miércoles, 20 de agosto de 2014

Casualidades

El Parsifal de Wolfram von Eschenbach (ca.1170 - ca.1220), es una narración caballeresca que recurre al famoso tópico del "manuscrito encontrado", como el mismo Amadís de Gaula. Según su autor, se trata de un texto hallado en Toledo y escrito por un sabio arabo-judío llamado Flegetanis, en el que se cuenta la historia del Grial. No es muy probable que Cervantes hubiera leído la leyenda del Grial de Eschenbach, pero sí es cierto que el tópico general pudo haberlo inspirado, aunque lo que intriga es la evidente similitud en el lugar y la naturaleza de los personajes en cuanto al hallazgo del manuscrito de Cide Hamete Benengeli en el capítulo nono del primer Don Quijote. Según Eschenbach, un famoso maestro llamado Kyot encontró en Toledo, entre unos manuscritos abandonados, la leyenda del Grial escrita en caracteres árabes por un sabio árabe-judío llamado Flegetanis. La semejanza entre Kyot y Quijote es una de esas casualidades que de vez en cuando desconciertan en la vida y la hacen tan parecida a la literatura.

Anécdota de Javier Reverte

Anécdota de Javier Reverte, en la que sobrenada la famosa frase de Tennesse Williams:

"En el invierno de 1992, en pleno conflicto bélico, viajé a Sarajevo como periodista. Conducía un coche desde Split, en la actual Croacia, y entré solo en la urbe cercada. Antes de partir, una mujer me pidió que le llevara a su marido, encerrado en Sarajevo, una bolsa con comida y 400 marcos alemanes –todo se compraba entonces, en el mercado negro sarajevino, con dólares o con marcos–, y añadió que era cuanto tenía.

Le dije:

–Señora, puedo perder el dinero, puedo no entrar en la ciudad o no encontrar a su marido, pueden robarme en los controles militares. O simplemente, me puedo quedar con los 400 marcos: usted no me conoce.

Me respondió:

–En esta guerra, señor, hemos aprendido a desconfiar de los conocidos y a confiar en los desconocidos.

Esa historia define, para mí, el terrible significado de una guerra civil.

Por cierto, la historia tuvo un final feliz: encontré al hombre, le di el dinero y regresé sano y salvo a Split. Nunca debes fallarle a una desconocida."

martes, 19 de agosto de 2014

Editado documento sobre Góngora

Alfredo Valenzuela, "Luis de Góngora, contra el inquisidor", en Abc, 19/08/2014 

La investigadora Amelia de Paz, que hace dos años halló un autógrafo de Góngora en el Archivo Histórico Nacional, ha publicado el proceso en el que en 1597 Luis de Góngora declaró contra el inquisidor de Córdoba acusándolo de amancebamiento, un caso que arroja luz sobre la figura del poeta.

«La imagen de Góngora está hoy completamente distorsionada; hace falta recomponerla con información veraz; su biografía es una suma de chascarrillos y conjeturas; el último que se ocupó de sacar datos de primera mano fue Dámaso Alonso hace medio siglo, y no se puede vivir de las rentas eternamente», señala Amelia de Paz a Efe.

La figura del poeta está tan distorsionada que «la enemistad entre Góngora y Quevedo es uno de los bulos más pertinaces de la literatura española», según la investigadora que ha escrito varios trabajos «desmontando ese mito y las tergiversaciones en que se funda».

De Paz asegura que «Quevedo es un personaje absolutamente irrelevante en la vida de Góngora; Góngora en cambio significó mucho para Quevedo, que era veinte años más joven que él y lo tuvo por un modelo inalcanzable en lo poético, como les sucedió a la mayoría de los poetas de entonces ante el prodigio de las 'Soledades'».

«Todo de oídas» es el título que la investigadora ha puesto al extracto de 250 páginas que ha efectuado de todo el proceso, conservado en unos mil folios, al que ha solo ha añadido un breve prólogo y un más breve aún epílogo, para formar un libro del que el profesor Francisco Rico ha dicho que es  «de obligada lectura en universidades y lupanares».

De Paz, que ahora prosigue su investigación sobre la vida del poeta en archivos de Córdoba, ha elegido ese título porque estas páginas recogen la transcripción literal del proceso, a base de las declaraciones orales de los testigos, y ese, dice, «es uno de los encantos del libro, oír, casi de viva voz, la lengua de finales del XVI».

También porque todo el proceso se basa en un rumor y «la mayoría de los testigos 'ha oído decir' tal o cual cosa», de modo que el juez inquisidor que lleva el proceso va poniendo notas a las declaraciones que le pasa su secretario y, en determinado momento, al margen de una de ellas, anota de su puño y letra: «Todo es de oídas».

El proceso contra Alonso Jiménez de Reinoso, que además de inquisidor de Córdoba era clérigo, acusado de amancebamiento, fue largo y reunió declaraciones de casi 120 testigos de Córdoba, Écija, Sevilla y Granada, a favor y en contra del imputado.

Góngora testificó en contra -el autógrafo gongorino que De Paz dio a conocer en 2012 era un memorial manuscrito contra Reinoso que el poeta entregó el día que lo llamaron a declarar- pero, según la investigadora, «no queda ahí la cosa: todo apunta a que él, junto con un alguacil de la Inquisición llamado Luis de Acebedo, fue el promotor de la investigación contra Reinoso».

El poeta y el inquisidor habían sido «excelentes amigos», pero Góngora achacó a Reinoso la destitución de su padre como juez de bienes de la Inquisición en Córdoba, cargo que, como otros tantos, era hereditario en la época y al que el poeta podía haber aspirado legítimamente.

Según De Paz, «Góngora pensó que Reinoso, con sus turbios manejos, había sido el inductor de la relegación de su padre, y decidió devolver el golpe; conocía bien a Reinoso; eran compañeros en el cabildo de la Catedral; sabía sus debilidades».

«Góngora se alió con otros que también tenían causas contra Reinoso, que era hombre de carácter, y juntos levantaron contra él la polvareda del concubinato; no les fue difícil propagar el rumor, porque dominaban los circuitos en Córdoba y Reinoso era un forastero; y fue Góngora en persona, tocando teclas en Madrid, quien consiguió que a Reinoso lo investigara la Inquisición; en definitiva, fue una venganza», afirma De Paz.

Los cordobeses agraviados lograron echar de su ciudad a Reinoso, quien recibió lo que el lenguaje coloquial denomina hoy «una patada hacia arriba» ya que acabó de inquisidor en Valladolid, entonces plaza de más importancia que Córdoba.

Vocablos españoles intraducibles al inglés

Ajeno, amigovio, amor perro, atolondrar, concuñado, consuegro, conmoción, empalagarse, enmadrarse, estrenar, merienda, sobremesa, tocayo, vergüenza ajena, nalguear, friolero, fiambre, ganas, duende gitano, dar de sí.

En danés hay algunas intraducibles en español:

Arbejdsglaede (felicidad en el trabajo para otro)
Hygge, ausencia completa de cualquier cosa molesta o irritante y la presencia placentera de cosas reconfortantes, suaves y calmantes. Se suele traducir por "acogedor" o "cómodo", pero en realidad es más evocador: sugiere un grupo de amigos cercanos y familiares en una cabaña de madera con chimenea, con un montón de vino y brandy y una buena sobremesa y risa mientras afuera todo es gris, frío y lluvioso, especialmente cerca de Navidad. 
Hyggelig, casi lo mismo, una sensación de apertura, calidez y amistad a menudo entre amigos.
Janteloven: una forma de pensamiento que mira hacia el logro individual y promueve la creencia de un esfuerzo colectivo en lo que respecta al éxito. Es un modo de pensar que alguien puede ser bueno en lo que hace, pero no es mejor que el resto de nosotros. En resumen, no creo que usted sea especial o mejor que cualquier otra persona. O un conjunto de reglas ("La Ley de Jante") que desalientan el individualismo dentro de las comunidades.
Morgenfrisk: Sentirse descansado después de una buena noche de sueño. Haber dormido como un bebé.

Sería hermoso poder traducir del bantú "ubuntu" ("Yo soy lo que soy por lo que todos somos"), el chino wei-wu-wei, que Borges traduciría por "la buena tradición de no hacer nada" tipicamente andaluza.

Diccionario de palabras inexistentes


Mónica Luengo y Paula Arantzazu, "Diccionario de palabras que no existen. Los japoneses llaman 'tsundoku' al comprar un libro y no leerlo y los ingleses no sabrían decir 'friolero'. Una autora inglesa ha reunido las mejores palabras intraducibles del mundo", El País, 19 de agosto de 2014:

Que nos cueste encontrar una palabra adecuada no quiere decir que no exista sino que simplemente, no la hay en nuestro idioma. Si un castellanoparlante quiere expresar la frustración que le provoca alguien con el que ha quedado y que le está haciendo esperar, tendría que usar una frase entera (o, en ese complemento verbal tan ibérico, hacer un gesto exagerado); sin embargo, los inuit, indígenas de las zonas árticas de Groelandia, Canadá y Estados Unidos, resumen este sentimiento con una sola palabra: iktsuarpok. Asimismo, el valiente español que quiera admitir que el dolor de otros le produce algo de placer (algo que pasa frecuentemente, como cuando miramos desde casa cómo la lluvia empapa a la gente en la calle; aunque también hay quien celebra que un patinador artistico se caiga o que el empollón de la clase saque un suficiente) tendría que explicarse con cuidado, cuando un alemán solo tiene que alegar que siente schadenfreude. Si alguien nos sonríe sin simpatía, estamos obligados por el idioma a llamarlo sonrisa igual, cuando los ingleses pueden cambiar el smile (sonrisa, propiamente dicho) por smirk (sonrisa con la boca medio cerrada, como de listillo) o grin (más asociada a alguien que está pasmando y se le ha quedado la sonrisa en la boca como un rictus).

Las carencias no son, evidentemente, algo único del castellano. Es más, la diseñadora gráfica Anjana Iyer ha recogido, en una serie de ilustraciones llamada Found in Translation, una treintena de palabras casi imposibles de traducir al idioma de Shakespeare (ni en el de Cervantes, de paso). Curiosamente, muchas de ellas describen sentimientos. Mamihlapinatapei habla en yagán, idioma de una tribu indígena de Chile, de una mirada entre dos personas que desean iniciar algo pero no son capaces de juntar el valor necesario para dar el primer paso. En alemán, waldeinsamkeit describe la sensación de estar solo en un bosque y fernweh la de echar de menos un lugar en el que nunca se ha estado. Las hay más cursis como gokotta que en sueco quiere decir levantarse pronto por la mañana con el propósito de escuchar el canto de los primeros pájaros.

También hay bastantes japonesas. Por ejemplo, age-otori quiere decir que tras cortarte el pelo has quedado menos favorecido, tsundoku es comprar un libro y no leerlo, y komorebi es la luz del sol que se cuela entre las hojas de los árboles. También hay alguna palabra española que no encuentra su equivalente en inglés, como friolero. Aunque no es la única difícil de expresar en la lengua de Shakespeare.

En muchas ocasiones que una expresión exista en un idioma y en otro no se debe simplemente a una cuestión de necesidad. En finlandés existe la palabra tokka para referirse a una manada de renos y es bien sabido que los inuits tienen decenas de palabras para diferencias distintos tipos de nieve y tonalidades de blanco. Este fenómeno se conoce en antropología como vocabulario focal, es decir, el léxico de un grupo social se desarrolla en función de su cultura, su entorno… Así, los alemanes, conocidos consumidores de cerveza, tienen unas 70 palabras para describir esta bebida y los estadounidenses tienen decenas de sinónimos para hablar de coches y dinero (es llamativo que esta flexibilidad estadounidense haya llegado a España por la vía del doblaje, que traducía la expresión bucks por su significado literal, pavos: ahora en según qué círculos se llama como es ave a los euros).

Gestos con diferentes significados

También los gestos se prestan a la confusión, más aún cuando se trata de expresión corporal. Los gestos, como todo lenguaje, se estructuran según códigos interpretables por el grueso de la población y así lo ha evidenciado Paul Ekman, catedrático de psicología de la Universidad de San Francisco y uno de los investigadores más reputados en el campo de la comunicación no verbal. Sin embargo, también a la hora de expresarnos con las manos existen diferencias culturales e incluso los gestos más comunes, los gestos simbólicos, pueden dar lugar a interpretaciones erróneas.

Para reducir al mínimo estas brechas comunicativas, sobre todo porque en los albores de la globalización económica necesitábamos aprender que hay países más cariñosos que otros, surgieron manuales de protocolo útiles hasta para el más común de los mortales: Kiss, Bow, or Shake Hands (The Bestselling Guide to Doing Business in More than 60 Countries), de Terri Morrison y Wayne A Conaway, es el la biblia de las guías sobre cómo superar las diferencias culturales; al que se suma Business Etiquette: A Guide to International Communication and Customs, de Lillian H. Chaney y Jeanette S. Martin; Going Dutch in Beijing: The International Guide to Doing the Right Thing, de Mark McCrum; Rude Hand Gestures of the World: A Guide to Offending without Words, de Romana Lefevre, para los que prefieren crear un conflicto diplomático cuando se viaja; y el más reciente Don't Get Me Wrong!: The Global Gestures Guide, de Julia Grosse. Este último, centrado únicamente en cómo un gesto tan común como por ejemplo los cuernos puede ser cool en Estados Unidos y ofensivo según el contexto en España, ha recopilado gestos de hasta 50 países, de Australia a Zimbabwe, para dar cuenta de las diferencias de nuestra comunicación no verbal. Porque pese a que un gracias en el idioma local y una sonrisa siempre funciona, nunca está de más saber a qué atenerse cuando te equivocas con los gestos en un país que no es el tuyo.

Todo va bien cuando haces este gesto en países como Estados Unidos, Gran Bretaña, Corea del Sur, Sudáfrica y, por supuesto, España. En Francia, Polonia y Suiza levantar el pulgar es un gesto matemático, ya que señala una unidad de cualquier cosa; pero ojo si se te ocurre elevar un centímetro ese dedo en Grecia, Afganistán, Irán o Iraq, ya que se considera un insulto. Peor aún si elevas ambos: el bilakh es de lo más grosero para un iraquí. Es como la peineta (¿para cuándo un nombre menos ridículo para un término tan ofensivo?) persa.

Cuestión de cuernos

En Italia, Brasil, Portugal, Colombia y por estas latitudes hay que vigilar a quien se le dedica este gesto y alza el índice y el meñique a la vez, ya que podrían correr peligro sus votos matrimoniales. El cornudo es un paria en el arco mediterráneo (y algo más al oeste), pero los cuernos en manos de roqueros y peludos lo único que pretenden es que se le dé más caña a la guitarra.

Pulgar e índice unidos a veces no es ok

El gesto perfecto para canadienses, mexicanos, suizos, estadounidenses y gran parte del área norte del globo terráqueo. Sin embargo, tanto en Brasil como en Turquía el círculo que forman ese pulgar e índice unidos por sus extremos se considera obsceno, ya que recuerda a uno de los orificios menos insignes de nuestro cuerpo.

Crucemos los dedos

El clásico gesto de buena suerte que hemos importado de la cultura anglosajona (lo nuestro contra el mal fario es más bien tocar madera) está muy mal visto en Vietnam y otros países surasiáticos ya que los dedos cruzados simbolizan las piernas cruzadas femeninas y, por extensión, su sexo. Muy vulgar por lascivo, claro.

Juntar todos los dedos a la vez

Es uno de los gestos más característicos de los italianos, que tanto viene a preguntarnos qué queremos de manera paciente como nos urge a desaparecer del mapa. La polisemia de este gesto se dispara cuando sale de las fronteras italianas: en Congo significa algo pequeño; en Turquía que una cosa es bonita o buena; mientras que en Egipto nos esgrime a que esperemos un momento a ser atendidos.

Besos y saludos

Mientras que en Reino Unido y Estados Unidos besar en la mejilla para saludar se le permite a familia y amigos cercanos, los franceses han hecho de su faire la bise una cuestión nacional. Más al norte, en Holanda, Bélgica y Suiza en vez de dos, se saludan con tres besos; y más al sur y al este, en Oriente Medio, el beso en la mejilla está reservado sólo al saludo entre hombres. Los zurdos han de saber que en Arabia Saudí y otros países islámicos la mano izquierda, utilizada habitualmente para la limpieza corporal, se considera sucia y es una falta de educación saludar o comer con ella.

V de ¿victoria?

Triunfalista o pacifista, los dedos índice y corazón han pasado a nuestro imaginario colectivo gracias a los medios como símbolo de cierto buenrollismo. Todo lo contrario que en Reino Unido, Irlanda y otros países de la Commonwealth como Australia y Nueva Zelanda, donde significa todo lo contrario: no sólo es un signo grosero, sino también un desafío a la autoridad. Piensen en Churchill y luego en Sid Vicious.

Barbillas afiladas

Los belgas, franceses, italianos transalpinos y tunecinos envían a tomar viento a la gente acariciando con gesto amenazante su barbilla. En Francia, no obstante, se trata de un gesto que enfatiza la caradura de ciertos sinvergüenzas, pero en la Italia meridional tocarse la barbilla de dentro hacia fuera es un simple y rotundo No.

Pulgar e índice como una pistolita

Para prácticos, los habitantes de los Países Bajos: en Bélgica, Liechtenstein y Holanda este gesto no significa nada más que una pareja, un dos. Y como curiosidad, en China la pistolita se multiplica por cuatro y es símbolo del número ocho. Por el contrario, en Italia es señal de que las cosas no funcionan. Por algo aquí también vemos en ese gesto la imagen de un gatillazo.

Dudas históricas sobre la existencia de Francisco Franco

En esta época nihilista, donde se ha dudado de la existencia de tantas cosas, desde los genocidios judío y armenio a la del mismísimo Jesucristo, y donde incluso es posible poner en duda la corrupción de los políticos (así lo hacen los telediarios oficiales sin parar), donde se puede dudar hasta de la muerte de Elvis o de Michael Jackson, ese hombre ni negro ni blanco, ni vivo ni muerto, ni hombre ni mujer, ni niño ni adulto, ni inocente ni culpable, me parece insólito que no se haya sospechado ni un momento sobre la más que probable inexistencia de Francisco Franco. En el XIX, incluso un honorable arzobispo luterano de Dublin, Richard Whately, además autor de un severo tratado de lógica, se empeñó en negar la existencia de Napoleón y reducirla a un bulo creado por las gacetas. Sin embargo, de Franco se ha sospechado incluso que tenía un doble y no resulta raro habida cuenta de que toda la nomenclatura del régimen y sus mismos parientes o emparentados, empezando por el marqués de Villaverde, dependían de él y estaban interesados en que durara sin gastarse más de lo legítimo, por la gracia de Dios o sin ella, dejando su efigie en los sellos y en las monedas para garantizar los dividendos que a toda esa corruptela daba la finca España. Nunca se le dejó salir del país ni nunca le tomaron las huellas dactilares; es más, según se ha confirmado gracias a la aparición del censurado historial médico, es seguro que no llegó a superar la pancreatitis que lo tumbó en Burgos la última semana de junio de 1938, haciéndole fallecer el día 27. No hubo más remedio que tapar la cosa para evitar que se dividieran las fuerzas nacionales cuando estaba a punto de caer la República, aislada por unos aliados ansiosos de tener el mismo suministro de wolframio que Franco daba a los alemanes. 

Vine a saber, casi siempre por tortuosos testimonios orales y parciales que había que encajar penosamente, que lo sustituyó, para no dar lugar a sospechas, un doble que no había desempeñado hasta entonces esa labor, un teniente, Alfredo Cruz Oropesa, nacido en Cuba y criado en Orense, que era casi un clon del Generalísimo, pero algo más propenso a acumular kilos, destinado desde hacía siete años en la embajada de España en Portugal. Se sabía que nadie, fallecidos Mola y Sanjurjo en accidentes de aviación, estaba dispuesto a asumir un mando tan espinoso, y el inventor de la patraña, el turbio ministro Ramón Serrano Suñer, cuñadísimo de Carmen Polo, logró montar la impostura sin que se enterara el Estado Mayor y el no menos turbio y suspicaz monárquico Pedro Sainz Rodríguez, quien estuvo muy cerca de averiguar el entuerto cuando empezó a frecuentar a una prostituta de que era asiduo servidor el teniente; Serrano se enteró y lo destituyó antes de que cascara la muchacha, so color de que hubiera usado el coche oficial para ir de furcias, y mandó a la chica con la boca grande donde nunca más se supo. Carmen y el suplantador durmieron en camas separadas hasta el fallecimiento del impostor, inverosímil solo para su mujer, para quien su actuación nunca pasó de pobretona. 

Sobre su labor al frente de la horaciana nave del estado se ha discutido mucho, pero en balde. Es cierto que nunca permitió que se rompiesen las relaciones con Cuba, pues él mismo era cubano y pariente lejano de Fidel Castro, algo que seguramente Castro no ha llegado nunca a saber, ni posiblemente creería si se enterase; gracias a los datos cuya fuente más abajo referiré, es posible deducir que soñaba con que Cuba se reintegrara a España como podrían reintegrarse las dos partes de la Alemania dividida, algo que le regocijaba también secretamente por lo mucho que jorobaría a los americanos. Es más, algunas circunstancias me obligan a pensar que no fue un títere de Serrano Suñer, porque, como hacía citando al  golpista general Martínez Campos, no se metió en política; es más, ni se dejó dominar por la Falange. Por otra parte, el único enterado de la superchería, fuera de la propia Carmen Polo, a quien dejaba mano larga en las joyerías de Madrid, fue el general Agustín Muñoz Grandes, que se encontraba en el domicilio de Franco visitándolo cuando tuvo lugar el óbito; Carmen llamó por teléfono a Serrano antes de dar la noticia y le mantuvieron la boca cerrada con diversas prebendas y sobornos, mandándolo además a la lejana Rusia con la División Azul, y así hasta que falleció en 1970, cinco años antes que el dictador suplente. Nada pudo sospechar el exilio republicano, nada el Partido Comunista clandestino, nada siquiera los sucesivos distintos gobiernos del régimen. No les convenía. Solo se empezó a destejer la maraña cuando, con motivo de la investigación sobre los fondos de oro judío incautados en Suiza al fallecimiento de Ramón Serrano Suñer en 2003, aparecieron en uno de los depósitos los cuadernos autógrafos del diario de Muñoz Grandes, una parte de cuyas censuradas fotocopias he podido consultar para elaborar esta nota, bajo expresa advertencia de no reproducirlas. Sus dueños nunca lo permitirían. 

Pero yo pensé que, si lo pusiera por escrito en este blog, los demás podrían leerlo como ficción en un contexto como este y no habría peligro de que se impugnaran herencias o se torcieran los intereses anudados al caso. Después de todo, ¿quién se iba a creer una superchería como esta? O peor. ¿Quién o quiénes habría interesados en destaparla?

jueves, 14 de agosto de 2014

Epigrama sobre Robin Williams


Algunos cometen sobrios tonterías
que nunca cometerían si estuvieran borrachos.

martes, 12 de agosto de 2014

Entrevista con Borges

"Borges, harto de Borges". Entrevista inédita ralizada por Xavier Rubert de Ventós en 1992. Publicada en El País, 25-I-1998 y republicada hoy en ese mismo periódico:

Éste es un fragmento del diá­logo que mantuve con Bor­ges en su casa de Buenos Ai­res, el verano de 1982, desde que me abrió la puerta su vie­ja criada hasta que vino a ce­nar con nosotros su hermana Norah, viuda de Guillermo de Torre. Pese a ser "analfabe­ta" (como precisaba Borges con cierto orgullo), la criada no ca­recía de reflejos ágiles ni de una admirable capacidad de utilizar en su provecho los acontecimientos imprevistos. En menos de 10 minutos pasó así de dialogar suspicazmente desde el resquicio de la puerta y cerrármela en las narices a entregarme a su amo, ex­plicarme que debía parar la lavadora al sonar un pitido y a esca­par de la casa para no volver hasta tres horas más tarde (luego Var­gas Llosa me ha contado que a él le pasó algo parecido). En este tiempo tuve yo que abrir la puerta, contestar al teléfono, acom­pañarle a que me enseñara sus cuadros de tigres y el vestido rosa de su madre desplegado sobre la cama... Al día siguiente me pi­dió que le acompañara al cementerio donde iban a enterrarle, y allí nos recogió María Kodama, que venía de la Universidad.

-Dice usted que nació en un suburbio de calles aventuradas y ocasos invisibles, y añade: "Pero lo cierto es que me crié en un jardín, detrás de una verja con lanzas, y con una biblioteca ilimitada de libros ingleses".

-Sí, era la biblioteca de mi padre y de mi abuelo... Sí, de mi padre, de mi abuela y de mi bisabuelo.

-¿No será eso su personal experiencia de un destino general de América? Mario Faustino dijo que lo propio de América fue "nacer adulta", con una jurisprudencia ya desarrollada, una joya arabista, una prosa ya barroca... Aun hoy mismo, en la Repú­blica Dominicana le insultan a uno en la calle llamándole "he­reje" o "sin concepto".

Creo que los americanos somo europeos desterrados. Yo no tengo nada en común, digamos, con los aborígenes.

-No había pensado en eso. Pero creo que, de algún modo, todos somos europeos. Europeos en el exilio, en el destierro, ¿no? Creo que los americanos somos europeos desterrados. Y eso nos hace heredar toda la cultura occidental. No sé si lo he­mos aprovechado hasta ahora... quizá Estados Unidos lo hizo mejor que esta América. En todo caso, yo creo que no tengo nada en común, bueno, digamos con los aborígenes. Tengo una gota de sangre guaraní por ahí, pero eso no cuenta mayormen­te. Y creo que somos, sí, occidentales. Salvo que eso de occi­dentales también es falso, ya que en la cultura occidental Israel no es menos importante que Grecia. Entendida Roma como ex­tensión de Grecia, desde luego. Pero creo que sentimos eso y de­bemos tratar de merecerlo.

-Para usted Buenos Aires es "un viejo hábito"...

-Sí, yo no conozco bien la ciudad. Como casi todo el mun­do, conozco lo que se llama el centro, que topográficamente es un extremo de la ciudad.

-A mí me sorprendió que Keyserling hablara de la esencia o del carácter de Buenos Aires como el "no te metás", que se correspondería con el catalán "no t'hi emboliquis".

-Sí, pero hay también el otro adagio, "primero tira tu lanza", que sería lo con­trario.

-¿Coexisten ambos en su país? ¿Coe­xisten como en la plaza de Mayo, donde según usted se mezclan "la clara guerra contra los españoles y la oscura guerra contra el gaucho"?

-Exactamente. Aunque no sé; yo no puedo hablar con ninguna autoridad so­bre Buenos Aires. Es una ciudad que dejé de ver hacia 1950 y tantos.

-Pero sobre la que no ha dejado de escribir.

-No, he seguido escribiendo, pero siempre he pensado en aquel Buenos Ai­res pretérito, un Buenos Aires que ha desaparecido. Sin embar­go, ocurre una cosa curiosa, y es ésta: yo puedo estar en Lucer­na, puedo estar en Tokio; pero eso es durante la vigilia. Cuan­do sueño, sin embargo, siempre sigo estando en Buenos Aires. Y sobre todo en la Biblioteca Nacional, en la calle de México, o, si no, en aquel Buenos Aires de casas bajas de mi niñez. Es decir, algo mío se queda en Buenos Aires aun cuando viajo. Yo he viajado por buena parte del mundo, pero nunca sueño en es­tos lugares. ¿Cómo le diría yo?; estoy en Japón, estoy en Egip­to, estoy en Irlanda, estoy en Tejas, pero eso durante la vigilia. Cuando sueño, estoy en Buenos Aires, en un Buenos Aires que, desde luego, sólo existe en la memoria de hombres viejos como yo...

-Entonces usted sólo creería en la nacionalidad que se sueña.

Sí, tengo valor cívico, que no valor físico. Mi cirujano y mi dentista lo saben muy bien.

-Sí, en una nacionalidad onírica...

-Y por tanto muy épica...

-¡Pero, desde luego! Yo creo que el nacionalismo ha traído muchos males. Ante todo, va contra la pareja distribución de los bienes espirituales y materiales; eso es una. Y la otra es que na­cionalismo da a creer que cada país es el único; que el idioma que cada uno habla es evidentemente el mejor... Mañana va a salir un poema mío, en el que hablo de eso. Hablo de lo que me parece eso de estar parcelado en países, cada uno con su mito­logía peculiar, con antiguas o recientes tradiciones, con un pa­sado sin duda heroico, con agravios, con litigios...

-Usted es muy pacífico, pero se enfrentó valientemente a los peronistas...

-Sí, tengo valor cívico, que no valor físico. Mi cirujano y mi dentista lo saben muy bien. Una vez, a mi madre la amenazaron de muerte por el teléfono, a las tres o a las cuatro de la mañana. Una voz grosera le dijo: "Yo los voy a matar, a vos y a tu hijo". "¿Por qué, señor?", dijo mi madre. "Por­que soy peronista". Ella le contestó: "Bueno, en el caso de mi hijo es muy fá­cil, está ciego; sale todas las mañanas a las diez de esta casa. En cuanto a mí, les aconsejo que se apuren, que no pierdan tiempo telefoneando, porque he cumpli­do 80 y tantos años, y a lo mejor me les muero antes".

"Me les muero". Eso no puede decir­se en otros idiomas. Sí, quizá en inglés: "I die on you". Pero no tiene tanta fuer­za, ¿no? Sí, "me les muero antes"... En­tonces el otro cortó la comunicación. Le pregunté: "¿Qué pasó, madre? ¿Sonó el teléfono?". "Sí", me dijo, "un sonso..." Y me repitió la conversación. Luego, cla­ro, no pasó nada. A veces hay un placer de la amenaza. Después quedan desaho­gados. Uno ha cumplido con su deber y no tiene por qué pasar a mayores.

-Usted decía también que el dolor más terrible es el previsto, el anticipado.

-Sí, claro. La mejor muerte para el moribundo sería un paro cardiaco, ¿no? Ser fulminado sería lo mejor. Pero para los que quedan, no. Mejor prepararse el día de la muerte.

-¿Por qué me ha pedido que nos acercáramos a su tumba, a su bóveda?

-La verdad es que la palabra es un poco triste, ¿no? Pero es mi bóveda...

-... Y la bóveda de sus antepasados.

-Sí. Pero curiosamente yo siento que no están aquí. Si yo pienso en mi madre, yo pienso que ella está en mi casa, y que el hecho de que sus restos estén aquí es... bueno, es verdadero, pero yo no puedo sentirlo. Y sé que está aquí mi abuela y mis abuelos... Están los parientes míos, tantos amigos... Yo sé que eso es un hecho real, pero para mí no es un hecho, digamos, emocional. Siento que realmente ellos están en otra parte; cier­tamente no encerrados aquí...murió hace seis años, está allí, en mi casa. En cambio, aquí sé que están sus restos, pero me parece que eso, emocionalmente, no es cierto. ¿No es mejor pensarlo así? Sería muy triste pensar que está aquí...

-Pero a usted le he oído iro­nizar también sobre la muerte en una milonga que dice: "No hay cosa como la muerte...".

-Sí. "... para mejorar la gen­te". Y luego tengo otra de un condenado a muerte, que es: "Manuel Flores va a morir. / Eso es moneda corriente. / Morir es una costumbre, / que suele tener la gente". Respecto a la "otra vida", no sé qué decirle: ambas cosas son igualmente increíbles. La inmortalidad personal es in­creíble, pero la muerte personal también lo es.

-Aparte de creíble o no, ¿re­sulta para usted querible? Se lo pregunto porque en algunos tex­tos parece que usted no sólo no crea, sino que tampoco quiera esta inmortalidad.

-Ah no; en mi caso personal, no. Ahora, si yo pudiera ser in­mortal en otra situación, y con el olvido total de haber sido Borges, pues bien, entonces acepto la inmortalidad. Pero no sé si tengo derecho a decir "acepto". Creo que en el budismo se niega la existencia del alma. Se supone que cada individuo, du­rante su vida, construye una suerte de organismo mental, que es el karma, y que ése es heredado por otros, no por él, ya que si no creemos en el yo no podemos creer en la muerte personal, ¿no? Buena parte del libro Las cuestiones del rey Milinda (Milinda es una evolución sánscrita del Menandro, que es un catecismo budista), buena parte de este libro está dedicada a la negación del yo. El yo como el que han negado Hume, Fernández y Schopenhauer.

-En este sentido, es usted muy poco unamuniano...

-Ah, desde luego. Unamuno estaba loco. Yo no sé cómo no estaba cansado de ser Unamuno. Y eso que no vivió tanto como yo. Yo estoy harto de Borges. Cada mañana, al despertar y en­contrarme con él, me digo...

-¿"A ése le tengo ya muy conocido..."?

-Eso, una tristeza, sí. Ya estoy harto de ese... un interlocutor permanente.

-Una actitud no tan distinta, sin embargo, de la de Kierkegaard, que deseaba lo absolutamente Otro. Esta posición radi­calmente religiosa, ¿no conecta de algún modo con una posi­ción radicalmente nihilista como la suya?

Me gustaría sobre todo leer y también ver las caras de las personas que quiero y los lugares donde estuve con amigos
-Sí, claro. Esto "otro" sería Dios, ¿no?

-No sé; Dios o la Nada. En todo caso, la no-continuidad de lo humano más allá de este mundo.

-Hay ya un exceso de lo hu­mano aquí.

-Y no desearía usted, en ningún caso, su continuación.

-No, yo no. Tengo la espe­ranza -mi padre tenía la misma- de morir enteramente, de morir en cuerpo y alma, si es que el alma existe.

-¿Y cómo comprende usted que para mucha gente eso no constituya una esperanza, sino un desasosiego?

-Yo conozco a mucha gente religiosa, y están un poco aterra­dos. Porque o esperan el paraíso -lo cual, como dijo Bernard Shaw, es un soborno- o se temen el infierno. En cambio, una per­sona que no cree en ninguna de las dos posibilidades, una perso­na como yo, que no se cree dig­na de castigos o de recompensas eternas, puede estar tranquila. Pero todo es tan raro, la verdad, que a lo mejor perseguimos este diálogo en otro mundo...

-Usted escribió: "Descreo de la democracia, ese curioso abu­so de la estadística". Y en otro lugar habló de la dictadura di­ciendo que favorece la opresión, favorece el servilismo y, lo que es peor, favorece la idiotez.

-Curiosamente, aunque yo haya dicho estas últimas pala­bras, estoy de acuerdo con ellas. En cuanto a la democracia, creo que por ahora (y ahora puede significar cien años) en este país somos indignos de ella. En cuanto a la dictadura, ya conocemos sus efectos devastadores. Pero yo, realmente, no entiendo de política. Soy un tranquilo e inofensivo anarquista spenceriano. Y de anarquismo saben ustedes, los catalanes.

-¿Conoció usted a nuestros modernistas y noucentistas: Rusiñol, Maragall, Bertrana, Ors...?

-Ah, sí, a Ors sí. ¿Vive todavía este muchacho?

-Murió hace ya algunos años. ¿Le conoció usted personal­mente?

-No, me interesaron muchísimo algunos ensayos suyos. Muy finos, muy finos... Hasta que leí una especie de novela suya, no recuerdo ahora el nombre, que me pareció intolerable. No leí nada más de él.

-¿Se refiere a La bien plantada?

-Eso, La bien plantada. Inaceptable. Las medidas del torso, la cintura y los to­billos de la protagonista eran absoluta­mente intolerables. Decidí no volver a abrir un libro suyo.

-Lo que sí ha continuado manejando fue el Diccionario etimológico de Coromines. (Cojo de la estantería una primera edición desgastada por el uso, y con el Coromines en las manos, hablamos del Cratilo platónico, del carácter representa­tivo o arbitrario de las palabras, de su historia y transformación).

-Vea cómo el término sajón bleich, que significa sin color, de­rivó de un modo contrapuesto: en castellano a blanco y en inglés a black (negro).

-¿Será por algo parecido por lo que los chistes procaces son en castellano chistes verdes y en inglés chistes azules?

-La verdad, no entiendo esta inversión por la que el verde, que debería sugerir algo natural, vino a significar en castellano todo lo contrario. Pero encontraré la solución. En cuanto la halle, le escribo enseguida. (Borges habla siempre de temas retóricos, etimológicos o incluso poéticos en términos de verdad, de solución, de exactitud).

-¿Pero tiene usted aún el Coromines en las manos?

-Sí.

-Pues busque el término jazz... Mire, en el inglés criollo de Nueva Orleans to jazz quería decir fornicar. O, más precisamente, fornicar de un modo breve, espasmódico, violento, como sugiere el sonido mismo de la palabra. Es como tango, que no viene, como creía Lugones, del tangere latino, sino de la etimología africana que veíamos antes en el Coromines. Nolli me tangere-just jazz it... Aunque tampoco estoy seguro. Si yo pudiera con­sultar... pero hace ya años que no veo.

-Tres cosas se pierden al perder de vis­ta "el mundo de la representación" -como llamaría usted al mundo físico-, el mundo de los libros y el mundo de la pro­pia escritura. Son tres pérdidas distintas.

-Cierto. -¿Cuál ha ido más dolorosa para us­ted?

-No. A mí me gustaría sobre todo leer, leer por ejemplo un ver­so erótico de Eduardo Marquina donde todo es un juego de refle­jos en espejos. Y me gustaría también ver las caras de las personas que quiero... las caras de mis amigos. Y también los lugares don­de estuve con amigos: la librería Salvat-Papasseit en Barcelona. Pero venga usted y acompáñeme a la otra habitación, donde le en­señaré los cuadros de tigres y el último vestido de mi madre.

Muerte de un cómico

Si siempre acongoja la muerte de alguien, porque estamos unidos a la humanidad, como quería John Donne, el poeta inglés, la de un cómico lo es mucho más. Porque sabe encontrarle la gracia a la vida y hacer durar esa ilusión. Pero que se quite la vida es aún peor, nos deja el escenario vacío, con el verdadero protagonista delante. Como cuando cerramos los ojos y descubrimos donde estamos en realidad. Como dijo otro gran actor antes del tránsito: "Morirse es fácil, la comedia es difícil". Es difícil encontrarse todas las mañanas con el mismo cuerpo que animar, esa marioneta que pende de capilares de pasión y nervios de razón, víctima de los siempre trillados caminos de las rutinas y los apegos, viviendo la fotocopia del mismo día, todavía más borrosa, para la que había que buscar el apoyo de la cocaína y el alcohol, excusas que servían, en su caso, para agostar el brillo asesino del genio: "La cocaína excita a los demás, a mí me frena", decía. Robin Williams. Se cansó de sucedáneos y no encontró otra paz que la perpetua, pero mientras se resistía nos dejó una gran estela de papeles cómicos; incluso le devolvió las ganas de vivir a otro actor, su amigo tetrapléjico, el actor Christopher Reeve, que hacía de Supermán, a quien hizo reír por primera vez desde el accidente que lo baldó. Los humoristas siempre están entre los que gusta recordar, dígalo Yorick; su ejemplo de actores da fuerzas para fingir hasta el final esta representación, aunque envejecer, morir, sea el verdadero argumento de la obra. Debemos aplaudir, como aplaudimos a ese otro compañero que se lleva en el camino, el misionero que ayudaba a enfermos de ébola: también hizo bien por sus semejantes, pero representando una tragedia. Y aplaudir, confortar o amar a la gente que tenemos cerca, si no queremos estar solos cuando llegue el tren. Por ellos hay que seguir.

lunes, 11 de agosto de 2014

Nuevos datos biográficos sobre Miguel de Cervantes

Alfredo Valenzuela, "Hallan cuatro documentos inéditos sobre Cervantes, uno con autógrafo", ABC, 
11/08/2014:

Cuatro documentos relacionados con Cervantes que hasta ahora no habían sido estudiados, uno de ellos con un autógrafo del autor del Quijote, y que ofrecen nuevos datos sobre su vida, han sido hallados en archivos de Sevilla y de La Puebla de Cazalla (Sevilla)por el investigador José Cabello Núñez.

Archivero de La Puebla de Cazalla, José Cabello ha explicado a Efe que encontró el primero de estos manuscritos en el archivo municipal de esta localidad sevillana, y que se trata de un convenio entre el Ayuntamiento y el propio Miguel de Cervantes para que este pudiera efectuar la requisa de trigo y cebada como comisario de la Hacienda Real.

Ese primer documento, según el investigador, es de marzo de 1593, fecha en que, sin embargo, los biógrafos de Cervantes lo ubican en la ciudad de Sevilla sin ejercer ninguna actividad.

El manuscrito menciona igualmente que Cervantes trabaja para el proveedor de la Flota de Indias Cristóbal de Barros, nombre que, según Cabello, tampoco figura en las biografías del escritor.

Al mencionar el manuscrito la Flota de Indias, Cabello recurrió al Archivo de Indias de Sevilla, donde ha hallado otros dos documentos que tampoco habían sido estudiados, uno que sitúa a Cervantes en la Puebla de Cazalla entre febrero y abril de 1593 como comisario de abastos y otro que deja constancia de que el salario de Cervantes era entregado a una mujer llamada Magdalena Enríquez.

La mujer que cobraba su salario.

Por último, Cabello ha encontrado en el Archivo de Protocolos de Sevilla el poder notarial por el que Cervantes, en efecto, facultaba a Magdalena Enríquez para cobrar sus honorarios como comisario de Abastos, que es el documento que lleva la firma del escritor.

Para el investigador, este último es el hallazgo de más valor desde el punto de vista biográfico, ya que ha asegurado que los biógrafos de Cervantes no citan a Magdalena Enríquez, quien debió de tener una relación de confianza con el escritor, hasta el punto de que la autorizara para cobrar su salario.

Según Cabello, en aquella época las mujeres no estaban autorizadas para realizar transacciones sin el consentimiento de un hombre, a no ser que fuesen viudas, por lo que ha considerado a Magdalena Enríquez una figura digna de estudio para aclarar su relación con Cervantes.

A las órdenes de Cristóbal de Barros.

Otra línea de investigación que deben abrir estos hallazgos, según Cabello, es sobre los servicios prestados por Cervantes a la Corona, ya que hasta ahora no había constancia de su trabajo a las órdenes de Cristóbal de Barros.

El investigador ha explicado que Cristóbal de Barros y Peralta, entonces proveedor general en la Casa de Contratación de Sevilla para los galeones de la Armada y Flotas de la Carrera de las Indias, es considerado como el mejor constructor de navíos de guerra del reinado de Felipe II y artífice de la organización técnica de la escuadra española vencedora en Lepanto y de la Armada Invencible.

Barros ostentó también el cargo de Superintendente de Fábricas, Montes y Plantíos de la Costa Cantábrica y tras ser nombrado fabricante mayor, pasó a Sevilla en el año 1592 como proveedor general de la Flota de Escolta de las Indias, y permaneció en la ciudad hasta su muerte en 1596.

José Cabello tiene previsto publicar un artículo explicando estos hallazgos en un volumen que, con el título de «Trigo y aceite para la Armada, el comisario Miguel de Cervantes en el Reino de Sevilla», reunirá aportaciones de archiveros e investigadores de la provincia sobre la labor como comisario de abastos de Cervantes en La Puebla de Cazalla, Marchena, Osuna, Écija, Sevilla y Carmona, donde se conserva otro autógrafo de Cervantes hallado hace un siglo.

Cervantes llegó a Sevilla cuando la ciudad era capital económica de un imperio y una de las ciudades más importantes y pobladas de Europa, además de puerto de Indias, si bien sus gentes vivían en penosas condiciones, como el escritor describe en algunas de sus novelas, y fue también en la cárcel de Sevilla donde cumplió condena por irregularidades en sus tareas recaudatorias.

sábado, 9 de agosto de 2014

Un manchego editor de los Lazarillos, Benito Maestre

Hace cuatro años me topé, revolviendo con otro propósito libracos de ciencia incierta en mi acostumbrado siglo XIX, con un desconocido editor manchego, residente en Ciudad Real y en Madrid, que me llamó la atención, y, como no era recordado por absolutamente ningún erudito ni coterráneo ni de fuera, fui juntando los pedazos dispersos de su memoria por aquí y por allá. Se trata de Benito Maestre Marcos (tal vez Benito Maestre de Heredia Marcos), el mayor bibliófilo que ha dado la provincia de Ciudad Real y uno de sus mejores eruditos en tal siglo junto al agustino recoleto Joaquín de la Jara. De su bibliofilia no cabe dudar, si escuchamos nada menos que al discípulo de Gallardo, don Cayetano Alberto de La Barrera y Leirado, máximo bibliógrafo de nuestro teatro clásico, cuando comenta en una carta de septiembre de 1861, refiriéndose a José Sancho Rayón, y como al paso, que “en lo respectivo al conocimiento, rebusco, avalijo y acomodo de preciosidades bibliográficas salió tan aventajado que pronto llegó a competir con el famoso don Benito Maestre y a merecer el dictado de el Culebro”, véase José Lara Garrido, “Riesgo y ventura de un gran bibliógrafo, estudioso del Siglo de Oro. Nuevo perfil de C. A. De la Barrera”, en Lectura y Signo I, (2006), p. 279. El mismo Gallardo llamaba a don Benito, no poco operísticamente, “urraca ladrona” por su poca ética a la hora de agenciarse libros y manuscritos.

Pero don Benito es también notable por una descendencia eminente, su hijo el geólogo Amalio Maestre Ibáñez (1812-1872), del que hablaré más tarde. En cuanto a Ramón Maestre, quizá hermano de Benito, fue secretario de la Diputación de Ciudad Real en 1838, diputado entre 1839 y 1840, alcalde en 1843 y 1850 y miembro del Consejo Provincial en 1845, según Ángel Ramón del Valle Calzado, La desamortización eclesiástica en la provincia de Ciudad Real, 1836-1854, p. 235. Otros Maestre, José Domingo y José Félix, eran ganaderos y hacendados naturales de Argamasilla de Calatrava, aunque residentes en Puertollano.

Benito Maestre fue, además de terrateniente, un contador de valores y oficial de primera categoría en la Administración de Rentas de Ciudad Real entre 1808 y 1838. En este último año se jubiló, por lo que con ese cargo, en que le tocó la Desamortización de Mendizábal, probablemente se quedó con bastante bien forrados bolsillos. Conoció así, antes de que muriera en 1818, al ilustrado catalán y pintor aficionado José Boada, quien desempeñaba el mismo oficio en Ciudad Real y era amigo del enigmático poeta neoclásico establecido en La Mancha “Lidoro de Sirene”, un escritor eminente de quien ya hablaré algún día cuando tenga más claro quién se oculta bajo ese pseudónimo. Benito Maestre estuvo casado con una tal María Manuela Ibáñez hasta que la dejó viuda en 1847, según el Índice de expedientes de funcionarios publicos. Viudedad y orfandad, escrito por Antonio Matilla Tascon, p. 316. Propietario como ya he dicho, de algunas tierras manchegas, tuvo la singular idea de gastar su dinero coleccionando arte, antigüedades y ediciones de obras narrativas del Siglo de Oro, para lo que se valió, según se comentaba en la época, de métodos unas veces legales y otros ilegales, incluso la sustracción. Como bibliófilo se permitió el pequeño capricho de elaborar y costear una lujosa edición de todos los Lazarillos (el original, atribuido por entonces a Diego Hurtado de Mendoza, hoy ya con bastante fundamento, y los más importante, sus continuaciones, una de ellas la muy anticlerical, incluso entonces, del protestante toledano huido a Francia Juan de Luna) bajo el título de La Vida de Lazarillo de Tormes, y sus fortunas y adversidades. Por D. Diego Hurtado de Mendoza. Nueva edicion de lujo, aumentada con dos segundas partes anónimas [la última "sacada de las crónicas antiguas de Toledo, por H. de Luna"], con grabados por artistas españoles Madrid, imprentas de Pedro Omar (id est, Mora) y Soler y Vicente Castelló, 1844, con segunda edición en 1845. La edición añade un escueto prólogo firmado por el editor, “Noticias historicas de D. Diego Hurtado de Mendoza”.  En total es un volumen de 382 páginas, raro, que se vende en librerías de viejo por centenar y medio de euros y que, como es natural, no tengo, porque la bibliofilia es afición cara y mi colección solo se nutre de rarezas económicas; de ahí que no haya podido entretenerme en determinar más detalles de la obra. Fuera de este esfuerzo editor por rescatar las olvidadas continuaciones del Lazarillo, también colaboró en la edición ilustrada y anotada que el fecundo erudito Basilio Sebastián Castellanos de Losada hizo de las Obras de Quevedo en 1845, cediéndole alguna copia de sus manuscritos, a juicio de don Aureliano Fernández-Guerra, “estragada y malísima”. Cierto que, por lo que he podido ver, don Benito era mejor coleccionista que erudito, y como tal algo descuidado. 

Pero es preciso referir que lo más importante que dejó don Benito, aparte de esta primorosa edición ilustrada, que declara su amor por La Mancha, fue su portentosa colección de novelas del Siglo de Oro, donada a la Biblioteca Nacional de Madrid por su viuda, donde pudo aprovecharla unos sesenta años más tarde su director don Marcelino Menéndez y Pelayo para elaborar su monumental estudio Orígenes de la novela, escrito entre 1905 y 1915 e impreso en Santander: CSIC, 1943, en cuatro volúmenes; incluso es posible que el editor Ribadeneyra la utilizara para los volúmenes de novelistas de la BAE, Biblioteca de Autores Españoles, impresa en esos años. Por demás, incluso es posible que la utilizara otro editor, el propio hijo ilegítimo del abate Sebastián de Miñano, Eugenio de Ochoa, instalado en París esos años como editor, quien facturó, curiosamente sin año, tres volúmenes de novelistas áureos quizá copiados al benemérito Ribadeneyra. Ya veremos que Benito Maestre se carteó de hecho con Miñano por otra cuestión. 
Por lo que toca al destino de algunas de las piezas anticuarias que formaban su colección, hay que mirar a la descendencia de nuestro ilustre manchego. En una relación de minerales que hace el geólogo Felipe Naranjo y Garza en 1854, reseña un donativo arqueológico muy exótico y peculiar: un librito tallado en roca asfáltica y por tanto de color gris claro, en cuya portada se encuentra, en árabe maronita, el texto de un padrenuestro. La pieza procede nada menos que del Mar Muerto y fue donada a la Escuela de Minas, trasladada de Almadén a Madrid en el siglo XIX, por el profesor, ingeniero y geólogo Amalio Maestre (1812-1872), del que se sospechan también otras donaciones, como un Buda de esteatita procedente de China. Como es natural, desconozco la antigüedad de estas donaciones, probablemente fruto del saneado y bien nutrido bolsillo desamortizador de su unguilargo padre, coleccionista fanático de antiguallas. Al menos el librito puede contemplarse en el Museo Histórico Minero Don Felipe de Borbón y Grecia de Madrid, pero el Buda no lo he visto. Averígüelo Vargas. El caso es que, según saqué de una nota del pobrecillo Eduardo de Lustonó a su La capa del estudiante: cuentos y artículos de costumbres, 1880, personaje este asiduo de la tertulia de los hermanos Bécquer y poetas cómicos en el café Suizo, Amalio Maestre también fue un destacado bibliófilo, propietario entre otras cosas de un raro manuscrito titulado Escudo de calvos que es sin duda la obra tardobarroca y semianónima de 1708, Escudo de calvos: formado en un diálogo que componen los licenciados Galfrido Cabello y Blas Raído. Como científico y mineralogista se le debe, según Florentino Azpeitia, el descubrimiento de la teruelita, y compuso e imprimió una Descripción física y geológica de la provincia de Santander (Madrid: Gamayo, 1864), Descripción geológica industrial..., Madrid, 1855, Determinación de las especies minerales..., Madrid: Segundo Martínez, 1871 y una Memoria de las aguas minerales de la provincia de Madrid, Madrid: Impr. Nación, 1961, además de haber colaborado en diversas publicaciones mineralógicas; hay un hermoso retrato suyo al óleo. Quien se interese por este autor puede averiguar más cosas si mira la biografía de Juan Manuel López de Azcona “Mineros destacados del siglo XIX: Amalio Maestre e Ibáñez (1812-1872)”, en Boletín Geológico y Minero, 97, núm. 6, 1986, 122-126. A nosotros nos puede interesar particularmente sus “Observaciones sobre los terrenos volcánicos de la provincia de Ciudad Real” (1844). No estará de más decir que un sobrino suyo, Amalio Gil y Maestre, fue no solo profesor, sino director de la Escuela de Minas e hizo a esta, el 30 de septiembre, de 1897 una donación de más de 600 ejemplares de minerales y rocas que se conservan todavía en su mayor parte. Pero dejemos esta rama tardía y volvamos a Benito y Amalio.

A través del portal de archivos españoles PARES accedo a una carta manuscrita de Amalio a su padre remitida desde Linares a Ciudad Real donde le da cuenta de sus excavaciones en la antigua ciudad minera romana de Cástulo, en Jaén; está datada el 8 de enero de 1833 e incluye mucha información no solo minera, sino arqueológica que podía satisfacer a su anticuario padre: copia inscripciones y dibuja ruinas, entre ellas un idolo de metal que encontró “uno de aquí”, varios restos de mármol y una cabeza de arenisca. A través de otro documento, una carta desde Madrid, en 1839 de Benito a un tal Celedonio López, me entero de que colaboró con el abate Sebastián de Miñano, quien le pidió datos sobre Ciudad Real y sus pueblos para su Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal, y no quedó muy contento que digamos, porque no le devolvió el manuscrito o se lo perdió. Esta es la transcripción, en la que desarrollo las abreviaturas y modernizo ortografía y puntuación:

Muy señor mío: recibo su atenta carta, que me renueva la memoria de mi disgusto, que ahora me es muy sensible, pues, habiéndome pedido mi amigo el señor don Sebastián Miñano, cuando estaba escribiendo su Diccionario y cuando ya se hallaba en la dicha Ciudad [Real], algunas noticias acerca de esa ciudad y pueblos anejos, le entregué los borradores originales que yo tenía recogidos a fuerza de tiempo y trabajo y en los que se hallaban apuntes sinceramente curiosos, refiriéndose en ellos los acontecimientos más memorables ocurridos desde su fundación hasta fines del siglo XVII. Los nombres, que, por premura del tiempo, no tuve tiempo de conocerlos, que no dudé entregarle, por el deseo de proporcionarle el mayor honor posible a esa mi adoptiva patria, pero con tal desgracia que, no habiendo dicho señor puesto sino una muy diminuta parte, los extravió, en términos de no haberlos podido jamás encontrar, y de aquí el que me quedase a obscuras y, con todo, algunas veces reminiscencias de alguna que otra noticia histórica, como son la batalla tenida y ganada en el sitio por los vecinos de Ciudad Real contra los caballeros de Calatrava [se refiere a la batalla de Malas Tardes contra Miguelturra], la manga de aire que entró por la puerta de la Mata y derribó todas las chimeneas llevándose algún tejado y balcones, llegando hasta la parroquia de San Pedro, y otros sucesos muy interesantes que contaba en mi manuscrito de últimos del diez y seis a primeros del diez y siete, y que también desapareció con los otros. Únicamente conservo unos ligeros apuntes sobre la ciudad de Alarcos, los que buscaré y remitiré a usted, así como incluyo una pequeña noticia biográfica de algunos escritores naturales de esa ciudad, que creo no pasan de ocho, pues es nuestra provincia tan escasa de hombres célebres en todos conceptos que, aunque se eche deshojar despeñuelo obras de biografía, historias generales y particulares, de pueblos y de religiones, [los] cronicones de Rades… nada he podido encontrar que merezca la pena más que el célebre Bernardo de Balbuena, obispo de Puerto Rico, autor de tres obras poéticas…

De otra pieza de la colección Maestre tenemos más datos gracias al gran bibliófilo y luego director de la Biblioteca Nacional Agustín Durán, un erudito formado a la vera de Bartolomé José Gallardo, otro erudito que, conocedor de las largas uñas depredadoras de Benito Maestre, lo llamaba Gazza ladra, “Urraca ladrona”, como la ópera de Rossini, en su folleto Zapatazo a zapatilla.... (véase Antonio Cánovas del Castillo, “Cuatro palabras…”, en La Ilustración, núm. 24, 14-VI-1851, p. 185 y 6) y  Durán era amigo de Benito Maestre y como él donó sus libros a la Biblioteca Nacional y nos ha dejado una Arqueología: descripción y examen de un cuadro antiguo de medio relieve y en mosaico, que posee D. Benito Maestre, vecino de Madrid, Madrid, sin año. Creo debe ser una ampliación de su artículo “Arqueología” en el Semanario Pintoresco Español, 26-III-1843, p. 97-100, que he podido leer. Para Agustín Durán representa a Hércules sentado y desnudo ante una de las Hespérides en primer plano, y hay un árbol con una serpiente enrollada en segundo lugar; el cuadro, sobre mármol negro, es polícromo y las teselas son de mármol y pórfido verdoso; un cuadro muy elegante, que fue examinado además, según dice, por el profesor del Museo Nacional Donato García. Para completar el esbozo biográfico de don Benito Maestre tengo que mencionar que, durante la Guerra de la Independencia, debió de encontrarse refugiado en Cádiz con otros funcionarios manchegos, como Félix Mejía, o destinados en La Mancha, como Juan Bautista de Erro, porque publicó con su nombre un artículo en el Diario Mercantil de Cádiz, el 10 de julio de 1813, según informa el puntilloso Diccionario Biográfico de España (1808-1833) de Alberto Gil Novales.
En cuanto a la biblioteca de Mestre en Madrid, poco es posible reconstruir por el momento; fue su viuda quien ofreció a la BN la colección de novelistas antiguos españoles, pero es de suponer que sus hijos y ella misma se quedarían con algunos libros. He mencionado un manuscrito de 1708, pero también he podido averiguar que un filólogo y medievalista francés, el profesor Francisque (sic) o François Michel (1809-1887), copió de Benito Maestre un manuscrito de proverbios vascos (con toda seguridad, los Refranes en Bascuence compuestos por Esteban de Garibay y Zamalloa) y además vio en su colección un libro en octavo muy raro del cura Tomás de Sorreguieta, titulado Triunfo de la semana hispano-bascongada y del bascuence, contra varios censores enmascarados. En tres cartas dirigidas à los literatos españoles… Madrid: Ibarra, 1805. Lo cuenta en la introducción que puso a su edición bilingüe de Arnauld Oihenart, Proverbes basques recueillis par… suivis des poésies basques du même auteur, Bordeaux, Prosper Faye, 1847, 2.ª ed., p. lxxv, nota. Por último, poseyó también un manuscrito valioso de 1791, el Proyecto de Historia Natural y Civil de Cataluña del cosmógrafo y matemático jesuita Ignacio Campserver (1722-1798) y un voluminoso tocho manuscrito de 347 páginas en cuarto, Historia de los hechos de los caballeros de Jerez de la Frontera desde los tiempos de la conquista de dicha ciudad hasta los del rey don Fernando y doña Isabel, con noticia de lo que escribió el arcipreste Diego Gómez Salido: Origen y descendencia de la ilustre casa de Villavicencio y copia de algunos privilegios de la ciudad, ordenado todo por Juan Román, escribano del cabildo. Todos estos manuscritos los vio y describió en su librería el bibliógrafo Tomás Muñoz y Romero, como consta en su Diccionario bibliográfico-histórico de los antiguos reinos, provincias, ciudades, villas, iglesias y santuarios de España (Madrid: M.Rivadeneyra, 1858)
En cuanto a los trabajos eruditos de Benito Maestre, algunos fueron publicados en El Siglo Pintoresco… periódico de Madrid, en concreto uno pionero sobre la biografía del áureo humanista manchego (de Villanueva de los Infantes) Bartolomé Ximénez Patón (1845, t. 1, pp. 169-173) y otros en el Semanario Pintoresco, núm. 20 (1847) sobre el cronista Lope García de Salazar y unos “Estudios históricos. Apuntes para la historia de la ciudad de Salamanca” de escasa importancia.

lunes, 4 de agosto de 2014

Las formas de Baltasar Gracián

Santos Alonso (pp.41-50 y notas al texto) señala en su edición de El Criticón de Baltasar Gracián (Madrid: Cátedra, 1980) algunos rasgos de su estilo y lenguaje, que son conceptistas y cultistas, pero no culteranos.

1. Baquero Goyanes señaló también el perspectivismo que ofrecen los personajes de Critilo y Andrenio, pero la diferencia entre el de Cervantes y el de Gracián es que el de Cervantes es psicológico, y el de Gracián es ético. (M. Baquero Goyanes, El perspectivismo p. 53). Para Gracián las perspectivas son opuestas, y para Cervantes diferentes. Gracián piensa que todo cambia, por lo cual existen dos extremos; pero si las cosas no cambiaran, sería imposible esa dualidad. Baquero Goyanes sugiere que Andrenio representa el imperio de Carlos V, el renacimiento, diríamos; Critilo, por el contrario, el barroco de los Austrias menores, la crisis. De ahí ese pesimismo ingénito que tanto admiraba en él su gran lector, Schopenhauer.  

2. Concisión por medio de la extensión de la elipsis, y el uso preferente de la coordinación y la yuxtaposición. "Dicen trató repartirla" = Dicen trató de repartirla. Omisión de preposición entre verbo personal e infinitivo. "Convocolos todos" / convocolos a todos. Omitir "a" ante complemento directo de persona plural, frecuente en castellano clásico, continuo en Gracián. Elipsis de infinitivo tras "Basta": "Basta -dijo Critilo- [pensar, decir] que aun los montes no se libran de la mudanza". Se suprimen determinantes, especialmente el artículo, relatores y nexos como material vacuo.

3. Lenguaje connotativo y polisémico. Al mismo tiempo que simplifica la sintaxis, amplifica, intensifica y matiza su significado. Esto le hace a veces crear noelogismos: conreyes, connatural, archicorazón, archicítara, descomido, desañar, despenado, reconsejo, reagudo, contraolor, contrardid, contracifra, solizar (brillar el sol), critiquez, caduquez, ricazo, nonadilla etc..., incluyendo nombres propios. 

4. Ritmo rápido binario, como el de fray Antonio de Guevara. Estructuración bimembre de sus oraciones y parágrafos en las que "el segundo miembro no es redundante del primero, como pudiera parecer, sino que intensifica aún más la semántica del primer miembro; es decir, no es producto de un lenguaje amplificado sintácticamente, sino que Gracián persiquue con ello una mayor precisión y amplificación del significado"

4. 1: paralelística basada en coordinación y yuxtaposición: "Las aguas limpian y fecundan; los vientos purifican y vivifican, crisi 3.
4. 2. Antitética o contrapuesta: "El que tiene da en no dar, y el que no tiene desperdicia", crisi 5
4. 3 Comparativa: "El confuso ruido de esos mares, cuyas olas más rompían en mi corazón que en estas peñas", crisi 1.
4. 4. Adversativa: ¿El hombre no es el rey del mundo, sino el esclavo d ela mujer?, crisi 6.
4. 5. Distributiva: "Allí porque no se perciban los bienes que se reciben, y aquí porque no se sientan los males que se conjuran", crisi 1.
4. 6. Disyuntiva: "Que a los grandes hombres los grandes peligros o les temen o les respetan", crisi 1.
4. 7. Consecutiva: "Y es tanto grado esta sutileza alada que ellas solas llegan a remedar la voz humana", crisi 
4. 8. Apotegmática y proverbial: Con la mudanza del lugar se muda también la fortuna", crisi 4.
4. 9 Tensiva progresiva: "Cisne en lo ya cano y más en lo canoro", crisi 1.
4. 10. Metafórica: "Son los ojos puertas fieles por donde entra la verdad", crisi 9
4. 11. De juegos de palabras: "Que prendían los árboles donde no prendieron las varas", crisi 8
5. Gracián usa en la prosa, como Góngora en el verso de su segunda época, más metáforas puras (I [R]) que mixtas (R es I; R, i; R de i etc.)

Quisicosa

Mi experiencia con asociaciones, clubes, partidos y otras manadas de gente con pin identificante es desastrosa. No me identifico, no llevo móvil, no me visto de alguien, no me aforo, no me afilio, no me protegen, y en todo caso me dan de leches. Ni quiero, ni me quieren, ni se me espera, ni espero nada de esos potajes. No me integro o no me integran; eso sí, lo corriente es que me expulsen o me expulse. Pero no debo ser tan inhumano por no compulsarme y por darme gratis; algunos cuerpos todavía no me han echado (del todo), ni siquiera de menos, ya que estoy de más, como una sobra o un derelicto detritescente. Por demás, expresiones como "expulsar del cuerpo" denigran que no veas: sugieren que uno es materia oscura, que ha salido de un agujero negro o en todo caso que no es estrella de primera magnitud, sino una enana marrón. Otra acepción sugiere que soy malo para la salud y contaminante, para la salud de todos y para la del sistema inmunitario. Que soy infeccioso y hereje luterano, como dicen los amigos. Es lo que tienen los sistemas. Yo creo que lo que más me falta para ser demás es dejar de estar de más. Negarme a mí mismo, como una oveja cristiana. Ser un hoyo o un no-yo, ser otro que yo, que no soy nada (si dejamos la concordancia de polaridad propia de una lengua tan románica como esta, podríamos decir que soy nada o no soy). Hablo de mí como si fuese un ello porque soy quien me tengo más a mano y la persona que más conozco y, como dice Whitman, hablando de mí hablo también de él. Son cosas del mundo escrito. Pero no Montaigne, un fulanés tan narcisista que, en vez de dejar un incordatorio ultratumbante a sus amigos, les dejó unos ensayos maestosos y llenos de meandros "por si alguna vez echan de menos mi conversación y consejo". Véase El único y su propiedad, de Max Stirner, muy suyo, muy propio.

La gente vacía como yo procura llenarse de todo, y de vez en cuando vomita, porque la digestión no es fácil. El mundo está muy gordo y yo también, pero de nada, pues, si no, no podría llenarme ni vaciarme de vez en cuando. Tal vez es orgánico; quien no tiene cabello rubio o de bote, barriga tabletaria y no filosolfa del tiempo o del fútbol sin duda es un enfermo rencoroso, malo para una sociedad de consumibles y consumidores. Soy común, pero me falta algo para serlo del todo, quizá al martillazo que le dieron a Trotsky, no sé. Dicen que si la serotonina y los neurotransmisores relacionados con la mala leche. Un lío gordiano de erratas de ADN que, en vez de producir un espécimen reproductible y reproductivo, produce un tumor diferenciado y rebelde solo tratable con cirugía y veneno. Ya me puedo afeitar con saña que me salen espinas hasta en los ojos. Creo que también tengo cara de sospechoso; no por paranoia, que es saludable para la prosa, el arte y otros sistemas delirantes de velludas castañas. Pero, eso sí, siempre me preguntaré por qué no tienen cara de sospechoso Pujol, Rajoy, Cospe, marido de la Cospe etcétera. 

domingo, 3 de agosto de 2014

Características del pensamiento renovador

Según Nancy Andreasen, la genialidad posee unos rasgos constantes con los cuales se puede determinar, sin que sea algo medible de por sí. Un componente indiscutible es la creatividad, la capacidad de asombrar reciclando lo viejo o creando ex nihilo. Usan un pensamiento divergente. Descubren nuevas formas de mirar las cosas o de utilizarlas. Otras variables de la genialidad son la motivación persistente: no dejan nunca un problema aparcado, sino que se obsesionan con él; su persistencia y voluntad son enormes. Tres características comunes en los genios son su gestión autodidacta, y su carácter fundamentalmente ecléctico, su polimatía. Por último, la perseverancia. Como dice Aldous Huxley, "El secreto de la genialidad es el de conservar el espíritu del niño hasta la vejez, lo cual quiere decir nunca perder el entusiasmo".

sábado, 2 de agosto de 2014

Sobre el auge de la desigualdad

Milagros Pérez Oliva entrevista a la filósofa Nancy Fraser, "Si las élites no reaccionan, las cosas se pondrán muy feas. La filósofa, feminista y profesora de Ciencias sociales y políticas alerta sobre las consecuencias del aumento de las desigualdades”, El País, 3 de agosto de 2014:

Nancy Fraser es ese tipo de mujer que parece avanzar en la edad sin inmutarse, acumulando sabiduría. A caballo entre la serenidad reflexiva y la pasión intelectual, analiza las crisis del presente, su complejidad, con un foco de largo alcance. Sus trabajos en el campo de la filosofía política se han centrado en los problemas de la justicia social. En su libro Escalas de justicia (Herder, 2008) aborda las tres dimensiones que considera esenciales, todas ellas definidas por palabras que empiezan por r: los problemas de redistribución de la riqueza en el plano económico; los de reconocimiento en el ámbito de los derechos individuales y colectivos, y los problemas de representación, en el ámbito político. Fraser, estadounidense de 67 años, ha vivido y analizado el paso del capitalismo de Estado organizado, del que surgió el modelo social europeo que ha propiciado las mayores cotas de justicia social, al capitalismo neoliberal, que ha minado el Estado de bienestar y nos ha llevado a la grave crisis de 2008. Ahora está convencida de vivir a las puertas de otra transición. ¿Hacia dónde? En cualquier caso, los problemas que hay que afrontar, los procesos que condicionan la vida de la gente, desbordan por completo el marco westfaliano. Son transfronterizos, globales.


Pregunta. La crisis que se inició en 2008 ha trastocado muchas cosas y aún no parece que quiera irse. ¿Cómo cree que influirá a largo plazo?

Respuesta. Esta crisis tiene muchas dimensiones. Estalló en 2008 como una crisis financiera y rápidamente derivó en una crisis económica general, pero no quedó ahí. Al tener que endeudarse los Gobiernos para hacer frente a sus consecuencias, pronto se convirtió en una crisis de la deuda soberana, y como la respuesta a esta situación fue la política de austeridad, ha terminado provocando una grave crisis social. Y todo ello sobre otra crisis de fondo, de la que se habla poco pero que continúa agravándose, que es la ecológica. El resultado ha sido un gran sufrimiento para la población. La precariedad se ha instalado como horizonte de futuro y, claro, eso está derivando en una crisis política de imprevisibles consecuencias.

P. ¿Qué tipo de crisis política?

R. La severidad del sufrimiento social y la falta de respuesta han llevado a los ciudadanos a pensar que sus Gobiernos trabajan para los bancos y los inversores, en lugar de trabajar para la gente. La legitimidad de los Gobiernos, de toda la estructura política, ha quedado muy dañada, tanto en el ámbito nacional como en el europeo, y también globalmente. Se ponen en cuestión aspectos fundamentales del sistema político, y también del económico. La ciudadanía percibe que no tiene instituciones o canales a los que puedan dirigir sus quejas, sus reclamaciones, sus propuestas. Es un momento muy difícil, muy parecido al que se vivió en los años treinta del siglo pasado.

P. Las desigualdades ya crecían antes, pero la crisis las ha exacerbado. Algunos se sorprenden de que, con el paro que hay y el rápido empobrecimiento de amplias capas de la población, no se haya producido un estallido social. ¿Cómo cree que evolucionará el sistema a partir de ahora?

“La falta de respuesta a la crisis ha llevado a pensar que los Gobiernos trabajan para los bancos en lugar de para la gente”

R. Hay diferentes posibilidades. Una es que las élites políticas, hasta ahora pasivas, tomen conciencia del problema, se pongan en marcha y acuerden introducir ciertas reformas en el control de las instituciones financieras para prevenir una situación como la que se produjo en 2008 por falta de regulación. En este caso, el sistema seguirá cojeando más o menos como está, la desigualdad seguirá aumentando y aspectos fundamentales, como la crisis ecológica, seguirán sin abordarse. El segundo escenario es que las élites políticas no reaccionen y la situación continúe deteriorándose. En ese caso las cosas pueden ponerse muy feas. Podemos ver un planeta gravemente dañado, desgarrado por guerras y conflictos por el agua, el petróleo o las tierras cultivables; escasearán recursos fundamentales y el deterioro social llevará a un deterioro ético; será un mundo lleno de tensiones en el que predominará la mentalidad del “sálvese quien pueda”.

P. Algo de eso ya se está empezando a ver. ¿Sería el triunfo del individualismo egoísta, de la sociedad de cazadores de la que habla Zygmunt Bauman?

R. Sí, algo así. Pero hay una tercera posibilidad, y es que los movimientos sociales, organizados en sociedad civil, fuercen a las élites políticas a cambiar, a revisar las estructuras, desde la forma de los partidos a los mecanismos de participación. Y que ello permita crear nuevas formas de participación que propicien cambios sociales profundos. Cambios a mejor, que hagan evolucionar el actual capitalismo financiero de corte neoliberal a una forma de capitalismo más igualitarista y, por tanto, más estable.

P. En su descripción, este último parece el menos costoso.

R. Sí, pero aún cabe un cuarto escenario, muy distinto: el de que se desencadenen grandes cambios revolucionarios que nos lleven más allá del capitalismo, aunque este es muy poco probable. En cualquier caso, la gran cuestión que subyace en el trasfondo de las crisis que vivimos es la forma que vaya a adoptar el capitalismo.

P. En las últimas décadas hemos asistido al afianzamiento del sector financiero como motor de todo el sistema. Esta forma de capitalismo, que crece con la globalización, tiene un componente especulativo estructural, intrínseco al modelo. ¿Cree que aceptará reglas y restricciones?

R. Es difícil, pero ha habido otros periodos en los que el propio sistema ha sabido encontrar formas de cambiar. Por ejemplo, en los años treinta del siglo pasado, tras la gran recesión de 1929, supo articular una nueva forma de capitalismo más regulado, que ha perdurado muchos años. Precisamente la ruptura de esas reglas por la hegemonía de las teorías neoliberales es lo que nos ha llevado a la actual situación.

P. Pero entonces las empresas tenían unos propietarios interesados en llegar a compromisos con las fuerzas sociales para asegurar la estabilidad del sistema. Querían legar las empresas a sus hijos. Ahora, las sociedades pertenecen a miles de propietarios dispersos y con escasa capacidad de decisión. La gestión está en manos de unos ejecutivos que ya no tienen ni los mismos vínculos ni las mismas motivaciones.

R. Todo eso hace que sea más difícil imaginar que pueda surgir un impulso reformador desde el interior del propio sistema. Pero también hemos escuchado algunas voces individuales muy influyentes, como las de Warren Buffett, George Soros o Bill Gates, gente con cierta visión que piensa diferente. Sin embargo, lo que puede forzar al mundo de los negocios a reaccionar y aceptar cambios es la militancia organizada desde la base de la sociedad. En los años treinta, el capital tenía mucho miedo de las revoluciones sociales. Había sindicatos poderosos…

“La idea de que los movimientos sociales puedan tener un pie en la política y otro en la sociedad civil es muy interesante”
P. Pero el miedo a la revolución también llevó a buena parte del poder económico a los brazos del fascismo.

R. Sí, esa posibilidad también está ahora sobre el escenario. Lo hemos visto en las elecciones al Parlamento Europeo: formas de fascismo o neofascismo.

P. En España, Grecia o Portugal, los países más castigados por la crisis, se han producido huelgas generales y amplias protestas contra la política de austeridad que han sido ignoradas. ¿No le parece peligroso que, en ciertos círculos radicales, pueda prosperar la idea de que a lo único a lo que el poder parece sensible sea la violencia?

R. Coincido en la crítica que se hace a la completa falta de responsabilidad de los poderes públicos, que solo parecen responder a las presiones de los mercados y los inversores. Pero la tentación de la violencia es muy preocupante y espero que los movimientos sociales no evolucionen en esa dirección, porque sería un desastre. La única vía para cambiar realmente las cosas es la organización pacífica de la gente. Si hay violencia, la gente les dará la espalda, no les seguirá por esa vía.

P. Las encuestas reflejan la crisis de los partidos tradicionales. ¿Qué tipo de organización permitiría superar el descrédito de su forma de intermediar?

R. En este periodo en el que la actividad política toma la forma de movimientos sociales, vemos una creciente distancia entre el cuerpo electoral y los representantes de los partidos políticos. Pero recientemente, a causa de la severidad de la crisis, hemos visto también la emergencia de fuerzas políticas como Syriza en Grecia, o el fenómeno Podemos en España, organizaciones de nuevo cuño que aspiran a llegar a las instituciones sin renunciar a sus formas de representación de base. La idea de que los movimientos sociales puedan tener un pie en el sistema político y otro en la sociedad civil me resulta muy interesante.

P. ¿Y es compatible?

R. Sí, creo que sí, que se puede intentar. Veremos cómo evoluciona.


Cuatro ideas

¿Un libro? Buying Time: The Delayed Crisis of Democratic Capitalism, de Wolfgang Streeck. El autor combina un análisis brillante con la llama de la justa indignación.

¿Una cita? “Si la oposición constructiva es imposible, quienes no se conformen con dedicar su vida a pagar las deudas contraídas por otros no tienen otra salida que la opción destructiva” (Buying Time).

¿Una voz que debería ser escuchada? Todas las que componen el 99% de la humanidad. Y amortiguar una: la de los mercados financieros.

¿Una idea o medida concreta para un mundo mejor? Una tasa global sobre las emisiones de CO2; la Tobin, sobre las transacciones financieras; y más reformas que subordinen el poder privado a los poderes públicos.
Nancy Frasser alerta sobre las consecuencias del aumento de las desigualdades y sobre la obsolescencia de las formas actuales de participación política. Considera urgente encontrar nuevos mecanismos para la toma democrática de decisiones. También a escala trasnacional. De ello hablamos, aprovechando una visita a Barcelona, invitada por el Centro de Cultura Contemporánea.