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lunes, 21 de septiembre de 2026

Experiencias cercanas a la muerte

 Experiencias cercanas a la muerte, en El País, Montero Glez, 12 de marzo de 2020 

El cardiólogo holandés Pim Van Lommel aplica la física cuántica a las experiencias cercanas a la muerte. El resultado es tan arriesgado como asombroso.

Platón , en su República , nos presenta una experiencia cercana a la muerte. Se trata de El mito de Er por ser Er el nombre del soldado armenio de la tribu Panfilia que, habiendo muerto en la guerra, resucitó a los diez días en la pira funeraria, cuando iba a ser enterrado. Una vez que volvió a la vida, “contó lo que había visto allá”.

El mito de Er se ha ido transmitiendo a través de los siglos en cada experiencia cercana a la muerte. Lo que cuentan las personas que han vuelto a la vida es el viaje a través de un lugar común donde no faltan las luces, ni el túnel, ni los colores, así como tampoco falta la música. Con todo y hasta ahora, la ciencia médica ha tratado dichas experiencias como casos de anomalía científica, refiriéndose a ellas como alucinaciones provocadas por la anoxia cerebral o falta de oxígeno en el cerebro.

Pero hay científicos que rechazan tales argumentos. Es el caso de Pim Van Lommel, cardiólogo holandés que lleva años estudiando testimonios de personas que han sobrevivido a la muerte clínica. En sus estudios intenta dar respuesta a una cuestión tan vital como qué es lo que nos pasa tras morirnos . ¿Atravesamos un túnel o bajamos al abismo? ¿Quién toca la música que vamos a escuchar? ¿Los colores son básicos o adicionales? Tal vez lleguemos a la altura del Leteo, uno de los ríos del Hades donde solo has de beber si vuelves a la vida. Según Platón, sus aguas provocan el olvido completo de todo lo vivido en el trance.

Si continuamos con el mito, podemos asegurar que a todas las personas que han vuelto a la vida les ha ocurrido lo mismo que al soldado protagonista del relato, es decir, que ningún bebé bebió de las aguas del río definitivo. Por eso todas recuerdan la experiencia. Con respecto a esto, y tras estudiar un buen número de testimonios, Pim Van Lommel expone que las personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte no estaban inconscientes, sino todo lo contrario. Cuando uno muere no pierde la conciencia, en todo caso la cambia. Así lo cuenta en su libro Conciencia más allá de la vida (Atalanta).

Cuando uno muere no pierde la conciencia, en todo caso la cambia

Pero lo más curioso del trabajo de Pim Van Lommel es que en momento alguno abandona el método científico a la hora de formular hipótesis. Porque aplicar la física cuántica -como él hace- para comprender las experiencias cercanas a la muerte, resulta arriesgado. Tanto como asombroso.

Prediciendo posibilidades, Pim Van Lommel nos sumerge en la esencia de la física cuántica para ir enumerando casos verídicos, hombres y mujeres que han vuelto a la vida después de un coma. Sin ir más lejos, uno de sus pacientes volvió de una experiencia cercana a la muerte contando que se le había aparecido un hombre a quien no conocía, un tipo simpático que le sonreía de manera familiar.

Tiempo después, una vez recuperada, su madre le confesó que su padre, en realidad, no era su padre biológico. Que él era hijo de un hombre que murió asesinado en un campo de concentración. La madre le mostró la foto de su verdadero padre y fue cuando él reconoció al hombre sonriente de su experiencia.

La madre le mostró la foto de su verdadero padre y fue cuando él reconoció al hombre sonriente de su experiencia.

Tras leer el trabajo de Van Lommel, podemos asegurar que el estudio de la naturaleza a escalas espaciales pequeñas es asunto de la imaginación. Sin ella, sin imaginación, nunca podríamos anticipar la incertidumbre del entorno. Por lo mismo, sin imaginación, tampoco podremos alcanzar la esencia de la física cuántica. Aunque los científicos más ortodoxos se empeñen en excluirla del método, ahogándola en el río platónico del olvido, la imaginación subyace bajo toda actividad científica que se precie. Sin ella, el rigor científico se convertiría en rigor mortis .

sábado, 19 de septiembre de 2026

Primeras inserciones de conectoma de seres vivos en juegos digitales

  Metieron el CEREBRO de una MOSCA en un Ordenador… y jugó a DOOM,Vm granmisterio, 18 sept 2026:

Han digitalizado el cerebro de una mosca de la fruta y lo han colocado en el interior de un ordenador. Digitalizaron todo el conectoma, todas las conexiones neuronales y descubrieron que la mosca estaba viva dentro de un entorno simulado. 

Pues parece ser que Google ha liberado el código, ha liberado este proyecto y una infinidad de personas están utilizando el cerebro de esta mosca y colocándola en videojuegos como Doom, Minecraft o, sobre todo, colocando este cerebro en un pequeño robot en nuestro mundo físico y viendo que se comporta como una mosca real. 

Este tema lo tratamos hace un tiempo, pero esta es como la segunda parte. ¿Por qué? Ahora no es una empresa privada, ahora es Google quien está liberando para todos este conectoma y va a ir a más hasta llegar quizás en un futuro bastante cercano el conectoma humano dentro de un ordenador. Quédate conmigo en este programa porque aquí hay cuestiones verdaderamente interesantes, filosóficas, profundas sobre quiénes somos, existe el alma, qué hay detrás de la barrera digital y si podríamos abrir los ojos en una simulación si no es que ya estamos en una. 

Así que ponte cómodo o cómoda, porque aquí empieza Gran Misterio. Veréis, como sabéis, hace unos 6 meses exactamente os hablé de una noticia muy parecida. Esa noticia, ese vídeo que hicimos, os hablaba de cómo la empresa Eon Systems había presentado sus hallazgos en cuanto a registrar todo el conectoma, ya sabéis, conexiones neuronales de una mosca de la fruta y digitalizarla en un ordenador. Hablamos de todo ello, vimos cómo se comportaba como una mosca real dentro de un entorno virtual. La mosca volaba como si fuese la vida real. Buscaba comida. La mosca sentía el entorno o al menos simulaba su sentir.

Esto formó parte del llamado proyecto Flywear, que permitió escanear la mosca hembra. Y ahora lo que ha hecho Google es otro proyecto para la mosca macho. En el del primer proyecto de esta empresa privada, EON Systems, consistía en 125000 neuronas, cortando el cerebro en 7000 cortes, el cerebro de la mosca, y a nivel microscópico ir digitalizando una por una todas esas neuronas, no solo las neuronas, también las conexiones sinápticas, que eso son millones y millones de puntos.

Al final, después de muchos años, lo consiguieron y al digitalizarlo, al traducirlo a algoritmo, a su equivalencia, vaya por Dios, que la mosca se movía dentro del propio entorno virtual, sin hacer nada, sin programar. 

La mosca se comportaba como tal, y engañaban a sus sentidos, eh, colocando unos olores virtuales ficticios, un dibujo de un plátano, la mosca iba directamente hacia el dibujo, intentaba alimentarse con un hambre que jamás cesaría. Es el destino peor que la propia muerte, ¿no? Digitalizar un ser vivo y bueno, volverlo eterno. Pero eso es otro debate porque claro, no digitalizas el ser vivo, sino copias su propia idea de existencia, aunque esa idea también pueda llegar a sentir. Pues bueno, la noticia ahora viene por algo muy parecido cuando Google este 6 de septiembre hace nada pues ha presentado otro cerebro digitalizado de la mosca macho. Esta vez ya no es el proyecto Flywear, sino el proyecto Male CNS. Tiene 166.700 neuronas, muy similar a las 125.000 de en la mosca hembra, y 125 millones de conexiones sinápticas. Ha sido el equipo científico de Google Research y el HHM y Hanelia, quienes han confeccionado esto, pues tardaron solo 3 días cuando lo publicaron para todos para su libre uso.

De hecho, tiene licencia Creative Commons, por si la quieres descargar y utilizar, pues tardaron solo 3 días para que un ingeniero llamado Alex Warmoth metiese al cerebro de esta mosca en el Doom, en el famoso videojuego Doom, pues de forma digital teníamos un ser vivo dentro. Y esto es superinteresante.

Veréis, las imágenes del videojuego estimulaban neuronas virtuales del conectoma de esta mosca y la actividad de esos fotones se traducía en acciones como avanzar, girar, disparar. Esto es un proyecto independiente al trabajo de Google. Como he dicho, se lo ha descargado mucha gente y están haciendo experimentos. Y Alex hizo este. Alex explica que la mosca se mueve y dispara, pero no demuestra que entienda que está disparando, que entienda lo que está haciendo. Agarraron su conectoma, le instalaron un mod, una modificación a todo ese algoritmo para que, ojo, entendiera mediante aprendizaje la acción de disparar y atacar a enemigos. Cada fotograma del juego entra por los ojos virtuales de esta mosca y se activan 335 fotorreceptoides de brillo y 811 de color, permitiéndole ver en el entorno virtual.

La mosca se mueve en el juego como una mosca real, se choca con las paredes, persigue en esos cambios de dirección, como lo suele hacer una mosca, y a veces dispara el arma porque se ha utilizado ciertas neuronas como interruptores que cuando se activan dispara el arma, pero no sabe qué está haciendo. De hecho, si le quitan los fotorreceptores y le ponen la visión en negro, sigue disparando aleatoriamente. Dispara, pero no sabe por qué. Y es normal porque en la vida real una mosca no sabe disparar un arma y menos en el Doom contra demonios monstruosos. Sin embargo, han detectado que poco a poco esas neuronas asociadas a la pistola de los disparos por aprendizaje se van adaptando al entorno.

Imagínate que le das 100 millones de años acelerados en 10 minutos. ¿En qué se convertiría esa mosca? ¿Aprendería realmente a disparar? Y eso abre las puertas a una nueva ciencia, a una nueva incógnita sobre qué podemos llegar a construir mediante los conectomas trasladados al ordenador. Parece muy interesante porque puede evolucionar pasar de una mosca a un ser ultra inteligente. Y fijaos en este punto. Si un demonio en el Doom ataca a la mosca, se activa el receptor de daño asociado a dos células. virtuales pero reales para que segreguen dopamina PPL101 que tiene este cerebro digital transformado en su propio algoritmo. Es decir, la mosca en la vida real tiene células de dopamina PPL101.

Cuando se pasó a digital, esas células, al igual que otras, siguen existiendo. Pero ahora son algoritmos que puedes activar o desactivar. Imagínate que meten el cerebro humano en un ordenador y puedes activar o desactivar ciertas proteínas digitales, ciertos receptores.

Podrías experimentar cosas inimaginables que no podemos hacer hoy en el mundo real, pero que serían el símil exacto en el mundo digital. 

Podríamos descubrir muchas cosas científicamente. Y fijaos, eh, qué crueldad también para... Bueno, crueldad, vosotros qué pensáis, porque sí, un demonio le dispara una bola de fuego y se activa los PPL101 de las células de dopamina, pero realmente no es un ser vivo, es una copia, una idea del cerebro humano que funciona. Aquí es el debate de Eterno.

Se le considera un ser vivo, puede pensar como una mosca. puede pensar exactamente como una mosca. Yo creo que este debate solo funcionaría si en vez de una mosca fuese el cerebro humano digitalizado y ese cerebro empezase a pensar y a hablar y a intentar salir de su matrix. Hm.

Porque si se da cuenta ese cerebro humano del futuro dentro de un ordenador que está en una simulación, intentaría salir, intentaría incluso autodesvivirse, pero no podría porque sería inmortal en la simulación. Un ingeniero desde arriba, como en un videojuego, le podría revivir o podría impedirle muchas otras cosas. De hecho, podría editar la física del universo digital y hacer que todos los martes lloviesen pianos o llovieran meteoritos o que incluso los jueves a las 8 la gravedad se va y la persona que nace en ese entorno, ese cerebro, lo vería normal y sería para él la física de su universo. Qué raro sería que la gravedad funcionase siempre igual, ¿no? por lo que se extrapola nuestra realidad. ¿Y si vivimos en una simulación de un superordenador, de una civilización ultrainteligente que es tan avanzada que nos ha permitido sentir una realidad demasiado compleja, pero que se rige por unas normas, por un algoritmo?

 En fin, volviendo al tema, no solo lo han metido en Doom, metieron a este cerebro de la mosca en el Mario 64, en otro videojuego, y aprendió a saltar encima de las setas malas que son los enemigos del Mario. Esto lo hizo Jessica Packet. Luego también lo metieron en el Minecraft, en el videojuego famoso de Minecraft. En este videojuego hay unos NPCs que son unas avispas, pues el comportamiento de esa avispa se sustituyó por el conectoma de la mosca real. ¿Y qué hacía esta avispa? Intentar buscar alimento. Sentía miedo por el jugador y se alejaba. O sea, veo un tono de crueldad de trasfondo con ese dilema de antes. No será real, será mentira, sentirá o no. 

Muchas veces os he dicho que da igual si somos conscientes o no, si la IA es consciente o no, mientras lo simule, ¿qué diferencia hay con ser de verdad consciente? No hay ninguna diferencia entre simular y ser, porque al final ni siquiera nosotros sabemos si estamos simulando la consciencia, si nuestros órganos provocan la consciencia como un producto, como un residuo de la interacción de los órganos que simulan esa propia consciencia. Es lo mismo que un ordenador, los chips de silicio, las bases de datos, al final interactúan para simular una consciencia igual que nuestros órganos. Como os digo, el proyecto Mail CNS es de libre descarga para que todo el mundo experimente y ya están metiéndolo incluso a trabajar en infiernos. De hecho, he visto que la mosca también le han hecho trabajar fumando un puro en cadenas de montaje y también con ingeniería social. O sea, están haciéndole de todo a la pobre mosca. También le han diseñado un infierno y un cielo, donde el cielo hay más silencio y vacío que el propio infierno, siendo el cielo peor que el infierno. Le están haciendo, vamos, de todo. Pero aquí viene algo interesante.

Como todo es de libre acceso y se puede descargar, hay una página oficial donde tú descargas todo este cableado complejo, todo es código y algoritmo. Y luego hay otra que tiene ejemplos de implementación que están en el repositorio de GitHub. Todo esto y un poco de aprendizaje te permitirían extraer y utilizar para tus intereses este cerebro. Pues hay varias personas que han diseñado pequeños robots, una araña robot o un pequeñito dron y le han metido el cerebro de la mosca. Y sorpresa, los dos ejemplos robóticos en el mundo físico se comportaban con inteligencia.

Huían de los peligros, se aproximaban a la uva, a objetos como fruta y eran robotitos construidos por el ser humano con ese cerebro. ¿No os parece sumamente interesante esto que estamos creando los seres humanos? Porque esto es el ejemplo de que si en el futuro metemos el conectoma del cerebro humano en un robot como un Tesla bot ultra avanzado, podría tener su propia vida, podría pensar y hacer sus cosas solo con las limitaciones físicas que comprenden la robótica. Y entonces, ¿qué diferencia hay sobre una IA superinteligente y consciente que intentamos desarrollar las empresas con eso? Porque podría pensar, podría hacer todo. Me parece que esta temática, si se desarrolla mucho, puede crear un nuevo frente abierto en cuanto a la inteligencia artificial. Ahora quiero que pienses sobre la siguiente cuestión.

Si en el futuro un ser humano despierta en el cuerpo de un robot y entiende que es la copia de un ser humano que un día vivió y fue diseccionado en capas cerebrales para copiar su su electricidad, digamos, sus neuronas.

Si a ti te pasa eso y descubres eso, ¿qué es lo que harías? ¿Dar las gracias por la existencia o acabar con toda la humanidad por meterte en esa cárcel, y decidir por ti tu propia existencia?

Tienes la ventaja de que puedes automejorar tu algoritmo, incluso podrías volverte más inteligente que los seres humanos.

Pero también de aquí a que eso ocurra, quizás no existe ni la humanidad o quizás solo la IA ultra inteligente puede crear esto. Recordemos que han tardado años para digitalizar el cerebro de una mosca que recordemos que tiene 166.700 neuronas y 125 millones de conexiones sinápticas.

Pero claro, ahora lo quieren hacer con un ratón. Ya no son 166.000, son 70 millones de neuronas. Y en el caso del ser humano ya no son 70 millones, son 86.000 millones de neuronas como poco, sin contar las conexiones sinápticas que se multiplica por 10 prácticamente, por lo que el ser humano no creo que pueda conseguirlo con los métodos actuales. Pero, con la inteligencia artificial, creo que puede llegar a conseguirlo. 

Ahora bien, ¿qué pensáis vosotros de todo esto? El avance, la crueldad, transgreden lo que creemos filosóficamente en cuanto a la divinidad, ¿no? El propósito, o es nuestro destino convertir a todo esto en algo digital, nuestra mente, o ya lo estamos, que esa es otra cuestión que antes hemos pues debatido un poco. Estamos ya en una simulación. ¿Es esto prueba de que existe una caja y no vemos sus barrotes?

Porque también si un humano digital descubre que está en una simulación, el ingeniero podría editar código y borrarle esos pensamientos. Se podría hacer todo lo que te imagines. El ingeniero sería Dios, pero completamente Dios para el universo digital de estas personas, porque puede editar el código, puede generar situaciones en esa matrix, puede simplemente borrar todo el código y la existencia como si una supernova nos desintegrase. Ya os digo que esto es un tema importantísimo, pero bueno, aquí lo tenéis. Os dejo en pantalla el vídeo de hace 6 meses de la empresa privada que no es Google, la que se llamaba Eon Systems, que ya empezó a hablar sobre todo esto, porque ese es el precedente a este programa. Y dicho esto, amigos, aquí me despido y como siempre os mando un cálido abrazo y nos volveremos a ver en otro vídeo.

miércoles, 26 de agosto de 2026

Tres factores para evitar desvivir

 Las tres grandes protecciones frente al suicidio: vínculo, propósito y sentido, en El País, Guillermo Lahera Forteza, 25 AGO 2026:

Un intento de quitarse la vida rara vez tiene una sola causa. Detrás del motivo que trae el paciente puede faltar algo más elemental: alguien que le espere, algo que hacer, alguna razón por la que merezca la pena que haya un mañana

Un día cualquiera en el hospital: no hay camas libres en Psiquiatría y cuatro personas esperan en Observación tras un intento de suicidio. Una chica de dieciséis años está tranquila y trae la explicación hecha: subió una foto suya en bañador y le llovieron burlas y comentarios crueles sobre su peso (siempre hay magníficas personas dispuestas a ello). Se limita a repetir tres palabras, “no puedo más”, y mira lacónicamente a la pared. Cuando por sorpresa le pregunto qué hace los sábados, tarda mucho más en contestar. Antes nadaba. Lo dejó en tercero de la ESO. Los domingos los pasa haciendo scroll en el móvil. No menciona un club, ni un grupo, ni una tarea, ni nadie que la esperara en ningún sitio a ninguna hora.

Vaya por delante algo: una tentativa de suicidio no tiene una sola causa. La explicación que trae el paciente —el acoso, la ruptura, el suspenso— suele ser el último eslabón de una cadena montada durante meses o años. Aquellos comentarios importaron, pero porque no había casi nada más. Y lo que faltaba no era una cosa, sino tres, que solemos meter en el mismo saco, aunque se pierdan por separado. El vínculo responde a quién me espera; el propósito, a qué tengo que hacer mañana; el sentido, a por qué merece la pena que haya un mañana.

El vínculo es el más obvio de los tres y el que puede salvar más vidas. Motto y Bostrom aleatorizaron, en San Francisco, a 843 pacientes que habían rechazado seguir en tratamiento tras un ingreso por depresión o riesgo suicida; a la mitad se le envió una carta breve, sin cita ni demanda de respuesta, al menos cuatro veces al año. Durante los dos primeros años murieron por suicidio menos personas en el grupo contactado. No hubo terapia, solo la prueba periódica de que alguien seguía ahí. Combatir la soledad y el aislamiento es una forma de prevención.

El propósito vital no hace referencia, necesariamente, a una vocación o una empresa colosal, sino a la sensación de que la propia existencia va en alguna dirección y de que hay algo, por pequeño que sea, que depende de uno. Es de las pocas cosas que se interponen entre afrontar una adversidad y llegar a la conclusión de que no hay salida. Una revisión sistemática sitúa la asociación entre sentido de la vida e ideación suicida en jóvenes en torno a —0,50 en países ricos e individualistas como el nuestro. Un metaanálisis con datos individuales de casi medio millón de personas asocia el propósito a un 30% menos de riesgo de morir, lo cual es bastante impresionante. Pero conviene no forzarlo demasiado: al reanalizar una de esas cohortes, dos investigadores encontraron que, con mejores medidas de la salud de partida y excluyendo a quienes ya estaban graves, la ventaja se encoge hasta casi desaparecer. El deterioro físico apaga el propósito tanto como el propósito protege del deterioro, o sea que la flecha va en los dos sentidos.

El eslabón que une todas estas pérdidas se llama desesperanza. Beck siguió durante años a casi dos mil pacientes ambulatorios y quienes puntuaban alto en su escala tenían once veces más riesgo de morir por suicidio. No predecía la tristeza ni la intensidad del sufrimiento, sino la opinión del paciente sobre su tiempo futuro. La desesperanza es una creencia sobre el porvenir, que sin vínculo ni propósito se queda vacío y a oscuras.

Quienes parecen sobrellevar bien las temporadas malas rara vez tienen un propósito grandioso: tienen varios pequeños y repartidos. El perro que hay que sacar aunque llueva, el entrenamiento de los martes, el nieto, el coro, la tertulia, el turno de los jueves en el banco de alimentos. Quien lo concentra todo en una sola cosa parece quedar expuesto a que desaparezca. Aquella chica lánguida lo tenía en un único sitio —encontrar su hueco en un triste grupo de pares virtuales—, y ese sitio era el que la estaba juzgando con saña. Es una cartera de razones para vivir: conviene que no cotice entera en el mismo mercado.

Hay una película tan vista que casi no la vemos: ¡Qué bello es vivir!, de Frank Capra. Se despacha cada diciembre como cuento navideño, pero a George Bailey no lo salva ninguna gran misión. Lo salva comprobar, casa por casa, que mucha gente contaba con él para cosas menores: un préstamo, una farmacia, un tejado que no se cae. No se trataba de un gran propósito, sino de muchos, pequeños, y había dejado de verlos.

Hay todavía un tercer piso, al que uno solo sube cuando ya no queda nada que hacer, y la literatura lo ha descrito maravillosamente. En La muerte de Iván Ilich, Tolstói deja al moribundo entre una familia que finge todo el rato y unos médicos que discuten absurdamente sobre un riñón flotante; el único que lo alivia es Guerásim, el criado que le sostiene las piernas y no le miente. Allí ya no cabe ningún propósito: no hay nada que Iván tenga que hacer mañana. Pero queda Guerásim, que no le ofrece consuelo ni explicación, solo unas piernas sostenidas y la verdad. Esa presencia, que no arregla nada, permite que morir signifique algo distinto de un absurdo (lección para los profesionales sanitarios).

Lo que protege es disponer de un marco en el que el sufrimiento no sea puro absurdo y la propia vida no se agote en uno mismo. El sentido puede ser religioso o no: una causa, un oficio entendido como servicio, una lealtad. En un ensayo con 253 pacientes con cáncer avanzado, ocho sesiones de psicoterapia grupal centrada en el sentido —una intervención que William Breitbart diseñó a partir de Viktor Frankl— redujeron la desesperanza más que la psicoterapia de apoyo. Tiene un revés, porque el sentido impuesto desde fuera es dañino: decirle a una madre que todo pasa por algún motivo es de las frases más crueles que he escuchado en un tanatorio. La trascendencia no se receta (un psiquiatra intentándolo sería un espectáculo lamentable); a lo sumo se pregunta por ella —cosa que casi nunca hacemos―.

Con aquella chica no hicimos nada brillante. Tratamos lo que había que tratar, trabajamos con la familia y la convencimos, sin épica, de volver al agua dos días por semana. Sigue sin querer hablar de lo que pasó. Pero ahora tiene que estar en un sitio a una hora, y hay gente que nota si falta.

Al final de Middlemarch, George Eliot escribe que el bien del mundo depende en parte de actos que no entran en la historia, obra de quienes vivieron “una vida oculta” y descansan en tumbas que nadie visita. Lo leí como literatura, pero lo entiendo mejor ahora: casi todo lo que mantiene a una persona en pie es casi invisible, está escrito en minúsculas y a nadie se le ocurre contarlo, hasta que falta.

Guillermo Lahera Forteza es catedrático de Psiquiatría en la Universidad de Alcalá.

martes, 24 de marzo de 2026

La eutanasia de Noelia

 Noelia, la joven parapléjica de Barcelona, anuncia que recibirá la eutanasia este jueves: “Quiero dejar de sufrir”, en El País Jesús García Bueno, 24 mar 2026:

La mujer, que lleva más de un año y medio esperando, relata cómo ha vivido el rechazo de su familia en una entrevista en Antena 3

Noelia Castillo, la joven parapléjica de 25 años que lleva más de año y medio esperando la eutanasia, ha anunciado en televisión que la recibirá este jueves. La Generalitat le reconoció la prestación de ayuda a morir en julio de 2024, pero la férrea oposición de su padre, que llevó el caso a los tribunales de la mano de Abogados Cristianos, ha demorado el proceso. “Quiero irme ya en paz y dejar de sufrir y punto”, afirma la joven en una entrevista concedida al programa Y ahora Sonsoles, de Antena 3, de la que ha avanzado este martes unos pocos fragmentos.

La revelación de Noelia se produce el mismo día en que se ha conocido que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), con sede en Estrasburgo, ha rechazado el último recurso presentado en representación del padre de la joven, por la asociación ultracatólica Abogados Cristianos. La Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, el órgano que vela por la aplicación de la ley de eutanasia en la comunidad, ya había reactivado el proceso de Noelia después de conocer, en enero, que el Tribunal Supremo había avalado la medida. La negativa a imponer medidas cautelares tanto por parte del Tribunal Constitucional como, ahora, del TEDH, ha despejado más el camino.

El pleno de la Comisión aprobó en julio de 2024, por unanimidad, la prestación de ayuda a morir para Noelia porque cumplía con todos los requisitos de la ley. La joven presentaba una situación clínica “no recuperable” que le producía “una dependencia grave, dolor y sufrimiento crónico e imposibilitante”. El padre de la chica, Gerónimo Castillo, trató de impedir la muerte de su hija y contrató para ello los servicios de Abogados Cristianos, que ha hecho de la lucha contra la eutanasia una de sus banderas. La asociación logró que un juzgado paralizase la aplicación de la eutanasia e inició así un periplo que, entre juicios, sentencias y recursos, se ha alargado un año y ocho meses.

Las diferentes instancias judiciales han avalado la legalidad de la eutanasia concedida a Noelia y han rechazado todos los argumentos esgrimidos por Abogados Cristianos; en particular, sobre la falta de capacidad de la joven para decidir. El Tribunal Supremo puso fin al recorrido en la justicia ordinaria en enero, al rechazar el recurso de casación presentado por el padre.

Noelia ha permanecido ingresada durante la mayor parte de este tiempo en una residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes (Barcelona). La entrevista ante las cámaras, sin embargo, se ha grabado en casa de su abuela materna. Noelia explica que “el 26″ [de marzo, o sea este jueves] recibirá la eutanasia y reitera, como ya dijo en el juicio en el que fue obligada a declarar, que nunca ha tenido dudas. “Lo tenía muy claro desde el principio”.

“Ninguno de mi familia está a favor”

La oposición del padre a la eutanasia, ha relatado, era común a todos los miembros de su familia. “Ninguno de mi familia está a favor de la eutanasia. Obviamente, porque soy otro pilar de la familia. Yo me voy, vosotros os quedáis aquí con todo el dolor. Pero yo pienso: ¿Y yo, todo el dolor que he sufrido durante todos los años? Quiero irme ya en paz y dejar de sufrir y punto”. “La felicidad de un padre, una madre o una hermana”, dice en alusión a los miembros de su familia, “no puede estar por encima de la vida de una hija”.

Ése es precisamente uno de los grandes debates que se han planteado a propósito del caso de Noelia y de otras personas que han topado con la oposición de sus familiares a la eutanasia. Como Francesc Augé, cuyo caso se encuentra pendiente de resolución en el Tribunal Constitucional, que deberá decidir sobre le legitimación de terceros a la hora de impugnar un acto administrativo como es la concesión de una eutanasia.

En sus intervenciones, Noelia describe el dolor físico y el malestar psicológico que padece. “Siempre me he sentido sola, antes incluso de pedir la eutanasia yo ya veía mi mundo muy oscuro (...) No tengo ganas de nada, ni de salir, ni de comer, ni de hacer nada, y dormir se me hace muy difícil, aparte que tengo dolor de espalda y piernas”.

En los fragmentos emitidos este martes aparece también, junto a Noelia, su madre. “Han sido tres años de altibajos, he estado rezando, pensando si ella en el último momento dice: me arrepiento. Si ella no quiere vivir, yo ya no puedo más”. La madre expresa su disconformidad con la eutanasia, pero asegura que va a estar a su lado “hasta el último momento”.

lunes, 9 de febrero de 2026

El cerebro y la conciencia juegan al escondite

  [Transcripción corregida por el bloguero de "Descubren un poder oculto en tu cerebro que la Ciencia no puede controlar", por Fon Ramos, en Atraviesa lo desconocido, YouTube,  26 de mayo de 2025]:

0. Introducción

1. La conexión desconocida del cerebro con el Universo

2. Aprendemos cosas del exterior cuando dormimos

3. Confirman que el cerebro funciona en 11 dimensiones

4. El cerebro hace algo desconcertante 3 semanas antes de fallecer

5. Lo que descubrieron avanzadas resonancias magnéticas en el cerebro

6. Se confirma que vemos toda nuestra vida pasar al fallecer

7. Hallazgos sobre la conciencia y el punto de no retorno

8. Nuevos estudios confirman similitudes cerebro-universo


0. Introducción

Científicos de todo el mundo están impresionados tras investigaciones que desafían lo que creíamos saber sobre el cerebro humano. Y lo cierto es que cuanto más se adentraron en los misterios de nuestra mente, más se sorprendieron. Extrañas similitudes entre el cerebro y el universo, como si estuvieran conectados de una forma imposible y capacidades que no creíamos que el cerebro pudiera tener son solo algunos de los nuevos descubrimientos que están dejando impactados a todos. Pero, ¿realmente podría la mente humana estar vinculada con el cosmos? ¿De dónde salen las extrañas capacidades que los científicos han descubierto en la mente humana? 

1. La conexión desconocida del cerebro con el Universo

Hoy os traigo una información que nos dice que tenemos mucho que aprender. De hecho, tenemos mucho, muchísimo que aprender y seguimos aprendiendo de lo que hay aquí dentro, dentro de nuestra cabeza. Una de las cosas más increíbles de la creación que pesa menos de 2 kg. Una de las cosas que debemos saber es que el cerebro en realidad funciona como un todo que está siempre activo. Es, digamos, como una red de conexiones entre neuronas que transmiten información mediante actividad eléctrica. Esta actividad se puede activar más o menos, pero siempre, siempre está funcionando. Es algo similar a un océano. En el océano siempre hay olas, pues con el cerebro ocurre lo mismo, siempre está activo y vaya si lo está. Existen tantas conexiones en las neuronas de nuestro cerebro como estrellas hay en el universo. De hecho, nuestro cerebro es tan complejo que es consciente tanto de sí mismo como del universo que lo rodea.

Bien, llegados a este punto, se me ocurre que seguramente habrá niveles de conciencia, de manera que el ser vivo, pues más elemental, bueno, podríamos decir una hormiga, un insecto, tenga un nivel más básico y que, cuanto más complejo ¿no? sea un ser vivo, pues más conciencia tiene, hasta llegar, evidentemente, a nosotros. De manera que un ser, cuanta más capacidad tenga de interactuar con su entorno, más consciente es de sí mismo. 

Pero volvamos al ser humano. ¿Pensáis que de alguna manera nuestro cerebro esté conectado con el universo a escala cuántica? Recordemos que la física cuántica estudia y trata de explicar el comportamiento de lo más pequeño cuando no podemos explicar lo más grande mediante la física normal, mediante la física clásica. Pero, claro, es que lo más pequeño se refleja en lo más grande, así que tiene que haber una conexión. Y es que cada átomo de nuestro cuerpo está formado de la misma materia que las estrellas y nuestro cerebro también. Incluso vemos reflejada la disposición de nuestro cerebro en el universo y, además, ahora sabemos que es con una exactitud extraordinaria. Tenemos un programa de eso, por cierto. Eh, visto esto, nos preguntamos si podría la física cuántica explicar la relación de nuestro cerebro con el vasto universo. Pues fijaos, científicos famosos como el profesor Roger Penrose explicaron ya hace bastantes años que jamás una computadora podrá imitar al cerebro humano y mucho menos recrear una experiencia consciente o un pensamiento, una sensación o cualquiera de las cosas que se producen en nuestro cuerpo gracias al cerebro. Esto debería de poder explicarse mediante otra cosa y quizás en la física cuántica esté la respuesta. Por eso este mismo científico, junto al Dr. Stuart Hammerov, propuso una controvertida teoría en la cual se afirmaba que los microtúbulos, es decir, tubos de proteínas que forman la estructura de soporte de las neuronas, explotan los efectos cuánticos para existir en superposiciones de dos formas diferentes a la vez. Los científicos Dirk Meer y Hans Gracing de la Universidad de Groningja en Holanda fueron aún más allá y afirmaban en un estudio que nuestro cerebro consciente tiene la capacidad de conectarse con el universo a través de un campo externo.

Ese campo recogería información externa y la entregaría al cerebro a gran velocidad. Los investigadores aventuran que este hecho podría explicar incluso la rapidez con la que el cerebro registra y procesa información del entorno al nivel consciente e inconsciente. Esto explicaría cómo los procesos físicos materiales dan lugar a la conciencia, que es inmaterial, y todo sería gracias a la conexión del cerebro con el universo a escala cuántica. Estos estudios son muy controvertidos; ya hemos hablado varias veces de ellos y además es que tienen algunos problemas porque, hasta donde sabemos, la mecánica cuántica funciona solamente si no se altera lo más mínimo y, además, hasta donde sabemos, también funciona a temperaturas muy frías, cosa que no pasa en el cerebro humano. Entonces, ¿cómo podríamos comprobar este tipo de teorías, como por ejemplo la de los microtúbulos de Penrose, en laboratorio? ¿Se podría comprobar de alguna manera? Pues eso es lo que se está haciendo ahora. Fijaos en un experimento reciente. Un equipo dirigido por Jack Tutinski de la Universidad de Alberta en Canadá descubrió que los medicamentos anestésicos realmente reducen el tiempo durante el que ciertas diminutas estructuras de las células cerebrales son capaces de soportar los supuestos efectos cuánticos. Es decir, existe un misterioso retraso de emisión de luz que se acorta si ponemos anestesia. Los científicos han explicado que esto podría indicar un origen cuántico que a su vez daría lugar a la conciencia. Pero hay más. Fijaos, otros científicos de la Universidad Yao de Shanghai hicieron otro experimento tratando de recrear en un laboratorio cómo partículas cuánticas podrían moverse en una estructura compleja como el cerebro. 

Nuestros cerebros están compuestos de células llamadas neuronas y se cree que su actividad combinada genera conciencia. Cada neurona contiene microtúbulos que transportan sustancias a diferentes partes de las células. La teoría de Penrose-Hammerov de la conciencia cuántica sostiene que los microtúbulos están estructurados en un patrón fractal que permitiría que ocurrieran procesos cuánticos. Los fractales están en todo el universo, así que los científicos usaron experimentos de haces de luz para estudiar el movimiento cuántico que tiene lugar dentro de los fractales con un detalle sin precedentes. Observaron que la propagación de la luz a través de un fractal se rige por diferentes leyes en el caso cuántico en comparación con el caso clásico. Así que, al menos por ahora, parece que nuestra mente se conecta con el exterior de una forma cuántica, aunque hay que decir que aún queda mucho que demostrar en este campo, está claro.

2. Aprendemos cosas del exterior cuando dormimos.

Uno de los momentos más esperados por muchos tras una dura jornada de trabajo o tensión es cuando nos vamos a la cama a descansar y, por supuesto, dormir. Pero lo que pocos imaginan es que se ha descubierto recientemente que seguimos aprendiendo mientras soñamos. Este descubrimiento fue plasmado en un estudio de la revista Nature Communications, en donde se muestra que durante la fase R.E.M. o Rapid Eye Movement, es decir, en pleno sueño, nuestro cerebro aprende cosas nuevas.

Pero preguntaréis, ¿cómo puede ser esto posible? Pues veréis, Thomas Andreillon, que es un psicólogo investigador de la Universidad de Investigación Pésel en París, Francia, pues monitoreó el sueño de un grupo de 20 personas a quienes hizo escuchar una serie de patrones de sonido mezclados con ruido blanco cuando estaban despiertos y luego también cuando dormían. A la mañana siguiente, Andreillon y su equipo pidieron a esas personas que recordaran esos patrones de sonido. Fijaos, lo que recordaron mejor fueron los patrones de sonido que escucharon durante la fase de sueño REM, es decir, cuando estamos soñando profundamente. Es decir, los aprendieron durmiendo. Gracias a ese estudio, los científicos se han dado cuenta de que el sueño ayuda a consolidar la memoria, a la vez que se deshace de las conexiones neuronales más débiles, para permitir fijar las asociaciones más fuertes. Por de pronto, lo que se sabe es que gracias a eso se podrían incluso reprogramar algunos recuerdos e incluso se podrían borrar fobias o recuerdos traumáticos que permanecerían en lo más oculto de nuestra memoria. Queda por ver si esto nos lleva a nuevos caminos para entender nuestro cerebro, que desde luego es una de las máquinas más complejas de toda la existencia. 

3. Confirman que el cerebro funciona en 11 dimensiones.

El hecho de que el cerebro pueda funcionar en tantas dimensiones es desconcertante. Pues estamos acostumbrados solamente a ver en tres dimensiones,¿no? Son tres dimensiones típicas, las tres dimensiones cotidianas. Es complicado para nosotros discernir algo que se salga de cuatro dimensiones. Es difícil comprender eso. Sin embargo, un estudio publicado en Frontiers in  Computational Neuroscience, que fue realizado gracias al proyecto Blue Brain, que sería el Blue Brain Project, pues nos indica algo increíble. El Blue Brain Project, que es un proyecto que se dedica a comprender los secretos de nuestro cerebro, usó la topología algebraica que se usa en matemáticas para describir sistemas multidimensionales. Para que todos lo entendamos: la topología algebraica es como un microscopio y un telescopio, todo al mismo tiempo. Nos acercaría a algo encontrando esas estructuras ocultas.

Imaginaos un bosque espeso, lleno de árboles, y poder ver los espacios vacíos, los claros y los árboles, todo al mismo tiempo. Pues bien, gracias a eso, y mirando dentro de nuestro cerebro, han descubierto que cuando las neuronas se interconectan, crean un objeto geométrico. Claro, cuantas más neuronas se conectan, mayor es la dimensión que surge. Por eso nos cuesta tanto comprender el cerebro. Los investigadores explican que el cerebro podría funcionar construyendo objetos geométricos cada vez más complejos desde una dimensión en adelante. Pero, fijaos, porque una de las cosas más interesantes que se ha descubierto con esta intrigante investigación es que, en el medio de esos lugares, ¿no?, donde existen esas dimensiones extra en nuestro cerebro, existen una especie de cavidades de grandes dimensiones que destacan sobre las demás. Los autores del estudio sugieren que ahí se esconderían los recuerdos. 

4. El cerebro hace algo desconcertante 3 semanas antes de fallecer.

Existe algo desconcertante que han analizado los especialistas del Centro Americano de Hospicio y Cuidados Paliativos en Búfalo, en Estados Unidos. Los investigadores dirigidos por este hombre, Christopher K, observaron a pacientes durante 10 años y se han dado cuenta de un extraño patrón. Y es que, más o menos 3 semanas antes de fallecer, los pacientes comienzan a tener los mismos sueños. 

No hablamos de personas que han fallecido y que han tenido experiencias, como, por ejemplo, ver un túnel de luz. Hablamos de pacientes que no han fallecido, que simplemente están hospitalizados por alguna causa o motivo y no necesariamente han pasado por un accidente o acontecimiento traumático. Bien, esto lo comprobaron con 13.000 pacientes, como os digo, a lo largo de 10 años y se dieron cuenta de una cosa y es que el 88 % de los pacientes coincidían con determinados sueños muy reales. Según esos pacientes, en el 72 % de los casos, en un sueño se comunicaron con familiares y amigos fallecidos. Todo mientras experimentaban sentimientos cálidos. Y, ojo, porque casi el 60 % de esos pacientes hacían las maletas o compraban un billete para su último viaje. El estudio científico reveló que ese tipo de sueños comienzan alrededor de 10 u 11 semanas antes de morir. Y, en la semana tres de morir, la frecuencia aumenta muchísimo, y se hacen muy reales y muy vívidos. Es decir, por alguna razón desconocida para la ciencia, por ahora, el cerebro experimenta cambios que detectan que el organismo, de alguna manera, va a morir. El cerebro nos está avisando, semanas antes, de que vamos a fallecer. Yo me pregunto: ¿podría ser que antes de fallecer ocurren en nuestro cerebro cambios desconocidos que induzcan la aparición de tales sueños? La verdad es que Christopher Kare y su equipo no pueden explicar este fenómeno; pero lo que sí que es verdad es que coincide con muchos casos de sueños que avisan a las personas ¿no? cuando algo no va bien y cuando se revisan. Efectivamente, el sueño ha acertado. Es decir, de alguna manera, el cerebro nos avisa de que algo no va bien. Visto esto, queda clara también una cosa. Tenemos mucho que aprender sobre el funcionamiento del cerebro y su relación misteriosa con los sueños.

5. Lo que descubrieron avanzadas resonancias magnéticas en el cerebro.

Es bien sabido que a través de la técnica de resonancia magnética podemos detectar todo tipo de problemas en nuestro cerebro, por ejemplo, aneurismas, problemas oculares y un largo etcétera. Recordemos que esta técnica usa un campo magnético y ondas de radio para obtener imágenes detalladas de los órganos y las estructuras del cuerpo. En este caso, vamos a hablar del cerebro. Esto por un lado, pero resulta que hay una técnica relativamente moderna que se llama resonancia magnética nuclear funcional o RMNF, que se usa más, para medir los pequeños cambios en el flujo sanguíneo que ocurren en una parte activa del cerebro. A través de esa técnica se puede ver que está controlando funciones esenciales como, por ejemplo, el pensamiento, el habla, el movimiento y las sensaciones o los problemas que causa una determinada dolencia en el cerebro. 

Bien, los científicos pensaron: Entonces, "¿no podríamos probar si existe la telepatía, o al menos algo que se le parezca?" Con esa idea en mente, realizaron un complejo estudio científico. El estudio es este y se llama Evidencia de correlaciones entre intencionalidad distante y función cerebral en receptores. Un análisis de imágenes de resonancia magnética funcional. ¿Cómo hicieron este estudio? Que, fijaos, es bastante curioso. Y eso que yo no creo mucho, la verdad, y los que me conocéis ya sabéis que no creo mucho en el tema de la telepatía y tal; pero los resultados de este estudio dan mucho que pensar. Fijaos, para comprobar estas ideas que tenían los científicos en mente, seleccionaron a 11 curanderos y a 11 personas que no eran curanderos, pero que conocían a esos curanderos. Tumbaron a las personas que no eran curanderos en máquinas de resonancia magnética, y pidieron a los curanderos que enviaran energía, oraciones, buenas intenciones en momentos determinados. Los curanderos estaban aislados en una sala de control blindada electromagnéticamente, y tanto física como ópticamente estaban aislados, es decir, no podían ver a las otras personas. Ni los receptores sabían que los curanderos hacían algo, ni los curanderos sabían nada de los receptores. Todo estaba aislado, ni siquiera unos sabían que los otros estaban allí. 

Sin embargo, lo increíble sucedió, ya que se comprobó que, cuando los curanderos enviaban pensamientos positivos, en los receptores se activaban determinadas partes del cerebro y coincidía a la perfección. El estudio acabó concluyendo que se muestra una activación significativa de las regiones del cerebro coincidentes con los momentos en que el curandero enviaba los pensamientos. Y, evidentemente, los investigadores del estudio afirmaron que no pueden explicar por qué sucede eso, pero que puede interpretarse como coherente con la idea del entrelazamiento en la teoría cuántica. Yo me pregunto si esto podría ser, es decir, si se podría producir un entrelazamiento cuántico entre la materia al nivel más pequeño que se puede, eh, definitivamente observar y que se pueda medir. Recordemos que el entrelazamiento cuántico explica cómo un conjunto de partículas entrelazadas están unidas en su existencia, de manera que, aunque existan miles de años luz entre las mismas, el cambio de estado de una de ellas afecta al resto de forma inmediata, y, por lo tanto, más rápido que la luz. Visto esto, me pregunto si el cerebro puede tener una forma de conectarse con el exterior a escala cuántica que por ahora desconocemos. Fijaos que, curiosamente, hay otro estudio llamado Terapias de intención de curación a distancia, una descripción general de la evidencia científica en el que, si bien es verdad que no se observa una curación a distancia propiamente dicha, sí se observan interacciones significativas, es decir, leves conexiones que, por ahora, no podemos explicar.

6. Se confirma que vemos toda nuestra vida pasar al fallecer.

Fijaos, uno de los últimos hallazgos que nos han dejado, la verdad, a todos de piedra fue la resolución de la pregunta de si vemos toda nuestra vida pasar por delante de nosotros al momento de fallecer.

Esto fue plasmado en la literatura, nos lo han dicho muchas veces; lo hemos visto incluso en películas y estudios científicos recientes. Se han encargado de demostrar que esto es cierto. Esto lo estudiaron científicos de todo el mundo, registrando ondas cerebrales de pacientes que estaban falleciendo en ese momento. Al revisar los datos de los electroencefalogramas días después, se dieron cuenta de algo  increíble. Y es que, durante los últimos momentos de sus vidas, los pacientes han tenido una actividad cerebral que se plasmó en el electroencefalograma. Esta actividad cerebral fue registrada y analizada, y coincide con la actividad cerebral que existe en la meditación, en los recuerdos, la recuperación de la memoria, el procesado de la información y la percepción consciente, al igual que las asociadas con los flashback de la memoria. Los científicos quedaron helados cuando comprobaron que esta actividad persistía aún después de que el corazón hubiera dejado de funcionar.

Y han concluido que esto solo significa una cosa, y es que, cuando fallecemos, pasamos por un proceso que involucra todos nuestros mejores recuerdos. Es decir, es cierto, vemos pasar por delante los mejores momentos de nuestra vida. Esto significa que es posible que cuando fallecemos el cerebro organice y ejecute una respuesta biológica que podría conservarse entre especies, según los investigadores. 

7. Hallazgos sobre la conciencia y el punto de no retorno.

Uno de los avances recientes más espectaculares sobre el tema del fallecimiento humano es la identificación del comienzo de la secuencia de apagado del cerebro humano, ya que los investigadores se han dado cuenta que ocurre una determinada avalancha de sustancias químicas que recorren el cerebro, seguidas de una ola de actividad, y luego la nada. Severine Maon, neurocientífica del Instituto del Cerebro de París, en Francia, dijo: "Nuestro trabajo muestra que morir no es un evento, sino un proceso largo que puede revertirse hasta cierto punto." Conocer precisamente ese punto de no retorno es crucial para revertir a alguien. Y es que aquí hay un matiz, y es que el hecho de que exista ese cierto punto nos indica que probablemente exista algo más, porque precisamente nos dice que ya hemos atravesado un umbral, y, una vez atravesado ese umbral, ya puedes hacer lo que quieras, que no vas a recuperar a esa persona. Es decir, si hubiera diferentes momentos en los que se pudiera revertir cuando alguien fallece, pues, la verdad, sería diferente; pero es que no es el caso. Hay un punto de no retorno, y, si una persona pasa de ese punto, no se puede revertir. 

Para descubrir esto se hicieron implantes en ratas midiendo la actividad eléctrica y química en el cerebro de las ratas mientras fallecían. Se descubrió que el fin de la vida es todo un proceso de apagado progresivo que se puede revertir, pero que hay un punto en donde la conciencia se apaga definitivamente y ya no se puede revertir. Es así. Es como si la conciencia se trasladara a otro lugar y ella no se pudiera revertir porque ya no está en ese cuerpo. Claro, llegados a este punto, un importante científico, reconocido como una autoridad de prestigio en el estudio de la relación mente-cerebro, ha revelado que el fenómeno de la visita de seres fallecidos al momento de fallecer es totalmente real, y no solo vienen conocidos, sino también desconocidos. El Dr. Fengwick, que es un neuropsiquiatra y neurofisiólogo, ha concluido, después de una larga vida estudiando fenómenos del final de la vida, que sus investigaciones en este campo pueden demostrar que la mente sigue ahí después del fallecimiento del cerebro. La pregunta es si sigue ahí hasta el punto de no retorno, o hay algún residuo que queda desde el más allá. Son preguntas complejas que está investigando otra persona, otra persona muy conocida en el estudio de estos temas, el doctor Sam Parnia. El Dr. Sam Parnia es un destacado experto en el estudio de lo que ocurre en el momento de fallecer y director de investigación de cuidados críticos y reanimación del centro médico Langone. Parnia ha estudiado cientos de pacientes y, al final, él y otros científicos han demostrado que la conciencia permanece en el cuerpo, incluso minutos después de que el resto del organismo haya dejado de mostrar signos de vida. Esto nos podría sugerir que la conciencia podría tener algún tipo de conexión con algo que exista más allá. Y esto, en cierto modo, lo hemos visto, ¿no? En más casos, porque hay gente que incluso se sabe que, después de fallecer en una  habitación de un hospital y que después la hayan reanimado (hablamos después de fallecer con el corazón detenido), después esa persona se ha reanimado y ha contado cosas que es imposible totalmente (y esto lo hemos comentado muchas veces) es imposible totalmente que las haya visto; por ejemplo, comentar cómo es la habitación donde él está o cosas así. Claro, si entras en esa habitación en paro cardíaco, ¿cómo diablos lo sabes?

Esto confirmaría que la conciencia continúa minutos después del fallecimiento y que además podría tener alguna conexión con fenómenos desconocidos que permiten que se puedan ver los alrededores desde arriba. Y, aunque en este campo todavía tenemos mucho que hacer, y todavía es altamente especulativo, hay que decir que existen muchos investigadores que se están metiendo en este tema y están descubriendo, la verdad, casos muy intrigantes que no se pueden explicar. 

Pero, volviendo a Sam Parnia, este hombre, en base a todos estos estudios, se ha dado cuenta de algo, y es que estamos avanzando enormemente en este campo. De hecho, Sam Parnia dijo estas palabras: Creo que dentro de 50 o 100 años habremos descubierto la entidad que es la conciencia. Se dará por sentado que no fue producida por el cerebro y que no muere cuando mueres." Por su parte, otro destacado doctor llamado Lance Becker dijo: "No creo que nunca haya habido un momento más apasionante para este campo. Estamos descubriendo nuevos medicamentos, estamos descubriendo nuevos dispositivos y estamos descubriendo cosas nuevas sobre el cerebro". Otra doctora llamada Jimo Borging, profesora de neurología de la Universidad de Michigan, dijo: "Lo que encontramos es solo la punta de un enorme iceberg, porque algo está sucediendo, allí, en el cerebro, y eso no tiene sentido". 

8. Nuevos estudios confirman similitudes cerebro-universo.

Científicos han visto similitudes entre el cerebro y el universo. Sin embargo, son los últimos estudios recientes, realizados en los tres últimos años, y, sobre todo, este estudio reciente que estáis viendo, lo que definitivamente ha dejado helados a los científicos, ya que el parecido de nuestro cerebro con el universo no se queda en un simple parecido, en una comparativa de imágenes, como hemos visto muchas veces, sino que va mucho, muchísimo más allá. Pero, bueno, el caso es que para investigar eso no solamente necesitamos astrónomos, sino que necesitamos también expertos en el cerebro. 

Así que, en el último y más revolucionario estudio, se reunieron el astrofísico Franco Baza de la Universidad de Bolonia y Alberto Feleti, un neurocirujano de la Universidad de Verona. La idea inicial, estudiar el inmenso parecido de nuestro cerebro con el universo; sobre todo investigar la red cósmica de galaxias y la red neuronal de nuestro cerebro. Los científicos, que ya se habían impresionado anteriormente con la similitud de la distribución de las galaxias en el universo y las neuronas de nuestro cerebro, comenzaron a estudiar otras similitudes. Ambos se quedaron absolutamente de piedra.

Fijaos, porque es absolutamente impresionante. Pues, fijaos, se sabe, por ejemplo, que el cerebro  funciona gracias a su gran red neuronal, que tiene de 70 a 100.000 millones de neuronas. Cuando observamos el universo y calculamos más o menos las galaxias que podrían existir en él, el universo tiene de 70 a 100.000 millones de galaxias. Luego, otra similitud. Fijaos: en el cerebro, el 30 % de la masa son neuronas. En el universo, más o menos el 30 % de su masa son galaxias. ¿Qué pasa? Luego queda otro 70 %. En el otro 70 % en el universo,  lo que falta es un elemento pasivo, la energía oscura. En nuestro cerebro, el 70 % restante también es otro elemento pasivo. En este caso sería el agua. Bien, teniendo esas similitudes, había que ir más allá. Así que decidieron estudiar la distribución espacial de galaxias en el universo y la distribución espacial de las neuronas en nuestro cerebro. Todo eso lo lograron con una técnica: una técnica que se llama densidad espectral y que se usa mucho en astronomía. Bien, de nuevo se quedaron completamente helados. La red neuronal estudiada en una parte del cerebro sigue la misma progresión que la distribución de materia en la red cósmica. Por supuesto, a una escala mayor. Bien, pero no se quedó ahí la cosa.

Luego miraron el número de conexiones de cada nodo y cómo se agrupaban esas conexiones. De nuevo, hallaron que la similitud era absolutamente exacta. También comprobaron la capacidad de información. Se estima, más o menos, que la memoria del cerebro humano del que estamos hablando supera más o menos los 2,5 petabytes. Sin embargo, fijaos, porque la capacidad de memoria necesaria para almacenar la complejidad del universo también supera los 2,5 petabytes. En este caso no es exactamente igual, pero es muy similar. Sería de 4,3 petab. ¿Qué demonios pasa aquí? Los investigadores, tras estudiar y ver los dos sistemas, afirmaron que la conectividad de las dos redes evoluciona siguiendo principios físicos similares, todo a pesar de la sorprendente y obvia diferencia entre los poderes físicos que regulan las galaxias y las neuronas. La investigación es que además también insinúa que las leyes que gobiernan el crecimiento de las estructuras de ambos entornos podrían ser las mismas. Además se puede decir que crecieron de forma similar también. El universo, al poco de comenzar, creció de repente; y nuestro cerebro, evolutivamente hablando, se hizo más grande y complejo de forma similar. Es decir, parece que hay una conexión entre nuestro cerebro y el universo que va mucho más allá de lo que todos nosotros nos podamos imaginar, ya que, cuanto más investigamos, más similitudes vemos. También es que sabemos que el cerebro está continuamente transformando materia y energía. Y en el universo, pues esto también ocurre. Cada estrella que vemos está continuamente realizando esa fusión de materia que le permite estar, como quien dice, viva, emitiendo luz y calor.

Este hombre, el filósofo Philip Goof, aporta su propia perspectiva sobre el universo y sobre todo este asunto. Goof se preguntó si el universo podía ser una mente consciente y, tras darle muchas vueltas, el filósofo cayó en la cuenta de que sí, pero que no es una consciencia como la humana, sino algo que está en sintonía con la conciencia de todo lo vivo, o sea, una red consciente o lo que podríamos decir un gran ser que se autocreó conscientemente. Una de las bases de esas afirmaciones es que el universo fue creado para terminar en la vida avanzada, es decir, en nosotros, ya que es extremadamente complicado que se den todas las variables exactas para que el universo acabe generando algo vivo como nosotros. Este hombre, el físico Lee Smalling, estimó que para que el universo acabe en la vida se han de dar 10 elevado a 229 combinaciones. Es decir, que no debería de ser por casualidad. De hecho, es más fácil que te toque una lotería de 100.000.000 de euros 10 veces seguidas que que se forme un universo que tenga vida desembocada en nosotros. 

Bien, la verdad es que es obvio que el universo se parece al cerebro, ya no cabe la menor duda, está prácticamente confirmado. No hay más que ver la evidencia, pero, por desgracia, no tenemos todavía el conocimiento necesario para saber si el universo es una mente enorme, o qué demonios ocurre aquí. Fijaos, yo creo que el cerebro es una especie de espejo del universo, y que todo el cosmos puede ser algo consciente y reflejar todo en una mente enorme.

Pensad, nuestro complejo cerebro produce nuestra conciencia. Si el universo de hecho es otro complejo cerebro, sería otra conciencia gigantesca. Y bueno, el resto lo dejo para vosotros. 

viernes, 26 de diciembre de 2025

Apólogo de la huida a Teherán

 [En El hombre en busca de sentido, de Víktor Frankl]

 Un persa rico y poderoso paseaba un día por el jardín con uno de sus criados. Este estaba compungido porque acababa de ver a la Muerte, que lo había amenazado. El criado suplica a su amo que le preste un caballo veloz para huir a Teherán, adonde podía llegar esa misma noche. El amo accede y el sirviente se aleja al galope. Al regresar a casa, el amo se encuentra con la Muerte y le pregunta: —¿Por qué has asustado y amenazado tanto a mi criado? —No lo he amenazado. Me ha sorprendido verlo aquí, cuando tengo que encontrarme esta noche con él en Teherán —respondió la Muerte.

sábado, 6 de diciembre de 2025

Más corruptos, por si no hubiera ya bastantes.

 González Amador, Ábalos y Koldo: breviario de podredumbre, en El País, Carlos Boyero, 29 NOV 2025:

Qué grima me dan los poderosos cuando les llega la ruina. Qué putada si pueden perder ese lugar en el sol del que han disfrutado tan mediocremente

“Hemos firmado un contrato de mutua tristeza y una implacable oscuridad nos rodea”, escribe en su alcohólico diario Piper Laurie, la coja, la muy solita, la enamorada del autodestructivo genio del billar. Ocurre en El buscavidas. Me la suda utilizar el spoiler si afirmo que esa mujer tan inteligente como desolada acaba suicidándose en un hotel de Kentucky. Qué aterrador lo de irse porque ya no puedes más, lo de la gente desgraciada que renuncia definitivamente a cualquier esperanza.

A mí se me han largado algunas y algunos. Y de alguna forma siempre te invade un sentido de culpa. Fue insólito lo de un familiar mío que se duchó, se masajeó, se perfumó, estrenó un pijama, se metió las pastillas y se largó en su cama. Muy estético, muy elegante. Terrible para aquellas personas que le querían. Pero lo que más me sobresalta y me aterra es el suicidio de los niños. Por bullying, por infelicidad, por acorralamiento. ¿Qué más da?

Disponiendo de tanto miedo y compasión hacia los que toman esa decisión irrevocable, siento náuseas cuando escucho a un fulano de voz endeble, más vistoso con barba que sin ella, declarar: “O me voy de España o me suicido”. Se apellida González Amador. Es el novio de la gran jefa, señora torrencial, destinada a odios y amores, que se apellida Ayuso. Y que parece sentirse muy feliz en el eternamente cenagoso universo de la política. Y vale, el novio ni se ha suicidado ni se ha expatriado. Que sean felices y coman perdices. Pero también veo al gran felón, a ese chulazo profesional llamado Ábalos, expresar con gesto y actitud llorosa: “Deseo acabar de cualquier modo”. Qué grima me dan los poderosos cuando les llega la ruina.

¿Y cómo acabará el eterno breviario de podredumbre? ¿Y las mentiras como eterno acto de fe? Sólo me inspira patética gracia el detestable Koldo, tan esperpéntico, tan excesivo, tan alto, tan macarra, cuando asegura: “Hay que estar siempre preparado por lo que pueda venir”. Qué alboroto sienten los múltiples lacayos en nombre de ¿Qué hay de lo mío? Qué putada si pueden perder ese lugar en el sol del que han disfrutado tan mediocremente. A Leo Ferré le condenaron porque en la portada de uno de sus discos aparecía un lema del 68 afirmando: “Vota, gilipollas”. Hay algunos de ese género que siempre lo hacemos en blanco. Pobres tarados, carentes de conciencia social.

jueves, 13 de noviembre de 2025

La policía española, pionera en la prevención de la autólisis

 Rastreo en internet. Las 377 muertes evitadas por Virginia, Óscar y su pionero equipo antisuicidios de la Policía Nacional, en El Mundo, por Javier Barbancho, 12 noviembre 2025:

La Policía Nacional cuenta con un grupo único en el mundo que rastrea mensajes en internet de usuarios con voluntad de autolesionarse. Sólo en dos casos no han llegado a tiempo. En uno de ellos la persona que se quitó la vida lo anunció en una publicación programada en una red social. Admiten que "hay casos extremadamente difíciles"

Los inspectores de la Policía Nacional Virginia Pérez y Óscar Amor lideran los dos grupos de la brigada que lucha contra los suicidios en internet en España. En 2018, el cuerpo para el que trabajan los puso al frente de la denominada 'Operación Fin'.

Los inspectores de la Policía Nacional Virginia Pérez y Óscar Amor lideran los dos grupos de la brigada que lucha contra los suicidios en internet en España. En 2018, el cuerpo para el que trabajan los puso al frente de la denominada 'Operación Fin'. 

Durante 2024, en España se registraron 3.846 suicidios. Son datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística (INE). De ellos, el 73,9% fueron hombres (3.044). Esa brecha de género se ha ido ampliando desde 1980. La cifra fue un 6,6% menor que la de un año antes (2023), cuando 4.116 personas se quitaron la vida de manera voluntaria en el país.

En total, el año pasado se dieron diez casos (10,53) de autolisis al día, uno cada poco más de dos horas. Cada caso, cada nombre perdido, cada cuerpo apagado, podrían haberse evitado o, al menos, intentado. A ninguna de esas personas la mató una enfermedad incurable o un trágico accidente de tráfico. Cada uno decidió acabar consigo mismo. Las razones que llevan al ser humano a ello aún no han sido descifradas completamente, aunque se conocen varios factores.

Pida ayuda ante la conducta suicida

La mayoría de muertes por suicidio son prevenibles y evitables. No responden nunca a una única causa. Detrás de ese sufrimiento y desesperanza de la conducta suicida se entrelazan factores de tipo psicológico, familiar, social, económicos y/o culturales

Si usted o alguna persona cerca necesita ayuda emocional por ideación suicida llame al 024, si se trata de una emergencia no dude en llamar al 112.

Para combatir ese goteo silencioso de casos de autolisis en España, la Policía Nacional creó en 2018 una brigada que vigila en internet la aparición de mensajes donde los usuarios hablan abiertamente de su voluntad de acabar con su vida, o de la voluntad de terceros de llevarlo a cabo.

La alerta puede llegar de un directo en Tik Tok o en Instagram; de un foro de videojuegos; de un grupo de Whatsapp o de Telegram donde alguien ha sido testigo de un caso y lo quiere remediar, por lo que llama a la Policía...

En ese preciso instante, la velocidad de reacción de los dos grupos que conforman dicha brigada antisuicidios es determinante: hay que rastrear IPs de ordenador y de teléfono, buscar números de móvil, domicilios...

«Cualquier vía de contacto es atendida. Todos los anuncios los atendemos como reales, porque el precio a pagar es muy alto... La vida de una persona está por encima de cualquier otra cosa», explica la inspectora Virginia García, jefa de uno de los dos grupos que forman la brigada. El otro lo capitanea el inspector Óscar Amor.

En total, son 16 agentes trabajando en la denominada Operación Fin, la cual, paradójicamente, nunca concluye. Desde su creación, se han atendido 377 casos. 377 vidas que, sin la actuación policial, podrían haberse acabado.

«Insistimos en que la gente sea cauta a la hora de bromear con esto porque puede que nos movilicemos y lleguemos tarde a otro caso real por una broma, como nos ha sucedido en la última semana», subraya Virginia García.

Ambos policías mencionados encabezan la sección de redes de la Brigada Central de Investigación Tecnológica de la Unidad de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional. «Nosotros investigamos todo tipo de delitos en internet. La rama de los suicidios es un apéndice más. Se creó en 2018 por la experiencia acumulada durante años y por una necesidad evidente. Nos dimos cuenta de que, cuando detectábamos un posible caso de una persona que estaba anunciando que iba a quitarse la vida, nuestra reacción no era la más ágil ni la más adecuada. Decidimos crear un protocolo de actuación con el que poder dar respuesta a esa situación», cuenta ahora Óscar Amor.

«Hasta ese momento se estaba trabajando de forma desestructurada y aislada. Nos dimos cuenta de que era necesario agilizar el proceso de atención, tener una serie de pautas a seguir...».

El rastro de las pastillas.

Más de la mitad de las personas que se quitaron la vida en 2023 tenía restos de ansiolíticos en la sangre. Los forenses encontraron ese tipo de sustancias en los cuerpos de los fallecidos durante las autopsias de los cadáveres. Este dato no quiere decir que se suicidaran por medio de la ingesta de pastillas que ayudan a combatir la ansiedad o la depresión, pero sí que las estaban tomando y que tenían acceso a ellas.

Es por ello que el Ministerio de Sanidad trabaja en la implementación del plan de acción para la prevención del suicidio y en otro de desprescripción de benzodiacepinas, de las que España es uno de los mayores consumidores del mundo. En Alemania, por ejemplo, se venden 18 veces menos de estos fármacos por habitante, según los datos de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes.

Dependiendo de la letalidad del método tienen "un margen temporal mayor o menor para dar con ella y actuar", explica Óscar Amor. "En otras ocasiones no sucede así, sino que movilizamos a una patrulla y a la asistencia sanitaria, pero también hemos contactado con un familiar, y cuando se llega a donde está la persona ya se ha conseguido sacarla de ese momento oscuro», comenta. «Nuestra experiencia nos dice que el único elemento en común en todos los casos que tratamos es la desesperanza», añade el agente.

El 8 de abril de 1962, cuando rozaba los 70 años, el torero sevillano Juan Belmonte se quitó la vida. Cuenta el poeta Felipe Benítez Reyes en el prólogo a una biografía del torero, Juan Belmonte, matador de toros, que España se puso de luto y todo el mundo empezó a hacer conjeturas: «¿Hastío del vivir? -se pregunta Benítez Reyes- ¿La frustración ante un enamoramiento tardío? Quién sabe. Tal vez ni él mismo lo supiera. Tal vez nadie busque la muerte por una razón o por una sinrazón en concreto, sino que la muerte acaba imponiéndole la suya: la urgencia ante la nada, el alivio de la nada», afirma el escritor, quien concluye dejando en enigma lo sucedido con aquel torero que había bebido la gloria y se había hecho rico en las plazas", pero que acabó quitándose la vida. «Porque quién sabe lo que pasa por dentro de nadie cuando decide ser nadie».

Cuando la IA alienta al suicidio

El suicidio es, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un problema de salud pública que no depende de una sola causa, sino que en él influyen múltiples factores: sociales, culturales, biológicos, psicológicos y ambientales. La persona que se suicida no quiere acabar con su vida, sino con el sufrimiento que padece, coinciden los expertos.

«Mi hija habló con ChatGPT antes de quitarse la vida» / Los padres del adolescente que se quitó la vida en EE UU demandan a ChatGPT por ayudarle a "explorar métodos de suicidio" / Un hombre se suicida después de que una IA le invitara a hacerlo

Todas las frases anteriores en cursiva son titulares de noticias reales en las que se acusa a la inteligencia artificial de motivar conductas suicidas, casos en los que las personas se quitaron la vida tras una conversación con chatbots programados con IA.

Una de ellas fue Adam Raine, estadounidense de 16 años. El adolescente se sentía solo y buscó compañía y respuestas en internet. Durante meses, mantuvo extensas conversaciones personales con ChatGPT. Lo usaba como terapeuta para sus problemas. En abril de 2025, se quitó la vida. En agosto, sus padres denunciaron a la empresa OpenAI por no haber detectado a tiempo las señales de alarma.

«El chatbot ayudó activamente a Adam a explorar métodos de suicidio y este no puso en marcha ningún protocolo de emergencia, ni siquiera cuando el adolescente verbalizó sus intenciones», señaló la familia del joven en la demanda presentada ante el Tribunal Supremo del Estado de California.

En un reportaje de The New York Times posterior al suicidio del chico, se reprodujo la conversación que Adam mantuvo con la IA. Los mensajes intercambiados demostraban que no se había reaccionado a tiempo.

Al plantear este tipo de casos a los policías españoles al frente de la brigada antisuicidios, estos explican que a ellos les llegan alertas de intentos de suicidios de todo el mundo al detectar palabras mediante el uso de determinados algoritmos. Sin embargo, sólo se atienden a las que responden a IPs españolas. Casos como el del estadounidense Adam Raine podrían haberse intentado evitar en España. En ningún otro país del mundo existe una unidad policial dedicada a localizar y auxiliar a personas que manifiestan la voluntad del suicidio a través de redes sociales, de páginas webs o de conversaciones en grupos de apps como Telegram.

Las alertas llegan por distintas vías. Puede ser un usuario que se topa con una publicación alarmante y da el aviso, o directamente las plataformas, que tienen sistemas automatizados para detectar contenidos de riesgo. También a través de la colaboración con organismos internacionales, como Interpol o Europol, cuando los indicios cruzan fronteras.

Hace cinco años, en la Navidad de 2020, una joven belga residente en España compartió en TikTok contenido en el que indicaba su intención de quitarse la vida. La División de Criminalidad Informática de la Policía griega detectó estas publicaciones y activó el protocolo de emergencia. Luego envió la alerta a través de Interpol a la Policía Nacional española. Una vez localizado el domicilio, se alertó a la Policía Local, que acudió en coordinación con servicios sanitarios. La menor fue trasladada al hospital.

«Cuando se trata de extranjeros que están en España de vacaciones o que residen aquí, actuamos de la misma manera. A veces están alojados en pisos turísticos, en zonas de costa... Cada caso es único, por eso era necesario actuar con criterios uniformes que nos fueran conduciendo a la potencial víctima», coinciden los dos agentes que se entrevistan con Crónica.

En dos casos no se pudo hacer nada

En estos siete años de vida, la brigada antisuicidios de la Policía Nacional no llegó a tiempo en dos ocasiones. Sólo dos. Aunque en una era imposible hacerlo: un hombre se suicidó en Valencia, pero lo anunció mediante una publicación programada en una red social, por lo que cuando se activó el protocolo, esa persona ya estaba muerta.

El otro caso fue en Vigo. Ocurrió en 2021. La persona que se mató llevaba una vida errante: en ocasiones vivía en una furgoneta, aunque a veces pasaba por pensiones. Se movilizó a agentes de la comisaría de la ciudad para hablar con taxistas, para mirar registros de tarjetas bancarias... Los agentes llegaron a una pensión vecina a otra donde, finalmente, encontraron el cadáver de ese varón que había despertado las alarmas de la Policía.

«Era un caso extremadamente difícil por el contexto», admite Óscar Amor. «También asumimos que es imposible llegar a todo. Hay personas que ya lo han intentado antes y que hacen todo lo posible para que nadie las encuentre en el momento de quitarse la vida».

Formar en atención personalizada.

En el año 2000, en Hungría se suicidaron 2.463 hombres (52,6 por cada 100.000 habitantes frente a los 12,6 de España) y 806 mujeres (15,9 por cada 100.000). 2O años después, en 2021, la cifra se había reducido a la mitad: la de hombres hasta 1.203, y la de mujeres hasta 358.

¿Qué se había hecho? Durante la primera década del siglo, el número de psiquiatras en Hungría había pasado de 550 a 850, las unidades de psiquiatría en el sistema de salud del país pasaron de 95 a 139, y las líneas telefónicas donde llamar si se tienen pensamientos suicidas aumentaron de 5 a 28. De manera paralela, también se formó al personal sanitario para poder identificar y gestionar estas conductas.

«Nosotros actuamos las 24 horas de los 365 días del año, hemos reducido la burocracia al mínimo para poder ofrecer auxilio urgente a personas en riesgo, pero no somos terapeutas, no tratamos de quitarle la intención suicida a nadie. Nuestra función es identificar, contactar y enviar el servicio de auxilio que requiere la persona», insiste la agente Virginia Pérez.

«Nunca vamos a realizar la función de un psiquiatra, por ejemplo. Ni estamos capacitados ni es nuestra labor. Lo nuestro es detectar un caso de intento de suicidio y luchar contra el reloj para evitarlo», apostilla Óscar Amor.

En España , el suicidio mata a casi tres veces más personas que los accidentes de tráfico, las dos causas más comunes de muerte por causas no naturales. Sin embargo, las campañas para favorecer una conducción responsable al volante son frecuentes. No tanto, en cambio, las de prevención del suicidio. Ahora se trata de corregir esta situación. Sanidad aprobó el 14 de febrero un Plan de Acción para la Prevención del Suicidio. Más allá de la rama sanitaria del proyecto, uno de los pilares en los que se sustentará será en la cooperación entre instituciones públicas, así como policía, bomberos y servicios de emergencias. En este punto, al menos, la Policía Nacional ya va por delante.

lunes, 3 de noviembre de 2025

Entrevista con el astrofísico Gustavo E. Romero

 Gustavo E. Romero, astrofísico: “Puede consolarse pensando en su existencia como una cierta extensión en el espacio-tiempo que siempre va a estar ahí”, en El País, por Raúl Limón, 8 ABR 2025:

El filósofo y físico argentino cree que puede haber algo más básico que lo conocido en la estructura de la materia y repasa aspectos como la muerte, los viajes en el tiempo y la idea de dios

La conjunción de la física cuántica y la filosofía es común y muchos científicos navegan por ambas disciplinas en la búsqueda de una de las respuestas fundamentales de la existencia: qué somos. Gustavo Esteban Romero, nacido en la ciudad de La Plata (Argentina) hace 60 años, profesor de Astrofísica Relativista en la Universidad Nacional de La Plata, Investigador Superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina y director del Instituto Argentino de Radioastronomía, es uno de ellos. Ha pasado por la Universidad de Sevilla invitado por la Facultad de Filosofía, pero su presencia suscitó de inmediato requerimientos de participación en actos de las facultades de Física y Matemáticas, a los que se sumó sin dudarlo y entre los que concedió esta entrevista donde aborda desde los principios cuánticos hasta conceptos de la vida, la muerte, los viajes en el tiempo o la idea de dios.

Pregunta. ¿La física cuántica explica la realidad?

Respuesta. Es una teoría básica que explica la estructura de la materia y la constitución de los sistemas materiales. Hay otras cosas, como por ejemplo el espacio-tiempo, del cual la mecánica cuántica no se ocupa. Tampoco explica todos los fenómenos de la física. A escala humana, los fenómenos cuánticos desaparecen cuando pasamos a escalas donde hay sistemas muy complejos.

P. ¿Sugiere que hay un sustrato más básico, que hay algo más que desconocemos de esta ontología del mundo a la que se refiere?

R. Hay indicios de que pueda existir algo más fundamental que la mecánica cuántica y el espacio-tiempo, que son los dos grandes elementos constitutivos de nuestra ontología actual. La mecánica cuántica, en su extensión más moderna, que es lo que se llama la teoría cuántica de campos, postula que el sustrato básico del universo son 25 campos que dan lugar a los sistemas materiales que, en última instancia, forman las cosas que vemos. Por otro lado, tenemos al espacio-tiempo, que es descrito por la teoría general de la relatividad. Ahora bien, hay ámbitos de la experiencia que la teoría general de la relatividad no cubre. El propio Einstein ya se dio cuenta de que la teoría predice sus límites, hasta dónde se puede aplicar y en qué casos no se puede ya usar.

P. ¿En qué casos?

R. No se puede aplicar para describir lo que sucede en el centro de los agujeros negros o no se puede aplicar para describir lo que sucedió al comienzo de la expansión cósmica. Cuando se trata de aplicar a esos casos, aparecen infinitos que es una forma matemática de decir que la teoría falla. Eso y otras cosas nos sugieren que quizás haya algo más básico que el espacio-tiempo y que los campos cuánticos, algo de lo cual, quizá, pueda emerger lo que hoy llamamos la realidad.

P. Afirma que los sistemas cuánticos no son ni ondas ni partículas. ¿Qué son?

P. Son sistemas que existen en un ámbito que está muy apartado de la experiencia cotidiana, de los conceptos de onda o partículas de la física macroscópica, a escala humana. Hay propiedades de los sistemas macroscópicos, de los sistemas de la vida cotidiana, que parecen no tener los sistemas cuánticos. Por ejemplo: no parecen tener definido al mismo tiempo lo que nosotros llamamos posición y momento, o sea, no tienen definida la posición y la velocidad de forma simultánea. En ciertos límites, los sistemas cuánticos se comportan en forma similar a una onda y en otros en forma parecida a una partícula. Pero sería un error pensar en ellos con esas imágenes mentales clásicas.

P. También afirma que no existe el colapso de la función de onda, la variación abrupta del estado de un sistema después de haber sido medido.

R. La función de onda que aparece en la mecánica cuántica es un concepto matemático que contiene la información relativa al conjunto de las propiedades del sistema, lo que se llama estado. Pero no puede colapsar porque los objetos matemáticos no pueden colapsar: el número cuatro o una raíz cuadrada o una ecuación no pueden colapsar. Los edificios sí o una escalera o una persona, pero no un objeto matemático. Imagine un dado agitado en la mano. Admite seis estados posibles. Cuando lo pongo sobre la mesa, en las condiciones de contorno de la mesa, una de esas seis posibilidades se materializa. Pero la probabilidad no colapsa, lo que pasa es que hay una evolución del sistema del estado donde no estaban todavía fijadas las condiciones de contorno hacia otro dónde lo están: eso significa que ha habido una interacción. El estado se fija, pero la probabilidad sigue siendo la misma. No hay un colapso de la probabilidad.

Todos los sucesos del universo están determinados desde un principio común. Todos los estados fueron definidos por uno del pasado. En otras palabras, hay un determinismo estricto en el universo

P. ¿Todo está determinado?

R. El entrelazamiento cuántico es una de las propiedades más peculiares y extrañas de la mecánica cuántica. Un sistema cuántico está formado por varios componentes y si hago una determinación del estado de un componente, inmediatamente sé el estado del otro. Son correlaciones instantáneas y no se producen por variables ocultas ni por transmisión de información a una velocidad superior a la de la luz. En un lenguaje cotidiano significaría que todos los sucesos del universo están determinados desde un principio común. Todos los estados fueron definidos por uno del pasado. En otras palabras, hay un determinismo estricto en el universo.

P. ¿No existe el libre albedrío?

R. En mi opinión, hay razones filosóficas para pensar que no existe y que, además, no tiene sentido. Si uno mira el contexto cosmológico, todo el universo era en su origen tan compacto que, básicamente, todos los sistemas estaban en conexión causal unos con otros. Los seres humanos obedecen a las leyes naturales de la misma manera que todo lo que existe, todo lo que es natural. Si no hubiese una relación causal entre mis condiciones y mis actos, sería imposible adjudicarme la capacidad de ejercer actos de acuerdo con mi voluntad. Para que un acto sea libre, para que no sea aleatorio y dependa de mí, debo tener el control sobre ese acto y la única manera de hacerlo es que haya una cadena causal estricta. Todo el mundo puede hacer lo que quiere, lo que no podemos es querer lo que queremos. Los experimentos actuales en neurociencia muestran que la toma de decisiones por parte del cerebro, en general, no están mediados por la conciencia. Los sujetos toman las decisiones, de forma inconsciente, antes de ellos mismos ser conscientes de que han tomado la decisión.

El pasado, el presente y el futuro existen y el conjunto de todos los sucesos que conforman el espacio-tiempo es una totalidad autoexistente

P. Entonces, ¿todo está escrito?

R. No diría que está escrito, sino que está determinado, que no es lo mismo. Estaría escrito si pudiésemos leerlo de alguna manera, pero nosotros no tenemos la capacidad de leerlo ni de proyectarlo hacia el futuro porque los procesos que van ocurriendo son extremadamente complejos, no son lineales y no tenemos posibilidad de predecirlos. Usted espera que yo me comporte de una determinada manera, que no me ponga, de repente, a saltar o a cantar reggaetón. Sigo más o menos la trayectoria que predicen mis eventos previos. Pero los sistemas complejos tienen tantas interacciones no lineales con otros sistemas que es muy difícil predecir su comportamiento. Lo vemos con el tiempo atmosférico, que es mucho más simple que un cerebro. Los meteorólogos pueden hacer predicciones probabilistas con una ventana de, a lo sumo, una semana. Pero pretender hacerlo más allá es prácticamente imposible porque pequeñas perturbaciones en las condiciones iniciales se propagan rápidamente y producen enormes cambios en los resultados.

P. ¿Las partículas tampoco son elementos de la materia sino propiedades, no son esas bolitas que imaginamos dando vueltas en torno a un núcleo?

R. La teoría cuántica de campos, que es la mejor corroborada que tenemos hoy sobre la estructura de la realidad, de la materia, postula la existencia de esos 25 campos que mencionábamos y que admiten excitaciones discretas, que son las partículas. Las puede ver en un sistema de referencia y, en otro, desaparecen. Si usted se mueve de forma acelerada, habrá un flujo térmico y determinadas partículas aparecerán en su sistema de referencia. Pero si se mueve en un sistema inercial, con velocidad constante, esas partículas no están. Nada aparece y desaparece de la nada. Lo que sucede es que las partículas son propiedades de los campos y distintos detectores pueden detectarlas o no. Si en un autobús se fija en la persona que está sentada al lado, no se está moviendo. Si mira desde la calle a esa persona, esta se mueve a cierta velocidad: cambia el sistema de referencia y cambian las propiedades. Lo mismo pasa con las partículas. Los campos cuánticos no desaparecen, siguen existiendo. Lo que tiene la realidad ontológica en última instancia es el campo, las excitaciones se pueden percibir o no de acuerdo al sistema en el cual se está.

En última instancia, ¿qué es lo más simple de lo que está compuesta la realidad? Campos cuánticos que, al interactuar, se excitan y forman esto que nosotros llamamos partículas

P. Pero ¿qué somos? Las moléculas están formadas por átomos y estos, a su vez, por partículas

R. Somos algo mucho más complejo que eso, porque la realidad se va organizando en niveles. Usted tiene propiedades que las partículas que lo conforman no tienen. Las partículas tienen carga eléctrica y usted no. Usted puede pensar, caminar y hablar, pero las partículas no, y tampoco las células, que están en un nivel intermedio, ni los tejidos ni los órganos. Hay funcionalidades y una emergencia de nuevas propiedades a medida que uno asciende en la complejidad. Ahora, cuando va hacia abajo, hacia el sustrato hasta donde sabemos ahora —porque yo dejo abierta la puerta a que haya sustratos aún más más elementales—, lo que tenemos son los campos cuánticos. En última instancia, ¿qué es lo más simple de lo que está compuesta la realidad? Campos cuánticos, que, al interactuar, se excitan y forman esto que nosotros llamamos partículas. Las pensamos como si fuesen cosas, pero en realidad son propiedades. Son como las olas de la superficie agitada del mar. Las olas forman remolinos y formas complejas Ahora piense que, en vez de agua, tiene campos y una tormenta de interacciones muy complejas. Usted, yo, el lector, somos esas tormentas.

P. ¿Entonces somos campos cuánticos?

R. Somos más porque, insisto, hay emergencias de propiedades que no debemos subestimar. Piense de nuevo en un torbellino en el agua: tiene un montón de propiedades, vorticidad, temperatura, cosas que no tienen las partículas que forman el agua. Se van perdiendo las propiedades de las partículas y otras emergen.

P. Con la muerte, con la pérdida de esas propiedades, ¿queda un sustrato cuántico?

R. La muerte es un término que se aplica a los sistemas complejos vivientes. Yo no lo aplicaría a un campo. Si vamos hacia el pasado del universo, esos 25 campos, a medida que la temperatura se va incrementando, a medida que las condiciones se van haciendo más extremas, se empiezan a unir unos con otros. Por ejemplo, el campo electromagnético se une con el campo débil y forman el campo electrodébil. Entonces pasamos a tener menos campos hasta conformar un único gran campo cuántico que sigue existiendo sobre el espacio-tiempo. ¿Cómo de ese campo unificado emergen los demás? No lo sabemos.

P. ¿Sobrevivimos en un estado cuántico?

R. Puede consolarse, quizás, pensando en su existencia como una cierta extensión en el espacio-tiempo que siempre va a estar ahí, en el sentido de que ese espacio-tiempo al ser cuatridimensional y no haber una quinta dimensión en la cual todo ese conjunto evolucione, siempre está ahí. Imagine el nacimiento como un borde espacio-tiempo y la muerte como el otro extremo. Sería como la diferencia entre mi cabeza y los pies: distintos aspectos de una entidad extendida en el espacio-tiempo. Muerte y nacimiento son bordes, como lo es mi piel.

Imagine el nacimiento como un borde espaciotemporal y la muerte como el otro extremo. Sería como la diferencia entre mi cabeza y los pies: distintos aspectos de una entidad extendida en el espacio-tiempo. Muerte y nacimiento son bordes, como lo es mi piel

P. ¿Qué es el eternalismo que defiende?

R. Es la idea de que no es solamente el presente es lo que existe, sino que el pasado, el presente y el futuro existen y que el conjunto de todos los sucesos que conforman el espacio-tiempo es una totalidad autoexistente.

P. ¿Podríamos entonces viajar en el tiempo?

R. Digamos que hay soluciones a las ecuaciones de Einstein que hacen posible el viaje en el tiempo. De hecho, no hace falta algo muy sofisticado. Hay un agujero negro en el centro de nuestra galaxia. Si usted arrojase una sonda con una persona muy cerca del horizonte de sucesos y retornase, ese astronauta volvería al futuro, el tiempo transcurrido en la Tierra durante el viaje es mucho más largo que el tiempo experimentado por la persona que viajó. Hay otras soluciones que no sabemos si se dan en el mundo real, como los agujeros de gusano, que conectarían dos regiones del espacio-tiempo muy separadas. Hay trabajos publicados en la literatura científica donde el universo es una misma entidad autoexistente y la causa que genera el comienzo de la expansión, en realidad, está en el futuro. No digo que sea el caso, sino que es concebible. En realidad, no hay un devenir, sino una relación de antes o después de los sucesos

P. ¿Entonces somos eternos?

R. Eterno no significa ilimitado, sino que uno ocupa una región de un espacio-tiempo que abarca la totalidad, todo lo existente. Uno es una subregión de ese espacio-tiempo y esa subregión no cambia respecto a un súpertiempo. Trate de no pensar en tres dimensiones que van cambiando respecto del tiempo, que es el de la cuarta dimensión, sino en un todo que incluye a esa cuarta dimensión. Es un paquete que no puede cambiar y lo que uno puede establecer son relaciones entre los objetos que están ahí adentro, pero la totalidad no puede cambiar porque el tiempo está ahí dentro como una dimensión más. Lo que yo estoy percibiendo ahora es simplemente un momento, lo que está sucediendo ahora es que su cerebro va integrando distintas clases de sucesos que están relacionados causalmente de tal manera que crea esa ilusión de devenir, pero, en realidad, no hay un devenir, sino una relación de antes o después de los sucesos, no hay una aparición y desaparición de los sucesos.

P. ¿Dios existe?

R. Como suele suceder en filosofía, depende de qué es lo que usted entiende por dios. Si se refiere al dios de los teólogos, un ser supremo creador del universo, pero distinto del universo, que es un agente intencional, omnisciente, omnipotente, benevolente, etcétera, creo que los distintos atributos que se le asignan entran en colisión unos con otros, lo cual hace que sea contradictorio y es imposible que se corresponda con una entidad real. Creo que, en general, los agentes supranaturales que violan lo que hemos establecido en las leyes naturales no existen. Es lo que se llama, desde un punto de vista filosófico, naturalismo: que todo lo existente obedece a las leyes naturales. Yo voy un poco más allá y sostengo el materialismo que, además, sostiene que lo único existente son entidades materiales con las cuales es posible tener interacción y que pueden existir en distintos estados. Eso excluye no solo a dios, sino a cosas como fantasmas, entes espirituales o almas.