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martes, 30 de junio de 2026

Retórica coercitiva y manipulativa, aplicable a personas y al fascismo.

  Estas son 55 (y solo son algunas) de las formas en que se explotan informativamente los puntos ciegos de la mente humana. El entenderlas hace que sea mucho más difícil que funcionen contigo. 

 Triangulación. La triangulación sucede cuando un manipulador introduce a una tercera persona en la dinámica de la relación, ya sea de forma real o imaginaria para crear inseguridad, celos o competencia, permitiéndole al manipulador mantener el control sobre ambas partes. 

Gas lighting. La luz de gas o gas lighting ocurre cuando alguien intenta desacreditar la percepción de la realidad de otra persona mediante la negación constante de hechos, lo que hace que la víctima termine dudando de su propia memoria o cordura. Algo como decir: "Eso nunca pasó, te lo estás inventando todo." 

Love bombing. El bombardeo de amor es una técnica que consiste en abrumar a una persona con afecto, elogios y atención excesiva al principio de una relación para crear una dependencia emocional rápida y ganar control sobre ella antes de que pueda ver las señales de alerta. 

Tratamiento de silencio es una técnica de castigo que consiste en retirar la comunicación y el afecto de manera repentina. Se utiliza para ejercer poder sobre la otra persona, forzándola a pedir perdón o ceder ante las demandas del manipulador para terminar con el aislamiento emocional. 

Hacerse la víctima o victimismo ocurre cuando el manipulador se presenta como la parte perjudicada en una situación en la que él mismo es el agresor. El objetivo es desviar las críticas, evitar la responsabilidad y hacer que la otra persona se sienta culpable por intentar poner límites. 

Falsos dilemas. Esta técnica consiste en presentar una situación compleja, como si solo existieran dos opciones extremas y opuestas, ocultando deliberadamente el resto de las alternativas. Al forzar una elección entre A o B, el manipulador empuja a la víctima hacia la opción que más le conviene, haciendo que esta sienta que no tiene otra salida lógica.

Proyección. La proyección ocurre cuando un individuo atribuye sus propios rasgos, inseguridades o comportamientos negativos a los demás. En lugar de admitir un error, el manipulador acusa a su víctima de cometer exactamente lo que él está haciendo. 

Confusión deliberada. Esta técnica consiste en presentar argumentos contradictorios, cambiar de tema constantemente o usar un lenguaje excesivamente vago para desorientar a la víctima. Al crear un estado de neblina mental, el manipulador impide que la persona pueda analizar con lógica lo que está sucediendo. 

Bread crumming. La técnica de las migajas consiste en enviar señales mínimas de interés o afecto como mensajes esporádicos o likes para mantener a alguien enganchado y disponible, pero sin ninguna intención real de comprometerse o profundizar en la relación. 

Simulación de futuro es la creación de una narrativa detallada y emocionante sobre un futuro compartido para obtener beneficios inmediatos. El manipulador vende un sueño, comprar una casa, tener hijos, una sociedad laboral, para que la víctima entregue su dinero, tiempo o lealtad hoy sobre una base que el manipulador vendehúmos no tiene intención de construir. 

Inversión de la víctima. Darvo es una sigla para denegar, atacar y revertir víctima y ofensor. Cuando se le confronta, el manipulador primero niega el hecho, luego ataca a quien lo confronta y finalmente afirma que él es la verdadera víctima de la situación. El objetivo es que la persona que inició la queja termine pidiendo perdón. 

Culpabilización es una forma de manipulación emocional en la que se hace sentir a la otra persona responsable del malestar o de los problemas del manipulador con el fin de obligarla a realizar una acción por puro remordimiento. 

Reciprocidad forzada consiste en realizar un favor o dar un regalo que la víctima no pidió y que no puede devolver fácilmente. Esto crea una deuda psicológica inmediata. El manipulador utiliza este sentimiento de obligación para pedir algo mucho más valioso a cambio, sabiendo que la presión social de no ser un ingrato forzará la aceptación. 

Falsa preocupación. Sucede cuando se utiliza un tono de ayuda o consejo para socavar la confianza de alguien. Por ejemplo, te lo digo porque te quiero, pero no creo que seas capaz de manejar ese trabajo. Es una crítica destructiva disfrazada de apoyo. 

Normalización de lo anómalo. Ocurre cuando se introducen comportamientos abusivos o inaceptables de manera gradual. Al repetirlos con frecuencia, el manipulador logra que la víctima los perciba como algo normal o estándar dentro de la relación, eliminando su capacidad de alarma o protesta. 

Incompetencia armada consiste en fingir torpeza, ignorancia o incapacidad para realizar tareas básicas con el fin de obligar a la otra persona a hacerse cargo de ellas. Al decir, "Tú lo haces mejor o yo no sé cómo se hace" el manipulador delega sus responsabilidades y carga a la víctima con el trabajo sucio, evitando cualquier esfuerzo o rendición de cuentas. 

Victimismo instrumental es el uso de una posición de supuesta debilidad o sufrimiento para obtener beneficios o evitar consecuencias. El manipulador se presenta como el perjudicado en cada situación para desviar las críticas, despertar con pasión y forzar a los demás a ceder ante sus peticiones. 

Pie en la puerta. Esta técnica de persuasión consiste en lograr que la persona acceda primero a una petición pequeña e insignificante. Una vez que se ha establecido ese primer sí, es mucho más probable que la víctima acepte una petición mucho mayor y más exigente debido a la presión interna de mantener la consistencia.

Puerta en la cara. A diferencia de la anterior, aquí el manipulador comienza realizando una petición exagerada o inaceptable que sabe que será rechazada. Tras la negativa, presenta una segunda petición más pequeña, la que realmente deseaba desde el principio, haciendo que parezca una concesión o un favor, lo que presiona a la víctima a aceptar por compromiso. 

Comparación social. Ocurre cuando el manipulador utiliza a terceras personas, reales o imaginarias, como un estándar inalcanzable para señalar las supuestas deficiencias de la víctima. Al compararla constantemente con otros de manera desfavorable, logra erosionar su seguridad y la motiva a esforzarse más para obtener una aprobación que nunca llega. 

Prueba social. La prueba social explota la tendencia humana a seguir el comportamiento de la mayoría. El manipulador fabrica la ilusión de que todo el mundo está de acuerdo con una idea o está realizando una acción específica, presionando a la víctima para que se adapte al grupo por miedo a ser la única que está equivocada o fuera de lugar. 

Chivo expiatorio. Ocurre cuando un grupo o individuo selecciona a una persona para cargar con la culpa de todos los fallos internos, permitiendo que los verdaderos responsables se evadan las consecuencias de sus actos. 

Mover la meta consiste en cambiar continuamente los estándares o requisitos de éxito justo cuando la otra persona está a punto de alcanzarlos. Esto asegura que la víctima nunca se sienta lo suficientemente buena y siempre esté intentando complacer al manipulador sin éxito. 

Idealización y devaluación. Es un ciclo de manipulación donde el agresor primero pone a la víctima en un pedestal, colmándola de elogios y haciéndola sentir especial.

Idealización. Una vez que la víctima está enganchada, el manipulador cambia bruscamente a un trato frío y crítico de evaluación, generando una crisis de identidad en la persona que intenta desesperadamente volver a la fase de oro. 

Anclaje emocional es la asociación de un estímulo específico, un gesto, una palabra o un tono de voz con un estado emocional negativo o de miedo. Una vez establecida el ancla, el manipulador solo necesita repetir ese estímulo para que la víctima vuelva instantáneamente a sentirse vulnerable o culpable, permitiendo el control sin necesidad de una discusión abierta. 

Desamparo aprendido es el estado psicológico que se alcanza tras someter a alguien a críticas o fracasos constantes de los que no puede escapar. El manipulador convence a la víctima de que nada de lo que haga cambiará su situación, logrando que esta deje de luchar y acepte la sumisión de forma pasiva, incluso cuando se presentan oportunidades reales de libertad. 

La trampa del doble vínculo ocurre cuando el manipulador envía dos mensajes contradictorios al mismo tiempo, donde cumplir uno implica violar el otro. Por ejemplo, sé más independiente, pero no tomes decisiones sin consultarme. No importa lo que la víctima haga, siempre estará mal, lo que genera un estado de parálisis y dependencia absoluta de la validación del manipulador. Véase Trump.

Fatiga decisional consiste en desgastar la capacidad de juicio de la víctima, obligándola a tomar una corriente interminable de decisiones irrelevantes. Al llegar al punto de agotamiento mental, la persona pierde su capacidad de filtrar lo importante y termina cediendo ante una demanda mayor del manipulador simplemente para que el proceso termine.

Castigo imprevisible. A diferencia del castigo directo, esta técnica mantiene a la víctima en un estado de hipervigilancia. El manipulador reacciona de forma explosiva o punitiva ante acciones que antes eran permitidas sin un patrón lógico. Esta aleatoriedad destruye la seguridad de la víctima, quien termina limitando su propia libertad para evitar una posible represalia que no puede predecir.

Negación estratégica es la táctica de negar sistemáticamente hechos, promesas o comportamientos evidentes, incluso cuando existen pruebas. El objetivo es evadir cualquier tipo de responsabilidad y agotar la capacidad de resistencia de la otra persona, quien termina rindiéndose ante la imposibilidad de llegar a la verdad. Véase Trump.

Reescritura del pasado. La reescritura del pasado ocurre cuando el manipulador altera el relato de eventos que ya sucedieron para que se ajusten a su conveniencia actual. Al cambiar los detalles de una conversación o acuerdo previo, logra que la víctima dude de su propia memoria y acepte una versión de los hechos que favorece al manipulador. Véase Trump.

Retención de información. Consiste en ocultar datos clave, planes o sentimientos para mantener una ventaja estratégica. Al dejar a la víctima en la oscuridad, el manipulador se asegura de que ella no pueda tomar decisiones informadas ni actuar con independencia, creando una relación de dependencia donde la información es poder. 

El Miedo es una técnica primaria que utiliza amenazas, ya sean explícitas o sutiles sobre el abandono, la violencia, la pérdida económica o el rechazo social. El objetivo es mantener a la persona en un estado de alerta constante que anula su capacidad de tomar decisiones libres y autónomas. 

La Vergüenza consiste en señalar y amplificar los supuestos defectos, errores o vulnerabilidades de una persona, ya sea en público o en privado. Al erosionar la autoestima del individuo, el manipulador lo hace sentir indigno de respeto, facilitando que este acepte un trato degradante. 

Trampa del costo hundido. El manipulador recuerda constantemente a la víctima todo el tiempo,  esfuerzo o dinero que ya ha invertido en la relación o el proyecto. Al enfocarse en lo que se perdería si se rinde ahora, obliga a la persona a seguir sacrificándose en una situación tóxica, basándose en la falacia de que abandonar es tirar a la basura su pasado. 

Licencia moral. Sucede cuando el manipulador utiliza una buena acción pasada para justificar un comportamiento egoísta o abusivo en el presente. El razonamiento es, como fui tan bueno contigo ayer, hoy tengo derecho a tratarte mal. Se utiliza la bondad como un crédito acumulado que permite violar los límites de la otra persona sin sentir culpa.

Dividir y enfrentar es la táctica de crear conflictos y desconfianza entre los miembros de un grupo o una familia. Al romper las alianzas y fomentar la rivalidad interna, el manipulador evita que los demás se unan en su contra y logra posicionarse como el único mediador o aliado confiable para cada una de las partes. 

Nosotros versus ellos consiste en crear una mentalidad de búnker donde se divide el mundo en dos bandos, el círculo interno, el manipulador y la víctima y un mundo exterior hostil o ignorante. Al fomentar la idea de que nadie nos entiende como nosotros, el manipulador refuerza la dependencia de la víctima y justifica el aislamiento como una medida de protección necesaria. 

Apelación a la autoridad. Se utiliza cuando el manipulador justifica una orden o una creencia basándose únicamente en su posición de poder, estatus o supuesta sabiduría superior en lugar de ofrecer razones válidas. Se espera que la otra persona obedezca o crea sin cuestionar simplemente porque quien manda lo dice. 

Propósito trascendente. Esta técnica consiste en justificar el abuso o la explotación vinculándolos a una causa superior, ya sea la estabilidad familiar, el éxito de la empresa o un ideal espiritual. Al elevar el conflicto a un plano moral o sagrado, el manipulador logra que la víctima acepte el sacrificio personal como un deber noble, silenciando cualquier queja legítima. 

Refuerzo intermitente. Esta técnica se basa en entregar recompensas o afecto de manera inconsistente. Al saber cuándo recibirá validación, la víctima se vuelve adicta a los momentos buenos, tolerando abusos prolongados con la esperanza de que el comportamiento positivo regrese. 

Marcos mentales. Consiste en presentar la información dentro de un marco específico para influir en cómo se interpreta. Al elegir qué detalles resaltar y cuáles omitir, el manipulador predetermina la conclusión a la que llegará la víctima, controlando la percepción del problema desde el inicio. 

Sobrecarga cognitiva es el acto de bombardear a alguien con una cantidad abrumadora de información, argumentos o demandas rápidas para confundirlo y desgastar su capacidad de toma de decisiones, facilitando que acepte algo que normalmente rechazaría.

Simplificación extrema ocurre cuando se reducen problemas profundos o  multifacéticos a eslóganes sencillos o explicaciones de una sola causa. El objetivo es evitar el pensamiento crítico y el análisis de los matices, logrando que la víctima acepte una narrativa sesgada, porque es fácil de entender y de repetir. 

Repetición o iteración. Es la técnica de afirmar una mentira o una idea sesgada de manera constante y rítmica hasta que el cerebro de la víctima comienza a procesarla como una verdad familiar. La repetición debilita la resistencia cognitiva, logrando que el mensaje se asiente en el subconsciente por pura exposición.

Amor condicionado. Sucede cuando el afecto, la validación y el apoyo se utilizan como una moneda de cambio. El manipulador solo ofrece amor cuando la víctima cumple con sus expectativas o demandas y lo retira inmediatamente ante cualquier señal de independencia o desacuerdo. 

Covering, llamada así por la marca de aspiradoras, es la técnica de intentar succionar a una persona de vuelta a una relación tóxica después de una ruptura o un periodo de distanciamiento utilizando falsas promesas de cambio, crisis fabricadas o apelando a la nostalgia. 

Urgencia falsa es la imposición de un límite de tiempo arbitrario e innecesario para tomar una decisión importante. Al obligar a la persona a decidir ahora mismo, el manipulador anula su capacidad de reflexión y consulta externa, forzándola a ceder ante la presión del momento para evitar una supuesta pérdida catastrófica. 

Escasez artificial consiste en crear la ilusión de que un recurso, una oportunidad o el tiempo mismo son limitados. Al generar la sensación de que algo se está acabando o de que es exclusivo para unos pocos, el manipulador induce un estado de ansiedad que empuja a la víctima a actuar impulsivamente sin evaluar las consecuencias. 

Etiquetado. El etiquetado es el uso de nombres o categorías simplistas para definir a una persona. El perezoso, la loca, el salvador. Estas etiquetas actúan como prisiones mentales. Una vez aceptada la etiqueta, la víctima comienza a actuar conforme a ella, limitando su comportamiento a lo que el manipulador ha definido.

Aislamiento es una de las técnicas más peligrosas y consiste en cortar sistemáticamente los vínculos de la víctima con sus fuentes de apoyo externo, como amigos, familiares o colegas. Al dejar a la persona sin referentes objetivos ni ayuda emocional, el manipulador se convierte en su única fuente de información y validación, facilitando un control total.

Devaluación de la alternativa. El manipulador se encarga de hablar mal de cualquier otra opción de vida, trabajo o relación que la víctima pueda tener. Al presentar el mundo exterior como algo peligroso, incompetente o cruel, logra que la víctima perciba su situación actual, por muy mala que sea, como el mal menor o el único refugio seguro.

Despersonalización del otro. El manipulador deja de tratar a la víctima como un ser humano con necesidades propias y empieza a verla como un objeto o una extensión de sus propios deseos. Al eliminar la empatía del lenguaje y del trato, el manipulador se otorga a sí mismo el permiso interno de utilizar a la persona sin sentir ningún remordimiento moral. 

Persuasión cooeritiva. A diferencia de la persuasión normal, esta utiliza el desgaste físico o emocional falta de sueño, estrés constante, bombardeo ideológico para quebrar la voluntad de la persona. Se busca desmantelar la identidad previa del individuo para reconstruirla según los intereses del manipulador o del grupo. 

Si reconociste alguna de estas técnicas, probablemente alguien más también debería ver esto. Gracias por haber llegado hasta el final. Aquí te dejo con más contenido que te pueda interesar.

Hasta la próxima. M.

lunes, 11 de agosto de 2025

Neonazis neosionistas

 ¿Estar contra el estado de Israel, nos hace automáticamente antisemitas? De Eliana en Quora:

Hace algunos días, Óscar Andrade repasaba en el parlamento uruguayo algunos datos escalofriantes: según Francesca Albanese, relatora especial de las Naciones Unidas sobre los territorios palestinos, cayeron en Gaza 85 mil toneladas de bombas, seis veces más que en Hiroshima. Hay más de 60 mil personas muertas, la mayoría mujeres y niños. 1500 médicos y personal de la salud muertos. No recuerdo ya cuántos periodistas asesinados, creo que cerca de 200. Según la OMS, Gaza vive una hambruna masiva mientras Israel bloquea y dificulta al máximo la llegada de ayuda humanitaria. Gaza tiene la mayor población pediátrica amputada en todo el mundo. Diez niños por día están siendo amputados y, producto del bloqueo, la mayoría de ellos son amputados sin anestesia.

¿Cuánto más horror tiene que haber para que dejen de acusar de antisemitas a los que condenamos las acciones de Israel? Que se vayan a la mierda. Lo dije en otra respuesta y lo repito: los nazis de nuestra época no odian a los judíos, odian a los palestinos.

domingo, 10 de agosto de 2025

Estadounidenses refugiados en España del trumpismo

 Los ‘refugiados’ de Trump se instalan en España: “No vamos a volver a Estados Unidos”, en El País, por Jesús García Bueno  / Álvaro Ruiz / Nacho Sánchez, Barcelona / Madrid / Málaga - 10 AGO 2025:

EL PAÍS recoge las historias de varias familias norteamericanas llegadas ante la deriva del país y la pérdida de libertades: “Las cosas se están poniendo feas”

España se ha convertido en un refugio para los norteamericanos que escapan de la deriva autoritaria de Donald Trump. Familias que, sin mirar atrás, han aterrizado con la intención de quedarse. Por ahora no son demasiadas. No se trata de un éxodo ni de una crisis migratoria. Pero los estadounidenses con los que ha conversado EL PAÍS se ven, en parte, como refugiados políticos. En un viaje inverso al que hace cuatro siglos emprendieron los primeros colonos, cruzan el Atlántico para sentirse más seguros y libres, lejos de un país donde el imperio de la ley se desvanece ante un presidente desatado.

Benjamin Gorman: “Mi país se ha convertido en una fuente de bochorno”

Esa sensación de que cada vez más ciudadanos desean salir de EE UU la percibe Benjamin Gorman, escritor y profesor de instituto de 48 años que se ha instalado con su pareja y su “hije” (y sus tres perros y sus dos gatos) en un piso del barrio Gótico de Barcelona. “Cuando Trump ganó, sabía que teníamos que escapar. La familia y los amigos pensaron que exagerábamos. Ahora me llaman para pedirme consejo. La Historia nos enseña que los primeros en irse parecen locos, pero los últimos no salen”.

Gorman, que se crio en Independence (Oregon) y ha vivido en Cincinatti (Ohio) se siente un “refugiado político”. Activista por la justicia racial, sus críticas a la enseñanza de Historia en Estados Unidos le valieron, dice, “amenazas de muerte de seguidores de Trump”, las mismas que sufrió su mujer, Chrys, que es queer y neurodivergente. Frankie, descendiente de ambos, es transexual y no binario. “Si hubiéramos esperado más para salir, su pasaporte habría sido invalidado”, dice a propósito de la orden de Trump de no emitir documentos con el género “x” o uno diferente al del nacimiento.

Han recalado en España por dos razones: Gorman habla castellano y han podido tramitar un visado para nómadas digitales. En Barcelona, ciudad que el profesor ya conocía, se sienten “bienvenidos”. Gorman comprende, no obstante, que expatriados como ellos pueden ayudar a incrementar el precio de la vivienda, pero él y su familia, dice, quieren ser “miembros positivos” de la ciudad.

“Mi país se ha convertido en una fuente de bochorno. Las cosas se están poniendo feas con más rapidez de lo que esperaba. En España puedo hablar sin miedo a la censura”, dice. “Lo más peligroso”, agrega, “es el ataque contra los inmigrantes”, y cómo las decisiones del líder republicano están generando “una gran cantidad de sufrimiento” y “miedo” en determinados sectores de población. Cree que el estatus de refugiados para norteamericanos acabará siendo una realidad.

El viaje a España es, de momento, solo de ida. “Mientras Trump sea presidente, no voy a regresar”, dice Gorman, que opina que su efecto van a durar más allá del mandato. “No voy a sentirme seguro en EE UU por muchos años. Trump es un síntoma de un cáncer más grande”.

Fred Guerrier: “Estaba harto, en Madrid tengo espacio mental”

Fred Guerrier estaba “harto” de que todo a su alrededor girara en torno a Trump. “Creo que va a pasar mucho tiempo hasta que se deshagan todas las cosas que ha hecho. Probablemente, no estaré vivo cuando vuelvan a la normalidad”, dice. El hombre, de 43 años, llegó con su familia a Nueva York desde Haití a los siete. Tiene con unos amigos una productora de campañas y anuncios para políticos y oenegés, pero decidió mudarse a Madrid, aterrizó hace apenas una semana, para despejar su mente de la política: “Si voy a pasar las horas de trabajo tratando con la política, la quiero completamente fuera de mi vida real”. Vivió en la capital hace 14 años, un año trabajando como profesor de inglés. Ha vuelto para quedarse “a largo plazo” y cree que fuera de EE UU dejará de estar tan estresado por la situación y tendrá “tiempo y espacio mental para escribir y desarrollar proyectos”.

Las medidas de Trump han afectado directamente a su empresa. Es la primera vez en seis años que su compañía ha tenido que promocionarse para conseguir contratos. Conocen a “mucha gente en política” y siempre “habían saltado de un trabajo a otro” a través de contactos. Los motivos pasan por los recortes en la financiación de organizaciones sociales, que ya no se pueden permitir pagar por sus vídeos, y el desconcierto político general en la órbita demócrata. “La gente todavía está intentando averiguar qué pasó en las últimas elecciones, y en qué dirección ir ahora”, dice.

Con el regreso de Trump a la Casa Blanca se sentía “impotente” porque había “muchas cosas pasando a la vez”. “Quizás ese sea el acierto de su equipo”, dice, “hacer tantas cosas a la vez que resulte abrumador para los rivales políticos”. “Está quemando el edificio entero”, dice el cineasta, “solo se salvarán los pocos ricos que estén en la cima, los políticos y los multimillonarios tecnológicos”.

Chris Kelly: “Mi hija notaba mucho racismo”

A Chris Kelly, californiana de melena rubia y ojos azules, la animó a dar el paso su hija, que tiene 17 años y es mulata. Ambas habían salido a la calle durante el movimiento Black Lives Matter (desencadenado por la muerte de George Floyd a manos de la policía) y la adolescente empezó a sentirse incómoda por su color de piel. “Notaba mucho racismo. Me dijo que, si Trump volvía a ganar, no quería seguir allí. Le pregunté si estaba segura, porque tenía que dejar sus clases de danza y le faltaba solo un año para acabar el instituto. No le importaba”, explica Kelly en la terraza de una elegante cafetería del Eixample que ha impuesto una moda muy americana: dejar propinas del 10 o el 20%.

Kelly y su hija viven en un “apartamento perfecto” del Eixample (más de 2.000 euros de alquiler al mes) desde hace cuatro meses. Escogieron España porque era uno de los países, con Portugal, que “permitía conseguir los visados de forma más rápida”. Y Barcelona porque localizaron una escuela americana en Gràcia. Están aquí con un visado de estudios, que permite a Kelly recibir clases de castellano. La mujer ha dejado su “casita” de San Diego (California) y ha vendido su coche. Solo ha conservado “diez cajas de recuerdos” que están en manos de un amigo, señal de que esto no son unas vacaciones.

“No vamos a volver a EE UU. El país está muy dividido y eso no se va a arreglar con un nuevo presidente. El daño que ha hecho Trump va a durar al menos una generación”, cuenta Kelly, que denuncia la progresiva pérdida de derechos y libertades bajo un presidente que “se siente por encima de la ley”. A Kelly le han horrorizado el despliegue de tropas de la Guardia Nacional en Los Ángeles y las redadas contra inmigrantes indocumentados. “A mi hija podrían confundirla con una extranjera y someterla a un proceso que ya no tiene garantías. Aquí está segura, va sola en transporte público y no teme que haya un tiroteo en la escuela”, afirma la mujer, que ha recibido el respaldo de los suyos. “Todos me dicen: ¿Puedes llevarme contigo?"

Deborah Harkness: “En EE UU la crueldad se ha vuelto normal”

Deborah Harkness, de 56 años, pisó España por primera vez en 1993. Viajó a Sevilla para estudiar el idioma, la literatura y la historia del país. Fue “un despertar”, relata esta norteamericana nacida en Boston. “Sentí algo antiguo y vivo en las calles, en las voces, en la luz... La vida aquí no te pide que actúes. Te pide que estés presente”. Tras décadas soñando con mudarse a Andalucía ha dado el paso este año tras la llegada al poder de Trump. “No podía seguir sobreviviendo en un sistema que valora más las ganancias que a las personas”, explica, apuntando que el presidente es “casi una figura religiosa para sus seguidores”. Recuerda a las “etapas iniciales del franquismo y el fascismo de Mussolini” dice: “Consolidar el poder, borrar la oposición y hacer que todo parezca legal”.

Dedicada a los Recursos Humanos en la industria tecnológica, Harkness residía en San José, California, donde el precio de la vivienda no paraba de subir: pagaba 3.200 dólares mensuales por un apartamento de una sola habitación. También subía la comida, el seguro de salud... “Me sentía atrapada, siempre a una crisis de perderlo todo. Al mismo tiempo, veía cómo se recortaban derechos, aumentaba la vigilancia y la crueldad se volvía normal”. “El privilegio blanco determinaba quién recibía atención real y quién no”, dice. La puntilla fueron las políticas impuestas por el presidente, dice, pasando a enumerar: “Personas indocumentadas y ciudadanos estadounidenses desaparecen sin registros ni rendición de cuentas, el sistema legal está saturado de demandas malintencionadas, se prohiben libros, se desmantelan programas de diversidad, equidad e inclusión… El caos y la desinformación es la forma en que se arraiga el autoritarismo”. Para ella, el “agotamiento público” forma parte de la estrategia: “Generar tanto caos que la gente deje de reaccionar”.

Hizo las maletas en junio y se va adaptando, con la ventaja de dominar bien el español, a su nuevo hogar malagueño, donde echa una mano en la organización Democrats Abroad. “Málaga tenía todo lo que buscaba: raíces profundas, energía creativa, acceso a la naturaleza, buena atención médica y un costo de vida más bajo”, celebra.

Leia Anderson: “Queremos un lugar seguro para nuestra familia”

Leia Anderson, de 41 años, lo está preparando todo con su familia para abandonar Kansas City (Misuri), donde regenta una cafetería, Second Best Coffee, que va a traspasar a sus empleados. “Estoy contenta, sé que queda en buenas manos y que están implicados en la comunidad”. La intención de Leia, su pareja, Nathan, y sus dos hijos (de diez y seis años) es instalarse en Barcelona en octubre, tras haber pasado unas semanas en primavera explorando el terreno. “Me enamoré de esta ciudad, es muy acogedora y puedes moverte en transporte público”.

La familia ha contratado a un abogado experto en extranjería para que tramite un visado no lucrativo. La vida que imagina pasa por aprender el idioma, conocer las cafeterías y el arte, unirse a comunidades de runners y “ayudar a que los niños se aclimaten”. Para conseguir una cita en el consulado necesitan alquilar una vivienda, aunque su objetivo es comprar. “Nos vamos a Barcelona con intención de que sea permanente. Queremos un lugar seguro para nuestra familia”.

Leia es transexual y no binaria, por lo que las primeras órdenes ejecutivas de Trump contra el colectivo encendieron sus alarmas. “Parecía que estábamos progresando en derechos LGTBI+”, cuenta Leia, que corre ultratrails y ha luchado para que se acepte a atletas trans en pruebas de atletismo. “Pero Trump llegó y declaró que solo había dos géneros. Su administración ha dejado claro que no quiere que los trans existamos. La retórica antitrans es tan violenta que ya no me siento segura”.

El caso de Kilmar Abrego García, deportado a El Salvador, y en general el trato dado a los migrantes dejó a la pareja en shock. “Hemos visto a gente secuestrada en las calles y deportada a países que no han visto nunca”. Leia constata que cada vez más gente huye. “No solo al extranjero, sino también a zonas más progresistas de EE UU”. En Barcelona sus hijos “no tendrán que hacer más simulacros contra tiradores”, y la gente, o eso piensa, no se fijará en las cicatrices de su cirugía. “Estoy feliz. Voy a dejar de preocuparme por que la gente sepa que soy trans”.

Musa Farah: “Es muy duro vivir con un presidente en tu contra”

A los 25 años Musa Farah se ha convertido en inmigrante por segunda vez. Su familia viajó desde Kenia hasta Lewiston, en el Estado de Maine, cuando tenía 10 años. “Es difícil ser un estudiante negro en cualquier lado”, dice, pero que desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, “todo se volvió loco”. Fue entonces cuando empezó a plantearse vivir en otro país: “Es muy duro vivir con un presidente que está en contra de tu persona, de tus creencias, tu raza, tu clase… Son muchas cosas en tu contra”.

El joven, nacionalizado estadounidense, decidió hace seis meses que se mudaría a Madrid, donde lleva algo más de una semana, para terminar sus estudios en Marketing. Planea quedarse dos o tres años y regresar a su país cuando mejore la situación económica y social.

El 4 de noviembre de 2024, el día de las elecciones presidenciales, fue “muy triste”, dice, ya que su entorno, que, con sus más y sus menos, “siempre había sido seguro” dejó de serlo. En su coche llevaba una pegatina de la candidata demócrata Kamala Harris. El día 5 la quitó: “En mi casa siempre hemos sido demócratas, pero nunca nos hemos implicado mucho”. Siete meses después, expresa más abiertamente sus ideales. “Me he metido más en política porque todo esto me ha afectado directamente, también a las personas que conozco y a las que quiero”.

Ahora tiene la vista puesta en las midterm elections, los comicios que se realizan dos años después de las presidenciales, a mitad de legislatura. Los esfuerzos de Farah se centrarán en que la gente vote a congresistas que consigan “sacudir el tablero”. Cree que cuando finalmente Trump salga del Gobierno, los estadounidenses se preguntarán: “¿Eso qué coño fue?”.

Richard Cope: “Soy judío, tengo un hijo gay, sé bien lo que puede suceder”

El último servicio que Richard Cope ofreció a su país fue trabajar como supervisor electoral para asegurarse de que sus vecinos pudieran votar libremente en las presidenciales de 2024. “Quién sabe si ese concepto siquiera existirá dentro de dos años”, afirma. Al día siguiente se subió a un avión con su pareja, Susan, para dejar atrás Rhode Island y mudarse a Nerja (Málaga). Viendo cómo “el clima político estaba yendo peligrosamente en la dirección equivocada” decidieron vender su casa y mudarse para sentirse más seguros. “Estamos en España debido a la MAGA-ficación de Estados Unidos”, subraya la pareja, que ronda los 60 años.

La elección por el municipio malagueño no fue casualidad. Lo conocieron en 2018 durante una escapada en invierno, ya que habían visto que muchos europeos lo elegían para pasar los meses fríos. También porque la diferencia horaria con la costa este americana es de seis horas, lo que permitía a Cope seguir trabajando a distancia como analista de datos médicos (ella está jubilada). Volvieron en los años siguientes y, aunque probaron también con Malta, Nerja les pareció ideal para pasar el invierno. En 2024 ya pasaron tres meses. “Fue el momento del resurgimiento de Donald Trump y la constatación de que nadie tenía el valor de enfrentársele”.

“Siendo judío y teniendo un hijo gay, sé demasiado bien lo que sucede cuando una sociedad crea grupos marginados. Pasan de no ser bienvenidos a ser odiados y, luego, atacados”, señala Cope recordando que tanto sus abuelos como los de su mujer huyeron hace más de un siglo a EE UU buscando seguridad y tranquilidad. Los Cope viajaron por ellos, pero también por sus hijos y “las generaciones futuras”. Gracias a las propiedades que adquirieron en Nerja, obtuvieron unas de las últimas Golden Visa antes de que el Gobierno de Pedro Sánchez las retirase.

“En su momento pensamos que volveríamos a EE UU cada verano, que incluso compraríamos una casa de vacaciones, pero ahora puede que todos nuestros familiares vengan a España cada año y nosotros nos quedemos donde el clima es cálido, la gente amable y la vida, una aventura”, concluye Cope.