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jueves, 6 de agosto de 2026

La Mancha sísmica y volcánica

 Hay algo que llevas toda la vida creyendo y es completamente falso. ¿Crees que en España los volcanes solo están en Canarias? Pues bien, ahora mismo, mientras ves este vídeo bajo los campos de trigo de Ciudad Real, a menos de 100 km de donde probablemente vives o tienes familia, hay magma caliente en movimiento y nadie te lo ha contado. Hablamos de 250 estructuras volcánicas que no son restos remotos ni piedras antiguas. Son un sistema que respira, un sistema que sigue activo y cuya última erupción ocurrió hace menos de 10.000 años, que en geología es literalmente ayer por la tarde. Así que quédate porque lo que hay bajo esa llanura tranquila y aburrida es una de las historias más silenciadas de la ciencia española.

Vamos a situarnos primero. El campo de Calatrava es una comarca que ocupa el centro y el sur de la provincia de Ciudad Real. Villarrubia de los ojos, Almagro, Granátula de Calatrava, Bolaños de Calatrava, Calzada de Calatrava. Pueblos tranquilos, gente tranquila, historia tranquila. Pero debajo de esos pueblos, debajo de esas carreteras, debajo de esas viñas y esos olivares, hay algo que los geólogos llevan décadas estudiando con una mezcla de fascinación científica y una discreta inquietud que, curiosamente, nunca llega a los titulares. Y antes de contarte lo que hay ahí abajo, necesito contarte por qué hay algo ahí abajo. Porque esa es la pregunta que nadie se hace. ¿Por qué demonios hay magma en el centro de la Península Ibérica? ¿Por qué aquí? ¿Por qué en medio de La Mancha y no en otro sitio?

La respuesta tiene que ver con algo que los geólogos llaman vulcanismo intraplaca. Verás, cuando piensas en volcanes, probablemente piensas en los bordes de las placas tectónicas, esas enormes losas de roca que forman la corteza del planeta.

Cuando chocan o se separan, el magma sale. Así se explica el Cinturón de fuego del Pacífico o los volcanes de Japón. Pero el campo de Calatrava no está en el borde de ninguna placa, está en el interior de la placa euroasiática. En el centro exacto, lejos de cualquier frontera activa. Entonces, ¿cómo se explica el magma? Con una anomalía térmica del manto. El manto es la capa de roca caliente que hay entre la corteza donde vivimos y el núcleo del planeta. Hay zonas donde, por razones complejas, el manto está más cerca de la superficie. Zonas donde el material caliente asciende en una columna, igual que el aire caliente sube cuando pones la mano sobre un radiador. En el campo de Calatrava ese calor ha encontrado durante millones de años un camino hacia arriba y cuando llega arriba sale a veces con brutalidad. Es un mecanismo idéntico en concepto al de los puntos calientes más famosos del mundo, como Yellowstone en Estados Unidos.

Yellowstone también es vulcanismo intraplaca. También está en el centro de un continente. También tiene emisiones de gases y microseísmos. Nadie dice que La Mancha sea Yellowstone en tamaño, pero la física que opera debajo de tus pies es conceptualmente la misma. 

Ahora que sabemos por qué hay magma, entendamos cómo funciona este sistema. El campo de Calatrava no es una montaña, es un campo volcánico de tipo fisural. Imagínate que el suelo que pisas es como una sábana muy gruesa con una fuente de calor debajo. En un volcán convencional, esa sábana tiene un único agujero por donde escapa el calor, siempre el mismo sitio.

Pero en un campo fisural, la sábana tiene cientos de agujeros y el calor puede salir por cualquiera de ellos, por uno que ya existía o por uno nuevo que se abre mañana en mitad de tu finca. No hay un único volcán que vigilar. Hay un territorio entero. El magma puede buscarse una salida en cualquier momento y eso cambia la pregunta de dónde va a pasar, por cuándo va a pasar. En este sistema han ocurrido dos tipos de erupciones.

Una construye montañas negras. La otra, de la que hablaremos en un minuto, sigue filtrando hoy un gas invisible capaz de vaciar un pueblo entero.

Empecemos por las montañas negras, las erupciones estrombolianas. Magma que sube, que estalla en el aire lanzando bloques incandescentes y que cae acumulándose capa sobre capa. Así nacen los conos de escoria, colinas oscuras, redondeadas, que salpican el horizonte manchego y que la mayoría confunde con cerros normales y aburridos. 

El segundo tipo es mucho más salvaje. La erupción hidromagmática ocurre cuando ese magma a 10000ºC choca en su ascenso con un acuífero subterráneo. Agua fría contra roca fundida. El resultado, una expansión de vapor en microsegundos que detona el suelo como una bomba cuántica. Deja un agujero ancho y profundo en la tierra, un cráter llamado maar. Si crees que hacer un picnic en un cráter oculto es inquietante, espera a ver la realidad.

Fíjate en el monumento natural del Mar de Posadilla, también conocido como La olla del mortero. Búscalo luego si quieres. Es un libro de texto abierto en mitad de Ciudad Real, un cráter de explosión perfecto, de paredes verticales, hoy lleno de agua, donde van las familias a pasar el domingo y a ver patos. Las guías de turismo te hablan de parajes idílicos y lagunas manchegas preciosas. No te dicen que estás sacando la nevera en el borde de un cráter volcánico. Y aquí es donde el presente se vuelve incómodo, porque este sistema no es solo un museo de cráteres pasados, sigue respirando hoy. 

La primera prueba visible son los hervideros. Manantiales naturales donde el agua burbujea sin descanso, no por calor superficial, sino por las cantidades masivas de dióxido de carbono de origen magmático que suben por fracturas en la roca. Los más emblemáticos son los hervideros de Carrión, agua que parece hervir en mitad del campo. Es el manto terrestre exhalando hacia afuera. Y cómo estamos absolutamente seguros de que ese gas viene del magma profundo y no de materia orgánica descompuesta en la superficie por la pistola humeante de la geología moderna, los isótopos de helio 3. Los científicos han analizado los gases de estos hervideros y han encontrado elevadas proporciones de helio 3. Este isótopo es inequívoco, no se genera en la superficie, solo viene de lo más profundo de la corteza y del manto terrestre. No hay debate posible. Esa huella dactilar química demuestra que existe conexión directa entre la superficie de Ciudad Real y una fuente magmática activa en profundidad.

Ese CO2 empujado desde abajo se acumula en las depresiones del terreno sin ventilación. Al ser más pesado que el aire, desplaza el oxígeno. Es inodoro e invisible. Y ya hay registros históricos de animales que entraron en esas depresiones y murieron asfixiados sin previo aviso. Ese mismo gas magmático fue el responsable de la catástrofe del lago NIOS en Camerún en agosto de 1986.

Una nube de dióxido de carbono liberada de golpe desde un lago volcánico que asfixió a más de 17 personas en cuestión de horas. Sin lava, sin ruido, solo gas. 

La segunda prueba, las fuentes termales. Agua que emerge caliente por culpa de un gradiente geotérmico anómalo. Los romanos ya aprovechaban estos manantiales en La Mancha como balnearios. Llamaban milagro al agua caliente. Hoy lo llamamos calor residual magmático que se niega a apagarse.

La tercera prueba, los microseísmos. La red sísmica del Instituto Geográfico Nacional registra continuamente temblores invisibles para las personas en este territorio. No rompen casas ni tiran vasos. Pero lo importante es que muchos no tienen la firma de una falla tectónica normal, tienen firma volcánica. Es el ruido del movimiento de fluidos calientes abriéndose paso por las fracturas de la roca a kilómetros bajo tus pies. Es un enjambre sísmico. Míralo bien. Esto no es la historia muerta de La Mancha. Es un sistema en reposo, que no es lo mismo que estar dormido para siempre. 

Y esto nos lleva directamente a la gran desidia institucional. ¿Existe en España un plan de emergencia eficaz ante el riesgo volcánico en la Península Ibérica? Tenemos el PBLA, sí, pero está diseñado por y para Canarias, para el Teide, para El Hierro, para escenarios insulares donde todo el mundo asume que sí hay volcanes. Pero para el campo de Calatrava, si hoy empezara a hincharse el suelo cerca de Almagro o Granátula, ¿qué haríamos? Hoy en día el estándar mundial para vigilar volcanes no son solo los sismógrafos, es la interferometría de radar satelital conocida como Insar. Satélites que miden desde el espacio deformaciones milimétricas del suelo para predecir si una bolsa de magma está subiendo. ¿Crees que existe una alerta institucional pública configurada y adaptada para evacuar los pueblos manchegos basándose en datos de satélite y helio 3?

No se confía ciegamente en la estadística del tiempo geológico. Se trazan urbanizaciones, se plantan viñas y se construyen polígonos sin que nadie levante la mano en un ayuntamiento para recordar qué hay debajo. El caso más sangrante de nuestra ceguera ocurrió en el municipio de Poblete a 5 minutos de Ciudad Real capital. Allí está el volcán del Cerro Gordo. Un cono de escoria y tefra perfecto, impecable, que cualquier niño reconocería como un volcán de libro.

¿Qué hicimos con él en España durante décadas? Lo convertimos en una cantera. Literalmente metimos dinamita y excavadoras para arrancarle el basalto y hacer grava, adoquines y carreteras. Estuvimos a un pelo de volar por los aires uno de los mejores volcanes continentales de España, para venderlo a precio de escombro. Hoy está protegido y es visitable, sí, pero el mero hecho de que lo usáramos para asfaltar calles resume a la perfección cómo gestionamos el patrimonio y el riesgo geológico en este país, ignorándolo con soberbia. Seamos honestos con el balance final. La probabilidad de que veas una erupción en el campo de Calatrava el mes que viene es estadísticamente muy baja a escala humana. Los científicos no están tocando sirenas de evacuación inminente, pero improbable no es imposible. Y en vulcanología fisural las sorpresas suceden rápido. 

El volcán Paricutín en México no existía en absoluto el 19 de febrero de 1943. Todo era un campo de maíz tranquilo y llano como los de La Mancha. Al día siguiente, el suelo se rajó bajo los pies de un campesino llamado Dionisio Pulido y empezó a soltar ceniza y lava. En una semana ya medía 140 m de altura. Surgió de la nada, sin plan de emergencias y en un campo fisural como el nuestro. La certeza geológica es incontestable. El ciclo del campo de Calatrava está totalmente abierto. Respira a través de isótopos de helio 3. Emite toneladas de CO2 letal en depresiones superficiales y mantiene un enjambre continuo de microseísmos por fluidos calientes. Ese sistema merece algo más profundo que meter informes en un cajón y sacar excursiones a lagunas bonitas, ignorando la física del planeta. Ahora te toca a ti responder con sinceridad en los comentarios.

¿Sabías que bajo los campos de cereal de Ciudad Real hay más estructuras volcánicas activas que en muchas zonas rojas del resto del mundo? ¿Alguna vez una administración, escuela o informativo te había explicado la realidad sobre el suelo manchego? Quiero leer en los comentarios a cuánto se os acaba de romper esa falsa sensación de seguridad geológica. Y si esto te ha incomodado, prepárate, porque resulta que los volcanes de La Mancha no son el único secreto peligroso que ocultan los mapas oficiales de España. Está Extremadura. Vamos a viajar al oeste directamente al encuentro de una gigantesca cicatriz tectónica que rebana la Península y donde el verdadero riesgo sísmico lleva décadas siendo  deliberadamente suavizado por las instituciones. 

jueves, 30 de julio de 2026

Aparece en Ruidera el parietal de un homínido de hace 200.000 años

 [Hallan un cráneo en Ruidera de un homínido de hace 200.000 años... preobablemente un homo pandorganus]:

 Un enigmático cráneo de hace 200.000 años hallado en Ciudad Real complica aún más “el lío en el medio” de la evolución humana, en El País, por Nuño Domínguez, Madrid - 30 jul 2026:

El hallazgo de un adolescente con rasgos ancestrales se suma al confuso momento crucial en el que surgen sapiens y neandertales, y convierte a Ruidera en un yacimiento clave tras Atapuerca

Hace más de 15 años, el guarda de una finca privada cerca de las lagunas de Ruidera se sentó a descansar. Sobresaliendo del suelo, se encontró varios huesos que pesaban demasiado, y que acabaron olvidados en el cajón de un profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Muchos años después, en 2023, otro equipo volvió al mismo lugar al conocer aquella historia, y volvió a excavar en este paraje natural único de Ciudad Real, en Castilla-La Mancha.

Este jueves se publica la primera entrega de sus hallazgos: un fragmento del cráneo de un humano que vivió en este lugar hace más de 200.000 años. El descubrimiento es importante porque apenas se conocen restos humanos en Europa de esta cronología; y esta cronología es clave para entender uno de los momentos más importantes de la historia de la evolución humana, en el que surgen los primeros humanos —miembros del género Homo— con cerebros excepcionalmente grandes y complejos, como nosotros, los Homo sapiens, y los neandertales.

“Ruidera es el primer yacimiento de toda España donde se han encontrado fósiles humanos de este periodo después de la Sima de los Huesos de Atapuerca”, explica Carlos Palancar, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), y coautor del descubrimiento, que plantea un enigma de momento sin respuesta. Aunque el yacimiento de Ruidera es de una cronología posterior a la del yacimiento de Atapuerca, los rasgos morfológicos de este humano, probablemente un joven o incluso un adolescente, son más primitivos, lo que pintaría a un humano más corpulento y robusto. “Los homínidos de la sierra de Atapuerca de esta época eran lo que se llama preneandertales, con rasgos muy parecidos ya a los de esa especie; sin embargo, en el fragmento del hueso parietal [en este caso el del lado izquierdo de la cabeza] de Ruidera vemos un grosor y un ángulo que apunta a un individuo más arcaico, parecido a los restos de Ceprano, en Italia, o la cueva de Aragó, en Francia, lo que antes se llamaba Homo heidelbergensis”, continúa el investigador. Hasta ahora había “un vacío total” de fósiles humanos en prácticamente toda la mitad sur de la Península, resalta.

El logotipo de este proyecto de excavación, llamado Primeros Pobladores del Alto Guadiana, es un cráneo fósil con el mítico yelmo de Mambrino que lucía Don Quijote. El nuevo yacimiento está a pocos metros de la Laguna Colgada de Ruidera y a pocos kilómetros de la Cueva de Montesinos, donde Cervantes sitúa uno de los episodios de la segunda parte del Quijote, cuando el caballero desciende a las profundidades de la gruta y vive tres días de aventuras caballerescas, aunque al salir cree que apenas ha pasado una hora.

Este lugar “abre una nueva ventana” para entender cómo eran los humanos que poblaban la península Ibérica en un periodo, el Pleistoceno Medio, hace entre 780.000 años y 129.000 años, tan importante y desconocido que los expertos lo apodan muddle in the middle, o el lío en el medio, explica Antonio Rosas, paleoantropólogo del CSIC y coautor del hallazgo, que se publica este jueves en la revista especializada Journal of Human Evolution.

El lío, “o ladazal”, explica, se debe a que los escasos restos humanos de esta época son muy diferentes entre sí, lo que emborrona la imagen hasta el punto de que los expertos son muchas veces incapaces de decir a qué rama (sapiens, neandertal, otra) pertenece cada uno, y cuál es su importancia real para la evolución humana en general, y la de los Homo sapiens en particular.

La Sima de los Huesos de Atapuerca es un yacimiento único en el mundo porque se han encontrado restos de más de 20 individuos junto a fauna de la época y herramientas de piedra excepcionales, como el hacha bifaz Excalibur. Por su difícil acceso, por la variedad de edades y sexos, por la presencia de esa herramienta bella y poco manejable, se piensa que la sima es una acumulación intencionada de cadáveres. Tal vez era todo un grupo que fue aniquilado, y cuyos miembros fueron arrojados al pozo en lo que pudo ser el primer rito funerario conocido.

Lo importante aquí es que los cadáveres de la sima, datados en unos 430.000 años, muestran rasgos físicos evolucionados, muy parecidos ya a lo que serán los neandertales. En cambio, el joven de Ruidera, primer humano de toda la mitad sur de España conocido en esta cronología, era mucho más arcaico, como una reliquia de otro tiempo, aseguran los autores del nuevo hallazgo.

“En este periodo vemos emerger nuevos homínidos, los sapiens en África, los neandertales en Europa y los denisovanos en Asia, a los que les crece el cerebro de una forma espectacular”, explica Antonio Rosas. “Cómo sucedió todo esto no lo sabemos. Hay una idea anclada en el subconsciente colectivo de que este fue un proceso lineal, pero en realidad fue más un potaje de formas distintas, donde unos grupos evolucionan más rápido, mientras otros se quedan como estancados con rasgos arcaicos, pero en tiempos muy recientes”, añade. Al final, alguno de estos grupos da lugar a sapiens, y otro a neandertales, y lo cierto es que no se sabe cuál ni dónde sucedió exactamente, de ahí el lío en el medio que los nuevos restos de Ruidera ayudan a retratar, aunque no lo solucionan, de momento.

El estudio de este fósil humano ha incluido dos dataciones con series de uranio y luminiscencia estimulada ópticamente que se aplican tanto al fósil como a los sedimentos en los que apareció. El resultado apunta a que tiene más de esos 200.000 años, aunque en ese mismo yacimiento y capa de terreno puede haber material más antiguo aún.

Juan Luis Arsuaga, codirector de Atapuerca, que no ha participado en la investigación, reconoce la valía del yacimiento, sobre todo porque podrían aparecer más fósiles, “incluso dientes”, que ampliarían el periodo de este yacimiento hasta hace “unos 300.000 años”, explica.

jueves, 12 de febrero de 2026

Revisión de los pueblos manchegos por Lonely Planet

 Almagro, San Carlos del Valle, Almadén y otros pueblos con encanto en Ciudad Real, en El País, Lonely Planet, 15 ene 2026:

En la provincia asociada al Quijote hay mucho que ver: historias de caballeros y castillos templarios, minas milenarias, parques como el de Cabañeros, las Tablas de Daimiel o las Lagunas de Ruidera, teatros del Siglo de Oro o bodegas en volcanes.

Pueblos con encanto en Ciudad Real

Es una de las provincias que pasan más desapercibidas, siempre asociada al Quijote. Pero ese enorme territorio al sur de Madrid y al norte de Andalucía, hay mucho más que historias quijotescas y paisajes manchegos: historias de caballeros y castillos templarios impresionantes, minas milenarias que nos descubren las posibilidades del turismo industrial, espacios naturales de primer orden, como el Parque de Cabañeros, las Tablas de Daimiel o las lagunas de Ruidera, teatros del Siglo de Oro donde se siguen representando comedias o bodegas en volcanes. Con pocos turistas, es todo un descubrimiento. Estos son algunos pueblos con encanto de parada imprescindible.

1. Almagro, un viaje al Siglo de Oro

Sin duda, es el destino más llamativo e interesante de Ciudad Real, un conjunto armónico de mansiones, de iglesias y edificios civiles y religiosos interesantes, todo en torno a su espectacular plaza mayor y al teatro clásico. Con su singular arquitectura, y sus galerías pintadas de color verde, la plaza es la imagen más fotografiada de esta población, famosa sobre todo por su Corral de Comedias del Siglo de Oro. Este teatro es el único que se conserva intacto del siglo XVII y preside el centro de esta plaza rodeada por soportales bajo balconadas. En los alrededores hay muchísimas iglesias, como las de San Agustín o San Bartolomé, museos, como el del Encaje o el novedoso y casi recién estrenado Museo Nacional de Artes Escénicas instalado en los Palacios Maestrales edificados por la Orden de Calatrava. Aunque nada de esto hace sombra al Corral de Comedias, que cada mes de julio alberga el Festival Internacional de Teatro Clásico junto con otros espacios repartidos por todo Almagro.

Callejeando, se descubre que Almagro es mucho más que su plaza y que hay muchos edificios interesantes que hablan de otros tiempos, cuando la ciudad fue centro cultural y económico del país. Por ejemplo, el almacén de Fúcares, otro edificio de lo más interesante es el almacén de Fúcares, del siglo XVI, que fue construido por la familia de banqueros alemanes Fugger, que ayudaron al emperador Carlos V y dirigían la explotación de las minas de Almadén desde Almagro. Fueron ellos quienes trajeron la banca moderna y el encaje de bolillos. Actualmente es un centro de formación universitario, pero se puede visitar. También encontramos un interesante Parador Nacional instalado en un antiguo convento del siglo XVII, y otros rincones como el convento de la Asunción o el interesantísimo palacio de los Condes de Valparaíso.

Y hay más: bares donde sirven las famosas berenjenas, tiendas de artesanía presididas por los famosos encajes y, sobre todo, teatro, mucho teatro, son las señas de identidad de un destino que merece un viaje de más de un día.

2. Bolaños, Calzada, Valenzuela… de Calatrava y otras fortalezas de caballeros medievales

Lo más impresionante de la comarca de Calatrava, en torno a Almagro, no son sus pueblos, sino sus castillos, y en concreto el Castillo de Calatrava la Nueva, un lugar impresionante en el que es imposible no soñar con tiempos de caballeros, guerreros y monjes templarios. Está en Aldea del Rey y, con sus más de 45.000 metros cuadrados, fue la gran fortaleza de los calatravos, erigida para ser la gran sede de su orden, sustituyendo en el siglo XIII a la ciudad de Calatrava la Vieja. Pero esta población también tiene su castillo y es una de las ciudades islámicas más antiguas de la península, antigua capital de la región. Hoy se puede ver el yacimiento. En el siglo XII, la ciudad pasó a manos cristianas, se fundó la Orden de Calatrava, integrada por monjes guerreros, y se comenzó a trasladar el poder al nuevo e impresionante castillo nuevo, que estaría en funcionamiento hasta 1804.

En esta comarca, todo son referencias a los famosos caballeros, (Bolaños, Calzada, Valenzuela… todos apellidados de Calatrava). Bolaños es famoso por el castillo de doña Berenguela, una fortaleza que se construyó para proteger la vía militar que unía Toledo y Córdoba. En Ballesteros hay un palacio, el de la Serna, que es una granja de estilo neoclásico hoy convertida en hotel-museo. Y en Calzada, encontramos el castillo de Salvatierra, en el cerro de la Atalaya frente al enorme castillo de Calatrava la Nueva, pero la referencia obligada es más actual: Pedro Almodóvar. Aquí nació y aquí podemos descubrir su particular universo creativo en el llamado Espacio Almodóvar. El pueblo está rodeado de volcanes, viñas, cereal y olivos, que dieron lugar en parte al universo estético y emocional del cineasta: casas encaladas, calles estrechas y vida tranquila, en contraste con sus originales universos urbanos. El universo almodovariano está presente en una “ruta” que pasa por un parque con su nombre y una escultura dedicada, por el citado Espacio Almodóvar, o por un antiguo silo cubierto por murales gigantes inspirados en su particular estética, pintado por el artista urbano Okuda San Miguel

3. San Carlos del Valle, el Vaticano manchego

A este pueblo por el que pocos pasan lo llaman el Vaticano del Valle y, en cuanto se llega a su plaza Mayor, se descubre por qué. La protagonista es la iglesia del Santísimo Cristo del Valle, un edificio del barroco tardío, ya casi neoclásico, con una impresionante cúpula y cuatro torres, cada una con un chapitel de estilo madrileño. El arquitecto proyectó a la vez de la iglesia una gran plaza, de forma que sirviera a modo de atrio, como un conjunto, igual que en San Pedro del Vaticano. La plaza resulta así un enorme rectángulo en el que se levanta también a un lado, el Ayuntamiento, y a otro la Casa Grande de la Hospedería, con un patio de carros y galerías de madera. La plaza impresiona por sus columnas toscanas, sus galerías corridas y sus arcos de entrada.

Pese a este inesperado conjunto, San Carlos es un pueblo discreto, en el centro del triángulo que forman Valdepeñas, La Solana y Villanueva de los Infantes, por el que no pasa mucha gente a pesar de su larga historia y su interesante entorno natural. Además de la plaza, merece la pena pasear por sus calles para descubrir un típico pueblo manchego, escaparse a lugares cercanos, como Villanueva y La Solana, o recorrer alguno de los senderos a los cerros de La Piedra del Agua, de Los Curas o de La Mojonera. No muy lejos, tenemos uno de los reclamos naturales más bellos de Ciudad Real: las Lagunas de Ruidera.

4. Campo de Criptana y los gigantes cervantinos

El territorio del Quijote tiene también sus hitos y sus pueblos con más o menos encanto. La primera parada imprescindible es Campo de Criptana, que fue exactamente donde Don Quijote se enfrentó a los gigantes que resultaron ser molinos de viento. El pueblo llegó a tener 34 y hoy todavía quedan diez, de los cuales tres son del siglo XVI, de tiempos del Quijote: el Infanto, el Burleta y el Sardinero. Entre los más modernos, hay uno dedicado a la pintura, otro a la labranza e incluso uno dedicado a la actriz autóctona, Sara Montiel.

Sus molinos siguen siendo de visita obligada y el reclamo para que recalen aquí hordas de turistas japoneses, pero también hay otros lugares con encanto en este tipiquísimo pueblo manchego de arquitectura tradicional de casas blancas y tejas árabes, calles estrechas y empinadas y paradas obligadas: la iglesia, el Pósito Real o La Tercia.

Además de las referencias histórico-literarias que obligan a pararse, resulta uno de los pueblos más bonitos de Ciudad Real. Bajo los moninos comienza un barrio que llaman el “Albaicín criptense”, con las típicas casas encaladas con zócalo azul añil, o la Casa cueva la despensa.

5. Villanueva de los Infantes, el pueblo de Cervantes

Otro pueblo con encanto en la ruta cervantina: Villanueva, capital del Campo de Montiel. Lope de Vega escribió sobre ella: “Llámese Villanueva de las Musas y no de los Infantes”. Pero no solo Cervantes estuvo por aquí: Quevedo murió en su convento de Santo Domingo, donde todavía se conserva la celda en la que escribió sus últimos poemas.

Muchos aseguran que ese “lugar de La Mancha” del cuyo nombre no quiso acordarse Cervantes es concretamente Villanueva de los Infantes. Sea como sea, resulta una buena parada en cualquier recorrido por la provincia, con sus palacios, casas de nobles y sus muchísimos escudos por toda parte. Es un referente del Barroco y el Renacimiento manchegos, como puede comprobarse en la imponente plaza Mayor (siglo XVII), presidida por el ayuntamiento, como mandan los cánones.

Otra parada obligada es el Hospital de Santiago, fundado por la Orden de Santiago en el siglo XVII para atender a pobres, viudas, enfermos y transeúntes. O la Alhóndiga, que fue pósito y casa de contratación pero luego se transformó en cárcel. O las casas del Arco, de los Estudios, del Marqués de Entrambasaguas… edificios todos muy destacables. Solo hay que pasearse por la calle Cervantes, donde se instalaban las familias nobles, para darse cuenta de lo que fue Villanueva en otros tiempos, con sus preciosas portadas y blasones, con sus conventos, monasterios, santuarios, grandes iglesias...

6. Puerto Lápice, parada y fonda en la Ruta de Don Quijote

El Quijote es uno de los ejes para adentrarse por estas tierras. Y en sus páginas aparece Puerto Lápice, de quien Cervantes ya decía que era “lugar muy pasajero”. Hoy sigue siendo una localidad de paso porque la atraviesan la A-4, la autovía de los Viñedos CM-42 Toledo-Albacete y la N-420 Tarragona-Córdoba. Así que la parada es casi obligada. Allí nos espera el típico pueblo manchego de casas encaladas y calles laberínticas y sobre todo una original plaza mayor de dos plantas con soportales apoyados sobre zapatas y pies de madera, pintados en el característico color almagre de la zona. Callejeando aún hay más, como la iglesia del Buen Consejo, renacentista, o las ermitas de San José y de San Isidro.

Pero lo mejor de Puerto Lápice son sus ventas, esas posadas/tabernas centenarias que son el origen de esta población siempre de paso. En sus patios es fácil evocar muchos pasajes de la novela de Cervantes. La más famosa de todas es la Venta del Quijote, pensada como un museo homenaje a Don Quijote y su vida andariega, llena de referencias visuales quijotescas. Pero al margen de la puesta en escena, es una venta auténtica, con un patio central alrededor del cual se distribuyen distintas estancias, entre ellas un restaurante. La pega: siempre está lleno de turistas y los japoneses lo incluyen como referencia imprescindible en sus viajes tras los pasos del Quijote. Aún así, merece la pena.

7. Viso del Marqués: la Marina muy lejos del mar

Todo los que llegan hasta aquí se preguntan por qué la Marina Española decidió instalar su Archivo en un lugar tan de secano y tan alejado del mar como es Viso del Marqués. La respuesta es que aquí, en plena Sierra Morena, es donde nació Álvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz y almirante de la Marina Real en el siglo XVI. Aquí quiso fijar su residencia por ser un punto estratégico equidistante de la corte madrileña y de las bases navales de sus escuadras en Cádiz, Cartagena y Lisboa. Por eso llegaron hasta aquí numerosos artistas italianos para decorar su palacio, que hoy alberga el Archivo-Museo de la marina Don Álvaro de Bazán, que guarda 80.000 legajos con formación relativa a la historia de la Marina desde 1784 hasta la guerra civil. El edificio es una joya arquitectónica del renacimiento español con impresionantes fachadas, patios y jardines. Sigue siendo de los marqueses de Santa Cruz que se lo alquilan anualmente por un simbólico billete antiguo de una peseta al año.

El Archivo es lo más interesante pero este pueblo tiene también una iglesia gótico-renacentista famosa por el cocodrilo del Nilo que trajo el marqués de una de sus expediciones, y que ahora, disecado, decora una de sus paredes.

El entorno del pueblo invita a la tranquilidad y a descubrir rincones como la Hoya de Cervera o el Macizo de Calatrava, para hacer senderismo u observar aves. Y no muy lejos de aquí está el Parque Natural de Despeñaperros.

8. Almadén y el turismo de patrimonio industrial

Almadén significa en árabe “la mina” y esto lo dice todo. El Parque Minero de Almadén es el lugar que centra cualquier visita al pueblo: una inmersión en una de las minas más antiguas del mundo. Este pueblo y sus famosas minas de cinabrio (las más importantes del planeta) están un poco apartada de todo, casi camino de nada. La industria minera aportó mucha riqueza a estas tierras que hoy están casi escondidas, pero desde la época romana hasta hoy, Almadén ha sido uno de los centros más importantes de minería en el mundo, dedicado a la extracción de mercurio. Por eso, lo más interesante de visitar es su Museo de la Minería, donde se pueden contemplar antiguos objetos y herramientas usadas en la extracción del mercurio y aprender sobre la vida y el trabajo de los mineros de la zona.

En torno a la riqueza de las minas surgieron edificios importantes, como la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, gótico del siglo XV, o el castillo de Almadén, del siglo XVI, con unas estupendas vistas panorámicas del pueblo y sus alrededores, o las bodegas de vino locales.

Y hay más, todo siempre ligado a las minas: el Real Palacio de la Superintendencia del siglo XVIII, que era el edificio destinado a viviendas de los superintendentes y también albergaba las oficinas de contabilidad y pago. O los museos, como el Arqueológico Etnográfico o el Museo Taurino. O el Real Hospital de Mineros de San Rafael que además es museo y también sede del Archivo Histórico de las Minas de Almadén.

Especialmente curiosa resulta la plaza de toros, de forma hexagonal y con 24 viviendas de dos plantas adosadas en su exterior, formando un original conjunto urbano. En su día, los alquileres se añadían a la recaudación de las corridas y se destinaban a la construcción del hospital de Mineros de San Rafael.

9. Fuencaliente, un pueblo para relajarse y contemplar estrellas

Casi en la frontera con Córdoba, Fuencaliente fue siempre un lugar de paso obligado hacia el sur de la península. Hoy es uno de esos pueblos blancos, de callejuelas encaramadas entre peñas en las faldas de La Serrezuela, dentro del Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona. Un pueblo de esos en que lo único que hay que hacer para disfrutar es perderse paseando.

Fuencaliente, su nombre lo indica, debe su existencia a las numerosas fuentes de agua natural y a un balneario de aguas termales en el centro del pueblo. En los alrededores, hay paseos con miradores para contemplar el pueblo desde lejos, además de varios yacimientos de pinturas rupestres por todo el valle. Es también perfecto para contemplar las estrellas (es destino certificado Starlight).

10. Horcajo de Los Montes y el parque de Cabañeros

Hay que irse ya muy lejos, casi camino de Extremadura, para encontrarse con una de las joyas naturales de la provincia: el parque de Cabañeros. Allí hay pocos pueblos, pero uno de ellos, Horcajo de los Montes, resulta uno de los pueblos más bonitos de Ciudad Real. Parte de su territorio pertenece al Parque Nacional, reclamo más que suficiente, pero, además, podremos descubrir que es un típico pueblo manchego de calles pintorescas que se adaptan al terreno, con un ambiente tranquilo y buena gastronomía tradicional.

En su Museo Etnográfico se recogen las técnicas de construcción, las herramientas de labranza o sus principales artesanías, como el cuero o los juncos. No falta la iglesia, en este caso la parroquia de San Antonio Abad, muy sencilla, del siglo XIV, y sobre todo, un entorno excepcional: senderos, parajes y fauna. Muy cerca del pueblo está el salto de agua de La Chorrera, de unos 15 metros de altura.

martes, 6 de enero de 2026

Descubiertas treinta familias de quincalleros que hablan mozárabe antiguo entre ellos.

 [Artículo al parecer falso. Transcrito electrónicamente de un vídeo de YouTube y corregido de errores después. Para oírlo haz click en el enlace directo]

[Segunda corrección: purga de las faltas de ortografía de la transcripción mecánica] 

 Bienvenidos al archivo oculto de Nuestra Sangre. En España existe un idioma que la policía no puede traducir. Los lingüistas de la Universidad Complutense llevan 30 años intentando descifrar su origen. No es español, no es calo-gitano, no es germanía medieval. Tiene 3000 palabras que no aparecen en ningún diccionario conocido, y solo lo hablan 500 familias que viven en las afueras de Madrid, Sevilla y Barcelona. Mira este documento. Grabación de la Guardia Civil, 1987. Dos hombres hablando en una lengua desconocida durante un interrogatorio. 

Los traductores oficiales dijeron: "No podemos identificar el idioma." 38 años después, en 2025, un estudio de la Universidad de Granada propuso una teoría que cambió todo. Esta lengua es mozárabe, el romance que hablaban los cristianos bajo dominio musulmán en la España medieval. Un idioma declarado extinto en el siglo XIII, pero sobrevivió en las bocas de los mercheros. En este vídeo descubrirás algo que el 95 % de españoles ignora, que en tu país existe un pueblo oculto con una lengua que nadie entiende, y que esa lengua es más antigua que el español moderno. Quédate hasta el final, porque a los 11 minutos vas a escuchar una grabación de 1974 donde una anciama merchera canta una canción, y un filólogo de Oxford confirmó que las palabras son del siglo XI: mozárabe puro. Te mostraré documentos que nunca se publicaron, testimonios que la televisión española rechazó y la historia de un hombre que descubrió que su familia guardaba el idioma perdido de Al Ándalus sin saberlo. Su nombre es Antonio Jiménez Vargas. Tiene 63 años. Nació en Villaverde Bajo, Madrid, en 1962. 

Durante toda su vida trabajó como chatarrero, como su padre, su abuelo, su bisabuelo. Los Jiménez son mercheros, una comunidad nómada que comercia con metales, que vive en caravanas, que habla un idioma secreto llamado quincalla o lengua de los fierros. Antonio siempre creyó que su lengua era jerga de ladrones, algo inventado para ocultar conversaciones de la policía. Eso le dijeron, eso repetía. Pero en febrero de 2025, un lingüista de la Universidad de Granada llamado Dr. Manuel Alvar Rodríguez contactó con Antonio después de escuchar una grabación suya en un documental de 2010. Le dijo, "Usted no habla jerga, usted habla mozábe del siglo XII. Su familia preservó un idioma que desapareció hace 800 años." Antonio no lo creyó. Pensó que era broma, pero el doctor Álvar mostró transcripciones, comparaciones con jarchasmos árabes, contextos de Toledo del año 1100. Las palabras coincidían, la fonética coincidía. Y entonces Antonio entendió: su abuela, que murió en 1995, sin saber leer ni escribir, hablaba la lengua de los cristianos de Al Ándalus, la lengua que los rayos católicos intentaron borrar, la lengua que sobrevivió en las bocas de los marginados, los excluidos, los que nadie escuchaba [...] 

Antonio Jiménez Vargas nació el 12 de abril de 1962 en una chabola de chapa y madera en Villaverde Bajo, sur de Madrid. Su padre, José Jiménez el Fierro, tenía 32 años. trabajaba comprando y vendiendo chatarra, cobre, hierro, aluminio. Su madre, Dolores Vargas, 30 años, limpiaba casas. Tenían cinco hijos. Antonio era el tercero. La familia vivía en un poblado de unas 40 caravanas y chabolas, todas de familias mercheras, los Vargas, los Jiménez, los Carmona, los Reyes. Entre ellos hablaban quincalla. Con los payos, así llamaban a los no mercheros, hablaban español. Pero había algo extraño que Antonio notó desde niño, aunque no tenía palabras para explicarlo. 

Cuando su abuela Encarnación hablaba quincalla, usaba palabras que nadie más usaba, palabras que ni su padre ni sus tíos entendían del todo. Ella decía albalat para pueblo, decía sharamat para río, decía calv para corazón. Y cuando Antonio preguntaba, ¿qué significa? Ella respondía, "Es lo que hablaban los viejos, no preguntes." En la escuela, Antonio fue 3 años, de 1968 a 1971.

Los maestros le decían que su lengua era jerga de delincuentes. Un día, en 1970, el profesor de lengua, don Emilio, escuchó a Antonio hablar con su primo en el patio. Los llevó al despacho del director, les dijo, "esa lengua es de ladrones. Aquí se habla español. Si os vuelvo a oír, expulsión". Antonio tenía 8 años. No entendió por qué su lengua era mala. En casa, su padre le explicó: "Los payos no nos quieren. Piensan que somos gitanos, pero no lo somos. Piensan que robamos, pero trabajamos. Y piensan que nuestra lengua es invento de criminales. No les hagas caso. Nuestra lengua es nuestra sangre." 

Pero nadie en la familia sabía de dónde venía esa lengua. Nadie sabía que cada palabra que pronunciaban era un fósil lingüístico de 800 años. Pero lo que Antonio no sabía entonces, lo que nadie en su familia sabía, era que esa lengua llevaba un secreto enterrado desde 1492, un secreto que cambiaría todo cuando un sobre blanco llegara a su casa en febrero de 2025. ¿Alguna vez escuchaste palabras en tu familia que nadie más usa? Palabras que tus abuelos decían, pero nadie sabe qué significan? Escribe en comentarios. Tal vez tú también hablas un idioma oculto. En 1985, Antonio tenía 23 años. Ya trabajaba con su padre en el negocio de chatarra. Se había casado con Amparo, una mujer merchera de Sevilla. Tenían dos hijos. Vivían en una caravana en San Blas (Madrid) y seguían hablando quincaya en casa. Pero Antonio empezó a hacerse preguntas. ¿Por qué los mercheros hablaban diferente a los gitanos? Los gitanos hablaban caló, una mezcla de romaní y español. Pero el quincalla no sonaba igual. Las palabras eran distintas, la gramática era distinta. En 1987, la Guardia Civil detuvo a Antonio y a su primo por una denuncia falsa de robo de cobre. Los interrogaron durante 6 horas. Antonio y su primo hablaron en quincaya entre ellos mientras esperaban. No sabían que los estaban grabando. Un mes después, el caso se cerró por falta de pruebas, pero la grabación quedó archivada en el Ministerio del Interior. Y en 2010, un lingüista llamado doctor Manuel Alvar Rodríguez de la Universidad de Granada estaba investigando lenguas minoritarias de España para un proyecto europeo. Pidió acceso a grabaciones policiales de idiomas no identificados. Le dieron la cinta de Antonio. El doctor Alvar escuchó la grabación, quedó paralizado. No era caló, no era germanía, la jerga de los pícaros del Siglo de Oro. No era español arcaico, era otra cosa. Transcribió 40 minutos de  conversación, identificó 300 palabras únicas. Las comparó con diccionarios de caló, con germanía, con jergas de toda Europa.

Nada. Entonces hizo algo que ningún lingüista había hecho antes. Comparó las palabras con textos mozárabes del siglo XI al XIII, textos escritos por cristianos que vivían bajo dominio musulmán en Toledo, Sevilla, Córdoba, textos en un romance arcaico mezclado con árabe y encontró coincidencias, 20 palabras, 30, 50 palabras que no existían en español moderno, pero que aparecían en las jarchas, poemas mozárabes del siglo XI. Por ejemplo, albalat, pueblo, aparece en documentos mozárabes de Toledo, 1143; sharamat, río, del árabe sharima, usado por mozárabes de Sevilla. Calv, corazón, del árabe calv, pero pronunciado a la mozárabe. Forno, horno de latín furnus. Forma mozárabe, no española. En español es horno. Mater, madre. Del latín mater, no del español madre. El doctor Alvar publicó un artículo preliminar en 2012, posibles restos de mozárabe en hablas marginales de España. Nadie le hizo caso. La comunidad académica lo ignoró. Demasiado controvertido, demasiado increíble. Un idioma muerto sobreviviendo en bocas de chatarreros. Imposible. Pero el doctor Alvar no se rindió. Pasó 13 años buscando más grabaciones, más hablantes y en 2025 encontró un documental de 2010 sobre mercheros en YouTube. Ahí estaba Antonio Jiménez hablando quincalla con su padre. El doctor Alvar transcribió, analizó y confirmó. Antonio hablaba mozárabe, un mozárabe contaminado por español moderno, sí, pero mozárabe al fin.

Según el estudio del doctor Alvar, publicado en marzo de 2025 en la revista Estudios de Lingüística Hispánica, el quincaya merchero tiene 3047 palabras únicas, de las cuales 1200 no tienen origen conocido en español, caló, germanía o árabe moderno. Pero 820 palabras coinciden con textos mozárabes del siglo XI-XIII. Esto significa que los mercheros hablan el último dialecto vivo del mozárabe, una lengua que se creía extinta desde 1492. 

Y entonces, en febrero de 2025, el dr. Alvar envió un sobre a Antonio. Dentro había un estudio de 50 páginas y una pregunta que cambió la vida de Antonio para siempre. ¿Sabe usted que su familia habla la lengua de los cristianos de Al-Ándalus? [...] 

15 de febrero de 2025, 18:45 horas. Antonio Jiménez llegó a su casa en San Blas, Madrid. Después de un día de trabajo. Su esposa, Amparo, le dio un sobre blanco. Remitente: Universidad de Granada, Departamento de Lingüística Histórica. 

Antonio lo abrió; dentro una carta: "Estimado señor Jiménez, mi nombre es Manuel Alvar Rodríguez, doctor en filología románica. He estudiado grabaciones suyas desde 2010. Creo que usted y su familia hablan una lengua que se creía extinta. El mozárabe, el romance de los cristianos bajo dominio musulmán en la España medieval, siglos VIII-XV. Adjunto estudio completo. Me gustaría reunirme con usted para documentar esta lengua antes de que desaparezca. Es un tesoro histórico. Atentamente, Dr. Manuel Alvar Rodríguez."

Antonio leyó la carta tres veces, no entendió la mitad de las palabras. Filología románica, mozárabe, extinta. Llamó a su hijo mayor David, 35 años, que había estudiado en la universidad. Era el primero de la familia. David leyó el estudio adjunto: 50 páginas, tablas comparativas, transcripciones fonéticas. Conclusión, en la página 48: "El idiolecto de la familia Jiménez presenta 800 términos con correspondencia directa en textos mozárabes y Toledo, 1100-1200; Sevilla 1150-1250 y Córdoba, 1200-1300. La fonética conserva rasgos del latín vulgar hispánico preislámico. Hipótesis: los mercheros descienden de poblaciones mozárabes que, tras la reconquista (1492) fueron marginados por no ser cristianos viejos ni musulmanes. Preservaron su lengua en secreto durante 533 años." David miró a su padre. Antonio tenía lágrimas en los ojos. Esto es verdad, preguntó. Papá, dijo David. Esto dice que nosotros, que nuestra familia habla un idioma de hace 800 años, que somos los últimos, que si nosotros desaparecemos, el idioma muere. Antonio llamó a su hermana, a sus primos, a los Vargas, a los Carmona, les leyó la carta. Algunos se rieron. "Es broma. Somos chatarreros, no historiadores." Otros se enfadaron. "¿Para qué remueves el pasado? Déjalo estar." Pero su tía Remedios, 78 años, la hermana de su abuela Encarnación, dijo algo que lo cambió todo. "Tu abuela siempre decía: Nosotros éramos de los de antes, de los que vivían con los moros, pero rezaban a Cristo. Nos echaron de Toledo en 1492. Nos llamaron impuros. Nos quitaron todo y nos fuimos a los caminos. Yo no entendía qué quería decir. Ahora lo entiendo"

Antonio: "Tía, ¿la abuela dijo eso? ¿Cuándo?" 

Remedios: "En 1994, un año antes de morir. Yo tenía 47 años. Estábamos solas. Me agarró la mano y me dijo: -Remedios. Si algún día alguien pregunta de dónde venimos, dile de Toledo, de antes de los reyes, de cuando se podía ser cristiano y hablar como los moros." Yo pensé que deliraba, pero no. Ella sabía. Antonio: "¿Y por qué nunca lo dijo a nadie más?" 

Remedios: "Porque teníamos miedo. Siempre tuvimos miedo. La Guardia Civil nos vigilaba, los espiaban. Si decíamos venimos de Toledo nos preguntarían ¿sois judíos? ¿Sois moros?" Y nos echarían otra vez. Así que callamos. 500 años callando. 

Antonio decidió reunirse con Dr. Álvar, pero antes hizo algo que nunca había hecho. Buscó en archivos municipales de Madrid, en registros de empadronamiento, en documentos antiguos y encontró algo que lo dejó sin aliento. [...] El 8 de marzo de 2025. Antonio viajó en tren a Toledo con el doctor Alvar; fueron juntos al Archivo Histórico Provincial de Toledo, calle Trinidad 10. El doctor Alvar buscó legajos del siglo XV, registros de bautismos, censos de conversos, listas de expulsados. Pasaron 4 horas revisando documentos amarillentos que olían a humedad y siglos. Y entonces, en el legajo 1492/56, folio 34r, fechado el 12 de mayo de 1492, encontraron esto: un registro de familias mozárabes de la parroquia de San Nicolás, Toledo, expulsadas por orden de los Reyes Católicos. La razón: no son cristianos de sangre limpia, son cristianos de nombre, pero hablan lengua de moros. Se les prohíbe residir en Toledo. Se les confiscan bienes. Familias: Pedro Jiménez, herrero, 45 años, su esposa María, tres hijos. Juan Vargas, tejedor, 38 años. Su esposa Catalina, cinco hijos. Diego Carmona, alfarero, 52 años. Esposa Leonor, dos hijos. Alonso Reyes, comerciante, 41 años. Esposa Isabel, cuatro hijos.

Antonio leyó los apellidos. Jiménez, Vargas, Carmona, Reyes. Exactamente los apellidos de las familias mercheras de Madrid, Sevilla, Barcelona. No era coincidencia, era linaje. El doctor Alvar tomó fotos del documento, leyó en voz alta. Esto confirma la  hipótesis. Los mercheros descienden de mozárabes expulsados de Toledo en 1492. No eran judíos, no eran musulmanes, eran cristianos que hablaban romance con influencia árabe. Los Reyes Católicos los consideraban impuros porque no hablaban castellano puro, así que los echaron. Y durante 533 años, estas familias vivieron en los márgenes, nómadas, comerciantes, chatarreros, y preservaron su lengua sin escribirla, sin enseñarla en escuelas, solo de boca a boca, de abuela a nieto. Antonio apoyó la frente en la mesa del archivo. Sus manos temblaban. "Mi abuela tenía razón", susurró. "Nos echaron de Toledo y nunca volvimos." El doctor Alvar puso una mano en su hombro. "Ahora vuelves con este documento, con tu lengua, con tu memoria." Pero había más en el reverso del folio: una lista de objetos confiscados a la familia Jiménez en 1492.

Un yunque de hierro, tres martillos, un fuelle, 12 herraduras, 20 clavos, una cruz de madera, un rosario, un libro en latín, evangelios. Antonio reconoció algo. Herrero, su familia siempre había trabajado con metales, hierro, cobre, chatarra. No era casualidad, era tradición. 500 años de tradición. El doctor Alvar  tendría otra sorpresa. En el archivo de tradiciones orales de la Universidad de Madrid había una grabación de 1974. 

Una investigadora había grabado a una anciana merchera cantando una canción. La anciana se llamaba Encarnación Vargas. La abuela de Antonio. El doctor Alvar puso la grabación. Voz temblorosa, anciana cantando. Meu calp llora por ti, Meu albalat tan lejano. Mat mía, patre mío, ¿cuándo tornaré a vos?

 Doctor Alvar tradujo: "Mi corazón llora por ti, mi pueblo tan lejano. Madre mía, padre mío, ¿cuándo volveré a vosotros?" Las palabras eran mozárabes. Calv, corazón del árabe, albalat, pueblo mozárabe, mat, patre: madre, padre; latín mozárabe, no español. Antonio lloró. "Ella cantaba esto. Cuando yo era niño. Yo no entendía." Pensaba que era canción inventada, pero no. Era memoria. Memoria de Toledo, de 1492, de la expulsión. 

Pero lo más impactante no era el documento, no era la canción, era lo que un filólogo de la Universidad de Oxford confirmó cuando escuchó la grabación. Lo que dijo ese filólogo. "Has escuchado canciones de tus abuelos que nadie más conoce. Canciones sin título, sin origen. Tal vez son memorias de hace siglos", escribe en comentarios. El doctor Alvar envió la grabación de 1974 al profesor Richard Hitchcock, especialista en mozárabe de la Universidad de Oxford. El 15 de abril de 2025, el profesor Hitchcock respondió por email: "Doctor Alvar, he analizado la grabación. Es mozárabe del siglo XI, posiblemente de la región de Toledo. La fonética es consistente con jarchas mozárabes conocidas. La mezcla de latín vulgar, árabe y romance arcaico es auténtica. No es reconstrucción moderna. No es invento, es transmisión oral directa de hace 800, 900 años. Esto es extraordinario. Si esta mujer aprendió la canción de su abuela, y su abuela de la suya, estamos ante una cadena ininterrumpida de memoria lingüística desde la Edad Media. Es el equivalente oral de un manuscrito del siglo XI. Debe documentarse urgentemente. Profesor Richard Hitchcock, Oxford."

Antonio leyó el email en la pantalla del móvil del doctor Alvar. ¿Qué significa cadena ininterrumpida de memoria lingüística?, preguntó. El Dr. Álvar explicó: significa que tu abuela aprendió esa canción de su abuela, que la aprendió de la suya, Que la aprendió de la suya, sin interrupción desde 1492, 30 generaciones, 533 años, sin escribirla, solo cantándola. Y la lengua no murió porque vosotros la mantuvisteis.

Antonio entendió entonces lo que significaba ser merchero. No eran ladrones, no eran gitanos, no eran chatarreros marginales, eran los últimos mozárabes de España, los últimos hablantes de la lengua del Al Ándalus cristiano, los últimos que recordaban Toledo antes de la expulsión. Y durante 500 años, todos, Reyes Católicos, Inquisición, Guardia Civil, maestros, payos, intentaron borrarlos, pero no pudieron porque la lengua viajaba en la sangre. 

Según el censo de mercheros realizado por asociaciones de chatarreros en 2023, quedan aproximadamente 500-700 familias mercheras en España, Madrid, Sevilla, Barcelona, Valencia. De ellas, solo 120-150 familias aún hablan quincalla y de esas solo 30-40 familias usan palabras mozárabes antiguas. Antonio es una de ellas. Si su generación muere sin enseñar la lengua a los jóvenes, el mozárabe desaparecerá definitivamente, esta vez para siempre.

Y entonces Antonio tuvo que tomar una decisión, la decisión más difícil de su vida. Lo que decidió, si tú fueras Antonio, ¿qué harías? ¿Enseñarías la lengua al mundo aunque te llamen loco? ¿O la guardarías en secreto? ¿Cómo hicieron tus ancestros?

Mayo de 2025. Antonio tenía que elegir. 

Opción uno, colaborar con el doctor Alvar. Documentar la lengua, dar entrevistas. Aparecer en televisión. Explicar al mundo que los mercheros son los últimos mozárabes. Romper 500 años de silencio. 

Opción dos, rechazar todo. Quemar los documentos. Olvidar, seguir viviendo como siempre, proteger a la familia del escrutinio, del odio, de los que dirían: "Sois impostores, sois ladrones usando historia para lavaros la cara." Antonio habló con su familia. Su esposa Amparo dijo: "Si hablas, nos señalarán. Ya nos miran mal. Imagina si dicen que somos los últimos mozárabes: nos convertiremos en un circo. Su hijo David dijo: "Papá, si no hablas, la lengua muere. Y la abuela murió en silencio. ¿Quieres que sus palabras mueran también?" Su tía Remedios dijo: "Yo tengo 78 años. Toda mi vida callé, pero estoy cansada de callar. Diles quiénes somos." 

Antonio decidió. Sí, hablaría. El 12 de junio de 2025, el dr. Álvar publicó el estudio completo "El Mozárabe vivo. Quincalla merchera como último dialecto romance medieval en España". Revista académica. 50 páginas. Archivos adjuntos, grabaciones, documentos de Toledo, transcripciones.

En tres días el estudio fue compartido en redes sociales. Los periódicos llamaron a Antonio, El País, ABC, La Vanguardia, Televisión, la 2, Antena 3... Antonio dio su primera entrevista en la 2 el 20 de junio. El periodista preguntó, "¿Es verdad que usted habla un idioma de hace 800 años?"

Antonio respondió: "No es que yo hable un idioma antiguo, es que mi idioma nunca murió. Solo lo escondimos porque nos obligaron." Lo positivo: lingüistas de toda Europa pidieron colaborar. La Universidad de Salamanca ofreció crear un archivo digital de quincalla. La UNESCO expresó interés en declarar el quincalla patrimonio inmaterial de la humanidad. Lo negativo: en redes sociales, comentarios de odio. "Los mercheros son ladrones inventando historias. El mozárabe está muerto. Esto es fraude. Quieren victimizarse como los gitanos." En el barrio de San Blas, algunos vecinos dejaron de hablar con Antonio. En el bar donde tomaba café, el dueño le dijo, "No quiero problemas. Mejor no vengas más." Antonio pensó. Hice bien. Mi familia está dividida. Mi esposa llora. Mis primos me odian. Valió la pena. Pero entonces recibió una carta de una mujer de Sevilla, merchera, 65 años. Decía a Antonio: "Vi tu entrevista. Lloré. Mi abuela cantaba la misma canción que la tuya. Yo pensaba que estaba loca. Ahora sé que no. Gracias por hablar. Gracias por decirnos quiénes somos." Y Antonio supo que había hecho lo correcto.

Un año después, en enero de 2026, la vida de Antonio había cambiado, pero no como esperaba. Lo que pasó un año después, enero de 2026. Antonio Jiménez tiene 64 años, ya no trabaja como chatarrero. Ahora es informante lingüístico de la Universidad de Granada. Le pagan por enseñar quincalla a estudiantes de Filología. Ha grabado 200 horas de audio, conversaciones, canciones, cuentos. Su tía Remedios también participa. Entre los dos han documentado 2800 palabras, pero el precio fue alto. Su esposa Amparo se divorció en agosto de 2025. No soportó la atención pública. Su hermano José no le habla. Dice que Antonio vendió a la familia por fama. De las 30 familias mercheras que aún hablan Quincalla, solo 10 aceptaron colaborar con el doctor Alvar, las otras 20 lo rechazaron. "Nosotros no somos experimentos", dijeron. Pero también hubo victorias. En noviembre de 2025, la Junta de Castilla la Mancha aprobó una ayuda de 150.000 € para documentación y preservación del quincalla merchero como patrimonio lingüístico de Toledo. En diciembre, la Universidad de Oxford invitó a Antonio a dar una conferencia. Habló en inglés con traductor sobre la memoria oral de su familia. 500 personas en la sala.

Aplausos de pie. Sus nietos de 12 y 14 años ahora aprenden quincalla. Al principio se avergonzaban. Es idioma de abuelos. Pero después de ver a su abuelo en televisión cambiaron. Abuelo, enséñame a decir te quiero en quincalla. Antonio les enseñó: Ámote con meu calp. Los nietos lo repitieron. La lengua no moriría. Al menos no todavía. Antonio dice: "No sé si soy héroe o traidor. Mi familia está rota, pero mi abuela ya no es una loca que cantaba canciones sin sentido. Ahora es parte de la historia de España y eso eso vale algo."

La sangre no miente, pero tampoco habla sola. Necesita bocas, necesita gargantas, necesita nietos que escuchen a abuelas. Durante 533 años, las familias mercheras guardaron un secreto que ni ellas mismas entendían. Hablaban un idioma que el mundo declaró muerto, pero no estaba muerto, estaba escondido. Porque los muertos no cantan y las abuelas mercheras cantaban. Somos lo que dice nuestro ADN o somos lo que elegimos recordar. Antonio no tiene sangre diferente a otros españoles, pero tiene palabras diferentes, palabras de Toledo, de Al Ándalus, de los mozárabes que rezaban en latín pero hablaban con acento árabe, palabras que los Reyes Católicos quisieron borrar. Palabras que la Inquisición llamó impuras. Palabras que la Guardia Civil grabó en 1987, sin saber que eran fósiles lingüísticos de 800 años. El Mozábe no murió en 1492, murió en 2025 cuando las últimas abuelas mercheras dejaron de cantar. O no murió, porque ahora hay grabaciones, hay estudios, hay nietos que aprenden. Y hay un hombre de 64 años que decidió que 500 años de silencio eran suficientes.

Amigos, esta historia es real. Pasó en 2025. Los mercheros existen, el quincalla existe. Y en este momento, mientras ves este vídeo, hay 500 familias en España que hablan una lengua que tú nunca escuchaste. Una lengua más antigua que el español moderno, una lengua que sobrevivió porque nadie la escribió, porque la escribir habría sido delatarse. Así que la cantaron, la susurraron, la escondieron en conversaciones de chatarreros que la policía no entendía. Desde 2015, miles de españoles hicieron tests de ADN y descubrieron que son judíos, moros, gitanos. Pero ¿cuántos descubrieron que son mozárabes? Casi ninguno, porque los mozárabes no tienen ley de retorno, no tienen pasaporte, no tienen sinagoga ni mezquita, solo tienen palabras. Y las palabras en España no bastan para ser reconocido. ¿Harías un test lingüístico si existiera? Si pudieras grabar a tu abuela y un lingüista te dijera: "Ella habla un dialecto del siglo XV." ¿Qué es más valioso? ¿La paz familiar o la verdad histórica? ¿Has notado palabras extrañas en tu familia? Palabras que nadie usa, pero todos entienden? [...] Tal vez tu familia también guarda un secreto de 500 años. Tal vez tú también hablas un idioma que el mundo olvidó. ¿Por qué conté esta historia? Porque el silencio mata las lenguas y las lenguas muertas se llevan mundos enteros. Cada palabra que desaparece es una forma de ver, de pensar, de sentir que se pierde. Los mercheros no son criminales, no son gitanos, no son los otros, son nosotros, somos nosotros. Los españoles que quedaron atrapados entre cruces y medias lunas, los que hablaban dos lenguas y no  pertenecían a ninguna, los que fueron expulsados de Toledo y nunca volvieron. Hasta ahora la verdad duele, pero la mentira duele más. Y 500 años de mentira duelen tanto que matan idiomas. Antonio Jiménez rompió el silencio, pagó el precio, pero su abuela, Encarnación, que murió en 1995, sin saber leer ni escribir, ahora tiene nombre en los libros de Oxford. Y eso, eso es justicia. Gracias por ver hasta el final. [...]

jueves, 4 de diciembre de 2025

La Mancha para el viajero inglés Joseph Towsend en 1786

  A journey through Spain in the years 1786 and 1787... and remarks in passing through a part of France, by Joseph Townsend, in two volumes.1792, vol. II:

Como era demasiado pronto para pensar en apresurarnos, avanzamos cuatro leguas más, hasta La Guardia; y, aunque no es un lugar habitual, encontramos buen alojamiento. Desde Madrid el terreno es bastante llano; la tierra es fértil; la roca es de yeso; producen principalmente maíz, con algunas vides y olivos. Aquí, en la famosa región de La Mancha, naturalmente buscamos molinos de viento que, al no tener arroyos para moler el grano, encontramos, como esperábamos, en las cercanías de cada pueblo. No tienen bueyes; y solo mulas o caballos se utilizan para la ganadería. La Guardia fue antiguamente una plaza fuerte y estuvo custodiada durante mucho tiempo por los moros, pero ahora parece estar al borde de la decadencia. Se calcula que todavía hay unas mil familias, con un total, según los informes del gobierno, de tres mil trescientas cuarenta y cuatro personas; pero en realidad tienen más de tres mil que reciben subsidio y unos ochocientos niños menores de edad.

No tienen ninguna industria, excepto el salitre, y este no es considerable: de ahí su pobreza y miseria. Sus tierras están divididas en pequeñas parcelas, pero el propietario principal es don Diego de Plata. Las rentas se pagan en grano. La iglesia es un edificio muy elegante y bien proporcionado; los altares son casi nuevos y sencillos. En una capilla hay muchos buenos cuadros de Angelo Nardi. No tienen carne de res. El cordero cuesta doce cuartos, el pan cinco cuartos la libra, o dieciséis onzas. 

Después de cenar, caminamos dos leguas para dormir en Tembleque, un pueblo de unas dos mil familias, pero que se calcula que contiene solo cuatro mil cuatrocientas dieciocho familias, con una iglesia parroquial, una capilla y un convento. Lo más destacable aquí es una fábrica de salitre en la que trabajan cuarenta hombres en invierno y sesenta en verano, lo que produce seis mil arrobas al año. El administrador me pareció más inteligente de lo habitual. Me dijo que los gastos, pese a la economía más rígida, ascendían a doscientos mil reales, es decir, a unos cuatro reales o casi un penique por libra, de los cuales, según esta reducción, la mano de obra no genera más que un penique; de ​​modo que los otros ocho peniques y medio se destinan a la fundición, los hornos, la administración, el capital y otros gastos incidentales. Si llevamos este cálculo a Madrid, ¿cuánto más de lo que ya he calculado parecerá ser el dinero que se pierde en esas extensas obras, donde la fundición es tan escasa? Me informó que recogió toda la propiedad de terrenos en los que se habían depositado productos animales y vegetales en estado de putrefacción. 

El sábado 17 de febrero pasamos por Camuñas, un pueblo humilde con unas trescientas cabañas, hasta las Ventas de Puerto Lapiche, tras haber recorrido veintidós leguas en esos tres días. El terreno es llano y la vista hacia el Norte es extensa; pero, antes de llegar a Las Ventas, tuvimos una ligera visión de las montañas nevadas que separan las dos Castillas. En condiciones favorables de aire y altitud, creo que podrían verse a más de cien millas. El desnivel es un [...] La tierra es de cuarzo y la roca es de granito. Se ara con dos asnos o dos mulas, y dondequiera que se riega con norias, produce abundante maíz. El vino es excelente y en gran abundancia. El pueblo de Lapiche es miserable y la gente parece estar medio muerta de hambre, aunque sus cosechas nunca pueden verse defraudadas por la falta de lluvia, pues en el espacio de unas sesenta hectáreas conté más de treinta norias. La venta está en el antiguo estilo español. Tiene ciento cincuenta pies de largo e, independiente de una casa que comunica, no más de diez pies de ancho. En un extremo hay una chimenea, a modo de cocina, de diez pies cuadrados, con un hogar en el medio, rodeado en tres lados por un banco en el que los arrieros se sientan durante el día y se acuestan a dormir por la noche, pero de ninguna manera separado de la larga hilera de casas que, con primitiva sencillez, bajo un mismo techo

...Ignemque laremque / et pecus et dominos communi clauderet umbra, Juvenal, satura VI,  3-4. [Fuego y Lares y sombra el mismo techo a ganados y dueños ofrecía]

Hay, junto a esto, un patio, con un pozo en el centro y en un extremo un ático para carretas y diligencias. El dormitorio está arriba y, según cuentan, durante toda la noche oímos, o podríamos haber oído, el tintineo de las campanillas en las cabezas de nuestras mulas siempre que comían. Antes de ir a la granja, hicimos un trato con el cura para la cena. Nos ofreció dieciséis reales; pero, finalmente, al cerrar el trato, aceptó ocho. Si hubiera cumplido con su exigencia, habríamos accedido; porque acordar la cena en días festivos en un país católico es indispensable, y no nos habría convenido quedarnos tirados en el camino. Desde Las Ventas descendimos hacia una extensa llanura, rodeada por altas colinas en todos sus lados, que producían aceitunas, maíz y azafrán. 

Tras ocho leguas, llegamos a Manzanares. Todos los viajeros por este camino iban bien armados; y tres monumentales cruces demostraron que sus temores no eran infundados. Era domingo, pero muchos arados trabajaban. Sus cultivos se riegan con numerosas norias. Manzanares tiene mil ochocientas. Las familias pobres, con una fortuna considerable, cuentan con mil setecientos sesenta y ocho habitantes, proporción que en sí misma es un indicador suficiente de su pobreza. Las casas están construidas con barro y los pobres están casi desnudos. En la iglesia vimos cuatro buenos cuadros. El castillo, con una finca considerable, y los diezmos, pertenecen a los caballeros de Calatrava y están en manos del infante don Antonio, lo que le reporta unos ingresos de treinta mil ducados, o 3295 libras esterlinas anuales. Examinamos las instalaciones, vimos los extensos graneros y probamos la rica variedad de vinos. El mayordomo ofrecía un vino especial para la mesa del Infante, que me pareció, sin excepción, el mejor de España. Tenía el sabor del rico Borgoña, con la fuerza y ​​el cuerpo del generoso Oporto. Después de elogiar este vino y agradecer al mayordomo sus atenciones, continuamos nuestra caminata hasta el anochecer; y, a nuestro regreso a la posada, tuvimos la suerte de encontrar más de tres galones de este vino almacenados allí y ya depositados en nuestras botas o botellas de cuero para el viaje. Desafortunadamente, los dos cocheros se encontraron con un problema que cubrió su peculiar excelencia, y,  gracias a su ayuda, terminamos en un día lo que yo mismo me había convencido que alcanzaría para tres. La posada es más cómoda y de mayor tamaño que las comunes, con treinta y dos camas, todas en la planta baja. El edificio tiene unos ciento ochenta pies de largo por treinta y dos o cuarenta de ancho, con un largo pasillo en el medio para cochera, del cual la cocina está apenas separada por una pequeña ventana. Los dormitorios a la derecha y a la izquierda tienen unos dieciséis por catorce pies, cada uno al estilo español, amueblados con cuatro camas. 

El lunes 19 de febrero, salimos de Manzanares temprano por la mañana, atravesando una zona llana hasta Valdepeñas, a cuatro leguas de distancia, para cenar. El terreno está lleno de grava, lo que produce algunas aceitunas y mucho vino, pero sobre todo maíz. Las norias están bien construidas, con la gran rueda de hierro en lugar de madera. La roca es de piedras. En el camino vimos dos monumentales criptas. Valdepeñas es famosa por su buen vino, que se destina principalmente a Madrid; pero cuando se abra la navegación hacia Sevilla, como se propone, este, junto con muchos otros vinos curiosos producto de La Mancha, llegará a Inglaterra y será muy solicitado. En esta ciudad hay 700.000 vides. Desde allí, cruzamos Santa Cruz y comenzamos a ascender entre colinas ásperas y sin cultivar, hasta que nos alojamos en La Concepción de Almuradiel. Este pequeño pueblo, de 36 familias, es el más grande que encontramos en los Nuevos asentamientos de Sierra Morena. Fue construida en 1781. La posada rodea un patio de 90 por 50 pies, con una cochera contigua de 150 por 40 pies, y cuenta con terrenos cultivables en proporción. Las habitaciones están bien equipadas, cada una con chimenea y dos alcobas para camas. Por encima de estos se encuentran los aposentos del administrador, su delegado y sus sirvientes; con amplios graneros y un corredor que forma una comunicación a su alrededor. Todo aquí está a cargo del Rey y, por supuesto, se le presta poca atención.

domingo, 9 de noviembre de 2025

Tomás Dávila, un clásico manchego que recuperar y editar.

 Copio el artículo que escribí para una enciclopedia en línea colaborativa, pero ampliado y corregido:

Tomás Dávila fue un escritor y monje agustino de fines del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII. Poco se sabe sobre él; en el prólogo a sus Deleytes del espíritu se dice que:

«Nació en la villa de Alcázar de San Juan, provincia de Ciudad Real, y sus padres fueron Sancho Dávila y Ana del Barco. Vistió el hábito de San Agustín en San Felipe el Real el 10 de noviembre de 1670. Puede colegirse su aprovechamiento y amor a las letras del Memorial que, siendo Regente de Teología en Doña María de Aragón de Madrid, presentó al Definitorio exponiendo los deseos de emplear su talento y noticias en servicio de la Provincia, por lo que le suplicaba le nombrasen su cronista. Lo cual le fue concedido; Y el P. Dávila acreditó su laboriosidad ya por el Magisterio que se le confirió el año 1701, ya también por el testimonio de las obras que compuso, cuyo catálogo damos». 

En estas obras figuran además algunos de los cargos que ostentó: lector de teología del convento de N. P. S. Agustín de Ciudad Rodrigo (Salamanca), maestro de estudiantes en el colegio de Doña María de Aragón de Madrid (1687) y lector jubilado (1699). Se ignora la fecha de su muerte.

Entre sus obras destaca el ya citado Deleytes del espíritu... (1803 y 1804), obra póstuma en dos volúmenes y en forma de diálogo entre Philidón y Eusebio (nombres que en griego significan "amador de deleites" y "piadoso") y en el cual el  segundo personaje, español emigrado en Francia por razones algo oscuras ("En España, patria de mis padres y mía que dejamos por la ocasión que sabes, aun no estuviéramos seguros en las cuevas de los montes, porque allí todos celan la verdad de la fe que les predicó Santiago y aprenden las peñas firmeza de los hombres"), pero que insinúa tocan en la Guerra de Sucesión, representa la actitud y valores del autor en defensa de los valores del alma frente a los del cuerpo, que defiende contra el muy hedonista, pirrónico y libertino francés Philidón, antiguo amigo suyo de la niñez, con esperanza de convertirlo. El diálogo transcurre en el jardín de un palacio en Orleáns, en una alameda y en el balcón de una sala del mismo palacio, heredado por Eusebio de su padre, hace dos años fallecido; y durante unas dos semanas se tratan los siguientes temas:

De un Dios y de una religión

Que es menester gustar de Dios para conocerle y que hay cosas sobrenaturales

De la inmortalidad del alma, y de los placeres del cuerpo y de los del espíritu

Los deleites de las artes

Los deleites de las ciencias humanas

Los deleites de la reputación y de la fama

Los deleites de la fortuna

Los deleites de la Filosofía, o de la sabiduría moral

De la creencia de un Dios en tres personas, y de Jesucristo

Que los mayores blasfemadores del nombre de Jesucristo creen que es Dios

De la conversión de Philidón

(continuación): La entrada de Philidón en la villa del verdadero deleite, y del interior

De las virtudes o hijas de la caridad. La humildad, la obediencia, la benignidad, la pureza, la paciencia, la oración, y la mortificación

De la caridad que comprende el amor de Dios, y del prójimo​

Su lenguaje es sereno, equilibrado, sin conceptismos ni cultismos gongorinos: es una prosa clásica y aticista que toma por referente los diálogos De los nombres de Cristo del también agustino fray Luis de León; además prescinde de citas y pedanterías, aunque late por dentro la instrucción que la alimenta. Sirva de ejemplo este fragmento:

El conocimiento de una cosa no es lo que más agrada, sino el amor de ella. Verdad es que, cuanto más conocimiento se tiene, se tiene más amor; y cuanto más amor se tiene, más la cosa agrada y se gusta de ella. Y como el conocimiento aumenta el amor, así el amor fortifica y eleva también el conocimiento; porque amando una cosa nos llevamos mucho más fácilmente a tener muy presto un entero conocimiento de ella y a gustarla bien. Así los que aman el estudio se hacen muy presto sabios, y los que no le aman quedan siempre ignorantes (Deleytes del espíritu, I: "Del deleite de las artes", pp. 192-193).

En el Epinicio sagrado, compuesto con ocasión de dedicar una capilla que los Marqueses de Cerralbo reedificaron en Ciudad Rodrigo a San Andrés por haber destruido un rayo la que antes había, se incluyen dos disertaciones sobre el origen de los templos y el origen de la poesía, llenas de erudición profana y sagrada. Lo restante no se reduce a otra cosa que a extender o hacer una relación de las funciones que se hicieron por la dedicación. En el mismo año imprimió en Salamanca un Sermón sobre la toma de Buda y en Madrid las Vidas de San Furseo y de las santas Eudocia y Rita en los años 1699 y 1705. Menos conocidas son las obras manuscritas a las que se alude en el prólogo de sus póstumos Deleytes del espíritu, que aún había en la Biblioteca Complutense Agustiniana: Apología por el Duque de Aquitania San Guillermo; doce Vidas de Santos del Orden de San Agustín y en especial una obra sobre las guerras de los cristianos en la que habla con erudición sólida así profana como sagrada del origen de ellas: solicitud y precauciones, que en las guerras deben tomarse para evitar los desórdenes a que por la avaricia de los soldados solían estar expuestas.

Obras:

Al Santísimo Sacramento. Oración Evangélica predicada el día de la octava del Corpus a la Orden de Santiago asistida de la Católica Magestad del Rey nuestro señor, recién casado, en el Real convento de San Felipe, Orden de Nuestro Padre San Agustin. Madrid: Impr. del Reino, 1690.

Deleytes del espíritu, del maestro fray Tomás Dávila, agustiniano. Obra pósthuma. Tomo Primero. Madrid: Fuentenebro y Compañía, 1803. XXIV, 328 p.

Deleytes del espíritu, del maestro fray Tomás Dávila, agustiniano. Obra pósthuma. Tomo segundo. Madrid: Fuentenebro y Compañía, 1803. 300 p.

Epinicio sagrado, certamen olímpico áureo en la solemne dedicación de la insigne capilla que al glorioso apóstol San Andrés, Patrón de su casa de Cerralvo, erigió el Eminentisimo Señor Don Francisco Pacheco, primer Arzobispo de Burgos, Protector de España, de la Inquisición general y Virrey de Nápoles. Salamanca: Lucas Pérez,1687. 502 p.

Historia y vida del admirable y estático San Furseo, príncipe heredero de Irlanda, apóstol de muchos reinos y naciones. Maestro sapientísimo de Reyes, y Ministro y monge antiquísimo del Orden de N. P. S. Agustin. Madrid: Lucas Antonio de Bedmar, 1699. 380 p.

Sermón sobre la toma de Buda, Salamanca, 1687.

Vida y milagros de la Gloriosa Santa Rita de Cassia, del Orden de los ermitaños de San Agustin, por el maesro fr. Tomás Dávila, difinidor de la provincia de Castilla, y chronista general de su religión. Sácala a la luz el padre predicador fray Joseph de Badarán, de la misma Orden. Y va al fin la Novena de la Santa. Madrid: Francisco Sanz, impressor del Reyno, y portero de cámara de su Magestad, 1705. 236 p.

Vida y pasión de la santa mártir Eudocia, samaritana, sacada de sus antiquísimas actas por el P. Fr... Madrid: Lucas Antonio de Bedmar,1699. 222 p.

Apología por el Duque de Aquitania San Guillermo, manuscrito inédito

Vidas de Santos del Orden de San Agustín, manuscrito inédito

[Sobre las guerras de los cristianos], manuscrito inédito.