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miércoles, 3 de junio de 2026

Una filósofa buena: Martha Nussbaum

 I

¿Qué es una sociedad justa? Martha Nussabaum, por Enric Gel en su Adictos a la Filosofía:

Capítulo 1: ¿Quién es Martha Nussbaum? Vida e influencias

Hola, ¿qué tal? Hoy hablamos de una de las filósofas contemporáneas más influyentes e interesantes, Martha Nussbaum. ¿Quién es Martha  Nussbaum? ¿Qué aporta a la filosofía política su  teoría de las capacidades? ¿Cómo ha influido en  la manera en la que entendemos la justicia social hoy? Soy Enric, bienvenido de vuelta a Adictos  a la Filosofía ¡empecemos! 

Martha Craven nace el 6 de mayo de 1947 en Nueva York, hija de una  familia protestante de clase alta. Estudia teatro y lenguas clásicas en la Universidad de Nueva York  y se doctora en Filosofía por la Universidad de Harvard en 1972. Se casa en 1969 con el lingüista  Alan Nussbaum, de quien toma su apellido,  del cual se divorciaría 18 años después. En lo  filosófico, probablemente su influencia principal es Aristóteles. De hecho, se inscribe en toda una tradición neoaristotélica contemporánea en   la que encontramos grandes autores como Elizabeth Anscombe, Philippa Foot y Alasdair MacIntyre y cuyo objetivo es recuperar las categorías éticas  de la filosofía aristotélica para poder explicar mejor la experiencia y la acción humanas. 

Y es que, para Nussbaum, es crucial recuperar la utilidad práctica de la filosofía de la que los clásicos eran tan conscientes. Y para ello encuentra un aliado en Aristóteles y su concepto de la vida buena, que Nussbaum va a entender como una vida larga, saludable y creativa. Además de  Aristóteles, toma partido por el deontologismo de Kant. Recordemos que llamamos deontológica a la ética kantiana porque, frente al consecuencialismo que pone lo bueno en las consecuencias de una acción, Kant defiende que, a la hora de actuar, nuestro único criterio para decidir qué hacer tiene que ser el deber, lo que diga el deber,  al margen de las consecuencias que pueda tener lo que hacemos. A una persona, por ejemplo, siempre y sin excepción, hay que tratarla como un fin en sí mismo y nunca meramente como un medio, por mucho que tratarla como un puro medio o de  manera indigna pudiera llegar a producir como consecuencia, pongamos, un mayor bienestar en la sociedad general. En la misma línea, Nussbaum va a ser una gran defensora de que no hay que promover la felicidad colectiva o de la mayoría a costa de los derechos individuales de las minorías. Podemos mencionar también cómo bebe del liberalismo de John Stuart Mill, al  poner en el centro de lo político la libertad individual y el derecho a vivir la propia vida  sin interferencias del Estado. Al mismo tiempo, amplía críticamente el liberalismo al darse cuenta de que la no interferencia del Estado no es suficiente de por sí para tener una sociedad justa, sino que el Estado tiene que ser capaz de garantizar una serie de mínimos, de condiciones mínimas materiales y sociales para que los individuos puedan desarrollar con libertad sus propias capacidades, concepto clave de la filosofía de Nussbaum que vamos a ver enseguida. Para que se entienda bien este punto, el liberalismo de Mill suele insistir mucho en la necesidad de libertad negativa, es decir, de ser libres de coacción, de la interferencia  de poderes ajenos. El Estado solamente puede  prohibir aquellas acciones que representen un  daño contra los demás. Pero no prohibir una cierta acción como expresarse de manera crítica o votar de por sí solo se queda corto con respecto a promover una verdadera libertad. El Estado tiene que poner también los medios necesarios por medio, por ejemplo, de una educación integral para que el individuo llegue a ser capaz realmente de expresar críticamente su propio pensamiento y votar de manera efectiva y responsable. No basta, por tanto, con no poner trabas para que la gente pueda vivir como quiera. 

Eso es lo mínimo, sí,  pero también hay que garantizar que la gente  efectivamente pueda hacerlo. Por último, Nussbaum bebe también mucho del pensamiento de John Rawls. En 1971, Rawls publica su famoso libro "Una teoría de la justicia", donde plantea  el siguiente experimento mental. Supón que nos   encontráramos bajo un velo de la ignorancia, que no nos dejará saber en qué condiciones materiales o roles sociales vivimos. No sé si soy rico o pobre, varón o mujer, blanco o negro del lugar o extranjero, ateo o religioso, etcétera. Según  Rawls, si en estas condiciones nos pusiéramos a discutir las reglas según las cuales se va a regir nuestra convivencia y el reparto de los recursos, terminaríamos con leyes mucho más justas que las que poseemos ahora. Como cada uno estaría mirando por su propio beneficio y yo no sé en qué lugar voy a terminar, nos aseguraríamos de coincidir en una serie de normas que promovieran la justicia y la igualdad social al máximo. Nussbaum adopta este foco, pero argumenta también que hay que ir más allá, complementándolo con una idea más sustantiva de la dignidad personal y poniendo el foco, más que en los bienes primarios que nos podemos repartir, en las capacidades que forman parte de una vida humana buena. Y con esto llegamos, ahora sí, a su teoría de las capacidades. 

Capítulo 2: El enfoque de las capacidades de Martha Nussbaum

En los años 80, Nussbaum se pone a trabajar con el economista Amartya Sen, que luego, en 1998, ganará el Premio Nobel de Economía. Y juntos se ponen a desarrollar un marco teórico novedoso con el cual evaluar el nivel de bienestar real de un país. Lo común en ese momento era mirar simplemente el PIB, el producto interior bruto, que es el valor monetario total de todos los bienes y servicios producidos por un país, por ejemplo, a lo largo de un año (ujn indicador  de la riqueza). El problema con este tipo de indicadores, razona Nussbaum, es que la riqueza de un país puede aumentar, pero que luego eso no se traduzca en una mejora de la calidad de vida  para la población general, porque esa riqueza queda acumulada en manos de unos pocos y no se distribuye de manera justa e igualitaria. Y claro, si uno no va más allá del PIB, se puede estar  poniendo un montón de medallas en plan "Mira cómo ha crecido la economía de mi país mientras yo he estado en el gobierno." Y mientras tanto, el grueso de la gente vive en la miseria más absoluta. El crecimiento del PIB, por tanto, no es un indicador de progreso real, porque lo que importa no es la riqueza media en un país, sino su distribución real. Necesitamos, por tanto,  un cambio de paradigma, una contrateoría que nos permita abrir el foco y poner la atención en  todo aquello que el PIB camufla. Y para ello, Nussbaum pone sobre la mesa su teoría de las capacidades. La pregunta no tiene que ser cómo crece la riqueza en un país, sino qué son capaces de hacer sus habitantes. ¿Qué oportunidades reales tienen de desarrollar una vida plena? Ahora, una capacidad, para Nussbaum, es aquello que una persona puede hacer y surge de la mezcla entre las aptitudes innatas de una persona y su formación, por un lado (a la suma de estos dos factores, Nussbaum lo llama capacidades internas), y las posibilidades reales que ofrece su entorno, por el otro. Por ejemplo, supongamos una persona con un oído natural para la música que, además, en el colegio ha recibido clases y ha aprendido a tocar el piano: esta persona tiene la capacidad interna de tocar el piano. Pero ahora, supongamos que esta persona se va a vivir a un entorno en el que no tiene acceso a un instrumento, no puede pagarse clases adicionales, no tiene un lugar donde practicar o incluso le prohíben tocar por sus opiniones políticas o el color de  su piel. Esta persona puede tener la capacidad interna de tocar el piano, pero no dispone de las condiciones materiales y sociales necesarias para ejercerla de modo efectivo y digno. Y, por tanto, es como si no la tuviera, esa capacidad: siendo interiormente capaz es, en sentido estricto y pleno, incapaz. Y este va a ser un  

Capítulo 3: ¿Qué es una sociedad justa para Nussbaum?

punto importantísimo para Nussbaum: que no basta con poseer las capacidades internas, sino que necesitamos una sociedad justa que garantice unos ciertos mínimos para que cada individuo las pueda ejercer y desarrollar de manera plena, si así  lo desea. Hemos visto el ejemplo de una persona que cuenta con las capacidades internas, pero que  está impedida o incapacitada por sus condiciones externas. Pero puede suceder también al revés. Puede haber países, por ejemplo, donde la legislación permita la libertad de expresión y de voto, pero que carezcan de un sistema educativo lo suficientemente robusto como para solidificar en cada persona las capacidades internas que le van a permitir luego expresarse y votar críticamente. O un país en el que la legislación permite a las mujeres acceder al mercado laboral y votar, pero donde en la mayoría de las casas sus maridos no les dejan hacer esas cosas y el Estado no hace nada para impedirlo. Por tanto, son necesarias las dos dimensiones, capacidades internas y condiciones externas, de modo que el Estado no puede limitarse simplemente a no interferir  en la vida de sus ciudadanos. Esto es necesario, pero de por sí solo insuficiente. El Estado tiene también que garantizar unos ciertos mínimos para que esas capacidades puedan florecer. Y esto lo hará, sobre todo, por medio de una educación pública de calidad, velando por la salud física  y mental de las personas y garantizándoles un mínimo de bienestar económico, con especial atención a los colectivos más vulnerables y desfavorecidos. Porque si todos han de tener las  mismas oportunidades para vivir una vida digna, habrá que ayudar más a aquellos que parten de condiciones peores.

Pero, importante, Nussbaum mantiene un cierto espíritu liberal. El Estado no puede obligar a una persona a vivir de una cierta manera. Por ejemplo, no te puedes forzar a estudiar filosofía, comer de manera saludable, aprender música, etcétera. Esa es una decisión inalienable de cada individuo, que es la autoridad última acerca de cómo tiene que vivir su propia vida. Por tanto, si alguien no quiere poner a funcionar una cierta capacidad suya, es su prerrogativa. Lo único que tiene que hacer el Estado es simplemente empoderar al individuo garantizando que se cumplen los mínimos para que pueda desarrollar sus capacidades. Pero a partir  de ahí, solo el individuo es soberano: él decide si usa sus capacidades y cómo. Dicho de otro modo, el papel del Estado es garantizar que todos tengan las mismas oportunidades (o al menos unas oportunidades mínimas), y luego es cada uno el que decide por qué camino tirar. Pero, ¿cuáles son las capacidades más importantes? Nussbaum propone las siguientes: 

Capítulo 4: Las 10 capacidades (Martha Nussbaum)

(1) la vida, tener una esperanza de vida normal y de calidad; 

(2) la salud, gozar de buena salud, una alimentación adecuada y vivienda digna;

(3) la integridad física, poder moverse con libertad y gozar de libertad sexual y reproductiva sin temor a represalias violentas; 

(4) sentidos, imaginación y pensamiento (aquí incluye Nussbaum la alfabetización y una formación matemática y científica básica, además de la libertad de pensamiento, de expresión y de religión);

(5) las emociones, es decir, la posibilidad de sentir y expresar libremente los afectos como el amor, la gratitud, la tristeza, etcétera; 

(6) la razón práctica, que es la oportunidad de formarse una noción propia y crítica del bien y poder desarrollar cada uno su plan de vida; 

(7) la afiliación, la libertad de asociarse y reunirse con otros; 

(8) la relación con la naturaleza y otras especies, poder tener una relación sana con el mundo natural;

(9) el juego, poder disfrutar de ocio de calidad y

(10) el control del propio entorno, tener la oportunidad de participar de modo activo y significativo en las decisiones políticas de la comunidad. 

Esta lista, dice Nussbaum, no pretende ser exhaustiva ni estar cerrada. Es, más bien, un punto de partida para el diálogo y el consenso. La idea es que, como mínimo, una sociedad justa tiene que ser capaz de garantizar que al menos  estas 10 capacidades todos los individuos puedan desarrollarlas hasta un punto aceptable. Y en el caso de que surja algún conflicto entre ellas, hay que priorizar la que sea más fértil, es  decir, la que con su sola presencia favorezca la aparición y el desarrollo de muchas otras. Por ejemplo, es mucho más fértil y por tanto más importante saber leer y escribir que poder ir de vacaciones a la playa. Y el último punto importante es que Nussbaum defiende que hay que poner la clave de la dignidad personal no tanto en la racionalidad como habían hecho otros autores, sino en la sensibilidad y la capacidad de acción. 

Así se hace mucho más sencillo, piensa Nussbaum, incluir en este marco a personas con severas discapacidades físicas y cognitivas y también se abre a la discusión contemporánea acerca de los derechos de los animales. En resumen, la propuesta de Martha Nussbaum consiste en una reformulación del liberalismo clásico, complementando su énfasis en la libertad personal con la necesidad de poner en su sitio las condiciones reales para que  la gente pueda desarrollar sus capacidades de modo pleno. Porque, en último término, y en el espíritu del bueno de Aristóteles, el objetivo de la comunidad política es que todos tengamos las mismas oportunidades para alcanzar la vida buena. Y ahora, si lo que quieres es  seguir aprendiendo acerca del pensamiento de los más grandes filósofos de toda la historia, sea por  gusto o para prepararte la selectividad, no puedes perderte esto que te dejo aquí mismo, porque están  todos los que hemos explicado en este canal. Así que venga, no seas tímido, dale un buen clic, ahí te veo y sobre todo... no dejes de pensar.

II [Wikipedia:]

Martha Craven Nussbaum (Nueva York, 6 de mayo de 1947) es una filósofa estadounidense. Sus intereses se centran, en particular, en la filosofía antigua, la filosofía política, la filosofía del derecho y la ética. Desde el denominado enfoque basado en las capacidades, Nussbaum destaca su aportación en las conocidas como diez "Capacidades centrales" o "Capacidades funcionales humanas centrales".

Biografía

Nació en Nueva York en el seno de una familia acomodada, hija de George Craven, abogado de Filadelfia, y Betty Warren, diseñadora de interiores. Estudió teatro y lenguas clásicas en la Universidad de Nueva York (NYU) (BA 1969), y gradualmente se fue acercando a la filosofía, para finalmente graduarse en Harvard en 1972. Durante esta época se casó con Alan Nussbaum (de quien se divorció en 1987), se convirtió al judaísmo, y nació su hija Rachel.

Enseñó filosofía y letras clásicas en Harvard en los años setenta y a principios de los ochenta, antes de trasladarse a la Universidad de Brown. Uno de sus libros más influyentes, La fragilidad del bien: fortuna y ética en la tragedia y la filosofía griega (The Fragility of Goodness), que tiene como tema la ética antigua, fue particularmente influyente y la convirtió en una figura reconocida en el ámbito de las ciencias sociales. Posteriormente, la valía de su trabajo la hizo merecedora de títulos honoríficos en más de 25 instituciones.

Durante la década de los ochenta, Nussbaum comenzó un trabajo en colaboración con el economista Amartya Sen (Premio Nobel de Economía) en temas relacionados con el desarrollo y la ética. En conjunto con Sen, promovió el concepto de "capacidades" ("libertades sustanciales" como la posibilidad de vivir una larga vida, de llevar a cabo transacciones económicas, o la participación plena en actividades políticas) como las partes constitutivas del desarrollo, y de la pobreza como una privación de dichas "capacidades". Esto contrasta sobremanera con los acercamientos teóricos que se habían hecho sobre el desarrollo hasta ese momento. Cabe resaltar que mucho de lo que Nussbaum dice en su trabajo se basa en una corrección aristotélica de las tesis de John Rawls.

Nussbaum ha participado con otros intelectuales en debates sobre temas morales, tanto desde revistas semipopulares y críticas de libros, como desde el estrado o testificando ante tribunales. Sus contrincantes han sido Allan Bloom, John Finnis y Robert P. George, Harvey Mansfield y Judith Butler, entre otros. Por otra parte, también han sido importantes sus obras y sus acciones en defensa de los derechos de la mujer.

En su obra El ocultamiento de lo humano: repugnancia, vergüenza y ley, hace un profundo estudio de las emociones, algo que ya había empezado a vislumbrarse en obras anteriores suyas. Allí trata temas como el miedo, la vergüenza, la gratitud y el rencor, intenta definir si son impulsos racionales o simplemente sentimientos vinculados con nuestra manera de ver el mundo; se pregunta si estas emociones son universales o si varían dependiendo de la cultura; si dichas emociones se aprenden y, en caso de que la respuesta sea afirmativa, si pueden "desaprenderse" las emociones equivocadas. Todo esto, en un constante transitar entre la filosofía, política y derecho.

Capacidades funcionales humanas centrales

Desde el denominado enfoque basado en las capacidades, Nussbaum destaca las siguientes diez "capacidades centrales" como claves para el desarrollo y criterios de justicia social, capacidades que deberían ser respaldadas por todas las democracias y países del mundo:

   Vida. Poder vivir hasta el final de una vida humana de longitud normal; no morir prematuramente, o antes de que la vida de uno sea tan limitada que no valga la pena vivirla.

   1. Salud. Poder gozar de buena salud, incluida la salud reproductiva; estar adecuadamente nutrido; tener un refugio adecuado.

   2. Integridad corporal. Poder moverse libremente de un lugar a otro; estar seguro contra asaltos violentos, incluida la agresión sexual y la violencia doméstica; tener oportunidades de satisfacción sexual y de elección en materia de reproducción.

   3. Sentidos, Imaginación y Pensamiento. Poder usar los sentidos, imaginar, pensar y razonar, y hacer estas cosas de una manera "verdaderamente humana", una forma informada y cultivada por una educación adecuada, que incluye, entre otras, alfabetización y conocimientos básicos. entrenamiento matemático y científico. Poder usar la imaginación y el pensamiento en conexión con experimentar y producir obras y eventos de su propia elección, religiosos, literarios, musicales, etc. Ser capaz de utilizar la mente de maneras protegidas por las garantías de la libertad de expresión con respecto al discurso político y artístico, y la libertad de ejercicio religioso. Poder tener experiencias placenteras y evitar el dolor no beneficioso.

   4. Emociones. Poder tener apegos a cosas y personas fuera de nosotros mismos; amar a quienes nos aman y nos cuidan, llorar su ausencia; en general, amar, sufrir, experimentar el anhelo, la gratitud y la ira justificada. No tener el desarrollo emocional arruinado por el miedo y la ansiedad. (Apoyar esta capacidad significa apoyar formas de asociación humana que pueden demostrarse como cruciales en su desarrollo).

  5. Afiliación. Ser capaz de vivir con otros y acercarse a ellos, reconocer y mostrar interés por otros seres humanos, participar en diversas formas de interacción social; para poder imaginar la situación de otro.

  6. Razón práctica. Ser capaz de formar una concepción del bien y participar en una reflexión crítica sobre la planificación de la vida. (Esto implica protección para la libertad de conciencia y la observancia religiosa).

  7. Afiliación. 7.1. Ser capaz de vivir con otros y acercarse a ellos, reconocer y mostrar interés por otros seres humanos, participar en diversas formas de interacción social; para poder imaginar la situación de otro. (Proteger esta capacidad significa proteger las instituciones que constituyen y alimentan esas formas de afiliación, y también proteger la libertad de reunión y el discurso político). 7.2. Tener las bases sociales del autorrespeto y no humillación; poder ser tratado como un ser digno cuyo valor es igual al de los demás. Esto implica disposiciones de no discriminación por motivos de raza, sexo, orientación sexual, etnia, casta, religión, origen nacional y especie.

  8. Otras especies. Ser capaz de vivir con preocupación por y en relación con los animales, las plantas y el mundo de la naturaleza.

  9. Jugar. Poder reír, jugar, disfrutar de actividades recreativas.

 10. Control sobre el entorno. 10.1. Político. Poder participar efectivamente en las elecciones políticas que gobiernan la vida de uno; tener el derecho de participación política, protección de la libertad de expresión y asociación. 10.2. Material. Poder tener propiedades (tanto de tierra como bienes muebles) y tener derechos de propiedad en igualdad de condiciones con los demás; tener derecho a buscar empleo en igualdad de condiciones con los demás; estar libre de una búsqueda o incautación injustificada. En el trabajo, poder trabajar como humano, ejercitar la razón práctica y entrar en relaciones significativas de reconocimiento mutuo con otros trabajadores.

Premios y reconocimientos

En 2012 fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.[4]

El 20 de noviembre de 2013 la Universidad Iberoamericana Ciudad de México le otorgó el grado de doctor honoris causa.

En diciembre de 2015 recibió por parte de la Universidad de Antioquia, Colombia el título honoris causa como doctora en filosofía.

El 25 de noviembre de 2022 fue galardonada con el Premio Balzan de filosofía moral.

El 18 de diciembre de 2023 fue investida doctora honoris causa por la Universidade de Santiago de Compostela.[5]

En diciembre de 2024 recibe el doctorado honoris causa de parte de la Universidad de los Andes en Colombia

Obras mayores:

La fragilidad del bien: la fortuna y la ética en la tragedia y la filosofía griega

La fragilidad confronta el dilema ético de que los individuos fuertemente comprometidos con la justicia son, no obstante, vulnerables a factores externos que pueden comprometer profundamente o incluso negar su florecimiento humano. Hablando de textos literarios y filosóficos, Nussbaum busca determinar hasta qué punto la razón puede permitir la autosuficiencia, y termina rechazando la noción platónica de que la bondad humana puede proteger completamente contra el peligro, alineándose con los dramaturgos trágicos y Aristóteles al tratar el reconocimiento de la vulnerabilidad como la clave para realizar el bien humano.

Su interpretación del Simposio de Platón en particular atrajo considerable atención. Bajo la conciencia de vulnerabilidad de Nussbaum, el reingreso de Alcibíades al final del diálogo socava el relato de Diotima de la escalera del amor en su ascenso al reino no físico de las formas. La presencia de Alcibíades desvía la atención hacia la belleza física, las pasiones sexuales y las limitaciones corporales, y por lo tanto destaca la fragilidad humana.

La Fragilidad hizo famosa a Nussbaum en las humanidades. Logró grandes elogios en las reseñas académicas, e incluso fue aclamada en los medios populares. Camille Paglia acreditó a Fragility con los "estándares académicos más altos" del siglo XX, y The Times Higher Education lo llamó "una obra supremamente académica". La fama de Nussbaum extendió su influencia más allá de lo impreso y en programas de televisión como el de Bill Moyers de la PBS.

Cultivando Humanidad

Cultivating Humanity recurre a los textos griegos clásicos como base para la defensa y la reforma de la formación humanística. Al notar la aspiración del filósofo cínico griego Diógenes de trascender los "orígenes locales y pertenencias grupales" a favor de convertirse en "ciudadano del mundo", Nussbaum traza el desarrollo de esta idea a través de los estoicos, Cicerón y, finalmente, el republicanismo moderno de Adam Smith e Immanuel Kant. Nussbaum defiende el multiculturalismo en el contexto del universalismo ético, defiende la investigación académica sobre la raza, el género y la sexualidad humana, y desarrolla aún más el papel de la literatura como imaginación narrativa en cuestiones éticas.

Al mismo tiempo, Nussbaum también censuró ciertas tendencias académicas. Criticó al deconstruccionista Jacques Derrida como "la verdad... simplemente no vale la pena de estudiar para alguien que ha estado estudiando a WVO Quine y Hilary Putnam y Donald Davidson" y también cita a Zhang Longxi, que califica el análisis de Derrida de la cultura china de "pernicioso" y sin "evidencia de estudio serio". En términos más generales, Nussbaum realizó algunas objeciones a Michel Foucault, pero sin embargo lo singularizó por proporcionar "la única obra verdaderamente importante en haber ingresado a la filosofía bajo el signo del posmodernismo". Nussbaum es aún más crítica con figuras como Allan Bloom, Roger Kimball y George Will por lo que ella considera su conocimiento "inestable" de las culturas no occidentales y las caricaturas inexactas de los departamentos de humanidades actuales.

The New York Times elogió a El cultivo de la Humanidad como "una defensa apasionada y argumentada del multiculturalismo" y lo aclamó como "una formidable, quizás definitiva defensa de la diversidad en los campus estadounidenses". Nussbaum fue la ganadora en 2002 del Premio Grawmeyer en Educación de la Universidad de Louisville.

Sexo y justicia social

Sex and Social Justice (Sexo y justicia social) se propone demostrar que el sexo y la sexualidad son distinciones moralmente irrelevantes que se han aplicado artificialmente como fuentes de jerarquía social; por lo tanto, el feminismo y la justicia social tienen preocupaciones comunes. Rechazando objeciones antiuniversalistas, Nussbaum propone libertades funcionales, o capacidades humanas centrales, como una rúbrica de justicia social.

Nussbaum analiza detenidamente las críticas feministas al liberalismo mismo, incluida la acusación formulada por Alison Jaggar de que el liberalismo exige un egoísmo ético. Nussbaum señala que el liberalismo enfatiza el respeto por los demás como individuos, y además argumenta que Jaggar ha eludido la distinción entre individualismo y autosuficiencia. Nussbaum acepta la crítica de Catharine MacKinnon al liberalismo abstracto.

Nussbaum condena la práctica de la mutilación genital femenina, citando la privación del funcionamiento humano normativo y sus riesgos para la salud, el impacto en el funcionamiento sexual, las violaciones de la dignidad y las condiciones de no autonomía. Haciendo hincapié en que la mutilación genital femenina se lleva a cabo mediante la fuerza bruta, su irreversibilidad, su naturaleza no consensual y sus vínculos con las costumbres de dominación masculina, Nussbaum insta a las feministas a enfrentar la mutilación genital femenina como un problema de injusticia.

Nussbaum también refina el concepto de "cosificación", como lo presentaron originalmente Catharine MacKinnon y Andrea Dworkin. Nussbaum define la idea de tratar como un objeto con siete cualidades: instrumentalidad, negación de la autonomía, inercia, fungibilidad, violabilidad, propiedad y negación de la subjetividad. Su caracterización de la pornografía como una herramienta de cosificación pone a Nussbaum en desacuerdo con el feminismo pro-sexo. Al mismo tiempo, Nussbaum argumenta a favor de la legalización de la prostitución, una posición que reiteró en un ensayo de 2008 tras el escándalo de Spitzer, escribiendo: "La idea de que debemos penalizar a las mujeres con pocas opciones eliminando una de las que pueden tener es grotesca".

Sexo y justicia social fue alabado por los críticos en la prensa. Salon declaró: "Ella muestra brillantemente cómo se usa el sexo para negar a algunas personas, es decir, mujeres y hombres homosexuales, la justicia social". El New York Times elogió el libro como "escrito con elegancia y discutido cuidadosamente". Kathryn Trevenen elogió el esfuerzo de Nussbaum por trasladar las preocupaciones feministas hacia los esfuerzos transnacionales interconectados, y por explicar un conjunto de pautas universales para estructurar una agenda de justicia social. Patrick Hopkins escogió para elogiar el capítulo "magistral" de Nussbaum sobre la cosificación sexual. La feminista radical Andrea Dworkin culpó a Nussbaum por "una constante sobreintelectualización de la emoción, que tiene la consecuencia inevitable de confundir el sufrimiento con la crueldad".

Esconderse de la Humanidad

Esconderse de la Humanidad amplía el trabajo de Nussbaum en psicología moral para sondear los argumentos para incluir dos emociones -vergüenza y repugnancia- como bases legítimas para los juicios legales. Nussbaum argumenta que los individuos tienden a repudiar su imperfección corporal o animalidad a través de la proyección de temores sobre la contaminación. Esta respuesta cognitiva es en sí misma irracional, porque no podemos trascender la animalidad de nuestros cuerpos. Al notar cómo la repugnancia proyectiva ha justificado erróneamente la subordinación grupal (principalmente de mujeres, judíos y homosexuales), Nussbaum termina descartando la repugnancia como una base confiable de juicio.

En cuanto a la vergüenza, Nussbaum argumenta que la vergüenza tiene un objetivo demasiado amplio, tratando de inculcar la humillación en un ámbito que es demasiado intrusivo y limita la libertad humana. Nussbaum se alía con John Stuart Mill para reducir la preocupación legal a los actos que causan un daño distintivo y asignable.

En una entrevista con la revista Reason, Nussbaum explicó: "La repugnancia y la vergüenza son intrínsecamente jerárquicos: establecen rangos y órdenes de seres humanos. También están intrínsecamente relacionados con restricciones a la libertad en áreas de conducta no perjudicial. Por estas dos razones, creo, cualquiera que valore los valores democráticos clave de igualdad y libertad debe desconfiar profundamente del atractivo de esas emociones en el contexto de la ley y las políticas públicas".

El trabajo de Nussbaum fue recibido con grandes elogios. El Boston Globe llamó a su argumento "característicamente lúcido" y la aclamó como "la filósofa de la vida pública más destacada de Estados Unidos". Sus reseñas en periódicos y revistas nacionales obtuvieron elogios unánimes. En círculos académicos, Stefanie A. Lindquist de la Universidad Vanderbilt elogió el análisis de Nussbaum como un "tratado de gran alcance y matizado sobre la interacción entre las emociones y la ley".

Una excepción destacada fue la reseña de Roger Kimball publicada en The New Criterion en la que acusó a Nussbaum de "fabricar" la renovada prevalencia de la vergüenza y la repugnancia en las discusiones públicas y dice que intenta "socavar la sabiduría moral heredada de milenios". La reprende por "despreciar las opiniones de la gente común" y finalmente acusa a Nussbaum de "esconderse de la humanidad".

Nussbaum recientemente ha corregido y extendido su trabajo sobre la repugnancia para producir un nuevo análisis de los problemas legales relacionados con la orientación sexual y la conducta del mismo sexo. Su libro From Disgust to Humanity: Sexual Orientation and the Constitution fue publicado por Oxford University Press en 2010, como parte de su serie "Inalienable Rights", editado por Geoffrey Stone.

De la repugnancia a la humanidad: orientación sexual y derecho constitucional

En este libro de 2010 Martha Nussbaum analiza el papel que desempeña la repugnancia en la ley y el debate público en los Estados Unidos. El libro analiza principalmente cuestiones legales constitucionales que enfrentan los gays y lesbianas estadounidenses, pero también analiza cuestiones como las leyes contra la mestización, la segregación, el antisemitismo y el sistema de castas en la India como parte de su tesis más amplia sobre el "principio de la repugnancia".

Nussbaum postula que las motivaciones fundamentales de quienes defienden las restricciones legales contra los gays y lesbianas estadounidenses se basan en el "principio de la repugnancia". Estas restricciones legales incluyen bloquear la orientación sexual protegida bajo leyes antidiscriminatorias (Ver: Romer v. Evans), leyes de sodomía contra adultos que consienten (Ver: Lawrence v. Texas), prohibiciones constitucionales contra el matrimonio entre personas del mismo sexo (Ver: Proposición 8 de California (2008)), una regulación demasiado estricta de las casas de baños gay y la prohibición del sexo en parques públicos y baños públicos. Nussbaum también argumenta que las prohibiciones legales sobre la poligamia y ciertas formas de matrimonio incestuoso (por ejemplo, hermano-hermana) se basan en el principio de la repugnancia y deben ser anuladas.

Identifica estrechamente el "principio de la repugnancia" con Lord Devlin y su famosa oposición al informe Wolfenden que recomendaba despenalizar los actos homosexuales consensuales privados sobre la base de que esas cosas "asquearían al hombre común". Para Devlin, el mero hecho de que algunas personas o actos pueden producir reacciones emocionales populares de repulsión proporciona una guía apropiada para legislar. También identifica la "sabiduría de la repugnancia" defendida por León Kass como otra escuela de pensamiento de "principio de la repugnancia", ya que afirma de la repulsión "en casos cruciales... la repugnancia es la expresión emocional de la sabiduría profunda, más allá del poder de articularlo de la razón".

Nussbaum continúa oponiéndose explícitamente al concepto de una moral basada en la repugnancia como una guía apropiada para legislar. Nussbaum señala que la repulsión popular se ha utilizado a lo largo de la historia como una justificación para la persecución. Basándose en su trabajo anterior sobre la relación entre la repugnancia y la vergüenza, Nussbaum señala que, en diversos momentos, el racismo, el antisemitismo y el sexismo han sido impulsados por la repulsión popular.

En lugar del "principio de la repugnancia", Nussbaum defiende "el principio del daño" de John Stuart Mill como la base adecuada para limitar las libertades individuales. Nussbaum argumenta que el principio del daño, que respalda las ideas legales del consentimiento, la mayoría de edad y la privacidad, protege a los ciudadanos, mientras que el "principio de la repugnancia" no es más que una reacción emocional poco confiable sin sabiduría inherente. Además, Nussbaum argumenta que este principio ha negado y continúa negando a los ciudadanos la humanidad y la igualdad ante la ley sin fundamentos racionales y causa daños sociales palpables a los grupos afectados.

Disgust to Humanity obtuvo aclamación en los Estados Unidos, y provocó entrevistas en el New York Times y otras revistas.Una revista conservadora, The American Spectator, ofreció una opinión disidente, escribiendo: "la crítica del 'principio de la repugnancia' carece de coherencia, y 'la política de la humanidad' se traiciona a sí misma al no tratar más compasivamente a los que se oponen al movimiento por los derechos ". El artículo también argumenta que el libro está empañado por errores de hechos e inconsistencias.

Obras

Aristotle's De Motu Animalium (1978)

The Fragility of Goodness: Luck and Ethics in Greek Tragedy and Philosophy (1986)

Love's Knowledge (1990)

Nussbaum, Martha, y Amartya Sen. The Quality o Life. (Oxford: Clarendon Press 1993)

The Therapy of Desire (1994)

Poetic Justice (1996)

For Love of Country (1996)

Cultivating Humanity: A Classical Defense of Reform in Liberal Education (1997)

Sex and Social Justice (1998)

Women and Human Development (2000)

Upheavals of Thought: The Intelligence of Emotions (2001)

Hiding From Humanity: Disgust, Shame, and the Law (2004)

Animal Rights: Current Debates and New Directions (editado con Cass Sunstein) (2004)

Frontiers of Justice: Disability, Nationality, Species Membership (2006)

The clash within democracy, religious violence, and India's future (2007)

Liberty of conscience: in defense of America's tradition of religious equality (2008)

From disgust to humanity: sexual orientation and constitutional law (2010)

Not for profit: why democracy needs the humanities (2010)

Creating capabilities: the human development approach (2011)

Philosophical interventions (2012)

The new religious intolerance: overcoming the politics of fear in an anxious age (2012)

Political emotions : why love matters for justice (2013)

The Monarchy of Fear: A philosopher looks at our political crisis (2018)

The Cosmopolitan Tradition: A Noble but Flawed Ideal (2019)

Citadels of Pride: Sexual Abuse, Accountability, and Reconciliation (2021)

Justice for Animals: Our Collective Responsibility (2023)

The Tenderness of Silent Minds: Benjamin Britten and his War Requiem (2024)

Traducidas al español

La fragilidad del bien: fortuna y ética en la tragedia y la filosofía griega [traducción de Antonio Ballesteros] Madrid: Visor, 1995.

Justicia poética: la imaginación literaria y la vida pública [traducción de Carlos Gardini]. Barcelona: Andrés Bello, D.L., 1997.

Los límites del patriotismo: identidad, pertenencia y "ciudadanía mundial", compilado por Joshua Cohen; [traducción de Carme Castells]. Barcelona: Paidós Ibérica, 1999.

Nussbaum M. y Cass R. Sunstein (eds.) Clones y clones: hechos y fantasías acerca de la clonación humana ; prólogo de Manuel Garrido; [traducción de María Cóndor Orduña]. Madrid: Cátedra, 2000.

El cultivo de la humanidad: una defensa clásica de la reforma en la educación liberal [traducción de Juana Pailaya] 1.ª ed. Barcelona: Andrés Bello, 2001.

Las mujeres y el desarrollo humano: el enfoque de las capacidades [traducción de Roberto Bernet]. Barcelona: Herder, 2002.

La terapia del deseo: teoría y práctica en la ética helenística [traducción de Miguel Candel]. Barcelona: Paidós, [2003]

El conocimiento del amor: ensayos sobre filosofía y literatura [traducción de Rocío Orsi Portalo y Juana María Inarejos Ortiz Boadilla del Monte]. Madrid: A. Machado Libros, 2005.

El cultivo de la humanidad: una defensa clásica de la reforma en la educación liberal [traducción de Juana Pailaya]. Barcelona: Paidós Ibérica, 2005.

El ocultamiento de lo humano: repugnacia, vergüenza y ley [Traducción de Gabriel Zadunaisky]. Buenos Aires/Madrid, Katz editores, 2006, ISBN 9788460983545

Las fronteras de la justicia: consideraciones sobre la exclusión [traducción de Ramón Vilà Vernis y Albino Santos Mosquera]. Barcelona: Paidós, 2007.

Paisajes del pensamiento: la inteligencia de las emociones Barcelona: Paidós Ibérica, 2008, ISBN 978-84-493-2099-6

Libertad de conciencia [traducción de Alberto Enrique Álvarez y Araceli Maira Benítez]. Barcelona: Tusquets, 2009.

India: democracia y violencia religiosa [traducción de Vanesa Casanova]. Barcelona: Paidós, 2009.

Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades [Traducción de María Victoria Rodil]. Buenos Aires/Madrid, Katz editores, 2010, ISBN 9788492946174

Libertad de conciencia: el ataque a la igualdad de respeto + "Vivir en democracia implica respetar el derecho de las personas a elegir estilos de vida con los que no estoy de acuerdo" (entrevista de Daniel Gamper Sachse) [Traducción de Patrícia Soley-Beltrán]. Buenos Aires/Madrid, Katz editores, 2011, ISBN 9788492946358 (En coedición con el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona).

Crear capacidades: propuesta para el desarrollo humano [traducción de Albino Santos Mosquera]. Barcelona, Paidós, 2012, ISBN 9788449309885

La monarquía del miedo: Una mirada filosófica a la crisis política actual [traducción de Albino Santos Mosquera]. Barcelona, Paidós, 2019, ISBN 9788449335853.

La tradición cosmopolita: Un noble e imperfecto ideal [traducción de Albino Santos Mosquera]. Barcelona, Paidós, 2020, ISBN 9788449336942.

Ciudadelas de la soberbia: Agresión sexual, resposabilización y reconciliación [traducción de Albino Santos Mosquera]. Barcelona, Paidós, 2022, ISBN 9788449339325.

Justicia para los animales: Una respuesta colectiva [traducción de Albino Santos Mosquera]. Barcelona, Paidós, 2023, ISBN 9788449341564.

sábado, 23 de mayo de 2026

Declaración de Cambridge sobre la consciencia animal

 I 

La Declaración de Cambridge sobre la Consciencia (7 de julio de 2012) afirmó públicamente que muchos animales no humanos poseen conciencia, incluyendo mamíferos, aves e incluso pulpos.

Fue proclamada el 7 de julio de 2012 en la Universidad de Cambridge durante la Francis Crick Memorial Conference, y firmada por un grupo de 26 destacados neurocientíficos en presencia de Stephen Hawking.

Contexto y Contenido de la Declaración y Principales Afirmaciones

Reconocimiento de la Conciencia en animales no humanos:

Muchos de los animales poseen los sustratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos necesarios para la conciencia, no se requiere neocórtex, pues la ausencia de neocórtex no implica ausencia de estados afectivos. Todos poseen las bases neurológicas de la conciencia. Ballenas, Pulpos y otros cefalópodos, también incluidos por sus complejas redes neuronales.

La gran Importancia Científica y un cambio de paradigma: Se reconoce que la conciencia no es exclusiva de los humanos. Esta la evidencia convergente, estudios muestran que circuitos cerebrales homólogos generan estados afectivos y conductas intencionales en animales.

Los ejemplos mas notables esta en perros y gatos. Casualmente los más cercanos al hombre por milenios, se les reconocen estados emocionales comparables a los humanos. Muchos otras especies de animales exhiben comportamientos y patrones de sueño similares a los mamíferos, demuestran razonar problemas complejos y toma de decisiones.

Sí, la Declaración de Cambridge fue un hito porque oficializó en el ámbito científico lo que muchos intuían: que los animales sienten y son conscientes de su entorno y de sí mismos. Aunque no todos los países han traducido esto en legislación, el documento ha servido como base para debates éticos sobre el trato hacia los animales en investigación, producción y convivencia.

II

La Declaración de Cambridge sobre la consciencia:

En el día de hoy, 7 de julio de 2012, un prestigioso grupo internacional de los ámbitos de la neurociencia cognitiva, la neurofarmacología, la neurofisiología y la neurociencia computacional, se reunieron en la Universidad de Cambridge para reevaluar los sustratos neurobiológicos de la experiencia consciente y los comportamientos relacionados con ésta, tanto en animales humanos como en no humanos. Aunque la investigación comparativa en este campo se vea obstaculizada por causas naturales debido a la incapacidad de los animales no humanos, y a menudo de los humanos, para comunicar sus estados internos de forma clara y sencilla, se pueden afirmar de manera inequívoca las siguientes consideraciones:

El campo de la investigación en la consciencia está evolucionando muy rápidamente. Se han desarrollado numerosas técnicas y estrategias nuevas para la investigación en animales no humanos y humanos. Por lo tanto, estamos obteniendo más datos, lo cual lleva a una reevaluación periódica de las concepciones previamente aceptadas en este campo. Los estudios acerca de animales no humanos han mostrado que hay circuitos cerebrales homólogos correlacionados con la experiencia y la percepción consciente que pueden ser activados o interrumpidos selectivamente con el fin de determinar si son necesarios o no para esas experiencias. Más aún, ya hay disponibles nuevas técnicas no invasivas para investigar el estudio de los correlatos de la consciencia en humanos.

Los sustratos neurológicos de las emociones no parecen limitarse a las estructuras corticales. De hecho, las redes neuronales subcorticales que se activan cuando tienen lugar estados afectivos en los humanos son también de crucial importancia en la generación de comportamientos emocionales en los animales. La excitación artificial de las mismas regiones del cerebro, generan una conducta y estados de ánimo correspondientes en humanos y en no humanos. En cualquier área del cerebro de los animales no humanos en la que se induzcan comportamientos emocionales no aprendidos en los animales no humanos, sucede que muchas de las conductas resultantes son consistentes con estados emocionales en forma de experiencias, incluidos los estados internos de recompensa y castigo. La estimulación cerebral profunda de estos sistemas en humanos también puede generar estados afectivos similares. Los sistemas asociados con el afecto se concentran en las regiones subcorticales, donde abundan las homologías neuronales. Los animales no humanos y los humanos jóvenes sin neocórtex conservan estas funciones cerebro-mente. Además, los circuitos neurológicos que hacen posibles los estados de comportamiento/electrofisiológicos de la atención, el sueño y la toma de decisiones parecen haber surgido en la evolución muy temprano, en cuanto tuvo lugar la radiación de los invertebrados, siendo evidente en insectos y molúscos cefalópodos (como, por ejemplo, los pulpos).

Las aves también parecen ofrecer, a través de su comportamiento, neurofisiología y neuroanatomía, un caso notable de evolución paralela de la consciencia. Se ha podido observar una rotunda evidencia de niveles casi humanos de consciencia en los loros grises de cola roja. Las redes emocionales y los microcircuitos cognitivos de los mamíferos y las aves parecen ser mucho más homólogos de lo que se pensaba previamente. Además, se ha comprobado que ciertas especies de aves muestran patrones neurales de sueño similares a los de los mamíferos, incluyendo el sueño REM, y, como se demostró en los pinzones cebra, patrones neurofisiológicos que anteriormente se creía que requerían un neocórtex como el de los mamíferos. Se ha demostrado que las urracas en particular presentan similitudes sorprendentes con los humanos, los grandes simios, los delfines y los elefantes en los estudios de autorreconocimiento en el espejo.

En los humanos, el efecto de ciertos alucinógenos parece estar asociado con la perturbación de los procesos de alimentación y retroalimentación cortical. Las intervenciones farmacológicas en animales no humanos con compuestos que se sabe que afectan al comportamiento consciente en humanos también pueden conducir a perturbaciones similares en animales no humanos. En los seres humanos existen claras evidencias que sugieren que la consciencia se correlaciona con la actividad de la corteza cerebral, lo que no excluye posibles contribuciones para ella del procesamiento subcortical o en la corteza primaria, por ejemplo en la experiencia visual. La evidencia de que el sentimiento de las emociones en seres humanos y en animales no humanos surgen de redes cerebrales subcorticales homólogas aporta evidencias fehacientes de la presencia de cualidades afectivas de las experiencias individuales (qualia) primarias compartidas a lo largo de la evolución común.

Declaramos lo siguiente:

"La ausencia de un neocórtex no parece impedir que un organismo pueda experimentar estados afectivos. Hay evidencias convergentes que indican que los animales no humanos poseen los sustratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos de los estados de consciencia, junto con la capacidad de mostrar comportamientos intencionales. En consecuencia, el peso de la evidencia indica que los humanos no somos los únicos en poseer la base neurológica que da lugar a la consciencia. Los animales no humanos, incluyendo a todos los mamíferos y aves, y otras muchas criaturas, entre las que se encuentran los pulpos, también poseen estos sustratos neurológicos”.

La Declaración de Cambridge sobre la consciencia  fue redactada por Philip Low y revisada por Jaak Panksepp, Diana Reiss, David Edelman, Bruno Van Swinderen, Philip Low y Christof Koch. La Declaración fue proclamada de forma pública en Cambridge, Reino Unido, el 7 de julio de 2012, en la Conferencia sobre la Consciencia en Humanos y Animales no Humanos en memoria de Francis Crick, celebrada en el Churchill College de la Universidad de Cambridge, por Low, Edelman and Koch. La Declaración fue firmada por los participantes de la conferencia esa misma tarde, en presencia de Stephen Hawking, en el Salón Balfour del Hotel du Vin en Cambridge, Reino Unido. La ceremonia de la firma fue grabada para su recuerdo por CBS 60 Minutes.

lunes, 18 de mayo de 2026

Abandonar perros en asilos de ancianos

 [De Quora]:

 Las enfermeras de la residencia decían después que nunca habían visto nada igual. Una mañana de febrero, con el frío más crudo del invierno, alguien dejó una caja de zapatos empapada junto a la puerta de la residencia. Dentro, hecho una pelota, había un cachorro de beagle de apenas siete semanas. Orejas enormes caídas a los lados. Pelaje blanco y canela. Las patitas no más grandes que un pulgar. Temblaba tanto que le sacudía todo el cuerpo.

Nadie supo quién lo había dejado.

Solo una nota: «Por favor, cuídalo bien.»

Doña Pilar tenía noventa y seis años. Y llevaba casi tres semanas sin decir una sola palabra.

Había sido enfermera durante más de treinta años en un hospital de provincia. Tantos pacientes a los que había cuidado, tantas manos que había apretado en los momentos difíciles. Pero el tiempo se había llevado a todos — su marido, su hermana, los amigos de siempre.

A los noventa y seis, su mundo era una habitación pequeña con vistas al jardín, una mecedora de madera, una manta de cuadros sobre las rodillas.

Y un día dejó de hablar.

Sin causa médica aparente. Sin accidente. Seguía mirando por la ventana, dejando que la atendieran. Pero ya no tendía la mano hacia nadie.

— Parecía que se estaba despidiendo de todo muy despacio — dijo una auxiliar.

Su sobrino venía desde Salamanca cada dos semanas esperando aunque fuera una sonrisa.

Silencio.

Cuando encontraron el cachorro esa mañana, el personal se derritió al instante. Era imposiblemente pequeño — suave, somnoliento, con una barriguita redonda que subía y bajaba muy deprisa. Cada vez que alguien lo cogía, se acurrucaba sin más, como si llevara toda su corta vida buscando exactamente eso.

— Parece una tortita con orejas — dijo una enfermera entre risas.

Otra lo envolvió en una toalla caliente de la secadora.

La directora recordaba a todo el mundo que no debían encariñarse.

Nadie le hizo ningún caso.

Esa tarde, una de las enfermeras más jóvenes miró hacia el pasillo y preguntó en voz baja:

— ¿Y si se lo llevamos a doña Pilar un momento?

Entraron con cuidado. Ella estaba donde siempre — en la mecedora, las manos quietas sobre la manta.

La enfermera le puso el cachorro en las manos despacio.

Al principio, nada.

Luego el cachorro se removió, buscó calor, apoyó la cabecita en la palma de doña Pilar y soltó un suspiro tan pequeño que apenas se oyó. Y se quedó dormido.

Y doña Pilar se movió.

Por primera vez en tres semanas.

Sus dedos temblorosos se cerraron despacio alrededor de él. No fuerte. Solo lo suficiente para sujetarlo. Solo lo suficiente para que no se cayera.

Las enfermeras se quedaron quietas sin respirar.

Entonces doña Pilar bajó la vista hacia el cachorro dormido y susurró:

— Ay, Miguelín…

Todas se echaron a llorar en silencio.

Porque esas eran las primeras palabras en veintidós días. No «tengo frío». No «estoy cansada». No «ayuda».

Le puso nombre antes que cualquier otra cosa.

Miguelín.

Y desde ese momento, doña Pilar empezó a volver.

Cada mañana le llevaban a Miguelín a la habitación. Dormía en su regazo mientras ella miraba los pájaros del jardín. Descansaba a su lado mientras ella escuchaba la radio. Ponía la cabeza en sus manos como si supiera que esas manos necesitaban algo vivo y cálido.

Poco a poco, doña Pilar regresó al mundo.

Primero susurros. Luego frases. Luego conversaciones largas. Luego risas de verdad.

En Navidades ya comía en el comedor con los demás y explicaba a cualquiera que quisiera escucharla:

— Miguelín no desayuna solo. Necesita compañía.

Su sobrino llegó un fin de semana esperando otra visita de silencio. En su lugar encontró a su tía junto a la ventana con una sonrisa tranquila y un cachorro profundamente dormido en el regazo.

Miguelín parecía completamente en paz allí.

Y doña Pilar también.

Hoy Miguelín es el perro de la residencia. Pero todo el mundo sabe de quién es de verdad. Acompaña su silla de ruedas por el pasillo cada mañana. Espera en la puerta del comedor. Duerme junto a su cama cada tarde.

Y cuando ella está cansada — él lo sabe de alguna manera. Se sube con cuidado, se acurruca igual que aquel primer día, y apoya la cabecita en sus manos.

Doña Pilar cumple noventa y siete años la próxima primavera.

Y cada mañana lo mira y le dice bajito:

— Eres demasiado pequeño para cargar tanto amor.

Una enfermera anotó en su cuaderno después de un turno de noche:

«A veces la medicina mantiene viva a la gente. Pero a veces la curación llega con el pelaje suave de alguien que no sabe nada del mundo — y que por eso mismo no ha aprendido a rendirse.»

¿Creéis que los animales sienten cuando alguien lo está pasando mal? ¿Os ha pasado algo parecido alguna vez? Si esta historia os ha llegado — ❤️ y compartidla con quienes la necesiten hoy. Ver menos

miércoles, 15 de abril de 2026

Italia permite la licencia laboral para cuidar animales enfermos

 Italia sumó una nueva licencia laboral: permitirá cuidar animales domésticos enfermos, en Infobae, por Brisa Bujakiewicz, 7 Abr, 2026:

Este permiso laboral italiano contempla hasta tres días al año para cuidar a mascotas enfermas y exige certificado veterinario. En algunos casos puede ser con goce de sueldo y surgió a partir de un antecedente judicial que sentó las bases de la medida. 

En este caso, la licencia no es por enfermedad propia ni de hijos, sino exclusivamente para atención veterinaria de animales domésticos. El anuncio sorprendió tanto a la opinión pública como a referentes de otros países, incluido Argentina.

El beneficio establece requisitos claros: la presentación de documentación que avale el estado de salud del animal y el grado de necesidad de la presencia del dueño, ahora referido como “tutor”. Algunas empresas en Italia ya lo implementaron en sus convenios, con componentes legales que surgieron a partir de un caso judicial de 2017.

“Es el primer país del mundo en otorgar licencias laborales para que vos puedas cuidar de tus mascotas enfermas. Tiene una limitación, es como máximo de tres días al año. Esa licencia, en algunos casos, se habla de una licencia con goce de sueldo”, explicó en Infobae en Vivo la periodista Luciana Rubinska.

La nueva licencia laboral para animales en Italia exige la presentación de certificado veterinario que justifique el estado de salud de la mascota

Antecedentes y origen de la medida

El caso testigo que dio origen a la ley ocurrió en 2017, cuando un empleado de una universidad en Roma solicitó ausentarse para cuidar a su perro, que atravesaba una enfermedad grave. La justicia italiana dictaminó que negarle este derecho podía considerarse maltrato animal, validando así la licencia.

Esa sentencia sentó las bases para la incorporación de la licencia en la legislación. Grupos proteccionistas impulsaron su redacción para garantizar el derecho.

Esta medida pionera coloca a Italia como el primer país del mundo en aprobar licencias específicas para tutores de animales domésticos enfermos 

Debate en la Argentina

En los estudios de televisión argentinos, la periodista Luciana Rubinska impulsó la discusión con sus colegas. La posibilidad de trasladar la iniciativa italiana al ámbito local generó opiniones divididas, especialmente entre empleados y empleadores.

Rubinska destacó: “Podés pedir una licencia por enfermedad, no tuya, no de tu hijo, sino de tu mascota”, y agregó: “Me pongo en lugar de los empresarios argentinos. Vos venís a decirle: ‘Me voy a tomar el día y vos me vas a pagar ese día porque tengo que operar a mi perro’. Yo creo que se agarran la cabeza los empresarios”.

El permiso en Italia alcanza hasta tres días al año y puede ser con goce de sueldo, según el convenio colectivo. Para acceder, los trabajadores deben presentar certificado veterinario que justifique la urgencia y necesidad de asistencia personal. El sistema establece límites estrictos para evitar abusos.

La licencia puede incluir goce de sueldo según el convenio colectivo, contemplando derechos laborales y bienestar animal en Italia. 

domingo, 24 de mayo de 2020

Solución final en Egipto para 15 millones de perros: uno por cada siete habitantes

 Ferrán Barber, "Los egipcios buscan una "solución final" para sacar de las calles a 15 millones de perros", en Público, 23/05/2020:
  
Cortados en rodajas; destrozados a machetazos o a golpes de garrote; envenenados con estricnina o asesinados con cartuchos. Así es la vida de muchos canes en la tierra de los faraones. Una parlamentaria propuso vendérselos como carne a los filipinos. Ni es final, ni es solución.

Una turba de jóvenes destrozó un perro a cuchilladas la víspera de la pasada Nochebuena en el distrito cairota de Al-Matariya. Antes de que el vídeo se retirara de Youtube se convirtió en viral, y su historia se paseó por los tabloides europeos como ejemplo de brutalidad oriental junto a algunas fotos aterradoras del animal literalmente sajado en transversal como un lomo de merluza dentro de un tuk-tuk egipcio, la versión motorizada de un ricksaw. Solo un día después, la policía detuvo y arrestó a los salvajes por torturar y asesinar al perro. Lo mataron de ese modo -argumentaron- porque había acabado con la vida de una cabra. Ojo por ojo, perro por cabra.

No era la primera vez que sucedía un incidente semejante. En 2015, tres hombres de la gobernación de Qaliubeya -Shubra Al-Jaima- fueron condenados a tres años de prisión por atar un perro llamado Alex a una farola y degollarlo. Un tribunal de El Cairo redujo algo después la pena. También la atrocidad fue grabada y difundida por las redes. Semanas antes, una perra a la que alguien arrojó ácido salvó la vida por los pelos y en mayo de ese mismo año, se supo de una hembra y sus cachorros asesinados a golpes de garrote remachado con clavos. Lo que indignó a la gente en un país donde se asesinan millares de perros cada año no fue la muerte de los animales, sino el modo completamente sádico en el que se ensañaron con las criaturas. El hecho de que exhibieran sus actos de barbarie aún los hizo más obscenos.

Con certeza, la policía y los jueces no hubieran intervenido si las muertes de Alex y el perro de la calle Al Jaima no hubieran sido registradas y posteriormente divulgadas, levantando una densa polvareda de ira internacional que apuntaba, en efecto, hacia los bárbaros que habían martirizado a los animales, pero también hacia el Gobierno y la sociedad que toleraban actos semejantes y hacia las instituciones islámicas que les venían dando amparo con indulgentes fatwas que sirven de coartadas para esos actos de crueldad. Con el Islam no se bromea en los países de la Sharia. Una poeta llamada Fatima Naoot fue condenada a tres años de cárcel en 2016 por ofensas a la religión tras criticar en Facebook el asesinato de animales durante el Eid o Festival del sacrificio.

La manera en que cada día se asesinan estos perros sin hogar egipcios es tan atroz que las protectoras de animales se niegan a menudo a divulgar algunas de las fotos con las que los turistas llenan sus buzones de correo. "No todos los egipcios somos unos brutos ignorantes ni actuamos de ese modo", nos dice un funcionario en un salón de té situado junto al Ramses Hilton. Es cierto. A menos de cien metros de nosotros, un par de muchachos dan de comer a unos cachorros acurrucados bajo la carcasa de un viejo automóvil mientras dos bandas rivales de canes se enfrentan por el territorio ante la mirada indolente del resto de los clientes del salón. A los fumadores de narguile les intriga más nuestro interés que la trifulca de los perros y sus intentos por intimidar a sus adversarios. Lo que se halla en disputa es la basura de un mercadillo popular que alguien desparramó entre los escombros.

Su aniquilación masiva ha provocado el retorno de los lobos, las hienas o plagas de víboras
Hay quince millones de perros callejeros en Egipto y resulta de algún modo fascinante ver el modo en que han hallado su nicho en la metrópolis como basureros carroñeros. Están por todas partes, a millares. Hay jaurías pajareando en los aledaños de la esfinge de Gizeh y en los barrios residenciales de las clases más acomodadas, exactamente igual que en esos asentamientos informales de chabolas a los que los egipcios llaman "ashwiyats" y donde viven dos tercios de los parias.

Se podría decir que están por debajo de los humanos en la cabeza trófica, pero por encima de las ratas, cuyas poblaciones mantienen a menudo bajo control. En algunas zonas del desierto, su aniquilación masiva ha provocado el retorno de los lobos, las hienas o verdaderas plagas de víboras cornudas (Cerastes cerastes).

Siempre han estado allí hasta donde alcanza la memoria histórica. Es muy probable que fueran ya domesticados en las eras predinásticas del Antiguo Egipto. Lo que es seguro es que, al igual que los gatos, se hallaban bien considerados en los tiempos de los faraones, mucho antes de que el Ejército de Alá extendiera sus prejuicios por el norte de África. Algunos egipcios de la Antigüedad hacían mención a sus canes en los textos mortuorios, lo que demuestra la intensidad del vínculo con los humanos que se había creado.

Tampoco es la primera vez en que la disparatada densidad de población canina de Egipto les hace colisionar con los primates. En uno de sus libros, Juan Cole explica que las tropas francesas de Napoleón llegaron a sentirse tan exasperadas por los ladridos nocturnos de las jaurías que un comandante en jefe ordenó su ejecución en masa, lo que le tomó a la soldadesca dos noches enteras. La decisión no solo fue cruel, sino absolutamente estúpida, porque la masacre privó a El Cairo de sus más diligentes basureros y llenó de cadáveres en putrefacción las calles de la gran ciudad, lo que las tornó aún más insalubres.

Los asesinatos en masa no han cesado desde entonces y aunque son muchas las ciudades y las gobernaciones que han ensayado diferentes variantes de la solución final canina, la población de perros continúa aumentando. Ni es final, ni es solución. El problema, colosal, no ha dejado de crecer. En Egipto hay un perro callejero por cada siete humanos, lo que a su vez ha provocado -nadie duda acerca de ello- una verdadera crisis que amenaza la salud pública y, eventualmente, la seguridad de las personas.

Que el grueso de los perros no muestren habitualmente conductas agresivas no significa en ningún caso que no puedan actuar de un modo violento, especialmente cuando se les hostiga o sufren alguna clase de trastorno de conducta provocado por la rabia. Al igual que en América Latina, esa variante canina de la encefalitis viral es endémica en Egipto, aunque la verdadera extensión de la enfermedad es exagerada de forma deliberada para reforzar los prejuicios religiosos que estigmatizan a los cánidos. Ni en el Islam ni en el judaísmo rabínico se les tiene en gran estima.

En Egipto hay un perro callejero por cada siete humanos

Estos animales son, de forma simultánea, las víctimas de brutales campañas de exterminio y el origen de un problema singular de superpoblación. En Egipto viven la mitad de perros callejeros que en la India, pero su población humana es de una treceava parte. Uno de cada catorce perros sin hogar del mundo habitan junto al río Nilo. No es, como acostumbra a convenirse, una bomba de relojería, porque el artefacto ya ha estallado.

Un funcionario del Ministerio de Sanidad citado por el Egypt Independent aseguraba hace dos meses que su departamento registró 482.200 casos de mordeduras de animales tan solo en 2018, y 303.000 de ellos se atribuían a los canes. Durante ese mismo año, se produjeron 32 casos de contagio de rabia, frente a los 65 del año precedente. Entre 2014 y 2017, un millón trescientas mil personas fueron mordidas en Egipto, y 231 de ellas fallecieron, como consecuencia de ello.

Son muchos los egipcios que dicen sentirse intimidados o simplemente repelidos por los perros así que las autoridades del país han respondido organizando campañas masivas de exterminio. Los abaten a disparos o, más frecuentemente, mediante el uso de venenos como la citrinina -una micotoxina- o, lo que es peor, mediante estricnina, importada de manera ilegal y sembrada a menudo sin control en el interior de cebos que se arrojan en los parques y otros espacios públicos. Niños, basureros, jardineros han terminado envenenados. Son la víctimas colaterales del canicidio egipcio.

En 2017, la Prensa local informó de que al menos 17.000 perros callejeros fueron fulminados de ese modo en el sur de El Cairo, en respuesta a las denuncias de molestias del vecindario de Beni Sueif. Los vídeos de los funcionarios del gobierno descerrajando cartuchazos de postas a sangre fría a confiados animales o de los canes agonizantes sufriendo convulsiones sobre las aceras y destrozados por el dolor en sus postreros estertores incendiaron las redes europeas. Ese mismo año, la Gobernación del Mar Rojo ofrecía cerca de seis euros por capturar cinco perros callejeros y llevarlos a la autoridad veterinaria para ser exterminados. Los propios funcionarios dieron alas de esta forma a la barbarie.

Un año después, en octubre de 2018, el Ministerio de Agricultura puso en marcha un plan sistemático de exterminio para desembarazarse de los perros con veneno. Las autoridades veterinarias argumentaban que el Estado no podía permitirse los 32 dólares por perro en los que estimaba el coste de implementar un plan basado en un protocolo "más civilizado" de actuación. Esto es, capturar, esterilizar, vacunar y volver a liberar. Envenenar a un animal apenas cuesta algunos céntimos.

Es un problema que se percibe como casi irresoluble en un país paupérrimo y ultracorrupto, regido por una dictadura que, al igual que el Gobierno precedente, es incapaz siquiera de disimular las formas más obscenas de miseria humana. El PIB per capita de un egipcio es de apenas 2.200 euros y se necesitarían al menos 435 millones para aplicar el protocolo de esterilización por el que abogan las protectoras europeas y locales. ¿De dónde va a salir ese dinero? De la manga de políticos corruptos que dirigen el país no parece muy probable y los occidentales son más proclives a indignarse en las redes y a insertar emoticonos que a donar dinero a las organizaciones que trabajan sobre el terreno.

Tras los perros, las serpientes

Así las cosas, tal solo en Albehera, cerca de Alejandría, se asesinaron 18.000 perros, lo que allanó el camino al retorno de las serpientes. Otros 14.000 murieron en los aledaños de la ciudad de Janka. La lista de caídos para "limpiar las calles" es casi tan escabrosamente extensa como indecentes son las fotos que documentaron sus asesinatos. Aquí y allá, la prensa local glosaba las cifras de los animales chapucera y brutalmente aniquilados mediante todos los procedimientos y todos los venenos –legales o no– a su alcance. Sulfatos, estricnina, disparos de cartuchos... Pero la población de canes no ha dejado de crecer.

Una perra acostumbra a traer al mundo dos veces al año una camada de entre seis y diez cachorros. Una y otra vez las protectoras egipcias de animales han tratado sin éxito de persuadir a las autoridades de que asesinar los animales no reduciría la población de perros. El resultado de décadas de planes de exterminio es ninguno. Su número no ha dejado nunca de crecer. El dinero. Ese siempre es el problema. ¿Quién pagaría la factura?

Así que mientras se debatía acerca del procedimiento más viable y apropiado para acabar con la superpoblación de perros, a una diputada egipcia se le ocurrió una idea genial: capturarlos y venderlos como carne a los surcoreanos o los chinos. A la parlamentaria Margaret Azed le cuadraban las cuentas. Le parecía mucho más piadoso concentrarlos en granjas y engordarlos, para después sacrificarlos y vendérselos a los asiáticos a razón de 25 céntimos de euro por perro que dejarlos malvivir entre las basuras de los "ashwiyats" de El Cairo o Alejandría o en las márgenes de las aldeas del desierto.

Además -argumentaba-, el erario público egipcio podría obtener de esta manera una nada desdeñable nueva fuente de divisas. La propuesta hubiera parecido una simple extravagancia. Pero es obvio que la alternativa fue, cuando menos, seriamente considerada y contestada. El Middle East Eye llegó a acusar al Gobierno del país de aprobar una licencia para exportar a Asia 2.400 gatos y 1.700 perros. Un portavoz del Ministerio de Agricultura lo desmintió de manera inmediata el 28 de noviembre de 2018, claro que es complicado, por no decir que imposible, averiguar qué hay de cierto en un país sujeto a una férrea censura donde sus gobernantes acaban siempre encenagados en desmentidos y contradicciones. Azed no fue la única parlamentaria que propuso vender la carne de los perros. Un alto funcionario de la Autoridad Veterinaria, Jaled Fouda, propuso venderlos a los filipinos. Como a las tropas de Napoleón, le irritaban los ladridos nocturnos de las jaurías.

Frente a ese estado de opinión, y frente a la miseria moral de las alternativas que son capaces de parir algunos funcionarios egipcios, se han fortalecido durante los últimos años algunas asociaciones protectoras de animales que abogan por los perros, claro que su importancia y su capacidad para influir en la sociedad es insignificante cuando se las compara, por ejemplo, con la Casa de las Fatuas, un organismo presidido por el gran muftí de Egipto que, siguiendo las órdenes de Dios, se pronuncia acerca de qué es no correcto, con arreglo a la ley islámica.

En 2007, ésta llegó a emitir un pronunciamiento en el que afirmaba que era legítimo matar a los perros cuando dañan a la gente. En su definición de 'daños' se incluía la intimidación mediante ladridos, así que, definitivamente, era un cheque en blanco de Mahoma para empujar el canicidio. Acabar con ellos era, a su juicio, la opción más adecuada, en oposición a quienes alentaban las adopciones o cualquier otra manifestación de la piedad humana. La avalancha de críticas internacionales adquirió tal relevancia que, con el paso de los años, han rebajado el tono, y ahora ponen el acento en la misericordia de Alá. En septiembre del pasado año, una fatua aseguraba que la caridad hacia las criaturas es el principio básico y enviar a los perros a los refugios o adoptarlos, la solución que tendría que ser prioritariamente considerada. Su saliva sigue siendo sucia y contaminante.

Y en Egipto, entre tanto, se continúa matando perros a cañonazos. Se discute, por ejemplo, acerca de un modo de diezmarlos, cuando nadie ha sido capaz hasta la fecha ni siquiera de resolver el problema de la basura que se acumula por las calles, su principal fuente de sustento, y el caldo primordial de los vectores que provocan las enfermedades. El código penal contempla penas de prisión para los maltratadores de animales, pero no define ese maltrato, ni considera las campañas de exterminio dignas de inclusión en el listado de barbaries. Claro que, ¿por qué habría de respetar a los perros callejeros un Gobierno que no respeta ni a los niños?

martes, 4 de diciembre de 2018

Depravación: ¿quiénes son los animales?

 [Para los que no entienden mi epigrama de que "Eso de que cuanto más conozco a los hombres más quiero a mi perro no es misantropía, es bestialismo", este artículo puede servir de aclaración]:

Lola Sampedro, "Un perro violado víctima de zoofilia sufre igual que una mujer", El Mundo, 26 NOV. 2018:

Algunos son rescatados de casas donde se practica la prostitución

Elena, ex prostituta: "En España se compran mujeres por 200 euros"

"Una mascota es una vida a tu cargo"

El dueño de Wolfi murió de una infección bacteriana en su pene. Cuando falleció, rescataron a su perro y descubrieron que había abusado sexualmente de él. De eso hace ya año y medio y Wolfi aún arrastra secuelas. "El trauma es tan grande que aún no está apto para la adopción", asegura Marga, la mujer que cuida de él en una casa de acogida animal en Mallorca. "A nadie le gusta hablar de zoofilia, pero es algo que existe. En Dinamarca, hasta hace poco, era legal tenerlos en los burdeles y hasta esos lugares llegaban autobuses llenos de turistas. Esos animales abusados sufren igual que una mujer o un hombre", asegura Marga sin soltar la correa de Wolfi. Cuando lo recogió, apenas se le podía tocar. "No dejaba que te acercaras a su parte trasera. Aún hoy no le puedes lavar, ni cortar las uñas, ni cepillar sin haberlo sedado antes, porque se pone muy agresivo", explica la cuidadora, que desde hace más de 20 años se dedica al rescate y rehabilitación de animales. Muchos de esos perros son rescatados de casas donde se practica la prostitución. Aunque en los clubes de alterne están prohibidos, en las viviendas suelen tener animales por si algún cliente lo solicita para mantener sexo. Elena, ex prostituta, asegura que es algo habitual, aunque a veces son las propias mujeres las que consiguen salvarlos de los abusos: "Recuerdo una noche, un hombre pagó para acostarse con todas las chicas de la casa. Cuando se cansó de nosotras, se enteró de que el chófer tenía un perrito y lo pidió para tener sexo. Nos negamos y conseguimos que no abusara de él. Al final se conformó con que el perro estuviera presente mientras se seguía acostando con nosotras". Los perros utilizados para prácticas zoofílicas pueden presentar laceraciones en el pene, desgarros anales y vaginales. "Hay veces que hay que intervenir quirúrgicamente los desgarros, pero el tratamiento es sobre todo emocional. Puede que no se lleguen a recuperar nunca de las secuelas psicológicas. Algunos llegan a morir por estrés", explica la veterinaria Marta Gallego, que matiza que estamos ante una situación de "violencia, de dominancia, que genera mucha ansiedad a nivel emocional. Hay un sometimiento, y a los animales les ocurre como a las personas. Mucha gente no entiende que sienten y padecen igual que los humanos".

A veces hay que intervenir quirúrgicamente los desgarros, pero el tratamiento es sobre todo emocional. Algunos llegan a morir por estrés.

Además de perros, los zoófilos suelen abusar de gallinas; gatos; ovejas; también de yeguas, como ocurrió en abril de este año en Alcudia, cuando la Guardia Civil arrestó a un hombre acusado de abusar sexualmente de una yegua y una potra. Las cámaras de seguridad de la finca en la que se colaba cada noche grabaron las agresiones. Antes de instalarlas, los propietarios habían detectado lesiones en los genitales de los dos animales, que fueron provocados por la introducción de objetos en sus orificios. "Es más difícil detectarlo en yeguas y en ovejas, porque sus vulvas son más grades; pero en gallinas, por ejemplo, no sería tan complicado. Por desgracia, a estos animales no se les tiene ninguna consideración", sostiene Gallego, quien advierte que "se han denunciado prácticas de zoofilia incluso con iguanas y fauna silvestre". La veterinaria también recuerda el sufrimiento de las hembras de orangután que son prostituidas. Las depilan y les pintan los labios para poder explotarlas sexualmente, una práctica común en algunos países de Asia. "No es accidental, es algo premeditado, es una perversión. No hay culpabilidad ni remordimientos ante estos actos depravados. El problema es que el abuso sexual animal está infradiagnosticado porque sólo nos llegan los que están muy mal", asegura Gallego.

Se han denunciado prácticas de zoofilia incluso con iguanas y fauna silvestre. En Asia es común que prostituyan a hembras de orangután

Aunque la zoofilia está tipificada en España como delito en el artículo 337 del Código Penal, según el abogado especialista Francisco Capacete "los animales están bastante desprotegidos en nuestro país. Nuestro CP castiga la explotación sexual de animales, el problema es demostrarla. Si no hay lesiones importantes y tampoco pruebas, como grabación de vídeo, es casi imposible demostrarlo en un juicio". Si a consecuencia de la explotación sexual se producen "desgarros o lesiones importantes, aunque no pueda demostrarse la zoofilia, se podría condenar por maltrato animal"."La mayoría son recogidos en la calle o entregados por los dueños, pero apenas hay denuncias porque iniciar un proceso judicial es costoso", cuenta Capacete, que señala que en otros países como Francia, Suiza, Alemania y Holanda la zoofilia sí está expresamente prohibida. También en algunos estados de EE. UU. "Se debería introducir en nuestro CP el maltrato psicológico al animal, puesto que padecen más psíquica que físicamente. Los traumas psicológicos son terribles. La legislación obvia ese sufrimiento, a pesar de que la psicología animal es una ciencia que lleva muchos años desarrollándose", explica el abogado, que insiste en que "es necesaria una mejor regulación y control del tráfico en Internet. Tanto el de especies como el ofrecimiento sexual de animales. Y para eso no tenemos una regulación concreta, sino muchos vacíos". Basta con hacer una búsqueda rápida en la red para encontrar foros en los que se ofrecen "dos horas con perro sumiso a 120 euros" y se explica con detalle todo lo que un zoófilo debe hacer para abusar sexualmente de un animal, desde cómo ejecutar las agresiones hasta cómo protegerse de posibles infecciones y enfermedades. "Hay que contarlo, informar de que esto existe. Vivimos en una sociedad que tiene lugares de depravación y miseria moral y no podemos mirar hacia otro lado", señala Capacete.

jueves, 27 de octubre de 2016

Jesús Mosterín, la filosofía y los toros

Cristina S. Barbarroja, Jesús Mosterín: “La clase política y judicial española es de un analfabetismo despampanante” en Público, 27-X-2016:

El catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia tilda de “chorrada” la sentencia del Constitucional contra la prohibición de las corridas de toros en Cataluña: “La tauromaquia es cultural. Pero también lo es la ablación del clítoris o la Inquisición”.

“Uno puede ser partidario de la libertad económica, cultural y personal, y yo lo soy, pero frente a las manifestaciones de la crueldad hay que ser intolerantes y hay que romper con las tradiciones que haga falta hasta acabar con ellas” (Jesús Mosterín)

Se expresa lentamente, con la paciencia del profesor que tiene a un zoquete enfrente. Y no anda mal encaminado el filósofo cuando diserta sobre pensamiento y ciencia. Porque Jesús Mosterín (Bilbao, 1941) no entiende lo uno sin lo otro: “Siempre me ha interesado el conocimiento riguroso, fiable, serio. La vida es muy corta y es mejor pasarla con los ojos abiertos y con la imagen más verídica y precisa del mundo en que vivimos”, recomienda el Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia. 

Así que cuando de jovencito tuvo que elegir entre las ciencias y las letras del bachillerato, escogió las dos. Y las hizo de golpe el cerebrito, que “no entendía por qué tenía que elegir”. Universitario en Madrid y Barcelona, hizo estudios postdoctorales en Alemania, Francia y Estados Unidos, investigó la lógica matemática en Munich, hasta que en 1982 obtuvo la cátedra en la Universidad de Barcelona.

“Estudié muchas cosas, porque me interesaban muchas cosas. Y al final elegí ser filósofo por comodidad. Si hubiera sido catedrático de Derecho Administrativo, no podría haberme salido de ahí. Pero como nadie sabe bien qué es la filosofía, te permite hablar de lo que te dé la gana sin que nadie te lo eche en cara”. Con esa “patente de corso”, Mosterín ha hablado –y sobre todo escrito- sobre todo: desde la cosmología hasta las matemáticas, pasando por la biología, el lenguaje, y los animales. Sobre todo los animales.

Con poco más de veinte años, la editorial Salvat le hizo responsable de ‘Fauna’, la versión enciclopédica de la serie televisiva de Félix Rodríguez de la Fuente con quien pasó alguna que otra temporada en África. Autor de ensayos como ‘A favor de los toros’ o ‘El triunfo de la compasión’, en 2010 fue uno de los ponentes en el debate del Parlament que desembocó en la prohibición de las corridas de toros, anulada ahora por el Tribunal Constitucional. 

Es comprensible el cabreo del profesor, que dulcifica con un hablar pausado la dureza de sus expresiones contra el TC. “Es un sinsentido, una chorrada”, dice del argumento de los magistrados sobre la invasión de competencias del Estado en materia de cultura. “La clase política y judicial española en este tema es de una especie de analfabetismo despampanante”. Y empieza el filósofo, introductor en España de la llamada filosofía analítica, por la vertiente lingüística de la sentencia… y de la ignorancia. 

“El Congreso aprobó que la tauromaquia era parte del patrimonio cultural español. Y es cierto. Pero es que toda la información que no se transmite genéticamente, sino por enseñanza o imitación, es cultural. O sea: que la tauromaquia es cultural, naturalmente. Pero también lo es el maltrato a las mujeres, la ablación del clítoris o la Inquisición”, dice Mosterín que continua su crítica con la filosofía de la decisión. 

“No sé si la filosofía sirve para algo, pero la mala filosofía es desastrosa. Y los miembros del Constitucional han ejercido, no de juristas, sino de filósofos. Se han posicionado en una metafísica obsoleta, que ningún filósofo sostendría hoy, al afirmar que existen naciones y que las naciones tienen una esencia metafísica que incluye las tradiciones más cutres de cada sitio. Las naciones no existen”, concluye y se adentra en otra de las innumerables cuestiones que han preocupado y preocupan al pensador.

En 2008 escribió ‘La cultura de la libertad’, en defensa de la libertad individual frente a la “arrogancia” de los políticos y frente a “entidades estadísticas hipostasiadas como la nación, la iglesia o el partido”. Mosterín, viajado profesor invitado a las universidades de medio mundo, reconoce que no siente respeto por ningún tipo de nacionalismo y, sobre el de su tierra de adopción, afirma: “Los catalanistas creen que la nación catalana es una diosa a la que sirven y que las decisiones e intereses de los individuos son menos importantes que los de la nación. Pero también hay un nacionalismo español que se le parece mucho”. 

Frente a esas ataduras propone el filósofo un mundo “sin estados nacionales, sin fronteras, sin poder que frene la libre circulación de personas, ideas y mercancías”. Y pone internet como modelo mucho más atractivo que los “obsoletos” estados nacionales. “Es más libre que las sociedades políticas a las que estamos acostumbrados. En Internet las naciones no tienen ningún papel, nadie te pregunta de dónde eres, y en internet tienes la capacidad de formar comunidades virtuales que no necesitan de ejércitos ni de tribunales”, explica. 

No hay cuestión que se le resista al Profesor de Investigación en el CSIC y miembro del Center for Philosophy of Science de Pittsburgh. “Por eso soy filósofo”, recuerda. Defensor de la eutanasia, ha tratado de explicar qué es la vida; ha estudiado ‘La naturaleza humana’ en un proyecto que abarcaba desde la genética hasta la lingüística, pasando por la arqueología; o el conjunto de los números naturales como base de datos universal, según su ‘The natural numbers as a universal library’. “Pero esto no es algo que se pueda explicar por teléfono”, se ríe. 

Estos días Mosterín disfruta del olor a libro recién impreso: la cuarta edición de sus ‘Conceptos y teorías de la ciencia’. “Una rareza, porque normalmente estos libros de filosofía tienen una edición, o media, porque se retiran enseguida de la circulación”, reconoce. Sigue escribiendo, impartiendo clases en la Universidad de Barcelona y escapándose a la naturaleza… ¡cuando puede! Y es el catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia el que pone las exclamaciones al gran problema de su vida, la ausencia de otro concepto tan filosófico como científico: el tiempo. 

“La vida es formidable y maravillosa en la medida en que tenga componentes formidables y maravillosos. Cuando ya no los tiene, la vida puede convertirse en una farsa". Jesús Mosterín