Eros y civilización, de Javier Krahe. En seguidillas simples, pero rimadas como una cuarteta consonante (a7b5a7b5).
Aunque he sentido al verte
un cataclismo,
ya no puedo quererte:
nada es lo mismo.
Desde que te casaste
me pongo ungüento
bueno para el desgaste
de mi tormento.
Los dos sabemos bien,
muy bien los dos,
que ya no viene a cuento,
así que adiós.
Dices que malcasada,
que malherida.
Eso no cambia nada,
fruta prohibida.
Y no sigas charlando,
que igual me enredas;
no digo yo que cuando
quieras, no puedas.
Aún tienes gran poder
a día de hoy;
pero no puede ser,
y ya me voy.
Que igual vas y sonríes
y tengo prisa,
y puede que me líes
con tu sonrisa;
igual vas y me tocas
a tu manera,
sabiendo que provocas
en mí flojera;
flojera, y un temblor
bajo la piel.
¡Sé buena, mi examor,
no seas cruel!
Que igual vas y me besas
como tú sabes,
con lengua y con promesas
la mar de graves.
Igual vas, si me abrazas
con tanto brío,
que no te desenlazas,
cariño mío,
y ya no pienso más:
ergo non sum
y al suelo vamos: ¡Zas
y catapum!
Aquí, sobre la acera,
rindo homenaje
al sol por Antequera,
y en plan salvaje.
Igual vas y me follas
como prefiero
y me sacas ampollas
y algún "te quiero".
Y sale uno del bar
con su elixir,
que tiene que soltar,
para aplaudir.
Y le siguen los pasos
los de otros bares;
se rompen muchos vasos:
cientos, millares.
Se llena de cristales
toda la calle;
se cortan los chavales,
se inunda el valle.
Se inunda la nación,
el porvenir,
la civilización,
el buen vivir.
Y los americanos
mandan aviones
contra los mexicanos...
¡tiene cojones!
Porque creen que España
está ahí abajo,
y luego les extraña
su mal trabajo.
Sería el caos y la
guerra mundial.
Y, a mí, eso no me va,
o me va mal.
Deja esa mano quieta,
chica sonriente.
¿No ves que está el planeta
de ti pendiente?
No me acerques la boca,
no te me abraces.
¡Quita, insensata, loca!
¿Qué es lo que haces?
El fin del mundo está,
ya está al caer,
y lo mismo nos da,
y es un placer.
Se llena de cristales
toda la calle.
Se cortan los chavales,
se inunda el valle,
se inunda la nación, el porvenir,
la civilización, el buen vivir
y los americanos
mandan aviones
contra los colombianos
¡tiene cojones!
Y lo mismo nos da
y es un placer
el fin del mundo ya,
el fin del mundo ya,
el fin del mundo ya.
Y lo mismo nos da.
¡Caray mujer!
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