sábado, 10 de noviembre de 2012

Igualdad


Félix Mejía advertía ya en el siglo XIX que el problema de España era en primera instancia de índole ética y jurídica y solamente en segunda económico-político, que había sobre todo una enorme falta de justicia. En España los pobres tienen más deberes que derechos y los ricos más derechos que deberes, y si esto fue fundamental a la hora de arruinar la desamortización, también lo es ahora para arruinarnos a secas. Si todos somos iguales, deberíamos serlo también en eso. Pero unos son más iguales que otros, Orwel dixit. El capitalismo liberal es el que ha conducido al mundo a la crisis económica: el pastel nunca deja de crecer. Lo estamos viendo ahora otra vez como en el 29; la única diferencia es que ya no se tiran por la ventana los banqueros, sino los desahuciados de la clase media; en eso hemos ¿mejorado? gracias a... bueno, dejemos a Dios aparte, que seguro que no tiene que ver en esto. Quienes tienen más derechos que obligaciones (véase su cohorte de abogados) vale a ojos de un político/banquero, da igual, más que mil pobres con más obligaciones que derechos (si no véase su cohorte de agobiados). Los católico-liberales ocultan que tanto Juan Pablo II como sus predecesores han condenado explícitamente el capitalismo moderno y contemporáneo, así como el liberalismo económico y político (no sólo el filosófico), y advertido que la injusticia y el fracaso del socialismo no hace del capitalismo una alternativa válida para la construcción de un orden social cristiano.