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miércoles, 17 de diciembre de 2025

Exposición sobre exiliados

 Memoria Democrática. “¿No me conoce, verdad? Soy su hijo”, en El País, por Natalia Junquera, Madrid - 15 DIC 2025:

La exposición ‘El cuerpo errante’ plantea un viaje íntimo al exilio republicano: de las 1.500 cartas que una madre envió a México durante toda su vida a los difíciles reencuentros a la muerte de Franco

María Fernández Grandizo se quedó huérfana y viuda en apenas tres meses de 1936. En agosto mataron a su padre, y en noviembre, a su marido, ambos republicanos. En 1952 fue detenida con sus dos hijos, gemelos, Emilio y Manuel, por acoger en su casa a otro pariente que trataba de organizar un movimiento antifranquista. María estuvo casi dos años presa. Manuel cruzó a Francia escondido en el maletero de un coche y finalmente, se exilió en México. Emilio fue exonerado. Para tratar de mantener unidos los restos de aquella familia destruida que amanecía en dos continentes distintos, María escribió a Manuel 1.500 cartas. Una cortina de un millón de palabras que los visitantes de la exposición El cuerpo errante, en Casa América (Madrid) podrán atravesar hasta el próximo 14 de febrero para sumergirse en una dimensión menos conocida del exilio: la cotidiana y sentimental, la de hombres y mujeres sin apellidos célebres, pero con heridas comunes. “Mucha gente”, explica el antropólogo Jorge Moreno, comisario, junto a Julián López, de la exhibición, “se está perdiendo la historia de España que está en las casas, en los desvanes, en los salones… El exilio se ha contado a menudo desde el punto de vista de personalidades importantes. Nosotros queríamos hacerlo desde las pequeñas cosas hasta tejer una geografía emocional de afectos, deseos, frustraciones y esperanzas". El objetivo es que el visitante se ponga en la piel de los que tuvieron que huir y en la de los que se quedaron. Por eso la muestra invita a participar: atravesando las cartas de María que cuelgan del techo; abriendo un armario; descubriendo que una postal aparentemente turística escondía un mensaje trascendental - “Estoy vivo”- y una carátula de canciones populares suecas, un disco de temas de la resistencia grabados en el baño de una casa.

Julián López García y Jorge Moreno, comisarios de la exposición 'El cuerpo errante. Exilio español 1939-1975', junto a una de las cartas expuestas en la muestra y la escultura de un médico republicano de Almadén que los franquistas tirotearon al no encontrarlo en casa.

En esas 1.500 cartas, María le cuenta a su hijo su día a día, muy distinto al de antes de la guerra - “He hallado una manera de vivir en la mecanización de los movimientos repetidos casi cronométricamente...“-; procura establecer un vínculo con los nietos que crecen a 9.000 kilómetros de sus ojos - ”También yo, como vosotros, no sé por qué, esperaba que fuese niño...”- y trata de que los hermanos idénticos sepan de sus vidas tan diferentes - “Emilio llevó la caja de vuestra abuela, como hubieras hecho tú si estuvieras aquí...”; “Vio una corbata. Torcía la vista el precio...”-.

Son cartas deliciosamente escritas -María era doctora en Farmacia y fue la primera científica de su pueblo, Llerena (Badajoz)-; a veces, amargas -“En cuanto a la adquisición del proyector, me pregunto si me hará más sufrir que gozar ver a los niños”; “Quería imbuirte la rebeldía contra el Régimen de España y que os hicierais conscientes de que nuestra dignidad dependía de vuestra actitud”-; otras, agridulces -“Querido hijo: llamándome ‘madre’ me has dado una gran alegría. Te doy las gracias con todo mi corazón. Ahora solo falta que te vayas acostumbrando a suprimir el usted...”-; pero siempre puntuales: una a la semana durante casi cuatro décadas. El relato de María, que pasa a ser en rotulador cuando empieza a tener problemas de vista y luego en cintas de audio, cuando ya no puede escribir, incluye también una crónica íntima de la transición a la democracia y sus sustos. “Queridísimo hijo: ¡Al fin se fue!“, escribe el 20 de noviembre de 1975, día de la muerte del dictador. ”Estoy muy desconcertada con el panorama político. No esperaba que tantos votos se los llevara la UCD. La gente quiere tranquilidad y olvida demasiado pronto", comenta tras las primeras elecciones democráticas. “El locutor dijo: ‘En este momento irrumpen en el salón de sesiones guardias civiles armados’. Me quedé petrificada...”, anota el 23 de febrero de 1981.

En ese intercambio epistolar figura también la carta del cura que dio la extrema unción al marido de María antes de ser ejecutado y que relata, años después, en 1980, cómo sucedieron los hechos para que ella pueda acceder a una pensión de viudedad: “Subí con él a la plataforma de un camión. Llegamos al triste lugar, puerta del cementerio de la carretera de Sevilla. Testigos solo cuatro hombres: dos agentes, el chófer y un servidor. Muy sereno, recordó últimamente a los suyos tan queridos, me tiró del brazo, pues iba a su derecha, totalmente junto a él, y de un solo disparo en las sienes cayó a tierra (...) Ya puede usted imaginarse, aunque le sea muy difícil ante esto, al parecer, tan fríamente descrito, los momentos que pasé y la tortura que he tenido que hacerme ahora al describirlo”.

La exposición habla también de las llamadas “cartas muertas”, misivas que nunca llegaron a su destino, como las de Nemesio García, de Benamira (Soria), que aparecieron 40 años después en una saca de correos olvidada. Las comunicaciones entre el país de huida y el de acogida, entre exiliados y padres, esposos e hijos, debía superar, además, otra complicación añadida: la censura, cuyo sello aparece aún estampado en los sobres violados por las autoridades franquistas. El antropólogo Julián López explica que el Régimen creó una estructura con personal que hablaba distintos idiomas y recibió instrucciones precisas sobre cómo detectar a “los desafectos al régimen” al examinar toda la correspondencia que tenía como origen o destino el extranjero. “En los años cuarenta, según un estudio, solo en Alicante se abrían diariamente 800 cartas”.

Pero había trucos para engañar al Régimen y proteger tanto al emisario como al receptor. Así, Marino Saiz recibe en julio de 1939 una carta dirigida a “Marina” en la que le dicen que “Eladia y Silveria están de vacaciones” y que su exnovio Robles y otros amigos suyos han participado en una de las “peregrinaciones” que ahora hay en el pueblo, Almodóvar del Campo (Ciudad Real). “Eladia” y “Silveria” eran, en realidad, sus hermanos Eladio y Silverio, y “de vacaciones” significaba que habían sido encarcelados. Sus compañeros del Frente Popular Vicente Robles, Óscar Correal y Juan Ruiz tampoco habían peregrinado a ningún sitio, el verbo era una forma críptica para comunicar que habían sido fusilados.

Una escultura fusilada

Las nuevas vidas de los exiliados en otro país comenzaban a menudo con la noticia de las muertes en España de los que no habían logrado huir. Cuando los franquistas fueron a detener a José Luis Rodríguez López de Haro, médico y militante republicano de Almadén (Ciudad Real), ya estaba en República Dominicana, así que encarcelaron a su hija y, de la rabia, tirotearon el busto del doctor que desde 1935 presidía la entrada al hospital minero de la localidad. La escultura, acribillada a tiros, fue a parar a casa de una vecina que la escondió durante años en un cuarto de escobas hasta que se la hizo llegar a la familia a Santo Domingo. En Casa América podrá verse una réplica del busto agujereado elaborado por el artista Fernando Sánchez Castillo. El autor original, Julián Lozano Serrano, acabó en un campo de concentración al término de la Guerra Civil. Su obra, restaurada, fue reubicada en 2019 en el antiguo hospital para mineros, que hoy es un museo.

Reencuentros con los muertos y los supervivientes

Una de las salas de la exposición se detiene en los reencuentros de los exiliados con los muertos y los supervivientes; el difícil regreso a familias partidas en dos. Felisa cuenta ante el antropólogo Jorge Moreno cómo su hermano, Emiliano, natural de Almadén (Ciudad Real) se plantó un día en Niza para buscar a un hombre al que no conocía, su propio padre. “¿Lo ha visto? ¿Me han dicho que viene a comer por aquí“, preguntó en un bar al camarero mostrando un retrato hecho en un país y una vida distintos y con el francés que había aprendido solo por si algún día tenía la oportunidad de hacer esa pregunta. ”Es aquel de allí“, le respondieron. ”Mi hermano”, relata Felisa, “tenía 19 años y al verlo, se desmayó”. Cuando se espabiló, tenía a su alrededor un grupo de hombres. “Usted no me conoce, ¿verdad?“, le preguntó a uno de ellos. ”Mi padre”, prosigue Felisa, “no lo conocía porque lo había dejado con dos añitos. ‘Soy su hijo’, le dijo. Y mi padre, que era un hombre duro de campo empezó a llorar y a llorar. ‘Soy su hijo Emiliano y tiene otro hijo que se llama como usted, Justiniano, que ahora tiene 16 años y se ha quedado en Barcelona. ‘¿Y mi Felisa?’. ‘Felisa está en el pueblo’, le contestó. Yo era su ojito derecho".

Muerto Franco, algunos exiliados regresaron a casa para recuperar de las fosas comunes a sus muertos, arañando la tierra con sus propias manos. Las llamadas exhumaciones tempranas tuvieron lugar entre finales de los setenta y principios de los ochenta, fundamentalmente en Extremadura, Navarra y La Rioja. Lucio Caballero, refugiado en México desde 1946, volvió a Villanueva de la Serena para unirse al grupo que familias que buscaba a los enterrados sin nombre. Los franquistas habían asesinado a su padre, su madre y su hermano. La exposición muestra el vídeo, restaurado por la Filmoteca de Extremadura, de una de aquellas exhumaciones: vecinos de Montijo buscan en la tierra, cuatro décadas después, algún objeto que sirva para identificar a su ser querido. Sobre un mantel se colocan las alianzas de boda, monedas, medallitas, lápices, hebillas de cinturón... En una caja de cartón quedan amontonadas las suelas de los zapatos de las víctimas.

En la misma sala de Casa América se cuenta la historia del último fiscal general del Estado de la República, Francisco Serrano Pacheco, exiliado en México. Murió antes que Franco y nunca pudo regresar a casa, pero lo hizo su hijo José, que se fotografía solo en la antigua vivienda de su padre. “Soy un turista al revés. Vengo a ver lo que ya no existe”, escribe Max Aub en La gallina ciega tras regresar de visita a España en 1969 desde el exilio.

María Fernández Grandizo viajó varias veces a México para reunirse con Manuel, que la animaba a quedarse y disfrutar de sus nietos, pero cuando estaba allí se preocupaba por su otro hijo, Emilio, al que veía más desvalido, así que siempre regresaba a España. A la vuelta, lo explica en una de esas cartas, que recita en la exposición su nieta Alicia: “Querido hijo: México, México, México... el lugar que has preferido antes que la tierra en que naciste. No, no sigas imaginando planes. Deja ya de alimentar la idea de verme algún día allí. No es posible. Todo lo que has hallado en México es solamente tuyo. Tu madre es incapaz de participar en ello. Lo vio con sus propios ojos. Lo sintió en lo más profundo de su corazón, mi corazón desganado. Pronto estará aquí otra vez la nochebuena, y el día del año nuevo. Yo no siento ninguna emoción religiosa por todo esto, pero sí siento la emoción mía, la de mis recuerdos de otra vida en las que os tenía conmigo, y a papá y a abuelito. La palabra alegría no existe ya en mí. Me pesa no ser capaz de fingir. Dentro de cinco días, cuando leas esta carta, este desgane mío habrá pasado. Qué indecible amargura es esa imposibilidad de comunicación inmediata. Tu pobre madre, tu triste madre”.

María Fernández Grandizo murió en 2003, con 101 años. Sus restos reposan junto a los de su marido fusilado.

Se reedita el diario descatalogado de la guerra civil de Concha Espina

 I

 Concha Espina: testimonio de guerra desde el bando franquista, en El País, por Andrea Aguilar, 17 DIC 2025:

La reedición de ‘Diario de una prisionera’ y una exposición dedicada a la escritora en Cantabria abordan su posicionamiento político.

Triunfó como escritora cuando muy pocas mujeres lograban abrirse camino en un mundo dominado por hombres. Se divorció ayudada por la letrada Clara Campoamor y celebró la llegada de la República en 1931. También relató las vicisitudes en las minas y el maltrato a la clase obrera, en su libro El metal de los muertos. Pero Concha Espina (Santander, 15 de abril de 1869-Madrid, 19 de mayo de 1955), la autora más internacional de las letras españoles a principios del siglo XX y tres veces candidata al premio Nobel de Literatura, saludó con un “¡Arriba España!" la noticia el 17 de julio de 1936 de la sublevación del Ejército rebelde en África.

Así lo relató en su diario de la Guerra Civil, publicado originalmente en 1938 bajo el título Esclavitud y libertad, que permanecía descatalogado. “Mi abuela no quería que se reeditase porque salía gente con nombre propio”, explicaba este martes su nieta Concha de la Serna, que guarda un grato recuerdo de la escritora y celebra que su legado vuelva a recibir atención. El texto de aquel tiempo de guerra recoge el día a día de Concha Espina en la pequeña localidad cántabra de Mazcuerras (Luzmela es el otro nombre del lugar y el que siempre empleó la escritora) desde el verano de 1936 hasta agosto de 1937, y no fue incluido en sus obras completas. Ahora, ha sido rescatado bajo el título Diario de una prisionera por Ediciones 98, sello que también planea reeditar las cuatro obras de ficción que la autora redactó y publicó durante la guerra y en el tiempo inmediatamente después: Retaguardia, publicada en 1937; Princesas del martirio; los relatos de Luna roja, que se remontan a la revolución de Asturias de 1934; y la ucronía Alas invencibles.

El editor Jesús Blázquez se refiere a estas obras como una “pentalogía de la Guerra Civil” y reivindica la independencia de Concha Espina y el valor de su testimonio en el que queda plasmado “que pensaba como le daba la gana”. Su condición de “mujer independiente, su españolismo y su religiosidad” marcan profundamente a la autora, según Blázquez, y fue su experiencia en la revolución de Asturias en 1934 lo que la distanció de la República, cuya proclamación había celebrado. “Concha Espina fue defensora del voto femenino y estuvo a favor de la democracia”, señala el editor sobre la autora, quien durante el franquismo se afilió a la Sección Femenina del régimen.

La escritora tenía 67 años cuando estalla la guerra, y su exmarido era alcalde socialista en la vecina localidad de Cabezón de la Sal. En su diario escribe sobre los “paseos” y registros, las visitas de milicianos que piden dinero, bombardeos, y las escasas noticias que recibe del desarrollo de la guerra en la cornisa norte. Se intercalan sus comentarios contrarios a Azaña, su desprecio por el bando republicano y su odio al “marxismo-leninismo”. “El pueblo comunista solo quiere vencer para medrar, destruir todos los principios básicos religiosos y culturales”, escribe el 24 de octubre de 1936.

Las caminatas por el campo y la descripción del paisaje van cediendo al miedo y a la incertidumbre, hasta que la escritora acaba encerrada en su casa, con las mujeres de la familia que la acompañan. Sus contactos con la Embajada francesa la protegen. Los textos de su diario fueron escondidos en un tubo y enterrados en el jardín. “Los publicó por insistencia del editor José Ruiz Castillo, como ella explica en el prólogo. La transcripción de las notas fue complicada, y la ayudaron su hija Josefina y Matilde Marquina”, apunta Blázquez, que defiende que más allá de las firmes opiniones políticas favorables al bando franquista que Concha Espina expresa en el texto, se trata del testimonio de una mujer que describe el mundo rural durante la guerra. “La han politizado, pero creo que mi abuela es por encima de todo una gran creadora humanista”, defiende su nieta, descendiente del hijo menor de la escritora, el médico Luis de la Serna, que entró en Luzmela con su hermano Víctor y las tropas nacionales. “Siempre hay un adjetivo negativo que la acompaña, pero ella fue fuerte e independiente”, subraya Concha de la Serna. Hace unos años donó los papeles de su abuela a la Biblioteca Nacional, aunque parte de su legado, el que se conservaba en su piso de Madrid durante la guerra, se perdió.

La Universidad de Cantabria y el Parlamento de esa región han conmemorado también este otoño el 70 aniversario del fallecimiento de la autora con la muestra Concha Espina: querer, saber, poder que permanecerá abierta hasta el 31 de enero, y que ha estado acompañada por un ciclo de conferencias.

II

Concha Espina, la autora que acarició el Nobel de Literatura, en El País, por Tereixa Constenla, 21 SEPT 2017:

Una exposición en el Museo Nacional de Ciencias Naturales aborda la obra y la vida de las mujeres distinguidas por la Academia sueca

Concha Espina (Santander, 1869-Madrid, 1955) es más que una estación de metro. O es una estación de metro porque fue mucho más: poeta, dramaturga, periodista y novelista compulsiva. Fue también —y ya se borró del recuerdo colectivo— la escritora española que estuvo más cerca del Nobel. En 1926 perdió frente a la italiana Grazia Deledda.

Una exposición dedicada a las mujeres que han ganado el premio a lo largo de la historia (48, una de ellas, Marie Curie, en dos ocasiones) recupera también la historia de la autora que pudo ser y no fue. Espina llegó a estar propuesta en nueve ocasiones y, en tres de ellas (1926, 1929 y 1931), fue candidata. "Fue propuesta al Nobel por 25 nominadores de numerosos países, entre ellos los españoles Jacinto Benavente, Gerardo Diego o Santiago Ramón y Cajal", señala Belén Yuste, una de las comisarias de la muestra, que se puede visitar en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) hasta el próximo 20 de marzo. En la exposición, Espina comparte un espacio, A punto de Nobel, junto a la polaca Irena Sendler, que salvó a 2.500 niños judíos del gueto de Varsovia.

Tampoco accedería a la Real Academia de la Lengua (RAE), si bien fue distinguida con su premio por la obra Tierra de Aquilón en 1924. Concha Espina fue una autora popular —el tirón de su primera novela, La niña de Luzmela, hizo que el pueblo donde se inspiró adoptase este topónimo— y reconocida por las instituciones, también internacionales. Fue vicepresidenta de la Hispanic Society (pese a ello ha estado ausente de la muestra del Museo del Prado) y miembro de honor de la Academia de las Letras y las Artes de Nueva York.

Mujeres Nobel se centra especialmente en las biografías de 12 de las 48 ganadoras del galardón, entre ellas Marie Curie (Física y Química), Selma Lagerlöf (Literatura), Nelly Sachs (Literatura), Rita Levi-Montalcini (Medicina), Wangari Maathai (Paz) o May Britt-Moser (Medicina). Además de paneles explicativos sobre ellas, se exponen objetos como un cuarzo piezoeléctrico diseñado por Pierre Curie para medir la radiactividad, destacado por Soraya Peña, coordinadora de la exposición, como "uno de los cinco prototipos que se conservan en todo el mundo", los botines que utilizaba la sueca Selma Lagerlöf debido a su lesión de cadera, la tesis firmada por la última Nobel de Medicina, May Britt-Moser, o una vajilla del banquete que sigue a la entrega del premio. 

"El objetivo es difundir la vida y la obra de las científicas a un público general", señaló Yuste, que ha destacado la implicación de las embajadas de los distintos países con mujeres premiadas, así como la colaboración del Museo del Nobel en Estocolmo y el Instituto de Oslo. En paralelo a la muestra, organizada por el MNCN, el Consejo Superior de Investigaciones (CSIC) y Rocaviva eventos, se han programado talleres y conferencias como la de Pierre Joliot-Curie, hijo y nieto de cuatro premios Nobel, que hablará sobre la lucha de las mujeres científicas el jueves 26 de septiembre.

martes, 16 de diciembre de 2025

Diario de la Guerra Civil de Pilar Duaygües

 El extraordinario diario de Pilar Duaygües

Soy David Cott, presentador de Memorias Hispánicas y hoy traigo un documento verdaderamente excepcional, un diario personal de época de la guerra civil española escrito por un adolescente de Barcelona. Es extraordinario principalmente por dos motivos. El primero que es un diario y no unas memorias autobiográficas.

Memorias de la Guerra Civil se han publicado muchas y son valiosas, que no se me malinterprete, pero al ser escritas años después de los hechos es fácil que sus autores se olviden de cosas o que las decidan omitir intencionadamente si les hacen quedar mal. Estoy seguro de que si yo escribiera unas memorias sobre mi vida hace 10 años, no transmitiría lo mismo que si lo hubiera escrito en su momento en forma de diario, tanto porque ha cambiado mi forma de pensar como porque siempre he tenido muy mala memoria. Y es que lo valioso de los diarios es que son íntimos y buscan captar los pensamientos inmediatos, sin filtros ni alteraciones para quedar bien. El segundo motivo por el que es tan interesante es por la cotidianidad de la guerra. La descripción de los bombardeos, muertes, hambre y despedidas contrasta con las líneas dedicadas a momentos de aburrimiento y alegría o actividades cotidianas como coser, jugar, ver películas o los problemas amorosos de un adolescente por su propia salud mental. La gente en un país en guerra no puede estar todo el rato pensando o hablando de ella. Por ejemplo, escribió: 

Cita, "20 de mayo de 1938. He terminado la novela Don Quijote de la Mancha. Es formidable y me ha hecho pena después de tantos días de leerla terminarla. Lo he hecho a la luz de una vela. La luz eléctrica vino, pero se apagó al poco rato." Fin de la cita. 

En este episodio solamente leeré algunos de los fragmentos que me han parecido más interesantes, agrupados no de forma estrictamente cronológica, sino por temáticas. Pero recomiendo leer todo el libro titulado Querido diario, hoy ha empezado la guerra. Dejo enlace para comprarlo en la descripción. La protagonista de esta historia es Pilar Duaygües Nabot, nacida en la Seo de Urgel en 1921, que escribió su diario entre los 14 y 19 años. Pertenecía a una familia pequeñoburguesa, propietaria de una empresa de harina y pasta en Lérida, que amplió su negocio en la localidad de Ana, Valencia. Luego abrieron una nueva fábrica en Melilla hasta que la familia se trasladó a Barcelona en octubre de 1935. Al producirse el golpe, su fábrica de Melilla fue incautada y eso mermó considerablemente la economía de esta familia. 

Su familia era de un elevado nivel formativo y de izquierdas. Su padre era republicano y ella era la pequeña de cuatro hermanas que estudiaron enfermería y se comprometieron con la causa antifascista. Teresa participó como miliciana en la expedición para retomar Mallorca y luego trabajó en la defensa de Barcelona. Su hermana Mary ejerció de periodista y Ruby fue enfermera en los frentes. Durante la guerra Pilar fue una estudiante de instituto ah que se autodefinía como roja antifascista y era muy anticlerical. Bien, empecemos reproduciendo las palabras de Pilar sobre los primeros días de la guerra en Barcelona. 

Primeros días de la guerra

Cita: "Hoy ha sido un día horrible. El 19 de  julio del año 1936 quedará grabado en la historia. Por la mañana me despertaron unos tiros a las 5, pues teníamos que ir a la playa y mamá no nos dejó. Es natural, pues se presentaba el día malo y tan malo. Las ametralladoras iban bombas por aquí, tiros por allá, etcétera. Se oían muy bien cómo se derrumbaban las casas en donde las tiraban. Dicen que fue peor que el año 1909, que fue fenomenal, y el doble que el 6 de octubre del año 1934. Esta guerra ha sido a causa de que no quieren al gobierno, quieren otra vez la monarquía, pero no sé quién ganará aún porque hay mucho jaleo. Bueno, un día pésimo. No podíamos estar en el balcón porque disparaban balas. Estábamos afuera en la escalera hablando con los vecinos, pero sin parar los disparos. Por la tarde dormí un poco, pero no se podía por el ruido. Resulta que vivimos al lado de los frailes, de la iglesia y de su imprenta. Los curas con ametralladoras, escopetas y revólveres hacían fuego contra el cuartel que está al lado. Jugamos con los vecinos en la escalera al Parchís. Ya tarde echaron las bombas que resonaron por toda la casa y prendieron fuego en la iglesia y colegio e imprenta, pero no podíamos salir por las balas. Los frailes lograron escapar, no sé por dónde, por alguna puerta secreta. Cogieron a uno. No solo ardían esta iglesia y convento, sino todas las de Barcelona. Se veían muy bien las llamas. Los muchachos más jóvenes, por cierto, tiraban cosas dentro para que no se apagaran. Vinieron los bomberos por si acaso prendía fuego en las casas de al lado, pero nada de eso. Finalmente nos acostamos. Mamá conmigo en mi cama. Me dormí por el cansancio. 20 de julio de 1936. Lo mismo que ayer. Al levantarme nos despertaron también los tiros y fuimos a casa de Luisa, la vecina de al lado. Al verlo del fuego, pues aún había. Los muchachos subieron a donde vivían los curas y sacaron gallinas, colchones, mucha ropa, cajas de galletas, un barril de vino, gaseosas y otras cosas. ¿Cómo se ve la vida que llevaban? Los odio. Ellos han sido la causa de haber tantos muertos y heridos en esta revolución. Todo lo llevaron al hospital para los enfermos. Hicieron muy bien. Se ve que había muchos heridos, pues además de los muchos colchones que sacaron de ahí, se veían camiones cargados de ropa y colchones que los llevaban al hospital. Desde luego, ha habido una infinidad de muertos hoy. Dicen que del cuartel que tenemos delante murieron 60. Horrible. Se ve que los muchachos se entusiasmaron prendiendo fuego otra vez a la imprenta y la iglesia. Hicieron fuego en la calle con los libros de la imprenta, quemaron las sotanas y las camisas, etcétera, de los curas. Otros jugaban a los toros con ellas. Sacaron imágenes de la iglesia y al fuego. Y así toda la mañana avisaron de que no salieran a los balcones y cerrados o si no disparaban balas. Se veían continuamente camionetas de heridos hacia el hospital y camionetas de muertos unos encima de otros por no haber sitio. Y así la radio pedía continuamente enfermeras y médicos y que donaran sangre para los heridos, para los hospitales. Necesitaban ayuda. Por la tarde estuvimos leyendo novelas para no aburrirnos. Luimeta, Nuri, Ruby y yo.

Bajé a su casa y me dejaron novelas y así. En la calle del Carmen se quemó un cura y dicen que hace un olor muy malo, que tiene las piernas sueltas, una barbaridad, pero él se lo buscó. Los frailes de no sé dónde, o sea, los jesuitas se entregaron y esos fueron muy bien atendidos. Luego los meterán a la cárcel. Me acosté, pues estaba rendida. Veremos mañana. Mamá se fue a su cama. Estoy harta ya de la huelga, además de tantos heridos y muertos. Se pasan las horas muy largas y con miedo.

27 de julio de 1936. Por la mañana fui con mamá y Ruby a ver las momias del convento del Paseo San Juan. Entramos dentro de la iglesia. Está todo estropeado y quemado. Las momias de las monjas repugnan al verlas. Fuimos a la Sagrada Familia y no dejaban pasar por haber peligro. Luego fuimos a comer. Fin de la cita. 

(Como ya había advertido, se refleja en el diario un anticlericalismo fuerte de Pilar. como era bastante común entre la izquierda española del momento y más en Barcelona. Pero entre el caos de los primeros días, una muchacha de 15 años tenía tiempo de pasárselo bien.)

Cita: 24 de julio de 1936. Igual que ayer, los coches armados por las calles. Por la mañana arreglé la casa, leer, hablar con los vecinos, etcétera. Por la tarde fuimos a casa de Luisa al lado y miré revistas. Luego jugamos a estirar cebollas, al juego de la harina y a señoras. Nos reímos mucho. También estaban las de abajo del tercero. Eso de reírse tanto en esos días hace feo y lo dejamos. Estábamos en la azotea cuando oímos tiros y nos fuimos a la escalera y jugamos adivinanzas y hablar. Fin de la cita. 

Se cancelan las fiestas

(En Barcelona se vivió una revolución social protagonizada especialmente por los anarquistas. Eso, entre otras cosas, supuso dejar de celebrar fiestas religiosas. Hasta ese entonces, la celebración del santo era más importante que el cumpleaños, pero con la revolución eso cambió.) 

Cita: 12 de  octubre de 1936. Hoy día 12 de octubre es mi santo. Aunque ahora ya no valen esas fiestas. Nadie me ha regalado nada. Es triste pensar que otros años lo pasaba siempre acompañada por mis amigas, pero el año 1936 no. Bien, solo que de ahora en adelante ya no habrá santos para nadie. La fiesta omomástica se hará en el cumpleaños 25 de diciembre de 1937. Hoy, aunque es día de Navidad, no hay fiesta ni se celebra. Es época de guerra. Tampoco se han encontrado turrones en ninguna parte. Fin de la cita. 

(En el diario de Pilar se alude en repetidas ocasiones al problema de escasez de alimentos que vivía Barcelona)

Escasez de alimentos

(Ya desde otoño de 1936. La familia Duaws aún pudo sobrevivir medio bien comparada con otras, porque el padre iba frecuentemente de viaje a Vich en un entorno más rural donde no había tanta escasez.)

Cita. 5 de octubre de 1936. Por la mañana me levanté muy pronto para hacer cola en el carbón, cosa que estuve 3 horas. Hubo más peleas, empezó a llover, una calamidad y que cada vez se pone peor lo de las compras. 

24 de diciembre de 1936. Me he levantado a las 5:30 para ir a hacer cola para el pan. Es algo horrible. Tanta gente y tanta que se quedó ayer sin él. Bueno, en palabras no se puede explicar. Así ha estado toda la santa mañana viendo peleas y demás hasta la 1:30, 8 horas haciendo cola. Luego ha venido Ruiz de Melilla, que se pudo escapar de los facciosos y ha contado cosas horripilantes. A los Rullán los han matado luego de haberlos hecho sufrir mucho y así muchos. 

27 de enero de 1937. He ido a buscar con la tarjeta del pan. Cada día los hacen más pequeños y dan muy pocos. Son panecillos de real. Se ha de comer muy poco a la fuerza. 

25 de septiembre de 1937. Voy a comer un poco, aunque se padece mucha hambre por falta de comestibles. De pan tenemos un trocito pequeño para dos días y para todo. O sea, la cosa más insignificante se ha de hacer cola. Lo único que comemos es verdura de patatas. Tenemos porque papá ha mandado de Vich. Fin de la cita.

Estudiante en una academia

(Pilar era una adolescente de una familia pequeñoburguesa y como tal, lo normal es que siguiera estudiando. Por la inestabilidad del momento costó, pero finalmente se apuntó a una academia para intentar hacer una vida lo más normal posible en tiempos de guerra. )

Cita: 9 de noviembre de 1936. Después salí con Mary a ver una academia para ir. Yo creo que el lunes iré. Ya tengo muchas ganas de ir, aunque sea para estudiar contabilidad nada más, pues como estamos en guerra, no se puede hacer otra cosa. 

1 de diciembre de 1936. Por la mañana a las 9 entré en clase. Ya voy a una academia, cosa que ya tenía muchas ganas de ello. He hecho problemas y he estudiado aritmética. Hay muchos alumnos, pero casi todos son chicos. También hay niñas. Entre ellos está uno que cuando marcha al profesor, él cuida de nosotros. En resumen, que se pasan las horas muy agradables y cortas. Por la tarde, a las 3 he entrado a francés y luego ortografía. He salido a las 6. Ya en casa me he puesto a estudiar. Luego de cenar he enseñado francesa Tere y a dormir. Fin de la cita. 

Horribles historias de la guerra

(Si estás escuchando esto, seguramente quieras conocer hechos más propiamente bélicos. Así que veamos las horribles consecuencias de la guerra con numerosas entradas que recoge Pilar. Los bombardeos sobre Barcelona con aviones o barcos fueron una constante, sobre todo en 1937. Bombardeaban frecuentemente durante la madrugada, con lo que jodían el sueño de la población. Y al irse repitiendo esto, el oír las sirenas e ir al refugio, escuchar historias de vecinos muertos o momentos de pánico por la vida de uno mismo, la salud mental de los civiles se fue deteriorando. Esta evolución se ve muy claramente en el caso de la madre de Pilar. El primer bombardeo creo que es este.)

Cita 13 de febrero de 1937. Luego he cenado y mientras leía junto con papá, Mary y Ruby se encontraban en el cine. Mamá estaba acostada y Tere limpiando los platos. Cuando al momento sentimos pum pum porompom. Horrible el instante este. Ya están aquí los fascistas, me dije. Y en efecto, así era. Al principio creíamos que eran aviones, pero luego nos convencimos de que eran los barcos, no sé cuántos eran que cañoneaban. Parecía que fuese aquí mismo. Papá abrió el balcón y en el momento pasó una bomba al lado haciendo un leve ruido como eses. Y al momento explota, ya sea hasta el número de veinte y pico. Mamá se ha levantado de un salto. Yo estaba muy nerviosa, pues padecíamos por mis hermanas que estaban fuera. Hoy ha sido un día que nunca se borrará de mi memoria.

14 de febrero de 1937. Me he levantado pronto y he ido con papá a recorrer los daños que hicieron ayer las bombas. En efecto, han hecho mucho y ha habido 18 víctimas y muchos desastres. Hay algunas casas con los agujeros que hizo la bomba al explotar. De tantas bombas que echaron, se puede suponer los daños que han hecho. En la calle Nápoles están aún el cerebro, seso y trozos de carne de un matrimonio que salía a refugiarse y que les estalló la bomba al momento de salir. Debe de ser algo horrible eso. Cuando lo pienso se me ponen los pelos de punta. 

29 de mayo de 1937. A las 3 de la madrugada me han despertado unos estruendos. Era un bombardeo. Se oía que parecía aquí mismo, un ruido espantoso. Parecía el fin del mundo. Enseguida nos hemos refugiado en el principal. Mamá, en mi vida la he visto tan asustada. Ha durado mucho rato. Dicen que han sido siete aviones facciosos. Han causado muchos daños, muchos muertos y muchos heridos. Una catástrofe. Qué odiosos son. Después he ido al colegio como de costumbre y esta tarde en casa. Fin de la cita. 

(La España de los años 30 era una sociedad con una media de edad joven debido a la elevada natalidad. Eso significa que no era raro que entre las víctimas mortales y heridos de los bombardeos hubiera niños. También a causa de la guerra provocada por las derechas nacionalistas españolas en nombre de defender España, hubo muchos niños y niñas que se quedaron sin padres. Tales situaciones también quedan reflejadas en el diario de Pilar.)

Cita: 5 de enero de 1937. Al ir a la academia he estado al patio tomando el sol, ver jugar a los chicos a la pelota, luego pasear con las demás chicas por el patio, hasta que por fin hemos marchado a pie hacia el teatro Nubat. Por ser gratuito esta semana del niño estaba lleno a más no poder. Hemos tenido que estar en el gallinero. Muy mal hemos visto la función, que por cierto era una birria de marca mayor. A mi lado estaban unos niños refugiados de Madrid. Uno de ellos recibió la carta de su familia dándole la mala noticia de que su madre ha muerto. El pobre, como no sabe leer, no se ha podido enterar. Los otros niños no se lo quisieron decir. Todo es por culpa de la guerra que cada vez se pone peor.

1 de octubre de 1937. Me he subido a casa y desde la galería se veía estupendamente. He visto cuatro aviones facciosos que bombardeaban la ciudad y surgía mucho humo de las casas. De pronto, los antiaéreos han retumbado en la atmósfera. Bueno, ha sido una cosa horrible. Me ha asustado, de verdad. Ha parado y parecía que estaba todo en calma. Ya ha llegado mamá que había salido y nos ha reñido porque no nos habíamos ido al refugio. Las bombas han caído en un colegio y dice que todavía no han podido extraer los cuerpos de los niños y que era un cuadro escalofriante, pues dice que se veían una cabeza suelta, un brazo, una pierna y así. ¿Cuántas víctimas ha habido? 

19 de enero de 1938 con Mariana, Farrel, Lita y Meroño hemos ido a la calle Provenza entre Rugeda Flo y Paseo San Juan, donde ha caído una bomba. Estaban los bomberos que sacaban a dos mujeres bajándolas con una cuerda a la calle, pues habían destruido la escalera y la parte de detrás estaba todo derrumbada. Pero lo que ha sido peor es que ha habido mucha cantidad de muertos y heridos y muchos han sido niños que se hallaban jugando por allí. Ahora por la noche ha dicho Tere que la cifra de muertos que ha habido es de 127 y heridos 200 y pico. Y en la Barceloneta dicen que todavía están sacando cadáveres y personas horriblemente mutiladas. Han hecho muchísimo daño hoy y han caído muchas bombas. Todo el mundo se ve triste y sin ganas de hacer nada. Solo se habla del bombardeo de hoy. Mamá todavía está asustada ahora y todo el mundo se ve cabizbajo. Fin de la cita.

(La guerra, además de provocar muertos y heridos curables, deja a otros mutilados de por vida. De esta forma, magistral lo plasma Pilar)

Cita: "4 de junio de 1938. Esta tarde he ido al hospital en busca de comestibles que le han dado a Ruby. Estaban en el terrado ella y otras con los sanitarios y tocaban la gramola. Había un enfermo que carecía de brazos. Me ha explicado cómo lo sucedió ya hace 15 días. ¡Qué horrible relato. Él llevaba un camión lleno de provisiones, pero tres trimotores fueron en su busca bombardeándolo. De pronto se sintió gravemente herido y perdió el conocimiento. Cuando lo recobró, se encontró en una camilla hacia el hospital. Dice que pensó, "Ayer morí y hoy estoy vivo. Qué pena me ha hecho." Dice que por una parte hubiese preferido morir porque no pueda hacer nada. 

30 de enero de 1938. Luego hemos ido al hospital a ver a Ruby, dónde está de enfermera, y se ha puesto contentísima. Hemos visitado algunos heridos que se les caen los pies de quemados de la nieve cuando estaban en el frente. Es horroroso del todo. A otro ya se los han cortado. Yo, al ver tantas barbaridades, me coge una tristeza. La guerra solo se puede ver como es en un hospital. " Fin de la cita.

(Madre mía, Pilar tirándose unas barras de película. O sea, ojo lo profunda y real que es la última frase. La guerra solo se puede ver cómo es en un hospital. A ver si a los que se les pone cachondo hablar de conquistas y de guerras se les mete en la cabeza.) 

Una niña que no quiere hacerse mayor

(Pero en medio de los horrores y experiencias traumáticas de la guerra, Pilar Duawash sufría de problemas típicos de un adolescente. Uno de ellos era el propio hecho de hacerse mayor, de dejar de ser una niña y la inocencia que conlleva.)

Cita 18 de junio de 1937. Lairi y Meroño me han contado lo de la vida del barrio chino. Es horrible. Ahora voy enterándome cada día más de lo que realmente somos. Me asusto, pues ya soy bastante mayor para saber las cosas que son necesarias y las verdades de nuestra existencia. Tan bonita que es la ignorancia. Estoy triste y de mal humor. Fin de la cita. 

(El barrio chino es como se llamaba popularmente lo que hoy es el Raval. Era un barrio marginal con mala fama. Supongo que con este comentario hacía referencia a la prostitución y drogas del barrio. En repetidas ocasiones, Pilar decía que quería seguir siendo una niña si la vida de adulta era tan mala como decían.)

Cita. 20 de octubre de 1938. En mi casa me han querido y quieren demasiado y por eso nunca me han hablado de la vida. Recuerdo que Tere, sobre todo, siempre me dice, "¿Cuándo serás una mujer?" Por una parte me alegro que seas tan niña porque la infancia y la ignorancia son muy bonitas. ¿Quién pudiera ser como tú? Ruby y Mary también piensan lo mismo. Mamá nunca me ha hablado de eso y siempre lo ha habitado. Papá a veces se enfada porque salte y sea como soy una chiquilla. Todo eso pensaba hoy y me pregunto, ¿por qué de dejar esta vida de ilusiones que tengo si es tan bonita? Pero Laura y Monchi dicen que me conviene más porque algún día tendré un desengaño muy grande y me será muy difícil creerlo y que es mejor que vaya poco a poco conociendo. Fin de la cita.

Enamorada de Raúl Bein

(Y por supuesto, ¿cómo iba a un adolescente a no enamorarse de alguien? Su amor en tiempos de guerra se llamaba Raúl Bin. Hubo flirteos desde verano de 1937, pero no llegaron a nada porque el chico era un donjuán y también tuvo un tiempo en que le gustaba otra. Para Pilar fue un amor no correspondido con el que pensaba mucho. Las emociones intensas que se experimentan cuando notas que tu vida está en peligro llevaron a Pilar a expresarse así.)

Cita. 16 de agosto de 1937. Por la tarde han bombardeado y nos hemos refugiado en la clase de delante y allí bincido en una conversación. Sin poderme aguantar le he dicho, "Me gustas mucho." Luego, ¿por qué? ¿Por qué? ¿Me entiendes? Él se ha dado cuenta de que me he sofocado y ha estado triste. A las 8 ha venido de cenar y juntos hemos marchado por la calle Sardeña hablando. Al despedirme me ha estrechado mucho la mano. Me ha regalado el dibujo del gato en las botas. Soy feliz. Fin de la cita.

(Las emociones de una enamorada Pilar iban rápido, arriba y abajo, como una montaña rusa. De momentos de euforia y alegría, pasaba a rechazar a Raúl o a sentirse insegura sobre ella misma. creyendo que no era suficientemente buena para él.) 

Cita 8 de octubre de 1937. Pero ahora quiero dejar esa idea y esa esperanza que siempre he llevado, que es puede ser que algún día me llegue a querer Raúl, pero no es dificilísimo. Ahora me he dado cuenta de la verdad. Por lo tanto, he de estudiar, leer sea lo que sea, pero pensar en él, no y no, no, no. Quizás cuando ya sea más avanzada de edad y lea este diario, entonces veré qué ha sido de mí y cómo ha seguido mi vida. No hay más. Este es mi destino, padecer. 

10 de diciembre de 1937. ¿Es que acaso me voy a pasar la vida pensando en él? Pues no, esto ya se ha terminado. Yo ya sé que nunca jamás podré ser de él y que nunca podrá quererme. ¿Qué va el hoyo? Nada. Soy inútil, fea y tampoco me veo de pareja con él. Ahora me doy cuenta qué estúpida he sido de no haberme figurado esto más pronto. Es del todo imposible estos sueños que he tenido hasta ahora. Fin de la cita. 

(Alerta, spoiler. Siguió pensando en él hasta casi el final de la guerra.) 

Temores y propaganda de guerra

(Volviendo a la situación bélica, es interesante ver la propaganda que circulaba en Barcelona y los temores que había ante la población, sobre todo en cuanto a quintacolumnistas y a los extranjeros que ayudaban a Franco. )

Cita: 10 de noviembre de 1937. Al llegar a casa me he probado la careta en caso de que tiren gases asfixiantes que ha llevado Tere, pues se teme que muy pronto vengan con esta clase de bombas de gases venenosos que se están construyendo ya las caretas. Es indispensable que todo el mundo haya de tener. 

16 de marzo de1938. Esta tarde he hecho los trabajos de clase y he leído. A las 7 y pico he cogido el autobús para ir a clase, pero antes de llegar al paseo de Gracia ha subido un muchacho y dice, "Camaradas, bájense todos del autobús." Toda la gente asustada ha bajado y me he enterado de que dice que se ha hecho un pacto el gobierno con Franco y dice que los fascistas, o sea, los de la quinta columna de aquí, se querían echar a la calle. Ellos necesitaban los coches y todos los hombres que quisiesen tomar parte para evitar esto. He tenido que volverme a pie a casa. No sé si dice que habrá algo, pues ya se espera. Hace días los Fascistas quieren apoderarse de Lérida y de toda España. Como tienen mucha ayuda de Mussolini que les manda alemanes, italianos, Abisinios, moros, Quimet ha dicho que hasta caníbales había luchando de estos negros con una anilla en la nariz. Tienen muchos aviones extranjeros y muchas municiones y a nosotros no nos ayuda a nadie y ya piden a los muchachos de 18, o sea, ya los han pedido. Todo el mundo está muy desconsolado porque vamos perdiendo mucho territorio, pero quién sabe. Yo tengo la seguridad de que hemos de tener la victoria nosotros. ¿Y cuándo será?

19 de marzo de 1938. Según un relato de Franco por la radio Salamanca, dice que quiere arrasar por completo la ciudad antes del domingo, que a todos los catalanes que quieran marchar les dan 48 horas. Muchísima gente se va para la montaña, unos y otros para los pueblos. Esta mañana me he encontrado muy mal. Me han telefoneado mis amigas para ver si estaba viva con estos bombardeos y hemos quedado para ir yo esta tarde, pero mamá no me ha dejado ir de ninguna manera por temor a que viniesen los aviones. 

20 de abril de 1938. La guerra sigue tan mal como siempre. Los fascistas nos han tomado unos pueblos de Valencia y debido a esto no pueden mandar naranjas. Hace muchos días que no comemos. Como Lérida es de ellos y es de donde venía el aceite, ahora también escasea mucho. Dicen grandes barbaridades de lo que han hecho los moros y fascistas al entrar en las poblaciones. En un hospital de Barcelona dicen que hay muchas chicas jóvenes desgraciadas por ellos. ¡Qué horrible! Fin de la cita. 

(La siguiente entrada es reveladora sobre las rivalidades y desconfianzas entre sindicatos del bando republicano y que llegaban a corromper hasta las amistades.)

Cita. 13 de septiembre de 1938. Monchi no me ha dicho que ayer fue al cine, por lo que estoy muy indignada. Se fue sin decir siquiera si quería ir yo y demás. Ahora, como la han elegido presidenta de no sé qué y secretaria de no sé cuántos, pues siempre está con los del partido y tiene un interés. Como ella es de la UGT y yo de la CNT, pues a veces me encuentro que habla con alguna de su partido con cuchicheos y cuando yo le pregunto de qué se trata me dice que no puedo saberlo. Esto me sabe muy mal y me da rabia, así es que se está volviendo muy poseída de tener estos cargos. Fin de la cita.

(Pilar de Aigwas ingresó en la anarcosindicalista CNT en junio de 1938, ya cuando era una organización domesticada y colaboracionista del todo con el gobierno republicano. Tras haberme leído su diario, nada me indica que fuera anarquista y de hecho se ve que compró la propaganda republicana en contra de la FAI cuando ocurrieron los hechos de mayo de 1937. O sea, que la relación con su amiga Monchi cambió a pesar de que Pilar no era alguien metida en política. y era una simple afiliada de la CNT.)

Últimos días de la guerra

(Vayamos ya a los últimos días de la guerra, a los días antes de la caída de Barcelona en manos de Franco. Unas entradas que te hacen sentir la desesperación de aquellos momentos. )

Cita. 14 de enero de 1939. Ahora que deben de ser cerca de las 11 de la noche, ha venido Laura de Barcelona y dice que el personal parece un autómata, que se ve mucha tristeza, pues dice que los fascistas han avanzado mucho, han tomado Reus y cree que pronto han de entrar aquí. Me ha dicho que no valía la pena que estudiásemos porque no acabaríamos el curso, pues la cosa, o sea, la situación está muy mal. Hemos estado un rato hablando. Dice que yo no me preocupo por estas cosas y que no siento la revolución. Por una parte tiene razón. Como no entiendo nada de política y de las organizaciones sindicales y como encuentro esto absurdo, dice que por esto no me preocupo. Pensar en la guerra pienso, pero no mucho. Como he estado tamban bien aquí en el instituto y no he tenido ningún hermano para que fuera al frente, sin embargo, lo he notado por el mundo exterior al mío, por la tristeza que me coge cuando pienso en los que están luchando en el frente y los que se van, por la falta de comestibles que tan mal va, en fin, en otras cosas. Pero no sé, desde hace tiempo me parece que nosotros, que llevamos razón somos los que hemos de ganar a la fuerza. Los fascistas no pueden penetrar de ningún modo. ¿Qué esclavitud habría? Y aunque ahora reconozco que estamos perdiendo tanto, todavía tengo la esperanza de que se ha de ganar la guerra por parte nuestra. Anoche trajeron una barbaridad de chiquillos refugiados de aquí. Antes estaban en Horta, pero la guardería en que estaban la necesitan como hospital de urgencia. Tuvimos que arreglarles las camas para que pudieran dormir. Fuimos a tender colchones en el suelo de la sala de actos para ahorrar sitio. Me dieron mucha pena al verles. Pobrecitos, muchos huérfanos. En fin, me di cuenta de la guerra. 

23 de enero de 1939. Toda esta semana los estudios van de bólido. Faltan muchos alumnos a las clases, a veces los profesores. No había ya ganas de trabajar, tan solo de hablar de la guerra, que en estos 8 días han adelantado una barbaridad los fascistas por la parte de Cataluña. Hay un pánico terrible, sobre todo por los bombardeos. Ya van dos o tres días que vienen muy seguido. Hoy he tenido que venir a pie por la alarma y solo he ido a una clase y todavía en ella se me escapan las lágrimas al pensar en los dolorosos momentos que atravesamos actualmente. Me he enterado de la horrible desgracia que le ha ocurrido a Gascó. Toda su familia ha muerto del bombardeo y me han dicho que su padre todavía no la han encontrado entre los escombros. Pobre chico. En fin, todo es así. 

25 de enero  de 1939. El lunes por la tarde no hubo ya más clases. Nos enteramos de que se cerraba el instituto. Pensaba que la situación estaba muy grave. Pensaba en las palabras de Rabartea. Me tiraré una bala y moriré, si entran los fascistas, antes de que ellos me maten. Rabarte dijo que en cuanto llegase al instituto que quemase todos los documentos y papeles comprometedores del partido y que luego marchase a casa. En cuanto llegué a casa encontré a mamá muy asustada. Los fascistas están muy próximos de aquí. Se oyen las cañonadas del frente perfectamente. Los bombardeos son continuos, pero una cosa grande, ¿eh? Es terrible, terrible. Hay un pánico horroroso. Mamá estaba quemando todas las cartas y papeles. Seguramente que yo tendré que quemarte a ti si entran los fascistas, pero en este caso será en el último momento. Si me cogieran en el diario, seguramente iban a fusilarme. Tantas cosas malas que llevan ellos. En todo hoy que mamá no me ha dejado salir. Tenía que ir al instituto porque los alumnos van a fortificar y me lo ha prohibido. La pobre tiene un miedo atroz, no tiene apetito y padece mucho. 

26 de enero de 1939. Mamá no hace más que quemar papeles comprometedores. Padezco por los diarios. Los he escondido entre los colchones, pero seguramente que tendré que romperlos. Si me los encontrasen, toda mi familia y yo iríamos a pique por el mero hecho de ser antifascistas. Mañana los esconderé entre la lana del colchón. He tenido que quemar los dibujos de Rabarté porque eran rostros de Durruti, Kung Punch y todos esos. No sé lo que hubiera dado para no tener que desprenderme de ellos. Es terrible que ahora tengamos que someternos a la voluntad de la gente tan odiada. Ahora, después de haber visto los criminales bombardeos que han hecho durante estos años y hemos de estar pendientes de ellos, nos harán hacer vítores por Hitler, Mussolini y Franco. Este mediodía he llorado, además de pensar en lo esclavos que seremos. Fin de la cita. 

(Aunque pensó en la posibilidad de destruir sus diarios, Pilar no lo hizo y durante dos meses de 1939 los guardaba su vecina por temor a un registro. Gracias a esto que podría haberle costado la vida a ella y a su familia, ahora conservamos un testimonio tan importante y personal sobre la guerra civil. Imagínate la cantidad de diarios así que fueron destruidos o que han quedado olvidados en un cajón sin publicar. La verdad es que da mucha pena. Ahora ya pasemos a cuando Barcelona fue ocupada por las tropas de Franco, a cómo se vivía en esos primeros Barcelona es fascista momentos de ocupación y qué pensamientos tenía Pilar sobre todo esto.)

Cita: 27 de enero de 1939. Barcelona es fascista. Hoy han empezado a desfilar por las calles las tropas al servicio de Franco. Todos son banderas monárquicas y victorias a Franco. Por ahora no se ha visto ninguna matanza y todo el mundo se encuentra encantado en ser fascista. Se presentan todos ellos muy amables, quieren iluminar la ciudad, hacer la vida barata y dar mucha comida. Por ahora, al ser los primeros días, quieren que les tengan simpatía, pero ya vendrán más tarde. Han aparecido los periódicos hablando mal de los rojos, de Negrín y Conch y aludiendo a Franco. Yo les tengo un odio terrible, lo mismo que mi familia. He bajado a la calle, he visto desfilar a los moros y a soldados, a un muchacho con una banderita monárquica que he tenido que apretar los puños y dientes para no ir a quitársela y a decirle todas las injurias que se merecen los fascistas. Parece un día de fiesta mayor. Hoy es un día muy feliz para los fascistas, pero para nosotros tendremos que aguantar y padecer. Ahora, el Instituto para Obreros, obra tan bien hechora que trajo a la democracia, sería otra vez hogar de los traidores jesuitas y allí solo podrán ir a estudiar los burgueses y todos aquellos que paguen con mucho dinero. He ahí el fascismo que solo pueden estudiar los ricos, los obreros, a trabajar como esclavos. Odio, odio, odio al fascismo. Muera 1000 veces y viva la independencia y la democracia, ya que de ahora en adelante no lo podré decir, me desahogó así. 

12 de febrero de 1939. Estoy muy contenta porque anoche llegó papá. Oh, qué felicidad saber que está bien después de 15 días de ignorar si vivía. Está más delgado y ha envejecido una barbaridad. Nos contó las tragedias y sufrimientos que pasó cuando entraron en Vich los fascistas. Suerte que tuvo mucha serenidad y sangre fría, que si no llega a ser así, a estas horas no lo contaría. 

20 de febrero de 1939. Ayer vino Monchi, estuvo un rato aquí. Hablamos de la situación actual. Dice que tiene miedo de que se enteren de que ha figurado mucho en el partido. Encontró a uno que conocía del partido y le dijo que los de la CNT, UGT y de la izquierda catalana se han unido y tienen reuniones clandestinas que trabajan muy bien a favor de los rojos. Ahora empiezo a tener esperanzas, pues están volviendo mucha gente rojos debido a las injusticias que hacen los fascistas. Estos son muy severos y sus órdenes más todavía. El otro día que Tere fue al cine con Pita, cuando el público se levantó saludando al himno fascista que tocaban, ellas no quisieron hacerlo. Y, si no llega a ser porque iban con dos oficiales italianos, se las llevan al calabozo y hubieran venido a registrar la casa y saber las ideas que la familia teníamos. Se llevó un susto terrible. 

5 de marzo de 1939. Me da rabia ir al cine porque obligan a saludar con el brazo tendido, o sea, el saludo fascista. En la pantalla aparece el rostro del idiota de Franco, mientras que tocan el himno de ellos y todo el mundo ha de ponerse en pie y saludar. Si no se hace, los soldados que vigilan pegan a aquellos que no obedecen. Quieren mandar a los catalanes a Castilla y aquellos aquí para evitar que se hable esta lengua. Lo mismo harán con los navarros, valencianos, etcétera. Y yo creo que no lo conseguirán porque después de que persisten estos idiomas de regiones libres tantos años, ahora porque sea un capricho de Franco, el imbécil y de todos sus contemporáneos, no se han de salir con la suya. 

29 de marzo de 1939. La guerra ha terminado, dice todo el mundo y los periódicos. Ayer se rindió Madrid y aquí en Barcelona no cesaron de tocar las sirenas en señal de alegría y del final de la guerra. Toda la gente ponía colgaduras en los balcones, aunque a la mayoría les obligaban. Yo tenía un humor pésimo. Hemos perdido. Lloré con mucho dolor al ver que esos criminales fascistas se han llevado la victoria. Mas no les aguantaremos mucho tiempo porque volverá a haber un levantamiento, esta vez por parte nuestra y quedaría entonces enterrado para siempre el odioso fascismo, aunque a lo mejor tardaremos algunos años en lograrlo. Este pensamiento que todos los rojos tenemos y del cual no nos engañamos me da un poco de alegría. Es que no puedo explicar lo malísimos que son de tanto ruín que tienen. Hacen sufrir mucho a los presos y se ha de ir con pies de plomo al hablar. Porque si se llegan a dar cuenta de que nuestras ideas son contrarias a las de ellos y a su odioso caudillo, les cogen y les hacen sufrir mucho. En fin, hemos de saber perder, pero cada vez los blancos se vuelven más rojos al ver las injusticias que hacen ellos, las infames cucarachas curas. En este instante he recibido una postal de Monchi. Está todavía en Lérida y no sabe cuándo vendrá. Estoy contenta al ver que se ha acordado de mí. El otro día fui a su casa y naturalmente no estaba. Me encontré a Pérez, se pudo escapar del frente y se vino acá. Me alegré de verlo lo mismo que él a mí. ¿Acaso ahora que se ha terminado la guerra podré saber de Rever, Laura, etcétera? Tengo tantas ganas, tantas. Fin de la cita.

Vida de Pilar tras la guerra

 (¿Y qué ocurrió con Pilar  al finalizar la guerra civil? Igual que ocurrió con tantas otras familias, los Duawash quedaron rotos por la guerra.)

Cita: 11 de agosto de 1939. Hoy en la mesa he encontrado mucho en falta a mis queridas hermanas. Les deseo muchísima, pero que mucha suerte y deseo que pronto volvamos a estar unidas, pero creo que ya no volveremos a ser las cuatro hermanas de antes. No puedo reprimir el que mis ojos se llenen de lágrimas. Ya no somos niñas. No volveremos a jugar y a pelearnos. Yo me siento tan niña todavía. Fin de la cita. 

(Las tres hermanas mayores de Pilar se exiliaron a Francia por su rol en la guerra. Al cabo de poco, Teresa y Ruby emigraron a Venezuela y no regresaron hasta finales de los 70, ya terminada la dictadura y a los pocos meses de morir las dos. Mary regresó de su exilio francés en los años 40 y publicó numerosos cuentos infantiles sobre el destino de Pilar. Cursó magisterio, pero nunca ejerció de maestra. fue ama de casa y dedicaba también su tiempo a pintar y a escribir cuentos que nunca publicó. Pocos meses después de la guerra conoció a Emily Bratz, antiguo combatiente del Estat Catalá, las juventudes independentistas catalanas, que se habría obligado a hacer el servicio militar en Vigo para la España franquista. Él fue su marido y gran amor del que nacerían dos hijos. Esta es la última entrada de su diario.) 

Cita 12 de marzo de 1940. Sigo cada día más feliz que nunca. Amo más cada hora que paso con mi querido Emily y él me quiere tanto también. Esta mañana hemos ido a pasear al parque Güell. Nos hemos sentado apoyados en un árbol y él apoyó su cabeza en mi falda mientras yo iba acariciándole. Tenía tantas ganas de ponerse en esta posición. Siempre me decía, "Un día que salgamos al campo me he de recostar y que mi cabeza se apoye en ti y tú me acaricias." Y hoy que ha llegado la ocasión se ha sentido muy feliz. Esta tarde hemos ido al cine. No sé. cada vez que me besa más me gusta. Le quiero mucho. Mientras veníamos hacia casa, íbamos haciendo broma y diciendo tonterías, pero lo pasamos tan bien. Me ha dicho Pili, hoy es el día que he sido más feliz. Fin de la cita.

 (Pilar Outro falleció en 1997 y su diario fue publicado póstumamente en 2017).

viernes, 19 de septiembre de 2025

Entrevista con Amenábar sobre El cautivo

  Alejandro Amenábar, una temporada en las tinieblas de Cervantes, en El Mundo, entrevista de Luis Martínez,  7 septiembre 2025:

El director estrena El cautivo, sobre el tiempo que el autor del Quijote pasó prisionero en Argel de Hasán Bajá, con el que supuestamente mantuvo relaciones

Alejandro Amenábar vuelve. Y lo hace como es norma en su filmografía con una historia de, desde y sobre la libertad. Desde Los otros a Mientras dure la guerra pasando por Ágora, Mar adentro o Abre lo ojos, sus personajes pelean por ser exactamente lo que quieren ser y finalmente, son. Contra todos. El cautivo, su última película, es la historia de un superviviente, pero también es el relato de un hombre que se busca. El cautivo es Miguel de Cervantes justo antes de ser el inmortal escritor del Quijote. El cautivo es una película sobre el poder de la ficción para transformar el mundo y sobre el deseo. Y es sobre este último punto sobre el que el director rompe tabúes e insiste en su irrevocable vocación de libertad. ¿Fue Miguel de Cervantes Saavedra un autor queer? La pregunta sorprende, la película más.

Alejandro Amenábar: "Renunciar a la trama homosexual de Cervantes sería como renunciar a mí mismo puesto que yo soy homosexual",

El cautivo tiene algo de regreso después mucho tiempo. Su última película es de 2019.

En verdad, yo no siento que haya sido una ausencia. De por medio dirigí la miniserie La Fortuna, que abordé como una película. Fueron seis meses de rodaje. Es decir, el más largo de mi vida. No siento que haya sido un parón. Lo que sí veo es una fractura. Pero tiene que ver no conmigo sino con el covid. Mientras dure la guerra se estrenó justo antes de la pandemia. Y esta es mi primera película después del confinamiento. Tengo mucha curiosidad por ver qué pasa. El público siempre ha sido muy generoso conmigo y todas mis películas han sido muy bien acogidas. Pero es cierto que los hábitos han cambiado, que el descenso de espectadores es muy significativo.

¿Esta nueva realidad de la que habla le ha condicionado de alguna manera a la hora de abordar su nuevo proyecto?

No. Me considero un director que siempre mira a la platea, hacia el público. Quiero captar la atención, quiero que interese lo que estoy contando. No hago cine exclusivamente para mí. Por lo demás, recuerdo que con la serie me hicieron algún comentario sobre la necesidad de adaptar el lenguaje, de renunciar a planos generales e incidir en los primeros planos... Pero no, eso sería como matarme en vida. No, yo cuento las historias que quiero contar y las cuento como creo que debo contarlas. Lo que sí creo que es nuevo es la incidencia de las redes. Es cierto que la capacidad de atención de la gente ha disminuido y ahora solo se está pendiente de impactos directos y rápidos.

El cautivo, como el propio Quijote, habla de la capacidad de la ficción de cambiar el mundo. ¿Cuánto de Quijote tiene Alejandro Amenábar?

Es verdad que esta historia de Cervantes, que en un principio puede parecerme muy ajena, tiene mucho que ver con mi propia biografía. Cuando era niño y descubrí tanto el cine como la literatura, lo que hacía literalmente era reunir a gente alrededor con los que compartía mi pasión por lo que había visto o leído. Por otro lado, nunca me he sentido llamado, como hace tantos directores ahora, a contar una historia en la que el cine salve mi vida. El cautivo, sin embargo, sí me permite hablar de cómo veo yo el mismo cine. La ficción me ha salvado fundamentalmente del tedio. Me entretiene, me emociona y por eso es tan importante en mi vida. Recuerdo que en la preadolescencia yo era un niño bastante solitario. Cambié de un colegio religioso a un instituto y me sentí un poco desplazado. Y me acuerdo de ir a ver películas solo. El cine me acompañaba entonces y con el paso del tiempo, me ha permitido realizarme y expresarme. Me comunico con el mundo a través de mis películas.

¿Es la libertad el argumento que más le preocupa?

 Sí, siento que mis películas en cierta manera hablan todas de libertad. En Los otros, una mujer tiene que abrir su mente para descubrir que el mundo no es como ella pensaba y en Mar adentro, un hombre se libera en el sentido más radical. La libertad puede ser física, mental, sexual... Todas las formas de libertad han estado en mi ideario como cineasta.

"La libertad puede ser física, mental, sexual... Todas las formas de libertad han estado en mi ideario como cineasta"

¿Y qué piensa cuando el término libertad se convierte en campo de batalla como ocurre ahora mismo?

El problema es cuando la libertad colisiona con la individualidad y la libertad de otras personas y colectivos.

¿Perdón?

Sí, el ejemplo en el que he visto recientemente mayor confrontación entre la libertad de unos frente a la de otros es en el debate entre el feminismo tradicional y el movimiento trans. Hace dos o tres años tampoco yo entendía lo que era el género binario o el género fluido. Conocía gente trans, pero no me había parado a pensar. Recuerdo que para mí fue definitivo ver la serie Veneno de Los Javis para darme cuenta de que las cosas habían cambiado. Y en esta nueva realidad, decía, observas cómo la lucha histórica de las mujeres se da de bruces con la expresión máxima de libertad de otros colectivos. Pero estoy seguro de que las piezas encajarán con el paso del tiempo. Luego, por supuesto, también observas cómo la derecha y la extrema derecha se aprovechan de todo esto para proponer una vuelta nostálgica al pasado, un pasado en el que todo era supuestamente más asumible, más entendible... Creo que hay que luchar por mantener la mente abierta, sobre todo porque mirar hacia el pasado es un viaje imposible.

¿Fue el descubrimiento de su homosexualidad lo que liberó el genio reprimido de Cervantes? De alguna manera, esa es una de las posibles lecturas que se pueden hacer de su película.

Lo que yo me encontré al investigar ese periodo de la la vida de Cervantes en el que estuvo cautivo en Argel es que él se escapó hasta cuatro veces de la muerte entre otras razones por la relación especial que mantenía con su captor, Hasán Bajá. Por otro lado, hay crónicas que hablan claramente de la homosexualidad de este último. Me pareció interesante desde el punto de vista de la dramaturgia. Lo que hago es explorar una tesis que está ahí, que no me he sacado de la manga y de la que se ocupan los estudios cervantinos más respetables. Por otro lado, cuando hablas de un mito de la literatura como Cervantes tienes que ser honesto con el pasado, pero hacerlo siempre desde la ficción porque yo ni nadie estuvo allí para verlo y demostrarlo. Cuando desarrollé el proyecto, me di cuenta de que renunciar a la trama homosexual era como renunciar a mí mismo, puesto que yo soy homosexual. Si no exploraba con toda la honestidad este aspecto de la vida de Cervantes estaría traicionándome.

En cualquier caso, la película deja en manos del espectador casi todo.

Es el público el que completa la película. La reacción del público que ya ha visto El cautivo es muy diversa. Los hay que entienden que estamos sacando a Cervantes del armario, pero otra parte importante de la audiencia lo que cree es que Cervantes era un superviviente y que lo que hace es simplemente, sobrevivir a una situación de poder y peligro.

Pero ¿no es un poco anacrónico aplicar categorías de hoy, como salir del armario, a situaciones del siglo XVI?

Lo es. Por eso digo que es preciso abrir la mente. Tendemos a parcelarlo todo en compartimentos: homosexual, heterosexual, bisexual... La realidad ahora mismo es mucho más compleja. Y estoy seguro que entonces también lo era. Lo que habría que preguntarse es si una noche de sexo con una persona de tu mismo sexo te convierte en homosexual. La sexualidad es mucho más diversa, decía. Puedes vivir en matrimonio, tener hijos y, a lo mejor, mantener una relación especial con otra persona de tu mismo sexo. Es decir, me gustaría huir de conceptos estancos. ¿Estoy diciendo que Cervantes era homosexual? No, estoy diciendo que mantuvo una relación y, sobre todo, una conexión intelectual, que es lo que me importa, con su captor.

Lo cierto es que el tema de la homosexualidad de Cervantes es canónico y hasta Fernando Arrabal, en un texto muy discutido y repudiado por los académicos, se explayó sobre el tema.

Sí, Arrabal, desde su delirio genial, explora otro episodio de su biografía que es cuando se vio obligado a abandonar España. Hasta el siglo XIX no se sabía por qué Cervantes había desaparecido de repente de la sociedad madrileña para aparecer más tarde en Italia. Ahora sabemos que fue por un duelo. Pero sí, por no extenderme y como he dicho, el asunto de la homosexualidad está ahí en los estudios historiográficos más importantes.

"Lo que había que preguntarse es si una noche de sexo con una persona de tu mismo sexo te convierte en homosexual. La sexualidad es mucho más compleja"

La supuesta homosexualidad de Cervantes algunos la relacionan con el hecho de que era un autor poco dado al erotismo, se añade que su matrimonio no fue especialmente feliz...

Sí, todo eso está ahí. Y desde el punto de vista de la exploración dramática a la hora de plantear este guion, me parecía que era la aproximación más interesante.

La película mantiene un empeño claro en no categorizar ni caer en etiquetas. Se diría que ahora mismo hay un empeño en justo lo inverso. Hablaba antes de una especie de vuelta al pasado por parte de algunos. ¿Qué opina del éxito global del pensamiento reaccionario?

En el fondo es una reacción de miedo. Y, como digo a menudo, hay que mirar al futuro sin miedo. Me preocupa ese giro nostálgico, me preocupa ese movimiento de regresión y, sobre todo, me preocupa que se esté produciendo en el vértice del mundo occidental que es Estados Unidos. Ves que en algunos casos, como en la represión de la minoría trans, el discurso de Donald Trump está íntimamente conectado con el de Vladimir Putin. Prefiero no mirarlo con miedo, pero sí con preocupación y siendo muy consciente de que es una realidad. Y también me preocupa que todo esto haya sido gracias al voto de la gente. No me importa compararlo con lo que pasó en Alemania con el nazismo. Es muy preocupante el desprecio de la gente por el sistema democrático.

Antes hablaba de las redes y su influencia en el cine, imagino que se puede decir lo mismo con respecto a la política y todo lo demás.

Sin duda. El auge de la tecnología digital está claro que refuerza muchas conductas antisociales, machistas u homófobas. Lo vimos muy bien en la serie Adolescencia. Tengo la sensación de que buena parte de lo que vemos ahora lo expresé ya en Ágora. Entonces como ahora, da la impresión de que vivamos en un tiempo donde la moderación es salvajemente reprimida. Cuando contemplé el asalto al Capitolio pensé precisamente en el asalto a la biblioteca de Alejandría. Se vivió la misma exaltación de la irracionalidad.

Menciona la actualidad de Ágora, ¿diría que El cautivo, como buena parte de su cine, podría contar como provocación?

En mi cine como en mi vida personal, mi actitud siempre es la misma. Mi lema es: "Déjame que te cuente e intenta comprenderme". Me expreso con la mayor libertad y eso se puede interpretar como provocación, pero en verdad mi voluntad y deseo es ser comprendido por la persona que tengo en frente. Me pasó con Mientras dure la guerra. Al final fue recibida como yo quería que fuera recibida. Fue más difícil en los extremos a derecha e izquierda.

Recuerdo que hasta con hechos históricos como el que la actual bandera fuera imposición de Franco hubo polémica.

Sí, somos de sangre caliente. También pasó con Mar adentro. En general, y aunque me lleve alguna imprecación por la calle, lo que más recibo de todas formas son agradecimientos. La gente se acerca y me agradece lo que he hecho.

La noticia son las imprecaciones. ¿Recuerda alguna dolorosa?

No. Una vez, después de hacer Tesis, se me acercó una persona y me dijo que la película era una mierda. Acabé por invitarle a un café.

¿Se siente pionero tras Mar adentro?

Siempre estuve convencido de que, tarde o temprano, llegaría la Ley de Eutanasia. Ha sido más tarde que pronto, pero llegó. La sociedad ha demostrado ir por delante de la clase política. Es un acto que revela humanidad, y el deseo de morir no es contagioso. Hablamos simplemente de ayudar a alguien a morir con dignidad. Y además es algo a lo que tarde o temprano nos enfrentamos todos.

Dice que el deseo de morir no es contagioso, pero hay mucha gente que sí cree que la homosexualidad es contagiosa, y habla de adoctrinamiento, de prohibir libros...

Es curioso porque desde que empecé a hacer cine siempre me han preguntado cuándo haría una película de temática gay. Pero nunca me había sentado como creador a hablar de esa realidad que forma parte de mi vida. Esta historia me ha dado por fin la ocasión. No soy sospechoso de haber promovido nada ni de vivir obsesionado con ello. De todas formas, sé que habrá gente que se pondrá en contra de la película sin verla y que rechace de plano ir a verla.

"Si las alternativas son o ser de ultraderecha, que es de donde vienen las acusaciones, o ser woke, pues sí soy woke"

¿Qué piensa cuando se convierte en acusación algo tan elemental como defender los derechos de las minorías? Hablo de la acusación de woke que se le viene encima.

Me deja bastante desconcertado y te obliga a tomar partido como en su momento tuvo que hacer Miguel de Unamuno. Inevitablemente, me identifico plenamente con lo woke. Desde luego, si las alternativas son o ser de ultraderecha, que es de donde vienen las acusaciones, o ser woke, pues sí, soy woke.

¿Cuál ha sido su relación con Cervantes y el Quijote a lo largo de su vida?

Desde que empecé a dedicarme al cine siempre he asumido que soy un ignorante. Recuerdo haber leído en el instituto algunas de las Novelas ejemplares y recuerdo haberme reído mucho con El licenciado vidriera, pero no había leído en su totalidad el Quijote hasta que no abordé este proyecto. Y en esta lectura he descubierto su sentido del humor y su optimismo. Con las dos cosas me identifico plenamente.

lunes, 1 de septiembre de 2025

Biopic sobre Teresa de Calcuta

 Santa, autoritaria, baluarte de los pobres e implacable antiabortista: el festival de Venecia descubre a otra Madre Teresa, en El País, por Tommaso Koch, Venecia - 01 SEPT 2025:

La película ‘Mother’, de Teona Strugar Mitevska, muestra en el certamen un retrato más real de la monja, fruto de 15 años de investigaciones, viajes y entrevistas.

El ser humano no para de equivocarse. Cosas de la vida terrenal, la perfección solo pertenece a los santos. O ni eso: resulta que hasta la inmaculada Madre Teresa de Calcuta caía en fallos, excesos y contradicciones. La monja ya no está aquí para confirmarlo ―o desmentirlo―, pero la cineasta Teona Strugar Mitevska lo sostiene con cierta seguridad: lleva 15 años investigando a su figura, hablando con quien la conoció y trabajó con ella. Y con todo eso filmó Mother, que inauguró la sección Horizontes del festival de Venecia.

Alberto Barbera, director artístico del certamen, lo presentó como “un retrato no convencional”. En efecto, el largo descubre a una mujer comprometida con su misión de ayudar a los pobres a toda costa: incluida la de su entorno. Bondadosa, altruista, enérgica. También severa, autoritaria, inflexible. Y duramente antiabortista. Una sorpresa para muchos. Aunque ya habían surgido voces críticas contra la gestión económica de su orden, y acusaciones de ser amiga de dictadores o no dar cuidado profesional a los enfermos. Quizás la luz tan cegadora de Madre Teresa impidiera ver sus sombras. Aunque las que descubre Mother no pretenden cancelar su mito: la santa, simplemente, era real.

“Todas las dudas planteadas en la película vienen de su diario, que cubre sus periodos oscuros. La verdad, o la realización, nunca es unidimensional. Hay que cuestionar para saber”, apunta la cineasta. La creadora macedonia empezó a investigar a su compatriota ―aunque muchos la crean india, Madre Teresa nació en Skopje― por una serie que le encargó la televisión nacional de su país. Entonces, pudo entrevistar a las últimas cuatro monjas que habían colaborado con la santa. De una filmación, así, surgió otra. “En ese momento, descubrí a la persona verdadera. De golpe, ante mí se alzaba una mujer sorprendentemente moderna: ambiciosa y audaz, una directora ejecutiva, una rebelde, una Robin Hood”, agrega. Siguió leyendo, buscando, investigando y hasta viajando. Pero el núcleo del proyecto nunca cambió: “Las complejidades de su carácter, las anécdotas de las cuatro hermanas y su diario, que revela sus pensamientos íntimos y dilemas más profundos sobre temas fundamentales como el amor, la maternidad, la fe o la ambición”.

De todo ello hay un poco en Mother. La película narra una semana en la vida de Madre Teresa, en agosto de 1948, en Calcuta. Es decir, justo antes de que arranque la leyenda: acaba de pedir permiso al Papa para dejar su monasterio y crear su propia orden. Mientras espera el sí que necesita para socorrer a millones de marginados, se pasa el día ayudando a todos los que pueda. Su entrega a la misión se muestra igual que su fe: ciega. Demasiado importante lo que hay en juego como para admitir concesiones: a sí misma, por supuesto, pero tampoco a su equipo. A la familia solo se le visita una vez cada 10 años: ni la muerte de algún ser querido merece una excepción. Cualquier apego que no sea hacia Dios queda prohibido. El filme insinúa que ella misma pudiera sentir, y reprimir, pulsiones en ese sentido. A una monja le reordena el cuarto, porque recolocarlo a propio antojo también es una pasión vetada. A otra le obliga a devolver una nueva máquina para echar cuentas más rápidamente. “Tenemos que ser precisas”, avisa.

“La secuencia en que rechaza usar esa máquina para mí encierra su esencia. Alguien centrada en lo que cuenta de verdad, consciente de que distracciones externas pudieran desviar su misión. Era la general de un ejército de mujeres, de las que esperaba devoción absoluta, nada menos de lo que se exigía a sí misma. Instituyó un sistema de rotaciones: cada hermana cambiaba de puesto cada dos o tres años, con tan solo una semana de preaviso. No le preocupaban las opiniones de los demás”, agrega la directora. Lo sufre sobre su propia piel una de las monjas en la película. Convoca a la madre superiora entre lágrimas y confiesa un desliz: se ha quedado embarazada. Dice que es amor, se desespera, suplica ayuda. Pero la santa ni se inmuta. Al revés, la aísla. Tanto que la joven, desconsolada, se resuelve a abortar. “Solo lo sabremos tú, yo, y el doctor”, le propone a Madre Teresa. “Y Dios”, responde la implacable santa. El único momento de la película en que sonríe de verdad es cuando el Vaticano al fin le otorga el visto bueno.

“Una hermana nos contó que cada vez que Madre Teresa entraba en un cuarto recolocaba los muebles: era una filosofía de desapego. En las reglas de su orden, insistió en que las monjas no poseyeran nada”, señala Strugar Mitevska. En otra entrevista, una joven monja española le contó que sumarse a la causa de la santa le había dado “libertad”. De las expectaciones de que tuviera casarse con alguien; de afeitarse, algo que odiaba; de tener que llegar a compromisos con ciertas imposiciones de la sociedad. “Lo que me hizo pensar: ‘¿Cuántas mujeres hace 10 años, o más aún hace 100, encontraron libertad dentro de la iglesia? Es una idea controvertida, pero puedo entenderla”.

De ahí que parte de la dureza de Madre Teresa tal vez surgiera como respuesta a la sociedad patriarcal. “Soy una mujer en un sistema regido por hombres”, apunta en el filme. “Hombres, hombres, hombres”, se lamenta en otro momento. Hasta la santa perdía los estribos ante tanta desigualdad. La misma que impulsó a la propia directora a prorrogar tanto este proyecto: “He tenido que cumplir 50 años para tener el valor de un Xavier Dolan [cineasta canadiense] de 18. Esa es la ironía ―y la tragedia― de las mujeres de mi generación: la falta de confianza para ser, hacer, osar". Gracias a Madre Teresa, la cineasta ha abrazado la fe más importante: en sí misma.

domingo, 24 de agosto de 2025

Ryan O'Neal story

 La caída y la redención de Ryan O’Neal, el padre más cuestionado de Hollywood, en El País, por Eva Güimil, 10 JUN 2021:

La estrella de ‘Love Story’ y ‘Barry Lyndon’, tan famoso por sus triunfos en la pantalla como por la terrible historia familiar que han arrastrado sus hijos, ha cumplido 80 años aparentemente reconciliado con sus seres queridos y dispuesto a cerrar, con un episodio feliz, la historia de la familia más turbulenta de la industria del cine

Cuando se menciona a Ryan O’Neal, que en 2021 ha cumplido 80 años, una de las primeras historias que surgen es tan amarga como impactante: trató de ligar con su propia hija en el funeral de su tercera mujer. Y no es un chisme maledicente, ya que la fuente es el propio actor. O’Neal lo reconoció en una larga entrevista con Vanity Fair publicada poco después del fallecimiento de su pareja, Farrah Fawcett. “Acababa de dejar el ataúd en el coche fúnebre y estaba viendo cómo se alejaba cuando una rubia muy guapa se me acercó y me abrazó. Le dije: ‘¿Tienes coche?’. Y ella me dijo: ‘¡Papá, soy yo! ¡Tatum!’. Sólo intentaba ser gracioso con una extraña mujer sueca y resultó que era mi hija”. Una anécdota triste que no es más que el corolario de una relación marcada por un sinfín de desavenencias tanto públicas como privadas. Tatum O’Neal, actriz, ganadora de un Oscar y exmujer de John McEnroe, es la más famosa de su progenie, pero no la única. Con todos ellos ha tenido el intérprete una relación tan difícil que su leyenda como padre conflictivo es casi tan grande como la de actor.

O’Neal nació en 1941 en California, en el epicentro de la industria del espectáculo. Hijo de una actriz y un guionista, parecía destinado a la interpretación, pero su primera pasión fue el boxeo, un deporte en el que su fuerte carácter encontraba una válvula de escape. Su físico privilegiado no tardó en propiciar lo inevitable y a finales de los sesenta ya lucía su cautivadora sonrisa en Peyton Place, el culebrón de moda. O’Neal era insultantemente guapo, pero también un actor brillante, una “estrella monstruosa”, como lo definió Paul Mazursky –que lo dirigió en Fielmente tuya (1996)–. Su gran oportunidad no tardó en llegar. En 1970 el productor Robert Evans le ofreció ser el protagonista de Love Story, un papel que habían rechazado Michael Douglas y Jon Voight. El desmesurado éxito de una película que se convirtió en un fenómeno social le proporcionó una nominación al Oscar y un lugar en la lista A de Hollywood.

Su vida privada era menos luminosa. Todavía no había cumplido los treinta y ya era un divorciado con tres hijos a su cargo: Patrick, fruto de su matrimonio con su compañera en Peyton Place, Leigh Taylor-Young, y Tatum y Griffin, los hijos que había tenido con la actriz Joanna Moore. Moore era una adicta con graves trastornos mentales que provocaron que la custodia de ambos recayese en el actor. “Me casé a los 20 y no tenía la madurez suficiente”, declaró años después. Nadie le quitó la razón.

Tatum, la estrella más joven (y más sola) del mundo

Cuando en 1974 Tatum se convirtió en la persona más joven en ganar el Oscar (con solo diez años, por Luna de papel) su padre, coprotagonista de la película, no se molestó en acompañarla. Estaba en Inglaterra rodando Barry Lyndon mientras su madre permanecía recluida en una institución. Cuando vestida con un pequeño esmoquin que imitaba a los que solía lucir Bianca Jagger –pareja de su padre en aquel momento– subió al escenario para recoger su estatuilla, era su abuelo paterno quien la acompañaba. Era la noche más importante de su corta vida, pero estaba sola, como casi siempre. En aquel momento su lugar feliz era la casa de otra celebridad de Hollywood.

“Tuvieron que conseguir una grúa para sacarme de la casa de Cher porque ella tenía una familia increíble. Tenía a su madre, a sus hermanas, a muchas mujeres increíbles... En mi casa también había mujeres, pero pero iban y venían”, declaró años después a CBS en referencia a la multitud de mujeres que pasaban por la casa del actor durante su infancia. Entre ellas estaban celebridades como Angelica Houston, Joan Collins, Diana Ross o Cybill Shepherd. En alguna ocasión la niña compartía cama con ellas. No había una connotación sexual en ello, pero resultaba tan perturbador que Ursula Andress se vio obligada a poner límites: “No quiero acostarme contigo mientras tu hija está en la cama”, le dijo un día a Ryan O’Neal, como reveló el Daily Mail. Anécdotas como esa llevaron al rotativo británico a preguntarse en 2007 si Ryan O’Neal era “el peor padre de Hollywood”.

O’Neal se había visto obligado a convertirse en madre y padre, y si atendemos a la memorias de Tatum (A paper life, publicadas en 2001), optó por no ser ninguna de las dos cosas. Más bien, fue un compañero de piso muy generoso. En su biografía la actriz cuenta cómo cuando tan sólo tenía 12 años su padre le dio a su por entonces amante Melanie Griffith unos miles de dólares para que se la llevase a París. “Nos drogábamos e íbamos a fiestas salvajes. Un día fumamos todos opio y hachís. Mareada, me dejé caer en la cama. Cuando levanté la cabeza, Melanie se estaba enrollando con un chico y con la actriz Maria Schneider”. Su vida está jalonada de anécdotas escandalosas que no decayeron cuando a los 20 años se casó con otro hombre con tanto talento como demonios internos, el tenista John McEnroe.

Griffin, el infierno que no salió en las revistas

Y así como los escándalos familiares opacaron la carrera de su padre, la fama de Tatum oscureció el infierno por el que también pasó su hermano Griffin. “Yo era el liador de porros de la familia”, declaró en 2015 a People el primogénito de los O’Neal. La larga batalla de Griffin con las adicciones había empezado cuando solo tenía 9 años. “Mi vida ha sido un reino de degradación por las drogas y el alcohol. Tuve que automedicarme toda mi vida porque sentía dolor en todas partes. En mi familia había drogas en cualquier sitio y todos los días. Eran los años sesenta y setenta y Tatum y yo lo pasamos mal”.

La vida de Griffin está plagada de incidentes violentos. Su padre le rompió dos dientes de un puñetazo cuando tenía 18 años y ha pasado por la cárcel por conducir ebrio y disparar al coche (vacío) de su ex novia. Pero ningún episodio fue tan devastador como el que le costó la vida al hijo de Francis Ford Coppola. En 1986 Griffin estaba en Maryland junto a su amigo Gian-Carlo Coppola, participando en la una película del padre de este, Jardines de piedra. En un descanso del rodaje alquilaron una lancha. Tres horas después Gian-Carlo fallecía decapitado tras intentar pasar a toda velocidad entre dos embarcaciones atadas por un cable. En un principio Griffin declaró que era Gian Carlo quien conducía, pero la investigación demostró que era él y que su inexperiencia había sido la causa del accidente. Tal y como informó en su momento el Washington Post, fue absuelto de homicidio involuntario, pero declarado culpable de conducir negligentemente.

En 2008 volvió a terminar en comisaría, pero esta vez le acompañó su padre. Tras una llamada de los vecinos, la policía se presentó en la casa familiar donde se encontraron al actor apuntando a su hijo con un arma. Ese día Farrah Fawcett (a ella llegaremos en el siguiente párrafo) cumplía 60 años y celebraba haber superado un cáncer tras cuatro meses de tratamiento, pero la fiesta terminó en tragedia. Según declaró Ryan O’Neal, su hijo le amenazó con un atizador. El actor fue acusado de agresión con arma de fuego y tuvo que pagar una fianza de 50.000 dólares. La foto de su ficha policial dio la vuelta al mundo en el peor momento. Tras años alejado de papeles protagonistas como los que le encumbraron en Love Story, Qué me pasa doctor o Barry Lyndon, volvía a saborear el reconocimiento del público con un papel en la serie Bones. Casi un premio de consolación para una carrera que en los setenta parecía no tener techo, pero que resultó lastrada por el carácter problemático de O’Neal y un puñado de malas decisiones. Estuvo a punto de ser el boxeador de Campeón y protagonizar El guardaespaldas junto a Diana Ross y Memorias de África con Julie Christie, e incluso de ser Rambo, pero la idea de “revolcarse en guano de murciélago” no le seducía mucho. Y pasar tiempo lejos de Farrah Fawcett tampoco.

Farrah, una historia de amor y decepción que duró décadas

Fawcett fue el gran amor de O’Neal, aunque nunca llegaron a casarse. Su relación se inició cuando el marido de ésta, el actor Lee Majors, le pidió a su amigo que la entretuviera mientras él se iba a trabajar fuera y se prolongó hasta la muerte de ella. Según ellos mismos contaron, la primera noche que salieron juntos se besaron tanto que les sangraron los labios. Empezó así una historia de amor que el actor considera la única real de su vida y de la que nació Redmond, el hijo que iba a demostrarle que las cosas siempre se pueden poner peor. Sus otros hijos habían estado bajo el foco de la prensa por la fama de su padre, pero ahora había una madre celebérrima también en la ecuación. La chica cuya foto enfundada en un bañador rojo había vendido doce millones de copias, el Ángel de Charlie más deslumbrante, un icono pop y la mujer más deseada de América.

Los problemas no tardaron en aparecer. En su libro Both of us: My life with Farrah (”Ambos: mi vida con Farrah”), O’Neal relata un episodio perturbador. Durante una de las interminables peleas a las que conducía el fuerte carácter de ambos, el pequeño Redmond de sólo seis años se presentó en la habitación con su pijama de Winnie-the-Pooh y un cuchillo de carnicero que amenazaba con clavarse en el corazón si sus padres no dejaban de discutir. Pensando en esta escena, el desastre en el que su vida se convirtió años después no sorprende a nadie.

En 2009 su padre resumió entre lágrimas el infierno que era la vida de su hijo. “Ha estado en 13 centros de rehabilitación. Ha tenido una vida terrible. Tiene adicciones que no puede controlar; se duerme en la mesa. Eso no es ser un chico privilegiado. Nunca ha tenido dinero, nunca ha tenido un coche. Ha estado sin salir a la calle durante un año porque la policía no paraba de detenerlo”. Esas “adicciones incontrolables” les habían llevado a ambos a la cárcel apenas un año antes cuando la policía encontró droga en la casa del actor. Según manifestó después, esa droga era de Redmond, pero se declaró culpable de posesión para evitarle el disgusto a una Farrah tan enferma que fallecería apenas meses después (Fawcet falleció el 25 de junio de 2009, el mismo día que Michael Jackson). Redmond acudió esposado al funeral. Una imagen desoladora que no significaba el final de su caída.

En 2018 fue acusado de intento de asesinato tras atacar al azar a cinco hombres. Tras evaluarle, se le diagnosticó esquizofrenia, trastorno bipolar y trastorno de personalidad antisocial. “Las drogas no han sido el problema, sino el trauma psicológico de mi vida entera. Mis experiencias vitales son lo que más me han afectado”, declaró a la web sensacionalista Radar Online tras su detención.

Patrick, la excepción en una familia destrozada

No todos los vástagos de O’Neal le culpan de sus desgracias. La excepción es Patrick, fruto de su matrimonio con la actriz Leigh Taylor-Young. Locutor deportivo de Fox Sports, ganador de un Emmy y exmarido de la actriz Rebecca De Mornay, lleva una vida alejada de los escándalos de la familia. En 2012 concedió una entrevista a la NBC para quejarse porque uno de los programas estrella de la cadena se había burlado de la clase de padre que había sido Ryan. “Tatum escribió un libro sobre lo mal que estaba todo, pero yo podría escribir un libro que podría ser bastante aburrido sobre lo maravillosa que fue mi infancia”, puntualizó. Hace un par de años, y para reforzar su vínculo paternofilial, reflotaron un viejo gimnasio de barrio en Brentwood, como aquellos que frecuentaba O’Neal en su adolescencia y suelen subir fotos a sus redes sociales en las que se puede seguir una relación que se ha vuelto más estrecha desde que Ryan O’Neal fue diagnosticado de leucemia.

El año pasado Tatum trató de fortalecer también su casi inexistente vínculo con Ryan. Una imagen de toda la familia reunida se convirtió en un símbolo de paz entre sus miembros. “Puedo llorar de alegría y gratitud porque todos en esta foto todavía están vivos y hemos sido capaces de reunirnos de nuevo después de tantos años de dificultades. Toda la Costa Oeste está ardiendo, pero si los O’Neal pueden reconciliarse, realmente todo es posible” escribió un emocionado Sean McEnroe.

Pero en 2011 padre e hija ya habían escenificado un acercamiento público durante la docuserie producida por Oprah Winfrey Ryan y Tatum: The O’Neals. Un proceso de reconciliación tras veinticinco años alejados que no fue tal y no pasó de la primera temporada. Ryan O’Neal culpó a la productora por distanciarlos aún más: “Estamos más separados ahora que cuando comenzamos el programa. Gracias, Oprah, por toda tu ayuda”. Como padre ha sido cuestionado, como hombre sincero y directo, no. Un hombre que es consciente de que el de padre ha sido el peor papel de su carrera. Así lo reconoció él mismo: “Soy un padre incompetente”, remataba aquel famoso reportaje de Vanity Fair. “Creo que no estaba destinado a tener hijos. Mira cómo me ha ido: o están en la cárcel o deberían estarlo”. Con 80 años recién cumplidos, la historia aún puede volver a reescribirse.

miércoles, 20 de agosto de 2025

Konrad Morgen, el justo dentro del crimen nazi

 El insólito policía y juez de las SS que perseguía a sus colegas criminales desde dentro del mismo sistema nazi, en El País, por Jacinto Antón, Barcelona - 20 AGO 2025 

Una biografía recupera la extraordinaria carrera de Konrad Morgen, que llevó a juicio a 200 camaradas corruptos, incluidos comandantes de campos de concentración, y hasta se atrevió a investigar a Eichmann.

Konrad Morgen, con cara de gris oficinista o empollón de instituto y que no resultaba de entrada intimidante ni embutido en su uniforme de las SS, no se parece físicamente en nada al correoso y recio detective de ficción Bernie Gunther, creado por la pluma del añorado escritor Philip Kerr, que también investigaba crímenes desde dentro del sistema policial del III Reich. Pero ese hombre de gafas de culo de botella y aire de anodino burócrata fue alguien real. Un juez y policía de las SS que vivió una vida peligrosísima actuando contra sus propios camaradas de la orden de la calavera en el filo de la navaja del perverso sistema judicial nazi y utilizando lo que quedaba de las leyes en el corrupto y amoral universo hitleriano para investigar y llevar ante los tribunales a la friolera de 200 miembros de la organización.

La lista de Morgen incluye altos cargos y hasta comandantes de campos de concentración, la crème de las SS, de los que arrestó personalmente a cinco, dos de los cuales fueron ejecutados. Actuó contra personajes tan letales, verdaderas serpientes pardas, como Oskar Dirlewanger, líder de la brigada de combatientes más brutal y degenerada de las SS; Karl-Otto Koch, comandante de Buchenwald (arrestó también a su esposa, la famosa Ilse Koch, célebre por su crueldad y lascivia); el coronel Hermann Fegelein, futuro cuñado de Hitler, o Amon Göth, comandante del campo de Kraków-Plaszów, encarnado por Ralph Fiennes en La lista de Schindler. Se atrevió incluso a poner bajo su lupa a Adolf Eichmann, el planificador de la Solución Final, y fue a Auschwitz a investigar corrupción y asesinatos (¡en Auschwitz!), enfrentándose a su exasperado comandante Rudolph Höss, que no conseguía entender el sentido de una investigación policial en medio del mayor crimen perpetrado en la historia de la humanidad.

Morgen (Fráncfort, 1909-1982) logró hacer justicia —al menos un poco de ella— dentro de un mundo en el que la justicia no parecía posible. Cómo lo logró, un poco a la manera de los Intocables con Capone, entrando de lado, es una de las historias más extraordinarias de la época del nazismo y la Segunda Guerra Mundial.

Una reciente biografía sobre Konrad Morgen, Hitler’s Crime Fighter (Biteback Publishing, 2024), del historiador británico David Lee, analiza la figura del insólito juez y policía de las SS y, sin esquivar los aspectos controvertidos de su carrera y su personalidad (que han predominado en otros juicios sobre el personaje), se decanta por un veredicto favorable, considerando que su papel de verdadera mosca cojonera de las SS, escondía una auténtica indignación moral ante el Holocausto e incluso un intento de, en la medida de sus posibilidades, poner palos en las ruedas de esa atrocidad.

Alabado por estudiosos como la historiadora Helen Fry, el libro indaga en la sorprendente trayectoria de Morgen, que sobrevivió milagrosamente a su peligrosa labor y a la Segunda Guerra Mundial, y asoma al lector a ese alucinante rosario de los 800 casos abiertos por mor de la tenacidad del juez y policía desde dentro de las SS contra sus propios miembros. Cuesta explicar cómo en el seno del III Reich, en un Estado eminentemente criminal, se podía investigar y procesar (y hasta condenar a muerte: Karl Koch fue fusilado) a elementos que eran parte del propio aparato represivo y asesino del régimen. Pero es que Morgen aprovechaba las rendijas legales que quedaban en la Alemania hitleriana, en la que se solapaban dos ordenaciones: la corriente, la habitual en todos los países civilizados, y las leyes nazis. Morgen no podía investigar y procesar a miembros de las SS por el genocidio que estaban perpetrando, pero sí, paradójicamente, por corrupción o por asesinatos ilegales (esto es, fuera de las órdenes emanadas de la cúpula del Reich, especialmente de Himmler y en última instancia de Hitler). Casi hace reír (la risa negra y sardónica de un Bernie Gunther) imaginar la cara que se le ponía a un oficial de las SS al que Morgen llamaba a declarar por un asesinato injustificado mientras estaba trabajando a destajo ¡en el campo de exterminio de Majdanek!, en el que se liquidó a 360.000 personas, una ratio de 250 al día durante cuatro años. Esa estupefacción es perceptible a lo largo de todas las investigaciones y casos del juez y policía de las SS. Los acusados no dan crédito: entonces, ¿podemos matar de mil maneras horrendas a cientos de miles de personas pero a esa no? ¿Podemos robar a mansalva por toda Europa y despojar a las víctimas hasta de sus dientes de oro, aunque no nos podemos quedar nada?

En la lógica insana de Himmler, recuerda Lee, citando a Peter Longerich, el gran biógrafo del líder nazi, las SS debían actuar “decentemente”, incluso en el crimen. Y, por supuesto, todo el provecho que se extraía de la persecución y el asesinato de los enemigos del Reich debía ir, sin excepción, a las arcas del Estado (y a la caja de las SS). Himmler no quería que le robaran, faltaría más, qué villanía. A eso se agarraba Morgen, que actuaba a las órdenes directas del Reichführer para perseguir a miembros de las SS que se saltaban las normas y el código de honor de la organización. Uno de los problemas que tenía Morgen, espina en el costado de las SS, es que sus testigos de acusación desaparecían rápidamente.

Himmler le obligó a parar varias veces, como en el caso de la investigación de Eichmann por unos diamantes sustraídos: no se le podía detener al estar llevando, se le dijo, una tarea secreta de la máxima importancia para el Führer.

Es discutible (y algunos estudiosos han dudado de sus motivos) qué guiaba en el fondo a Konrad Morgen, al cabo oficial de las SS (tuvo el rango de Sturmbannführer, mayor), miembro del partido desde 1933 y absolutamente imbricado en los mecanismos policiales y judiciales nazis: se le ha visto como un cruzado de la extravagante moralidad de Himmler e incluso se le acusó de haber asistido a un experimento médico de venenos con prisioneros de guerra rusos. Lo que es indiscutible es que se jugó el cuello enfrentándose a poderosos y peligrosísimos altos cargos de la organización —su némesis principal fue Oswald Pohl, jefe del departamento económico y administrativo de las SS— y hasta buscándoles las cosquillas a personajes realmente diabólicos que escapaban a su capacidad punitiva real. Varias veces le pararon los pies —en última instancia el régimen no podía prescindir de sus mejores asesinos— y en una ocasión, en 1942, incluso lo despojaron de su rango y lo enviaron a luchar al frente del Este enrolado como soldado raso en una durísima unidad de combate de las Waffen SS con un altísimo número de bajas (el regimiento de granaderos panzer de las SS Germania, parte de la división Viking), una manera de librarse del enojoso burócrata metomentodo y tocanarices.

Sorprendentemente, Morgen (personaje que está pidiendo a gritos una película) regresó en mayo de 1943 de primera línea —Himmler lo volvió a solicitar para otro trabajito, investigar la corrupción en Buchenwald: su carrera recuerda mucho a la de Bernie, el detective de Kerr— no solo vivo sino como un soldado que cumplió como el mejor y hasta recibió la Insignia de Asalto de Infantería.

La apasionante carrera de Morgen en la sección judicial de las SS, que Lee sigue minuciosamente caso por caso —entre los más alucinantes, el del médico en Buchenwald Waldemar Hoven—, permite observar los singulares meandros de la acción policial y la justicia en el III Reich. El sosias real de Bernie Gunther, el detective de Kerr de cuyas novelas David Lee se declara rendido admirador y del que destaca que hacía frente a similares retos morales, incluso tuvo los mismos jefes que este, como Arthur Nebe, que no veía contradicción alguna en ser detective jefe de la policía criminal (Kripo) y comandante de un grupo de exterminio, el Einsatzgruppe B, con 45.000 muertos a sus espaldas. Tras la guerra, Morgen, que fue desnazificado en 1948, continuó su labor en el ámbito de la justicia y actuó como testigo en diversos juicios contra criminales nazis, incluidos los de Nurenberg. Sus pesquisas permitieron a Morgen ser testigo directo de las atrocidades nazis como el tour que le organizaron por la maquinaria de exterminio de Birkenau o los resultados de la masacre de judíos en la operación Festival de la cosecha, Aktion Erntefest, en Lublin en 1943 mientras investigaba a Christian Wirth, jefe de los campos de la muerte en Polonia.

Su vida personal estuvo marcada por su romance con una mujer, María Wachter, con la que las SS no le permitieron casarse por opositora al régimen, y con la que contrajo matrimonio al finalizar la contienda. David Lee señala que Morgen, que se describía a sí mismo como Gerechtigkeitsfanatiker, un “fanático de la justicia”, no hubiera parecido un tipo tan atractivo como Bernie Gunther: carecía de su cínico sentido del humor berlinés y su existencialismo, y de su agitada vida sentimental; tenía muy arraigados los valores tradicionales alemanes y un fuerte sentido del honor. Pero ambos —el policía real y el ficticio— pusieron sus talentos de sabuesos investigadores al servicio de los más terribles empleadores que