domingo, 10 de junio de 2012

Miserias educativas y de las otras

En estos días se dirime el futuro del euro y casi el de Europa; han puesto un parche al butrón, que no agujero, bancario. No me gusta hablar de Política, ese pretexto del que, según Manuel del Palacio, "se valen muchos para hablar de lo que no saben y conseguir lo que no merecen"; los políticos se mantienen sobre el pueblo por la misma razón que el corcho sobre el agua: son menos densos, ni siquiera una mierda consistente: pura diarrea. Soy persona seria y las lloreras, mordiscos y gorrinadas políticas de guardería (ojalá fueran de juzgado de guardia) me ponen nervioso, cuando pienso las perpetran quienes estuvieron y siguen gobernando y seguirán, los de siempre, aunque sólo lograrán degenerarlo y empeorarlo todo esos alérgicos a la verdad. Sólo una cosa es cierta: son demasiados... y demasiado inútiles. Cumple echar lo menos a dos tercios, o mandarlos a tomar por el lado oscuro, si queremos no se hunda la horaciana nave del Estado, siempre salvada por sus nefastos remeros, los diablos cojuelos goebbelsianos. Pero en sus berreos, gamberradas, cogorzas y latrocinios eso no asoma; a la Esperanza, de Aguírrete y no te menees, le peta alumbrar algo de eso y mal no estaría si empezara por ella misma, dejándonos desesperanzados y alegres; aun mejor si cundiera -que no-, tan ejemplar autosacrificio. Haría falta no rehacer, que si lo proponen harán, sino tirar la Constitución vieja y empezar una cantonalista que disuelva en confederación de ciudades-estado todo este amasijo de ineficaz autonacioregioaldeanalismo y haga imposible, con medios como la iniciativa legislativa popular, todo descontrol administrativo cacofaccioso. Pero lo único que llegan a expeler esos poco ocurrentes socorridos es que hay que formar comisión para investigar a los responsables o comisarios, o mejor, co-metedores de la crisis, con lo que pincha. ¡Una comisión para autoinvestigarse! ¡Piensan luego existen! ¿Se van a concadenar a sí mismos? ¿Se van a autodimitir y a autoflagelar? ¿Van a pagarse por investigar el robo del dinero que ellos mismos han mangorroneabado (perdón por los morfemas libres, pero es que hay que recurrir a neologismos para reproflejar con matemática de espejo cóncavo la realidad esperpentil de España)? Y, lo peor, ¿van a arreglar algo con eso? Lo dicho: político es aquel que mira en un espejo y no se reconoce. Al contrario que bonobos, delfines, loros y otras especies evolucionadas que no sufren crisis de subsistencia. Pondré un ejemplo de lo que podrían empezar: a retratarse en fotografía, en vez de al óleo y por Antonio López, que cobrará 190.000 euritos por retratar a un tal Álvarez Cascos. Si pagase él, creo yo se lo pensaría, sobre todo teniendo tantas esposas divorciadas e hijos que mantener, que creo que es la única razón por la que sigue en política: pagar deudas. Todo el mundo quiere especular y nadie quiere invertir: hay que hacerse rico de la noche a la mañana, sin esfuerzo, sin pensar demasiado y de la manera más sucia. Mentalidad de rentista, no de creador. Robar las ideas a otros y desarrollarlas peor, al contrario que los japoneses; mucha titulitis y poca innovación, porque se aprende más a odiar el trabajo que a amarlo (sólo hay que ver cómo están acabando los profesores, con los profesores). Ahora se nos reconoce a los profes manchegos como autoridad. Un profe inteligente comenta: "Siento deseos de invadir Polonia". A buenas horas mangas verdes: para lidiar con la marea de alumnos por clase y por hora que nos destinan hace falta hacer un cursillo de generalato en la OTAN. Los veteranos, con sus cicatrices en el culo, a las que hacen más caso que a las medallas, y con su burning-out bélico, enviarán impíamente a los novatos por delante, para que perezcan o se curtan en las calderas del fregao, que ellos ya han tenido demasiado. Y les dará igual que acaben despanzurrados: la despersonalización es uno de los síntomas del burning-out.