I
Escándalo en las letras inglesas: Rachel Cusk destruye sin nombrarla a la actriz Natalie Portman en su última novela, en El País, Rafa de Miguel, Londres - 26 ago 2026:
Ninguna de ellas ha confirmado que la intérprete sea la protagonista de `Life of M’ (La Vida de M)
La ficción literaria se monta con retazos de realidad. La construcción psicológica de los personajes toma siempre algo o mucho prestado de las personas de carne y hueso. El escándalo surge cuando la copia es evidente. Evelyn Waugh imaginó en Retorno a Brideshead al arribista Rex Mottram, esposo de Lady Julia Flyte, a partir de Brendan Bracken, el ministro de Churchill cuya pomposidad y vanidad detestaba el escritor. Truman Capote fue condenado al ostracismo social y a la depresión cuando reveló los secretos de “los cisnes”, las socialités neoyorquinas cuya amistad cultivó, en Plegarias Atendidas.
La escritora Rachel Cusk ha protagonizado la “traición literaria” del verano con su novela Life of M (La Vida de M), publicada este martes en inglés, la historia mal disimulada de una actriz a la que los críticos identificaron de inmediato con Natalie Portman. M, según el libro, comenzó su carrera cinematográfica con un papel muy de “Lolita” del que su madre exigió que desaparecieran las escenas sexuales. Portman nunca estuvo a gusto con su interpretación de Mathilda y su sexualizada relación con un asesino en el filme El Profesional (Léon), de Luc Besson, cuando ella tenía aún 11 años.
M hizo de bailarina en uno de sus papeles más relevantes y exitosos. Como Portman, que con El cisne negro obtuvo una catarata de premios y reconocimientos, incluido el Oscar. M trabaja para una conocida firma de cosméticos; Portman es embajadora de Dior. M vive en una capital europea. Portman, en París.
La actriz, de nacionalidad israelí y estadounidense (Jerusalén, 45 años), que es además directora, productora, psicóloga y lectora voraz, mantuvo una relación pública con Cusk, de cuya obra se declaró admiradora. Incorporó algunas de sus novelas al club del libro que dirige y mantuvo al menos un debate público sobre su Desfile, uno de sus trabajos, en 2024.
El entorno de Portman ha transmitido su irritación y malestar por la aparición del libro, que ha llegado a las librerías del Reino Unido este 25 de agosto, pero no ha habido una reacción oficial y expresa de la actriz, que intenta pasar cuanto antes página de este episodio y no darle más publicidad de la debida.
M aparece en el libro como un personaje incapaz de construir una emoción humana, convencido de que “se puede hacer ingeniería con la realidad”, tenso, corto de miras, alienado. Lo paradójico, han señalado las críticas, es que Cusk ha vuelto a exprimir cruelmente a alguien real con el único propósito que ha perseguido siempre: escribir sobre sí misma.
El “fin” del personaje
Rachel Cusk (Saskatoon, Canadá, 59 años) se trasladó al Reino Unido a los ocho años y vivió allí hasta que se instaló en París en 2021. Tiene una legión de seguidores y gran acumulación de premios por una obra llevada cada vez más al extremo, una deconstrucción de la literatura en la que han ido desapareciendo elementos clásicos de la ficción realista como la trama o los personajes, para centrarse en la pura experiencia humana a través de distintas conversaciones de un narrador anónimo con los caracteres que van saliendo a su encuentro. “No creo que el personaje exista ya [en la literatura]”, dijo en 2018 al The New Yorker en una entrevista.
Con Un trabajo para toda la vida, su brutal y despectiva descripción de la maternidad, levantó ampollas en los círculos literarios y no literarios, y casi fue acusada de infanticida. No tardó en ir más lejos. Con Aftermath y Despojos, Cusk plantea un naufragio moral y personal al describir su divorcio del fotógrafo Adrian Clarke, que algunos críticos calificaron de “obra maestra de disección moral”, como Julie Burchill en The Guardian, y otros de inenarrable ejercicio de narcisismo por parte de la autora.
Tampoco Cusk ha querido hacer comentario alguno sobre su choque con Portman, o incluso sobre la posibilidad de que la actriz sea realmente la inspiración de M, aunque no existan dudas al respecto en todas las piezas periodísticas que se han escrito sobre el tórrido asunto en los medios británicos y estadounidenses.
Al principio de la novela, el narrador anónimo anuncia a M su intención de escribir su biografía. “¿Y qué harás? ¿Inventártela?”, responde la interpelada. Al final del libro, M se queja al autor de que ha realizado un retrato “doloroso” de ella, en el que se la muestra como alguien “incapaz de amar”. Imposible saber si el planteamiento y el desenlace obedecen a un intercambio real entre Portman y Cusk.
Amistad rota
Los medios presentan el libro como el detonante de la ruptura de una amistad, pero el entorno de la actriz ha insistido en señalar de modo anónimo que la relación entra ambas fue escasa, y nunca salió del ámbito profesional.
Se non è vero, en cualquier caso, è ben trovato. Si no es verdad, debería serlo. Porque el episodio se ajusta como anillo al dedo a los personajes que lo han protagonizado. Cusk no ha dudado nunca en explotar a todos los que, a su alrededor, han sido fuente de material literario. La editorial tuvo que retirar y destruir la primera edición de The Last Supper: A Summer in Italy (La última cena: un verano en Italia, nunca publicada en español), porque las descripciones de los personajes del libro se acercaban tan peligrosamente a las personas con las que la escritora viajó a Italia que surgió la amenaza de una denuncia por difamación ante los tribunales.
Y Portman había tenido ya un episodio turbulento anterior con otro escritor. Su intercambio de correos con el estadounidense Jonathan Safran-Foer, publicado en 2016 por The New York Times Style Magazine, acabó siendo objeto de mofa en las redes y carne de memes, por la aparente pretenciosidad y satisfacción con su propia persona de ambos, al discutir temas como el veganismo, la literatura o el judaísmo.
Aquel episodio, que pudo haber sido un gran golpe publicitario para la siguiente novela de Safran-Foer, Aquí estoy, acabó sepultado con el cotilleo romántico el trabajo literario del escritor. En el caso de Cusk, el autocontrol de ella, y de quien supone la materia prima de su último trabajo, Portman, puede derivar en un mayor interés por el libro en sí mismo, cuando el culebrón pierda fuelle.
II
Capote, ¿un canalla que no debió contar las intimidades de sus ‘cisnes’?, en El País, Mariola Cubells, 18 mar 2024:
La serie ‘Feud: Capote vs.The Swans’ cuenta con maestría y con una mirada punzante la relación entre los cisnes, como llamaba Capote a sus amigas americanas, y el escritor. Entra en detalles, la desmenuza y nos coloca en una gran disyuntiva
¿Se merecían los cisnes de Truman Capote, ese grupo de sofisticadas damas de la jet set americana de los 60, que el escritor las traicionara? ¿Fue justo que Capote publicara, a modo de relato, La Côte Basque 1965, primero en la revista Esquire y luego en la célebre novela Plegarias atendidas todas las confidencias e intimidades que aquellas mujeres de la alta sociedad le habían confiado, abriéndole el corazón? ¿O se comportó como un perfecto canalla? ¿Mereció la pena, para toda la humanidad, por la narración que nos ha quedado? ¿Le mereció la pena al escritor, por la infidelidad que le produjo el abandono de sus ‘amigas’? ¿Fueron ellas injustas o demasiado estrictas al no perdonarle nunca, al condenarlo para siempre al infierno de la soledad, al ostracismo, al apartarlo del único mundo que le importaba, al que le había dedicado tantas horas, tanto esfuerzo, tantos desvelos?
Si te interesan estas preguntas y el universo que contienen (personajes reales y reconocibles, traiciones, angustias, estragos de la creación literaria, extravagancias, bajadas a los infiernos, glamour, sarcasmo y un elenco paradigmático), tu serie se llama Feud: Capote vs.The Swans, consta de ocho capítulos y la puedes encontrar en HBO Max. Tras verla, nunca volverás a leer esa novela póstuma de la misma manera y posiblemente veas a Truman Capote, de cuya muerte se cumplen 40 años, interpretado por el actor británico Tom Hollander, con menos complacencia.
Pero la pregunta más relevante, llegado este momento, cuando se cumplen 100 años de su nacimiento y 40 de su muerte (Nueva Orleans, 30 de septiembre de 1924- Los Ángeles, 25 de agosto de 1984) y su figura se estudia de nuevo, con una nueva mirada: ¿era Capote, en el fondo, un misógino de tomo y lomo, uno de esos gays que en el fondo también, en realidad odian a las mujeres?. El pasado 24 de febrero, en uno de los episodios del late show estadounidense Saturday Night Live, de la NBC, se emitió una parodia muy punzante del escritor, interpretada por el actor Bowen Yang. El presentador le agradece que acuda al programa precisamente en este momento, en el que se celebra el ‘mes histórico las mujeres’
-Estoy sorprendido de que quieras hablar en este mes, le dice el presentador
-¿Por qué?, Si yo aaamo a las mujeres, le dice el personaje de Capote, exagerando su ya de por sí irritante tono
-Bueno, estoy viendo la nueva temporada de Feud, donde se ve cómo las traicionas a todas, le responde
-No las he traicionado, solo he publicado lo que ellas me contaron en privado…
La conversación sarcástica continua, el guión insiste para que él ridiculice y vilipendie a diferentes mujeres, como Betsy Ross, la estadounidense a quien se le atribuye el diseño de la bandera de EE.UU., con trece estrellas, que representan a las famosas trece colonias británicas . De ella dice el ínclito Capote inventado:
-Hay trece estrellas, porque es hasta donde ella podía contar. La entrevista sigue con pullas a otras mujeres, por lo que el conductor le replica:
-Pero Truman, has dicho que te gustan las mujeres
-Claro, no hay nada más bonito que una mujer, excepto el culo de un hombre, responde el actor
Pero lo mejor llega al final donde el trasunto de Capote suelta lo que vendría a ser una buena definición de la misógina gay:
“Nadie ama tanto a las mujeres como un hombre gay que las odia”
Hay más lugares donde encontrar respuestas a esas preguntas en general y a la gran pregunta en particular. En la biografía novelada ‘El canto del cisne’ (Lumen), la escritora estadounidense Kelleigh Greenberg-Jephcott intenta explicar qué llevó a Capote a esa traición mayúscula, que lo hundió para siempre conduciéndolo al infierno social. Les da voz a los cisnes, (llamadas así por el larguísimo cuello que tenia una de ellas, Marella Agnelli), y hablan de los celos, del afán de venganza, de una vanidad incontrolada… Según la autora, que se pasó años investigando sobre el escritor para componer esta biografía, tras el éxito de A sangre fría la relación entre ellas y él cambió de tercio, “estaban ya al mismo nivel y ya las empezó a mirar de igual a igual. Descubrió, entre otras cosas, que lo solían llamar porque se aburrían”. Ese relato, (que aunque muy meticuloso y muy exhaustivo, no deja de ser ficción), y lo que se extrae de todas las intervenciones públicas de Capote a lo largo de sus últimos años en televisión y prensa, es junto a las conversaciones privadas de un escritor incontinente verbal, todo lo que tenemos para hallar las respuestas.
Y ahora está, como decía, la serie, que cuenta con maestría y con una mirada punzante la relación entre los cisnes y el escritor. Entra en detalles, la desmenuza y nos coloca a los que nos gusta su literatura en una disyuntiva: la de entender que el material narrativo que aquellas larguísimas y suculentas jornadas con ellas dieron de sí, no podía quedarse sin escribir, o la de pensar que fue una auténtica canallada lo que Capote hizo con los cisnes al contar sus miserias y traicionar así la confianza total de ellas.
El caso es que cuando él decidió que publicaría el relato, donde lo contaba todo sin citar sus nombres reales, no pensó que sus cisnes iban a reconocerse, es más, no pensó ni siquiera que fueran a leerlo. Pero lo hicieron, se vieron claramente en esa sátira, (ellas y todo el Nueva York que les importaba) y se encabritaron. Se ha contado a menudo esa ira, esa estupefacción de las damas, y ese castigo ejemplar sin vuelta atrás que llevaron a cabo. No invitaciones, no almuerzos en sus mesas privilegiadas, no cariño. Cuando se le recriminó su escrito se defendió: “No sé qué esperaban. Soy escritor. Ellos son mi material”. En aquel momento todo el circulo de aquel grupo selecto de Manhattan era el poderoso, y Capote su sirviente en realidad, al que de inmediato convirtieron en enemigo. Aunque el que finalmente haya pasado a la historia sea el escritor, que se definió a sí mismo con esta sentencia: “Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio”.
Los cisnes y sus voces
Vayamos con los cisnes y la relación que tuvieron con el escritor. ¿Eran buenas chicas? No, eran viperinas, superficiales, racistas, clasistas, mentirosas y crueles llegado el caso, con buena parte de su entorno y por supuesto entre ellas. ¿Lo fueron con Capote? Bueno, Capote era su entretenimiento, su divertimento, su mayor extravagancia, el bufón intelectual y refinado que les daba el punto justo de locura en sus vidas supuestamente perfectas. No era “una de ellas”, ni estaba por arriba, ni por debajo, así que tampoco era alguien a abatir. Era algo distinto, más complejo, más grandilocuente, más estrafalario, más mundano también. Un amigo fiel e incondicional, para algunas de ellas, como Babe Paley, que llegó a sentir un amor fou por él.
Babe Paley, a quien en la serie interpreta Naomi Watts, fue un icono de estilo, una mujer ‘perfecta’ tal y como la definía Capote, editora de revistas de moda y casada con un marido recurrentemente infiel. A Capote le lloraba, le contaba secretos, dolencias del alma, y todo eso el escritor se lo devolvió a modo de fábula en el relato. Por eso para ella especialmente el articulo La Côte Basque, 1965 publicado primero en la revista Esquire, y después en Plegarias atendidas, fue un golpe al corazón, una traición. Más allá de la vergüenza que le hizo sentir, al ver escritos sus detalles íntimos y sórdidos, aunque no los citara con su nombre real.
Capote, ese niño necesitado de cariño, vio en los cisnes a aquellas damas que rechazaron a su madre (que se suicidó y cuyo espectro interpreta en la serie Jessica Lange, fiel actriz en la trayectoria de Ryan Murphy, productor ejecutivo de la serie) que siempre aspiró a formar parte de aquella élite social femenina. No lo logró, así que Capote puso todo su empeño, casi sin ser consciente, en vengarse de alguna manera de aquel desplante. Durante años fue confidente, asesor, entretenedor, paño de lágrimas, amante sin sexo, compañero de juegos y de maledicencia. “Hago que se sientan vistas y seguras”, declaró a un periodista con el que rodó un documental con todas ellas, cuando este le preguntó cómo había conseguido que comieran en su mano.
Como si de un estilete se tratara, en el quinto capítulo de la serie resume así de cruelmente lo que cree de ellas de verdad, una vez ha sido apartado para siempre de su lado: “Solo son blancas, americanas y protestantes (y racistas y clasistas). No tienen empatía ni compasión, y solo les interesa que parezca que sí la tienen. Todos mis cisnes son madres horribles. Todo lo que hacen es superficial, sus vidas sí son interesantes, pero ellas no. Y para ellas los negros están para servir y los gays para el entretenimiento”. Por si faltara algo en este relato letal, añade, “están obsesionadas con no envejecer, así que se someten a todo tipo de intervenciones, no comen, viven del aire y del agua y de diminutas porciones de carne muy rara”.
Y ahí aparecen la actriz Diane Lane como Nancy ‘Slim’ Keith, otra dama de la alta sociedad, una íntima amiga de Babe, que sin embargo no tiene repartos en acostarse con su marido. O la distinguida C.Z. Guest, que además era diseñadora, y a quien da vida la actriz Chloë Sevigny (Boys Don’t Cry, American Horror Story). Hay un cisne de lo más especial, el de Joanne Carson, (la esposa del célebre showman de la tele estadounidense, Johnny Carson) porque le da vida Molly Ringwald (La chica de rosa, El club de los cinco, Monster: La historia de Jeffrey Dahmer), en lo que supone su vuelta a la ficción. En la serie es amiga, confidente de Capote y por supuesto una más de ese grupo de damas que se reúnen en esa mesa privada de La Côte Basque, a la entrada, para mirar y ser vistas, y que solo quieren que el mundo las adore. Hay una leyenda que cuenta que un día antes de su muerte el escritor le dio a Joanne Carson, en cuya casa se instaló cuando enfermó, al final, una llave. Era, cuentan, de una caja de seguridad de California y allí estaba el manuscrito de la novela completa, Plegarias atendidas. No le especificó más, ni el banco, ni ningún otro dato. “Se encontrará cuando quiera ser encontrada”, le dijo.
Por supuesto Capote bebía con ellas, por supuesto era maledicente con ellas, por supuesto era mordaz, por supuesto era brillante, y todo el tiempo se columpió entre el amor hacia ellas y la certeza de que aquellas horas en yates, casas, fiestas, restaurantes, solo tenían una intención final: contar una historia que nunca había sido contada.
Hay un cuarto cisne, el que interpreta la actriz Calista Flockhart, (la querida Ally McBeal) y que es nada menos que Lee Radziwill, la famosa hermana menor de Jackie Kennedy. Fue lo que ahora llamaríamos una socialité, y fue la que mantuvo con Capote una relación menos áspera al final, cuando todas las demás le negaron el pan y la sal.
Junto a estas cuatro actrices aparece Demi Moore, que da vida a Anne Woodward, que había trabajado en la radio, que venía de clase baja, y a quien Capote hundió socialmente y condujo al suicido real al difundir que quizá la muerte de su marido no fue un accidente y que fue ella quien lo mató (pese a que fue juzgada y declarada inocente). Ese suceso le costó el rechazo de todos, agravado por el empecinamiento de Capote de ponerla siempre a tiro. Algo más a celebrar, por cierto, en esta serie: todas estas actrices, salvo Chloe Sevigny, que este año cumple 50, están camino de los 60, lo que no ha impedido que sean elegidas para este reparto glorioso.
En el quinto capitulo, Capote acude a una cita, que nunca tuvo lugar, con el escritor negro James Baldwin, (cuyo ensayo La próxima vez el fuego aprovecho para recomendar vivamente ), propuesta por este. Para entonces Capote ya había renunciado a la literatura y a sí mismo, era un alcohólico confeso, solitario y ruinoso. La llamada de Baldwin, cuyos textos el propio Capote había criticado con ganas, lo sacó literalmente de una monumental resaca, tirado una mañana más en la cama, ajado y sin desvestir. Se encuentran para comer en el famoso restaurante, hablan de los cisnes, Capote las retrata con sus dos incisivos, con los colmillos y con toda la acidez de su pluma, pero se lamenta con dolor del castigo recibido. La pretensión de Baldwin con esta cita es sacar de su ensimismamiento al escritor y hacerle ver lo que vale, la fuerza que tiene, su brillantez. Por eso, tiene lugar esta conversación formidable, que no tuvo lugar, pero que ojalá:
-La gente cree que quería hacerles daño, le dice Capote
-Admítelo y sigue adelante, responde Baldwin
- Me han herido toda mi vida una y otra vez. La vida con ellas, la vida sin ellas, ambas son insoportables… se lamenta Capote
Y después, en casa ya, tras besarlo con cariño y negarle el alcohol, el gran Baldwin le dice:
“Tú eres el mariquita más fuerte. Los almuerzos, excursiones, suflés, yates…Y la náusea de esos privilegios dementes, de esas patéticas criaturas se acabaron. Su mundo lo has capturado para siempre. Y todos saben que lo que has escrito es un diccionario del asco, el tesauro de la náusea estadounidense y te prometo que algún día será visto. Tu libro es tu revuelta de los esclavos, es el pelotón de fusilamiento de los Romanov, es tu consagración de la primavera que dará paso a un mundo nuevo”.
Al día siguiente Capote se levanta sin resaca por primera vez en meses y se pone a trabajar, a escribir. Varias escenas después lo encontramos cenando un cisne fileteado, llegado del lago de Central Park, que Capote le ha pedido que capture y cocine a un joven chef, a cambio de una suculenta suma de dinero.
Pasarían aún unos años más hasta la muerte del escritor (cuyas causas siempre han sido confusas) y durante todo ese tiempo, sus ex cisnes anduvieron por un lado, sin olvidar sin perdonar, y Capote por otro. ¿Fue excesivo el castigo que la alta sociedad neoyorquina le impuso al frívolo y despiadado escritor por revelar sus miserias? La serie sirve para plantearte esa y otras tantas preguntas y para llegar a algunas conclusiones: ellas no midieron del todo la capacidad del escritor para ser malvado, se sintieron por encima en todo momento y, acostumbradas como estaban a ser las reinas de todas las fiestas, no pudieron ni plantearse que la traición podría tener lugar. Y él quizá nunca manifestó por ellas un afecto sincero, sin artificios, sin imposturas, y las vendió a la mínima por un pedazo de gloria, cuando se dio cuenta de que, después de escribir A sangre fría, ningún relato podía hacerle sombra. No sabremos nunca hasta qué punto se arrepintió de aquel La Côte Basque.
III
Retorno a Brideshead, donde todo empezó, en El País, por Guillermo Altares, 2 abr 2011:
Mucho antes de la cadena HBO, incluso antes de Twin Peaks, Laura Palmer, las tartas del agente Cooper y de la extraña señora del tronco, se estrenaron dos series con las que todo empezó, dos productos televisivos extraordinarios que ya demostraron el poder y el valor que podían tener las películas por entregas. En aquellos tiempos, cuando alguien pensaba en series, venían a la cabeza títulos como La casa de la pradera o Con ocho basta, tal vez Arriba y Abajo. No es que fuesen malas... eran... bueno ... otra cosa. Sin embargo, entre finales de los años setenta y principios de los ochenta, llegaron a las pequeñas pantallas adaptaciones de clásicos recientes de la literatura británica que convirtieron las series en lo que son ahora: un producto cultural y cinematográfico de primera categoría. Se trataba de Yo, Claudio, basada en la novela de Robert Graves, Calderero, sastre, soldado y espía, La gente de Smiley, adaptaciones de la saga del Circus de John Le Carré, o Retorno a Brideshead, versión de la novela más conocida de Evelyn Waugh.
Todas estas series tienen puntos en común: el extraordinario material literario en el que se basan --no resulta nada fácil estar a la altura y lo están--, la impecable dirección y adaptación y, sobre todo, sus actores: Jeremy Irons, John Hurt, Derek Jacobi, John Gielguld, Alec Guiness, Laurence Olivier... lo mejor de la escuela británica. Retorno a Brideshead, sobre la que incluso llegó a filmarse un documental, tal vez sea la más redonda y es, sin duda, uno de los mejores trabajos que se han realizado nunca para televisión. Eso sí, a diferencia de otras series, no puede prolongarse más allá de sus diez capítulos, es un historia que empieza y termina sin posibilidad de segundas temporadas.
La novela de Evelyn Waugh (1903-1966) en la que se basa la serie es una de las grandes obras literarias británicas del siglo XX. El relato arranca cuando Charles Ryder, oficial británico durante la II Guerra Mundial, se instala con sus tropas cerca de una maravillosa mansión que le trae todo tipo de recuerdos. "Tan familiar me era aquel nombre, tan mágico me resultaba su poder ancestral que, al conjuro de su mero sonido, los fantasmas de aquellos últimos años hechizados empezaron a desvanecerse", escribe Waugh sobre aquel encuentro. En la serie, con una voz en off muy literaria que, sin embargo, consigue pegarse a las imágenes gracias a la voz magnética de Jeremy Irons, escuchamos, con la banda sonora de fondo: "Sí, había estado allí, lo conocía todo muy bien. Había estado allí la primera vez con Sebastian en una mañana de junio en la que vine sin conocer entonces mi destino".
Así empieza el largo flashback que narra la serie: la historia de la relación de Charles Ryder, el personaje interpretado por Irons en su primer papel importante, con los Flyte, la familia que posee Brideshead, católicos en la protestante Gran Bretaña, como el propio autor del libro. Todo funciona perfectamente, desde la impecable dirección de Charles Sturridge (autor de otra gran adaptación de Waugh, Un puñado de polvo) hasta la música, la fotografía, la adaptación, la ambientación y las interpretaciones. Las breves apariciones de Laurence Olivier y de John Gielgud son impresionantes, pero todo el reparto está a la altura.
Retorno a Brideshead nos sumerge en un mundo perdido, en una historia donde se mezclan la ambición, el tiempo, el amor. Conforme avanza la narración van surgiendo nuestros propios recuerdos, nuestras propias evocaciones. He visto la serie varias veces a lo largo de mi vida (son diez capítulos, como una película larga con el metraje que suelen tener los filmes en estos tiempos), pero nunca olvidaré la impresión que me causó la primera vez que la vi. Fue uno de mis primeros viajes al corazón de la nostalgia. Un consejo: traten de verla en versión original con subtítulos: el inglés que se habla merece la pena ser escuchado. Segundo consejo: traten de leer el libro si les ha gustado la serie. Es una combinación de cine y literatura que se logra pocas veces.
Comentarios
Yo me he leido el libro y es sencillamente delicioso. Me apunto la serie para verla porque tiene muy buena pinta.
04/02/2011 09:03:52 AM
Rcuerdo que cuando pasaron "Yo, Claudio" nuestro prefesor de latín, ya estábamos en COU, nos recomendó, casi nos obligó, so pena de bajarnos la nota, a verla, la pasaban los domingos por la noche y los lunes, como antaño las monjas con el sermón de la misa de los domingos, nos preguntaba de qué había tratado el capítulo. Desde entonces me he leído todo lo que he encontrado de su autor. Con la serie que encabeza este artículo la experiencia fue muy similar, conocer la serie me dio a conocer al autor y su obra, y como bien dice el articulista y pocas veces se disfruta tanto leyendo una novela como viendo su versión en la pantalla. La cuestión ahora es, ¿dónde poder verlas de nuevo? Muchas gracias por este ejercicio de nostalgia
04/02/2011 09:41:24 AM
La serie es muy buena pero, como casi siempre, el libro es mucho mejor; es uno de los que más emociones me ha hecho sentir. Al contrario de lo habitual, es mejor leerlo despues de ver la serie en tv.
04/02/2011 09:45:21 AM
Gracias por la recomendación del libro, no lo conozco. Pero la serie me maravilló a mis quince años, aún la recurdo perfectamente.
04/02/2011 09:47:37 AM
La música de Brideshead revisited es simplemente mágica. Soy una fan total. Libro de Evelyn Vaugh y los videos de todos los capítulos en mi estantería. Más que un clásico, es el origen de las buenas series de TV, algo así com un eterno retorno. Genial.
04/02/2011 09:55:30 AM
La música de Brideshead revisited es simplemente mágica. Soy una fan total. Libro de Evelyn Vaugh y los videos de todos los capítulos en mi estantería. Más que un clásico, es el origen de las buenas series de TV, algo así com un eterno retorno. Genial.
04/02/2011 09:55:30 AM
Por supuesto tanto la novela como la serie son obras maestras, las he disfrutado en idioma original, que es soberbio. Pero, poner Arriba y Abajo (Upstairs Downstairs) al mismo nivel de La casa de la pradera es irreal. Arriba y abajo es otra serie genial.
04/02/2011 10:04:40 AM
Un YouTube este es el comienzo y siguientes "Brideshead Revisited" sin subtitulos por supuesto. Una maravilla:http://www.youtube.com/watch?v=sD0nrC-vfaY&feature=relatedGracias por los recuerdos.
04/02/2011 10:05:14 AM
Brideshead fué el aglutinante estético que me convocó, junto a mis otros dos inseparables camaradas, en aquellos ya lejanos tiempos de la adolescencia tardía. Nos tradujo a imágenes (bellísmas) una novela compartida y celebrada. Una dulcísima huella imborrable y venerada
04/02/2011 10:07:43 AM
Coincido con Fernando. Decir que "Arriba y abajo" es una serie inferior es simplemente infamante. Es una gran serie, con unas interpretaciones absolutamente deliciosas y que, al igual que en "Yo, Claudio" tienen solo los decorados necesarios. No necesitan un gran despliegue.
04/02/2011 10:18:00 AM
En el año 2008 se hizo una nueva adaptación de la novela de Evelyn Waugh al cine, dirigida por Julian Jarrold e interpretada por Michael Gambon, Emma Thompson, Greta Scacchi, etc. ¿Alguno de vosotros la ha visto?, ¿merece la pena?
04/02/2011 10:44:49 AM
Cuando estrenaron Retorno a Brideshead en TV, el doblaje fue excelente, con Ricardo Solans al frente.Luego ese doblaje se perdió por temas comerciales, y el re-doblaje para sucesivas exposiciones y venta en VHS y DVD se fue al traste. Una pena.Ya me gustaría conseguir esa versión primigenia pero me ha sido imposible.
04/02/2011 10:53:11 AM
Yo también soy un enamorado de las series inglesas. Por muchas razones. También estoy en desacuerdo con que Arriba y Abajo sea una obra menor. Tiene todos los ingredientes que podríamos denominar típicamente británicos. Y recuerdo con verdadera nostalgia aquellos años en los que vimos series tan desconocidas como inencontrables hoy en día: "El Magistrado Inglés", "La Mansión Flambards", "Sombras en la Oscuridad"...... Luego llegó el tiempo de los "culebrones" y las insulsas series americanas alargadas hasta el infinito sin motivo...
04/02/2011 10:55:45 AM
En aquel año yo entraba en la universidad. Era un apasionado del cine. Ver esta serie fue para mí una especie de 'shock'. Era increíble que todo fuera tan bueno: la música, los actores, la ambientación, la historia, los diálogos, los monólogos ... Me sentía muy impresionado al ver cada episodio, de una manera que yo creía que era personal, sólo mía. Poco a poco vi que no era el único, algunos amigos y amigas en la facultad empezamos a hablar de ello, al principio brevemente, después fueron conversaciones que duraban horas. Son algunos de mis mejores recuerdos de aquellos años.
04/02/2011 10:57:51 AM
Para Pere , en mi humilde opinión , no se te ocurra ver la película , sin más comentarios....
04/02/2011 11:00:34 AM
Arriba y Abajo es una de las mejores series que se han visto en Televisón. Decir lo contrario es no tener criterio.
04/02/2011 11:16:12 AM
"Retorno a Brideshead" ... emociona.
04/02/2011 11:23:19 AM
[ 'In Arcadia ego', 9:41:24] "La cuestión ahora es, ¿dónde poder verlas de nuevo? ". Las dos series evocadas en el post, tanto en el caso de "Retorno a Brideshead", compilada en un pack de 11 DVDs, como "Yo, Claudio", en un pack de 6 DVDs, pueden localizarse a la venta en páginas del tipo de e-bay, sin mayor problema.. No es el caso, para mi gran frustración personal de aficionado mitómano, de otra serie contemporánea (1983) a las citadas. "The winds of war", a partir del relato homónimo de Herman Wouk, todo un verdadero mosaico narrativo de la encrucijada apocalíptica que el siglo XX encaró en el período que la historia ha tipificado como "Segunda Guerra Mundial". Con unos espléndidos Robert Mitchum y Ali MacGraw al frente de un reparto coral que compone, probablemente, uno de los frescos históricos de la segunda guerra mundial más televisivamente valioso y al mismo tiempo, por una extraña paradoja comercial, más difícilmente accesible a los aficionados de habla no inglesa. Al punto de que en la versión DVD, de culto internacional, no existe siquiera la versión de subtitulado en castellano..
04/02/2011 11:23:24 AM
Inolvidable serie. Marcó época y sigue siendo bajo mi punto de vista la mejor. La he vuelto a ver hace poco en dvd y he experimentado la misma sensación de estar ante un hito en la historia de las series. TODO es inmejorable. -Por cierto, la peli no está mal- pero ni punto de comparación con el original y el libro de Waugh. ¡Maravilloso! Imprescindible verlo en V.O.
04/02/2011 11:25:00 AM
"[...] tal vez Arriba y abajo"... Arriba y abajo sigue siendo una de las mejores series de televisión jamás producidas
04/02/2011 11:28:28 AM
Comparto plenamente la opinión de Guillermo Altares. Esta serie ha dejado en mí una huella inolvidable. Después de verla leí el libro en español un par de veces. Tanto me gustó, que incluso se lo reglaba a las que por entonces éramos novias. Más tarde, mi hermana me regaló el libro en inglés y es así como empecé a descubrir al auténtico Evelyn Vaugh. También leí "A handful of dust", que me gustó mucho, aunque algo menos que Brideshead Revisited. La serie de TV la tengo en DVD y la he visto en versión origianl. Tanto Charles Ridle como la voz en off son evocadoras, te inundan de nostalgia y sosiego. Por último, la cita que más me gusta de este libro es la siguiente: "The languor of Youth -how unique and quintessential it is! How quickly, how irrecoverably, lost! The zest, the generous affections, the illusions, the despair, all the traditional attributes of youth -all save this- come and go with us through life. These things are part of life itself; but the languor -the relaxation of yet unwearied sinews, the mind sequestered and self-regarding- that belongs to youth alone and dies with it."
04/02/2011 11:32:06 AM
Es un libro y una serie maravillosos. Los he visto varias veces, pero , por favor, ¿conoce "La saga de los Forsyte"?, la realizó la BBC a finales de los 60 y la emitieron en TVE. Fue una maravilla. No consigo encontrarla. Muchas gracias.
04/02/2011 11:36:48 AM
La peli de Brideshead no es mas que un trailer muy largo e innecesaria. Mejor ver la serie.
04/02/2011 11:38:27 AM
Yo tengo esta serie en V. O. subtitulada... pero descargada de Internet (que la vamos hacer, soy un pobre mileurista)... Otra serie extraordinaria fue La joya de la corona, que se basaba en las novelas de Paul Scott sobre los ultimos años de la dominación britanica de La India... Esta también me la descargué... pero, desgraciadamente, no es en version original.
04/02/2011 11:49:01 AM
El que Guillermo Altares compare La casa de la pradera con Upstairs & downstairs hace que me pregunte si realmente ha visto bien la serie británica, porque no tienen realmente nada que ver. Es algo así como equiparar The West wing a Aida.
04/02/2011 11:59:46 AM
Retorno a Brideshead es una bazofia como esta otra:http://www.ingenioconsaboralaca.com/2011/04/guia-practica-para-conversar-con-un.html
04/02/2011 12:03:52 PM
De nuevo de acuerdo con Guillermo Altares. La serie es de una fidelidad absoluta al libro de Evelyn Waugh, al que sigue e interpreta en cada uno de sus matices. Si se añade la belleza de la imágenes en todos sus planos, la interpretación (Jeremy Irons, Anthony Andrews, fantásticos los padres de Sebastian, su hermana Cordelia, el padre de Charles, Anthony Blanche, Mr. Samgrass), y la música de Geoffrey Burgon, el resultado es una serie inolvidable; que también he visto completa 3 o 4 veces. Mejor, desde luego, en inglés. Como único reparo a la historia; tanto a la literaria como a la serie, es que decae algo al perder presencia el personaje de Sebastian.
04/02/2011 12:09:26 PM
La fidelidad al libro no lo es tal. La culpa desaparece. Creo que el centro del libro es la culpa. Por ser gay, por no serlo, por la redención. Por todo. en fin, el catolicismo.
04/02/2011 12:13:18 PM
Para el de ingenio con sabor a laca:¿Te has preguntado alguna vez por qué los de El Pais no censuran / moderan tus comentarios? Y otra cosa: ¿De verdad, de verdad, pero de verdad piensas que tienes ingenio?
04/02/2011 12:22:13 PM
[ 'In Arcadia ego', 9:41:24] "La cuestión ahora es, ¿dónde poder verlas de nuevo? ". http://www.seriesyonkis.com/serie/retorno-a-brideshead/ De nada
04/02/2011 12:48:23 PM
Estoy de acuerdo:http://juegodelmundo.wordpress.com/2011/03/15/retorno-a-brideshead/
04/02/2011 12:53:55 PM
Recuerdo que Brideshead Revisited fue una producción muy cara, tal vez sigue siendo la más cara de la BBC, y eso se nota.También recuerdo una superproducción alemana, Los Buddenbrook, de Franz Peter Wirth sobre la primera novela de Thomas Mann, de diez episodios en 1979, también era muy buena.Pero la mejor serie de todos los tiempos, difícilmente superable es, ha sido y será Heimat, de Edgar Reitz.
04/02/2011 01:18:34 PM
Marcelo, no sé qué nota de la BBC, era un producción de la ITV. Una serie muy buena y muy querida en su día. Era una o la mejor serie de mi juventud.
04/02/2011 01:47:34 PM
Retorno a Brideshead: Maravillosa serie que marcó mis primeros años, recuerdo la espera de los viernes junto a mis padres para verla. Maravillosa banda sonora,la he buscado pero es imposible encontrarla en España o en USA. ¿Alguien podría darme una pista la respecto? Arriba y Abajo fue otra serie que marcó época en la TVE, ¡¡fantástica!!
04/02/2011 02:05:01 PM
Tiene razón Borja. Una de dos, o la gente no se ha leído el libro o no ha visto la serie. El asunto central del libro, como de la serie, es la culpa y el pecado vistos por un elitista. Y donde hay pecado surge el tiempo y su corrosión. Pero para comprender a Waugh y a su novela hay que ir a Londres, a South Kensington; allí está buena parte de la más rancia sociedad británica desplegada por calles, plazas y avenidas, y el London Oratory. Sin acudir a una misa en el London Oratory no comprenderán nunca a Waugh. Ahora que es primavera y todo es sutil y sensual por las calles de South Kensington es una buena ocasión para entrar en las penumbras del Oratorio donde Waugh encontró el material para su novela. Se puede comprender la novela sin ser británico, quizás, pero sin haber meditado sobre el pecado no, en absoluto. La serie no mejora el libro pero fue un producto estupendo. La ITV tenía que renovar su licencia televisiva y quiso mostrar que era una cadena de calidad; no escatimó nada para la producción de una obra que en principio tenía muy poco para conquistar al público. Pero lo bueno y selecto puede fascinar incluso a los cerdos. Don Silvio no tiene por qué preocuparse. Buenas tardes, y tengan cuidado con las sombras de la culpa ...
04/02/2011 02:16:04 PM
Es cierto, perdón, fue un lapsus, de todas formas tiene el record de la serie más cara.
04/02/2011 02:29:14 PM
No se preocupe. Equivocarse no es pecar. Lo de ser tan cara fue un gesto de un compañía privada, la ITV, que quería renovar su concesión televisiva y quería presentar la serie como pasaporte. Entonces el panel que examinaba a las concesionarias de televisión era de un rigor espartano y la ITV no quería perder el suculento negocio televisivo así que dio por bien empleados sus gastos en Brideshead Revisited. ¿Quién se atrevería a decir que la ITV no apostaba por la calidad después de ver la extraordinaria producción sobre una novela de Waugh acerca del pecado y la redención?
04/02/2011 02:41:16 PM
A mí me gustó mucho y sigue haciéndolo la versión televisiva de Brideshead. Sin embargo creo que sus objetivos eran distintos de la novela. Como se ha dicho, la novela insiste permanentemente en el trinomio pecado – culpa – redención. Sin embargo, la serie tenía un propósito fundamentalmente estético y evocador, dejando en segundo plano y a veces mal resuelto lo significativo. En este sentido, la relación de los dos protagonistas no aparece suficientemente explicada. La serie presenta a Charles fascinado por Sebastian, por contraposición a su aburrido ambiente aburguesado previo, mientras que presenta a Sebastian como un tarado excéntrico y alcoholizado que, a su vez, su interés por Charles se sustenta solo en su deseo de tener sumisamente disponible a alguien que le ría las gracias. La relación entre ambos a lo largo de la primera parte de la serie es una simple sucesión de anécdotas. Lo sustantivo son las conversaciones de Charles con las personas del entorno familiar de Sebastian. En la segunda parte este último ya ha desaparecido devorado por sus propias flaquezas y Charles abandona a una esposa con la que se detesta sin explicarse cómo es que pudiesen estar juntos, y se lanza a una relación amorosa con Julia presentada falsamente como la recuperación de un amor que fue imposible anteriormente. Estética y formalmente, es una serie soberbia, de tal manera que sus debilidades conceptuales quedan de alguna manera disimuladas.
04/02/2011 03:18:35 PM
Deliciosa y el libro imprescindible.
04/02/2011 03:43:28 PM
Ya muchísimo antes de esas dos, hace ahora ya 50 años, la BBC había producido una de las mejores series de la historia: "An Age of Kings", adaptación de la serie de obras de Shakespeare sobre los reyes británicos de las dinastías Lancaster y York. Por su antigüedad se considera la primera gran miniserie, que dignificó y dio prestigio al naciente mundo de la televisión. Realmente la pionera de todo lo que hoy podemos disfrutar. Que sea tan poco conocida y difícil de conseguir es muy injusto y una tremenda pena.
04/02/2011 04:16:03 PM
Mis miniseries favoritas " La plaza del diamante", "Los años dorados". Me encantaron.
04/02/2011 04:49:25 PM
Paolo acierta de pleno en su comentario: el núcleo de Brideshead es, efectivamente, el pecado y sus consecuencias sobre el alma visto por un elitista, efectivamente, pero, y creo que esto es fundamental, católico converso. Los Flyte, ante un Charles estupefacto, se muestran muy conscientes del pecado, de la culpa que conlleva y de la inevitable expiación, simbolizada por la pérdida de la intensidad de las pasiones juveniles. Por cierto, que un personaje del que hasta ahora nedie ha comentado nada, me viene a la cabeza cada vez que veo a alguno de los políticos (y no solo españoles) ayunos del más mínimo fundamento que padecemos: se trata de Rex Mottram, que, por si mismo daría para una novela satírica.
04/02/2011 05:10:20 PM
Los anglófilos de casi 40 años lo somos, en parte, por series como ésta. Es algo que hemos mamado, vamos. Igual que la música, desde los Beatles hasta Kid A pasando por el glam, el punk, los new romantics, el shoegaze y el brit pop. Pues lo mismo, pero en series.
04/02/2011 05:11:49 PM
PD. ¿¿¿Os acordáis de Dentro del Laberinto???
04/02/2011 05:12:49 PM
Alguien sabe dónde se puede descargar esta serie, pero en V. O., porque ver una serie inglesa con doblaje español es más feo que pegarle a una madre.
04/02/2011 05:18:56 PM
La serie se consigue en Amazon íntegra (por supuesto en V.O.). Yo la tengo y la veo al menos una vez cada dos años. Una obra maestra.
04/02/2011 05:26:04 PM
La serie se consigue en Amazon íntegra (por supuesto en VO). Yo la tengo y la veo al menos una vez cada dos años. Una obra maestra.
04/02/2011 05:26:05 PM
Coincido con muchos en que meter en el mismo saco a "Con 8 basta", "La casa de la pradera" y "Arriba y abajo" es un grave insulto a la última. También me he convertido en un anglófilo militante, como otra de las comentaristas, seguramente por las series inglesas que ponían en los tiempos en que la TV no estaba inundada de basura. Por último, me alegro mucho de que A3 haya apostado por poner en un buen horario una serie británica también de calidad (Downton Abbey) y lamento todos estos años en que nos han inundado de series españolas y americanas de bajísima calidad (no todas). Espero que sea un camino que sea respaldado suficientemente por el público.
04/02/2011 06:34:48 PM
Me encantaron tanto el libro como la serie. Me quedé tan sumamente intoxicada que estuve una temporada larga leyendo a Evelyn Waugh y sobre Evelyn Waugh.
04/02/2011 06:51:14 PM
Magnifico libro sobre la melancolia del declive de un estilo de vida, no he visto la serie aunque he visto una adaptación aceptable en el cine que hicieron recientemente. Para los que hayan leido el libro comentar la anecdota de que la familia a la que se hace referencia, los Flyte, estaria basada en una familia real de la epoca del autor y donde los problemas con el alcohol que se cuentan en la novela, serian en la familia veridica problemas de homosexualidad, por no poder admitirla por los prejuicios de la época y la religiosidad católica tan estricta de esta familia en concreto.
04/02/2011 07:13:55 PM
Hola: aquí el autor de estas líneas. Muchísimas gracias por vuestros comentarios, incluso por los comentarios negativos o, mejor dicho, sobre todo por los comentarios negativos, porque se aprende más de las críticas. Sólo quisiera aclarar una cosa: cuando digo que Con ocho basta o Arriba y abajo no son malas, no lo digo en un sentido irónico, lo pienso de verdad: no lo son. En mi caso, Con ocho basta ocupa un lugar importante en los recuerdos de mi infancia. Lo que quiero decir cuando asegura que "son otra cosa" es que son muy diferentes en cuanto a ambición y medios. Las cosas se hacían de una forma para el cine y de otra para la televisión y, de repente, con Retorno, se demostró que se podía hacer televisión con medios de cine. Gracias de nuevo por los comentarios
04/02/2011 07:25:30 PM
Ah, se me olvidó: la serie está disponible en España en DVD
04/02/2011 07:26:13 PM
La banda sonora la encuentras en la mula.Yo tengo el CD original, asi es que creo que alguien lo tendrátambién.bobelmalo@gmail.com
04/02/2011 09:09:03 PM
Retorno a Brideshead es LA SERIE de TV, es la perfección hecha TV. Yo también la visto muchas veces y siempre me cautiva. Y el libro es fantástico. Pero estoy de acuerdo con Arcadio: Arriba y Abajo no es comparable a esas otras series americanas que quizás te traen buenos reuerdos de la infancia pero ahora no pordías aguantar más de 10 minutos. Arriba y abajo es del estilo de Yo Claudio en el sentido de "poco dinero, muchísimo talento". La he visto también varias veces, y de hecho la estoy volviendo a ver en estos días. Si en España hubiéramos logrado algo así alguna vez nos lo tendríamos muy creído. Es realmente fantástica. El fulgor de Brideshead no nos debe cegar, pero la melancolía de la infancia tampoco. Y bienvenido seas, blog.
04/02/2011 10:25:06 PM
¿Y que os parece Downton Abbey? ¿No es ligeramente folletinesca?... ¿Intenta seguir la estela de Retorno y Arriba y abajo?.... Creo que el problema es la base literaria, la novela de Waugh es PERFECTA.
04/02/2011 10:47:34 PM
Soy enemigo radical de los pirateos, en mi videoteca - pagada - figuran en los lugares de honor dos series de TV, de ellas podría estar hablando durante horas, lo he hecho y lo seguiré haciendo, ahora solo diré que ocupan un huequecito en mi alma, su producción está separada por veinte años, sus títulos: Retorno a Brideshead y The Wire, la primera para soñar, la segunda para que la realidad te abra surcos en la piel. Para personas como yo, el arte colocado en el centro de nuestras inquietudes y emociones más sagradas.
04/02/2011 10:54:52 PM
Una barbaridad , incluir "ARRIBA Y ABAJO" en el mismo saco de "La casa de la pradera". También quiero mencionar aquí que en la segunda mitad de los 70 tuvimos la suerte de ver muchas adaptaciones de clásicos literarios de factura anglosajona. Y no olvidemos las series sobre la dinastía Tudor de aquella época -nada que ver con el horror de una producción reciente con el mismo tema.
04/02/2011 11:21:29 PM
¡Qué abismo hay entre "Yo Claudio" y las series de tema romano de la HBO! La comparación es una bofetada a la inteligencia
04/02/2011 11:23:31 PM
El fervor que se siente por esas viejas series citadas, especialmente Arriba y abajo, Yo Claudio, o Will Shakespeare (una serie también británica que me marcó), y de manera muy especial Retorno a Brideshead, se debe a descubrir que el medio televisivo podía trascendir de la mediocridad y la banalidad que dominaban el panorama. ¿Alguien recuerda los Estudio1 en blanco y negro de los setenta? Pocos medios sensacionales actores y grandiosas recreaciones de piezas teatrales.
04/02/2011 11:32:51 PM
Tenía once años cuando la vi por primera vez. Pocas cosas han influido tanto en mi percepción de lo estético como esta serie.
04/02/2011 11:45:45 PM
El comentario de Lukács (time 15.18.35) me da pie a sugerir que pertenece al tipo de análisis que esteriliza el arte. Irrepochable enfoque si estuviéramos hablando de ingeniería, física de partículas o una campaña militar e inapropiado para evaluar una creación artística, que no admite tal desmenuzamiento "operacional". Me ha recordado los comentarios de algunos profesionales, que ¡pobrecillos! confiesan su incapacidad de disfrutar de las obras de sus pares por estar obsesivamente pendientes de descubrir la tramoya técnica que sostiene lo visible.
04/03/2011 12:06:53 AM
Arriba y abajo no se puede comparar con las series americanas de la época. Fue y sigue siendo una obra maestra que se puede ver una y otra vez y descubrir cosas nuevas. Para ensalzar una serie buena no hay que menospreciar a otra obra genial.
04/03/2011 12:37:22 AM
Definitivamente Guillermo Altares no ha visto Arriba y abajo. No es buena porque le trae recuerdos de su juventud sino porque es una obra maestra. Si no la vio, o no la apreció, le invito a que la vea, sobre todo la temporada de la Primera Guerra Mundial. Para que no se canse viéndola entera, aunque yo la he visto enterita, como millones de personas, muchas veces.
04/03/2011 12:50:08 AM
¿Aguien recuerda Los mejores años de Miss Brody (The prime of Miss Brody)? Era de una profesora en un colegio de niñas. La pusieron a finales de los setenta. ¿Y La fuga de Golditz? Que casualidad, todas eran inglesas.
04/03/2011 12:53:23 AM
Waugh era un converso. Casi todos los católicos en el Oratorio lo son, para empezar el Cardenal Newman que ya es beato. Religión, Arte y vacío, de eso está llena la novela de Waugh y la serie. Religión y Arte tan presentes en la realidad; si ustedes salen de confesarse en el Oratorio lo primero que se encuentran a mano derecha el Victoria & Albert Museum.La novela tiene otras muchas cosas, es una novela. Ya que estamos en ello podríamos apuntar aquellas secuencias o episodios que más nos hayan impresionado. Yo seleccionó el final del capítulo X de la serie, Cordelia ha relatado a Charles la situación de Sebastián en Túnez y apostilla a la pregunta de Charles que sí, que Sebastián sufre, y que sin sufrimiento no hay santidad, momentos antes le había recordado que sólo ella y él habían amado a Sebastian. Waugh incrusta dos motivos eucarísticos en la acción, el amor y el sufrimiento.
04/03/2011 02:34:28 AM
Retorno a... es una gran serie. Sin embargo, también tiene algunos fallos, que aquí no se han comentado, comparada con el libro. Por ejemplo, en el libro Charles y Sebastian comienzan siendo muy jóvenes (en la serie los actores tienen aspecto de tener 30 años mínimo) y, lo más interesante, Sebastian y Julia se parecen muchísimo en el libro, lo que incluye todavía más connotaciones homosexuales en la historia. Es dfícil hacerlo en la serie, ya lo sé, pero estas son todavía más razones para leer el libro.
04/03/2011 09:37:32 AM
Yo tambien soy un apasiondo de Retorno a Brideshead. Me parece una serie de una calidad impresionante. Tambien tengo el libro en que está basada. Me gustaria volver a verla con el primer doblaje que hizo TVE, que era de un nivel muy superior al segundo.¿Habrá alguien que la tenga grabada con el primer doblaje? Pagaría lo que fuera por verla con esas maravillosas primeras voces del doblaje.
04/03/2011 12:33:37 PM
Brideshead es "revisitado" en dos ocasiones. Está el Brideshead de Sebastián en los años veinte, luego la vuelta a Brideshead con Julia al final de los treinta. Y la visita final de Charles a Brideshead para arrodillarse en la Capilla. Waugh no estaba interesado en hablar de la homosexualidad, ni a favor ni en contra, si aparece la homosexualidad es porque existe, yo creo que Waugh refleja todo aquello que existía en la sociedad. Todo está ordenado en una exploración hacia la salvación en un mundo atormentado que se tambalea. El asunto de la homosexualidad es como una difusa nube... ¿Acaso el cardenal Newman no pidió ser enterrado junto a su amigo de juventud...? Y juntos descansaron hasta hace poco.Hay dos grandes obras de literatura basadas en el espíritu del Oratorio de Londres. Una es la de Waugh y otra la de Tolkien. Yo prefiero a Waugh, un pintor del alma.