leer, hablar con los vecinos, etcétera. Por la tarde fuimos a casa de Luisa al lado y miré revistas. Luego jugamos a estirar cebollas, al juego de la harina y a señoras. Nos reímos mucho. También estaban las de abajo del tercero. Eso de reírse tanto en esos días hace feo y lo dejamos. Estábamos en la azotea cuando oímos tiros y nos fuimos a la escalera y jugamos adivinanzas y hablar. Fin de la cita. 

Se cancelan las fiestas

(En Barcelona se vivió una revolución social protagonizada especialmente por los anarquistas. Eso, entre otras cosas, supuso dejar de celebrar fiestas religiosas. Hasta ese entonces, la celebración del santo era más importante que el cumpleaños, pero con la revolución eso cambió.) 

Cita: 12 de  octubre de 1936. Hoy día 12 de octubre es mi santo. Aunque ahora ya no valen esas fiestas. Nadie me ha regalado nada. Es triste pensar que otros años lo pasaba siempre acompañada por mis amigas, pero el año 1936 no. Bien, solo que de ahora en adelante ya no habrá santos para nadie. La fiesta omomástica se hará en el cumpleaños 25 de diciembre de 1937. Hoy, aunque es día de Navidad, no hay fiesta ni se celebra. Es época de guerra. Tampoco se han encontrado turrones en ninguna parte. Fin de la cita. 

(En el diario de Pilar se alude en repetidas ocasiones al problema de escasez de alimentos que vivía Barcelona)

Escasez de alimentos

(Ya desde otoño de 1936. La familia Duaws aún pudo sobrevivir medio bien comparada con otras, porque el padre iba frecuentemente de viaje a Vich en un entorno más rural donde no había tanta escasez.)

Cita. 5 de octubre de 1936. Por la mañana me levanté muy pronto para hacer cola en el carbón, cosa que estuve 3 horas. Hubo más peleas, empezó a llover, una calamidad y que cada vez se pone peor lo de las compras. 

24 de diciembre de 1936. Me he levantado a las 5:30 para ir a hacer cola para el pan. Es algo horrible. Tanta gente y tanta que se quedó ayer sin él. Bueno, en palabras no se puede explicar. Así ha estado toda la santa mañana viendo peleas y demás hasta la 1:30, 8 horas haciendo cola. Luego ha venido Ruiz de Melilla, que se pudo escapar de los facciosos y ha contado cosas horripilantes. A los Rullán los han matado luego de haberlos hecho sufrir mucho y así muchos. 

27 de enero de 1937. He ido a buscar con la tarjeta del pan. Cada día los hacen más pequeños y dan muy pocos. Son panecillos de real. Se ha de comer muy poco a la fuerza. 

25 de septiembre de 1937. Voy a comer un poco, aunque se padece mucha hambre por falta de comestibles. De pan tenemos un trocito pequeño para dos días y para todo. O sea, la cosa más insignificante se ha de hacer cola. Lo único que comemos es verdura de patatas. Tenemos porque papá ha mandado de Vich. Fin de la cita.

Estudiante en una academia

(Pilar era una adolescente de una familia pequeñoburguesa y como tal, lo normal es que siguiera estudiando. Por la inestabilidad del momento costó, pero finalmente se apuntó a una academia para intentar hacer una vida lo más normal posible en tiempos de guerra. )

Cita: 9 de noviembre de 1936. Después salí con Mary a ver una academia para ir. Yo creo que el lunes iré. Ya tengo muchas ganas de ir, aunque sea para estudiar contabilidad nada más, pues como estamos en guerra, no se puede hacer otra cosa. 

1 de diciembre de 1936. Por la mañana a las 9 entré en clase. Ya voy a una academia, cosa que ya tenía muchas ganas de ello. He hecho problemas y he estudiado aritmética. Hay muchos alumnos, pero casi todos son chicos. También hay niñas. Entre ellos está uno que cuando marcha al profesor, él cuida de nosotros. En resumen, que se pasan las horas muy agradables y cortas. Por la tarde, a las 3 he entrado a francés y luego ortografía. He salido a las 6. Ya en casa me he puesto a estudiar. Luego de cenar he enseñado francesa Tere y a dormir. Fin de la cita. 

Horribles historias de la guerra

(Si estás escuchando esto, seguramente quieras conocer hechos más propiamente bélicos. Así que veamos las horribles consecuencias de la guerra con numerosas entradas que recoge Pilar. Los bombardeos sobre Barcelona con aviones o barcos fueron una constante, sobre todo en 1937. Bombardeaban frecuentemente durante la madrugada, con lo que jodían el sueño de la población. Y al irse repitiendo esto, el oír las sirenas e ir al refugio, escuchar historias de vecinos muertos o momentos de pánico por la vida de uno mismo, la salud mental de los civiles se fue deteriorando. Esta evolución se ve muy claramente en el caso de la madre de Pilar. El primer bombardeo creo que es este.)

Cita 13 de febrero de 1937. Luego he cenado y mientras leía junto con papá, Mary y Ruby se encontraban en el cine. Mamá estaba acostada y Tere limpiando los platos. Cuando al momento sentimos pum pum porompom. Horrible el instante este. Ya están aquí los fascistas, me dije. Y en efecto, así era. Al principio creíamos que eran aviones, pero luego nos convencimos de que eran los barcos, no sé cuántos eran que cañoneaban. Parecía que fuese aquí mismo. Papá abrió el balcón y en el momento pasó una bomba al lado haciendo un leve ruido como eses. Y al momento explota, ya sea hasta el número de veinte y pico. Mamá se ha levantado de un salto. Yo estaba muy nerviosa, pues padecíamos por mis hermanas que estaban fuera. Hoy ha sido un día que nunca se borrará de mi memoria.

14 de febrero de 1937. Me he levantado pronto y he ido con papá a recorrer los daños que hicieron ayer las bombas. En efecto, han hecho mucho y ha habido 18 víctimas y muchos desastres. Hay algunas casas con los agujeros que hizo la bomba al explotar. De tantas bombas que echaron, se puede suponer los daños que han hecho. En la calle Nápoles están aún el cerebro, seso y trozos de carne de un matrimonio que salía a refugiarse y que les estalló la bomba al momento de salir. Debe de ser algo horrible eso. Cuando lo pienso se me ponen los pelos de punta. 

29 de mayo de 1937. A las 3 de la madrugada me han despertado unos estruendos. Era un bombardeo. Se oía que parecía aquí mismo, un ruido espantoso. Parecía el fin del mundo. Enseguida nos hemos refugiado en el principal. Mamá, en mi vida la he visto tan asustada. Ha durado mucho rato. Dicen que han sido siete aviones facciosos. Han causado muchos daños, muchos muertos y muchos heridos. Una catástrofe. Qué odiosos son. Después he ido al colegio como de costumbre y esta tarde en casa. Fin de la cita. 

(La España de los años 30 era una sociedad con una media de edad joven debido a la elevada natalidad. Eso significa que no era raro que entre las víctimas mortales y heridos de los bombardeos hubiera niños. También a causa de la guerra provocada por las derechas nacionalistas españolas en nombre de defender España, hubo muchos niños y niñas que se quedaron sin padres. Tales situaciones también quedan reflejadas en el diario de Pilar.)

Cita: 5 de enero de 1937. Al ir a la academia he estado al patio tomando el sol, ver jugar a los chicos a la pelota, luego pasear con las demás chicas por el patio, hasta que por fin hemos marchado a pie hacia el teatro Nubat. Por ser gratuito esta semana del niño estaba lleno a más no poder. Hemos tenido que estar en el gallinero. Muy mal hemos visto la función, que por cierto era una birria de marca mayor. A mi lado estaban unos niños refugiados de Madrid. Uno de ellos recibió la carta de su familia dándole la mala noticia de que su madre ha muerto. El pobre, como no sabe leer, no se ha podido enterar. Los otros niños no se lo quisieron decir. Todo es por culpa de la guerra que cada vez se pone peor.

1 de octubre de 1937. Me he subido a casa y desde la galería se veía estupendamente. He visto cuatro aviones facciosos que bombardeaban la ciudad y surgía mucho humo de las casas. De pronto, los antiaéreos han retumbado en la atmósfera. Bueno, ha sido una cosa horrible. Me ha asustado, de verdad. Ha parado y parecía que estaba todo en calma. Ya ha llegado mamá que había salido y nos ha reñido porque no nos habíamos ido al refugio. Las bombas han caído en un colegio y dice que todavía no han podido extraer los cuerpos de los niños y que era un cuadro escalofriante, pues dice que se veían una cabeza suelta, un brazo, una pierna y así. ¿Cuántas víctimas ha habido? 

19 de enero de 1938 con Mariana, Farrel, Lita y Meroño hemos ido a la calle Provenza entre Rugeda Flo y Paseo San Juan, donde ha caído una bomba. Estaban los bomberos que sacaban a dos mujeres bajándolas con una cuerda a la calle, pues habían destruido la escalera y la parte de detrás estaba todo derrumbada. Pero lo que ha sido peor es que ha habido mucha cantidad de muertos y heridos y muchos han sido niños que se hallaban jugando por allí. Ahora por la noche ha dicho Tere que la cifra de muertos que ha habido es de 127 y heridos 200 y pico. Y en la Barceloneta dicen que todavía están sacando cadáveres y personas horriblemente mutiladas. Han hecho muchísimo daño hoy y han caído muchas bombas. Todo el mundo se ve triste y sin ganas de hacer nada. Solo se habla del bombardeo de hoy. Mamá todavía está asustada ahora y todo el mundo se ve cabizbajo. Fin de la cita.

(La guerra, además de provocar muertos y heridos curables, deja a otros mutilados de por vida. De esta forma, magistral lo plasma Pilar)

Cita: "4 de junio de 1938. Esta tarde he ido al hospital en busca de comestibles que le han dado a Ruby. Estaban en el terrado ella y otras con los sanitarios y tocaban la gramola. Había un enfermo que carecía de brazos. Me ha explicado cómo lo sucedió ya hace 15 días. ¡Qué horrible relato. Él llevaba un camión lleno de provisiones, pero tres trimotores fueron en su busca bombardeándolo. De pronto se sintió gravemente herido y perdió el conocimiento. Cuando lo recobró, se encontró en una camilla hacia el hospital. Dice que pensó, "Ayer morí y hoy estoy vivo. Qué pena me ha hecho." Dice que por una parte hubiese preferido morir porque no pueda hacer nada. 

30 de enero de 1938. Luego hemos ido al hospital a ver a Ruby, dónde está de enfermera, y se ha puesto contentísima. Hemos visitado algunos heridos que se les caen los pies de quemados de la nieve cuando estaban en el frente. Es horroroso del todo. A otro ya se los han cortado. Yo, al ver tantas barbaridades, me coge una tristeza. La guerra solo se puede ver como es en un hospital. " Fin de la cita.

(Madre mía, Pilar tirándose unas barras de película. O sea, ojo lo profunda y real que es la última frase. La guerra solo se puede ver cómo es en un hospital. A ver si a los que se les pone cachondo hablar de conquistas y de guerras se les mete en la cabeza.) 

Una niña que no quiere hacerse mayor

(Pero en medio de los horrores y experiencias traumáticas de la guerra, Pilar Duawash sufría de problemas típicos de un adolescente. Uno de ellos era el propio hecho de hacerse mayor, de dejar de ser una niña y la inocencia que conlleva.)

Cita 18 de junio de 1937. Lairi y Meroño me han contado lo de la vida del barrio chino. Es horrible. Ahora voy enterándome cada día más de lo que realmente somos. Me asusto, pues ya soy bastante mayor para saber las cosas que son necesarias y las verdades de nuestra existencia. Tan bonita que es la ignorancia. Estoy triste y de mal humor. Fin de la cita. 

(El barrio chino es como se llamaba popularmente lo que hoy es el Raval. Era un barrio marginal con mala fama. Supongo que con este comentario hacía referencia a la prostitución y drogas del barrio. En repetidas ocasiones, Pilar decía que quería seguir siendo una niña si la vida de adulta era tan mala como decían.)

Cita. 20 de octubre de 1938. En mi casa me han querido y quieren demasiado y por eso nunca me han hablado de la vida. Recuerdo que Tere, sobre todo, siempre me dice, "¿Cuándo serás una mujer?" Por una parte me alegro que seas tan niña porque la infancia y la ignorancia son muy bonitas. ¿Quién pudiera ser como tú? Ruby y Mary también piensan lo mismo. Mamá nunca me ha hablado de eso y siempre lo ha habitado. Papá a veces se enfada porque salte y sea como soy una chiquilla. Todo eso pensaba hoy y me pregunto, ¿por qué de dejar esta vida de ilusiones que tengo si es tan bonita? Pero Laura y Monchi dicen que me conviene más porque algún día tendré un desengaño muy grande y me será muy difícil creerlo y que es mejor que vaya poco a poco conociendo. Fin de la cita.

Enamorada de Raúl Bein

(Y por supuesto, ¿cómo iba a un adolescente a no enamorarse de alguien? Su amor en tiempos de guerra se llamaba Raúl Bin. Hubo flirteos desde verano de 1937, pero no llegaron a nada porque el chico era un donjuán y también tuvo un tiempo en que le gustaba otra. Para Pilar fue un amor no correspondido con el que pensaba mucho. Las emociones intensas que se experimentan cuando notas que tu vida está en peligro llevaron a Pilar a expresarse así.)

Cita. 16 de agosto de 1937. Por la tarde han bombardeado y nos hemos refugiado en la clase de delante y allí bincido en una conversación. Sin poderme aguantar le he dicho, "Me gustas mucho." Luego, ¿por qué? ¿Por qué? ¿Me entiendes? Él se ha dado cuenta de que me he sofocado y ha estado triste. A las 8 ha venido de cenar y juntos hemos marchado por la calle Sardeña hablando. Al despedirme me ha estrechado mucho la mano. Me ha regalado el dibujo del gato en las botas. Soy feliz. Fin de la cita.

(Las emociones de una enamorada Pilar iban rápido, arriba y abajo, como una montaña rusa. De momentos de euforia y alegría, pasaba a rechazar a Raúl o a sentirse insegura sobre ella misma. creyendo que no era suficientemente buena para él.) 

Cita 8 de octubre de 1937. Pero ahora quiero dejar esa idea y esa esperanza que siempre he llevado, que es puede ser que algún día me llegue a querer Raúl, pero no es dificilísimo. Ahora me he dado cuenta de la verdad. Por lo tanto, he de estudiar, leer sea lo que sea, pero pensar en él, no y no, no, no. Quizás cuando ya sea más avanzada de edad y lea este diario, entonces veré qué ha sido de mí y cómo ha seguido mi vida. No hay más. Este es mi destino, padecer. 

10 de diciembre de 1937. ¿Es que acaso me voy a pasar la vida pensando en él? Pues no, esto ya se ha terminado. Yo ya sé que nunca jamás podré ser de él y que nunca podrá quererme. ¿Qué va el hoyo? Nada. Soy inútil, fea y tampoco me veo de pareja con él. Ahora me doy cuenta qué estúpida he sido de no haberme figurado esto más pronto. Es del todo imposible estos sueños que he tenido hasta ahora. Fin de la cita. 

(Alerta, spoiler. Siguió pensando en él hasta casi el final de la guerra.) 

Temores y propaganda de guerra

(Volviendo a la situación bélica, es interesante ver la propaganda que circulaba en Barcelona y los temores que había ante la población, sobre todo en cuanto a quintacolumnistas y a los extranjeros que ayudaban a Franco. )

Cita: 10 de noviembre de 1937. Al llegar a casa me he probado la careta en caso de que tiren gases asfixiantes que ha llevado Tere, pues se teme que muy pronto vengan con esta clase de bombas de gases venenosos que se están construyendo ya las caretas. Es indispensable que todo el mundo haya de tener. 

16 de marzo de1938. Esta tarde he hecho los trabajos de clase y he leído. A las 7 y pico he cogido el autobús para ir a clase, pero antes de llegar al paseo de Gracia ha subido un muchacho y dice, "Camaradas, bájense todos del autobús." Toda la gente asustada ha bajado y me he enterado de que dice que se ha hecho un pacto el gobierno con Franco y dice que los fascistas, o sea, los de la quinta columna de aquí, se querían echar a la calle. Ellos necesitaban los coches y todos los hombres que quisiesen tomar parte para evitar esto. He tenido que volverme a pie a casa. No sé si dice que habrá algo, pues ya se espera. Hace días los Fascistas quieren apoderarse de Lérida y de toda España. Como tienen mucha ayuda de Mussolini que les manda alemanes, italianos, Abisinios, moros, Quimet ha dicho que hasta caníbales había luchando de estos negros con una anilla en la nariz. Tienen muchos aviones extranjeros y muchas municiones y a nosotros no nos ayuda a nadie y ya piden a los muchachos de 18, o sea, ya los han pedido. Todo el mundo está muy desconsolado porque vamos perdiendo mucho territorio, pero quién sabe. Yo tengo la seguridad de que hemos de tener la victoria nosotros. ¿Y cuándo será?

19 de marzo de 1938. Según un relato de Franco por la radio Salamanca, dice que quiere arrasar por completo la ciudad antes del domingo, que a todos los catalanes que quieran marchar les dan 48 horas. Muchísima gente se va para la montaña, unos y otros para los pueblos. Esta mañana me he encontrado muy mal. Me han telefoneado mis amigas para ver si estaba viva con estos bombardeos y hemos quedado para ir yo esta tarde, pero mamá no me ha dejado ir de ninguna manera por temor a que viniesen los aviones. 

20 de abril de 1938. La guerra sigue tan mal como siempre. Los fascistas nos han tomado unos pueblos de Valencia y debido a esto no pueden mandar naranjas. Hace muchos días que no comemos. Como Lérida es de ellos y es de donde venía el aceite, ahora también escasea mucho. Dicen grandes barbaridades de lo que han hecho los moros y fascistas al entrar en las poblaciones. En un hospital de Barcelona dicen que hay muchas chicas jóvenes desgraciadas por ellos. ¡Qué horrible! Fin de la cita. 

(La siguiente entrada es reveladora sobre las rivalidades y desconfianzas entre sindicatos del bando republicano y que llegaban a corromper hasta las amistades.)

Cita. 13 de septiembre de 1938. Monchi no me ha dicho que ayer fue al cine, por lo que estoy muy indignada. Se fue sin decir siquiera si quería ir yo y demás. Ahora, como la han elegido presidenta de no sé qué y secretaria de no sé cuántos, pues siempre está con los del partido y tiene un interés. Como ella es de la UGT y yo de la CNT, pues a veces me encuentro que habla con alguna de su partido con cuchicheos y cuando yo le pregunto de qué se trata me dice que no puedo saberlo. Esto me sabe muy mal y me da rabia, así es que se está volviendo muy poseída de tener estos cargos. Fin de la cita.

(Pilar de Aigwas ingresó en la anarcosindicalista CNT en junio de 1938, ya cuando era una organización domesticada y colaboracionista del todo con el gobierno republicano. Tras haberme leído su diario, nada me indica que fuera anarquista y de hecho se ve que compró la propaganda republicana en contra de la FAI cuando ocurrieron los hechos de mayo de 1937. O sea, que la relación con su amiga Monchi cambió a pesar de que Pilar no era alguien metida en política. y era una simple afiliada de la CNT.)

Últimos días de la guerra

(Vayamos ya a los últimos días de la guerra, a los días antes de la caída de Barcelona en manos de Franco. Unas entradas que te hacen sentir la desesperación de aquellos momentos. )

Cita. 14 de enero de 1939. Ahora que deben de ser cerca de las 11 de la noche, ha venido Laura de Barcelona y dice que el personal parece un autómata, que se ve mucha tristeza, pues dice que los fascistas han avanzado mucho, han tomado Reus y cree que pronto han de entrar aquí. Me ha dicho que no valía la pena que estudiásemos porque no acabaríamos el curso, pues la cosa, o sea, la situación está muy mal. Hemos estado un rato hablando. Dice que yo no me preocupo por estas cosas y que no siento la revolución. Por una parte tiene razón. Como no entiendo nada de política y de las organizaciones sindicales y como encuentro esto absurdo, dice que por esto no me preocupo. Pensar en la guerra pienso, pero no mucho. Como he estado tamban bien aquí en el instituto y no he tenido ningún hermano para que fuera al frente, sin embargo, lo he notado por el mundo exterior al mío, por la tristeza que me coge cuando pienso en los que están luchando en el frente y los que se van, por la falta de comestibles que tan mal va, en fin, en otras cosas. Pero no sé, desde hace tiempo me parece que nosotros, que llevamos razón somos los que hemos de ganar a la fuerza. Los fascistas no pueden penetrar de ningún modo. ¿Qué esclavitud habría? Y aunque ahora reconozco que estamos perdiendo tanto, todavía tengo la esperanza de que se ha de ganar la guerra por parte nuestra. Anoche trajeron una barbaridad de chiquillos refugiados de aquí. Antes estaban en Horta, pero la guardería en que estaban la necesitan como hospital de urgencia. Tuvimos que arreglarles las camas para que pudieran dormir. Fuimos a tender colchones en el suelo de la sala de actos para ahorrar sitio. Me dieron mucha pena al verles. Pobrecitos, muchos huérfanos. En fin, me di cuenta de la guerra. 

23 de enero de 1939. Toda esta semana los estudios van de bólido. Faltan muchos alumnos a las clases, a veces los profesores. No había ya ganas de trabajar, tan solo de hablar de la guerra, que en estos 8 días han adelantado una barbaridad los fascistas por la parte de Cataluña. Hay un pánico terrible, sobre todo por los bombardeos. Ya van dos o tres días que vienen muy seguido. Hoy he tenido que venir a pie por la alarma y solo he ido a una clase y todavía en ella se me escapan las lágrimas al pensar en los dolorosos momentos que atravesamos actualmente. Me he enterado de la horrible desgracia que le ha ocurrido a Gascó. Toda su familia ha muerto del bombardeo y me han dicho que su padre todavía no la han encontrado entre los escombros. Pobre chico. En fin, todo es así. 

25 de enero  de 1939. El lunes por la tarde no hubo ya más clases. Nos enteramos de que se cerraba el instituto. Pensaba que la situación estaba muy grave. Pensaba en las palabras de Rabartea. Me tiraré una bala y moriré, si entran los fascistas, antes de que ellos me maten. Rabarte dijo que en cuanto llegase al instituto que quemase todos los documentos y papeles comprometedores del partido y que luego marchase a casa. En cuanto llegué a casa encontré a mamá muy asustada. Los fascistas están muy próximos de aquí. Se oyen las cañonadas del frente perfectamente. Los bombardeos son continuos, pero una cosa grande, ¿eh? Es terrible, terrible. Hay un pánico horroroso. Mamá estaba quemando todas las cartas y papeles. Seguramente que yo tendré que quemarte a ti si entran los fascistas, pero en este caso será en el último momento. Si me cogieran en el diario, seguramente iban a fusilarme. Tantas cosas malas que llevan ellos. En todo hoy que mamá no me ha dejado salir. Tenía que ir al instituto porque los alumnos van a fortificar y me lo ha prohibido. La pobre tiene un miedo atroz, no tiene apetito y padece mucho. 

26 de enero de 1939. Mamá no hace más que quemar papeles comprometedores. Padezco por los diarios. Los he escondido entre los colchones, pero seguramente que tendré que romperlos. Si me los encontrasen, toda mi familia y yo iríamos a pique por el mero hecho de ser antifascistas. Mañana los esconderé entre la lana del colchón. He tenido que quemar los dibujos de Rabarté porque eran rostros de Durruti, Kung Punch y todos esos. No sé lo que hubiera dado para no tener que desprenderme de ellos. Es terrible que ahora tengamos que someternos a la voluntad de la gente tan odiada. Ahora, después de haber visto los criminales bombardeos que han hecho durante estos años y hemos de estar pendientes de ellos, nos harán hacer vítores por Hitler, Mussolini y Franco. Este mediodía he llorado, además de pensar en lo esclavos que seremos. Fin de la cita. 

(Aunque pensó en la posibilidad de destruir sus diarios, Pilar no lo hizo y durante dos meses de 1939 los guardaba su vecina por temor a un registro. Gracias a esto que podría haberle costado la vida a ella y a su familia, ahora conservamos un testimonio tan importante y personal sobre la guerra civil. Imagínate la cantidad de diarios así que fueron destruidos o que han quedado olvidados en un cajón sin publicar. La verdad es que da mucha pena. Ahora ya pasemos a cuando Barcelona fue ocupada por las tropas de Franco, a cómo se vivía en esos primeros Barcelona es fascista momentos de ocupación y qué pensamientos tenía Pilar sobre todo esto.)

Cita: 27 de enero de 1939. Barcelona es fascista. Hoy han empezado a desfilar por las calles las tropas al servicio de Franco. Todos son banderas monárquicas y victorias a Franco. Por ahora no se ha visto ninguna matanza y todo el mundo se encuentra encantado en ser fascista. Se presentan todos ellos muy amables, quieren iluminar la ciudad, hacer la vida barata y dar mucha comida. Por ahora, al ser los primeros días, quieren que les tengan simpatía, pero ya vendrán más tarde. Han aparecido los periódicos hablando mal de los rojos, de Negrín y Conch y aludiendo a Franco. Yo les tengo un odio terrible, lo mismo que mi familia. He bajado a la calle, he visto desfilar a los moros y a soldados, a un muchacho con una banderita monárquica que he tenido que apretar los puños y dientes para no ir a quitársela y a decirle todas las injurias que se merecen los fascistas. Parece un día de fiesta mayor. Hoy es un día muy feliz para los fascistas, pero para nosotros tendremos que aguantar y padecer. Ahora, el Instituto para Obreros, obra tan bien hechora que trajo a la democracia, sería otra vez hogar de los traidores jesuitas y allí solo podrán ir a estudiar los burgueses y todos aquellos que paguen con mucho dinero. He ahí el fascismo que solo pueden estudiar los ricos, los obreros, a trabajar como esclavos. Odio, odio, odio al fascismo. Muera 1000 veces y viva la independencia y la democracia, ya que de ahora en adelante no lo podré decir, me desahogó así. 

12 de febrero de 1939. Estoy muy contenta porque anoche llegó papá. Oh, qué felicidad saber que está bien después de 15 días de ignorar si vivía. Está más delgado y ha envejecido una barbaridad. Nos contó las tragedias y sufrimientos que pasó cuando entraron en Vich los fascistas. Suerte que tuvo mucha serenidad y sangre fría, que si no llega a ser así, a estas horas no lo contaría. 

20 de febrero de 1939. Ayer vino Monchi, estuvo un rato aquí. Hablamos de la situación actual. Dice que tiene miedo de que se enteren de que ha figurado mucho en el partido. Encontró a uno que conocía del partido y le dijo que los de la CNT, UGT y de la izquierda catalana se han unido y tienen reuniones clandestinas que trabajan muy bien a favor de los rojos. Ahora empiezo a tener esperanzas, pues están volviendo mucha gente rojos debido a las injusticias que hacen los fascistas. Estos son muy severos y sus órdenes más todavía. El otro día que Tere fue al cine con Pita, cuando el público se levantó saludando al himno fascista que tocaban, ellas no quisieron hacerlo. Y, si no llega a ser porque iban con dos oficiales italianos, se las llevan al calabozo y hubieran venido a registrar la casa y saber las ideas que la familia teníamos. Se llevó un susto terrible. 

5 de marzo de 1939. Me da rabia ir al cine porque obligan a saludar con el brazo tendido, o sea, el saludo fascista. En la pantalla aparece el rostro del idiota de Franco, mientras que tocan el himno de ellos y todo el mundo ha de ponerse en pie y saludar. Si no se hace, los soldados que vigilan pegan a aquellos que no obedecen. Quieren mandar a los catalanes a Castilla y aquellos aquí para evitar que se hable esta lengua. Lo mismo harán con los navarros, valencianos, etcétera. Y yo creo que no lo conseguirán porque después de que persisten estos idiomas de regiones libres tantos años, ahora porque sea un capricho de Franco, el imbécil y de todos sus contemporáneos, no se han de salir con la suya. 

29 de marzo de 1939. La guerra ha terminado, dice todo el mundo y los periódicos. Ayer se rindió Madrid y aquí en Barcelona no cesaron de tocar las sirenas en señal de alegría y del final de la guerra. Toda la gente ponía colgaduras en los balcones, aunque a la mayoría les obligaban. Yo tenía un humor pésimo. Hemos perdido. Lloré con mucho dolor al ver que esos criminales fascistas se han llevado la victoria. Mas no les aguantaremos mucho tiempo porque volverá a haber un levantamiento, esta vez por parte nuestra y quedaría entonces enterrado para siempre el odioso fascismo, aunque a lo mejor tardaremos algunos años en lograrlo. Este pensamiento que todos los rojos tenemos y del cual no nos engañamos me da un poco de alegría. Es que no puedo explicar lo malísimos que son de tanto ruín que tienen. Hacen sufrir mucho a los presos y se ha de ir con pies de plomo al hablar. Porque si se llegan a dar cuenta de que nuestras ideas son contrarias a las de ellos y a su odioso caudillo, les cogen y les hacen sufrir mucho. En fin, hemos de saber perder, pero cada vez los blancos se vuelven más rojos al ver las injusticias que hacen ellos, las infames cucarachas curas. En este instante he recibido una postal de Monchi. Está todavía en Lérida y no sabe cuándo vendrá. Estoy contenta al ver que se ha acordado de mí. El otro día fui a su casa y naturalmente no estaba. Me encontré a Pérez, se pudo escapar del frente y se vino acá. Me alegré de verlo lo mismo que él a mí. ¿Acaso ahora que se ha terminado la guerra podré saber de Rever, Laura, etcétera? Tengo tantas ganas, tantas. Fin de la cita.

Vida de Pilar tras la guerra

 (¿Y qué ocurrió con Pilar  al finalizar la guerra civil? Igual que ocurrió con tantas otras familias, los Duawash quedaron rotos por la guerra.)

Cita: 11 de agosto de 1939. Hoy en la mesa he encontrado mucho en falta a mis queridas hermanas. Les deseo muchísima, pero que mucha suerte y deseo que pronto volvamos a estar unidas, pero creo que ya no volveremos a ser las cuatro hermanas de antes. No puedo reprimir el que mis ojos se llenen de lágrimas. Ya no somos niñas. No volveremos a jugar y a pelearnos. Yo me siento tan niña todavía. Fin de la cita. 

(Las tres hermanas mayores de Pilar se exiliaron a Francia por su rol en la guerra. Al cabo de poco, Teresa y Ruby emigraron a Venezuela y no regresaron hasta finales de los 70, ya terminada la dictadura y a los pocos meses de morir las dos. Mary regresó de su exilio francés en los años 40 y publicó numerosos cuentos infantiles sobre el destino de Pilar. Cursó magisterio, pero nunca ejerció de maestra. fue ama de casa y dedicaba también su tiempo a pintar y a escribir cuentos que nunca publicó. Pocos meses después de la guerra conoció a Emily Bratz, antiguo combatiente del Estat Catalá, las juventudes independentistas catalanas, que se habría obligado a hacer el servicio militar en Vigo para la España franquista. Él fue su marido y gran amor del que nacerían dos hijos. Esta es la última entrada de su diario.) 

Cita 12 de marzo de 1940. Sigo cada día más feliz que nunca. Amo más cada hora que paso con mi querido Emily y él me quiere tanto también. Esta mañana hemos ido a pasear al parque Güell. Nos hemos sentado apoyados en un árbol y él apoyó su cabeza en mi falda mientras yo iba acariciándole. Tenía tantas ganas de ponerse en esta posición. Siempre me decía, "Un día que salgamos al campo me he de recostar y que mi cabeza se apoye en ti y tú me acaricias." Y hoy que ha llegado la ocasión se ha sentido muy feliz. Esta tarde hemos ido al cine. No sé. cada vez que me besa más me gusta. Le quiero mucho. Mientras veníamos hacia casa, íbamos haciendo broma y diciendo tonterías, pero lo pasamos tan bien. Me ha dicho Pili, hoy es el día que he sido más feliz. Fin de la cita.

 (Pilar Outro falleció en 1997 y su diario fue publicado póstumamente en 2017).

domingo, 16 de noviembre de 2025

Cualquiera tiempo con Franco fue peor.

 Aniversario del 20N. Por qué con Franco no se vivía mejor: cuando el Régimen creía que el papel de la mujer era “encontrar a quién someterse” en El País, por Natalia Junquera, Madrid - 16 NOV 2025:

 Pese al revisionismo histórico y el discurso de la extrema derecha, el desmontaje de la legislación de la dictadura ha llevado a España a la época de mayor libertad y progreso.

“Si quieres identificar una dictadura, es muy sencillo: Todo lo que no es obligatorio está prohibido”. La frase del periodista Iñaki Gabilondo ilustra con lucidez casi cuatro décadas de franquismo, pero la desmemoria, el desconocimiento y el revisionismo histórico que practica y difunde la extrema derecha han provocado que esa distinción no parezca tan evidente para más de un 21% de la población que considera, según una encuesta reciente del CIS, que esos años fueron “buenos” o “muy buenos” para el país. La idea de que con Franco vivíamos mejor se ha expresado en el Parlamento —“Este es el peor Gobierno en 80 años”, declaró el líder de Vox, Santiago Abascal—, y también fue en la sede de la soberanía nacional donde un diputado —Manuel Mariscal, del mismo partido— se jactó de que “gracias a las redes sociales”, los jóvenes están “descubriendo que la etapa posterior a la Guerra Civil no fue una etapa oscura, sino de reconstrucción, progreso y reconciliación”.

La historiadora Carmina Gustrán, comisionada del Gobierno para la celebración de los 50 años de España en Libertad, el programa estatal relacionado con el aniversario de la muerte de Franco, explica que “todos los actos diseñados [más de un centenar] buscan ampliar el conocimiento sobre la dictadura, su miseria económica y moral” y, al tiempo, festejar la “gran transformación” desde la reconquista de la democracia. “Hemos pasado de ser un país que reprimía, encarcelaba y aplicaba terapias de conversión a los homosexuales, a ser un referente mundial en políticas LGTBIQ+. Hemos pasado de la dote para que las mujeres dejaran sus trabajos al casarse, a altas tasas de empleabilidad femenina, con mujeres ocupando cada vez más puestos de responsabilidad en empresas e instituciones. De ser un país de emigrantes, con miles de personas que salían del país cada año, a ser uno de acogida...”.

Estos son algunos de los hitos de esa gran transformación:

“Hágase la ciega, la sorda y la muda”

“Si la mujer es habitualmente de carácter apacible, dulce y bondadosa”, escribía Antonio Vallejo-Nágera, psiquiatra de cabecera del franquismo, “débese a los frenos que obran sobre ella, pero como el psiquismo femenino tiene muchos puntos de contacto con el infantil y el animal, cuando desaparecen los frenos que contienen socialmente a la mujer, entonces despiértase en el sexo femenino el instinto de crueldad”. Amparado en esos estudios que pedían “reformas sociales indispensables para restar adeptos a la causa marxista”, el Régimen se puso manos a la obra en la fabricación de frenos para contener socialmente a las mujeres después de los “excesos” de la República. Como primera medida, “la salud de la raza”, explica el historiador Paul Preston en El holocausto español, “exigía separar a los niños de sus madres rojas” en las cárceles. Las disparatadas teorías eugenésicas de Vallejo-Nágera “se emplearon para justificar el secuestro de niños republicanos” y que no germinara en ellos el peligroso “gen marxista”.

En 1942 se creó el Patronato de Protección a la Mujer para, según el decreto franquista, “apartarlas del vicio y educarlas con arreglo a las enseñanzas de la religión católica”. La llamada Liga Española contra la Pública Inmoralidad; la Sección Femenina; el consultorio de Elena Francis... todo estaba orientado a sepultar los derechos y libertades alcanzados en la República y recluir a las mujeres en cocinas y paritorios. Curiosamente, la única con poder en las instituciones del Régimen, Pilar Primo de Rivera, al frente de la Sección Femenina, y hermana de José Antonio, fundador de Falange, decía cosas como estas: “La vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular o disimular, no es más que un eterno deseo de encontrar a quién someterse”; “Las mujeres nunca descubren nada; les falta el talento creador reservado por Dios para inteligencias varoniles”.

En esa reeducación también jugó un papel determinante un consultorio radiofónico ideado como una especie de policía moral que sirvió, durante décadas, para legitimar el franquismo. El libro Las cartas de Elena Francis (Cátedra) recoge cuantiosos ejemplos. A una madre con cuatro hijos que confiesa la infidelidad de su marido, la locutora le aconseja: “Es mucho mejor que se haga la ciega, la sorda y la muda. Procure hacer lo más grato posible su hogar...”. A otra mujer que le habla de las palizas que recibe en presencia de su hija de 10 años, le recomienda: “Sea valiente, no descuide un solo instante su arreglo personal. Y cuando él llegue a casa, esté dispuesta a complacerlo en cuanto le pida...”.

Y la prueba del algodón, el Código Civil y el Código Penal. Con Franco, España volvió a la legislación de 1889. “Artículo 60: ”El marido es el representante de su mujer"; “Artículo 61: ”Tampoco puede la mujer, sin licencia o poder de su marido, adquirir por título oneroso ni lucrativo, enajenar sus bienes, ni obligarse, sino en los casos y con las limitaciones establecidas por la Ley". Es decir, un sistema de tutela similar al de países como Arabia Saudí o Qatar. Además, en mayo de 1942, el franquismo recuperó el delito de adulterio, pero con diferencias según quien lo cometiera porque, aunque “idéntico en su esencia” era “diverso por la gravedad del daño, mucho mayor en la infidelidad de la esposa”. Así, según el Código Penal, cometía adulterio “la mujer casada que yace con varón que no sea su marido y el que yace con ella sabiendo que está casada, aunque después se declare nulo el matrimonio”. Si el adúltero era el hombre, se hablaba de “amancebamiento”. La mujer era culpable siempre; el hombre, solo si tenía a su amante en la casa conyugal.

En 1958, y gracias a la presión de una abogada falangista, Mercedes Formica, conmocionada por el asesinato a puñaladas de una mujer a manos de su marido, se introdujeron algunas reformas en el Código Civil —los cambios fueron conocidos como “la re-formica”—. Como recuerda el historiador Nicolás Sesma en Ni una, ni grande, ni libre, “se equiparó la consideración jurídica del adulterio y se redujo la unilateralidad en la disposición del patrimonio inmobiliario y el régimen de gananciales. Se mantenía, sin embargo, la necesidad de contar con el permiso del marido para la participación en procedimientos legales, la aceptación de herencias y el ejercicio de la función de albacea”. Ya en 1975, el trabajo incansable de otra jurista, María Telo, favoreció nuevos cambios para que las españolas casadas pudieran abrir cuentas en el banco, trabajar y disponer de su salario sin permiso del marido.

La ley del divorcio se aprobó en 1981. La de igualdad, en 2007 (con la abstención del PP). El 3 de diciembre de 1986 se practicó el primer aborto legal en España —se había despenalizado para algunos supuestos—; en 2010 entró en vigor la ley de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo. En 2022, la modificación del Código Penal que castiga con prisión de tres meses a un año o con trabajos en beneficio de la comunidad a quienes acosen a las mujeres que deciden abortar. Hoy hay más universitarias (56,8%) que universitarios. En el Gobierno de la nación tres son vicepresidentas y ocho, ministras. En los Ejecutivos regionales hay cinco presidentas; en el Congreso, las mujeres son el 44% del hemiciclo. Una bióloga molecular de León, Sara García, astronauta de reserva, investiga sobre nuevos fármacos contra el cáncer. En 2007, una almeriense de 26 años, Rosa María García-Malea, se convirtió en la primera mujer piloto de caza del Ejército...

A la cárcel por homosexual

En 1954, el Régimen franquista incluyó a los homosexuales en la ley de vagos y maleantes, junto a “los mendigos profesionales y a los que vivan de la mendicidad ajena, exploten menores de edad, enfermos mentales o lisiados”. La norma permitía, como “medida de seguridad”, internar a gais en “instituciones especiales, y, en todo caso, con absoluta separación de los demás”. En 1970, cinco años antes de la muerte de Franco, la ley fue sustituida por la de “peligrosidad y rehabilitación social”. La dictadura los consideraba ahora una especie de enfermos a los que había que “curar” y los separaba en “pasivos” o “activos”. Las lesbianas eran enviadas al manicomio. Entre los represaliados del colectivo, Rampova relataba a este periódico a punto de cumplir 50 años: “En la prisión de Barcelona me enviaron a un pabellón de invertidos para menores. Los presos pagaban a los vigilantes para colarse y violarnos. Luego nos pegaban palizas para demostrar que ellos no eran gais. Venían cinco, seis veces al día. A veces hasta ocho. He tenido más violaciones que relaciones consentidas”. Después de la cárcel, llegaba el destierro. De uno a dos años.

El pasado julio se cumplieron 20 años de la entrada en vigor de la ley del matrimonio igualitario. España fue el tercer país del mundo en aprobarlo.

Ya en 1938, durante la Guerra Civil, el BOE publicó la ley de prensa que estableció un sistema de censura previa “frente al libertinaje democrático”. De acuerdo a la norma, correspondía al “jefe del servicio de prensa de cada provincia”, elegido por el ministro, ”ejercer la censura de acuerdo con las orientaciones que se le dicten". El Ministerio podía “castigar gubernativamente todo escrito que tienda, directa o indirectamente, a mermar el prestigio de la Nación o del Régimen, entorpezca la labor de Gobierno en el Nuevo Estado o siembre ideas perniciosas entre los intelectualmente débiles”. Los mecanismos se fueron perfeccionando para que en España nadie leyera, oyese o viese algo que no fuera del gusto de las autoridades franquistas.

En 1966, siendo ministro de información Manuel Fraga, se aprobó una nueva ley de prensa que pretendía ser más aperturista, lo que no impidió cierres de periódicos como el diario Madrid. Dos años después de la muerte de Franco un decreto estableció: “La libertad de expresión y el derecho a la difusión de informaciones por medio de impresos gráficos o sonoros no tendrá más limitaciones que las establecidas en el ordenamiento jurídico con carácter general”.

Recientemente, sin embargo, en Ayuntamientos gobernados por el PP y Vox se han producido episodios de censura, como la cancelación en Briviesca (Burgos) de la obra El mar: visión de unos niños que no lo han visto nunca, que narra, precisamente, la historia de un maestro republicano, Antonio Benaiges, torturado, fusilado y arrojado a una fosa común en 1936.

Una de las charlas del programa España en libertad, titulada Del milagro a la realidad: dictadura, transición y democracia desde la historia económica, desmontó varios mitos alrededor de Franco. “Los países de la Europa Occidental”, explicó Vicente Pinilla, catedrático de historia económica, “tardaron cinco años en recuperar el PIB per cápita previo a la guerra. A España le costó 17″.“En 1975, el gasto público suponía el 11,7% del PIB mientras que la media europea estaba entre el 40% y el 50%”, añadió. Margarita Vilar, doctora en Economía, recordó que en los años sesenta, un trabajador de la misma industria, cualificación y cargo “ganaba tres veces más en Suiza y dos veces más en Alemania” y explicó cómo la ley de bases de seguridad Social, que entró en vigor en enero de 1967 y por la que algunos atribuyen falsamente a Franco la creación del Estado del bienestar, no tenía “nada que ver con las medidas que se aprobaron en democracia para reducir la desigualdad y tratar de cubrir universalmente a la población”. “En aquella ley”, aclaró, “el coste de pago era mucho mayor para el asalariado que para los empresarios”.

Paula Rodríguez, doctora en Economía, se refirió a los engañosos datos de paro durante el franquismo “a costa de expulsar del mercado de trabajo a las mujeres [solo los hombres cuyas esposas no trabajaran fuera de casa podían acceder al llamado subsidio familiar] y por la emigración española”. Después de la primera etapa del exilio, que supuso una mutilación cultural e intelectual (Luis Buñuel, Rafael Alberti, Federica Montseny, Clara Campoamor...), aproximadamente dos millones de españoles abandonaron el país entre 1960 y 1975. La emigración, como recuerda Arturo Lezcano en El país invisible (Libros del KO) fue una especie de Plan Marshall privado [del real España fue excluida por su régimen político]. La dictadura, que en 1941 había llegado a prohibir la emigración por decreto, luego agradeció la generosa aportación de sus remesas.

Sobre la supuesta inteligencia económica de Franco, una anécdota: a principios de los cuarenta fue estafado por un austriaco, Albert Edward Wladimir Fülek Edler von Wittinghausen, que le convenció de que tenía la fórmula para convertir agua, extractos de plantas y otros ingredientes secretos en un combustible superior a la gasolina, la fikelina, como la llamaba cariñosamente el dictador. En su biografía, Paul Preston relata que Franco se apresuró a anunciar que España sería autosuficiente en energía y un país rico exportador de petróleo. Ignacio Martínez de Pisón explica en El estafador que engañó a Franco que la primera ley de protección de la industria nacional durante la dictadura fue precisamente para favorecer el desarrollo de la fikelina, incluyendo la expropiación de unos terrenos a las afueras de Madrid para instalar una fábrica y la construcción de unos tanques subterráneos para almacenar la nueva pócima. Descubierto el engaño, el timador fue encarcelado discretamente y en 1946, deportado a Alemania.

“La dictadura”, resume la historiadora Carmina Gustrán, “fue especialista en tergiversar la realidad. Franco celebró en 1964 sus ’25 años de paz’ cuando lo que se había sufrido en España desde 1939 era fundamentalmente unas políticas de la venganza por las que los franquistas sistemáticamente encarcelaron, asesinaron y robaron a los republicanos y sus familias. Presumió de desarrollo económico sin hablar de los altísimos costes sociales, ni del éxodo rural, ni de las remesas de los emigrantes; ni de la construcción sin planificación en la costa, ni de los barrios de chabolas a las afueras de grandes ciudades sin agua, luz, alcantarillado, escuelas o transporte público”. La historiadora pone un ejemplo más de “los bulos que se repiten de un modo sistemático y con fines políticos”: “Los proyectos de pantanos no son una invención del franquismo. La II República ya tenía un Plan Nacional de Obras Hidráulicas en 1933, promovido por Indalecio Prieto. Franco continuó con el desarrollo de infraestructuras que ya estaban planificadas y para ello utilizó, en muchos casos, mano de obra esclava, de presos mayoritariamente políticos. En la construcción de pantanos, además, se enriquecieron las grandes empresas vinculadas al régimen con prácticas profundamente corruptas y el uso de esa mano de obra esclava”. “El franquismo”, concluye, “fue una máquina de crear infelicidad”.

Hoy, España es un país receptor de emigrantes. Este año ha superado el millón de afiliados latinoamericanos a la Seguridad Social de un total de 21,8 millones de cotizantes. El diario británico Financial Times acaba de describir la economía del país como “la de mayor crecimiento de Europa y una de las más sólidas del mundo desarrollado”.